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La calle era oscura, la lluvia y el dolor en su costado no ayudaban a su sentido de la orientación, había corrido durante quizá 15 minutos, estaba seguro que había dejado a sus persecutores bastante atrás y la adrenalina ya estaba desapareciendo de su cuerpo, ahora necesitaba encontrar un lugar donde esconderse antes de que terminara desmayándose en medio de la calle y todo su escape haya sido en vano.
Caminó un par de calles, estaba cansado y el dolor punzaba con más fuerza, sin embargo, no necesito moverse más de dos calles cuando logró ubicarse.
—Maldita sea —masculló.
Estaba en territorio de los Hwang.
Observó aquella cafetería donde alguna vez se había encontrado con el hijo mayor de aquella familia, cualquiera que lo conociera sabría de su mala relación con aquel individuo, así como también de los diversos trabajos donde han tenido que colaborar. Hyunjin era hábil, Jisung no podía negar la fuerza e inteligencia que poseía. Sin embargo, había algo que no lo dejaba confiar del todo, no podía creer que sus ideales no fueran similares a los de su familia, no confiaba en que no los abandonaría para regresar a las comodidades y beneficios de ser un Hwang, eso era lo que más temía, confiar en alguien que al final lo abandone. Así que, a pesar de sus colaboraciones, Jisung continuaba viendo a Hyunjin como su enemigo número uno.
Jisung lo meditó por un par de segundos, en ese momento solo tenía dos opciones: Volver a caer en manos de los Lee o arrastrarse y pedir ayuda a Hwang. Tuvo que tragarse su orgullo y admitir que entre las opciones el pedir ayuda a su “enemigo” era la mejor.
Tomó aire y comenzó a caminar hasta el escondite del rubio, sería un mal criminal si no se supiera las ubicaciones de cualquier enemigo o aliado en la ciudad, además, había estado ahí antes gracias a una de sus peleas donde Hyunjin le había encerrado y torturado por un par de días luego de que él había jodido con sus negocios.
Aquel fue el momento en que ambos se reconocieron como enemigos. Recordaba aquel día vagamente, estaba atado a una silla, respiraba con dificultad y su vista borrosa apenas podía distinguir a Hyunjin frente a él con algún aparato extraño.
<<—Es admirable como soportas la droga ¿eres un ex adicto? O ¿aun sigues consumiendo?
La voz de Hyunjin parecía lejana a pesar de estar a unos pasos frente a él.
—Eres… eres nada más que otra basura como tu familia —pronunció, apenas podía escucharse y notar lo cansado y débil que sonaba, tan poco intimidante frente a la figura del Hwang que se inclinaba para tomar su cabello y elevar su cabeza de un tirón.
—Una basura que te tiene a su disposición.
Han endureció su mirada, al menos esperaba que se notara que no tenía miedo y que aun en la forma en que se encontraba no se doblegaría a él.
—Jodiste mi negocio Han, no podías salir ileso de eso.
—Jodi tu mierda porque estabas metiéndote con mis amigos, con gente que no merece tu mierda
Hwang dio otro tirón haciendo que el cuero cabelludo de Han doliera y soltara un quejido.
—Por esto es que nunca he podido confiar en ti —habló entre dientes, forcejeando como podía, aunque apenas un poco de movimiento lo cansaba. —Tu familia es una mierda que usa a la gente pobre para mantenerse en la cima, son un asco, pero al menos pueden admitir que lo son, tú te alejaste de ellos y quieres que creamos que eres diferente, quieres jugar al niño bueno que se mete en trabajos sucios para desprestigiar a su familia, pero mantienes una puerta abierta, nunca has apuntado realmente hacia tu familia, te da miedo perder ese lugar al cual regresar cuando termines con tu berrinche…
Hyunjin observó con asombro como Han podía decir todo aquello, como mantenía la firmeza aun cuando estaba tan desecho por la droga y las heridas en su cuerpo.
