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—Te provoca una erección riquísima. ¿Seguro que no quieres probar?
—Estoy bien así —dijo Fu, sus manos moviéndose en negación. Jabber le miró como si fuera la persona más patética del mundo después de su evidente negación.
—Que aburrido, pensé que serías más genial después de verte pelear. —un suspiro de “decepción” salió de Jabber e hizo sentir aún más como un amargado a Fu.
«—¿Este hijo de puta de qué va?»
Fu agachó la cabeza mirando el tazón con forma de roca que traía en el centro del hoyo un líquido morado. Esa era el veneno que Jabber había “creado”, en realidad eran venenos combinados con una sustancia extraña que Fu nunca se atrevió a preguntar de que estaba hecho. Cuando vió a Jabber tan concentrado en crear su propio veneno, y además, obsesionado por usarlo en ese limpiador, Zanka. Se dijo a sí mismo que no era buena idea preguntar.
—¿A… A dónde vas? —preguntó Fu cuando se dio cuenta de que Jabber había guardado una frasco de cristal con una porción del veneno dentro su ropa interior.
Jabber le miró con cierta seriedad. —¿Estás interrogándome demasiado no crees?
«—¡A quien le importa dónde se va ese drogadicto de mierda! ¡Deja de ser tan idiota preocupándote por ese!»
—Sí… lo siento. —susurró riéndose de manera nerviosa. Jabber se rió y le gritó que por nada del mundo tocará el veneno o podía terminar muriendo, por lo que Fu asintió mencionando que no lo haría. Aunque se sintió mal porque Jabber dijo lo suficiente bajo que era un perdedor.
Fu no tenía ningún resentimiento por Jabber, entendía que su compañero no estaba ahí para consolarlo o ser su amigo. Aunque al principio Jabber se burlaba y hacía bromas ahora actuaba un poco más indiferente y no parecía soportar el hecho de que respire cerca suyo. Supuso que su plan contra Zanka lo tenía estresado, así que durante el tiempo que le tocó tener misiones junto a él, solo se dedicó a mantenerse en silencio y bajar la cabeza. No quería ganarse un golpe del otro o que lo abandone en medio de una misión peligrosa.
—Ya se fue… ¿Qué haremos si Zodyl pregunta por él? —su voz sonaba más a miedo que a preocupación por Jabber.
«—Decirle que desapareció y ya. Aparte no creo que veamos a Zodyl.»
—Pero y si… ¿Y si me odia por eso?
«—Le importas una mierda, siempre lo dejan hacer lo que le sale de los huevos. Ya deja de preocuparte por él o me enojaré contigo.»
—Sí… Está bien, lo siento —Fu camino hacia el sofá de la pequeña cueva, sentándose mientras se tocaba con nervios las manos—. No te enojes conmigo por favor…
«—¿Cómo me enojaría contigo? Siempre obedeces a todo lo que digo, eres tan dócil Fu.»
Fu exhaló emocionado por el cumplido, apretó sus dedos en la tela de sus pantalón justo en las rodillas. Su cara se ruborizó y pensó en agradecer sobre el halago pero se quedó en silencio debido a la timidez del cumplido.
«Hii… no puedo más, ¡¡Haría lo que fuera para que me siga halagando así!!» pensó Fu.
«—Y patético también. ¿Haz olvidado que puedo oír tus pensamientos?»
Atónito por el recordatorio, sintió su rostro ardiendo aún más, pero esta vez por la vergüenza. Pasó de sentirse feliz a verse como un patético necesitado de sus halagos. Todo el mundo creía que la gente con una obsesión enfermiza por sus instrumentos vitales eran tan patéticos y raros. Por lo que no podía dejar de imaginarse que sucedería si alguien supiera lo que piensa.
—¿Quieres hacer algo? Podemos salir un poco —sugirió Fu, buscando la manera de conversar y poder escucharlo ahora con más comodidad. Cuando Jabber estaba junto a ellos era casi imposible hablar con Hii, los demás saqueadores lo ignoraban completamente, pero Jabber la primera vez se burlo de él y comenzó a hablar tonterías mientras preguntaba que decía u opinaba Hii de él.
Por ello Hii le prohibió hablar con él en presencia de Jabber, prometiendo no hablarle durante un mes si lo hacía.
«—Es una noche miserable.»
—Lo sé... Qué clima tan lindo. —había caminado lo suficiente para estar a un centímetro de distancia de la cueva—. Deberías disfrutar de la lluvia.
