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Desde el baño de la habitación se escuchaban salir leves lamentos y una tos seca que llegaría a preocupar a cualquiera, al entrar a este la vista no mejoraba, la taza estaba repleta de pétalos rojos, rosas y blancos bañados en sangre y se podía observar a un joven tirado en el suelo limpiando aquel desastre que había terminado por manchar el suelo.
Después de un par de minutos, aquel chico castaño se levantó, limpió su rostro y espero unos momentos más a que la tos pasara, a que sus ojos no se vieran tan rojos. Cuando pudo sentir que el aire circulaba con normalidad revisó sus ropas para verificar que no había manchado estas con sangre y salió.
Se disculpó con sus amigos que lo esperaban afuera, los había retrasado por aquel repentino ataque de tos. Minhyuk estaba apenado, no pensaba que ese día tendría un ataque tan grave, pero quizá debía haberlo previsto: cada día era peor, era más constante, con más pétalos y sangre.
Cada día era más difícil mantener su enfermedad en secreto.
La condición de Lee era algo conocido como “Hanahaki”, una enfermedad extraña que parecía haberse originado en japón, por ello su nombre provenía de aquel país. El “Hanahaki” cobraba miles de vidas al año, la gente le teme pues es demasiado fácil contraerla y extremadamente difícil de “curar”. Enamorarse y no ser correspondido, eso era lo único que se necesitaba para caer enfermo.
Poco o nada se sabe sobre el “Hanahaki”, mucha gente dice que está ligado a la mente, ya que muchas veces las personas que la contraían no estaban de verdad seguras de no ser correspondidas y se curaban tan pronto declaraban su amor y descubrían que su amor siempre había sido correspondido. Hay quienes dicen que podías desarrollar la enfermedad simplemente al sentir que —aunque estés con la persona que quieres— esta no te quiera de la misma manera.
Minhyuk nunca había pensado demasiado acerca de aquella enfermedad, le era irrelevante; sin embargo, eso no evitó que cayera ante esta.
—Oye Min ¿estás bien? —preguntó Jooheon cuando notó la mano de su amigo en el pecho y como parecía que este se contenía.
Habían salido del cine y ahora estaban comiendo en un establecimiento de comida rápida, parecía que Jooheon era el único que había notado el estado de su amigo, aunque había alguien más en la mesa con su mirada preocupada fija en el castaño.
—Sí, todo bien —contestó Minhyuk con una sonrisa. Tragó duro y alejó sus manos del pecho que dolía con más fuerza que antes, aun así puso su mejor cara para evitar preocupar a cualquiera.
Un par de minutos antes, cuando entraron al establecimiento, se habían encontrado con la pareja de Hyunwoo y Kihyun. Minhyuk trataba de evitarlos desde unas semanas atrás, ellos empeoraban su condición y, muy a su pesar, era lo único que podía hacer.
Hyunwoo era su amor no correspondido y era el novio de Kihyun desde hacía casi un año. Los tres eran amigos, lo eran desde hace años cuando se conocieron en una fiesta de Jooheon. Minhyuk era alguien alegre y social, podía llevarse bien con cualquiera en cuestión de minutos y aquella pareja no había sido la excepción. Con el tiempo, la amistad de ellos se fue reforzando, se presentaron al resto de sus amigos haciendo el grupo más grande y en algún momento solo Hyunwoo anunció que estaba saliendo con Kihyun, para nadie fue sorpresa… o para casi nadie, ya que Minhyuk si se sintió algo sorprendido.
Después de aquella noticia el castaño quiso adjudicar su malestar a que ninguno de ellos le había contado que le gustara el otro, que se sentía herido por la falta de confianza, que solo era eso.
Sin embargo, aquel día que salió junto a Hyunwoo, que salieron solos al cine como muy pocas veces sucedía. En aquel momento mientras veían la película, cuando Minhyuk había dirigido la mirada a su acompañante y Hyunwoo había soltado una risa tan genuina que el menor se quedó cautivado, porque, aquella imagen era única: los ojos del mayor se cerraban con la elevación de sus comisuras, y lo hacían lucir tierno a pesar de la imagen ruda, o sería, que usualmente tenía, además, el sonido de su risa tan especial provocaba en Minhyuk las ganas de escucharla por siempre.
