Work Text:
ESTO SE SUPONÍA QUE ERA ALGO CORTO DE MARC BURLÁNDOSE DE SUS SECUESTRADORES Y TERMINÓ EN ESTO!!
ESTO SALIÓ DE LA NADA, NO PROFUNDICE EN TEMAS PSICOLÓGICOS POR QUE NO ME DIO LA CABEZA, AUNQUE NO SE SI HARÍA DIFERENCIA POR QUE SOY PÉSIMA ESCRIBIENDO, COMO SEA ESPERO QUE LES GUSTE Y LA RETROALIMENCION ES BIENVENIDA
...
Lo habían secuestrado, de nuevo, pero al igual que en ocasiones anteriores, sólo tenía que esperar a que anocheciera para poder impartir la "justicia" de Khonshu. No le tomó importancia a la paliza que le dieron, ni respondió a ninguna de sus preguntas. De todos modos no creerían quién era su "jefe" quién le había ordenado castigar (o más eliminar) a aquellos hombres involucrados con la trata blanca. Odiaba los trabajos de Khonshu, pero los de este tipo eran particularmente satisfactorio.
En algún momento de aquella paliza perdió la conciencia, solo esperaba no preocupar a Layla, de nuevo.
Durante su inconsciencia, pudo deslizarse hasta su pequeño mundo interior, el cual consistía de un pequeño departamento de dos piso. Al entrar sintió una inmensa paz y tranquilidad, se sentía en su verdadero hogar, camino a paso seguro hasta el segundo nivel donde se hallaban las habitaciones y se dirigió a una en especifico, la cual no era la suya. Era la de Steven, su pequeño chico británico, el cual le había ayudado a sobrevivir durante su terrible infancia y adolescencia. Le estaría agradecido toda su vida.
Pero, todo tiene un costo y el que pagó Steven fue muy alto, Marc jamás quizo que aquello pasara. Después de muchos años de abusos, maltrato y negligencia, Steven colapso. Lo cual era curioso porque la existencia del británico se debió al colapso de un niño. En fin, el precio que Steven pagó fue que nunca más podría hacerle frente a la realidad y el entorno que lo rodea, cada vez que Marc lo dejaba salir para que hiciera algo que le gustara este terminaba gritando y llorando a mares al estar rodeado de extraños. Marc se dio cuenta después de un par de veces que Steven le tenía miedo a las personas, pues pensaba que lo lastimarian.
El corazón de Spector se derrumbó al darse cuenta de cómo es que había pasado.
Todo fue una mezcla de situaciones, su madre gritándole y golpeandolo, los chicos en la escuela que lo intimidaban, la gente en la calle que lo miraba raro, etc. Todo eso llevó a Grant a temerle a la gente, al punto de tener crisis de pánico de solo pensar en estar rodeado de extraños.
Volviendo al presente, Marc entró con cautela a la habitación de Steven, quien estaba dormido plácidamente en su cama, redeado de libros y notas con apuntes. Marc leyó un par de notas mientras ordenaba un poco el desastre que era la habitación. No le preocupaba despertar a Steven pues este tenía el sueño muy pesado. Estaba ordenado papeles del escritorio cuando lee en una de las notas sobre el título de un libro que no tenía y le gustaría conseguir, Marc sonrió y grabó bien el nombre del libro y su autor, lo conseguiría apenas terminará su misión.
Ya habiendo ordenado un poco la habitación de su adoración británica, se acercó hasta sentarse en su cama y acariciar con dulzura su cabello y rostro.
Loco ya estaba, así que no le importaba asumir para sí mismo que estaba enamorado del menor, si bien había sido creado en su mente su apariencia era similar a la suya, pero no eran iguales, Marc le sacaba al menos 30 centímetros de altura, era musculoso y con rasgos duros, Steven por su parte era más rellenito y con rasgos finos, sin olvidar su acento el cual le parecía la cosa más adorable que pudiera existir.
