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Break me in your hands

Summary:

Dejaré que se hagan una idea con los tags y lean bajo su propio riesgo.
Hay dos capítulos, son dos versiones del mismo One-shot, uno termina bien, el otro no tanto.

Notes:

El Guasón y Batman son versiones diferentes a las del DCEU, pueden imaginarse la versión que quieran, yo los escribí pensando más en los cómics, aunque como no sé mucho sobre el Guasón puede que haya quedado algo ooc.

Chapter 1: Good Ending

Chapter Text

—Oye, muñeco, he pensado que eres realmente lindo ¿Sabes? Creo que deberíamos salir —Digger sonrió al espejo, ¿Desde cuando se preocupaba por cómo coqueteaba con alguien? Bueno, desde que se enamoró de Abner Krill. Al mirar su reflejo, se percibió patético —Mierda, Digger ¿Qué carajos te pasa? —suspiró para sí mismo.

Se limitó a peinarse, si es que echar agua a su cabello y alborotarlo con sus dedos era peinarse. Después se colocó su gabardina y salió del muy pequeño apartamento que había conseguido, era difícil conseguir dónde vivir siendo un criminal, a pesar de haberse ganado su libertad seguía siendo de manera extraoficial.

El mismo caso era el de Abner, regresó a vivir a Gótica y Digger no tenía idea de por qué regresaría a ese lugar. Pero era bueno, iba de vez en cuando a visitar a Harls y después a pasar tiempo con Abner. Sabía que era peligroso, pero aún así, Digger fue descuidado como siempre.

En uno de esos días, Digger llegó a Gótica con ayuda de Harley como era costumbre, ella era bastante lista y una gran amiga en realidad, sabía que el Australiano tenía encuentro con aquel metahumano así que quería ayudarlo en lo más que pudiera. Pero ese día no sería como los demás.

Era ya de noche, una hora peligrosa, no para los civiles, sino para los criminales. Aún así, Digger se dirigía con el perfil bajo hacia el callejón dónde se encontraba con Abner. Normalmente el metahumano estaba ahí primero, pero esta vez Digger encontró el callejón vacío, al menos lo que podía ver de él.

—¿Polkie? —susurró, tenía un muy mal presentimiento. Se adentró lentamente al callejón, dirigiendo su mano a uno de sus bumeranes.

Se detuvo cuando escuchó el seguro de una pistola y el frío metal presionando sobre su cien.

—¡Pero si es el Capitán Boomerang! ¿A qué debemos esta agradable visita? —escuchó una voz burlona, inmediatamente lo reconoció.

Digger volteó con cuidado, ahí estaba; el Príncipe payaso del crimen. ¿Por qué seguía en libertad? El miedo comenzó a correr por su cuerpo.

—Bueno, el peligro me atrae, ¿Qué te puedo decir? —sonrió en un intento de aligerar las cosas, aunque sabe que no debe jugar con el Guasón.

—Aw, o será... ¿Será acaso que olvidaste una de tus cosas aquí? —ante esas palabras la sonrisa de Digger cayó, pero la del payaso se hizo aún más grande. Éste tronó sus dedos y de la parte más oscura del callejón alguien empujó al pobre metahumano. Abner Krill.

—¡¿P-Polkie?! —exclamó preocupado, todo el color de su piel se había ido por la vista que tenía.

Abner estaba atado de manos, había un inhibidor de poderes alrededor de su cuello y algunos moretones en su rostro. No se atrevió a levantar la vista.

—¿Creíste que dejaría pasar lo que ustedes dos hicieron? ¡Jaja! ¡Por supuesto que no! ¡No creas que te dejaré en paz después de que me robaras casi todo mi dinero! —apuntó la pistola a Digger y después a Abner —¡Y tú! ¿Crees que Batman te va a prestar el mínimo de atención? ¡No eres ni lo mínimo para que Batman se tome la molestia de atraparte! ¡Eres un chiste y eso que yo soy el payaso! —comenzó a reír.

