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Cuando el Tiempo Quema

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Thor no pudo ver al agresor… iba embozado en su capa, era alto y de complexión robusta. Quizá era rubio, porque un rizado mechón amarillo escapó de su casco mientras huía. Pero en realidad podía ser cualquiera. Corrió tras la escurridiza figura hasta que comprendió que era más importante quedarse y auxiliar a su víctima. Sin embargo le gritó maldiciéndolo y jurándole que lo encontraría. Y lo iba a encontrar... por supuesto que lo encontraría...

Regresó a toda prisa al lado de su pequeño hermano, que yacía en el suelo, golpeado, sangrante y... desnudo de la cintura hacia abajo...

Se quitó la capa y la chaqueta a toda prisa para cubrirlo, hacía frío y Loki solo llevaba puesta una camisa blanca hecha girones y manchada de lodo y de su sangre. Era doloroso verlo así... y no estaba seguro de haber llegado a tiempo.

-¿Quién era Loki, quién te atacó?- lo cuestionó, ayudándolo a sentarse y revisando a su alrededor. El resto de la ropa del menor de los Odinson no estaba por ninguna parte, dedujo entonces que el ataque había sido en otra parte y la intención del maldito cobarde fue abandonarlo lejos para evitar que lo incriminasen, o quizá para matarlo y después huir- ¡Oh, hermano, vamos! Debemos ir al cuarto de sanación...

-No… -murmuró el joven pelinegro, echándole el brazo a su hermano mayor sobre los hombros para levantarse y retirarse del camino, al que comenzaban a llegar algunos mirones- Solo sácame de aquí, por favor... Pero no me lleves a los Sanatorios, ni a casa... llévame a donde me pueda lavar y vestir...

Balder llegó providencialmente para ayudarlos, el medio hermano Odinson desmontó, preguntando qué cosa había sucedido y Thor le indicó que les prestase su caballo, pues Loki necesitaba atención de inmediato.

-¿Lo asaltaron? ¿Hay merodeadores dentro de Asgard?- siguió preguntando Balder, sosteniendo a Loki sobre la montura mientras el rubio trepaba y tomaba las riendas.

-Ya te contaré...- dijo Thor, saliendo a galope con rumbo a Palacio.

-Solo ayúdame a lavarme... no quiero que Madre me vea así...- insistió el de ojos verdes, sin obtener respuesta positiva del mayor- Por favor...

Loki se moría de vergüenza y de dolor, había sido atacado, herido y humillado... y lo peor de todo es que no confiaba en nadie para contarle todo el origen de sus problemas... ni siquiera confiaba en su hermano Thor, que lo llevaba contra sus deseos hacia Valhalla, donde la sola idea de ver llorar a la Reina Frigga por su culpa le hacía destrozarse de remordimiento... un sollozo ronco y doloroso se le escapó del pecho, apretó los dientes con rabia, no quería que el rubio notara su estado emocional. Pero Thor se limitó a estrecharlo con más fuerza... no lo cuestionó, solo lo acercó más a su pecho y al retumbar fuerte de los latidos de su corazón, una extraña calma llenó el cuerpo angustiado de Loki.

***

Dos meses después de aquel penoso incidente, que casi por imposición de Padre de Todo había sido acallado y del que nadie se atrevía a murmurar en Asgard, la vida parecía recobrar su ritmo normal. Todos seguían sus rutinas, sus trabajos, incluyendo a los hijos de Odín. Thor, el primogénito, con 18 años cumplidos y una presencia imponente de la que sus padres estaban muy orgullosos; alto, rubio, de audaces ojos del color de los zafiros y una respetable musculatura la cual cultivaba con esmero, principalmente porque era un alumno sobresaliente en los ejercicios militares que realizaba en la Academia de los Einherjar. Si un día debía ser el Rey, necesario se hacía que fuera también un gran guerrero y de eso se ocupaba el consentido de Odín.

