Chapter Text
—Sabes yo… ¡Ah! Realmente creo esto… creo que fue una gr-gran sorpresa— Wei Ying hace una pausa y se queda mirando hacia el techo mientras respira con dificultad —siempre creí que me odiabas, es decir… la forma en la que me mirabas, la forma en que siempre me evitabas… realmente no puedes esperar que pensara otra cosa que no fuera eso, odio puro, de tu parte hacia ¡Ah!... mi.
Wei Ying aprieta la sábana con una mano.
—Y me dolió, en su momento ¿Sabes? Tú… tú eres tan… no puedo encontrar una palabra adecuada, el caso es que me atrapaste. Claro, en ese momento no sabía que me habías atrapado, solo sabía que tenías algo. Algo que me hizo querer estar cerca de ti, querer molestarte, querer obtener una reacción de parte tuya… Y tu reacción inmediata fue apartar… me ¡Ah! Mnhg…
Una gota de sudor desciende desde su frente hasta su cuello, y termina por perderse en su clavícula.
—Eres tan frío, Er-gege, heriste el corazón de este pobre… ¡Ah! La cuestión…— su respiración se vuelve irregular— la cuestión es que siempre creí que me od-odiabas. Yy me frustraba saber que todos mis intentos de establecer una amistad contigo habían sido en vano… al menos hasta ese…— un suspiro —hasta hace un momento.
Wei Ying sonríe.
—Las conferencias fueron terriblemente aburridas gege. No puedes culparme por no poder permanecer quieto, yY ¡Ah!— se muerde el labio inferior con fuerza —Y gastarte algunas pequeñas bromas.
Wei Wuxian recuerda como normalmente en su tiempo de estudios, llevaba pequeños periodistas en papel y algunos libros “particulares”, escondiéndose de la mirada de reproche de Jiang Cheng y la mirada de halcón de Lan Xiansheng. Le gustaba particularmente sentarse justo detrás o junto a Lan WangJi, para estar cerca de su principal fuente de diversión y distracción que le ayudaba a olvidar el dolor insoportable de permanecer sentado durante tanto tiempo.
Y en realidad fue un alivio cuando Lan Qiren anunció que sería Lan WangJi el que supervisaría sus castigos, e incluso si el Lan parecía insufriblemente resignado, aceptaría el mandato de su mayor, mientras le lanzaba una de sus típicas miradas de muerte, ganándose una sonrisa más de Wei Ying.
Eso le valió una de las temporadas más tranquilas de su vida, incluso si lo que hizo fue nada más que copiar reglas… Y jugar una que otra broma.
—En ese momento solo era un adolescente inmaduro y descontrolado, en eso tienes razón. ¡Ah!— cierra los ojos con fuerza —¿Pero tratarme así, gege? De verdad, pensé que me odiabas.
Las túnicas crujen con el remolino de movimiento. Los árboles resuenan con el suave paso del viento en el exterior, solamente reemplazado por el balbuceo ocasional de algunas personas muy en la distancia.
Wei Wuxian se retuerce una vez más, sofocado… El seductor aroma del incienso de sándalo arde a través del espacio cerrado en el que se encuentran, volviéndolo loco.
Abre los ojos y se encuentra con el penetrante ámbar que le devuelve la mirada desde donde están firmemente conectados, con la boca del contrario alrededor de su endurecida erección.
Está desnudo… Están desnudos.
Se estremece ante la agradable presión de la cálida lengua a su alrededor y las fuertes manos que lo tienen firmemente sujetado y mantienen en su lugar. Siente la presión de la cinta alrededor de sus muñecas. ¡La sagrada cinta que tanto escandalizó al Lan porque la hubiese tocado en el pasado! La siente como si fuera una mano alrededor de su cuello.
—Así que…— mantiene la vista fija en esos ojos dorados que igual que él, nunca lo abandonan— entenderás que fue una gran sorpresa para mí saber que… que, me querías. Así… ¡Ah!