Fue entonces que entendió, que no pudo mentirse más.
Pasaron los días y las cosas entre ellos seguían normal, los sentimientos de Minhyuk se habían hecho claros, tan claros que su pecho comenzaba a doler, su garganta a picar y después de una semana de la revelación… Flores.
La tos había llenado de terror al joven, Minhyuk estaba seguro de lo que le estaba sucediendo, pero aun así fue al doctor al día siguiente solo para comprobar sus sospechas: tenía aquella enfermedad letal.
El doctor le había dicho sobre la extracción de emociones, pero Minhyuk lo había rechazado de forma contundente, no pensaba hacer aquello, no quería ser un muñeco sin emociones por el resto de su vida. El doctor también le menciono que notaba algo extraño en su condición, parecía haber un crecimiento acelerado de la flor en su pecho, si las palabras de Minhyuk eran ciertas, no llevaba más de una semana con la enfermedad, pero la flor parecía la de una persona que llevaba un promedio de dos meses creciendo.
Sabían que la enfermedad avanzaba diferente en cada persona, pero no habían oído hablar de un crecimiento tan acelerado. Aquellas palabras habían asustado aún más a Minhyuk.
Aun así, ahí estaba él, vivo después de 8 meses de aquel diagnostico que apenas le había ofrecido un mes de vida más. El castaño no entendía porque seguía vivo, pero lo agradecía, muy a su pesar, gracias a ese tiempo había podido seguir viendo a Hyunwoo, aunque sabía era contraproducente, pero la imagen de él sonriendo y siendo tan feliz le llenaba el corazón: quizá esa era la razón por la que seguía vivo.
Nadie sabía de su estado, no quería preocupar a nadie, mucho menos considerando que estaba vivo de milagro.
…
—Minhyuk, lo sé —habló Hyungwon cuando llegaron a la casa del mayor entre ellos. –Sé lo que estas ocultando —terminó de decir dejando al castaño estático frente a su puerta.
—¿De qué hablas? —dijo haciéndose el tonto y con una leve sonrisa mientras volvía a intentar abrir su puerta.
Hyungwon lo detuvo y sostuvo sus manos. El chico de cabellos rosas podría ser más joven, pero era más alto y actuaba de una manera más madura que el propio Minhyuk, además de que era atento con este, no podía ocultarle que algo pasaba.
—No me mientas, no a mí —la expresión en el rostro de su amigo le hizo dejar de lado su armadura, apretó los labios, le pidió con la mirada que lo soltara y que entraran primero a la casa.
Cuando entraron Minhyuk dejo fluir sus lágrimas, no quería que lo vieran de esa forma y mucho menos que descubrieran su secreto, pero no podía mentir, estaba aliviado de que alguien lo supiera y pudiera desahogarse.
Hyungwon lo abrazó y trato de tranquilizarlo, minutos después comenzó a hablar.
—¿Desde cuándo estas así? Puedo ver que estas empeorando mucho, luces más pálido y delgado. —habló el menor aun sosteniendo a su amigo.
—Desde que ellos empezaron a salir, quiero decir, Hyunwoo y Kihyun —pronunció apenas en un hilo de voz.
Hyungwon apretó los labios. La pregunta había sido más solo para comprobación: él ya lo sabía. Siempre estaba observando a su amigo, era inevitable no notar que tenía sentimientos hacía Hyunwoo.
—¿Por qué no dijiste nada?
—No podía, tenía miedo y no quería que se preocuparan por mí. —Minhyuk volvió a sollozar.
—Claro que nos preocuparíamos, pero no es algo malo, estaríamos contigo y te apoyaríamos. —Su voz suave y tranquila arrullaba al castaño, lo ayudaba a relajarse. —¿Le dijiste algo a él? —Minhyuk negó levemente separándose del menor y limpiando sus lágrimas.
—No podría, esta con Kihyun y están felices, no podría hacerle eso —dijo con una sonrisa, tratando de aligerar el ambiente. —Además ya sé que me rechazara, no veo el caso —agregó sentándose en el sofá de su sala y palmeando el lugar a su lado.
