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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of La percepción del lenguaje del amor no hablado
Stats:
Published:
2024-05-21
Words:
1,469
Chapters:
1/1
Kudos:
18
Bookmarks:
1
Hits:
236

Un caleidoscopio de mariposas

Summary:

Tal vez fue porque Hinata le hizo saber que tenía como segunda opción de acompañante a Miya Atsumu. Ese dolor de culo (como lo describe Sakusa) con pelo decolorado, no podía ser una buena sugerencia de amistad para salir a una discoteca un sábado por la noche.


Donde Hinata y Sakusa se hacen skincare luego de una escapada nocturna.

Notes:

Este one shot fue escrito el 18 de mayo de 2022.

Work Text:

Son recién las once de la noche, que es apenas mediodía cuando estás de fiesta, y Hinata junto a Sakusa abordan el ascensor del complejo casi de puntillas, casi conteniendo la respiración, abriendo y cerrando la puerta de su departamento con ínfima quietud para no despertar al pequeño Pomerania escandaloso de su vecina.

Lo logran a los pocos minutos, arribando el genkan donde se quitan los zapatos y dejan sus abrigos para encaminarse por el pasillo hacia la sala de estar. Encienden las luces de la pieza, y Hinata se tumba en el sofá individual mientras ve a Sakusa marcharse a otra habitación porque conoce las reglas de la casa.

一Me ducharé primero 一avisa el más alto, sin volverse hacia su compañero de piso.

一Claro, Omi-san 一respondió Hinata con media sonrisa en los labios porque está lo suficientemente agotado de bailar.

De pronto se pregunta si Sakusa también pueda estarlo, aunque el hombre haya estado tan rígido como el tronco de un árbol, y eso le hace reír mínimamente con el recuerdo de sus quejas por el ruido y la cantidad innecesaria de personas en un mismo lugar. Sabe de antemano que las multitudes no son lo suyo, y por eso antes de salir le insistió en que podía negarse, pero Sakusa no lo hizo.

Tal vez fue porque Hinata le hizo saber que tenía como segunda opción de acompañante a Miya Atsumu. Ese dolor de culo (como lo describe Sakusa) con pelo decolorado, no podía ser una buena sugerencia de amistad para salir a una discoteca un sábado por la noche.

O tal vez porque nadie cuidaría tan bien de Hinata como él mismo.

Pero eso Hinata no lo sabía. Y probablemente no lo sabría nunca. No cuando Sakusa se esfuerza en limitarse a su convivencia y compañerismo, y dejar en claro que lo único que le importa de Hinata, es su persona. Su salud. Su bienestar como jugador. Porque no quiere volver a saber más nada de Mr. Fiebre ni verlo estallar en desesperación junto a su entrenador en las bancas como aquel día fatídico que quiere desechar, pero por alguna inquietante razón, no puede.

Los pensamientos de Hinata se silencian en automático cuando escucha el grifo cerrarse, y al cepillo eléctrico de Sakusa encenderse.

一Tu turno 一le dice al poco, desde la puerta de la habitación de baño, con una toalla rodeando su cadera y otra sobre los hombros.

Y Hinata desconoce si es olvidadizo, o andar por ahí semidesnudo es a propósito cuando Sakusa sabe lo mucho que le atrae su piel lechosa cubierta por tenues lunares.

一¡Vale! 一Hinata salta del sofá como si instantes atrás no hubiera estado apunto de entrar a la tierra de los sueños.

一Te veo adentro 一agrega, antes de cerrar la puerta de su dormitorio mientras seca sus rizos oscuros con la toalla que iba en sus hombros.

Hinata concuerda con un asentimiento mudo, y se interna en la ducha por unos hábiles siete minutos con el shampoo, el jabón corporal y una loción que a Sakusa le gusta usar para después del baño, y que no tiene problema en compartirle a su compañero.

Gracias a eso, Hinata ya no necesita solamente de usar sus camisas para oler tan bien como él. Porque, joder, Sakusa (tal vez sin ese comportamiento de ermitaño y esas miradas fulminantes y desaprobatorias como las que le da a Atsumu cada 24/7 que ahuyentan su vida social) es el hombre perfecto sin necesidad de idealizaciones o escenarios imaginarios que atentan contra sus pensamientos sensatos.

Esperen, ¿en verdad cree sensato que Sakusa Kiyoomi habite en su mente más de la mitad del día y mayormente sea en un escenario donde ambos beben una malteada de la misma copa? Sí, bueno, ahora quiere beber una malteada de la misma copa con Sakusa para poder tacharlo de esa lista imaginaria de sueños por cumplir.

