Chapter Text
1907, Beecher's Hope.
John despierta repentinamente en su cama,— doble, aunque el solo la esté utilizando ahora— el sudor se pega sobre su frente mientras mira a ninguna parte antes de que siquiera pueda suspirar tras tal terrible, abominable sueño.
John se encuentra en el campamento, el campamento de Dutch, en su antigua tienda...en su antigua vida, aunque escucha atrás de la carpa de su tienda, como alguien se va despertando sobre esas inhumanas camillas— El vaquero azabache asume que se trata de Abigail, quien más podría ser?...
Aunque el brazo que agarra una de las carpas no es el de su aún esposa, es grueso, con vello, masculino— John se asegura que eso sea la realidad, tiene que serlo, debería—
"¿John?" Repite una voz, tan reconocible, grave, gravemente placentera al oido, y elo ahí— Arthur Morgan.
John libra un estertor de su seca boca, sintiendo ver a un fantasma en frente suyo, su rostro palidece; tiene que ser el...no? No habría manera siquiera de que ese no sea el hombre a quien alguna vez admiró por años, a quien—
Una mano aparece en frente de sus ojos, moviendose de lado a lado y esa misma voz resuena en el fondo de su mente, poco a poco lograndose dar cuenta de que Arthur le mira con un rostro lleno de confusión y curiosidad en cierto grado.
"Demonios Marston... pareciese que has visto alguna clase de fantasma, ¿sucede algo?" Pregunta Arthur— John sigue viendolo con ese rostro perdido, como si de un cachorro desamparado se tratase, pero luego de un segundo regresa en sí y mira a un lado con ese clásico desdén suyo mientras bosteza en su puño.
"Arthur Morgan, eres un bastardo, ¿Lo sabes?" Responde John al forajido, viendo como Arthur resopla ante la respuesta, su clásica leve sonrisa regresando a su áspero rostro tras oír la clásica forma en que los dos hablan día a día, mientras camina con ganas de tomar una taza de amargo café del percolador, siente por un segundo como es seguido y no puede evitar formar una sonrisa burlona sobre su rostro, reconociendo quien es quien lo sigue en esa fría mañana en Horseshoe Overlook.
John aún no puede creer lo que está sucediendo— es un sueño, tiene que serlo... No hay manera que su mente le tenga tanto odio que imagine un recuerdo suyo de el y Arthur antes de que todos— todo, se fuera al carajo... No hay manera, ¿No?
"¡John Marston!" Ah— Abigail, John no sabe lo agradecido que debería estar de oír la voz de la madre de su hijo; aunque en el momento ella llega con ese fuego en sus ojos, ¿Ira hacía su incapacidad paterna? ¿Enojo materno por el futuro de Jack? John no recuerda cual era el motivo, pero un lado de su rostro va a sentirse muy cálido en los siguientes minutos.
El forajido no puede pero evitar los ojos de su pequeño, Jack... Mirándolo fijamente mientras se sostiene de la falda de su madre, en cierto modo parece asustado por su padre, esperanzado de que quizás John por primera vez en su vida se haga cargo de sus responsabilidades, viéndolo con esos ojos suyos—
"¿Qué, acaso no puedo tomar el café tranquilo esta vez, mujer?" Dice John con el ceño fruncido ante su esposa, la madre de su hijo, y el rostro de Abigail demuestra un enojo tal, que de manera inmediata agarra el brazo de John y lo lleva algo alejado del campamento— Jack mira la escena y siente la necesidad de acompañar a sus padres, pero antes de que el niño pueda siquiera seguir a los dos adultos, un brazo lo levanta del suelo y lo pone al lado de un cuerpo, uno que el reconoce de inmediato.
"Jack, cuéntame sobre esa historieta tuya que perdiste en Blackwater, tu tío Arthur puede buscarte esa misma historieta, ¿Que te parece?" Le dijo Arthur al pequeño, y los ojos de Jack se iluminaron por la promesa del adulto mientras empezó a contar de que trataba su historieta al forajido, Arthur le daba una genuina sonrisa mientras tomaba su taza de café.
El resultado fue el mismo para John, ahora recuerda— Abigail le volvía a pedir que por favor actúe como un padre para el niño y John dijo algo muy estúpido, tanto, que Abigail le dió la cachetada más fuerte que una mujer como ella podría darle al hombre que le prometió una vida juntos, y decide dejarlo ahí mismo... Mientras el hombre se lame sus heridas, sintiendo el calor que irradia tal muestra de decepción.
