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Mr. Kamisato's Adorable Monster

Summary:

Hacer papeleo siempre es la parte más aburrida de ser el líder de familia
Por suerte Ayato tiene a su fiel sirviente para entretenerse

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O también: Ayato degenerado que usa la boca de Shota Thoma como asiento mientras hace papeleo

Work Text:

 

—Mmh... Oh Sí... ¿Te gusta lo que estás lamiendo ahí, cachorrito? -pregunto el político con una sonrisa divertida entre labios mientras podía sentir a esa cabeza posicionada entre sus piernas, la cual se movió por un momento en señal de asentir para siguiente seguir con la tarea que tenía, ocasionando que apretara el pincel que sostenía entre sus dedos mientras un gemido salía de sus labios ignorando completamente como la tinta manchaba aquellos papeles en los que se suponía que debería estar concentrado, completamente disfrutando la sensación de esa lengua entre sus labios vaginales ya de por sí húmedos, moviendo aún más su cintura hacia esa boca mientras trataba de que su mirada se centrará en esos aburridos papeles que tenía en frente, teniendo ningún éxito en aquello.

Lo bueno de que Thoma fuera un pequeño de 10 años con una altura pequeña era la fácilmente en la que podía acostarse debajo de la mesa baja del comedor sin ser descubierto por nadie; entreteniéndose con su pussy con bastante gusto; disfrutando de ser usado como asiento mientras sus muslos estuvieran apretando su rostro y su coño asfixiándolo, tomando cada gemido suyo como un halago y lamiendo cada Fluido como si fuera la única agua que tendría en días.

Habían empezado a hacer esto cuando, Ayato en un día de completo aburrimiento y calentura insoportable, le dijo a su pequeño amo de llaves que se acostara en el suelo abajo de la mesa; Thoma, siendo el fiel perro que era, lo hizo un poco extrañado de la petición cerrando los ojos en el proceso por petición del mayor, para siguiente ser recibido por el aroma leve a Yogur con una combinación muy ligera a sudor de igual modo, y cuando abrió la boca para preguntar que era aquello inmediatamente su lengua fue recibida por un sabor ligeramente ácido y dulce lo cual inmediatamente, por reflejo, pensando que otra vez su amo quería darle de comer algo ultramente raro y seguramente tóxico para su salud, ocasionó que quisiera alejarse, pero fue tranquilizado por la mano del Comisionado al que servía, la cual se posicionó en sus cabellos y ordeno:

—Quieto.

—Hoy harás algo muy especial para mí, Thoma... Y espero que lo hagas muy bien para después conseguir tu recompensa.

Movió su cabeza en el poco espacio que, ahora se daba cuenta, había, asintiendo.

—Buen chico... Ahora, debes abrir muy bien la boca para recibir mi pussy y lamerlo, yo te guiaré para que lo hagas adecuadamente.

Al principio tuvieron que hacer varias pausas para que el menor no se quedara sin aire, consintiendo en Ayato levantando su cadera lo suficiente para que su pequeño tomara bocados de aire para luego continuar su tarea hasta que Ayato terminará de hacer el papeleo que debía hacer.

Si Ayato en todo ese transcurso consiguió correrse, al menos una vez, Thoma podía usar su lindo pene y follárselo. Si no, simplemente lo dejaba completamente duro y necesitado.

Una suerte que le tocara un chico que aprende tan rápido los movimientos...

—¡Oh FUCK! ¡Yes! ¡A-Ahí! ¡Sigue ahí! -gemía aquel pálido Inazuma mientras sus caderas se movían rápidamente sobre esa lengua que había enseñado, sacando la lengua sin importarle una mierda, si terminaba por ensuciar papeles abajo de él, apretando sus piernas sobre esa pequeña cabeza. —¡T-Thoma~! ¡H-Hoy lo estás haciendo t-tan bien~! ¡Me dejaré follar tan bien por ti!

Eso pareció hacer que el pequeño originario de Mondstar se animara aún más, moviendo su lengua aún más en ese orificio, mientras sus pequeñas manos agarraban ese trasero que tanto le gustaba en secreto y las separaba lo más que podía para poder llegar mejor a esa zona, haciendo presión en la misma recibiendo rápidamente los sonidos tan excitantes que hacía el mayor.

—¡Cum! ¡Haré Cum! ¡Muhg m-mucho Cum! -e inmediatamente al terminar su advertencia, sintió como dejaba salir un montón de Fluido sobre esa pequeña boca, la cual inmediatamente empezó a tragar todo lo posible, como también a lamer los restos, como si de un gatito que consiguió leche después de tanto tiempo se tratara, ocasionando que riera a lo bajo en un tono cansado mientras entrecerraba los ojos y movía perezosamente su cadera, encantado de esas pequeñas lamidas.

