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El cabello de Sherlock ha crecido.

Se ve ridículo, piensa John y el pensamiento acaba pegado en su cabeza como la mala letra de una canción y distantemente sabe que es el repentino shock de ver a Sherlock de pie en la sala de estar del 221B lo que le tiene atrapado en un bucle pero no puede salir por él mismo. Mira fijo. Abre la boca. Se mueve pasando a Sherlock para sentarse en el sofá con su té.

"Tu cabello se ve ridículo," le dice mientras toma el periódico, y no mira hacia atrás a Sherlock.

Sherlock mira hacia él ahora, sintiéndose un poco desanimado.

"Eso… ¿Eso es todo?"

"Mmm. Te ves extraño en esa sudadera también. No va contigo para nada. Pero supongo que ellos-"

destruyeron tu abrigo, el negro grande que solías usar con el cuello levantado para poder verte tan genial, pero después lo arruinaste con toda esa sangre, tú idiota. La oración ha muerto en la boca de John y la quita con un sorbo de su té.

Ahora, mirando a John con cautela, Sherlock toma asiento junto a él en el sofá.

"John, ¿estás… ¿estamos bien? No sé cuál es el protocolo para esta… situación. ¿Esto está bien?"

John ríe y echa un vistazo hacia él por un momento. "¿Esta situación? ¿Quieres decir tú sentado conmigo en nuestro piso cuando pienso que estás muerto? No creo que haya ningún protocolo para eso. Pero. Estamos bien. Estamos muy bien."

Solo. No. Me dejes de nuevo aquí. Fue tan duro volver del todo y sabía que estar rodeado de memorias tuyas me confundiría y ni siquiera me importa ya qué tal vez le esté pasando a mi mente, solo extraño hablar contigo. Te aceptaré como sea que pueda y mientras no me lastime y no me dejes de nuevo estamos bien.

A Sherlock no le gusta lo que ve en el rostro de John, la alegría casual, la aparente falta de sorpresa a su regreso, pero está tan cansado y John no ha gritado o tratado de golpearlo y Sherlock sabe que no hay ninguna pistola en la habitación, así que pone sus preocupaciones a un lado y se inclina contra él adormilado y no ve la forma en la que la quijada de John se aprieta porque piensa que el peso cálido asentándose contra él es solo imaginario.

 

La Sra. Hudson empuja un plato de galletas sobre la mesa hacia Sherlock con una triste sonrisa y él toma una porque sabe que para ahora ella no solo le fastidiará hasta que lo haga, si no que comenzará a verse triste si él continua negándose y se está poniendo asombrosamente cansado de tener gente mirando triste hacia él.

Ha estado de vuelta en Baker Streer por tres días. Cada día ha visitado a la Sra. Hudson por té sin tener que ser invitado porque cuando regreso por primera vez y la anciana mujer le vio caminar por la puerta ha tenido que atraparla porque sus rodillas cedieron, y pasó demasiado tiempo en su cocina intentando calmarla cuando él había querido sólo ir arriba para ver a John. John, quién era también no una muy buena compañía para tener cerca.

"¿Todavía no vendrá abajo contigo entonces?" su tono es preocupado y tiene derecho a estarlo.

Sherlock asiente en afirmación. John ha declinado todas las invitaciones de dejar el departamento junto con él. Incluso con la promesa de peligro o de un caso interesante de Lestrade (y oh dios, Sherlock desea que John al menos le hubiera acompañado a Scotland Yard para ayudarle a explicarle las cosas a Lestrade porque Anderson ha tenido que venir a husmear y abrir la boca y realmente no se le puede culpar a Sherlock por golpearlo, John sabe todo sobre el loco deseo de golpear idiotas de la Yard, sin embargo no es permitido de vuelta hasta que Lestrade específicamente le llame así que Sherlock CULPARÁ a John por eso).

"Él me dijo esta mañana que teme que la gente piense que está… loco si sale conmigo ahora" Y Sherlock no puede mirar hacia la Sra. Hudson cuando dice esto, no puede mirar a ningún lado excepto donde sus largos dedos están reduciendo su galleta a una pila de migajas porque ha dolido cuando John le dijo eso y Sherlock se dio cuenta que tal vez John realmente ha decido que mantenerse lejos de él ahora era la cosa más segura para él, que ha tenido un poco de demasiado Sherlock Holmes ya, gracias, y oh, dios, qué tal si él desea que hubiera permanecido muerto y Sherlock está seguro de que esa es la razón por la que John actúa tan frío con él ahora.

La Sra. Hudson frunce sus labios y pasa a través de la mesa una vez más y cubre las inquietas manos de Sherlock con las suyas.

 

John esta recostado en el sofá de la manera en la que Sherlock solía hacerlo, con su antebrazo cubriendo sus ojos y su boca moviéndose mientras distraídamente muerde la parte interna de su mejilla.

Hábito nervioso, lo hace cuando está preocupado por algo, o cuando está deprimido. A menudo cuando ha tenido una mala cita.

Sherlock está de pie frente a la ventana tocando su violín, sin embargo está más concentrado en el estudio de Jonh que la música que viene de sus dedos. Fluye a través de la sala de forma orgánica de todos modos, Sherlock haciendo esta cosa pequeña para intentar calmar lo que sea que ha estado molestando a John.

