Chapter Text
La noticia de ambos chicos embarazados exploto a las pocas semanas, Patricio llego un día diciendole que tenía algo que contarle.
Le había dicho que sus mejores amigos estaban embarazados y que se negaban a decir quien era el padre de sus bebés.
Para todos fue una sorpresa saber que ambos chicos estuvieran en aquel estado.
Por que Oscar era un chico muy tranquilo que nunca había mostrado mucho interes en alguien y Max, el rubio había sido un escandalo más grande pues su padre era sumamente estricto.
La familia de Max fue la que había reaccionado peor, el padre del rubio lo había abofeteado tan fuerte que le había dejado el ojo morado por algunos días. Sin embargo la familia de Oscar a pesar de sentirse molestos ya no podían hacer nada más que aceptar al bebé que venía en camino.
El día que Patricio le había dado aquella noticia Sergio sintió que su alma había abandonado su cuerpo.
Aquellos dos mocosos estupidos no se habían tomado la pildora que les había dado y no esperaba el momento para reprendelos.
Pero aquella visita que tanto esperaba solo no llegaba, después de enterarse de aquello no había vuelto a ver a los chicos, Pato le había dicho que seguían asistiendo a la escuela, pero que sus padres se habían vuelto aun mas estrictos.
Sergio se sentía ansioso, pues necesitaba ver a aquellos dos que ahora cargaban en sus cálidos vientres a sus hijos.
Se pasaba las noches pensando en como estarían, en sí aquellos dos mocosos lo extrañarían y trataba de idear como verlos sin parecer sospechoso.
Patricio lo mantiene al tanto y le pregunta de cuando en cuando por el estado de sus amigos, su hijo no sospecha nada y nadie sabe nada más que él y aquellos dos mocosos desobedientes.
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Ambos caminan con sus hinchados vientres por el jardín, sus padres los han dejado hacer aquella pequeña reunión con sus amigos y claro que el apuesto señor Pérez.
Aquel día les diran a sus amigos el sexo de los bebés y tendran un pequeño baby shower para celebrar la vida de sus pequeñitos de ya siete meses.
Los dos visten pantalones flojos y camisas blancas grandes, el embarazo los hace brillar aún más y se sienten profundamente felices pues han conseguido tene run bebé del hombre al que aman.
Los dos estan nerviosos, pues hace meses no han visto al hombre y se mueren por que los toque y por que sostenga sus vientres en donde sus hijos estan creciendo felizmente.
Aquella noche acordaron no tomar aquellas pastillas que les había dado y acordaron que ninguno se enojaría o diría algo si alguno de los dos no quedaba embarazado.
Pero unas semanas después, un día en que ambos tuvieron nauseas matutinas, con mucha emoción se hicieron aquellas pruebas de embarazo en la confidencialidad del baño de la escuela.
Ambos rien ante las incongruencias de sus amigos que siguen tratando de averiguar el nombre de los "Padres" de sus bebés, pero no consiguen nada.
Todos llevan playeras o camisas de color rosa o azul tratando de adivinar el sexo de los bebés.
Entonces en medio de aquellas risas entra Pato, tan sonriente y con dos bolsas de regalo.
-¿Dónde estan mis sobrinos favoritos?-Ambos se giran y sienten una punzada de decepción cuando lo ven entrar solo.
Oscar y Max se miran y ambos entienden la decepción del otro, Pato deja los regalos sobre la mesa y se acerca para acariciar los vientres prominentes, Max solo se puede reír internamente al escucharlo llamarlo sobrinos, cuando enrealidad son sus medios hermanos.
-Una disculpa por la tardanza...-Ambos se giran y entonces lo ven entrar, el hombre que llevan meses anhelando.
Luce tan atractivo con sus pantalones de lino color crema, sus rulos perfectamente peinados, lentes de sol y aquella perfectamente planchada camisa rosada.
Sergio siente como su corazón late cond esenfreno cuando los ve a ambos con sus vientres grandes, aquellos ojitos lo miran anhelantes y puede ver en ellos las lágrimas que quieren escapar.
-Max, Oscar ¿Cómo estan?
Sergio se toma la tranquilidad de abrazar a cada uno y llenarse los pulmones con sus delicadas fragancias.
Su estómago revolotea al saber que aquellos dos niños bonitos le daran nuevos bebés.
Se retuerce al saber que su semilla se sembro en aquellos uteros jovenes y esta seguro que le daran bebés hermosos y sanos.
-Muy bien, el embarazo ha sido un poco dificil. Pero ya estamos mejor ahora.
-Me alegra escuchar eso.
Pronto Max toma su mano y la dirige a su vientre.
