Chapter Text
Escuela Preparatoria Sōbu
Club de Servicio, 4:48 PM
La tarde se reflejaba en el ambiente, el olor del té sumergía la sala del club en calma.
Yukinoshita por segunda vez servía té a Yuigahama. Hacer esto para su compañera se había convertido en su rutina al llegar al club. No encontraba las palabras correctas para definir lo que sentía, pero quería hacerlo, la hacía sentir útil.
Cuando la taza estaba cerca de llenarse baja la tetera, y lleva a su compañera a su costado izquierdo.
—¡Gracias Yukinon! —Yuigahama se dirige a su amiga agradecía y animada como siempre.
Yukinoshita contesta con una sonrisa ligera.
—No hay de que Yuigahama-san.
Cuando contesta, respira hondo.
Sus ojos azules ven a Hikigaya.
—«¿Debería servirle?» —La duda emerge—. «¿Querrá?» —De nuevo se pregunta. Ella quería saberlo, no quería que él lo aceptara por simple cortesía—. «¿Debería preguntarle?» —Sería bueno para él, piensa Yukinoshita. El té es mejor que esa bebida azucarada que siempre miraba que tomaba. Más preguntas, ella lo está pensado demasiado. Cuatro segundos le tomo servir té a su compañero. El té humeaba de un vaso desechable—. Bébelo antes de que se enfrié —empuja Yukinoshita el vaso a él.
Cuando Hikigaya ve como Yukinoshita va a su asiento, es interrumpido por el vapor del baso enfrente de él.
—A-Ah… dōmo (gracias) —al tomar el vaso empieza a soplar el vapor—. «Espero que no esté tan caliente» —, se dice así mismo Hikigaya soplando—. «Tengo lengua de gato…»
Unos segundos después Hikigaya empieza a beberlo.
Dulce, pero no demasiado, pero sí un poco caliente.
Luego Yukinoshita lo acompañaba.
Inhala el aroma del té.
Una sonrisa escapa de ella.
Mientras la sala se llenaba con el olor de té. Yuigahama leía el folleto que sus amigos le habían dado. Ya que la escuela preparaba un viaje a Kioto. Sería un viaje escolar. Esto era algo que hacían la mayoría de las escuelas.
El panfleto se les aclaraba a los estudiantes que la institución de Sōbu los llevaría por tres días a un viaje a Kioto. Esto para enriquecer y aprender más sobre la cultura de su querido país. Reseñaba los lugares que visitarían, como sitios turísticos, puntos de interés, templos, entre más.
Mientras seguía leyendo, un lugar la hizo interesarse por el viaje.
Un lugar hermoso, y perfecto. Un sendero recto en el cual la luz traspasaba por los árboles de bambú que acogía el dichoso lugar.
—Arashiyama Chikurin no Komichi… —el murmuro escapa de Yuigahama.
—Yuigahama-san, ¿Dijiste algo? —la voz de Yukinoshita hace sobresaltar a su compañera.
—Nandemo nai, nandemo nai (nada, nada) —contesta Yuigahama moviendo sus manos apresuradamente. No espera que Yukinoshita la oyera. Al menos Hikigaya no lo hizo, él estaba más concentrado en su novela ligera. Así que para aligerar la atmósfera otra vez. Yuigahama empieza a hablar—. Saben, yo quería ir a Okinawa, pero al parecer los demás escogieron Kioto. Como todas las escuelas, ¿No lo crees Yukinon?
—Personalmente yo prefiero Kioto, Yuigahama-san —contesta con la misma calma de siempre.
—Ah, sí… ¿Doushite? (¿Por qué?) —Yuigahama habla inclinando su cabeza un poco.
—Hay muchas cosas que hacer en Kioto —Yukinoshita baja su taza—. Un ejemplo es poder ver nuestra cultura e historia más de cerca y—
—Ese no es el punto —interrumpe Hikigaya, sin apartar la vista de su libro.
Los ojos de Yukinoshita ven a Hikigaya con cierto interés.
—Ara… —su tono ligeramente curioso se asoma—. Entonces, ¿Por qué iremos a Kioto?, Sí no es por una enseñanza particular, Hikigaya-kun.
—Es para enseñar una simulación de la vida en sociedad —las palabras de Hikigaya hacen que ambas chicas inclinen su cabeza al unísono. Aunque un poco más Yuigahama. Al ver esto, él continua—. Pongamos una situación hipotética —Hikigaya tose, para aclarar su voz—. Sí van a un viaje de trabajo, no podrán escoger, ni la comida, ni el hospedaje. Aunque si logras comprometerte, puedes tener un grado de diversión. Nos entrenan para tener esa mentalidad, para no quejarnos. Es así…
—Hikki… —un tono decaído se dirige a él—. Tus viajes escolares suenan aburridos y tristes.
Yuigahama sabía sobre el pesimismo Hikigaya, pero ella espera al menos que disfrutara de algo tan simple como un viaje.
—Tiene razón Yuigahama-san, Hikigaya-kun —habla Yukinoshita—. Tú también deberías tener cosas que quisieras conocer, ¿No lo crees?
Cuando Hikigaya escucha las palabras de su compañera, lo admite.
Asiente.
—Puede ser… —contesta Hikigaya, y a su mente llegan pensamientos—. «Podría tomar un baño con Totsuka…» —piensa por un segundo.
—Pero yo aún no he averiguado nada aun —la voz de Yuigahama interrumpe el pensamiento de Hikigaya. Ella recarga sus codos en la mesa y apoya su cabeza en sus manos—, ¿Y tú Yukinon?, Seguro ya sabes que quiere hacer…
—Sí tengo un itinerario… —Yukinoshita contesta. Y al ver su reflejo en el té. Logra hacer un mapa mental de los lugares que quería ver.
—¿Itinerario…? —Yuigahama cuestiona mirando a su amiga.
A lo que Yukinoshita asiente.
—Sí, me gustaría ver el templo Ryōan-ji, o el Kiyomizu-dera. Aunque me gustaría ir primero a Rokuon-ji, y Jishō-ji…
—¿Rokuon-ji…? —Yuigahama de nuevo cuestiona mientras se reincorpora.
No recordaba templos con dicho nombre.
—Se oye como el nombre de un personaje secundario —Hikigaya acompañaba a Yuigahama, al igual confundido.
—Son conocidos con el nombre de Kinkaku-ji y Ginkaku-ji —aclara Yukinoshita mientras toma un pequeño sorbo de su té.
—Debiste nombrarlos así desde el principio Yukinon —se queja Yuigahama.
—Pero creo que… —Yukinoshita inicia—. Iré primero a Ryōan-ji, quisiera a ver famoso jardín seco. Es uno de los ejemplos más representativos del karesansui, donde la disposición de las rocas está diseñada para que nunca puedas verlas todas desde un solo punto. Y el Kiyomizu-dera, por otro lado, fue construido sin utilizar clavos y ofrece una vista impresionante, especialmente en otoño —Yukinoshita inclina su cabeza un poco, y continua—. Pero Rokuon-ji, también es me gusta ya que es conocido como el Kinkaku-ji, refleja no solo su estructura dorada sobre el estanque, sino una filosofía estética basada en la armonía y el equilibrio. Y el Jishō-ji, o Ginkaku-ji, representa una belleza más refinada, muy distinta, pero igual de significativa… —ella tome otro sorbo de su té, y baja nuevamente la taza—. Oh, algo así…
Cundo Yukinoshita terminó, tanto Yuigahama y Hikigaya estaban sorprendidos por la cantidad de información que ella sabía sobre Kioto.
—Eres como una guía —habla Yuigahama con asombro.
—¿Una guía? —Hikigaya sorprendido contesta—. Es como un panfleto turístico —él estaba igual de asombrado así que piensa—. «¿Es mi imaginación?, Oh realmente esta emocionada.»
—Saber cosas de Kioto es algo normal —contesta Yukinoshita con la calma de siempre—. Es cultura general.
Tanto Hikigaya como Yuigahama se miran uno al otro. Ambos sonríen, pero la risa le gana a Yuigahama riendo un poco más fuerte.
—¿Naki ka? (¿Qué?) —Yukinoshita se gira a sus dos compañeros.
—¡Nada, nada! —responde Yuigahama rápidamente.
Yukinoshita al no entender en sí de lo que reía Yuigahama, así que deja el tema.
Unos segundos le basto para que el olor del té volviera la ambiente. El pequeño grupo se relajó.
Yukinoshita bebía té, Yuigahama mira su teléfono.
Aunque Hikigaya no lo admitiera le gustaba estos momentos.
Solo ellos tres—
La madera de la puerta cruje
Tres golpes secos ensordecen la habitación.
El sonido que género rompe la paz.
Los tres mueven sus ojos a la puerta.
El eco que genero el sonido fue suficiente para que se escuchara en toda la sala.
Un silencio se levanta, se vuelve incomodo.
—«¿Quién será?» —Hikigaya se pregunta.
El aroma a té ya no era lo único en la sala ahora.
Hikigaya aun miraba la puerta.
—«¿Hiratsuka-sensei?, No. Ella nunca toca la puerta. Entonces… ¿Un estudiante…?» —Hikigaya se pregunta.
—Yukinon —la voz de Yuigahama rompe el silencio—, ¿Será un estudiante?
Yukinoshita no contesta de inmediato. Era demasiado tarde para que un estudiante viniera a ellos. Ella piensa que quizás sea Hiratsuka-sensei, pero si fuera ella, solo habría entrado. —«¡Yukinoshita voy a entrar!» —recuerda la voz de su consejera—. ¿Un estudiante?, ¿Ah esta hora? —Yukinoshita contesta a Yuigahama—. Es bastante inusual —sus palabras reservadas a la idea de su compañera.
Yukinoshita piensa que eso sería extraño. Ya que gracias a lo que Hikigaya hizo en el Festival Cultural. Ahora era conocido por ser el chico más odiado de Sōbu.
Los rumores de él, se esparcieron demasiado rápido.
¿Quién quisiera la ayuda de ellos?
Sin embargo, Yuigahama no estaba convencida.
—Aun así —responde ella—. Sí es uno de nuestros compañeros, debemos ayudarlo, ¿Cierto Yukino?
Las suplicas de Yuigahama hace que Yukinoshita mire a Hikigaya, esperado a que la ayude.
Él al sentir los ojos encima de Yukinoshita, se dice así mismo. —«No me mires» —Hikigaya piensa—. «Es tu amiga.»
Yukinoshita suspira con un gesto cansado.
—¡Sí! —Yuigahama salta de su asiento con suma alegría. Al llegar a la puerta ve por el vidrio circular la silueta—. «Un chico… alto» —se dice así misma.
Cuando lleva su mano a la rejilla, un leve escalofrió viaja por su espalda, el frío en su mano comienza a irse cuando desliza la puerta.
Al fin lo ve.
Un chico alto, su cabello es castaño como el atardecer claro.
Sus ojos son los de un color dorado. Su iris era como metal fundido.
Dos mechones de cabello sobresalían de su peinado.
Su uniforme estaba completo, chaqueta, chaleco pulcro y limpio. Pero llevaba una corbata que no correspondía a la escuela.
Los ojos de Yuigahama se elevaban hasta ver por completo el rostro del chico.
Una sonrisa perfecta, que hacía parecer tener colmillos en vez de dientes.
—¡Ho!—
Yuigahama cierra la puerta al instante.
