Work Text:
Cuando Jisung consiguió abrir los ojos esa mañana, se percató de que había dormido junto a Minho; lo cual no estaba mal, mientras el staff no se enterase, o algunos de los suyos tuviera la audacia de comentarlo en alguna prensa, como su costumbre era. Sin embargo, algo llamó su todavía somnolienta atención: Minho estaba roncando. Su novio estaba roncando. Tal vez no eran muy sonoros, ni parecían gruñidos, pero jamás había escuchado que lo hiciera. Aquello solo significaba lo mal que había terminado la noche anterior.
No estaba preocupado, pues Minho solo estaba… noqueado. Demasiado. Se había excedido, aunque no era el único. Él, por ejemplo, recordaba bien como Jeongin terminó sujetándole el cabello a Hyunjin para evitar que se ensuciara con lo que devolvió en el escusado. Bangchan, por su parte, se dedicó a retar su propio raciocinio con un tequila importado, a pesar de que meses atrás en uno de sus lives había aclarado que no era entusiasta del alcohol, y que este solo servía como fuente de motivación.
Vaya motivación la de anoche.
Jisung tenía claros los acontecimientos experimentados la noche anterior en la casa que compartía con el resto de 3RACHA y Hyunjin. No había sucedido nada de lo que alguno pudiera arrepentirse y eso lo hacía entrar en calma. Pronto se removió con suavidad, apartándose de Minho, quien no parecía querer despertar. El reloj digital a su costado marcaba cerca de las diez de la mañana. ¿Quién estaría despierto a esa hora además de él? Tenía fe en Seungmin.
Bajando las escaleras, un poco asombrado del orden en el que se mantuvo la casa, se encontró con nada más y nada menos que con su resplandeciente "gemelo". Felix, que no se inmutó por su presencia, terminó de acomodar unos vasos altos en la vitrina de la cocina.
—No te ves tan mal —dijo con cierta burla—. Pero no creo que pueda decir lo mismo de Lee Know hyung.
—Olvídate, está más perdido que tú en las premiaciones.
Ambos rieron sin malicia y en voz baja. La taciturnidad de la casa era asombrosa y querían mantenerla.
—No tengo resaca, ¿y tú? —preguntó Jisung, recargando los brazos sobre la barra.
Felix negó con la cabeza mientras tomaba asiento en uno de los bancos altos de alrededor.
—Solo fue un poco de soju, a comparación de tu noviecito o…
—O el tuyo —Jisung terminó por robar las palabras de la boca de su amigo.
—Sí, como sea —Felix, rodando los ojos, divertido; luego se levantó y fue hacia el frigorífico. Era lo suficientemente tarde como para no haber desayunado ya.
—¿Y dormiste con él?
—Ni de chiste —no era desagrado, más bien fue incomodidad. Felix no solía hablar de la no relación que mantenía con su líder—. Lamento decir que es mala compañía cuando bebe. Se ha puesto a roncar enseguida, apenas si tocó la almohada.
—Qué coincidencia, Minho también.
—No creo que tenga punto de comparación.
—No dijiste lo mismo cuando se fueron a…
Felix lo detuvo de terminar esa oración haciendo un ademán; al instante se le subió la vergüenza, y probablemente un poco del soju que no había sido procesado del todo a esa hora.
—Si crees que pasó lo que tú supones que pasó, estás muy equivocado —aseveró Felix, sonriendo con sorna—. Apenas se mantenía en pie, no fue más que un beso sabor químicos. Ni siquiera fue algo memorable.
La risa que se le escapó a Jisung apenas fue perceptible. Felix sabía que no tenía nada en contra suya, que se trataba de simples bromas entre amigos. ¿Es lo qué haces cuando te gusta una persona, no? El ridículo. A veces se pierde esa minuciosa capacidad de razonamiento cuando la situación gira en torno a la persona con la que sientes que te va a dar un paro cardíaco.