—Te odio Hyunjin, te odio porque quise confiar y no vi en ti nada que pueda ser rescatable.>>
Lo que recuerda después de eso es despertar en su cama con Changbin cuidando de él, le dijo que lo encontraron fuera de la guarida de Hyunjin lleno de golpes y heridas de diferentes armas, además de una cantidad algo preocupante de una droga extraña, aunque no era grave y Hwang les había dado la información necesaria sobre lo que le dio.
Desde ese día Jisung empezó a notar cambios en el mayor, eran cosas sencillas, nadie lo notaría, pero él tenía su atención centrada en él, así que era fácil ver los ligeros cambios, era eso lo que le permitía pararse frente a la puerta de Hwang y tocar, lo que le dejaba dar ese beneficio de la duda y esperar que su “enemigo” no fuera tan idiota.
—Oh ¿en problemas ardilla?
La voz de Hyunjin llegó tan molesta casi tan pronto como abrió la puerta, en ella se encontraba el característico tono burlón que siempre usaba, incluso cuando le apuntaba con un arma.
—Cállate…
Fue lo único que Jisung dijo antes de caer desmayado.
…
Despertó sintiendo algo fresco en su frente, tardó un poco en entender dónde estaba, apenas podía recordar lo sucedido antes de llegar ahí. Se acomodó en la pequeña cama sentándose y observando a su alrededor. Quiso mover una de sus manos, pero notó que estaba esposado a la cama, soltó una risita y con la otra quito el paño mojado de su cabeza.
—¿No bajas la guardia ni con un herido? —cuestionó cuando sintió la presencia de alguien entrando a la habitación.
—No si ese herido ha intentado matarme antes —contestó el otro joven acercándose y tendiéndole una pastilla junto a un vaso de agua.
Jisung resopló, pensaba que Hyunjin podía exagerar demasiado, más aún cuando el único con la vida del otro en sus manos había sido él. Tomó las cosas que le extendía sin sentirse muy seguro de ello, observó al mayor y después de un intercambio de miradas tomó el medicamento sin decir nada.
—¿Quién fue?
Soltó el rubio, aun parado junto a la cama y con un tono que no era cálido o de preocupación, era más bien áspero. Jisung soltó aire con fuerza, se removió en su lugar recargándose en la pared, al tiempo que sonaba las esposas para que Hyunjin captara que le incomodaban, claro que al rubio eso le importaba poco y decidió ignorarlo.
—Tuve un pequeño encuentro con los Lee, un trabajo que salió mal —contestó antes de posar su mirada en Hyunjin, justo a tiempo para observar algo de preocupación en su rostro, no duró mucho, rápidamente cambio su expresión, se alejó para tomar una silla y colocarla junto a la cama para sentarse.
—¿Bang lo sabe? —Jisung escuchó la pregunta y solo le miró sin entender, Hyunjin suspiró. —¿Sabe que te metiste con los Lee? Quiero suponer que no, no creo que te dejara hacer ese trabajo si los involucraba.
Jisung soltó una risita, Hyunjin lo miró frunciendo el ceño.
—¿Te preocupa?
Hyunjin soltó un fuerte “Ja”, algo exagerado pensó Jisung.
—No, pero sé que hay razones para que sean un peligro para ustedes y lo conozco, la muerte es una esperanza si ellos llegan a atraparte —habló sorprendiendo un poco a Jisung por el conocimiento de Hwang sobre aquello. —Yo soy un idiota, un niño rico mimado que esta haciendo berrinche y al que le gusta jugar contigo, pero ellos son unos psicópatas que realmente te usaran solo para divertirse.
Jisung alzó los hombros restándole importancia a lo que decía, más por que no quería pensar en todo lo que aquello podía significar.
—No lo sabe, no quería decirle ya que el pago era bueno, pero sabía que no querría hacerlo.
Fue corto, pero Jisung escuchó el bufido proveniente de Hwang ¿antes habían hablado tanto? ¿siempre era así?
—Eres un idiota, vuelve a dormir —dijo levantándose y al acercarse a la orilla de la cama tomó el tobillo de Jisung para halarlo dejándolo nuevamente recostado. —Ahora sé porque vi a los hombres de Lee merodeando por el lugar, no puedes irte en este momento.
