Actions

Work Header

Ocultando una verdad

Summary:

Baji suspiró cansado al escuchar el inicio de una nueva discusión entre Kazutora y Chifuyu. Las riñas, los insultos y los rencores entre ambos se había convertido en una extraño hábito de su día a día mientras los tres trabajaban juntos en la tienda de mascotas. Baji, por un lado, debe controlarse para no golpear a su mejor amigo, mientras que por el otro, trata de aun no verse rebasado por sus propios sentimientos que tiene hacia Chifuyu. Sin embargo… todo se puede desmoronar en cuestión de segundos.

Notes:

Contenido: Oneshot, yaoi, romance, drama, angst, etc. Parte de la serie Angstruary 2022 propuesto por la página Es de fanfics.

Pareja: KazuFuyu // BajiFuyu

Disclaimer:
Hikari: Un pecado que debo confesar es que escribí este pequeño fanfic mientras estaba en la oficina que trabajo. Jamás creí sentir tanta adrenalina parecida mientras escribía algo que realmente quedó más corto de lo que quería jajaja. En fin, no hace falta decir que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

#Angstruary 2022, 10 – Traitor (Traidor)

Baji dio otro suspiro más, tratando de controlar su propio carácter para no terminar todo aquello (que a su parecer era algo banal) con algún acto violento. Y con acto violento se refería a callar de un puñetazo a Kazutora.

-No deberías quejarte tanto, es gracias a nosotros que tienes este maldito trabajo.- era el turno de Chifuyu para recriminar.

-¿“Nosotros”?- preguntó con ironía.- Gracias a Baji.- su gesto de superioridad no solo hizo que su arete retumbara de forma graciosa, sino que parecía también drenar la poca paciencia del cuerpo de Chifuyu.- Si fuera por ti, seguramente opinarías que sería mejor siguiera en ese jodido reformatorio.

Sabiendo que la respuesta del otro sería afirmativa, Baji decidió que éste el mejor momento para intervenir.

Alzando una mano entre ambos es que los dos recordaron que él también se encontraba como mero espectador de su nada amistosa discusión.

-¡Tiempo!- gritó, queriendo parecer lo más neutral posible.- Es suficiente. Esto termina ahora.

-¡Baji-san!- Chifuyu alegó renuente, parecía que no eran pocas las palabras que aún le quedaban por decir. Sin embargo, desde que eran adolescentes, el de cabello largo tenía la capacidad de hacerlo obedecer, bastaba con una mirada penetrante para que el menor desistiera, aun si era a regañadientes.

Luego de algunos segundos en silencio, nuevamente los tres chicos regresaron a sus respectivas labores dentro de esa simpática tienda de mascotas. Baji se llevó las manos a ambos lados de su cadera, satisfecho por haber detenido una riña más. No pudo evitar esbozar una sonrisa sarcástica al recordar la muy complicada relación que había entre Chifuyu y Kazutora.

No hace mucho tiempo que él y Chifuyu habían inaugurado aquel negocio, y aunque la idea había sido de él, Chifuyu aceptó (poco convencido, la verdad) a ir  a recoger a Hanemiya justo el día de su salida del reformatorio, añadiendo la propuesta de ofrecerle un trabajo digno ahora que se reincorporaba a la sociedad. Y aunque al principio parecían dispuestos a tolerarse, no pasó mucho tiempo antes de que las incesantes discusiones entre ellos se convirtieran en un hábito de todos los días.

Hace unos meses, Keisuke siempre trataba de ponerles fin poco después de empezar, pero al percatarse que dejarlos pelear por más tiempo disminuía su cantidad de enfrentamientos durante las extenuantes horas laborales, les permitía intercambiar un par de insultos verbales antes de decidir que podrían llegar a golpes de seguir así.

Siempre que era testigo del modo tan violento en que ambos se relacionaban pensaba con gracia las palabras que alguna vez Takemichi le había contado. Según su testimonio, Kazutora y Chifuyu se llevaban espléndidamente en una línea temporal donde él se encontraba muerto. Es más, había sido el propio Matsuno quién, por cuenta propia, decidió ir al reformatorio a recoger a Kazutora luego de ser liberado de su condena.

Al parecer trabajaban juntos y eran dos jóvenes que confiaban plenamente el uno en el otro.

