Chapter Text
Con el codo apoyado sobre la mesa, tamborilea los dedos sobre su mejilla.
Desde que decidió comenzar la carrera de Derecho se prometió siempre tomar el asiento al frente del aula como incentivo para no dormirse en clase.
Pero justo ahora, cuando el profesor Jung permanece frente al aula mientras explica algo sobre conflictos sociales en las fronteras, Mark siente los párpados cayendo sobre sus cansados ojos.
No tiene idea de cómo fue que pasaron de los tipos de contratos mercantiles, a hablar sobre los partidos políticos y la situación del país.
No es que le moleste pero es que en ocasiones las divagaciones de su profesor le adormecen, y se nota que al profesor Jung no le gusta ninguno de los candidatos a la presidencia de este año.
Mark no quiere pensar mucho en ello, porque de haber querido escuchar verborreas sobre política, habría estudiado algo relacionado a ello.
En ese momento, pareciera que el profesor Jung lee los pensamientos de Lee y añade a su monólogo:
--Podrá parecer que este tema no tiene nada qué ver con su carrera, pero en realidad tiene todo qué ver. ¿Saben qué sería del país si nuestros parlamentos y congresos estuvieran atiborrados de diputados de un solo partido? No habría democracia, suponiendo que en nuestro país hay algo de ello. ¿Aprobación de leyes? Todas a manos de la izquierda. Si permitimos que la izquierda gane, nos veremos sumidos en profundas hambrunas y un socialismo más estructurado.
--¿Entonces cuál es su propuesta, dejar que gane la derecha?-- Se escucha la voz de Wendy al fondo de la sala, quien es gran apasionada de la materia, quizá por el atractivo profesor Jung o quizá porque su padre es uno de los comerciantes más importantes del pais.
--Por supuesto que no.-- El profesor Jung se acerca hasta su escritorio y bebe de su termo plateado, dejando a la vista la camisa blanca que lleva debajo del traje color crema.-- En el punto en que se encuentra nuestra comunidad, solamente podemos aspirar a elegir el menos peor.
--¿Y quién sería ese para usted?-- Comenta Xiaojun mientras levanta su mano.
--Definitivamente no sería el candidato Nakamoto. ¿Sabe usted en lo que volvería el país si gana un... japonés?-- Las últimas palabras por poco y las escupe el profesor.
Mark suspira y se reclina en su asiento. Bien, puede que el candidato Nakamoto sea mayor y sus propuestas sean algo extremistas, pero tampoco es correcto tomar una postura desde el nacionalismo. Lee ha comenzado a sentirse incómodo con la conversación, no entiende bien el por qué, pero hay algo en la forma de referirse al candidato Nakamoto que a Mark no termina de convencerle.
Para su fortuna, la campana suena indicando el final de la clase. Todos se ponen de pie y comienzan a guardar las libretas, lápices, plumas y computadoras que utilizan para tomar apuntes. Mark se pone de pie y se estira perezosamente en su lugar, al mismo tiempo que el profesor Jung habla antes de que los primeros alumnos salgan del aula.
--Antes de que se marchen, su tarea para la siguiente clase será un ensayo donde revisen los artículos 619 al 635 del código de Comercio y expliquen sus argumentos sobre el por qué consideran que fueron derogados dichos artículos. Extensión mínima de diez cuartillas, en mi escritorio a primera hora.
El bullicio y los ruidos de disgusto en el salón son evidente, pues la siguiente clase es en un par de días y los trabajos del profesor Jung siempre son así de laboriosos.
Pero Mark mentiría si dijera que no le encantan esa clase de trabajos. Moviendo las gafas hacia arriba, el menor se masajea con suavidad el puente de la nariz, pues la vista se la ha cansado entre los lentes y las luces tan blancas del aula.
Al terminar de recoger sus cosas, se cuelga la mochila del hombro y camina en dirección a la salida con la esperanza de almorzar algo y dormir un poco antes de su siguiente clase.
Se dirige con paso lento a la cafetería de la universidad, en los pasillos caminan un montón de estudiantes cargando gruesos libros y algunos van incluso enfundados en costosos trajes.
Mark tiene que admitir que está en una universidad muy buena, aunque igualmente cara. Sin embargo, está consciente de que un día todo el esfuerzo y el gasto económico y emocional valdrá la pena. No puede esperar al día en que su graduación llegue y pueda por fin incorporarse al campo laboral. La promesa de un futuro prometedor le provoca la sonrisa más grande y de forma ingenua podría decirse que la mirada le brilla con intensidad.
