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Employee of the Month

Summary:

Freddy Fazbear's Pizza tiene un problema, uno de los negocios más exitosos de la región ¿Qué problema podría tener? ¿Empleados flojos? ¿Robos? ¿Desaparición y asesinatos de niños?

No.

Hay alguien que deja uno de los cubículos del baño de hombres lleno de semen.

Todos los días.

Notes:

Esta idea no abandonaba mi mente hasta que por fin dedique tiempo a escribirla.

TW o advertencia fuerte para: pedofilia, abuso y desequilibrio de poder, consentimiento dudoso, muy, muy dudoso. Sean responsables de su consumo y no lean si estos temas les causan una reacción negativa con relación a su experiencia de vida.

Chapter Text

Hay un problema grave que atender en Freddy Fazbear's Pizza.

El negocio más exitoso y fructífero en todo Hurracane, Utah, no solo por su deliciosa pizza, su selección enorme de juegos de arcade, su jovial staff, y sus animatronicos, construídos con tecnología innovadora para la época, diseñados y creados desde cero por el genio mecánico Henry Emily y su socio, un genio de los negocios y el hombre más carismático que muchos tienen el placer de conocer, William Afton.

¿Qué problema puede tener un negocio perfecto? ¿Desapariciones? ¿Asesinatos?

No.

Hay alguien que deja uno de los cubículos del baño de hombres lleno de semen.

Todos los días.

Ese es el problema.

William Afton se está volviendo loco por este problema, lleva semanas intentando atrapar al culpable, en el mejor de los casos, es un adolescente sucio dándose autoplacer en su pizzería, y, en el peor de los casos, es un adulto con tendencias pedófilas que está tras los niños (Los niños son para matarlos, no para abusarlos, duh ).

En el escenario más siniestro, ese adulto es uno de sus empleados.

Sea cuál sea el caso, William está decidido a acabar con quién sea que mancha diario sus impecables baños.

Habrá consecuencias.

A diferencia de quién sea que esté cometiendo ese acto repugnante, tu eres una persona normal, trabajas como mesera en Freddy Fazbear's Pizza para juntar dinero y poder independizarte de tus padres, es tu último semestre en la preparatoria, pero ya tienes 18 años, los acabas de cumplir hace un mes, aun así, a tus 17, te permitieron empezar a trabajar en el restaurante, entonces llevas un poco más de 4 meses ahí, el trabajo es sencillo y solo es ajetreado los fines de semana, eres buena con los niños, y los animatronicos te parecen adorables, entonces no has tenido problemas acostumbrándote a estar múltiples horas en el restaurante, seis días a la semana.

En cuanto a los dueños, tus dos jefes en Freddy Fazbear's Pizza, te caen bien, sí, William Afton parece ser el más carismático y extrovertido de los dos, siempre está conversando con los clientes, asegurando que estén teniendo una experiencia extraordinaria en el restaurante, cuidando cada detalle, está contento contigo porque no representas un problema, eres buena en tu trabajo y los clientes no tienen quejas de ti, eso es suficiente para William Afton. En cambio, Henry Emily, él se la pasa la mayor parte de su tiempo en el cuarto de servicios, arreglando animatrónicos o incluso construyendo nuevos, es un poco tímido, pero sigue siendo alguien amable y de buen corazón.

Cuando entraste a trabajar, hace 4 meses, tu tarea era y sigue siendo llevarle su comida al cuarto de servicios, para que no interrumpa su trabajo yendo a buscarla él mismo, al principio te lo pedía él, pero, un día, simplemente no lo hizo, algo que te pareció extraño, entonces se la llevaste tú misma, este acto lo sorprendió, ya qué él estaba tan inmerso en su trabajo que olvidó que tenía que comer.

