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La pequeña rizada se encontraba sentada mirando una película junto con su madre Rebecca y su padrastro, la película no era la gran cosa ya que se aburrió a los diez minutos de película, así que se dispuso a pintarse las uñas de los pies dejando caer su cabeza en el regazo de su papi.
A la ojiverde le llegó un mensaje de su jefe diciéndole que tenía otro cliente para remodelar su departamento.
―Amor, me tengo que ir. ¿No te molesta quedarte con la niña?―la pelirroja preguntó con una dulce sonrisa, agarrando su bolso rojo.
El hombre mayor le acarició los rizos a la pequeña de mejillas sonrojadas―No, ma chérie. Sería un placer cuidar a tu pequeña.
La chiquilla no prestaba atención estana muy ocupada jugando con la mano del mayor, soltando pequeñas y traviesas risas.
―¿Y a ti, pequeño? ¿No te molesta?―quería estar segura de que su bebé esté cómoda.
―Sí, mami, está bien. Me gusta estar con papi Lou―dijo con una sonrisa inocente.
La mayor se despidió con un suave beso en los labios de Louis y una sacudida de cabello para Harry.
Cuando la mujer se fue Harry siguió jugando con las manos del castaño mientras sentía como la otra dejaba una que otra caricia en su cuello y espalda.
El castaño tenía las piernas abiertas y extendidas, llevaba un traje-ya que apenas hacía una hora había llegado del trabajo- su cabello lo tenía en un tupé hacia atrás.
La pequeña sintió su coño resbaladizo.
Se subió en las piernas del mayor, haciendo que su diminuto vestido se levante dejando ver sus pequeñas bragas pasteles.
Su papi puso sus fuertes manos en su cintura apretándolas con firmeza, bajó su mano más abajo hasta tocar su coño y lo apretó dejando unas bofetadas en este para seguir mirando la televisión. Con la pequeña chupando los dedos del mayor por su fijación oral―Arrête d'être une putain dégoûtante et attends la nuit.
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Se vistió con unas bragas azul pálido, las que tenían un diminuto lazo en la parte delantera, y un pequeño vestido azul a juego. El vestido estaba plisado y terminaba a la altura de los regordetes muslos de la rizada.
Su papi estaba sin camisa móstrando su torso tonificado y con tatuajes en cada parte de su piel, su cabello estaba despeinado dando una imágen jodidamente atractiva.
―Oh merde. Tu es belle poupée―murmuró ronco, dejando un beso húmedo en su mejilla, haciéndola sonrojar.
Harry sintió que sus mejillas se calentaban y se mordió el labio nerviosa―Gracias, papi.
Louis se sentó en los sillones palpeando sus piernas para que su pequeña se sentará en ellas. Harry se arrastró en su regazo de su papi, tratando de acomodarse, su espalda estaba contra el fuerte pecho del ojiazul, sus muslos estaban a ambos lados de una de las piernas de papi y los brazos de este la envolvían alrededor de su cintura.
Pusieron alguna película que encontraron, no era demasiado buena pero era entretenida.
Los pantalones ásperos de su papi rozaban duramente con su pequeño coño haciendo que este palpite necesitado, sus caderas regordetas se comenzaron a mover torpemente en el muslo duro de su papi, manchando sus pantalones con los jugos de su coñito.
―Arrête de bouger ma chérie―dijo con voz ronca agarrándola de la cintura con fuerza―Quedate quieta, nena.
―Lo lamento, papi―hizo un puchero y siguió mirando la televisón con aburrimiento.
La mano venosa de Louis se deslizó cálidamente por su cadera y bajó por su muslo, frotando mientras empujaba la tela del vestido de su pequeña hacia arriba.
El coño de Harry se mojó cuando sus ojos siguieron los movimientos de las venosas manos de su papi. Louis pasó sus dedos por la vagina húmeda y empapada de fluidos.
―papi...y-yo...―gimió tirando su cabeza hacia atrás, dejándola caer en el hombro de papi.
El hombre mayor tomó su coño palpitante y lo apretó con sus fuertes manos, las caderas de Harry se sacudieron.
―Tu es trempé―le susurró en su oído mordiendo el lóbulo de su oreja y tiró de ella sacándole un gemido ahogado.
Harry empezó a mover fréneticamente sus caderas regordetas, aliviando el duro calor en su parte baja.
Tomlinson retiró su mano de la vagina de su chiot―Desnudate, amor. Quiero ver como te haces sentir bien para papi.
La pequeña rizada se desnudó sacándose el vestido por arriba y tirándolo en algún lugar de la casa y con ello bajó sus húmedas bragas, llenas de sus fluidos.
Se recostó en el sillón y abrió sus largas piernas lo más que pudo, sintió como la miel de su coñito se deslizaba por sus muslos y trasero y no pudo evitar jadear al ver a su papi mirándola fijamente con un gran bulto en sus pantalones de chándal. Agarró todos los jugos que derramó y los colocó otra vez en su coño y lo empezó a frotar duramente, soltando gemidos bagos y pérdidos, abrió más sus piernas para su hombre mayor y metió dos dedos en su interior. Sus caderas se movían con la misma fuerza que sus dedos dejandose llevar por el placer.
―¡Oh, papi! Es tan.... b-bueno―soltó tirando la cabeza hacia atrás―¿Mami no se enojará con esto?
Louis se bajó los pantalones y sacó su polla gorda y larga, con la gruesa cabeza roja y babeante, lista para penetrar a su pequeña.
Harry chorreó con más fuerza alrededor de sus pequeños dedos mientras observaba la gran polla de su amo, era tan jodidamente grueso que la haría doler y eso le encantaba.
