Actions

Work Header

Que Me Quedes Tú

Summary:

Donde Checo está pasando por una ruptura muy dolorosa y Lewis está ahí para hacerle olvidar lo que lo atormenta.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Belgium GP 1.1

Chapter Text

Cuando Lewis vio el titular de la primera nota que apareció en el timeline de Twitter se quedó pasmado.

"Sergio "Checo" Pérez y su novio Max Verstappen terminan su relación después de la filtración donde se ve al actual campeón del mundo siendo infiel. La prensa logró captar el momento exacto donde el piloto mexicano los encuentra juntos.”

Aquello parecía un circo, todo el mundo hablando de una relación fracturada como si no importara. Le apareció más de una vez el vídeo del suceso pero jamás lo vio, le parecía totalmente de mal gusto.

Conocía a Sergio desde hace muchos años y sabía que, como todo el mundo, odiaba a la prensa. No podía si quiera pensar en lo agobiado que se sentía, estaba luchando contra su corazón roto y ahora con la prensa que no lo dejaba en paz.

Y sin duda no se podía explicar cómo Max pudo haberle hecho eso. Checo era una persona buena, noble y que vale muchísimo.

Desde que lo vio por primera vez por el padoock lo supo, saludaba a todo mundo con una sonrisa y sus ojos brillaban con ilusión. Por eso no dudó en acercarse e iniciar una amistad con él.

Le tenía mucho cariño, por eso mismo se preocupaba tanto por él y no podía dejar de pensar en cómo habían grabado dentro de su propiedad.

Estaban invadiendo su intimidad, no le dieron ningún mínimo de respeto tan siquiera al hecho de que lo estaban engañando en su propia casa.

Fue una semana entera donde no se habló de otra cosa más que de eso, pero la mayoría se enfocaba en el escándalo en el que se había involucrado Red Bull. Sin embargo, Lewis pensó en Checo.

¿Cómo lo estaría sobrellevando?

Pensó en marcarle, dejarle un mensaje de apoyo, pero eso no le ayudaría mucho. Si a él le hubieran hecho eso, lo último que haría sería mirar sus mensajes.

Así que en redes sociales se encargó de pedir respeto hacía él y su momento de dolor.

Vio muchos comentarios xenófobos y homofóbicos hacía Checo que le llenaron de rabia. ¿Cómo la gente podía ser tan cruel? Él no tenía la culpa de que su novio le pusiera los cuernos.

Esta era la última semana del parón de verano, toda la gente iba a tener los ojos puestos sobre él. Deseó equivocarse, deseó que la prensa dentro del padoock fuera respetuosa con el tema.

Claro que no ocurrió.

Estaba caminando con Ángela cuando los vio.

Una bola de camarógrafos y reporteros persiguiendo a un Sergio Pérez que no hablaba ni miraba a nadie, tenía la cabeza abajo para taparse de los flashes y la gente de Red Bull trataba de quitarle a la gente de encima.

Le dio mucha rabia ver eso.

La conferencia de prensa semanal fue asquerosa e incómoda para todos.

—¿Cómo te sientes ahora que ya no estás con Max?

—¿Vas a seguir en Red Bull?

—¿Qué opinas sobre las declaraciones de Jos Verstappen?

—¿Qué tan cierto es el rumor de que, a finales de año, llegas a Alpha Tauri?

—Max dijo que todo fue un malentendido, ¿estás de acuerdo?

—¿Es cierto que esto es un montaje para Drive to Survive?

—¿Es cierto que tú lo engañaste primer-

Todo mundo se calló cuando vieron a Sergio levantarse de su silla y simplemente salir del lugar, sin gritar, sin decirles nada, sin responder ninguna de sus preguntas.

Hamilton salió después de él, no pensaba formar parte de esa función.

 

(...)

 

La vuelta a la Fórmula 1 no fue la mejor para él, un choque con Fernando Alonso en las primeras vueltas lo dejó fuera de la carrera. Después escuchó algunos comentarios del asturiano sobre él al que no les dio importancia, simplemente posteó una foto y eso bastó.

