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headache

Summary:

OS basado en la canción "Headache" de Asal.

Notes:

https://youtu.be/F3oV5PqFWHc?si=0jQT7zdjAHRZOMHx (lyrics en Inglés)

https://youtu.be/Cuu9hatzSMI?si=xyPv7NJXHr8-LP_U (sub. Español)

Work Text:

La noche estaba cargada de humedad, como si la tormenta que amenazaba desde hacía horas no se decidiera a caer. Las luces de la ciudad parpadeaban entre los edificios altos, pero dentro del bar, todo era movimiento. Gente bailando, charlas cruzadas, y risas que se perdían entre el bajo de la música.

Julián estaba en una mesa con Rodri y Paulo, pero apenas los escuchaba. Su atención estaba al otro lado del salón, donde Enzo Fernández acababa de entrar. La camisa blanca remangada, el cabello perfectamente desordenado, y esa manera de caminar, segura y relajada, como si todo el lugar le perteneciera. Julián sintió un nudo en el pecho.

"Never felt something like this

Wanna tattoo your kiss on my lips

Got me good, when you walked in

Got me good, the way that you walked in."

—¿Lo vas a mirar toda la noche o vas a hacer algo al respecto? —le soltó Rodri con una sonrisa pícara.

Julián se sobresaltó, desviando la mirada.
—No estoy mirando nada.

Paulo soltó una carcajada.
—Claro que no. Solo llevás veinte minutos clavándole los ojos.

—Es un quilombo —dijo Julián, sin saber si hablaba de Enzo o de lo que sentía por él.

Rodri levantó las cejas.
—Y bien que te encanta.

"I didn't listen to my homies

'Cause they didn't want you around me

I cut 'em all off one by one

I know you are the only one I need."

Enzo cruzó el salón con esa naturalidad que lo volvía imposible de ignorar. Julián intentó parecer indiferente, pero cuando Enzo llegó a la barra y giró la cabeza hacia él, no pudo evitar mantenerle la mirada.

—Está viniendo para acá —dijo Paulo, divertido.

—¿Qué? No, no puede estar—

Antes de que pudiera terminar, Enzo ya estaba parado frente a su mesa, con una sonrisa que era más un desafío que un saludo.
—¿Te estás escondiendo o puedo invitarte algo?

Rodri y Paulo intercambiaron miradas cómplices, levantándose de inmediato.
—Nosotros nos vamos a buscar otra ronda —dijo Rodri, dejando a Julián a solas con Enzo.

"Her hand is hiding where her blade is

But I see nothing but a red dress

Runnin' up to rob me blind

I know it'll hurt but I'll be fine."

—¿Qué querés, Enzo? —preguntó Julián, intentando sonar más firme de lo que realmente se sentía.

—¿Es obvio, no? —respondió Enzo, inclinándose sobre la mesa—. Quiero que dejes de mirarme como si no supieras qué hacer conmigo.

El calor subió al rostro de Julián, pero no se dejó intimidar.
—Quizá porque no quiero hacer nada con vos.

—Mentís muy mal —dijo Enzo, con esa sonrisa ladina que hacía que Julián quisiera tanto golpearlo como besarlo.

"I-I-I don't know where my head is

Something's missing in my chest, I think I need a medic

I been looking for a flaw in you, I don't really get it

You don't even know you're flawless, it's giving me a headache."

Julián apretó los labios, intentando contener la oleada de emociones que lo atravesaba. Enzo siempre sabía cómo descolocarlo, cómo empujar justo los botones que lo hacían reaccionar.

—¿Sabés qué? Si tenés algo que decir, decilo ahora —espetó Julián, poniéndose de pie.

Enzo dio un paso hacia él, invadiendo su espacio personal, sus ojos oscuros fijándose en los de Julián con una intensidad que lo hacía sentir expuesto.
—Lo que tengo que decir es que no puedo sacarte de mi cabeza.

"Ever since I've seen your face

My innocence done left this place

You know you got me good when you walked in

Got me good, the way that you walked in."