El más joven no se opuso, aun se sentía cansado y le dolían las heridas, lo menos que quería era moverse, aunque sabía que debía regresar rápido a donde su equipo, no quería que se preocuparan o metieran en líos por su culpa.
…
Cuando volvió a despertar pudo ver por la puerta de la habitación a Hwang y logró escuchar que hablaba con alguien. Se levantó un poco y trató de escuchar mejor la conversación, pero estaba lo suficientemente lejos, sin embargo, pudo captar un nombre.
“Felix”
Tan pronto aquel nombre llegó a sus oídos Jisung despertó por completo y comenzó a buscar la forma de deshacerse de las esposas, tenía que salir de ese lugar.
Su estómago se revolvió, un sentimiento de dolor más fuerte que el de la herida de bala en su costado se instaló en su pecho, de pronto sentía que el aire se le acababa, tenía miedo ¿Por qué había contactado a los Lee? ¿Iba a entregarlo? Se movió con dificultad una vez que logró sacarse las esposas, se acercó a la mesa donde parecía que Hyunjin había estado preparando algo para comer.
“Que idiota” pensó al ver el cuchillo, Hwang no era tan precavido como podía haber creído.
Tragó duro sintiendo el nudo en su garganta doler, las manos le temblaban, pero pudo tomar el cuchillo y colocarse al lado de la puerta esperando que Hyunjin entrara.
—Siempre siendo una mierda ¿no es así? —soltó luego de acorralar al rubio tan pronto este dio un paso dentro de la habitación.
Hyunjin le miró con fastidio, no había una pizca de miedo en su expresión y Jisung no sabía si aquello era bueno, odiaba no poder intimidarlo en absoluto.
—¿Cuánto te iban a pagar por entregarme? Pensé que habías dicho que tenías respeto por mi
Escupió las palabras con resentimiento mientras apretaba más el cuchillo en su cuello, casi podía ver la sangre saliendo.
Hyunjin le miro y Jisung no pudo descifrar aquella mirada, solo lo vio tragar saliva antes de moverse con rapidez para tomar la mano de Jisung y quitar un poco de presión.
—Siempre saltas a conclusiones —masculló antes de empujarlo. —Si aun no puedes confiar en mi entonces ¡lárgate y no vuelvas a buscar mi ayuda!
Ahora si el más joven podía captar las emociones que provenían del más alto, dolor, ira, no solo lo veía en su mirada, si no también podía sentirlo en el tono de su voz. Jisung soltó el cuchillo y empujó a Hyunjin antes de salir de ahí.
…
Han llegó a su escondite con el dolor en la boca del estomago que no se iba, los sentimientos habían ahogado el dolor físico, así que había podido moverse con rapidez.
Tan pronto piso la guarida, Bang Chan y Changbin lo recibieron con un montón de preguntas y abrazos, se sintió más relajado al estar ahí y sentir el amor de aquellos que llamaba su familia.
—Dios Jisung, ¿Por qué no nos dijiste nada? Sabes que no me gusta que hagan trabajos sin consultarme ¿te metiste en muchos problemas? ¿estas bien? —habló Chan con rapidez haciendo a Jisung reírse un poco.
—Claro que no esta bien ¿no lo ves? Está herido por todas partes —gritó Changbin desde el baño donde había ido por el botiquín para curarlo. Jisung había querido decirle que no lo necesitaba, pero no quería tener que decir que estuvo con Hwang y que este lo había curado con anterioridad.
—Por cierto, poco antes de que llegaras nos llegó el pago por el trabajo que hiciste, así que no puedes ocultarle a Chan con quien terminaste involucrándote
Changbin habló colocándose frente a él y sacando diferentes cosas para curarlo. Jisung lo miró confundido ya que su misión había sido un fracaso, tenía que matar a alguien, pero no había podido hacerlo, así que el pago no debería haber llegado.
—¿Qué sucede? Pareces confundido —cuestionó Chan y Jisung negó.