Una succión particularmente fuerte por parte del Lan, lo obliga a inclinar nuevamente la cabeza hacia atrás.
Las sensaciones lo abrazan; como la calidez de una manta en un día particularmente frío.
Es una sensación desconocida, él no conoce este calor, y por eso mismo se abraza a el con fuerza, de la mejor manera que puede. El corazón de Wei Ying se siente como mil mariposas atrapadas en un frasco. Parpadea, en caso de que todo esto esté siendo un espejismo desesperado. Una ilusión de su mente tratando de llenar el vacío en su interior, la oscuridad en su centro. Pero… Parpadea y Lan Zhan permanece frente a él, encima de él. Cálido y tan jodidamente real.
Se siente bien… Lo hace sentir menos vacío, menos roto. Quiere permanecer en los brazos de Lan Zhan y nunca salir.
—Er-Gege— dice Wei Ying con la voz quebrada y la vista desenfocada. Su mente nublada por la lujuria —Yo… si hubiese sabido antes que que… esta era la razón por la cual querías arrastrarme a Gusu contigo, te hubiese seguido desde el primer momento…
Lan Zhan inmediatamente suelta su virilidad con sonido de plop y asciende en menos de un segundo para reclamar nuevamente sus labios con ímpetu. Los dedos del Lan bailan alrededor de su piel, como gatitos juguetones y salvajes, dejando marcas por donde sea que se posan.
Hay algo hambriento en la forma en que Lan Zhan persigue su boca y esos brazos como el hierro, lo acercan más, haciendo que Wei Ying se sienta aplastado, aplastado contra Lan Zhan, aplastado en este beso, abriendo la boca impotente a lo que sólo puede describirse como un ataque… Uno muy efectivo.
¡Es jodidamente ardiente!
Wei Ying nunca había sido besado tan fuerte y tan profundamente en toda su vida. De hecho, nunca había sido besado de ninguna manera, por lo que le toma un segundo darse cuenta de que Lan Zhan ha retrocedido una vez más, solo para repartir pequeñas mordidas por toda su mandíbula, cuello y finalmente se detiene cerca de su oído.
—Wei Ying— susurra dando una pequeña mordida en el lóbulo ya rojo —Silencio.
La cabeza de Wei Ying da vueltas ¿Realmente está respirando? Es difícil de decir, no está seguro de recordar cómo funcionan sus pulmones.
—¡Nghh!— Wei Ying gime —¡Lan Zhan!— No hay que ser un genio para saber que eso que acaba de ingresar en su interior es uno de los finos y perfectamente moldeados dedos de Lan Zhan. La mano libre de Lan Zhan es como una empuñadura de hierro mientras sostiene la cadera de Wei Ying, acercando su cuerpo lo más posible al mismo tiempo que lo mantiene fijo en su sitio —No sabía que esa parte del cuerpo podía usarse en estas situaciones— jadea Wei Ying, murmurando con labios tiernos contra el aliento caliente. Se derrite ante el tacto, hipnotizado por la pura fuerza que expresa la necesidad en su cuerpo. No sabía lo desesperado que estaba por ser tocado de esta manera, por tener el cuerpo de Lan Zhan contra el suyo. Wei Ying gime demasiado fuerte al sentir la sólida erección de Lan Zhan contra la suya pero Lan Zhan se traga el sonido, metiendo su lengua nuevamente en su boca y lo saborea.
Respiraciones pesadas, gemidos guturales y sonidos de tela crujiendo. Cuerpos abrasivamente calientes presionados unos contra otros, balanceándose y moliendo, sin dejar ninguna parte intacta. Wei Ying podría correrse así nada más, pero quiere más, mucho más.
