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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-01-27
Words:
2,647
Chapters:
1/1
Kudos:
7
Hits:
120

Un regalo para Isobel

Summary:

El equipo prepara una fiesta sorpresa para Isobel. One-shot.

Notes:

Versión en español del capítulo 3 "A gift for Isobel" de la colección "Candles and surprises".
Prompt de Jenzii (Ponytail of Justice).

Work Text:

Un regalo para Isobel


En cuanto Isobel le abrió la puerta de su casa, Jubal supo que estaba en apuros.

Le había costado mucho convencerla para salir hoy. Bueno, siempre le costaba hacerla salir. Llevaban poco menos de dos meses juntos -o liados, era difícil ponerle nombre- pero sólo habían tenido realmente dos citas. Y media. ¿Media? ¿Se podía llamar media cita a hacer una reserva y arreglarse para salir, pero no acudir al caro restaurante porque terminaron teniendo un fogoso encuentro en la entrada de la casa de Isobel cuando fue a buscarla? Encuentro que luego por supuesto habían continuado en la cama...

Ciertamente, Jubal había descubierto que Isobel, si no estaba trabajando, prefería siempre quedarse en casa para acurrucarse con él en el sofá bajo una manta, y luego hacer uso de la cama. O la ducha, o la encimera, o del propio sofá... Jubal no podía quejarse. El sexo con Isobel era... sensacional sería la palabra adecuada.

Empezaba a preocuparse, sin embargo, de que ella no tuviera intención de llevarlo a otro nivel. A Isobel le gustaba acurrucarse, pero si notaba cualquier muestra de cariño, la situación se volvía de inmediato muy embarazosa. Jubal estaba procurando ser muy cauto. No le imponía su compañía a menos que ella se lo pidiera, y dosificaba su afecto con extremo cuidado, dándole todo el tiempo que necesitara para sentirse cómoda con él, para que le diera su confianza.

Además, intentaba recordarse a menudo que aquello podría no funcionar. Aunque lo cierto era que Jubal de verdad quería que funcionase.

En cualquier caso, al ver la ajustada y corta falda negra, el escote de la camisa plateada, que Isobel había escogido para su cita 3 bis, Jubal supo que, definitivamente, estaba en apuros.

Dejó la puerta abierta, para dar a entender que esperaba salir en breve y para que Isobel se sintiera inclinada a la discreción, como siempre hacía en público.

Incluso así, el beso de bienvenida de Isobel, y el modo en que ciñó el cuerpo al suyo, se prolongaron deliciosamente. Jubal tuvo que recordarse que esta vez no podía rendirse o "El Plan" se echaría a perder.

Dejó de besarla para intentar hablar e Isobel de inmediato atacó su cuello, aquel particular punto flaco que ella había descubierto sin dificultad desde el día uno.

A Jubal se le pusieron los ojos en blanco.

—Mhmm... Isobel... vamos a llegar tarde. La reserva es a las ocho...

Las manos de Jubal seguían deslizándose por sus curvas por voluntad propia.

—Podemos cenar aquí —murmuró ella contra su piel—. Después.

—¿No... no quieres salir a cenar conmigo?

Jubal maldijo para sí. Había sonado más a queja de lo que había pretendido.

Isobel se detuvo y se separó lo justo para echarle una enigmática mirada. ¿La había molestado? Jubal se temió haber cometido un desliz. Las mil y una formas que Isobel tenía de ser reservada siempre eran un desafío.

—Te prometo que volveremos para el postre... —intentó convencerla Jubal con su sonrisa pícara marca registrada.

Mordiéndose el labio como si lo que encontrara apetitoso fuera a él, Isobel pareció valorar la oferta.

—Está bien. Vamos. —Cogió su abrigo y su bolso—. Pero luego... —Le echó una mirada de soslayo algo aprensiva—. Ya veremos.

El trayecto en Uber fue bastante silencioso, Isobel llevando la solemne máscara que usaba siempre cuando salía con él.

Mientras ella volvía a pintarse cuidadosamente los labios, Jubal intentó limpiarse el carmín que ella había dejado en los suyos, en su cuello, preguntándose inquieto si eso significaba que acaba de perder puntos por culpa de "El Plan".

·~·~·

Cuando Jubal había entrado en su despacho y había intentado convencerla por quinta vez de salir hoy a cenar con él, Isobel había terminado aceptando, pero no había tenido realmente intención de salir de su casa.