—Lo importante es que estas a salvo, y bueno, el dinero extra no nos viene mal —dijo Changbin con una sonrisa, estaba listo para empezar con su trabajo solo para notar que ya estaba curado y de una manera muy limpia, eso hizo que le mirara con una ceja enarcada. —¿Con quien nos traicionaste? ¿Vas a ser como un gato que traiciona a su amo al ir a comer a otra casa?
Habló con un tono falso de indignación provocando una risa en ambos chicos que lo miraban.
—No sería capaz de traicionarlos, pero tenia que esconderme en algún sitio —contestó aun entre leves risas.
—Hablando en serio Jisung, ahora que veo bien tus heridas ¿Por qué te tomaron? —Changbin no pudo ocultar más la preocupación.
Chan se alejó un poco de ellos, se sentía culpable por las heridas del más joven. El par que estaba en el sofá lo siguió con la mirada, sabían que Chan ocultaba muchas cosas, no querían presionarlo, pero si no hablaba sobre las cosas importantes, ellos continuarían metiéndose en problemas más grandes de lo que pensaban.
El mayor parecía a punto de decir algo cuando uno de los teléfonos sonó. Changbin lo tomó notando un mensaje de un numero desconocido.
—Jisung ¿estuviste con Hwang?
El menor no sabía cómo responder, así que solo estaba ahí abriendo la boca como un pez sin que una palabra saliera de esta, menos aun cuando la mirada de Changbin era tan maliciosa ¿Qué estaba pensando?
—Parece que él se encargo de tu trabajo y por eso recibiste el pago —continuo Changbin.
Chan tomó el celular y leyó el mensaje, algo más debió llegar porque en cuestión de segundos corrió hacia el almacén.
—No hay tiempo de responder preguntas, tomen sus armas, tenemos que salir de aquí —habló Chan lanzando a ellos un par de mochilas donde contenían diferentes artefactos que llevan consigo en las misiones.
Changbin obedeció al mismo tiempo que revisaba nuevamente el celular y entendía la reacción de Chan. Se colocó tras Jisung y entre leves empujones lo subió a la camioneta para marcharse.
El más joven apenas podía procesar lo que pasaba, el cansancio por las heridas y el medicamento aun le mantenían algo adormecido.
La camioneta arrancó y después solo disparos.
…
—No recordaba que fueras tan inútil Bang Chan —pronunció el rubio con desprecio, su mandíbula estaba apretada, Changbin podía notar sus manos temblar, se estaba conteniendo y él estaba listo para saltar si se atrevía a lastimar a chan.
—Deberías calmarte Hwang, sé que es mi culpa, pero no vamos a recuperarlo si nos quedamos solo tirándonos mierda. —La voz de Chan era firme, sus puños estaban apretados de forma dolorosa y Changbin sentía el dolor por cómo se culpaba.
Hyunjin bufó antes de darle la espalda, tenía razón, pero eso no aliviaba la frustración y la rabia que sentía.
Changbin se levantó del pequeño sofá en la especie de sala de la guarida de Hwang, se dirigió hacia Chan, necesitaba que se relajara y empezaran a moverse para ir por Jisung, así que le habló con calma, no sabían lo que los Lee estaban planeando, así que tenían que ser cuidadosos.
—El problema es que si sabemos que planea —elevó la voz Hyunjin, cansado de escuchar al par y la forma en que Changbin era ajeno a la realidad que le ocultaba el mayor. —Deberías pedirle a tu querido que te cuente realmente toda la historia y su relación con los Lee, esto es algo personal y si Jisung termina muerto será su culpa.
Changbin caminó hacia él con toda la intención de golpearlo, él también estaba estresado y ansioso por no saber de su amigo.
—Cállate Hwang, no tienes derecho a meterte en donde no te llaman, si no te he golpeado hasta ahora es porque ayudaste a Jisung, pero créeme que lo haré ahora si sigues tirando tu veneno sin razón.
Hyunjin lo miró con incredulidad, Changbin solo se detuvo ya que Chan lo tomó del brazo para evitar una pelea.