-Miré se esta moviendo...
El moreno puede sentir la cálida sensación de su bebé pateando, es casi como si lo reconociera.
Y como si Oscar no quisiera quedarse atrás tambien toma su mano y la coloca sobre su vientre que es un poco más pequeño.
Desde ahí Sergio puede ver aquellas tetas que lucen pesadas y calientes, las camisas que ambos usas delinean perfectamente sus senos que lucen hinchado y llenos.
-Serán unos bebés fuertes...-Acaricia ambas protuberancias y se repite que debe de guardar las apariencias, su enojo se ha disipado cuando los ve con sus rostros iluminados y siente a su bebés moverse.
Pronto su mano se separa de aquella calidez y se siente al lado de su hijo.
La tarde avanza entre juegos y bromas y entonces llega aquel gran momento, pronto Oscar y Max se adentran a la casa que han rentado para el evento y ambos llevan dos cajitas con manos temblorosas.
Todos se quedan en silencio cuando los ven dejarlas sobre la mesa en dónde estan los regalos.
Todos intuyen que es el momento en que diran el sexo de los bebés.
-Bueno, antes de decirles el sexo de los bebés, señor Pérez ¿Podria pasar? Le tenemos algo.
Sergio siente como sus palmas sudan, no sabe que tienen planeado aquellos dos diablillos, pero no tiene otra opcion, se acerca a la mesa y queda en medio de los dos, Max desliza una de las cajas frente a él y me pide que la abra.
La abre despacio, con cautela, no quiero que aquello se convierta en un desastre, pero cuando ve el contenido de la caja no puede mas que soltar una carcajada interna.
En la pequela cajita hay una pulsera con una cruz y entre el papel de colores hay una nota que dice "¿Quieres ser nuestro padrino?" Y dos chupones de color blanco.
Voltea a ver ambos chicos que lo miran anhelantes.
Esperando pacientes por una respuesta y no hace mas que asentir. Mientras toma la fina pulsera.
-El señor Pérez acepto ser el padrino.
Todos aplauden ante el gesto noble del hombre, todos quieren mucho al padre de Pato, pues es comprensivo y siempre los ha ayudado a que sus padres los comprendan un poco mejor.
Pato chifla feliz de saber que su padre se lleva tan bien con sus amigos, tanto que incluso sera padrino de sus sobrinos postizos.
Pronto dejan frente a Sergio la caja en donde viene el sexo de ambos bebés.
-Queremos que su padrino haga los honores.
La ironia es tan dulce que no espera mas y levanta la tapa de la caja que es un poco mas grande.
Observa con ternura los dos chupones de color rosa en donde se leen los nombres.
"Olivia" "Emilia"
Aquello lo hace muy feliz, adora a su pequeño patito, pero siempre sintio una punzada de tristeza al no haber tenido una niña, pero ahora tendra dos, aunqje lo llamaran "padrino"
Les muestra la caja y todos gritan felices, la mayoria pensaban que serian niñas a excepcion de Lando y Franco, Max y Oscar se sonrien llenos de jubilo pues parece que han cumplido el deseo de su hombre.
Todos abrazan y felicitan a los chicos. Pronto se sumergen en una amena fiesta
en donde todos platican y rien ante los chistes de lo sobreprotectores que seran con aquellas bebés.
Pronto la noche cae y poco a poco todos van a las habitaciones que se han preparado, Pato no pregunta nada cuando le dicen que dormira con Yuki y Charles, cree que le quieren dar una habitación solo a su padre para agradecer que será padrino de las bebés.
Todos estan en sus respectivas habitaciones, así como Sergio que acaba de tomar una ducha caliente y esta dispuesto a acostarse cuando un ligero toque en su puerta interrumple aquel plan.
-Adelante-Pronto se asoma una cabeza rubia que le sonrie y cuando le hace una seña para que entre, se da cuenta que no esta solo, Oscar lo sigue, ambos envueltos en batas blancas que cierran a duras penas.
-Señor Pérez...-La voz de Oscar suena sedosa, se acerca a los dos chicos que estan de pie en medio de la habitación.
-De rodillas!-Aquellos dos ni siquiera lo piensan y se arrodillan con cuidado, sus vientres prominentes no los dejan moverse con la misma libertad, pero aquello no les impedira seguir al pie de la letra todo lo que él guapo hombre frente a ellos les pida.
-Muy bien, ahora diganme ¿Por qué no se tragaron la maldita pastilla?-Los chicos bajan sus cabezas, sabían que aquella reprimenda llegaría, pero en el fondo no se arrepienten de absolutamente nada.
-Nosotros...-Comienza Max, no sabe que decir para calmar el enojo que sabe el hombre tiene-Nosotros....
