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Loyal Muse

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—Hoooola hola.

Sonríe emocionado a la pequeña criatura que acaba de aparecer. Luce como una serpiente con aletas y muchas membranas. El dragón se sacude y lo que eran escamas cambia a ser pelaje. Estira las manos con lentitud hasta tomarlo. El dragón gorgotea hasta frotarse contra el cuello del niño; parte de su cuerpo enroscado en la mano pequeña.

— ¡MAMÁ! ¡SÍ TENGO DRAGÓN! ¡MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ!

La gente del pueblo da risas suaves, enternecido por el hijo de la doctora y el carpintero. Es un niño bastante pequeño y que no puede confundirse con ninguno. Desde que nació tiene cabello azul. Se vuelve más o menos oscuro en dependencia con la luz que le dé. Otro rasgo es que tiene los labios muy anchos. Un círculo rosado y esponjoso con el que nadie tiene permitido confundirlo.

Park Jimin es, por decisión unánime, el niño más tierno del poblado.

Se trata de un lugar casi a mitad de la nada, destaca por recibir gente enferma casi diariamente. La doctora y madre de Jimin, Park So—Yeon, recibe a todo el mundo. Están bien ubicados, hay plantas medicinales por doquier y dado que ella cuida de una reserva propia tras su casa, no ha habido problemas con quedarse cortos. No considera que nadie deba estar sufriendo si hay como ayudarlo. Incluso si no tienen como pagar. A la larga, todos regresan para ayudarla o dándole algo a cambio como comida, ropa, algún recurso, etc.

Aunque su paciente habitual es su propio hijo, que no deja de caerse por todo lo que está en su camino. Incluso si no hay nada. Jimin vive más con la nariz rota que nadie.

— ¿Uh? ¡UH! —Levanta de su lugar, el anciano continúa bebiendo la infusión que la mujer le dio—. ¡Así que por esto tienes cabello azul! Es un dragón de agua—Soyeon acaricia bajo el hocico al dragón que gorgotea—. Pensé que había comido demasiadas moras azules durante el embarazo y te teñí el cabello. —bromea a Jimin que se ríe. Algunos mechones de cabello se le vienen a la cara. Hacerse trenzas es misión fallida. Su cabello se suelta sin motivo.

No obstante, Soyeon comprende que se debe a esto: teniendo un dragón de agua, se manifiesta en la textura de su cabellera, nadie puede detener o darle forma al agua. Solo dejarla ser.

— ¿Qué nombre le vas a poner? —Jimin deja al dragón en el suelo, empieza a dar saltos para andar y choca con un dragón más grande. Siendo el de Soyeon. Un dragón de florecimiento llamado Minsu.

Minsu lo toma en su hocico por una de las aletas y se lo lleva al interior de la casa de enfermos para mimarlo un rato. Jimin hace puchero, apenas lo obtiene y ya el dragón de su mamá se lo quitó.

—No sé. No sé nombres bonitos. —Baja la cabeza y balancea en sus pies. Soyeon se sienta frente a él.

—Claro que sí. Hay muchos nombres bonitos que te hemos enseñado—recrimina la mujer jalándole una mejilla—. Veamos ¿Es niño o niña? —Jimin responde que es niña, viendo fijamente a su mamá—. Entonces ¿Cuáles nombres de niña se te ocurren?

Ve por donde Minsu se llevó a su dragona, luego ve a su mamá.

Soyeon.

Soon...

—Soo.

— ¿Y qué significa? —tienta y Jimin mira arriba un poco.

—Espíritu... ¿Bonito?

—Gentil.

— ¡Como el agua en el rio de atrás del pueblo!

—Entonces que se llame Soo.

Jimin abraza a Soyeon y ella lo carga para llevarlo dentro. El cuarto donde lo deja para que juegue y estudie. No se suele enseñar desde que son tan pequeños, pero ella quiere que sea doctor y mientras más pronto reconozca plantas, enfermedades, señales y demás, mejor. Le da pena es no poder enseñarlo a leer y escribir aún. No es tan buena en esa parte y su esposo está muy ocupado últimamente.

Jimin se queda jugando mientras Soyeon hace su trabajo. Hay muchos heridos últimamente, el problema es que ninguno dice por qué. Todos llegan sin lengua y como campesinos, tampoco saben escribir como para dar una explicación.

Algo caída la tarde se escucha alboroto por muchos caballos cerca. Un escuadrón de más de treinta soldados japoneses llega. No se comportan hostiles ni peligrosos en lo absoluto. Más bien lucen calmados y eso no hace sino asustar más a la gente. Jimin, que va cargado por su papá Park Min—Joon, se abraza más a él y Soo se esconde en la ropa del niño.

—No se alteren, no hemos venido a atacarlos. No es algo que queramos hacer—anuncia el capitán del escuadrón—. Vinimos por un motivo muy importante y antes de asustarlos, por favor escúchenme.

—Llévalo a casa. —dice Minjoon a Soyeon que toma a Jimin. Su camino a huir es interrumpido por un soldado que le bloquea el paso. Viéndola fijamente y causándole algo de pánico.

—Necesitamos que nos presten a sus médicos, artesanos y carpinteros. Verán, en Japón tenemos problemas, por plagas y dilemas, hay una gran falta de ellos—explica el capitán acercándose al grupo más grande—. Por lo que hemos venido a pedir ayuda. Será por un periodo de tiempo breve. Tendrán compensación por lo que hagan y serán traídos de regreso cuando acaben de enseñar a los japoneses.

—Nuestro doctor no—

—Está aquí. Usa la misma ropa que las demás.

Soyeon es empujada hasta estar frente al capitán. El japonés ladea la cabeza con una amigable sonrisa.

—No se angustie, no le haremos daño a usted o a su niño... Dragón de agua—Jimin esconde el rostro por la caricia en el cabello. Soo entra en él para que no la vean. Hace refulgir la marca azul en la espalda de Jimin—. ¡Bien! ¿Quién más es doctor aquí? Artesano, carpintero, artista también es—

— ¡Yo! —Minjoon se apura—. Yo soy carpintero. Ella es mi esposa.

—Mejor aún.

Jimin no entiende que discuten su papá y su mamá, solo que todo esto le da mala sensación. Son llevados en un carro con otros del pueblo. Algunos que trabajan con Minjoon, otros que ve todos los días durante sus paseos y juegos en el pueblo. Ningún otro niño viene. Tuvieran o no dragón. Jimin no entiende nada de lo que dicen y se limita a estar pegado a Soyeon. Tal como ella a abrazarlo.

. . .

—Quiero ver el dragón de agua.

Jimin ve al capitán, luego a Soyeon que asiente con gesto nervioso. Aprieta el rostro y Soo aparece deslizándose por su brazo. El capitán le da un par de toques o eso intenta, Soo se hace liquida y abre un agujero antes de que pueda rozarla. El niño aguanta la risa. Que payasa salió la dragona. El capitán se levanta, satisfecho.

—¿Hace cuánto lo tienes?

—Salió hoy. —responde, le duele el cuello de levantar la cabeza.

—Vaya, es muy nuevo... ¿Qué edad tienes?

—Cumplí cinco años la semana pasada.

— ¿Te gustaría acariciar a los caballos?

Jimin asiente y se va con él sin que Soyeon o Minjoon puedan decir algo al respecto. El capitán se comportó muy amable con él. Incluso lo dejó dormir en su tienda en una cama aparte. No le gusta tanto como su futón. La carpa es grande con muchas cosas bonitas. Le dan la impresión de que es de la realeza. Lo que más le había llamado la atención fue la pintura de un niño que sonríe.

Es muy raro, las pinturas no suelen ser con gente riendo. Esa sí. El capitán lo presentó como "Hoshi", su hijo. Jimin espera que, si van a Japón, pueda tener amigos. Aunque si no entiende nada ¿Cómo podría?

—Jimin... Jimin... ¡Jimin ven!

Sale de la carpa como Minjoon se lo indica. Varias luces apagadas, gente durmiendo, soldados que hacen guardia y ellos dándose a la fuga. Corren por el bosque un rato. Jimin no pregunta y se queda en silencio como le dijeron. Cae al piso junto a Minjoon. El hombre resuella y se queja, Soyeon le revisa la pierna donde tiene una flecha.

— ¡Jimin corre! ¡Ve al pueblo de nuevo! ¡Estaremos ahí pronto! —dice Minjoon apurado. Jimin se queda sentado done está—. ¡¿QUÉ ESPERAS?! ¡APÚRATE! ¡VE RÁPIDO! ¡AHORA!

Por el susto se levanta y sale corriendo. Tan pequeño y sin poderlo matar, los soldados japoneses se limitan a regresar al campamento con Minjoon y Soyeon. Esa se vuelve la última vez que Jimin los vio.


—Soo, me duelen los pies.

Lloriquea y la dragona gorgotea de acuerdo, colgando de su hombro. Ambos cansados de caminar. A pie, todo está muy lejos, pero logra ver los muros de madera. Emocionado se apura, pensando que tal vez sus padres ya estén dentro esperándolo.

Se detiene en la entrada. Deja caer los hombros, sus ojos se pone aguados y aprieta su ropa.

Toda la gente está tirada en el piso, asesinada. El lugar apesta a putrefacción y moscas revolotean por todos lados. Entra con paso lento y tembloroso, sin saber qué hacer. Nadie, ni siquiera dentro de las casas, está vivo. Algunos peor que otros. Cortes en la garganta, apuñalados en el pecho, miembros cortados, cabezas partidas por la mitad y la sangre ya seca en sus ropas y piel.

Solloza limpiándose el rostro y llama por su mamá y su papá. No los encuentra por ningún lado y aunque los espera ahí, afuera de los muros para no vomitar por el olor, nunca llegan por él. Jamás lo hicieron. Soo en torno a su cuello tomando las lágrimas del niño que ahora solo la tiene a ella.

 

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—Disculpe, señor, señor.

El hombre se gira y suaviza la expresión de ver a Jimin. Tiene un bolso cruzado, lleno de plantas medicinales que recogió del jardín de su mamá y una pintura que hay de ellos dos con él. El hombre se acuclilla frente a Jimin.

— ¿Necesitas algo?

—Necesito ir a Hayak.

— ¿Hayak?

—Ummm ¿La capital?

—Ah, Hanyang—Corrige suave y Jimin asiente avergonzado—. ¿Irás solo?

—Mamá y papá no han vuelto y ellos una vez dijeron que querían ir a la capital. Creo que estarán allá, pero me duelen los pies y quería saber si podía ir en su carro, por favor. —Hace una reverencia pronunciada que le saca una risa.

—Claro, claro, solo no tires lo que hay ¿Vale?

Jimin sonríe y el hombre lo ayuda a subir al carro. Lo tuvo durante las dos semanas de viaje que significó ir desde Busan hasta Hanyang, pero fue una agradable y tierna compañía. Le da un poco de pena, porque asume que sus padres están muertos. Se nota que es un niño pequeño y aunque quisiera ayudarlo, tiene una familia ya muy grande de la cual hacerse cargo como para sumarse un niño. Quiere creer que estará bien. Sea lo que sea que pasó con su familia y pueblo, él lo sobre pasó. Posiblemente sea un niño con suerte y teniendo un dragón de agua, seguro tendrá algo mejor por delante.


— ¡Namjoon por favor! ¿Cuántas veces debo decirte lo mismo? Deja de perder tiempo con eso. hay demasiadas cosas que hacer y tú no ayudas.

—Era una buena clase.

—No importa la clase, importa que me ayudes. Tu papá volverá en cualquier momento ¿Qué se supone que haremos si tu papá no consiguió aprobar el examen de la guardia? No podemos solo...

Su mamá lo sigue regañando, pero Namjoon no le presta atención en lo más mínimo. Está pendiente de algo más. Mucho más relevante a que si su papá es parte de la guardia real o si tendrán que ser campesinos por el resto de la vida. Su objetivo es el niño que llegó hace cosa de dos semanas. Perdido como un cachorro y que ahora trabaja en uno de los puestos del mercado cargando cosas. Es muy pequeño de tamaño por lo que siempre lo ve con la cara roja y ganas de llorar. Llega a ser tierno.

Siempre destaca su cabello azul que se oscurece si está bajo la sombra. Namjoon no se le ha podido acercar, pero entre el puesto de su madre y aquel hay poca distancia. Así que existe una ligera coincidencia. Quisiera ir a hablar con él. Quizá ser su amigo y preguntarle si tiene donde vivir o duerme en el piso detrás de la casa por gusto. Hay gente rara así que no lo descarta.

—Trae las cestas que hay atrás. —Ordena su madre y Namjoon blanquea los ojos con molestia—. Anda anda ¿¡Por qué estás tan malhumorado últimamente!?

— ¡Porque no me dejas ir a clase!

—Eso es inútil.

—No lo es. Él dice que lo necesito.

— ¿Quién? Namjoon deja de hablar con amigos imaginarios. Ya no eres un niño pequeño.

Namjoon refunfuña y el dragón que apenas cabe en el espacio reducido gruñe disgustado por aquella negación a su existencia.

No le hagas caso. Una ignorante que quiere ser ignorante no tiene remedio.

—pero es mi mamá...

Amarla no es sinónimo de estancarte con ella. Venga, es tiempo de que hagas lo que dijo para que continuemos.

Asiente con la cabeza y el dragón de escamas beige se desvanece poco a poco, causa un brillo leve en la espalda de Namjoon, donde la marca color cobre metalizado permanece desde hace más de un año. Su madre no lo nota. Ella es incapaz de ver algo tan sagrado como el dragón que repentinamente se pegó a Namjoon: Ji.

Él quiso ponerle nombre, pero el dragón testarudo se quedó con el propio y le ha estado hablando desde entonces. La madre de Namjoon cree que es un juego de su hijo. Ella no tiene dragón, su esposo tiene un dragón de aire grande, pero no lo suficientemente sagrado como para enterarse de la existencia de Ji.

Creen que la marca en la espalda de Namjoon es porque su dragón está ahí, pero se rehúsa a salir.


— ¿Escuchaste la noticia?

—No ¿Qué sucede?

Jimin se sacude las manos y nota que tiemblan. Cargar cajas con vegetales pesa mucho. No ha encontrado a sus padres, pero sabe que necesita comer y por eso pidió ayuda a algunas personas. Trabaja en varios puestos distintos que le dan una respectiva comida y que pueda dormir en el piso tras las casas sin que lo echen a patadas. Jimin no sabe nada de dinero, tampoco que lo están explotando y se conforma con que lo alimenten. Poco, muy poco, empieza a perder peso y con ello, le cuesta mucho más cargar cajas con vegetales, frutas, telas, madera y animales.

— La guardia real va a revisar puerta por puerta para encontrar al que será el nuevo consejero.

— ¿Eeeh? ¿Por qué? —Jimin se sienta en el suelo para esperar la siguiente orden—. Pensé que ya tenían uno nuevo.

—Era falso. Su dragón era de imitación, no el de conocimiento y sabiduría. Aún no saben dónde está—El par de hombres hablan del tema y Jimin se pregunta cómo es un dragón así ¿Tendrá bigotes largos? El dragón de su papá, un dragón de madera, tenía bigotes largos y barba—. Sé de buena fuente que puede tratarse del hijo del senador.

—Mientras no decidiera meterse en una niña—burla y se fija en Jimin—. ¡Eh! ¿¡Por qué andas de vago!? ¡Sigue trayendo cajas, muévete!

—Es como un perrito—mofa el tercero—. ¿De dónde salió?

—No sé, no me importa, es más lento que una vieja de sesenta años. Al menos no cobra.

— ¿Por qué no sacar algo de él? —propone el segundo—. Es pequeño y es lindo. Puede valer.

—Es un miserable, me daría pena hasta venderlo a un burdel. Déjalo así.

— ¡Namjoon! ¡No te quedes atrás!

Namjoon regresa la vista al frente y continúa jalando al grupo de cabras que su mamá compró. Algo de que quiere hacer queso. No sabe. Estuvo más pendiente a esa charla que a ella.

Las crías solitarias están destinadas a morir.

— Si crees en el destino ¿Por qué no pensar que puede tener suerte de que alguien lo adopte o lo ayude?

El mundo no funciona de esa manera

Afirma Ji, que flota junto a Namjoon

Sucede lo más probable y entre ellas está que las criaturas frágiles y apenas experimentadas están puestas a morir si se las deja solas. El ser humano es tan cruel que siempre preferirá explotar lo débil antes que fortalecerlo.

—Eso es mentira

Quién lleva vivo más de diez siglos ¿Tú o yo? Niño impertinente.

Namjoon se ríe. Es divertido sacarlo de quicio. Cuando el pasa, Jimin pasa de vuelta. Dándole un vistazo y preguntándose si nadie más ve al dragón enorme de pelaje beige, bigote caído y pelaje blanco cual barba. Tanto el dragón como quién anda le distraen un momento y hacer que las cajas se caigan sin querer.

Su mejilla, por el golpe que le dieron, quedó morada por dos semanas.


Namjoon tenía pensado ir a saludar a Jimin, ofrecerle que se fueran un rato a jugar por ahí y darle mejor de comer. Se muy delgado y ojeroso últimamente. Preguntar por su familia, por qué está aquí, en general saber un poco más de él, hacerse amigos porque ¿Qué tendría de malo? Además, su trabajo se ha reducido bastante, su padre logró convertirse en miembro de la guardia real.

El dinero ya no será un problema. Lo que sí lo fue es que de repente llegó un capitán acompañado de muchos otros soldados. Todos ellos anunciando que tenían que llevárselo.

Iba a pasar, lo sabías.

No me molestes aho-

—Incluso habla con él—Interrumpe el capitán, quien es hermano del emperador Min Ho-Joon—. Yo diría que sí debe serlo. No se preocupen, no será maltratado ni usado con otros fines que no sean convertirlo en el consejero del emperador.

La madre de Namjoon abre y cierra la boca en tanto su padre se muestra orgulloso de que hijo también tendrá un lugar en el palacio imperial. Namjoon permanece nervioso y asustado. Le gusta aprender cosas. Es parte de su naturaleza y una de las principales razones por las que Ji vino a él en primer lugar, pero no pensó que llevaría a un cambio de rutina como este.

Muy poca gente no es observadora de cómo se lo llevan y entre ellas, Namjoon pudo ver a Jimin que se subió a un techo para poder ver sin problema. Exhala con decepción, que inoportuno.

Jimin lo ve irse con la curiosidad de por qué se lo llevan ¿Sería su dragón? Lo único que espera es que este lugar no sea destruido como su pueblo hace tres meses.

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— ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

Jimin levanta la cabeza, con el cabello escurriéndole torpemente. Es muy complicado mantenerlo en un solo sitio. Soo sabe que lo molesta y lo hace de todos modos. Tiene una dragona juguetona. Quien le habla es una de esas personas que se llevó al niño alto la otra vez. Desde que llegó a Hanyang le llama la atención la gente de alta clase como este. Los hanbok de colores brillantes, el gat; las mujeres –y algunos hombres-, con sus enormes peinados llenos de decoraciones brillantes y ropas coloridas. Son algo que jamás había visto en casa y que le dijeron que no podía acercarse.

Y ahora alguien se le acerca, así que no está haciendo nada malo.

—Tres meses, creo, señor. —responde educado. Se levanta y sacude la tierra de la ropa. A pesar de la mugre, por Soo, es imposible que tenga tierra pegada a la piel. Se limpia sin siquiera entender cómo.

—Ya veo.

Jimin cierra un ojo, el hombre le aparta el cabello azul de la cara y lo acaricia ligeramente.

—Eres pequeño ¿No tienes padres?

—Sí tengo, pero un hombre malo de Japón se los llevó, porque quieren que mamá sea su profesora de medicina.

—Vaya, que pena. Te dejaron aquí—Jimin asiente con un puchero. Uniendo cabos, asume que sus padres no pudieron escaparse y ahora están en Japón, pero tratan de venir. No muy alejado de la realidad. Sin embargo, lo que poco entiende Jimin es que no es tan fácil y que no podrán volver a Corea—. ¿Tienes hambre? —Asiente apurado y el hombre le sonríe.


¿Por qué está en la casa de esta persona? Es un misterio que no sabe descifrar, pero le dan comida y con eso es suficiente. Agradeciendo una vez termina de comer todo el banquete que hicieron solo para él. No puede evitar fijarse en que este señor tiene muchas de esas mujeres tan adornadas y bonitas. El enorme peinado a un costado y sus adornos que repiquetean.

— ¿Te gusta? Ellas son kisaengs—Presenta él. Se presentó como "Ho-Sung" y Jimin escucha a la servidumbre llamarlo "mi señor" o "Hosung-nim". El segundo le gusta más—. Son empleadas que dan entretenimiento y por eso deben lucir hermosas. —Da un beso a una de ellas que se sonroja y sonríe leve.

—pero Hosung-nim ¿Qué entretenimiento? No entiendo.

—Supongo que ellas te lo pueden demostrar.

Hosung lo invita a sentarse en su regazo en tanto las ocho kisaengs se alistan. Cuatro toman instrumentos y las otras cuatro toman abanicos. Jimin deja caer ligeramente la mandíbula, perdido en como bailan. Son movimientos elegantes. Le recuerdan al agua en su forma de moverse. Soo surge, subida a una mesa para ver desde una mejor altura. Una de las kisaengs se ríe, enternecida por el niño y la dragona. Hosung mira alternativamente a Jimin y a Soo.

Dragona de agua y un niño iluso, que combo tan oportuno se encontró a mitad de la calle.


Sale del estudio y cierra la puerta de este. Se echa la trenza de color negro atrás y empieza a caminar por los pasillos mientras estira los brazos. La parte buena de estar en el palacio imperial, es que lo tienen solo para estudiar, comer y dormir. Lo demás es irrelevante. Como su atención en ello. Ha ido un par de veces a ver a su mamá que se muestra feliz de que lo traten bien, su papá orgulloso del puesto que ostenta y Jimin ya no está en el puesto donde solía verlo siempre.

Espera que no se haya muerto o algo peor. Resopla ligeramente frustrado, quedó con ganas de acercarse a hablar con él. Pedirle tocar su cabello azul que parece agua solida. Ji surge y flota a su lado.

Es indiferente lo que haya sucedido con ese niño, deberías sacártelo de la cabeza.

—No puedes pretender que no tenga interés en otras cosas.

Es lo ideal. Así te enfocas mejor en lo que debes estudiar. Ni siquiera me gusta que pierdas tanto tiempo leyendo poesías teniendo tanta historia de por medio que aprender.

—Lo hago en mi tiempo libre.

Demasiado tiempo gastado.

—Que cascarrabias eres. —quejumbra Namjoon fastidiado y el dragón refunfuña.

Llegué hasta ti porque eres muy listo y desgraciadamente no puedo irme hasta que mueras, así que, en lugar de quejarte, lo mejor que puedes hacer- Namjoon, presta atención.

Namjoon se ve incapaz de algo así, no viendo a Jimin corretear por uno de los jardines con uno de los perros del emperador. El animal le salta encima y le lame todo el rostro, causa que se le suelte el peinado flojo que llevaba y se ría. Frunce las cejas ¿Cómo está aquí? Decide ir por él, aun si no tiene los zapatos y ensucia sus medias.

— ¡Jimin! —Se detiene a mitad de camino, Hosung va al encuentro del niño—. Es hora de regresar a casa, vamos. —Jimin se levanta y va apurado a tomar su mano. Namjoon abre y cierra la boca.

Umm... Eso es muy extraño.

Que Ji coincida con él lo hace temer lo peor. Jimin gira la cabeza y mueve la mano, saludando a Namjoon antes de apurarse a seguir el paso de Hosung.

— ¿Es alguien para que juegue, mamá?

No muy lejos de ahí es posible ver al único hijo del emperador. Un niño de cabello rubio y una cicatriz que surca su rostro desde la frente hasta media mejilla. La emperatriz niega con la cabeza y lo incita a continuar para llegar a su habitación. Namjoon entra al palacio de nuevo y toma asiento al borde ¿Por qué el hermano del emperador traería a un niño de la calle? No tiene mucha lógica. Menos que lo traiga al palacio imperial si se tratara de un sirviente nuevo.

— ¿En qué piensas? —pregunta a Ji que está pensativo y disgustado. Lo puede percibir. Están conectados como dos existencias amarradas entre sí. Ji niega con la cabeza.

Quisiera que aún no descubrieras ese lado de la nobleza. Aun no estás listo para algo así.

Jin se recuesta en el suelo. Él tiene una cosa muy clara, la única razón por las que se recoge niños de la calle es para usarlos. Cobran menos, se conforman con poco, es natural; no obstante, cuando se trata de la nobleza es un asunto muy radical a dos extremos. Por un lado, puedes querer adoptarlo para que sea un heredero y por el otro, para un uso muy egoísta y destructivo con dicho niño.

Y teme que es la segunda opción ¿Por qué? Tan sencillo como que es un niño muy lindo. Fácilmente confundible con una niña y con un dragón de agua. Una especie rara que destaca por ser muy bella. Como aquellos que tienen un dragón de florecimiento. No quiere que Namjoon se involucre en esto.

Sacude la cabeza con suavidad. Dragón de agua... dragona de agua. Ji da un bufido, que odioso querer pensar en cosas inútiles.


—Retírate.

La sirvienta se levanta, hace una reverencia y se va del área de baño. Jimin saca la cabeza del agua. Su cabello se confunde con ella, como si fuese un mismo elemento. Sus manos se transparentan un poco y Soo resuella en el borde de la tina. Hosung toma asiento en el banco y continúa frotando el cabello de Jimin para limpiarlo.

— ¿Te agradó el emperador?

—Sí, es alguien muy feliz. —responde abrazando sus piernas y dejándose lavar.

—Vas a verlo muy seguido.

— ¿Sí? Wooow, pensé que la gente no podía ver al emperador.

—No todos, pero tú eres una excepción a esa regla—anuncia y Jimin sonríe divertido—. Mis kisaengs me han dicho que te gusta cantar. Quisiera que me lo mostraras. No sabía que guardabas esa clase de secretos de mí.

— ¡No es un secreto! Es que no me da pena cantar frente a usted. —excusa con un puchero.

—Ummm~ pero ¿Sabes? Si cantas bonito, puedo llevarte a la escuela de kisaengs.

— ¿¡DE VERDAD!? Yo quiero bailar como ellas ¡Lo hacen muy bonito!

—Lo sé. Puede ser que tú también lo haga, pero debes demostrarme que lo vales ¿Entiendes? —Jimin asiente emocionado, sin lograr comprender las verdades a medias en las palabras ajenas y mucho menos las malas intenciones.

Chapter Text

Full of loneliness
This garden bloomed
Full of thorns
I bind myself in this sand castle

Jimin aprieta las manos a medida que canta. Ha usado los consejos que le dieron las kisaeng para mejorar. Sigue siendo un niño, por lo que es normal que tampoco sea un experto. No obstante, demuestra que a su madre le gustaba cantar y él la imitaba mucho en ello. Ya hay una noción de qué suena mejor y qué debe omitirse.

What is your name
Do you have a place to go
Oh could you tell me?
I saw you hiding in this garden

Suelta un respiro nervioso por tener que alzar un poco la nota que sigue.

And I know
All of your warmth is real
The blue flower your hand was picking
I want to hold it but

La cara se le pone roja, encogiéndose de hombros. Las kisaeng le hacen gestos para que continúe y no se avergüence o ponga a llorar. Lo hace bien y puede continuar. Las que tocan los instrumentos no están seguras de sí continuar o no.

It's my fate
Don't smile to me
Light on me
Because I can't get closer to you
There's no name you can call me

Moquea, se lleva una mano a la cara. Hosung inclina la cabeza hacia él. Las mujeres se acercan, intentando que se calme. La música para y en lugar de escucharse su canto, se escucha como gimotea.

— ¿Qué te pasa?

—Extraño a mamá.

Hosung lo atrae hacia sí con un abrazo. Le palmea la espalda y acaricia el cabello con ternura. Jimin solloza abrazado a él. Él y Soyeon cantaban y jugaban mucho. Quiere estar con ella. Preferiría estar en Japón solo porque seguiría con ellos. No haberse quedado solo y varado en Corea.

Aunque al menos, ahora tiene a Hosung-nim.


Full of loneliness
This garden bloomed

Levanta la cabeza de lo que lee. Le dijeron que puede leer en otros lugares para que no se aburra de estar siempre metido en el estudio. Últimamente considera el palacio imperial su enorme cama para leer. A veces escucha ruido, pero nunca le presta atención. Hoy es distinto porque la voz la percibe infantil.

Full of thorns
I bind myself in this sand castle

Cierra lo que lee para ir a ver de qué se trata. Jin se mueve un poco ansioso.

No puedes ir a meterte en la misma sala donde el emperador y su hermano están haciendo lo que sea que hagan.

—Deja de fastidiarme. —quejumbra Namjoon enfurruñado. Se trepa a un árbol donde puede ver a la sala donde se encuentra el emperador y su hermano. El castillo imperial tiene cierto eco y en ello está que las voces reboten con facilidad.

What is your name
Do you have a place to go

Ladea la cabeza, es Jimin cantando ¿Por qué presentarlo tanto frente al emperador? Eso es algo que para él no tiene mucho sentido. Tampoco que tanto él como su hermano, Hosung, luzca tan satisfechos y hasta emocionados.

Oh could you tell me?
I saw you hiding in this garden

— ¿Lo quieren adoptar o llevar a una escuela de kisaengs? —Se pregunta en voz baja. Ji da un bufido. Esa sería la mejor de las opciones y está seguro de que no es así. Demasiados años acompañando al consejero del emperador como para no saber conocer qué clase de mirada dirigen los hombres a algo que quieren.

De forma insana y destructiva. Lastimosamente, ese niño está recibiendo esa clase de mirada sin siquiera ser consciente de ello. Mejor dicho, no lo puede entender aun. Es muy pequeño como para darse cuenta de esas cosas. Abre más los ojos de ver a la dragona, pequeña y que se da cuenta del par de "espías". Fijada más específicamente en el dragón ocre.


—Eres un niño muy lindo ¿Lo sabías?

—Mamá lo decía.

El emperador tiene una maña muy extraña por agarrarlo de la cara. Le aprieta las mejillas, de las jala, incluso le da algunos besos en los labios. Lo recuerda a su papá y por eso no tiene ningún problema con que pase, pero es extraño. Las kisaengs de Hosung dijeron que el emperador es alguien muy duro que rara vez demuestra emociones o es cariñoso con alguien.

¡Quizá solo no han tenido oportunidad de conocerlo bien! Al menos eso quiere creer. Cuando iban de salida vio al niño alto leyendo. También a su dragón barbudo echado en el suelo junto a él. Hosung y Hojoon tardan tanto hablando que hace a Soo salir, la coloca en el suelo y su dragona se desliza para llegar hasta Ji. El dragón abre los ojos y levanta la cabeza. Soo le saca la lengua y mueve las aletas.

Pequeña impertinente y maleducada.

Namjoon quita la vista de su libro y mira lo que Ji insulta sin que consiga nada. No sabe si entre dragones se entiende. Levanta de su asiento y se acuclilla frente a la dragona azul que empieza a formar un charco de agua en el piso. Se sacude y su cuerpo se vuelve escamoso por el agua.

— ¡Soo! ¡Ven! —llama apurado. Hosung se despidió de repente y ahora debe alcanzarlo. La dragona se impulsa para flotar y Namjoon la admira marcharse. Un encantador ondeo que la hace parecer que se desliza por el aire como si fuese agua. Jimin la atrapa en sus manos y corre hasta estar a la altura de Hosung, tomar su mano y salir del palacio imperial.


— ¿¡De verdad!? ¡Gracias!

Hosung abraza a Jimin de regreso, con el niño irradiando emoción de que podría convertirse en kisaeng a pesar de no haber sido dado directamente al Estado. Hosung le explicó de forma muy vaga que sería su "gibu" o "esposo kisaeng", quien pagaría los gastos que tenga y le ayudaría en términos de posición social. Es decir, podría continuar visitando el palacio imperial una vez acabe de educarse como kisaeng.

Unos tres años donde aprendería medicina, costura, baile, música y muchísimas cosas más. A pesar de esa información inicial, él mencionó que sería un "Samsu" y Jimin no tiene idea de que es un Samsu. No se lo dijo a él, si no al emperador y Jimin escuchó por accidente. Piensa preguntar después qué es eso, pero de momento está demasiado emocionado.

Quiere hacer lo mismo que las kisaengs de Hosung. Bailar, cantar, tocar instrumentos. Lo hacen de una forma tan bella y elegante que quiere hacerlo también y si va a la escuela para ello, está seguro de que podría ser igual que ellas.

—Hosung-nim—llama una vez están apartados y el hombre ladea la cabeza. Sin su gat y el sangtu a un lado—. ¿Quién es el niño del dragón con barba? —El hombre abre los ojos con sorpresa.

Nadie, absolutamente nadie aparte de su persona, su hermano, sus sobrinos y el kisaeng principal del emperador han podido ver ese dragón claramente. No para decir que tiene barba. Todos ven una figura traslucida apenas reconocible y muchas veces apenas es una sombra. Que Jimin tenga un dragón de agua no lo hace directamente alguien fuerte. Algunos dragones raros se quedan pequeños y débiles por usuarios pocos capaces.

Y un niño de cinco años con apenas aparición del mismo ya puede ver al dragón de la sabiduría. Esa criatura tan orgullosa y repelente.

—Será el nuevo consejero del emperador. Debes tratarlo con mucho respeto también.

— ¡Ohh! Entiendo—Pone las manos en su regazo—. Él estaba en la escuela y lo veía leyendo mucho.

—Es lo que pasa cuando tienes ese dragón. Te incita a ser lo que él quiere—explica con brevedad—. Si no eres lo suficientemente inteligente y capaz a sus ojos, te hará morir para conseguir otro usuario. Es una especie muy rara. Se dice que solo hay uno por imperio. Al final de la "capacitación", la persona será más una marioneta del dragón que él mismo.

—Eso es triste. —opina Jimin con un puchero.

—Es el precio del conocimiento—afirma con sonrisa cínica—. Nada de lo que aprendas vendrá sin un precio. Debes dar algo a cambio de todo—Da un toque a los labios de Jimin. Redondos, rosados y siempre brillantes. Igual que su piel que permanece suave y libre de imperfecciones—. Aunque a veces no tienes más opción que pagar. —Concluye, da un suave tirón al labio inferior.

Jimin ladea la cabeza, su cabello se suelta y Hosung ensancha ligeramente la sonrisa. El tierno niño que no entiende nada de lo que sucede alrededor. Tan adorable y manipulable; tan desatento a su realidad. Se acerca a darle un beso en la frente, Jimin cierra los ojos y exhala. Soo se esconde, habiendo visto al dragón de Hosung en torno a toda la habitación. Una criatura enorme y que, de un momento a otro, todas sus escamas se volvieron ojos que se fijan en la misma cosa: la presa pequeña de voluminoso cabello azul.

 

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Las clases para ser kisaeng son complicadas, extensas y agotadoras. Jimin las sigue al pie de la letra sin quejarse ni una sola vez. Su mamá en algún momento lo dijo que aprender es difícil y en lugar de perder tiempo pensando en eso, lo hiciera estudiando. La parte de aprender medicina se le da bastante bien. Reconoce las plantas medicinales, también los síntomas; la sangre le da desmayos, pero con el tiempo ha ido mejorando. La costura es un tema que ni quisiera mencionar porque sus deditos se han puesto casi morados de tanto que se pincha por accidente.

Aun no le enseñan nada de música o danza. Solo canto. A pesar de que también le enseñan sobre política, economía, historia, etc, no lo han enseñado a leer ni escribir a pesar de que ha visto a otras tantas niñas y niños hacerlo. Se pregunta cuál es la diferencia entre ellos y él ¿Todos tienen familia buena? Puede ser una razón.

Su tiempo con Hosung continúa igual de tranquilo y divertido. Es como una versión algo barbuda y super refinada de su papá.

Hay tantas cosas que le recuerdan a sus padres.

Aún se pregunta cuándo los verá de nuevo.

—Cada día cantas mejor. —sonríe emocionado por el elogio del noble.

—Mi profesora dice que tengo voz de niña aún cuando soy muy pequeño—comenta Jimin—. ¿Mi voz es de niña?

—Un poco. Igual que tienes una cara muy linda. —Jimin le da un toque con los labios después de haberlo recibido.

Hosung le ha comprado ropa a medida, muchos adornos para el cabello, maquillaje, anillos y tantas cosas más que no recuerda todos los nombres. También ha visto pendientes, pero es raro, porque él no tiene como usarlos. Supone que son un regalo para las otras kisaengs y se equivocó al entregarlo. No se lo ha dicho porque esa es una de las lecciones que dan en la casa de kisaengs: no corrijas a tu señor, arregla el problema en privado sin avergonzarlo o hacerlo parecer un tonto.

No diría que alguien es tonto por equivocarse, pero debe hacer uso de todo lo que le enseñan.

—Hosung-nim—llama al noble—. Quiero leer ¿Por qué aún no me enseñan?

—Porque aún no es el momento. Se paciente. —miente descarado y Jimin hace puchero.

Quisiera saber leer y escribir. Tiene pensado enviarle una carta al niño que será consejero. Siempre que va al castillo imperial lo ve. Han pasado a saludarse con la mano. Jimin quiere saludarlo apropiadamente, presentarse, saber su nombre, etc. Cree que quizá pueden ser amigos, porque él quiere ¿Qué otro motivo tendría ese niño para verlo todo el tiempo? Incluso podrían ser mejores amigos y esa idea le agrada. Con Hosung y el emperador no puede hablar. Nunca tiene con qué hacerlo. Alguien más o menos de su edad es mejor idea.


— ¿Uh? No, retirarlo todo haría que se vuelva impotente. Lo único necesario es remover está parte, lo demás se atrofia e impide un desarrollo natural en el individuo—Explica a medida que señala en el papel extendido sobre la mesa—. Y no es posible hacerlo mujer. Al menos no aún.

—Gracias por su tiempo. Intentaba hacer entrar en razón a este viejo necio, pero se rehusaba a escucharme. Con permiso.

Namjoon permanece con expresión disgustada ¿Por qué mantener una práctica como esta? Se le hace casi barbárica. Quisiera continuar con su lectura, pero pensarlo tanto hace que Ji surja, se acomode y exhale con cansancio. Es de esos momentos donde hace falta que le explique a su necio portador el asunto.

Es una práctica necesaria para controlar el impulso masculino. Se amansan una vez pierden las hormonas que los hacen agresivos.

—pero ¿Por qué se necesitaría algo así?

¿Quieres tener potenciales violadores cerca de las kisaengs o concubinas?

—No.

Para eso hay que hacerlo.

—Meter el pene no es la única forma de sexo que hay. No te hagas el tonto.

Es la única con la que puede hacerse hijos y eso es lo que se busca evitar.

—Igual es horrible.

Sale para tomar un descanso, Ji flota a su lado. El dragón se detiene y levanta en sus patas de color amarillento y garras que hacen ruido contra el suelo. Namjoon ve lo mismo que Ji. Surge el mismo pedido con diferentes sentires. El de Ji viene de la pena, desagrado y lástima, el de Namjoon por el dolor y casi desesperación.