—«Es mi imaginación…» —se dijo así misma. No podía creerlo, era imposible que fuera él.
Así de nuevo desliza la puerta abriéndola.
—¡La!—
El golpe de la puerta de nuevo cerrándose mucho más fuerte hace eco en el pequeño salón.
El sonido hace asustar a Yukinoshita.
Hikigaya que había bebido un sorbo de su té, casi se ahoga.
—«Mierda me queme, otra vez» —se maldice así mismo.
Yukinoshita se endereza en su asiento.
—A-Ah, Yuigahama-san, ¿Puedes decirnos qué es lo que haces? —pregunta reincorporándose, fingiendo que el estruendo no la había afectado.
—¡Yukinon! —grita en un susurro Yuigahama—, ¡El Príncipe Oscuro está aquí!, ¿Qué hago?
La voz de Yuigahama estaba algo descontrolada y llena de pánico.
Yukinoshita nunca había visto actuar así a Yuigahama. Usualmente ella siempre era alegre y animada con todos.
—«El príncipe oscuro» —pensó de inmediato, nunca había escuchado ese sobrenombre. Uno nada más que ridículo. No sabía sobre los rumores, pero ese título era bástate distintivo. Así que pregunta—. ¿El Príncipe Oscuro?
La confusión de ella era evidente.
—Oh, por favor. Hasta tu deberías de saber quién es… —se dirige Hikigaya a ella, mientras él se limpiaba las gotas de té que derramo—. Creí que sabias todos los nombres de todos los estudiantes.
Las palabras de Hikigaya hacen que Yukinoshita sonriera.
—Eso parece ser más un sobrenombre que un nombre, Hikigaya-kun —contesta Yukinoshita con una sonrisa satisfactoria al corregir al su compañero—. Pero no, no sé de quien hablan…
Confiesa nuevamente y voltea a ver a Yuigahama y devolviendo su vista a Hikigaya con una mirada que podría adscribirse como; tierna.
Hikigaya no pudo evadir la mirada de ella. Ver directamente sus ojos azules, apreciar ese ligero recubrimiento en sus ojos. Haciéndolos brillar. Por inercia él traga saliva sin quererlo.
—Mmmh… —tose para aclarar su garganta.
Pero Yuigahama habla antes.
—¿En serio no sabes quién es Yukinon?
Yukinoshita nuevamente niega.
—Me temo que no Yuigahama-san.
—Fue el estudiante que golpeo a varios estudiantes de Kaihin, los llevaron al hospital —habla Hikigaya recuperándose—. Dicen que nunca deja de sonreír. Además, creí que lo había expulsado, no había asistido a clases hace unos cuatro u seis meses. Creo…
Yukinoshita lleva su dedo a su mentón.
—Al parecer Hikigaya-kun, lo conoce bien… —aclara Yukinoshita con una voz calmada—. ¿Podría ser que Hikigaya-kun, tenga un amigo?
—Para nada… —contesta de inmediato Hikigaya con un tono molesto—. Zaimokuza me lo dijo.
Hikigaya recuerda su conversación con su no amigo. Una gran fuente. Ambos compartían la clase dos, C. Había dicho que utilizado los rumores de ese tipo para crear a su Rey Demonio de su novela ligera.
Plagiada.
Yukinoshita que aún mantenía su dedo en su mentón, inclina su cabeza un poco.
—Zai… ¿Zaitsu-kun? ¿Tu amigo?
Hikigaya niega agitando su cabeza.
—Él no es mi amigo…
Yukinoshita vuelve a hablar y pregunta sobre lo que dijo Hikigaya.
—Expulsado, dijiste, ¿Cierto?
Hikigaya asiente.
—Sí, Yukinon —habla esta vez Yuigahama—. Ese chico es aterrador. Dicen que los gritos de quienes golpea se oyen en las bocinas de la escuela. Incluso Yamato-kun dijo que peleo con él una vez.
—¿Yamato?, ¿Quién es Yamato? —Hikigaya pregunta rápidamente.
—¡Hikki! —Yuigahama grita molesta—. Es nuestro compañero en clase. No vino una semana por eso —contesta con una ligera molestia. Pero aun así Hikigaya parecía no saber de quién hablaba—. Es amigo de Ōoka… —de nuevo Yuigahama habla. Pero aun nada—. Y de Hayato-kun…
—Oh… —apenas murmura Hikigaya.
Yuigahama hacia leves pucheros a Hikigaya. Ella quería cambiar eso. Quería que él se llevara mejor con su grupo de amigos, pero nadie hacia un esfuerzo.
Ni ellos, ni él.
Eso de alguna manera le dolía a Yuigahama.
—Entiendo —la voz de Yukinoshita hace voltear a Yuigahama a ella—. Otro matón… violento —empieza murmura Yukinoshita—. Amigo de Hikigaya-kun…
—Que no es mi amigo —Hikigaya habla—. Ni siquiera lo conozco.
Pero Yukinoshita ignora las palabras de Hikigaya y continúa con su introspección.
—Abusivo, Hachiman…
—Oe —protesta Hikigaya—. No uses mi nombre como sinónimo de violencia.
—Sou, sou (cierto, cierto) —interviene Yuigahama—. Yukinon, no seas tan dura con Hikki. Él al menos no es violento. Es muy blando… —señala Yuigahama sonriendo a su compañero.
—«Gracias por llamarme débil, Gahama-chan» —piensa Hikigaya. Voltea a la puerta y aún sigue él ahí—. Sí bueno, como sea. Él aún sigue en la puerta.
Ambas chicas miran la sobra que hacia su silueta en vidrio de la puerta.
—¡Ups! —Yuigahama camina a la puerta. Pero se detiene al estar a unos pasos de la puerta—. ¿Yukinon… le abro?
Yukinoshita se sorprende por la actitud de su compañera. No estaba asustada, pero si actuaba de una manera incomoda. Así que ella se pone de pie.
—Iré yo.
Hikigaya al oír a Yukinoshita se tensa. Él preferiría quedarse sentado, pero no quería que ella se acerca a ese tipo.
Había oído las perores cosas de él.
Y aunque Hikigaya no crea en los rumores, seguramente algo en ellos era cierto.
—Espera Yukinoshita-san —habla Hikigaya.
—¿Que…?
La forma que hablo Hikigaya hace que Yukinoshita se detenga.
Ella, ni si quiera se había dado cuenta.
—Quizás no quiera nada. Hay que dejarlo así… —empieza a hablar Hikigaya—. Además, faltan como diez minutos para irnos. ¿De que serviría atenderlo?, Mejor sería esperar hasta mañana… —la voz de Hikigaya, aunque no tambaleaba, sonada inquieta, como si estuviera atrapada. Casi de él escapa un balbuceo, así que continua—. Es solo un matón, ¿No?, No queremos nada así aquí. Quizás solo venga a molestar. Lo mejor sería llamar a Hiratsuka-sensei.
Lo odiaba, odiaba las palabras vacías.
Un discurso vacío.
Yukinoshita escucho las palabras de Hikigaya, lo oye y ve realmente angustiado.
Se preocupa por ella…
Ella lo ve con asombro, y un leve tinte rojizo comienza a emerger de sus mejillas blancas. Pero el sol de tras de ella, impide que él lo note.
Al contrario de Yuigahama.
Las palabras, el tono, le duele a ella. Un dolor físico que ardía por dentro. No quería ver esto. Algo en ella en su pecho empezó a doler.
Sabía que era. Pero no quería sentirlo. No ahora.
No quería verlo.
Así que, sus ojos miraron la sombra que hacía la silueta del Príncipe Oscuro, empezó a caminar a pasos acelerados hacia la puerta. De inmediato su mano va a la rejilla. La angustia que sintió hace unos momentos se había ido.
Desliza la puerta, y lo ve.
Una sonrisa imperturbable.
Y mientras jugaba con sus dedos haciendo tronar sus uñas se dirige a Yuigahama.
—Puedo hablar ahora —él hablo con un tono encantador con sus comisuras al alza.
Yuigahama asiente.
—Puedes —contesta inhalando aire—. Nece—
—Matsuba Haruto —él toma mano de Yuigahama a una velocidad anormal—. Es un placer conocerte, linda. Una de las protagonistas del Festival Cultural. Toda una maravilla… —le da ligero apretón y se impulsa con la mano de Yuigahama hacia adentro.
—Linda… —apenas murmura Yuigahama, casi inaudible.
Era claro que la había desconcertado lo suficiente. Como para no reaccionar. Ser llamada "linda" por alguien que no sea su madre o padre, la hizo sonrojase ferozmente. No fue profundo, no fue romántico, pero sí inesperado como para hacer ardes sus mejillas.
Matsuba ahora dentro de la sala del club, ni siquiera escucho a Yuigahama. La había dejado donde quería, en la entrada quita como una planta.
Al entrar al salón observa, y ve a los dos estudiantes que le interesaban.
El más odiado de Sōbu y la Reina de Hielo.
Sentados en ambos extremos.
Adorable…
Su sonrisa sin quererlo se amplía.
—Disculpen mi repentina visita —continua Matsuba al ver a los dos estudiantes—. Pero vi su fiasco en el Festival Cultural.
Se gira brevemente para ver a Hikigaya, pero sus ojos se disparan por el lugar.
Yukinoshita frunce su ceño al oírlo. "¿Nuestro fiasco?", Las palabras se clavaron como una espina. No sabía a qué se refería, y eso la irrito a un más de lo que le gustaría admitir—. Fiasco… —murmura Yukinoshita molesta.
—¡Pero qué gran actuación! —Matsuba continúa abriendo sus brazos, de una forma teatral y burlesca.
Mientras que Hikigaya cuando sintió los ojos de él se vio reflejado por un segundo.
Helo su espalda, su piel se achino. Él no creía que podría referirse a lo que sucedió en la azotea. Era imposible que lo supiera. Los únicos que estaban ahí cuando paso, era las amigas de ella, Hayama y él… y la misma Sagami…
—Mmmh… —apenas logra murmurar Hikigaya.
Ah no ser que él…
—Ha, ha, ha —la risa de Matsuba invade el lugar. Interrumpiendo el breve pensamiento de Hikigaya—. No me había reído tanto desde que estuve en el instituto Keiai Gakuen. Ha, ha, ha… —su voz baja—. Tantos gritos…. —pero al instante un tono animado surge—, ¡Y no pude resistir! Así que le pedí a su consejera hacerme miembro del club.
El corazón de Hikigaya casi se detiene.
—¿Consejera…? —habla Hikigaya lo más bajo que puede. No podía creerlo—. «Este tipo doblego a Hiratsuka-sensei» —Hikigaya llevo su mamo a su frente asombrado y temeroso.
Matsuba ríe un poco más dando unos pasos por la sala del club.
—Ha, ha, ha… curiosa mujer. No creo que se case… —menciona Matsuba—. Así que—
—Espera —Yukinoshita lo detiene. Matsuba se gira a ver a la dueña de las palabras. Hikigaya que voltea a verla. No se percató de Yukinoshita. Ella de pie, empezó a rodear la mesa. Hikigaya estaba tan concentrado en Matsuba que no vio lo que sucedía a su alrededor. Yukinoshita que ahora está a metros de él continua—. Matsuba-kun…, ¿Cierto?
Matsuba que hasta hace unos segundos recorrida la habitación con sus ojos, ahora los tenía mirando a los de Yukinoshita.