-Mierda saben el problema en el que me puedo meter si saben que me los folle a los dos...
-Pero nosotros nunca diremos nada, Verdad Max.-Oscar le da un codazo al rubio quien asiente rápidamente.
Sergio se pasa una mano por el cabello, aunque ya no esta tan molesto, sabe que todo se puede ir a la mierda si aquellos dos abre la boca.
-Nosotros nunca diremos nada, por que lo amamos mucho...-Max levanta la cabeza y lo mira con sus ojos llenos de lágrimas.-Lo hemos extrañado tanto....
Max acerca su cabeza a una de sus piernas y suspira cuando siente el calor de aquel cuerpo fuerte.
Oscar lo imita, han pasados meses hablando sobre lo mucho que extrañan aquellas manos pesadas sobre sus cuerpos.
Los dos lo miran suplicantes, con esos ojos de cachorrito que lo tienen en aquella situación, ambos delizan sus suaves manos debajo de la bata que lleva puesta y acarician su pene que parece despertar de inmediado ante su toque.
-Dejenos cuidar de usted....-Max estira su otra mano para deshacer el nudo de su bata y dejar a la vista su cuerpo duro-Haremos que ya no este enojada con nosotros...
Los dos chicos dejan un suave beso, uno sobre el glande y el otro sobre el aterciopelado tronco, aquella verga es deliciosa tal y como la recordaban.
Oscar enrosca su lengua en el tronco mientras mas sorbe su glande y la sabiduría con la que hacen todo aquello lo hace pensar en que tal vez s ela han pasado practicando.
La lengua de Max hace circulos sobre la punta rojiza y no introduce más allá de aquella sensible porción de carne, el sabor salado del liquido presminal embarga sus papilas y gime enviando una suave vibración que siente por toda su columna. Oscar delinea cada vena que palpita conforme la excitación aumenta.
La saliva empieza a escurrir, espesa y pegajosa, escurriendo por las barbillas y por los testiculos duros que se contraen, preparandose para descargarse.
Quisiera estar molesto, pero la forma en como maman su verga se siente demasiaod bien que cualquier emoción que no sea el placer y la adrenalina corren por su cuerpo.
Sus dedos se enredan en las hebras negras y rubias, empuja la cabeza del rubio para que su verga golpe sus garganta y aplasta la cabeza de Oscar contra sus bolas que necesitan de su atención.
Oscar sorbe la saliva espesa que la boca de Max deja escurrir cuando su garganta se encuentra llena con su verga.
Oscar hace un trabajo estupendo chupando sus bolas, y siente que se puede corre cuando esos dos lo miran como si fueran los chicos mas inocentes.
Quiere llenar sus caras con su leche espesa y caleinte, pero tal parece que esos dos tienen un plan diferente cuando con algo de dificultad se deshacen de su agarre.
Los dos aun de rodillas lo empujan haciendolo quedar sentado a la orilla de la cama.
Los dos de piel pálida deshacen los nudos de las batas que estan salpicadas de saliva y cuando las deslizan por sus hombros, Sergio cree que aquella vista sería suficiente como para venirse.
Las tetas gordas brillan con pezones erectos y rojizos que dejan correr gotas de leche espesa y amarillenta que luce pegajosa y dulce.
La piel de sus barrigas hinchadas luce suave, Max tiene una barriga más grande, mientras la de Oscar es más pequeña pero es él quien tiene las tetas más gordas.
Cada uno de acomoda al lado de sus piernas y con sus manos pequeñas sostienen los gordos monticulos de carne para apretarlos.
Los dos sueltan gemidos chillones por la sensibilidad, han dejado que sus tenas se llenen de leche durante el día para poder hacer eso con el hombre que ahora se relame los labios.
Los dos acercan sus pechos y pronto aprisionan la verga que brilal gracias a su baba, Sergio siente la calides de sus tetas y el sonido chicloso que hace su verga mientras los dos chicos suben y bajan sus tetas es como música, la sinfonía más bella.
Los pezones se frontan entre ellos dejando escapar hillos gruesos de leche que escurren hasta empapar todo su tronco a su nariz llega el aroma dulzón de la leche mezclada con la saliva espesa y turbia.
La sensación es simplemente incríble, tal cálida y humeda, sus verga resbala muy bien entre las tetas llenas y las lenguas rosadas que dejan de cuando en cuando largas lamidas a su glande lo llevan al límite, nunca imagino tener a dos chicos embarazados a sus pies y haciendole una increíble rusa.
Su vientre se contrae al igual que sus bolas que estan empapadas y aquellos dos parecen notarlo cuando comeinzan a frotar sus tetas con mas rápidez.