El miedo comenzó a apoderarse de Digger, impulsado por la preocupación intentó correr para socorrer a Abner, pero una mano lo detuvo y ahora la pistola estaba presionada en su frente, justo en medio de sus cejas. El Guasón chasqueó los dedos de nuevo y dos personas con máscara tomaron a Digger por los hombros mientras otros levantaban a Abner, ambos fueron arrastrados hacia un almacén abandonado no muy lejos. Los tiraron al suelo de rodillas, uno frente a otro, la pistola del Guasón aún apuntando a la frente de Digger.

—Harley me habló mucho de ti —sonrió el Guasón, mirando el rostro de impotencia en el Australiano —Me divierte demasiado la forma en que se expresaba de ti, que eras un cretino y solo te importaban tú y tu unicornio de peluche ¡Que tierno! ¿Por qué molestarse en venir aquí por este pobre payaso?

—Tú eres el único payaso aquí, bastardo imbécil —una sonrisa torcida se dibujó en el rostro de Digger, hasta que sintió la mano del Guasón golpear su rostro y su estúpida risa maníaca.

—¡Creí que eras un cobarde más, George Harkness! ¡Oh, lo siento! Digger —el tono burlón del payaso solo enfureció más a Digger —Pero parece que algo te cambió... Hmmm. No sé, quizás... ¡Él! —apuntó la pistola hacía Abner, acercándose para presionarla directamente sobre su cabeza.

—¿De verdad? —las manos de Digger temblaban, pero intentó mantenerse indiferente —Él no tiene valor para mi, puedes dejarlo por ahí botado, está bien, llegaremos a un acuerdo tú y yo. Él no tiene importancia más que ser una herramienta para mis crímenes.

Abner levantó un poco la vista, Digger podía observar el dolor en su mirada. Sus palabras no eran verdad, pero no sabía de qué otra manera sacar a Abner de esa situación. Aún así, su plan se echó abajo cuando el Guasón comenzó a reír.

—¡Qué buen chiste! —el Guasón casi no podía con su propia risa —Si fuera así, no habrías querido saltar a salvarlo como si fuera tu damisela en peligro ¡Qué romántico! ¡El peor villano de Central City junto al peor villano de Gótica! ¡Un aplauso, muchachos, por la feliz pareja!

Los secuaces del Guasón comenzaron a aplaudir junto a él, Abner simplemente se encogía más avergonzado, lágrimas cayendo por sus mejillas. Digger debía encontrar una forma de sacarlo, pero le habían quitado sus bumeranes y no tenía nada más a la mano.

—¡Te entiendo, Digger! Son tan lindos cuando te siguen a todos lados como un perrito sin hogar. No importa que tanto los insultes, abandones o golpees, ellos te siguen sin replicar —las manos pálidas del Guasón se posaron sobre el cabello de Abner dándole un fuerte tirón para que levantara la vista —Harley y Polka-Dot Man no son tan diferentes, ¿Sabes?

Digger quería responder, quería gritarle que no hablara así de Harley o Abner, pero sus palabras se quedaron atoradas en su garganta.

—Él no es mi novio —murmuró Abner, su voz era débil y muy baja, casi inaudible.

—¿Qué? ¡Juraría que sí! ¡Qué lástima! —soltó el cabello de Abner con rudeza —Bueno, pero eso se puede arreglar. ¿Qué tal si montan un espectáculo para mí?

—¿Por qué haría lo que tú me pides, bastardo? —gruñó Digger.

—Harás lo que te pida —se burló, apuntando la pistola a la cabeza de Abner —O dile bye-bye a tu amigo. Dime, si le disparo ¿Su cabeza explotará como un globo lleno de confeti? —de nuevo comenzó a reír.

—¡Está bien, está bien! —la desesperación era evidente en la voz de Digger —Solo mantén esa jodida pistola lejos de él.

Otra vez esa maldita risa —¡Está bien! Ahora, comencemos con el espectáculo ¿Qué les parece?

Digger volteó a mirar a Abner, se veía tan débil, su mirada baja y la ropa hecha un desastre... Tenía que terminar esto pronto. Pero cuando la primera petición salió de los labios del Guasón, su sangre se heló.

—Quitale la ropa —pidió el payaso a Digger.

—¿Q-qué? ¡¿Qué mierda?! —intentó levantarse para protestar, pero la pistola regresó a apuntar a la cabeza de Abner.

—Me parece que no me pusiste atención, hazlo o tu preciado Polka-Dot Man pierde la cabeza.