Balder, medio hermano de Thor, también apuesto y galante, era llamado el mejor de los príncipes, por sus modos y por su atractivo, a sus 17 años, soñaba con ser coronado como el segundo en la línea de sucesión y tener un futuro glorioso en los ejércitos de su padre. También acudía a la Academia, demostrando su destreza y su fuerza, siendo solo superado por el hermano mayor.

Los dos eran tema de no pocas presunciones cuando el Rey hablaba de ellos, su sangre estaba realmente asegurada con bravura y buena presencia. Su trono quedaría en las mejores manifestaciones de su herencia genética, sus hijos eran sin duda... su orgullo.

Aunque faltaba el menor. Loki era... algo diferente a sus hermanos. Contaba con quince años, era alto y esbelto, sin los músculos de los otros dos aunque no por eso dejaba de ser atractivo. Su blanca piel y sus cabellos negros, que enmarcaban unos ojos brillantes de tonos esmeralda, la sonrisa altiva y despectiva, los ademanes suaves y altaneros y la inteligencia que apabullaba la fuerza bruta de los mayores, no eran capaces de igualar los afectos de su padre… por mucho que se esforzara, Loki siempre era catalogado por Odín en un escalón más abajo que los otros, para Padre de Todo, era débil, era torpe y parecía hecho para estar dentro de una biblioteca y no en un campo de batalla, lo decía sin pensarlo, pero bien sentido... aún así, Odín cuidaba de los tres por igual, los retaba igual, los consentía igual, les daba siempre las mismas oportunidades, aunque la exigencia con cada uno de los tres era bien diferente. No era así para la dulce dama Frigga, la reina, quien adoraba a su vástago y se consagraba a su cuidado y a enseñarle toda la magia que desde pequeño dio muestra de poseer. Loki acudía por supuesto, a la Academia militar, en grados primeros, mientras que Thor y Balder estaban casi para graduarse.

-¿Vamos a la taberna, Thor?- invitó el alegre compañero de estudios, Fandral, mientras se colocaba su capa para cubrirse un poco de la nieve que comenzaba a caer- Comenzaremos a festejar mi cumpleaños, ahora puedo entrar a beber cerveza sin que cuestionen mi edad… ¡Soy mayor!

-¡Claro!- afirmó el rubio, haciendo lo propio con su capa de piel color marrón- Será un honor brindar por ti, amigo mío y por tu entrada a la mayoría de edad. Los alcanzo en una hora...

-¿Una hora?- rió el enorme Volstagg, dando un codazo cómplice a Balder- ¿Tu hermano solo permanece una hora con su cita secreta? Todos sabemos que tienes enloquecida a la damita Vera, la hija del Consejal. Vamos, Thor... acepta que prefieres ir a visitarla que ir a beber con tus amigos.

Todos caminaron hacia la taberna mientras reían y comentaban sobre la próxima celebración de Fandral. Solo Balder dudó en dejar solo a su hermano mayor, pero el rubio lo animó a seguir y volvió a confirmar que los alcanzaría en unos cuantos minutos.

-Es que cuando vas conmigo me dejan entrar sin problemas. Si no vas, me dirán que no me servirán cerveza y que si quiero entrar, solo beberé vino ligero...

-Pues bebe vino, Balder. Ya tendrás edad de beber como los hombres... y te dije que los seguiré después.

-Por favor... no lleves a Loki, si es que eso planeas- dijo Balder, haciendo eco del sentir de los demás- Siempre que lo obligas a ir con nosotros termina aguando la fiesta con sus bromas pesadas, con sus frases hirientes o con su cara de vinagre, sentado en un rincón sin beber o divertirse. Además, es un niño caprichoso, si él va arruinará la diversión para todos...

-Loki es nuestro hermano- respondió el rubio, molesto al saberse descubierto a medias. Llevar a Loki solo era la mitad de su plan- deberías apoyarlo y no menospreciarlo como hacen los demás...

-Al menos te das cuenta de eso, de que no es bienvenido por los demás- concluyó Balder, dándole la espalda y apresurando el paso para alcanzar a sus amigos.