De ahí en adelante, Henry Emily no tenía que avisarte sobre su comida, tú personalmente se la llevabas día con día, al principio solo entrando y saliendo, eventualmente te empezaste a quedar para conversar con él, te preguntaba cosas de tu vida, cómo te iba en la escuela, tu relación con tus padres, tus amigos, cómo te sentías en el trabajo, si tenías novio, te pareció agradable de su parte, y eventualmente, al llevarle su comida, también llevabas tu almuerzo para acompañarlo y seguir conversando, mientras se conocían más y más, tu joven corazón iba formando una atracción hacía él, pero su anillo de matrimonio era recordatorio suficiente para no hacerte ilusiones.

Era tan difícil, porque cada vez tocaban temas más y más personales, ganándose tu confianza, teniendo toda tu atención para él solo, abrazándote y reconfortándote cuando le confiabas tus problemas personales, pasando su mano en tu espalda mientras llorabas y escondías tu cara en su pecho, respirando aceite y metal de los animatronicos que impregnaba su camisa.

Y de repente, sin pensarlo, ya se estaban besando, tus torpes labios rozaban los de Henry, que eran secos y ásperos, como si también olvidara tomar agua, un ritmo lento los acompañaba a la par de que tu cuerpo temblaba de la emoción, y un grito de sorpresa se ahogó en tu boca cuando sentiste como introducía su lengua dentro de tu cavidad oral, su saliva se desbordaba por tus labios al no poder seguir el ritmo de su agresivo beso, y sus manos recorrían tu cuerpo como si tuviera hambre de ti desde el primer momento en el que te vió. Todo estaba mal ahí, la diferencia de edad, el que Henry está casado, su relación de jefe y empleado, el que estuvieran en un lugar donde podrían ser descubiertos fácilmente, pero tu mente no funcionaba en ese momento para darle un alto, además, el adulto y el que tuvo que poner un límite en esa relación era Henry, tú, todavía tenías 17 años en ese momento. 

Faltando poco para tus 18, Henry Emily se dedicó exclusivamente a besarte y a hacerte tocamientos sobre tu ropa, claramente estaba mal, pero en su lógica, no era tan malo como no esperar y tener contacto sexual contigo en ese momento.

La paciencia no duró mucho, y después de rogarle por avanzar en su relación, el día de tu cumpleaños, te permitió lamer su pene erecto mientras seguía usando su trusa, en teoría, no lo estabas tocando directamente, tu lengua lamía la tela que formaba una casa de campaña gracias al falo erecto que yacía abajo, tu saliva se mezclaba con el líquido preseminal y tu nariz chocaba con su abundante vello púbico, aspirando su fuerte olor. No podías hacer mucho sin tener su pene desnudo frente a ti, pero tus labios podían hacer presión rodeando su cabeza, lo cual parecía gustarle, de un momento a otro, Henry se quitó la trusa, dejando frente a tu cara su pene erecto, mojado y palpitante, pensaste que por fin te dejaría darle sexo oral, pero al ver como se ponía de pie y levantaba tu falda del uniforme de mesera, te diste cuenta de que tal vez te esperaba algo mejor, Henry restriega su pene contra tu ropa interior, exactamente donde se encuentra tu vulva ya mojada desde hace rato, sus momentos desesperados te traen un placer que no conocías antes, el cuarto de servicios está impregnado de su olor, sus gemidos e incluso un rastro de sus fluidos que gotea hacia el suelo.

Tu ropa interior se va haciendo a un lado a cada embestida y cuando menos te lo esperas, por “accidente”, Henry Emily te penetra, en un movimiento agresivo y nada premeditado, un dolor inexplicable recorre toda tu entrepierna, eras virgen, y la falta de cuidado de Henry Emily al penetrarte hace que un par de lágrimas recorran tus mejillas, aun así, esto no lo detiene, pues te penetra tan agresivamente que pareciera no importarle el dolor que expresas con gritos. Lentamente, muy lentamente, tu dolor se convierte en placer, sus fuertes embestidas y como sus cuerpos chocan pueden ser escuchados desde el pasillo entero, cualquier persona que pasara por ahí sabría que, en el cuarto de servicios, dos personas están teniendo sexo, la idea de ser atrapada con el pene de tu jefe quitándote la virginidad te produce un placer perverso, llevándote a ti y a Henry a un orgasmo en conjunto, él saca su pene de tu interior para poder eyacular fuera, directamente en tu vulva y en tu ropa interior, dejándola sucia y llena de semen.