—Buenos días —dijo una voz emergente del pasillo. Seungmin apareció junto a Jeongin, quien al parecer, aún no terminaba de despertar. Al contrario, el castaño se miraba radiante como el Sol a esa hora de la mañana—. ¿Somos todos los que estamos y estamos todos los que somos?
—La verdadera pregunta es: ¿Por qué estamos despiertos a esta hora? —se quejó Jeongin luego de un bostezo, acomodando adecuadamente el antifaz de dormir en su cabeza—. Tenemos el día libre.
—Fue por eso que nos reunimos ayer en la noche —comentó Seungmin, encogiéndose de hombros.
—No —Jisung negaba con el dedo índice—. La verdadera razón fue la historia en tu close friends —señaló al chico frente a él—. Si no hubieras presumido la práctica de coctelería de Lee Know hyung, a Changbin no se lo hubiese ocurrido la maravillosa idea de hacer una reunión.
Seungmin rodó los ojos. Él sabía que sus intenciones no habían sido las mismas de las que Jisung lo acusaba. Si tan solo les mostrara el chat con Changbin, se darían cuenta de que intentó evadir un muy directo “gpi”.
—Por cierto, ¿en dónde está? —preguntó Seungmin, quien masajeaba los hombros de Jeongin.
—Lo vi en el gimnasio haciendo flexiones —respondió Felix, pareciendo indiferente—. Creo que se levantó antes que yo.
—¿Debería sorprendernos? —dijo Jeongin—. Es su forma de desintoxicarse.
Seungmin y Jisung se negaron a continuar esperando por probar bocado, aunque sabían de antemano que la cocina no era su fuerte, se creyeron lo suficientemente hábiles gracias a la presencia de Felix. Aquello pareció atraer al resto del grupo: la hyung line hizo acto de presencia sin mucho que decir. Uno en particular se miraba todavía confundido y algo hastiado.
—Van a incendiar el lugar —soltó Minho al llegar a un lado de Jisung. Luego los expulsó de la cocina con un ademán apresurado—. ¿Qué pretendían preparar?
—Kimchi de rábano.
Minho terminó preparando el platillo con destreza. Bangchan contribuyó con el tofu en salsa de soja, y el resto de las guarniciones fueron hechas entre Seungmin y Felix. Minutos después, dando las gracias en la mesa, más de la mitad del grupo parecía rejuvenecido, devorando con impaciencia el desayuno recién servido.
—Mi cabeza es un fastidio —se quejó Hyunjin, llevando ambas manos a su cara, mientras se removía en su lugar con incomodidad.
—Un té podría ayudarte —dijo Jeongin, tomando la iniciativa silenciosa de ir a preparárselo—. ¿Te gustaría? —preguntó y estiró el brazo en dirección a Hyunjin, tendiendo la mano en espera de que el otro la tomara; al segundo, Hyunjin le hacía leves caricias en sus nudillos.
Jeongin se apartó hacia la cocina, sonriendo por la muestra de afecto de su “no novio”. Pero Minho, revitalizado, empezaba a sobre pensar sin quitar la mirada de la persona sentada frente a él: Han Jisung, su “novio” que solo conocía él, sus padres, sus tres gatos y las mismas seis personas con quien estaba compartiendo la mesa justo en ese momento. Preocupado, era poco comparado a como se sentía Minho en ese mismo instante. Su novio no le había dirigido la mirada ni media palabra desde que se habían sentado a desayunar. Aborrecía no poder leer mentes o ser adivino, aborrecía ser tan tímido con su novio fuera de la habitación.
—Mmm —Minho gesticuló un poco, luego carraspeó para llamar su atención, pero nada de eso parecía funcionar. Jisung tuvo la audacia de no despegar la vista de su móvil, como si estuviera ignorando la existencia del hombre frente a él. Por supuesto, no era algo que Minho iba a continuar pasando por alto, o terminaría llamando a su doctor por un ataque llamado “corazón abrumado y roto gracias a mi novio que no me presta atención”—. Mmm…, Han-ah.
El aludido finalmente alzó la mirada, conectando con la ajena.
—¿Pasó algo anoche que… te hizo enojar?