Tenía razón, las flores habían crecido en su pecho, su amor era unilateral y no podría imaginar que fuera de otra forma, no cuando su amado sonreía de aquella forma cuando estaba con el chico de cabellos violetas.
—Creo que deberías decírselo, en estos momentos lo importante no es si te van a rechazar, si no demostrar tus sentimientos, está bien ser un poco egoísta y liberarte de ese peso que cargas —habló de nuevo Hyungwon, sentándose a su lado y mirándolo con ternura.
—¿Por qué insistes con que se lo diga? —cuestionó con curiosidad.
—Porque entiendo lo que sientes, sé que vas a necesitar decirlo antes de que el tiempo se agote, porque creo que podría ser bueno que expreses esos sentimientos que tienes por Hyunwoo —sus manos temblaban un poco, Minhyuk lo notó y posó sus manos sobre las suyas. –Yo estoy pasando por lo mismo y pienso decirlo, pero entiendo si no es lo mismo para ti.
—Hyungwon… —apretó las manos ajenas y volvió a sentir sus ojos picar por las lágrimas.
—Hace unos meses una flor comenzó a crecer en mi pecho. —Minhyuk tragó saliva, podía predecir lo que venía, lo había notado, pero había tratado de evadir ese tema porque sabía que no podía corresponderle y aunque ahora quería detenerlo entendía que el menor necesitaba de ello y no podía actuar egoísta en esa situación.
Hyungwon antes de continuar hablando saco de su bolsillo una flor, una flor azul que se veía muy hermosa.
—Esta es la flor que crece en mi pecho. —La mirada que le dedicó a la flor hizo que el pecho de Minhyuk diera un vuelco, haciéndolo sentir extraño. —Según leí, significa “Mi amor es puro y limpio”, pero también significa “No me atrevo a confesarte mi amor”. —Regresó la mirada al mayor y le extendió la flor para que la recibiera.
Minhyuk volvió a inundar sus ojos en lágrimas, deseaba tanto poder corresponder esos sentimientos del menor, pero no podía, no se creía capaz de cambiar sus sentimientos a estas alturas y aun si lograra cambiar, el moriría dentro de poco.
—Hyungwon lo siento. –Soltó en llanto de nuevo y se aferró al menor. –Te quiero mucho, de verdad que lo hago, lo hago… pero…
Hyungwon lo detuvo y se separó un poco de él, le regaló una mirada comprensiva.
—Lo entiendo todo perfectamente Min.
El corazón del castaño respondió a sus palabras y por un segundo Minhyuk se creyó capaz de regresar esos sentimientos y al menos de esa manera Hyungwon no moriría. Se acercó más a él y deposito un pequeño beso en sus labios demostrándole que podía corresponderlo, aun si no era algo inmediato, pero que lo esperara hasta que sus sentimientos alcanzaran los suyos.
—Lamento mucho que me haya enamorado de Hyunwoo primero… no podré estar contigo aunque lo quiera. –Sollozó el mayor sintiéndose muy mal por la situación.
Hyungwon sintió una opresión en su pecho, pensó que había cometido un error al decir todo eso en ese momento, pero no podía retractarse ahora. Tosió un poco y unos pétalos quedaron en sus manos.
Minhyuk se levantó de su lugar para ofrecerle agua y una servilleta.
—Hablaré con Hyunwoo como tú lo hiciste conmigo, no estoy seguro aun de si realmente será lo mejor… —meditó un poco sus palabras. —Creo que esto generará algunos problemas, no quiero que se sienta culpable, pero supongo que decirlo podría servir de algo.
Hyungwon asintió y después de un rato en que se quedaron platicando de cosas banales se marchó.
…
El castaño se encontraba esperando en una pequeña cafetería que estaba cerca de su casa, había citado a sus amigos para tomar café y hablar. Minhyuk pensaba que al citarlos a ambos, las cosas podría ir algo mejor y así no creaba algún conflicto entre ellos. No quería entrometerse en su relación ni mucho menos, solo quería poder irse sin remordimientos.