«—Fu. Ten cuidado, te puedes resfriar.»
Fu estiró la mano un poco, fuera de la cueva caía la lluvia, suave, pero aún así era demasiado. A ninguno de los le agradaba mojarse. No era del todo bonito. La última vez que estuvo bajo la lluvia, Fu terminó con fiebre y siendo regañado por Zodyl. A Hii no le gustaba cuando esté se atrevía a mirarle como si fuera una carga, por ello, siempre le daba órdenes a Fu sobre no hacer cualquier tontería que pudiera lastimarlo .
«—Vamos. Quita ya la mano.»
Fu suspiró y se limpió la mano sobre la ropa, sintiendo el frío. Adentro estaba una fogata y la separación de las paredes de la cueva evitaban que el frío entre más allá. Caminó nuevamente dentro mirando la oscuridad en esta, como su sombra apenas se reflejaba en las paredes por la iluminación lejana de la fogata.
—Me gustaría volver a la base. Es más cómodo allí. —dijo con un tono de desánimo.
«—Nos sacaremos de aquí cuando llegue el amanecer. Deja de quejarte como un niño pequeño.»
—Si me voy lo más probable es que Jabber…
«—Para ya, no le importas. A nadie de los saqueadores. Jabber solo te trajo aquí para que seas su saco de boxeo. ¿O no te das cuenta que una vez que hizo el veneno se fue a por ese tipo de los limpiadores?»
—Oh…
«—Eres tan idiota.»
—Se fue… —murmuró Fu, sintiendo una presión pesada en el pecho. El miedo de ser abandonado—. Me dejó aquí, no sé cómo volver con los demás.
«—Dame un respiro, Fu. No llores ahora. Va a volver.»
—Es que… es verdad —sollozó cubriéndose la boca, obedeciendo la orden pero aún así era inevitable que sus lágrimas y los gemidos salieran—. Todos me abandonan, voy a quedarme solo para siempre.
«—Déjate de tonterías. No necesitas nada, estoy aquí contigo y eso es suficiente.»
Fu tragó saliva, asintió y se aferró al muñeco mientras las lágrimas comenzaban a salir. Sonrió sintiendo feliz al escuchar las palabras de Hii. —Tienes razón, no hay nada que pueda hacerme más feliz que tú. —le dio la razón dejando que las últimas caigan por sus mejillas. Si algo lo hacía demasiado feliz era que Hii lo noté y use las palabras para hacerlo sentir bien.
«—Anda, toma algo o vas a morirte deshidratado.»
Fu asintió y corrió por todo el lugar, buscando el lugar donde Jabber escondía la comida. Tomó una botella sin nombre. Era agua y suponía que era bebible, pues Jabber siempre bebía de esa botella. Le importaba poco si Jabber le gritaba o se enojaba, después de todo era una orden de Hii y ni siquiera al borde de la muerte iba a desobedecer.
Después de obedecer se dirigió a la sábana suave que había en el suelo, lo que fingía ser una cama. No era para nada como dormir en el suelo, pero Fu no se quejaba porque Hii le prometió que lo sacaría de allí. Se recostó de lado para no lastimarse la espada y sostuvo el muñeco con ambas manos, pegándolo a su pecho para luego suspirar. Cómo si estuviera enamorado, porque en su mente aquello, era amor, él le dio un beso suave al muñeco.
«—Patético.»
Fu solo sonrió ante el comentario, sentía que cualquier cosa que le dijera Hii era como una expresión de amor. Fu sentía que aquel no lo decía con mala intención, su única forma de expresar lo que pensaba era diciendo palabras que había aprendido con el tiempo por los humanos. A fu no le molestaba en lo absoluto.
No pasaron ni dos minutos hasta que Fu se quedó completamente dormido. La cueva era cerrada por supuesto, pero no lo era de manera que el calor pudiera ser asfixiante dentro. Por lo que dudar en esos momentos, era increíblemente raro, en especial si no se estaba moviendo o siquiera estaba durmiendo cerca de la fogata.
Aún dormido Fu empezó a rascarse los brazos y el cabello, estaba sudando demasiado, ya había apartado a Hii porque su respiración se convirtió más en jadeos que inhalar y exhalar. La ropa picaba, había algo raro entre sus piernas que le molestaba, incluso la cara le estaba ardiendo como si se hubiera colocado cerca de la fogata. Obviamente se despertó.