Vaya futuro de fantasía que describía el torpe de Takemichi.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-¿Es tan difícil convivir con Kazutora?- preguntó de forma casual una noche, luego de haber cerrado la tienda, mientras conducía su motocicleta. Sosteniéndose firmemente de él se encontraba Chifuyu.

Baji tenía que mantenerse centrado si no quería desfallecer cada que sentía la lenta respiración del joven chocar contra su hombro.

“Pareces una maldita quinceañera enamorada, joder”.

-Mmmm, decir que no sería mentir…- el susurro de Chifuyu fue lo suficientemente fuerte para que el otro lo escuchara, aunque no se oía demasiado convencido de sus propias palabras.- No es una mala persona. Sé que es uno de tus mejores amigos y no dudo en que tiene sus lados buenos…

-¿“Pero”…?- insistió ante una obvia frase inconclusa.

-Supongo que… solo tenemos momentos malos. Espero poder llevarme mejor con él después de que nos acostumbremos. Probablemente es solo el hecho de que a veces nos parecemos demasiado.- el suspiro caliente que dejó caer sobre su piel, casi provoca que el pobre Baji se fuese a estrellar contra la banqueta más cercana.

-¿Tú y Kazutora, parecerse?- trató que su voz sonara lo más casual posible.- Para nada.

-Ambos realmente admiramos y respetamos a Baji-san.- fue su respuesta inmediata.- Aunque lo demostramos de maneras distintas.

Su corazón dio un vuelco al escuchar eso, dando gracias que desde aquel ángulo, Chifuyu no podía ver la manera tan patética en que su rostro se enrojecía por el halago.

Pocos minutos después, Baji aparcó cerca del complejo de departamentos donde Chifuyu vivía, luego de independizarse de la casa de sus padres. Como siempre, el chico dio una breve reverencia mientras agradecía el favor de haberlo traído, aun si la casa de Baji quedaba al lado opuesto, siempre era amable de su parte ofrecerle llevarlo para que no tomara el transporte subterráneo.

-Hasta mañana, Baji-san.- se despidió, poco antes de girarse para pasar la entrada principal. Al ver como su espalda comenzaba a alejarse, no pudo evitar apretar ambos puños sobre el manillar, aun asimilando lo que pretendía hacer.

-¡Chifuyu!- afortunadamente su voz no se quebró, aunque todo su valor se desplomó sobre sus pies cuando aquellos hipnotizantes ojos azules se volvían a enfocar en él.

¿Era su imaginación, o aquellos ojos brillaban aún más cuando lo miraban a él? ¿O es que era algún estúpido filtro rosado que nublaba su propio criterio, haciéndole ver las cosas más dulces de lo que en verdad eran?

Rezaba porque fuera solo la primera opción.

-N-Nos vemos mañana.- queriéndose hacer el sepuku, Baji no fue capaz de decir nada más inteligente que aquella despedida.

No podía pronunciar las palaras que realmente deseaba, las que estaba guardando tan recelosamente en su pecho desde que ambos eran solo un par de adolescentes.

-Hasta mañana, Baji-san.- le sonrió como en muchas ocasiones antes de, al fin, ingresar al edificio.

Cuando se supo completamente solo, Baji dejó salir un lastimero quejido, dejando encorvar su espalda y alzando el rostro hacia el cielo. Dios, estaba seguro que pronto llegaría a sus propios límites.

No pasaría mucho tiempo hasta que la explosión de sus propias emociones lo consumiera.

“Mierda, realmente estoy loco por él…”.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-¿Acaso ya olvidaste que fuiste tú el que no cerró bien el candado de la cortina, luego de cerrar la otra noche?- preguntó con retorica Chifuyu, aquel día y luego del almuerzo, en medio de lo que parecía ser otra batalla campal.

-¿Vas a seguir molestando con eso?- Kazutora se sobó la nuca, como claro gesto de que la discusión comenzaría a subir de intensidad.- No pasó nada aquella noche, ¿de acuerdo? En cambio, ¿te debo recordar la vez que anotaste mal las cantidades en la boleta para el proveedor?- Baji notó como Chifuyu sufría un tic en la ceja izquierda al escuchar aquello.- Ahí sí que hubo problemas, tuvimos que hacer un segundo pedido porque no teníamos suficientes suministros. ¿No te parece que tu torpeza daña más al negocio que la mía?- sonrió triunfante.