Se quedó a ver el Gran Premio para apoyar a su compañero Russell quien finalizó en el puesto 4. Esta temporada estaba siendo tan difícil y frustrante, no tenían un carro competitivo y quedar en ese puesto fue una gran alegría.

Los primeros lugares se los llevó Red Bull, acompañados por un Ferrari de Carlos Sainz. Vio la premiación por las pantallas, hasta él pudo sentir la incomodidad.

Checo tenía que festejar un segundo lugar con su exnovio infiel y uno de sus mejores amigos. Creo que ambos hispanos le tiraron champagne a Max con rabia en lugar de con felicidad.

Su compañero se tuvo que ir al "corralito" de las entrevistas, regularmente él iría también pero como hizo DNF, pudo hablar con los medios antes y saltarse el alboroto.

Se fue a su hotel, se dio una ducha para bajar a cenar.

No había tenido oportunidad de hablar con Sergio, entre todas las cámaras que lo seguían, su podio ahora y miles entrevistas que dar, era prácticamente imposible. Pero de verdad quería expresarle su apoyo, preguntarle si ocupaba algo. Aunque tampoco sabía si era lo correcto o si Checo tendría ganas de hablar con él.

Al menos quería darle un abrazo, eso siempre ayuda.

Bajó a cenar con su equipo, hablaron sobre la carrera y obviamente, el podio.

—Vi que Carlos estuvo a punto de golpear a Max. —Comentó George mientras comía, Lewis lo miró sorprendido.

—¿Qué?

—Sí, sí. Cuando iban bajando del podio, Max empujó a Carlos y se molestó; claramente Checo se interpuso entre ambos para que no pasara a mayores.

—¿Solo por eso se iban a pelear? —Preguntó Ángela extrañada.

—Ese el pretexto más bien, es obvio que Carlos está enojado con Max por lo que le hizo a Checo. —Contestó Toto.

—Hasta yo lo estoy —Confesó Lewis, George lo miró con una ceja alzada— ¿Qué? Fue horrible lo que hizo y Sergio sin duda no merecía eso, es una buena persona con un buen corazón.

—Lewis, nunca te pregunté si era verdad el rumor que me llegó hace unos años. —George lo miró con suspicacia.

—Si es un rumor de paddock, lo más probable es que sea mentira. —Contestó Hamilton despreocupado, pero George sonrió.

—Me dijeron que tuviste algo que ver con Checo hace unos años, que por eso cada vez que compartían podio y se la pasaban hablando, Max se enojaba.

Lewis se ruborizó, toda la mesa lo miraba esperando que dijera algo pero se dedicó a seguir comiendo, tratando de disimular pero, obvio, George insistió.

—Y yo no creía, pero les puse atención cuando nos tocaba conferencias o podios juntos. Ambos hablan sin parar con el otro, Lewis mira mucho a Checo pero mucho, mucho. Y sonríe muchísimo también, además se pone rojo cuando se le acerca y-

—George, si sigues hablando te voy a tirar la copa de vino encima. —Amenazó el campeón, Ángela y Toto se rieron mientras que George hacía cara de indignación.

—Qué agresivo, yo solo estoy preguntando algo. —Se defendió Russell.

—No, tú lo que quieres es chisme. —George se ofendió.

—Me parece una falta de respeto que me taches de chismoso cuando solo pregunté algo. —Dijo mientras bebía de su copa.

—Pues no andes de preguntón entonces. —Se volvieron a reír, Lewis de levantó de la mesa— Terminé, voy a ir a caminar un rato.

—Voy a tomar tu evasión como una afirmación, Lewis. —Exclamó George.

Él no le dijo nada más, solo le mostró su dedo del medio antes de salir del restaurante.

¿De verdad se notaba tanto?

Es verdad que hablaban mucho cuando coincidían, y él se reía mucho porque Sergio es muy divertido. Las conferencias de prensa las hace más llevaderas, y lo de ponerse rojo no sabe qué tan cierto sea.