Sus amigos llegaron unos minutos más tarde. Como siempre ambos lucían como la pareja perfecta, Minhyuk no podía sentirse verdaderamente mal cuando ambos se veían tan radiantes y felices.
—¿Qué tal Minhyuk? –saludó Kihyun mientras se sentaba frente a él seguido de Hyunwoo.
Hablaron por un par de horas hasta que el castaño consiguió el valor para tocar el tema real por el que los había citado.
—Chicos, hay algo que debo confesarles. –Minhyuk bajo la mirada y se comenzó a sentir culpable, tragó saliva y busco de nuevo ese valor para hablar. Subió la vista, ambos chicos lo miraban con preocupación. —¿Conocen esa extraña enfermedad de las flores? —ambos asintieron, su expresión se había vuelto aún más preocupada. Minhyuk trató de sonreír. —Yo contraje esa enfermedad.
—No… —pronunció Kihyun tomando sus manos. —¿Desde cuándo? ¿Cómo estás? —comenzó a preguntar el menor y el castaño sintió un nudo en la garganta. Hyunwoo se quedó callado.
—Desde hace un año más o menos, por las fechas en que comenzaron a salir —contestó sin más. Se soltó del agarre de Kihyun, este se quedó inmóvil en su lugar.
Un silenció se hizo en su mesa durante varios minutos, nadie sabía que decir.
—¿Cómo estás? –preguntó de nuevo Kihyun, Minhyuk lo miro y pudo notar que la preocupación del menor era genuina.
—No lo sé con exactitud —contestó sinceramente. —Siento mucho si mi confesión les trae problemas, solo quería poder decirle a Hyunwoo lo que siento, pero no busco nada, nadie tiene la culpa de mis sentimientos… Ni yo mismo.
Kihyun asintió y Hyunwoo apretó uno de sus puños debajo de la mesa. No podía decir nada, una impotencia horrible se había plantado en su pecho haciéndolo sentir culpable por la condición de su amigo.
—Hyunwoo… —le llamó Minhyuk y apenas pudo mirarlo. —No quiero que te sientas mal por mí, tampoco quiero que te culpes por algo que ninguno puede controlar, esta enfermedad es la única culpable y tampoco es algo que podamos manejar. —Sonrió con sinceridad, estaba triste y dolido, pero no quería que nadie se sintiera mal por él.
Hyunwoo tomó sus manos y le dirigió una mirada que trataba de expresar todo lo que sentía, pero no dijo más que un “lo entiendo”, porque sabía que si hablaba más terminaría haciendo lo contrario a lo que le menor le pedía.
—Odio esa maldita enfermedad, es como si te castigaran por enamorarte –habló Kihyun, sus ojos reflejaban que estaba por llorar, pero se contenía con todas sus fuerzas. –No te mereces esto Minhyuk, sé que allá afuera hay alguien que te está esperando y… —apretó los labios. –Quizá no pueda conocerte. —Una lágrima rodó por la mejilla de Kihyun, mientras por el rostro de Minhyuk caían estas sin cesar.
—Creo que lo he conocido Kihyun y no sé decir si ha sido mejor o peor, para mí y para él —continúo hablando aun con las lágrimas rodando por su rostro.
Kihyun se levantó de su asiento y se sentó junto a él para abrazarlo y reconfortarlo, daba pequeñas palmaditas en su espalda, trataba de ser fuerte para él… de verdad que su amigo no se merecía todo eso.
Después de un largo rato en el que los tres continuaron hablando sobre lo sucedido, sobre cómo estaba Minhyuk con la enfermedad, y otros temas para aligerar el ambiente, todos se fueron a sus casas.
El castaño llamó a Hyungwon esa noche, le contó que hablo con ambos chicos y todo había ido mejor de lo que esperaba, les contó sobre él y como se sentía al respecto.
—Hyungwon, tenías razón acerca de hablar sobre mis sentimientos —hizo una leve pausa. —Creo que ahora puedo continuar, me estaba aferrando a Hyunwoo demasiado y aunque lo amo, sé que no es la persona para mí y estoy bien con ello. —Hizo una larga pausa. —Hyungwon, ¿podrías esperarme un poco? Quiero llegar amarte, aunque sea por un corto tiempo.