Aunque la pregunta iba dirigida a una persona en particular, una vez que salió de su boca, pasó a ser de dominio público; como si la hubiese servido en bandeja de plata para el cotilleo. Risas, sobre todo la de Hyunjin, Jeongin y una sonrisa burlona de Seungmin, le hicieron volverse hacia ellos, con semblante confundido. No se estaba enterando de nada, y le parecía frustrante tener que lidiar con ello sin algo con lo cual defenderse.
—No estoy molesto —admitió Jisung al poco, pero a Minho no le convenció en absoluto.
—¿No lo recuerdas? —dijo Jeongin, intentando sofocar su propia carcajada.
—Será mejor que hablen claro —les instó Bangchan, que ya recogía los platos.
—Esperen, creo que lo tengo en video —terció Changbin, buscando entre los álbumes de la galería en su móvil.
—¡No, no, será mejor recrearlo! —dijo Hyunjin, a punto de ponerse de pie.
Minho puso los ojos en blanco, mientras Jisung se escudaba comiendo una hoja de lechuga sin ser partícipe de la burla hacia su novio
—No estaba tan borracho anoche —finalmente, Minho intentó iniciar una defensiva propia, sin saber que las cosas se voltearían.
—Le coqueteaste a Han —aseveró Felix.
—¿Qué tiene de malo? —dudó Minho, arqueando una ceja—. Es mi novio.
—Le preguntaste si estaba soltero —dijo Hyunjin, reprimiendo con todas sus fuerzas una carcajada.
—Y lloraste cuando te dije que no —Jisung había dado el golpe de gracia, temple.
El bullicio continuó cuando el resto del grupo estalló en carcajadas, aunque Bangchan se mantuvo un poco más cuerdo que los demás, solo sonrió, negando con la cabeza; como si a sus ojos hubiese sido un acto adorable, lo vulnerable que Minho se había transformado con el alcohol. En cambio, Minho necesitaba respuestas, necesitaba esclarecer esos recuerdos. Seguro estaban jugando con él, como de costumbre; bromeando hasta que la gota colmara el vaso para probar su verdadera resistencia. Aquellas acciones no eran propias de sí, él lo sabía perfectamente, se conocía de la misma forma que conocía a Jisung y Jisung a él. ¿Por qué estaba afectándole tanto, entonces?
“Hey, ¿estás ocupado?”
Seungmin enarcó una ceja al leer la previsualización del mensaje de su hyung, lo cual le pareció un poco tedioso, considerando que se encontraba descansando en su habitación y no tenía planes de salir de la cama, por lo que restaba de la tarde. Pero se trataba de Lee Know hyung, lo cual le hizo pensar que podría ser algo importante.
Sin embargo, no era lo que tenía en mente.
—¿Qué quieres que pruebe qué?
Minho se había puesto a practicar coctelería un sábado por la tarde, y no tenía excusa alguna para un “¿por qué?”. Aunque a Seungmin se le ocurría que, ante la falta de compañía en la casa, vio muy sola el agua mineral del frigobar y la fruta en los cajones del frigorífico. Gracias a eso, ahora tenía frente a él y de forma muy llamativa, alineados sobre la barra unas cuantas muestras de cocteles que Minho esperaba que fueran testeadas.
—Elige el de tu preferencia —dijo Minho, sonriendo orgulloso—. Incluso puedes probarlos todos, ninguno contiene alcohol.
Seungmin carecía de razones para negarse, sobre todo porque ya se encontraba ahí. Tras unos segundos, analizando la gama de colores de cada coctel, eligió uno que, según Minho, lleva por nombre Apricot Fizz . El albaricoque y el jarabe de almendra se terminaron fundiendo en su paladar, incapaz de dejarle de lado hasta que se bebió la última gota.
—Hyung —llamó Seungmin al chico de mirada gatuna y perfil afilado—, necesito otro de estos.
Minho sonrió satisfecho y asintió acomedido. Luego de un rato, Jeongin se unió a su pequeña reunión. Él, por su parte, disfrutó de un Mint Tonic y después de un San Francisco. Seungmin necesitaba enmarcar el momento, y que mejor que con una foto de la forma en que estaban siendo consentidos por el único hyung que vivía con ellos.
