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Now Scaramouche loves the wind that blows

Summary:

Scaramouche despierta y ve a Barbatos junto a él

.

O también: Scaramouche recibe su visión Anemo mientras el famoso Bardo de Mondstar acaricia sus cabellos

Work Text:

La primera sensación consciente que tiene Scaramouche antes de despertar es sentir frío; vacío, e incluso si aún su mente no estaba trabajando por completo, sabía la razón del porqué tenía esa sensación apretando su falso pecho. 

 

Perdió la pelea

 

Perdió la Gnosis

 

Su corazón

 

Lo que tanto le había pertenecido y buscado, ahora ya no estaba, volvía a ser aquella marioneta que durmió durante siglos en aquel solitario templo en donde fue abandonado por primera vez

 

Y esta vez un Doctor no iría a rescatarlo.

 

Cuando quiso moverse por un instante, sintió como si todo su cuerpo fuera un jarrón que le aplicaron el Kintsugi hace solamente unos minutos, causando que un quejido seco saliera de sus agrietados labios, originando que, de manera casi inmediata, sintiera como una ventisca calmante acariciaba sus rotas grietas, provocando que soltara un suspiro aceptando esos vientos, sabiendo perfectamente a quien pertenecía.

—Aún te estás recuperando, no te esfuerces -murmuró una voz entre ese viento amado, produciendo que sus ojos borrosos y sin brillo eterno se abrieran ligeramente, sintiendo como la luz del lugar molestaba todo su ser, dirigiendo su mirada a aquella figura sin forma.

—Barbatos... 

—Hiciste un gran desastre allá afuera, incluso yo mismo lo sentí estando en Mondstar -contó el antiguo Arconte Anemo, mientras su mano suave, pero firme a la vez tocaba los cabellos despeinados de la marioneta, ya no pudiendo sentir la sensación de electricidad recorriendo sus dedos a la cual se había acostumbrado tanto. —Los cielos ya no daban su brillo y únicamente se podía ver truenos a la distancia… Por un momento recordé a tu m-

—No hablemos de ella, se supone que estás aquí por mí -comentó egoístamente el ex Heraldo, ignorando totalmente como aquel que se hacía llamar Venti

se reía entre dientes ante sus palabras.

—Y aun cuando estás herido sigues siendo el mismo. 

—¿Eso es una queja?

—No, es un alivio -contesto. —Cuando Nahida me hablo de lo que te pasó, yo-

—Pensaste que te olvidaría -interrumpió las palabras del Bardo, acomodando su cabeza en lo que intuía que eran las piernas del contrario, sintiéndose tan cálido como si estuviera en el césped del mismo Levantaviento.

Un silencio se asentó en aquel santuario vacío en donde las palabras hacían eco y las respiraciones se oían más que los cantos de la libertad misma, siendo interrumpida la misma por un microsegundo por el movimiento de cabeza de aquel Arconte, el cual asintió ante las palabras del antiguo Dios.

Y una risa baja y burlona apareció en el mismo.

—Idiota, tendrías que ser realmente alguien muy olvidable para que mi sistema se dañara a ese punto por una simple caída -contesto él, ignorando completamente como el Arconte de la libertad abría los ojos sorprendidos por esas burlonas, pero tan sinceras palabras del contrario. —Además, olvidarte no significaría deshacerme de ti lamentablemente, sino que simplemente volverías a molestarme con tus melodías hasta que recordará mínimamente algo de ti, después de todo…

 

Ya lo habías hecho una vez, ¿no?

 

El silencio se asintió una vez más en aquel enorme lugar, Scaramouche había cerrado los ojos como un método para no ver la reacción del Bardo borracho como para tranquilizar el corazón que no tenía, sintiendo como su pecho vacío latía con extrema rapidez.

Hasta qué.

—Y lo volvería hacer una y otra vez hasta que te hartaras de mí… -declaró aquel Bardo con una sonrisa suave y alegre en sus labios, siguiendo moviendo sus dedos en aquellos mechones delicados y finos, viendo como inconscientemente aquella marioneta dejaba salir una sonrisa leve de sus labios mientras se acomodaba mejor en aquel ambiente.

—Nunca me hartaría de tu molesta presencia… -fue la contestación a lo bajo que se escuchó.

 

Y entonces, sucedió.

 

De un momento a otro aquella marioneta abrió los ojos completamente sorprendidos, sintiendo como si la corriente de viento se convirtiera en su sangre, recorriendo completamente su cuerpo, creando tatuajes Anemos que empezaban a brillar y de forma inconsciente llevo su mirada al Arconte, el cual estaba mirando todo aquel escenario totalmente en shock, viéndose como los tatuajes del mismo también estaban brillando, ocultos en aquellas ropas de Mondstar.

Y de repente, unas enormes alas rodearon todo su cuerpo, como si estuviera ocultándolo del pecado mismo que era el Universo, y sintió como las luces celestes Anemo se desvanecían de a poco, mientras podía sentir un peso ligero apareciendo en el lado exterior de su pecho, justo en su…

—¿Mi... Corazón? -pregunto en un murmuró aquella marioneta, sintiéndose como si estuviera de vuelta en el santuario de la Shogun Raiden otra vez, con la Gnosis entre sus manos y ojos llenos de inocencia miraran aquello por lo que nació, su motivo de existir.

Y entonces lágrimas se derramaron de aquellos ojos falsos, sintiéndose tan ligero como pluma, pero a la vez tan rígido como cuerda de un Arquero, mientras sentía como aquel Bardo lo abrazaba ahora con sus cálidos brazos y cantaba melodías sobre una marioneta que al fin tuvo su propio corazón gracias a que ya no estaba encadenado a su pasado.

 

Llamo aquello “Libertad”

 

Wanderer lo nombró.

 

Y Scaramouche tuvo una oportunidad más de vivir para sí mismo…