Su sonrisa se hace más larga.
Hikigaya siento un nudo en su estómago.
—Mmmh… —asiente murmurado. Haciendo que su sonrisa se más pronunciada.
Yukinoshita frunce su ceño de inmediato al verlo. Su actitud le molestaba. Era irritante, invasiva y totalmente carente de respeto.
—Hiratsuka-sensei, no me ha informado nada sobre un nuevo miembro —el tono pulcro y gélido, hacia resaltar su disgusto. Sin embargo, esto en vez de asustar a Matsuba hace lo contrario. Así que Yukinoshita al notarlo sigue—. No sé qué clase de broma es esta. Oh, sí solo vienes a burlarte de nosotros, te pido que te retires. Sí te reúsas, se lo informare a Hiratsuka-sensei, Matsuba-kun.
La sonrisa de él se afila.
—¡Sí! Yukinon, tiene razón —Yuigahama grita desde la puerta. Se mueve hacia su amiga colocándose a su lado y continua—. Sí solo quieres burlarte de nosotros se los diremos a Hiratsuka-sensei.
Hikigaya el cual permanecía en su asiento. Lo único que hacía era ver a Matsuba sin pestañear. Intentaba leerlo. No podía, no veía nada.
Solo sonreía de manera presumida.
No encontraba razón alguna del porque el Príncipe Oscuro de Sōbu, estaría en su club. No sabía cómo predecirlo. Podía predecir las intenciones de los demás. Era claro que Yukinoshita, hablaría primero, se impondría a él, sin importar que digan los rumores. Pero no tenía idea de cómo él reaccionaria a ella…
Eso era lo que lo preocupada.
Pero sí sabia algo. Sí las cosas comenzaban a escalar, sabía lo que tenía que hacer.
Su aliento, se escapó. Sentía que su cabeza daba vueltas.
Sabe que es lo que tiene que hacer.
Lo único que puede hacer.
Sacrificarse.
—Yuigahama tiene razón —habla Yukinoshita cruzando sus brazos sobre su pecho—. Hiratsuka-sensei vendrá. Sí nos lastimas, serás expulsado de la escuela.
Matsuba tan solo hizo que sus comisuras se alzaran más.
—Itoshii… (querida) —al instante un leve tinte subía desde las mejillas de Yukinoshita.
—Itoshii… —repite en un murmullo Yukinoshita, sin notarlo ella se cubre más con sus brazos.
Las comisaras de Matsuba se estiran, revelando más dientes en su sonrisa.
—Sí yo quisiera lastimas a alguien aquí —el tono encantador empezaba a cambiar. Era como oír la estática de un televisor viejo—. Ya lo… habría… HECHO.
Hikigaya habré sus ojos instantáneamente.
—«¡¿Es un demonio?!» —Hikigaya grita para sí mismo—. «Llamo a Yukinoshita: "Querida", ¡¿Acaso busca que lo maten?!»
Yukinoshita que aún tenía sus mejillas sonrojas, no estaba sola. Yuigahama, aunque no fue dirigido a ella el apodo, la hizo también tener un leve tinte rojo.
—¡No! —Matsuba alza su voz cambiando a su tono alegre—, ¡Quiero ayudar! —continua.
Yuigahama al ver lo increíble que su forma de hablar cambia se confunde más.
—¿Ahora que dijo? —su vergüenza se fue por la confusión—. ¿Ayudar?
—¡Ayudar! —repite Matsuba con suma alegría y empieza a reír y a acariciar el cabello de Yuigahama. Como lo haría con un cachorro confundido, cuando este pierde su dueño o el lugar donde siempre está su tazón de comida—. Ha, ha, ¡Hola!, ¿Estás ahí cerebrito?
La mano de Matsuba despeina el cabello de Yuigahama. A lo que ella con fastidio se quita, intento arreglar su flequillo. Dejando escapar pucheros a Matsuba, molesta.
Yukinoshita que no había reaccionado. Inhala profundo, lleva su mano a su frente tallando suavemente.
—Ayudar… —continúa masajeado su cine. No pensó que las palabras de él, la afectaría tanto—. Ayudar, ¿Con que exactamente?
—¡Este club! —Matsuba no abandona su tono alegre. Se poza en medio de ambas chicas extendido sus brazos, mientras sus manos llevan los hombros de ellas sujetándolas—. Esto que tratan de hacer, este tonto club… —pero en un movimiento rápido, quita a Yuigahama del lado de Yukinoshita, teniéndola enfrente de él—. Yo quiero ayudarte a ti a dirigirlo.
Yukinoshita que ahora tenía un nuevo tinte rojo en sus mejillas.
—A-Ah, ¿Dirigirlo? —Yukinoshita intenta no relevar más su nerviosismo, dando unos pasos atrás.
—¡Así es! —nuevamente Matsuba se acerca a Yukinoshita, elevando más su tono alegre.
Hikigaya no apartaba sus ojos de él, ¿Qué buscaba?, Intentaba leerlo de nuevo, búscala lo que sea. Pero nada, no decía nada.
¿Qué quiere?
Hikigaya miraba como se acerca a Yukinoshita era demasiado invasivo.
—«¿Qué diablos sé que este chico?, ¿Se cree extranjero?» —piensa Hikigaya—. «Que no sabe nada del espacio personal. Oh siquiera que no debe de tocar a una chica con tanta confianza.»
Yuigahama ahora estado a unos metros de Yukinoshita, teniendo la espalda de ella a primera vista y a Hikigaya de tras de ella. Así que se gira en repetidas veces a Hikigaya.
Su rostro lo decía…
"Hikki ayúdala".
Pero él solo podía tragar saliva.
Yukinoshita da unos cuantos pasos alejándose de Matsuba.
—¿Por qué? —cuestiona sin apartar su vista de él.
Matsuba rápidamente quieta sus manos de Yukinoshita y se vuelve enfrente de ella.
Ahora teniendo a los tres en una vista periférica en un perfecto zigzag.
—¿Por qué la gente hace cosas? —Matsuba contesta— ¡Porque están completamente aburridas! —Llevas sus dos mansos a sus mejillas estirándolas—. La inspiración no me ha llegado —se detiene y empieza a jugar con sus mechones de cabello—. Hacer lo mismo de siempre se ha vuelto monótono y le falta un no sé qué…, —dice, mientras mueve su mano como un chef tomando especias para darle sazón a su platillo—. ¡Es por eso que vine aquí para crear algo nuevo en entretenimiento!, ¡Ha, ha, ha!
Su risa se oye por toda la sala del club.
—«Este tipo es muy extraño» —se dice Hikigaya.
Yukinoshita que escuchaba con atención está vez más relajada. Controlaba su respiración y su sonrojo se había ido casi por completo.
—Así que participar en el Festival Cultural es entretenimiento para ti… Matsuba-kun —habla Yukinoshita. Ella realmente no entendía lo que él quería.
¿Participar en eventos extracurriculares?
¿Formar relaciones?
Hikigaya se tensa un poco al escuchar la declaración de Yukinoshita.
—¡Ha, ha! —Matsuba ríe—. Sō yo, anata… (así es cariño) —Yukinoshita se tensa nuevamente, pero controla sus mejillas rosadas—. Es lo más puro que hay, ¡Pasión verdadera! —él empieza a dar unos cuantos pasos por el salón para terminar en la ventana y girarse rápidamente—. Al final el mundo es un escenario y un escenario es un mundo…. de entretenimiento.
Dorado se reflejaba en sus ojos.
Más que antes.
Comparaba con el rubor de las mejillas Yukinoshita, era visible. Pero eso no le impidió llevar sus dedos a su mentón.
Pensaba, era más una conjetura más que una realidad. Pero a ella no se le ocurrió nada en respuesta.
"Un escenario es un mundo de entretenimiento"
Se repitió Yukinoshita.
Esa forma de pensar, la conocía muy bien.
Su hermana mayor.
Odiaba la forma de pensar de ella.
Y con esto podía demostrarlo.
El que ella se equivocaba.
—Matsuba-kun, entonces… —esta vez Yuigahama habla, toma las palabras de él, de la manera menos cruel—. Estas diciendo que quieres ayudar a las demás personas, ¿Cierto?
—¡Ha, ah! Claro que no, ¡En un sintiendo! —Matsuba contesta—, ¡Ooooooh!, Ayudar. La existencia del deber ser… —él se desplaza hacia la ventana detrás de él—. No, no, no —mira a estudiantes ir y venir—. No hay nada que ayudar a salvar de esos estudiantes. Los problemas en lo que se metan, es su responsabilidad, y tendrá que vivir con las consecuencias y arrepentimiento —Matsuba se gira, mirando a Yukinoshita— ¡Y su castigo es ese!, No se puede ayudar, a deshacer lo que ya se ha hecho.
Matsuba al terminar se recarga en el marco de la venta y nuevamente mira a los estudiantes.
Hikigaya abre sus ojos.
Estaba sorprendido, no podía creerlo lo que escuchaba.
—«¿Él realmente acaba de decir eso enfrente de Yukinoshita?» —Hikigaya se dijo así mismo.
Él incluso sintió un poco de pena por el Príncipe Oscuro. Sí no conociera a Yukinoshita no sabría que pasaría, pero lo hace, la conoce.
Así que Hikigaya cerro sus ojos, dando por finalizado este día.
—Entonces porque quieres unirte al club… —las palabras de Yukinoshita fueron tan gélidas, que parecía retarlo. Esto solo hizo que Matsuba sonriera más—. Sí no es para ayudar a otros Matsuba-kun.
—«¿Qué?» —Hikigaya grito para sí mismo. Sus ojos se abren en par en par al escuchar a Yukinoshita—, «¡¿Qué diablos esta pasado?!»
¿Yukinoshita lo dejo pasar?
Todo lo que Matsuba dijo fue una provocación directa. No solo al club sino a la ideología misma que sostenía a Yukinoshita desde que la conocía.
Desde que él entro a este salón casi vacío.
Matsuba que aun sostenía su vista en los estudiantes que se movían de un lado a otro. Su sonrisa se hace más grande al oír las palabras de Yukinoshita.
—¿Por qué quieres estar aquí? —Yukinoshita vuelve a preguntar, pero esta vez da unos pasos hacia él con más confianza que antes.
Matsuba siente como ella se acerca y en un movimiento rápido él se gira y empieza a caminar hacia ella.
Su sonrisa se ensancha.
—Considera una obra de caridad a mi persona —dice Matsuba mientras toma la mano de Yukinoshita. Su rostro lentamente se vuelve en un tono carmesí. Pero él lo ignora. Y empieza a darle vueltas como si fuera el clímax de un vals—. Quiero ver a la escoria de la escuela intentar alcanzar sus sueños en la montaña de la solidaridad que brindaremos… —detiene las continuas vueltas, para abrazarla a Yukinoshita desde su hombro, teniéndola a centímetros de su mandíbula—. Solo para verlos caer repetidas veces en el mismo pozo de la desesperación del fracaso….
La respiración de Matsuba se agitó brevemente. Era como ver a un depredador mirando a su presa.
Yukinoshita en vez de mostrar temor, o disgusto por las palabras de Matsuba, solo quita la mano de él de su hombro.
—Claro… —murmura, ignorado como se agravaba la voz de él. Su vergüenza se había ido. Cambiándola por confusión.
Yukinoshita mira brevemente a Hikigaya.
