Chapter Text
Hoseok no podía dejar de temblar por los nervios cuando se bajó del auto.
Yoongi lo alcanzó en unos segundos, agarrándole la mano con fuerza, y no tardó en seguirle hacia las puertas del edificio. El conserje los recibió con una sonrisa deslumbrante, felicitándolos a ambos, y el rubor volvió a pegar en las mejillas de Hoseok ante el hecho innegable de ese día: acababa de casarse con Min Yoongi.
Sus feromonas se dispararon y Yoongi lo miró con una ceja enarcada mientras se subían al ascensor para ir al departamento del alfa. Era el último piso, en el más grande, el que poseía dos pisos, y que, desde ese día en adelante, sería el hogar de Hoseok también.
―¿Estás nervioso? ―le preguntó Yoongi, con ese tono ronco que enviaba escalofríos por la espina dorsal del omega―. Seokie...
―¡E-estoy bien! ―aseguró Hoseok, mordiendo su labio inferior.
Yoongi tenía cara de no creerle, pero Hoseok no quería preocuparlo mucho. El chico sólo estaba muy ansioso por lo que iba a pasar a continuación, porque era... Bueno, era virgen. Hoseok nunca estuvo con otro alfa, el único placer que había experimentado fue por mano propia, y tenía miedo de desilusionar a Yoongi.
Yoongi pareció leer sus pensamientos, porque lo abrazó por la cintura, atrayéndolo hacia él. A pesar de ser alfa, era un poco más bajo que Hoseok. Cuando se conocieron lo encontró un poco gracioso, pero ahora, era algo intimidante que Yoongi pudiera hacerlo sentir pequeño a pesar de la altura.
Y es que era sencillo hacerlo: Hoseok tenía sólo veinte años recién cumplidos, mientras que Yoongi pronto cumpliría los treinta. Se llevaban diez años, pero no era tan raro, no en esa sociedad de alfas y omegas. Allí el instinto gobernaba más que la razón.
Ellos se conocieron cuando Hoseok tenía dieciséis años. El chico provenía de una familia acomodada, sumado al hecho de ser un omega, lo que era una rareza para cualquier sociedad. Los omegas hombres eran muy escasos, y eso mismo los hacía muy preciados. Muchos alfas exhibían a sus omegas machos como trofeos, porque tener uno ya les daba cierto estatus. La familia de Hoseok siempre recibió muchas ofertas por un matrimonio con el chico desde que se presentó como omega.
Yoongi lo vio en una cena de la élite. A pesar de tratar de no llamar la atención, el aroma omega del chico, una mezcla entre vainilla y duraznos, atraía las miradas de los alfas. Yoongi lo vio y lo quiso enseguida, así que no dudó en hacer su oferta a los Jung, y los padres del omega la aceptaron porque el alfa era también de una buena y honorable familia.
Comenzaron a salir y Yoongi lo colmaba de regalos, de cariños y atención. Hoseok tenía sus dudas al inicio, pero pronto se esfumaron y su corazón comenzó a amar a Yoongi a pesar de todo. No podía esperar para casarse con él, para convertirse en su omega, pero el mayor le dijo que contraerían matrimonio cuando Hoseok tuviera los veinte años. En esos años de noviazgo, Yoongi nunca lo tocó con dobles intenciones, jamás se propasó con él, y ahora lo único que quería era entregarse a él.
―¿Estás impaciente por follar conmigo? ―preguntó Yoongi, cuando el ascensor se abrió en el último piso. El color volvió a pintar las mejillas de Hoseok―. Bebé, yo también tengo muchas ganas de joderte.
―¡No tienes vergüenza! ―le gritó Hoseok, pero sólo salió junto al alfa hacia la puerta.
―Haré que lo disfrutes ―le prometió Yoongi, llevando los nudillos del omega hacia sus labios para besarlos―. Te lo prometo, cariño.
Hoseok asintió, observando a Yoongi abrir la puerta del departamento y entrando a un amplio salón de estar. El chico ya conocía el lugar, fue varias veces, pero ahora sus manos comenzaron a sudar.
―Jamás he estado desnudo frente a nadie ―le confesó una vez la puerta se cerró detrás de él.
Yoongi se volteó a verlo.
―Soy tu esposo y tu alfa ―dijo el mayor con suavidad―, no sientas vergüenza, hermoso.
