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Liyue siendo el pueblo del comercio como era bien conocido, también albergaba su ansiada paz en la noche. Donde no habían transeúntes en las calles y los más cansados tomaban sus siestas.
Ganyu, una mujer trabajadora pero que permanecía con una clase de sueño infinito no podía descansar bien esa noche no diferente a las anteriores, no paraba de tener pesadillas, no podía disiparlas pues volvía cada que cerraba sus ojos o intentaba ir al mundo de los sueños. Su anhelado descanso se hayaba perturbado.
-Necesito una forma de deshacerme de estas pesadillas antes de que no pueda descansar nada- Sus pensamientos en busca de solución se vieron interrumpidos por un golpe en su ventana. Mirando a dicho lugar se encontró con una figura extraña y luego, con más luz de su lámpara notar unos brillantes ojos carmesí inusuales mirarle fijamente.
"Oh mi señorita, usted quien de noche no consigue el sueño conciliar" comenzó a decir la extraña mujer sentada en la barra de madera de su ventana, portaba un traje negro de cola y pantalón corto con un par de guantes y aura extrañamente fría. Su cuerpo traslucia de vez en cuando como fantasma en la luz. Coletas gemelas caían esparcidas en la orilla de la ventana y dentro de su cuarto.
"Un devorador de sueños, es lo que soy" Respondiendo la duda sobre qué o quién era con esa oración, la peliazul no sabía que decir. Fue impactante y de cierta forma la muchacha se veía inofensiva.
Dándose un momento para recapacitar sus palabras, la peliazul asintió, re-afirmando lo que decía esa misteriosa persona. "¿Le parecería ideal algo de magia entonces sobre usted rociar?" Encontraba sin duda atractiva la forma en la que hablaba dicha mujer, los versos y las rimas sólo se podían encontrar en libros de historias, bardos y poetas.
La de coletas entró a la habitación deslizándose sobre la madera y apoyando con su brazo, con unos cuantos pasos se arrodilló frente a su cama cual caballero y la mano extendida hacia la peliazul en forma de invitación "El contrato cierra si su meñique me da"
Ganyu convencida le las convenientes palabras ajenas no prescenciaba nada malicioso asi que aceptó sin más. La mujer de traje simplemente se esfumó como fantasma al tocar su dedo y el susurro de su dulce voz diciendo duerme fue lo que la convenció de hacerlo.
Volviendo a su posición inicial y favorita para dormir, vuelve a cerrar sus párpados y entregarse al mundo de los sueños con la pequeña esperanza de obtener una buena recuperación de horas de sueño.
....
Definitivamente había funcionado, la alarma no le molestó, no se sentía cansada ni agotada, no puede recordar ninguna pesadilla, más bien un hermoso sueño donde había un prado de flores, sobre todo dulces. Hermosa ropa y ningún monstruo o ser desconocido a la vista.
Era sin duda el mejor día que había tenido en semanas, lo aprovecharía al máximo iniciando con buen desayuno y trabajando más que suficiente.
Estaba feliz.
....
Al llegar la noche, la luna seguía en el mismo estado que ayer, oscura completamente, no había brillo aún, la luna llena era el sol de la noche.
Hundida en sus pensamientos solo sintió la hundidez de un lado de su cama y mirar sorprendida. Ahí estaba la extraña mujer de traje de anoche, quien le quitó la pesadilla de alguna forma mágica. Aunque tenía sus dudas al respecto.
"Parece que alguien tuvo un agradable sueño anoche, supongo que haz de estar satisfecha con mi trabajo ¿Me equivoco?"
Con duda pintada en su rostro la peliazul toma su almohada abrazándola para suspirar y preguntar directamente "¿Que es lo que haces?"
"Si tienes una pesadilla, no deberás preocuparte, la devoraré yo en su lugar"
No entendiendo como funcionaba aquello simplemente asintió dejándola continuar, era mejor no preguntar o conocer demás cosas como estas.
"Solo déjemelo a mi y disfrute de su dormir, simplemente olvide cualquier pesar al momento de descansar"
...
Una semana ya había transcurrido, sus descansos eran un éxito, trabajaba duro, no se quedaba dormida en los descansos.
Podía terminar todos sus pendientes y quedar con energía para lo que restaba del día; incluso hizo salidas con amigas.
Cada noche que fue una tormenta ahora era un rocío de agua tibia relajante para su cuerpo, mente y alma. Definitivamente amaba dormir.
La luna podía verse brillar a menos de la mitad, era hermosa y solo observarla le daba algo de paz, aunque en lo más profundo de su corazón guardaba una espina de mal presentimiento. No tenía razón de ser y suponía que se debía a que aún no se acostumbraba a ver todas las noches antes de dormir a aquella joven.
Joven que esta noche no llegó.
Despertó sudada de malos sueños, era media noche y no había dormido más que una hora o dos. Ojeras definitivamente volverian a ser parte de su estética si no pegaba el ojo.
Como si su situación le llamase, la misma ráfaga de luz transparente daría color y materialización de la Devoradora de sueños.
"¿Qué sucede señorita? Siento un aire extraño en esta habitación que fue tan tranquila" Con esas palabras cualquiera diría que no estaba cuerda pero ¿Cómo podría juzgar ella su naturaleza si podía dormir a gusto gracias a su existencia tan extraña?
"¿Es acaso que mi señorita tiene un deseo más que pedir?" Con el tono en burla ríe para suavizar la situación y mirarla expectante.
Ganyu estaba pensativa y avergonzada, ¿acaso seria mucho pedir? Pero era el trabajo de la devoradora.