Thor hizo un gesto de enfado. ¡Claro que sabía lo mucho que los otros despreciaban al inteligente, sutil y orgulloso Loki! Era diferente, no le gustaba alborotar, no le gustaba enredarse con damiselas y detestaba los malos modales que todos tenían después beber un poco... Thor se empeñaba en hacerlo encajar, pero sabía en el fondo que Loki era un desadaptado, que sus costumbres eran otras y que jamás se llevaría bien con los rudos aspirantes a guerreros de la Academia.

Y no perdía la esperanza de que algún día Loki fuera visto con los mismos ojos con los que él lo veía... Para el rubio, su pequeño hermano era un ser increíble. Era muy apuesto, era educado, elegante… su mente prodigiosa lo llevaba a aprender los conocimientos ancestrales con mucha facilidad, su magia lo volvía un compañero insustituible en las batallas... cuando tuvieran una real, estaba seguro que sería su mejor aliado para obtener la victoria, ya que sus consejos estratégicos siempre los hacían ganar en los ejercicios de campo. Loki era pues, muy especial y lo quería, lo quería mucho...

Aunque el muchacho de cabellos negros no siempre se comportaba amable con nadie, especialmente con su hermano mayor.
Lo siguió sin que se diera cuenta por las callejuelas de las orillas de la ciudad dorada, no era la primera vez que Loki se apartaba del grupo y caminaba rumbo a la ciudad, lo hacía dos veces por semana en las últimas tres. Iba embozado en su capa negra, procurando pasar desapercibido y se movía con la agilidad de un gato, volviendo constantemente la cabeza para asegurarse que nadie lo seguía espiaba... pero Thor ya tenía medido aquel camino... fue tras su hermano sin ser descubierto.

-¡Oh, por todo lo eterno! ¿Qué cosa es lo que haces aquí?- murmuró en voz baja, parándose frente a la pequeña y oscura casita donde Loki entró. Una placa de madera pintada, clavada sobre el marco carcomido de la puerta anunciaba el oficio de sus ocupantes: “Curanderos, hechiceros, consultores del oráculo del destino”

Loki no necesitaba los servicios de ninguno de esos charlatanes ¿Estaba enfermo? Había sanadores muy renombrados al servicio de la familia real a toda hora del día o de la noche, ¿Hechiceros? La magia de Madre Frigga y la del propio Loki eran muy poderosas, temidas y sorprendentes, ¿Consultores del Oráculo del destino? Eso sí que era extraño… pero no podía existir ningún oráculo que no proviniese de los telares de las Nornas, tejedoras del destino de los hombres y los dioses. En resúmen... No necesitaba absolutamente nada que pudiera ser ofrecido en aquel indeseable cubil. Thor no tenía idea de lo que Loki buscaba ahí.

Pero quizá Loki estaba en aquel miserable lugar por una buena razón... y la iba a averiguar.

***

La alcoba estaba en semipenumbra... como solía estar desde dos meses atrás... Loki pasó las últimas tres horas sentado en su cama, con la mirada perdida y sosteniendo entre sus manos un pequeño paquete. Los ojos verdes del menor de los hijos de Odín lucían enrojecidos, los párpados le dolían de tanto llorar, pero las gruesas, saladas y calientes gotas eran como un río que parecía no tener fin.

Lo había pensado mucho… y la decisión estaba tomada.

Lo primero fue servir un vaso con agua fría... cristalina... en ella vació los polvos que contenía el pequeño paquete comprado a los Curanderos. “Disuelve esto en un vaso con agua proveniente del deshielo de las montañas… agítalo bien y bébelo hasta el fondo, sin detenerte… Después tu problema quedará resuelto…”

-No sé si te dolerá...- murmuró Loki mientras revolvía el líquido que ahora tomaba un color púrpura- ¿Me puedes perdonar? Es que no sé que haría con mi vida en adelante...