-Kazutora…- mencionó con cierto tono amenazante Baji, dedicándole una mirada cansada, queriéndole hacer ver que se estaba pasando con sus comentarios. Por supuesto, el de ojos bicolor, fingió no haber captado la indirecta.

-Siempre actúas como si fueras el más maduro o quien tiene la mayor autoridad aquí.- continuó Kazutora. La campanilla de su arete se hizo resonar suavemente en el lugar.- pero a veces olvidas cuál es tu verdadero lugar, Chifu…

Fue gracias a que el más chico dejó caer con fuerza unas cajas sobre el mostrador, que Hanemiya no terminó su oración.

-Suficiente.- dijo, de manera pausada pero con un tono de voz mucho más grave de lo normal. Alzó su rostro y le dedicó una mirada gélida, Kazutora no quiso verse afectado, aunque Baji notó como una gotita de sudor resbalaba por su mejilla y él también desviaba la mirada.

Enfurecido, Chifuyu se acercó al mayor, Keisuke de hecho, hasta temió que atestara el primer golpe, e iniciaran una matanza dentro de la tienda, sin embargo, quedó sorprendido cuando solo pasó a su lado, caminando con rapidez hacia la trastienda luego de pasar algunos anaqueles con peceras en ellas.

La puerta retumbó con fuerza, dejando un ambiente realmente incómodo.

-En verdad lo hiciste salir de sus casillas…- suspiró abatido, mientras pasaba su peso de una a la otra pierna, no queriendo ahora él comenzar otra inútil pelea.

-Anda, aprovecha para ir a consolar a tu crush.- mencionó con cierto resentimiento, apuntando a sus espaldas con el pulgar derecho.

Baji, en respuesta, solo frunció su ceño por su nada discreto comentario. Recordó con pesadez el hecho de que Kazutora era de sus únicos amigos que estaba al tanto de los sentimientos que tenía por Chifuyu (maldecía a su yo adolescente que se expresaba tan abiertamente mediante las cartas que le enviaba al reformatorio).

“No hay que ser un genio para darse cuenta, Baji” era su argumento de siempre, especialmente cuando quería molestarlo. Baji únicamente contestaba golpeando su brazo o destrozando alguna de sus pertenencias.

-No voy a quemarme por tratar de lidiar con él justo cuando está enfurecido. Mas te vale disculparte.- fue su respuesta, queriendo no parecer desesperado por ir a darle apoyo a Matsuno. Kazutora rodó los ojos, pero ante la mirada inquisitiva de quien en realidad era su jefe, soltó un bufido antes de dirigirse también hacia la trastienda.

Curioso, el azabache pretendía acercarse con sigilo hacia la puerta, pero la campanilla de la entrada lo interrumpió, dando paso a un grupo de jóvenes clientas.

-Bienvenidas.- sacó su mejor sonrisa antes de dirigirse hacia ellas.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-¡Al fin!- suspiró mientras alzaba los brazos y disfrutaba el crujir de sus huesos de la espalda. Volteó su cabeza hacia la trastienda. Habían pasado ya casi 40 minutos desde que sus dos compañeros decidieron encerrarse en aquel rincón y no mostraban indicios de salir.

Imaginándose que seguramente estarían en medio de otra disputa, se acercó con pasos sigilosos hacia la trastienda. Es más, hasta murmuró un suave “bingo” al notar que la puerta no se encontraba completamente cerrada.

Cauteloso, pegó su espalda a la pared antes de empujar muy levemente la entrada. Efectivamente vislumbró casi de manera inmediata las dos siluetas de sus amigos.

Sin embargo, el aire abandonó sus pulmones cuando, a pesar de la oscuridad, notó la manera en que ambos estaban. Podría haber imaginado cualquier otro tipo de situación… excepto esa.

Al fondo de la trastienda, se encontraban ambos, uno frente al otro, con muy poca distancia entre sus cuerpos. Debido a la diferencia de alturas, Kazutora debía encorvar levemente su espalda, sus mechones de cabello caían a su lado y cubrían parte del rostro de Chifuyu, quien alzaba su cara para no romper el contacto visual. Solo hizo falta que Chifuyu levantara un par de centímetros sus tobillos para que sus labios se encontraran.

