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The shadow we left behind (ESP)

Summary:

En medio de una peligrosa zona de guerra, Marc se encuentra a merced de las fuerzas enemigas. Gravemente herido, es rescatado inesperadamente por un misterioso soldado que se ve casi idéntico a él, excepto por el bigote...

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: War Whispers

Chapter Text

Explosiones, ruido de metrallas, gritos y alaridos de desesperación y terror, son de esos sonidos que nunca se olvidan en el campo de batalla, entre todo el dorado de la arena y el brillo del sol se pueden distinguir estelas de humo y ríos de rojo escarlata, los casquillos de las balas chocando contra el terreno mientras otros mas son disparados, todo un espectáculo de muerte en donde se pelea por la tan aclamada libertad.

 

De entre todos los terrenos, en lo profundo del desierto en una zona inexplorada por los extranjeros se podía sentir el penetrante olor a muerte que salía de un almacén grande, estaba casi en ruinas, pero no por ello deshabitado, dentro de los pasillos resonaban los gritos de dolor de un desgraciado, varios murmullos provenientes de los presentes y el crujir de los huesos al ser impactados por los incesables puñetazos del verdugo.

 

En el centro de la habitación estaba una silla donde tenían amarrado a un hombre que por la ropa que llevaba puesta, podría ser identificado como perteneciente al ejército estadounidense. Su tonificado cuerpo podría considerarse atractivo de no ser por que su torso desnudo estaba cubierto por innumerables heridas frescas, moretones y sangre por doquier, sus manos y piernas estaban atadas a la silla para inmovilizarlo por completo, mientras que sus ojos estaban cubiertos con una tela mugrosa cubierta de sangre y sudor.

 

Era evidente que los locales querían extraer toda la información que pudieran de este desdichado antes de aniquilarlo. ¿Cuánto tiempo había pasado desde el inicio de su “interrogatorio”? Quizá ya varias horas, pero para aquel hombre en la silla pereciera que fuesen días. Su cuerpo estaba exhausto, pero su voluntad no cedería, no importaba si con ello se le fuera la vida, jamás traicionaría a su país, tampoco era como que supiera de que carajos estaban hablando sus captores, entendía el idioma claro que sí, lo que no entendía era lo que le exigían de información, ¿Qué carajos era eso del proyecto Shadowstrike? No tenía ni idea de a que se referían con el programa de asalto ni de ese proyecto, no tenía idea de nada, pero aún así no dejaría que ellos se dieran cuenta de eso, si con su captura lograba que los demás tuvieran mas tiempo para ganar la pelea, eso le daría la satisfacción de haber sido útil para algo, por fin podría ser útil para algo más grande.

 

Los golpes no cesaron, la paciencia de los presentes se estaba agotando y eso solo le pudo traer una sonrisa de satisfacción que se dibujó descaradamente en su rostro, el siguiente golpe fue mucho más fuerte que los anteriores, lo que le dio la señal de que, efectivamente, su desesperación era enorme y cometerían errores que los llevaría a la derrota. Su trabajo está hecho, aunque solo hubiera consistido en recibir una paliza.

 

De repente, un movimiento brusco lo saco de sus pensamientos, le quitaron abruptamente la venda de los ojos y la luz que se colaba por los escombros chocó directamente contra sus ojos, cegándolo momentáneamente. Sin poder distinguir los rostros de sus captores, simplemente escuchó cómo el cuero mojado tronaba duramente, un sonido que reconocería en cualquier parte, para su pesar. La piel se le erizó y, a pesar de haber sufrido una extenuante tortura durante horas, en ningún momento había sentido miedo de lo que le pudieran hacer, hasta ese preciso momento.