Pero el chico la seguía sintiendo, especialmente porque tenía miedo de que Yoongi pudiera repudiarlo al verlo. ¿Y si no le agradaba lo que veía? Tal vez Yoongi nunca vio antes a un omega macho desnudo.
Ese era el principal problema para Hoseok, pues los omegas machos tenían ciertas características reproductivas especiales que los volvía tan deseados. Ellos tenían órganos sexuales masculinos y femeninos en la entrepierna: un coño por el que se reproducían, una polla pequeña y un clítoris que podían ser frotados, y el ano, por el que también podían experimentar placer. Leyendo, Hoseok supo que en muchas sociedades se referían a ellos como ‹‹hermafroditas››, y encontraba que era una palabra tierna y bonita.
Sin embargo, Hoseok jamás sintió vergüenza de sí mismo hasta ese momento. Él sabía lo necesario que era ser de esa forma para poder reproducirse, pues su vagina albergaba un útero en donde crecerían sus bebés, además de que por allí daría a luz. Pero ¿y si Yoongi lo encontraba algo desagradable?
―Hobi ―se sobresaltó al escuchar el sobrenombre proveniente de los labios de Yoongi―, ven, vamos. No quiero perder el tiempo, bebé, he esperado mucho por esto.
―¿De verdad? ―preguntó Hoseok, siguiendo al alfa hasta su cuarto.
―Claro que sí ―Yoongi se giró y lo agarró de la barbilla―. No sabes cuánto quiero probar tu coñito, precioso.
Esas palabras provocaron que su rostro se coloreara, como si fuera a explotar, pero otra parte de él se sintió aliviado de escucharlo hablar sobre eso sin lucir asqueado o molesto.
Antes de poder decir algo, Yoongi lo besó en la boca, y Hoseok se sintió flotar. Era un beso distinto al que le daba o le dio en la boda, controlado, superficial y amable. Este beso fue salvaje, con sus labios moviéndose sobre los suyos, antes de sentir la lengua ajena entrando en su boca. Eso le hizo jadear en voz alta, sintiendo de forma inmediata como su entrepierna se humedecía y sus feromonas se disparaban.
―Yoon... ―murmuró, el alfa alejándose brevemente de él antes de darle otro beso―, oh...
Entre besos y toques, Hoseok fue llevado a la cama y las manos de Yoongi comenzaron a quitarle el saco del traje, prosiguiendo con su camisa y desnudándole el pecho. Sus pezones se encontraban erectos, y los dedos de Yoongi no tardaron en ir hacia ellos, agarrándolos y comenzando a apretarlos. Hoseok gimió con más fuerza ahora.
―Piénsalo, imagínalo ―le gruñó el alfa, y pudo sentir la entrepierna dura del mayor contra su pierna―, cuando te llene de cachorros, vas a tener leche acá ―bajó la voz, besándole la barbilla, las mejillas, el cuello―. ¿Me dejarás probarla, precioso? ¿Podré chupar aquí también?
―Mmm... Ah... ―lloriqueó Hoseok―, Yoongi... A-alfa...
―Dime, Hobi ―sus gemidos aumentaron al sentir una de las manos de Yoongi ir hacia el pantalón, comenzando a frotar sobre su coño―, ¿quieres que te llene de semen, bebé?
―¡S-sí! ―gimoteó, desesperado, empezando a mover sus caderas.
―¿Quieres cargar a mis bebés, tener nuestros cachorros?
―¡Sí, sí! ―repitió, sin dejar de sollozar por el placer que sentía. Los labios de Yoongi ahora chupaban sobre su glándula de feromonas, en su cuello, y eso le estaba volviendo loco―. Alfa, por... por fa-favor...
Soltó un quejido al dejar de sentir los dedos de Yoongi sobre su pantalón, alejándose de él brevemente, pero se calmó al ver que comenzó a desabrocharle y quitarle la prenda de ropa. Yoongi seguía vestido, sin embargo, Hoseok lo encontró un poco más excitante. El hecho de que él estuviera tan vulnerable ante su alfa, de que el mayor le usara a su antojo... Nunca pensó que iba a estar tan húmedo, ni siquiera en sus celos se sintió así de mojado como ahora.
Se dejó caer sobre la cama, sólo en ropa interior, pero el alfa no se entretuvo mucho con eso. Comenzó a quitarle el bóxer, y Hoseok tembló al quedar desnudo completamente, con su pequeña y rosadita polla erecta, húmeda en presemen. Quiso cubrirse, taparse con sus manos, pero la expresión de Yoongi decía que no se atreviera a hacerlo.
