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Corazón en Renta

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-¡No puedo creer que estés por hacer esto Charles! –Gritó Logan y luego rió por desesperación- ¿en serio lo estás considerando? Es, es… ¡absurdo!

 

Charles odiaba cuando Logan se ponía así de insoportable, después de todo era su vida y su plata la que iba a gastar en eso, no aguantaba más esa discusión sin sentido porque era obvio que al final iba a terminar haciendo lo que él quería, y sobre todo lo que había decidido desde que vio ese anuncio, le había salvado el fin de semana.

 

-No, absurdo es que sigas diciéndome que no lo haga cuando es obvio que lo voy hacer, Logan –quitó su mirada del techo y la posó sobre los ojos de su amigo que lo veía desde lejos parado con los brazos cruzados- voy hacerlo, ya lo decidí…

-Te van a estafar, no hay necesidad que lo hagas, hay muchas personas que quisieran salir contigo por San Valentín.

-¿Lo harías? Así no tendría que pagar.

-Charles, somos amigos, pero no haría eso por ti –dijo mirándolo e intentando no reír.

-Ya lo ves, no cualquiera, además así me aseguro que el 15 de febrero estoy en paz y libre.

 

Logan sacudió la cabeza resignado y se dio vuelta para salir de la habitación –te van a estafar –dijo antes de irse cerrando la puerta tras de sí.

Charles no pensaba eso, tal vez, solo tal vez, estaba siendo muy ingenuo, pero es que él ya no veía otra alternativa para su situación, durante un buen tiempo lo había pensado, desde la última vez que vio a Moira y ésta fue a saludarlo presumiendo toda su felicidad de estar felizmente en pareja.

 

“¡Charles! ¿Cuánto tiempo pasó? Realmente no lo recuerdo… ¿seis meses?” preguntó con una sonrisa hipócrita, bueno, en realidad era su sonrisa de siempre, pero Charles sabía que ella no podía estar pensando realmente que habían pasado seis meses porque ella no era estúpida, bueno, al menos no tanto, habían pasado solamente dos meses y nadie confunde dos meses con seis, él iba a responderle cuando llegó alguien junto a Moira y la tomó por la espalda “acá están los boletos cariño” dijo el hombre mirándola antes de dirigir su mirada a Charles, ella sonrió y se apoyó en su hombro “él es Bólivar, mi novio –sonrió son mirar a Charles- estamos saliendo hace un par de meses, él es Charles, un amigo”, los presentó de esa forma, a su nuevo novio como “Bolivar, él novio” y a Charles, como “un amigo”, no era que Charles estuviese celoso, pero cuando terminaba con alguien no quería que esa persona lo tratara así, después de todo habían compartido momentos juntos, lindos momentos.

 

Logan una –y varias veces- le dijo que no debía ser tan bueno con las personas, siempre lo terminaban usando, ya sea por su dinero o por su bondad, y le molestaba saber que en el fondo quizás tenía razón, el nuevo novio de Moira también tenía mucho dinero, claro que eso no quería decir nada, pero Charles empezaba a sentirse perseguido, ahora sabía donde la iba a encontrar el 14 de febrero, en la fiesta de reunión de ex estudiantes, sabía que iba a ir con su novio, y sabía que así como en el cine, pasaría mirándolo toda la noche y refregándose por el tal Trask, él no entendía cual era el objetivo, y sí, quizás era estúpido o infantil lo que haría, pero no quería quedar como el único idiota soltero al cuál su ex lo dejó y ni siquiera recuerda cuando, él único soltero, él que ya había pasado por varios de la promoción y aún así iba a terminar solo en una esquina.

 

Se levantó y fue hacia el escritorio y abrió el cajón sacando la hoja que había visto esa mañana pegada en un transparente de la Universidad.

 

“Me alquilo para San Valentín: 40 dólares plan de amigos, “pareja” –incluye chocolate-  120 dólares, “cena o salida al cine” –con foto- 200 dólares, “estar enamorado y tomados de la mano” –con regalo- 250 dólares; fingir ser novios con un día de anticipación, con foto y beso, 500 dólares.

