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El invierno estaba de regreso en la Gran Liang.
Los numerosos copos de nieve teñían cada rincón de un fino manto blanco, acompañado de vientos fríos capaces de calar hasta lo más profundo de los huesos.
Gu Yun fijó su vista en la lejanía a través de la ventana en su habitación. El paisaje desenfocado le dio la bienvenida, recordándole que había olvidado poner el cristal especial de liuli en su rostro.
Después de la batalla final contra los occidentales, Gu Yun quedó con graves heridas físicas que le obligaron a llevar las molestas placas de metal. Gracias a esto y a las indicaciones de la señorita Chen, Gu Yun pudo recuperarse, aún con lentitud, era mejor que nada.
Varios meses después sin apenas poder moverse, fue cuando recién pudo quitar las placas de metal, liberando a su cuerpo de una carga adicional. Gu Yun sintió una enorme liberación, aunque aún no estaba exento del peligro, todavía necesitaba guardar todo el reposo posible.
Por supuesto, Chang Geng siempre estuvo ahí.
Al principio, solo días más tarde de la feroz guerra que puso en peligro su vida, los cuidados de Chang Geng eran constantes, ignorando la montaña de trabajo que esperaba a ser atendida por él en palacio.
El recién nombrado emperador, hacía recorridos de un lado a otro, viajando desde el palacio a la mansión del Marqués para pasar aunque fueran unos breves momentos junto a su amado.
Gu Yun de vez en cuando lo regañaba por desanteder sus labores oficiales, regaños que Chang Geng lograba desviar con tácticas astutas aprendidas a lo largo de los años, todas procedentes de su querido yifu.
El Gran Mariscal reconocía una cosa, y es que Chang Geng era su debilidad, no podía ganar ni una sola batalla contra él, cayendo ante sus encantos.
"Se me ha olvidado el sabor de la comida ordinaria, ahora solo está presente el de la amarga medicina" comentó de forma casual Gu Yun, aunque podía notarse la clara queja detrás de aquellas palabras.
Chang Geng lo miró y sonrió, acercando a sus labios un nuevo cuenco con medicina recién hervida.
A lo largo de su vida, Gu Yun estuvo acompañado por el olor y sabor de la medicina, siendo ya costumbre. Sin embargo, en este último tiempo, apenas podía soportarla debido a la cantidad excesiva.
Sabía que Chang Geng no lo dejaría escabullirse, así que tomó el cuenco de una sola vez, permitiendo que el desagradable sabor bajara.
"¿Cómo se siente yifu?" Chang Geng le preguntó, atento a cada uno de sus movimientos, retirando el recipiente vacío.
Gu Yun giró su rostro a donde suponía que Chang Geng estaba. Sus ojos y oídos aún continuaban muy dañados, apenas podía ver una figura completa, apenas podía escuchar tres palabras.
Por simple intuición, contestó: "Las heridas son recientes, es normal que existan ciertas molestias, no te preocupes tanto"
Chang Geng dejó escapar un suspiro que Gu Yun no pudo escuchar. De repente recordó la primera vez que lo vio así, y de solo pensar en otro resultado fatal, su corazón se encogió.
Acortando la distancia, Chang Geng habló muy cerca de su oído: "Las peticiones de yifu a veces son muy difíciles de cumplir"
El corazón de Gu Yun latió un poquito más rápido cuando logró escucharlo. Aprovechando la posición, Chang Geng acarició una de sus mejillas con suma delicadeza, piel cálida contra piel fría. Fue inevitable que besara sus labios, mezclándose con una delicadeza reconfortante.
Gu Yun quería alzar sus manos y también tocar su rostro, abrazarlo, pero las placas de metal le impedían hacer cualquier tipo de movimiento de forma adecuada, así que tuvo que permanecer quieto; dejando que sus labios llevaran todo el trabajo completo.
Mientras se besaban, Chang Geng continuó acariciando sus mejillas y cualquier rincón libre que encontrara, buscando una forma de apego más cercana. Cuando se separaron debido a la falta de aire, Gu Yun aún podía notar su cálida respiración contra su boca.
Chang Geng dejó otro beso en la comisura de sus labios. "Tengo que volver"
"Umm, está bien, su Majestad" se burló Gu Yun, dibujando una ligera sonrisa.