—Agh… ¿Qué…? ¿Qué me pasa? —su voz era balbuceante, como si le costará hablar y respirar a la vez.
Apenas pudo moverse, el más mínimo roce le provocaba un escalofrío por toda la columna y también una erección intensa. Exhaló esperando que fuera algo así como una pesadilla, pero no era así, podía ver bien y moverse.
—¿Hii…?
Noto que el muñeco no estaba y se alteró, le entró el pánico, no podía estar sin este. ¿Cómo era siquiera que desapareciera. Y aún peor. ¿Por qué la fogata parecía apagarse poco a poco? Tenía que ser una mala broma de Jabber.
Intentó con todo lo que podía levantarse pero era un sufrimiento rozar sus propias piernas. Fu no entendía porque se sentía así. Pero no le gustaba, no pensaba en ello de una manera buena, estaba preocupado porque Hii desapareció y ni siquiera le respondía. Él sentía que iba a llorar, mierda, era doloroso para alguien normal separarse de un instrumento vital. Ahora para alguien con una dependencia fuerte y enfermiza como la que tenía él, era muchísimo peor.
Cuando sintió que alguien caminaba por la fogata cerro los ojos con fuerzas, asustado de que alguien pudiera lastimarlo. Si era Jabber estaba seguro de que solo sería una broma y se burlaría de él, esperaba que fuera Jabber. Sino, no sabría cómo escapar de alguien que quisiera lastimarlo, estando sin Hii era imposible para el sentirse seguro.
—No… —balbuceó desviando la mirada a una dirección donde no pudiera ver a lo que sea que se estaba acercando a él de manera silenciosa.
En cuanto sintió los pasos más cerca, mordió su lengua, tenía ganas de gritar, de salir corriendo. Pero incluso ahora sentía que su ropa interior se empapaba y que su cuerpo actuaba como si estuviera demasiado excitado…
Un momento…. Oh, ya lo recordaba.
Bebió de la botella en la que Jabber agitaba los venenos, que idiota, con razón se durmió tan rápido. Estaba seguro de que el veneno era igual al afrodisíaco o similar a este, no había caído en cuenta porque Jabber siemrpe le decía que si no quería sufrir que mejor no tocara sus botellas. Fu pensaba que el chico solo era egoísta y no le gustaba compartir, la única vez que lo vio usar una botella para venenos pensó que las desechaba después, pero ahora entendía que seguramente estaba equivocado y la botella que bebió era algún recipiente para guardar un veneno mezclado. Estaba jodido.
Apretó más sus ojos, evitando abrirlos, aunque sea por curiosidad no lo hizo. Esperando que con eso, lo que sea que estuviera cerca se fuera. Pero no fue así porque sintió alguien respirando cerca de él, no lo suficiente para mearse completamente.
—Maldición, te ves muy bien.
«¿Qué…?»
Abrió los ojos por instinto, al oír esa voz. Su expresión cambió de miedo a un confundido asombro. Para su naturaleza, se sintió asustado, demasiado asustado, ya que quien estaba ahí, era nada más que alguien con su mismo cuerpo pero con la única diferencia de el cambio de peinado y cabello… y no sería aterrador si se viera como él, pero no lucía como él. Tenía el mismo antifaz negro, pero no tenía pupilas, solo los ojos en blanco, eso era aterrador. El hecho de que incluso la sonrisa fuera aterradora, porque sí, era aterrador ver a alguien con dientes realmente afiliados, como una especie de animal salvaje.
—Hii…
—¿Qué diablos tomaste? Eres idiota a más no poder. —le dijo con desprecio, su risa desvaneciéndose.
—Yo… —intentó hablar pero las palabras no salían. Estaba agitado y tener a Hii cerca de él, era como… Diablos, él no podía admitirlo en voz alta.
—¿Tu qué? —interrogó, sus palabras entre dientes. Alzó una ceja mirándole de arriba a bajo.
