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Hambre || HikaYoshi

Summary:

"¿No tienes curiosidad por probar?"

Hikaru siente culpa. Su hermano había comprado un juguete inspirado en la bonita vulva de Yoshiki.
Su amor de la infancia.

Ante la fuerte tentación de querer saber cómo es su calidez,decide aceptar.

O Hiraku compra un Fleshlight personalizado que está conectado a Yoshiki.

Notes:

Escribiendo porque quiero evitar mis responsabilidades yujuu

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Él no era un pervertido.

Se repitió en la mente una y otra vez.

Como si eso pudiera mostrar su inocencia.

Era de noche en el pueblo de Kubitachi; las calles permanecían desoladas sin ningún alma que lo acompañe en su pequeña fuga, fuera del aquel pueblucho.

No sabía a donde demonios es que se dirigía,solo sabía que no había marcha atrás. El sudor en sus manos se infiltraba, delatando el nerviosismo que abundaba en su piel y esa vergüenza que lo obligaba a seguir caminando sin detenerse,sin mirar atrás.

Porque sabía que lo que estaba haciendo era casi como un delito.

"No soy un pervertido... Hiraku lo es" Se repitió de manera insistente,como si aquello borrará de su nombre del crimen organizado que compartía con ese depravado.

Hiraku era su hermano gemelo menor.

Ese desgraciado, siempre encontraba alguna forma de arrastrarlo en sus juegos. Unos días atrás, en medio de sus navegaciones por internet en sus ratos libres, Hiraku se topó con un anuncio extraño,casi ridículo de creer, escondido en una página ilegal donde solía leer cómics. Lo que empezó con una risa burlesca de lo tonto que sonaba el anuncio, terminó con una compra impulsiva.

Se había gastado todos sus ahorros en comprarse la supuesta tontería de la cual se había burlado como un idiota.

Un juguete sexual: Un Fleshlight.

Él tampoco era tan inocente, tenía un sin fin de revistas porno regadas en su habitación de chicas increíblemente guapas,cuerpos esbeltos y llenos de curvas con pechos grandes. Solo que jamás se le había cruzado por la mente comprarse ese tipo de juguetes sexuales en su vida y que su hermano menor lo hiciera ,le resultaba gracioso.

Pero una tarde, mientras estaba aburrido estudiando para los exámenes que se acercaban. Todo su mundo se vino cuesta abajo,todo por un mensaje inesperado. No había pensado nada mientras habría el chat de su gemelo,pero cuando la imagen apareció en pantalla,eso cambió.

Se sintió como si fuera un puñetazo a su estómago.

Tumbado en su cama, Yoshiki dormía plácidamente sin ningún molestia. La mitad de su cuerpo estaba bien vestido con su típica ropa que usaba en su casa. Descansaba tranquilo,sin el pensamiento de que alguien había bajado sus shorts hasta las rodillas y unos largos dedos separaban sus labios vaginales a la vista de la cámara que había plasmado el momento exacto de su intimidad. Una imágen tan obscena que hasta parecía un insulto.

Hikaru sintió como su garganta se cerraba, tragó con dificultad la saliva que había querido escapar de su boca. Observando con horror la foto que le había enviado su hermano con un emoji de diablillo sonriendo, quiso borrar la foto y apartar la mirada. Pero no pudo,no se atrevió a siquiera eliminar de su galería la imagen de Yoshiki.

Su pene tembló con emoción y con culpa se masturbó ese día como un desquiciado sin parar,se sintió como un enfermo.

Pero el arrepentimiento no cabía en su mente.

No era tan distinto a su hermano cómo creía.

No fue una sorpresa cuando descubrió que ese mismo Fleshlight estuviera inspirado en la bonita vulva de su mejor amigo.