Oferta por tiempo limitado. Es todo actuación, nada de amor.”

 

Más abajo tenía el número al que había que comunicarse y una dirección de correo electrónico, Charles lo pensó un momento antes de tomar una última decisión, eligió la segunda opción, le pareció más seguro aunque luego se sintió estúpido porque estaba organizando para verse con una persona desconocida al otro día, si algo le iba a pasar no importaba que usara el celular o el correo electrónico.

 

Redactó el email y lo leyó varias veces antes de enviar, no quería sentirse tan desesperado, solo necesitaba sonar formal, y él era bueno para eso, sí, el mensaje dejaba su objetivo en claro, sabía que no debía dar explicaciones, simplemente contratar el servicio, se rascó el cabello con fuerza después de dar clic en enviar y se recostó en la silla, en su cabeza la voz de Logan diciendo “te van a estafar”, no había manera de que lo hicieran si pagaba después de que el servicio terminaba.

 

Se levantó y caminó hacia la cama tirándose en ella de espalda, estaba cansado, había tenido un día bastante ocupado y eran las siete y ya quería dormir, pero recordó que todavía no se había bañado, tomó una toalla limpia y caminó hacia el baño dejando un camino de ropas en el suelo, cuando el agua tibia cayó por su cuerpo quiso tirarse en el piso del baño y dormir ahí mismo, estaba exhausto, pero de golpe una revelación: era 13 de febrero, posiblemente esa “oferta” ya no estuviera disponible, se secó y salió del baño con la toalla envuelta en su cintura mientras iba pateando ropas por el camino, ahora estaba aparte de cansado, desanimado, pero siempre estaba la opción de faltar a la reunión, no es como si no se le hubiese ocurrido antes, pero no quería.

 

Sin ganas caminó hacia la computadora y actualizó la página, un nuevo correo.

 

 

**

 

Se miró al espejo una vez más antes de salir preguntándose si no estaba muy formal para la ocasión, pero después de todo, era negocio ¿verdad? Salió cerrando la puerta de la casa y tomó un taxi hasta la cafetería en la que habían quedado, una parte de Charles decía que iba camino a la solución de su ego herido, otra, la más realista y menos idiota, decía que solamente iba camino a gastar su plata de una manera estúpida e infantil.

 

Entró al local y buscó la mesa en la que habían quedado de charlar dado que ninguno se conocía personalmente y no sabían cómo lucían, Charles esperaba que fuera sexy, siempre es bueno aparecerse frente a su ex con alguien sexy –aunque no fue el caso de Moira, Trask no era sexy, pero quizás su cuenta bancaria si lo fuera-.

 

Caminó hacia la mesa más alejada que encontró, pero ya estaba ocupada, dudó un momento pero luego se decidió a hablar.

 

-Hola –carraspeó y el tipo que estaba sentado levantó la vista del celular y lo miró –perdón por decirle esto pero… había quedado de verme con alguien en ésta mesa y… bueno si no estoy acá cuando venga no creo poder reconocerle ¿sería tan amable de concederme el lugar? –terminó la frase con una sonrisa, el tipo solo lo miró de arriba abajo y guardó el celular en sus jeans.

-¿Charles Xavier? –preguntó levantando ambas cejas, el castaño dudó un momento, no, no podía ser.

-Sí…

-Erik Lehnsherr –le pasó la mano en saludo- te estoy esperando hace unos veinte minutos, pensé que solo me hacías perder tiempo.

Charles parpadeó un par de veces antes de responder el saludo y estrechar su mano.

-N…no entiendo –tomó asiento obedeciendo el gesto que Erik hizo con la mano una vez que soltó la suya.

-¿No entiendes mi nombre? –dijo en un tono en el cual Charles no pudo distinguir si era sarcasmo o seriedad.

-¿Eres el del anuncio? –Erik asintió llamando a la moza.

-Dos cafés –pido en voz alta antes que la chica llegara hacia ellos.