La confesión lo dejó sin aliento. Por un segundo, Julián pensó en responder, en admitir que sentía lo mismo. Pero en lugar de eso, se dio la vuelta y salió del bar, con el corazón latiendo con fuerza.

Enzo no tardó en seguirlo. Lo encontró fuera, bajo el cartel luminoso del lugar, con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha.

—¿Por qué siempre tenés que complicar todo? —preguntó Julián cuando Enzo se acercó.

—Porque valés la pena —respondió Enzo sin dudar—. Y porque sé que vos también lo sentís.

"I-I don't know where my head is

Wanna give it all even though I'ma regret it in the morning

Yeah, I know you warned me, but how could I resist you?"

Julián levantó la vista, y por un momento, todo lo que quiso hacer fue ceder. Pero con Enzo, nada era fácil. Y tal vez, justo por eso, era imposible resistirse.

Cuando Enzo cerró la distancia entre ellos y lo besó, Julián supo que ya no había vuelta atrás.

El beso entre ellos fue intenso, cargado de todas las emociones que habían reprimido durante meses. No era suave ni tímido; era como una explosión que ambos habían intentado contener durante demasiado tiempo. Julián sintió cómo el mundo a su alrededor se desvanecía, como si en ese momento solo existieran ellos dos.

Cuando se separaron, Enzo lo miró con una mezcla de desafío y vulnerabilidad.
—Decime que no querías esto, y me voy.

Julián respiró hondo, tratando de ordenar sus pensamientos. Pero ¿cómo podía mentir, cuando la verdad estaba escrita en cada uno de sus gestos?
—Sos un quilombo, Enzo.

Enzo sonrió, esa sonrisa ladeada que siempre lo desarmaba.
—Y vos me adorás por eso.

Julián rodó los ojos, pero no pudo evitar devolverle la sonrisa.
—Esto no va a ser fácil.

—¿Desde cuándo algo entre nosotros lo es? —replicó Enzo, acercándose de nuevo.

"You got me floating, yeah

Ever since I've seen your face

My innocence done left this place

You know you got me good when you walked in

Got me good, the way that you walked in."

De vuelta en el departamento de Julián, las cosas no tardaron en escalar. Ambos estaban llenos de adrenalina, con los sentimientos a flor de piel. Las palabras sobraban; la electricidad entre ellos decía mucho más.

Mientras Enzo lo empujaba suavemente contra la pared, Julián sintió un extraño alivio al finalmente dejarse llevar. Era como si toda esa tensión acumulada, esos choques constantes, hubieran sido un preludio a este momento.

Pero cuando el beso se detuvo y Enzo apoyó la frente contra la suya, algo en su mirada hizo que Julián se tensara. Había algo más profundo ahí, algo que Enzo no estaba diciendo.

—¿Qué pasa? —preguntó Julián, su voz más suave ahora.

Enzo se apartó ligeramente, cruzándose de brazos mientras miraba por la ventana.
—A veces siento que vos y yo estamos destinados a chocarnos hasta destruirnos.

Julián se quedó en silencio por un momento, procesando esas palabras. Luego se acercó, tomando a Enzo de la mano.
—O podemos intentar no destruirnos.

Enzo lo miró, y por primera vez en la noche, dejó caer esa fachada de seguridad.
—No sé si sé cómo hacer eso.

—Yo tampoco —admitió Julián— Pero podemos aprender juntos.

***

Días después

La dinámica entre ellos cambió, pero no dejó de ser complicada. Sus amigos, cada uno desde sus respectivos lados, no tardaron en notar que algo estaba pasando.

—¿Por qué tenés esa cara de bobo? —preguntó Rodri una tarde, mientras Julián intentaba concentrarse en el partido que veían en la tele.

—No sé de qué hablás —respondió, llevándose una cerveza a los labios para ocultar su sonrisa.

—Es por Enzo, ¿no? —intervino Paulo, arqueando una ceja.