El agarre de hierro se afloja ligeramente, pero unos dedos firmes tiraran de su mandíbula; girando la cabeza para que Lan Zhan tenga acceso a su garganta, chupando y mordiendo la carne expuesta mientras un segundo dedo es ingresado en su zona baja. Wei Ying intenta con todas sus fuerzas contener los sonidos que se escapan de sus labios, pero es difícil cuando incluso ya hay un tercer dedo abriéndolo con tanto vigor. Sabe que si los descubren en esta situación, no sólo sería un gran escándalo, sino que las posibilidades de concluir su agradable encuentro, sería completamente nulo. Pero fue difícil... muy difícil. Porque con cada movimiento en su zona baja, así como cada succión en su cuello, Wei Ying queda vuelto un lío incoherente de gemidos descontrolados.
Entonces, cuando Lan Zhan retira sus dedos y sus miradas se encuentran nuevamente, Wei Ying percibe algo oscuro y hambriento en ellos, que no parece poder ser contenido.
Lan Zhan respira entrecortadamente, con los ojos vidriosos y el cabello revuelto. Una visión alucinantemente perfecta. —Wei Ying— pronuncia Lan Zhan. Parece una petición, una súplica, una alabanza a su nombre. Wei Ying observa su bello rostro, sonríe y arruga los ojos.
Lan Zhan no pierde más tiempo. Su palpitante erección, de color rojo brillante y reluciente, gotea de su cabeza mientras es conducida hasta la abertura del contrario. Primero ingresando suavemente pero luego con un poco más de dureza debido a la impaciencia de ambos. A Wei Ying le gusta lo duro, le gusta la manera en que Lan Zhan le roba el aliento de tantas nuevas formas que no creía nunca haber esperado experimentar.
Los dedos del Lan se entierran en su cabello, las uñas arañando su cuero cabelludo, antes de retorcerse y tirar con fuerza —¡Nnghh!— el miembro de Lan Zhan se entierra completamente en su interior pero manteniéndose decididamente quieto mientras Wei Ying se acostumbra a la poderosa intrusión —¡Joder!— Wei Ying llora. Las manos de Wei Ying que anteriormente fueron atadas con la cinta de Lan Zhan, se retuercen ahora entre las sábanas —Joder… Tu eres realmente grande.
Wei Wuxian lo rodea con sus piernas, sin poder evitar que su cuerpo se tense, ni que sus ojos se llenen de lágrimas, pero incluso ahora, el rostro de Lan WangJi continúa viéndose frío y elegante. Si no fuera por su respiración dispersa y pesada Wei Ying creería que el Lan no está sintiendo nada en absoluto.
Lan WangJi empieza a dar embestidas al tiempo que Wei Ying cierra sus ojos con fuerza. Apretando sus dientes, dejando escapar cortas respiraciones, tratando de seguir el ritmo de los movimientos de Lan WangJi. Cuando por fin empieza a acostumbrarse al abrumador objeto que entra y sale de su interior, una repentina ola de placer se extiende desde su zona inferior al resto de su cuerpo.
Lan Zhan se mueve hacia arriba y hacia abajo mientras comienza a llevar a Wei Ying más profundo. Sus movimientos que al principio eran inseguros y algo torpes, comienzan a volverse más decididos y firmes, enviando el placer de Wei Ying y el suyo propio hacia nuevas alturas.
En medio de todo, Wei Ying no pudo evitar volver a parlotear.
—¡Oh Dios! ¡Er-gege, ten piedad!— Wei Ying llora mientras Lan Zhan golpea su maltratado agujero. Es tan profundo que Wei Ying cree poder sentirlo en su estómago; Quizás si pudiera ver hacia abajo, lograría ver el bulto.
—¡Er-gege por favor! ¡Tu Wei Ying no puede soportarlo!
—Wei Ying aceptará lo que le dé— responde el Lan.
—¡Nnghh joder! ¡Lan... Zhan! ¿Quién te enseñó a hablar así?— Wei Ying tartamudea entre embestidas.
Una mirada hambrienta y feroz —Wei Ying lo hizo— Lan Zhan responde con un empujón particularmente fuerte, apuntando directamente a la próstata de Wei Ying, enviando al hombre a un balbuceo incoherente, acompañado de gemidos y súplicas.