“¿Después tendré que removerlo de mi cuerpo?” “No, joven Príncipe... el cuerpo se encargará de absorberlo, es tan pequeño aún y el organismo mágico de Su Alteza es tan poderoso, que sin duda podrá eliminarlo sin necesidad de ser removido”

Dejó el vaso sobre la mesa, con un movimiento rápido y nervioso ¡No podía hacerlo! ¡Era un asesinato en forma! ¿Qué culpa tenía un ser inocente de sus errores? ¿De su irresponsabilidad? Si al menos el problema lo hubiesen enfrentado entre ambos... pero no, la noche de dos meses atrás, Loki sufrió el peor desencanto de su vida, ante la indiferencia, la frialdad y el desprecio de su amante: “¡Por cada uno de los infiernos de Hel, Loki! ¿Acaso eres estúpido? ¿Cómo dejaste que esto pasara? ¡Es tú problema y tú lo arreglarás! A mi no me metas en tu idiotez...”

Tomó de nuevo el vaso... esa noche, acababan de hacer el amor, y Loki le rebeló su secreto... esperaba comprensión y solo recibió una golpiza por parte de él... de aquel a quien se había entregado creyendo en sus palabras, en sus falsas promesas… Lo golpeó con saña, sin piedad, le dijo que así evitaría lo que por su cobardía no se atrevería a hacer. “¡Es que no quiero perder a nuestro bebé!” le gritó, intentando llegar a su corazón, pero solo provocó más coraje y más violencia en su pareja. Toda la intención había sido que el pequeño ser concebido en una de sus noches de pasión, no lograse seguir creciendo... Luego lo cargó en peso y lo llevó hasta el callejón donde fue encontrado, Loki tuvo que jurar una y otra vez que no había sido violado, que fue atacado mientras sostenía relaciones sexuales y que no tenía idea de donde estaba el joven con el que se estaba acostando, que temía por su integridad... y por más que Odín y Frigga presionaron, Loki no quiso revelar su nombre.

Respiró hondo... “¿Y yo corro algún riesgo?” “Solo bébelo hasta el fondo, Alteza...sin detenerte”

¿Qué iba a hacer él, el hijo del Rey, esperando un bebé no deseado? ¿Cómo le daría la cara a su amorosa madre, que lo defendió de la ira paterna no solo en esa ocasión, sino en muchas más desde que tenía memoria? ¿Por qué Odín no lo quería, por qué lo trataba diferente de como trataba a Thor o a Balder? Estaría tan decepcionado de él, estaría tan avergonzado... era una mancha en el honor de su real estirpe... y si su embarazo seguía adelante no podría ocultarlo por mucho tiempo más... un vaso con polvos que terminarían con la vida de la criatura anidada en su vientre... una noche de incomodidad y quizá unos cuantos días más de malestar mientras todo se reabsorbía y se acomodaba… y la vida seguiría su rumbo normal... sin penas, sin recriminaciones... solo el hijo y el estudiante que siempre había sido...

-No lo bebas, hermano...- declaró una voz grave a sus espaldas, mientras una mano férrea detenía su delgado brazo e impedía que el líquido tocara sus labios- Sea lo que sea este infame brebaje que no entre a tu cuerpo y que no cumpla su misión...

-Déjame… ¿Por qué te metes en asuntos que no son de tu incumbencia?

-No quiero que te hagas daño... ¿Acaso es veneno lo que vas a tomar?

-No te importa.

-Si así lo prefieres, entonces te ordeno que me obedezcas Loki... entrégame ese bebedizo.

El joven príncipe se negó, insistiendo que lo dejara en paz, que aún siendo su hermano mayor y heredero al trono, no tenía el poder de mandarlo... no todavía, no sobre él. Pero eso no le interesaba a Thor, lo único que el rubio comprendía es que sus sospechas eran ciertas y que la continuada tristeza de Loki tenía razón de ser, que su visita a aquella casa de curanderos no era nada bueno y definitivamente, que no le permitiría beber aquella cosa purpúrea.

-¡Eres un idiota!- sollozó el muchacho de cabellos negros, soltando el vaso ante la presión de la mano de Thor, que le hizo doler la muñeca. El líquido se derramó sobre la alfombra y además, el paquete que aún contenía otra dosis de polvos fue tomada por el rubio. La arrebató de la mesita antes que el menor la tomara y se la guardó en el bolsillo...