Pero ahí estaba él,con las manos cargando el objeto que había sido creado con el propósito de satisfacer sus deseos más impuros. La luz de la luna lo señalaba como si él fuera el culpable,acompañándolo en todo momento mientras daba su caminata de regresó a casa con él pedido en mano. Sabía que estaba mal, había violado la confianza que Yoshiki,su mejor amigo de la infancia, tenía en él.

¡Pero no podían culparlo!

Una parte de él muy oscura y en lo profundo de su ser,se había quedado fascinado al ver la vagina virginal del azabache, nadie debía de saber que había guardado la foto en su celular y que cada noche la utilizaba para masturbarse como un demente.

Hikaru cerró la puerta de su habitación con manos temblorosas, había tratado de que nadie en su hogar lo atrapará después de su fuga improvisada para recoger la entrega de su hermano, dejó el paquete en su cama como si le pesará. Frío al tacto pero si ardiera en llamas al tocarlo.

El silencio sepulcral inundó la habitación, agradecía tanto no compartir la habitación con Haruki porque si fuera así, ahora mismo lo tendría mirándolo con esos ojos burlones y esa sonrisa de zorro que se le extendía por su rostro cuando sabía que tenía todo bajo su control. No había ruido que lo perturbe,sus pensamientos eran lo suficientemente ruidosos como para que lo asusten. Miraba fijamente el paquete bien envuelto, ahí adentro estaba el tan dichoso juguete y sus manos picaban de ansias al querer abrirlo. Era el miedo lo único que lo detenía.

 

— Maldito Hiraku... — Susurró exasperante.

 

¿Que pensaría de mi Yoshiki? Él conocía sobre sus gustos pervertidos por las chicas corpulentas y bien desarrolladas,pero era diferente cuando se trataba del mismísimo azabache con quien se encontraba fantaseando ahora. ¿Sentiría repulsión por él? ¿Lo llamaría loco?
Ninguna de esas respuestas le gustaba, aún así ,ya se encontraba abriendo la caja con desesperación silenciosa queriendo probar primero el objeto antes que su hermano.

Lo tenía en sus manos,era igual a la foto.

Tragó saliva con dificultad, cerró los ojos con fuerzas como si estuviera viendo la fruta prohibida que lo miraba con intención tentadora. Una grotesca imitación de su cuerpo,del cuerpo de Yoshiki.

La excitación recorrió todo su ser con culpa,sabiendo que lo que haciendo estaba mal en todo el sentido de la palabra. Pero sus dedos traicioneros quisieron tocar el plástico moldeado en forma de su amigo,queriendo sentir si era real lo que sujetaban sus manos casi con devoción.

Recorrió con sus dedos la textura del objetó, deleitándose con la suavidad que le este mismo proporcionaba al tacto, imaginándose que así se debería de sentir la pequeña vulva de Yoshiki. Un calor infernal lo envolvió,leves espasmos le recorrieron por su pene que se alzaba de forma orgullosa en sus pantalones apretados, manchados de su esencia que se infiltraba ansioso, delatando la creciente lujuria que lo poco a poco lo carcomia por dentro.

Ya no había culpa en sus acciones,ese sentimiento había quedado olvidado con rapidez cuando probó el mismo la calida sensación indescriptible del apretado juguete alrededor de su pene que lo succionaba con vigor,moviendo al ritmo de su propias embestidas desenfrenadas y el sonido sucio de las estocadas inexpertas.

El paquete abierto era el testigo que desmentida con convicción su disque inocencia.

...

— Entonces... ¿Lo probaste? — La mañana había sido tranquila.

Hasta que él se le ocurrió mencionar el tema.

— Cierra el boca,idiota. — Murmuró con enojó.

Sabía que Hiraku no era su razón de enojó ahora,si no que era consigo mismo por haber caigo en la trampa tan bien preparada por su hermano menor. Lo que solo hacía que aumentará su culpa.

— Eres aburrido. — Dijo exasperado,su hermano no era nada divertido.

¿Y que si había ordenado un juguete sexual inspirado en Yoshiki? Él conocía sus más profundos deseos tan bien como se conocía así mismo, él también deseaba de la misma manera al Tsujinaka.