Él lo nota, pero él no podía hace nada.
Ambas miradas se encuentran.
Pero sin que Hikigaya se diera cuenta Matsuba rodea la cintura de Yukinoshita empujándola hacia afuera del club.
Yukinoshita abre sus ojos sorprendida. No esperaba eso, pero cuando iba a hablar, Matsuba ya la tenía a centímetros de la puerta llevaba hacia afuera.
—Sin duda alguna, presiento grandes cosas aquí, ¡Y quien mejor para ayudarte que yo dulzura! —Matsuba grita emocionado, llevándose a Yukinoshita del club.
Y conforme ambos salían la voz del Príncipe Oscuro se volvía más débil oírlo.
Hikigaya no podía creerlo lo que había sucedido.
Ese tipo irrumpió en su club, hablo tanto como quiso.
Y no pudo hacer nada.
Así que lo mejor que hizo fue hablarse así mismo.
Era lo único que podía hacer.
Ahora.
—«Yukinoshita-san es fuerte»
Sin embargo, él no creyó verdaderamente sus palabras.
"Mierda"
Apenas pasaron unos segundos, y el silencio se volvió insoportable.
Yuigahama rompen el silencio, como siempre.
—Hikki, ¿Qué hacemos? Matsuba-kun se llevó a Yukinon —habla ella con una voz temblorosa—. ¿Crees que podría hacerle algo?
Hikigaya palideció.
No quería escucharlo, no quería imaginarlo.
—Yuigahama-san —el tono de voz de Hikigaya es serio—. No digas algo así. Aunque no me da gracia que Yukinoshita-san me llame, "posible depredador". No digas eso ni siquiera jugando. Ni otra vez, por favor…
Con solo pensarlo, su estomagado se empieza a revolver. Pensar en Yukinoshita venerable con alguien como Matsuba era asqueroso. No quería pensarlo, porque si lo hacía sabía exactamente hasta donde estaría dispuesto a llegar.
Yuigahama se da cuenta de lo que dijo.
La forma en la que hablo.
Abrir sus párpados y de inmediato contesta.
—Lo siento, Hikki.
El sonido de la puerta se escucha nuevamente.
"Yukinoshita…"
Las palabras de Hikigaya.
"Yukinon".
Ambos pensamientos coinciden.
—Douzo (adelante) —habla Yuigahama.
Una cabeza rubia.
Hayama Hayato.
—Hola —saluda.
Sin embargo, este era acompañado por alguien más Tobe Kakuru.
—Hayato-kun, Tobecchi —Yuigahama se dirige a ellos—. ¿Qué haces aquí?
Aunque el tono de la voz de Yuigahama era normal, ligero. Había cierto desconcierto. En ese momento ella no quería recibir a nadie en su club. Aun así, fuera una solicitud.
Hayama noto la forma en la que hablo.
No conocía del todo a Yuigahama, pero era fácil para él saber cuándo alguien no era del todo sincero. Mientras Tobe solo se agitaba de un lado a otro sin prestar atención a ella, o a algo.
—¿En dónde está Yukinoshita-san? —Hayama pregunta abruptamente.
La forma en la que lo dijo no era molesta. Oh con una muestra hostil.
Solo una necesidad inmediata de saber.
Sin embargo, Hikigaya al verlo no le tomo tiempo deducirlo. Su ceño frunció. Y sin voltear a ver.
—No está aquí —responde. El tono era claro y el pensamiento lo abordo—. «Sí él no puede ayudarse a sí mismo… como puede ayudarla a ella.»
Uno, dos tres, segundos. Hayama asistió.
—Entiendo, Hikitani-kun —habla. Tras una breve pausa. Tomo el hombro de Tobe, mientras lo guía a fuera—. Vendremos en otro momento.
—A-Ah, pero Hayato-kun, necesi—
—Luego volvemos. En otro momento. Podemos esperar —el cansancio se notaba en la voz del rubio por el pasillo de la escuela.
Mientras el sonido de ambos se alejaba, el silencio volvió a caer.
El sonido de reloj, agobiaba a Hikigaya.
Yuigahama no decía nada.
Él alzo su vista al reloj. El segundero avanzo hasta marcar la siguiente hora.
El tiempo seguía avanzando y Yukinoshita siguió sin volver.
Hikigaya no quería pensar en el peor escenario, pero su mente no le obedecía.
La puerta se desliza de nuevo. Quince minutos habían pasado realmente. Parecieron horas.
Hikigaya sin saberlo volvió a respirar.
Pero este se abre solo mostrando la mano de quien lo hace. Para luego ver entrar a Yukinoshita en calma como siempre, y de tras de ella, él.
Hikigaya chasqueo su lengua.
Esperaba que Matsuba no hubiera regresado.
Yukinoshita van al centro de la mesa, sus ojos serrados, y su pecho subía y bajaba. Ahora ella estando entre sus dos compañeros de club. Su gesto sutil, y claro. Tenía noticias.
Así que ella vuelve a tomar aire una vez más.
—Eh considerado la propuesta de Matsuba-kun —mueve su mano señalando. Tanto Hikigaya como Yuigahama, giran a verlo. A lo que él sonríe—. Y desde ahora él asistirá al club. Podrá participar en las solicitudes que él quiera ayudarnos. Solo estábamos aclarando algunos puntos.
Hikigaya sintió un hoyo en su estómago.
—No puede ser… —murmura.
No podría creerlo.
¿Acaso ella era la misma Yukinoshita que conoció la que está hablando ahora?
Yuigahama tenía una sonrisa incomoda.
—Ahora Matsuba-kun es… —Yukinoshita vuelve hablar— Es el vicepresidente del Club de Servicio.
Hikigaya ya no pudo contener su silencio.
¿Vicepresidente?
—«Con que soborno a Yukinoshita para que le diera ese puesto» —se dice Hikigaya—. «Ni siquiera sabía que existía tal puesto» —un par de segundos bastaron para que Hikigaya hablara—. Yukinoshita. No puedes estar hablando en serio.
Una desesperación creciente se apreciaba de su voz.
La sonrisa de Matsuba, lejos de borrase, se alarga. Oír el disgusto, su enojo, la frustración y la incomodidad de Hikigaya lo hacía dibujar más las comisaras de su sonrisa que tenía desde el momento que entro al salón del club.
—Sí, Yukinon —Yuigahama habla—. No crees que es muy pronto. Quizás podríamos esperar un poco…
Las palabras de Yuigahama, hacían sonreír más a Matsuba.
Hikigaya lo nota, su fruncido se pronuncia aún más. Parecía alimentarse de desesperación de ellos.
—«Es tipo» —Hikigaya se dice así mismo. Así que el Monstruo de la Lógica se asomó—. ¿Y permitiste que se uniera así sin más?, ¿Qué hay Hiratsuka-sensei? —Hikigaya ya no le importaba que él estuviera presente. Muy bien él podía esperar a que Matsuba se fuera, y tener a Yukinoshita a solas, pero la actitud de Matsuba le era insoportable—. No te parece un poco, ¿impudente?, No sabemos nada sobre él.
Las palabras salían a una gran velocidad.
Yukinoshita mantenía su actitud calmada, mientras tenía sus ojos cerrados, escuchando.
Mientras Yuigahama intentaba decir algo más. Sus ojos miraban a Hikigaya, y vuelvo a Yukinoshita. Y asienta fervientemente a las palabras que decía Hikigaya su amiga, con una expresión de desconcierto y ojos abiertos.
—Hikigaya-kun —Yukinoshita abre sus ojos, para verlo—. Me temo que yo no lo autorice, fue Hiratsuka-sensei. Cuando estuve fuera me llego su mensaje autorizándolo.
De nuevo el sonido de Hikigaya, chasqueado su lengua.
—Tsk, esa mujer.
Y mientras los tres estudiantes estaban concentrados en sí mismos. Matsuba se desplaza por el lugar para llegar a Yukinoshita.
—Entonces…. —habla estirando su brazo a ella y dando la palma de su mano— ¿Tenemos un trato?
Su sonrisa se alarga, sus ojos dorados brillan.
—No —de inmediato Yukinoshita empuja la mano de Matsuba—. Nada de tratos. Serás vicepresidente. Ayudaras en lo que quieras, tendrás libertad en decidir si participar o no en las actividades del club. No hay necesitad de hacer ningún trato.
Hikigaya abre más sus ojos.
—«Trato, ¿Qué trato?» —piensa para sí mismo.
Matsuba sierra su palma, su mano la lleva a él y da algunos pasos por el salón, su dedo índice va a su mentón.
—Mmmh, mmh —tararea—. Bien, me parece justo.
Mientras aún sigue caminando por el lugar, tocaba algunas cosas, pasaba su dedo por la superficie y el polvo se levantaba. Cuando ve el lugar donde Yukinoshita coloca su tetera este sonríe.
Dos tazas, habiendo tres personas.
Sus ojos van a Hikigaya.
Y sonríe aún más.
Hikigaya lo mira con disgusto cuando siento los ojos de Matsuba. Así que aparta su vista de él y—
—¡Sonríe amigo! —Matsuba estaba a centímetros de su rostro. Acaricia el mentón de Hikigaya con se dedo índice—. Dicen que nunca se está completo sin una ¡Sonrisa!
—«¡¿Qué?!» —Hikigaya se sobresalta—. «Como diablos llego tan rápido, ¡Ni siquiera lo vi!»
Hikigaya se quita el dedo de Matsuba con enfado que se acercaba a ira.
La su sonrisa de Matsuba se alargaba más cuando miraba las cejas de Hikigaya fruncirse aún más.
Mientras Matsuba molestaba a Hikigaya con su dedo índice. Yuigahama recorre la a mesa en frente de ella a pasos acelerados, para llegar a su amiga. Ella sujeta los brazos de Yukinoshita los cuales aún estaba entrelazados encima del otro sobre su pecho.
—Yukinon —susurra Yuigahama—. ¿Está segura de esto?, Nosotros, esto…
Palabras no salían.
Matsuba continuaba su recorrido, dejando en paz a Hikigaya.
Él al ver que Yuigahama estaba con Yukinoshita se acerca a sus dos compañeras. Él también quería respuestas. Es más, espera que con la facilidad de Yuigahama de convencer a Yukinoshita está la hiciera desistir de traer a alguien más al club.
¿Ya que son solo ellos cierto?
Solo los tres…
—Lo siento —Yukinoshita comienza—. Hiratsuka-sensei, no me dio otra opción. Su mensaje de texto fue claro. Si no obtenemos más miembros, la escuela serrara el club. No hacemos mucho, y la escuela podría utilizar el salón del club para otras actividades.
Hikigaya abrí sus ojos.
—«Fue por eso» —pensó él.
Los tres se miraban, y en un momento de habitud, Yukinoshita y Hikigaya. Los ojos azules de ella, cristalinos miraban a los del chico de ojos de pez muerto.
Ella deseaba poder decirlo…
"¿Hice bien, Hikigaya-kun?"
Pero sabía que sin importa que tanto lo quisiese sus palabras no saldrían.
El ruido de pasos se detiene.
—¿Y en donde están los demás miembros del club? —Matsuba va hacia a Yukinoshita. Sin embargo, su tono no había ningún rastro de burla, pero nunca dejo de sonreír.
Él se acercaba lentamente, más y más a Yukinoshita peligrosamente a su rostro.