Y lo de las miradas, bueno.

Checo es un hombre atractivo y con ojos muy bonitos, creo que sería más cuestionable si no lo viera porque, ¿cómo no lo vas a ver?

Tal vez se ponía un poco nervioso cuando se acercaba a abrazarlo, o como en aquella fiesta en la que, por el ruido que hacía, Checo se tuvo acercar para hablarle al oído.

Aún podía recordar el escalofrío que sintió cuando el aliento del mexicano pegó en su cuello, fue electrizante, fue como si no hubiera pasado el tiempo.

Recuerda esos años con mucho cariño, era emocionante cuando se escapaban para pasar un rato juntos. Las risas en la oscuridad calladas con besos, las caricias de Checo en su mejilla, las miradas que se dedicaban, los suspiros que se llevaba el viento.

Las noches en su cuarto o en el de Checo, los sonidos amortiguados por sus manos para que no los descubrieran, las caricias en su espalda, su perfume mezclándose con el sudor.

Y después la distancia entre ellos, sus campeonatos, la preocupación de Checo por encontrar patrocinadores para la escudería, el estrés, la desesperación, el llanto de la última vez que se vieron.

Sin duda aún le dolía. Si tan solo hubieran hablado un poco más.

Pero después Checo llegó a Red Bull y las posibilidades se esfumaron.

Se dedicó a observarlo ser feliz en los podios que tanto merecía tener desde hace años, su sonrisa era más grande que cualquier otra y no podía estar más orgulloso de él.

Aunque le hiciera la vida imposible en pista, debía admitir que eran las batallas que más disfrutaba en cada gran premio, nunca se dejaba, nunca se achicaba, siempre luchaba con uñas y dientes.

Y no solo ahora que tenía un auto para ganar podios; era así de luchador desde que estaba en Force India. Hacía milagros poniendo ese coche en uno de los 3 primeros lugares.

Entre más pensaba todas esas cosas, más grande era la duda de como Max Verstappen había sido tan tonto de dañar a una persona como Sergio Pérez.

Lo tenía todo, y lo arruinó.

Le estaba dando tantas vueltas a ese pensamiento que ni siquiera se dio cuenta que ya había dado como tres vueltas completas al hotel entero. Fue hasta que chocó con alguien que salió de sus recuerdos.

—Lo siento mucho. —Se disculpó enseguida.

—Está bien, yo tampoco me fijé. —Ese acento era inconfundible.

—¡Checo! Qué bueno que te encontré. —Exclamó Lewis sin poder esconder su alegría, el mexicano sonrió tímidamente.

—¿Me estabas buscando? —Preguntó extrañado.

—No, o sea sí- es que no sabía si era prudente buscarte porque no estaba seguro si- es que yo-

El siete veces campeón del mundo soltó un sonido de frustración al no poder explicarse, Checo se rio levemente y eso lo hizo ruborizarse, ¿por qué de repente se le había olvidado como hablar?

No sabía cómo decirle que simplemente estaba preocupado por él, así que solo lo abrazó.

Sintió la tensión del mexicano al principio pero lentamente lo rodeó con sus brazos correspondiendo el abrazo, escuchó su suspiro lento y tembloroso. No dijeron nada en un rato, Lewis se dedicó a darle unas caricias en la espalda mientras lo seguía estrechando.

Estaban frente al hotel que estaba muy tranquilo para estar hospedando a varios pilotos. Hamilton pidió con todas sus fuerzas que nadie apareciera para arruinar ese momento.

La paz en ese momento fue mágica, escuchaba la respiración tranquila de Checo en su pecho mientras él recargaba su barbilla en la cabeza del mexicano.

—Solo quería decirte que estoy preocupado. —Susurró Lewis.

—Gracias por estarlo.

—No sabía si querías ver a alguien, no te quería agobiar, por eso no te quise buscar ni mandar mensajes; pero quiero que sepas que estoy aquí si ocupas algo, ¿okay?