Hyungwon sintió un nudo en la garganta, las palabras del mayor podían traerle felicidad, pero el contexto en el que las decía y el significado de lo último: lo destrozaba.
—No importa cuando tiempo sea mientras pueda pasarlo contigo Minhyuk.
El castaño sintió a su corazón acelerarse, dibujó una leve sonrisa en su rostro y poco después de eso colgó. Ambos se quedaron un momento pegados al teléfono, sintiendo una mezcla entre felicidad y tristeza, era un sentimiento agridulce.
El tiempo paso para ambos, mientras los síntomas de Minhyuk continuaban agravando los de Hyungwon cesaban. Para ambos era claro que, aunque el mayor no dijera a viva voz las palabras que Hyungwon anhelaba, este correspondía sus sentimientos, las palabras a veces no eran necesarias cuando los actos lo demostraban.
Hyungwon era feliz de estar con Minhyuk, compartían cada día que podían pues sabían que todo eso podía acabar en cualquier momento, sobre todo cuando en el semblante del mayor se notaba como la enfermedad lo acababa de a poco. El castaño sufría de ataques constantes, a veces no podía parar de vomitar flores, se encerraba en el baño durante casi una hora y cuando salía su rostro estaba lleno de lágrimas, su ropa ligeramente manchada de sangre y su voz no lograba salir de forma adecuada.
Dejaron de salir ya que Minhyuk apenas podía caminar con normalidad. Hyungwon comenzó a quedarse en su casa, quería cuidarlo tanto como le fuera posible, además de que Minhyuk no podía hacer muchas cosas y de verdad necesitaba ayuda.
Los días eran difíciles para ambos, para Minhyuk era doloroso tanto física como emocionalmente; para Hyungwon era tortuoso ver a la persona que amaba de esa forma.
Uno de esos días se encontraba en la habitación del mayor, estaban recostados en la cama contando anécdotas divertidas. Minhyuk reía ante las historias de Hyungwon, al mismo tiempo soltaba leves quejidos: reír era doloroso en ocasiones.
—Hyungwon ¿cómo estás? —preguntó de forma repentina. —Quiero decir, con la flor en tu pecho.
El menor se giró pare verlo, se veía tranquilo, pero podía notar en su mirada algo de tristeza.
—Estoy bien, creo que ha comenzado a desaparecer porque estás conmigo, aunque no sean correspondidos aun, honestamente lo intentas y creo que eso ha bastado para sentirme querido por ti –respondió mientras mantenía su mirada fija en el mayor que se giró para mirarlo con ternura.
Minhyuk se acercó a él lentamente y con la misma ternura con la que lo miraba lo besó. Su beso era lento y pausado, estaba cargado de emociones que no se podían expresar con palabras. Ambos soltaron un par de lágrimas en ese instante, al mismo tiempo que sus labios se movían con más desesperación, anhelaban sentirse más.
El mayor había experimentado lo que le hacía falta, pudo sentirse amado entre los brazos de su querido Hyungwonnie, pudo sonreír con sinceridad total mientras acariciaba los cabellos rosados de su compañero mientras este se quedaba dormido en sus brazos.
Susurró un “te amo” desde el fondo de su corazón y por un momento se olvidó de todo lo malo.
Todo lo que era necesario decir, expresar y sentir, fue hecho ese día. Las cosas eran claras para todos. Aquello parecía ser lo único que hacía falta para que las cosas continuaran.
Un par de días después Hyungwon entre sollozos anunciaba a sus amigos la partida Minhyuk.
Aunque no era algo sorpresivo para nadie, ya que se habían enterado de su condición, todos estaban en shock cuando Hyungwon avisó de lo sucedido a cada uno de sus amigos. Nadie esperaba que eso pasara de forma tan imprevista, aunque cuando lo pensaban mejor ¿Qué estaban esperando que sucediera? Quizá de alguna forma habían generado esperanzas cuando supieron que Hyungwon y él comenzaban a tener algo, pero la realidad era cruel.