—Recuerda que Jisung te odia, así que nuestros problemas son algo que resolveremos entre nosotros, no tienes nada que ver con nosotros. —Hyunjin esta vez frunció el ceño y apretó la mandíbula conteniéndose tanto como podía. —Conoce tu lugar Hwang.
—Son unos idiotas —soltó dándose la vuelta y tomando sus cosas para salir de ahí. —Iré yo solo por Jisung, no se metan en problemas, no quiero tener que decirle como se murieron por su propia estupidez.
Changbin volvió a querer golpearlo.
…
Hyunjin sabía que estaba siendo impulsivo e idiota, pero no podía controlar nada de su persona cuando se trataba de Han. Cuando su nombre o imagen aparecía frente a él era como si todo alrededor dejara de existir, su concentración estaría fija en él, lo que hacía, lo que decía, todo era registrado por cada uno de sus sentidos.
No encontraba la razón de aquello, pero tampoco le importaba, Han era su razón para mantenerse andando y eso era lo único que necesitaba saber.
“Al final soy un niño rico mimado y tú eres mi juguete favorito” murmuró antes de bajar de su auto cargando sus armas y listo para entrar a aquella mansión.
…
La entrada fue simple, pero el verdadero campo de batalla era un pasillo largo con un par de guardias que protegían a Felix, quien resguardaba la habitación de su hermano. El menor de los Lee parecía encantado con la situación, su sonrisa era extraña y hacía helar la sangre de Hyunjin que avanzaba noqueando a cada uno de los inútiles guardaespaldas.
—Parece que desde Chan no han podido conseguir buen servicio de seguridad —elevó su voz mientras pasaba una de sus dagas por el cuello de uno de los hombres, había sido particularmente molesto así que no dudo en matarlo, aun cuando al resto solo los había noqueado.
Felix elevó sus hombros y se acercó a Hwang quien levanto su pistola apuntando a su cabeza.
—Eres listo, no sé porque viniste aquí si sabes la historia —pronunció Felix manteniendo su sonrisa.
Hyunjin lo sabía, pero era por eso que la mejor opción era que él rescatara a Jisung, además había algo excitante en sentirse el héroe de la historia, aunque fuera una fantasía el pensar que Jisung le agradecería de alguna forma por ello.
—Oh, así que estas enamorado… —pronunció Felix ensanchando su extraña sonrisa. —Eres igual que Minho, haciendo todo por amor
Hyunjin mantenía el arma en su cabeza, pero Felix no parecía interesado en ello, solo daba pequeños saltos con una emoción que el mayor no entendía.
—Es una lastima que no pueda dejarte pasar para que rescates a tu enamorado, cuando Minho sepa que no eres Chan ¿qué crees que sucederá? —cuestionó acercándose, pegándose más al arma. —Tienes que dispararme Jinnie, si no lo haces no podrás entrar ¡Hazlo! ¡Dispárame! Sería bueno morir en nombre del amor —pronunció agudizando su voz, llevó sus manos al arma evitando que Hyunjin pudiera alejarse.
La piel de mayor se erizó, nunca había visto a Felix de esa forma.
—¡Hazlo Hyunjin! —gritó aun sosteniendo el arma, pero el mayor no iba a moverse, estaba asustado por la actitud del más joven. —Hazlo o Minho se encargará de convertir a Jisung en un cascaron vació ¿has visto sus diseños? Será una bonita muñeca.
Las palabras llegaron directo encendiendo un interruptor que le hizo moverse con rapidez para alejar las manos de Felix y en lugar de dispararle solo noquearlo con un fuerte golpe.
—No dejare que toquen a Jisung y tampoco dejare que disfruten de toda esta asquerosa situación donde nos enredaron —escupió las palabras con el miedo que se había convertido en rabia.
Caminó por el pasillo hasta llegar a la habitación donde se encontraba Minho. Al entrar se encontró con Jisung atado por las muñecas de extremo a extremo, lucia mal, realmente herido y Minho estaba frente a él, a espaldas de la puerta contemplando al más joven.