Las manos de Yoongi, tan grandes como para cubrir las suyas, lo agarraron de las rodillas. Hoseok podía sentir el deseo a flor de piel, en ambos, y el ambiente cargado de feromonas y una tensión sexual que parecía ser rota en cualquier momento. Yoongi decidió ser el primero en romperla cuando habló:
―Ábrete de piernas para mí y muéstrame ese coñito, pequeña cosa sucia y pecadora ―le susurró, lo suficientemente fuerte como para que Hoseok escuchara.
El chico dudó un momento, pero terminó por hacer caso, con el rostro arrebolado y caliente. Separó sus piernas, mostrando su vulva: sus labios vaginales estaban hinchados, su pequeña entrada vaginal se encontraba empapada en lubricante, su clítoris también erecto y colorado por la estimulación. Hoseok podía sentir sus jugos sexuales caer por su coño, mezclándose con los que salían de su ano. No entendía cómo funcionaba su biología, pero podía lubricar por ambos agujeros, preparándose para recibir algo dentro.
Yoongi le soltó las rodillas para quitarse el saco de su traje, arremangándose la camisa antes de inclinarse entre sus piernas. Hoseok soltó un chillido agudo cuando la boca de Yoongi se inclinó y atrapó su pene, comenzando a chuparle el glande, pero el placer aumentó mucho más en el instante en que los dedos del mayor se dirigieron a su coño, frotándose de manera superficial. Pronto los dedos del alfa quedaron empapados en el lubricante de Hoseok, acariciándole los labios, el clítoris, la entrada.
Hoseok arqueó su espalda cuando la lengua de Yoongi lamió su extensión, comenzando a mover sus caderas para ir más profundo en la boca del mayor, pero el más bajo se alejó con una sonrisa salvaje.
―Mírate, tan mojadito para mí, bebé ―le gruñó, ubicándose mejor encima de él, pero sin dejar de frotar sus dedos, ahora contra su clítoris―, quiero tanto romperte este coño, ¿puedo hacerlo? ¿Puedo dejarte el coño abierto, Seok?
Quiso decirle algo, ser capaz de contestarle, sin embargo, uno de los dedos de Yoongi se deslizó y se metió por el pequeño orificio de su vagina, entrando en él.
―A-alfa, alfa... ―lloriqueó, sintiendo el dedo entrar y salir. La intrusión no era incómoda ni dolorosa, por el contrario, provocó que lubricara un poco más. Sabía que las sábanas bajo él quedarían sucias, aunque no le importaba demasiado, no cuando sintió un segundo dedo comenzando a penetrarlo―. ¡Oh!
―Como me recibes, pequeño bebé ―Yoongi no se movía de encima de él, observándolo en todo momento, mirando sus expresiones―, tu coñito me quiere tanto adentro, Seok, y quiero tanto meterte la polla allí, llenarte con mi semen...
Los dos dedos comenzaron a expandirlo con un movimiento de tijeras, pero Hoseok sentía que eso no era suficiente. Él sabía que al ser omega provocaba que su cuerpo se dilatara con facilidad, sumado al hecho de producir lubricante, y ahora deseaba demasiado que Yoongi se lo follara como si fuera su perra. El sólo pensamiento le provocó un poco de vergüenza, pero no podía negarlo.
Un tercer dedo empezó a entrar en él, provocándole un breve dolor inicial que pronto desapareció. Yoongi comenzó a follárselo con los dedos, que empezaron a presionar contra su punto G con rapidez. Hoseok echó su cabeza hacia atrás, moviendo sus caderas para lograr una penetración más profunda y sintiendo un orgasmo inicial construirse. Todo su cuerpo estaba sensible, con el placer inundando todos sus sentidos. Podía sentir la saliva acumulándose en su boca y sus ojos revoloteando a medida que Yoongi aceleraba el movimiento de su mano. La habitación se llenó de los gemidos suplicantes de Hoseok cuando los dedos se lo follaron, mientras la palma de Yoongi presionaba contra su clítoris.
―Alfa, alfa, por... por fa-favor, por favor...
―Vamos, bebé, córrete para mí ―murmuró Yoongi, complacido de ver la expresión extasiada del omega. El interior del chico era tan cálido y húmedo, no podía esperar para estar dentro de él―. Córrete, córrete...