Jimin vino cómo una visita cualquiera, pero los médicos reales que fueron a hablar con Namjoon hasta hace una hora, van junto a él. Uno de ellos lo toma de la mano, habla animadamente de lo que sea y Hosung observa junto al emperador como el niño entra a una habitación. El pensamiento que surgió es simple:

Que no sea eso...


Se siente extraño. Mira a la derecha, encuentra que está en su habitación de la casa de Hosung. No intenta hacer esfuerzo para levantarse. Le duele la espalda, también tiene una sensación extraña entre las piernas. Da un sollozo y acaba por llorar con fuerza ¡¿Por qué se siente tan mal!? Un par de kisaengs vienen con prisa a ayudarlo a apaciguar el dolor hasta que Hosung llega.

—Retírense—Las dos no tienen más que asentir y marcharse. La segunda le da un cariñoso apretón en el brazo. Hosung se sienta junto a Jimin que tiene la cara roja e hinchada. Algo adormilado por la medicina—. Despertaste antes. Debe ser efecto de tu dragona.

Jimin alcanza a mirar más arriba, ve a Soo tendida en el piso. Respira con dificultad y luce adolorida por igual.

— ¿Qué pasó? No re-

—Tanto el emperador como yo consideramos que sería penosos que, culpa de tu crecimiento, pierdas lo que te hace tan bonito ahora, así que lo solucionamos por ti—Frunce las cejas ¿A qué se refiere? —. Iniciaras tu trabajo como kisaeng cuando te recuperes de esta operación.

—No entiendo.

Hosung aparta la sábana y lo obliga a levantarse. Jimin solloza adolorido. Le duele demasiado entre las piernas. El noble le baja la ropa y lo hace girar hacia el espejo que no muy lejos. Jimin entreabre los labios y Hosung mantiene expresión de condescendencia. Levanta la pequeña virilidad y es posible ver costura negra debajo. Donde los testículos faltan.

—De este modo, serás una linda kisaeng incluso cuando crezcas—anuncia—. No queremos que tú encanto o tu voz se pierda. —besa en la cadera pequeña y Jimin respira acelerado. Acaba desnudo y por los ojos de Soo es capaz de ver que en su espalda, dentro de aquel pequeño espacio que queda por la marca del dragón, hay un tatuaje. Son mugunghwa, pero llena de raíces y ramas con muchas más que se enredan en las líneas azul metalizado.

—Serás el Samsu más bonito que se haya visto jamás... Y eres mío.

Jimin arruga la expresión y da un quejido por el dedo de Hosung dentro de su culo. Le pide que lo saque y lo único que recibe es la orden de quedarse quieto para no abrir los puntos. Solloza asustado y empeora cuando un segundo dedo entra en él. Hosung lame las lágrimas enormes. Su dragón que poco a poco rodea la habitación y se llena de ojos para mirar desde cualquier ángulo al niño que resuella de dolor.

—Penosamente, no puedo hacer lo que me gustaría, porque serás kisaeng de mi hermano y el debe tomar esto—Jimin queda recostado en el futón de nuevo. El cabello desperdigado en el suelo y sábanas. Algo roza con sus labios—, pero me dio permiso de esto. Abre la boca—Aprieta los labios—. ¿Quieres que te castigue por desobediente? Abre la boca—insiste con su pene presionado contra los labios esponjosos—. Jimin abre la boca.

La entreabre y poco a poco el miembro se introduce en su cavidad bucal. Entra y sale a un ritmo lento que incrementa con el tiempo. Su nariz golpea contra el vello púbico del hombre y le duele la comisura de los labios junto a la mandíbula. Tose cuando lo saca y queda con algo viscoso en la lengua.

—M-me- me-

—Por hoy es suficiente—anuncia levantado—. Vendré mañana a enseñarte a ser obediente—Lo arropa de nuevo—, espero no tener que dar la orden dos veces.

—Hosung-nim-

— ¿Qué? ¿Pensaste que no cobraría por todo lo que he hecho? Que niño tan tierno eres. —burla al salir y dejarlo solo. Jimin pasa todo el día limpiándose la cara con la tela y quejándose por lo mucho que le duele.

Soo se arrastra hasta recostarse con él, echada en su pecho y dando suaves aullidos mientras mueve sus aletas delanteras. Levanta la cabeza y ve al enorme dragón hecho de ojos que lo observa fijamente. Siempre lo hace.

Todos los días estuvo ahí.

Apreciando como Jimin lloraba y sufría por la atención que se le daba.

Y teniendo que pagar por algo que no pidió, así como tampoco nadie lo defendió.

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Ha aprendido a cómo evitar que su cabello se haga líquido y con ello, los peinados se mantengan. Una kisaeng le hizo eonjun meori con varios dwikkoji para decorarlo. Su ropa también es muy bonita. En varias tonalidades de rosa y rojo.

—No quiero ir.

—Tienes que ir. El emperador te espera y Hosung-nim ya dio la orden de que fueras—Jimin hace pucheros y la mujer sabe que eso es muestra de que va a llorar—. Oye, oye, no llores. Vas a arruinar el maquillaje. Aceptaste ser un Samsu ¡Debes atenerte a las consecuencias de lo que aceptas! —repone con dureza mientras otra kisaeng en la habitación la juzga con la mirada, en claro desacuerdo.

—pero-

—Sin peros. Levanta, vamos, vamos, que, si ayer tuviste ganas y pudiste ponerte de pie para intentar irte corriendo de la casa, puedes ir al palacio imperial—El niño aguanta las ganas de llorar como ella le dice, de pie y con una ligera falta de equilibrio. Es extraño, porque nadie se da cuenta de cuan presentes son los testículos hasta no los tiene. Le da la sensación de que tiene demasiado hueco entre las piernas. Soo da un rugido leve desde su lugar, trepadas en el espejo—. Y que no se te ocurra hacerla aparecer cuando el emperador se acerque a ti.

Jimin tiembla los labios. Demasiado nervioso y al borde del desmayo por lo mismo. Las manos le sudan, siente que pierde concentración y en cualquier momento su peinado va a caerse. Hosung lo lleva al palacio imperial como cualquier otro día. Como si nada hubiera cambiado. La mayor diferencia es que Jimin se mueve lento y aunque toma su mano, su expresión cubierta por el jeonmo es de puro pánico.

Cuando entra ve a un niño rubio sentado en uno de los tejados. Abrazándose las piernas y viendo a un punto sin especificar. Recostado a un lado hay una dragona de pelaje verdoso, largos cuernos oscuros y cabellera blanco a lo largo del lomo. Esta le da un vistazo fugaz antes de rodear al niño. Jimin recibe un tirón que lo obliga a apurarse.

. . .

—Tenía mucho tiempo sin venir...

Lastimosamente, parece que vino de otra manera a la usual.

Namjoon avanza de forma discreta. Intenta ver mejor a Jimin, pero es imposible por la marcha que llevan. No obstante, es fácil darse cuenta de que el niño va forzado. La forma en que el agarre en su mano es apretado y los pasos presurosos agita de sobra el hanbok rosa y rojo. Llama la atención que este vestido como lo está porque ¡Sigue teniendo cinco años! Las kisaengs más jóvenes son de ocho.

Hosung se detiene y suelta a Jimin. El adulto entra a la habitación y el niño demora un par de segundos en dar dos pasos y luego alejarse. Ji gruñe por lo bajo y va por él. Con la intención de parecer un fantasma que lo mueve.

—N-no me hagas ir, por favor.

Ji se tensa por completo ¿Puede verlo? Diría que lo puede ver demasiado bien. Sus bigotes ondean y sus garras repiquetean en el suelo. Namjoon se esconde y afortunadamente, Hosung ve todo el panorama que hay.

—Que no te asuste—dice Hosung a Jimin. Lo ayuda a levantarse del suelo. Ji retrocede un par de pasos, dando siseos y gruñidos contenidos—. No te hará daño—afirma. Ji muestra los colmillos cuando Hosung intenta acercar la mano para acariciarlo. El hombre retrocede—. Venga, es hora de que te presentes con el emperador.

¿Presentarlo? Es muy joven. No tiene por qué hacerlo.

— ¿Uh? ¿Hablas?

Hosung ve a Jimin y luego a Ji que se crispa más ¿También lo puede oír?

—¿Lo escuchas?

—Es un idioma raro.

—Ya veo... Venga. Apúrate. No debemos hacerlo esperar.

Ji bufa molesto y va hacia Namjoon.

Tenemos que ir a hablar con alguien. Ahora.


De nuevo ve a ese niño rubio en uno de los pasillos. Se lo quedó mirando, pero debe ir a donde le indica una sirvienta que fue la encargada de darle un baño y ayudarlo a arreglarse para ir con el emperador a esta hora de la noche. Jimin pasa a la habitación. Hojoon sentado en el futón, en espera. Se acerca y hace una reverencia, su cuerpo entero tiembla.

—Tantos meses de verte—Exhala emocionado. Jimin aprieta los labios. Dejándose tocar por él—. Y finalmente puedo tocarte—Lo toma del rostro y lo aproxima al suyo—. Finalmente puedo poseerte. —Jimin corresponde el beso por obligación. Tal como Hosung le enseñó que hiciera.

Se recuesta boca arriba en el futón. La falda levantada casi por completo y la mano del hombre entre sus piernas. Palpa la zona al mismo tiempo que el acaricia los muslos con otra mano. Jimin aprieta los labios y deja ir un quejido asustado cuando un dedo entra en su culo.

—Eres muy suave aquí—silba Hojoon complacido—. ¿Quieres que te siga tocando?

—Sí mi señor —responde Jimin, su voz gangosa y llorosa que le causa risa a Hojoon.

— ¿Por qué me tienes miedo ahora? No te he hecho nada malo—Jimin solloza angustiado de que ya haya un segundo dedo—. Solo te he cuidado y dado cariño—lo besa en la mandíbula—. Ahora debes compensarme todo lo que te brinde.

Jimin tiembla, con las manos en su pecho. El emperador baja su pantalón y muestra su virilidad erecta. Abre las piernas y él se aproxima hacia él. Frota el glande por la piel cicatrizada antes de hundirlo en la abertura. Jimin ahoga el gemido de dolor, demasiado largo y compungido y jadea después. Duele demasiado y siente humedad. Gime adolorido por los empujones cada vez más violentos.

—Mi pequeña perfecta—Estira el cuello, Hojoon lo besa y huele ahí, le rompe la ropa con algunos tirones apenas fuertes. Es ropa delicada, precisamente para esto—. Hueles tan bien—Le duele mucho, siente que algo no va bien. Que se rompe—. Eres tan pequeña que me aprietas demasiado.

Hojoon baja la mirada y es imposible no ver la cantidad de sangre que bota. Es un niño pequeño aun ignorando su edad. Supone que es normal que no pueda con él. Apoya las manos a cada lado de la cabeza de Jimin y continúa hasta llegar al orgasmo, con el niño evitando llorar a moco tendido como le gustaría.

—Mañana quiero que vengas más temprano. —ordena fascinado por Jimin, acariciándole el rostro para limpiar un poco las mejillas.

—S-sí, emperador. —responde quebrado.

—Eres una niña obediente—elogia haciéndole un gesto. Jimin se sienta y sufre una convulsión. Duele demasiado—. Vas a hacer feliz a tu señor ¿Verdad?

Abre la boca y quejumbra ahogado cuando el pene entra ahí. Con el sabor salado y metálico de la sangre junto al sudor. El emperador lo toma de la cabeza para hacerlo ir de atrás hacia adelante, golpeando la coronilla del infante que mantiene las manos en sus muslos. Ya duele mucho, no quiere que le pegue por no hacer caso. El semen le chorrea de los labios, Hojoon suelta su peinado y lo pone boca abajo en la cama.

Jimin llora todo el tiempo, con el emperador diciéndole cosas al oído mientras lo aplasta.


—Que niño tan feo.

—Parece un bollo...

—Vamos a-

—Silencio todas—Jimin gira ligeramente la cabeza—. Eres el recién llegado ¿No? Yo soy Kim Seok-Jin. Un gusto.

Jimin se queda mirando el hombre de cabello rosado. Respira profundo. Sus ojeras cubiertas por maquillaje y apenas mantenido de pie. Lo trajeron a donde están las kisaengs del emperador. Tiene varias, pero la mayoría se van a retirar pronto. Al menos eso le dijeron en casa de Hosung.

—Alguien me dijo que ibas a necesitar un poco de ayuda porque aun no has terminado de estudiar—cuenta Jin y Jimin apenas entiende que dice—. Y como me gustan los polluelos desamparados, no tengo problema en ayudarte ¿Qué edad tienes?

—Cinco.

— ¿Y has hecho la escuela por?

—Seis... meses...

— ¿Ya te enseñaron a leer? —Niega—. Qué raro, es de las primeras cosas—murmura pensativo—. Me enteré que ya fuiste con el emperador ¿Qué bailaste?

— ¿Bailar? —repite Jimin aturdido con la mandíbula temblando.

—Eres Haengsu ¿No? ¿Sabes los rangos? —Jimin niega con la cabeza ¿Qué son rangos siquiera? —. Si eres Haengsu bailas, cantas y entretienes; si eres s-

—Samsu.

Jin borra la sonrisa, su expresión sorprendida hace a Jimin confundirse ¿Qué tiene? El hombre se endereza y le hace tomarlo de la mano para guiarlo a una habitación. Se vuelve a acuclillar frente a él. Jimin abre los ojos de par en par por el dragón rosa que surge de Jin. Este toma algo de una repisa alta y se lo da a Jin en la mano.

—Vale. Si eres Samsu quiere decir que... Oye, tranquilo, tranquilo.

Jin lo abraza sin entender porque de repente llora tan fuerte. No le ha hecho nada. lo palpa con cuidado, no encuentra ningún hueso roto o herida que deba curarse. Lo sorprende que sea un Samsu con lo menor que es. Ya puede entender mejor porque el que será consejero vino a pedirle que se hiciera cargo de él. Le da un beso en la cabeza.

—Tranquilo, está bien.

Jimin llora un largo rato. Jin se parece tanto a su mamá... y todo es tan raro ahora. Solo quisiera volver a casa con ella.

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—Te explico muy breve: los hombres son muy exigentes y también muy codiciosos. Incluso nosotros—Jimin dormita, Jin lo peina—. Anhelan aquello que es bello y que no deberían anhelar. Cuando se trata de nobles o con un estatus alto empeora porque ellos no se preocupan por la comida, el trabajo del siguiente día o que la casa se caerá. Se preocupan del prestigio que tendrán si poseen eso tan bello.

—pero yo no soy bello.

—Yo no diría eso. Tan solo eres muy pequeño como para pensar en esas cosas.

Jimin cabecea. Que Jin lo peine le provoca modorra. Últimamente pasa la mayor parte del tiempo con él. Incluso al pasar las noches en la casa de kisaengs. Rehusado a ir a casa de Hosung. Jin lo permite sin problema, con genuina pena por su situación. A pesar de que ha preguntado al respecto, no sabe por qué decidieron pasar las reglas por alto y hacerlo trabajar como Samsu desde ahora.

Usualmente se espera a que se cumpla dieciséis años, pues es la edad en que ya hay madurez corporal suficiente para aguantar relaciones sexuales.

Jimin estaba tan destrozado tras su primera vez que queda obvio el motivo por el que los niños pequeños no deben ser tomados para eso.

Lo saca a pasear, lo acompaña a veces durante sus clases y en general lo trata como su pequeño polluelo adoptado que urge de tener una compañía que no sea interesada perversamente. Es lo que más pena le da de su situación. Lo joven que es, lo expuesto y desprotegido que está junto a la mirada interesada que recibe de las personas. Hombres que cuestionan en la casa de kisaengs si es posible pedirlo a él.

Afortunadamente no es el caso. Es Samsu del emperador y de su hermano, que es su gibu. Nadie más puede tocarlo. Aunque para Jin eso es más que suficiente para tener un pésimo conjunto.


Jimin se ríe por el chapoteo de agua que causa Soo al saltar al estanque. El palacio imperial tiene muchos jardines para pasear y hay uno con varios estanques. Todos con peces que nadan de aquí allá. Admite tenerles envidia. Quizá no es la vida más interesante, pero si muy tranquila y donde no sufre daño.

Mete la mano y nota que se vuelve traslúcida, se siente extraño. Guiña dispar, mareado y Soo gorgotea al moverse en torno a la muñeca de Jimin. El kisaeng apenas siente como su cabello pierde el peinado por completo. Los dwikkoji que caen al pasto junto a las horquillas florales y su cabello excesivamente largo. Jadea inclinado hacia el estanque, recibe suaves tirones de parte de Soo. Su cabello moviéndose en relación con la superficie acuosa. Sufre un sobre salto por el toque a forma de aviso en el hombro.

—No deberías hacer eso. Podrías quedarte sin salir de ahí por siempre si no sabes cómo volver a tu forma natural.

Jimin observa fijamente a Namjoon. El más alto aprieta los labios, nervioso. Fue un impulso venir a advertirlo, en un principio pensó que iba a dejarse caer para ahogarse o hacerse daño de alguna manera. Aunque quiere resaltar que el primero en notarlo fue Ji, que casi lo empujó a venir.

— ¿Volver?

— ¿No lo sabes? Puedes cambiar la disposición de tu cuerpo a la mejor forma que te parezca. Desde a como estas ahora a ser agua. Por eso tú cabello se pone así. —explica Namjoon.

Jimin vuelve la vista al agua. Saca lentamente la mano y nota que efectivamente, su palma y dedos son líquidos y lucen similar a su cabello. Poco a poco regresa a su color natural, excepto sus uñas que se ven púrpuras. Jimin relame suavemente sus labios y Namjoon acaba por dar una sacudida discreta a sus manos.

—Soy Kim Nam-Joon, futuro consejero del emperador. Es un gusto conocerte.

El niño entreabre los labios y duda si puede responderle. Se supone que tiene prohibido hablar con otros hombres, pero Namjoon es un niño, así que ¿Cuenta o no cuenta? Duda un largo rato hasta finalmente sonreír tímido.

—Park Ji-Min. Es un gusto—responde formal y retraído. Namjoon se acuclilla a su lado—. Omh... no sé si puedo... hablar contigo y... tampoco-

—No hay ningún problema, ambos somos niños.

Jimin vuelve al frente, notoriamente apenado. Se quedan un rato así. Soo nada con los peces, algunos se acercan al borde donde Jimin mete el dedo de tanto en tanto y Namjoon le da miradas curiosas. Se ve mucho más lindo de cerca.

— Jin ¿Te ayudó? —Jimin abre los ojos—. Le pedí que lo hiciera, porque no sabía cómo te iría así que-

—Sí me ayudó. Duermo en el mismo futón que él cuando me siento mal.

—Mal de... ¿Salud?

—No.

—Oh.

Namjoon se muerde los labios antes de tartamudear:

—S-si necesitas ayuda con algo también puedes preguntarme—Ofrece, Ji sale, su expresión notoriamente fruncida y en desacuerdo con su usuario. Una cosa es ayudarlo en una eventualidad y otra es disponerse—. Siempre estoy aquí así que, si no te dan permiso de salir del palacio, puedes buscarme. O-o si solo quieres hablar...

Jimin se aparta el mechón de cabello de la cara, poniéndolo tras su oreja y ladeando la cabeza. Namjoon se pone rojo y desvía la mirada. Jimin se ríe y consigue que su cabello se mueva en un ondeo constante, respondiendo al sonido de su risa al igual que el agua del lado. Soo flota sobre Jimin, con notorias ganas de jugar con Ji.

—Claro, mi señor. —Namjoon se cubre la cara con las manos. Nadie le dice así. Es un poco extraño.

Tener a Namjoon y a Jin se sintió como tener a sus padres de nuevo. Son dos personas que simplemente están ahí por él a pesar de no conocerse demasiado. Jin es muy profesional, muy cuidadoso y coqueto, lo ha visto bailar, escuchado cantar y tocar instrumentos musicales para el emperador. Es el kisaeng Haengsu principal del monarca. El que más le gusta.

Es extraño pensar las cosas que Jimin empieza a pensar. El considerar que tal vez y desde el principio no lo hacía bien. Que esa es la razón por la que es un Samsu y no podría jamás bailar como Jin. Nunca podría usar los mismos Buchaechum, ni siquiera los mismos adornos de cabello y ropa. Esa elegancia y belleza que él posee como otras tantas kisaeng, es algo para lo que jamás estará listo. Jamás podrá siquiera rozar.

— ¿Por qué estás llorando? —Jimin se limpia las mejillas con las manos y Jin trata de hacer que lo mire—. ¿Sucedió algo durante mi ausencia? —Sacude la cabeza en negación, el cabello liso, húmedo y suelto que le moja la ropa accidentalmente.

—Solo quisiera ser como tú, pero no puedo. —Confiesa quebrado y Jin lo mira con pena.

—Las Samsu se retiran antes, piensa que pronto podrás hacer lo que quieras. Enfermero, costurero, puede que incluso te permitan seguir trabajando en el palacio como ayudante y no tengas que pasar hambre o trabajos duros de nuevo. —propone Jin, lo único bueno que se le ocurre. Jimin continúa en su llanto.

No lo puede ver como algo bueno.

No es lo que quiere.

Tampoco es algo que le haga feliz.

Quizá no sea un genio, pero sabe sumar y restar: dentro de pocos meses cumple seis, las Samsu se retiran a los veinte dos o veinticinco. Eso dejaría que aún hay más de diez años donde viviría como ahora y no lo quiere. No sabe si va a poder soportarlo. La puerta de la habitación es abierta.

—Llegó un mensaje del palacio imperial—anuncia la mujer mayor—. El emperador llama a Jimin. Debe ir pronto. —concluye y se retira. Jimin da quejidos más fuertes y acaba en un llanto que a Jin le suena dolorosamente infantil.

Que escucha usualmente caminando por el pueblo por niños haciendo berrinche. Lo molestan tanto. En general, los niños le irritan un poco últimamente, pero con Jimin es un tema distinto. Es tan tranquilo y tan dulce que lo pondría con esos casos rarísimos de niños que quisiera tener por hijos.

Extiende los brazos para abrazarlo y acurrucarlo mientras le acaricia el cabello—. Vas a estar bien, tranquilo.


— ¡SUÉLTEME!

Retrocede a rastras, con la respiración tan acelerada que le causa ligero ahogo. Hojoon sorprendido por esta reacción desobediente del niño. Jimin no deja de gimotear y accidentalmente a su camino, deja un rastro de sangre.

—N-no qui- no quiero-

—Vuelve aquí—Ordena, Jimin niega con la cabeza—. Jimin, ven aquí. —Insiste con mala cara.

—M-me duele, no quiero, por favor no quiero—solloza angustiado. Hojoon se pone de pie—. Y-yo- ¡NO! ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! ¡MAMÁ!

Para la servidumbre es imposible no escuchar los gritos histéricos y chillones que vienen de la habitación del rey. Namjoon deja lo que lee y se levanta de su lugar.

¿Qué crees que haces?

—Si voy a ser su consejero debo hacerlo entrar en razón y una de esas cosas, es evitar que- Ji, quítate de en medio.

— ¡ALGUIEN AYÚDAME! ¡ME DUELE!

Aconsejar no es lo mismo que ordenar y lo único que harás es ordenarle. Harás que te maten. No podrás hacer nada por él.

Nota el pelaje y bigotes de Ji vibrar a cada chillido pidiendo ayuda.

— ¡No lo puedo dejar así! —reclama angustiado y con la desesperación crispándolo—. ¡Es...!

Su Samsu, no podemos hacer nada.

El plural lo pasma y frustra al mismo tiempo. No pensó que, puesto para un lugar alto tan próximamente importante, sería tan poco útil con algo que amerita una solución. Tan o más claro que el agua ese punto.

Solo puedes esperar a mañana y ayudarlo a sanar. Es todo.

Ji desaparece, dejando el tema zanjado. Al mismo tiempo y debido a lo insoportable que se vuelve tenerlo gritando, Hojoon le pone una mano en la cara. Jimin apenas consigue ver por su ojo derecho. Un dragón de escamas oscuras con similitud al metal quemado surge. Con extensos y gruesos bigotes que ondean al mismo tiempo que él.

—Si no vas a gemir y a responder a mis órdenes, haz silencio.

Siente presión en el cuello y al apartar la mano, Jimin trata de quejarse, pero no sale sonido de su boca. Ni uno solo. Escucha la risita de Hojoon antes de acercarse e intentar besarlo. Lo evita con las manos y lo rehúye como puede. Ni siquiera su respiración hace sonido. Como si estuviera anulado en su ser.

—De verdad quieres sacarme de quicio hoy—reclama disgustado. Jimin no para hasta que percibe la respiración en el cuello—. Silencio.

Y se acaba.

No escucha nada.

Un silencio total y absoluto que, en realidad, los humanos no son capaces de soportar sin que sea un ataque directo a su mente. Jimin queda tan descolocado que para de moverse. El cuerpo flojo y la expresión en blanco. Ni siquiera su mente tiene sonido.

Solo silencio.

Mientras el emperador hacer lo que quiere con él.

. . .

—Es-un-niño ¡No puedo calmarlo o convencerlo de que esto va a mejorar! No es una perra que solo levanta la cola—reclama Jin y Namjoon se encoge, apenado—. Por más que me pidas que lo ayude no puedo hacer milagros. No con una situación tan desastrosa y-

Jin se detiene pasmado de lo que encuentra en la habitación. Se apura a ponerse junto a Jimin, el niño que tiene enormes ojeras. Abre y cierra la boca, atontado y dejando baba que chorrea. Sus ojos fijos en un punto muerto. Namjoon se aprieta el brazo, viendo las piernas con marcas de manos y la sangre seca en la piel.

Jimin mira a Jin que mueve los labios. No lo escucha. No puede escuchar nada.

— ¿Uh? ¿Ya vinieron por él?

Jin se apura a reverenciarse por la presencia de Hojoon y Namjoon tarda en espabilar. Viendo el dragón que flota semi enredado a su señor.

—Supongo que fue suficiente castigo—murmura viendo a Jimin. Da un chasquido y Jimin un profundo respiro—. Espero que en nuestro próximo encuentro, seas más obediente—anuncia con una sonrisa amable—. Te veré cuando te recuperes.

Jin se lleva a Jimin con él y Namjoon lo único que sabe, es que estuvo dormido una semana completa.

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Es tan insoportable que se repita.

Que los nervios le ganen.

Que no resista ponerse a gritar y solo consiga que le quiten la voz.

Perdió la cuenta de las veces que ha sucedido. También la cantidad de veces que ha tenido sexo con Hojoon. Las veces que Hosung lo lleva a casa para lo mismo. Se siente tan... ajeno.

Como si de algún modo, pasó a ser un objeto para todos quienes lo rodean. Incluso la servidumbre del palacio imperial o la casa de Hosung. Lo llevan y cargan como un muñeco al que deben limpiar y arreglar para su siguiente partida de juegos. Ha intentado irse, detenido en cada ocasión y salvado de un castigo a golpes solo para recibir más silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

—Mamá ¿Cuándo iremos a casa?

Jin exhala con cierto cansancio. No es la primera vez que Jimin le llama mamá. La confusión se la perdona. No solo porque está el parentesco de dragón, sino que ha visto a muchos en su mismo estado. Igual de desorientados y quebrados por el ataque del dragón del emperador. Le acaricia el rostro y peina un par de largo mechones de cabello.

—No soy mamá, soy Jin—Le informa Jin en voz baja. Jimin presiona los labios—. Debes-

—No me dejes de nuevo. Estar solo duele mucho, mamá. —Esconde el rostro en el hombro de Jin, llorando aferrado a él. Jin se mantiene con los brazos levantados. No sabe qué hacer. Ayudarlo es tan complicado. Tan imposible.


— ¡SÍ! ¡FINALMENTE!

Lee apurado las tres páginas antes de levantarse y salir a toda prisa del estudio. Choca con algunos sirvientes, pero llega hasta dónde está Jimin. Lo traen desde la mañana para evitar que haya demoras o ninguna clase de problema con él cerca de la noche. El niño dio tal salto por la puerta siendo abierta que se hizo daño.

— ¿Namjoon? —balbucea Jimin atontado. Namjoon lo toma de los hombros.

—Sé una forma de ayudarte. —anuncia Namjoon con una sonrisa emocionada.

Jimin se inclina a un lado ¿Ayudar con qué? Está confundido. En realidad, ni siquiera tiene idea de dónde está.

—Llama a tu dragona.

Jimin levanta una mano, Soo se desliza hasta posarse en la palma de Jimin, parte de su cuerpo enroscado en la muñeca infantil.

—Los dragones de agua pueden curar. Son muy buenos con ello, porque es energía que fluye. Debes aprender a que tu dragona esté en constante movimiento como un río—Jimin guiña lento, no entiende nada—. Si lo consigues, no va a dolerte lo que te suceda ¡Porque ella va a sanarte!

—Mamá sana personas.

—Tu dragona es parecida.

— ¿De verdad?

—Sí, pero debes pensar en ello ¿Vale? Inténtalo.

No sabe que debe intentar. No entiende nada. No obstante ¿Hace algo? Se queda mirando a Soo que sisea y su pelaje se vuelve escamoso, luce mojada y presiona su agarre en torno a Jimin. Uno de los moretones que tiene en la muñeca empieza a sanar y Namjoon se da por triunfante con ello. Estuvo buscando al respecto, sin saber la realidad es imposible enseñar.

Algo le decía que sí debía haber algo ¿Ji tal vez?

Hay aterradoramente poco documentado de los dragones de agua. Se pregunta por qué. De la forma en que sea, ayuda a Jimin ahora y eso lo hace feliz. Considera que, si puede sanarse, ya no tendrán que llevarlo y mantenerlo dormido hasta que se recupere.

Al mismo tiempo...

A más rápido sane, más daño le van a hacer. El remedio es peor que la enfermedad y de ambos puede morir.

Jimin se ríe solo, con Soo haciendo lo mismo en gorgoteos, chocando sus aletas contra la piel de Jimin. frente a los ojos de Namjoon se estira y es capaz de ver gotas de agua condensándose en el lugar. Yendo hacia ella. Dándole masa y longitud que la deja abrazar a su portador tan pequeño.

Namjoon inclina un poco la cabeza. Quizás es como dice Ji, pero si tiene una forma de hacerlo ¿Por qué no la tomaría? Soo desaparece dejando una marca de humedad en la ropa de Jimin. El niño se levanta y sin razón va hasta abrazar a Namjoon que levanta los brazos, confundido. Jimin se duerme al instante y el consejero ve alrededor en pánico ¿Ahora qué hace?

Se agotó. Aun es muy pequeño.

—Y-ya pero-

Atente a las consecuencias de tus actos.

Namjoon da un quejido, Ji es demasiado rencoroso.

. . .

—Jimin, quiero que- ¿uh? ¿Y tú qué haces aquí?

Jimin se frota un ojo, medio dormido. Namjoon hace una reverencia con la cabeza. Hojoon le observa con cierto recelo. El kisaeng se levanta y camina a pasos torpes hacia el emperador que lo carga al instante. Namjoon resiste exhibir incomodidad.

—Ji me dijo que lo acompañara, estaba muy estresado y un poco de contacto con alguien más cercano en edad podría relajar sus nervios. Es natural que los niños se sientan más cómodos con amigos. —excusa Namjoon rápido y mantiene a Ji dentro sí. Quedaría obvio que miente con lo poco colaborativo del dragón.

— ¿En cierto eso? ¿O es solo una excusa? —increpa Hojoon. Namjoon logra notar al dragón de Hojoon deslizándose dentro de la habitación.

—Es cierto. A más calmada esté el agua, más fácil y bonita es en el estanque. Lo mismo sucede con un dragón de agua.

Hojoon exhala no muy de acuerdo. Jimin recuesta la mejilla en la de él.

—Tengo mucho sueño. —murmura en voz muy baja.

—Te llevaré a mí habitación a dormir. Hasta que acabe mi trabajo por hoy—anuncia retirándose y dándole un beso en el cuello. Jimin asiente, sus ojos apagados y francamente perdido—. Ya estás siendo más obediente—celebra—. Y ya que es así, no te acerques a él de nuevo. —susurra a su oído.

—Sí, mi señor.


— ¿Estás bien?

Jimin se aparta el cabello de la cara, se percata de las dos personas asomadas a su habitación. Se trata de un niño de cabello rubio trenzado y otro más pequeño de cabello negro. El rubio lleva un myeonryugwan de varias hileras de cuentas colgando. No está seguro de si los ha visto antes, pero tiene la sensación de que los ha visto antes. Asiente adormilado, se durmió en un rincón de la habitación. Haciendo el esfuerzo por curarse con Soo. Debe esperar a que Jin venga por el para volver a la casa de kisaengs y que Hojoon lo llame de nuevo. Ambos niños entran y se le acercan. El más pequeño recoge los dwikkoji, tteoljam y binyeo del piso.

— ¿Por qué te quitaste el peinado? Es muy bonito.

—Mi se vuelve agua y se cae. —quejumbra Jimin dormitado. El rubio se acerca y Jimin le rehúye el tacto.

— ¿Papá te hizo daño otra vez?

Ah, son los príncipes.

—El niño del dragón viejo nos dijo que podíamos venir a verte—anuncia el más joven—. Soy Jungkook y él es Agust, mi hermano menor—Presenta tímido y el rubio inclina la cabeza—. ¿Estás enfermo? ¿Por qué te metiste hasta acá?

—Tengo sueño...

Se ha sentido con muchísimas ganas de dormir últimamente. Es un fastidio. Se frota la cara con las manos y Agust se sienta a un lado, abrazando sus piernas.

—Papá le hace daño a mamá también. Duerme mucho todo el día y llora cuando no la estoy viendo—comenta Agust y Jimin trata de no dormirse y escucharlo—. Él hace mucho daño a las personas, no sé por qué, tan solo sé que-

— ¡Es malo! —Interrumpe Jungkook en voz alta—. Él es muy malo y... y... da mucho miedo—lloriquea—. También molesta a mí mamá. Ella se siente mal por tener que estar aquí. —Hace puchero y recuesta la mejilla en sus rodillas.

—Es que...

Ambos se lo quedan mirando.

—Cuando alguien tiene mucha fuerza, le gusta destruir lo demás.

De repente recuerda algo que pasó en casa. Una mujer amiga de su mamá llegó golpeada a la casa de enfermos. Cuando fueron a ver, su esposo la golpeaba por gusto. No daba mayor explicación, tan solo que era su esposa y podía hacer lo que quería con ella. Aun le parece sin sentido, pero se adapta a lo que vive ahora y lo que le dijo su papá.

Es un hombre que sabe que es fuerte, que el contrario no puede hacer nada para defenderse y puede imponer su voluntad. Sea de la forma que sea. Se vuelve a dormir, Agust y Jungkook se quedan ahí con él. Curiosos por la forma en que la marca en su espalda brilla y el cabello se mueve como agua. Borra moretones y heridas a la vista.

—Príncipes, con permiso. —Jin pasa y carga al niño y se retira sin más.


—Cada día cantas mejor.

Cierra un ojo, con los besos de Hosung en su rostro. No resiste bostezar, llama la atención del noble que se detiene.

—Mi hermano me ha mencionado que duermes mucho últimamente—Jimin guiña repetido—. ¿Estás muy cansado? Sé que él te cansa demasiado—Jimin asiente—. Entonces te quedarás unos días aquí conmigo ¿Te gusta la idea? ¿Um?

—Sí, mi señor.

Es tan anómalo lo fácil que ahora sale aquella frase de sus labios. Es imposible no decirlo cuando cualquiera de los dos le da una orden. Todo va mejor cuando lo hace. No hay silencio, tampoco hay ningún golpe. Es perfecto.

Es ¿Extraño? Porque la modorra lo persigue. Ni siquiera se da cuenta del momento en que lo llevan del palacio, la casa de Hosung o la casa de kisaengs. Jin lo ha regañado más de una vez por lo mismo, pero no puede controlarlo. Se adormece, moja todo con su cabello y dura semanas en el mismo esquema hasta que por ello se cae dentro de uno de los estanques que tanto mira en los jardines.

— ¡JIMIN!

— ¡EL KISAENG SE CAYÓ AL ESTANQUE!

Namjoon se apura a meterse para buscar al niño, pensando que se disolvería, pero por el contrario, Jimin saca la cabeza y tose, respira agitado, viendo alrededor. Namjoon exhala aliviado de verlo entero y no demora mucho en chillar de sorpresa. Del agua emana una figura enorme y azulina. Jimin la mira y sonríe.

— ¡Soo! ¡Creciste mucho!

— ¿Soo?

Por el alboroto, el emperador vino a ver qué pasaba. Acompañado de Jin y otras kisaengs que hacían su rutina. Jimin sale del agua y abraza a la dragona de enorme tamaño y longitud. Sus bigotes ondean sin parar, siendo la cuarta parte de largo de su ancho cuerpo. Similar a una serpiente marina y en lugar de tener patas como el resto de dragones que hay, tiene amplias aletas que lucen como pliegos de tela.

La dragona de agua da un vistazo al meditabundo dragón del conocimiento que la observa, sus bigotes y cola ondeando. Soo gorgotea, se disuelve y es absorbida por Jimin que sonríe hacia Namjoon. Le llama la atención que fuese directo a buscarlo.

— ¿Cómo la hiciste crecer?

—No lo sé. Solo estaba fluyendo.

Hojoon decide no buscar explicaciones, Jimin no entiende ni que hizo. Namjoon le hace un gesto a Jin para explicarle lo que sabe.

. . .

—Los dragones de agua una vez encuentran la forma de un cauce, crecen. Es igual que hacer un canal para el agua de un lago pequeño o un estanque. Va a crecer si se une a un rio—explica Namjoon dibujando en una enorme hoja de papel. Jin mantiene las cejas fruncidas y un puchero—. Le dije a Jimin que, para evitar sentir dolor, dejara el agua fluir. De esa manera podría sanar.

—pero ahora tiene una dragona adulta y él sigue siendo un niño.

—Dudo que sea algo malo-

—Escucha, tengo tiempo sospechando que aquí sucede algo más—admite con gesto preocupado y Namjoon levanta una ceja—. No solo con él, me incluye. El emperador me compró hace unos días y por lo que he podido oír, también piensa comprar a Jimin.

—Tiene a su hermano Hosung como gibu.

—Dudo que le interese. A lo que quiero llegar es que me preocupa porque él tiene un dragón de agua, yo un dragón de florecimiento—acota Jin con una mano en el pecho. Ji surge y se recuesta junto a Namjoon, las patas cruzadas y la cabeza levantada mientras le kisaeng habla—. Las peleas constantes con la emperatriz, la declaración del príncipe Jungkook como bastardo y nuestra presencia es preocupante.

Insinúa que el emperador intenta conseguir otro heredero, pero a través de ellos

Namjoon abre y cierra la boa. No había entendido cual era el problema y por qué mencionar todo esto.

—Me da la sensación de que se esperaba esto desde el principio con Jimin. Después de todo, aún era muy joven al momento de ser castrado—Jin aun encuentra eso tan incómodo. Ni siquiera le gustaría decirlo—. Si bien evita que haya ninguna clase de desarrollo masculino excesivo, puede generar que cambie muy radicalmente.