Julián giró la cabeza rápidamente hacia él, su expresión delatando todo.
—No es nada.

Rodri se rió entre dientes.
—Dale, Juli. Sabemos que estás colgado con él desde hace meses.

Julián bufó, pero no pudo ocultar el leve rubor que subió a sus mejillas.

Mientras tanto, en otro lado de la ciudad, Enzo lidiaba con sus propios interrogatorios. Estaba en casa de Dibu, junto con Nahuel y Leandro. Todos lo miraban como si estuvieran esperando que confesara algo.

—¿Qué pasa con vos y Julián? —preguntó Nahuel directamente, sin rodeos.

Enzo se encogió de hombros, fingiendo indiferencia.
—Nada.

—Eso no es lo que parece —dijo Leandro, con una sonrisa divertida— Estás insoportable últimamente.

Enzo suspiró, pasándose una mano por el cabello.
—No sé, loco. Es complicado.

Dibu se rió, golpeándolo amistosamente en el hombro.
—Siempre lo hacés complicado, hermano. Pero si te hace bien, no lo arruines.

"And I heard all the stories about you

So I know you could never keep a promise

I don't care 'bout that right now

You're all I got on my mind."

El caos de sus vidas no desapareció, pero por primera vez, ambos estaban dispuestos a intentarlo. Entre los choques y las risas, las discusiones y los silencios cómodos, Julián y Enzo descubrieron que el desastre que eran juntos era exactamente lo que necesitaban.

Y aunque el camino no sería fácil, por primera vez en mucho tiempo, ambos se sintieron exactamente donde tenían que estar.

***

Las semanas que siguieron a su confesión fueron todo menos tranquilas. Julián y Enzo no podían evitar chocar, incluso en los momentos más cotidianos. Cada discusión, cada cruce de miradas intensas, terminaba o en una pelea o en un beso apasionado que hacía olvidar todo lo demás. Era un equilibrio inestable, pero ninguno quería soltarlo.

Una tarde, mientras caminaban por el parque cerca del departamento de Julián, la charla se desvió a terrenos más serios.

—¿Alguna vez pensaste que esto no iba a funcionar? —preguntó Julián, pateando una piedra en el camino.

Enzo lo miró de reojo, metiendo las manos en los bolsillos de su campera.
—Lo pienso todo el tiempo.

Julián frunció el ceño, pero antes de que pudiera decir algo, Enzo continuó.
—Pero también pienso que no me importa. Estoy dispuesto a que no funcione, a pelearla, porque prefiero esto... prefiero estar con vos, incluso si a veces parece que nos va a explotar en la cara.

El silencio que siguió no fue incómodo, sino cargado de entendimiento. Julián finalmente dejó escapar una risa suave.
—Sos un quilombo, Enzo.

—Sí, pero soy tu quilombo.

"I, I don't know where my head is

Wanna give it all even though I'ma regret it in the morning

Yeah, I know you warned me, but how could I resist you?"

 

Un mes después

El grupo de amigos de Julián y Enzo había empezado a notar los cambios. Aunque los dos seguían siendo competitivos y a veces insoportables el uno con el otro, había algo diferente en la manera en que se miraban.

—Es raro, loco —comentó Rodri durante una reunión en casa de Paulo— Como que siguen discutiendo, pero ahora parece que lo disfrutan.

—Capaz porque después se reconcilian de manera... intensa —dijo Paulo, levantando las cejas sugestivamente.

Julián, que estaba a unos metros de ellos, se atragantó con su bebida.
—¡Dejen de hablar de mí!

—¿Quién dijo que hablábamos de vos? —bromeó Rodri.

Por su parte, Enzo no escapaba de las bromas de su grupo. Durante una cena en casa de Dibu, Leandro lo miró con una sonrisa cómplice.
—¿Te está domando Julián o qué? Te noto más tranquilo.

—Domarme a mí —dijo Enzo, indignado— Ni en pedo.