“Gpi.”
Ugh. Seungmin alcanzó a leer la respuesta a la fotografía en su close friends, y se percató de que había olvidado sacar a Changbin de dicha lista.
“Te invitaría…”
El castaño rio por lo bajo, como acostumbraba antes de hacer alguna maldad, no tan maldosa, pero lo suficientemente graciosa para sí mismo, como lo era fastidiar a Changbin.
“... pero estamos a gusto.”
Changbin había terminado su sesión en el gimnasio, y luego de leer las fechorías que Seungmin le había enviado, no le quedo más remedio que escribir en el chat grupal.
Changbin
Al parecer alguien de aquí hizo una “reunión” en su casa y el resto no hemos sido invitados.
Seungmin
¿Y a ti en que te afecta o qué?
I.N.
Si te refieres a la instahistory de Seungmin, entonces sí es lo que estás pensando.
Lee Know
No es una “reunión”.
Decidí retomar la práctica de coctelería, y pedí a los muchachos un poco de apoyo.
Hyunjin
¿Qué reunión en casa de quién?
Felix
Chan hyung, ¿tenemos el día libre mañana, no?
Jisung
Tantos mensajes me terminaron despertando.
Más vale que sea por algo bueno.
OH.
¡¡¡Lee Know hyung, ve al privado, por favor!!!
Lee Know
Yendo
Bangchan
Es justo así, Felix.
¿Por qué?
Hyunjin
Creo que Yongbok quiere que otro de sus hyung lo deleite también con sus cocteles.
Changbin
3RACHA pone la casa.
Lee Know hyung las bebidas.
Y Hyunjin el ambiente.
Seungmin
¿Y nosotros qué?
I.N.
👀
Changbin
¿Quién te invitó?
Bangchan
Yo
I.N.
JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJA
Bangchan
¿Les parece a las 9?
I.N.
Supongo que a nosotros sí.
¿Qué dirá skijigi?
Bangchan
No te preocupes por eso, yo me encargo.
“Evita que usen los móviles mientras beben.” Es lo que una de las encargadas le había sentenciado a Bangchan luego de contar con la autorización para reunirse todos juntos en una sola casa, como si no conocieran la prudente que siempre se había comportado en estos términos, pero indignarse no figuraba aquí y ahora. Solo debían ser discretos. ¡Claro! Sobre todo ese par, el mismo al que dejó ser desde el pre-debut porque no tenía el corazón para decirles que no.
Por supuesto, además de los cocteles, a Chan se le ocurrió que podrían cenar antes para prevenir una borrachera. A pesar de los intentos de Minho de prometer que no habría ninguna gota de alcohol en la “reunión”, Chan sabía que era un fallo inminente; mucho más cuando eres joven y la mayor parte del tiempo vives estresado.
—¿La carne está bien cocida? —preguntó Chan al chico a su lado. Este asintió mientras se llevaba un poco más de la carne asada a la boca—. ¿Dejarás un poco para los demás? —dijo y sonrió tiernamente.
—Deberían estar aquí en lugar de haberse quedado a fuera, en todo caso —se quejó Seungmin, cruzando los brazos sobre su pecho—. No les dejaré nada.
Bangchan soltó una leve risa. Le gustaba compartir el tiempo con Seungmin, aunque este concurrentemente intentase alejarlo llamándolo “viejo” cada que tenía la oportunidad, era un buen amigo.
—Estarán montando algo, seguro. Está prevista una lluvia, pero, mientras eso no suceda, nos viene bien el aire fresco del jardín.
Al poco, mientras las guarniciones y botanas eran servidas y acomodadas en la mesa del jardín, la escarcha en los vasos de cristal se pintaba de los jarabes y se endulzaba con las láminas de fruta, siendo decorados por hojas de menta o rodajas de piña y limón. La brisa se percibía húmeda, la música sonaba, siendo colmada por el bullicio y las risas. Jisung y Hyunjin hacían karaoke de Happy de DAY6 muy a su estilo: cómico y extravagante, mientras Felix y Jeongin aplauden entre carcajadas. Minho le muestra a Changbin la preparación de un Little Pink Pearl, con Seungmin terciando la practica.