Agarrando las sábanas con mayor fuerza, los dedos se clavan en ellas hasta que las puntas se pusieron blancas.
—¡Nngh! Nggh… Ahh, ah— Wei Ying puede sentir que cae, puede sentir que su cuerpo se vuelve completamente flácido mientras Lan Zhan simplemente lo usa y abusa de él. Usando su agujero para darles placer a ambos, simplemente tomando y tomando, y Wei Ying ama cada segundo que pasa.
Ha pasado demasiado tiempo, demasiado tiempo desde que se sintió tan bien.
Demasiado desde que se sintió tan vivo.
—¡Ah, sí, así! ¡Joder, te sientes bien!— Wei Ying puede sentir que se acerca. Puede sentir su orgasmo comenzar a formarse en la boca de su estómago. No sabe cuánto tiempo más durará, especialmente si Lan Zhan sigue golpeando en ese mismo lugar. Wei Wuxian abre sus piernas con la convicción de resistir la feroz cogida —Gege, Er-gege ¡Ngh! ¡Allí! Ahí mismo, ¡Más fuerte!— Lan Zhan no tiene piedad, ninguna en absoluto mientras acelera el paso, chocando contra Wei Ying a un ritmo impío. Los sonidos claros de piel golpeando contra piel resuenan por toda la carpa.
Gotas de sudor caen desde las puntas del cabello de Lan WangJi. Esta persona, que usualmente es imperturbable al punto de ser frío, ha sido traicionada por una expresión de absoluto éxtasis, luciendo como si estuviera a punto de desmoronarse.
Algunas lágrimas se escaparon de los ojos de Wei Ying; Lan Zhan las seca con la yema del pulgar —Tan hermoso— Wei Ying lo mira con los ojos vidriosos, como si estuviera drogado de tanto placer. Wei Ying acaba de descubrir que le encanta la voz áspera de Lan Zhan, espesa y pesada; áspera y profunda… Tan desequilibrado. ¿Wei Ying hizo esto? ¿Esto es por él?
Wei Ying sonríe radiantemente, una sonrisa que Lan Zhan había extrañado por largo tiempo.
Continuaron el vaivén, Lan Zhan acelerando su ritmo mientras Wei Ying continua soltando incoherencias en su oreja.
—Gege, er-gege… Ah— la voz de Wei Ying es cruda y entrecortada —¡Joder! Voy a...— Wei Ying es incapaz de terminar su oración antes de que el agarre de Lan Zhan se apriete con más fuerza, empujando su miembro hacia su agujero sin piedad. El abrumador placer gatilla el clímax de Wei Wuxian. Su mente se queda en blanco por unos momentos antes de que un leve aturdimiento se imponga sobre él. Wei Ying se ha ido ahora, total y absolutamente desaparecido.
El blanco nublando su visión, los oídos zumbando y la cabeza extendida mientras dispara su carga directamente sobre el pecho de ambos. El orgasmo sacude su cuerpo mientras Lan Zhan continúa empujando, cabalgando las olas pintadas de blanco sobre rojo.
En ese mismo momento, Lan WangJi lo sostiene aún más fuerte contra sí y se libera también en lo profundo de su interior, con su cálida semilla.
Levantando levemente sus lánguidos y adoloridos brazos, Wei Wuxian los extiende frente a él. —Gege… ¿Podrías desatarme ahora?
El Lan obedece, para luego permanecer ligeramente presionado sobre el cuerpo del otro. Wei Ying le devuelve el abrazo con entusiasmo.
Ambos permanecen por un rato en ese pacífico abrazo. Cuando Wei Wuxian recobra un poco más de sus fuerzas, limpia con su mano algo del semen que había dejado en el cuerpo de Lan WangJi. Pregunta con una sonrisa en su rostro —Segundo amo Lan, ¿Cuándo te empecé a gustar?
….
La mañana llega pronto acompañada por el turbulento ajetreo de las personas preparándose para iniciar el día. Una gran combinación de sonidos metálicos, pasos, algunos gritos ocasionales y toda clase de conversaciones se filtran en los oídos de Wei Ying mientras parpadea en su despertar.