Fu amaba ser usado, eso lo sabían todos a leguas. Era raro, los saqueadores no se le acercaban mucho por el hecho de que siempre suplicaba porque alguien lo “use” y eso sonaba demasiado raro… Zodyl ni siquiera lo miraba, muchas veces le pedía en voz baja que se callara y no hable. Cosa que para él era un orden y la obedecía encantado. Pero sí era parte de su trauma y algo que también le excitaba demasiado el simple hecho de ser utilizado ya sea para recibir ordenes o para otra cosa. Nunca llegó a tener del todo algo realmente caliente con alguien, la gente generalmente no se le acercaba con esa intención. Y él era muy tímido para suplicar por sexo a alguien desconocido o ese tipo de cosas, tampoco lo hacía porque Hii terminaba dándole la orden de que lo deje ayudarle, que no necesitaba a nadie más que a él. Por lo que Fu terminaba siendo un mar de gemidos y lágrimas después de dejar que Hii controle únicamente sus manos para poder complacerlo.
Hii era bastante celoso, le retorcía el simple hecho de que Fu perdiera la dignidad cuando suplicaba órdenes a otros, pero podía vivir con ello mientras solo fueran órdenes y nada fuera de lugar. Lo entendía debido al trauma, oía sus pensamientos, podía sentir su corazón latiendo e incluso muchas veces podía sentir como la tristeza se apoderaba de este, recordando las cosas que pasaron antes y porque buscaba siempre, de alguna manera, tener la aprobación de los demás.
No era la primera vez que tenían “sexo”, si muchas veces Fu encontraba la forma de pasar tiempo con Hii a través de lo que ellos llamaban “conciencia”, pero esto últimamente requería de muchísimo esfuerzo y el solo rozarse las manos provocaba que Fu sufriera una hemorragia en la nariz y se le dificulte respirar. Hii le dio la orden de no volver a hacerlo hasta que su mente esté equilibrada.
Así que ahora ya era de imaginarse que debido al deseo y al sentimiento de haberse extrañado demasiado terminarían así. Fu estaba de espalda contra el suelo y el rostro siendo presionado contra este, la mano de Hii sobre su cabello, apretando con fuerzas. Este era consciente del gusto inexplicable que Fu tenia porque solo él lo agarre del cabello. Ya ciertas personas lo habían sujetado así y lo único que provocaba en Fu era miedo de que le hicieran daño realmente, no era la adrenalina y excitación que sentía con Hii.
—Qué sensación tan maravillosa. ¿Así que por esto te desesperas tanto? —preguntó en su oído, su voz bajando entre lo seductor y lo descarado. Obvio se burlaba de él—. Mierda, hacer esto es demasiado bueno, ahora entiendo porque siempre querías más.
—Hii… —suspiró, mirándole de reojo. No era fácil para él soportar que este solo estuviera frotándose contra él. Podía correrse fácilmente, era obvio. Pero para tener ahí, y poder tocarlo, quería más, muchísimo más que solo un roce. El efecto del veneno lo estaba llenando de mucho calor.
—Los humanos son tan patéticos, pero esto es increíble. —dijo entre suspiros, se mordió el labio inferior y simuló más embestidas contra el hueco pequeño que había entre los muslos de las piernas cerradas—. Podría quedarme satisfecho solo con esto.
Fu se removió, mirándole como si estuviera exigiendo que no lo hiciera. Era tan adorable que rozaba entre lo patético y lo morboso.
—Quiero que te quedes más…
—Sí que eres patético, me das asco. —se rió entre palabras.
El propio deseo, y su pecho lleno de orgullo, por la sensación de oírlo así de necesitado lo llevó a pegar su pecho contra la espalda de Fu, buscando frotarse más de lo que ya mientras le mordió la piel como si fuera un pedazo de carne cocinada.
Ambos estaban en el limbo de la excitación, Fu estaba viendo pajaritos de colores y arcoíris por todo el lugar, estaba mareado, los pantalones en las rodillas le picaban como el infierno y sentía unas ganas infernales de ir al baño. Su piel ardía de solo sentir el contacto contra la de Hii, incluso esos dientes provocaban que se sobresalté varías veces, por las cosquillas y por la excitación.
—Estás… estás respirando demasiado fuerte, maldita sea, cálmate —murmuro entre dientes. Sonaba como un verdadero desquiciado—, ¿es que no puedes respirar bien, pedazo de mierda?
—Sí… —Fu le sonrió, mordiéndose el labio al oírlo insultarle.
—¿SÍ QUÉ? —apretó más el cabello entre sus dedos, presionando con fuerza su rostro en el suelo. Fu terminó gimiendo y llevando su culo más contra él, chocando contra las embestidas.
Hii lo entendió, le hizo mucha gracia.
