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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Series:
Part 3 of High (In)fidelity
Stats:
Published:
2024-12-24
Updated:
2024-12-24
Words:
1,148
Chapters:
1/?
Comments:
6
Kudos:
47
Bookmarks:
3
Hits:
776

Willow

Summary:

One shots
[High (In)fidelity AU]

Chapter 1: Mirando el fuego brillar

Summary:

Marta no quiere cenar con su familia este año.
Fina en el fondo tampoco lo quiere.

Chapter Text

''Mirando el fuego brillar, y diciéndome 'te amo'. Mi amor, mi vida, feliz navidad. ''
- Taylor Swift, Christmas Tree Farm -

Fina supo que tenía que levantarse pronto o se iba a quedar dormida. Las manos de Marta acariciando su pelo y peinándolo con los dedos siempre habían tenido ese efecto en ella, pero hoy menos que nunca le convenía que funcionase. El calorcito que todavía emanaban las brasas de la chimenea no estaban colaborando con el problema del sueño que le estaba entrando.

-Creo que debería ir marchándome...

-¿Por qué? -Marta intentó retenerla a su lado, mas la morena se puso en pie de todas formas para alcanzar sus zapatos y calzarse. -Claro que no.

-Porque no nos conviene que me duerma o vas a llegar tarde a cenar.

-Hoy no voy a ninguna parte.

-¿Cómo que no? Mi vida, es Nochebuena. Tienes que ir.

Marta se mantuvo en silencio unos instantes antes de decir:

-Lo he estado pensando durante esta semana y he decidido que no voy a ir. Quería pedirte que nos quedásemos juntas hoy. Ya hemos tenido suficientes navidades separadas, no quiero que la de este año sea otra más en la lista.

-Sí claro. ¿Y qué planeas decirle a tu familia? Tienes que ir, aunque sólo sea por Julia. Seguro que se muere de ganas de ver a su tía favorita. -al ver la mirada de su chica, la morena se apresuró a añadir -Ni lo sueñes. No voy a plantarme ahí por sorpresa para que les de un infarto a todos.

La rubia se puso en pie también y avanzó hacia Fina, quien se movía de aquí para allá recogiendo las cosas que había sacado del bolso. La sorprendió en medio del salón con un abrazo por la espalda y un beso en la mejilla.

-Este año no pasas la noche sola. Y menos aún después de que el año pasado no pudiésemos estar juntas por el trabajo en París.

-De verdad que no tienes por qué dejar a tu…

La morena no pudo continuar hablando porque Marta la calló con un beso muy suave. Fina ya sabía que su novia era toda una romántica pero no por eso dejaba de sorprenderse y alegrarse cuando se mostraba como tal, más después de haberle mostrado su faceta más dominante: apenas unas horas antes se había encontrado a sí misma pensando al borde de hacer algo inesperado (como pedirle perdón sinceramente por sus acciones) para ver si así Marta se aplacaba un poco. Por supuesto que al final no lo hizo; en el fondo amaba ver a su novia tan salvaje y desinhibida, y estaba dispuesta a todo en el futuro por tenerla así de nuevo.

-Mi familia ni siquiera se va a dar cuenta de que no estoy. Estarán todos muy ocupados sacándose los ojos los unos a los otros. Y a Julia siempre le puedo decir que tuve que quedarme en casa esperando a Papá Noel. Sería todo un drama que llegue esta noche y no haya nadie aquí para recibirlo, ¿no crees? Menudo disgusto le daría quedarse sin el regalo que deja siempre en casa de su tía favorita.

Marta sonrió mientras le deslizaba las manos por la cintura para atraerla un poquito más contra su propio cuerpo. Fina posó sus propias manos sobre las de ella mientras se inclinaba en dirección a la otra mujer.

-Pero si ni siquiera me he traído ropa para dormir aquí… -dijo sin pensar mucho.

-Menudo drama, ¿no? Te pones la mía. O mejor aún, vas sin ropa interior. Podemos pasarnos mañana por tu casa y coges algo para venirte esta semana conmigo. Mi vida…Sólo dime que sí, ¿hm? Déjame que te cuide un poquito, es un día especial.

-Pero si tú no necesitas la excusa de la fecha para cuidarme. Me tienes viviendo como una princesa desde que has vuelto de París.

-Porque te quiero demasiado. Haría cualquier cosa por verte feliz, pero eso ya lo sabes…. De verdad que no quiero pasar la noche sin ti. Sé que cuando tu padre estaba aquí era una noche muy especial para vosotros. Y me alegro mucho de que los últimos años pudieses estar con Carmen, Tasio y el resto, pero es que yo quiero tenerte sólo para mí esta vez.

Fina asintió con nostalgia, recordando por un momento las últimas navidades que pasó con Isidro antes de aquel día trágico.

-Ahora que estamos juntas de nuevo quiero que sea igual de especial que por entonces. -continuó la rubia. -No serán lo mismo, lo sé, pero igualmente podemos intentar que sean felices. Quiero tenerlo todo contigo, Fina. No sólo un sitio en el que vivir. También las tradiciones, las fotografías, las decoraciones,… No sólo deseo darte un lugar, también quiero darte las cosas pequeñas, ¿me entiendes?

-Yo también quiero todo eso a tu lado. Me haría la persona más feliz de este mundo tener un hogar contigo. Puede que estas fechas ya no sean lo mismo sin mi padre, pero podemos hacerlas igual de memorables.

-Pues ya está. Quédate esta noche conmigo, déjame demostrarte que podemos tener un hogar juntas. Déjame que te cocine algo y luego ponemos una película, o hacemos lo que tú quieras.

-Ni hablar. -dijo la morena con tono cortante.

Marta parpadeó varias veces, esperando la continuación de las palabras de su chica.

-Te vas a quedar muy tranquilamente en el sofá porque me vas a dejar que me encargue yo de la cena. No pensarás en renunciar a ver a tu sobrina en Nochebuena por mí y encima fregar los platos, ¿verdad?

Otro beso fue el causante de que la distancia entre ellas se esfumase, pero esta vez se encontraron a medio camino por lo que ninguna de las dos podía decir quién había sido la que tomó la iniciativa. El vinilo de Ella Fitzgerald que Marta había puesto antes de tumbarse en el sofá junto a la joven continuaba sonando. De entre sus últimas adquisiciones, ese había sido sin lugar a dudas el favorito de su novia.

-Ya lo veremos, no me hagas tener que atarte de nuevo con el cinturón. -La mayor movió sus manos de la cintura a las mejillas de Fina para cubrirla de pequeños besos a lo largo de todo su rostro. -No voy a renunciar a ver nada de Julia, créeme. Mañana o pasado iré a casa de mi padre y le daré el regalo personalmente.

-¿Me lo prometes?

-Te lo juro. -prometió Marta, acercándose un poquito más a ella. -Descálzate de nuevo, anda, y vamos otra vez al sofá. Me están entrando ganas de dormirme esa siesta contigo.

El disco terminó de sonar poco después y Fina lo cambió por uno de Miles Davis. Se lamentó de que no hubiese muérdago en la casa porque Marta no era muy aficionada a poner decoraciones, pero eso no le impidió besarla una y otra y otra vez.

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