No tuvo que susurrárselo mucho, porque Hoseok gimió agudamente cuando el primer orgasmo golpeó su cuerpo, corrientes de placer estremeciéndolo mientras su polla se sacudía y tiras de semen manchaban su vientre. Yoongi sonrió al ver la carita llena de lágrimas de Hoseok, antes de inclinarse para besarle en la boca, sin quitar sus dedos de su vagina y extendiendo el orgasmo lo más posible.
Unos segundos después se alejó, sacándole los dedos. Observó la forma en la que se estremeció, pero levantó su mano, mostrándola empapada en el lubricante del chico.
―Mira cómo estás, Hobi ―le dijo, llevando los dedos a la boca del chico―, vamos, prueba tu coñito, bebé, tan mojadito para mí...
Hoseok chupó los dedos, el sabor de su lubricante estallando en su boca. Era un poco extraño la forma en que sabía, un poco dulce, y limpió la mano de Yoongi. Todavía no se recuperaba por completo del orgasmo, pero no le importaba, porque ahora quería el pene de Yoongi. Quería tanto que se lo jodiera...
―Alfa ―le susurró, llamando su atención―, fóllame, por favor, alfa...
―¿Sí? ―Yoongi parecía pensativo, alejándose un poco―. ¿Dónde quieres que te folle, bebé? ¿Por qué no me lo muestras?
El omega mordió su labio inferior, y ganándole a la timidez que sentía, llevó sus manos hacia su entrepierna. Ignoró su polla, flácida por el orgasmo, y levantó un poco las caderas para mostrarse mejor. Sus dedos resbalaron por sus labios vaginales debido al lubricante, pero no le importó, y los separó para mostrar su entrada abierta por los dedos de Yoongi.
―Aquí, por favor ―le pidió―, rómpeme el coño, alfa.
Yoongi gruñó, comenzando a desatar su pantalón y quitándoselo. La ropa interior corrió el mismo destino, y Hoseok contempló la polla de su esposo. De su alfa.
Era grande, mucho más que la de él, gorda y venosa. El glande estaba húmedo por su presemen, que caía por todo su largo, enmarcando mucho más esas venas oscuras que sobresalían en toda su longitud. Se encontraba duro, tan duro por él, y sus testículos se veían también pesados y endurecidos. Hoseok sintió el deseo de probarla, de saborearla y sentir el peso en su boca. ¿Cómo sería atragantarse con ella? El menor quería saber cómo se sentiría eso.
―Luego lo harás ―le prometió Yoongi, adivinando sus pensamientos―, primero, déjame llenarte con mi esperma, Seokie.
El omega lamió sus labios, separando sus piernas un poco más para que el alfa se acomodara entre ellas. Yoongi lo agarró de las caderas, levantándoselas, y frotó su glande contra el coño de Hoseok, que comenzó a lubricar otra vez ante la perspectiva de ser abierto por ese miembro. Por dios, Yoongi realmente lo rompería si se lo follaba con su pene, pero Hoseok no tenía un poco de miedo. Lo quería demasiado.
El mayor se frotó un poco más contra sus labios vaginales, incluso frotándose contra su clítoris y su polla, arrancándoles suaves gemidos, y cuando lo consideró suficiente, acomodó la punta de su pene contra la entrada de Hoseok. Primero, le llenaría con semen el útero y luego se follaría su ano. Quería hacer de él un desastre.
Yoongi empujó su glande contra su apertura vaginal, observando el rostro de Hoseok cuando comenzó a penetrarlo lentamente. Su glande desapareció dentro del coño de Hoseok, y Yoongi gimió cuando el cálido y húmedo agujero de su esposo lo recibió sin resistencia alguna. Bajo él, el omega lloriqueó por el dolor inicial, pero por dios, se sentía tan lleno en ese instante que no quería detenerlo. No cuando las caderas de Yoongi se movieron para entrar un poco más, y la vagina de Hoseok se abrió para él. De ser posible, el lubricante del omega aumentó, mojándolo mucho más de lo que ya estaba.
―Mi-mierda, bebé, que... que caliente eres... ―le gruñó Yoongi, viendo como el coño de Hoseok se lo tragaba. El omega lloriqueaba, tenía lágrimas de placer cayendo por sus mejillas y el rubor pintaba todo su bonito rostro―, tan apretadito, bebé, que vagina tan buena para mí...