—No puedo creer lo necesitado que eres, pensaba que actuabas así por tu necesidad de aprobación. Pero parece que realmente te gustan las mierdas como estás. —se burló, no había ni una pizca de sarcasmo. Buscaba simplemente usar su tono para ver qué otra reacción divertida podría obtener de Fu. Sin darse cuenta la erección bajo él creció de la emoción.
—Sabes… sabes que sí, no pierdas el tiempo —suplicó, tocando su manos izquierda la espalda de Hii y con la derecha la mano que no estaba utilizando y solo la tenía apoyada contra el suelo—. Por favor, ponlo dentro de mí. Antes de que pueda despertar, no sé si sea un sueño pero lo quiero disfrutar.
—¿De qué mierda estás hablando?
—Hii… dentro, adentro. —trató de tocar varias veces la espalda pero no lo alcanzaba del todo así que solo movió de un lado a otro su propio culo. Qué gracioso, parecía un perrito.
—¿Adentro? —bajo la mirada al notar el meneó de las caderas, cuando por fin entendió a lo que se refería hizo una mueca—. ¡¿Por qué carajo haría eso?! ¡Lo usas para ir al baño, me niego a hacerlo!
—Es así como se hace…
Hii suspiró con enojo y se separó de los muslos de Fu, inevitablemente solo un jadeo ronco al sentir un cosquilleo recorrer sus bolas y posterior el líquido saliendo disparado, manchando la piel de Fu. Hii por instinto movió su propia mano apretando su pene, no sabía porque lo hacía, su cuerpo se lo pedía. Su pene se agitó un poco más hasta que noto que nuevamente salió un poco más del semen, está vez manchando directamente el culo de Fu.
—Lo haré, solo por curiosidad —dijo Hii, poniendo sus manos contra la cintura propia mientras exhalaba—. Pero si no me gusta me detendré.
Fu asintió, mirándole aún sobre el hombro, esperaba con anhelo que lo hiciera rápido. Estaba tan emocionado por sentirlo al fin, era como un sueño, estaba con Hii, podía verlo, tocarlo, incluso si daba algo de miedo por lo aterrador que se veía su rostro, no le importaba demasiado. Él estaba feliz.
En cuanto lo hizo para nada fue delicado, entro de golpe y provocó un jadeo de dolor en Fu y un jadeo ronco en él, acabo quedándose algo atónito por la forma en que está parte de Fu lo apretaba demasiado. En realidad, se sentía mejor que solo frotarse contra sus muslos. Aunque para Fu doliera como el infierno ya que era su primera vez y para colmo no estaban usando lubricanre. Su propia respiración agitada y el deseo le hicieron moverse con ánimo, dejándose caer sobre la espalda de Fu y haciendo que este mismo cediera ante el peso, permitiendo sin queja alguna ser follado contra el suelo.
—Uff, mierda, tenías razón, esto es riquísimo.
—Hii, Te amo tanto…
Hii le calló con un mano, aún no entendía del todo que significaba el amor y muchas veces odiaba que Fu lo dijera como la cosa más normal del mundo. Cerró los ojos deleitándose con la sensación hasta que Fu también se movía contra él, gimiendo entre lo que parecía ser dolor y placer.
—Hii… —balbuceó Fu contra la mano que tenía en la boca, intentó decir algo pero el otro utilizó sus dedos para meterlos, pensando que así se callaría más.
Esto le encantó a Fu, porque se calló de inmediato y concentró toda su boca y lengua en lamer y morder delicadamente los dedos. Lo comenzó a disfrutar aún más cuando Hii lo sujetó con fuerzas con el otro brazo bajo su abdomen, buscando tocar su propio pene desatendido. Fu jadeó entre los dedos y se rió con emoción cuando Hii los movió dentro de su boca, hundiéndose más, acercándolos hasta la garganta.
—Ngh… H-hii… —gimió entre todo su balbuceó húmedo, la saliva comenzó a salir de su boca, aquello le ponía demasiado duro. Cerró lentamente los ojos, encantado de lo que Hii estaba haciendo. Le gustaba sentir que se ahogaba y mucho más sentir que alguien “invadía” su boca como a la vez varias partes de su cuerpo.
El chupeteo creo un sonido muy íntimo junto al sonido de los “gulp” que salían desde la garganta de Fu, que buscaba respirar pero a la vez se sonroja en demasía porque Hii no le permitiría respirar bien. Se estaba ahogando pero poco le importaba, empezó a sentir arcadas pero eso solo lo ponía aún más. Sonrió perdiéndose en la sensación de estar siendo follado tan dolorosa y exquisitamente por alguien que apenas se podía controlar por la excitación humana, ser masturbado y tener una mano entera con dedos jugando dentro de su garganta.