-Dime que hacías, hermano… dímelo por favor…

Loki se dobló sobre sus rodillas, estallando en un desgarrador sollozo que hizo doler el corazón de su hermano mayor... ¡Dioses! No toleraba verlo llorar... ¡No podía verlo sufrir! ¿Qué o quien era la causa de aquel dolor? ¿Por qué se sentía impotente por no saber como ayudarlo? ¡Oh, Loki, Loki… si tan solo pudiese percibir la angustia que él sentía! Sabría de inmediato que no estaba tan solo como pensaba...

-Padre se sentirá avergonzado de mí... he fallado, Thor… he fallado y mis actos manchan el honor de esta casa... soy una vergüenza...

-¡Claro que no! Hermanito... si en mis manos está hacer algo para hacerte sentir mejor, para remediar tu pena... dímelo, dímelo te lo suplico...

***

El generador de almas se encendió y mostró al pequeño bebé... completamente formado, moviéndose lleno de vitalidad dentro del saco gestacional. Todos estaban mucho más que impresionados con aquella maravilla... ¿Cómo podía Loki estar esperando un hijo? ¿Cómo pudo engendrarlo? Odín lo explicó cortamente: Su naturaleza mágica era capaz de hacerlo fértil, punto... El problema de tener sexo irresponsable fue que por la cabeza del muchacho jamás pasó la posibilidad de que él podía engendrar... algunos varones de otras especies, en otros mundos podían hacerlo... sabía de ciertos tritones que llevaban el embarazo a cuestas cuando su población necesitaba de más nacimientos para ser fuerte, también una clase de elfos de luz que podían engendrar a voluntad y sin la asistencia de otro varón o hembra, los Jötnar también poseían esa dualidad… pero ¿Un Aesir?

-¿Acaso no vas a decir a Loki su origen verdadero?- cuestionó Frigga a su real marido, en voz muy baja.

-Silencio, mujer- respondió Odín, imperando discreción.

La dulce Dama Frigga, se acercó entonces a su hijo, acarició sus negros cabellos y le sonrió con amor. Sabía lo temeroso y confundido que se encontraba.

-Mi bisabuelo era un Vanir con habilidad cambiaformas, podía ser femenino o varón, podía mutar su organismo casi a voluntad- dijo Frigga, tomando la mano de su vástago e intentando darle un sentido a lo que estaba sucediendo- Y tal parece, querido, que has heredado esas habilidades...

Loki seguía embelesado mirando a su bebé... era un varón, decían los sanadores, y nacería en unos seis o siete meses, dependiendo de las fechas de sus relaciones sexuales.

-¿Te avergüenzas de mí, Madre?

-Loki no digas eso... eres mi hijo y quizá el embarazo no es algo que tú planeaste, pero tampoco es algo que puedas ignorar. Tu hijo es bienvenido para mí, para tus hermanos y lo será para todos los súbditos de Asgard y para su Rey... ¿No es así, mi querido esposo?

Odín arrugó la nariz, obviamente su esposa lo estaba forzando a apoyarla.

-Mmmh- gruñó el Padre de Todo, tosiendo un par de veces y alegando que estaba muy ocupado para seguir perdiendo el tiempo con estupideces de su hijo menor.

El gesto de tristeza de Loki no podía ser más evidente… su padre lo estaba rechazando nuevamente y esta vez, quizá tenía toda la razón para hacerlo.

-No le hizo muy feliz ¿Verdad? He faltado al honor de su casa...