Queria ver su rostro más de cerca y estar más apegado a Grant, por lo que se recostó a su lado y apoyo un brazo sobre Steven para poder abrazarlo y sentir el calor de su cuerpo.
Amaba estos momento de paz junto a su chico.
Mientras jugaba de manera gentil con sus risos, pensó en lo mucho que le lástima el temor de Steven hacia la gente, y Marc no era la excepción, las veces que se vieron después de que Steven desarrollará su miedo, el británico temblaba y le pedía que mantuviera la distancia hasta el punto en que ya no le hablaba y simplemente se escondía en su habitación y no salía de ahí hasta que Marc se fuera. Otra situación que ponía triste a Spector, es que con el tiempo, Steven fue olvidando poco a poco a Marc, al punto de olvidar su existencia y el motivo de porque estaba ahí, incluso el porque le tenía tanto terror a la gente y los exteriores.
Así que cada vez que Marc quería estar un rato con Steven tenía que esperar a que este durmiera para poder tenerlo entre sus brazos como en ese momento.
No sabe cuanto tiempo pasó acostado abrazando a Steven, protegiendolo de todo lo que pudiera dañarlo, lamentablemente estos momentos no eran para siempre y su tranquilidad se interrumpió cuando sintió el poder de la noche y la luna, ya era hora de terminar su trabajo pendiente.
Se levantó con cuidado de no perturbar al otro y antes de alejarse, se inclino sobre Steven y le dio un casto y dulce beso en los labios, amaba el sabor de estos, siempre sabían a chocolate. Un sabor que le traía recuerdos felices del pasado o tal vez solo se los había inventado de alguna manera de protegerse del infierno que vivió.
Quizo ser ambicioso y probó un poco mas de aquellos dulces labios y Steven en medio de su sueño le devolvió el beso, lo cual hizo muy feliz a Marc. Este solo duró unos segundos más antes de que Marc se separara y comprobará que el otro seguía profundamente dormido.
Se levantó y arropo un poco más a Steven camino hasta la notas en el escritorio, comprobó el nombre del libro y autor una vez más, solo para estar seguro y se fue, no sin antes apagar todas las luces y dar una última mirada al británico para cerrar la puerta con cautela. Steven por su parte solo se acomodo un poco más, sonriendo feliz en medio de su sueño.
Lo primero que Marc percibió al despertar fueron las voces de sus "secuestradores", discutían con alguien o le estaban dando explicaciones, no le importaba, abrió lentamente los ojos para acostumbrarse a la luz cuándo sintió que las voces se callaban al percatarse de que había despertado, sintió que alguien jalaba de su cabello bruscamente haciendo que levantará la cabeza y ver de frente a quien sin miedo a equivocarse era el jefe de toda aquella operación.
La persona que le había agarrado del cabello, lo suelta para tomar un bate y pararse al lado del jefe a esperar a que esté le diera la instrucción de golpearlo hasta la muerte.
Marc miró al jefe fijamente con rostro neutral durante unos segundo hasta que su rostro mostró una expresión serena, demostrando que no tenía miedo y que estaba tranquilo.
El jefe de esos matones sintió un escalofrío al ver el rostro de Marc y se dio cuenta al instante que su prisionero se había dejado capturar para poder estar frente a él. No sabía sí era valiente o muy tonto, por lo que empezó a reír con fuerza, burlándose de Marc y diciendo que sus planes, cualquiera que fueran, habían fracasado.
No considero la señal que significaba la sonrisa de Marc y preguntó nuevamente quién lo había enviado.
- Que importa. - le respondió. - Morirás de todas formas. -
Y antes de que pudiera dar alguna orden a sus hombres de matarlo, vio como Marc se liberaba de sus ataduras para luego ser envuelto por unas vendas blancas hasta cubrirlo por completo hasta convertirse en su armadura ceremonial, mostrando unos ojos brillantes y aterradores. Los hombres no esperaron una orden de su jefe y le dispararon hasta agotar las balas en sus cartuchos y con terror se dieron cuenta que las balas no le habían hecho absolutamente nada.