—Le mostré uno de mis diseños, pero parece que ninguno le gusta —habló Minho sin apartar la mirada de Jisung, había escuchado la puerta abrirse, pero nada lo alteraba —Quería conservar sus ojos porque me gusta mucho como me mira, puedo sentir el odio ¿no es fascinante?
Por fin se giró para ver a Hyunjin y cambiar su sonrisa por una expresión vacía al notar el arma que le apuntaba.
—Eres tú —soltó con decepción.
El rubio no desvió ni un poco la mirada, necesitaba que Lee entendiera que no le tenia miedo, que estaba dispuesto a pelear y morir por el hombre que permanecía inconsciente. Minho volvió a sonreír, bajó la vista y caminó igual hacia Hyunjin.
—Tu mirada también es bonita, pero no me gustan los juguetes que vienen del mismo lugar que yo —murmuró mientras caminaba acercándose cada vez más y Hyunjin comenzaba a dar pasos hacia aun lado, comenzando a ir en círculos. —No importa que tanto te esfuerces, nunca podrás deshacerte de tu apellido, de la sangre que corre por tus venas, de tu pasado y el como fuiste criado, de las cosas que han condicionado parte de tu comportamiento y personalidad
La voz de Minho era suave y baja, pero sonaba de forma estridente en su cabeza, tanto que revolvía su estómago.
—Por eso tu pequeña ardilla te odia, porque él sabe qué tipo de persona eres ¿no es adorable? —detuvo su paso para girarse a mirar a Jisung, sus ojos brillaban de una forma que asqueo a Hyunjin. —No eres diferente a mí… estas igual de atado a uno de ellos como yo y te odian igual que a mi…
Hwang disparó, disparó su arma que no llegó a dar a Minho, no buscaba darle, solo hacer que se callara. Minho rió.
—Eres tan…
No terminó de hablar porque Hyunjin se abalanzó contra él haciendo que cayeran al suelo y empezó a golpearlo. Minho no hizo más que recibir los golpes entre risas que helaban la sangre del rubio.
—cállate, cállate, cállate.
Repetía una y otra vez mientras golpeaba, el rostro de Minho se llenaba de sangre, pero la risa no se detenía.
Solo después de minutos Hyunjin cansado, con lágrimas en los ojos, se alejó del mayor, había descargado todo su miedo, ansiedad y rabia en el castaño que yacía a su lado aun soltando quejidos que intentaban ser una risa.
—¿Estas satisfecho? —cuestionó en un hilo de voz, no podía siquiera moverse por la cantidad de golpes que había recibido y al escucharlo Hyunjin quiso seguir, tomar su arma y terminar con él.
—No soy como tú, no soy mis padres, ni su pasado, no me parezco a Felix ni mucho menos a ti —habló con calma, sus manos temblaban y las lagrimas aun corrían por su rostro. —Quizá no estoy limpio, he hecho cosas crueles, sé que no puedo limpiar mis manos…
Hizo una pausa mientras se levantaba del suelo para dirigirse hacia Han. Minho soltó una risa seca, Hyunjin trató de ignorarlo.
—No puedes, pero por eso vienes a buscarlo porque sabes que es mentira lo que dices ¿no? —la voz sonaba apagada y entrecortada —Quieres que él vea en ti eso que quieres creer, te asusta perderlo porque sabes que él te ve como eres y sus sentimientos por ti son los únicos que se sienten reales…
La risa seca siguió a esas palabras, Hyunjin no estaba entendiendo el punto de toda aquella palabrería.
—Pero eres idiota, deseas que él te vea como alguien bueno, posiblemente deseas que corresponda tus sentimientos —volvió a reír y el rubio estaba por regresar a golpearlo. —Tienes razón Hyunjin, no somos iguales, yo no finjo ser alguien que no soy para agradarle a Chan, a mi no me importa si él me odia, no deseo cosas imposibles, no soy un idiota…
Hyunjin decidió ignorarlo, las palabras calaban dentro de él, pero no debía permitirle jugar con su cabeza, así que comenzó a desatar al joven por el que estaba ahí y lo tomó entre sus brazos aun inconsciente.