Thor se volvió hacia la pared cuando escuchó esas palabras. Su orgullo todavía no podía asimilarlo, estaba enfadado sin saber por qué, Loki lo tenía defraudado sin que exactamente se lo pudiera explicar y al mismo tiempo, estaba muy feliz de haber llegado a tiempo para evitar que bebiera los polvos que darían fin a aquel pequeño milagro que se gestaba en el vientre de su hermano.
Frigga supo de inmediato la composición del brebaje y el riesgo en que pudo haberse puesto el muchacho. Sí, el embarazo se hubiese interrumpido... pero con dos meses de gestación la criatura no era tan minúscula como para que cuerpo la reabsorbiera, Loki pudo morir con las consecuencias de ingerir aquellos polvos. Odín dio la orden de encarcelar a los charlatanes que vendían pociones abortivas y solicitó a los sanadores que atendieran todo lo relativo a la salud del Príncipe.

-También tú crees que nuestro honor está manchado ¿Eh, Thor?- dijo Balder, acercándose al mayor- El comportamiento de Loki no tiene justificación, ni su irresponsabilidad se puede justificar.

-Loki era la joya de esta casa...- murmuró Thor, intentando desahogarse con su medio hermano- Yo lo cuidaba como se cuidan esas pequeñas y delicadas figuras de cristal que Madre tiene en sus vitrinas... así es él... transparente, frágil, reluciente... ¡oh, Balder! ¡Si tan solo supiera quien se atrevió a tocarlo, yo...!

-Nadie se atrevió, Loki se entregó porque quiso hacerlo y ahora, sufre las consecuencias de su estupidez...

-Cállate, Balder... no abras tu gran boca si es contra él, no te lo permitiré.

-¿Y qué me vas a hacer? ¿Me acusarás con Padre? ¿Me golpearás? Entonces tendrás que ir golpeando a la mitad de Asgard que se burlará y criticará a nuestro imbécil hermanito cuando salga a la calle y lo vean gordo como un globo, contonéandose al caminar y llorando sin parar por ser padre soltero...

Thor se volvió a Balder con violencia, gruñó y lo empujó con tanta fuerza, que el muchacho se fue de espaldas contra el suelo. Frigga se puso en pié de un salto y Loki, se sobresaltó... no era que nunca antes viera a sus hermanos peleando, pero ahora sus emociones eran demasiado frágiles y comenzó a temblar.

-¡Niños!- gritó Frigga, sabedora que cuando les llamaba la atención como a infantes con rabietas, los dos rubios se controlaban por puro orgullo lastimado- ¡Este no es el lugar ni el momento para reñir! Ustedes deberían venir aquí y decirle a Loki que lo apoyan, que su familia está con él... Loki no hizo nada malo y no va a sufrir el comportamiento de bilgesnipes de ustedes...
Balder torció los labios y se inclinó.

-Disculpe usted, Majestad... pero yo estoy de acuerdo con mi noble Padre. No puedo decir nada a favor de algo que me disgusta profundamente y que mancha mi honor... Si usted lo permite, me marcharé a mis ocupaciones. No deseo permanecer aquí un minuto más.

Frigga movió su cabeza de un lado al otro con tristeza e hizo un ademán para despedir a su hijastro. Balder hizo la reverencia necesaria ante la Reina y se retiró.

-¿También tu serás tan grosero con tu hermano, Thor?

El rubio tenía el rostro congestionado, pero no por Loki, sino por la actitud de Balder. Y ante las palabras de su madre, volvió los ojos de zafiro hasta el pelinegro y su semblante cambió... Loki se veía tan desamparado, era un niño con la responsabilidad de un adulto… a los quince años, muchos asgardianos fueron guerreros completos en los tiempos antiguos, pero ellos eran realeza, y siempre vivieron protegidos de cualquier clase de vida difícil, sus alas apenas se extendían a las maravillas de los mundos y su pequeño hermano ya cargaba con las consecuencias de su inmadurez… por supuesto que no iba a reprocharle nada.

-Solo quiero decirte, hermano... que no te tengo lástima, ni te odio. Me alegro en el corazón por haber impedido que te dañaras y que dañaras a tu hijo y yo, Thor Odinson, te juro que te apoyaré y te protegeré… cuidaré de ti mejor de lo que hice hasta hoy, te lo juro.

-Gracias, Thor- respondió Frigga, ganando las palabras al de cabellos negros.