— ¿Lo crees en serio?

—Sí. Ha sucedido más de una vez. Por eso hay edad para hacerlo.

Namjoon se lleva una mano a la barbilla, pensativo. Es curioso y muy anómalo. Da para pensar que esa es la intención, pero duda que el emperador se arriesgue tanto con un niño. Si bien es obvio que no le importa, el asesinarlo por un embarazo es poco probable. Además, tampoco está muy seguro de que eso pueda suceder. No ha llegado a leer nada al respecto. De Jin no lo duda. Hay más información sobre los dragones de florecimiento. Es relativamente común que tengan familias o sean consortes por su fertilidad abismal.

Le promete que investigará más al respecto y Jin se retira para volver con el emperador. Lo encuentra a solas con Jimin en la misma sala.

—Me gustaría escucharlo cantar—anuncia Hojoon—. Y eres muy bueno tocando el kayagum. Dale un poco de música.

Jin toma asiento y empieza a tocar el instrumento. Jimin sentado a su lado canta como el emperador quiere. Jin aprieta los labios, siendo imposible pasar por alto la mirada ansiosa del hombre mayor en el niño que quedó con el cabello suelto.

Esto es tan... desagradable.

Chapter Text

Mira fijamente a Jimin que duerme boca arriba en el futón. El cabello azul y lacio desperdigado en el suelo y tela. Es un niño demasiado lindo. Simplemente le encanta y Hojoon empieza a creer que Jimin se ha enamorado de él. Así sea de forma paternal y poco definida ¿Por qué lo cree? Porque últimamente lo abraza cuando tienen relaciones, la forma en que lo mira, en cómo habla.

Es su tierno niño que recién cumple seis años. Cerca del inicio del invierno. En el día de su cumpleaños lo abrazó y besó en la boca como agradecimiento por su regalo. Y además, también al tener relaciones sexuales se comporta bien. Sigue llorando, pero es pequeño así que es natural que le duela. No obstante, ha dejado la rebeldía de lado y por ende no tiene que hacerlo quedarse en silencio.

Puede escuchar como gime, acepta todo lo que quiera hacer. Hojoon está convencido de que en este tiempo ¡Jimin lo quiere! Incluso más de lo que pueda querer a Hosung. Se deshará de su hermano en algún momento. Así tendría al kisaeng para sí mismo, esta vez, no piensa compartir. Se arrima en el futón, hace a Jimin girar el rostro y lo besa en los labios.

Siendo así, a diferencia de su actual y única concubina, no lo engañaría. Tendría un hijo suyo. Un príncipe de jade. Uno que no fuese como esos gemelos albinos que le dio su actual esposa. Demora en dormirse solo por fantasear con la idea. Apenas cumpla doce, lo hará embarazarse...

Y no, la edad no lo preocupa en lo absoluto. Tiene cincuenta, cierto, pero Jimin es un dragón de agua; es una criatura que se rejuvenece a sí misma si eso desea y lo hace con otros. Su dragona siendo adulta hace cosas sin saberlo. Entre ellas, impedir que dolores y problemas de edad lo estén aquejando. No se había dado cuenta hasta hace muy poco cuando el médico real le hizo su revisión en busca de algún problema que no se notara.

En conclusión, Jimin lo quiere tanto que incluso lo ayuda a mantenerse más vivo. A que su vida pueda extenderse y la pueda pasar con él ¿Qué más muestra de amor que esa? Es su pequeño y tierno niño llorón.


—Jimin por favor-

—No quiero ir sin ti. Me miran feo.

—Estás mejor allá.

— ¡NOOO! ¡ME QUIERO QUEDAR CONTIGO!

Jin da un quejido frustrado. Jimin está pegado a él. Para este momento debería estar en la casa de kisaengs, pero ya que Jin se queda a vivir en el palacio al haber sido comprado por el emperador, ya no pertenece allá. Sino con su señor y es, en regla, su concubino. Aun no le ha hecho nada. Jin teme que llegue el día en que suceda.

—No me dejes solo. Me dijiste que te quedarías conmigo. —gimotea angustiado. Jin exhala agotado. Qué más queda.


—Pase.

Namjoon permanece echado en el suelo, leyendo el libro de la pila más pequeña a la derecha de su cabeza, mientras la más alta a la izquierda es lo que ha terminado. Se impresión a sí mismo de lo capaz que es de leer todo el día sin parar. Aunque si es franco, hace trampa. La mitad no son los que Ji quisiera que leyera.

Son de poseía y de arte, explicaciones de las danzas que se realizan en distintos pueblos y cosas así. Su lectura se interrumpe por completo por el rostro que aparece de golpe. Da un chillido y golpea la frente con la contraria. Jimin retrocede siseando mientras se frota la zona.

—A-ay...

—Perdón. —lloriquea el kisaeng.

— ¿Qué haces aquí? —pregunta sorprendido y extrañado.

—Es que Jin está entreteniendo al emperador y yo no puedo pasar porque hay más gente con ellos... me dijiste que podía venir a verte. —concluye Jimin con un puchero y Namjoon se ruboriza antes de asentir.

Jimin se sienta a su lado y Namjoon empieza a leer en voz alta. Se vuelve, lenta y tranquilamente, en una rutina de ambos cuando Jimin no puede estar con Jin. Busca su otro refugio y persona de confianza en el mundo: Namjoon.


—Tú ¿tenías familia?

—Sí.

— ¿Cómo era?

Jimin cuenta vivencias aleatorias e interrumpidas sobre su familia. No pudiendo con la emoción que le da hablar de esa clase de cosas. A pesar de la corta edad, tiene tanto que decir. Agust escucha atentamente. Le gusta como sonríe, también le gusta su voz. Es un niño muy tierno. Incluso al contar como perdió a sus padres.

Aun esperanzado de que los verá de nuevo. Agust lo duda con creces. No obstante, tampoco le quitará la esperanza.

—Me gustaría pensar que mi familia pudo ser así, mamá nunca estuvo feliz. Yo no la recuerdo feliz... no del todo. —murmura Agust con pesar. Jimin hace puchero.

—Mamá me decía que todas las mamás están felices por completo si están con sus hijos y ellos están bien ¡Así que seguro sí fue muy feliz! —Agust exhala, quiere creerle, pero duda que pueda ser verdad. Hay algo extraño en su madre últimamente. Una actitud que no sabe definir. Cada vez más taciturna y que se le hace complicado de esconder.

—Quisiera entenderla. Quisiera ayudarla a ser feliz, pero... —Guarda silencio un rato y Jimin ve a la dragona de Agust, Nokssek lady, surgir para abrazarlo con su cuerpo—. Es como si él la rompe.

— ¿Quién?

—Hoj-

—Jimin.

Agust entreabre los labios. La forma en que Jimin pierde brillo en los ojos y su rostro se pone ligeramente más pálido solo por escuchar al emperador llamarlo. El niño se levanta y va a prisa con él, tomándolo de la mano y anda a su paso mientras él le habla. Agust exhala y abraza sus piernas, ve afuera, donde no hay nada que sea importante.

Se pregunta cuando dejará de ver personas así. Quebradas y apagadas. Siente que no pueden existir aquí adentro. No sin que Hojoon la apague y devore.


Por la noche despierta debido a gritos desaforados. No sabe de quién son, solo que lo ayudan a despertar y a Hojoon también. El emperador se apura a levantarse para ir a ver qué sucede. Jimin por su lado se va a refugiar con Jin. Quien en su curiosidad va a ver qué sucede. Con Jimin pegado a su falda como de costumbre. Se encuentran a la servidumbre, Jungkook que abraza a Agust desmayado y algunos sirvientes que cargan el cuerpo sin vida de la emperatriz.

Jimin aprieta la ropa de Jin y respira por la boca. Sus ojos inquietos y asustado en el cadáver con una línea morada en el cuello. No alcanza a ver nada porque le cubren los ojos y hacen retroceder.

—Llévalo a tu habitación, iré para allá después.

—pero es-

—Aun no nos incumbe. Apúrate.

. . .

—Debes tranquilizarte ¿Qué te sucede?

Namjoon pasa a la habitación. Han descubierto que a más líquido esté su cabello, más inseguro se siente. Ahora mismo humedece su pijama, el suelo y su rostro debido a ello. Namjoon se aproxima con gesto preocupado. Jin ha estado todo este rato en sus mejores intentos por tranquilizar al niño, pero ¡Es imposible!

Sin mencionar lo impaciente y casi errático que está el kisaeng. Namjoon sabe que tiene mucho tiempo aquí, así que ¿Quizá le afecta haber visto a la emperatriz Eunji así?

—Nadie te va a hacer daño. No te angusties—dice Jin—. Estás a salvo aquí. Nadie podría matarte. Ahora no que-

—Ell-ella se mató. E-eso no lo hizo nadie—solloza Jimin constipado—. Yo... yo no quiero... acabar como ella... quiero irme d-de aquí. —Expresa aterrorizado.

—No va a suceder—afirma Namjoon—. Confía en nosotros. No dejaremos que te pase algo como eso. estarás bien.

El niño no se siente seguro con ello ¿Cómo pueden saberlo? Teme querer acabar con su vida. Ser igual que la madre de Agust. Él jamás la vio sonreír. Solo pasar como fantasma por los pasillos y eludir cada vez más a Agust para que no la viera de esa manera. Se rehúsa a ser igual. quiere marcharse antes de que sea así. Su nombre casi al grito lo hace arrimarse a una pared.

Namjoon se esconde tras un mueble y el dragón de escamas tornasoladas entra, muestra las fauces e intimida al dragón de Jin que lo cubre, así a Soo que se encoge a pesar de esconder a Jimin con su cuerpo. El dragón de sonido aparta a la dragona de agua de un zarpazo que la hiere y toma al niño con los dientes, jalándolo consigo.

. . .

— ¡No me fui!

— ¡NO ME MIENTAS! ¡NO TE ATREVAS A INTENTAR HUIR DE NUEVO! ¡NO TE ATREVAS A INTENTAR IRTE!

Jimin quejumbra, con la sangre manando ligeramente de la herida en su hombro y pecho. La mordida del dragón que se mueve ansioso por la habitación. El emperador sencillamente entró en una gran crisis. Ver a su esposa suicidada lo tomó por sorpresa. Jamás imaginó que se mataría a sí misma para huir de él. Que se atreviera incluso a dejar a Agust solo.

Y entonces pensó ¿Qué si Jimin hace algo similar? ¿Qué pasa si por separarse mucho desea acabar con su vida? No puede permitir que su sirena desaparezca. Jimin trata de empujarlo, sin que surta efecto. El hombre entre sus piernas y acabando en hacerlo de forma tosca. Sin dejar de repetir las mismas palabras.

—No me puedes dejar. No te voy a dejar irte. Haré que te quedes siempre conmigo—Jimin no lo escucha, chillando y llorando de dolor—. Sé que quieres lo mismo, así que serás muy feliz con eso.


— ¡Es mi kisaeng!

—Ya no lo es.

—Hojoon-

—Sigo siendo tu emperador, deberías tenerme más respeto—Resalta con tono aburrido y disgustado—. Es mi kisaeng a partir de ahora. No tienes derecho a reclamar por él. —Jimin permanece profundamente dormido en el futón de la habitación. Lugar donde se desarrolla la discusión del par de hermanos.

— ¡Yo fui quién lo encontró! ¡También fui quién lo trajo aquí! Solo porque me daba pena tu situación miserable. No puedes hacerme esto, Hojoon. —reclama Hosung y el emperador mantiene su porte altivo, orgulloso e indiferente hacia su hermano.

—Entonces debiste quedártelo en lugar de dármelo. Ahora, sal de mi palacio a no ser que te atengas obediente a mis órdenes como debe ser.

Quedan unos cuantos segundos en silencio. Hosung desvía la mirada hacia Jimin pensar que está discusión inició porque de verlo tan mal, exigió a Hojoon cuidarlo mejor o lo haría terminar como su esposa aún en proceso de rituales fúnebres. Para Hojoon esto resultó como el mejor momento para tomar lo que es suyo.

El noble hace que su dragón surja y se acerque con velocidad al niño. No obstante, no llega a tocarlo siquiera. Siendo que chilla y se retuerce alejándose al mismo tiempo que Hosung grita cubriéndose los oídos. El dragón de Hojoon que tiene su bigotes y piel vibrando. Hace ruido en una frecuencia en la que sólo atormenta a su hermano. Teniendo un dragón de sentidos, es diez veces más sensible de lo que es nadie. Jimin se mueve en el futón, sin despertar a pesar de todo. Hojoon saca a Hosung de su habitación.

—No tienes nada que reclamar aquí. Vete. Trata de hacer algo en contra de mi decisión y habrá consecuencias severas. —Advierte. Sin detener lo que hace. El par de guardias que custodiaban el sitio se llevan a Hosung. Hojoon entra de regreso a su habitación y se coloca encima de Jimin. Acaricia su rostro y le da un beso en la frente.

—Ahora estarás solo conmigo. —afirma Hojoon sonriente.


— ¡Jin me va a enseñar a bailar!

—Que bien. Es lo que querías ¿Cierto?

— ¡Si! ¡Y mira! ¡El emperador me regaló esto!

Namjoon ladea la cabeza con una pequeña sonrisa. Jimin ahora está encerrado en el palacio, pero al menos consigue algo de lo que quería: aprender a bailar. Quizá no es la gran mejora, el emperador lo mantiene demasiado junto a él. No obstante, al menos tiene algo por lo que sonreír. Siempre viene a mostrarle sus cosas nuevas. Es muy común verlo jugando con Jin por los jardines o cantando para el emperador.

Namjoon solo está feliz de ver que al menos un poco de su vida es menos gris ahora.

Ji no puede más que ver con malos ojos el comportamiento cada vez más cercano de Namjoon con el kisaeng favorito del emperador. A pesar de que su mirada siempre se desvía a la dragona de agua que gorgorea para llamar su atención.

 

Chapter Text

El emperador bebe mucho últimamente.

El olor que tiene es desagradable.

De lo único que no se queja, es que muchas de las ocasiones en las que está borracho, no le hace nada. Tan solo lo abraza, balbuceando tonterías. Jimin evita reírse, le da risa porque suena ridiculísimo. Al mismo tiempo, le da vergüenza. Imagina que llorando y mientras tienen sexo, suena igual de patético. Caer en cuenta de esas nociones es desalentador y retorcido.

Sigue siendo un niño y poco a poco, piensa como un adulto que no es. Así sea con lentitud.

—Vas a seguir conmigo. Siempre, siempre, porque eres mi niñito, no voy a dejar que me abandones es... es...

"Estaremos siempre juntos."

"te cuidaré de cualquier daño."

"Eres mi pequeño."

"Te amo como tú a mí."

"Eres mi emperatriz."

Y sigue, sigue y siiiiiiiiiiiiigue. Honestamente, Jimin pensó que era una estupidez y ¿Para qué prestarle atención? Hasta que escuchó a Hojoon hablando con algunos nobles, el consejo de gobierno y a ninguno les respondía preguntas básicas como: qué piensa hacer con la próxima visita de Japón, qué piensa hacer con el acuerdo sin cumplir con Japón, qué planes tiene para evitar un ataque de china, qué sucede con sus herederos ¿El príncipe Agust heredará? Con lo inestable que está con la muerte de la emperatriz, etc, etc...

Contra todo pronóstico, quien se enteró de esas respuestas primero que nadie, fue Jimin.

—Me casaré pronto... para intentar tener un hijo rápido y—Se ríe tontamente, con la cabeza recostada en el pecho desnudo de Jimin. El niño jadea y logra enfocarse en lo que habla el mayor—. Ja... Jin tendrá que abrir las piernas también. Necesito otro heredero. Uno que sirva. Agust es inviable... Apenas tenga un hijo varón, me desharé de él.

Jimin compunge la expresión por el beso repentino.

—Y cuando tengas edad, me desharé de todos—ríe dormitado—. Así estaremos solos tú y yo. Porque me darás muchos hijos... mi bella emperatriz Jimin. —ronronea, roza la nariz por la mejilla de Jimin.

—Y-yo-

Hojoon interpreta su cara roja y lágrimas abundantes con felicidad por la confusión.

No como el dolor que es la penetración y la idea de que quiera alejar a Jin o pretenda matar a Agust. Hojoon ve lo que quiere.

. . .

—Japón es tan fastidioso... ¿quieres que los destruya? Por quitarte a tus padres—Le da besos en la espalda, (Censurado). Jimin moquea, con sus puños cerrados—. Asesinaré al emperador, a sus hijos—Jadea—. A todos ellos y me quedaré con su imperio de una vez.

El infante da un quejido alto(Censurado)

. . .

— ¿Lo ves? Ella no sabe hacer nada—burla Hojoon, Jimin presiona los labios. Sus ojos fijos en la emperatriz actual. Se supone que es la noche de bodas y Hojoon lo trajo a mirar como la abusó y golpeó hasta dejarla semi inconsciente—. Y ¿Sabes lo peor? Su pequeño niño, ese bastardo inútil, va a sufrir las consecuencias de e-

—N-no... No por... porf-

Aprieta la tela de su hanbok. Haneul desesperada por arrastrarse e intentar pedir que no le hagan nada a Jungkook. Rogar por ello—. Sé que tú no me fallarías, pero si lo hicieras, no tendría más remedio que dejarte igual.

Haneul toma a Jimin del pie, trata de levantarse, pedirle que lo convenza. No obstante, de verlo igual de asustado que ella, se queda quieta. Porque se parece demasiado a Jungkook. Hojoon le pone una mano en la cara y el dragón de este surge; Jimin da un chillido de susto por verla caer a un lado.

—Quiero disfrutar mi noche de bodas.

—M-mi señ- Por favor n-no-

—Que no te dé pena que nos mire. Igual no va a escucharte.

. . .

—Tengo que convencer al consejo de que la guerra contra Japón es una opción, pero ellos no van a escucharme... a menos que les dé algo—murmura Hojoon, Jimin jadea con el rostro lleno de semen—. Tal vez Jin sea buena idea ¿Qué crees? —Le toma del rostro y Jimin traga para no molestarlo—. Cualquier cosa es posible con una cara bonita como la que él tiene.

Jimin tose ahogado. No entiende de qué habla, siente que es algo malo y es suficiente para que lo haga sentir inseguro. Por no decir que el sentido común le hace saber que una guerra es de todo menos algo bueno. Y es lo que Hojoon busca. Todo entremezclado está fatal. Hojoon le aparta el cabello para besarlo en el rostro y luego en los labios, empujándolo al futón.


Jimin es lindo.

Muy lindo.

Ha crecido un poco, lo natural; su rostro ovalado y sonrosado; el cabello largo que se lo ve suelto rara vez. La postura eternamente recta desde hace algunos meses; el incremento de la elegancia en su forma de moverse, careciendo de la torpeza usual de su edad. Lo único malo es que casi no sonríe. Cuesta ver ese gesto...

A menos que esté con Jin.

O que esté con su persona.

Namjoon se siente entre agradecido y emocionado de que sea así.

A la vez, sucede una anomalía que no sabe explicar. Una especie de gusto que no había experimentado hasta ahora. Se aleja en gran medida de lo que estaba en su mente de forma inicial. La idea de amistad se difumina casi por completo. Se torna desconocido, anómalo y que provoca reacciones nuevas en su cuerpo. Excitación, deseo...

Quedarse mirando fijamente, haga lo que haga y que lo aquejen las ganas de tocar al kisaeng. Sea como sea. Incluso el contacto más inocente y superficial. No ha hecho sino aumentar y provocar que quiera acariciar mínimamente su piel. Ha tenido problemas desde que esos pensamientos surgieron en su cabeza. Tiene erecciones, se desconcentra, tiene sueños y la solución a todo ello acaba en masturbarse viendo a Jimin. Imaginar acariciar su cabello, sus mejillas, juntar los labios con él y verlo sonreír. Se siente muy ruin por tener esta clase de reacciones a él, pero ¿Cómo puede evitarlas?

Son naturales. Estas creciendo y lo natural es que veas de otra forma las cosas.

—N-no me ayudes así.

A lo que me refiero es que dejes de flagelarte por ello. Lo que cruza tu mente, aunque es carnal, no es ansias de hacer daño y si eres capaz de mantener ese límite, tu mente es donde tus fantasías vivirán alimentadas por la realidad insatisfactoria.

Namjoon da un resoplido. Quiere dejar de pensarlo ¿Qué pasa si eso lo lleva a intentar una monstruosidad? Ji solo fomenta que "todo estará bien aún si fantasea". No cree que sea así. Da paso a quien sea que toque la puerta y aprieta su libro en las manos. Jimin en la puerta está en bata de dormir. Su cabello suelto, el hombro descubierto y la clara muestra de que estuvo haciendo por la noche.

— ¿Pasa algo? —pregunta Namjoon que presiona los labios. Pide que no se acerque así, aunque no sirve de nada gritarlo en su mente.

—Tienes que ayudar a Jin.

— ¿Jin?

—E-es que-

Solloza angustiado y Namjoon ladea la cabeza. Algo que jamás ha visto en sus pensamientos mal encaminados es esto: que esté asustado, claramente reticente. No le gusta. Es desagradable. Porque sabe que siempre lo lleva a ser infeliz y sufrir. Jimin se frota las mejillas con las manos y Soo surge, dando gorgoteos.

—El emperador dijo algo sobre darlo al consejo y... Y... no quiero que le pase nada malo a Jin. No lo encuentro. —Moquea pasando las manos por su rostro. Namjoon entreabre los labios y lo toma de los hombros.

— ¿Qué más te dijo?


—Su majestad-

—Aun no has terminado tu preparación para ser mi consejero. Lamento decirte que tus palabras tienen poco ruido para mí—anuncia Hojoon—. Y sobre el asunto... Mi concubino es mío. Si decido que se acueste con todos los sirvientes del palacio y hasta los caballos, lo hará—Suelta humo y Namjoon tose, agita la mano—. Curioso que sepas del asunto ¿Quién te lo dijo?

—Ji pasea por el palacio y-

—Oh. Así que ¿Me ha mirado mientras tengo sexo con mi esposa? —Namjoon sacude la cabeza—. O tal vez espiar a mi lindo kisaeng Jimin.

—N-nunca vería en su habitación majestad.

—No quita que ambos están en lugares distintos. Me pregunto que tanto ves—Namjoon suda frío—. Retírate. —Ordena y toma una calada a su pipa.

. . .

—No despierta ¿Qué hacemos? —solloza Jimin angustiado. Jin está pálido, echado en un futón. El cabello mechones rotos por haberlo torcido y arrancado; moretones en el cuerpo. Namjoon exhala. Lo toma de las manos y lo hace ponerlas en el pecho de Jin.

—El agua es vida, curación y rejuvenecimiento. Si le compartes tu don, el sanará.

Jimin aprieta los ojos y la cara. Su espalda brilla y Soo, hecha de agua, entra por la boca de Jin. Sale poco después. El kisaeng entreabre los ojos y Jimin se tira a abrazarlo. Namjoon exhala preocupado, esa mirada del adulto es tan igual. Es como si de un momento a otro, simplemente hay algo roto en él.


—Jimin, ven.

Levanta la cabeza. Ha dormido con Jin para acompañarlo. Sabe que despierta llorando, por lo que ¡Lo abraza para que no se sienta solo! Lo extraño es que Hosung acaba de entrar aquí y lo jala del brazo para llevarlo. Poe la fuerza ajena se levanta.

— ¿Sucede algo?

—Rápido, tenemos que irnos. Iremos a Busan.

—pero-

—Solo ven.

Jimin es arrastrado. No puede seguirle el paso. Transitan de forma caótica los pasillos del enorme palacio.

—No quiero dejar a Jin.

—Haz silencio.

— ¡Pero no lo quiero dejar aquí! —insiste lloroso.

— ¡Es solo una puta más! ¡No importa! ¡Muévete...!

—Déjame. Quiero ir con Jin. —Jala su mano. Hosung pierde la paciencia y lo abofetea. Lo toma de los hombros y sacude. Jimin callado y su expresión asustada. El cabello se suelta de la trenza simple.

—Vas a quedarte en silencio y hacer lo que digo ¿¡Entendiste!? —No da respuesta—. Te pregunté si entendiste—Da un quejido con un hilo de voz—. O es que... ¿Lo prefieres a él?

—Y-yo solo... Solo...

Hosung lo suelta y mira con ojos furibundos. Jimin hace lo único que le viene a la mente

—Na-Namjo- ¡NAMJ...!

. . .

Inutilidades, de nuevo.

Namjoon enrojece y dobla hasta lo más mínimo el papel con un poema que salió sin más. Habla del agua y es un claro elogió a Jimin. Ji se encuentra cansado de que Namjoon pierda el foco tan fácil. Namjoon no lo menciona para evitar pelear, pero ¡También es culpa de Ji! Piensa mucho en el agua, sin aparente razón. Salen del estudio para darle tiempo a Namjoon de entrar nuevamente en sintonía con la política.

—Nam-Namjo-

Ji se adelanta hacia lo que escuchó a diferencia de Namjoon que no tiene oído superior.

— ¡NAMJO...!

Sale disparado en dirección al sonido y Namjoon lo sigue confundido por el apuro de su dragón. Un golpe sordo y jadeos le sorprenden y al llegar, lo que encuentra es sangre en el piso y el cuerpo infantil con una daga de oro lavada en medio del pecho. El charco de sangre que se mezcla con las hebras azules y acuosas; sus ojos apagados y boca entreabierta. El ruido no fue solo su cuerpo cayendo, también Hosung tirado con Ji encima, clavando sus garras y rugiéndole en la cara.

CÓMO TE ATREVES A HACERLE MAS DAÑO. POR QUÉ INSISTES.

—Jimin, Jimin- ¡GUARDIAS! ¡GUARDIAS!

Carga a Jimin con la daga aún clavada, pasa de los guardias y lo deja en la enfermería con el médico real haciendo todo lo que puede para sanarlo. Afortunadamente, absorbió su propia sangre y la herida se cierra rápido gracias a la costura y el vendaje. Por no mencionar la rapidez con la que fue traído para tratarlo.


—Agradezco enormemente tus acciones. De otro modo, mi kisaeng no estaría vivo hoy—Namjoon mantiene la mirada en el suelo—. Mi hermano será ejecutado mañana por la mañana por intento de asesinato

—Entiendo, majestad.

—Por otro lado, quiero que sepas que tomo muy en serio tu esfuerzo, por lo que te recompensaré de forma que nadie podría jactarse. —Anuncia Hojoon con gesto complacido.

Namjoon ladea la cabeza ¿Qué será?


—Por esta noche seré su kisaeng como muestra de mi agradecimiento por salvar mi vida, mi señor.

Namjoon siente dolor en el pecho por lo fuerte que late su corazón. Jimin arreglado y vestido a un lado del futón organizado para esto. El niño reverenciado y por ende, no puede ver su cara. Namjoon traga duro.

Es tu oportunidad.

No dice nada a Ji. Se acerca tembloroso y llega hasta Jimin que se pone recto. Intenta siquiera tocar su rostro y...

No se atreve.

Porque sería igual que ellos y no lo quiere ver sufrir más.

—No hace falta si no quieres.

Jimin lo mira a la cara, preocupado.

—E-el emperador dijo que u-usted pidió-

— ¿Que? Nonono, no... yo no lo pedí —Jimin hace puchero—. Aunque podemos hacer otra cosa—propone con una leve sonrisa—. No sabes leer aun ¿Cierto? —Jimin asiente—. Puedo enseñarte, aunque será un secreto. —Advierte. Ji lejos de encontrarlo anómalo, lo considera normal. Aunque Namjoon tenga doce, es natural que no quiera hacer daño a un amigo y que sabe confía en él ciegamente.

Es un niño aún. Tal como Jimin. Apenas más consciente de la realidad.

Jimin se la pasó toda la noche viéndolo. Porque no tiene sentido. Jamás lo tendría ¿Qué lo detiene siquiera de tocarlo? Incluso por encima de la ropa Namjoon es repelente a la idea. Namjoon le estuvo leyendo toda la noche y no se acercaron al dormir. Él cayó rendido primero y Jimin lo mira por más rato. Acercándose para tomarle de la mano.

Pensó que Namjoon era parecido al emperador, pero...

De verdad es alguien que no le haría daño.

Sin importar la situación y los años que pasaran.

Chapter Text

— ¿Estás bien?

Jin asiente con la cabeza, Jimin no le cree. Continúa en la mala racha de vómitos. Es como si no se ha recuperado en lo absoluto. Jimin le tiende un pañuelo para que se limpie y lo abraza. Clava la barbilla en la cadera de Jin.

—Está bien. Ya no volverá a pasarte ¡Porque eres el Haengsu genial! No te harán más daño. —afirma Jimin inocente y con una amplia sonrisa. Jin la corresponde, quisiera creer que es verdad y no puede, es tan complicado.

Porque pensar que, aun habiendo sido comprado por el emperador, fue usado como prostituta cualquiera por los ancianos del consejo, es una señal de lo poco que importa aquí. De lo irrelevante que puede ser que lo usen. Ve por el rabillo del ojo que se acerca gente y solo por ello toma a Jimin de la mano para apurarse a irse.

— ¡Seokjin! —Jin aprieta los ojos y se muerde el labio—. Su presencia se amerita en la sala del té—Anuncia el hombre de edad y Jin se gira apenas disimulando la preocupación que eso le genera—. Se va a celebrar una reunión muy importante y usted-

—Me va a ayudar hoy—Jimin se asoma atrás, nota a Namjoon acercarse con las manos tras la espalda—. Mi dragón lo necesita. Iba camino a verme.

—Sí, en efecto—Corresponde Jin—. Lo lamento, no podré estar ahí. No obstante, puedo enviar a otras kisaengs para que me reemplacen. —ofrece. Sabiendo que esto sucedió solo por él, pero si van otras Haengsu, no sucederá. No son del emperador, sino del gobierno y deben respetar las categorías.

—El emperador no anunció nada—dice el hombre con recelo—. Quizá debamos-

Ji surge y aunque el par no puede verlo, queda claro que está ahí por la forma en que el suelo obtiene rasgaduras y Jin es rodeado. El dragón de Jin es visible para casi todo el mundo, tal como el de Jimin. Siendo Namjoon el único otro aquí, evidencia qué se trata de su dragón y no de alguno que esté dentro de los kisaeng. Los dos se quedan callados, hacen una reverencia y se retiran. Ji da un bufido.

Se sale de control. Tengo que buscarle un parón a esto y- ¡Namjoon!

El adolescente sale corriendo seguidos por Jin y Jimin que se sostienen la falda para seguirle el paso y llegar a donde sea que quiera dejarlos.

. . .

—Descubrí que es usual que el consejero también tenga kisaengs, porque pasa tanto tiempo estudiando que le duele la cabeza—Jimin se cubre la risa—. Si se quedan aquí unas cuantas horas no los van a fastidiar. Nadie viene.

—Claramente, que aburrimiento leer todo esto. —murmura Jin tras leer el título de un par. Son economía y política de hace tres emperadores. Que fastidio. Namjoon encoge de hombros. Jimin se da cuenta de que deja caer un pequeño papel al irse a la habitación de al lado para poder leer en paz.

Lo recoge del suelo y frunce los ojos.

—Flor... de... ¿Loto? En el agua... flota... como sí... en el cielo—Jin le quita el papel—. No entiendo. —lloriquea.

—La flor de loto flota en el agua y por ello, parece que flota en el cielo reflejado—Lee por él—. Es bonito... que raro, no pensé que el consejero pensara en inutilidades así. Es más propio de kisaengs—burla ligero—. Aunque es encantador... ya que estamos aquí, puedo ayudarte sobre la lectura. Pensé que no te interesaba y por eso no lo ofrecí.

—Si quiero Jin-hyung. —quejumbra Jimin con un puchero.


Encuentra un papel debajo de la almohada de su futón. La abre y hace sus mayores esfuerzos por leerlo.

La sirena que canta y encanta.
No la sigas jamás.
O en el agua te quedarás.

Lo logró después de dos horas intensas de repetir la clase del abecedario, el lugar, las cosas, palabras compuestas y esas cosas. Quedó satisfecho con el resultado. Una a una que llenan su pequeño lugar secreto, bajo el estanque favorito en una burbuja de aire que aprendió a hacer por accidente.

Así están a salvo. Sin que el emperador se entere de ellas. Cada vez son más largas, más difíciles, pero con ello es capaz de aprender más como leer y escribir. Sabe que son de Namjoon. El muchacho no es discreto al respecto. Tan solo evitan que otros las vean. Que sea como un pequeño y juguetón secreto que empieza a sonrojar a Jimin por lo bello que se torna.

Que sean elogios descarados.

"Cabello más azul que el cielo y que el mar, los ojos que son capaces de hacerte ahogar de felicidad. Labios pintados rojo carmín como la sangre que se derramaría por ti. Es como el estanque, pero mejor como el mar, porque así la piel la arena será y las olas el cabello que no se deja de balancear. Quién será aquel capaz de todo eso encarnar. La respuesta está en quien sonríe mostrando las perlas del mar y se ruboriza cual niña tímida leyendo esta nota para la monotonía abandonar."

Jin no hace sino sentir ternura por lo rosado y risueño que acaba Jimin siempre que lee una nota. Es imposible que él le esconda algo. Entre ellos los casi obscenos llamados de Namjoon.


—Jimin deja de hacer eso.

—pero ¿Cómo se va a poner feliz si no lo intento animar?

—El príncipe quiere estar solo.

—Siempre está solo ¡Ahora necesita compañía! —justifica el kisaeng menor. La discusión se interrumpe por la puerta abierta lentamente. Jimin sonríe de ver a Agust, a pesar de que su gesto es uno entristecido. El rostro hinchado y la larga cicatriz medio rosada. El rubio presiona los labios y luce dudoso. Jimin va hasta él para abrazarlo y decirle que puede acompañarlo para sentirse al menos un poco menos triste. Agust da un quejido ahogado y Jin se ríe de ternura por la participación de Soo. Nokssek lady decide sumarse para ayudar. Jimin se ríe por los suaves bufidos que da la dragona para olisquearlo.


—Mi señor ¿Puedo preguntarle el emperador sobre mis padres?

No entiende por qué, pero el emperador de Japón vendrá para reunirse con Hojoon. El hombre sonríe con deje condescendiente mientras niega con la cabeza ¿Cómo haría una tontería así? Jimin mencionó el nombre del capitán y si no recuerda mal, es el esposo de una de las hijas del emperador. Si realmente consiguen a esos dos, sería un fastidio porque quizá Jimin los prefiera.

No correrá ese riesgo.

Jimin hace puchero. No podrá entrar a esa reunión a diferencia de Namjoon y Jin que sí tienen permiso. El segundo, más específicamente, estará para entretener durante los recesos de las charlas; no durante la reunión percé. Él tampoco lo tiene autorizado. Lo único bueno, es que podrá esperar junto a Jungkook y Agust.

. . .

— ¿Cómo sabes eso?

—Porque el emperador me lo dijo. Dice muchas cosas. Sobre todo cuando está borracho.

—Que feo—farfulla Jungkook con un puchero—. No creo que vaya a pasar ¿Verdad Agust?

—No lo sé.

Su respuesta seca hace a Jungkook encogerse. Jimin presiona su mejilla con la de Agust que cierra los ojos y estira los labios. Apenas le dio confianza, Jimin lo trata como un amigo cualquiera. Lejos de molestarle o parecerle raro ¡Le gusta! Sabe que puede contar con él para algunas cosas: consolar a Jungkook cuando lo castigan por errores tontos en su práctica para ser de la guardia real, cuando se siente demasiado triste por extrañar a su mamá, incluso cuando solo quiere tener a alguien cerca.

A pesar de que sigue recordando a Jimin cuando llegó. Lo que Hojoon le hizo, el que se repita y aunque se muestre feliz con su persona, es igual que su madre. Alguien quebrado y apagado cuando no hay nadie alrededor.

— ¿Por qué gritan tanto? —Se pregunta Jungkook y los tres juntan la oreja para intentar escuchar lo que sucede dentro. Sin éxito.

No... puedes...

Jimin se aparta y parpadea repetido ¿Y ese sonido?

Jimin se aparta y parpadea repetido ¿Y ese sonido?

Jimin se aparta y parpadea repetido ¿Y ese sonido?

¡Te Equi...!

¡Traid...!

¡...esa ro...!

Hace surgir a Soo que canturrea con deje bromista.

—Que extraño. —murmura Jimin confuso.

. . .

—Fue horrible.

— ¿Por qué?

—Nuestro emperador no dejaba de recriminar tonterías incluso mientras yo bailaba, el emperador de Japón igual. Fue un fastidio, el ambiente era terrible—Exhala Jin peinando a Jimin—. qué bueno que no estuviste ahí. Creo que la emperatriz estuvo a poco de llorar... Ya no podré estar ahí. Me lo prohibió el emperador japonés.

—Yo quiero saber de mis padres...

—Son dos personas en un imperio muy grande. No creo que él pueda ayudarte. —admite Jin, sincero. Jimin baja la cabeza desilusionado.


Saca la punta de la lengua y controla su pulso para escribir bien en el pergamino. Hoy está decidido a darle una carta a Namjoon. Está cansado y estresado por no saber cómo ayudar en las reuniones con la delegación japonesa. Están yendo fatal. De mal en peor.

Así que si le dará algo bonito podrá animarlo. Así sea un poco. Ha tenido que tirar varios pergaminos porque se equivoca, revisa sus apuntes, algunos libros que Jin le ha pasado en secreto y demás. Se limpia la tinta de la cara y de las manos, aunque sus mangas quedaron sucias. Se dirige a la salida para ir a dejársela a Namjoon por debajo de la puerta.

Hojoon entra a la habitación antes. Jimin detiene totalmente sus pensamientos. Su dragón entra a la habitación y se recuesta, con tanto tiempo, es posible para Jimin reconocer cuando Hojoon genera silencio en torno a él. Ni siquiera sus pasos suenan y sus mangas con líquido oscuro tampoco lo hacen.

— ¿Qué haces?

Jimin balbucea, intenta esconder la carta sin éxito. Él se la arrebata de la mano.

El osito cansado está, con quien la noche me gusta pasar: hablar, reír y podernos abrazar. El osito es a quien quiero más. Sonríe más para más felicidad—recita Hojoon lentamente. Jimin tiembla en su sitio, el dragón de sonido amplificando el ruido que produce el corazón de Jimin—. Porque las sonrisas estrellas en el cielo serán, a ti y a mí nos alumbrarán, osito que quiero abrazar... ¿Lo escribiste tú?

—S-sí... e-es que... eh...

— ¿Y para quién es?

—Pa-para alguien a quien quiero mucho.

Hojoon sonríe amplio y Jimin no resiste dar un chillido de pánico cuando el hombre lo toma del rostro, el pergamino tirado en el piso con manchas rojas, culpa del emperador. Jimin recibe un beso en la frente.

—No sabía que escribías, pero me hace feliz que me hicieras algo tan bonito—Jimin se pregunta cómo llega a esa conclusión, pero sin con eso no se enoja, mejor. Lo molesta sentir que le ensucia el rostro—. No te voy a abrazar todas las noches... sin falta... hasta que nuestras vidas terminen. —promete y Jimin cae al piso con él encima.