—«¡Muy cerca, muy cerca!» —Hikigaya grita en sí mismo. Yuigahama sonríe de manera incomoda. Pero se gira al ver a su compañero con una seriedad que lo hace confundirse—. «¡No me mires, Yuigahama, haz algo!»
Yukinoshita con un leve tiente rojo en sus mejillas.
—Mmmh… —murmura. Y mira con una leve vergüenza a sus dos compañeros de club.
Matsuba sonríe.
—Ha, ha —ríe, mientras estira alguna punta del cabello de Yukinoshita—. Vamos a necesitar más que eso.
El sonido de la puerta de nuevo irrumpe el lugar.
Matsuba se dirige a la puerta. Cuando la abre no había nadie.
La cámara se mueve hacia abajo.
Se revela a una chica con cabello rojizo.
Matsuba carga a la chica desde su cintura con sus dos manos. Mostrándola al grupo como sí está fuera un cachorro.
—Esta chica es Aisaka Aiko.
Hikigaya al ver a la nueva chica, lo primero que piensa es…
—«Baja» —se dice así mismo.
Su altura le recordaba a esa niña que conoció hace tiempo.
—Hola —habla Aisaka emocionada, agitando su mano—. Soy Aisaka Aiko. Clase dos, B. Pueden llamarme por mi nombre no lo duden —la mano de Aisaka no se detenía hasta que Matsuba lo hace—. Es un placer conocerlos. Hace tanto que Haru-kun, no hace nuevos amigos.
—¿Amigos…? —Hikigaya murmura casi sin sonido.
Yuigahama sin notarlo, no se da cuenta. Se sobresalta y vuelve en sí.
No se había dado cuenta.
Todo pasaba demasiado rápido.
Ella no quería esto….
—A-Ah, Yahallo, Aiko-chan. Soy Yuigahama Yui. Tú también puedes llamarme por mi nombre.
Yuigahama tartamudeo un poco cuando se presentó.
—Hikigaya, Hachiman.
Él alzo su vista cuando hablo.
—Es un gusto conocerte, Aisaka-san. Soy Yukinoshita Yukino —su tono pulcro y con decoro suena—. Pertenezco a clase dos, J. Soy la presidenta del club de servicio.
Aisaka sonríe al oír a Yukinoshita.
—Por mi nombre está bien, Yukino-san.
Yukinoshita salta un poco al oír su nombre tan abiertamente. Que alguien usara su nombre con tanta facilidad la descoloca.
—A-Ah, entiendo… —contesta Yukinoshita.
Pero inhala profundamente. Considerando como había sido su tarde. Oír su nombre apenas era una molestia menor. Sus ojos se deslizaron inevitablemente hacia su ahora vicepresidente.
Pero Matsuba solo le sonríe.
Cuando Yukinoshita iba a volver a hablar Aisaka habla.
—Solo hay dos mujeres aquí —empieza a mirar por todo el salón. Y sus ojos se sobresaltan—. ¡Oh, dios! Pero qué lugar tan sucio. Sí que necesita un toque femenino, y eso que la mayoría son mujeres. Sin ofender.
Obviamente Yukinoshita y Yuigahama se ofenden.
Hikigaya se cubre su boca con el puño de su mano, aguantando su risa.
—Algo te da gracia Hikigaya-kun? —Yukinoshita lo mira directamente. Su voz gélida congela el ambiente al instante.
—A-Ah, no. No —Hikigaya inhala aire—. No es nada.
—Hikki —Yuigahama dice débilmente con leve enojo.
Hikigaya traga saliva.
—Lo siento.
De que serviría replicarles, solo perdería.
Aisaka corre por todo el lugar, limpiando con suma rapidez. Quitando grandes cantidades de polvo, y moviendo varios pupitres con facilidad.
—No, no. Tampoco esto —Aisaka decía mientras limpia—. Nop, ¿Qué es esto?
Hikigaya mientras miraba a la chica apilar las sillas, estaba un poco asombrado. Era muy rápida, y fuerte. Teniendo esa altura.
Y de nuevo el sonido de la puerta deslizándose se hace presente por el salón.
—«Hiratsuka-sensei» —piensa Hikigaya.
Pero lo que se asoma es una cabellera negra. Un chico, su estatura era más alta a la de Matsuba. Quizás sea de un tercer grado.
—Hey, hola —empezó el chico. Sin voltear a ver a los demás—. Me dijeron que aquí podría obtener más créditos… y… —el chico en cuestión al ver al grupo, ve a Hikigaya primero. Luego a Yuigahama y por último a Yukinoshita. Su rostro se frunció—. ¿Qué es esto?, ¿Una comedia romántica? —murmuro para sí mismo. Sus ojos vagan por el jugar y ve quien está a un lado a unos cuantos metros de él—. Tu…
La molestia en su voz era obvia.
—¡Hajime! —contesta Matsuba sonriendo mientras se dirige al recién llegado, pasando su brazo con su hombro—. Mi amigo. Que gusto verte. Me alegro que hayas venido tan rápido.
—Me lleva el carajo —maldice pasado su mano por su cara— ¿Por qué diablos estas aquí?, Sabes esta apunto de estar con esa chica y… —se interrumpe así mismo al ver a las chicas presentes—. ¿Qué diablos quieres ahora?
Matsuba aprieta con ligereza su hombro, ignorando su espacio personal.
—Mi amigo —los ojos dorados se acercan a los ojos negros de él—. Estoy haciendo un trabajo de caridad. Así que me tome la libertad de hacer que tu consejero te enviara aquí… —Matsuba se acerca más a su iris—. Espero no te moleste.
La claridad de su voz baja para que él solo la escuche.
—¡¿Qué?! Maldito —cuando iba a empujar a Matsuba, él lo esquiva solo dando un pequeño salto hacia atrás—. ¡Crees que puedes sacarme esa carta cuando se té de la gana! ¡¿Piensas que te debo mi alma?!
—Más o menos —responde Matsuba de manera burlesca.
Al oír la declaración chasquea su lengua. Sabía cómo operaba su "amigo". Como Matsuba lo llamaba.
—Yo no hago caridad, Príncipe —empieza a caminar a la puerta, pero Matsuba sale de la nada saliendo enfrente de él deteniéndolo.
—Bueno yo pensé que, con tu gran actitud y acogedora presencia, serias a cara perfecta para traer a almas desafortunadas al club —Matsuba vuelve al centro de la habitación, recargados en la mesa—. Y sí lo prefieres, puedo hacer que tu estadía aquí sea más acogedora.
Matsuba saca de su bolsillo interior con una hoja con la firma de su consejero.
Él empieza a caminar hacia Matsuba.
—¡Ha! En serio crees que puedes comparar con uno o dos créditos —cuando ve la hoja la arrebata de la mano de Matsuba—. Pues acertaste.
—¡Excelente! —Matsuba dice con alegría.
Tanto Hikigaya como Yukinoshita y Yuigahama miraban el intercambio de palabras en silencio.
Yuigahama al ver que la atmósfera trata de hablar.
—Mmh, hola. Soy Yuigahama Yui, un gusto, etto…
Cuando Hajime escuchó a Yuigahama, ella da un pequeño salto. Los ojos de él asustaban más que lo de Hikigaya.
Hajime al ver esto maldice.
—«Mierda» —así que respira hondo y vuelve hablar—. Soy Hasegawa Hajime, clase A, grado dos.
Yuigahama sonríe esta vez, pero con calma.
—Un gusto, Hasegawa-kun.
Hikigaya al oír el nombre un pequeño recuerdo llega a su mente.
—«Hasegawa, Hajime» —repite su nombre para sí mismo.
Ya lo había escuchado antes.
A mediados del segundo año. Ya había un tema de moda. Los rumores de un estudiante que había sido expulsado. Pero si ese estudiante fue expulso no podía ser él.
¿Cierto?
—Yukino Yukinoshita —se presenta dando una leve reverencia—. Un gusto conocerte Hasegawa-kun.
Hasegawa asiente, copiando a Yukinoshita.
—«Linda» —pensó Hasegawa al verla—. El placer es mío… —contesta y empieza a caminar hacia la mesa enfrente de él. Cuando sostiene la madera del pupitre Aisaka lo detiene.
—Hajime-kun —la sonrisa de Aisaka brilla al verlo.
—¿Ai-chan? —Hasegawa baja su vista al verla—. No te había visto, ¿Cómo van las cosas?
Aisaka lleva sus manos hacia atrás.
—Van bien —contesta Aisaka mientras apunta al lado de la silla de ella—. Ese es tu asiento.
Hasegawa mira el pupitre. Su mandíbula se tensa.
—«Este tipo. Ya tiene los lugares donde estaremos» —piensa, mientras va al asentarse. Sus ojos instintivamente van a Matsuba—. «¿Qué pretende ahora?»
Los ojos de ambos se encuentran, a lo que Matsuba estira su sonrisa.
Yukinoshita al ver que el silencio vuelve a hablar...
—Matsuba-kun, aunque me gustaría atender a las solicitudes de tus… —se detiene un momento para verlo a las nuevas caras en el club—. Amigos… —duda que lo sean—. Me temo que ya casi es hora de irnos, así que—
—Ha, ha —la risa de Matsuba suena—. Ellos no están aquí por eso, Yukino… —hace una pausa breve, y continua—, shita-san —ella abre sus ojos momentáneamente. Lo que hace que Hikigaya frunza su ceño—. Ellos serán los nuevos miembros del club.
Yukinoshita abre sus ojos con sorpresa.
—¡Miembros del club! —Yuigahama grita—. Pero es muy repentino.
Hikigaya se mantenía en silencio sin creer lo que escuchaba.
—Miembros… —repite Yukinoshita sin ninguna emoción—. No recuerdo haber aceptado a más miembros, Matsuba-kun.
—Bueno, como vicepresidente me tome la libertad de llamar a más manos —Matsuba se desplaza alrededor de Yukinoshita jugueteando con su cabello—. Así que mi querida presidenta. Puedes estar tranquila. Ellos te obedecerán en lo que pidas.
Yukinoshita los mira. La chica de cabello rojizo y el chico más alto en todo el lugar.
Ella no lo entendía del todo.
—«Hacer lo que yo pida» —se dice así misma.
Hikigaya aun miraba a los nuevos miembros del club. Sentía tanta impotencia al no poder hacer algo.
Mientras que Yuigahama caminaba a su asiento, el cual ahora estaba reluciente y casi pulido.
—«Hizo todo esto con un simple trapo» —se dice a sí misma—. «¡Impresionante!»
Matsuba al ver que Yuigahama se sienta, él comienza a caminar hacia la silla de Yukinoshita, y la arrastra hacia la parte superior de la mesa.
—Presidenta por favor…. —sonríe Matsuba al llevar la silla hacia él.
Yukinoshita sin más ánimo de discusión comienza a caminar a su asiento.
Al sentarse, Matsuba empuja con delicadeza el asiento.
—Gracias, Matsuba-kun —contesta Yukinoshita con un pequeño rubor en sus mejillas al sentarse.
Mientras Aisaka terminaba de limpiar el polvo del asiento de Hikigaya.
Él cual solo miraba lo que sucede. Hikigaya al sentir los ojos de Aisaka voltea a ella. Para luego mirar su silla completamente brillante.
—Mmmh, dōmo (gracias)… Aisaka-san —murmura Hikigaya con leves signos de incomodidad.