Lo quería para él.

Esa tarde cuando fue a pasarla bien con el mayor se había divertido como nunca. Solo Yoshiki era capaz de comprenderlo como ningún otro ser humano podría,era la luz al final de su túnel.

Siempre fueron así.

Cuando eran niños, siempre le costó socializar con los demás. No era como Hikaru,la gente del pueblo tenía la costumbre de compararlos por su parecido, creyendo que al ser gemelos debían de comportarse iguales. Pero no era cierto ,él no tenía esa energía radiante que hipnotizaba a cualquiera,capaz de atraerlos y volverlos sus amigos en un santiamén como lo hacía Hikaru.

Esa misma energía que había cautivado a Yoshiki.

Sin embargo,cuando los dos fueron presentados por primera vez en aquellos días lejanos,no había escepticismo en la cara del azabache cuando lo conoció. Aquellos ojos oscuros como la noche que de alguna manera brillaban deslumbrantes,no buscaron el reflejo de Hikaru en él .

Yoshiki jamás espero que sea como Hikaru,y eso... lo había enamorado.

Tenía claro conocimiento de las pastillas para dormir que utilizaba el azabache,no se sorprendió así mismo cuando las utilizo en el más alto,teniendo fijo su objetivo.

Necesita ver la desnudez de su piel solo una vez.

Jamás pensaría en lastimarlo,no podría hacerlo.

Aún así,sus manos temblaban de pura emoción cuando lo tuvo tirado en su cama, profundamente dormido.

tocó por todas partes el cuerpo que descansaba tranquilo sin imaginar lo que pasaba a su alrededor. Acarició con un deseo que había estado escondido dentro de su ser,su respiración era dificultosa por unos momentos,sus dedos traviesos tuvieron en mente ver más allá de lo que escondía la ropa y con nerviosismo palpable bajó con cuidado los holgados shorts que cubrían al delgado chico.

Dejó de respirar cuando vió lo que tenía en frente,sus dientes picaron con necesidad.

No sabía que Yoshiki tuviera vagina,no le importaba de todas maneras. Lo que si le importaba,era controlar la erección que se alzaba en sus pantalones. Tocó la pequeña vulva del azabache,sintiendo la suavidad de la misma en sus manos grandes que la envolvían por completo.

Abrió los labios mayores de la vagina recién descubierta,mirando por primera vez la hendidura estrecha que lo invitaba a entrar.

Se mordió el labio,no podría hacerle eso a Yoshiki.

Pero si pudo tomarle una foto de recuerdo y enviarlo a su hermano con burla.

Teniendo el sentimiento de que por una vez en su vida, le había ganado .

Ahora bien, cuando descubrió el anuncio extraño en la pantalla,la idea le pareció absurdamente ridículo,se había carcajeado como un lunático para desconcierto de su hermano. Pero sus manos habían sido más rápidas cuando hizo click para reservar una orden.

Quería una réplica de lo que había visto.

Pero no sería divertido si él lo recogía,es por ello que mando al tonto de Hikaru a recogerlo.

— Debes de admitir que lo utilizaste, querido hermanito. — Sonrió con sorna.

Esa sonrisa que Hikaru ahora detestaba.

— No se cómo pudiste hacerle eso a Yoshiki.

— No es como si te hubieras quejado,se sincero contigo y no olvides agradecerme. — Con un gran bocado,se metio su desayuno en su boca, disfrutándo el sabor.

— Eres asqueroso.

— Y tu tan hipócrita.

Ambos se mantuvieron mirándose mutuamente,queriendo ver quién sería el primero en ceder al otro. Sin éxito alguno.

— Bueno,ya que lo odias tanto. Regresamelo, fuí yo quién lo compró. — Dijo sencillo, como si eso fuera la solución a todos sus problemas.

Eso no le pareció injusto a Hikaru.