***

Loki observó a su hermano mayor esperándolo junto a su ventana. Las habitaciones de los tres príncipes tenían acceso a una pequeña terraza privada y a un jardín que antes había sido su patio de juegos. Cuando eran niños, los tres corrían, armaban sus guerras, juegos y deportes en aquel lugar. Al crecer los cachorros, los soldados de juguete, las espadas de madera y todo lo que llenaba sus horas de esparcimiento se fueron sustituyendo por áreas de entrenamiento, de sombra y de lectura. Tomaban clases con los tutores y leían bajo las frondosas copas de los árboles, o simplemente huían de las responsabilidades del protocolo refrescándose en la amplia piscina con cascada que caía cristalina en el medio del jardín.

Thor esperó pacientemente que el menor de sus hermanos apareciese para regresar a la Academia. Era una decisión valiente, ya que, en efecto, todos murmuraban mal o peor de lo que acontecía al pelinegro. Frigga lo animó a regresar a clases, de ninguna manera se iba a pasar siete meses escondido hasta que naciese el bebé, Loki tenía que hacer una vida normal.

-“Un hijo no es una vergüenza, es motivo de orgullo y tu honor lo encontrarás cuidándolo, formándolo, viéndolo crecer.”

Su vientre aún no mostraba ninguna curva, era el mismo esbelto, estilizado y altanero Loki. Y sospechando que esa mañana no podría perder la compañía de ese rubio perro guardián, suspiró resignado y tomó su bolso con cuadernos, libros, tinta, plumas y todo lo que comúnmente llevaba a la Academia.

-Se hace tarde, hermano...- lo apuró Thor- No bajaste a desayunar con la familia, estuvimos esperándote.

-Padre no es muy complaciente con mi presencia, mejor me evito ponerlo de mal humor tan temprano.

-Necesitas darles tiempo, como dice Madre Frigga- dijo el mayor, mientras revolvía los bien peinados cabellos negros, en un gesto de cariñosa camaradería- Balder te quiere y Padre también, solo es que sus planes no incluían a un pequeño Loki correteando por todo el Palacio... supongo que esperaba verte bien casado en alguna absurda y conveniente alianza para Asgard, igual que espera de Balder y de mí.

-Quisiera ser tan tontamente optimista como tú- dijo Loki, secamente.

Lo que más le desesperaba, era que el rubio nunca se daba por enterado de sus modos cortantes, altivos y hasta groseros con él, siempre le sonreía como un imbécil, y le miraba con condescendencia... como si fuera un pequeño cachorrito digno de sus simpatías o algo así. Además, insistía en cuidarle como a una niña y eso, Loki no lo iba a permitir.

-Yo llevaré su maleta... ¿Acaso llevas piedras, por los cielos eternos? Parece que te mudas de casa y no que asistes a clases...

-Yo puedo llevar mis cosas, gracias- renegó, resistiendo a que el otro le quitara el bolso del hombro.

-Es muy pesado, Madre dice que no debes hacer esfuerzos ni ejercicios bruscos, estoy seguro que eso incluye que cargues cosas pesadas...

¿Por qué Thor era tan amable con él? ¿Por qué se empeñaba en esperarlo, en ayudarle, en evitar que hiciera esfuerzos? Era casi un deber de hermano mayor hacerle la vida imposible, igual que lo hacía Balder, con quien evitaba toparse a toda costa para no recibir una fría y despreciativa mirada, o un comentario hiriente. Balder lo detestaba abiertamente, Balder mostraba repugnancia que no disimulaba verlo unirse a las comidas familiares o a los momentos en que debían estar juntos según lo marcaba el protocolo… pero Thor no hacía eso…

Si, el rubio lo miraba fijamente... y eso provocaba en Loki una especie de escalofrío que lo recorría de los pies a la cabeza. Porque no era la mirada de asco de Balder, ni la recriminante mirada de Odín… no... era más bien como lo miraba su madre, como Frigga lo revisaba cada día al entrar en su alcoba, buscando alguna señal que le indicase su estado emocional, su salud, en fin… cualquier cambio en él.