Aisaka sonríe y de inmediato va a su asiente al lado de Hasegawa.
La mesa se disponía con los nuevos miembros sentados enfrente de Yuigahama. Ella ahora Hikigaya estaba más cerca. Yukinoshita tomo el lugar superior de la mesa.
La cabecilla.
Ahora solo había un lugar vacío. El lado izquierdo de la mesa al lado de la presidenta. Luego estaba Aisaka, seguida por Hasegawa dejándolo casi al final. Dejando la parte final de la mesa libre. Lugar para quienes soliciten la ayuda del club.
Todos estaban sentados en sus lugares, excepto por Matsuba.
Matsuba se dispone a ir a su lugar al lado de Yukinoshita, pero antes tomo aire.
—Ahora para la primera actividad, me gustaría—
El sonido del vidrio rompiéndose cayendo al suelo hace estremecer el salón.
—¡Que fue eso! —Yuigahama grita levantándose se su asiento con bastante rapidez.
Los ojos de Hikigaya se abrieron al ver el objeto que lanzaron.
Una piedra.
Matsuba ladea su cuello a la ventana. La piedra paso a centímetros en frente de él. Una trayectoria casi perfecta diría. Su sonrisa no pudo alargarse más. Sus ojos brillaban de emoción.
Yukinoshita gira su cuello a la ventana desconcertada.
—Matsuba-kun, ¿Qué significa esto? —habla molesta Yukinoshita mientras se pone de pie al instante—. Me dijiste que no ocasionarías disturbios.
Matsuba se gira a Yukinoshita a una velocidad que hace tronar su cuello apropósito.
—Así es —responde son una sonrisa infantil—. Yo no ocasione esto.
Hasegawa ya se encontraba recogiendo la piedra la cual tenía un papel enrollado en la misma.
—Aquí dice: Para Matsuba, Haruto…
Yukinoshita sin apartar la vista de Matsuba frunce su ceño.
A lo que Matsuba sin dejar de sonreír inclina su cabeza ligeramente.
—Mmmh —contesta con su típico murmuro.
Yukinoshita lleva su mano a su cien con sumo fastidio.
—«¡Que es!» —Hikigaya estaba impresionado. Vio de primera mano cómo Matsuba esquivo la piedra sin siquiera ver—. «Es un personaje de manga shōnen»
No podía creerlo, él había movido su cabeza unos centímetros.
Hikigaya se pone de pie para dirigirse a la ventana.
Pero…
Hasegawa reacciona primero, sujetando el hombro de Hikigaya.
—¡Hikki! —El grito de Yuigahama hace que Hikigaya reaccione
Una segunda piedra había llegado al fondo del salón.
Hikigaya siente una la mano en su hombro. Hasegawa. Luego sus ojos van al fragmento de vidrio que casi pudieron alcanzarlo.
Desde la perspectiva de la piedra se apreciaba a reacción de todos.
Yukinoshita llevo su mano a su pecho, aliviada. Yuigahama deja escarpar un suspiro.
—Diablos… —menciona Hikigaya—. «Eso estuvo cerca» —piensa para sí mismo. Cuando se gira ver a Hasegawa—. A-ah, gracias.
Hasegawa asiente.
—No de que amigo —contesta y empieza a caminar a donde termino la piedra.
Yuigahama corre a Hikigaya.
—¿Hikki estas bien?
Hikigaya vacila aun aturdido.
—¿Q-Qué?, Sí, sí —contesta apresurado—. Esto bien, Yuigahama-san.
Los ojos de Yukinoshita no dejan de ver a Hikigaya.
—Hikigaya-kun… —sus palabras casi inaudibles.
Sin embargo, no fue así, todos pudieron escuchar con claridad a Yukinoshita.
El solitario sin querer abre sus ojos con sorpresa, y una timidez que se acercaba a sus mejillas.
Yuigahama ve esto.
—¡Deberíamos llamar a un maestro! —Grita, a lo que todos la voltean a ver.
Rompiendo con la tención de hace unos intentes.
Sin embargo, Matsuba ignora lo dicho y camina con total naturalidad hacia la ventana rota. Al llegar con la manga de su saco limpiar los rastros de vidrios. Mientras se recarga entrelazando sus brazos en el marco. Al ver hacia a fuera un chico de cabello revuelto.
—¡Matsuba Haruto! ¡Sal maldito demonio! —los gritos del chico se pronunciaban más.
Matsuba se recargaba en sus brazos mientras mira al chico. Fascinado. Era como si viera a una hormiga queriendo atención.
Yukinoshita aún desconcertada miraba a Hikigaya. Parpadea rápidamente. Fue como si alguien la poseyera por un instante. Al volver en sí misma, toma su teléfono, en busca del contacto de Hiratsuka-sensei, al ver el icono, mira a sus demás compañeros, Yuigahama, la miraba con preocupación, Hikigaya con signos de vergüenza, Hasegawa está demasiado lejos con para verlo. Aisaka estaba completamente tranquila sentada en su asiento sin moverse, y antes de llamar algo la desiste de esa idea.
Matsuba.
Mira la confianza de él, como se recargaba en la ventana rota sin preocupaciones. Como si fuera algo gracioso, como si estuviera entreteniéndose.
—«Esto es un problema…» —piensa ella—. «Puedo resolverlo…»
Así que Yukinoshita guarda su teléfono. Aunque sin perder el contacto de Hiratsuka-sensei. Así que mientras lo guarda en la bolsa de su chaleco, empieza a caminar hacia la ventana, estado a un lado de Matsuba. Sin acercase a él demasiado. Hikigaya al ver esto, sus dedos se tensan. Casi corre hacia Yukinoshita. Sigue los pasos de ella, tenido a Yuigahama sostenido el largo de su camisa, sin saberlo. Ahora los tres estaban a la derecha de Matsuba, en diferentes niveles.
Yukinoshita al inicio, Yuigahama a lo último y Hikigaya en medio de ambas.
Hasegawa al verlo, suspira, y aun así se acerca a la ventana. No era necesario acerca al lado de nadie para él. Aisaka que han seguía sentada en su asiento, observaba la situación. No podía hacer mucho, el peligro estaba lejos, y las piedras nunca llegaron a ella. Sin contar que Matsuba está ahí. Así que tan solo fue a la ventana de igual manera escabulléndose entre las piernas de todos hasta llegar al frente de Matsuba, levantándose en puntillas para ver hacia fuera.
—¡Matsuba! ¡Baja cobarde!
Grita nuevamente el chico con mucha más fuerza que antes.
Matsuba sonríe aún más.
Yukinoshita lo nota, pero no hace ningún comentario.
Hasegawa alza su vista.
—¿No harás nada Haruto? —Pregunta con mediana sorpresa.
No era típico del Principie de Sōbu.
El chico de nuevo lleva su mano al suelo y toma de nuevamente una piedra.
Toma impulso y la lanza a la cabeza de él.
Un sonido seco.
El impacto se disipa en la palma de Matsuba.
En movimiento simple de bajar y subir la pierda hace. Y la lanza hacia el chico como si fuera una canica.
La trayectoria fue limpia. Una casi perfecta línea diagonal visible.
El impacto llego a la pierna del chico.
—¡Mierda!
El chico se tambalea en sí mismo, y cae al suelo.
Matsuba comienza a caminar a la puerta del club.
—Bien… —alza su voz hacia todos—. Mis queridos…. —sus ojos brillan gracias al atardecer que se reflejaba en sus ojos dorados—. ¡Veamos que desea nuestra primera solicitud!
Aisaka es la primera en seguirlo, hacia la puerta. Seguida por Hasegawa. Cuando cruza la puerta, ambos se miran. Matsuba sonreía, mientras le señala a Hasegawa seguir a Aisaka a las escaleras. Hikigaya, Yukinoshita y Yuigahama se ven unos a los otros. Sus expresiones atónitas por lo sucedido eran diferentes en grados de cada uno.
Así que cuando Hikigaya toma un respiro, preparándose para ir.
Es interrumpido, por Yukinoshita caminando delante de él.
Yuigahama la sigue, mirando a Hikigaya, esperado que él las siga.
—«¿Qué diablos está haciendo Yukinoshita?» —se dice mientras sigue a ambas chicas—. «No sabemos qué hará, ¿Por qué diablos lo seguimos?»
Hikigaya empieza a pensar. Había escuchado lo peor de Matsuba. Rumores del Príncipe Oscuro de Sōbu. Violento, sádico, impredecible…
Cuando los tres cruzan la puerta se encuentra con Matsuba sonriente.
Yukinoshita da unos cuantos pasos hacia adelante, girándose.
—Adelántese —sus palabras no reflejaban preocupación o miedo. Sus brazos se cruzaron sobre su pecho, como una muralla.
—Yukinon… —la tenue voz de Yuigahama sale de ella.
Hikigaya ve la pequeña integración entre ellas, así que…
—No creo que—
—Hikigaya-kun —Yukinoshita lo llama—. Por favor, Adelántense.
Hikigaya al ser interrumpido, su mandíbula se tensa y mira a Matsuba de reojo, solo para ver la sonrisa de él. Asiente a lo que dijo Yukinoshita y empieza a caminar. Yuigahama mira a Hikigaya caminar por el pasillo y luego vuelve a Yukinoshita. Ella asiente y comienza a seguir al solitario.
Ahora ambos se quedan a solas de nuevo, Yukinoshita se toma un tiempo para observar a Matsuba.
Su sonrisa no era del todo escalofriante. Ella lo miraba con una mezcla de incredulidad y cautela. Matsuba se refleja en sus ojos. Sin pronunciar una palabra, hace un gesto sutil inclinándose, y con un leve movimiento de su mano le indica a Yukinoshita caminar primero. Ella frunce su ceño con desconfianza. Sin embargo, su comportamiento es tan natural que la obliga a caminar, por asombro o curiosidad.
Oh tal vez una mezcla de ambas.
Cunado Matsuba camina llega a nivel de Yukinoshita.
—Tienes un plan —habla Yukinoshita mirándolo de reojo—, ¿Verdad?
Matsuba se gira a ella.
—¡Mmmh! —murmura con un tono animado—. Por supuesto.
Al todos llegar a la planta baja, el grupo se dirige al patio.
Cuando llegan, ahí ven al chico que había lanzado la piedra retorciéndose de dolor, sujetados su pierna. Sus movimientos eran exagerados, su mirada trataba de mantenerla una fachada de coraje que no poseía.
Matsuba se detiene a unos cuantos pasos delante del grupo.
Su postura recta y relajada, su sonrisa intacta miraba al chico, deleitándose. Era como sí se estuviera mirando un espectáculo para el mismo.
—¡Matsuba! ¡Al fin das la cara!
El chico intenta ponerse de pie. Hasta que lo consigue. Adoptado una pose de pelea.
Sus dos manos levantadas y sus dos puños apretados.
Matsuba ladea su cabeza de manera tierna.
—¿Te conozco?
El chico confundido baja sus puños, ofendido más que molesto
—¡Maldito!, ¡Ya nos conocemos! ¡Soy Kanayaki Kaito!
Los ojos dorados de Matsuba parpadean.
—¿Mmmh?
El chico, ahora Kanayaki, aprieta sus puños con mucha más fuerza, frustrado por la indiferencia que recibe.
—¡Peleamos hace dos días! —Kanayaki grita. Mientras que Matsuba mueve su cabeza de un lado a otro, señalado más confusión—, ¡En Kurosana!