— ¡Yo fuí quién lo recibió! — Se levantó de la mesa sobresaltado,sin ocultar su enojo.

Esa acción hizo que Haruki se sorprendiera, quedándose quieto en su lugar.

— No es que me importe compartir. — Esa afirmación ligera ocultaba una doble intención.

El silencio se prolongó por un buen rato.

La discusión había terminado.

 

...

 

Los días posteriores transcurrieron normales para los gemelos.

Excepto para Yoshiki.

No quería decir nada por lo vergonzoso que era su problema,ni siquiera sonaba creíble.
Pero lo sabía,todas las noches sentía como algo invisible ingresaba de forma brusca a su entrada,embistiendo de forma salvaje.

Y hoy era una de esas noches.

— ¡Mierda...! — Jadeo como loco.

Ahí estaba otra vez. Pero diferente,eran unos largos dedos los que abusaban de su entrada esta vez,tres de ellos enterrados muy profundos en él. Yoshiki gimió con la cara enterrada en su almohada,la única cosa que podía evitar que sus chillidos salieran de su habitación y toda su familia se enteré de como algo se lo follaba.

Sintió como algo se acomodó entre sus piernas, acomodándose entre ellas. Entonces,algo se frotó contra sus labios húmedos y presionó su cabeza justo en su entrada. Un grito ahogado se atoró en su garganta,al darse cuenta que la circunferencia de esta polla era diferente. No era tan ancha pero si era más larga que la anterior ,y sin dudas lo haría sollozar por horas.

Se mordió el labio avergonzado,no se sentía orgulloso de darse cuenta de este nuevo cambió.

Con dificultad ingresó de a poco dentro suyo, abriéndolo más de lo que el se creía capaz,su agujero estrechó buscaba la forma de poder adaptarse a este nuevo intruso que de manera insistente quería ingresar en él.
Una embestida fue suficiente para estar por completo dentro suyo.

— ¡Ah-! Mmg... — Se le cortó la respiración

Sacó su lengua tratando de respirar mejor, apretó las sábanas debajo suyo cuando su entrada se aferró con desesperación al intruso ajeno. Sus ojos quedaron en blanco cuando las estocadas empezaron a aumentar su ritmo, tomando más aceleración en ellas y tratando de llegar más hondo.

Una sinfonía de gemidos salió de su boca,siendo incapaz de poder retenerlos y deseando que sus padres o su hermana no lo hayan oído. Mientras que el fantasma sexual que tenía entre sus piernas lo penetraba más rápido con precisión, haciéndolo delirar de placer.

No se acuerda cuando comenzó con esta rutina,todas las noches antes de dormir simplemente algo raro se infiltraba entre sus piernas y luego era brutalmente empalado hasta llorar.

Las embestidas no pararon,solo seguían ahí golpeando su interior sin parar,lo que le pareció una eternidad. Se cabeza daba vueltas entre la confusión y excitación que lo llenaba al tope,su cama manchada solo de sus propios fluidos. Su vagina sufriendo espasmos de lo que pronto sería un orgasmo.

Llevó una mano a su clitoris para juguetear con ella al ritmo de las embestidas, queriéndo que termine rápido.

Su mente aún estropeada no pudo evitar pensar en dos gemelos tan conocidos. Específicamente,los hermanos Indou.

Sus ojos se abrieron de par a par cuándo sintió como la polla invisible golpeó justo en el punto exacto,un chillido se le salió de su garganta cuando sus paredes se apretaron tratando de succionar lo que supuestamente tendría que salir ahora mismo, mientras que su vagina convulsiona alrededor del miembro y suelta chorros de grasa.

Un suspiro tembloroso escapó de su boca fue,al menos ya se había terminado la ronda.

Se frotó la cara con pesadez al sentir el líquido de su propia corrida, escurrirse entre sus mantas recién lavadas.

Tendría que lavar ese desastre.

"Soy un maldito loco..." Fue su último pensamiento antes de levantarse para limpiar.