Aún se le hacia extraño referirse a Chang Geng de dicha manera, pero le gustaba molestarlo con esas simples palabras. Bromeó un par de veces más con él, hasta que terminó por abandonar la habitación.
Ahora, meses después, nada había cambiado.
Gu Yun apartó su vista de la ventana, donde ya había comenzado a nevar una vez más. Estiró su cuerpo que aún se encontraba dormido, y de pronto sintió un dolor agudo.
"Que mierda"
Esa maldición escapó a través de sus labios sin pena alguna. Ignorando las molestias crecientes, Gu Yun se puso unas túnicas simples y al fin abandonó la habitación.
Sus pasos lo llevaron hasta el patio exterior, donde la nieve estaba acumulada por todas partes. Los ciruelos florecían con fuerza, más hermosos que nunca.
A la mente de Gu Yun, llegaron muchos pensamientos acumulados. La Gran Liang había cambiado bastante desde la ascensión de Chang Geng al trono, el país se recuperaba paso a paso pero de forma eficiente en esta nueva era Tai Shi.
En cuanto a él, por una parte se encontraba ansioso. Era una persona que siempre había estado ocupado, yendo de aquí para allá, apenas teniendo tiempo para si mismo. Necesitaba estar en movimiento, ser tan ocioso en estos últimos meses le resultó extraño.
Días de paz, días tranquilos y días aburridos, todos se habían acumulado hasta formar el espacio actual. Por primera vez, se sintió aturdido, la incertidumbre entumeciendo su cuerpo.
Allí en medio de la nieve, la figura de Gu Yun se mantenía sin cambios, simplemente observando los paisajes algo desenfocados. Tanto así, que no se dio cuenta de la llegada de un carruaje desde la lejanía.
De este carruaje, una persona con una gran presencia bajó, y se acercó a él para poner una túnica de gran calidad sobre sus hombros. Gu Yun se sobresaltó, dándose la vuelta para encontrarse con el cálido y amoroso rostro de Chang Geng.
Antes de que pudiera hablar, Chang Geng dijo: "La naturaleza de este general ciertamente no puede ser cambiada"
Con una de sus manos, Chang Geng apartó los rastos de nieve presentes en la túnica que ahora llevaba Gu Yun, y acomodó la prenda para que le cubriera de forma adecuada.
Gu Yun algo aturdido, le preguntó: "¿Ya estás aquí tan temprano?"
Chang Geng dibujó una ligera sonrisa: "Te echaba de menos"
Una ligera capa de rubor cubrió el rostro de Gu Yun, pero enseguida se recompuso.
"Este emperador es ciertamente extraño, cuidando de un viejo marqués como yo en vez de atender los asuntos oficiales del país" comentó sonriendo de igual manera.
"El día de hoy es ligero, no tiene importancia. Vayamos dentro y te cuento sobre los próximos planes para la Gran Liang"
Chang Geng lo acurrucó contra su persona, y ambos entraron en la mansión para resguardarse de la nieve y el frío.
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Tanto Chang Geng como Gu Yun compartieron una comida caliente, hablaron sobre asuntos políticos e intercambiaron unos cuantos besos.
Esta rutina reconfortante se repetía cada día, una vida pacífica que parecía irreal ciertas veces, ninguno estaba acostumbrado.
En verdad pueden existir tiempos donde la guerra no esté presente, cada elemento fluyendo con harmonía.
En una helada noche de enero, Chang Geng regresó a la mansión como de costumbre. Debido a la tranquilidad existente, sus pasos se escucharon en la distancia.
Gu Yun, quien ya estaba en su cama, medio dormido con un libro en su regazo, se despertó al verlo entrar. Enseguida ajustó su postura, dejando el libro ignorado de lado.
Chang Geng quitó las túnicas exteriores que lo molestaban, para después sentarse en el borde de la cama.
"Has llegado realmente tarde hoy"
"Mm, no quiero hablar de eso, Zi Xi…"
Chang Geng se recostó sobre su regazo, donde al final si terminó hablando sobre las nuevas reformas que se establecerán en la Gran Liang, pues es inevitable para su ser, relajarse con respecto a las mejoras que llegarán en un futuro al país. Gu Yun rió al ver su actitud, y mientras Chang Geng hablaba, sus dedos se enredaban en cualquiera de sus mechones rizados, jugando con ellos y soltando algún que otro comentario casual.
