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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2015-04-19
Updated:
2015-07-02
Words:
26,229
Chapters:
4/9
Comments:
5
Kudos:
9
Bookmarks:
2
Hits:
460

You Come Beating Like Moth's Wings

Summary:

Harry sonríe. Hace apenas dos horas que ha conocido a Louis, no sabe más que su nombre de pila pero es simpático, sarcástico, servicial y muy, muy guapo. Y a Harry solo le quedan dos días en Barcelona y no le importaría pasarlos junto a Louis.
O también conocido como: Harry aprovecha el verano antes de empezar la uni para viajar por Europa, conoce a Louis en Barcelona y terminan viajando juntos.

Notes:

¡Aviso importante! Esta novela es una traducción, todos los créditos a su autora:
http://archiveofourown.org/users/supernope/pseuds/supernope, si quieres leer el original os dejo el link:
http://archiveofourown.org/works/812489/chapters/1535865

Este fanfic está en mi lista de 5 fics larry favoritos y supernope es mi autora preferida :)
¡Disfrutad de la lectura! Y si tenéis algúna duda o sugerencia dejadlo en los comentarios :)
Mi tumblr
¡¡Gracias por leer!!
-Sonia

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

Harry remanga su bañador un poco más alto mientras pasea por La Rambla. Viene de la playa, y la parte baja de sus shorts aún pesan de la sal del mar, resbalándose de sus caderas a cada paso que da. Hay tantas cosas que ver –cubos de flores, estantes de frutas, bandejas de caramelos de colores brillantes. Hay gente pintada de bronce, posando como estatuas en medio de la calzada, y hay azulejos estampados bajo sus pies, ondulándose como las olas, y coches y kioskos vendiendo comida y bebidas y toda clase de artículos turísticos a ambos lados de la calle.
Sólo lleva en Barcelona veinte horas aproximadamente, la primera parada en su tour pre-universitario por Europa, pero está decidido a enviar postales a casa y pequeñas figuritas para su madre y su hermana lo más a menudo posible.
Abrumado por el gran número de kioskos y escaparates, Harry elige uno al azar y empuja la puerta con su hombro para abrirla mientras se sube los shorts otra vez. Hace calor en la tienda, y está repleta de mercancía, desde las típicas camisetas y gorras y réplicas en miniatura de atracciones turísticas hasta mantas tejidas a mano y joyas hechas con piedras del lugar. Se detiene frente a una mesa llena de collares de cáñamo y pulseras con amuletos y coge un par de pendientes tallados en coral.
Está intentando decidirse entre dos pares diferentes cuando una voz dice tras él:
—Creo que el rojo va más contigo, amigo.
Harry se da la vuelta, los pendientes traqueteando contra los colgadores de plástico, para encontrarse con un chico sonriéndole, sus ojos azules brillando con la luz del sol que entra por las ventanas. Harry se aclara la garganta.
—Son para mi hermana.
El chico murmura un asentimiento y se acerca para poder echar un vistazo a las opciones.
—Bueno, el rojo es más bonito que esté color de aquí.
Agarra los de color melocotón de la mano de Harry y los coloca de vuelta en su estante.
— ¿Estás seguro de elegir ese diseño? Porque está un poco trillado, en mi opinión.
Harry se queda mirando como un tonto a las pequeñas estrellas de mar de color rojo. Él pensaba que eran monos, y apropiados, considerando que vienen del mar Mediterráneo.
—Supongo que no— murmura.
—¿Qué te parecen estos?—Harry se gira para ver al chico sujetando un par de pendientes de coral rojos con forma de gotas enmarcados en plata.
—Son sencillos, pero eso significa que son apropiados para una amplia variedad de ocasiones, ¿sabes? Las estrellas de mar son cursis. Con estos tu hermana puede conjuntarlos con un bonito vestido y llevarlos en una fiesta, o con unos vaqueros y llevarlos para ir al parque.
Harry murmura pensativo y extiende su mano para poder tocar con la yema de sus dedos uno de los pendientes. Lanza una mirada de vuelta al chico, que lo mira expectante, curvando sus labios en una sonrisa satisfecha.
—¿Trabajas aquí?
El chico resopla.
— No. Estoy de vacaciones, como tú. Estaba buscando un par de chanclas, porque las mías se rompieron esta mañana. Al parecer, eran demasiado frágiles para caminar por la orilla.
Se encoge de hombros con indiferencia, y Harry baja la mirada, viendo que no lleva zapatos.
—Por cierto, soy Louis.
Él levanta la Mirada, para ver que Louis extiende una mano para estrecharla. Harry se limpia su mano en el bañador, repentinamente nervioso, pero entonces recuerda que todavía están mojados.
—Lo siento— murmura mientras coloca su mano húmeda en la de Louis. —Soy Harry.
—Bueno, Harry — dice Louis, con energía. —¿Hemos decidido, entonces?
Él menea los pendientes. Harry se muerde el labio y mira de nuevo hacia el estante de joyas, inseguro. Sus ojos siguen siendo atraídos por las pequeñas estrellas de mar, pero seguramente Louis está en lo cierto.
—Claro— dice con un suspiro, y Louis le responde con una brillante sonrisa.
—¡Fantástico! ¿Algo más que quieras llevar para tu hermana?¿Madre?¿Novia?
Harry pestañea.
—¿No crees que es un poco pronto para intentar conseguir información de ese tipo, Louis?
Louis le sonríe descarado y se encoge de hombros de nuevo.
—Nunca es demasiado pronto, pequeño Harold. Venga, vamos a ver que más nos puede ofrecer esta tienda.
Coloca los pendientes en la palma de su mano y dirige a Harry por el pasillo, pausadamente en busca de la sección de sandalias.