 

Entre las sombras y las luces que chocaban en sus ojos, las telas que cubrían las cabezas de sus captores se asemejaban a cabello largo de mujer, una silueta que lo atormentaba día con día incluso más que los horrores de la guerra, fue entonces que los gritos dejaron de ser de dolor y, tras el siguiente chicotazo, se pudieron escuchar gritos de desesperación por parte del hombre en la silla. El cuero mojado cortaba la piel profundamente, mientras que el agua aumentaba el ardor de forma más severa. En ese punto, ya no sabía si se quebraría antes de que lo mataran. Se esperaba cualquier cosa, de todo menos ser agredido con algo tan familiar para él como un cinturón de cuero. Los recuerdos inundaron su mente y nublaron su visión por completo, los gritos desgarraron su garganta y, finalmente, todo se volvió oscuro mientras perdía la conciencia. Este era su final…

 

Las balas y los gritos empezaron a ser algo lejano, pero el horrible olor a pólvora y sangre parecía no desvanecerse. Fue entonces que percibió un olor nuevo, etéreo y penetrante como el vino. A medida que ese olor se hacía más fuerte, sintió el ardor que acompañaba al aroma. Efectivamente, era alcohol. Un ligero siseo escapó de entre sus dientes y su cuerpo reaccionó automáticamente, mientras que su mente apenas procesaba lo que estaba sucediendo. Su mano estaba suelta y lo primero que hizo fue propinar un puñetazo al aire, golpeando la cara de quien había vertido alcohol en sus heridas.

 

Hacía un momento estaba en una sala siendo torturado y ahora todo era muy confuso. Estaba libre de ataduras, pero sentía que su cuerpo se desmoronaba por todas partes, así que definitivamente no había sido un sueño. Su corazón empezó a latir con fuerza, frunció el ceño intentando enfocar dónde se encontraba y a cuántos tendría que enfrentar para salir de dondequiera que lo tuvieran encerrado. Pero en su pánico, lo único que escuchó fue la voz de queja de aquel a quien había golpeado con su puño.

 

" Maldita sea, tranquilo, todo esta bien, carajo… soy uno de los buenos. Ya no estás en ese agujero. Mierda, que bien pegas para ser un moribundo" – dijo el otro hombre.

 

El acento del hombre era una mezcla de americano y, por las maldiciones, podía intuir que tenía raíces latinas. Definitivamente no era uno de los locales. Aun así, eso no le ayudó a controlar su respiración, que cada vez se hacía más rápida. Su cabeza daba vueltas y su visión era borrosa.

 

" Hey, hey, tranquilo, tranquilo. Estas bien ¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu unidad?" – Pregunto el hombre.

 

El corazón le latía en la garganta y el pánico se había apoderado por completo de su cuerpo. El hombre que había estado curando sus heridas se acercó de inmediato y, en un acto algo inesperado, lo abrazo fuertemente, lo suficiente para que los brazos que intentaban buscar algo a lo que aferrarse no tocaran su cara y se hicieran más daño. Tenía que controlar sus movimientos lo antes posible sin que sus acciones se sintieran agresivas, seguido de ese intento de abrazo vinieron palabras reconfortantes, dichas con calma y con un tono como si se conocieran de toda la vida.

 

" Tranquilo, mi vida, todo esta bien. Mi nombre es Jake y no voy a dejarte solo. Estás a salvo, yo te protegeré, no te preocupes" –

 

Para el otro hombre que seguía confundido y atemorizado, estas palabras probablemente sonaban vacías, provenientes de un hombre que solo buscaba tranquilizarlo. Grande fue su sorpresa cuando noto que funcionaron. La calidez del cuerpo de Jake se iba transmitiendo rápidamente al suyo. Fue entonces que notó que su propio cuerpo estaba semidesnudo. El rostro de quien se proclamaba “Jake” estaba justo al lado del suyo, mejilla con mejilla, podía sentir como sus labios le susurraban tranquilamente al oído.

 

" No te preocupes, todo esta bien, todo va a estar bien" –

 

Quizá sería el acento, las drogas o la extraña sensación de contacto físico sin agresiones, pero cerró sus ojos ámbar y permitió descansar la cabeza en los hombros de aquel desconocido soldado que prometía protegerlo. Nunca había admitido abiertamente su necesidad de que alguien más cuidara de él, pero todo estaba sucediendo tan rápido que en ese momento se permitió ser presa de la extenuación en su cuerpo, permitiendo que Jake lo recostara nuevamente en lo que suponía era una camilla improvisada de telas y arena.