Digger se reservó su enojo, miró a Abner; esta vez le estaba devolviendo la mirada, sus ojos derrotados, como si le pidiera que lo hiciera. Entonces se levantó y caminó cuidadosamente hacia Abner, arrodillándose a unos centímetros de él. Cuando estuvo cerca pudo observar que estaba temblando, el sudor y las lágrimas rodaban por su rostro, cuidadosamente puso su mano en la mejilla de Abner.

—Polkie... Está bien, no te preocupes, t-te sacaré de esto —susurró, su voz se quebró por el miedo y la impotencia. Lentamente puso sus manos en la camisa de Abner para retirarla, haciendo que el metahumano se sobresaltara.

—N-no, D-Digger... Digger, por favor, no —sonaba desesperado y asustado, sus manos atadas tratando de apartar las del Australiano.

—Shh, hey, Polkie, está bien. Tengo que hacer esto o nos va a matar a los dos —tomó el rostro de Abner entre sus manos, el otro se dejó de resistir, pero aún temblaba y lloraba.

Digger siguió en su tarea, retirando la camisa de Abner revelando su torso. Lentamente dirigió sus manos al cinturón de Abner, quitandolo mientras sus propias manos temblaban, lentamente bajó los pantalones y quitó las botas del otro, dejándolo solo con sus boxers.

—¿Qué esperas? ¡Quítale todo! —exclamó el Guasón, sentado en una silla no muy lejos de ellos.

—Bien... —susurró Digger, sus dedos comenzaron a jalar la ropa interior de Abner hacia abajo mientras él apartaba la mirada, su cuerpo temblaba y sus sollozos aumentaron.

Quedó completamente desnudo, y la vista sorprendió a Digger, miró la entrepierna de Abner mientras los sollozos del metahumano aumentaban.

—¡Mierda! ¡Ese si es un giro interesante! —comenzó a reír el Guasón —¡Jaja! ¡Polka-Dot Man tiene un coño! ¡Qué conveniente!

—¿Polkie? —murmuró Digger, mirando a Abner.

El otro simplemente lloró, se encogió avergonzado mientras sus manos intentaban cubrir su cuerpo. No quería que Digger se enterara de esa manera, no quería que sucediera tan pronto y mucho menos mientras el Guasón los miraba y se burlaba de ellos.

—Sí, bueno ¿Qué problema hay en eso? Este hombre tiene más pelotas que tú, ¡Maldito payaso! —gruñó Digger, no había más que rabia en su voz.

—Digger, basta —la voz de Abner se escuchaba tan pequeña, tan derrotada; había vuelto a ser el desastre de tristeza que era antes.

—Sí, sí. Basta de lloriqueos. Ahora es tu turno —señaló a Digger con la pistola —Quitate la ropa, y que sea rápido, no tengo mucha paciencia.

Digger no podía protestar, simplemente se levantó y retiró su ropa, cuando se deshizo de su ropa interior volteó a mirar al Guasón. Había miedo en el rostro del Australiano, sospechaba lo que el payaso quería que hicieran, solo suplicaba porque terminara pronto.

—¡Vaya, ese si es un cuerpo bien trabajado! Tal vez te mantenga para mí y te pida que me complazcas ¿Te parece el trato, Capitán? —sonrió ampliamente.

—Sabía que esa obsesión con Batman no era normal —masculló, después habló en voz alta —No, gracias, idiota. No me follo a payasos asquerosos cubiertos de talco barato.

Pero la audacia de Digger terminaría pronto cuando la pistola del Guasón volvió a apuntar a Abner.

—Está bien, no me gustaría que me pegaras algún virus que hayas contraído por coger con canguros —al mirar la expresión de asco y ofensa en Digger se echó a reír —Ahora, te sentaras en esa silla y dejarás que Polka-Dot Man te chupe la polla.

Uno de los secuaces del Guasón rápidamente colocó una silla detrás de Digger y lo forzaron a sentarse, sosteniendo sus brazos detrás del respaldo. Con los ojos llenos de terror, observó como otro de ellos arrastraba a Abner hacia él, tomándolo del cabello, obligándolo a gatear por el suelo, sus rodillas comenzaron a sangrar y su llanto aumentó. Finalmente, el hombre presionó el rostro de Abner contra la entrepierna de Digger antes de soltarlo.