Marc fue rápido, sacó sus dardos lunas de su pecho y las lanzó primero a todos los secuases para mat ar los y luego se abalanzó sobre el jefe, el cual le suplico por su vida prometiendo dinero, mujeres, drogas o lo que quisiera a cambio de que le perdonará la vida.
El dinero no sonaba mal, aunque no lo dijo. Tomaría algo del dinero (todo lo que pudiera cargar) y se lo daría a la mayor cantidad de víctimas que pudiera y también se quedaría con una parte él, necesitaba dinero para poder vivir y comer, pero en especial para comprar el libro de Steven el cual sabía por experiencia que no sería para nada barato.
Le dijo al jefe de toda esa organización criminal, que estaba siendo juzgado por el dios de la luna Khonshu y que su castigo era la muerte, no le dio más vueltas y lo m a t 0.
En ese momento apareció el susodicho, felicitando a su caballero por su gran trabajo, le dijo que de paso eliminará a la mayor cantidad de lacayos posibles para asegurarse de que nadie más dañara a gente inocente y así lo hizo, en parte por que tenía razón y por otro lado, varios de ellos habían visto su rostro y muy seguramente lo buscarían para cobrar venganza lo que pondría en peligro a Layla, lo cual no permitiría.
Paso toda la noche hasta que amaneció, cazando y eliminado a los secuaces más peligrosos de aquella organización, consiguió liberar a algunos prisioneros y les indico llamar a las autoridades para que les ayudarán con el resto, les dio algo de dinero a todos y se quedó con una pequeña parte para si mismo, la cual a pesar de todo no era una suma menor.
Ya eran las 8 am cuando se comunicó con Layla y le aseguró que se encontraba bien, agotado a más no poder, pero en una sola pieza. Ella se alegró de que al fin la contactará y le dijo que le contará todo con más detalles en la cena y colgaron. Después de comer un buen desayuno y una gran taza de café, se encaminó hasta una prestigiosa librería y pidió el libro que Steven quería, el cual tal y como se lo esperaba no era para nada barato, además era uno de una colección de 5 libros. Marc suspiro, no se esperaba algo así, aunque debió imaginarlo, por lo que le dijo al encargado que se llevaría la colección completa, el encargado lo miró por un segundo y Spector entendió la pregunta sin formular en la cabeza del hombre.
- Es para mí novio, es fanático de estas cosas y su cumpleaños es pronto por lo que quiero darle una gran sorpresa. -
El encargado sonrió amplio, feliz con la respuesta de su cliente, pues sólo un fanático compraría aquella costosa colección (y Marc no parecía para nada un fanático) o cómo en este caso alguien muy enamorado.
Ya con los libros en su poder, camino hasta su departamento que compartía con Layla, esta ya no se encontraba en casa, por la hora ya se había ido a trabajar, así que se encontraba solo.
Lo primero que hizo al llegar fue darse una larga ducha para quitarse el estrés y el dolor, si bien el traje de Khonshu lo curaba de todo, el dolor era algo que persistía por un poco más de tiempo. Al terminar su merecida ducha, se puso un pijama cómodo y se tiro a la cama dispuesto a dormir un rato, pero antes de lograrlo su Dios apareció para joderle la existencia.
- Veo que hiciste un gran gasto innecesario por el gusano. - le dijo mirando los libros sobre la mesa.