Hoy era su cumpleaños, pero Isobel no quería hacer ni remotamente nada que pudiera parecérsele a una celebración.

Había dejado de celebrarlo hacía algunos años ya, después de la muerte de su madre. Y desde entonces, sólo Jess le había insistido alguna vez para al menos salir a comer juntos.

Además, nadie en la oficina parecía tener presente la fecha -ni siquiera Jubal la había felicitado- e Isobel se había convencido de que prefería que siguiera siendo así.

Así que se había vestido y calzado unos tacones altos, se había maquillado y se había puesto perfume, con el firme propósito de no cruzar el umbral de la puerta, de arrastrar a Jubal de nuevo al fondo de su guarida y de pasar la noche devorándolo, despacito en esta ocasión. Para Isobel aquello sería una fiesta en sí mismo.

Pero Jubal había hecho aquella pregunta y lo había cambiado todo.

La primera vez que aliviaron su tensión explorando mutuamente sus cuerpos había sido uno de esos días especialmente malos en el trabajo. Isobel normalmente habría buscado un whiskey sin hielo; sólo que aquella noche, lo encontró a él.

La siguiente vez sólo se abrazaron y se hartaron de comida reconfortante viendo la tele.

Después de aquello, se había tratado de distintas combinaciones especialmente disfrutables de ambas cosas. En riguroso secreto, pero el número de noches a la semana que terminaban juntos estaba creciendo rápidamente.

Por otro lado, no se decían palabras de afecto ni, por supuesto, discutían su relación o si iría a ninguna parte. En gran medida porque, desde el principio, Isobel era muy consciente de lo inapropiado que era estar liada con su ASAC y estaba decidida a no complicarse con sentimientos ni compromisos.

Honestamente, además pensaba que Jubal estaba cómodo con el arreglo informal que había entre ellos. Durante aquellas pocas semanas, en ningún momento había notado Isobel que él presionara en un sentido u en otro. Aunque lo cierto era que más de una vez lo había pillado contemplándola en silencio, o acariciándola suavemente, de un modo que, muy a su pesar, había logrado alcanzarla muy adentro...

Pero aquella pregunta había sido el punto de inflexión. Había hecho plantearse a Isobel lo que realmente quería Jubal y, lo que era más preocupante, por primera vez no había podido resistir el profundo deseo de realmente complacerlo de un modo que fuera más allá de lo puramente carnal. Y sin ningún motivo más que porque sí, porque quería verlo contento.

Hizo saber a Isobel que era el momento de soltar amarras. Había estado jugando con fuego. Aquella noche, iría a cenar con él, disfrutaría de su postre, y terminaría aquello antes de que su corazón decidiera por ella.

·~·~·

"De camino. Llegamos en 10", fue el mensaje que Elise recibió de Jubal.

Dio palmas para llamar la atención y avisar a los demás.

Había sido todo un reto guardar el secreto durante esos diez días que llevaban preparando lo que Elise había dado por llamar "El Plan".

Y menos mal que Jubal e Isobel llegaban tarde, porque les había pillado el toro...

Maggie había encontrado aquel pequeño y acogedor restaurante para reservarlo sólo para ellos aquella noche. Scola se había encargado de las bebidas. OA y Tiffany habían apalabrado la comida con los dueños y ahora se apuraban con la ayuda de otros agentes para terminar de colocarla sobre las mesas. Trevor estaba conectando un portátil al sistema de altavoces para poner la lista de música que había preparado. Ian y Kelly probaban las tiras led de colores, mientras que Elise y demás gente del JOC se apresuraron a terminar de colocar los globos, las guirnaldas y el enorme cartel con letras de purpurina que rezaba "FELIZ CUMPLEAÑOS, ISOBEL". Elise sabía que era un poco cursi, pero le daba igual.

Isobel había estado a punto de pillarlos confabulando por lo menos tres veces esa semana, pero Jubal aseguraba que no sospechaba nada. Elise de verdad esperaba que tuviera razón.

Por fin el día había llegado. Lo más difícil había sido hacer como si no pasara nada durante toda la jornada, mientras Jubal intentaba una y otra vez convencer a Isobel de quedar para una cena informal sin mencionar su cumpleaños en ningún momento. Elise se había sentido mal por él, preocupada por que no terminara desengañado tras tanto rechazo.