Bangchan admira la diversión desde su silla, acompañado de un Tropical Love. Entonces, ¿Cuándo fue exactamente que las cosas se salieron un poco (mucho) de control? ¿Cuándo exactamente se le fue de las manos?
—¿No tenías un tequila importado por ahí? —había preguntado Changbin. Bangchan sabía bien que quería persuadirlo, y vaya que lo hizo.
Jeongin quería saber por qué a la mayoría de los adultos les resultaba tan bueno el alcohol, no tenía buena pinta en absoluto que una botella de vidrio con una etiqueta despidiera tanto olor a químicos y madera quemada; seguro Seungmin pensaba lo mismo. Hasta que lo vio empinarse la botella y luego hacer tantas muecas de asco como los músculos de su rostro se lo permitieron. Jeongin se burló de los gestos de su amigo junto con Felix, mientras el resto seguía boquiabierto por la reciente acción del más “sereno” del grupo.
Hyunjin no tardó en pedir que le pasaran la botella; sin embargo, él optó por usar un vaso y, con Felix, cruzó el trago para beberlo juntos. Changbin, en cambio, debió haber perdido la cordura cuando decidió prolongar el tragó en cascada hasta que la garganta le ardió y Minho tuvo que pasarle la mitad de un limón para minimizar el mal sabor. Ahí, Minho se percató de algo: Jisung aún conservaba el coctel que le había preparado hace más de una hora, el hielo estaba derretido y la bebida seguramente se había destilado y ya no sabía en absoluto bien.
Al momento en que Bangchan tuvo la botella en sus manos, perdió por completo de vista los detalles importantes. Excepto a Felix. A él lo recuerda aprisionado contra la pared, como si de un kabe-don se tratara. También recuerda un poco de sus labios, y algo de su cintura entre sus manos.
—Oye…, lindo —Minho estaba balbuceando, más perdido que nuca y probablemente alucinando; o al menos eso le parecía a Jisung, que lo tenía a su costado, intentando mantenerse erguido en la silla.
—¿Sí? Dime —Jisung le respondió, educado, buscando un poco del juicio en sus ojos, pero no encontró nada serio. En ese momento, solo existían sus oscuros orbes profundos, iluminados por la tenue luz de los focos exteriores, ahogados en el blanco, añejo y reposado tequila.
—Tú… estás... Tú eres… muy lindo.
Minho seguía causando ese efecto en él, el cosquilleo que le recorre el cuerpo, el rubor que se adueña de sus mejillas, avergonzado. Jisung sonrió, un tanto tímido y se mofó de lo tonto que se sentía justo en ese instante.
—Me lo han dicho antes —y ni así perdió su sentido del humor—. Gracias —dijo, dejando una caricia en la mejilla derecha de su hyung.
A esa hora, Seungmin se había ido a dormir. Bangchan y Felix no estaban a la vista de nadie. Changbin dormitaba en uno de los sillones cercanos. Y, separados por la mesa repleta de vasos medio llenos y cuencos vacíos, Hyunjin permanecía recostado con la cabeza en el regazo de Jeongin; este le tocaba el rostro, dibujando patrones al azar, jugaba con su cabello y ciertas veces depositaba un fino beso en la punta de la nariz y la frente del más alto.
Jisung volvió la vista a su hyung cuando le escuchó quejarse. Minho se removía inquieto en su lugar.
—¿Puedo… preguntarte algo… bonito? —Había algo de hipidos entre palabras combinadas con una somnolienta voz graciosa, que hacían sonreír a Jisung, causando que sus mejillas se miraran más apachurrables de lo que usualmente eran.
—Puedes, claro.
—¿Estás… soltero?