Cada uno de sus amigos había pasado por un momento difícil para asimilar la muerte del castaño, todos lo habían amado con profundidad y no podían creer que no volverían a ver la dulce sonrisa de aquel joven ruidoso que siempre trataba de animarlos.
Unos días después del funeral todos se reunieron en la antigua casa de Minhyuk, Hyungwon aún se quedaba ahí y parecía querer aferrarse a ese lugar como su último recuerdo de aquel al que había amado, no era sano, pero sentía que era necesario.
Todos se ubicaron en la sala y un silencio profundo se hizo presente. El dolor aun no era superado y había dos personas presentes que más lo resentían por sus propias razones.
—Lo siento mucho Hyungwon —habló una voz entre cortada, se notaba que trataba de contenerse, pero su voz delataba los sentimientos que le embargaban. —Es mi culpa lo que ha sucedido con Minhyuk, por no darme cuenta, por no ser quien él deseaba.
Kihyun se acercó a Hyunwoo y trato de consolarlo, habían hablado acerca de eso, pero el mayor continuaba sintiéndose culpable por aquel desenlace. Hyungwon negó levemente y le regalo una sonrisa al mayor.
—No es tu culpa, por favor no digas esas palabras. —Apretó los labios antes de continuar, necesitaba fuerza. —Minhyuk te amaba y no le gustaría escucharte decir esas cosas, nunca culpo a nadie por su condición y sé que Kihyun ha tratado de explicarte eso ya que él lo entiende mejor que nadie, por favor también entiende los sentimientos de Min.
Hyunwoo asintió, aun no podía desaparecer ese sentimiento de culpa, pero trataría de hacerlo por el recuerdo de su amigo.
Mientras Kihyun y Hyunwoo hablaban, Shin Hoseok se acercó a Hyungwon que aun yacía en el sofá sosteniendo una foto de Minhyuk.
—Lo que más le dolía a Minhyuk… —habló en un hilo de voz, las lágrimas corrían por sus mejillas, no podía detenerlas, aunque quisiera. —Era esto, no quería dejarme solo, no quería que yo sufriera por su partida, que nadie sufriera. No quiero llorar más, pero… duele mucho. —Miró a su amigo y se abrazó a él por un momento.
Hoseok acarició su espalda y soportó las ganas de llorar, todo aquel ambiente le oprimía el pecho con fuerza, no sabía que decir o hacer para consolar a sus amigos, el mismo sentía mucho dolor, pero trataba de ser fuerte.
—Sabemos que duele, también nos duele mucho que se haya ido —habló Jooheon con la voz entre cortada, hablar del castaño le dolía, ellos habían sido muy unidos, pero debía ser fuerte por su amigo y Hyungwon, que ahora necesitaba más apoyo. —Todos sufrimos su partida, era él quien siempre nos hacía sonreír, no quería preocupar a nadie… trataba solo de cargar con muchas cosas y ser mejor en todo lo que hacía. —Tomó un momento para seguir hablando. —Nos toca a nosotros ser fuertes y continuar.
El más joven del grupo asintió al lado de Jooheon, no podía decir nada pues temía que su voz y él mismo se quebrara con apenas decir palabra. Hyungwon asintió también y regresó la vista a aquella foto.
Unos minutos después el ambiente se relajó, todos comenzaron a contar anécdotas de Minhyuk mientras reían y soltaban suspiros a ratos. El dolor seguía ahí, pero todo estaba bien, sabían que lo estaría pues Minhyuk se había ido feliz y sin remordimientos.
Cuando todos se fueron, Hyungwon se adentró al cuarto donde antes dormía el Cataño, se acercó a la ventana y soltó un gran suspiro.
—Todo estará bien ¿verdad? —habló contemplando la luna y las estrellas. —Tú te aseguraste de que yo estuviera recuperado por completo antes de marcharte. —Sonrió levemente. —Yo también te amo Minhyuk, siempre te amare.
Unas estrellas en el cielo titilaban como respondiendo a sus palabras, su corazón se agito por un momento.
—Como muestra de mi amor seré tan feliz como sé que me harías si aún estuvieras aquí… por ti, por ambos. Te mantendré en mi corazón como mi más grande amor, porque mi amor siempre será puro y limpio para ti.