El beso no duró ni mucho ni poco, fue un contacto apasionado donde sus labios se movían al compás y en sincronización. Después, se separaban, regresando a sus posiciones originales, volviendo a intercambiar silenciosas miradas.

-Baji-san no tardará en venir…- murmuró tan bajito que tuvo que agudizar el oído para encontrar coherencia a las palabras dichas entre labios.

-“Baji-san esto” “Baji-san lo otro”- renegó, con un tono claramente fastidiado.- Solo eso saber decir.

-Es mejor que hablar de ti, al menos.- contestó con sorna. Es más, se alcanzó a percibir una sonrisita burlesca en su cara. Kazutora trató de verse imperturbable, pero el sonido de su cascabel fue lo que indicó el movimiento de su cuerpo.

-Joder, sí que es cansado fingir todo el tiempo que nos odiamos.- dijo, nuevamente acercándose a los labios del más bajo, sin terminar de juntarlos.

-¿”Fingir”? Qué mentira más grande. Al menos yo soy sincero, realmente es molesto estar aguantando tus…

-Ya, vale. Lo capto.- interrumpió, justo antes de volver a besarlo. En esta ocasión fue mucho más corto al anterior.- Tu boca se ve mejor cuando me estás besando, comparada a cuando solo te la pasas insultándome con esa lengua filosa tuya.- pasó su lengua sobre sus propios labios.

-Cállate de una buena vez.- susurró, nuevamente alzándose para alcanzar la boca del contrario. Esta vez, añadiendo el subir de su mano hasta tocar el cuello de Kazutora, justo por donde su piel se encontraba tatuada con el dibujo de un tigre.

Sintiendo como si los latidos de su propio corazón estuviesen resonando con fuerza en sus tímpanos, Baji al fin apartó la mirada. Dio un par de pasos hacia atrás, de hecho casi tropieza, pero tuvo el mayor cuidado para no provocar sonido alguno. Sabiendo que aún no había sido descubierto, se tapó la boca con ambas y logró por fin apartarse hacia la parte más amplia del establecimiento.

¿Desde cuándo? ¿Cómo fue que…?

¿Es que acaso ellos…?

No podía evitar hacerse mil cuestionamientos dentro de su mente, frustrándose, por no lograr encontrar ninguna respuesta coherente para todo lo que acababan de presenciar sus ojos.

Siendo controlado por sus emociones, no se contuvo al momento de atestar un estruendoso golpe hacia la pared más cercana. Y enseguida otro, y uno más. La piel de sus nudillos no se hizo esperar a la hora de abrirse y comenzar a sangrar levemente.

“Kazutora lo sabía, joder. Mierda, mierda, mierda”.

Pensaba, dando ahora un par de patadas. La furia impedía que sintiera el dolor en sus extremidades

“¿”Consolar a mi crush”? Si tú pareces mejor en eso, maldito tigre. ¿Por qué Chifuyu aceptaría estar así con él? ¿Es que acaso no se detestaban? Siempre creí que yo era…”.

¿Qué es lo que lo estaba ahogando? ¿Era la cólera por haberlos descubierto a hurtadillas? Tal vez la tristeza por saber que su amor platónico probablemente jamás sería correspondido.

Quizás, la traición y el golpe imprevisto de su mejor amigo hacia sus propios sentimientos. El saberse abandonado cuando fue él quien quiso darle un refugio luego de pasar una década en un reformatorio de mierda.

O tal vez eran todas juntas. El dolor, la tristeza, la decepción. Demasiadas emociones entremezcladas para alguien tan temperamental como lo era Baji, quizás era mucho más de lo que él podría procesar.

Le daba fin a una amistad y al mismo tiempo, a un amor que nunca pudo hacerse realidad.

Notes:

Hikari: La verdad si sentí penita por destrosarle de esa manera el corazón a Baji, especialmente cuando el BajiFuyu es mi OTP de este anime y pues… ni modo, a veces el drama me gana y quedan cosas como esta. Espero que hayan disfrutado la lectura. Ya estamos empezando la recta final de este reto. Espero que nos podamos volver a leer muy pronto. ¡Bye bye-perowna!

Series this work belongs to: