Chapter Text
Primer día de clases en la universidad y el nerviosismo se apodera de mi. ¿Qué tal si no hago amigos? ¿Qué tal si mi japonés es muy malo? No sé si se ve bien la ropa que escogí. Sé que no soy el estereotipo convencional de este país, pero al menos espero agradarle a mis compañeros.
Mejor me apuro, porque aquí todo es muy puntual, y por distraerme podría incluso no llegar a tiempo a la escuela. Salgo de mi departamento, al menos con una hora de anticipación. Apenas si conozco el campus, así que solo quiero asegurarme de saber a dónde voy sin tener que molestar a nadie.
Voy en bicicleta hasta la escuela, al final decidí ponerme una gorra, porque siento que se me van a quedar viendo mucho. Al menos así el rostro se me cubrirá un poco y me siento un poco más segura. Y como tenía previsto. Tarde alrededor de media hora en encontrar el salón de clases.
Suspiró aliviada que al menos estoy a tiempo. Estaré en una clase en conjunto con alumnos de otras carreras. Tomé clase de literatura japonesa para poder adentrarme mejor en el idioma, y es que tengo apenas 10 años de estudio del idioma, pero mi carrera principal es la del diseño de modas.
Me siento un poco al medio del aula. Necesito poner atención, pero tampoco soy un nerd como para estar en las filas de adelante. Después de unos 10 minutos, comienzan a llegar otros compañeros. Saludan por educación y yo les regreso el saludo. Igual, no me prestan tanta atención. Lo cual me agrada pero a la vez me doy una reprimenda. Se supone que quiero hacer amigos. Oh bueno, ya habrá tiempo.
A mi lado se sienta un chico, pero no me atrevo a voltear a verlo. A veces creo que debí quedarme en casa. Sacó mi pequeña tablet y la coloco para comenzar a hacer anotaciones, ya que la clase ya inició.
Intento participar lo mejor que puedo. Se un poco del tema, leí el libro antes de iniciar esta clase, pero me da temor equivocarme. Apenas va la mitad de la clase cuando el profesor me habla y me pide que me quite la gorra. Me pongo algo tensa, pero no quiero ser mal educada, así que me la quito y dejó caer mi cabello negro en capas con un mechón rosa magenta que va desde mi copete hasta el largo que me llega a media espalda.
Obvio algunos voltearon a verme. El pasar desapercibida se fue por el drenaje. Luego el profesor me pidió que le hablara a mi compañero de al lado. Está dormido y era obvio porque hasta se escuchan sus ronquidos. Suspiré y con mi lápiz para la tablet le pique un poco las costillas.
-Hey, el sensei te llama.-
El chico a mi lado que tenía la cara escondida entre sus brazos cuando sintió el picotazo con mi pluma dio un leve respingo y luego note que se estremeció por toda la columna, como cuando un gato tiembla y comienza a estirar su espalda y se está despertando de una buen siesta. El chico solo movió su cabeza y volteó hacia mi. Sus ojos castaños y el ceño fruncido me veían con confusión y le repetí que el profesor le llamaba.
Se rascó la nuca y por fin se levantó. Bostezo sonoramente, el profesor le estaba llamando la atención y luego preguntó por su nombre. -Kusanagi.- dijo el chico, a lo que el profesor se quedó con la boca abierta y lejos de seguir regañándolo solo le dijo que pusiera atención y continuó con su clase.
El chico sonrió bastante fanfarrón y se cruzó de brazos recargándose en la silla y haciendo como si prestará atención. Yo seguí con lo mío, anotando lo más que pudiera. La clase se me hacía algo complicada, pero estaba determinada desde el primer día a lograr tener una buena calificación.
Sentía que mi compañero me veía de reojo de vez en cuando, pero lo ignoraba, yo a lo mío. Claro que quiero hacer amistades, pero tampoco me quiero meter en problemas y la manera en que había reaccionado el profesor al escuchar su apellido, me decía que no debía meterme con aquel sujeto.