—¡Mierda! ¡Vuelvelo a lastimar y te juro que te asesino yo mismo, imbécil! —gritó Digger al hombre que se alejaba indiferente de ellos, tomando de nuevo su posición.

Abner no se atrevió a alzar la mirada, simplemente se quedó ahí, en medio de las piernas de Digger, las lágrimas cayendo sin parar de sus ojos.

—¡Chúpale la polla! ¡Sé que lo haz hecho antes, Polka-Dot Man, no soy imbécil! —el Guasón se acercó a ellos y presionó la pistola justo contra la cabeza de Digger.

Con las manos temblorosas, lentamente tomó el pene de Digger y acercó sus labios, metiendo la cabeza en su boca para después tragarlo todo hasta la base. El Australiano lo miró horrorizado, había soñado con eso, pero no de esa forma.

—¡Eres realmente torpe! —el Guasón rodó los ojos y agarró un puñado del cabello de Abner, empujándolo más abajo hasta que la polla de Digger presionaba contra su garganta.

Abner cerró los ojos con fuerza, la mano del Guasón lo jalaba y empujaba, follando su garganta en la polla de Digger mientras se reía cínicamente. El cuerpo del Australiano se tensó, luchando contra la excitación, a pesar de la situación su pene comenzaba a ponerse duro por la fricción de los labios de Abner y la sensación cálida de su boca.

—¡Sí! ¡Eso es! ¡Prepara esa polla, Polka-Dot Man! —el Guasón seguía riendo, después miró a Digger —Tiene una boca muy linda ¿No es así?

—C-cállate, imbécil —gruñó Digger, conteniendo sus gemidos.

De repente, el Guasón jaló del cabello de Abner, apartándolo del pene ahora erecto del Australiano. Abner comenzó a toser y a tomar aire, la saliva mezclada con el líquido preseminal escurriendo por sus labios, su rostro estaba rojo y los ojos hinchados por el llanto.

—¡Excelente trabajo, Polka-Dot Man! ¡Tu madre estaría orgullosa! Tal vez habría comprendido que sirves más para chupar pollas que para ser un superhéroe —la risa sin vergüenza del Guasón llenó el lugar. Los ojos de Abner se cerraron y sus labios temblaban con rabia e impotencia.

—Solo mátame —suspiró Abner, dándose por vencido.

El Guasón dejó de reír, sacando su pistola y apuntando rápidamente a la cabeza del metahumano —Bien.

—¡NO! —la voz horrorizada de Digger lo detuvo —¡Espera! ¡Mierda! ¡Haré lo que me pidas, pero déjalo en paz! ¡Abner, cierra la boca!

La sonrisa psicópata del Guasón regresó, apartando la pistola. Se levantó y tomó los rizos de Digger, jalando su cabeza hacia arriba para que lo mirara.

—¿Pueden creer que este hombre dejó morir a uno de sus compañeros? ¡Quién diría que un hombre en traje de arcoíris lo cambiaría por completo! Es como una trágica novela, el criminal que fue abandonado por su padre se enamora del pobre criminal que asesinó a su madre y lo vuelve un buen hombre ¡Casi poético! ¡Van a hacerme llorar!

Algunos de sus secuaces rieron. Después el Guasón siguió hablando.

—Tampoco culpo a Polka-Dot Man por enamorarse de ti. Ese cuerpo es realmente sexy —sus manos pálidas tocaron el pecho de Digger —Muchachos, preparen sus cámaras, tal vez quiera llevarme un recuerdo de este hombre.

—Si tanto te gusto ¿Por qué no me chupaste tú la polla, bastardo? —gruñó con ira.

—Oh no, no te confundas, les dije que quería un espectáculo. Además ¡No soy un monstruo para interferir en su relación!

El hombre que retenía los brazos de Digger lo soltó, el agarre del Guasón en su cabello de igual forma se soltó, pero seguía apuntando a Abner con la pistola.

—¡Hora del acto final! —alzó su mano, como si fuera el presentador de un circo —Observaremos a dos hombres que se aman follando en este suelo, el Capitán Boomerang meterá su dura polla en la muy mojada vagina de Polka-Dot Man.