- Ya te he dicho que no te refieras a él de esa manera. -
- Fue gracioso que dijeras que eran para tu novio, siendo que ni siguiera recuerda quien eres. Hubiera sido más real que eran para tu esposa, no crees. - mencionó sin malas intenciones, solo con el afán de querer molestar un poco a su avatar. -
- Si, bueno. Estaba pensando en Steven, así qué dije lo que dije, no es como si aquel hombre le fuera a decir algo a Layla. -
- Eres tan extraño y fascinante Marc Spector. Ya me imagino lo que me vas a pedir, que llevé estos libros hasta tu pequeño mundo interior para el parásito, no es así. -
- También te he pedido que no le digas de esa manera, su nombre es Steven y si, pensaba pedir que se los llevaras. -
- Bueno, debido al excelente trabajo de anoche conceder tu deseo. ¿Le quedan suficientes lápices y hojas para que anoté? Así para aprovechar y llevarle más. -
- No me percate, pero mejor que le sobren a que le falten, tenía papeles y notas esparcidas por todas partes otra vez. -
Marc se levantó y busco lo mencionado, puso todo dentro de una caja y le escribió una pequeña nota encima. Le entregó el paquete a Khonshu el cual desapareció en el instante y cumplió el pedido de su avatar. Marc camino hasta su cama y se tumbo dispuesto a dormir.
Si bien Steven no era alguien a quien Khonshu utilizaría como su avatra, si le había tomado cariño con el tiempo, algo que Marc agradecía y sabía que Khonshu se refería a Steven con apodos que no le gustaban a Spector sólo para molestar.
Ya estando su cuerpo dormido, fue a su mundo interior despertando en su cuarto. Steven jamás entraba al cuarto de Marc y si lo había hecho debió ser mientras este no estaba. De todos modos no tenía nada llamativo en ese lugar, sólo era la cama.
Existía otra habitación, aparte de las de Steven y el propio Marc, jamás había entrado en ella, no le daba importancia. Aveces pensaba que a lo mejor existía otro alter y ese era su cuarto, quizás era alguien que no quería hablar con ellos y por ese motivo nunca le había hablado o tal vez si vio a Steven, pero este de asusto y ya no salió más pensando que con Marc pasaría algo similar y lo evitaba, o simplemente era un cuarto vacío y ya. Como diera lugar, Marc no entraría ahí.
Solo se quedaría en su cuarto y dormiría, pero en eso escucho la voz emocionada de Steven, se levantó para escuchar mejor y entender las palabras de Steven, escuchando con claridad como el otro se encontraba en la planta baja celebrando feliz por sus libros nuevos. Eso hizo feliz a Spector por lo que volvió a acostarse y dormir feliz.
Lo que Marc no sabía es que Steven guardaba cada nota que Marc le dejaba, en esta ocasión la nota que acompañaba el paquete decía "Supe que querías estos libros, espero que te gusten. MS"
Steven se llevo la pequeña nota a su pecho para de alguna manera abrazar a quien le hacía aquellos encantadores obsequios. El británico no era tonto, al contrario era muy inteligente, sabía que él no estaba bien, no recordaba el motivo pero sabía que era a raíz de un gran y prolongado trauma, y que se encontraba encerrado en aquel lugar sin poder salir. Sabía que había conocido a la persona que le dejaba los libros, pero no podía recordar quien era y eso le lastimaba, su corazón se lo decía, el amaba a esa persona y estaba seguro que era recíproco.
Deseaba poder superar su miedo algún día, al menos lo suficiente para poder encontrase nuevamente con MS, compartir tiempo juntos, poder abrazarlo y besarlo como en sus sueños, algún día su deseo se haría realidad.
Mientras tanto seguiría finjiendo que no sabe nada, que los regalos sólo aparecen, que no sabe que hay alguien durmiendo en la habitación al frente de la suya. Que no había entrado en varias ocasiones en aquella habitación para arreglar la cama desecha y abrazar la almohada con el aroma de aquella persona. Seguirá fingiendo que no que lastima a MS.
Seguiría fingiendo, hasta que pueda ganar el valor suficiente para abrir aquella puerta y saludar a esa persona que ama profundamente y que de seguro también lo ama.
Solo debía tener un poco más de paciencia.