No hubo respuesta, solo sintió que Checo lo abrazó más fuerte.

Eso fue su "gracias", lo sabía perfectamente.

—Ha sido la peor semana de mi vida —Susurró el mexicano.

—¿Peor que la vez en que perdiste la apuesta de tirarte a la alberca desnudo en esa fiesta de Mónaco? —Escuchó una pequeña risa y sonrió.

—Muchísimo peor.

—Dudo que haya sido más grave, creo que por ahí tengo una foto del suceso. —Checo se carcajeó.

—Si tienes una foto de eso, voy a quemar tu casa de Mónaco.

—Así que ahora, aparte de exhibicionista, eres pirómano. —El mexicano se volvió a reír.

—Te faltó decir que también soy un toro.

Lewis se mordió el labio para no reírse.

—Es muy pronto para hacer chistes sobre eso, Sergio.

—Mis cuernos, mis chistes. —Ahora sí que no se pudo aguantar la risa.

—Bueno, cada quién procesa las cosas a su manera.

Se quedaron de nuevo en silencio, Lewis suspiró lentamente y no pudo evitar sonreír de nuevo. Extrañaba mucho hablar con su viejo amigo.

—¿Te puedo invitar a cenar al terminar el gran premio que viene?

—¿Estás intento ligar conmigo de nuevo?

Hamilton se puso nervioso y ni siquiera supo por qué.

—¡NO!, quiero decir- acabas de salir de una relación, ¿Cómo-...? Yo no haría eso, simplemente que- —La carcajada del mexicano lo hizo callar, rodó los ojos— Eres imposible.

—Cenaré contigo terminando el gran premio de casa de mi exnovio, claro que sí. Seguro le va a encantar verme con su archienemigo comiendo sushi. —Lewis se quejó, no recordaba que el siguiente Gran Premio era el de Países Bajos.

—Estoy intentando ser buen amigo.

—Estoy jugando, claro que quiero cenar contigo. —Sonrió.

—¿Vamos a pasar toda la noche aquí abrazados? —Preguntó el campeón del mundo

—Sí, por todos los abrazos de cumpleaños que me debes. —Alegó Checo.

—Tú me debes más.

—Estoy pagando mi deuda. —Lewis se rio y lo estrechó un poco más.

Después un rato, sintió cómo Checo aflojó su agarre, así que él también lo hizo, se separaron y se miraron a los ojos. El piloto tapatío tenía las mejillas rojas y una sonrisa suave en los labios.

—Gracias por preocuparte, Lewis. —Se sinceró Sergio.

—No hacen falta las gracias.

Se miraron de nuevo, ambos sonriéndose, y de un momento a otro se pusieron nerviosos. Checo bajó la mirada y Lewis apartó la vista hacía un lado.

—Bueno-

—Yo-

Hablaron al mismo tiempo y se volvieron a reír, parecían adolescentes.

—Me tengo que ir —Dijo Checo, y de un momento a otro se alteró— ¡Carlos! ¡Me va a matar!*

Lewis frunció el ceño, solo entendió el nombre de Carlos, supuso que se trataba de Sainz.

—¿Qué?

—¡Me tengo que ir! —Exclamó Checo antes de echarse a correr. Lewis vio que se detuvo a mitad de camino y regresó sobre sus pasos para darle un abrazo fugaz— Gracias por el abrazo, lo necesitaba.

Y volvió a salir corriendo, Hamilton ni siquiera pudo regresarle el abrazo pero su corazón vibró con lo que le dijo. Sentía que al menos había ayudado en el ánimo del piloto y eso lo hacía feliz.

Decidió que a partir de ese día, trataría de que aquel escándalo fuera más llevadero para Sergio. Lo iba a distraer hasta que pasara este mal rato y además, retomaría su amistad con él.

Sonrió decidido y se adentró a su habitación para dormir un poco antes de tomar su avión para el próximo Gran Premio de la temporada.