El hombre mayor agarró su gorda polla y envolvió su mano alrededor y comenzó a masturbarse―Ce sera notre petit secret, elle n'a pas à savoir, princesa.
La rizada gimió sucia, encantada con la idea de no decirle nada a su mami y penetró con más fuerza su diminuto coño.
―Fóllame, p-por favor p-papi. Seré buena solo para ti―susurró con voz suplicante.
Papi negó con la cabeza mientras movía rápidamente su mano por su miembro duro.
―Eres una pequeña puta, amor. Une pitite pute qui a besoin de la bite de ton père.
El coño de Harry palpitó alrededor de sus cinco dedos, su mirada inocente se clavo en la enorme polla de su hombre y se corrió en tiras de squirt.
―¡Papi! ¡oh, dios!
Louis acercó su polla al el cuerpo de su niña y se corrió encima de ella llenándola de su semen grueso y lechoso, el cual aterrizó en cualquier lado del cuerpo de Harry.
La chiquilla agarró la espesa corrida de su papi y la frotó en su pequeño e hinchado clítoris, abriendo más las piernas para mejor vista.
―Una zorra tan sucia―Louis pasó sus dedos por sus cintura regordeta dejando pequeñas marcas de sus dedos. Las manos del mayor bajaron y tocaron su coñito destruido, ella necesitaba que su papi la jodiera que hicera lo que sea con ella, sus gruesos dedos se deslizaron suavemente por los pliegues de su coñito, la rizada movió las caderas distraídamente.
―Pap-...
De repente tres de los dedos del hombre mayor la estaban llenado tan bien, moviéndose fuerte y rudamente en su interior.
Louis sacaba sus dedos y los volvía a meter de forma apresurada, sin dejarla a que se acostumbre. Él la acomodó mejor en el sillón y la dejó con todo el cuerpo recostado a lo largo del sofá.
―Plus serré que je ne I'imaginais―siguió jodiendo su coño con sus dedos hasta que se corrió por segunda vez en el día dejando sus gruesos dedos empapados de su líquido viscoso.
Harry parpadeó confundida cuando su papi la agarró de la cintura y la subió a su regazo. Ella frotó su clítoris rosadito con la gorda polla de Louis.
―Assieds-toi sur la bite de ton seul homme―dijo el mayor―abreté para papi, muñeca.
Las lágrimas caían de las dulces mejillas de la pequeña rizada, se puso de rodillas, al igual que lo hace en las noches que piensa en Louis, colocó su vagina babeante sobre la gorda y gruesa polla de su papi. Se hundió lentamenta ya que apenas entraba en ella, su respiración era ahogada-ya que apenas podía respirar.
La polla de Louis se deslizó hasta el fondo de su coño, llenándola como a ninguna.
―¡Oh, mierda! Papi, p-papi.
Harry cerró los ojos apretando la gran polla de Louis y chorreando en él. La rizada comenzó dando saltos rápidamente, la pequeña zorra necesitaba que este la llené.
―Tu es ma poignet, ma putain de propriété―susurró en su cuello, mientras lo mordía y lo chupaba dejando grandes marcas para que sepan a quién pertenece su princesa.
Harry llevó sus manos a los hombros del castaño, para así rebotar con más fácilidad, sus muslos ardían y en sudor caía de su pequeño y delicado rostro.
―Papi, eres tan bueno. Te necesito como jámas necesité a alguien―murmuró en su oído, como un pequeño secreto.
Louis llevó sus fuertes manos a las regordetas caderas para ayudarla a saltar mejor―¿Lo haces, nena?
Ella asintió fréneticamente mientras saltaba en su gruesa polla―Sí, señor.
El hombre mayor la agarró y la tiró en el sofá sacándo su polla y volviéndola a meter de una estocada. Harry estaba de manos y rodillas con Louis detrás de ella con su polla golpeando su coño brutalmente, la rizada abrió más las piernas como una sucia puta dejando que su papi la usé como un maldito objeto.
―¡joder, tan bueno!
Su polla no paraba de golpear contra el coñito de la hija de su esposa una y otra vez, mientras él dejaba marcas rojizas en su trasero y cintura.
―La chette la plus serré que j'ai jamais baisée―habló ronco, follándola más fuerte y violento.
Harry se había dejado caer en el sillón babeando y soltando gemidos ahogados.
―Te voy a dejar embarazada de mis jodidas crías, tan llena de mi, muñeca. Solo mía―la siguió follando con fuerza, mientras chupaba su espalda y dejaba algunos besos en su mejilla.
Los llenas y gordas bolas golpeban el trasero de la pequeña rizaca cada vez que la penetraba, haciendo un ruido obsceno.
―Soy solo tuya, papi. Tú única mujer―dice la pequeña dejándose follar por un hombre mayor.
Su dilf.
Su coño no paró de chorrear cuando la gorda y larga polla de su papi la llenó con su espeso y lechoso semen en una violenta embestida.
Dejándola llena de él.
―Tan bueno.
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Cuando Rebecca llegó vió a su pequeña hija viendo la televisión arriba del regazo de su marido quién fumaba un cigarrillo aburrido mientras dejaba algunas indiferentes caricias en los rizos de la pequeña niña.
―¿Cómo la pasaron sin mí?―preguntó la pelirroja con una dulce sonrisa, dejando un beso en los labios del ojiazul y en los rizos de Harry.
―Dile tú, pequeña. ¿Cómo la pasaste sin mami?―dijo el hombre mayor con una sonrisa socarrona apretando su coño abajo de una manta que había puesto antes que llegará su esposa.
Harry sonrojada y dulce―Muy bien, mami. Papi Lou sabe como divertirme.