Nahuel se rió. —Seguro. Y por eso estás acá mirando el teléfono cada cinco minutos, esperando que te escriba.

Enzo les dedicó una mirada de advertencia, pero no lo negó.

***

No todo era perfecto, y ambos lo sabían. Una noche, después de un evento en el que ambos habían sido el centro de atención, la tensión finalmente explotó.

—¿Por qué siempre tenés que ser tan... tan vos? —gritó Julián, exasperado.

—¿Y qué carajo significa eso? —respondió Enzo, cruzando los brazos.

—Significa que a veces siento que estoy peleando contra vos en lugar de estar con vos.

La habitación quedó en silencio. Julián respiraba agitado, y Enzo lo miraba con el ceño fruncido.

—¿Eso pensás? —preguntó finalmente, su voz más baja.

Julián asintió, pero su expresión ya no era de enojo, sino de cansancio.
—A veces sí.

Enzo suspiró, dando un paso hacia él.
—Yo no quiero ser alguien contra quien pelees, Juli. Quiero ser alguien por quien pelees.

Julián lo miró, y algo en su postura se relajó.
—Entonces, dejá de complicarlo todo.

Enzo sonrió débilmente.
—Es mi especialidad.

Ambos rieron suavemente, y en ese momento, la distancia entre ellos se desvaneció. Enzo tomó a Julián del rostro y lo besó, como si todo lo demás no importara.

***

Meses después

Cuando la música de fondo bajó y la noche se volvió más silenciosa, Julián y Enzo seguían solos en la penumbra de la habitación. El aire estaba cargado de una tensión suave, como si cada movimiento de uno estuviera diseñado para provocar al otro.

Enzo, recostado en el sofá con una copa de vino en la mano, giró la cabeza hacia Julián, que estaba sentado en el alféizar de la ventana, mirando las luces lejanas.

—Nunca me dijiste qué pensaste cuando me viste por primera vez —dijo Enzo con una sonrisa provocadora, rompiendo el silencio.

Julián levantó una ceja, como si estuviera pensando si valía la pena responder. Finalmente, dejó la copa a un lado y se acercó lentamente hasta quedar frente a él.

—Pensé que eras insoportable —confesó, inclinándose un poco, lo suficiente para que sus palabras rozaran los labios de Enzo.

—¿Y ahora? —preguntó Enzo, mirando fijamente a sus ojos, sin moverse ni un centímetro.

—Ahora… —Julián tomó una pausa, disfrutando de la expectativa en el rostro de Enzo— ahora pienso que sos mi tipo de insoportable.

Ambos rieron, pero la risa se apagó rápido cuando Enzo dejó la copa a un lado y lo tomó por la cintura, atrayéndolo hacia él. Sus respiraciones se mezclaron, y el espacio entre ellos desapareció en un instante.

"You know you got me good when you walked in..."

La letra de la canción que había estado sonando antes resonaba en sus mentes, como si todo el momento estuviera diseñado para encajar con ella. Julián hundió sus manos en el cabello de Enzo mientras este lo miraba con esa mezcla de devoción y deseo que siempre lo desarmaba.

—¿Sabés que esto no tiene sentido, no? —susurró Julián, casi sin aliento.

—Lo único que no tiene sentido es que tardamos tanto en llegar hasta acá —respondió Enzo antes de cerrar la distancia con un beso, uno que fue lento, pero intenso, como si cada segundo estuviera destinado a grabarse en la memoria de ambos.

"Wanna tattoo your kiss on my lips..."

Se dejaron caer sobre el sofá, olvidándose del mundo exterior. No había promesas grandilocuentes ni necesidad de ponerle un nombre a lo que sentían. Todo estaba dicho en las miradas, en las caricias, en la forma en que ambos parecían sincronizarse como si hubieran nacido para encontrarse.

La noche avanzó, y la ciudad a su alrededor continuó con su propio ritmo, pero dentro de esa habitación, nada más importaba. Julián y Enzo se tenían el uno al otro, y por ahora, eso era más que suficiente.