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Me Porto Bonito

Summary:

Hua Cheng y Xie Lian resuelven sus problemas bailando reggaetón.

Notes:

Un día me desperté y pensé: ¿por qué los fanfics de Modern Setting que no son en China se desarrollan en Estados Unidos? ¿Por qué no hay más fanfics del hualian en mi país tercermundista?
Así que sí. Aquí está Hua Cheng y Xie Lian en mi bella Latinoamérica. Y perreando, no menos.

 

/warning: revisa el ultimo tag pls/

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuando Xie Lian cerró la puerta de un portazo, haciendo vibrar y gemir todas las ventanas del departamento por la fuerza, para luego girarse y mirarlo con ese surco en sus cejas, Hua Cheng supo que su novio definitivamente estaba molesto por algo.

"¡¿Es en serio, San Lang?!" gritó cuando se giró hacia él, aventando su cárdigan al sofá y sacando sus zapatos a cada paso que daba. Hua Cheng solo lo miró, sintiéndose automáticamente arrepentido por eso que hizo, aunque no tenía idea de qué era.

"¿Qué?" chilló, cruzando los brazos y alzando la ceja de una forma que ocultara de su novio su creciente ansiedad. Viendo la forma en que la preciosa línea de los labios de Xie Lian, usualmente curvada en una sonrisa fácil, se mantenía recta en una expresión reprobatoria, realmente se sintió un poco desesperado.

"¿Cómo que qué? ¡No juegues conmigo, San Lang!" Xie Lian ahora estaba frente a él, tan cerca que podía ver su propio reflejo en sus ojos entornados. Al ver su cara así de cerca, no pudo evitar querer reír de los nervios.

En alguna parte del edificio, algún vecino prendió la bocina y puso la música a todo volumen: mientras se miraban en silencio, el sonido del reggaetón hacía vibrar la puerta de la entrada.

"Pues…" empezó Hua Cheng, maldiciendo internamente: esa canción le sonaba de algo y su mente, demasiado ocupada tratando de recordar su nombre, no le proporcionaba ningún tipo de información. Concéntrate en Gege, se reprendió.

"San Lang…" Xie Lian dijo en tono bajo, peligroso, anunciando así que se le agotaba la paciencia.

Es la de Bad Bunny… ¿cierto?, pensó, recordando de pronto.

Hace algunas noches, esa misma canción había sonado a todo volumen en la bocina de su apartamento. Tomando con dulzura la cintura de Xie Lian, habían bailado hasta que ambos estaban sudados y exhaustos, besándose con lentitud al ritmo de la música. El recuerdo del cuerpo de Xie Lian pegado a él, moviendo las caderas y perreando para él era suficiente para derretir un poco la tensión persistente en su cuerpo.

"Ajá, te escucho" exigió Xie Lian.

Su cuerpo ondulándose al ritmo del reggaetón, su cabello sacudiéndose mientras bajaba y volvía a subir, restregándose entero contra él, jadeando su nombre…

Subió la mano para ocultar la sonrisa de su cara y giró el rostro.

"No sé de qué hablas" contestó con simpleza.

"¿Ahora fingirás demencia, me dirás que no tienes idea?" Xie Lian se cruzó de brazos, alzando una ceja.

Hua Cheng genuina y sencillamente no tenía idea. Se encogió de hombros mientras sus dedos tamborileaban sobre su antebrazo la canción de fondo.

"En casa de Mu Qing" Xie Lian le dio una pista. Hua Cheng miró hacia el techo, pensando; al ver que no daba una, Xie Lian soltó un suspiro de exasperación y comenzó a caminar hacia la cocina, dando fuertes pisadas. Hua Cheng lo siguió de cerca, decidido a no rendirse tan fácil.

"¡Yo prometí no molestar a ese tonto y no lo hice, gege! ¡Tienes que creerme!"

Xie Lian se paró de golpe, girándose con una mirada asesina en su rostro; verlo así no era común. Con ese ligero puchero, las mejillas sonrojadas por el enojo y los ojos intensos y brillantes… Se veía sexy.

"Exacto, no fue a Mu Qing"

"A Feng Xin solo lo llamé aborto sobrecrecido" Hua Cheng reflexionó, intentando pensar en qué había sido tan grave para ganar semejante regaño "No fue nada fuera de lo normal…"

Xie Lian alzó los brazos al aire, dejándolos caer sobre su cabeza y tirando ligeramente de su cabello. Hua Cheng se calló de inmediato.

"Insultaste al abuelo de Mu Qing, San Lang"

Ah.

Ah, sí. Eso. Lo del abuelo.

"Bueno, que sea viejo no le da derecho a meterse con tu aspecto físico" Hua Cheng alzó la ceja, recargándose en la puerta del refrigerador "Y no porque esté en silla de ruedas puede llamarte fideo de cara bonita y salirse con la suya" De pronto Hua Cheng recordó por qué se había molestado tanto con el anciano. Bufó y sostuvo obstinadamente la mirada de Xie Lian, reacio a retractarse.

"Bueno, tal vez decirle: debería ir al oculista o al neurólogo, tal vez sus piernas no son lo único que dejó de funcionar con la vejez no fue la mejor manera de manejar la situación ¿no crees?" Al repetirlo, la cara de Xie Lian se puso roja de vergüenza.