Tu jefe, Henry Emily, te quitó tu virginidad el mismo día que cumpliste 18, y desde entonces, cada día, han tenido sexo en las instalaciones de Freddy Fazbear's Pizza, al principio, solamente en el cuarto de servicios, pero la gente de limpieza comenzó a reportar un olor raro, luego, en la cocina, de noche, dónde la cámara de seguridad no funciona, pero la esposa de Henry se empezó a quejar de que llegaba demasiado tarde del trabajo y no tenía tiempo para su hija Charlie, y, finalmente, en el baño de hombres, donde no podrían molestarlos ni descubrirlos si no hacían ruido, donde el olor se mezclaba con otros olores peores, y dónde podían hacerlo múltiples veces al día si así lo requerían.

Henry no usaba condón porque no quería, con la vil excusa de que necesitaba sentirte siendo completamente suya, pero tampoco se venía dentro tuyo por el miedo a embarazarte, entonces, naturalmente, cada que tenían sexo en el baño, lo dejaban lleno del semen de Henry.

Ahí estaba la respuesta al misterio, no era ni un adolescente, ni un violador de niños, era simplemente Henry Emily cometiendo adulterio con una de las meseras en el baño de Freddy Fazbear's Pizza.

William Afton se daría cuenta de esto unos días, después de la constante vigilancia en los baños, como tal, no podía estar ahí siempre esperando al culpable y tampoco podía instalar cámaras dentro del baño, pero en cada minuto libre que tenía, se acercaba al baño a revisar la situación.

Era un martes particularmente lento, había pocos clientes y era la oportunidad perfecta para que los trabajadores de Freddy Fazbear's Pizza se relajarán un poco, tu estás limpiando una mesa, cerca del Pirate Cove, cuando Henry Emily sale de entre las cortinas del lugar de Foxy, te toma por sorpresa, pero intentas disimular tu susto, riendo junto a Henry Emily, como una empleada más tratando de agradar a su jefe.

Henry se acerca a ti, demasiado cerca, y su mano aterriza sobre tu trasero, dándole una buena apretada en público, te pones nerviosa, pero nadie los está viendo, Henry sigue tocándote, se acerca a tu oreja y te susurra “Te veo en el baño en 5 minutos… se que recién llegaste a tu turno, pero no puedo esperar para hacerte mía, estoy duro de solo verte” un escalofrío recorre tu cuerpo al escuchar esto y al sentir como Henry restriega su erección contra tu trasero, abrazándote por detrás, te da asco y nervios el comportamiento inapropiado que está teniendo ahora, pero mentirías si no supieras que en cuanto cruces la puerta del baño, disfrutarás cada momento siendo penetrada.

Henry se va, seguramente directo a los baños mientras tú sigues limpiando para pasar tiempo, miras el reloj, ansiosa, y apenas han pasado 2 minutos, desde lejos, observas fijamente la entrada a los baños, no hay nada fuera de lo normal, notas que, tu otro jefe, William Afton, va saliendo, probablemente se cruzó con Henry en su camino, lo cual no te preocupa porque es normal, es el único baño en el edificio, una vez que William Afton está fuera de vista, te diriges hacia los baños de hombres, muy sigilosamente.

Como siempre, los demás cubículos están vacíos excepto por uno, dónde sobresalen los zapatos de Henry, empujas la puerta y ves a Henry sentado en el inodoro, con la tapa abajo, rápidamente entras y cierras la puerta a tu paso, para lanzarte sobre el, sus bocas inmediatamente se conectan en un beso apasionado, apenas ayer tuvieron sexo, antes de cerrar el restaurante, pero sientes que cada vez que tu cuerpo está conectado al de Henry, lo necesitas más y más.

Henry introduce su lengua en tu boca de una manera invasiva, casi haciéndote ahogar de lo mucho que abarca en el pequeño espacio de tu boca, los sorbidos que su saliva provoca un sonido único a sus besos húmedos, invadiendo el silencioso ambiente del baño, una vez más están arriesgando mucho, pero están tan perdidos en su deseo para notarlo.