El chico sacó su lengua, sin dejar de soltar jadeos desesperados por sentirse tan lleno, y Yoongi se inclinó para lamerla, terminando por besarlo escandalosa y apasionadamente. Aprovechando ese beso, terminó de entrar en él, su polla chocando contra su cuello uterino y arrancándole otro gemido sonoro.
Yoongi no comenzó a moverse enseguida, dándole un tiempo para que se acostumbrara a la sensación de una polla en su coño, antes de comenzar a follarlo con fuerza. Hoseok empezó a chillar con fuerza al sentir el pene entrar y salir de su vagina, sin querer que se detuviera, y sus manos fueron hacia la espalda de Yoongi mientras sus piernas se cerraban en el culo de él, para impedir que se alejara. El alfa no iba a salirse de allí, por nada del mundo, al menos hasta asegurarse que su omega recibiera todo su esperma.
Volvió a besarlo, follándole el coño sin ser suave en algún momento y gruñendo con cada grito que soltaba Hoseok. El omega no dejaba de lloriquear, con un nuevo orgasmo creciendo en él, sintiendo su vagina apretarse alrededor de la polla de Yoongi, que parecía romperlo con cada nueva embestida. No sabía cómo pudo estar tanto tiempo sin ser follado por el alfa, pero ahora que sabía cómo se sentía, no quería soltarlo nunca más.
Unos minutos después, el mayor comenzó a masturbarlo: la mano de Yoongi servía para envolverlo con facilidad, así que con unos cuantos frotes alcanzó otra vez el éxtasis, el placer golpeándolo ahora con más intensidad. Fue mucho mejor, el orgasmo le provocó más placer, porque la polla de Yoongi no dejaba de follárselo y abrirlo, extendiendo la sensación.
Entonces, escuchó el gruñido bajo del alfa y, acto seguido, algo viscoso y caliente llenándolo. El semen de su alfa, en su interior, listo para dejarlo preñado. Poco después se formó el nudo, y Yoongi lo mordió encima de su glándula para marcarlo completamente. Hoseok se quejó, pero dejó que el mayor lo marcara para asegurar su unión.
Se quedaron en esa posición varios segundos, hasta que Yoongi comenzó a lamer su marca y el nudo comenzó a bajar. Hoseok ya se sentía lleno, pero una mirada al alfa bastó para saber qué todavía faltaba un poco más.
―¿Quieres que te vuelva a llenar? ―le preguntó Yoongi.
Hoseok no pudo decirle que no.
Yoongi se folló su coño dos veces más, hasta que el útero de Hoseok estaba lleno de esperma y el semen se filtraba por su entrada vaginal, imposible de dejar adentro por la cantidad de semen que recibió. El omega se sentía muy abierto, como si no pudiera cerrar sus piernas, pero increíblemente no se hallaba saciado todavía. Yoongi también parecía capaz de aguantar otra ronda.
Sin embargo, ahora lo volteó boca abajo.
―¿Yoon...? ―lloriqueó Hoseok, gimoteando por el semen que escurría de su coño, manchando sus labios vaginales y su clítoris.
―Voy a llenarte el culo también ―le murmuró el alfa, y esperó unos segundos para saber si Hoseok no quería. Ante la falta de respuesta, se movió y Hoseok levantó su trasero―. Muéstrame tu ano, Hoseok.
Lloriqueó ante la orden, llevando sus dos manos hacia su culo y separando sus nalgas. Su entrada trasera brillaba en su propio lubricante, más cerrada que su coño, pero también ansiosa por tener algo dentro.
―Qué bonito eres ―ronroneó Yoongi, llevando un dedo hacia el ano de Hoseok y comenzando a penetrarlo―, con dos coñitos perfecto para tu alfa, bebé...
Hoseok no sabía cómo podía seguir gimiendo, como su boca podía seguir hablando, a pesar de todos los gritos que soltó por las folladas. Sin embargo, sentir ese dedo entrando en su ano fue suficiente para hacerle soltar unos jadeos necesitados, con la temperatura volviendo a subir. Esa entrada no tardó en lubricar también, y escuchó la risa baja de Yoongi ante eso, ante la visión del desastre que era Hoseok. El chico jamás pensó que el sexo pudiera ser así de sucio, siempre se lo imaginó más como un cuento de hadas, pero no iba a quejarse porque lo estaba disfrutando. Por dios que lo gozaba.