Por fin la clase terminó y comencé a guardar mis cosas y al final me dispuse a ponerme de nuevo mi gorra, poniendo todo mi cabello dentro para que no estorbara.
-Oi, ¿me pasas los apuntes que hiciste?- escuché al chico de al lado decirme. Lo ignoré. Seguí guardando mis cosas. -¡Oi! ¿Estás sorda?- el otro se inclinó hacia mí y lo tenía demasiado cerca para mí gusto. -En vez de dormir, deberías poner atención en clase.- crucé mirada con él. Su rostro estaba muy cerca y no pude evitar verlo bien a los ojos.
Ojos color chocolate, grandes y muy expresivos. Luego su boca se torció a una sonrisa de superioridad. -¿No sabes quién soy?- rodé mis ojos. No quería demostrar lo nerviosa que estaba con su cercanía. El chico es bastante guapo, y claro que sé quién es, pero tengo que fingir demencia. -Si… eres Kusanagi, o así le dijiste al profesor que te llamabas, ¿no es así?-
Como había terminado de guardar todo, me puse la mochila al hombro y me levanté. Luego le di una inclinación al joven, di media vuelta y salí lo más rápido que pude de ahí. Mi corazón latía al mil. Lo reconocí al instante en que había levantado su rostro cuando el profesor lo llamó.
Kusanagi Kyo, es relativamente famoso por su participación en el torneo de KOF. Vivo en Osaka, pero jamás en la vida, me hubiera imaginado conocer a ese chico y mucho menos tener clases en la misma universidad. -¡Oi! ¡Espera!-
Me detuve en seco, volteé y ahí venía el mismo Kusanagi también con mochila al hombro, al parecer persiguiéndome a través del campus. -¿No eres de aquí verdad?- me dijo Kusanagi alcazandome en muy poco tiempo. Me observó de pies a cabeza. -Por eso no sabes mi nombre… ¿De dónde eres? ¿Cómo sabes japonés?-
Suspiré, era más tarde que temprano que se darían cuenta de mi nacionalidad, más, por mi color de piel. No es que lo esconda, pero los japoneses en general no gustan mucho de los extranjeros, aunque sea mitad japonés. -Soy mexicana, ¿algún problema?- le dije a Kusanagi con el ceño fruncido y cruzando mis brazos.
-No te pongas a la defensiva, solo es curiosidad.- me dijo el chico, sus ojos reflejan esa curiosidad de la que habla. -Ahora entiendo porque no sabes quién soy.- comencé a reír, porque me doy cuenta que es verdad lo que dicen de él. Su ego y orgullo es bastante grande. Pensar que está molesto porque estoy fingiendo no saber quién es. -¿Debería saberlo?- le pregunto aún sonriendo, dejando de fingir mi enojo y poniendo mi mejor cara de inocencia.
-No, claro que no.- Kusanagi relajó su postura y sonrió intentando seguir siendo encantador. -Entonces ¿me pasarías los apuntes de la clase de hoy?- le regresé la sonrisa intentando igualar la energía que él tenía encantador contra encantadora.
-Lo pensaré, mientras tengo que irme se me hace tarde para la siguiente clase. ¡Nos vemos!-
Sacudí mi mano y me fui caminando en dirección a otro edificio, donde sabía que tenía clases. Lo perdí de vista y cuando sentí que estaba a salvo, suspiré. Me dejé caer en la primera banca que encontré. Ese encuentro había sido demasiado para mí.
Mira que conocer a una celebridad y que me hablase tan casual. Digo, se que es una persona, pero me dio mucha emoción conocerlo. Es mucho más guapo en persona que cuando lo he visto en los torneos cuando los pasan por televisión. Tal vez podría entablar una amistad con él. Se ve que es agradable. Bueno, ya será mañana que lo vea de nuevo en clase.
>>>