Para el momento en el que ponen sus pies fuera de la tienda, Harry lleva una bolsa llena con los pendientes de coral, un vaso de chupito, un par de gafas grandes y ridículas que Louis insiste que desvían la atención de su pelo (Harry no está seguro de si sentirse insultado o agradecido por eso), y una postal de cada una que le habían ofrecido, y Louis lleva una nuevo par de chanclas de marca y un pareo brillantemente estampado, envuelto en torno a su cuello como un pañuelo. Harry se rasca algo de sal seca de su estómago mientras se adapta a los rayos de sol tras el toldo de la tienda.
—Hey, ¿sabes dónde hay una oficina de correos cerca de aquí?
Louis frunce sus labios y mira hacia arriba y debajo de la calle.
—Sí, creo…estuve allí ayer, y encontré una en una de las calles paralelas. Envié unas cuantas postales a casa. No recuerdo el nombre de la calle, pero seguro que puedo reconocerla cuando la vea. Venga, vamos a buscarla.

Agarra la mano de Harry y lo arrastra, esquivando con soltura a los peatones, sus ojos mirando hacia un lado y otro mientras llegan a diferentes intersecciones. Harry intenta no pensar en el hecho de que está yendo de la mano de un chico que conoce hace media hora. Por lo que sabe, podría tratarse de un asesino en serie que está al acecho de zonas turísticas buscando a objetivos fáciles. Su madre le había advertido antes de irse, preocupada por que la naturaleza confiada de Harry supusiera un peligro para viajar solo, pero algo le dice que no necesita preocuparse por Louis.
Les toma cerca de una hora deambular arriba y abajo por La Rambla hasta que Louis reconoce una tienda de delicatesen (Harry jura que han pasado por esa tienda cerca de cuatro veces, pero no va a decirle eso a Louis) y se vuelven hacia un callejón oscuro. En efecto, hay un cartel de la oficina de Correos unas cuantas calles más abajo, y entran, encontrando un pequeño y cuadrado espacio en el mostrador así Harry puede escribir mensajes en la parte de atrás de las postales, rellenarlas y meterlas junto a los pendientes, y el vaso de chupito cuidadosamente envuelto en una caja y enviarlos a casa.
Tira la bolsa vacía en una papelera mientras salen de la Oficina de Correos, y se detienen en frente del edificio, uno frente al otro. Louis arrastra sus pies en el pavimento, las suelas rayando ruidosamente contra la superficie del cemento, y Harry lo observa mientras mete las manos en los bolsillos de sus shorts y encorva sus hombros.
—Así que—empieza a decir Louis, entonces se muerde el labio.
—Así que—repite Harry, divertido y curioso.
—¿Tú…?— Louis se detiene, sacudiendo su cabeza hacia un lado de manera que su flequillo se aparta de sus ojos. Está demasiado oscuro en la sombra del edificio como para divisar el azul de sus ojos, pero Harry sabe que Louis está mirándolo a través de sus pestañas.
—¿Quieres ir a tomar un café o algo? Hay una cafetería en la calle de al lado que sirven café con nata montada.
Harry sonríe. Hace apenas dos horas que ha conocido a Louis, no conoce más que su nombre de pila pero es simpático, sarcástico, servicial y muy, muy guapo. Y a Harry solo le quedan dos días en Barcelona y no le importaría pasarlos junto a Louis.
—Claro.

—Así que—sugiere Louis mientras se sientan en una mesa frente a la cafetería. Es precioso estar fuera…el día es radiante y soleado y con brisa, y Harry espera a que Louis continúe, observando como Louis echa su cabeza hacia atrás y levanta su rostro hacia el sol por un momento. Es precioso…piel bronceada a lo largo de sus pómulos pronunciados y una mandíbula angulosa adornada con barba de unos días, unas pestañas gruesas que se funden en sombras negras bajo lo alto de sus mejillas. Harry se queda mirándolo descaradamente, sin desviar la mirada cuando Louis baja su cabeza y vuelve su atención a Harry, levantando una ceja divertido.
—Así que— repite. — ¿Qué es de tu asunto?
—Mi asunto.
Louis asiente.
— ¿Qué hace un niño como tú solo en Barcelona?
Harry suelta un bufido.
— Tengo dieciocho, gracias. Terminé la universidad y quería viajar un poco antes de ir a la uni, ¿sabes?
Harry apoya la barbilla en su mano y remueve su café con la otra.
—¿Qué hay de ti?
—Terminé mi segundo año en la uni y decidí que necesitaba un descanso, incluso si era solo por el verano. Así que hice la maleta, dejé a mi compañero de piso una nota, y compré un billete de avión para venir a España. Llevo aquí tres días.
—Vas a quedarte solo en este lugar, ¿entonces?
—Nah.
Louis se encoge de hombros y toma un sorbo de su café, lamiendo el bigote de nata que deja encima de su labio.
—Estoy haciendo una ruta hacia el este. En realidad, no tengo un plan. Espero el momento correcto para continuar. Una señal, por así decirlo.
Harry mueve su cabeza, bajando su mirada hacia donde está dibujando líneas de condensación en su vaso.
—¿Qué considerarías que sería, esa señal?
—Mmm, no sé.— dice Louis con un tono de burla en su voz, y Harry lo mira, con las esquinas de su boca curvándose en una sonrisa coqueta.
—Lo sabré cuando lo vea.