Afortunadamente, Jubal logró que Isobel aceptara.

La excitación se respiraba en el ambiente dentro del restaurante. Un par de minutos antes de la hora esperada, todos se colocaron estratégicamente para sólo tener que agacharse un momento antes de que llegara Isobel.

Los últimos segundos se hicieron muy largos.

—¡Luces! —exclamó de pronto Elise— ¡Luces, luces, luces! —le señaló frenéticamente a Trevor los interruptores detrás de él.

Las apagó justo a tiempo. Unos momentos después, el coche que traía a Isobel y Jubal paró frente a la puerta.

Maggie, que vigilaba asomándose tras una de las cortinitas decorativas, susurró sacudiendo una mano para que se agacharan:

—¡Ya están aquí!

Todos se escondieron reprimiendo risitas, chistándose unos a otros para no hacer ruido.

—No hay luz dentro. ¿Seguro que es aquí? Parece cerrado —oyeron decir a Isobel al otro lado de la puerta justo antes de que Jubal se la abriera galantemente.

Ella entró con un paso vacilante.

Trevor encendió las luces y todos saltaron a la vez.

—¡SORPREEESAAA!

Con un movimiento preciso y veloz, Jubal agarró con firmeza la muñeca de Isobel, cuya mano se había metido de inmediato en su bolso buscando su pistola por puro reflejo.

Afortunadamente, Jubal fue el único que se dio cuenta. Los dos intercambiaron una brevísima mirada aprensiva mientras ella sacaba la mano del bolso y él la soltaba.

Jubal dejó escapar una lenta exhalación. Isobel ya estaba sonriendo a los que la rodeaban.

—¡Feliz cumpleaños! —Maggie fue la primera en felicitarla, risueña como sólo ella podía ser.

Una barahúnda de voces se le unió acto seguido. Trevor puso música: "Firework" de Kate Perry yendo directamente a por el estribillo.

Antes de que Isobel pudiera hacer nada más, OA se adelantó y le dio un fuerte abrazo.

—Feliz cumpleaños, Isobel.

Ella lo miró con afecto, con ojos húmedos de emoción.

Stuart la besó en la mejilla. Tiff se acercó a felicitarla. Elise le dio también un abrazo.

Se sirvieron bebidas y comieron lo que había sobre las mesas, charlando y riendo.

—¿Cuándo habéis preparado todo esto? —dijo Isobel a sus agentes y analistas, fijándose en la decoración, y todavía sin recuperarse del todo de la sorpresa.

—Oh, hemos estado varios días —respondió Kelly.

—¿De verdad no te sospechaste nada? —preguntó Maggie.

—No, no me esperaba nada... —confesó Isobel mirando a un visiblemente contento Jubal con reproche, pero sin poder reprimir una sonrisa.

—¡Sí! —exclamó Elise alzando los brazos en un exuberante gesto de triunfo—. ¡Misión cumplida!

·~·~·

Hobbs pinchó "Party in the USA" de Miley Cyrus, "You give love" de Bon Jovi, "Tattoo" de Loreen. Isobel fue hasta él con un plato de comida. Trevor la felicitó sonriente, y se lo agradeció con un abrazo.

Cuando empezó a sonar "Let's get it started" de Black Eyed Peas, la gente se animó a empezar a bailar.

—¿Te has fijado en el conjunto de Isobel? —le preguntó Elise a Maggie cuando coincidieron junto a la fuente de las mini hamburguesas.

—Sí, está deslumbrante —observó Maggie con una sonrisa divertida.

—¿Y qué te parece que haya escogido esa ropa en particular para salir a cenar con Jubal "como amigos"?

Las dos cruzaron una mirada llena de complicidad.

Todos lo estaban pasando bien, pero Isobel no parecía muy inclinada a unirse al baile, permaneciendo un poco aparte charlando con quien tuviera cerca... Jubal se acercó a Trevor para llevarle de beber y le hizo una petición.

Cuando terminó "Only Girl in the World" de Rihanna y empezaron a sonar las primeras notas de la escena del twist de Pulp Fiction, Jubal se acercó sonriente a Isobel ofreciéndole la mano.

—Oh, no. Nononono...

—No me digas que nunca has bailado esto —dijo mirándola con ojos brillantes.

—Sí, pero...