Sí así de bien se sentía ahogarse solo usando los dedos… se preguntaba como sería si el propio Hii lo ahogará con todo su pene en la garganta hasta hacerlo vomitar. Se maldecía mentalmente, eso debió hacer primero.
El propio Hii suspiró con fuerzas al escuchar las arcadas de Fu, se estaba poniendo duro de tal manera que sus dedos temblaron dentro de la garganta y movió sus caderas de dentro hacia fuera con fuerzas. Su placer haciéndose un hilo de enredos confusos mientras se mordía el labio inferior. Su nariz terminó pegada la nuca de Fu mientras su pene se deleitaba con lo apretaba que estaba su recipiente, una y otra vez invadió las paredes clavándose con fuerza en ese punto que provocaba gemido alto en Fu.
—Joder… No vomites pedazo de basura, —ordenó Hii profanando más la garganta de Fu con sus dedos, este apenas pudo respirar y tragarse su propia saliva mientras la lengua le temblaba—. Si desobedeces te dejare aquí tirado. ¿Entiendes?
Fu asintió, cerrando sus ojos y las lágrimas cayendo solo provocaban en él, y en Hii, más excitación. Eran la cara de una misma moneda, iguales, no del todo, pero al final compartían todo.
Ya ni siquiera podían oírse. Ni podían respirar bien, eran más como animales desesperados. Entre que Fu echaba mucha saliva y empujaba su culo más hacia Hii para recibir sus embestidas y entre que Hii se perdía en la sensación y se reía como maniático susurrándole a Fu lo perfecto que era…
—¡OH!
Fu apenas pudo quejarse, ya que sintió la arcadas que aproximaba su vómito de inmediato. Pero para su mala suerte Hii sacó la mano de inmediato cuando Fu se arqueó, Hii parpadeó varias. Se quejó como un bebé llorón cuando sintió que le apartó la mano de la boca, un hilo de saliva se deslizaba desde su boca hasta la mano.
—Hii… —volteó su mirada, había estaba deseándolo pero este parecía querer torturarlo, castigarle.
Hii alcanzó a quitarle los pantalones y la ropa interior que aún estaba por debajo de sus rodillas. —¿Eres un poco raro, no lo crees?
—Yo soy todo lo que quieras —susurró pegando su mejilla en la cara de Hii, suspirando al sentir como se hundía más en su interior.
Este suspiró, no entendió como era posible que su propia excitación creciera al ver, oír y sentir a Fu. No era un juego para él, los humanos tenían el privilegio de sentir cosas tan exquisitas y realmente buenas. Justo ahora solo pensaba en su propia excitación y la de Fu, porque… Maldita sea, qué rico se sentía. Apenas podía pensar, y con Fu actuando como una especie de necesitado a un nivel casi denigrante, no ayudaba. Vaya que eso le ponía. Metió una mano debajo de el espacio que había entre el culo de este y propias piernas, girando su cuerpo de golpe, cambió la posición. Ni siquiera lo pensó, solo lo hizo por el deseo de verlo y escucharlo más de cerca.
—¿Es esto lo que sientes siempre? ¿De esto hablabas todo el tiempo? —preguntó agitado, los ojos blancos entrecerrados, parecía no poder contenerse más. La excitación podía ser muy peligrosa a veces. Más para él que no era igual a Fu, haber imitado su humanidad fue algo riesgoso—. En este momento… siento igual que tú, patético y miserable.
Era tanta su manera de contenerse, lo hacía por Fu, porque si fuera por él, se hubiera fundido con su recipiente hasta que la sangre de la nariz saliera sin control y este se desmayara. Estaba enterrando sus manos con demasiada fuerza en la piel de sus muslos, casi buscaba pegarse a él con una necesidad que no comprendía del todo. Apenas.
—Ay… eso duele. —jadeó al sentir los dedos clavándose más y más. Estaba seguro de que se iba a quedar con varias marcas en la piel.
—¡Ya cierra la puta boca! —escupió, soltando las piernas de Fu para, con ambas manos, apretar su cuello.