Entre todas las voces y demás sonidos del exterior, uno en particular hace que por fin se despierte del todo.
—¡WEI WUXIAN!— se escucha el grito no muy lejos de donde se encuentra —¡Será mejor que salgas de donde te encuentres holgazaneando o te romperé las piernas en cuanto te ponga las manos encima!
Decir que se puede colocar de pie rápidamente sería una descarada mentira. Wei Wuxian tiene que pasar primero por la ligera e insufrible tarea de acostumbrar su cuerpo a la gran incomodidad que le produce su zona baja mientras hace el más mínimo movimiento.
—¡Lan Zhan… Animal!— se queja Wei Ying para que nadie en particular lo escuche. Con toda la fortaleza que logra reunir de no sabe donde, termina por salir lentamente de la carpa, después de haberse colocado también un par de las túnicas que estaban pulcramente dispuestas y ya dobladas a un lado de la cama. Encuentra a su hermano no muy lejos de su lugar, todavía despotricando a diestra y siniestra.
A Jiang Wanyin le toma poco tiempo fijar su vista en él en cuanto logra vislumbrar las túnicas oscuras —¡WEI WUXIAN BASTARDO!— lo golpea en el hombro en cuanto lo alcanza. Wei Ying trastabilla un par de pasos hacia atrás tratando de estabilizarse
—¡Jiang Cheng! ¿No puedes ser más delicado? Aún es muy temprano— bosteza perezosamente mientras intenta con todas sus fuerzas ignorar la punzada de dolor que le ocasionaron esos pasos en falso a su zona baja maltratada.
—¡Eres un desvergonzado! ¿Por qué carajo sales de la carpa de Lan WangJi? ¿No entiendes que estamos en una guerra? ¿Cómo es que todavía tienes tiempo de molestarlo?
—¡No lo estaba molestando!— se defiende haciendo un puchero.
Jiang Wanyin se sorprende ligeramente, al ver de vuelta la actitud juguetona que no había vuelto a ver en él, desde antes de que iniciaran la guerra contra los Wen. Pero esta sorpresa es rápidamente borrada con otro ataque de ira.
—¡No puedes tener un poco de vergüenza al menos! El tipo ya te odia hasta los huesos y tu solo piensas en molestarlo constantemente. Esperaba que lo superaras mientras estamos en esta guerra pero veo que eso es esperar mucho de ti.
—¡El no me odia!— Wei Ying se defiende nuevamente, esta vez con un poco más de seriedad.
—¡Sí seguro! como ama tanto tu cultivo demoníaco— resopla con sarcasmo el Jiang —por eso quiere arrastrarte con él a Gusu, ¿Lo olvidas?— le lanza otro golpe —Deja de perder el tiempo que no podré defenderte cuando venga a matarte por meterte en su carpa mientras no se encuentra.
—¡Jiang Cheng! lo digo enserio, no me odia— la picardía se filtra en su discurso cuando recuerda los eventos de la noche anterior —¿Me creerías si te dijera que ayer me besó?
—¿Te golpeaste la cabeza ayer mientras patrullabas? ¿Por eso no regresaste a tu carpa?
Wei Ying resopla ante eso. “Lo único que me golpeó anoche fue la exquisita virilidad del hombre en mi trasero”
Jiang Wanyin se queda mirándolo y en ese momento nota un detalle importante. Wei Ying lleva una fina túnica interior blanca debajo de su túnica exterior negra.
¿Qué?
—¿Acaso enloqueciste? ¿Robaste su ropa?— le grita, esta vez realmente furioso.
Wei Ying observa sus túnicas. ¡Por supuesto que tomó una! No quería desprenderse del olor tan agradable que lo envolvió durante toda la noche.
Realmente quería seguir teniéndolo.
—Jiang Cheng, ayer durante la patrulla— Wei Ying comienza a contar con calma —Lan Zhan se acercó a mi y tuvimos una pelea.