"Tú sabes que ni siquiera a Mu Qing le cae bien su abuelo, ¿Cómo podría arrepentirme? ¡Creo que hasta le hice un favor! A la próxima lo pensará dos veces antes de opinar sobre algo que no le incumbe"

Ambos se cruzaron de brazos, Hua Cheng mirando a Xie Lian; Xie Lian mirando al piso.

"Bueno, tal vez sí debería comer más, ¡las personas mayores solo tienden a decir ese tipo de cosas sin mala intención!" Las manos de Xie Lian se apretaron sobre sí mismo, encogiéndose de hombros.

El ceño de Hua Cheng se profundizó y su mirada se oscureció mientras se acercaba. Cuando Xie Lian levantó la cara para mirar a su novio, la vista de su cuerpo considerablemente más grande eclipsando al suyo lo hizo sobresaltar: de un movimiento contundente agarró su cintura y lo giró, pegando su pecho a su espalda y dejando salir un gruñido directamente en su oído.

"No, no. Si piensas comer más, será porque tú lo decidas" dijo en voz baja, grave, enviando un escalofrío directo a su espina dorsal "no porque alguien más te lo diga"

Hua Cheng apretó las manos sobre la cintura del otro, sintiendo la forma deliciosa en la que su cuerpo se estremecía. El aliento de Xie Lian se volvió superficial cuando el volumen de la música subió y Hua Cheng movió sus caderas, siguiendo el ritmo; casi automáticamente su propio cuerpo reflejó el movimiento, moviendo las caderas en círculos lentos, sacudiendo su trasero sobre el regazo de Hua Cheng.

"Sé que no estuvo bien lo que dijo, pero… San Lang, a veces la gente simplemente es grosera" Xie Lian finalmente suspiró y echó la cabeza para atrás, recargándose sobre su hombro y posando sus manos sobre las que sostenían firmemente su cintura "Creo que es mejor ignorar ese tipo de comentarios"

La ondulación de sus cuerpos juntos terminó por derretir las aprehensiones de Xie Lian y comenzó a elevar la temperatura del lugar, dejándolo suavecito y manipulable en las manos de su novio. Hua Cheng, consciente del efecto de la música en el estado de ánimo del otro, comenzó un meneo lento, acompañado de toques fantasmales sobre sus costados, besos fugaces en el cuello y pequeños suspiros sobre su oído.

"No hay nada de malo con tu cuerpo" lo giró hasta que quedaron de frente, deslizando las manos por su cintura hasta su espalda baja, deslizándose cada vez más hacia abajo. Una vez que sus largos dedos se posaron donde quería, amasó la carne y apretó; lo atrajo imposiblemente cerca, hasta que respiraban el aire de la boca del otro. Mientras Xie Lian jadeaba su nombre, Hua Cheng gruñía sobre sus labios "eres tan increíble y hermoso, mi amado príncipe"

El sonrojo que de pronto inundó la cara de Xie Lian al escuchar aquel apodo sacó una pequeña sonrisa de Hua Cheng, que capturó sus labios en medio de una risita deleitada. El beso, lento y sensual, no tardó en convertirse en un vaivén profundo en el que sus lenguas se rozaban y jugaban, uniéndose al resto de sus cuerpos en el baile eufórico.

"Mi San Lang," jadeó Xie Lian, alejándose para morder el cuello de Hua Cheng y girar sus caderas, moviendo su trasero bajo las manos del otro "dime cuánto me quieres"

La música aún sonaba fuerte en todo el edificio, el piso vibraba y las risas de la fiesta en algún lugar retumbaban por todas partes. Sin embargo, en ese momento, solo existían ellos dos; perreando bajo la luz tenue de su apartamento, besándose como un par de amantes descubriendo por primera vez el poder del deseo.

Xie Lian y Hua Cheng acababan de olvidar que casi tuvieron una tonta discusión. Porque ellos se comunicaban y, claro, conocían miles de formas de hablar sin hablar.

"Te amo, gege" corrigió Hua Cheng, deslizándose hacia abajo ligeramente y apretando los muslos de Xie Lian. Cuando lo levantó del suelo, Xie Lian automáticamente enredó las piernas sobre su cintura y lo abrazó por los hombros, riendo divertido en su cuello "Vamos, amor. Deja a tu San Lang demostrarte cuánto te ama" 

"¿Vas a joderme?" susurró Xie Lian en su oído, provocando un estremecimiento en Hua Cheng que lo hizo detenerse sorprendido. Cuando se separó lo suficiente para mirarlo a la cara, Xie Lian estaba tan rojo como un tomate, pero se reía como un niño travieso.

"¿Me dejarás, aunque me haya portado mal?" Hua Cheng respondió, devolviendo la sonrisa traviesa. Xie Lian pareció considerarlo, poniendo una exagerada cara pensativa mientras murmuraba en consideración.

"Sólo si prometes portarte bonito la próxima vez"

Entraron a tropezones al cuarto mientras se reían, besándose y desnudándose al mismo tiempo, sin preocuparse de que el ruido que harían por la noche despertara a nadie.

En su edificio, nadie se preocupaba por el ruido.

 

Notes:

¡Si llegaste hasta acá, gracias por leer! ¡Adiosito!

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