—¡Mnh! —entre dientes soltó el quejido, mientras veía que entre más apretaba a Fu, más este sonreía. Vaya que estaba mal de la cabeza. Si Hii no conociera demasiado bien sus gustos, pensaría que se estaba juntando demasiado con Jabber…
Había una desesperación por moverse con fuerzas mientras lo ahorcaba, le puso demasiado duro verlo entrecerrar los ojos mientras lloraba, y la saliva le salía por la boca. No podía tragar. Ni respirar. Las lágrimas le caían con un drama que Hii pensaba que simplemente estaba fingiendo para sacarle de quicio. Lo odiaba demasiado a veces.
Entre más movía las caderas para follarlo más, su expresión pasaba de enojo e irritación a una sonrisa desquiciada. Fu se quejó entre dientes cuando realmente ya no podía respirar, su espalda se arqueaba ante la excitación, acumulándose también el abdomen. Esas manos que le privaban del aire hacían que su vista se nublara debido a las lágrimas, sus propias manos fueran a parar a estas, ni siquiera se sentía como tocarse a sí mismo, era diferente, sabía que Hii no era humano, por ello era normal que no fuera una imitación físicamente idéntica de él. Aún así, su propio pene estaba duro temblando mientras el semen goteaba lentamente cayendo sobre su abdomen.
—Cállate. ¿No es esto lo que te gusta, que te use hasta que no puedas respirar? Siempre has sido tan obediente Fu, me llena de orgullo saber que seré yo quien use tu cuerpo.
Fu asintió, los dientes apretados, los mocos y sus propias lágrimas le estaban ensuciando la cara. A pesar de ello sonrió, sus piernas débilmente se movieron para encerrarse como un abrazo en las caderas de Hii.
—Hhk… ngh… Ú…úsame… todo lo que quieras —soltó débil, casi sin aire, ya estaba viendo estrellas. El veneno y la falta de aire combinados le ponían caliente de una manera infernal.
Hii sonrió y lo soltó suavemente escuchando poco a poco como la respiración de Fu se estabilizada. Eso no significaba que iba a detenerse, porque sus manos pasaron por la espalda baja de Fu, casi como si lo estuviera abrazando, se movió despacio, sintiéndose que ese ritmo era aún más rico en su esplendor. Le recorrían cosquillas por los pies, incluso Fu apretaba los propios dedos de sus pies, gimiendo entre dientes al sentir que las embestidas eran profundas y lentas.
—Hii… —sollozó, enredó sus brazos por el cuello del nombrado. Hii bajó la intensidad, respirando pesadamente contra la piel de Fu. El otro sintió un escalofrío cálido en todo el cuerpo que le hizo temblar ligeramente.
Cuando Hii levantó la mirada para escucharlo, se sorprendió un poco de que Fu lo empujará contra él para besarlo. No supo cómo reaccionar al principio, es decir ¿Cómo se supone que debía besar a Fu? Las únicas veces que este le daba besos era cuando le daba piquitos al muñeco, era lo más cercano que tenían a un beso. Muchas veces que tenían estos momentos en la conciencia no se besaban porque apenas tenían tiempo antes de que Fu sufriera una hemorragia en la nariz.
Disfrutó un poco de ver a Fu mover tan delicadamente sus labios para besarlo, Hii jamás lo vio besarse con otra persona. Suponía que era su primera vez besando a alguien. Era un marginado total. Se dio cuenta de que quizás cruzó la línea al ver las marcas de las manos en el cuello de este.
«Mierda, eso se va a notar»
Decidió restarle importancia y guiar el ritmo del beso, sus propios movimientos en las caderas bajando de nivel cuando sintió que sus propias piernas lo obligaban a detenerse. Que sensación tan rara y buena. Por los espasmos, la propia imitación física, tembló haciendo que sacará el pene casi hasta el final y volver a meter hasta el fondo, logrando así lo que ese cuerpo pedía. Correrse.
Con ello hecho, suspiró satisfecho, Fu había dejado de mover sus labios hace varios segundos. Hii sonrió cuando le vio con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, respirando con dificultad, parecía incluso más satisfecho que él. Se movió un poco para salir por completo, notando que se había corrido más veces y seguro ni siquiera se dio cuenta porque Fu estaba manchado incluso en los muslos. Hizo una mueca al notar el olor. «Joder, los humanos si que apestan», eso no le gustó del todo. Algo malo tenían que tener.