—Oh, sí ya lo recuerdo —su puño choca con su palma.
—¡Lo vez! —Kanayaki grita animado.
—Esa tienda tenía delaciones pastelillos —Matsuba lleva su dedo a su mentón—. ¿Tu fuiste el que me los vendió?
—¿Qué?, ¡No! —Kanayaki grita nuevamente. Cuando iba a Matsuba grita de dolor—. ¡Auch!
Se había marido su lengua.
—¿Kanayaki-kun? —habla Yukinoshita, colocándose al lado de Matsuba—. ¿Lo dije bien? —Kanayaki al instante tiembla ante la mirada gélida de Yukinoshita.
Kanayaki suda, vacila ante la mirada de Yukinoshita.
Lo intimida.
—Sí… lo dijiste bien… —contesta Kanayaki con una leve vergüenza.
Yukinoshita da un paso hacia él.
—¿Por qué tratas de peleas con Matsuba-kun?
Kanayaki da unos pasos atrás.
—A-Ah, porque… etto, somos enemigos….
Yukinoshita laza sus cejas.
—¿Enemigos?, Entiendo… —contesta llevando su dedo índice a su mentón.
—¡Sí! —Kanayaki grita desorbitado.
Yukinoshita vuelve a verlo a los ojos.
—Podrías dejar de gritar. Es molesto, Kanayaki-kun.
—A-Ah-ah, sí… gomen (lo siento) —murmura derrotado.
Yukinoshita al analizar la situación, suspira.
—Kanayaki-kun —se dirige a él, y por instituto el chico se endereza—. Sabes pudiste lastimar a alguien de gravedad, ¿Lo sabes?
—No… —Kanayaki murmura con su cabeza agachada.
—Kanayaki-kun, no sé cuál es tu problema con Matsuba-kun, pero por lo que veo. Esto no hará nada. Sí realmente quieres hacer algo en contra de Matsuba-kun, debes de ser directo, hablar. Y no lanzar piedras.
Yukinoshita toma aire, y continúa explayándose.
Sus palabras eran claras, hablaba con paciencia y autoridad. Explicando las consecuencias de podría repercutir. La importancia de medir sus emociones y la inutilidad de la violencia sin propósito.
Todos prestaban atención a su manera.
Hikigaya que entendía lo que decía Yukinoshita. Mientras que Yuigahama la miraba fascinada, como controlaba la situación. Algo que ella jamás podría hacer. Hikigaya ahora más relajado, miraba al chico, Kanayaki. Le parecía débil. No parece ser fuerte, o un matón. Es bajo, delgado y con una mirada que no asustaría ni a una mosca.
Sin embargo, cuando los ojos de Hikigaya van a Yukinoshita, pero los rallos del sol, se lo impiden, y ve a Matsuba.
Hikigaya estaba confundido.
—«¿Por qué no lo ha golpeado?» —Hikigaya piensa por un instante.
Este no es el demonio del que le contaron. Los rumores decían que las personas que lo miraban de mala manera, los enviaba al hospital. Esta situación era obviamente es más grave que eso.
Hikigaya contaba con eso.
El monstruo de la lógica, no descansaba. Podría utilizar esta situación para hacer que un maestro lo viera y así expulsarían a Matsuba.
Sōbu, no admite ningún tipo de violencia. Y aun así él sigue aquí…
Hikigaya aun lo observa, y ve lo que Matsuba mira con deleite.
Yukinoshita.
Él la mira a ella. Hikigaya sintió algo ese nuevo en su estómago de nuevo. Pero también algo nuevo, ¿Ira?, Enojo, frustración, irritación.
Una molestia absoluta.
Miedo. Angustia. Dolor.
Hikigaya estaba sintiendo todo lo que nunca había sentido en toda su vida, en una tarde del martes.
Era una sensación semejante a la de una presa siendo asechada por un depredador.
Pavor.
¿Qué busca él de ella?, ¿Qué quiere de ella?, ¿Le gusta?
Preguntas y preguntas inundaban la mente de Hikigaya.
Aisaka está sorprendida.
La forma en la que Yukinoshita hablaba, en la que se expresa. La actitud de Yukinoshita en calmar la situación le parecía increíble, digna de admirar. Ella espera que Matsuba se encarga. Era lo usual desde que lo conoce. Pero no lo hizo.
Mientras que Hasegawa, veía por donde iba la bala de Yukinoshita. Por así decirlo. Sus palabras, forma de expresarse. Una idealista, supone. Seguramente sus padres son políticos. Quizás, lo sea. El apellido Yukinoshita se le hacía familiar, ya lo había escuchado alguna vez.
Él mira a Matsuba.
Sonría más de lo normal, ¿Estaba emociónalo?
Hasegawa acostumbrado a estas situaciones, suspira. Al igual que Hikigaya, se preocupaba porque Matsuba no había hecho nada aún.
No era típico del Príncipe Oscuro.
El príncipe que Hasegawa conoce era errático, cínico, horrorosamente burlesco. De hecho, al momento de tan solo esquivar la primera piedra, la habría alcanzado fácilmente y regresarla al instante noqueando al chico y dejándolo ahí… casi muerto.
—«¿Planeo algo?» —Hasegawa se dice, mientras ve como Matsuba no deja de observa a Yukinoshita—. «Esta chica, no sabe lo que hizo. Despertó al dragón que había estado dormido…»
Anuqué en el último año, Matsuba ha estado calmado, pero ahora…
Hasegawa espera estar equivocado.
—¿Entiendes, Kanayaki-kun…? —Yukinoshita termina su sermón.
—…Sí… —murmura Kanayaki.
Matsuba sonríe.
—Ha, ha —ríe mientras se voltea a los demás de tras de él—. Veo que ya no tendré que hacer algo. Nuestra presidenta resolvió el problema.
—¡Idiota! ¡Bajaste la guardia! —Kanayaki grita.
El puño del chico apunta directo al rostro de Matsuba.
Yukinoshita abre sus ojos sorprendida. Pensó que había resuelto el problema. Yukinoshita voltea a donde esta Matsuba, pero no había nada. Solo ve a Hikigaya, Yuigahama, Aisaka, y Hasegawa.
—«¿En dónde está?» —Yukinoshita esta con sus ojos estaba abiertos—. «¿Se había ido?»
Cuando Yukinoshita ve los ojos de sus compañeros que no la ven a ella, ni a Kanayaki, sino a quien está de tras de él.
—Ha, ha, ha —la risa nuevamente se hace presente—. Mmmh, no debiste hacer eso —la mano de Matsuba rodea los hombros de Kanayaki—. Querido….
El agarre de Matsuba, aprieta su hombro, y de un tirón hacia atrás. Cayendo en el cobertizo, quedando enterrado en pelotas de futbol.
El grupo al ver esto, tenía diferentes reacciones.
Yukinoshita está más que sorprendida. Sus ojos azules estaban abiertos en par a par.
Yuigahama tenía su boca abierta, asombrada.
Hikigaya con sus ojos como platos.
Hasegawa, realmente no está sorprendido. Era lo normal, para él.
—«Al menos el chico no sangro» —piensa Hasegawa para él mismo.
Aisaka con una sonrisa calmada.
—«Que bueno es Haru-kun, lo perdono» —piensa la chica.
Ahora que todos estaban en silencio, Matsuba se dirige a Kanayaki.
—Y gracias por otro memorable recuerdo —dice mientras en inclina burlescamente al chico enterrado en las pelotas.
Pelotas ruedan por el lugar, Kanayaki con la fuerza que tiene intenta hablar.
—D-De nada… —apenas murmura.
Matsuba se dirige a Hasegawa.
—Hajime se lindo y trae a nuestro nuevo amigo.
Hasegawa da un suspiro cansado camina al cobertizo y carga en su hombro a Kanayaki.
Todos miran a Matsuba.
—Bien… ¡Quien quiere hornear galletas! —Matsuba eleva su voz emocionado. Aisaka levanta su mano inmediatamente—. Se una receta. Mi tía me enseño cuando tenía el tamaño de Ai-san —Matsuba toma la mano de Aisaka llevándola—. De hecho, mi tía y yo, ¡Casi encendíamos la casa!, Ha, ha, ha —la risa de Matsuba se eleva—. Sé que les encantara.
Matsuba empieza a caminar entre en medio del grupo.
Aisaka lo sigue dando pequeños saltos. Mientras que Yukinoshita, Yuigahama, y Hikigaya, se ven entre sí.
El trio no sabía que decir o hacer, más que seguir a Matsuba, hacia adentro de la escuela.
—«Este tipo nos hará vivir un infierno…» —piensa Hikigaya, sin dejar de seguirlo. Sus ojos van a Yukinoshita, y luego a Yuigahama—. Carajo… —apenas murmura.
Dejando al último a Hasegawa, cargando en su hombro a un inconsciente Kanayaki.
—Estoy seguro… —habla Matsuba nuevamente—. Desde mañana nos divertiremos como nunca…
El grupo empieza a seguir a Matsuba, y una voz empieza a emerger desde las palabras escitas.
"Así que no dejen de leer, ha, ha… ha…"
Epilogo,
Hora de salida
Matsuba y Aisaka caminaban juntos a la salida de Sōbu.
Siempre era así, pero durante la ausencia de Matsuba durante el tiempo que no estuvo, Aisaka caminaba sola hacia su hogar.
Hoy gracias a los dioses, no fue así.
Aisaka mira a Matsuba, su sonrisa de siempre, pero menos malévola, sino calmada. Ella mientras caminaba sujetaba ambos extremos de su mochila. Se sentía algo inquieta. Quería preguntarle a Matsuba en donde había estado los últimos meses. Nadie sabía nada de él durante ese tiempo.
Él no suele desaparecer así porque sí.
Y cuando iba a hablar, la voz de él suena.
—¿No te parecen agradables? —Matsuba habla, con una voz melosa, que refleja su burla.
Aisaka agita su cabeza positivamente.
—Son muy lindos, Haru-kun —contesta mientras recuerda—. Ah, Yukino-san le gustaron tus galletas con forma de gato.
Matsuba ríe por lo dicho. Recuerda como desarmo a la fría Yukinoshita con un par de galletas.
Pero aun así con la atmosfera en calma, Aisaka trata de saber…
—Haru-kun…—
—Ai-san —vuelve a interrumpir Matsuba—. Olvide algo —dice mientras detiene sus pasos—. Adelante mi niña, te alcanzó en un santiamén.
Aisaka nota su sonrisa.
No era de malicia, o malévola, solo una sonrisa, normal y simple.
Aisaka asiente, dando una pequeña sonrisa. Mirando como Matsuba se perdía en la oscuridad del pasillo devuelta a la escuela.
Por la ventana de la enfermería se apreciaban pasar algunos estudiantes, y maestros.
—Me preguntaba cuando despertarías…
El chico voltea a la voz masculina que hace erizar su piel.
—Matsuba….
Su sonrisa se alza.
La luz de la luna hace brillar sus ojos dorados.
—Y yo que pensé que me olvidarías. Siempre suelen hacerlo —Matsuba habla, mientras toma la hoja de seguimiento de la enfermera—. Caída por escalera. Veo que Hajime-kun, aun sabe hacer el trabajo —deja la hoja, mira al chico, levemente su cabeza se ladea—. Ahora… eh, ¿Kanikama?, ¿Katsudon?, Empezaba con "Ka", ¿No?