Frigga lo miraba a los ojos de la misma forma en que Thor lo estaba mirando justo en ese instante... y era tan incómodo que no resistió detenerse y preguntarle si tenía monos en la cara o qué diantres...

-¡Me sacas de quicio, Thor! ¡Ya dime que tanto me ves, carajo!

-Madre dice que el embarazo se nota en el brillo de los ojos...- murmuró el rubio, embelesado con el brillo de jade en aquel par de grandes, expresivos y queridos ojos verdes- Y los tuyos tienen una luz diferente... todo te ves diferente... es como... si resplandecieras...

Loki se detuvo, encarando a su hermano, buscando si aquellas palabras eran una burla más o eran pronunciadas seriamente. La sonrisa del mayor no cambiaba nunca, antes de tener relaciones irresponsables, el rubio le sonreía así, como si siempre quisiera lo mejor para él… y Loki lo odiaba por ser tan insoportablemente amable. Pero esa vez, su naturaleza vanidosa le ganó, y la curiosidad le hizo preguntarle más

-¿Cómo diferente?- preguntó, colocándose frente al mayor para impedirle que siguieran caminando- ¿Qué ves en mí diferente?

-No sé, Loki... todo...- dijo Thor, mirando a un lado y al otro para no verlo directamente- Cuando sonríes, parece que lo haces con los labios y con los ojos al mismo tiempo... te rodeas de luz, es imposible no prestarles atención, es algo que se nota y al mismo tiempo, no sé explicarte...

-¿Mi sonrisa? ¿Mis ojos?

-Todo tú...

Loki se movió entonces como una pantera, aguzando la mirada y caminando alrededor de su hermano, quería sorprenderlo en una mentira, quería demostrarle que solo estaba siendo amable para complacer a la Reina...

-No sientes eso que me dices ¿Verdad, hermano? ¿No es acaso que me detestas como Balder me detesta? Nunca he sentido verdadero cariño por parte de nadie, y mi condición no me hace ganar puntos favorables para la familia... ¿Por qué tú, el orgulloso, el poderoso, el heredero es el único que es amable conmigo? ¿Cómo creerte que eres sincero?

-Eres inteligente, Loki... pero ahora te comportas como el más tonto de los tontos... ¿No distingues entre una mentira y una verdad, cuando eres el amo del engaño? Si no me crees, entonces me disculpo por no poder convencerte de que te quiero, de que te apoyo y no me importa lo que digan los demás porque yo creo en ti y en el milagro que llevas en el vientre… No te molesto más... toma tu bolso y nos vemos en la clase de matemáticas, la llevamos juntos… porque tú vas adelantado y yo la estoy cursando por segunda vez. Te pediré ayuda como siempre, pero descuida... será de manera educada y sin dar motivo de malos entendidos... Perdona si te incomodó mi insistencia.

Y Thor echó a caminar delante del ojiverde, con su paso altanero y porte altivo de siempre. Los mozos le acercaron su caballo y montó con elegancia, saliendo a galope rumbo a la Academia.

Loki se quedó plantado en mitad del camino a los establos... ¿Qué cosa había hecho? ¡Por los Dioses antiguos! Acababa de hacer sentir mal al único, además de su madre, que incondicionalmente lo estaba apoyando... Y se sentía pésimo... No quería herir a Thor, no era su intención enturbiar aquella noble y límpida mirada de zafiro. Una opresión en el pecho le decía que había sido demasiado estúpido acusarlo de mentir en sus sentimientos... ¡Por Hel, Thor jamás mentía!

Pero... ¿Por qué le dolía tanto? ¿Por qué tenía el impulso de retractarse en sus palabras y pedirle disculpas al tonto, noble y querido Thor?

De pronto se dio cuenta que Balder estaba tras él, mirándolo con su gesto de repugnancia, de desprecio... y reprobando su conducta, como reprobaba su embarazo. Loki sintió que todo le daba vueltas… y se desvaneció mientras llamaba débilmente a su madre y a su hermano mayor.