Hii dejo escapar un suspiro pesado, algo que hizo por instinto más que por voluntad propia. Le dio igual y casi se tira encima de Fu para meter sus brazos debajo de su espalda bajo, acariciándolo y enterrando su nariz el cuello de este. Sus cuerpos pegados, acariciándose, Hii lo lleno de cariño dejándole varios besos y susurrándole cosas como “realmente valió la pena”, “estuviste demasiado bien”, “me gusta tanto tu cara”, por mero impulso ya que sentía la necesidad de hacerlo, él no sabía por qué, pero lo hizo. Fu demasiado agotado y temblando debido al orgasmo intenso, solo pudo rendirse ante las sensaciones, completamente alegre y satisfecho del cariño que Hii le estaba dando. Movió lentamente sus manos para abrazar a Hii.
Sus cuerpos estaban tan calientes, poco a poco la temperatura de ambos se fue normalizando. Aún parecían dos tomates muy maduros.
—Esto es mejor que otras veces —dijo Hii en el cuello de Fu—, pude hacer más que solo rozarme contigo…
Fu jadeó intentando hablar, buscando que palabras decir y como decirlas. Seguía con los ojos nublados y el pecho agitado. Incluso su piel seguía sensible y mucho más la zona baja.
Hii se movió el cabello que se le pegaba a la frente, reflexionando un poco sobre lo que sintió después de la intensidad de aquello que hicieron. Iba a incluso preguntarle a Fu si no le gustaría hacerlo de nuevo. Pero esa pregunta se fue a la mierda totalmente cuando noto que este estaba sangrando por la nariz como si alguien le hubiera aplastado la cara de golpe.
—Maldita sea. ¡Oye, estabas bien hace dos segundos!
—Ya sabía que esto no podía ser tan real…
—¿Eh? ¿Te refieres a lo que hicimos? ¡Pues claro que sí imbécil de mierda, pero estamos en la consciencia, no puedo existir fuera de ti! ¡Mierda, eres tan idiota! ¡Vuelve ya o te vas a ahogar con tu propia sangre!
Dicho y hecho, se estaba ahogando con su propia sangre. Tosió varias veces, buscando la manera de regular su respiración.
—Carajo, hombre. Te ves de la mierda.
—¿Aaah…? —jadeó con los ojos pesados, dándose cuenta de que Jabber estaba en el otro extremo, acostado mientras lanzaba dardos a la pared que tenía pegada un cartel con la cara de Zanka en el centro.
—¿Cuándo llegaste? —preguntó intentando levantarse, pero un dolor inmenso le recorrió todo el cuerpo. Antes solo recordaba lo que sentía después de estar en la “conciencia”. Ahora parecía cómo si realmente hubiera sucedido fuera de ella.
—Hace una hora. —dijo sin importar, encogiendo un hombro—. Te ves fatal por cierto —soltó sin ese tono de burla, no parecía feliz ni mucho menos enojado, parecía incluso otra persona—. ¿Por qué sangras mientras duermes? Deberías de cuidarte mejor, si no despertabas ya te daba por muerto.
—Yo…
—¿Abriste mi hielera de botellas verdad? —insinuó sin mirarlo—. No te asustes, traías el pene erecto cuando estabas durmiendo. Pero es raro porque te ves como si el veneno no hubiera hecho efecto, además… ¿Qué son esas marcas en tú cuello?
—Este… Creo que iré a ducha.rme antes de que esto se ponga más incómodo.
—Ajá sí.
Fu tomó a el muñeco que estaba el suelo y salió tan rápido como pudo de la cueva tomando una linterna, no parecía tan oscuro pero estaba seguro de que le daría miedo ir por el bosque. Jabber le miró de reojo, preguntándose que carajo pasaba con Fu, pues cuando lo vio irse, caminaba como si todo el cuerpo le doliera. Si eso era raro, el hecho de que estuviera temblando y respirando pesado mientras dormía, lo era aún más.
«—Parece que por fin equilibraste tu mente. Es un gran paso que ya puedas sentir fuera de aquí lo que hacemos.
—¡Estabas escuchando todo! —exclamó Fu mientras caminaba—. No puedo creerlo, de verdad hay marcas en mi cuello.
«—¿No quieres hacerlo de nuevo?»
—Tengo que bañarme…
«—Estará bien, aprovechemos esto para irnos de aquí. Jabber puede sobrevivir sin ti, no te necesita. Anda, deja que tome el control.»
—…Solo si me llevas a un lugar bonito.
«—¡HECHO!»
