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El heredero de las sombras inició su mandato poniendo una bala en la sien de su antiguo jefe.

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Para Rei le era difícil imaginar un futuro.

 

Probablemente porqué no tenía muchas opciones y era inútil imaginar algo más. O terminaba muerto en alguno de sus trabajos o debido a que algún ingenuo con ansias de venganza pensó que eliminar al heredero de los Suwa le causaría algún tipo de reacción al despiadado patriarca. 

 

La segunda opción era que sobreviviría lo suficiente como para heredar las riendas de la familia y así continuar el famoso legado de las sombras.

 

Rei no veía más opciones justo como Shigeki había planeado, pero el destino podía ser cruel y el patriarca lo vería cuando sus planes se vieran realizados de la peor forma posible para él.

 

El heredero de las sombras inició su mandato poniendo una bala en la sien de su antiguo jefe.

 

Recuerda que Kazuki soltó un suspiro de alivió una vez que el cuerpo del antiguo jefe se desplomó en el suelo, el plan iba a la perfección y ahora solo necesitaban salir de ahí, regresar por Miri y alcanzar el vuelo que los llevaría lejos de la familia Suwa.

 

Su ingenuo compañero no estaba enterado del cambio de planes, por lo que cuando vió a los guardias entrar y dirigirse a Rei como "jefe" empezó a gritar pidiendo una explicación.

 

Uno de los guardaespaldas cometió el error de querer callar sus protestas con un puñetazo, Kazuki cerró los ojos esperando el impacto pero en su lugar su rostro quedó salpicado de la sangre del otro hombre.

 

El nuevo jefe había sido generoso ese día, esperaba que un disparo de advertencia en el brazo fuera suficiente para dar el mensaje.

 

En un mundo ideal Rei hubiera preferido no tener nada que ver con los negocios de la familia, si por él fuera todo eso sobre el legado pudo haberse ido a la mierda, pero lo cierto es que la familia Suwa no era algo que podían erradicar de la noche a la mañana, incluso si lograban escapar tendrían que pasar el resto de sus vidas con ojos en la espalda tratando de proteger a su pequeña familia. Él no quería que vivieran así.

 

Kazuki y Miri merecían llevar una vida pacífica y alegre. Llena de lujos y todo lo que pudieran desear porque lo merecían después de todo lo que habían pasado, y si para eso Rei tenía que condenar su alma, pues así sería.

 

Al menos Kazuki había empezado a ceder poco a poco, o al menos eso parecía mientras se retorcia de placer sobre el costoso escritorio en su ahora nueva oficina.

 

–R-Rei,–balbuceo en medio de las estocadas. Se sostenía fuertemente de los hombros del otro y luchaba por recuperar la coherencia– ¡ Ah ! Nn-no deberíamos hacerlo aquí. Haa

 

–¿Y por qué no? 

 

–Era la oficina de tu padre.

 

El que su anterior dueño haya sido su jefe solo le daba más motivos para hacer esto aquí. Este lugar vió incontables torturas y humillaciones a su ser, y si iba a pertenecerle ahora Rei quería reemplazar esos recuerdos con con los de su verdadera familia. 

 

¿Y era necesario hacerlo en el escritorio? Tal vez no, pero la imagen del anciano desgraciado llorando en el infierno por tal acción solo le hacía aumentar la fuerza en sus caderas.

 

–Es mía ahora, –le susurró al oído y gruñó al sentir las paredes de Kazuki contraerse alrededor de su polla–. Puedo hacer lo que quiera con ella.

 

–A-alguien puede entrar,–Kazuki protestó de nuevo. Pero a decir por la forma en la que sus torneadas piernas se enredaron alrededor de su cadera la idea no parecía disgustarle.

 

–Aunque lo hicieran nadie podría decirme que hacer,–el de cabello negro se inclinó sobre el cuerpo de su pareja para volver a marcar su cuello y hombros–. Alguien podría entrar justo ahora, vernos así y aún así obedecerian todo lo que ordenara.

 

Kazuki gimió de nuevo y se retorció levantando su pecho y llevando su cabeza hacía atrás. Un hilillo de saliva se resbalaba de sus mejillas mientras pequeñas lágrimas se quedaban atrapadas en sus largas pestañas. Rei sonrió al ver que había dado con el lugar.

 

Tomó una de las piernas del rubio y la levantó sobre su hombro, dándole mejor acceso a para golpear contra ese punto.

 

–Parece que te gusta la idea, después de todo siempre te gusto la atención– Rei gruño sintiéndose igualmente al borde de su orgasmo. Sus penetraciones se volvieron erráticas y bestiales al mismo tiempo que Kazuki olvidó que estaba intentando guardar silencio–¿Quieres que alguien entre y vea  lo bueno que eres para mí? ¿Quieres que vean como el jefe se coge a su "esposa"? 

 

–No,–el rubio lagrimeo avergonzado– Yo no soy-

 

Con una mano Rei golpeó el lado del regordete trasero del rubio y vio complacido la piel tornarse roja por un momento. 

 

–¿No eres mi esposa? Acaso no eras tú quien se llamaba a sí mismo la madre de nuestra hija.

 

Rei cesó sus movimientos por un momento para tomar entre sus dedos los sensibles pezones del rubio.

 

–Incluso tienes las tetas perfectas para el trabajo. 

 

Retorció los rojizos botones un poco antes de seguir con las penetraciones, y eso fue suficiente para por fin romper con las inhibiciones de su pareja que ahora se limitaba a gemir como animal en celo.

 

–¡Dentro! ¡Estas tan dentro! ¡Rei, voy a-ahh !

 

Rei sintió el líquido caliente manchar su torso y el interior del rubio contraerse deliciosamente alrededor suyo una vez más, dando unas últimas estocadas el menor se corrió tan dentro como pudo para después colapsar sobre el cuerpo bajo suyo.

 

Kazuki se fue incorporando poco a poco y comenzó a pasar gentilmente sus dedos a través del cabello negro del otro. 

 

Suspiro cual gato satisfecho y procedió a salir del calido cuerpo, algo de su semilla desbordó de la entrada del rubio cayendo sobre el escritorio y el nuevo jefe de los Suwa sonrió.

 

Esperaba que el viejo se estuviera retorciendo en su tumba.