El pergamino arrugado con caligrafía torpe nunca llegó a su dueño real.


Gritos desaforados despierta al palacio. Las doncellas de la emperatriz la encuentran asesinada en la habitación donde se arregla. Una puñalada en el abdomen y un corte en el cuello. Desangrada en el suelo. Su ropa sucia y aun húmeda, los ojos entreabiertos, apagados y su pequeña dragona de aire descabezada junto a ella, teniendo partes faltas, como si algo la hubiera devorado.

— ¡MAMÁ! ¡MAMÁ...!

Agust jala a Jungkook para que deje de intentar ir a verla. Usa a Nokssek lady para arrastrarlo lejos de ello. El cuerpo sacado con cuidado. Jimin ve la tela gotear sangre y su rostro pálido en recuerdo de que el emperador llegó igual a su habitación. Ese olor que lo incómodo toda la noche junto a lo húmedas y sucias que estaban sus manos. Hoesseksori manteniéndolo en silencio y relamiéndose el hocico. El niño se aparta tambaleante hasta una puerta al jardín y causa sobre saltos al ponerse a vomitar.

— ¿Qué tienes? ¿Estás enfermo? —Jin le acaricia la espalda, logra notar una especie de mancha rojiza en su espalda, sobre las líneas azul metalizado que señalan el dragón de agua que posee; Jimin quiso decirle, pero...

—Está mareado por el olor. Es todo ¿No es cierto? —Jimin se tensa y encoge en su lugar por escuchar a Hojoon—. Llévalo a su habitación, antes de que quieran hacerles daño también.

Jin reverencia. Jimin siente el toque en la espalda y aunque abre la boca, no sale un solo sonido.

La delegada japonesa fue acusada de asesinar a la emperatriz.

La declaración guerra entre ambos imperios.

Y Jimin no pudo decir una palabra al respecto.

Chapter Text

La guerra hace que el tiempo pase insanamente lento. Escuchar de ataques en un pueblo, en otro, que podrían venir a Hanyang. Que tropas coreanas han podido causar el mismo daño en la isla de Japón. Es un desbarajuste que tiene a todos intranquilos. Incluso a ellos que están en la zona más segura posible.

—No lo enviarían ¿verdad? —pregunta Jimin a Agust que niega con la cabeza. Ambos se abrazan las piernas mientras ven a Jungkook entrenar con la lanza y luego la espada. Jin le da palmadas en la espalda a Agust primero. El cielo gris da a pensar que nevará.

—El mínimo de edad de un soldado es quince. Estará bien—asegura Jin despreocupado al respecto—. Además, con su dragón tampoco sería capaz de hacer mucho durante el día.

— No le importa. —murmura Jimin y ambos lo ven con preocupación.

Si alguien sabe de qué piensa o qué hará Hojoon, es Jimin. Los sobre salta escuchar que alguien más baja por las tablillas del techo. Namjoon toma asiento junto a Jimin, Ji echado y la cabeza levantada para observar a Jungkook entrenar. Para su edad es bastante bueno. No obstante, es posible notar que aun está constipado por la muerte de su madre. Es muy joven y fue una escena traumática.

—Hay una alerta de que podrían atacar aquí pronto—comenta Namjoon—. Y nos enviaran al palacio del noroeste. Que está muy cerca de China. No se atreverían a ir ahí, porque corren riesgo de enemistarse con China también. —Jin arruga un poco la cara.

— ¿Solo nosotros? ¿Y el emperador?

—El irá después. Si vamos todos juntos, es posible que se sepa del desplazamiento.

—pero ¿Por qué nosotros? ¿No debería ir solo Agust? Es el príncipe heredero. —añade Jimin. Namjoon encoge de hombros.

—Le sugerí enviarnos a todos. Si Agust sufre daño, sería fatal, porque Aun no hay más herederos—explica Namjoon—. También corremos el riesgo de que, si me matan, Ji podría acabar en algún japonés por accidente. Están poblando nuestro territorio después de todo.

Como si fuese tan tonto como para equivocarme de lugar.

—Que cómico suena. —ríe Jimin hacia Ji.

— ¿También irá Jungkook? —Namjoon asiente y Agust vuelve al frente—. Estaremos un tiempo solos entonces. Me gusta esa idea. —Cierra los ojos para dormitar. Jin no sabe si es realmente buena idea.

Aquí se condensa toda la fuerza y aunque es cierto que podría involucrarse China, también es posible que lo hagan en contra de Corea y ¡Estarían más cerca de ellos! Que Namjoon le haga un gesto de silencio le hace saber que piensa lo mismo. No obstante, debe tener otra cosa en mente. Nada raro, tiene al dragón de la sabiduría después de todo.

Pequeños copos de nieve empiezan a caer. Jimin se ríe por uno que le cae en la nariz. Soo surge y vuela alto, causa mayor cantidad de copos de nueve sobre ellos. Hasta dejar caer una montaña de nieve sobre Jungkook que saca la cabeza y hace un puchero, Jimin saluda con la mano, divertido.


— ¡Quiero ir con ellos! —Insiste Jimin.

—No. Irás conmigo.

—pero mi señor...

—Debes quedarte conmigo para estar a salvo. Es muy básico y simple.

Jimin arruga la cara por los besos en el cuello y mejilla que le da Hojoon. Se ha vuelto insistente en mantenerlo con él. Como si cualquier cosa fuese a explotar aquí de repente. Resopla con fastidio y se decide a irse antes. Así sea escapándose o consiguiendo que Hojoon lo deje irse.

—Si me dejas ir antes ¡Puedo prepararte una sorpresa! —Ya que tanto insiste en que lo quiere, pues a usar esa credulidad a su favor—. He estado practicando con Soo hacer cosas y ¡Puedo hacer un regalo bonito para ti! Por favor, quiero ir antes.

Lo toma del rostro y le presiona las mejillas. Es la primera vez en su vida que comprende lo que es manipular a alguien, pero... ¿Cómo sería la última? Si consiguió que Hojoon aceptara dejarlo irse con los demás. Bastó con juntar sus labios varias veces y acariciarle un poco el cabello.

— ¿No vas a escribirme ninguna otra carta?

Jimin lo medita un poco.


— ¿Estas bien? Últimamente luces... mal.

—No es nada.

Jin exhala volviendo la vista a la ventana y Jimin hace puchero. Le gustaría que Jin le confiara qué lo inquieta. Son compañeros. Sabe que le pasa: ha estado con emperador desde hace ya más de seis meses. Lo que tienen de estar en guerra. Ve tiene moretones, marcas y renuente a tacto.

Quienes tienen dragón de florecimiento pueden concebir indiferente al sexo. El problema es que en los hombres tarda más. Por ende, mientras más tarde Jin en embarazarse, más veces tendrá que estar con Hojoon. Namjoon baja el libro que lee.

—Esconder el sufrimiento hará que sea más pesado. Deberías hablar. —opina el adolescente.

—No. Estoy bien.

Namjoon blanquea los ojos. Sabe qué hace: no quiere mostrarse débil frente a Jimin. Le llama la atención el papel que se desliza entre las páginas de su libro. Lo desdobla de forma discreta.

Bajo el sol, bajo la luna y bajo la lluvia
Que nuestra alegría sea eterna y mutua
Y que la sonrisa sea genuina, que nunca me falte.
Para joonie.

Jin lo mira con extrañeza por la risa ahogada. Jimin se pone rojo y baja la cabeza ¿Se burla o le gustó? No tiene idea. El viaje continúa tranquilo un rato hasta que se detiene. Namjoon quiere reclamar, ya han demorado y a este paso no llegarán jamás. Jimin da un chillido, arrima hacia Jin y Namjoon igual, de repente el carro se quema. Al salir Namjoon pierde la consciencia culpa de un golpe en la cabeza y Jin abraza a Jimin mientras retroceden.

Son japoneses. Se nota en sus ropas. El grupo los amenaza con las espadas y uno de ellos levanta a Namjoon del suelo.

—Este es como el general lo describió. Lo tenemos.

— ¡No se lo lle...!

Jimin es jalado de nuevo por Jin y evitar lo maten. No sabe a qué se debió ese impulso impertinente se pedir algo. Jimin tiembla los labios, ve cómo se llevan a Namjoon inconsciente.

—No son príncipes.

—Yo diría que son concubinos.

—Sí. De otro modo este no tendría la ropa—hace un gesto hacia Jin—. El niño debe ser su hijo.

—Con ese peinado lo dudo.

Jin se da cuenta de que Jungkook corre hacía unos matorrales para ayudar a Agust a esconderse. Da un manotazo a quien lo toca por la cintura, recibe una bofetada en respuesta.

—Es muy pequeño ¿No importa?

—Yo diría que no es nada que no haya pasado ya.

— ¡Tienen las marcas!

— ¡SUÉLTAME! ¡JUNG...!

Es extraño, porque jamás ha tenido a alguien que lo salve o ayude. Jin está igual o peor que él, pero a lo lejos ve a Jungkook. Escondido bajo la sombra junto a Agust. Ambos ahí metidos. Sin hacer nada más que mirar cómo grita, como llora, como sangra, como el grupo de veinte hombres se turnan para violarlo a él y a Jin como más les place. Uno a uno, sin falta.

No entiende lo que dice, pero sabe que se burlan de él. De ambos.

Y Jungkook solo mira.

Agust solo miran.

Llegado a un punto su mente divaga en tonterías, como que hubiera sido mejor no haber venido, que la carta que le dio a Namjoon ahora está junto a un trozo de su ropa y que no sabe dónde está él. Quizá sí estuviera aquí, sería diferente. O tal vez no.

Lo que más entendió, es que jamás tendría a alguien que lo salve.

Y que está solo.

Muy, muy solo.


—Sé que me entiendes. Tu dragón habla casi todas las lenguas que existen actualmente.

Namjoon bufa. Quisiera hacerse el tonto.

—Iras con nosotros a Japón. Sin duda serás de más utilidad que aquí. —Afirma el capitán despreocupado.

—Tu pelotón no ha venido aquí—repite lo que Ji dice. No sabe hablar bien japonés. Lo entiende, pero armar una conversación es difícil—. Por qué-

—Son solo un grupo de tontos. Ya vendrán —afirma despreocupado—. Lo que nos importaba eras tú y tu dragón. Por no mencionar que asesinar a los dos niños del emperador.

— ¿Niños?

—El heredero y el bastardo. Aunque todos ustedes son unos niños—burla el capitán—. Incluso el kisaeng. Me pregunto si está muerto... ¿Te preocupa? Te pusiste pálido.

Namjoon no dice nada.

—Putas del emperador. Eso dicen los rumores... aunque uno de ellos es estrictamente, el niño del emperador. El niño de cabello azul ¿Te gustan las cosas usadas? —mofa cínico—. Quien sabe, quizá sigue vivo, pero se lo turnan. Debe ser un niño lindo.

Contrólate. Debe estar muerto.

—Y lo traerán aquí. estará junto al resto de mujeres de esta aldea. Te daré alguna, así compensaré el secuestro.

Namjoon.

— ¿Ummm? Que di-

El hombre se echa atrás con un corte superficial en el cuello. Namjoon aprieta la daga en sus manos. La tomó de la mesa junto al capitán. Es una carpa pequeña. Vuelve a intentar apuñalarlo. El capitán lo desarma y antes de que lo golpee, Ji surge y clava los dientes en la yugular del hombre.

CORRE, TENEMOS QUE IRNOS AHORA.

Namjoon toma una botella con agua antes de salir corriendo por debajo de la tela. Nadie se dio cuenta sino un rato después.

Gracias a Ji puede ubicarse a medida que avanza. Perdió los zapatos hace un rato, por lo que va solo con medias. El atardecer tras de él, el cabello suelto y desordenado. Alcanza a ver la estela de humo por los carros quemados y se apura aún más. Ji se le adelanta y al mismo tiempo que el ataca a dos personas, las sombras son lo suficientemente grandes para capturar a quienes están ahí.

El dragón negro ruge y ataca mordiendo y destruyendo a todos a su paso. El piso se inunda con sangre.

Namjoon jadea, suda hasta no poder más y encuentra a Jimin bajo uno de los cadetes. El niño tirita y sufre espasmos tan violentos que ni siquiera parece ser consciente de quién está cerca.

— ¿¡Dónde estabas!?

—En el campamento... Ji ¿Puedes ir hasta donde está el pueblo cercano para que vengan por nosotros?

Está lejos ¿Estás seguro?

—Sí. Es de noche. Kurimjanie puede sola. —Ji asiente y se marcha.

Jungkook ayuda a Jin que está inconsciente. Lo arrima para intentar revisarlo sin saber qué hacer. Agust se acerca a paso lento y temeroso. Tropieza con un cadáver y se mancha parte de la cara y el cabello con sangre. Namjoon ayuda a Jimin a tomar agua y lo deja recostado. Se acerca a Jin para hacer lo mismo.

—Hay... Hay que- N-no sé-

—Jimin es el único que puede curarse y curarlo. Hay que esperar a que reaccione.

— pero no lo-

Soo gorgorea saliendo de debajo de la cabellera de Jimin.

— ¡Ah! ¡Por eso el agua! —exclama Jungkook.

Soo se introduce en la boca de Jimin. Agust ve los moretones desaparecer de él y heridas. Jimin toma un respiro profundo, tose y empieza a convulsionar. Agust lo abraza y le pide que se calme. Soo llega hasta Jin y repite el proceso con el mismo destino. Teniendo a Jungkook y Namjoon para tranquilizarlo.

. . .

—A este paso podrías morir.

Namjoon está pálido, sus labios morados y sudor frío. Ji lleva horas lejos. Tan lejos que le hace daño. Los cuatro acurrucados entre ellos para darse calor en esta noche tan fría. Sin forma de quitarse la mugre, sangre y fluidos que tienen encima. Jimin entreabre los labios.

—Él quería que nos mataran...

Agust lo mira con sorpresa y extrañeza.

—Por eso no vino... nos quería... muertos...

Namjoon pierde la consciencia y una hora más tarde, Ji llega. Cerca del amanecer, una enorme escolta con carros y caballos llegaron a recogerlos.


Mira el cabello cortado de Agust a un lado en la habitación. Lleno de sangre y tierra. Los sollozos copiosos lo interrumpen. Mira sin emoción al hombre que lo abraza.

—No debí dejarte ir. Lo siento. Lo siento tanto mi niño—llora Hojoon, su cabeza recostada en el pecho de Jimin—. No quería que esto te sucediera y-

—Es tú culpa

—Y-yo-

—Quisiera estar muerto justo ahora.

— ¡No! Nonono, no por favor. T-te lo compensaré, t-te daré-

—Por tu culpa me violaron y se burlaron de mi—Continúa con tono monótono—. Ya no sé si quererte.

— ¡TE LO COMPENSARE! CRÉEME. ESTARÁ BIEN. NO PERMITIRÉ QUE SUCEDA ALGO ASÍ DE NUEVO. POR FAVOR, POR FAVOR...

Le hizo feliz verlo así. Rogando y llorando por su perdón. Arrodillado y humillado frente a un niño sin nada. Lo hizo feliz. Muy feliz. Hasta que le pidió algo.

—Si de verdad me vas a compensar, córtate el cabello.

Nadie sabe que el emperador usa un top knot falso por meses. Su cabello tan corto que apenas puede sostenerse la peluca de cabello real. No hay mayor deshonra a un hombre como Hojoon que no tener su cabellera. El símbolo de du virilidad, de su estatus, su hombría, lo que debe honrar de sus padres y tantas cosas más. Jimin estuvo muy feliz de su vergüenza.

Y se la recordaría.

Junto al daño que le causó.

Para verlo ser miserable de nuevo.

Tal como lo ha hecho ver a él por tres años y los que vendrían.

Chapter Text

— ¿Que tienes?

—No sé si voy a poder aguantar seguir aquí por mucho tiempo.

Namjoon se acerca a Jin. Desconoce por qué viene a decirle esto. Le preocupa, puede significar algo muy grave. Jin toma asiento en el suelo y mira alrededor. El monto de libros, registros y demás escritos por personas como Namjoon. Gente importante. Es abrumador saber que hubo tanto antes, habrá tanto después y él es insignificante. Tal como lo que siente ahora mismo.

—No entiendo ¿Qué te sucede? ¿Hay algo más aparte de...?

—Em... empecé a sangrar más temprano—dice en voz baja—. Y el doctor me dijo que fue un aborto—Namjoon abre y cierra la boca—. No dudo que esto será un escándalo y... Y...

—Puedo guardar el secreto. Sé lo que deben traer y cómo prepararlo para que te recuperes—ofrece servicial—. Tranquilo, no tienes que-

— ¿Y que después? Estoy harto de vivir como lo hago ahora—quejumbra en un sollozo quebrado—. No puedo seguir así. Me duele todo el tiempo y no se va de mi cabeza. Necesito irme de aquí.

Namjoon es incapaz de decir excusas para que permanezca en el palacio o la capital. Que desee alejarse hasta lo más apartado posible dentro de Corea. No ha vivido lo mismo que él. No lo entiende y no quiere experimentarlo. Jin aprieta los labios antes de exhalar.

—Me iré apenas me recupere.

—Entiendo...

— Quisiera poder pelear, pero ¿Cómo peleas contra el silencio?

Poco importa lo que diga, lo que haga, acabará en un silencio tan abrumador que será peor a la larga. Su mente lo asesina lentamente. Como si no fuese suficiente saber que debe convivir con quien destruye su vida. Un escalofrío le recorre por la espalda, con el pánico de que esté en su espalda a poco de tocarlo.

—Buscaré un rumbo que te pueda servir. En el entretiempo al menos dile a Jimin ¿Sí? No quisiera que piense lo peor.

—A veces he pensado en matarlo—Admite para sorpresa de Namjoon—. Y quitarle el sufrimiento de una vez. Igual que a Agust. —ríe leve.

—Que extremo.

—Los niños sufriendo me dan dolor de alma.

—Vaya.

—No hay como arreglarlo, ni mejorarlo. Todo estará ahí... Es mejor si no tienen forma de sufrir más y empeorarlo.

Namjoon resopla. No le gusta esa filosofía en lo absoluto.


— ¿Abortaste?

—SHHHHHH.

Jimin queda inclinado atrás por Jin. El kisaeng ve alrededor.

—Necesito que me ayudes a curar. Se va a dar cuenta si no- S-solo ayúdame. Necesito que nada ahí duela.

Jimin asiente incómodo y hace salir a Soo. La dragona bosteza y se desliza hasta ir hacia Jin. Jin resiste las ganas de reírse. Le hace gracia que la forma de sanación esta vez, sea frotarse contra su abdomen. A veces Soo es demasiado tierna.

A pesar de la ayuda, curarse le está tomando un largo tiempo. Los abortos en hombres son complicados. Desde el embarazo es un proceso delicado y Jin culpa de forma directa el acontecimiento con los japoneses. Los tiempos hacen mucho sentido y al mismo tiempo, le echa la culpa a Hojoon. La mala broma o intento de perder a Agust fue demasiado lejos. Más de lo que previó.

Namjoon ha cumplido con conseguir las hiervas que necesita para recuperarse y se las prepara todos los días sin falta. El problema radica cuando el emperador se da cuenta de lo que sucedió. El médico se lo dijo sin pensar, creyó que el monarca ya lo sabía y ahora que lo hace...

— ¡NO LE HAGAS NADA! ¡YA NO...!

Jimin tambalea, habiendo recibido un golpe en la nariz por accidente, sin haber logrado quitar a Hojoon de encima de Jin. Hojoon lo aprieta en el cuello, está a poco de matarlo. Jimin trata de intervenir como sea, detenido por el dragón del emperador que lo sostiene por completo.

—Eres tan inútil que pierdes la única razón por la que te mantengo aquí ¿Eres así de ingrato? Puta mugrienta—Jin intenta recuperar el aire perdido—. Claro, como iba a ser distinto—burla con deje perdido—. Eres igual que ellas dos. Tienes la misma puta mirada de borrego esperando a que lo maten.

—N-no era mi inten- nonono, por favor no, se lo pido, no- Jimin-

Jimin cierra los ojos, su cara arrugada y llorosa de pánico. Escucha a Jin quejarse y los suaves jadeos de Hojoon. Se repite un par de veces nada más, pero con eso es suficiente para que Jin llore, incómodo por el semen en sus entrañas.

—Te voy a embarazar... solo para tener a tu hijo y tenerlo como tu reemplazo—Amenaza y Jin empeora en su llanto—. ¿Quieres que te demuestre que puedo hacerlo?

—Fue un accidente, de verdad, le prometo que no lo hice a propósito. Y-yo-y-

—Te tengo aquí para reemplazar a Agust y ni siquiera eso haces bien; Agust será un buen ejemplo para que veas que le va a pasar a tu niño apenas cumpla cinco años.

Jin respira acelerado, muerto de pánico ante la idea y lo que implica. Hojoon se dirige a la salida y cae por un tropiezo tonto. Jimin mueve la cabeza para alejarse el cabello de la cara. Tan líquido que hizo un pozo en el suelo y el emperador resbaló. El niño le hace gestos a Jin para que salga rápido. Con ayuda de su dragón Jin logra darse a la fuga, dejándolo ahí para que vigile. Iría por Agust a esconderlo en donde sea hasta que el emperador se tranquilice.

—T-tú-

Da un grito angustiado por el golpe directo a su cara que le rompe la nariz. Aquello continúa un rato, hasta el punto de dejar al emperador jadeando de cansancio. Jimin con la cara hinchada y roja sin saber de dónde viene la sangre exactamente. Hojoon lo toma del rostro.

—No te atrevas a traicionarme ¿Entendiste? Tu no- Escúchame bien—Lo sujeta mejor, la baba se le escapa y apenas puede ver por un ojo—. Tu no quieres que yo me enfade de verdad contigo, que te trate como los demás. Se obediente como hasta ahora y esto no sucederá ¿Entendiste?

—Sh... sig...

—Te pregunté si entendiste-

—Sh... síj, m-mni se... or...

—Bien. Ahora, iremos por Agust y Jin—Jimin siente la mano en el rostro—, pero solo escucharas mi voz.

Y silencio.

No puede ver casi nada.

Y solo escucha que Hojoon le ordena cosas. Desconoce que pasó después, se desmayó por el dolor y el silencio.

. . .

—Lo siento, de verdad lo siento... Y-yo... lo lamento, por favor perdóname, perdóname.

Es patético. Es repetitivo. Es ridículo. Es miserable, pero le gusta verlo así. Quitarle el pelo que no es suyo y empujarlo lejos sin que haga otra cosa que gatear hacia él pidiendo perdón. Borracho e idiota. Jimin no aguanta con tantas cosas acumuladas dentro de él. Que son demasiadas para un cuerpo de ocho años.

—Si de verdad lo lamentas, córtate un dedo.

No pensó que lo haría y aunque no lo esperaba, no lo detuvo de hacerlo. El dedo meñique que rueda por el piso y la sangre que brota. Sin embargo, no es suficiente, se siente tan extraño. Tan rabioso, ansioso. Toma la falange y se la mete en la boca, lo fuerza a tragárselo, incluso si se ahoga un poco y después de eso, el hombre se le abalanza encima a besarlo, a acariciarlo. A hacer lo mismo de siempre con él. Jimin mira al techo toda la noche.

Pensar que la noche pasada, este mismo hombre violó a su hijo por cumplir una amenaza; el mismo hombre que provocó que tenga un ojo hinchado y se le torciera un diente. Este hombre patético, miserable y que se comporta como un perro que mete y saca el pene en el culo de un niño, pidiendo su perdón.

Es tan ridículo...

Tan absurdo...


— ¿Jimin? ¿Qué haces aquí?

—Yo ¿Valgo de alguna forma?

La pregunta sorprende a Namjoon. Más profunda de lo que nunca ha dicho el niño en realidad. Que lo venga a decir estando como está también llama la atención. Sin nada de ropa, el cabello en la cara y las marcas que sanan lentamente bajo su mirada. Se percata de los ojos apagados de Jimin, como si de alguna forma, llegó a una realización desagradable.

—Por supuesto que lo va-

—No seas condescendiente ni me tengas lastima—exige Jimin, cortante y seco—. ¿Valgo algo?

Namjoon se detiene a pensar, sin saber desde que punto tomarlo y que sea bueno ¿Quizá su dragón? Es viable, pero no sería hablar de él, sino de Soo.

—Supongo que no. —murmura por la falta de respuesta de Namjoon. Camina para ir a su habitación. Detenido por ser cargado de repente.

—Sí vales, quienes sobreviven a lo peor valen más que nadie.

Jimin se queda recostado de Namjoon un rato. Ve a Ji que flota a un lado. En silencio. Sin agregar o contradecir las palabras de su usuario, ansioso como si de alguna forma, esto es normal, sin saber cómo. Jimin se relame los labios antes de decir una cosa más:

—Si rompes un jarrón, no va a valer nada, a diferencia de cuando está completo. En realidad, no valgo nada.

Lo deja en su habitación. Jimin no usa el futón se recuesta en una esquina cubierto por mantas y se duerme ahí. Namjoon cae en cuenta de que esto sucede, porque no hay nadie que controle o pueda convencer al emperador.

Porque no hay consejero.

No uno funcional. Hojoon no lo escucha a pesar de que ya tomó el rol formalmente.

Y que, si él hiciera su deber pertinentemente, quizá esta tragedia, tal como la guerra, terminarían.

Chapter Text

El tiempo pasa, la guerra empeora, el emperador empeora, su situación empeora. Se atrevió a exigir que tatuaran a Agust una mugunghwa en la espalda. De forma extraoficial decidió hacerlo un kisaeng, un Samsu. Agust desconoce por qué sucede a diferencia de Jin y Jimin. La razón es tan absurda y tan miserable que solo dan ganas de llorar.

Jin ha tenido demasiados abortos. Todos causados por el estrés y el miedo que le da el futuro que pueda tener lo que sea que salga de sus entrañas, pensar que tendrá el mismo futuro que el príncipe; mismo principe que ayuda a esconderse para que no sea tocado por Hojoon. Viven de forma miserable. El consejo en consciente de todo lo que pasa y no le importa.

Importa la guerra. Los problemas familiares son irrelevantes. Sobre todo ahora que se puede decir que están por encima de Japón.

De guerra es lo único que se piensa.

Lo único que se habla.

Lo único que se hace.

Jimin continúa en la misma rutina, ha dejado de llorar tanto, ha dejado de hacer ruido. Incluso boca abajo, con el pene del emperador entrando y saliendo de su culo sangrante, no hay sonido fuerte. Tan solo quejidos ahogados y mínimos, con el resalte de las cursilerías y tonterías de Hojoon. Diciendo cuan buen lo recibe, cuan dispuesto está a recibir su semen y lo bien que lo ha cuidado para que sea solo suyo. Es patético y a Jimin no le importa.

Puede considerarse que se ha vuelto frío. Agust lo piensa así por la forma en que esos ojos azules han perdido brillo. Hay algo que se quebró.

— ¿No quisieras irte de aquí?

— ¿A ser puta de todos en un pueblo? No, gracias. Incluso si es una basura, no soy tan estúpido. —responde Jimin con acidez.

—Sí. Supongo que sí—Coincide Agust—. Nacer príncipe y acabar de puta del emperador. Nunca esperé que esto pasara. Creí que moriría rápido al menos.

Jimin infla las mejillas.

—Al menos serás emperador y nadie podrá hacerte nada. Yo tendré que ir a la calle.

—No tienes qué.

— ¿Me mantendrás aquí?

—Si.

Jimin exhala. Se pregunta si habla en serio.

. . .

—Hoy has sido un niño bien portado, así que te daré un premio.

Agust jadea boca arriba en el futón, su cabello rubio húmedo y desperdigado; lo sorprende el peso que tiene encima y que algo rodee su miembro. Jimin da un quejido, sentado hasta abajo encima de Agust. El príncipe lo mira con confusión. El emperador acaricia a Jimin en el pecho y dice mil tonterías que no ameritan atención. Agust jadea y gime por el movimiento de Jimin sobre su pene. El cabello azul frío por lo húmedo que es.

— ¿Que se siente ser hombrecito por una vez? ¿Ummm? Te estoy permitiendo algo muy importante.

Jimin queja en voz baja, Hojoon le mete más dedos. Agust acerca la mano al pene de Jimin y lo masturba. Incómodo de la falta de genitales y la cinta que hay amarrada en el pene atrofiado.

Al menos Jimin puede decir que Agust tuvo un buen gesto.


Namjoon se ha vuelto frío con el tiempo. Dejó de mandarle notas y no les habla a menos que coincidan en espacio por casualidad o deban pedirle algo. Es distante, muy distante. Incluso parte de su personalidad torpe y risueña se esfumo. Vive metido en registros y libros, hablando con profesores y ancianos para continuar empapándose de lo necesario, que Hojoon le escuche al menos en dos o tres cosas para no perder tantas tropas. A Jimin le da igual. Quisiera que sea a quien más recuerda y a quien continúa escribiendo notas. Dirigidas a "joonie" y que nadie sea capaz de discernir si son para el emperador o el consejero. 

De nada sirve. Namjoon no las recibe. Es como si dejó de importar para él. Curioso que fuese después de todos los problemas serios. La psicosis y la paranoia lo llevan a pensar que es su culpa. Que ahora le da asco por ser casi a honra la puta del emperador. Si esa es la razón, no lo culparía.

Al final, realmente no vale nada.

—Haz cambiado mucho. —dice Jungkook. Jimin mira el estanque con los peces que van de un lado a otro. Se siente similar. Un pequeño pez en un pequeño estanque en espera de que el dueño lo alimente o decida qué hacer con él.

—No lo sé, no recuerdo cómo era antes. —admite sincero. Su tiempo con su mamá y su papá ahora es borroso. No recuerda sus caras, sus voces, como era su pueblo, su casa, la gente con la que jugaba y fue niño. 

Ya no puede considerarse como un niño. Diría que apenas puso un pie en este palacio, dejó de serlo.

No quiere ver a Jungkook. Aunque está arreglado, sabe las heridas, golpes y cicatrices que hay bajo la ropa. Todas venidas de gritos y castigos por ayudarlo a él y Jin a esconderse; ser acusado de acostarse con ellos y un millar de tonterías. Todas las que surgen en la mente de Hojoon, en apreciación a lo apuesto que su hijastro se ha vuelto.

—Quizá me manden a pelear.

Hojoon quiere mandarlo lejos. Deshacerse de él y Jimin no quiere que suceda.

—Yo me encargo.

—Jimin-

—Qué más da—musita acuclillado—. Tendré que hacerlo de todos modos. Que valga la pena me dará en que pensar mientras pasa.

Jimin pide cosas al emperador. A más borracho este, es más probable que lo haga y ligeramente en dependencia de que se trata: si es sobre Agust, no puede pedir nada; por Jin tampoco, pero Jungkook está tan fuera del radar que duda que le importe, nunca habla de él y aunque tenga la psicosis, Hojoon no los puede ver como un par íntimo. Jungkook se acerca a él y lo abraza con mucha fuerza, Jimin exhala.

—No te sobre esfuerces y no creas cosas que no son.

Que extraño. Todo en lo que cree es la realidad que lo lleva apuñalando por casi cinco años.

. . .

—Necesito que me ayudes. 

Jimin ladea la cabeza. Jin está poco más que destruido. No se arregla, pasa mucho tiempo en pijama y no se levanta de cama. Que lo hiciera hoy y diga esto lo preocupa. El cabello rosado que le cae por la espalda y los hombros cuan largo es, llega al piso sin dificultad. Sabe que abortó hace dos semanas. Apenas está recuperado del tema. 

—Me voy a escapar esta noche—anuncia y Jimin entreabre los ojos—. Iré al sureste y… Necesito que distraigas al emperador. Por favor, ya no puedo estar aquí. —afirma Jin con tono lloroso.

Al principio, siente rabia. Jin quiere irse y no solo va a hacerlo en solitario, sino que le pide distraer al emperador. Que mientras él aguanta al hombre mayor, pueda darse felizmente a la fuga. Cuando antes intentó convencerlo de que huir era imposible, una tontería y que podría acostumbrarse. Que la situación mejoraría. Para este punto se siente tan…

Indolente.

—Claro.

. . .

— Él está mirándonos.

—Lo sé. Así fue como lo pidió y necesito.

Jungkook traga grueso. Jimin se deshace de la mayor parte de su ropa, se sienta sobre Jungkook y lo besa. Acaricia su cabello, hombros y le quita la ropa poco a poco. Hojoon observa desde un agujero en el papel, se masturba sin apartar la mirada, excitado de cómo se mira Jimin bajo Jungkook. Que gima y se retuerza placenteramente ahí, pero no más que consigo. Es lo que más le gusta de verlo con otros: la diferencia entre los demás y él. Nadie lo hace gemir igual, nadie lo hace lagrimear igual, nadie llena su culo de semen como él. Haciéndolo el único que realmente lo merece.

Mientras esto sucedía y cuando tuvo que ir con él para escucharlo en sus desvaríos de que es su único hombre, Jin escapó. Se llevó ropa, prendas y robó un caballo del establo. Poco después, Jimin se enteró que, por el aborto, Hojoon quería enviarlo a consumirse en el ejército peleando contra japoneses.

¿Quita el rencor que siente? No. Para nada. Lo odia. Se fue y lo dejó aquí…

Quizá está destinado a que lo abandonen.

— Ahora debo deshacerme de Jungkook también… para que no quieras repetir esta experiencia.

Jimin suelta aire. Todo va tan… mal.


— ¿Disculpe?

—Entra hoy en su habitación y haz lo que quieras con él. Tienes mi permiso.

Namjoon permanece con la cara arrugada y el emperador se marcha. Vino solo a decirle que puede ir a tener sexo con Jimin. Desde que Jin huyó ha estado extraño, pero no esperaba algo así. Solo lo que ya sucedió: tiene pensado que Agust tome ese lugar vacante. Asqueroso. Ji surge y mira con reprobación a Hojoon que ya está lejos.

—Ni siquiera con toda la guía del mundo tendrá remedio.

Necesitamos a alguien más.

—Nuestra única opción es favorable.

Indudablemente… Es joven, es manipulable.

Namjoon se dirige a donde esta Agust. Acostado en su habitación. Sus ojos verdes viendo el techo. La dragona ansiosa y malhumorada que se mueve en el pequeño espacio. Tienen esperanza de que Agust sea un buen emperador. Es joven, cierto, pero con la guía adecuada será perfecto. En tanto se deshaga del actual consejo de gobierno. Ese grupo de hombres viejos que se divertían a costa de Jin y ahora buscan de tocar a Jimin sin obtener el permiso. En lugar de preocuparse por tener cuatro años de guerra sin aparente final a la vista.

Y no fue al cuarto de Jimin. Se quedó en él suyo, fantaseando con haber ido y desgastándose la mano como siempre: quiere tocarlo, ansia tocarlo, pero es incapaz hacerle ese daño. Sabe que alguien más fue en su lugar y se pregunta si tomó la elección correcta.

. . .

—Nadie te quiere—afirma Hojoon en jadeos—. Mi consejero no quiso venir por ti—Jimin aprieta los labios—. Y Jin te abandonó ¿Lo ves? Solo me tienes a mí. 

Se deja mover, apretar, morder y considera que tiene razón. No tiene a nadie. Solo a quien lo viola todos los días y es el causante de sus desgracias junto a las pocas ganas de seguir viviendo. Le recuerda que dijeron la vida en la calle es dura. La calle te traga.

Pero ¿La vida de la nobleza? Te mantiene vivo para avergonzarte, hacerte sentir que eres menos que nada y aun así arrastrarte como un desecho a que la muerte suene más atractivo que seguir viviendo.

Chapter Text

—Tendría que pedirle ayuda a China.

— ¿Ah?

Namjoon vino con una simple pregunta a Agust: ¿Qué manera tiene de acabar la guerra? Y su respuesta no solo es parca, sino confusa tanto para Namjoon como para Ji. Esperaban algo más concreto y quizá agresivo de su parte. Es natural en él. Aunque con lo callado que es desde hace un tiempo, es un milagro que responda.

—Por la explotación de gente con dragones nos quedamos sin mucha gente, estamos perdiendo casi todo aun cuando "estamos ganando"—explica con voz monótona viendo afuera—. Necesitamos ayuda... y recursos... y apoyo... solos no conseguiríamos nada.

—Y ¿Cómo piensas conseguir eso?

—El emperador de china es Yut-Xing, lo recuerdo... Estaría dispuesto a un acuerdo si lo permito hacer más ruta de comercio, permitir que su gente pueda pasar aquí; hay más territorio y recursos a diferencia de allá. Incluso donde lo hay, no hay casi nadie que lo trabaje. Mientras nos recobramos y le prometemos enviar trabajadores... daría ayuda.

Es un plan muy a largo plazo que personalmente, a Namjoon le gusta. Pretender que todo se arregle en un año o dos es pedir demasiado y es cierto, Yut-Xing es relativamente amigo de Agust. Es el único príncipe que en su momento, hablaba con él. Cuando se hizo emperador dejó de venir, principalmente por las asperezas que hay entre ellos y los coreanos. Impulsado por Hojoon que prefiere mantenerse aislado y sin ayuda.

Un esquema egoísta y extraño de gobierno que como en estas situaciones, resulta poco viable.

—Podemos conseguirle hablar con él.

Agust gira la cabeza y su mueca demuestra extrañeza.

—Queremos deshacernos de Hojoon y usted es un heredero más que perfecto para tomar su lugar.

Agust se percata de que Ji está atrás suyo, el dragón de aspecto antiguo que esta vez no juzga con la mirada, sino que tiene la genuina decisión de hacer lo que Namjoon acaba de decir: convertirlo en el emperador de Corea.

—Eso claro... si está decidido a que la guerra termine y arreglar lo que su padre destruyó.

—Yo... no...

—Díganos: si no es usted ¿Cree que alguien más lo hará?


—No, no tengo idea de dónde están.

—Oh.

Jungkook se muestra triste hacia Jimin. No comprende por qué Namjoon no confió que él pueda guardar el secreto. Lo que hace con Agust es muy importante y también muy beneficioso para todos ellos ¿Por qué no decirle al kisaeng? Luce cada vez más apagado y desmejorado.

No corporalmente. Se ve bien como siempre. El cabello azul brillante, la piel tersa, el cuerpo pequeño y de aire cada vez más afeminado por la castración temprana. No obstante, es imposible no sentir escalofríos al ver sus ojos. Los que demuestran todo lo que ya saben de sobra.

Él es igual a Agust.

Igual a Jin.

La diferencia es que es el único que queda aquí.

No tiene nada más que hacer o a donde huir.

Jin es Haengsu, puede unirse a cualquier casa de kisaeng a pesar de su edad. Ser profesor, ser enfermero o costurero. Jimin no tiene esa alternativa porque nunca acabaron de enseñarlo. Hojoon se esforzó tanto en hacerlo dependiente de él que mantuvo su estatus de Samsu a pesar de permitirlo bailar y cantar.

—L-la verdad-

—Me tengo que ir. Con permiso.