"Marston, ¿Que tontería le has dicho a Abigail esta vez?" Pregunta el rubio sucio mientras sigue tomando su café, dandole una risa burlona desde la taza y viendolo desde una distancia, esperando su respuesta.
"Que mierda te—" No, no digas eso. "Nada, no pasa nada." John rápidamente se retracta en pensamiento antes de escupir al lado suyo sobre la tierra, retornando en silencio a donde está el percolador con cálido café para servirse en una taza, y por fin tomar el amargo líquido.
Arthur lo mira con esos ojos suyos— John nunca supo si eran azules o verdes, quizás eran una mezcla de los dos, tal vez eran de otro color, el vaquero no puedo recordarlos. Pero Arthur sabe en su mente que estas peleas entre Abigail y John se han vuelto más frecuentes— siente la necesidad de golpear algo de madurez en el otro hombre para que aprenda a querer lo que tiene, para que se de cuenta de lo afortunado que es de tener una familia... Pero por ahora no lo hace, solo mira a otra parte mientras derrocha lo último que le queda en su taza hacía la tierra y regresa a su tienda antes de ser interceptado por la madre de Jack, en su rostro un amalgama de irritación que no es dirigido a el, y agradecimiento que si es para Arthur.
"Arthur, gracias por mantener ocupado a Jack... Yo, no sé que pasa con John últimamente—" Se lamenta Abigail, poniendo una cansada mano sobre su rostro mientras suelta un agotado suspiro mientras gira y en su vista ve a su esposo, como también a su hijo, Arthur rápidamente se da cuenta de lo que apena a la mujer y pone una mano sobre su hombro, con el rostro serio.
"Abigail, lo sé— Marston es un hijo de puta cabeza dura..." Eso al menos hizo que la mujer suelte una risita sobre su mano, hallando verdad en el humor que usa Arthur para referirse a John.
"Sí... Sí que lo es, hasta cuando será..." Es lo último que dice Abigail mientras regresa a donde se halla Jack, jugando con un caracol mientras lo pica con una rama— su madre, tomando un libro de la tienda que comparte con John y mostrándolo al niño para que aprenda a leer como alguien normal, Jack muestra un puchero un su rostro ante la aburrida clase, pero antes de que pueda decir algo en contra; una blanca cabellera se hace presente, llamando la atención de tanto la madre como del niño, Hosea.
Viendo como su padre ayuda a Abigail para enseñar a Jack a leer, el hombre deja un suspiro aliviado en su mente mientras camina con esa expresión suya, dura, seria, que aterra a todos— donde John, pero en medio camino decide suavizar su rostro en una expresión más amicable, el hombre es simplemente inmaduro, tiene que ser más responsable— es lo que Arthur se dice a si mismo.
John siente como se le llama desde su espalda en distancia suya y por un momento su ceño se frunce, no quiere hablar con nadie si no es para que Dutch le de trabajo— alejarse del campamento por unos días tal vez, pero la voz que le habla es otra, una que el, con el tiempo aprendió a querer, y solo por ser ese hombre el da la vuelta su rostro y escucha lo que Arthur le tiene que decir.
"John, alistate, vamos a hacer un trabajo—" Dijo Arthur mientras pasa de su lado y deja la taza de café en el suelo, sacando un cigarillo de su bolsillo, prendiendolo con un cerillo que enciende sobre la suela de su zapato, inhalando profundamente la suave toxina dentro de sus pulmones y soltandolo en el aire; John desearía poder haber respirado esa misma nicotina al menos una última vez.
"¿Dutch te dijo a donde tenemos que ir?" Pregunta John mientras igual vota lo último que le queda del oscuro brebaje sobre el suelo y deja la taza cerca a la de Arthur, inconscientemente, tratando de recordar a donde fueron esa vez.
"Es este lugar— Rhodes, tenemos que conocer a un sheriff del lugar, ganarnos su confianza, con eso Hosea puede sacarle algo de dinero" Dice el hombre mientras inhala y exhala del cigarrillo otra vez, mirando al hombre en frente suyo, y John empieza a caminar a su tienda para preparar sus cosas para el viaje, Arthur se queda un segundo de más viendolo ir hasta que el respira aire y mata el cigarrillo que fumaba, regresando a su propia tienda para tomar y guardar cosas.
...