—Mi familia estará feliz de ser quienes descubran la mierda de los Lee, no me fascina la idea de que ellos escalen en poder, pero al menos eso dejara a tu familia en la mierda.
Minho continuó riendo en su lugar, él no podía perder.
…
Jisung despertó en una habitación conocida, sin embargo, eso no lo reconfortaba.
—No intentes moverte, solo dolerá como el infierno —escuchó la voz del rubio y se quejó rodando los ojos.
El castaño recibió un pequeño golpe en su costado que lo hizo quejarse en voz alta y doblarse del dolor, cosa que solo le provoco más malestar.
—Te lo dije ¿no?
—Idiota —masculló, antes de levantar las manos pidiendo paz luego de ver las intenciones de Hwang de golpearlo de nuevo.
—Un poco de respeto ante la persona que te salvó —dijo en voz baja a lo que Jisung le miró sorprendido.
—¿Dónde están Changbin y Chan? —la pregunta hizo que el pecho de Hyunjin se oprimiera, era una confirmación de que para Jisung lo más importante era aquel par, además le molestaba sentir celos cuando él quería ser más desinteresado.
—Están bien, los puse a salvo igual que a ti —habló bajando la mirada y levantándose de la silla para dirigirse a la pequeña mesa al otro lado donde tenía un paño y agua con la que limpiaba las heridas del más joven.
Jisung observó cada uno de sus movimientos, se sentía confundido, con sentimientos encontrados.
Hyunjin volvió a sentarse a su lado y llevó el paño húmedo hasta su rostro, limpiando su mejilla que dolió ante el ligero toque, hizo un leve gesto de dolor y el rubio hizo menos presión antes de continuar con su labor. Jisung le miró notando la delicadez en sus actos, la mirada que lo evitaba a toda costa, pero más importante, notó el leve rubor en su rostro.
—Hyunjin…
Su voz salió más débil de lo que esperaba, pero logró que la mirada del rubio conectara con la suya. No podía decir cuanto tiempo permanecieron en aquella posición, solo mirándose a los ojos, sintiendo que las emociones se desbordaban.
—¿Me odias? —preguntó con la misma voz débil, casi podía decir que sentía el temor al soltarla.
Hyunjin negó, sin despegar su mirada.
—¿Tú me odias? —la voz del rubio casi sonaba quebrada, eso oprimió el pecho de Jisung ¿Por qué sonaba tan vulnerable?
¿Dónde estaba el Hyunjin que lo acorralaba y lo apuntaba con su pistola? El que lo atrapaba y torturaba por haberse metido en sus negocios, el que lo miraba desde arriba con una sonrisa fastidiosa y le llamaba ardilla.
—Si —contestó con sinceridad.
La mano que presionaba su mejilla cayó, al igual que la mirada del rubio. Jisung se movió y llevó su mano a la barbilla ajena para hacer que lo volviera a mirar.
—No podría no odiarte, eres molesto… —pronunció ante la mirada cristalina de Hyunjin, podía ver cómo le dolían sus palabras y le gustaba, le gustaba por fin poder intimidar al otro. —Sin embargo, creo que no es todo lo que siento por ti.
Los ojos de Hyunjin se abrieron, quiso decir algo, pero fue interrumpido.
—En este momento solo siento ganas de besarte y seguir viendo como lloras por mi
La expresión de Hyunjin no podía ser más obvia para el menor, podía ver sin duda como sus palabras le afectaban causando un conflicto interno por como odiaba que Jisung se elevara tanto, pero al mismo tiempo le excitaba la idea de Jisung dominándolo.
—Una pena que no pueda moverme en este momento —soltó su barbilla y se reacomodo en la cama dando por terminado el tema y dejando a un decepcionado Hyunjin.
El rubio volvió a golpearlo haciendo que se quejara con fuerza.
—Mentí, la verdad es que si te odio… demasiado.
Jisung rió mientras veía como el otro arrojaba el paño con fuerza en el tazón con agua y salía de la habitación.