El dedo de Yoongi entró en él con facilidad, deslizándose en su ano. A diferencia de su coño, ese agujero era mucho más estrecho y apretado, pero también le provocaba una gran cantidad de placer. Especialmente cuando el dedo se presionó contra su próstata, provocando que se crispara por la ola de placer que lo recorrió.
Yoongi se acomodó detrás de él, sin quitar su dedo y comenzando a meter un segundo para abrirlo más. El sólo pensamiento de llenar ese agujero con su esencia le provocaba ganas de meterle ya la polla, pero no quería ser tan brusco con su omega.
Sus dos dedos comenzaron a abrir y preparar el ano de Hoseok para él, para recibirlo. Cuando lo consideró suficiente, metió un tercer dedo para dilatarlo aún más, y gruñó al sentir su propio pene endureciéndose ante la visión del culo de Hoseok. La entrada anal del chico, abierta para él con sus dedos, mientras un poco más abajo le veía el coño con los restos de semen. Incluso su vagina seguía lubricando para él a pesar de habérselo follado por allí tres veces. La pequeña polla del omega también estaba dura.
Pasados unos minutos decidió que era suficiente, ya no podía aguantarlo más. Yoongi agarró su polla, masturbándose unos segundos antes de frotar el glande contra el ano de Hoseok, que volvió a lloriquear con desesperación. No lo torturó demasiado, empujando su glande contra la entrada y pasando el primer anillo de músculos, sintiendo cómo el esfínter de Hoseok se abría para recibirlo.
Yoongi gruñó por el cálido agujero de Hoseok. Era un poco distinto a su coño, pero no malo, sólo diferente. Menos húmedo y más estrecho y apretadito para él. Hoseok bajo él no dejaba de temblar y sollozar por la nueva sensación de ser llenado por atrás, tartamudeando súplicas inentendibles. Le gustaba, le encantaba estar tan lleno, e imaginó como sería que Yoongi pudiera follarle el coño también mientras usaba su ano. Ese pensamiento hizo que su lubricante aumentara.
El alfa sólo dejó de penetrarlo cuando sus testículos golpearon el coño de Hoseok, todavía abierto. Lo agarró con la cintura, con tanta fuerza como para dejarle marcas, pero el menor no parecía preocupado por eso.
―Yoon, Yoon ―lloriqueó, necesitado―, por fa-favor, jódeme, Yoon...
―Mierda ―gruñó Yoongi, comenzando a mover sus caderas con lentitud―, mierda, bebé, que rico es este coño, bebé...
Pronto, los movimientos lentos se transformaron en embestidas más duras y salvajes, hasta el punto de mover la cama y arrancándole gritos quebrados a Hoseok por la forma en que el alfa presionaba contra su próstata. Yoongi llegaba muy profundo, casi hasta sus entrañas, y apenas podía hablar coherentemente por la sensación de ser follado en su ano.
Yoongi le agarró una nalga y se la apretó con fuerza, provocando que el muchacho chillara de manera tan escandalosa. Era una fortuna que vivieran en el último piso para que sus vecinos no escucharan todo el ruido que hacían.
―Tu culito me... me aprieta tan bien, precioso... ―gimió el alfa, sin dejar de embestirlo con dureza, y Hoseok no podía concentrarse en nada más que en la voz de su marido.
Un nuevo orgasmo comenzó a construirse en su cuerpo a medida que las embestidas se volvían más y más duras. En un punto, Yoongi deslizó una de sus manos hacia su vientre, donde su útero estaba hinchado por el semen y provocaba que esa parte estuviera un poco sobresaliente, y el alfa presionó con suavidad. Hoseok gimió entre sollozos al sentir la forma en que el viscoso esperma se deslizó por su vagina, escurriendo fuera de su coño y manchando la cama.
―¡Yo-Yoongi! ―lloriqueó el omega, jadeando cuando lo hizo otra vez.
―Va-vamos, córrete ―le pidió el alfa―, ¿por qué no... no te follas este coñito con tus dedos para correrte, bebé? Tócate para mí...
Hoseok balbuceó una afirmación temblorosa, llevando su mano derecha hacia su entrepierna. Acarició su pene pequeño, sintiendo el presemen manchando su mano, pero deslizó los dedos más abajo. Rozó y pellizcó primero su clítoris, sin dejar de sentir las penetraciones en su ano. Mierda, Yoongi no dejaba de empalarlo con su polla y Hoseok no quería que se detuviera.