Cogiéndola de la mano, Jubal tiró hasta la improvisada pista de baile de una ruborizada Isobel, que dejó su bebida sobre una mesa en el último momento. Los demás se apartaron, dejándoles espacio, mientras los dos se descalzaban.

Y empezaron a bailar. Con coreografía y todo, ganándose sorprendidos aplausos y ovaciones. Los ojos de Jubal recorrieron a Isobel de arriba abajo mientras ella balanceaba suavemente sus caderas.

Al principio intentaron permanecer serios, como en la película, pero entonces Jubal se pasó los dedos en uve ante los ojos, primero con una mano y luego con otra, una seductora-barra-guasona sonrisa en los labios, y Isobel se echó a reír a carcajadas. Replicó con unas jazz hands; la sonrisa de él se volvió radiante. Jubal hizo el nadador y ella lo imitó para hacer luego el que me hundo, tapándose la nariz.

El resto de la panda se unieron entusiasmados a bailar también, improvisando y disfrutando de hacer el tonto. Cuando Stuart y Tiff hicieron mashed potato, todos siguieron su ejemplo; igual que cuando Maggie y OA empezaron con el pollo, o Kelly, Ian y Elise con el mono.

Sólo por seguir con la diversión, les siguieron "Footloose", "Girls Just Wanna Have Fun" de Cindy Lauper, y "Everybody Needs Somebody to Love" de los Blues Brothers, que todos corearon a voz en cuello.

Dando una carrerita, Elise fue a hablar con Trevor y le dijo algo al oído.

Los acordes de "Can't Help Falling in Love" cantada por Elvis fue lo siguiente que sonó.

Sonriente y ruborizada por el ejercicio, Isobel paró de bailar y alzó hacia techo su rostro iluminado por las luces de colores, intentando reconocer la melodía. Jubal pocas veces había visto nada más hermoso en su vida.

Sintiéndose audaz, le cogió a Isobel la mano derecha con la izquierda y la tomó relajadamente de la cintura, atrayéndola gentilmente hacia él. Isobel miró aprensiva a su alrededor, demasiado consciente de que no estaban solos, pero dejó que él la meciera al dulce ritmo de la música. Sonaba el estribillo de la canción e Isobel, sin aliento, tuvo que apartar la mirada porque los ojos de Jubal no escondieron nada.

—Feliz cumpleaños, Isobel —murmuró él en su oído.

Maggie y Elise volvieron a sonreírse.

Aprovechando que Isobel estaba evidentemente distraída, Stuart y Tiff fueron a la cocina y, al acabar la canción, trajeron la tarta ya con la vela encendida.

Mientras todos cantaban "Cumpleaños feliz", una emocionada Isobel sopló y, por primera vez en mucho tiempo, se atrevió a desear algo cuando la llama se extinguió con su aliento. Deseó poder celebrar su cumpleaños con ellos por muchos años más.

·~·~·

El Uber aminoró hasta quedar detenido ante la puerta de la casa de Isobel. Jubal no le pidió acompañarla a dentro, fue ella la que, sin decir nada, tiró de él para que la siguiera.

Tras quitarse el abrigo, Isobel sacó el marco con la foto que el equipo le había regalado y lo puso cuidadosamente en su aparador, en un sitio bien visible.

Jubal se aproximó con timidez.

—Es un buen lugar para ponerlo.

Las sonrisas de sus agentes y sus analistas -de sus amigos- le darían la bienvenida siempre que regresara a casa.

Simplemente contenta, Isobel se giró hacia él y le puso los brazos al cuello.

—Me debes mi postre —su seductora voz casi lo derritió.

—Yo también quería hacerte algún regalo, pero... no sé... —Suspiró. No tenía claro por qué ahora de pronto se sentía tan cohibido—. Temía extralimitarme... —confesó.

Isobel comprendió perfectamente lo que quería decir; había sido ella quien había marcado rigurosamente los límites. Esos límites que ahora se desvanecían, como meras líneas trazadas en la arena difuminadas por las olas del mar.

No podía creer que había estado decidida a cortar con él hacía sólo unas horas. Era de locos. Isobel dejó escapar un levísimo resoplido por la nariz. Probablemente incluso entonces ya había sido demasiado tarde.

—Jubal... —Le cogió la cara con las manos, y lo besó suavemente para luego mirarlo a los ojos—. Mi regalo eres tú —le susurró.

~.~.~.~