-O sea que… eres tú el que fingirá salir conmigo –Charles lo observó, parecía alto, no lo había visto de pié pero tenía las piernas largas, era delgado, su cabello era cobrizo y sus ojos eran de un celestes casi grises, llevaba una campera de cuero negra que le quedaba muy bien, era lindo, en realidad, era demasiado lindo para haber pegado ese cartel, y era hombre. Tendría que fingir salir con un hombre. No es que Charles tuviera problema con eso, no había salido con hombres anteriormente, sí había estado con algunos y realmente no le importaba, pero para esa ocasión hubiera preferido una mujer.

Suspiró justo en el momento en el cual la chica llegó con el café para ambos –Uhmm yo prefiero un té –dijo en voz baja antes que ella le sirviera el café, ella asintió y se retiró diciendo que ya le traían.

-Exactamente, soy yo y según tú empezaremos hoy y sabes que eso es más dinero ¿no? Sí, lo sabes, te explicaste bien en el email –bebió un sorbo de su café y lo miró directamente a los ojos, esos ojos tan claros pero fuertes, sí, definitivamente era lindo –en primer lugar quiero que tengas en claro las reglas, el pago es cuando se cumplen las 48 horas, sin ni un minuto de atraso, no hablaremos de datos personales, solo lo básico, no soy un prostituto –dijo, aunque Charles dudó un momento, alguien que se “alquila” para San Valentín no parece otra cosa, pero dejó eso en sus pensamientos, después de todo, si ese chico lo era, él estaba colaborando y no podía decir nada- no tendremos sexo –y Charles por un segundo sintió decepción, la moza llegó con el té y Erik esperó que se vaya para seguir hablando- tampoco trabajo dos veces para la misma persona.

-Eso quiere decir que si requiero tus servicios después…?

-Olvídalo, consigue a otro –Charles asintió -¿Todo claro?

-Sí, mañana tengo una fiesta, me debes acompañar y fingir salir conmigo hace un mes o algo así –se sentía idiota al decir eso, pero al ver el rostro de seriedad de Erik le dio confianza- ahora podemos ir a confirmar presencia y luego ver que te pondrás, es una fiesta algo formal así que si no tienes traje…

-Tengo un esmoquin ¿sirve?

-Excelente –bebió todo su té de un solo sorbo y sintió la mirada de Erik recorrer su cuello y al mismo momento sintió sus mejillas y orejas arder.

-¿A quién quieres impresionar? –se recostó por el respaldo de la silla.

-A mi ex –respondió algo avergonzado- no es que la quiera impresionar pero… es complicado explicar pensarás que soy idiota.

-Realmente no me importa que lo seas, siempre y cuando me pagues –sacó su billetera y dejó dinero sobre la mesa a medida que se ponía de pié y tomaba un casco que estaba a su lado en el suelo -¿andas caminando? Porque podría llevarte, así ves si la ropa que tengo está bien, y además, estás pagando por 48 horas, podemos ir a dónde quieras…

 

Charles lo miró desde su silla, Erik llevaba jeans clásicos que le quedaban tan malditamente bien, sus piernas eran largas y posiblemente tenía un físico bueno por debajo de esa campera que le quedaba ajustada a la cintura, se dio cuenta de que lo estaba mirando demasiado cuando Erik ladeó la cabeza y movió una mano delante de su cara.

 

-Oh, lo siento –sacudió la cabeza y lo miró a la cara parpadeando un par de veces- sí, estoy caminando –se puso de pié – pasemos a ver tu atuendo luego, primero vamos a confirmar presencia ¿sí? –Erik asintió y salió caminando a paso firme hacia afuera, tenía una manera de andar hermosa, era como si nada le importara, como si fuera el centro de atención, Charles observó su espalda hasta que estuvieron afuera y Erik subió a una moto negra y se puso el casco.

-Sube y sujétate.

 

No necesitó decirle dos veces y Charles ya estaba abrazado a su cintura.

Iban a ser unas 48 horas muy interesantes, Erik no era lo que Charles tenía en mente, pero definitivamente estaba por encima de su imaginación.