Al final Chang Geng terminó acurrucado a su lado, como un niño pequeño con falta de mimos. Gu Yun tampoco es como estuviera por la labor de hacer algo más, y se dedicó a complacer a Chang Geng.
Cada uno mirándose con ojos llenos de anhelo y amor, de ese que es imposible ignorar.
Chang Geng había quitado su cristal liuli, pues al estar tan cerca no era necesario. Gu Yun sonrió, terminando de acortar la distancia para besar su frente.
La lámpara de vampor encima de ellos tililó ligeramente.
La piel de Chang Geng hormigueó cuando Gu Yun lo volvió a besar, pero esta vez en los labios, mientras una de sus hábiles manos viajaba por su cuello hacia abajo. Chang Geng conocía a la perfección la dirección de sus acciones.
Se apartó un poco, observando los bonitos ojos de durazno que poseía Gu Yun.
"Yifu tú… Sabes que no puedo controlarme"
En otras circunstancias, Chang Geng hubiera cedido sin ninguna presión, solo que después de las graves heridas de Gu Yun, no quiso hacer nada más allá.
Sus últimos encuentros se habían basado únicamente en besos y alguna que otra caricia. Apenas recordaba la última vez.
El coqueteo de Gu Yun salió a relucir, besando la comisura de sus labios.
"Entonces no lo hagas"
Chang Geng se tensó, sintiendo su cálido aliento lleno de deseo. "Tus lesiones aún no se han curado en su totalidad"
Algo molesto, Gu Yun comentó: "Solo trátame con cuidado. ¿Acaso vas a dejar sin complacer a tu amante?"
Por su parte, a Gu Yun tampoco le gustaba esta situación. Tanto tiempo sin poder tocar a Chang Geng de forma correcta… Los deseos de una persona enamorada jamás pueden ignorarse.
Tampoco había que buscarle más explicaciones, ¿quién era Chang Geng para negarse? Al menos...
Chang Geng liberó las últimas cadenas que le ataban, lanzándose a devorar al hombre que tenía delante. Gu Yun sonrió entre beso y beso, notando la impaciencia de Chang Geng la cual creció sin remedio.
Tanto la piel de Chang Geng como la de Gu Yun ardían, cualquier tipo de contacto provocaba mil y una sensaciones en su interior, similiar a un grupo de mariposas yendo a la deriva.
Cuando se separaron en medio de un beso, Chang Geng tiró de su labio inferior, mordiendo para después alzarse contra su boca una vez más. Gu Yun, mientras, iba quitando la parte superior del conjunto de Chang Geng, dejando su pecho desnudo.
Sus manos lo empujaron más hacia él, y gracias a su desnudez, podía sentir cada línea que definía los músculos, las cicatrices y heridas de Chang Geng provocadas por esa mujer barbara.
Por un momento su corazón se encogió, pero enseguida volvió a centrarse en el presente.
Ferviente de deseo íntimo, las mejillas de Chang Geng ardían, besando aquí y allá hasta hacer un desastre de sus labios, dejando que Gu Yun lo acariciara a su antojo.
Tomando aire, miró a Gu Yun durante unos segundos. Gu Yun sonrió con ojos brillantes y le preguntó: "¿Qué pasa?"
"Nada, solo que este general es en verdad muy atractivo"
La sonrisa de Gu Yun se amplió: "Mm, tan dulce como siempre"
Aprovechando que estaban separados, Gu Yun comenzó a deshacerse de la molesta ropa que aún llevaba encima. Para su sorpresa, Chang Geng detuvo sus movimientos, haciéndolo el mismo.
Antes de que dijera nada, Chang Geng murmuró: "Déjame cuidarte hoy"
¿Acaso no lo cuidaba siempre? Pero Gu Yun no quería arruinar el momento, así que guardó esas palabras burlonas para él mismo, entendiendo su implicación.
Chang Geng trabajó con una lentitud que se le hizo eterna. ¿Cómo podía pasar de un estado a otro?
Gu Yun quería… Bien, quería muchas cosas en este preciso momento. Más bien deseaba que Chang Geng dejara a un lado las delicadezas, que lo tomara en esa cama sin ningún tipo de compasión.
Amaba a este hombre.