Se retira a paso lento y Jungkook envía a Kurimjanie a ver qué hará. Jimin entra a su habitación y apenas unos minutos después de aguantarlo su peinado se deshace, su rostro se enrojece, los ojos aguados y el llanto de angustia sale a relucir. Aguantando los quejidos, permanece en silencio y Soo surge de él, lo rodea y abraza con sus aletas y cuerpo.

—Tú no vas a abandonarme nunca ¿Verdad? —pregunta Jimin, toma el hocico de la dragona que gorgotea y junta la cabeza con él. Kurimjanie surge, dándole un empujón con la cabeza y uniéndose al abrazo.

Todos se van

Y él se queda aquí...

— ¿Qué tienes? —pregunta Hojoon acercándose.

Solo con Hojoon.


— ¿Por qué toses sangre últimamente?

—Me pidieron tomar algo para hacerme resistente, pero creo que solo me matan lentamente.

— ¿Qué es?

—Ricina.

Jimin ladea la cabeza. Recuerda eso, se comió algunas semillas sin querer. Su mamá lo tenía para pacientes muy graves que decidieran acabar con su vida.

—Namjoon también lo toma, él sangra menos—Añade Jungkook—. Aunque no soporta olerla, se desmaya.

—Ah...

—Sí, son entrenamientos extraños. —admite Jungkook.

— ¿Todos pasan por lo mismo?

—No, solo algunos soldados y el consejero. Así se evita que el dragón del conocimiento se vaya a un lugar desconocido.

Jimin se da toques en la barbilla. Qué curioso.


—Necesito asesinar a Hojoon.

Nunca pensó que una frase así lo pudiera hacer tan feliz. Como si alguna forma, estos dos años de Agust yendo y viniendo en planificaciones casi clandestinas, fuesen compensadas con algo tan simple. Da un vistazo fugaz a Namjoon. A estas alturas, es casi un desconocido. Vuelve hacia Agust.

— ¿Por qué me dice eso?

—Eres el más cercano al emperador. También quien ha conseguido hacerlo llevar a cabo cosas como cortarse el cabello y hasta dos dedos—Jimin da una risita de deje infantil. Retorcido hasta el hartazgo—. Nuestro verdadero problema, es su dragón.

—Envenénelo.

— ¿Envenenar?

—El dragón refleja a su usuario. Por eso a más herido y capaz esté, será menos capaz de usarlo. En mi caso, Soo se cura a sí misma y a mi todo el tiempo. Por eso no crezco mucho.

—Es como rejuvenecimiento constante... —medita Namjoon con una mano en la barbilla.

El emperador tampoco ha cambiado mucho. Debe ser por esto. Más motivos para mantenerlo aquí.

—Debe ser un veneno fuerte. —añade Agust. Jimin ladea la cabeza con una sonrisa.

—Yo sé cuál.


—Está un poco amargo...

Hojoon siente desagrado por la comida y la bebida. Sabe amargo. Le duele la barriga y Hoesseksori no está mejor. Jimin come en tranquilidad, su plato pequeño y con apenas cosas, sin beber nada.

—Creo que sabe bien. —opina en voz baja con una sonrisa suave.

Hojoon continúa comiendo hasta empezar a ahogarse. Jimin lo mira desde su lugar hasta levantarse y tomarlo de la cara.

—Te noto enfermo.

Hojoon siente sus intestinos retorcerse entre ellos, hacerse un nudo gigante. Es desesperante. Se aferra a Jimin con la idea de que así se sentirá mejor. El kisaeng le da la falsa esperanza de que irá a su habitación para consolarlo por el malestar. Hojoon camina tambaleante, sin darse cuenta del estado paupérrimo de du dragón. Namjoon y Jungkook entran al comedor. El par con la nariz sangrando por el olor a ricina en el ambiente. Hoesseksori trata de incorporarse por la aparición de los dragones de los tres ahí de pie. No tiene tiempo, atacado con violencia y recelo.

En tanto Agust transforma en jade a Hojoon y lo hace explotar en pedazos.

Siete años de guerra que terminan con una muerte.


Pasea por el palacio en total tranquilidad. Jungkook ahora tiene su casona, Namjoon por igual, lleno de libros como no puede ser de otra manera. El palacio se siente vacío. La coronación de Agust dio bastante miedo. Asesinó a todo el consejo y puso sus cabezas en picas en torno al palacio, los cuervos se los siguen comiendo; anunció la sociedad con China y está pactado una reunión con el emperador de Japón para detener la guerra oficialmente. Llegar a acuerdos que beneficien a ambos ahora que Hojoon no está para arruinarlo.

Su ausencia se siente tanto... Hay ruido. Jimin adora escuchar ruido. Es encantador que el silencio se detuviera, así no sea dentro del palacio. Ha pasado este mes paseando por los jardines y pasillos solo para disfrutar que todo terminó. Asiente al aviso de que el nuevo emperador lo llama para hablar con él en el jardín oeste. Donde están los estanques. Jimin deja ir a Soo para que juegue.

— ¿Sucede algo?

—Quiero que te vayas.

Jimin parpadea repetido y balbucea sin sentido un instante.

—No... entiendo ¿Irme? ¿De aquí?

—Uno de los errores de Hojoon fue tener a un niño de Samsu. Vete.

Y con esa forma tan seca de decirlo, quedo con solo una semana para recoger lo que fuese suyo e irse a la casa de Kisaengs. Quizá para no volver a pisar el palacio imperial nunca más. Si bien no esperaba favores ni nada por haber ayudado, no pensó que sería desechado así, Agust había prometido que no haría algo así y ¡Lo hizo!

Aunque ¿Cómo iba a ser distinto? Si no es nada. Nunca lo fue, nunca lo será y ahora solo le queda esperar a sus veintidós años para dejar de ser kisaeng...

Lo que, en realidad, nunca pudo ser.

Chapter Text

Ser señor de la casa está sobre valorado. Es un fastidio. Principalmente porque parece que nadie sabe hacer nada sin que se los diga. Es especialmente estresante en estos siete meses que han transcurrido desde que Agust es emperador de Corea. La guerra terminó, están en muy buenos términos con China, Japón aceptó la disculpa dada por Agust y la oferta de hacer una asociación como las tres grandes naciones que son.

Es mucho para solo estos meses, en realidad. Se siente agotado, pero satisfecho. Sabe que Jungkook anda por ahí asegurándose de que a todos los grupos japoneses de ataque sepan las buenas nuevas antes de continuar.

Comunicarse es complicado, deciden tener compasión al respecto. De la misma forma que Japón lo tendrá con los grupos que quedaron allá. Decide salir a pasear para despejar un poco su mente. Para nada. Todo se siente monótono y no entiende del todo por qué. Asume que es culpa de Ji. Ser tan homogéneo con él. Su dragón no disfruta de nada que no sea absorber como esponja conocimiento nuevo. Es una especie algo aburrida.

Lo distrae ver una larga cabellera azul, justo frente a él. Contrasta con la ropa blanca y rosa que viste. El jeonmo de flores rojas y velos rosados. Camina un poco más rápido para alcanzarlo y le toma del brazo, ocasiona que se gire.

— ¿Se le ofrece algo?

Guiña repetido, Namjoon suelta el agarre con el rostro ligeramente rojo y el corazón alborotado. Jimin inclina la cabeza con suavidad en espera de que hable. El rostro maquillado de forma tenue. Excepto los labios gruesos coloreados de vibrante carmín. Un color agresivo contrario al apacible de sus ojos delineados en negro.

— ¡Jimin! ¡No te quedes atrás!

—Con permiso. —reverencia Jimin antes de continuar con su camino.

. . .

— ¿Jimin? Él no está en el palacio hace meses ¿Que te hizo pensar que se quedaría ahí? —increpa Jungkook casi sorprendido de que Namjoon pensará que el kisaeng estaba ahí aún.

—Nos ayudó bastante, por ello pensé que tenía cierta inmunidad. No que había regresado a la casa de Kisaengs.

Jungkook queda con expresión incómoda y Namjoon asume por qué. Todos fueron relativamente echados de ahí también. Por eso tienen casas tan enormes y bien hechas. Pertenecían a miembros del consejo. Agust cedió las propiedades sin pensarlo. No obstante, puesto que Jimin no tenía ningún puesto real ahí, pensó que lo dejaría en el palacio como la amistad que es.

No tirarlo a la calle a sabiendas de que solo podría ir a la casa de Kisaengs a continuar como Samsu.

— ¿Lo viste?

—Sí. Exceptuando el maquillaje y la expresión, sigue pareciendo un niño.

—Ummm...

—Me preocupa un dragón así perdiéndose. No sabemos casi nada de él. Son muy raros y está desperdiciándose.

Jungkook evita reírse o decir nada. Namjoon buscar una excusa para hablarle. No lo sorprende. Solo Hojoon ignoraba ese extraño magnetismo y atención que se demostraban mutuamente. Para Jungkook sería bastante normal que Namjoon vaya por él ahora que tiene la forma de tenerlo.

Aunque dicho así, suena a que habla de un perro.


—Puede pasar.

Namjoon se introduce a la habitación y tose o la cantidad de humo que hay. Jimin abre las ventanas antes de dar una calada profunda a su pipa. Suelta el humo en una nube densa. Namjoon se percata de que Soo dormita en una esquina de habitación, en un futón húmedo y arrugado.

— Lo siento. Vino un capitán japonés y quería que usará kimono ¿Quiere algo en especial?

Suena tan ajeno. Como si ni siquiera sabe quién es.

— ¿Un capitán japonés?

— De paso para volver a Japón.

—Ah.

— ¿Y bien? ¿Quiere algo en especial?

Para Jimin es obvio que trata de no verlo. Sus ojos desviados a cualquiera cosa antes que mirar cómo está semi desnudo con el kimono sostenido por sus codos; permite ver su pecho, la marca azul metalizado en su espalda y la mugunghwa de largas y enormes raíces espinosas. Namjoon demora un poco en organizar sus pensamientos.

—Vinimos para ofrecerte un lugar en nuestra casa—Jimin se sienta con las piernas juntas y continúa fumando. Asume que el plural es por Ji—. Tu dragón es una especie que no tiene documentación y necesitamos escribir al respecto.

—Que motivo tan raro para ver a un Samsu. —comenta burlesco. Namjoon se aproxima y lo toma del rostro para hacer que lo mire a la cara. El cabello que ondea culpa de su composición acuosa y similar a un río que fluye.

—Tú y yo sabemos que eres más que un Samsu.

— Un mazacote de lágrimas y pánico.

—Un kisaeng de verdad—Lo suelta y Jimin frunce algo las cejas—. Si nos brindas tu ayuda prometo ser tu profesor, hacer que te proporcionen clases de música, danza, canto, enfermería y costura; junto a vivir sin la necesidad de que otros hombres vengan a acostarse contigo.

—Y apenas tengas lo que querías, me tires a la calle. —Jimin da toques a la pipa para tirar la ceniza. Namjoon exhala con cierta tristeza.

—No-

— ¿Lo sabías? Apenas un mes después, tuve que irme del palacio y no acabe de llegar cuando todos los nobles de la zona vinieron a pedir mi compañía—Enciende la pipa de nuevo—. Porque la puta del emperador ahora es de uso público—Suelta humo—. Me dio igual. Como todo.

—Quieres ser más que eso.

Namjoon sabe que es así, al mismo tiempo que entiende su renuencia. Sería como antes. Alguien de poder político que se aprovecha de sus carencias y lo tirará apenas haya tenido lo que buscaba. Jimin se encoge de hombros.

—Si me ordena ir, iré. Esta conversación peca de inútil, mi señor. —notifica inclinado hacia un lado, con el cabello cayéndole por los hombros. Namjoon exhala, sí, supone que es inútil.

Aunque al mismo tiempo es extraño lo ajenos que se sienten, como en realidad es todo lo contrario.


—Esta será tu habitación. Haremos las pruebas y exámenes para tu dragón a partir de la tarde, cuando esté de regreso del palacio imperial—Jimin analiza brevemente la habitación. Es grande, ordenada, bonita y está frente a un estanque muy grande con una fuente de bambú donde algunos pajarillos se detienen a beber agua—. La biblioteca está al fondo de la casa, puedes pedir que te muestren dónde está y el comedor está a seis puertas derecho de aquí.

— ¿Quiere que comamos juntos? —cuestiona Jimin por cerciorarse.

—No veo por qué no.

—Porque soy servidumbre y en el peor de los casos, un espécimen científico.

—No es el caso, por lo que comeremos juntos al menos la cena, si no estoy muy ocupado—aclara. Jimin asiente—. Tenemos entendido que no seguiste estudiando nada de teoría en la casa de kisaengs.

—Me dijeron que soy un caso perdido porque soy muy viejo para le nivel que debería tener. —responde dejando a Soo salir para que revise cuanto guste.

— ¿Viejo? Tienes catorce años. —Añade Namjoon disgustado y casi fastidiado.

—Y solo me quedan seis años de ser kisaeng antes de que me retiren y deba buscar un burdel—repone Jimin con acidez—. Entienda, mi señor, que perdí mucho tiempo.

—Me doy cuenta.

No dicen nada al respecto. Namjoon lo deja solo. Jimin toma asiento y Soo se acuesta junto a él. Jimin le acaricia la cabeza con cariño. Quiere pensar que al menos aquí será más tranquilo, sin preocupaciones y enfocarse en algo más que no sea su propia cabeza que se silencia de repente. La fuente haciendo ruido lo alivia y adormece.

Deja de pensar tantas tonterías.

Namjoon mira a Ji con irritación.

Cumpliste con lo que querías. Tiene un futuro asegurado como costurero o médico. Es suficiente.

—No puedes engañarme. Tú y yo sabemos que estando castrado no lo dejarían. Lo destinarán a lo mismo que-

Ambos paran de discutir por escuchar la voz suave. Jimin indudablemente. Canta en voz alta, por lo que se escucha a través de las paredes. Namjoon se pone rojo y continúa su camino. Ji da un bufido. De nuevo, este niño de cabello azul de nuevo va a causar estragos en su usuario.

Chapter Text

Namjoon se ha dado la tarea de vigilar que tanto hace Jimin durante el día en casa. Dejó a Ji a cargo del tema y así ver a través de él. Le llamó la atención que no haga nada extraño o pase el día de vago cuando tiene la oportunidad. En su lugar práctica mucho leer, lo ha visto tener auténticas crisis por no saber cómo leer una palabra muy larga o no saber pronunciarla. Es tierno, más de lo que se esperaría. Aunque lo enseñó, no es algo que pudiera practicar mucho por lo que no lo sorprende que esté así de complicado.

Aparte de leer e intentar escribir práctica un poco de baile antes de irse a sus clases de danza y canto en la casa de Kisaengs. Francamente, Namjoon esperaba un poco más de relajación, que se diera el lujo y oportunidad de vivir cómodo sin tener que hacer nada. Al contrario, luce igual de obligado a que fuese un cliente de verdad.

Y no lo es. No considerando que hablan de un kisaeng Samsu. No obstante, Ji sabe que hay una segunda razón por la que Namjoon quiere vigilarlo todo el tiempo: le gusta. Tan simple y banal. Jimin es innegablemente un niño muy lindo y llegado a este punto, muy sexual. Accidental o no, sus movimientos y expresiones son provocativas y teniendo Namjoon veinte años es natural la provocación.

Después de todo, es algo que ha existido desde casi siempre. La urgencia ridícula por verlo. Así fuese haciendo nada. A él le gusta fijarse en los detalles. Los ojos, los labios, el cabello que pierde forma de repente si se desconcentra, las posturas, los gestos. Namjoon no ha hecho sino escalar en su necesidad de apreciación al kisaeng. Ji lo hace mantener los pies en la tierra por fortuna.

De otro modo se irá flotando de tanto en esa cabeza fantasiosa y cuerpo reprimido.

—No hay mucho sobre los dragones de agua y me llama la atención, considerando que es muy natural que los concubinos y concubinas posean uno para serlo—relata Namjoon tomando asiento—. Así que documentaré todo lo que seas capaz de hacer. Lo básico ya lo tenemos. Curación, rejuvenecimiento-

—Es un poco más complicado que eso... —Interrumpe tímido y Namjoon levanta una ceja.

— ¿Uh?

—No puedo hacerlo si no hay humedad en el ambiente. Soo absorbe el agua que tiene alrededor, si no la hay, puede secarse.

— ¿Secarse? ¿Ella no está seca nunca?

—No. Solo tiene pelaje porque así es más propensa a empaparse de nuevo. Me da calor estando así—Jimin siempre está húmedo. Sea el cabello, la piel, de algún lado segrega líquido—. Si se secara, ambos moriríamos.

—No pensé que fuese tan drástico. Creí que podía mantenerse más a costa tuya.

—Yo vivo a costa de ella.

Ambos ven a la dragona que intenta llamar la atención de Ji, agitando las aletas frente a él y Ji con cara de fastidio. Namjoon resiste reír, es como ver a una niña linda intentar conquistar a un anciano cascarrabias.

—Y curas.

—Porque los demás tienen agua dentro de ellos.

—Bien, entonces eso ya está claro—Sostiene su manga al anotar la aclaratoria de que puede morir si no hay humedad o agua en su sistema—. Tal como los demás dragones elementales, debes ser capaz de controlar tu elemento ¿Puedes?

— ¿No sé? Nunca he intentado hacerlo.

—Entonces es un buen momento.

Soo va con Jimin y Namjoon deja un tazón con agua limpia. Jimin mira a Soo y luego al agua. Lo único que se le ocurre es levantarla toda del tazón. Fruncir las cejas y casi meter la cara en el tazón no hace efecto. Ji se aproxima, hay algo, una especie de fuerza, pero no es lo necesario para hacer que suceda. Le llama la atención que ni siquiera Soo sepa que hacer. Hasta ahora, todo lo que sacado por pura suerte. No por práctica o conocimiento.

—Tal vez si haces algo con las manos. —propone Namjoon.

Jimin toma un profundo respiro y su peinado se suelta. El ondeo y aspecto líquido le dan a Namjoon algo con lo que distraerse del todo y es ¡Terrible! Porque deja de analizar y solo medita en lo bonito que se mira, preguntarse cómo se vería bajo el agua ¿Brillará? ¿Será solo cabello y no lucirá como agua? Vuelve la mente a lo que sucede.

Jimin mueve las manos de manera muy delicada, más exactamente, como si estuviera haciendo los pasos de baile. El agua se levanta y Soo se encoge para introducirse en esa burbuja, nadando de aquí para allá. Jimin sonríe emocionado de haberlo logrado y Namjoon por verlo con ese gesto tan simple.

Que en tres semanas no había mostrado ni siquiera estando solo.

Manipulación de agua, podrá absorber la del ambiente o de diferentes fuentes con el fin de manipularla a su antojo, incluyendo terrenos áridos poco propensos a tener agua de forma natural o corriente. Seria muy- enfócate.

— Ay.

Jimin parpadea confuso por el golpe que le dio Ji con la cola a Namjoon. El consejero de frota la parte posterior de la cabeza. El dragón da un bufido malhumorado, Namjoon se había desviado en pensar que Jimin manipula el agua de la misma forma en que se mueve: elegante y hermoso. Claramente apartado de la vista analítica que necesita.

Por su parte, Namjoon cae en cuenta de qué ¿Cómo da por hecho que la puede absorber del ambiente? ¿Acaso sabe más y no lo ha dicho?

—A partir de ahora queremos que practiques con más y más agua. Tienes estanques y fuentes a tu disposición... solo no mates a los peces. —Jimin ríe por la nariz.

—No se me ocurriría, mi señor.


—Él está bien. Practica con su dragón para ver si potencial.

Agust asiente y Namjoon inclina la cabeza. A veces cuesta comprenderlo, ya que no habla. A pesar de odiar el silencio, es incapaz de romperlo. Tiene la esperanza de que a más tiempo pase, podrá superarlo. Por otro lado, repentinamente preguntó por Jimin, Jungkook le informó que Namjoon lo tenía en su casa. El consejero demora, pero consigue descifrar qué transita por la mente de Agust. Una intención linda, llevada sin tacto y que demuestra esa escondida ternura que el rubio emperador tiene. Nokssek lady se aproxima y le entrega una caja, dando pequeños gorgoteos.

Dice que es para Jimin de parte de Agust.

Namjoon se lleva la caja a casa. Quería dársela, pero no lo encontró en su habitación. Dejó la caja ahí y se dio a la búsqueda. Por la hora debería estar aquí. Veinte minutos de rastrearlo por la casa brindan el fruto de hallarlo. Jimin está en uno de los jardines, donde se encuentra el estanque más grande. Soo salta de burbuja en burbuja, acompañando al kisaeng en su baile con buchaechum. Algunos sirvientes -varios son niños de doce a quince años-, observan el espectáculo entre risas, con otros tocando instrumentos para acompañarlo en lo que hace. La falda amplia que se abre en sus giros y la sonrisa animada dan un brillo mágico.

Uno que hace a Namjoon permanecer semi escondido para no interrumpirlo. Cuando el baile termina los sirvientes lo aplauden y Jimin hace una reverencia antes de abrazar y ser abrazado por Soo. Es encantador y Namjoon no resiste una sonrisa leve. Al menos y por unos instantes, Jimin luce satisfecho de lo que es.

. . .

—Acabo de recordar cuando practicabas con el buchaechum... Te pegaste en la cara al intentar abrirlo. —Namjoon se ríe y Jimin se pone rojo de vergüenza.

— ¡U-usted también se golpeó en el ojo!

—Lo sé, pero llegaste tan feliz a mostrarme y te pegaste. —Namjoon se echa atrás riendo. Fue tan tierno. Jimin anunciando feliz que sabía hacerlo y de repente pegarse en la sien y dejarse la zona roja por lo fuerte que fue. Jimin hace puchero, abochornado.

La conversación de tonterías continúa. Al mismo tiempo, Ji continúa con disgusto por esto. Namjoon tiene un desenfoque tremendo cuando Jimin está cerca. Teme que pierda el norte por completo debido al kisaeng. Da un sobre salto de susto por sentir algo debajo, Soo frota la cabeza por debajo del hocico del dragón de conocimiento. Ella gorgorea, sus largos bigotes que no dejan de ondear como si fuesen una corriente marina.

No seas tan confiada e impertinente conmigo, niña.

Soo da un ululeo, su pelaje brillante en compañía de las aletas que le dan volumen causan distracción en Ji. Siempre la ha considerado una dragona muy bonita. Soo se recuesta de él y dormita, con el dragón más viejo enfurruñado, pero sin intentar de ninguna forma el quitarla de ahí.

— ¿Siempre es así?

—Es muy cariñosa. Se ha estado sintiendo un poco sola. —responde Jimin. Ambos miran a los dragones. Soo mueve la cola de un lado a otro, feliz de estar casi subida a Ji.

—Se cree que los dragones en su conducta y habilidad son reflejos del alma.

Jimin se cubre con un abanico pequeño. Eso solo querría decir que mientras él está sentado a medio metro de Namjoon, su alma está recostada en la de él, buscando su calor y compañía.

Chapter Text

—Controlas el líquido que es esencialmente agua, debes poder extraerlo de ahí.

—No es tan fácil.

Con el tiempo el asunto sube de nivel y ahora Jimin intenta sacar el jugo de una mandarina sin abrirla. Ji dijo, de repente, que sabe hacerlo y que debe hacerlo, Namjoon lo da por sentado ¿Por qué su dragón mentiría? Jimin ha podido hacerlo con naranjas, limones, pero han estado abiertos. Tiene una noción de qué debe hacer flotar. Sin embargo, con esto no puede y llevan una hora intentándolo. Jimin se frustra y acaba por dar un golpe a la mesa que hace que la mandarina explote. Namjoon y el aprietan la cara. El consejero abre los ojos, parpadea y da un suspiro.

—Supongo que nos sirve.

—L-lo siento, mi señor—balbucea Jimin avergonzado, es como ver las consecuencias de un berrinche—. Lo ayudaré a limpiarse.

—No hace falta. —Namjoon levanta de su lugar y se marcha para darse un baño.

No esperaba que la hiciera explotar, admiten que peor es nada. Una simple y banal concha de mandarina es impedimento para absorber el líquido. Si es capaz de hacerlo con la humedad en el aire, es capaz de hacerlo con frutas. Ji recomendó una prueba más extrema y ligeramente fuera de lugar. No debería hacer algo así, porque es casi barbárico, no obstante, es necesario porque hay que medirlo hasta lo imposible.

Se da un baño, por fortuna el olor a mandarina permanece. Es un buen perfume. Continúa el resto del día entre lectura y lectura de ficción para visualizar más posibles usos del dragón de agua. Quien sabe si en su momento, las personas fueron conscientes de lo que eran capaces de hacer estos dragones tan raros. Da por sentado que sí, de algún lado Ji debe saber tanto al respecto y no decirlo por... odioso.

. . .

Va camino a su habitación y le llama la atención que dónde están las tinas para bañarse. Al ir encuentra que Jimin se baña en la tina más grande que hay. Por la simple razón de que Soo está metida con él, se deja frotar para quitar la posible mugre que tenga entre el pelaje y recibir mimos por su usuario. En realidad, es una dragona demasiado mimada por Jimin. Le da comida, la abraza para dormir, la deja ir y jugar a donde le dé la gana. Es como ver a un niño cuidando de otro niño.

Jimin se levanta de la tina y Namjoon enrojece, inclinado hacia atrás. Por la ropa siempre será imposible ver la silueta de alguien, incluso con el kimono le costó porque estaba a contra luz y lo más que podía ver eran sus piernas. Ahora es capaz de observar la entera figura: los hombros pequeños, el pecho con una ligerísima curvatura como si en algún momento se desarrollarán senos, los pezones marrón-rosa y pequeños; la cintura delgada acompañada de una cadera grande como la retaguardia. El cabello azul se le adhiere a la piel, se distribuye en incontables y bellos patrones que la decoran junto a la marca en azul metalizado.

Jimin se sienta en Soo, toma su cabello y lo exprime. Las piernas hacia un lado recibiendo la caída del agua. Toma la toalla que Soo le da con la punta de la cola y empieza a secarse. Namjoon traga duro, la forma en que seca sus piernas es como si las acariciara. El cabello que cae desordenado y liso. Jimin se pone de pie, permite que sea visible su entrepierna. Ya es notablemente pequeña para alguien se su edad, atrofiada y un le triángulo esta entre las piernas de Jimin. Verlo de espalda da la impresión de que es mujer. A más crezca, la diferencia entre la realidad y esa impresión se hará más difícil.

Retrocede intimidado antes de atinar a moverse para continuar su rumbo y dejar de verlo.

Ahora que desenreda su cabello. Es tarde por la noche, no toma prisa ni siquiera en cubrirse para hacerlo. Sin haberse dado cuenta de que hubo alguien mirando. Namjoon llega a su habitación, con la cara roja y caliente. Se desviste, pone su hanbok de dormir y queda bajo la sábana del futón, queriendo fundirse en ellas y que de Jimin desaparezca de su mente. Ji no evita burlarse del asunto, es lo que pasa por ver donde no lo han llamado. Decide irse a dormir en otra habitación.

Por más que trata de dormirse, las imágenes continúan danzarinas en su cabeza. Da un quejido largo y penoso al llevarse las manos a la entrepierna donde hay una semi erección.

Deja de pelear con ello y las deja reproducirse una y otra vez, frota su pene y ahoga gemidos en su boca. Su cuerpo entero se acalora, suda y junta más las piernas, su pene húmedo y endurecido en lo mismo que ha sido por años. Namjoon masturbándose por pensar en el kisaeng de cabello azul. Imagina cosas, imagina masajear sus muslos, masajear su pecho; sentir su espalda pegada a su torso; besarle el cuello y pasear las manos por su abdomen, entreabre los ojos y mira su mano con molestia por el líquido blanquecino. Se levanta para buscar con qué limpiarse el semen. Odia esto, que se costumbre y que pase como si nada.


— ¿Hice algo mal de nuevo?

— ¿Eh?

—No dejado de mirarme con la cara arrugada desde hace un rato.

Namjoon abre los ojos y se sonroja. Aparentemente, su esfuerzo mental por evitar malpensar lo llevo a empeorarlo. Irónico. Sacude la cabeza y vuelve a enfocarse en lo que hace Jimin. Pudo sacar el líquido de la fruta, lo cual puede considerarse una prueba superada. El consejero medita en como pedirle lo siguiente y que no se asuste o se rehúse de inmediato. La chica de la cocina deja las tazas y la tetera en la mesa para que Jimin sirva el té. De retirada tropieza y estuvo a poco de caerse. Estando al borde de la casa pudo haber sido muy grave.

Un par de chillidos y la caída de la bandeja es lo único que se escucha. La mujer permanece parada con la sorpresa de no haber acabado en el suelo. Jimin tose y se aprieta el estómago. Namjoon abre y cierra la boca. La vio quedarse un par de segundos literalmente flotando. Ella no tiene dragón, por lo que no fue algo que ella hizo.

Dile que venga.

—Tú, regresa aquí un momento—Ordena Namjoon. La mujer regresa con la impresión aún en su rostro—. Hazlo de nuevo.

—pero no sé-

—Hazlo. Controla-el-agua.

Jimin lo ve en pánico por un momento y luego a ella. Al principio no pasó nada, pero la mujer de repente levanta una pierna y se queda en un solo pie. Gira sin impulsarse o hacer nada, Namjoon vigila a Jimin, nota que se pone pálido y sufre náuseas. La chica cae sentada al mismo tiempo que Soo chilla adolorida, crispada. Ji le da un mordisco en el cuello para evitar que siga sacudiendo la cabeza. Jimin se cubre la boca con la mano y da horcajadas. Namjoon exhala, le pide a la sirvienta que salga y esta se da a la fuga sin pensarlo.

—También puedes manipular la sangre dentro de las venas—murmura Namjoon—. Aunque sin dudas hace falta que practiques.

—M-me du- Soo-

— ¿Que tiene?

Es un sobre esfuerzo porque debe mantener la sangre fluyendo al mismo tiempo que la manipula para hacer lo que le plazca. Un líquido en movimiento es más complicado y lo podría llevar a torcer de forma terrible el cuerpo. Por no mencionar que es muy pesada por cargar con otros elementos que suelen estar más diluido en el agua normal.

La explicación le produce escalofríos. Descarta la sangre por el momento. Tienen que puede manipular cualquier líquido en tanto no sea muy denso o tenga impedimento a estar en contacto con Jimin. Sea de vista o tacto. Por otro lado, tiene la sensación de que aquí hay justificación a por qué no hay documentación al respecto. Si es sabido que los dragones de agua manipulan la sangre, sin duda serían explotados a nivel militar o usados de cómplices y acusados de crímenes.

— ¿Puedes ponerte de ir? ¿Quieres ir a tu habitación?

—Po-por favor-

Lo ayuda a levantarse y por notarlo tan débil, lo carga. Jimin se acurruca por inercia, entrecierra los ojos y se dormita. Es tan familiar está sensación, este momento que parece haber sucedido ya docenas de veces. Un comentario se escapa repentinamente:

—Extraño el tiempo en que estabas ahí... Tú, Jin, Agust, Jungkook... Todos me dejaron atrás, pero tú fuiste el primero en irte. Te extraño mucho.

Namjoon se detiene abruptamente, viéndolo casi con pánico. No era su intención abandonarlo, quería mejorar para que la situación mejorará. Hacerla mejorar. Sin embargo, incluso al rememorarlo y pensar en la forma distante que se hablan y comportan, es verdad que se formó distancia.

—No quería abandonarte.

—Mis padres tampoco y aun así aquí estoy.

Exhala. Jimin sabe que es injusto decirlo así, pero aún se siente muy herido y rencoroso. Quisieran o no, todos se marchan y él se queda solo. Namjoon lo deja en su habitación y Jimin se esconde bajo la sábana del futón. Sin notar que Namjoon se queda un rato mirando que hace. Es una distancia inmensa, incomodidad inevitable, el anhelo de que se diluya como si nunca hubiera existido o decir que no importa.

—pero volví ¿No es suficiente? —repone Namjoon casi dolido. Jimin no le responde. La verdad, no, no lo es.

—No eres tú.

Namjoon estuvo todo el día pensando en ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué es lo que Jimin considera que es "ser Namjoon"?

Chapter Text

Hay silencio.

Mucho silencio.

Nada más que silencio.

No escucha el agua correr.

No escucha insectos o animales.

No escucha pasos.

Solo hay... silencio.

Ji despierta por escuchar algo anómalo. Teniendo los sentidos mucho más aguados que Namjoon que duerme como plomo. Camina por la casa, crea el pequeño rasguño de sus garras con el suelo: busca el sonido y toca agua cuando se acerca a la fuente del problema. Abre la puerta con cuidado de no romperla y se encuentra una escena extraña. Jimin en el futón se deshace. Su cuerpo cambia poco a poco a ser líquido y por eso parece haber una inundación en el pasillo. Su rostro compungido y manos cerca del cuello y la cara demuestran que algo malo le sucede.

Al mismo tiempo que sigue dormido.

¿En qué estás soñando como para ponerte de esta manera?

Su cuestionamiento es interrumpido por un embiste desde el costado. Soo sobre él gruñendo como nunca lo había hecho hasta la fecha, en lugar de aletas un par de patas cubiertas de pelaje purpúreo con garras negras amenazan con clavarse herir el cuello ajeno. La dragona le amenaza, pero no gruñe, no emite sonido, se mantiene silenciosa. Al apartarse Ji solo ve un borrón azul que toma al muchacho del futón y lo lleva afuera. Lo introduce en el estanque y no es posible verlos.


— ¿Y no pensaste que debías despertarme por algo así? —reclama al dragón. Porque si algo tienen igual ahora, es ponerse fácilmente de mal humor por lo que el otro hace. Es un problema que Ji tenga una personalidad tan marcada e independiente.

Pues en otros casos, de gran manera los dragones comparten pensamiento con sus usuarios.

No pensé que fuese nada importan que ameritara que despertaras. Además, tu mente ya ha sido lo suficientemente consumida por ese kisaeng como para empujarte más a él.

Namjoon se irritar más por la forma en que Ji trata a Jimin: un problema, una distracción, un estorbo. Por su culpa se alejó de él para empezar. Por obedecerlo en enfocarse en estudiar y dejar de lado todo lo demás. Su familia, sus intereses, incluso lo que más lo hacía feliz y motivaba a esforzarse, Jimin. Abre la puerta sin cuidado y ambos se sorprenden de que Jimin este ahí bien y completo, Soo a un lado jugando con un muñeco de felpa y el kisaeng maquillándose para el día.

— ¿Necesita algo? Mi señor. —cuestiona Jimin cortés, se tragó la queja por entrar así a su habitación. Namjoon balbucea mientras niega con la cabeza.

—So-solo quería saber si pasaste buena noche.

—Si, mi señor.

—Bien.

Cierra la puerta y mira mal a Ji.

Anoche estaba deshaciéndose. Yo lo vi ser arrastrado por Soo al estanque. No debería ni siquiera estar-

—Mucho te molesta que "pierda el tiempo" y tú me haces perderlo. —queja Namjoon disgustado.


Se queda escondido en el techo para ver si sucede de nuevo. Repitió el proceso cuatro noches y la quinta hubo un resultado. Ji pudo darse cuenta de que la fuente dejó de funcionar, le toca la limpieza para sacar la tierra que instruye el mecanismo, naturalmente no hay muchos insectos o animales en esta área, nadie camina por los pasillos a tales horas y solo hay silencio. Uno que se interrumpe a medias por el kisaeng que se retuerce en su futón. Gimotea angustiado, desesperado y ahogándose a sí mismos los sonidos.

«Si no vas a obedecer, haz silencio»

Empieza a deshacerse y curiosamente, Soo surge cuando la mitad de cuerpo ya está líquido y sería imposible de sujetar. Las manos transparentes y acuosas, pero que mantienen su forma. Ella lo toma, sube a su lomo y lo lleva al estanque. Ji baja al suelo y va a ver, tarda en percibir, siendo ambos apenas una silueta en el fondo, con los peces nadando alrededor. Da un toque a la superficie, consigue que la dragona abrace más a su usuario.

Así que el problema es el silencio.


¿Me estás escuchando? Es importante. Tenemos que- ¡Namjoon!

Aun cuando le da un golpe en la cabeza con la cola, el hombre no reacciona. Mira a Jimin bailar como casi cada tarde con la servidumbre mirando. Ji tiene tan complicado lograr que Namjoon deje de observarlo, de admirarlo con la misma enamoradiza adoración que antes al tener doce años. Como si estos ocho años no sucedieron. Jimin baila, su cuerpo en movimientos bellos y elegantes acompañados por el agua movida a voluntad, dando un aire mágico a lo que hace.

Namjoon suelta el aliento y sonríe, siente ternura por los gestos del kisaeng con cabello azul. La forma en que se avergüenza cuando varios sirvientes en confianza le animan a bailar con ellos. Continuar en el juego, que se vea así de feliz más tiempo antes de volver a sus obligaciones. Namjoon autorizó solo dos horas de este descanso y lo aprovechan muy bien.

Si no te enfocas vamos a perder todo por lo que hemos trabajado y también vas a perder al único dragón de agua que tenemos. No va a surgir otro, solo hay una ella-

—A veces me pregunto si tú verdadero problema es que él y Soo también te importan mucho, pero te molesta que eso te aleje de lo que conoces.

Ji guarda silencio, su gesto pasmado hace saber que Namjoon acertó en su suposición. Claro, lo molesta, lo fastidia y lo considera un estorbo. Al mismo tiempo, para Ji son dos pequeñas criaturas tan pequeñas y bellas que no puede dejar de mirar, que quiere que perduren siendo eso que vio al primer instante: niños que no entienden nada, pero sonríen a todos, abrazan todo como algo tierno que jamás les haría daño. Y él no lo haría. Lo aborrece.

Mientras Namjoon escuchaba a Jimin gritando, Ji también, tan o más fuerte y en conjunto, el aullido angustiado de la dragona que sufría el mismo dolor por vinculación. No le gustaba. Lo odiaba, pero no podía hacer nada más que forzar a Namjoon a ser un buen consejero que llevara al próximo emperador -Agust-, al lugar que le pertenece por ley.

Y ahora es parecido.

Negarse a caer de nuevo en el sentimentalismo.

Pero caer en el sin darse cuenta.

—Además ¿Cómo sabes que no habrá otro? ¿Qué diferencia hay entre soo y las demás?

Ji permanece en silencio.


— ¿Me llamó mi señor?

Namjoon asiente y le hace pasar. En la habitación hay un hombre de arrugas y algunos mechones canosos en su topknot. Desconoce de quién se trata y dado su sentido fatalista más la costumbre a pedido extraños, espera lo peor.

—Él es el señor Min-Hyuk—Presenta Namjoon, el señor hace una reverencia leve—. Es un artista muy popular en la región y que suele realizar cuadros de la familia real o nobles muy pudientes—relata breve y aunque no se acuerda de la firma, Jimin está seguro de que algunas pinturas en el palacio imperial son de él—. Le pedí venir para que haga una pintura de ti.

— ¿Disculpe? ¿De mí?

—Sí. De ti. Puedes arreglarte como mejor te parezca para que pueda empezar con su trabajo. No seas tímido, puedes hablar con él. —asegura Namjoon relajado y Jimin queda con miles de dudas en mente ¿Una pintura suya para qué? No tiene ninguna, ni siquiera sabe dónde está la que hicieron de su familia cuando aún era muy pequeño. Saluda cortes y el hombre se comporta muy amable por igual.