Las manos de Henry recorren tus piernas para desesperadamente llegar a tu cintura, baja tu ropa interior hasta tus rodillas y con un dedo comienza a estimular tu clítoris violentamente, ejerciendo una intensa presión, aguantas un grito y tu cara se torna roja, a pesar del dolor inicial, sientes un placer inigualable al ser tocada por fin, mientras, Henry desabotona tu blusa y mete su mano libre a tu brasier, para apretar uno de tus pechos, enseguida sacarlo de tu blusa y comenzar a succionar tu pezón como si intentara sacar leche, esta doble estimulación es suficiente para hacerte tener un orgasmo rápido y duro, haciendo que tus fluidos chorreen de tus piernas al suelo del baño, es como si orinaras, pero transparente. Sin esperar que te recuperes del orgasmo, Henry se levanta y se pone detrás de tí, se desabrocha el pantalón y sin pensarlo ni un segundo, te penetra, primero lento, disfrutando tus paredes húmedas e hinchadas por el orgasmo que tuviste, para enseguida tomar un ritmo rápido y desesperado.

Todo este tiempo te has preguntado por qué coje así, tal vez no tiene sexo con su esposa, tal vez le gusta la aventura que están teniendo, tal vez le gustas tú, pero siempre te penetra como un animal en celo, sus manos se posicionan en tus dos pechos desnudos, pellizca tus pezones y los estira hacia abajo, esto hace que sueltes un gemido ruidoso y desvergonzado que se amplifica por el eco del baño, están jugando un juego peligroso, a ti te pone nerviosa pensar en ser descubiertos, pero a Henry parece excitarle más, aumenta el ritmo de sus movimientos y esto hace que, por el reducido espacio del cubículo del baño, tu cabeza se golpee contra la puerta después de cada embestida, es humillante, pero la sobre estimulación del momento hace que no te importe en lo absoluto, tal vez te deje daño cerebral permanente por los golpes, pero habrá valido la pena por ser penetrada salvajemente por tu jefe, o al menos eso piensas ahora.

De repente, sientes cómo su pene llega hasta lo más profundo de tu ser, esperas que continúe penetrando, pero, se queda un largo rato, profundamente dentro de ti, sientes algo diferente en ti…

“Hay rumores de alguien llenando de semen el baño… esos somos nosotros” te susurra al oído “no podemos dejar que nos descubran…”

Algo caliente, muy caliente, recorre tu vagina.

“Así que eyacule dentro de ti… ¿Así será más difícil que nos descubran?… ¿No?”

Estás en shock, apenas si sientes cuando Henry saca su falo de ti, a su vez, dejando ese vacío en ti, caliente y cremoso semen comienza a chorrear directo desde tu vulva, el terror de quedar embarazada de tu jefe ahora es una posibilidad real.

Henry toma tu silencio como aprobación a su egoísta método de solucionar un problema del que no estabas enterada, se viste y se va, dejándote sentada en el retrete, chorreando su semen de tu vagina. Lágrimas se juntan en la esquina de tus ojos, ugh, cómo se atreve, suspiras prolongadamente para no llorar, esto tiene solución, pero pensarás en eso luego, ahora debes volver a trabajar, un poco de semen goteo hacia el suelo del baño, sin arreglar tu ropa y aun con tu vulva de fuera, te agachas para limpiarlo con un papel de baño, cuando notas un par de zapatos en cubículo vecino del baño.

Hay alguien más en el baño, exactamente a un lado de dónde tuviste sexo con Henry hace unos minutos, y quién sabe cuánto tiempo lleva ahí.

