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New Year's Day

Summary:

Pablo y Lionel en año nuevo, demostrando ser el sinónimo de amor.

Notes:

One Shot cortito. Gracias por leer.

Work Text:

Año nuevo, 2023.
La felicidad de la llegada del nuevo año desmoronaba en la emblemática casa de Ayala, protagonista de todas las reuniones de su grupo de amigos. La noche había pasado rápido, llena de risas y añoranzas por el mundial reciente. Luego de nostálgicas conversaciones decidieron regresar a su hogar.

El amanecer pintaba el auto de Lionel, el silencio confortante los prohibía de toda palabra. Compartían caricias e íntimos chistes, haciendo el trayecto más rápido. Cuando llegaron, Pablo tomó la mano de Lionel, entrelazando sus dedos. Como cada año nuevo, sus mañanas se volvían eternas recordando cada uno de sus días y reafirmando el amor que sentían mutuamente.

-No quiero entrar todavía. - Dijo Pablo, acercándose más a su pareja sin mirarlo a los ojos.

-Bueno amor, nos podemos quedar acá, no hay problema.

-Estuve pensando y..- Su rostro se encontraba rojo por la vergüenza que sentía, expresar sus sentimientos no era algo común, siempre era Lio quien le recordaba que lo amaba, él lo expresaba en acciones.- ..Me hace muy feliz poder compartir otro año a tu lado, festejar nuestros logros y decir que te amo. Sé que fue un año difícil, pero prometo quedarme incluso cuando te enojes, tengamos errores y seamos complicados.

Lionel, impactado por las palabras de su novio apretaba su mano y lo miraba atento, notando sus mejillas rojas, como evitaba mirarlo a los ojos. Llevaban años juntos y nunca se cansaría de grabar sus gestos en su recuerdo.

-Quiero quedarme con vos, pasar cada noche juntos y hablarte mil veces de lo maravilloso que sos, hasta cuando quemas la comida y me haces enojar. –Rio, agradeciéndose a si mismo de que su voz aún era clara. - sos todo lo que podía pedir y más.

Pablo, ya más tranquilo luego de confesarse, pudo mirar a su pareja a los ojos. El corazón de Lionel gritaba por salir de su pecho, y sin dejar lugar a dudas lo besó. Ambos necesitaban ese contacto para livianar el fuego que sentían dentro. Era un beso dulce, que manifestaba el amor que se derrochaba entre ellos, el cariño que se les fue privado por muchos años y ya se habían cansado de ocultar, querían tanto del otro y un simple beso no era suficiente, pero en ese momento lo sentían como una caricia al alma.

-Pablo, te amo. -Pronunció estas palabras para luego dejar un beso sobre la frente del contrario. - Yo también quiero quedarme a tu lado, no puedo pasar ni un día alejado de vos. Haber estado separados por años fue castigo suficiente, no pienso dejar que te me escapes esta vez. Te amo, gracias por amarme.

Sus belfos volvieron a encontrarse, los rayos de sol tocaban sus rostros y eso los hacía sonreír.

-Te amo, por favor nunca te conviertas en un desconocido.

-Te prometo que siempre voy a estar.

El amor presente en su hogar, en la oscuridad de la noche, en cualquier lugar que habitaban. Los toques accidentales entre sus cuerpos decían todo lo que no podía ser explicado, era aquello que los reconfortaba en su día a día. No importaba si quemaban las tostadas por despistados, en la intimidad de su casa eran capaces de dejar ir sus miedos y fantasmas internos, acompañados de risas mañaneras típicas de un domingo. Los besos a escondidas de la gente, en los vestuarios y después de cada partido. Las peleas a veces tontas que resolvían hablando. Aquella noche, que confesaron ser el mejor amigo del otro y darse cuenta que sus almas estaban entrelazadas, dejándolos sin oportunidad de escapar. Se amaban, de una manera que podía ser presenciado en el silencio y los ojos del contrario.

El amor real y presente solo en ellos.