En el pasado, se había enredado con múltiples bellezas dulces, pero nunca pensó gustar de alguien como Chang Geng. Alguien tan perfecto en todos los sentidos, capaz de embriagarlo por completo.
Quizás era el estado febril más primitivo de una persona, quizás era que estaba muy enamorado. Una mezcla condensada en sentimientos profundos y puros.
Al fin Chang Geng terminó de quitar sus ropas, dejando a la vista el hermoso cuerpo cubierto de cicatrices variadas. Chang Geng lo besó mientras una mano viajaba hacia abajo, tocando la piel llena de irregularidades. Sus hábiles dedos se centraron en uno de sus pezones, que enseguida se pusieron sensibles al tacto gentil de Chang Geng.
El cuerpo de Gu Yun no pudo relajarse, dejándose llevar por las diferentes sensaciones. Chang Geng hizo un recorrido de besos desde sus labios hasta el botón rosado que anteriormente había estado tocando.
Al estar libre, la respiración de Gu Yun se volvió algo pesada, dejando escapar algún que otro jadeo débil. Una de sus manos viajó hasta la parte posterior de la cabeza de Chang Geng, indicándole sin palabras que no se detuviera. Chang Geng entendió enseguida, llevando a cabo sus deseos inmediatamente.
En un momento cualquiera, la lámpara de vapor encima de ellos se apagó, siendo únicamente iluminados por la vaga luz exterior de la noche.
Cada toque de Chang Geng sobre su piel quemaba. Gu Yun sabía que era por tanto tiempo sin recibir aquel tipo de contacto.
Su cuerpo ya estaba teñido con algunas marcas rojizas, la respiración agitada y el calor por todas partes. Gu Yun ya no podía ver a Chang Geng a esta distancia, tampoco escuchar claramente, pero podía sentir que el otro hombre había quitado la última prende que le quedaba encima, ahora los dos en el mismo estado.
Chang Geng se quedó maravillado ante la imagen que se le presentaba de Gu Yun, similiar a una obra de arte obscena.
"¿Qué estás mirando? Vamos ven aquí" Gu Yun protestó ante la falta de movimiento.
Cuando volvió a acercarse, Chang Geng besó las marcas de belleza presentes en su rostro. Primero debajo de su ojo, después la de su oreja. Esto le envió escalofríos que se esparcieron con rapidez, creciendo y arraigando el deseo.
Mientras hacía esto, Chang Geng bajó su mano hacia el ya despierto miembro de Gu Yun. En un tono lascivo, le susurró: "Tanto tiempo sin tocar a yifu, que ahora está así solo con unos cuantos besos"
Gu Yun quiso protestar, pero el agarre de Chang Geng en esa zona tan sensible se lo impidió, con esfuerzo pudo dejar escapar un jadeo vago. El líquido translúcido ya presente facilitó el trabajo de Chang Geng, estableciendo movimientos de arriba a abajo.
Con el rostro ardiendo, y cierta pizca de molestia, Gu Yun cerró los ojos sin remedio, dejándose llevar por los toques de Chang Geng. La habitación se llenó de sus propios sonidos vergonzosos, que solo Chang Geng tenía el placer de escuchar.
Chang Geng mientras besaba su cuello, dejando marcas de amor que se notarian con claridad al día siguiente. El cuerpo de Gu Yun reaccionaba perfectamente a sus toques, deslizándose por su miembro más que hinchado y sensible.
Un sonido de protesta abandonó los labios de Gu Yun cuando el otro se detuvo. Chang Geng dejó escapar una risa entre dientes y después lo besó. Hizo un nuevo recorrido de besos, desde los labios hasta su cuello, de su cuello a su pecho, hasta llegar a su cintura.
Gu Yun deseaba en estos momentos poder ver con claridad, para poder apreciar como Chang Geng lo tomaba con su boca. De forma inconsciente separó más las piernas sin vergüenza alguna, dando completo acceso a esa zona. Chang Geng también aprovechó acariciar su entrada, que a pesar de no haber sido tocada en mucho tiempo, podía aceptar sin problema uno de sus dedos.
Chang Geng lo lamió y tocó con todo el cuidado del mundo, como un precioso tesoro, amándolo hasta el final.
Gu Yun sujetó la sábana desordenada debajo de ambas manos. Sus pestañas temblaban, similares a las delicadas alas de una mariposa. Siendo demasiado, el familiar hormigueo acumulándose.