Intentas hacer el menor ruido posible, pero al limpiar el semen, empujas, por accidente, uno de los papeles sucios hacía el cubículo vecino, todo este tiempo, quién está ahí, no se ha movido ni un centímetro, pero al notar el papel, observas como se pone de pie y sale del cubículo, por un segundo, te sientes aliviada de que por fin se va a ir, pero el terror te invade cuando escuchas cómo la puerta de tu cubículo se abre, estás en una posición extremadamente comprometedora, tu trasero y tu vulva chorreando semen están expuestas hacia la puerta, mientras el lado contrario de tu cuerpo está inclinado hacia el suelo, lentamente volteas tu cara para presenciar quién abrió la puerta y tus ganas de llorar vuelven al reconocer al hombre que en este momento está observando tus genitales de cerca.

Es William Afton.

Te quieres mover para cubrir tus partes íntimas, pero tu cuerpo está totalmente paralizado del terror, William se acerca a ti, y a su paso, cierra la puerta, cubriendo tu unica salida de esta situación.

“Ustedes son los culpables del incidente de semen en los baños…” pausa un momento, su mirada es fría e incluso sientes algún tipo de odio hacia ti, como una mezcla de asco y lástima “Henry y tú…” 

“Señor Afton, puedo explicar-” tu patético intento de excusar esta situación es interrumpido por la sensación de un dedo de William Afton recorriendo tu vulva, desde tu clítoris hasta tu entrada, revolviendo el semen que no para de salir dentro tuyo.

“No hay nada que explicar, solo mírate, dejando que un hombre casado se venga dentro tuyo, tienes tan poco respeto por ti misma” 

Podrías llorar de la vergüenza en ese momento, si no fuera por la sensación de los dedos de William Afton en la entrada de tu cavidad vaginal, haciendo movimientos circulares para revolver el semen de Henry con tus fluidos, nunca consideraste a William Afton como alguien que te gustara sentimentalmente, pero el respeto y autoridad que le tenías por ser un jefe increíble y respetable era suficiente como para tal vez fantasear con él una o dos veces desde que empezaste tu aventura con Henry, las otras empleadas siempre hablaban de lo atractivo que se les parece William, tú no lo veías por completo así, hasta ahora, que dos de sus largos y fríos dedos se introducen dentro de tu vagina inundada de semen, pequeños gemidos de tu parte acompañan el ritmo de su penetración a su vez que le ruegas que se detenga, lo cual solo provoca que te introduzca un tercer dedo, haciendo que el semen que se encontraba en tus profundidades se desborde hacia afuera y recorra tus piernas en espesas y gordas gotas hasta el suelo. 

“Esta conducta tan inapropiada en el lugar de trabajo ¿Sabías que es causa de despido?” 

No estás segura si se refiere a Henry y tú o lo que están haciendo ahora.

“No me despida, por favor” ruegas patéticamente por tu trabajo, a este punto, aún si mantuvieras el trabajo, sería mejor si renunciaras y nunca volvieras a ver a los dueños de Freddy Fazbear's Pizza, que no han hecho nada más que usar tu cuerpo para su propio placer.

“Tal vez te ascienda” el tono de William Afton es burlón, deja sus tres dedos quietos, en lo más profundo de tí y comienza a retorcerlos, rozando tus paredes vaginales y haciéndote gemir de placer “Puedes ser la prostituta oficial de Freddy Fazbear's Pizza, debería dejar que cada empleado te prueben y llenen tus hoyos necesitados de atención, heh, tal vez hasta los padres de familia que vienen al local puedan entretenerse contigo” quieres llorar ante sus palabras de humillación, a eso estás reducida para él, un hoyo para que los demás sientan placer, sus largos dedos abandonan tu cavidad y por un segundo le das la razón a William Afton, necesitas sentirlo dentro de ti, volteas hacía él para protestar, cuando presencias como desabrocha su pantalón y saca su erecto miembro de su bóxer morado, no puedes evitar comparar, si bien el pene de Henry Emily es grueso y de buen tamaño, el pene de William Afton es enorme, sus venas sobresalen por todo el tamaño de su pene y el líquido preseminal que chorrea desde su cabeza, hace que luzca increíble, tragas la saliva que se acumuló en tu boca de ver tremendo pedazo de carne y William lo nota, solo sonríe con los dientes y procede a situar su cabeza en tu entrada, ya no tienes tanto semen como antes de que William te penetrara con sus dedos, pero aún guardas rastros de el líquido blanco que estuvo ahí, aun así, William masajea tu sucia vulva con su pene erecto, logrando que de tu boca salgan gemidos de desesperación por la forma en la que está jugando contigo.