Un gruñido se escucha cuando el moreno se descarga en medio de los dos, el semen espeso y caliente sale disparado ensuciando los bonitos rostros, parte del semen cae sobre sus frentes y mejillas regordetas y los dos se sonrien satisfechos de haber logrado sus cometido,
-Mierda...ustedes dos me van a matar...
LOs chicos se rien y sueltan sus pechos que estan humedos, la mezcla de fluidos escurre por sus vientres y Sergio siente aquella urgencia por enterrarse en los apretados y caleintes coños.
Con urgencia se pone de pie y toma a Oscar para sentarlo a la orilal de la cama, su coño sigue tan pequeño y bonito como aquel día en que lo probo y desvirgo.
Ni siquiera da tiempo a decir nada cuando se entierra, aún se pregunta como su su verga gorda entra en aquel agujero tan pequeño, uno que se estira y adapta perfectamente a su tamaño que estira sus paredes que se siente aun mas calientes, su interior es resbaladizo y cremoso.
Sabe que Max estara enojado, pero el siempre sera justo, aquella vez Max había sido el primero en disfrutar de aquello y sabe que es turno de Oscar quien voltea los ojos lleno de placer.
-Arriba y abre las piernas...-Max no duda en hacerlo, abre las piernas tanto como puede y el moreno no tarda en acariciar su hinchado clitoris, la humedad que escurre entre sus pliegues es abudante y quisiera enterrar su cara entre sus piernas y beber cada maldita gota.
Pero sabe que no es posible, tiene que cuidar a esos dos mocosos malcriados que cargan con sus bebés, sus dedos se deslizan tan fácil y cuando entierra sus dedos en el coño gordo se maravilla con lo caliente que esta su interior.
Sus embestidas son profundas pero cuidadosas, pues no quiere hacerles daño, quisiera ver como el coño de Oscar se traga su verga pero no puede ver nada, por lo que se deleita con la vista de sus dedos siendo succionados por la vagina de Max.
El rubio hecha al cabeza hacía atras, los dedos del señor Pérez siempre se sienten increíbles, son tan gruesos y pesados que lo llenan muy bien, le gusta como lo hacen sentir y cuando se curvan encuentran aquel punto dulce.
Quiere gritar, pero es consiente que sus amigos en las otras habitaciones podrían encontrarlos y han trabajado muy duro para manter aquel secreto.
Max lleva auna de sus manos a sus pezones que estan terriblemente sensibles, se siente tan lleno de leche que necesita ordeñarse, el apreton reverbera en su coño y sabe que aprieta los dedos que ahora entran con mas rápidez.
Sergio se relame los labios cuando ve como la leche escurre por el pecho y vientre de Max, aquello es mejor de lo que penso, sus dedos se curvan en un coño cálido y su verga estira todo a su paso en un agujero mojado.
Los ojitos de Oscar estan borrachos de placer, ambos chicos muerden sus labios aprisionando sus gritos, y cuando sus dedos se curvan sobre aquella pared rugosa e inflamada Max termina por dejar escapar chorros de su corrida, sus paredes aprisionan sus dedos que se siguen moviendo. El sonido es acusos como si hubiera abierto un grifo y aunque Max quiere dejarse caer, no hace más que sostener su gran vientre por el placer.
Oscar ve como Max tiembla por el placer y cuando Sergio se entierra profundo y su pubis masaje su clitoris se deja ir tambien, la humedad que corre y la forma en como aquellas paredes asfixian aun más su miembro lo hacen vaciarse en aquel coño que no podrái quedar más embarazado.
Pronto saca su pene y ve como el semen escurre hasta empapar las sábanas, los dos chicos respiran con dificultad, son dos ángeles hermosos, ángeles con vientres hinchados y tetas gordas.
Necesita un respiro antes de rellenar el coño hinchado de Max, sabe que ha llegado el momento de chupar aquel par de tetas.
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Todos los amigos estan esperando en el hospital y nadie ve raro que aquellos chicos pidieran que el padrino de las bebés estuviera presente.
Después de todo será la figura paterna que tendran presente, después de que unos irresponsables mocosos solo los dejaran abandonados.
Nadie ve extraño que señor Pérez sea el primero en cargar a las dos pequeñas de pecas en la nariz que llegan al mundo.
Todos coinciden que son unas niñas preciosas.
Unas niñas de narices pecosas y cabellos rizados, como el honorable hombre que las tiene en brazos.
Max y Oscar se sonrien cuando ven los ojos marrones iluminarse cuando carga a sus hijas, la sangre de su sangre que lo llamaran "Padrino checo"
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