Digger abrió los ojos horrorizado por las palabras del Guasón, las lágrimas comenzaban a pinchar sus ojos, miró a Abner igual de aterrado.

—¡Vamos! ¿Qué esperan? ¡Queremos ver el show! —el Guasón presionó su pie en el pecho de Abner para tirarlo completamente en el suelo —Adelante, follalo.

El Australiano comenzó a sentir náuseas, miró a Abner temblando en el suelo, tan maltratado; sus piernas abiertas, había moretones en su cuerpo, sus rodillas aún sangraban. Sin más que hacer, Digger cayó de rodillas en medio de las piernas de Abner, tomó su rostro gentilmente, sus propias lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, cayendo en la piel de Abner.

—Lo siento... L-lo siento mucho —la voz de Digger se quebró, acariciando el cuerpo de Abner esperando hacerlo sentir aunque sea un poco seguro. Lentamente introdujo su miembro en Abner, provocandole al metahumano mucho dolor al sentir sus paredes abriéndose. Digger simplemente seguía balbuceando la palabra "Perdón" mientras las lágrimas llenaban sus ojos.

Abner no podía siquiera articular palabras, cerró sus ojos con fuerza, soltando gritos de dolor que rompían el corazón de Digger en pedazos, porque él estaba haciendo eso; lo estaba violando, todo había sido su culpa, quería desquitarse con el Guasón robándole su dinero y arruinando sus planes, jamás creyó que eso lo llevaría a tener que violar a la persona que ama.

Finalmente se enterró hasta el fondo, Abner había dejado de gritar pero seguía sollozando, se sentía enfermo; su cuerpo entero temblaba, sentía el sudor frío cubrir su piel pálida, se sentía débil y con ganas de vomitar.

—¿Qué esperas? ¡Creí haber dicho que lo follaras! —La voz del Guasón regresó.

Digger ya no podía ni ver el rostro de Abner, con el primer movimiento los gritos de dolor regresaron. Por instinto, las manos atadas de Abner se presionaron contra el pecho de Digger, intentando apartarlo. Él no quería que su primera vez con el hombre que ama fuera de esa forma.

Cuando la serie de embestidas comenzó, Digger procuraba no ser tan rudo, aún así, Abner se retorcía debajo de él, cerrando los ojos y presionando sus labios para no dejar escapar sus gemidos, su respiración era pesada, pareciera que quería sacar todo el aire de sus pulmones. Digger simplemente cerró los ojos, sus manos presionadas contra el suelo frío y húmedo.

—¡Follalo bien, Capitán canguro! —la voz del Guasón parecía genuinamente molesta. Se levantó y apuntó su pistola justo detrás de la cabeza de Digger —¡O les reviento la cabeza a los dos al mismo tiempo!

Digger no podía replicar esta vez, simplemente aceleró sus embestidas, yendo lo más profundo que pudiera. Abner comenzó a gritar de nuevo, ni siquiera suplicaba, no luchaba, solo lloraba como un niño desconsolado. El Australiano sintió entonces mucha humedad en su miembro, bajó un poco la mirada para averiguar; quedó horrorizado al ver su miembro cubierto de sangre mientras entraba y salía de Abner.

—¡Oh, mierda! —exclamó Digger lleno de impotencia y tristeza, sus lágrimas cayendo sin control a través de sus mejillas, giró un poco su cabeza para mirar al Guasón —Por favor ¡Ya basta! Te devolveré tu dinero, trabajaré para ti, mierda ¡Vas a hacer que lo mate! Solo déjalo ir.

—¡Pero si nos estamos divirtiendo tanto! —comenzó a reír de nuevo —Los dejaré ir cuando te corras dentro de él.

Digger negó con la cabeza —No quiero- Mierda, no tenemos protección, podría embarazarlo. Mierda ¡Mierda! M-me correré afuera, e-en su rostro si quieres, pero no adentro.

—Aww ¿Te imaginas eso? Un hijo tuyo y de Polka-Dot Man ¿Por qué no querrías eso? Tu niño, Owen, tal vez esté feliz de tener un hermanito —de nuevo rió a carcajadas —Ya sé ¡knock knock!