Decidió cambiarse de ropa a un hanbok rojo, pintarse mejor los labios y delinear sus ojos. El cabello semi suelto con un moño alto que es decorado por una horquilla de flores. Antes de salir se da cuenta de una caja que tiene semanas ahí, pero no la ha abierto por ser de Agust. No quiere nada de él. No aún y tras la forma tan fría en que lo echó del palacio. Sin embargo, la curiosidad finamente gana y lo que encuentra le saca una expresión entristecida.

Se trata de una horquilla grande de oro y piedras verdes que tarda en reconocer como jade. El grabado verde y dorado le llama la atención porque de trata de Soo. Se nota por los bigotes largos, las aletas y que la cara aparentemente sonriente que suele tener siempre. Se retira la horquilla que tenía para ponerse la nueva. No siente que combine del todo, pero es muy bonita.

. . .

—Es buen modelo. Me haría feliz retratar lo nuevamente. —anuncia Minhyuk con una sonrisa de satisfacción. Namjoon mira cada detalle de la gran pintura. Elegante, refinada y que captura tan bien la esencia de Jimin: en permanente movimiento como un río que fluye. El cabello largo pintado con tinta azul que se disuelve y ondea, el hanbok en un bloque de color y el rostro ovalado de pequeños ojos, labios rojos y las manos pequeñas que sostienen un abanico.

—No he tenido la oportunidad de verlo, pero ¿Pinta dragones?

—Sí, por supuesto. Mi sueño como artista es pintar un dragón de jade, pero no soy capaz de mirarlo. Es un sueño destinado a ser solo eso ¿No es una desgracia? —Namjoon da una risa amable. Es verdad. Al menos se lo toma con humor—. He hecho varias pinturas de su dragón—anuncia y Namjoon ve en la misma dirección que él—. Y es la primera vez que lo noto alrededor de otro. Sin duda el tiempo y el destino hacen de las suyas. Un dragón tan viejo, pero tan enamorado.

Ji deja que Soo se frote contra él, al mismo tiempo que mantiene a Jimin sentado en su lomo por querer abrazar al dragón de cara amargada. Namjoon da un suspiro. Ojalá Ji supiera notar su propio sentir.

 

Chapter Text

—Veo que te han pintado. Son muy buenas.

—Mi señor Namjoon ha estado un poco insistente en el tema. Empieza a preocuparme que vaya a empobrecer por ello. —Suelta Jimin con ligera gracia y Jungkook ríe por la nariz, arrugándola.

—No lo creo. Es demasiado cuidadoso cuidando el tesoro real como para descuidar su propio dinero—opina el general y Jimin encoge de hombros—. Que extraño que le digas así ¿No te da permiso de llamarlo por su nombre?

—No hablamos mucho.

— ¿No?

—No.

—Vaya.

—Me trajo para estudiar a Soo y ahí muere nuestra relación. Una vez acabe de estudiarla me devolverá a la casa de Kisaengs. —anuncia Jimin bebiendo el té que sirvió. Jungkook se muestra en desacuerdo.

—Dudo muchísimo que sea capaz de soltarte. No un hombre que apenas es capaz de quitarte la mirada de encima.

—Jum...

—¿Qué sucede?

—No es la misma persona. A quien ves tú, no es Namjoon.

—Quizá tú lo ayudes a volver.

Jimin da una risa tierna.

—Ay, mi señor, no poseo semejante importancia como para lograr así. Me halaga, pero alguien como yo no podría.

—Yo diría que sí—Insiste Jungkook, terco—. No veo por qué aferrarte a la idea de que serás abandonado. No eres un niño ahora y mucho menos un perro.

—Tal vez no, pero cuando ya te han abandonado como a uno, es complicado pensar que no se repetirá. — Jimin bebe más de su té.

Sus padres lo abandonaron. Aunque eso fue sin intención.

Namjoon lo abandonó.

Jin lo abandonó.

Agust lo abandonó.

Jungkook lo abandonó.

Todos quienes han sido importantes en su vida lo han abandonado. Tal como Jungkook le dijo, ya no es niño pequeño y por ello, ya no va a ilusionarse con que en esta oportunidad será diferente. Así evitará que duela cuando suceda. Jungkook acerca su mano y toma la de Jimin, le da un suave apretón.

—Va a mejorar. De verdad será diferente. —asegura Jungkook en voz baja.

—Te creería, de no ser porque también eres un mentiroso y también me dejaste. —aparta suavemente la mano.

Jungkook sabía dónde estaba.

Jungkook sabía que planeaban Agust y Namjoon.

Jungkook podía incluirlo, podía llevarlo a su casa en lugar de dejarlo ir a la casa de Kisaengs y ¡No hizo nada! Se fue a viajar, cumplir con lo que pidieron para él y lo abandonó. Jimin no pedía que se quedará, tampoco que lo llevará con él a sus viajes. Tan solo que lo salvará de seguir en lo único que iba a ser su destino allá y por el contrario, le dio la espalda. No espera nada de nadie. Ni siquiera con estas conversaciones.

Nada aparte de que ahuyenten el silencio que lo atormenta.


—Es bonito. Siempre lo ha sido.

Namjoon asiente de acuerdo. Agust le pidió ver una de las pinturas que se hicieron de Jimin. El emperador la observó largamente y Nokssek lady le entregó a Namjoon una caja en el entretiempo. Un regalo para el kisaeng como la última vez. Namjoon se aproxima y le pregunta en voz baja al emperador lo que supone, motivó esa expulsión tan repentina. A pesar de que Agust guarda silencio, Namjoon es capaz de descifrar su respuesta con facilidad.

. . .

—Qué bonito regalo. —Jimin agita la esfera de cristal con la figura de Soo dentro. Pequeñas estrellas de alas de escarabajo recortadas vuelan y le dan un aire casi mágico a la esfera. Una nota igual que la primera. Namjoon habla antes de que mencioné algo más:

— ¿Sabes por qué te expulsó del palacio?

— ¿Por recordarme saltando sobre el pene de su papá?

—N-no esperábamos una respuesta tan explícita. — Namjoon se cubre la cara con una mano. Que desagradable. Jimin gira poco a poco la esfera para ver bien el tallado de la base.

—Enviar lejos a la otra persona que lo abusó. —Recuesta en sus brazos para ver la esfera a la misma altura, puesta en la pequeña mesa. Soo se introduce y empieza a jugar con los papelillos verdes brillante. Namjoon se sorprende por esa interpretación.

Y es que claro, él también tuvo sexo con Agust. Aún si no fue de la misma forma, Agust no quería hacerlo y por ello Jimin se considera casi tan abusador como Hojoon. Toma lugar a su lado, Jimin gira la esfera con un dedo.

—Te sacó del palacio porque no quería que siguieras viviendo en el mismo lugar donde sufriste tanto.

Agust ni siquiera se atreve a acercarse a él. Tampoco quiere que regrese ahí. Ha estado alejando a todo el mundo del mismo lugar que no haría otra cosa que mantener vivo el recuerdo. Hacer doloroso pensar y la sensación de que siguen presos sin estarlo. Jimin principalmente, que es junto a Jin los más afectados.

Sabe que lejos podrán ser felices.

A pesar de que él mismo no puede huir y más bien se encadenó más a ese palacio silencioso que contiene dentro de sí tanta agonía.

—Quería que finalmente pudieras escapar—Jimin frunce un poco los labios—, pero algo me dice que ya tú tenías esa idea en mente.

— ¿Por qué me mandó lejos? ¿Por qué no me deja verlo? Yo solo los tengo a ustedes y me tiran lejos cuando quiero ayudarlos—Su voz quebrada da la sensación de que va a llorar, pero no lo hace. La carta en jade con la escritura 미안해요 (mianheyo, lo siento)—. Quiero acompañarlo para que no sufra solo y dentro de sí mismo, pero...

Se muerde los labios un momento.

—Al final no soy suficiente para hacer algo así.

Namjoon estira la mano, con la intención de tocarlo. Así sea darle un apretón en el hombro, pero no sé atreve. Ni siquiera por encima de la ropa. Ji por su parte recuesta la cabeza en Jimin y gorgorea, consigue que el kisaeng le haga pequeños mimos, más no así que su pena y sensación de inutilidad se marche.

Solo que siga repitiéndose.

En insoportable eco.

Nadie te quiere.

Solo yo.


— ¿El amo Jimin? Tuvo que irse con el alcalde. Tuvo un llamado de atención por no estar cumpliendo con su deber en la casa de Kisaengs. —responde la sirvienta a la que Namjoon preguntó.

— ¿No dijo que nosotros personalmente lo trajimos aquí?

—Lo hizo. El señor Kim también lo intentó defender, pero no pudo hacer nada. Para evitar una multa se fue de inmediato con ellos.

Namjoon permanece extrañado. Eso no tiene lógica. Él paga por mantenerlo aquí. Lo estipulado y normal. Que no lo usé como prostituta no le importa a nadie, es cosa suya como gaste su dinero. Decide ir a la casa de Kisaengs para buscarlo y mañana se haría cargo del tema con el alcalde. Le llama la atención que no está ahí y lo encuentra paseando con un noble. Si no recuerda mal, es lord en el oeste y ha estado aquí por hablar con Agust y exigir que un poblado de japoneses se marche. Fue una invasión durante la guerra y lo han tenido amenazado desde entonces. Tiene todo el derecho de estar molesto con el tema.

Tiene otras kisaengs. Dos mujeres, dos hombres de aspecto afeminado. No se equivocaría de pensar que tienen una mugunghwa de espinas en la espalda.

Para pocos es un secreto de que se trata del niño que tanto amó el emperador. Lo ven como una pieza exótica para la colección. No dudó que el alcalde fue pagado para dar una excusa y hacer posible esta reunión. Será algo que perdure en la nobleza, no así la gente común.

La explicación de Ji le causa desagrado.

—Tan desagradable como puede ser.

Se aproxima y logra escuchar a medias lo conversación:

—Si lo desea puede venir conmigo. Ser mi concubino y no permanecer como un Kisaeng del estado. —propone el hombre que tiene alrededor de cincuenta años y una buena trayectoria. Tanto en sus acciones como si apellido a lo largo de los años. De esos pocos que realmente no están metidos en nada turbio.

—Lamento interrumpir—dice Namjoon con las manos tras la espalda—, pero me temo que hay un error. Este kisaeng está bajo mi servicio de forma indefinida.

— ¿Eso es cierto?

—Lo lamento, mi señor, no se me permitió explicarlo, pero es cierto. — responde Jimin con sinceridad y notoria vergüenza.

—Oh, ya veo... de todos modos, continúa pensando en mí oferta—pide tomando su mano con ambas y dándole suaves palmadas—. Estoy seguro de que puede ser una mejor vida para ti a la que tienes ahora.

—Lo consideraré, mi señor. —El hombre se despide y se marcha. Jimin exhala, abre el abanico para cubrir parte de su rostro.

—Debiste ir a buscarme.

—No quería causarte problemas o que tuvieras que pagar una multa.

—Poco interesa... —Namjoon levanta la tela de jeonmo—. El emperador te envió otro regalo. Esta en tu habitación y se acerca la hora de cenar. Es tiempo de ir a casa.

—Como ordene, mi señor.

Jimin se sujeta a su brazo como Namjoon le indican. El cielo purpúreo donde Soo flota juguetona bajo la vista de Ji, el dragón enfurruñado como su usuario y la dragona nerviosa, pero divertida en reflejo del kisaeng.

Chapter Text

Namjoon no sabe cómo explicarse. Su mente trastorna algo que puede ser normal: la idea tan repulsiva de que Jimin se aleje. Que sea capaz de encontrar una verdadera salida, pero sea a costa de irse de Hanyang, lejos de él. Duda que sea tan bueno como parece incluso si tiene buen historial de este hombre. Porque nadie sería capaz de querer a Jimin en todo lo que es, ni siquiera conocerlo en su plenitud como él lo hace. La actitud que tiene lo hace sufrir un escalofrío.

Es similar a todos esos gibus que se querían apoderar de las kisaengs que mantenían y arreglaban. El mismo comportamiento acaparador que incluso Hosung exhibió en su momento. Hasta el último instante que tuvo fue lo que defendió: Jimin como su kisaengs. El que él creo, gracias a quien existe y quien lo descubrió. Aprieta los labios y los puños, frustrado y alborotado ante su visión tan egoísta.

Sigues siendo humano, para peor, un humano enamorado. Es natural que te provoque desagrado e incertidumbre la idea de a quien quieres tanto se marche a un futuro incierto.

Ji no lo ayuda a estar tranquilo. Es como un refuerzo y excusa a un comportamiento que considera indeseable. El dragón de tantos años cruza las patas en dónde está recostado.

Por no mencionar que es totalmente natural que quieras que se quede contigo y rechace a cualquier otro que ofrezca su mano. Es parte de los sentimientos que tienen todos los seres vivos capaces de demostrar afecto y anhelo.

Lo mira con molestia. Quiere que se calle. No ese montón de excusas tontas. A pesar de que intenta pensar en otra cosa. Lo que sea, no hace sino caer en el mismo punto y es peor cuando al transitar por los pasillos que dan al baño, encuentra a Jimin limpiándose en una tina con Soo jugueteando alrededor. Namjoon enrojece y apura a irse, sin querer mirarlo de más o hacerlo para empezar. No con este revoltijo mental y sentimental que sulfura en su cabeza.

. . .

— ¿Piensas aceptar la oferta del lord?

—No lo he pensado aún.

Namjoon se muerde los labios, disimulado con que están comiendo. Jimin come demasiada sopa. Diría que lo hace más por Soo que por el mismo. Llega a ser desesperante que este tan tranquilo y Namjoon se sienta ahogar en un vaso de agua.

—No importa si traen a un ejército, no quiero que vuelvas a salir o a ir a la casa de kisaengs. —Advierte Namjoon y Jimin asiente.

—Como diga, mi señor.

— ¿Abriste el regalo del emperador?

—Sí. Está haciendo el jade que nunca hizo.

—Debió ser instruido hace mucho al respecto, incluso en ello el anterior emperador falló.

—Estaba ocupado en enseñar otras cosas. —comenta Jimin con deje jocoso.

La cena termina, el kisaeng se levanta primero y se marcha con su dragona enroscada en sus hombros como una pequeña y juguetona serpiente. Namjoon toma un profundo respiro antes de llevarse las manos a la cara. Ji rueda los ojos.

Si quieres hacer algo hazlo, este debate mental que estás teniendo es inútil. Por no decir que nunca sabes que puede suceder si te arriesgas.

—Arriesgarme, según tú, es comportarme como todos los hombres corrientes y vulgares que tanto desagrado me han causado por casi todos los años de mi vida. — recrimina Namjoon con disgusto. Ji exhala agotado.

No es mi problema lo que creas o dejes de creer. La realidad es la misma: deseas a ese kisaeng con tanta fuerza que te nubla el juicio y un pedido no causa la muerte de nadie.

Ji se recuesta para continuar descansando y Namjoon permanece tanto pensativo como desagradado.

. . .

Se palpa debajo de la mandíbula y luego la clavícula. Tiene aún el rastro de un par de marcas. Que desagradable. Exhala antes de ponerse su ropa de dormir y empezar a peinar su cabello. Cuando Soo quiere fastidiar, lo hace crecer más de la cuenta. Causa que sea incluso mayor la longitud de cabellera a la del cuerpo de Jimin. Se extiende por el suelo y da la impresión de que hay un río que surca la habitación. Tararea en voz baja. Ser concubino podría ser un avance. Por no decir que podría ser una forma de acercarse a Japón.

Porque si, Jimin aún tiene la idea de ver a sus padres.

El verdadero dilema que percibe es que nada le asegura que ese lord viva mucho. Cuando muera es muy probable que lo devuelvan a la casa de kisaengs para ¿Quién sabe? Los castrados tienen muy pocas oportunidades más allá de pasar de mano en mano. El lord muere, si sus hijos o el heredero lo quieren podría quedarse, pero ¿Que le asegura que será así? Existe la posibilidad de que sean como Agust.

—Tan solo quería bailar y cantar. —murmura deteniendo el peine.

No quería nada más.

Quería ser kisaeng por su elegancia, su arte.

Y no tiene nada de eso.

Llueve muy fuerte afuera. El ruido lo alivia y da algo de paz. Lo sorprende los toques en la puerta. Se acomoda un par de mechones y va a abrir. Encuentra a Namjoon. Dobla el cuello para poder mirar a su rostro. Siempre mira las mejillas. No tiene permitido mirar a los ojos.

— ¿Se le ofrece algo mi señor?

— ¿Puedo tocarte?

La cuestión lo deja fuera de base. Nadie pregunta eso. Ni siquiera en qué sentido lo cuestiona.

— ¿Disculpe? —balbucea Jimin, genuinamente aturdido. Namjoon toma un profundo respiro.

—De qué forma crees que lo pregunto.

Abre y cierra la boca, da un par de pasos atrás, lo permite entrar. Namjoon cierra la puerta y se dirige hacia él, estira las manos, pero no llega a rozarlo. Jimin lo mira fijamente. Los ojos azules llenos de confusión que se refleja claramente en todo su rostro.

—Yo... no... no sé...

Namjoon jamás ha demostrado ese interés en él. Se ha mantenido tan a raya que esto lo deja fuera de base. Que, si bien hubo cartas de índole dudosa, nunca lo demostró. Se quedaba en papel como un juego de niños que eran en ese momento. Una especie de enamoramiento platónico propio de la edad.

Una que Jimin sigue viviendo y que para él fue muy real.

Además, tampoco recuerda un momento donde Namjoon lo tocara de verdad. Siempre ha sido por encima de la ropa, un roce muy ligero y apenas existente. Incluso al cargarlo cuando estuviera muy falto de prendas, él se mostraba muy distante. Por eso resulta tan complejo y complicado para Jimin considerar que Namjoon corresponde esa infantil atracción que siente por él.

Balbucea un  muy torpe. Namjoon se aproxima y lo toma del rostro, lo acaricia con delicadeza y acerca el rostro hasta juntar los labios con Jimin. El kisaeng se ruboriza de inmediato, con los ojos entrecerrados. Soo gorgorea antes de salir de la habitación para ir a la contigua. Tal como Jimin le dijo que hiciera cada vez que junte los labios con otra persona.

Da un chillido de sorpresa cuando es levantado del suelo, Namjoon lo sujeta y Ji se marca por el mismo camino que Soo. Ya hizo su aporte. Namjoon lo mantiene bien sujeto. Jimin lo rodea con los brazos por los hombros. Es muy distinto. Incluso a Jungkook, que fue la experiencia más remarcable que tiene.

Recostado en el futón continúa sintiendo las manos de Namjoon, se mueven en torno a él sin ser toscas. Apenas temblorosas, nerviosas. Le suelta el topknot sin querer, causa que el cabello negro de Namjoon le caiga medio rizado por un lado. Jadea, Namjoon baja para besarlo en el cuello, dejar pequeñas marcas ahí. Jimin respira por la boca. Es tan extraño, es la primera vez que alguien le pide permiso para hacer algo con él.

Y lo hace con tanta lentitud y cuidado.

Da un chillido lloroso por el susto de tener su cabeza entre las piernas. Las cierra, aprieta la cabeza de Namjoon entre sus muslos; el hombre chupa la virilidad sin desarrollar y acaricia el lugar donde quedó cicatriz de la amputación; frotando la entrada antes de introducir un dedo. Se aparta y relame ligeramente.

—L-lo siento-

— ¿Has tenido orgasmo antes?

—Nno muchos.

—Lo tomaré como que lo estoy haciendo bien.

Gimotea lloroso por sentirlo de nuevo chupar. Lloriquea y pone las manos en su cabeza. esto está muy mal. No se supone que haga esto. Debe complacerlo, no al revés. Intenta decírselo y no lo consigue. Solo balbuceos tontos e inconexos.

— ¿Habías hecho esto antes?

—No.

Namjoon coloca las manos a cada lado de la cabeza de Jimin; el kisaeng subido a su regazo con las piernas abiertas. Jadea algo fuerte. no esperaba esa expresión tan confundida y asustada. Jimin tiembla los labios.

—Sé mucho por Ji. No es tan complicado—murmura y Jimin vibra. Es un poco... seco—. No te ha dolido nada ¿Cierto? —Jimin niega—. Esto puede que si duela un poco pero no será demasiado.

Jimin lo sujeta de los brazos y aprieta la cara. Abre los ojos y parpadea confundido ¿Y esto? Es grande, pero entró tan fácil. Se cubre la boca por el gemido que se le escapa. Namjoon no tiene mucha cabeza en el momento. Le gusta cómo se siente, le gusta como se ve y los sonidos que hace; el que al masturbarlo sea fácil conseguir orgasmos y aunque llora, no se lo ve sufriendo.

Le gusta acariciarlo.

Le gusta tomar su rostro y juntar los labios con Jimin.

Le gusta acariciar su cabello que se siente suave como seda al mismo tiempo que se siente como agua que se desliza entre sus dedos.

Apretar su carne blanca y tierna; deslizar los labios por la misma para sentir ese ligero frío que hay por el sudor abundante.

—M-mi se- M-me...

Jimin lloriquea, boca abajo con la cadera apenas levantada y Namjoon apretando su pene. Da un quejido, llega al orgasmo y al mismo tiempo, los empujes de Namjoon se hacen más fuertes. Su pene se desliza dentro y fuera de su culo con facilidad insana y Jimin disfruta ese roce.

La fricción, lo que llega a golpear dentro de él e incluso la sensación de llenura. Por primera vez sin desagrado a que semen chorrea entre sus piernas, totalmente salido de su entrada por los orgasmos dentro suyo. Namjoon le cae en la espalda, jadeando agotado y Jimin tuvo la intención de apartarse para ir a limpiarse.

Intentar estabilizarse a través de seguir la rutina. No obstante, fue imposible. Namjoon lo abraza con demasiada fuerza y le sigue besando. La nuca, los hombros, la espalda; le acaricia el pecho, amasa el área blanca con una casi imperceptible curvatura acompañada de los pezones marrón-rosa erectos. Jimin gime y jadea, siente una nueva erección y su vientre hormiguea. El miembro de Namjoon sigue dentro de Jimin.

—Y-ya... m-mi se- N-Nam-

Da un gemido agudo y se tensa, mira abajo, abochornado de su propio orgasmo. El cuello le duele cuando gira la cabeza como Namjoon le pide y besarlo. Se siente cansado, pero no adolorido y es tan extraño.

Tanto como haberse dormido así.


Abre los ojos y permanece aturdido unos instantes. Mira alrededor, la ropa a un lado del futón y él solo. Se pasa la mano entre las piernas y se encuentra que sigue sucio, pero no le duele nada. Abre y cierra la boca, busca a Namjoon con la mirada.

No está por ningún lado. Soo surge y ronronea antes de irse a acurrucar con él. Jimin muestra sorpresa por notar que tiene ciertos lugares con falta de escamas. Mordidas claras y considerando que no hay ningún dragón más grande, debe asumir que son de Ji.

— ¿Estuviste haciendo algo con él anoche? —pregunta y la dragona da un largo suspiro, aún más derretida en el suelo para gracia de Jimin.

Chapter Text

¿Lo ves? No sucedió nada malo.

—No me hables. No me puedo creer que estuvieras haciéndole eso a Soo.

Namjoon quiso tener una mañana normal. Salió de la habitación de Jimin para no incomodarlo al arreglarse y lo primero que encontró, fue a Ji enroscado con Soo: la mordía en el cuello y está seguro de que se estaban apareando. No sabía que pudieran hacer eso. ni siquiera pensó que tuvieran órganos sexuales.

En fin...

— ¿No está pequeña para ti?

¿De verdad me preguntas eso?

—Seis años no son lo mismo que siglos de diferencia—Le recuerda Namjoon—. Por no decir que tu capacidad de reclamo se acaba de ir.

Hacerte notar lo perdido estas por tenerlo al lado no es algo que se invalide porque tenga sexo con una dragona. Debes ser más atento y no dejarte embobar por un niño bonito.

—Claro, claro, hipócrita descarado.

Namjoon lo hace entrar dentro de él. Que se mantenga ahí un rato para que sus pensamientos estén en paz. Toma asiento en el estudio. Aun es temprano, Jimin puede dormir un rato más. Pedirá que le lleven el desayuno a su habitación. Empieza a garabatear en la hoja de papel. Debería hacer listados de otros nobles que deben ser invitados a venir para hablar con Agust...

Y se pone a perder el tiempo.

Ji estaría muy molesto cuando salga.


—Mi se- Ay ¿Dónde está? —Se pregunta Jimin en voz alta.

El desayuno llegó a su habitación y ahora que quiere hablar con él, no lo consigue por ningún lado. Hablando de ser inoportuno. Se permite ver qué es lo que hay sobre la mesa. Encuentra un par de planos con nombres de nobles y dónde están sus viviendas en relación con el palacio imperial. Supone que para asegurarse de en dónde está todo el mundo, en quienes confiar, quienes no, esa clase de cosas que solo le produce escalofríos.

Le llama la atención un papel extra que no tiene relación ninguna con todo lo demás. Obvio por las pequeñas manchas y patrones hechos con tinta. Propios de una decoración. Toma el papel y lo empieza a leer. Se lleva una mano a los labios.

Que no se vaya a soltar, es la mano que siempre te querrá sujetar
Madurez sin terminar, belleza sin igual, despampanante y desconocida como el mar
Adultez que no acaba de llegar, infancia estropeada sin piedad
Placer sin encontrar, dispuesto a buscarla y perpetuarla
Un río sin transitar, hasta donde podrá llevar, podría no tener final
Cabello de seda y como agua, labios de coral y piel de arena sin mojar
Todo en rojo y rosa se va a tornar cuando la ternura los vaya a acariciar
Océanos que se van a desbordar, espero que sea de felicidad
Y que no se vayan jamás para en el desierto dejándome vagar
La tristeza me podría asesinar
En qué momento será que pueda empezar a volar
Puede que jamás será, culpa mía será
Por no hacer nada para salvar aquello que tanto me hacía suspirar

Jimin abre y cierra la boca, la deja donde estaba y se va apurado. No vaya a ser que regrese. Su cara roja y el cabello suelto debido a los nervios.


— ¿Qué haces?

—Cambio el registro.

Jungkook levanta una ceja ¿Namjoon haciendo diabluras por escrito? Esto sí que es nuevo. No suele hacer nada que se pueda documentar y si es así, es siguiendo la delgada línea de la ley total. Jungkook consigue ver de qué es el registro que está cambiando y no resiste soltar una larga y pretenciosa carcajada.

— ¿De verdad? ¿Qué sucedió como para que hagas algo así?

No le responde, sopla un poco para que la tinta acabe de secar y volver a colocar todo en su sitio. Mañana sería llevado a la alcaldía de la ciudad. Ese pequeño espacio donde se hacen cargo de los problemas más pequeños y que el emperador delega en el alcalde. En este caso, lo que acaba de modificar fue el registro de los kisaeng.

Pasando a Jimin de Samsu a Haengsu ¿Debió hablarlo con Agust primero? Sí, debió hacerlo, pero no le importa. Con esto no habrá excusa para sacarlo de su casa, el valor que deberán pagar para tenerlo cerca es mucho mayor y posiblemente nadie se atreva a pagarlo. Ya ni siquiera tendrán permiso de tocarlo. Se muerde las mejillas y Jungkook continúa con sus risas. A veces Namjoon es tan infantil. Son momentos muy puntuales.

Este va a relucir como el más grande: haciendo algo en contra de la ley para que no alejen al kisaeng del que está profundamente enamorado. Encantador cuanto menos, debe admitirlo.


Apenas llega a casa, Jimin huye de él. Se vio bastante gracioso. Por no decir que le llama la atención que haya hecho algo así. Duda que se sienta mal ¿Vergüenza tal vez? Ji se va a investigar en lo que Namjoon ordena su estudio. Siempre caótico y desordenado cuando no se enfoca en nada.

Ji entra en la habitación donde Jimin se encuentra, lo consigue intentando peinarse y no podré lograrlo por culpa de su cabello excesivamente líquido. Mira con un puchero a Ji que se acerca. El kisaeng se abraza al dragón y le da un par de besos en el hocico.

— ¿Por qué me debe dar tanta vergüenza? —cuestiona Jimin acariciando al dragón. Soo se estira y balancea frente a Ji. Una clara provocación de parte de la dragona—. Es como algo que he soñado por mucho tiempo—exhala recostado y los ojos cerrados—. Una bella fantasía, pero ¿Cuánto va a durar? ¿Cuánto va a tardar en deshacerse de mí cuando consiga todo lo que quiere?

Sería incapaz de tirarte.

Jimin se ríe un tanto alejado.

—Siempre suenas tan chistoso. —comenta risueño. Ji da un bufido. Que molestia que no lo entienda. Aunque hace más que muchos otros que no pueden hacer ni siquiera eso.


—He decidido negarme a la propuesta de lord Rhee—Anuncia Jimin a Namjoon que disimula la sonrisa ladina que le surge ante la noticia—. Sin embargo, quisiera hacer un pedido...

— ¿Dime? —pregunta interesado.

— ¿Puedo quedarme con usted hasta mis veinticuatro años?

Namjoon ladea la cabeza. que pedido tan extraño.

—No quiero tener ningún otro señor. Todos quienes me buscan, pagan u ofrecen un lugar en sus casas, es por aspirar lo que el emperador tuvo... Si me permite permanecer aquí, podré huir de ellos. Es la única alternativa que tengo.

Mejor dicho, no se atreve a tomar más alternativas.

Jimin sigue siendo un niño. La idea de alejarse de lo poco que conoce debe ser aterradora. Por no decir que más insegura. Mejor infierno conocido que infierno por conocer. Uno de los problemas de Hanyang es que se presta para hacer negocios y propuestas así: ser del límite y pedirle a las kisaengs que los acompañen.

En el peor de los casos, incluso son secuestradas.

—No tengo problema ninguno. Permanece cuanto quieras.

Ji da un gruñido, Jimin con su peinado alto que descubre el cuello y la forma en que ladea la cabeza, esa especie de inconsciente provocación que hace a Namjoon ponerse rojo ante la sonrisa y postura del kisaeng. Soo sisea desde fuera con gracia. Para Ji es más que claro que Soo y Jimin son lo mismo. Mira que andar siendo tan descarados.

— ¿Hoy también me quiere tocar?

—Solo si tú me lo permites.

Jimin ríe bajando la cabeza, tímido y apenado. Soo se va, desliza por el aire hasta llegar a un estanque y dar pequeños aullidos. Cuando sea el momento, Ji va a venir con ella.

Está segura.

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— ¿Una pintura? ¿Ya no había pedido una?

—Quiero otra. —justifica Namjoon con simpleza y casi sin prestarle atención a Jimin en su pregunta. Saludó al pintor antes de venir a preguntar al consejero de qué se trata. Si los invaden o qué sucedía.

La petición lo toma por sorpresa ¿Por qué querría otra pintura suya? Con una basta ¿No? Ni siquiera sabe en donde la puso. Supuestamente adorna la pared en algún lugar, pero a saber qué lugar es ese. Esta casa es muy grande y hay tanto espacio que no sabe. Obviamente no es más grande que el palacio imperial, pero tiene lo suyo.

—Mi señor, usted gasta mucho dinero—repone Jimin con preocupación—. ¿No considera mejor una pintura de usted mismo? Sé que tiene varias, pero-

—No me interesa ser retratado. Aun no hago nada importante por lo que amerite serlo—aclara Namjoon—. No me enorgullezco de ser uno de los principales artífices de un asesinato. Siendo el emperador al que debí aconsejar para empezar. Cuando sea capaz de estar orgulloso de mis acciones, dejaré que me pinten, hasta entonces, no.

—Yo tampoco he hecho algo importante.

—Es distinto.

— ¿Por qué?

—Porque eres hermoso. No todos cuentan con una bendición como esa.

—No la llamaría bendición, mi señor.

—Lo comprendo—afirma risueño—. No obstante, pienso con toda sinceridad que la belleza expuesta que no es plasmada, está siendo irrespetada. No todos son bellos ¿Sabías?

—pero ¿Qué tanto importa la belleza en realidad?

Namjoon da una risita. A veces Jimin suelta unas preguntas tan profundas que incluso duda como responderlas y Ji se queda pensativo al respecto. Son demasiado subjetivas para empezar. Namjoon se levanta de su lugar y anda hacia el kisaeng, le acaricia el rostro con mucho cuidado, delinea ligeramente un ojo y luego pasa el pulgar por la mejilla suave y abultada.

—La belleza es capaz de destruir imperios enteros. Es una de las armas más peligrosas que pueda existir ¿O no te has dado cuenta? El hecho de que lo que hizo realidad el asesinato de nuestro antiguo emperador, es que estaba tontamente cegado por lo bello que eres—Jimin aprieta los labios y su hanbok—. Incluso con el malestar y su dolor, no sospechó jamás de que tú lo envenenarías.

—Entonces... es... ¿Mala?

—No. Depende de lo que hagas. Como en todo. Es una fuerza. Solo debes decidir en qué usarla.

Jimin hace puchero y Namjoon ríe tenue. Cierto que aún tiene catorce años. Dentro de un par de meses cumple quince y sigue siendo en esencia, un niño.

—Ayudaste a destruir a alguien que te hizo daño y a muchos más. Quizá puede verse como un acto atroz por ser un asesinato, pero ¿No ayudaste a que la guerra terminara? —repone Namjoon y Jimin abre los ojos de par en par—. Todo depende de la forma en que lo mires. Además, también se necesita mucho la belleza ¿Con qué habría disfrute si no?

—Hay muchas otras cosas con qué entretenerse.

—Ninguna tan placentera—Le da palmadas en los hombros—. Bien, ve a arreglarte para tu pintura. —Namjoon se aleja a paso lento. Jimin tartamudea sin ir tras él para preguntar:

—Sobre si me voy a quedar- ¡Mi señor! —Levanta la voz, Namjoon no voltea a verlo y por el contrario, se aleja más rápido. Una forma muy infantil de eludir la conversación indudablemente.

. . .

Namjoon bosteza y se sienta ¿Por qué demonios está despierto si aún está oscuro? Nunca le sucede que se despierte a mitad de la madrugada. Es alguien bastante corrido y sus ronquidos abogan a su favor. Nadie puede dormir cerca porque al estar profundo, ronca demasiado y todos huyen de él. Se levanta para ir a la cocina y masticar algo. Asume que ese es el motivo de su mente al levantarlo así.

A mitad de camino siente incomodidad en los pies, da cuenta de que el suelo está inundado. Se quita las medias y camina para encontrar en donde causa ese derramamiento. Lo que consigue es que viene de la habitación de Jimin. La madera en los bordes inferiores de la puerta se ven podridos por humedad.

Se atreve a abrir la puerta y lo consigue haciendo cara en su futón y para peor, su cuerpo medio desecho. Intenta ir a despertarlo, pero Soo lo empuja con brusquedad, hasta el punto de tirarlo al piso. Ella gruñe y antes de tomar a Jimin y llevárselo con ella hasta el estanque de enfrente. Namjoon sacude la cabeza, el golpe estuvo más fuerte de lo que esperaría de ella.

Te dije que esto sucedía, pero no quisiste escucharme. Se está haciendo una costumbre tuya últimamente, muchacho impertinente.

Blanquea los ojos por el regaño de Ji. Lo encuentra odioso.

—Si no me molestaras tanto con otras tonterías no tendría que pasarte por alto—excusa Namjoon—. El silencio... —murmura pensado en que la fuente no se mueve y por ende, la habitación está más callada de lo habitual.

Chasquea la lengua con molestia. Tendrá que pedir que cambien las puertas y todas las paredes por la madera podrida. También el papel que luce en mal estado, más la fuente que debe mejorar o hacer una distinta que no amerite limpiarse cada cierto tiempo para que funcione bien. Tantas cosas que hacer...

No tendrías que hacerlo si lo sacas de aquí y te ocuparas de tus autenticas responsabilidades como te indico cada día.

Ignora a Ji deliberadamente. Él seguirá insistiendo enello. Sus argumentos se extenderían más que el registro de kisaengs en símismo. Entrecierra los ojos cayendo en el detalle de que Ji ya estaba aquí. Pormás que insista, incluso él "pierde el tiempo" viendo a Jimin y Soo.

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—Lees terrible.

—No he tenido que leer en voz alta antes, mi señor. —excusa Jimin abochornado. Que Namjoon se lo diga de forma tan directa quiere decir que hay críos de tres años que lo hacen mucho mejor. Qué vergüenza. El consejero blanquea los ojos con claro disgusto.

—No es una excusa ¿Qué te han enseñado en la escuela de kisaengs?

—A bailar y cantar nada más.

— ¿Y no ha leer?

—No.

— ¿Por qué?

Jimin no le responde y decide simplemente irse a sufrir solo con su lectura. Ji se retuerce un poco en su lugar. Tampoco entiende a qué se pueda deber ¿Qué es Samsu? Incluso a ellas se las instruye. Después de todo, serán enfermeras o costureras cuando se retiren y si no saben leer un pedido ¿Cómo lo harán? Por no decir que varias también de convierten en maestras de otras kisaeng. Namjoon chaquea la lengua con molestia y decide ir a investigar por sí mismo de qué se trata.

El kisaeng continúa con lo que lee en su habitación. Le cuesta un largo rato, pero lo consigue y se siente satisfecho de ello. Se dedica a replicarlo para practicar la escritura como Namjoon le dijo que hiciera en su momento. Se supone que es su profesor en estas cosas y se sorprende de esta realidad. Es un tanto irónico. Detiene su mano y observa los trazos que poco a poco se han ido mejorando. Suspira y recuerda las notas tan horribles que escribía antes.

Las notas que nunca llegaban a su dueño.

Que eran dadas al emperador para no sufrir problemas.

Se pregunta si las notas que Namjoon les dio siguen allá, en el fondo del estanque oeste.

Deja el pincel y aparta el papel. Tiene las manos llenas de tinta. La hace flotar, la saca así de su piel y vestimenta. Arruga un poco las cejas y tras un esfuerzo, consigue que aterricé en el papel de la forma exacta en la que él desea que lo haga. Suelta aire y da cuenta que es Ji. Mira a Soo con molestia y la dragona se balancea de un lado a otro.

—Te gusta un viejo ¿Eh? —acusa a la dragona que gorgorea.

Es... Muy... Esp...

Mira alrededor ¿Ese sonido de dónde vino?

Mira alrededor ¿Ese sonido de dónde vino?


—Debes hacer un trazo más recto. De este modo.

Jimin se muerde los labios y para de respirar. Namjoon le guía en la forma de mover la mano para escribir y que no se vea tan mal. Los círculos con poco pulso y el mal manejo del pincel, las líneas muy inclinadas y sin rectitud. La forma en que Namjoon lo sujeta con ternura y apenas hace la presión suficiente para que lo deje llevar el control. Al terminar, Jimin repite la misma palabra en el papel con una mejoría considerable. Namjoon le arrebata el pincel con cuidado y escribe lo mismo.