—¡Por supuesto que pelearon! Dios, ahora tendré que disculparme con Zewu-jun porque andabas molestando a su hermano.
—¡Jiang Cheng déjame terminar!— lo regaña —Si peleamos, y si, mencionó el tema de mi cultivo ¿Pero sabes que? Después de que yo tuviera un quizás pequeño (muy grande) arranque de ira hacía él y le gritara, algo lo poseyó y él solo… él simplemente caminó hacia mí y me besó.
Jiang Wanyin lo mira como si le hubiera crecido una segunda cabeza.
Wei Ying lo ignora por completo y continúa con su ensoñadora remembranza —Él me dijo, que no desea llevarme a Gusu para castigarme, solo está preocupado por mi, él… Él me quiere Jiang Cheng, quiere protegerme.
Quiere cuidarme… Nadie había querido protegerlo antes.
No así…
No puede sacarse de la cabeza la mirada anhelante que puso Lan Zhan cuando le decía todo esto.
¿Cómo es que Wei Wuxian nunca vio el mar de sentimientos que desbordan esos ojos dorados?
¿Cómo pudo estar tan ciego?
Wei Ying vuelve su mirada hasta Jiang cheng que continúa observándolo como si hubiera perdido la cabeza —él dijo que me ama y yo… me di cuenta que también lo hago.
—Me estas diciendo, ¿Que el segundo y cuarto lugar en la lista de jóvenes solteros más aclamados en el mundo de la cultivación, son en realidad manga cortadas y lo son entre ellos?
—Sip— Wei Ying responde con toda tranquilidad.
Jiang Wanyin se da una palmada en el rostro —¡Basta, no más energía resentida! te está fundiendo el cerebro haciéndote alucinar— el Jiang trata de jalarlo para llevárselo de allí.
—¡Jiang Cheng! Estoy siendo serio…— Wei Ying se resiste solo hasta que es interrumpido por la vista de unas túnicas blancas acercándose en la distancia.
Lan WangJi camina lentamente hacia ellos. Un sirviente camina detrás de él con lo que parece ser una bandeja en sus manos con la comida del desayuno. Los pasos del Lan crujen sobre la tierra fresca con cada paso que da.
Wei Ying al vislumbrarlo le sonríe con todo dientes —¡Lan Zhan! te estaba esperando.
—Wei Ying— dice Lan WangJi suavemente. Luego dirige su mirada hacia el Jiang —Jiang Wanyin— en este último parece más una mueca que un saludo propiamente dicho.
—Lan er-Gongzi— responde Jiang Wanyin con la misma mueca.
Lan Zhan vuelve la vista hacia el sirviente —Puedes poner la comida adentro, en un momento iremos.
—Como usted diga, Lan er-Gongzi.
Para el sirviente, no pasa desapercibido que las porciones de comida son exactamente para dos personas, tampoco se pierde de su vista la túnica interior que está usando Wei Wuxian frente a él, pero como no es su lugar opinar, se guarda sus comentarios y obedece la orden de su maestro.
Cuando el sirviente se va, Wei Ying salta directamente hacia Lan Wangji —¡Lan Zhan! ¿Nos trajiste el desayuno?— Wei Ying lo rodea con sus brazos y para asombro de Jiang Wanyin, el Lan no lo aleja.
—¡WEI WUXIAN! ¿Qué te dije de…?
—Mm, para Wei Ying— responde suavemente Lan Zhan, para consternación del Jiang.
¿¡Qué!?
Wei Ying se inclina para depositar un suave beso en los labios del Lan y Lan Zhan le devuelve el beso con todo fervor.
¿¿¿QUE???
—¡Er gege!— exclama Wei Ying entre risas —¿Acaso quieres malcriarme? ¿Sabes que puedo aprovecharme?
—Mm— tararea Lan Zhan depositando otro suave beso —Le daré a Wei Ying todo lo que quiera.
Ese día, Jiang Wanyin tuvo una desviación de Qi.
Continuará...