"Tengo una petición, una pequeña" divagando en sus palabras el rubor en sus mejillas le hizo aclarar su voz para mantener la compostura. "Quiero que devores mis pesadillas una vez más"
Notablemente complacida la castaña ríe por lo bajo y se acerca en suaves movimientos invadiendo el espacio de la contraria "No me negaría, hacer esto es mi gran felicidad"
"Más este contrato requiere que tenga un acceso más directo a tus sueños, podremos cerrarlo y llevarlo a cabo si me das un beso nada más"
Solo las estrellas fueron testigo del sello de tal contrato que le brindó a la dama de azul su tan soñado descanso. Sus sueños fueron uno más hermoso que el anterior. Una historia en las edades pasadas donde los vestidos eran llamativos y los nobles se reunían en banquetes.
Cada noche Ganyu pedía más, le encantaban los sueños que estaba teniendo y no quería dejarlos escapar. La devoradora en ninguno de sus pedidos se negó.
Cada uno de ellos concedió.
Inesperadamente la peliazul mostró un deseo impecable e interminable de que sus pesadillas fueran devoradas por la castaña, quien con mucho gusto llevó a cabo dicha labor.
Ya no había vuelta atrás, había caído cual adicto a la medicina de sus males.
Con una sonrisa la castaña obedeció sin rechistar, su sonrisa guardaba más que educación o alegría al trabajar.
"No podrás escapar, de este paraíso"
Fueron sus palabras en la noche antes de la luna llena. Cuando fue como siempre encantada de aniquilar sus pesadillas y brindarle su historia romántica de la nobleza.
...
Esa noche donde la luna brillaba con intensidad Ganyu estaba lista como siempre para irse a dormir.
Había comprado un bonito pijama de color azul rey para disfrutar sus sueños.
Tock Tock.
Alguien tocando al parecer su ventana, ella quería dormir asi que ignoró el sonido.
Tock Tock Tock.
Abrió su ojo derecho con pereza, no quería levantarse, la intriga de que pasaría en su sueño de hoy la estaba carcomiendo asi que decidió dejarlo pasar nuevamente.
"¿Ahora me estás ignorando Ganyu?"
La voz que tanto conocía le interrumpieron su futuro sueño. La mujer de la cual seguía sin saber el nombre se hayaba sentada en el marco de su ventana con las piernas cruzadas y el mismo traje de siempre. Solo que su sonrisa se veía diferente, algo inquietante.
"Incluso me tomé la molestia de tocar la ventana, parece que mi educación no valió para nada"
Suspirando fingiendo decepción, su sonrisa le daba recuerdos de cuando leyó Alicia en el país de las maravillas. El gato Cheshire cuando tramaba algo no necesariamente bueno.
"¿Que necesitas a estas horas?"
"¿Acaso no lo sabes?"
La castaña se levantó de un salto acercándose lentamente dándole vueltas a algo que no podía ver desde tal distancia.
"Cuando la luna brille en su máximo esplendor, mi trabajo acaba, justo como ahora"
Señalando el cielo, directo donde se podía ver la luna llena brillante, Ganyu se sintió nerviosa.
"Y eso significa que mis pesadillas volverán, ¿no es así?"
"¡Ahaha! Nope, significa que hay un precio que debes pagar" estando frente a la peliazul la tomaría del mentón. "Todos los sueños que haz tenido, esos hermosos cuentos que atesoras" sus dedos apretaron de forma dolorosa el mentón de la joven provocando una mueca.
"Cada uno, voy arrebatarlo...~"
En canturreo dejaba ver lo casual que decía aquellas horrendas palabras. Los labios de Ganyu palidecieron en sorpresa.
"¿Vas a, vas a arrebatarlos?" Un asentimiento fue lo que recibió, la mujer se veia contenta, más que todos los días de su ardúo trabajo.
"¿Qué pasa con esa cara triste? ¡Esta es la realidad Ganyu!" Con ambos brazos extendidos mencionó con placer saboreando el sufrimiento ajeno.
"¡Pero no es justo!". "Claro que es justo, fuiste quien lo quiso así en primer lugar; ¿no es así?" Recordando aquel ahora fatidico día que conoció a quien había llegado como angel a su ventana a brindarle sueños y descanso.
No era un ángel, era un demonio.
Nada es gratis.
Todo tiene un precio.
"Una vez que un sueño es verdad" Se dio a conocer el objeto que tenía en sus manos enguantadas. Un anillo con el símbolo del alma de Ganyu. "La verdad es un sueño más" colocando el anillo en su dedo anular de la mano derecha Ganyu sintió una parte de sí misma dejar su cuerpo. Como si hubiera hecho un contrato con el diablo y el precio fuera su alma.
Estaba mareada, su cabeza dolía y no podía enfocar su vista. Todo se sentía extraño hasta pudo abrir mejor sus ojos antes de que la fatiga drenara su energía.
Su manga azul rey era negra.
Su pared salmón ahora era blanco.
Asustada levantó su mano a la altura de sus ojos.
Era blanca cual papel, ya no tenía un verdadero color.
No podía sentir los objetos, era como un fantasma.
No se veía viva, no se sentía bien. Finalmente se terminó dando la vuelta.
Su cuerpo en la cama yacía inmóvil, no respiraba.
Había muerto, ahora era un fantasma que permanecía encadenada a su devoradora.
"Tu devorador de sueños, Hu Tao te la da bienvenida a este mundo monócromo"
Después de todo el deseo de Ganyu fue cumplido, descansar.
El descanso que Hu Tao vió adecuado.