Jisung reprimió todo instinto de burla, luchando internamente. ¿Cómo se supone que debería responder a eso? Sobre todo si su propio novio es quien lo pregunta. Sobre todo si su propio borracho y encantador novio, que no recuerda que es su novio, se lo pregunta. Si dice “sí”, lo más probable es que Minho termine coqueteándole hasta que se quede dormido, con un montón de incoherencias que harán que le duela el estómago de tanto reír. Pero, si le dice “no”, seguro iniciará un interrogatorio al respecto. JiSung estaba aburrido, y sobrio, antes de la una de la madrugada.
—No entiendo de que hablas, Lee Know hyung.
—¿Qué no te… has visto en… un… espejo?
Jisung sintió el rostro caliente de pronto.
—Todas las mañanas. Tú también me has visto.
—Oh…, sí. Tu rostro… sin maquillaje es… lindo…
Bésame, por favor.
—Pero tú… ¿Estás… soltero?
Jisung acunó el rostro del mayor, obligándolo a mantenerse derecho, a mirarse a los ojos. Justo es ese momento, Minho no tenía ni la más mínima idea de la felicidad que le había estado brindando desde hace cuatro años, aunque fuese a escondidas.
—No, no lo estoy.
Minho se quedó en silencio, su rostro se enturbió por la confusión y la sorpresa. El ambiente a su alrededor se desvaneció, y lo único que podía oír era el latido de su corazón. La broma de Jisung le había golpeado como un balde de agua fría, y su mente comenzó a hacer conexiones: ¿Acaso Jisung no quería estar con él? Lo que pasó después, podría aparecer fácilmente en el libro de record guiness. Los ojos de Jisung se volvieron más grandes gracias a lo insólito del momento. Lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Minho, y, sin poder contenerse cayó al suelo de rodillas. Jisung continuaba sin terminar de procesar lo que menos de cinco palabras suyas habían desencadenado. Minho se aferró a JiSung, sujetándolo por la cintura y alzó la cabeza, dejando al descubierto su rostro humedecido, con gesto arrepentido.
—¡No es posible! —Las palabras salieron sólidas, no había más hipidos—. No, no, no. ¡Me niego! Tienes que decirme… tienes que decirme de quién se trata —suplicó Minho, negando con la cabeza a ojos cerrados, arrebatado de dolor.
Jisung entendió lo confundido que el alcohol lo había vuelto, pues nunca antes le vieron de esa forma tan alterada y vulnerable. Su novio, que constantemente recibía comentarios en sus lives sobre lo “malo” que era por ser poco expresivo de afecto con sus compañeros. Ellos no sabían nada realmente, no estaban ahí cuando las cámaras se apagaban, no tenían el derecho de señalar, y jamás lo amarían tanto como él.
Jisung se inclinó y le abrazó, fuerte, conteniendo todo tipo de sentimiento negativo y vergonzoso.
—Tienes que descansar, ahora —le dijo en un susurro al oído. Minho sorbió su nariz, poniéndose de pie junto a Jisung mientras se tambaleaba. La brisa les golpeaba el rostro, así que el camino de regreso a la casa fue difícil, ya que Minho no paraba de marearse—. Jamás permitiré que vuelvas a beber de esta forma, hyung.
—No quiero ser… tu hyung. No quiero ser solo eso, Han-ah, ¿entiendes… verdad?
El aludido sonrió suspirando. Era conmovedor escucharlo, le era inevitable ponerse tímido ante su romántico empedernido.
Al llegar a la habitación, le ayudó a recostarse. Se volvió hacia el armario, donde sacó un conjunto limpio de pijama que, de último momento, destinó para Minho. Le quitó la camisa y posteriormente los zapatos y pantalones. Jisung se había quedado sin aire con todo ese movimiento, porque Minho ya parecía más dormido que despierto. Cuando terminó de vestirlo, se dispuso a volver por los demás, pero algo lo detuvo.
—¿Puedes quedarte conmigo… esta noche? —una dulce petición, con ojos entrecerrados y una sonrisa de medio lado, casi coqueta; aferrándose a su muñeca con nula firmeza.