Digger frunció el ceño, sus mirada llena de ira e impotencia, lágrimas cayendo por sus mejillas mientras miraba al Guasón.

—¡Dije knock knock!

La voz de Digger tembló —¿Q-quién es?

—¡La ambulancia! ¡Venimos por el hombre herido!

—¿Qué-?

Antes de que Digger pudiera terminar, escuchó el disparo de la pistola del Guasón. Su corazón aceleró y su sangre se heló al escuchar un grito casi rechinante salir de la garganta de Abner, la bala había atravesado su pierna.

—¡Córrete dentro de él o el siguiente disparo va para su cabeza!

Digger giró su cabeza para mirar a Abner mientras aceleraba sus embestidas, tomó su rostro entre sus manos; se veía cansado, pálido y casi no había expresión en su rostro, había perdido sangre y se había deshidratado por el llanto y el sudor, estaba a punto de desmayarse.

—M-mamá... Mamá por favor... Por favor no l-lo obligues a hacerme esto... O-obedeceré si d-detienes esto —su voz era débil, mirando hacía un punto en el espacio, comenzaba a alucinar.

—No, Polkie, quédate conmigo. M-mierda ¡No te desmayes! —dió algunas palmadas contra la mejilla del metahumano. El mundo de Digger se venía abajo lentamente, todo comenzó a ser borroso excepto Abner, utilizando las últimas fuerzas que le quedaban para terminar todo de una vez.

Entonces escuchó el estruendo de los vidrios rompiéndose, todos miraron hacía la silueta de murciélago que aterrizaba en el lugar. Cuando los disparos comenzaron, Digger envolvió a Abner en sus brazos, cerró los ojos y esperó a que las balas impactaran en su cuerpo. Pero no pasó, abrió los ojos y miró la capa negra de Batman envolviendos, protegiéndolos de las balas.

—Sácalo de aquí —ordenó el caballero de la noche. Digger no se detuvo a hacer preguntas, simplemente tomó a Abner entre sus brazos y una prenda del suelo, después corrió lejos del lugar mientras escuchaba la risa del Guasón y los disparos, extrañamente no estaban dirigidos hacia él, pero eso le permitió escapar.

—Polkie… Mierda, por favor —llegó afuera del almacén finalmente, la noche era fría, sus pies desnudos golpeando contra el concreto hasta que cayó de rodillas.

—M-mamá… Ella… Ella nos está siguiendo —miraba detrás de ellos. Digger volteó y observó a uno de los matones del Guasón apuntándoles. Se escuchó un disparo, pero ninguna bala impactó en su cuerpo, en su lugar, el hombre cayó al suelo.

Digger miró frente a ellos, la silueta de un hombre, no pudo ver con claridad hasta que se acercó a ellos.

—¿F-Flag? —no sabía si sentirse sorprendido, confundido o aliviado, todo era tan extraño.

—Dámelo —se arrodilló para cargar a Abner, Digger dudó un poco, pero no podía hacer nada más, además, conocía a Rick Flag —Ven, debemos salir de aquí.

Rick ayudó a Digger a levantarse, el australiano simplemente lo siguió hasta la camioneta que estaba estacionada cerca de ellos, una vez adentro, el Coronel recostó a Abner en el asiento trasero con cuidado.

—Presiona en su herida, no es mortal pero ha perdido mucha sangre —ordenó. Digger simplemente se sentó al lado de Abner y cerró la puerta, haciendo lo que Rick le había pedido.

Digger estaba todavía sin palabras, simplemente miró a Abner, acariciando con su mano libre su rostro.

—Digger… —suspiró Abner, su voz era tan débil que apenas podía escucharse.

—Está bien… Está bien, muñeco —se inclinó para besar la frente de Abner —Lo siento.

Digger no entendía cómo Batman y Flag llegaron a ese lugar, tampoco sabía si eso significaba que al recuperarse ambos regresarían a Belle Reve, o si alguna vez Abner le perdonaría todo lo que pasó. La ira invadía su mente, había prometido darle a Abner una vida mejor, libre de crimen y sufrimiento, era más que claro que había fallado, tal vez asesinar al Guasón y a todos sus matones no arreglaría lo que hizo, pero era la única manera de sanar en la que podía pensar.