— ¿Ves? Debes destensarte. No será el fin del mundo por hacerlo mal. Hay mucho papel que usar. —bromea y Jimin asiente con la cara roja. No sé atreve a verlo al rostro.

Namjoon lo hace con lentitud, pero lo rodea con los brazos y aprieta su carne con delicadeza. Jimin da un suspiro y entrecierra los ojos. Namjoon desliza una de sus manos hasta debajo de la falda agua marina con hilos dorados decorativos. Jimin gime, encorvado y apenado. La mano de Namjoon en su entrepierna, la frota poco a poco para causar una erección. Jimin echa el cuello a la derecha, recibe besos del consejero que suspira complacido por su olor y la forma tan tierna en la que se retuerce.

El kisaeng gime más fuerte a mayor se hace la atención en su virilidad. Está prohibido masturbarse a menos que su cliente así lo quiera. Es un funcionamiento algo ridículo, pero viene de la sencilla razón a que el sexo en los samsu no se trata de un disfrute. Es su trabajo. Deben complacer a sus señores, no a sí mismos de ninguna forma. Nunca se había parado a intentarlo con sus libertades y aun ahora lo hace. Namjoon se dedica a hacerlo mientras lo besa y lo acaricia. Cómo si le produce algún placer o le gusta verlo sintiéndolo.

—L-lo sien—Traga duro y su cabello cae torpemente—Lo siento mi señor. —balbucea apenado. Namjoon se limpia el semen de la mano con un papel arrugado.

—Si lo disfrutaste no hace falta una disculpa—afirma Namjoon y le da un beso en la nuca—. Ve a tomar un descanso y regresa dentro de diez minutos para continuar.

Jimin se marcha con toda la vergüenza expuesta en sus mejillas rosas y cabello extendido por lo liso que está. Namjoon da una risita de verlo irse. Eso fue un poco espontaneo, pero resulta ¿Extraño? está desesperado por tocarlo. Demasiado desesperado por verlo retorcido de placer. Da un bufido viendo afuera donde Ji lo observa con malos ojos.

Debes controlarte más.

—Dime algo que no se repita más de cinco veces en un solo día.

Pierdes el norte por su culpa. Lo que escribes, como piensas ¡Perdemos armonía por su culpa!

—No he perdido nada.

¿Ya hiciste los listados que debes entregar al emperador mañana por la mañana?

Namjoon se muerde las mejillas.

Pierdes el tiempo, concentración y esfuerzos por enfocarte tanto en ese kisaeng. Debes parar y seguir de forma-

—Y según tú ¿Cuándo tengo tiempo para mí?

Ji no le dice nada, suena a una rabieta algo infantil, pero Namjoon está ofuscado de que Ji siempre le diga lo mismo cada vez que tenga un tiempo con Jimin. Los cuales rara vez suceden antes de que vaya al palacio imperial, haga deberes en su estudio y muchas cosas más. Como si no debe existir nada más en su vida aparte de ser un buen consejero. Como si el país se estuviera desmoronando y debe impedir que lo haga. Desde antes, ha dejado de lado todo lo que quería hacer por seguir sus instrucciones, pero no está dispuesto a seguirlas si con ellas pierde totalmente lo que desea: Jimin.

Lo abandonó por años solo para conseguir una mínima estabilidad donde pudiera estar bien, dejaran de maltratarlo y ¡No sirvió de nada! Se perdió tanto que tardó meses en notarlo. Lo frustra demasiado y lo molesta con su dragón que intenta convencerlo de que así es mejor.

Que no se deje cegar por la belleza.

Se rehúsa a hacerle caso en ello.

Ji lo consume, deja de existir cuando tienen "armonía" o sincronización, despierta por aquella corriente que desde su infancia, no deja de jalarlo.

La belleza es la causa de muerte del intelecto. Lo que él evoca en ti es capaz de hacerte caer hasta lo más bajo conocido por el hombre. Debes entender que mis ansias por alejarte de Jimin y que él también esté lejos, es por tu bien. Por el de este imperio.

Ji lo rodea y apoya una de sus patas en el hombro derecho de Namjoon.

Ayúdalo dándole una casa, un pequeño territorio y pagándole mensual. Es lo único que realmente necesita que hagas por él.

Namjoon aprieta las manos en su ropa.


— ¿Quiere que me vaya?

— ¿Quién te dijo eso?

—Los sirvientes me dijeron que busca una casa para trasladarme allá.

Como lo molesta que se filtre información. Así como esta pequeñez, en un futuro podrían suceder cosas peores.

—Me dijo que podría quedarme y-

—Qué crees que sucede cuando el hombre es expuesto a demasiada belleza.

La pregunta e interrupción lo toma por sorpresa, además de causarle desagrado. Jimin intenta pensar en una respuesta buena para eso, pero lo único que le viene a la mente es una respuesta de tinte infantil.

—Demuestran lo que son.

—Explica.

—Es que... Cuando hay algo muy bello, lo quieren, pero para obtenerlo deben mostrar qué son y qué harán ¿No? Si son malos... lo rompen...

Se muerde el labio inferior un momento.

—Es como si se vuelven algo tontos.

—Entonces ¿Crees que debería alejarse todo lo bello para evitar que sean tontos? —pregunta Namjoon.

—No.

— ¿Es mejor que sean tontos?

—Es que no va a servir de nada—reclama Jimin—. Porque...

Se queda callado y Namjoon asume casi a la perfección con qué responde: compara con Hojoon y Hosung. Sobre todo Hosung. Él cambió de forma más drástica y es quien "fue alejado de la belleza". El resultado no pudo ser más nefasto considerando que casi mató al kisaeng. Namjoon medita brevemente la interpretación de Jimin. Sencilla y sin muchas vueltas.

—Ji considera que la belleza hace caer al razonamiento y por ello, para evitar problemas, lo bello debería estar lejos de lo intelectual. Así permanecerá sin distracciones.

—pero solo lo intelectual ¿No es malo?

Namjoon encoge de hombros.

—se supone que la razón y lo bello deben acompañarse, no separarse. Ser partes de algo mismo ¿No? —repone Jimin dudoso, inseguro de sus pensamientos—. Porque de nada sirve ser muy bello si no piensas y si no eres bello al pensar demasiado, la vida te irá sin que tengas a nadie.

Namjoon duda que Jimin comprenda lo que él mismo está diciendo. El hecho de que refiera a otro tipo de belleza que no es física, sino las otras tantas que existen. De carácter, actitud, sentimientos, pensamientos, acciones...

—Sobre lo otro-

—Aun no decido nada—Interrumpe de nuevo y Jimin lo mira con molestia—. De todos modos, es solo una idea a largo plazo. No debes preocuparte por eso.

Jimin simplemente no le cree. Aquí sucede algo extraño que implica sacarlo de la vivienda, donde se considera escondido de todo y se rehúsa a permitir que suceda. Se acerca hasta Namjoon y se sienta sobre él. Lo rodea por los hombros y lo besa en los labios. Namjoon frunce el entrecejo. Algo confundido por este comportamiento ¿Qué pretende lograr?

Aparte de hacerlo perder el hilo de lo que iba a hacer ahora mismo. Cae atrás con Jimin encima. El kisaeng que pasa las manos por el pecho del consejero, lo hace perder el sentido y la noción de sus deberes del día. Queriendo acariciarlo por igual. Antes de que Ji pueda reclamar, siente un tirón en el cuello que lo hace caer de la vivienda con Soo encima.

La dragona da un gorgoreo y Ji la percibe enroscándose en todo él.

Eres una cría muy impertinente. Ve a quitar a tu usuario del mío antes de que-

Ji se corta, gruñendo con molestia por la insistencia de la dragona en frotarse en contra suya. Provocarlo. Ji siente su pelaje húmedo y suave chocando con su piel. Soo gorgotea hasta dejar ir una risita profunda y femenina.

Si el hombre pierde la razón por la belleza, entonces te volveré loco para que nos dejes quedarnos aquí.

Soo no suele hablar. Ni siquiera con Jimin a pesar de que podría hacerlo. Le gusta un poco hacerse la tonta. Ji lo sabe, por ello se dedica a llamarla niñata. Incluso si su voz de mujer adulta dista de esa forma de mirarla.

Me quieres aquí, pero eres demasiado orgulloso para admitirlo. Eso es tierno... Ojalá fueran más directos, nos harían sufrir menos. Al menos saber que nos desean nos haría muy felices. Saberlo de sus bocas.

A medida que habla, se frota y lame a Ji hasta conseguir de acoplar bien su cuerpo. La dragona se penetra y jadea por ello, su piel se vuelve escama y cabello debido a los embates del dragón mayor.

¿Desear?

Es lo único que ustedes podrían sentir por algo roto ¿No?

Ji gruñe desagradado.


¿Lo ves? Te aparta de tu potencial.

Namjoon no le dice nada, bañándose por haber quedado muy sudado y no muy lejos, el kisaeng haciendo lo mismo con la mirada permanente del consejero en su espalda.

 

Chapter Text

— ¿Otra pintura? ¿Cuántas necesitas para estar satisfecho?

—No lo sé. —responde Namjoon con franqueza al general de la guardia: Jungkook. Jimin permanece quieto sobre algunas rocas decorativas de un estanque. El pintor se toma su tiempo en cada pequeño trazo del curioso kisaeng con cabello azulado. Jungkook lo considera casi gracioso, Namjoon caído totalmente ante los encantos de Jimin es una forma cómica de hallar la situación. No obstante, la carencia de risas y picardías al respecto lo hacen perder aquella nota divertida. Revela que sucede algo.

— ¿Cómo cuidas algo de ti mismo? Y ¿Cómo recordar ser tú mismo?

—No re ofendas, amigo, pero poco entiendo cuando sales con preguntas con ese nivel de consideración ¿Qué tienes? ¿Sucede algo?

—Hay contacto.

— ¿Y?

Namjoon no le responde y Jungkook se hace una idea. Regresa la mirada al muchacho medio dormido del que se hace una pintura. Namjoon nunca hacía contacto con él. Lo recuerda como algo frustrante en su adolescencia más temprana. El que Jimin luciera tan idiotizado por Namjoon y de algún modo, Namjoon dándole la espalda. Permitir que el enamoramiento indiscreto existiera solo porque no sé molestaba en vigilarlo tan siquiera.

—Es una reacción natural en el ser humano, pero mi incapacidad para disfrutarlo del todo es... Frustrante.

— ¿Qué no disfrutas? ¿Cómo no puedes hacerlo?

—Tan solo lo veo y cuando lo toco siento que no debería hacerlo.

Abre y cierra la boca. Pasaron toda la infancia y adolescencia viendo lo mismo: el kisaeng del emperador roto en llanto por ser tocado. El que no pareciera ser importante para nada más. Namjoon estaba bien con no acercarse, con apenas mirarlo de reojo porque así no podría ser igual a quienes le hicieron daño. Namjoon se rehúsa a ser como aquellas personas que hizo desaparecer del panorama. Hojoon, Hosung, el consejo, los nobles que caen uno a uno por estar en contra de lo que Agust plantea. Y ahora que ha podido estar con él, que las situaciones siguen en florecimiento, siente que cae en el mismo agujero que ellos.

Que empieza a ahogarse y que en algún momento cuando el agua llene sus pulmones, no será capaz de vivir sin ella y será igual de horrible que ellos. Es lo que Jimin causa: ahogo, dependencia en su belleza, en su frío y su calor, en su textura y voz.

—Si no hay daño y humillación no hay razón por la que avergonzarte, porque esa es la gran diferencia entre ellos y tú. —afirma Jungkook con gran seguridad. Después de todo, de eso se trata.

Tomaron el imperio para ser mejor a quienes lo guiaron antes. Serán capaces de lograrlo. Namjoon no será la excepción. El consejero da un suspiro. Quisiera tener su confianza. Al mismo tiempo...

—De algún modo no me siento yo mismo. Incluso si me convenciera de tus palabras ¿Cómo un muerto disfruta?

Jungkook es incapaz de comprenderlo totalmente. Namjoon cae en unos agujeros existenciales demasiado profundos para que nadie lo pueda ayudar. Debe llegar por sí mismo a la respuesta.


—I think we could live forever.

Namjoon se detiene y mira a la derecha. Encuentra a Jimin sentado en el césped del jardín, mueve las manos para generar pequeñas burbujas de agua que flotan. Algunas con peces en su interior, otras dónde Soo salta, encogida para jugar.

—In each other's faces 'cause I always see my youth in you.

Da un beso a una burbuja, el pez Koi da vueltas, con aparente vergüenza y alegría. Jimin sonríe, dando toques a cada una de ellas y hacerlas moverse con pequeños rebotes. Tararea suave y su rostro tierno con delineado discreto exhibe alegría de estar en su propio mundo.

—And if we don't live forever

Toma a Soo que tiene el tamaño de una serpiente capaz de enrollarse en su pequeña mano.

—Maybe one day we'll trade places.

Soo eriza sus aletas y escamas, gorgorea feliz.

—Darling, you will bury me... Before I bury you...

Namjoon se ríe con deje tierno y enamoradizo, Jimin gira hacía él y sonríe penoso.

. . .

Perdiendo el tiempo de nuevo.

—Solo sucedió.

Te lo he dicho en muchas ocasiones: ese kisaeng solo conseguirá que todo lo que he trabajado en ti se vaya por la borda. Para. Para con esto de una vez. Dale la casa que se halla en el extremo oeste de Hanyang y protege lo que te hará perdurar junto al imperio.

Las órdenes de Ji le entran por una oreja y le salen por la otra. Su mente no tiene más espacio que para pensar en eso: Jimin, el encantador kisaeng que fluye como el agua. Escucha su voz, recuerda el movimiento de sus manos, la textura de su piel, el sonido de sus suspiros, la suavidad de su cabello húmedo; las mejillas enrojecidas, los labios mordidos y enrojecidos; su sonrisa brillante y enorme. Su baile, su canto, su risa.

En las olas se oye la risa.
Una ninfa que ahí vive escondida.
Muerte traerá, pero a quienes asesine felices serán.
¿Cómo no lo estarán? Si la belleza se los quiso llevar.
No hay dolor jamás
Solo la idea de abandonar por siempre jamás.
La traviesa ninfa que no sabe lo mucho que la pueden amar.
Salta y salta en cada ola del mar.
Riendo como la niña que no va a crecer jamás.
Y siendo como la mujer que nadie jamás tendrá.
Cuando pare de jugar, en el fondo se esconderá.
El océano no te dejará pasar, su principal guardián.
A toda costa cuidará a la niña de la felicidad.

—Intentas hacerme como los demás consejeros antes de mi, pero... Me pregunto si ellos alguna vez fueron felices. —murmura Namjoon a medida que dobla el papel y lo guarda en un cajón. En este relucen al menos una docena o más iguales. Todos con palabras que bailan de su mente hasta el papel.

Siempre después de que Jimin luzca su existencia frente a él.

Ji no responde la pregunta, echándose en el suelo, silencioso y pensativo ¿Fueron felices? No está muy seguro, a decir verdad y para su propia extrañeza, no lo recuerda. Tal vez es una forma de entender que no, no fueron felices.


— ¿Puedo pasar?

Jimin baja la falda y queda con los labios apretados. Frustrado y ansioso. Namjoon entra a la habitación, sin saber qué es lo que Jimin hacía antes. Se aproxima con una caja relativamente pequeña en sus manos. Jimin la toma con curiosidad, la ve desde distintos ángulos. Namjoon la abre con delicadeza y música empieza a salir. Jimin parpadea repetido y sorprendido ¿Cómo genera una tonada tan bonita? Se detiene de repente y Namjoon le da cuerda.

— A más gires la llave, mayor será la música que dé—anuncia el consejero. Jimin lo observa con fascinación—. Es un regalo de mi parte. Así no tendrás que cantar sin música cuando los sirvientes estén ocupados.

—Muchas gracias, mi señor. —dice Jimin con una sonrisa amplia. Namjoon observa al kisaeng.

Fijamente.

Tan solo... lo mira.

Jimin desconoce qué quiere decir esa mirada.

Por qué la recibe.

Namjoon acerca sus manos y acaricia su rostro: ¿Por qué debe lucir tan frágil? ¿Tan pequeño? Tan hermoso y sus manos tan grandes, tan capaces de hacerlo pedazos. De destruir semejante y tan bella criatura que simplemente apareció en su vida como un niño sucio y perdido. Lo desconoce y le da tanto miedo que suceda. Verlo quebrado, hundido, apagado. Jimin suspira con un ojo cerrado. En disfrute de los mimos de aquellas mismas manos grandes y suaves. Sin cayos, pues no entrena, tan solo transita su vida leyendo y escribiendo.

— ¿Quiere algo mi señor? —pregunta directo y Namjoon se aproxima hasta juntar los labios con los de Jimin. Hundirlos suave y tranquilamente. Sin prisa ninguna.

La caja queda a un lado del futón, suena hasta que se acaba la carga dada y aun en ese momento no hay silencio en la habitación. Tan solo gemidos y suspiros mutuos del kisaeng con su señor. El más joven echado en la tela acolchada, su piel que se sonroja por el trato cariñoso y las caricias constantes. Frotándose con la piel más oscura que la suya, los dedos pequeños enredados en el cabello negro rizado por estar todo el día atado.

Namjoon respira profundo, viéndolo y escuchar como gime tímido al placer que le provoca. No debería hacer esto. Es como hacerse lo mismo que todos antes de que él llegara con Jimin, pero ¿Cómo resistirse a la ninfa que lo llama para estar con él?

Jimin jadea en voz alta, abrazando la cabeza de Namjoon contra su pecho. El consejero escucha el corazón alborotado y ansioso; el aroma a sudor que más bien es un hedor a río. Las caricias del kisaeng lo adormecen. No es capaz de pensar con claridad. Tanto que se conglomera en su mente. Deberes, palabras que quiere escribir, ideas que quiere meditar más profundamente, tanto en breves instantes por culpa del kisaeng. Cómo si Jimin fuese capaz de despertar eso que antes siempre estuvo ahí y por Ji quedó dormido en el fondo de su ser. En la espera de que algo viniera a reanimarlo.

No sabe que pensar.

Solo disfrutar que duerme sobre el kisaeng de cabello azul.

 

Chapter Text

— ¿Un caballo? Mi señor, a este paso va a empobrecer. Debería cuidar mejor su dinero. No es el emperador ni puede hacer jade con solo desearlo. —amonesta Jimin con preocupación por la cantidad de regalos que Namjoon le hace.

Las cajas musicales, por lo que se enteró hace poco, son muy caras. Vienen de China y otros países más allá. Son extremadamente raras y muy pocos saben fabricarlas. Sin mencionar que los materiales para hacerla también son complicados de conseguir. Y Namjoon le regaló una como si nada. De las más raras que hay de momento por lo elaborada de su melodía.

Ahora, de la nada, le dice que le compró un caballo. Es muy bonito. Pelaje blanco y largo en las patas que le dan un aspecto felpudo. Jimin le acaricia con cariño, el animal luce nervioso. Namjoon niega con la cabeza.

—Debido a la falta de consejo y que hago todo el trabajo que debería hacer más gente, me pagan más. Mi remuneración es mayor de la que puedas pensar. No te angusties. —explica a Jimin que continúa inquieto. Aun así, es mucho dinero que gasta. Lo preocupa que luego quede corto para cosas importantes

Mira esa cabecita que apenas sabe contar hasta diez, tratando de comprender economía.

—Siempre puedo enseñarte al respecto si te interesa.

—No creo aprender.

—Nunca se sabe. En la prueba y error está el éxito.

Jimin se muerde los labios y continúa con sus mimos al caballo que se relaja. Da un chillido breve cuando Namjoon lo levanta para ayudarlo a subir al corcel. Recoge el jeonmo del suelo y se lo entrega a Jimin que hace puchero. Con lo que cuesta ponerlo bien.

Pasear a caballo no entra en sus actividades favoritas en lo absoluto. Prefiere quedarse aprendiendo algún baile antes que salir. No obstante, lo bonito es el final: un río que corre tras el palacio imperial, relativamente afuera de Hanyang. Es muy fuerte y rodeado de bosque. Llegar ahí a pie es complicado por el terreno, pero con un caballo es muchísimo más sencillo.

Namjoon lleva su trabajo a todos lados, por lo que a Jimin no le sorprende que esté leyendo mil cosas sobre el imperio antes que jugar con el agua.

— ¿Te recuerda a casa? —pregunta a Soo que va de un lado a otro inquieta—. Aunque en realidad no la conociste mucho. —Añade Jimin con tristeza. Su falda amarrada para evitar que se moje demasiado.

— ¿Nació de un rio? —cuestiona Namjoon extrañado. Jimin niega con la cabeza.

—No. Estaba jugando en el rio que había tras mi pueblo. Hacia burbujas con jabón que le robé a mí mamá—ríe por la nariz de recordarlo. Se había ido corriendo para que ella no lo notara. Le molestaba mucho—. Una se llenó de agua de repente y como se me hizo tan rara, quería agarrarla. Me caí en el río y me empapé muchísimo, pero la sujeté. Espere por un rato ¡Plup! —Suena los labios—. Soo estaba ahí. Era tan pequeñita.

—Así que nació de tu diversión.

—Tal vez. Nunca lo he pensado.

Ladea la cabeza, observa al muchacho que continúa jugando con enorme dragona de aletas como tul. Se da un buen susto cuando Jimin cae en el agua y demora demasiado en salir. Se levanta de su lugar y va a buscarlo a costa de mojar su ropa. Namjoon se resbala y aunque no se cae directo al agua, si se hace una cortada muy grande en la mano por culpa de la roca en la que se apoyó.

Acaba bajo el agua por un tirón y un par de metros más adelante saca la cabeza y al sacude. Parte del peinado se le deshace y Jimin se ríe cubriéndose la boca, cayendo atrás, pero sin moverse, la corriente no lo empuja, ni siquiera lo golpea, lo acaricia tan suavemente que le da envidia no poder hacer lo mismo. Jimin se levanta y Namjoon se fija en su cabellera. Como si el rio entero fuera una extensión de él.

—Lo siento, no pude resistirlo. Lucia tan aburrido allá sentado.

Namjoon e ríe por la nariz y niega con la cabeza. Jimin va hasta una roca y se sienta. Soo le trae su ropa y Namjoon se queda parado admirando como se levanta la falda y descubre lentamente sus piernas para poder secarlas. Jimin levanta la mirada y Namjoon enrojece antes de ir a la orilla para escurrir su ropa. Jimin da una risita. Lo encuentra tiernamente torpe.


— ¿Le sucede algo mi señor?

— ¿Viniste hasta aquí a preguntarme?

Jimin mira alrededor sin saber cómo explicarlo. Estaba al otro lado de la casa y es prácticamente imposible enterarse de que estuvo tosiendo y quejándose con la distancia que había.

—Lo escuché.

— ¿Cómo?

—No sé.

Soo gorgorea igual de confundida. Ella hace cosas y no sabe cómo lo hace. Para Ji queda claro que hay una cualidad que no consideran aún, a pesar de tener la sensación de que sí sabe de qué se trata. Una que tiene que ver con el sonido, pero ¿Qué exactamente? Namjoon se queda pensando un poco hasta negar con la cabeza.

—Estamos bien. Tenemos algo de problema en el estómago desde hace un tiempo.

— ¿En el estómago?

—Si. Es irritable por el consumo de ricina.

— ¿¡Por qué comía eso!? ¡Sabe que es venenoso! ¡Se lo dimos a mi señor Hojoon! —recrimina Jimin alterado.

—Es una práctica común para preparar a los consejeros y evitar que pierdan el dragón de la sabiduría. No te alteres. Es totalmente natural. Sin embargo, a mí me cuesta un poco acostumbrarme aún. —explica brevemente y Jimin continúa con el disgusto.

—Me suena a una estupidez.

—No podrías matarme envenenándome.

—No me interesa. Es estúpido. —afirma Jimin antes de marcharse con recelo. Namjoon resopla.


—Vamos a necesitar que nos acompañes. Habrá una reunión con lords y nobles en el palacio imperial y resulta natural que hayan kisaengs. No obstante, Agust no quiere que nadie pase. Estoy seguro de que tratándose de ti no tendrá problema ninguno.

—pero ¿No puedo? Yo no soy esa clase de kisaeng—repone Jimin sorprendido por la orden de Namjoon—. Soy Samsu, no tengo permitido-

— Cambié el registro hace unas semanas. Eres Haengsu desde entonces y para evitar que vengan de nuevo a hacerte salir—explica Namjoon con sonrisa campante y las manos juntas bajo sus mangas—. Ellos llevaran sus propias kisaeng, pero es natural que las damas del emperador sean las principales en el entretenimiento.

Jimin se muestra inseguro.

— ¿No quieres ver a Agust de nuevo?

—Él no quiere verme.

Namjoon exhala y le acaricia la mejilla.

—Estará feliz de verte. —asegura Namjoon en voz baja.


—Es momento de un descanso.

La discusión entre nobles, militares y Agust ha estado un poco reñida. Por el mero hecho de que él no habla en lo absoluto. Tan solo los mira. En su mayoría sin aprobar sus ideas y exigencias. La casi todas ellas son permanecer de la misma forma que con Hojoon. Así implique perdurar negocios de tratas humanas con japoneses.

Cosa que está prohibida para evitar otra guerra.

Es una larga lista de cosas que dependiendo de cómo acabe el humor de Agust, hará que las cabezas de estas personas adornen mástiles fuera del palacio imperial y así dar de comer a los cuervos. Las kisaeng que acompañaron a las casi veinte personas entran. Algunas tocan instrumentos, otras empiezan a hacer danzas y la tensión disminuye notablemente.

No así los comentarios preguntándose por qué el emperador no tiene un kisaeng al menos. Es un deber y hospitalidad tener con qué entretener a los invitados. Jungkook da cuenta de quién entra a la habitación usando el hanbok de color verde con hilos dorados haciendo dragones a lo largo de toda la tela.

Jimin avanza con cuidado hasta colocarse en medio de las otras que se arriman. No es difícil saber que es diferente. Ninguna tiene permitido usar esa clase de ropa. Agust frunce un poco las cejas y Jimin abre el abanico, danzando al ritmo que tocan las demás, apenas acompañado por un par más que le sigue la corriente.

El cabello azul más firme de lo que se ha visto jamás. Namjoon sonríe victorioso. Todos idiotizados por el kisaeng de cabello azul y ropa verde; sus adornos de jade dándole un aire más pomposo del que ya tiene con su maquillaje refinado. Que Soo surja al final cuando ondea su cuerpo y agita el abanico genera aplausos entre los presentes.

—Si no es mucha molestia, su majestad, su kisaeng podría demostrarnos su voz por igual. —Interviene un hombre cuando se da por terminado el tiempo. Jimin los recuerda. La gran mayoría en reuniones con Hojoon durante la guerra.

—Sería encantador.

—Debe ser maravillosa.

—Penosos sería no escucharlo.

—Adelante. —Da permiso Agust Jimin se muerde el labio inferior. Y él que pensó que sería rápido.

Chapter Text

Jimin toma asiento junto a la chica que toca la kayagum y el muchacho que toca la flauta. No muy lejos está quien toca el janggu, kkwaenggwari y el buk. Nokssek lady se desliza hasta quedar cerca de Jimin, consigue el kisaeng le acaricia y aunque nadie puede ver a la dragona verde, la ligera estela de color les hace saber que está ahí. Mansa como no se la ha "visto" con nadie.

Oh, the loneliest girl in town is bought for pennies of prize
We dress her up in lovely gowns, she's easy on the eyes

Entona con voz ligeramente más baja de la usual. Está teniendo algunos problemas últimamente, debido al crecimiento se ha hecho un poco más gruesa. Apenas notable. Es un tono más maduro, mas no masculino.

Her soul is black and it's a fact that a sneer will eat you alive And the buyer always brings her back because all she does is cry

Her soul is black and it's a fact that a sneer will eat you alive
And the buyer always brings her back because all she does is cry

Her soul is black and it's a fact that a sneer will eat you alive And the buyer always brings her back because all she does is cry

Soo se crispa y causa que el agua en las tazas de todos se levante para sorpresa de los que están ahí. Jimin frunce los labios y los otros kisaeng se pasman por lo que causa. Él los escucha y hasta el momento, no se había dado cuenta, pero lo tratan de ella y lo saca de quicio.

So take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
Ask for forgiveness, never permission

Porque están en el palacio.

Porque están donde lo redujeron a lo que es ahora.

Porque viene de esta gente que no deja de aprovecharse de él.

Take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
It's in the blood and this is tradition

Bajo la brillante excusa de que así son las tradiciones. Así han sido por años ¿Por qué cambiarían? No tienen por qué hacerlo. Ese es el motivo por el que toda su vida se ha vuelto un desastre.

Oh, the loneliеst girl in town was bought for plenty a price
Well, they dress her up in golden crowns, his smile hides a lie
She smiles back, but it's a fact that her fear will eat her alive
Well, she got the life that she wanted, but now all she does is cry

Se obliga a sí mismo a calmarse un poco, pero ellos insisten en hablar.

Ignoran como el líquido se mueve de forma peligrosa

Ignoran como el líquido se mueve de forma peligrosa. Están demasiado concentrados en mirarlo. En dejarse atontar por la voz hermosa y su aspecto fantástico. Namjoon se pregunta si es buena idea dejarlo continuar y al mismo tiempo ¿Cómo escucha lo que dicen? Hablan muy, muy bajo, apenas lo percibe por Ji. Soo está retirada, por lo que es incongruente.

Take what you want, take what you can Take what you please, don't give a damn Ask for forgiveness, never permission

Take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
Ask for forgiveness, never permission

Take what you want, take what you can Take what you please, don't give a damn It's in the blood and this is tradition

Take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
It's in the blood and this is tradition

— ¿Qué le pasa?

—No lo sé, pero mantén a Kurimjanie. —susurra Namjoon a Jungkook. La dragona de sombra permanece inquieta. Nokssek gruñe por lo bajo y Agust permanece impasible como de costumbre.

You can take it back, it's good as gone
Well, flesh amnesiac, this is your song
And I hope what's left will last all summer long
And they said that boys were boys, but they were wrong

Take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
Ask for forgiveness, never permission

Take what you want, take what you can Take what you please, don't give a damn Ask for forgiveness, never permission

Suena más rabioso y Agust aparta discretamente la jarra dónde está la bebida.

Take what you want, take what you can
Take what you please, don't give a damn
It's in the blood and this is tradition

Nunca había sentido tanto desagrado por hacer algo y que gustara. Se levanta de su sitio, hace una reverencia y decide retirarse por su propio bien. Recibe un tirón en el brazo que lo hace caer casi bruscamente sobre uno de los nobles. La lengua se le traba y su mente no procesa bien qué hacer aparte de disculparse:

—L-lo siento, mi señor, trope-

Jimin se crispa bruscamente. El hombre lo jala para besarlo. Se aparta y alguien lo ayuda a ponerse de pie. Siendo Namjoon que lo pone tras su espalda con muy mala cara.

—Vienen a este palacio, faltan el respeto al gritar a su emperador y no suficiente con su hospitalidad, se atreven a tocar a su Haengsu. Debería darles vergüenza. —regaña Namjoon entre dientes. Sumamente disgustado.

—Es un Samsu. Todos sabemos que incluso nuestro nuevo emperador lo usó.

—Haber cambiado un papel no quita su realidad.

—Es solo una pu-

—Ya tuve suficiente circo—Anuncia Agust levantado—. Quien esté disconforme con mis órdenes o planee continuar, levanté la mano.

Todos los presentes levantan la mano con expresiones variadas. Desde la satisfacción haga la el disgusto y la burla—Nokssek lady—. La dragona ruge antes. De abalanzarse a quien está más cerca y Jimin ahoga un grito del susto. Se sujeta a la espalda de Namjoon. Soo se acurruca contra Ji, escondida por el desagrado. Al abrir los ojos y alejarse, Jimin no ve cadáveres. Ni uno solo. En el suelo hay miles y miles de trozos de jade tirado. Respira por la boca, conmocionado. Su ropa por otro lado, tiene sangre encima. Los kisaeng se mantienen arrimados a un rincón, llenos de pánico.

—Estas personas no los respetarían ni un segundo. No merecían su servicio—anuncia Namjoon, junta las manos en sus mangas—. No se angustien, ustedes no deben pagar ninguna consecuencia. Pueden volver a casa y continuar con sus deberes mañana.

—pe-pero-

—El heredero de cada apellido se hará cargo. Pueden retirarse—No hace falta insistir, todos se marcha a toda prisa—. Hay que darte un cambio de ropa.

—L-los... e-esto-

— ¿Querías que vivieran? —amonesta Agust con tono seco y Jimin aprieta las manos en la ropa de Namjoon—. No son más que versiones patéticas de Hojoon—Patea un trozo de jade. No muy lejos Nokssek lady mastica y come varios iguales—. Que no dudarían en violarte si tuvieran la oportunidad. Ni siquiera conmigo aquí te respetaron.

—Es normal que esté alterado. Acabas de masacrar a veintiséis personas—excusa Jungkook—. Venga, te llevaré a cambi-

Jimin mueve las manos, hace levantar la sangre para que salga de su ropa y tirar el líquido lejos de él. Ambos se muestran sorprendidos por ello. Namjoon da una ligera risa de satisfacción antes de acariciar a Jimin en la cabeza.

—Te llevaremos a la habitación para que descanses. —anuncia el consejero.

. . .

—Puede manipular cualquier líquido. Eso es interesante cuánto menos. —dice Jungkook pensativo.

—Es capaz de hacerlo incluso dentro de cosas. Manipuló a una sirvienta, pero acabo muy mareado. Supongo que es cosa de práctica. —añade Namjoon y Agust guarda silencio.

— ¿Cómo practicaría algo así?

—No lo sabemos. Habrá que pedir a algún esclavo.

—Sigue siendo bastante cuestionable.

—No se trata de asesinato, por lo que tampoco hace falta ser tan dramático.

— ¿Qué piensa él?

—Tan solo le da cierto miedo por el efecto secundario.

—Entonces-

Agust se levanta y marcha de la sala. Nokssek lady se diluye lentamente. Jungkook y Namjoon lo ven irse. Agust llega hasta la habitación donde Jimin se quedará a pasar la noche. El kisaeng continúa en peinar su cabello. Debido a la presencia del emperador en su habitación se detiene. Agust se aproxima a Jimin, observándolo fijamente hasta hablar:

—Te apagaste.

Jimin se muerde los labios.

—Lo lamento.

Sabe por qué lo dice: cuando el rubio estuvo triste o mal, era Jimin quien lo animaba. Quien lo intentaba hacer reír así fuese un pequeño instante. Sin embargo, ahora es como si ambos están igual de apagados. Jimin se muerde los labios hasta empezar a llorar. Saber que ha cambiado tanto le produce triste y tanta ansiedad. No hubiera querido cambiar. Quisiera ser el mismo niño que reía y jugaba con todos en este palacio, pero no lo consigue.

Su risa está muteada.

Su luz cubierta y apagada.

Junto a su ser roto a pedazos.

—Lo hiciste muy bien.

Elogia torpe. Jimin moquea, limpia sus lágrimas. Apenas lo pudo escuchar. Agust se sienta a su lado y lo abraza con la misma ineptitud.

—No me abraces si me vas a alejar de nuevo.

Agust recuesta un poco la cabeza y aprieta el agarre. A veces se le olvida que Jimin es muy pequeño. Y que su padre se encargó de dejar su vida y percepción hacía si mismo hecha un genuino fiasco. Jimin no tuvo a nadie que lo defendiera de verdad. Solo quienes lo acompañaran para sobre llevarlo.

Todas esas personas lo dejaron solo deshaciéndose.

 

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Toma un profundo respiro antes de pasar las manos por su rostro. Está mareado. Nunca había bebido tanto como hoy. Borracho, en resumen. Jungkook es arrastrado por su dragona que se balancea de forma torpe. Es ciertamente cómico el que, por vinculación, ella esté igual de mal. Namjoon tambalea de pie y refunfuña sin cesar. Ji trata de mantenerse en mejor forma que él, pero cuesta. No pudo evitar que bebiera. Todos sus usuarios hasta ahora fueron abstemios. Este cambio es exageradamente brusco y lejos de su capacidad.

Namjoon en lugar de dirigirse a su habitación, se dirige a dónde dejo a Jimin más temprano. Es tarde, muy tarde, se quedó hablando y bebiendo con Jungkook por discutir algunas cosas importantes que al final se quedaron de lado. Rompe la puerta sin querer. Tarda diez minutos en dejar de mirar ese agujero en el papel. Que desastre, ahora podrían ver dentro. Trata de arreglarlo y solo consigue romper más el papel de la puerta. Ji lo empuja para que entre sin más. Perdido y creyendo que es su habitación.

Entra torpe y por obvias razones, Jimin ya estaba cerca de la puerta ¿Cómo ignorar que alguien tiene aires de pájaro y la picotea? Imposible. Lo sorprende ver a Namjoon. El hedor que desprende es uno exageradamente familiar. Por inercia retrocede un paso. Siempre que Hojoon se le acercaba con la peste a alcohol era sinónimo a prepararse, porque él iba a hacerle daño. Más del habitual. Al mismo tiempo, sería escucharlo desvariar y decir más tonterías de las usuales. Namjoon respira por la boca, sus ojos clavados en Jimin. El pequeño kisaeng de cabello azulado.

Jimin da un chillido ahogado cuando lo ve acercarse y su impulso de huir llega muy tarde. Namjoon lo consigue agarrar y el beso que iniciar es exigente. Casi desesperado por comerse al muchacho. Jimin gime dentro de la boca ajena y aunque Namjoon lo sujeta, no lo trata de desnudar en lo absoluto. Solo lo sostiene. Un ansia inmensa por sujetarlo. Al separarse instante solo consigue que vuelva a empezar y le destruya los pulmones a su falta de aire. El cabello azul que se extiende como un río por el cuarto.

Jimin tropieza y Namjoon cae junto con él. Presiona su cuerpo con el de Jimin y el kisaeng le da palmadas para que lo suelte. Su pecho sube y baja a prisa por la falta de aire. Namjoon continúa con su intensa mirada en él.

—Te veías tan hermoso bailando—balbucea y Jimin levanta una ceja—. Más que ningún otro kisaeng que haya estado aquí alguna vez. Eres lo más hermoso que puedo haber—Namjoon le acaricia el rostro y Jimin permanece callado de la impresión—. Ninguno de ellos podía resistirse a ti. Porque eres bello, perfecto, hermoso.

—Emm... m-mi señor ¿Quiere que...?

—Quiero que se alejen de ti. Quiero que todos se vayan lejos y no te miren más—Recuesta la cabeza en el pecho de Jimin. Ignora o no tiene capacidad de percibir lo rápido que late su corazón—. Haces que todos te deseen, pero nadie te va a hacer feliz. Se que ninguno te puede hacer feliz o cuidarte. Solo yo. Solo yo quiero eso—Jimin busca a Soo con la mirada. Al hacerla está en una situación similar con Ji aplastándola y a juzgar por sus ojos abiertos y mandíbula caída no alucina está conversación—. Finalmente puedo protegerte de verdad y evitar que nadie más te dañe o te tenga. Te quiero junto a mí. Siempre te he querido junto a mí. —Y llora.