De un momento a otro, escuchas cómo alguien entra a usar el baño, miras a los ojos a William, que simplemente te indica que guardes silencio, haces el intento de ser silenciosa, cuando sientes de un momento a otro cómo William Afton comienza a introducir su pene dentro tuyo, muy lentamente, un quejido se escapa de tu boca y escuchas como William gruñe en molestia porque no acataste su orden, estira su brazo hasta tu cara y tapa tu boca con la palma de su mano, su largo pene se desliza lentamente dentro tuyo hasta topar con tu cérvix y ahí se queda un largo rato hasta que escuchan como la otra persona sale del baño, William no retira su mano de tu boca y comienza a moverse dentro tuyo, haciendo una mezcla dentro tuyo con tus fluidos vaginales, el semen de Henry y su líquido preseminal, sus movimientos mantienen un ritmo fijo y premeditado que estimula todas las partes correctas dentro de ti, a diferencia de Henry que coje como un animal, William Afton es un amante experimentado, después de todo, tiene 3 hijos y Henry, ahora mismo, solo tiene uno.

A la par de penetrarte, William lleva su mano libre a tu clítoris, pasando su pulgar repetidas veces para estimularte, esto provoca que un fuerte gemido en tu boca sea ahogado por la mano de William cubriéndote, un hilo de saliva recorre desde tu boca hasta tu barbilla, manchando la mano de tu jefe en el proceso, William retira su mano para inmediatamente introducir dos dedos dentro de tu boca, tomando tu lengua y acariciándola con sus dedos, por el amargo sabor que detectas, te das cuenta que son los mismos dedos que estuvieron dentro de ti hace unos momentos.

No pasa mucho tiempo antes de que tengas tu tercer orgasmo del día, está vez más fuerte e intenso que nunca, el líquido transparente que usualmente recorre tus piernas como un chorro, ahora es una abundante explosión sin dirección que empapa el suelo del cubículo, William Afton suelta una risa burlona, sabiendo que logro darte un placer intenso que no conocías teniendo sexo con Henry.

“Tal vez ese es el problema, solo encontraba semen en este cubículo, no fluidos vaginales como estos” William presiona tu clítoris sin dejarte recuperar de tu orgasmo, tu pulsante e hinchado clítoris produce otro orgasmo inmediatamente al ser tocado de esa forma, el placer recorre todo tu cuerpo al sentir cómo ejerce una presión con fuerza dura, pero en el momento correcto para que no sientas dolor por su fuerza, sino un placer inigualable.

Gimes de nuevo en respuesta a su estimulación, tu saliva sale de tu boca como su hubieras perdido la habilidad de retenerla, tu uniforme está completamente arrugado, manchado e impregnado de tu sudor al ser penetrada por dos hombres diferentes de forma continua, aunque intentaras limpiarte, todo mundo notaría que apestas a sexo, probablemente sería mejor si tiras tu ropa interior, que a este punto solo es un trapo empapado y sucio de varios fluidos entre tus piernas.

William Afton aumenta el ritmo de sus embestidas, retira sus manos de tu boca y tu clítoris para sostener tus caderas y darle más fuerza a su penetración, a este punto no puedes pensar claramente, gimes olvidando completamente dónde están o si alguien los puede escuchar, nunca te habías sentido tan llena, ruegas por más y William te lo da, su pene golpea cada centímetro de tu interior y por un momento sientes que te vas a desmayar, tus piernas tiemblan incontrolablemente y temes colapsar ahí mismo, para tu suerte, William nota esto y te levanta aún más por la parte de tus caderas, haciendo que sea su fuerza lo que te sostiene y dejando tus pies apenas rozando el suelo.