 

No supo cuánto tiempo paso, pero la segunda vez que abrió los ojos, ahora podía ver con mayor claridad. Su corazón ya no latía descontroladamente y su respiración se había calmado por completo. Aunque esa sensación de malestar en su cuerpo seguía presente, se esforzó por sentarse y buscó rápidamente a aquel que asumió era quien lo había salvado de ser un número mas en las casualidades de la guerra.

 

" Ja… ¿Jake?" – preguntó.

 

" Aquí estoy mi vida. No me he ido a ningún lado, dulzura" – respondió Jake.

 

" Spector… Mi nombre es Marc Spector" – dijo Marc.

 

" Sigo contigo, Marc. Estoy preparando la mejor cena de tu vida" – aseguró Jake.

 

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Marc al pensar en que el otro estaría abriendo una lata de raciones para compartir como “cena”. Desde donde se encontraba sentado, solo podía ver la espalda del soldado, que aparentemente no era muy alto, casi como él mismo, o incluso podría decir que eran de la misma estatura, con tan solo 5’7”, ¿Quién era él para juzgar? Mientras intentaba incorporarse, un punzante dolor en su costado derecho lo detuvo de inmediato, impidiéndole moverse más. Esto alertó a Jake, quien volteó de inmediato para auxiliarlo.

 

" Hey, hey Marc, no te muevas tanto o se te caerá el nuevo brazo que te puse. No soy médico de campo, pero creo que hice un buen trabajo" – dijo Jake, intentando bromear un poco para quitarle el malhumor a Marc, quien estaba visiblemente sufriendo por el dolor.

 

" Ugh, qué chistosito, seguro eres el alma de las fiestas" – respondió Marc, con molestia por el dolor y tratando de también seguir el juego.

 

Marc estaba preocupado por las heridas mientras que Jake ya estaba revisando que los parches no se hubieran desprendido y que las suturas no se hubieran abierto. Cualquier desperfecto podría causar una infección y tratar una sepsis con lo que tenía a la mano sería imposible. Además, Jake no era un médico de campo estaban en un área altamente riesgosa para las heridas de Marc. Afortunadamente, Jake conocía bien toda la zona y después de pasar 2 años en ese infierno habían adquirido una gran ventaja territorial. Sin embargo, también había sido la causa de que Marc cayera en manos enemigas. La suerte de Marc podría considerarse una mezcla de bendición y maldición, ya que, si no fuera por su gran parecido con Jake, probablemente estaría muerto, pero también es posible que nunca lo hubieran tomado como rehén, considerándolo solo como otra hormiga enviada a esa guerra sin sentido.

 

Jake esbozo una sonrisa y volteo a ver a su “paciente” con una mirada que denotaba peligro.

 

" No tienes idea" -

 

Esa fue la respuesta que Jake ofreció con una sonrisa, pero con un tono que helaba la piel, era como si de la nada hubiera salido un aura siniestra que advertía al chico que debía tener cuidado con lo que decía o podría pisar una mina que lo haría volar en pedazos.

 

Marc no era el mejor para relacionarse con otras personas, pero sabía cuando alguien representaba un peligro y a pesar de que le hubiera salvado, eso no significaba que fueran amigos. Este pensamiento hizo que frunciera el ceño y se quedara callado de repente, Jake lo notó y extendió la mano para tocar la mejilla de Marc, quien tensó su cuerpo ante el avance. Desafortunadamente, el dolor no le permitía moverse mucho como para rechazarlo.

 

" Podrás darte una idea si nos volvemos a ver en mejores circunstancias"  – dijo Jake mientras acariciaba la mejilla de Marc.

 

Estas palabras claramente tenían la intención de romper la tensión que se había generado en el ambiente. Su tono de voz era más amigable, pero también sonaba como una añoranza.

 

Marc suspiro profundamente, le costaba trabajo respirar correctamente y la tensión que se había creado le había robado un poco de oxígeno momentáneamente. Su mente seguía algo nublada por las drogas que le habían administrado probablemente para ayudar con el dolor. Jake acomodó nuevamente a Marc en una posición en la que pudiera estar sentado sin dificultad para respirar, realizaba las maniobras lentamente para evitar lastimarlo y tocar las pequeñas heridas que tenía en la espalda. Era una espalda amplia, un poco más ancha que la suya. Pensar en esto le hizo fruncir el ceño, no porque el otro soldado tuviera una musculatura más marcada que la suya, sino más bien por las heridas que tenía en la espalda.