Jisung no debía pensarlo demasiado, ya lo había metido a su cama. ¿Qué procedía?
—Iré a dejar esto al cuarto de lavado, prometo no tardar.
El agarre de Minho se desvaneció al ver la sonrisa reconfortante en los labios de Jisung. Y Jisung no podía creer lo nervioso que sentía. Las piernas le temblaban y estaba seguro de que, si alguien le preguntaba algo que ni siquiera tuviera que ver con lo que estaba sucediendo, la lengua se le enredaría y terminaría respondiendo incoherencia y media. Pero no era la primera vez que dormían juntos. La primera vez. Minho había sido la primera vez de Jisung en muchas cosas.
—¿Innie? —Jisung encontró a Jeongin regresando por el pasillo, con el pijama puesto y el aromatizante en mano—. ¿Dónde están Changbin hyung y Hyunjin?
—Changbin hyung seguramente ya está en el quinto sueño. Y acabo de dejar a Hyunjin hyung en su habitación. Hubieras visto, tuve que mantener su cabello en alto porque tenía la cabeza metida en el escusado.
—¿Hace cuanto de eso?
—Como quince minutos.
Jisung se aseguró de que todas las entradas y salidas estuvieran perfectamente aseguradas, y regresó a su habitación, apagando las luces que se quedaban tras él. Al entrar, se percató de que Minho seguía despierto; miraba al techo, quedito, con las manos entrelazadas sobre el estómago. Jisung se acomodó a un lado suyo, sin perturbaciones. Al poco, Minho fue el primero en hablar.
—Han-ah, ¿puedo decirte algo?
JiSung asintió en respuesta cuando sintió la mirada encima.
—Me gustas —Esa era una confesión que ya había escuchado antes y, la primera vez que lo hizo, allá en el río Han, se cubrió la cara con ambas manos sintiéndose patético. Esta vez, solo alcanzó a morderse el labio inferior en un intento de mantenerse sereno—. Me gustas… mucho.
Jisung suspiró. Se sentía tan ridículo de estar tan ansioso en una situación así, como si Minho no le hubiese repetido antes esas dos palabras hasta el cansancio y, peor aún, sobrio. ¿Por qué era diferente ahora? ¿Por qué le golpeaba diferente?
—Pienso que… la persona con la que estás es… muy afortunada.
Jisung no puede soportarlo más, quiere aclararle las cosas, pero a la vez desea seguir escuchando lo que tiene por decir. Así sean absurdos o palabras que ya escuchó y que, sin embargo, podría derrochar lo que le reste de vida en continuar escuchándolas, porque es ahí donde se siente seguro. Como cuando Bangchan les hizo saber que contaban con él, ya sea para guardar el secreto o para apoyarlos. Cuando entrelazan sus manos a mitad de una presentación y el público se vuelve loco, feliz, y celebran el acto. O cuando no tienen nada que decirse con la boca, y tanto que hacerse saber con la mirada. ¿Sus padres estarían de acuerdo? ¿Estarían de acuerdo en que, para su único hijo, eso es estar enamorado?
—¿Me lo vas a… presentar?
La pregunta le provocó volver a su realidad, de la cual no estaba tan alejado y, de todos modos, siguió reacio a revelar la verdad.
—Sí…, mañana. ¿Te parece, hyung?
Minho asintió, sin intenciones de quedarse dormido.
—Han-ah —Le llamó y sorbió su nariz—. De no estar… con él, ¿me habrías escogido?
Jisung sabía que esa era la última oportunidad de reivindicar sus actos y devolverle la esperanza a Minho. Así que sonrió, buscando la mano ajena para envolverse con su calidez y comprensión.
—Sí, definitiva y absolutamente, Lee Know hyung —admitió, mirándole con dulzura.
Minho sonrió, parpadeando lento; hasta que, por fin, se quedó dormido. Jisung se acurrucó junto a él, cubriendo sus cuerpos con la manta. Empezó a caer una llovizna cálida al poco rato y, la mañana siguiente, se volvió historia.