Es tarde y Sherlock se ha cambiado a su bata y a una usada camiseta que ha encontrado en una caja de sus ropas (encontrado la caja en la habitación de John, debajo de su cama y no debí de haber estado husmeando pero le pregunté que habían hecho la Sra. Hudson y él con mi ropa y él solo me sonrió y dijo que la había conservado pero no se ofreció a devolvérmela así que no tuve elección además de ir a encontrarla). John también, está usando una de las camisas de Sherlock, una de las más sueltas, y cuando vio a John usándola, quiso sonreírle y envolver a John en sus brazos pero entonces vio el rostro de John, sus hombros caídos y eso fue suficiente para hacerle retroceder.

Así que en cambio toca para él, tratando de sacar algún tipo de interacción de John incluso si es solamente gritándole que se detenga, que se vaya de nuevo, que vaya a saltar de otra azotea.

John se acuesta en el sofá, cubriendo sus ojos y haciendo un buen trabajo al actuar como si Sherlock ni siquiera estuviera ahí.

Justo cuando pasa por su mente terminar con la música en un tintineo discordante e irse pisoteando a su cama temprano, su puerta abruptamente se balancea abriéndose y una furiosa Sra. Hudson marcha dentro de la sala mirando fijo hacia John.

John casi se sale de su piel a su entrada, y teme que pueda orinarse encima cuando ve la mirada que le está dando.

"John Hamish Watson" Ella está sobre él ahora, de pie sobre él, y John esta más sorprendido de ver que esta intentando contener las lágrimas parpadeando en su furia. "¿Cómo te atreves a actuar de esta forma? Sé que seguro ha sido todo un shock, pero no toleraré que te quedes aquí si tu comportamiento va a herirnos tanto."

"Sra. Hudson no… No sé de qué-"

Está balbuceando y tratando desesperadamente de no mirar hacia donde cree que está Sherlock de pie, sin embargo necesita tanto algún tipo de consuelo en vista de esta pequeña y gritona mujer con la que él se ve repentinamente confrontado. De repente, ella señala hacía Sherlock también.

"He estado escuchando la música más deprimente toda la noche y si tengo que soportarla un momento más, sentiré como que a lo mejor quiero morir también. Así que deja de ser un niño y perdónalo."

El corazón de John se detiene y después intenta abrirse camino por su garganta, un sentimiento que aparentemente también le drena la sangre de la cara porque ahora hay un momentáneo silbido agudo en sus oídos y él es un doctor, reconoce los síntomas de estar cayendo en estado de shock, preparándose para desmayarse. Se balancea en el sofá y ya se habría caído al suelo si no hubiera estado sentado, y de repente Sherlock está ahí, sus manos sobre sus hombros sosteniéndolo y John siente, de verdad siente el peso sólido y cálido de ellas y es lentamente traído de vuelta.

"Ella también te puede ver." Dice ahogado mientras levanta sus manos temblorosas para aferrarse a la camisa de Sherlock. "Sra. Hudson, usted lo puede ver. Por favor. No me esté mintiendo. No puedo…" Sus ojos se mueven entre ellos y después por el rostro de Sherlock, realmente estudiándolo ahora, viendo como no es realmente el rostro que habría imaginado, dándose cuenta ahora que hay nuevas cicatrices que no estaban ahí antes, una ligera curva en su nariz donde se la ha roto y no se ajustó debidamente, y sus dedos se cierran fuerte en la camisa y la bata de Sherlock.

La Sra. Hudson luce aterrada ahora y balbucea para buscar las palabras.

"Claro que puedo verlo, cariño. Ha estado yendo conmigo todos los días esta semana, ¿no es cierto? Solo tú no querías venir con él y está tan solo contigo ignorándolo como lo has hecho", ahora ella está divagando, sin embargo John no está escuchando.

Salta del sofá aun aferrándose a Sherlock, el impulso los lleva hacia arriba y la parte trasera de las piernas de Sherlock choca con la mesa de café y él hace el intento de mantenerlos equilibrados y está mudo y desconsolado ahora que entiende por qué John le ha estado tratando tan fríamente. No puede encontrar palabras, pero no importa porque ahora John está gritando, temblando con sus propias palabras, con acusaciones y motivos y tantas preguntas. Sherlock le ha explicado todo ya, claro, durante sus días de sentarse tranquilamente juntos mientras John no decía nada y asentía cuando lo creía apropiado. Y Sherlock deja que la furia de John caiga sobre él y se siente tan bien finalmente tener a John hablándole, sabiendo que es real y está vivo y con él de nuevo.

Poco a poco los gritos disminuyen cuando la voz de John se va quedando ronca y la Sra. Hudson se disculpa silenciosamente hasta que Sherlock es dejado con John apoyándose en él, su rostro presionado con fuerza contra su pecho y puede sentir la boca de John aun moviéndose, aun diciendo todas las cosas que había querido decir cuando regresó y Sherlock lo sostiene mientras las palabras de John lentamente lo traen de vuelta a la vida.