El chico frunce su seño, molesto.
—Kanayaki —murmura.
—¡Eso! —Matsuba da golpecitos a la pierna de Kanayaki—. Bien, ahora que estamos a sola. ¿Ya me dirás?
Kanayaki se endereza en la cama.
—Decirte… ¿Qué?
Matsuba tuerce su sonrisa.
—Oh, por favor, Kana… —se queda en blanco—. Amigo-kun — vuelve a alzar su sonreír—. Solo dime quien fue y tu no me deberás más…
Kanayaki se aleja levemente, tomando las sábanas de la cama.
—No sé de qué hablas, y no te debo nada.
—No hagas eso —Matsuba sonríe más—. No lo hagas.
De alguna manera Kanayaki toma más confianza, sin saberlo.
—Hacer… ¿Qué?
En un segundo Matsuba toma el cuello de la camisa de Kanayaki.
—Así es como me pagas, Kana-algo —Matsuba habla apretado el cuello atrayéndolo a él—. Perdónate por el insulto. ¿Qué acaso no tienes idea de que puedo hacerte?
La respiración Kanayaki se agita con irregularidad.
Siente un gran peso encima de él.
La garganta de Kanayaki se seca. Sus ojos se desorbitan.
—E-Está bien, está bien —habla rápidamente mientras se hace hacia atrás—. T-Te lo diré…
Matsuba vuelve con su sonrisa natural, y acomoda en cuello de la camisa del chico.
—Habla —su voz se vuelve profunda en un parpadeo.
Los ojos de Kanayaki se abren al ori su voz traja saliva.
—F-Fue una chica, me dijo —respira hondo y vuelve a hablar—. M-Me dijo que te retara a pelear. Me prometió que sí lo hacía me daría diez mil seguidores en Mixi.
La cabeza de Matsuba se ladea sin deja de sonreí.
—¿Cómo era esa chica?
La cabeza de Kanayaki rápidamente niega.
—Nunca la vi. Todo fue por mensaje —aclara mientras busca con desespero su teléfono en su ropa.
La voz de Matsuba se vuelve más sombría.
—Mmmh —, le irrita que no le tema tanto—, ¿Qué avatar tenía su contacto…? —Matsuba no tenía tiempo para esperar a que encontrar su teléfono.
Kanayaki asiente fervientemente a la orden.
—S-Sí, su avatar. No recuerdo cuál era, pero el color de su cabello e-era… a-ah, diablos, ¡M-Morado!, Sí, morado…
Matsuba sonríe instantáneamente.
Sabe quién es.
De un salto se pone de pie.
—Morado… mmh… —Matsuba sonríe más estirando sus comisuras—. Que esto quede entre nosotros, ¿Está claro? —Kanayaki asiente rápidamente sin dejar de ver los ojos dorados. Cunado Matsuba camina a la puerta, pero antes se voltea—. Oh, y seguiremos en contento. Recuerda. Tú me debes…
Matsuba nuevamente camina a la salida, dejando a Kanayaki solo en la enfermería.
El foco de la habitación se apaga.
—¡Mierda! —Kanayaki grita asustado.
A lo que, la risa de Matsuba se oye por todo el pasillo de la escuela.
—Ha, ha, ha —la risa se pronuncia por la oscuridad.
Kanayaki gruñe molesto.
—Ese tipo…
Notas del primer capítulo: El nuevo miembro del Club de Servicio.
¿Quiénes son los nuevos personajes?
Matsuba Haruto, conocido como el Príncipe Oscuro de Sōbu. Perteneciente a la clase C, grado 2.
Su cabello es castaño oscuro, dos mechones de cabello sobresalientes. Ojos dorados, tiene una tez trigueña clara, estatura 1.79 m, tiene una complexión delgada. Su tipo de sangre es AB. Nacido en Kioto, pero vivió gran parte de su infancia en Hokkaidō.
Es un chico, arrogante, soberbio desde las extrañas de su ser. Sus gustos son el color azul, que los demás le teman. Odia el dulce en exceso. Ama el té. El silencio, y los gatos blancos. Le divierten las personas que fingen su personalidad. Sus padres se divorciaron. Vive con su tía materna Kisaragi Mizuki, por la cercanía de su hogar a Sōbu. Su familia se dispone por su padre Matsuba Satō y su madrastra, Matsuba Ōsuki. Su madre biológica abandono a su padre cuando él tenía 12 años, mudándose a Tokio.
Cuando llego a Sōbu en su segundo año, todos al verlo pensaron colectivamente que sería el Hayama Hayato de la clase C. Lo tenía todo. Atractivo, se llevaba bien con todos, y lo más importante, nunca dejaba de sonreír. Fue así porque lo apodaron "Príncipe". Pero cuando uno de los grados superiores quiso molestar al nuevo niño bonito. Todo se desato. Los rumores no pararon los primeros días. Se decía que lo había lastimado de tal manera que no volvería a la escuela. Luego, otro, incidente. Las escuelas cercanas reportaban que un estudiante de Sōbu había lastimado a los estudiantes de gravedad. La escuela lo desmintió, pero es no le importo al alumnado. Otro rumor surgió cuando lo vieron en la zona roja de Chiba ocasionando disturbios, y destruir establecimientos.
Gracias a esto no paso mucho para que se adueñara de la escuela. Esto lo hicieron saber los estudiantes, pero los maestros, y la institución parecían protegerlo.
Desde entonces lo llaman "Príncipe Oscuro". Sin embargo, había estado desaparecido durante 6 meses y dos semanas. No había asistido a clases, ni se había visto por las calles de su zona. Al contrario de los demás en su jerarquía. El controla la zona de Sōbu y ahora recientemente también Kaihin. Pero antes de estas dos, él estuvo en el Instituto Chiba Higashi High School.
(1 Chome-18-52 Todorokicho, Inage Ward, Chiba, 263-0021, Japón)
Pero dejo de asistir, y se trasfirió a Sōbu, no se sabe por qué.
Ahora se quiso unirse al club de servicio solo para seguir entreteniéndose. No busca romance, ni amigos, ni crear recuerdos memorables, ni algo genuino. Solo desea divertirse.
"¡Larga vida al vicepresidente del club de servicio!"
Hasegawa Hajime, un ex líder de una de las bandas más grandes de Chiba. Pertenece a la clase A grado 2.
Su cabello es negro cuervo, al igual que sus ojos. Tiene una mirada amenazadora, y tiene una pequeña cicatriz en su mentón. Es más alto del promedio, 1.84 m. Tiene una complexión robusta, es fornido. Su tipo de sangre es B. Nacido en Chiba.
Es un chico calmado, centrado, al contrario de antes de Sōbu. Trata de no enojarse con los demás. Sus gustos son, el ramen extra picante. Le gusta el sonido de las aves. Tomo demasiado café. Odia lo agrio. Es amante de los perros. Tiene un labrador. Su familia se dispones, por su madre Hasegawa Haruka y sus hermanas menores, Hasegawa Umi de 6 años y Nami de 15 años. Disgustos, su padre. Haruto, no le teme. Pero sabe que sí peleara contra él, perdería sin dudarlo. Cuando dicen su apellido incorrectamente. Que le coqueteen a su hermana Nami.
Estuvo en Sōbu desde el primer año, reprobó segundo año por un altercado, pero no se sabe porque no fue expulsado, castigándolo con volver a cursar el segundo año, de nuevo. Tiene varios amigos en las zonas más peligrosas de Chiba. No tiene muchos amigos en Sōbu. Ah tenido varias novias, pero nunca ha salido seriamente con ellas. Como se dijo anteriormente, perteneció a una de las más grandes bandas de Chiba. Pero esta se había deformado con el tiempo, gracias a los nuevos lideres de las pandillas que se alzaban. Aun se piensa que Hajime está en las pandillas. Se conocía con el sobrenombre "El Torbellino Negro".
Aisaka Aiko, perteneciente a la clase B, grados 2.
Es una chica de cabello rojizo, sus ojos son de color miel, es delgada y su estatura es de 1.43 m. Su tipo de sangres es A, nacida en Chiba.
Es alegres, le gusta hacer amigos, es enérgica. Es buena en atletismo. Tiene buenas calificaciones, está en el décimo puesto del puntaje de Sōbu. Suele llevarse bien con los demás. Es una estudiante modelo en su clase. Le gusta el té negro con demasiada azúcar. Los gatos de todos colores. No le gusta que la gente grite. Su familia se dispone por su madre Nanoka. Vive solo son ella.
Es fiel sirviente de Haruto, si se puede decir de esa manera. Le es leal a él sin importa que es lo que haga. Ya que la defendió a ella y a su madre de unos maleantes cunado lo conoció. Esto sucedió antes desde que entrada en Sōbu y fuera conocido como el Príncipe Oscuro, fue cuando era un estudiante del Instituto Higashi. Desde entonces lo quiero como un hermano mayor.
No cree en los rumores, odia cuando las personas hablan mal de los demás. No se deja intimidar por los demás.
Y eso es todo para los nuevos perones. Conforme pase más capítulos habrá más detalles de ellos.
Nota 2:
Aquí la traducción en inglés.
Esta es la segunda revisión del capítulo y quizás la última. He mejorado algunos argumentos y párrafos. Cambien algunas cosas del pasado de Haruto. Por la trama. Ahora ya está completa, lo que sería la primera temporada.
Sobre la historia seguirá desde la temporada 2, tomando en cuenta todos los capítulos y OVAS. Ignorando la temporada 1, pero dando algunas referencias. La segunda y tercera temporada irán como en el cano, agregando nuevos capítulos, y cambiando lugar de otros. El primer ejemplo lo verán en el capítulo 11 y 12. Habrá crossover de otros animes, ejemplos como:
Classroom of the Elite
Komi San Can't Communicate
Rascal Does Not Dream of Bunny Girl Senpai
The Quintessential Quintuplets
Hyouka
My Dress-Up Darling
Kaguya-sama: Love is War
Alya Sometimes Hides Her Feelings in Russian
Habrá unos más, pero quiero que entienda que serán eso, crossovers. No tendrán gran relevancia para la historia.
Los capítulos se dispondrán entre 10,000, a 15,000 palabras.
Y sobre la trama, Hachi seguirá siendo el foco principal, seguirá siendo el protagonista. Se agregará más personajes OC, los cuales influirán la trama. Lo que quiero lograr es que el elenco principal interactuare con lo que ya cree.
Otro punto a aclarar. Haruto no tendrá un interés amoroso. Es parte de su personaje. Voy a explayarme más con este teme en otros capítulos.
Planeo explorar más el triángulo amoroso.
Hikigaya, Yukinoshita y Yuigahama. En vez de centrarme solo en Hachi y Yuki.
Puntos en los que centrare la trama.
Las repercusiones de conocer a Haruto
Yukinoshita tendrá más protagonismos y su familia.
Yuigahama tendrá más participación.
Hikigaya mostrar ser un Monstruo de la Lógica.
Próximos capítulos:
Capitulo Dos: Galletas de Nuevo – Seguirá con la solicitud de Hayama. Como en el anime. Canon. No lo hice en esta para darle la introducción a los nuevos personajes.
Capítulo Tres: El demonio trae más demonios – La introducción de quienes serán los antagonistas de la historia (personajes OC). Se expondrá brevemente lo que fue el pasado de Haruto.