Había creado a un adorable monstruo.

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—¡S-Sr. Kamisato~! Se siente suave~ -gemía el menor totalmente excitado mientras sus manos se encontraban en la cintura del mayor, apoyando su frente en aquellos pectorales ejercitados y tan suaves a la vez.

—E-Eso es gracias a ti, cachorrito~ tú lo hiciste suave -contesto con una sonrisa divertida en sus labios mientras rebotaba encima de ese lindo y mediano pene que hacía maravillas en su interior. —Siempre lo haces tan bien~ Eres tan bueno conmigo y mi coño -al sentir como aquel rostro se presionaba más en su pecho no pudo evitar reír entre gemidos totalmente encantados mientras aumentaba aún más las embestidas. Su pequeño sirviente podía ser tan tímido aun cuando estaban teniendo sexo.

—Levanta la cabeza, Thoma. Quiero verte. -ordenó viendo como lentamente cumplía con la orden, soltando un fuerte gemido al ver el desastre que era el menor. Sonrojado; lágrimas corriendo sus mejillas y sus ojos totalmente desenfocados por el constante estímulo que estaba sintiendo, brillosos y con pupilas totalmente dilatadas, mientras sus labios estaban hinchados y rojos, con un pequeño hilo de sangre y saliva mezclándose y bajando por esos pecadores labios.

—Gime. Gime para mí. -y al empezar a escuchar los sonidos que hacía el contrario no pudo evitarlo más y agarro de nuevo ese pequeño y redondo rostro lleno de grasa de bebé, comiéndose aquella boca tan inexperta aún a pesar de haberlo hecho ya en miles de ocasiones anteriores, ahogando todos los gemidos que producía sin parar su boca al sentir ese pene golpeando tan certero y duro su zona favorita, sintiendo como la sensación ya conocida de orgasmo iba volviendo a su vientre, y al parecer no era el único.

—Q-Quiero m-meahgr -murmuró entre gemidos el menor una vez que ya había terminado el beso, teniendo esa mirada de vergüenza y lujuria completa decorándolo. —M-Mi Sr. A-a-aayato, déjenme mear aquí~

—No sabía que tenías ese fetiche, Peq-queño... Pervertido… -contesto con la respiración agitada y divertido, viendo como su sirviente soltaba un gemido desesperado, ocasionando que se relamiera los labios completamente excitados por la vista. —Hoy te has portado tan bien... -inclino su cabeza hasta que estuvo lo más cerca que podía del oído contrario, soltando un suspiro profundo encima del mismo. —Así que usarme como inodoro, cachorrito...

E inmediatamente pudo sentir un cálido líquido invadiendo todo su interior junto con el gruñido que soltaba el menor, ocasionando que inmediatamente sintiera como sus ojos rodaban por detrás de su cráneo y se corriera de igual modo, gimiendo totalmente encantado mientras sentía sus flujos mezclados con el pis recorriendo el interior de sus muslos, ocasionando que soltara un suspiro por lo caliente que estaba todo.

Debería limpiar esto, será un asco si lo dejo secarse solo...

Y entonces su mirada se dirigió al pequeño Thoma, él cuál se encontraba aún con el rostro apoyado en su abdomen tratando de recuperar la respiración y una sonrisa de lado se encontró en sus labios, mirándolo con diversión.

—Thoma. -lo llamó, viendo como el nombrado se separaba, enderezándose para verlo y prestarle atención, momento perfecto que aprovecho para levantarse con lentitud, aún teniendo la mirada de este fija en su presencia.

—Cuando en sucias, limpias, eso es lo que hace un amo de llaves. -hablaba en un tono demandante, aunque se podía filtrar perfectamente la diversión en su tono, y aún más al ver como el menor asentía con la cabeza, aún siendo incapaz de poder hablar correctamente. —Entonces... -al estar totalmente ya de pie, llevo sus manos a los lados de esa pequeña cabeza, para siguiente jalarlo hasta que sintió parte del rostro contrario entre sus vellos púbico, relamiéndose los labios al ver esos ojos entrecerrados y cansados del contrario que tenían dirección a él, aunque en medio de todo ello vio pura emoción, ocasionando que riera entre dientes mientras sus manos apretaban esos cabellos rubios, manteniéndolo quieto completamente ahí.

 

—Limpia.