 

Una punzada molesta se clavó en su pecho debido al enojo que sentía, no tanto por sus captores, ya que al final los había matado a todos, sino porque esas heridas eran muy antiguas y eran claramente marcas que solo un cierto tipo de armas podían infligir. Él lo sabía perfectamente, ya que la tortura y sus resultados eran parte de su curriculum. Claro que siempre había utilizado esas prácticas en gente que lo merecía, personas que al menos eran lo suficientemente mayores como para votar, jamás en niños.

 

Ahora era Jake quien suspiraba. Cerrando los ojos, se separó de Marc, quien había estado examinando sus rasgos detalladamente, notando lo expresivo que podía llegar a ser su rostro.

 

" ¿Cómo me encontraste?"  – preguntó Marc cuando finalmente pudo recuperar el aliento con normalidad.

 

" En primer lugar, de nada, y en segundo, es información confidencial que no puedo revelar. Si te doy detalles, tendría que matarte después. Sinceramente, creo que eres demasiado apuesto como para morir en este agujero" –

 

" Te das cuenta que eso suena muy pretensioso de tu parte, ¿verdad?" –

 

" No por ello es mentira" –

 

Ambos hombres rieron, uno con mayor dificultad. Se podía sentir un ambiente de tranquilidad entre ellos, como cuando se tiene una conexión especial con un lugar o una persona, esa extraña sensación de que ya conoces a alguien, aunque jamás lo hayas visto. Suelen decir que sus almas están conectadas por el hilo del destino o que son almas viejas que se han vuelto a encontrar.

 

Jake se dispuso a continuar con lo que estaba haciendo previamente: cocinar algo para ambos. Los recursos eran limitaos, algo que Marc asumió acertadamente. Jake había destapado un par de diferentes raciones para cocinar. En condiciones normales, no debería de prender ninguna fogata en territorio enemigo, pero en esta ocasión, el hombre había pasado el ultimo año tratando de aniquilar cualquier amenaza que se interpusiera en su camino, y esa zona no había sido la excepción.

 

Afortunadamente los rebeldes que habían capturado a Marc eran los últimos de los criminales en la lista de Jake, al menos en esa parte. De igual manera la fogata no era muy grande, pero si lo suficiente como para poder calentar la mezcla que estaba preparando. El olor de la comida llamo la atención de Marc. No podía creer que en verdad estuvieran cocinando en esa zona tan peligrosa, quizá aun había luz solar pero el humo seguramente daría su posición al enemigo.

 

" No se dé que división seas, pero uno pensaría que al menos les enseñan los peligros de hacer humo en zona enemiga" - bromeó Marc, intentando seguir sentado sin hacer muchos movimientos.

 

" Jaja, claro que sí, corazón, es bueno que también lo sepas, pero no te preocupes, estamos fuera de peligro" -  

 

Jake respondió y comenzó a servir la mezcla de verduras enlatadas, frijoles y lo que parecía era carne. Por separado era algo no muy agradable de consumir, pero extremadamente necesario. Y aquí estaba el, mirando como un soldado que desconocía le atendía con cariño y le cocinaba algo que olía delicioso. Jake le paso el plato y apago el fuego con un puñado de arena, se dispuso a servirse su porción mientras sonreía.

 

" No seas tímido, no tiene veneno jaja, quizá no soy el mejor cocinero, pero te aseguro que te dará energías para que te recuperes pronto" – dijo Jake.

 

Marc arqueo la ceja ante el comentario del otro y se dispuso a comer, lentamente acerco la cuchara a su boca. Claramente, el efecto de las drogas en su cuerpo seguía circulando por todas partes, pero ya podía moverse con un poco mas de facilidad. Dio el primer bocado y la expresión en su rostro dijo todo.