Sintió su coño húmedo, tanto por su lubricación como por el semen, y no dudó en meterse dos dedos que entraron con facilidad. Yoongi realmente se aseguró de dejarlo abierto para él, pero qué le importaba.
Con toda esa constante estimulación el orgasmo no tardó en aparecer, olas de placer recorriendo su cuerpo y provocando que su ano se contrajera. Podía sentir la saliva escurrir de su boca, sus ojos girando por el nuevo éxtasis que Yoongi le hizo tener. El alfa no tardó en seguirlo, llenándole el culo con su esperma producto del nudo que le hizo.
El mayor se inclinó, dándole un beso en la nuca y sin salirse de su interior. Hoseok no dejaba de jadear, tratando de recuperarse del reciente orgasmo.
―¿Te sientes bien, cariño? ―le preguntó Yoongi, y Hoseok notó un toque de preocupación en su voz―. Tal vez...
―Sí, sí ―aseguró, con su voz algo tiritona―, ¿puedes... puedes follarme otra vez, por favor?
―Hobi...
―Pero de frente ―Hoseok sintió sus labios estirarse en una sonrisa soñadora―, fóllame el culo y bésame, Yoon.
El alfa no tardó en cumplir sus deseos.
Se lo jodió una vez más, pero ahora más lento y suave, llenándole la carita de besos. Hoseok se reía y gemía ante los toques, suspirando cuando sintió cómo lo llenaba una vez más, antes de salirse de él. Pudo sentir de forma inmediata como el semen salía de su ano, pero Yoongi parecía encantado con eso.
―Alfa ―llamó Hoseok, enderezándose a pesar de saber que el semen se filtraría más rápido de sus agujeros―, ¿puedo limpiarte la polla, por favor?
―Oh, bebé... ―Yoongi se inclinó a darle un beso dulce en la boca, antes de alejarse con una sonrisa amorosa―. Todo tuya, hermoso.
Hoseok humedeció sus labios, deslizándose fuera de la cama y arrodillándose en el suelo, entre las piernas de Yoongi, que se sentó sobre las sábanas. El omega no tardó en agarrarle el miembro, con restos de semen y de su propio lubricante, y sacó la lengua para comenzar a lamerlo. El sabor de ambos fluidos empapó sus papilas gustativas, pero no de una forma desagradable, y envolvió sus labios alrededor del glande de Yoongi.
―Como sigas así... ―advirtió Yoongi.
Hoseok soltó la cabeza del pene con un pop lascivo, poniendo ojos inocentes a pesar de sentir sus entradas todavía abiertas por las folladas recibidas, y el semen en su útero y culo.
―¿Puedo?
Yoongi le acarició la nuca.
―Pequeña cosita pervertida e insaciable ―suspiró Yoongi, y Hoseok lo interpretó como un permiso.
A pesar de nunca haber chupado una polla antes, Hoseok sospechó que debía ser como lamer una paleta o un helado, así que comenzó a mamar con timidez al inicio. Pronto, la polla se endureció entre sus labios, el presemen inundando su boca, y gimoteó cuando trató de meterla más adentro. El glande golpeó su campanilla.
Yoongi, frente a él, jadeaba y gemía en voz baja, sin dejar de observar el bonito y pecador rostro de su esposo. Tenía las mejillas ahuecadas y sus ojos estaban llenos de lágrimas, tratando de chuparle el miembro bien para que lo disfrutara. Yoongi sí lo estaba gozando por completo.
El omega no podía meterse toda la polla en su boca, así que comenzó a masturbar al alfa con su mano mientras mamaba hasta donde podía. Yoongi no tardó en correrse por la estimulación, en la boca del chico y en su rostro cuando se alejó, sorprendido por el semen.
Permanecieron unos minutos en silencio, en lo que ambos se recuperaban por completo, y Hoseok no tardó en ponerse de pie. Yoongi lo abrazó por la cintura, empujándolo contra la cama.
―¿Estuvo bien, precioso? ―le preguntó, importándole poco el rostro manchado con esperma del chico―. ¿No fui muy...?
―No, no ―Hoseok acarició el contorno del rostro de Yoongi―. Estuvo... estuvo muy bien, alfa ―sus mejillas se colorearon de rojo―. Jamás experimenté algo así antes, Yoon, fue muy bueno. Demasiado bueno. Te amo.
Yoongi se rió, dándole un beso en la punta de la nariz.
―Yo también te amo, bebé.
Hoseok no podía esperar a sentirse mejor y volver a repetirlo todo.