Conforme acerca sus pasos a la mesa donde siempre se reúne con sus amigos, Mark echa sobre su cabeza la capucha de su sudadera --ese día no ha necesitado usar traje, eso es solo para la clase de Procesos y escritos con la bruja de Joohyun--. Una vez en la mesa desierta, toma asiento y decide que antes de comer algo tomará una pequeña siesta.
Ese es el tipo de desgaste físico que a Mark no le gusta, pero que de alguna forma era de esperarse. La Universidad donde estudia no solo es cara, sino que además tiene su fama que claro, se ha ganado a pulso.
Todos los jueces, diputados y abogados reconocidos del país han salido de sus aulas, los profesores son excelentes y muy calificados. Es un lugar por demás elegante y la riqueza surge por cada mesa, cada baldosa y en cada rincón.
Por lo mismo, Mark lleva al menos año y medio sin descansar apropiadamente por cada desvelo haciendo una tarea nueva. Pero la verdad es que ni siquiera puede quejarse. Su amigo Donghyuck se encuentra estudiando en una escuela de menor rango y aunque no es mala, en ocasiones le llama a Mark para pedirle ayuda con algunas cosas que ya debería saber.
Así que está bien. Pensando en eso, Mark apoya el brazo en la mesa y se esconde en el pliegue de su codo.
Dormita por algunos minutos y deja de ser consciente de lo que le rodea por un momento, hasta que entre sueños las voces de sus amigos le hacen surgir lentamente del inconsciente.
--Es lo que te digo viejo, claro que les conviene lavarnos el cerebro desde ahora para que cuando entres a trabajar al congreso o a alguna dependencia pública lo hagas todo por amor al gobierno. ¿Tú crees que realmente les importamos una mierda? No somos más que peones.
Mark reconoce inmediatamente la voz de Wonwoo que está en su pelea cotidiana con Seungkwan. Nadie del grupo entiende por qué terminó estudiando Derecho si seguramente le iría mucho mejor en alguna carrera sobre ciencias sociales o algo de ese estilo.
Aunque Mark ya se encuentra despierto, permanece con la cabeza apoyada en su brazo, intentando relajarse.
--Ya cállate, vas a despertar a Mark.
--Que se despierte, así también él va a ver al idiota que va a visitar hoy la escuela.
Mark se incorpora lentamente, resignado a que no podrá recuperar el sueño que le interrumpieron con la plática. Pero el menor no tiene ninguna intención de reclamar por ello.
--¿De qué idiota estamos hablando?
--En serio no puedo creer lo poco que les importa el futuro del país.
--¿Y para qué? Seguro Mark se regresa a Canadá y yo pienso largarme a los países empobrecidos para defender los derechos humanos de las infancias. Nadie mas que tú se va a quedar en este país.-- Ataca Seungkwan.
--¿Va a venir alguien al foro?-- Vuelve a mencionar Mark con la voz levemente rasposa, producto de su pequeña siesta.
--Sí, va a venir a dar una conferencia o algo así el hijo del candidato Nakamoto. No sabes lo deplorable que me parece, como si no supiéramos que su campaña y su partido inyecta de capital a la universidad.
Mark se restriega la frente con desesperación acompañando el gesto con una sonrisa. En serio si hay alguien sumamente apasionado por la justicia y la equidad, ese es Wonwoo.
--¿Y qué quieres hacer?-- Pregunta Mark para después llevarse a la boca un bocado del pequeño pan que tiene Wonwoo en su bandeja. Realmente debería levantarse por algo de comida.
--No sé, podemos ir y tal vez podría hacerle un par de preguntas incómodas sobre la campaña de su padre y el convenio que tiene su partido con la Universidad.
--¿Crees que van a dejar acercarte al micrófono si tienes cara de mafioso? Van a creer que quieres matar al tipo.-- le molesta Seungkwan.
Ante el comentario, Wonwoo le lanza su servilleta sucia a la cara y Mark ríe por lo bajo, hasta que dirige la mirada a una de las pantallas que se encuentran empotradas en cada columna de la cafetería donde suelen pasar el horario matutino de noticias, películas de paga o vídeos musicales. En ese momento, se encuentra el noticiero y aunque el sonido está apagado, Mark puede leer que están hablando justamente del candidato Nakamoto y la visita que realizará su hijo a la Universidad en medio de la campaña.
No entiende muy bien de lo que están hablando pero la imagen cambia a la Cámara de legislación, donde a la entrada un hombre pequeño y de cabellos grises se manifiesta.