Al ser penetrada de esta forma, es como si fueras un objeto diseñado exclusivamente para el placer de William Afton, no podrías escapar aunque quisieras. Pasas un largo rato así hasta que sientes cómo el semen de William llena tu vagina, sin detenerse ni un segundo de penetrarte, ahora, en vez de sentir terror o vergüenza, te sientes demasiado excitada al ser rellenada una vez más, la fricción de su pene contra tí mezclando su semen, el de Henry y tus jugos, forman una grotesca espuma que mancha todo el suelo y tus piernas, cayendo directamente de tus genitales.

El pene erecto de William Afton sale de tu vagina, dejándola verdaderamente sucia y repleta de su semilla, sonríe al ver su trabajo y hace que te levantes para que laves su pene con tu lengua, todo esto mientras acaricia tu cara y te dice lo buena que has sido, lames su pene con hambre, tu lengua recorre las venas que sobresalen en su erecto falo y tu saliva reemplaza la mezcla de semen de la que estaba cubierto.

William toma tu cara entre sus manos y fuerza su verga dentro de tu boca, su acción te toma por sorpresa, pero inmediatamente accedes a que haga lo que sea contigo, hace mucho que tu fuerza de voluntad ni tu dignidad existen, para los dueños de Freddy Fazbear's Pizza, eres solo un objeto que está destinado a su placer. 

Sientes náuseas, resultado del pene de William Afton llegando demasiado profundo en tu garganta, intentas desesperadamente sacarlo de tu boca, pero él te sostiene, evitando que te muevas ni un centímetro, tu cara está roja y lágrimas comienzan a recorrer tus mejillas, la urgencia de vomitar se intensifica cada segundo que William mantiene todo su pene dentro de tu boca, sin moverlo ni un centímetro, sus vellos púbicos rozan tu nariz gracias a la cercanía que tiene tu cara con su cuerpo, todo mientras su pene atraviesa tu garganta.

William saca su pene de tu boca, totalmente bañado en tu espesa saliva, una vez que sientes el vacío en tu garganta, tomas una gran bocanada de aire y comienzas a toser, la sensación de ardor es fuerte en tu garganta por tener algo tan grande ocupándola, es un milagro que no vomitaras.

“Buen trabajo, lo tomaste como una experta, no todas pueden aguantarlo como tú en su boca” 

¿Todas?

Quisieras pensar a fondo las implicaciones de las palabras de William Afton, pero te comienzas a sentir cansada después de ser penetrada por dos hombres diferentes en el mismo lapso de tiempo.

“Limpia el semen y luego te puedes ir a casa por hoy, no puedo tenerte trabajando en tu estado actual.

Miras el suelo del cubículo, completamente asqueroso y con un olor característico, sumando a eso, sientes como la gravedad hace que ahora el semen de William Afton recorra tus piernas hasta chorrear al suelo.

William parece notar esto y sonríe, como un artista admirando su obra de arte, te toma de la cintura con sus frías manos y se acerca a tu cara.

“Sería interesante si te embarazas, no sabríamos si el padre es Henry o yo, hasta que nazca”

¿Qué?

Te quedas fría ante tal comentario tan incómodo y raro, no respondes, pero no importa porque William te planta un pequeño beso en tus labios, un beso demasiado tierno para lo que acaba de pasar entre ustedes, se viste, se sacude, sale del cubículo, se lava las manos y se va, dejándote sola en el desastre que los tres causaron ahí.

Te arreglas lo mejor que puedes y vas por lo necesario para limpiar el baño, friegas bien con cloro e inmediatamente después de terminar de limpiar, vas a tu casillero por tus cosas, en el camino, algunos compañeros comentan que luces cansada, dices que te sientes enferma y te dieron el día , “Qué amable es el señor Afton”, comentan ellos y tú solo piensas que es tan amable que te hizo el favor de rellenarte con su semen hace rato.

Te vas a casa, sin pensar demasiado en qué pasará con tu futuro laboral en Freddy Fazbear's Pizza o en la horrible posibilidad de embarazarte, simplemente te bañas y te duermes, satisfecha con los eventos de hoy, nunca habías dormido tan cómoda.