 

" Esta delicioso" -

 

Murmuro mientras aun sentía como los sabores de la mezcla tocaban sus papilas gustativas. Su reacción había sido tan natural que decirlo en voz alta le causó un leve sonrojo, que se incrementó al escuchar la risa de Jake.

 

" Jaja, muchas gracias. Me alegra que lo disfrutes"  -

 

Jake estaba genuinamente alegre de que el otro disfrutara de lo que había preparado. Continuaron degustando la comida en silencio. Al parecer, para Marc había sido más conversación de la que jamás hubiera tenido con sus compañeros de unidad. Era un hombre de pocas palabras. El rubor en su rostro aun no se disipaba y el dolor no lo motivaba en lo absoluto a continuar con lo que fuera que estuviera pasando entre ellos.

 

Todo parecía estar tranquilo. El poder de la anestesia, o lo que fuera que Jake le hubiera inyectado si que lo mantenía con calma. Pero en algún momento, los efectos de los narcóticos se desvanecerían y Jake ya estaba preparado para la segunda dosis. La luz natural estaba por extinguirse por completo, de entre su equipo Jake tomo una tela larga y la coloco en el regazo del otro.

 

" Póntela. Yo haré guardia esta noche" – dijo Jake.

 

Marc asintió. No era como que el pudiera negarse de todas formas, así que se acomodo lo mejor que pudo y se cobijo con la tela mientras el otro encendía la fogata nuevamente para hacer guardia. Ese momento sería el ideal para entablar una conversación con el soldado, pero algo en su instinto le dijo que lo dejara así. El silencio entre ambos no era para nada incomodo. El cielo estaba despejado y las estrellas daban un espectáculo hermoso, esa noche había luna creciente, en todo el tiempo que Marc había estado en esa estúpida guerra, jamás se había puesto a ver el cielo y mucho menos a apreciar lo hermoso que era ver al astro lunar y como si Jake pudiera leer sus pensamientos, le dijo:

 

" Es hermosa ¿no?... Pareciera que se ríe de nosotros" –

 

" Si, es muy hermosa… " - respondió Marc.

 

Jake sonaba un poco melancólico. Marc pensó que sería su imaginación y no presto mucha atención. Continúo mirando al cielo y luego miró a Jake quien volteo a verlo también. Sus facciones brillaban con la luz saltarina de las llamas y sus ojos de un café profundo parecían atravesar su alma. Notó una media sonrisa en sus labios y de repente todo se oscureció.

 

Lo siguiente que escuchó fueron las hélices de un helicóptero que se acercaban cada vez más, el viento era agresivo con la arena y cualquiera que estuviera cerca de la zona de aterrizaje. Marc despertó agitado, pero sin poder moverse mucho. Su respiración estaba entrecortada y se veía claramente alterado. Pero esta vez, no había unos brazos cálidos para reconfortarlo. Lo que lo recibió fue la mirada de sus compañeros de unidad, que habían ido a “rescatarlo”. Al parecer habían recibido una señal encriptada que anunciaba que habían descubierto un escondite enemigo. Pero cuando la unidad llegó al lugar, ya todo estaba destruido. Confirmaron que, efectivamente, era una zona enemiga por el montón de cadáveres no muy lejos de donde Marc se encontraba. Sus compañeros lo subieron a una camilla para transportarlo en el helicóptero. Marc se sentía abrumado. Había volteado por todas partes a pesar de el dolor, pero no veía señales del soldado que le había salvado la vida, ni siquiera había señales de que hubiera otra persona con él. Entonces, cayó en cuenta de que o había alucinado todo eso o su simple existencia era tan confidencial que no debía mencionar nada a su unidad. Un acuerdo que se llevaría consigo como agradecimiento por salvarle la vida.

 

Cerro los ojos e ignoró el ruido de los soldados que le hacían preguntas que no quería responder, no en ese momento.

 

 

 

 

Notes:

Este es solo el primer capitulo de lo que me gustaría tener para ellos, un amigo me recomendó que iniciara a escribir primero de donde se conocen, así que aquí esta :3 Agradezco sus comentarios y feedback, gracias a Soyerm1k, Dani y Daddy Shiki por ayudándome a poner las etiquetas <3

Aca no ocupo poner las palabras que Jake dice en español :y