Y entonces todo tiene sentido, porque puede que Mark no sepa mucho de política --principalmente porque solo de pensarlo le duele la cabeza-- pero sabe que la campaña del candidato Nakamoto es por demás escandalosa. No recuerda los detalles exactos, pero sabe que el señor Nakamoto ha estado presionando a los ciudadanos a votar por él con la promesa de resolver un caso de homicidio bastante complicado que ocurrió hace al menos tres semanas.
Claro que con la promesa de mayor seguridad y mayores castigos a los delincuentes, cualquiera podría inclinarse por él.
Pero es que además el candidato Nakamoto, muy sutilmente está proponiendo reformas al sistema público de salud lo que provocaría su erradicación casi por completo y dada la ignorancia y desinformación de la población, todo pinta como si fuera un beneficio para todos cuando en realidad dejaría en desventaja a las personas de mayor pobreza. Sin mencionar las palabras tan fuertes que utilizaba para referirse a las personas con transtornos y enfermedades mentales.
Lo que más atractivo resultaba del candidato Nakamoto, físicamente hablando, era su hijo. Un joven recién egresado de la Facultad de Derecho que ya se encontraba envuelto profundamente en la investigación del homicidio de la jovencita Kim. El único sospechoso ya está en prisión preventiva y el candidato Nakamoto no ha hecho nada más que desacreditar los esfuerzos del padre del presunto culpable para liberar a su hijo. Probablemente no sea mala idea visitar la conferencia de Nakamoto hijo, así que sin pensarlo Mark murmura:
--¿A qué hora dices que será la conferencia de ese tipo?-- Mark señala con la barbilla en dirección a la pantalla.
Wonwoo se vuelve sobre su asiento y cuando ve que el menor se refiere a la conferencia del hijo de Nakamoto, sonríe ampliamente y asiente.
--Podemos saltarnos la clase de Administrativo, si es que quieres ver a ese tipo.
--Te culpo a ti, si tan solo te callaras cinco minutos con los problemas sociales...
Los tres se ponen de pie y se dirigen al auditorio de la Facultad, camino que se ve lleno por muchos más estudiantes que también se encuentran interesados en su conferencia.
--Hicimos bien en venir desde ahora, sabía que se iba a llenar la sala. Vamos, rápido.-- Wonwoo toma a Mark de la manga de su sudadera y jala con fuerza hacia enfrente mientras se abren paso en el mar de personas.
Seungkwan se queda atrás y únicamente los dos se escabullen hasta el frente del auditorio donde Wonwoo logra robarle el asiento a dos chicas que se toman fotos frente al escenario.
En este punto, Mark se da cuenta que no probó mayor bocado que el que le robó a Wonwoo de su pan y lo resiente, con el estómago gruñéndole con fuerza. Y agregándole a esa sensación de vacío en el estómago, Mark siente algo similar a muchas mariposas revoloteando en sus entrañas.
Mark mira en todas direcciones, intentando adivinar qué tan pronto comenzará la conferencia y dirige la vista hasta el escenario, justo a un lado donde personas del staff se mueven llevando cables por todos lados.
Y entonces lo ve. Ahí, detrás del escenario, preparándose y hablando con los directores de la Universidad. Luce un traje elegante completamente negro y lleva el cabello rubio peinado hacia atrás. No es especialmente imponente, pero hay algo en su aura que no le permite a Mark apartar la mirada. Por una milésima de segundo, Mark siente que hacen contacto visual y puede sentir cómo se encoge en su asiento, porque la mirada de ese sujeto es penetrante y muy persistente. El atisbo de una sonrisa apenas se hace presente y cuando las luces bajan el silencio reina en el auditorio entero.
Es en ese momento en que Nakamoto hijo entra al escenario y con paso decidido se acerca hasta el podio dispuesto para él en medio del lugar. Se acerca el micrófono hasta los finos labios y luego de dar un vistazo rápido alrededor, habla suavemente:
--Podrían decir hola.-- El comentario busca relajar el ambiente y lo logra, haciendo que los presentes se rían con suavidad y algunas chicas de la fila trasera suspiran con fuerza. Claro, no era posible que solo Mark notara la belleza al frente. Wonwoo resopla con molestia y rueda los ojos. Mientras tanto el menor sonríe con suavidad.
Mark en ese momento piensa que quizá no fue tan mala idea perderse la clase de Administrativo si a cambio puede pasar dos horas escuchando la melodiosa voz del chico frente a él.