"Chang Geng si sigues así…"
Sabiendo a que se refería, Chang Geng dejó su boca libre para poder hablar, aún así, dos dedos ya preparaban su entrada; por lo que todavía a Gu Yun le costaba pronunciar palabra.
"Déjamelo a mi, está bien, puedes venir todas las veces que quieras" Chang Geng le dijo, sacando y metiendo sus dedos en un movimiento preciso.
Gu Yun mordió su labio inferior, contestando con cierta ironía: "Ya no soy joven para eso"
Una mirada oscura decoraba los ojos de Chang Geng, incapaz de atender a razones.
"Siempre podemos comprobarlo"
Las palabras que Gu Yun quería decir quedaron en el aire cuando Chang Geng se separó y acomodó entre sus piernas, entrando con suma lentitud. Gu Yun sentía que podía correrse con tan solo eso. Por este motivo, se sujetó a Chang Geng, pasando sus brazos por detrás de su cuello.
Chang Geng se escondió entre su cuello, aspirando su dulce aroma capaz de volverlo loco. Jadeó cuando ya estuvo todo dentro, Gu Yun pudo escucharlo con claridad.
"Yifu tanto tiempo sin tocarte... Se siente tan cálido dentro de ti"
Quería decirle que cerrara esa boca suya, solo que su mente apenas podía pensar con claridad.
En el exterior hacía frío, Chang Geng y Gu Yun no podían apreciarlo. También, la luz había desaparecido, pero cada uno iluminaba el camino del otro.
En la Gran Liang jamás podría surgir un amor similiar al suyo.
Chang Geng embistió sus caderas, lento como el infierno, conservando lo poco de cordura que le quedaba. Gu Yun clavó sus uñas en su espalda, y aunque su cuerpo punzaba en ciertas zonas debido a antiguas heridas, el deseo por Chang Geng era superior a un poco de dolor insignificante.
Una ligera capa de sudor perlado cubrió sus cuerpos. Las manos de Gu Yun se sujetaban en cualquier espacio de la amplia espalda de Chang Geng, quien aumentaba la fuerza de sus movimientos con el pasar de los minutos.
La delicadeza desapareció. Chang Geng también había estado aguantando bastante. Salía y entraba con más dedicación, asegurándose de complacer a Gu Yun. Su miembro se deslizaba con facilidad, el recorrido placentero estirando cada pliegue.
Gu Yun abrió los ojos en sorpresa cuando Chang Geng lamió una de sus mejillas, donde alguna que otra lágrima escapaba. Sin esperar algo a cambio, Chang Geng volvió a hacerlo sin remordimiento alguno para acabar en sus labios con un beso ansioso.
"Yifu te deseo tanto"
Esa voz de Chang Geng, ese tono que utilizaba sería su fin.
Chang Geng alzó una de sus piernas, apoyándola en su hombro. Lo abandonó un momento, la entrada de Gu Yun quedó expuesta de forma lamentable unos segundos antes de volver a ser llenada.
Se deshizo entre las sábanas, su largo pelo esparcido alrededor. Gimió el nombre de Chang Geng, al igual que Chang Geng el suyo, entre otras palabras y oraciones que hacían picar su oídos.
Nada era suficiente, aún estando a su límite para Gu Yun no era suficiente.
Destellos blancos llenaron la visión de Gu Yun cuando Chang Geng lo alcanzó tan profundo, su abdomen siendo salpicado por su propia esencia, dibujando líneas espesas. Chang Geng lo siguió poco después, corriendose en grandes cantidades y haciendo un completo desastre.
Se quedaron abrazados un tiempo extenso, compartiendo besos delicados y lentos, ninguno quería separarse, todavía percibiendo la agradable calidez contraria.
"¿Vas a quedarte así para siempre?" Le preguntó Gu Yun divertido.
Chang Geng lo miró y dijo: "No me importaría, estar dentro de yifu es lo mejor"
El descaro de Chang Geng había alcanzado los mismos niveles que el suyo.
"Tan desvergonzado"
Gu Yun golpeó con cariño la parte superior de su cabeza y le regaló un beso igual de cariñoso. Cuando se quiso dar cuenta, Chang Geng lo había apresado para una nueva sesión de intimidad.
Después de todo, el intenso deseo de un hombre, no puede calmarse en una sola vez.