Porque es astuto para ocultar sus fantasías del filtro especializado de Sakusa. Pero no ocurre lo mismo cuando es al revés. Porque Hinata sabe incluso lo que Sakusa está por decir, pero no dice porque le aterra desechar todo su proceso como si hubiese sido inútil, como si no se hubiese esforzado tanto para salir de su burbuja. Hinata le lee la mente y le arranca las palabras de la lengua de una forma sutil y sugerente, y aquello, no podría adorarlo más de lo que ya lo hace aunque no lo haga saber.

Sakusa piensa que no existe nada más adorable en todo el universo que ver a Hinata en pijama. Son pijamas tradicionales: camisa abotonada a rayas con pantalones rayados, con elástico en la cintura haciendo juego. Son por lo menos un talle más grande de lo que deberían y da la impresión de que está esperando que El Sombrerero Loco se asome para decirle que es hora de irse al País de las Maravillas porque es la hora del té.

Sakusa y Hinata sienten que se entienden sin la necesidad de las palabras, sienten la simple alegría de moverse al mismo ritmo, de acompañarse con el pensamiento.

A Sakusa le encanta la forma en que se mantiene el pelo de Hinata y la tímida curiosidad que hay en sus ojos. Hinata, mientras tanto, echa constantes miradas furtivas al final del cuello en V de Sakusa, a sus manos perfectas y a sus muñecas flexibles que justo ahora está masajeando como parte de su rutina previa al descanso.

一¿Necesitas una invitación? 一cuestionó Sakusa, con ese aire de exasperación fingida, antes de dar otro sorbo a su lata de Sangaria sabor nata de coco.

一Sabes que me gustan las invitaciones, Omi-san 一dijo Hinata, jugando con la templanza de su compañero, mientras se excusa con su Tsubu Tsubu de naranja一, sobre todo las formales.

Sakusa cree que se ha vuelto descarado, y que eso pasa cuando te vuelves íntimo de Atsumu Miya.

一¿No piensas que es absurdo hacer una invitación para entrar en la cama? 一quiso saber, mientras Hinata se arrodilla sobre el colchón y arruga las sábanas al sentarse sobre sus talones, justo detrás de él一. No es como si no hubieras estado en esta misma cama antes.

一¡Omi-san! 一Hinata trata de no morirse de la vergüenza, cogiendo el cepillo para cabello hecho de bambú que días atrás compraron en una de esas tiendas naturistas一. No se precipite tanto.

Luego, empieza a deslizar las púas entre las hebras oscuras que al final siguen cayendo libres en rizos. Primero por los lados, y después, de adelante hacia atrás. Finalmente le apura un suave beso en la coronilla cuando termina. Un aviso de que el siguiente paso en la rutina es el skin care.

Lavan sus rostros, los exfolian, aplican un serúm, una crema hidratante después, y al final una mascarilla de colores que contrastan tanto como sus personalidades. Hinata sella la mascarilla en el contorno del rostro de Sakusa mientras aguarda sentado en su regazo, con las firmes manos de Sakusa esperando en sus caderas.

Quizás debido a lo que bebieron antes, Sakusa y Hinata continúan despiertos más tarde de lo que esperaban. Luego de enjuagar su rostro, miraron dos películas, una detrás de la otra. Primero El Diario de la Princesa, aunque la favorita de Hinata es por mucho El diablo viste a la moda (porque es un fanático obsesionado con la filmografía de Anne Hathaway), pero sabe que ha puesto a Sakusa a verla más de seis veces y no quiere asustarlo mucho más.

El cierre es con La Guerra de los Mundos porque Sakusa cree en la supremacía de Tom Cruise y sus películas. Sí, esa es la explicación que da cuando lo descubren (desinteresadamente) emocionado al ver como alienígenas extirpan los fluidos de la raza humana.

Aunque llevan horas conversando, hablan una hora más. Sin embargo, llega un momento en que la conversación entre Sakusa y Hinata cae en una nebulosa y se torna muy confusa como para proseguir. Hasta la Sangaria deja de tener efecto después de un rato. Pero esa nebulosa es blanca y de algodón, como esas nubes que los niñitos imaginan que los llevarán hacia el mundo del sueño.

Bajan las luces hasta que la habitación se vuelve lo suficientemente oscura y se internan entre las sábanas, entrelazando las manos por debajo como un secreto que están dispuestos a guardar. Porque ambos saben que lidiar socialmente con algo como lo es su relación, no es cosa de aprobación o de felicitaciones.

Envidiarían semejante intimidad.

Hinata cierra los ojos y ve mariposas brillantes en un caleidoscopio que giran en el aire al ritmo de la música que escucha dentro de su mente. Sakusa le desea dulces sueños a Hinata, y Hinata le devuelve el deseo. 

 

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