De repente Namjoon se pone a llorar. Jimin trata de quitárselo de encima y hacerle entrar en razón. No obstante, es inútil. Namjoon está como peso muerto encima suya. Un peso muerto que habla demasiado y el kisaeng no sabe qué pensar al respecto.

Porque los borrachos son sinceros. Son desinhibidos.

Es decir, esto es lo que Namjoon piensa sin esconderlo o camuflarlo en lenguaje complejo.

—Quisiera encontrar la manera de que entiendas lo bello y especial que eres para mí, pero no sé cómo hacerlo... olvidé como hacerlo porque ya no... ya no puedo ser yo. Tengo que ser un consejero nada más... Me duele estar así, porque te vas a alejar y no podré recuperarte jamás. —solloza Namjoon y no se detiene, se vuelve complicado comprender qué demonios son sus palabras.

Tantas y tan fluidas que solo se escapan de sus labios como agua por una cascada. Jimin se quedó despierto hasta que él pudo dormirse. Roncando tan fuerte como un oso y aun abrazándolo con todas sus fuerzas. Sin intentar nada más.


— ¿Sucedió algo por la noche?

Namjoon no dice nada. Tiene la cara roja como una cereza y Jimin se cubre la sonrisita con su abanico. El cabello que ondea en demostración de lo divertido que se siente. Namjoon recuerda todo lo que dijo anoche y es imposible para un ser humano estar más avergonzado. Jimin le da un empujón amigable con la cadera antes de salir de la habitación para dejar al consejero a solas con Jungkook y Agust.

— ¿Estabas borracho? —cuestiona Agust adormilado—. Que extraño, no pensé que eso fuese posible.

—Tenemos mejores cosas de las cuales hablar antes que eso. —farfulla Namjoon queriendo pasar del tema y de su bochorno. Le abrió el corazón a Jimin como quien abre un cajón. Que desastre.


Jimin sacude la cabeza y mira con molestia a un lado

Jimin sacude la cabeza y mira con molestia a un lado. No sabe de dónde demonios viene esa conversación, pero la odia. Continúa su camino por el mercado, ve animales que van de aquí para allá, igual que niños. Algunos pequeños que juegan entre sí y otros que permanecen sumisamente quietos junto a las kisaengs que charlan entre sí. Seguramente sus hijos. Tan bien arreglados que para este momento ya deben saber su destino.

Presiona sus labios de verlos. Hay uno muy lindo entre ellos. De cabello castaño rojizo, rostro pecoso y ojos verdes. Seguramente tiene un dragón de madera, escondido dentro de él. El niño se le acerca.

— ¿Necesitas algo?

—Es que muchos hablan de una kisaeng de pelo azul y dijeron que eres bonito—sonríe con la cabeza ladeada. Le falta un diente delantero—. ¡Yo también seré un kisaeng! Cuando acabe de estudiar ¿Crees que seré igual de bonito que tú? Aunque yo soy niño...

—Yo también soy niño.

— ¿¡De verdad!?

—No lo parezco, cierto—ríe Jimin sin ganas y él niega con la cabeza—. Es un secreto. Así se confunden todos—Bromea con él—. Seguro serás muy hermoso cuando crezcas—asegura con una sonrisa amable—. ¿Te han dicho que serás?

—Samsu.

—Oh.

—Mi mamá también es Samsu, pero ¡Ella también es bonita! Así que está bien—asegura nervioso por la cara de Jimin—. Dijeron que me harían igual de bonito que ella, aunque no dijeron como—Hace puchero—. ¿Cómo te hicieron bonito? ¿Me puedes decir ese secreto?

Su pregunta en susurros hace a Jimin sentir un apretujón en el pecho.

. . .

— ¿Qué aquí? Jim-

—Necesito pedirte algo.

Agust da un vistazo a los guardias que se retiran casi despavoridos por ello. No pudieron detener a Jimin de entrar en la sala del trono donde Agust espera a sus demás reuniones del día. Los nobles afuera con el disgusto de que un kisaeng les empujara y quitara de en medio. Jimin se deshace del jeonmo y se acerca a Agust con gesto preocupado. Namjoon permanece callado por indicación de Agust.

— ¿Puedes prohibir que se castre a los kisaengs varones? —Agust levanta una ceja—. S-sé que ya yo no tengo remedio, pero... No quiero que eso siga pasando.

—Tú caso fue distinto. Nada de eso se hará hasta los doce años. así es-

— ¡No se tiene que hacer! —Interrumpe exaltado y casi lloroso—. Tú no... tú no lo entiendes, pero—Mira arriba un instante—. No te sientes completo jamás cuando sabes que te cortaron algo de tu cuerpo sin decirte nada y que luego te llamen de otra forma porque te cambiaron. Ser kisaeng no quita que somos humanos—reclama con las manos apretadas—, no un animal de carga o un juguete que pueden perfeccionar como deseen.

Namjoon da un vistazo fugaz a Agust.

—No puedo usar hanbok masculino, me dicen mujer sin yo serlo... esto no es perpetuar la belleza, es solo hacer daño porque no se puede decir nada en contra.

A pesar de que Jimin no lo sabe distinguir aun, Namjoon pudo notar que Agust le da una mirada mucho más suave y tranquila. No solo que le prestó atención, cosa que no hace con los demás que vienen a hablar con él. Sino también el que lo mantiene en mente como algo que debe pensar y tomar en consideración.

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La ninfa rehusándose a dejar que la marea la ordene a nadar
Es ella quien manda y nadie más
No deja de quejar, el océano la quiere arrastrar
No lo permitirá, será ella quien decida a donde nadar
Sin parón será el reclamar porque independiente desea quedar

—Mi señor.

¿Quién la detendrá? Nadie se atreverá, sus lágrimas no deben rodar
A todos de ira llenará y nadie dejará de pelear
Llénenla de felicidad, que no pueda caber más en la alegría sin par.

—Mi señor.

¿Escucharon sus risas sin final? Es la melodía que nadie jamás tendrá la dicha de escuchar
Que envidia dará a aquel que lo consiga causar
Es

— ¡Mi señor!

Da un brinco y tumba la tinta del escritorio. Jimin evita que se derrame y la introduce de regreso en el frasco. Namjoon da un suspiro de alivio. Eso evitará mucho tiempo de limpieza y reclamarse a solas por causar un nuevo desastre como siempre. Lleva la vista hacia el impaciente kisaeng. Su peinado de eonjun meori dándole un poco más de altura y volumen.

— ¿Se te ofrece algo? Lo siento. —guarda el papel con algo de apuro y ambos cierran los ojos del susto por la cantidad de papeles que salen disparados hacia arriba. Ji blanquea los ojos y Soo gorgorea, flota mientras los papeles siguen en su caída al suelo. Namjoon exhala con deje cansado.

—Sí... bueno... ¿No quiere que lo ayude con esto primero?

—No leas nada.

Jimin lo ayuda a recoger el montón de cartas. No debería ser físicamente posible meterlas todas en donde estaban. Al terminar Namjoon trata de ordenarlas para que entren, pero es totalmente inútil. Se resigna a tener que buscar otro lugar para ponerlas. Después de todo, Jimin ya sabe que están ahí y aunque él asume que el kisaeng desconoce de qué se trata, prefiere que estén resguardadas.

— ¿Puedo hacerle una pregunta?

—Adelante.

— ¿Por qué guarda en secreto toda la poesía que escribe o por qué tiene esas pinturas de mí ahí guardadas? —Namjoon se muerde el labio inferior, su expresión de espanto va aumentando—. No comprendo qué sentido tiene resguardar algo que le gusta.

—No se trata de—Se aprieta el puente de la nariz y bufa—. Escucha, no es ningún problema. Tan solo son dilemas que tiene que ver con ser consejero.

—Ah... entiendo—dice Jimin en voz baja—. Lo que venía a preguntarle realmente es si puedo salir a pasear por el pueblo.

—Siempre puedes salir ¿Qué diferencia hay ahora?

—Los nobles me ven un poco mal y no estaba seguro de sí es pertinente o no. Además de que dicen cosas... um...

Namjoon inclina la cabeza con gesto curioso ¿Qué pueden decir y como Jimin lo sabe? El tema sigue en un eterno misterio sin descubrir. Soo abre los ojos, causa que se vean gigantes, negros y brillantes. Una especie de ataque de cachorro.

—Puedes pedirle a algún sirviente de confianza que vaya contigo para evitar dificultades. Si de verdad te sientes demasiado inseguro por ello. —ofrece gentil y Jimin asiente, reverencia y marcha en silencio. Namjoon vuelve a tomar asiento y se enfoca en lo que debía desde el principio. Ya no tiene a Jimin frente a su estudio.

Ahí, bailando y distrayéndolo, provocando que quiera escribir al respecto.

Por horas y horas la casa se queda en silencio por la ausencia del kisaeng que pasea por Hanyang. Namjoon hace todo lo que tuviera pendiente, adelanta algunas otras cosas que ni siquiera estaban pactadas para hoy; organiza la mayor parte de su estudio y se detiene únicamente al notar las pinturas de Jimin. Son veintidós para este momento. El pintor se hará rico a costa suya.

Abre y se queda mirando una de ellas. Donde usa un hanbok amarillo, el cabello religiosamente recogido y los labios anchos de tinta roja resaltan al igual que su cabello azul. Lo observa un rato hasta sentir un golpe en la espalda.

¿Te has dado cuenta de cómo pierdes el tiempo por prestar atención a ese kisaeng? Todo lo que hiciste en su ausencia y su mínimo rastro te ha hecho perder cinco minutos.

El regaño de Ji le provoca un escalofrío. Deben ser las seis de la tarde. Jimin se fue a las once de la mañana. Deja la pintura tirada en el piso y el dragón se sorprende la prisa con la que se va. El que rebusca por toda la casa buscándolo hasta encontrarlo en una habitación de la servidumbre. Siendo vendado en la muñeca.

— ¿Sucede algo mi señor?

— ¿Necesita algo amo Namjoon?

— ¿Está bien amo Namjoon?

— ¿Mi señor?

Namjoon jadea y frunce las cejas ¿Por qué Jimin está herido para empezar?

— ¿Qué te sucedió?

—Un lord del oeste intentó llevarlo con él a su casa. Lo impedí—Asegura uno de los sirvientes de la casa. Un joven de veinte y tantos años, a pesar de que está perfectamente sano, ve que su rostro y cabello junto a la ropa están empapados—. La guardia real nos ayudó cuando que-quede inconsciente. Lo lamento mi señor, demoramos mucho en explicar la situación. —Se reverencia apenado.

—No hagas eso, por favor, de no haber estado ahí hubiera sido peor—afirma Jimin poniendo una mano en el hombro del joven—. Reporté lo sucedido, pero desconozco qué resultado tuvo, mi señor.

—Luego revisaré al respecto. ven conmigo.

Jimin agradece en voz baja a quien le vendó al mano. Va tras Namjoon hasta llegar a una habitación que han usado para practicar lo que es capaz de hacer. Es extraño, no sabe qué tiene. Luce tan frustrado e impaciente. Antes de preguntarle Namjoon se pasa las manos por el rostro.

—No vas a salir sin mí de aquí.

—Está bien mi señor.

— ¿Por qué no te has curado aun?

—Me cansé de curarlo a él. Quedó en un estado lamentable por culpa mía. Fue imposible para mí dejarlo así. —responde honesto y algo apenado. Namjoon de nuevo lo mira de esa manera.

Como la vez en la que se emborrachó y solo decía mil y un tonterías sentimentales que a día de hoy no comprende. Es esa clase de gesto ¿Asustado? ¿Dudoso? ¿Ansioso? Jimin es incapaz de describir qué es lo que le sucede. Se ha vuelto muy frecuente últimamente y es penoso. Namjoon se ve tentado a decir algo, pero se detiene y exhibe decepción de sí mismo.

—Solo... —Suelta aire, cansado—. Evita salir sin nosotros o guardias del palacio. Les diré que vengan cada ciertas horas para que te escolten. Recupérate y cura e-

— ¿Por qué nunca me dices lo que pasa por tu mente? ¿Qué te asusta tanto? Antes no eras así... incluso hablar en plural.

— ¿Antes?

—Sí. Antes... antes cuando me dejabas notas me decías qué pensabas.

—Eso fue hace mucho.

Jimin baja la mirada y aprieta su muñeca.

—pero en ese tiempo me querías más y de verdad, porque no me habían usado tanto. Me gustaba ese tiempo...—musita penoso y casi lloroso—. Ahora ni siquiera borracho intentas estar conmigo. Incluso las notas se deshicieron. Donde las guardé... se deshicieron bajo el agua. Igual que tú: te deshiciste como papel mojado.

—No tiene nada que ver. —corrige Namjoon.

— ¿Entonces por qué me rechaza tanto? No lo comprendo. Si no se trata de repulsión ¿Qué sucede? —increpa Jimin congestionado—. Dijo que quería tenerme cerca, que quería cuidarme, pero lo único que hace es ignorarme sin siquiera mirarme. No lo comprendo. —Insiste angustiado.

—Es que...

Namjoon ve a un lado, donde Ji observa con desaprobación por su comportamiento y puede casi escuchar su insistencia en que debe hacer que Jimin se vaya. Que esté lejos, tan o más lejos de lo que sea posible.

—Si quiere que me vaya solo dígamelo. Tomaré cualquier orden que usted me dé. —anuncia Jimin.

—No quiero que te vayas. No queremos que te vayas—explaya por el repentino crispar de Ji. Como la idea también le genera disgusto—. Estás bien aquí. Es-

— ¡Tú no eres Namjoon! No sé quién eres, pero no me quieres aquí—respira acelerado—. Eres... alguien a quien le estorbo. Y... Ya he tenido suficiente de estar con gente que me lastima. Solo dime que debo irme.

Incluso si dicen quererlo, la gente le hace mucho daño. Desde Hosung hasta Namjoon en estos instantes. Esa larga lista de gente que puede nombrar como quienes lo han abandonado o herido. Sea física o emocionalmente. Está harto de ello. Casi prefiere que lo usen sin mentiras en ello antes que este silencio sin sentido. Namjoon se acerca y lo abraza. Jimin respira profundo y acelerado, nervioso sin remedio.

—No quiero que te vayas, jamás podría quererlo... si lo haces voy a morir, no puedo existir sin mi musa para mantenerme vivo. Por favor no te vayas—pide Namjoon apretujándolo entre sus brazos. Jimin hace pucheros y no corresponde el gesto. No lo comprende. Namjoon es tan raro—. Hemos hecho todo lo que hemos podido por cuidar de ti... Danos- Dame la oportunidad de demostrártelo. Por favor.

Algunos sirvientes miran y no entienden por qué el señor de la casa abraza de esa forma a Jimin. Bajó hasta abrazarlo por la cintura. Resulta humillante. Sobre todo en la posición que tienen. El consejero real ¿Arrodillado frente a un kisaeng con espinas en su espalda? Jimin exhala, sea lo que sea que Namjoon quiera demostrarle, duda que cambie algo. No obstante ¿Qué pierde con verlo y darle esa oportunidad?

Este consejero tan raro...

En momentos así es donde más se parece al Namjoon que recuerda de cuando era un niño. Ojalá fuera así más tiempo.

 

Chapter Text

 

Jimin sacude la cabeza

Jimin sacude la cabeza. el eco que escucha se hace cada vez más claro y cercano. No sabe por qué. Por no decir que a veces escucha genuinas estupideces, gritos, reclamos y cosas que no le van ni le vienen. Hoy es de esas ocasiones en las que de repente surge esta clase de información que no sabe si es un chiste de mal gusto o debe tomárselo en serio.

La nobleza es tan extraña. No consigue entenderla y para evitar una falsa alarma decide no decirle a Namjoon. Ha estado un poco nervioso desde la conversación-discusión que tuvieron así que no quiere alterarlo más. Si sucede algo que sea impasable se lo dirá. Hasta entonces, seguirá odiando y agradeciendo el eco en partes iguales.


 —Estás un poco desconcentrado

—Estás un poco desconcentrado.

—Lo siento. —balbucea Jimin apenado antes de regresar a lo que hacía. Namjoon se está tomando el tiempo de enseñarlo a leer y escribir hasta el punto de lucir perfecto, desconcentrarse es una falta de respeto en lo que a Jimin concierne. Sin embargo, cuesta hacerlo cuando escucha esa clase de cosas.

Es insufrible.

Mira de nuevo la hoja de papel y frunce los labios con molestia.

—No sale bien.

—Está mejor que hace dos días—dice Namjoon que pone los papeles en contraposición—. Esta clase de mejorías toman tiempo y tú lo consigues con solo días. Eres excepcional. No te preocupes. Pronto escribirás tan hermoso como bailas.

Jimin enrojece y una burbuja de tinta sale dispara hace la cara de Namjoon, que lloriquea al mismo tiempo que Soo se ríe, echada sobre Ji.


Levanta la cabeza de su almohada y mira afuera ¿En serio tienen que ponerse a hablar de eso en la madrugada? ¿No pueden ser asesinos anarquistas por la mañana? Que fastidio

Levanta la cabeza de su almohada y mira afuera ¿En serio tienen que ponerse a hablar de eso en la madrugada? ¿No pueden ser asesinos anarquistas por la mañana? Que fastidio. Levanta del futón con la expectativa de ir a decirle a Namjoon. Así le interrumpa el sueño. La seguridad de Agust va primero.

Medita que no tiene idea de quién es. Podría ocasionar un problema serio que diga esto y luego acabe sin saber a quién señalar. Ataquen a alguien que no tiene nada contra Agust. Vuelve a acostarse en el futón, presta atención a lo que se dicen.

 Vuelve a acostarse en el futón, presta atención a lo que se dicen

Jimin exhala con cansancio. Cómo sale de aquí sin que se den cuenta. Debe descubrirlo antes de que se haga muy tarde. Los ronroneos de Soo llaman su atención. Le acaricia en la cabeza.

— ¿Sabes qué hacer?


Agust da una tos suave. Hay un olor extraño. No lo permite enfocarse en lo que dice el noble frente a él. Es exasperante. Namjoon se pasa la mano por debajo de la nariz y nota que sangra. Lo toma como una señal terrible junto a lo quejoso que está Ji. Es un dragón viejo, pero jamás hace ruidos de dolor como ahora. Por si fuera poco, Nokssek lady está en un estado similar. No le da tiempo de detener lo que habla el hombre cuando escucha pasos apresurados y un chapoteo exasperante. Por la entrada derecha ve a Jimin.

— ¿Qué haces...?

— ¡No!

Namjoon no se dio cuenta en qué momento el noble se acercó tanto y mucho menos, el que sacara una daga. Habiendo sido invitado y sin precedentes, los guardias no se molestaron en revisarlo. Lo curioso es que la daga aunque está cerca de cuello de Agust, no lo roza siquiera. El noble intenta, pero si cuerpo no se mueve. Jimin se acerca, con el puño cerrado antes de dar un manoteo al aire que causa que el hombre de clave el arma en el pecho.

Cae al piso gritando de dolor, se echa atrás mientras aprieta su herida. Jimin respira profundo y siente náuseas. Se lleva una mano al estómago y sufre una arcada. Soo se dirige hasta Agust y entra por su boca. El emperador regurgita agua, también sale por su nariz y aunque es irritante, el adormecimiento se marcha.

—Nokssek lady.

La dragona de jade se abalanza en el herido y lo mata de un solo ataque al cuello. Namjoon se acerca a Jimin que acaba desmayado por el esfuerzo.

. . .

— ¿Los escuchas?

—Si. No sé cómo. También te escucho en la casa. Escucho muchas cosas.

Explicar cómo llegó -Soo lo arrastró por un río subterráneo hasta salir en uno de los estanques del palacio-, y como se enteró ha sido todo un lío. Principalmente porque a ninguno de los tres les cabe en la cabeza qué tanto es capaz de hacer Jimin con su dragón. Parece que el cielo es el límite. O la sequía.

— Un... Momento. —Namjoon toma el enorme razón de agua y se va. Ninguno de los tres sabe a dónde se va. Solo que tras un rato Jimin levanta la cabeza.

—Lo escucho, pero- No entiendo ¿Qué haces? —reclama a Soo que gorgorea apenada

—Lo escucho, pero- No entiendo ¿Qué haces? —reclama a Soo que gorgorea apenada. Ni siquiera ella sabe que hace. Solo lo hace. Namjoon regresa—. Flor de loto convertida en jade.

—Escucha a través del agua. —concluye Namjoon.

—Wow. —silba Jungkook impresionado. Agust luce confundido.

—Ji acompaño a un hombre que estudiaba el océano y por lo que aprendió, el ruido viaja mucho más rápido ahí que en el aire. Tal como la luz o aire, es una energía que el agua es capaz de absorber. Por eso Jimin es capaz de percibir a quienes hablan cerca de agua—explica Namjoon con el mayor simplismo que le sale. Agust se lleva una mano a la barbilla—. Sin embargo, supongo que hasta ahora Soo fue capaz de remitir el sonido.

—Debe ser por ello que se agota tanto —analiza Jungkook—. Si eres capaz de viajar a través del agua sin ahogarte y esto ¡Quien sabe si tienes muchos más talentos escondidos!

—Aun no entiendo por qué estás cosas no están documentadas.

—Yo sí—Es lo único que dice Agust al respecto—. Gracias por venir a salvarme. —dice hacía Jimin con una ligera reverencia de cabeza. Jimin sonríe leve.

—De nada, mi señor.

Lo alivia haber podido hacerlo. Fue tan desagradable tener que manipular la sangre. Ni siquiera conseguía ubicarse en el palacio. Pensó que llegaría antes de que la amenaza fuese tan grande. Lo alivia que Agust este bien. Tanto el rubio como el general se retiran. Jimin dormita. Le dijeron que dormirá hoy aquí. La tos de Namjoon lo distrae. Su gesto se contrae por ver que sangra por la nariz.

—Mi resistencia a la ricina es fatal. Lo lamen-

Namjoon cae echado en el suelo con Jimin encima. El cabello que ondea medio líquido. Jamás se había dado cuenta de ese brillo que es capaz de despedir junto a sus ojos. Jimin abre la boca, una larga serpiente de agua sale de él, entra por la boca de Namjoon y él la traga sin más. Jungkook se detiene sin llegar a entrar del todo en la habitación. Exaltado de buena manera por la forma en que Namjoon sujeta al kisaeng de la cintura y atrae su cabeza para besarlo.

Hace un momento parecía tan desinteresado y ahora parece que morirá si se lo quitan. Jimin queda sobre él, su pecho sobre el de Namjoon y él brillo tenue por hacer magia que lo cura desde dentro.

. . .

Namjoon abre los ojos, está muy oscuro, el dolor ha mermado y una sonrisa se le escapa de notar a Jimin frente a él. La boca entreabierta dejando ir un hilo de baba y el cabello azulino esparcido en el suelo y futón.

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— ¿Mirar?

—Si puedes oír y transportarte no dudo que podrás mirar. Es relativamente más sencillo a lo que has hecho hasta ahora. —afirma Namjoon con confianza. Jimin luce dudoso, los tazones de agua milimétricamente colocados en la sala para ayudarlo a tener un ambiente más propicio.

Se acerca al que tiene más próximo y coloca las manos a cada lado. Toma un profundo respiro, Soo sale de su cuerpo y gorgorea en dirección a la superficie que se llena de ondas a cada intento de Jimin por dar energía. Al abrir los ojos lo que encuentra es que hizo una figura de perrito que se mueve y salta por doquier. Balbucea abochornado hacía Namjoon que se aproxima a mirar. El consejero le da un par de palmadas al animal.

—Toma el tiempo que necesites y no olvides de escuchar. —avisa diligente. Jimin recibe un beso en la sien y Namjoon se marcha para dejarlo concentrarse.

Jimin apenas consiguió ver brevemente su propia habitación. Fue un tiempo muy corto, pero lo tacha como éxito considerando que no tiene la más remota idea de que está haciendo. Lo que sí sucede con relativa facilidad es escuchar. Quejas, reclamos, risas, confesiones, muchísimas cosas que vienen dirigidas por las vibraciones que crea el agua. Incluye a ese par de nobles que aún no entienden como su intento de magnicidio no tuvo el resultado deseado.

Tener eso a la mano hizo que Namjoon tuviera una idea.


—Nuestro emperador me botó del palacio a pesar de quién fui para su padre. Estaba acostumbrado a cierto estilo de vida—Bebe de la pequeña taza de porcelana—. Y él me tiró como a un perro. Comprenderá entonces porque aprovecho mantenerme dentro de la casa del consejero Namjoon, pero mantengo mi rencor hacia el emperador Agust.

—Sí, es comprensible.

Jimin relame sus labios a propósito. Ha descubierto que cuando están húmedos, llaman más la atención. Sobre todo considerando que están dos nobles aquí frente a él. Ambos que lo observa fijamente por intereses que varían y coinciden entre ellos. Jimin acomoda uno de sus mechones de cabello. El eonjun meori no es tan atractivo a pesar de creerse lo contrario. Muy rígido. Mantiene parte de su cabello agarrada con largas y pomposas horquillas de jade y oro, el resto suelto que ondea por momentos como agua.

—Lo que nos ofreces es una forma de atacar al emperador y asesinarlo.

—En efecto—toma su cabello y lo peina, desliza sus pequeños dedos por las hebras lisas—. Estoy invitado a ir ahí y quedarme por las noches. El consejero duerme como plomo y el emperador no despierta ante el ruido, a menos claro que sea una explosión o un grito.

—Su dragón es lo que me preocupa.

—Yo puedo verla. Mi dragona puede con eso.

Le arrebata la pipa de la mano para fumar él mismo. Suelta el humo de forma tal que se ve como un desliz blanco por sus labios rojos. Minhyuk suda frío. No han sido pocas las veces en las que ha soñado con él. Mucho menos las que ha intentado tenerlo como Samsu. Lastimosamente Namjoon se lo llevó de la casa de kisaengs y lo ha hecho imposible. No obstante lo tiene aquí, en su casa. Voluntariamente sentado en su sala y fumando de su pipa preferida.

—Necesitamos una muestra de confiar en ti.

—Que palabras tan cómicas para decir que quieren acostarse conmigo. —ríe indiscreto—. No sea tan indecente, mi señor. Al menos lléveme a una habitación y haré lo que pida... En tanto me ayuden a matar al emperador.

. . .

Ambos dan una exclamación de asombro cuando parte de la ropa de Jimin de deshace. Suelta un respiro de alivio. Mantener el agua de cierta forma es tan complicado. Debajo del hanbok luce un kimono abierto al que le faltan muchas capas. Se ve parte de su espalda, de su pecho, la abertura abajo permite apreciar sus piernas pálidas.

Se acerca a Minhyuk para juntar los labios con él. El hombre lo sujeta al instante. Lleno de ansias y excitación. El otro noble también reclama sus labios y lo acaricia en dónde la ropa permite. Jimin siente los besos en el cuello. Ve a la puerta donde garras se deslizan. Da una sonrisa de alivio.

El par se detiene, Jimin se levanta y sacude antes de arreglar su ropa. Entre quejas el par se mueve hasta queda arrodillados con las manos tras la espalda. Namjoon entra a la habitación primero, dándole a Jimin un abrigo grande para que se cubra. El kisaeng se lo pone y empieza a trenzar su cabello. Los nobles sudan frío cuando Jungkook entra seguido de Agust. El emperador de cabello rubio y su expresión fría con su atención fija en ellos.

—Por conspiración en contra del Emperador Min A-Gust se los sentencia a muerte y castigo. Sus riquezas serán transferidas a la corona puesto que no cuentan con herederos ni persona que pueda tomar su lugar. —anuncia Namjoon.

— ¡FUE ELLA QUIEN QUERÍA HACER ESO!

—V-vino aquí para decirnos que-

—Ay, más tontos que una piedra—Exhala Namjoon con fastidio—. Lo enviamos aquí por eso precisamente. Hacerse los inocentes no cambiará la realidad de lo que ya hablaron.

— ¡NOSOTROS NO...!

—Nokssek lady.

La dragona se lanza directo hasta uno de ellos mientras el otro es jalado dentro de la sombra bajo suyo. Jimin exhala antes de arrugar la cara por el sonido desagradable. Agust se retira apenas Nokssek lady acaba de comer los trozos de jade desperdigados. Jungkook silba antes de cruzar los brazos.

—Que tontos se vuelven los hombres por un kisaeng.

Jimin hace un puchero, eso le suena a lo que estuvo conversando con Namjoon.


—A veces son tan estúpidos. Creen que no me doy cuenta de que es lo que quieren hacer conmigo—dice Jimin con la cabeza hacia atrás y los brazos en el borde de la tina—. Pensé que iba a costar más.

—Eres buen actor cuando estás molesto con alguien.

—Ummm... Que fastidio. —queja sin motivo.

Namjoon ríe por la nariz. Se acaba de desvestir y Jimin exclama antes de reír por tenerlo encima. Namjoon le da besos en la cara y en el cuello. Le hace muchas cosquillas y la forma en que lo sujeta es precisamente para que no se escape. Jimin se ríe mientras le dice que deje de hacerlo, patalea y Soo mantiene los enormes cúmulos de agua flotando alrededor solo por jugar mientras Ji ve la situación de mala manera. Aún es muy temprano y Namjoon ya decidió que perderá el tiempo con él.

Sufre un escalofrío por Soo que se enrolla en torno a su cuerpo. La dragona pasa su cabeza debajo del hocico de Ji para mostrarle afecto. El dragón de la sabiduría da un bufido, sus bigotes se agitan y casi se enredan con los largos y elegantes de Soo. Es un poco cómico de ver. A ambos usuarios le da risa ver a sus dragones interactuar. Ji siempre se hace el duro, pero Soo lo abraza y se frota contra él indiferente a lo que el más anciano quiera. Namjoon regresa la vista a Jimin, lo hace ver al frente y junta los labios con suavidad.

—No haremos más engaños así

— ¿Está bien?

—No me gusta la idea de que siquiera mientas de acostarte con otras personas—admite Namjoon, apenado. Jimin ladea la cabeza. Que extraño, lo dice directamente en lugar de comportarse con su misticismo habitual—. O que se siga venteando la idea de que eres una prostituta que todos pueden tener.

—Mi señor-

—Les da a pensar que pueden tocarte. Eso no es verdad. Nadie puede hacerlo. —afirma Namjoon antes de volver a juntar los labios. Jimin lo rodea por el cuello. Le acaricia el cabello negro. No suele llevarlo suelto y es una lástima con lo atractivo que luce de esta manera.

Suspira entre beso y beso, abriendo las piernas para que Namjoon quedé entremedio. Ahoga el gemido ansioso y algo adolorido por la penetración. Le rasguña la espalda y Namjoon se dedica a poco más que seguir en instinto básico:

Moverse dentro de Jimin, besarlo, acariciarlo, escucharlo gemir, observar cómo su cabello se mezcla con el agua. El bonito espectáculo que significa estar íntimamente con él. De lo que nadie puede jactarse. Ninguno de los hombres con los que ha tenido sexo antes saben cómo es su placer. Como su rostro se enrojece, la forma en que saca la lengua por momentos, su cabello que ondea cómo si fuese un río en movimiento, que se marque y cree uno en la habitación donde se encuentre. Ni siquiera pueden hacerse una idea de su voz así. Es un espectáculo que solo Namjoon conoce. El único que ha pedido permiso y el único que se interesa por hacerlo suceder.

Chapter Text

—Al norte

—Lord Haengjoon.

—Norte, es el alcalde de un pueblo...

Continúa hablando y Namjoon lo escucha atentamente. Lo ha estado preparando de forma intensiva estas últimas semanas. No solo a nivel de poder utilizar su dragón, si no también que conozca a la nobleza. Desde la más pequeña e insignificante familia con poder político hasta la más conocida. Ji puede considerar que esto es un avance y evolución que lo alivia. Puesto que para enseñar debes saber, Namjoon se ha tomado sesiones exhaustivas de estudio para poder impartir ese conocimiento. Hace sus deberes mientras Jimin estudia en lugar de solo ver las nubes pasar en el cielo en espera de la hora para bailar.

Por si fuera poco a estás clases de política, economía y sociales, Jimin asiste a sus clases de música, canto y baile en la casa de kisaengs. El tiempo libre no existe en su horario. Al menos no uno donde se tire a dormir como hacía antes cada tarde. Ahora su atención se va única y exclusivamente en todo este proceso. A pesar de su obediencia, Jimin no tiene ni idea de por qué Namjoon quiere que sepa tanto al respecto. Sin embargo, tacha que ha de ser importante y bueno, por lo que no tiene quejas.

Además, pasan tiempo juntos de este modo. Se nota que Namjoon ha hecho un esfuerzo por arreglar sus tiempos y así pasar las horas junto al kisaeng. Incluso si no se dicen nada, la cercanía brinda mayor intimidad entre los dos.

—Bien—festeja Namjoon con una sonrisa suave—. A partir de mañana estudiaras estas listas junto a algunas descripciones detalladas de dragones comunes en el territorio. El examen será en dos semanas.

— ¿Por qué debo responder en voz alta?

—Porque necesito saber qué tan seguro estás de tus conocimientos. En papel no puedo apreciarlo desde que alguien decidió tener letra demasiado perfecta.

Jimin se ríe y cubre la boca. Namjoon está genuinamente celoso, de repente Jimin tiene una caligrafía preciosa. Al principio pensó que sucedía por usar su capacidad. Es capaz de desprender la tinta del pergamino. No obstante, no fue el caso. Su letra es bonita, de trazo consistente y elegante. Cualquiera diría que se asemeja a la forma en que baila.

—Lo siento, mi señor.

Namjoon medita unos instantes y-

—Puedes llamarme Namjoon. No hace falta el formalismo conmigo. Menos hallándonos solos. —dice Namjoon. Jimin guiña y ladea la cabeza.

—Lo lamento, pero no podría hacer eso.

—Yo diría que sí.

—En lo absoluto.

— ¿Por qué no?

—No tengo permiso.

—Yo te lo estoy dando.

Jimin frunce los labios. Hojoon decía eso, pero luego lo gritaba por no llamarlo "mi señor". Niega con la cabeza. Incluso si Namjoon no cambia de opinión, si un día lo hace alejarse y debe tratarlo con formalismo de nuevo, no tendrá que pasar por el proceso de acostumbrarse. Además, es una pequeña barrera que existe entre ambos.

Namjoon importa demasiado.

Jimin no importa nada.

Ser consciente de su realidad hace menos daño a querer ilusionarse por algo capaz de romperse en un parpadeo.


—Agust desea que vayas a verlo.

El pedido lo tomó por sorpresa. Jungkook lo escolta hasta el palacio imperial. Se quita el jeonmo una vez está en la habitación de Agust. El emperador de largo cabello rubio suelto y aun en ropa de dormir. Se aproxima y sienta a su lado. Agust entienda los ojos hacia Jimin. Verdes y fríos como de costumbre. Tarda en entender que debe interpretar los gestos de Agust. Es complicado y demora un tiempo más, pero...

— ¿No ha podido dormir bien? ¿Qué sucede?

—Silencio.

—Oh.

Agust mira al techo. Soo empuja su cabeza contra la de Nokssek lady para animarla o mínimamente hacerla sentir querida y acompañada. Jimin permanece con gesto preocupado hacía Agust.

—Hay demasiado silencio y recordé que me gusta tu voz.

—Gracias, mi señor—ríe apenado y un ligero sonrojo—. Si mi voz lo ayuda a dormir tranquilo, no tendría problema en acompañarlo para que descanse.

Habló suave y de cosas sin importancia que ha aprendido en estos días. Agust se durmió y entre sueños buscó la mano de Jimin para tomarla. De eso, pasó a querer escucharlo cantar y Jimin cumple de nuevo. Lo siguiente es necesitar que lo peine. Agust es muy receloso con su cabello. Es algo que a él le gusta a la vez que es la razón por la que lo desprecian. A la hora de peinarse o arreglarse el aprendió a hacerlo solo, gracias a su madre. Que te permita tocarlo es de por sí, un acto de confianza. Poco a poco se volvió una especie de niño mimado por Jimin. Dejarse peinar, arreglar, a veces bañar.

No cambia que no hable mucho y que haya esa ligera frialdad de su parte. Una especie de espera constante a que sea más allá de esta persona apagada que es. Sin embargo, Jimin no lo comprende. Ni siquiera entiende que debe hacer o que quiere él que haga. La cercanía que tienen es buena y suficiente, por lo que no va a arriesgarse a arruinarla.


— ¿Escuchaste algo que te molestó?

— ¿Por qué los nobles son tan tontos? ¿Preferían que la guerra continuara? —pregunta Jimin genuinamente confundido y molesto.

Puede entender porque querían a Hojoon de emperador en tiempos de paz. Les daba una enorme posición de poder. Favorecía sus intereses de mil formas en todos los aspectos. La dominación y el control al alcance de la mano. Sin embargo, aquí no se trata de eso si no del sentido común: si Hojoon permanecía como emperador realmente acabarían como perros de Japón y nadie iba a poder salvarlos. Perderían la Guerra, la autonomía, todo lo que tienen.

Iban a perder. La población de gente con sus dragones se rebajó a un número casi ínfimo por culpa de ese conflicto y aun con ello, aseguran que él es mejor que Agust. Quien está haciendo todo lo posible por restaurar recursos, estabilidad y mucho más en un imperio patas arriba.

Quienes nunca han estado en un campo de batalla resulta más fácil preferir una cosa antes que la otra. Podrá ser así entre los nobles civiles, pero si escuchas a los que formaron parte del conflicto, te darás cuenta de que ellos comprenden mejor y aunque no les agrade Agust como emperador por mil razones más, agradecen su ascenso.

Namjoon repite lo que dijo Ji y Jimin resopla. No va a ponerse a espiar lo que digan ellos. No hoy. Ya está de muy mal humor. Namjoon lo abraza por la espalda y besa en la cabeza.

—Mientras podamos mantener la paz y el pueblo en general este bien, la nobleza da igual. Son una población mínima que va a rotar con el tiempo. Quizá las cabezas de familia estén disgustadas, pero tal vez sus sucesores sean más consecuentes. —Explica al adolescente que permanece con gesto enfurruñado.

—Igual habrán muchos atentados más ¿Cierto?

—Sí. Incluso Hojoon los tuvo, para eso está la guardia real.

Que molestia, honestamente...


— ¿Serpiente del emperador? ¿Por qué nunca me avisaste de esto y debo enterarme por un papel de hace más de medio siglo? —reclama Namjoon a Ji. El dragón bosteza y el consejero lo ve mal. Se nota que salió a verse con Soo. Muy recto y cascarrabias con aspiración de controlar su vida, pero siempre listo para jugar cuando le place.

No se trata de un lugar que se ocupe todo el tiempo. Puede llamarse comodín de la suerte... Ni siquiera yo lo recordaba.

— ¿Por qué?

No recuerdo la última vez que hubo una. Fue hace más de dos siglos, creo

Afirma acostado en el suelo. Namjoon continúa leyendo en lo que él habla, sin señalar lo anómalas que son sus dudas. Siempre sabe que decir de hechos y ahora parece estar totalmente confundido.

Se trata de un lugar ocupado por quién pueda ser espía y protector del emperador. Es muy complicado de conseguir. Debe ser alguien de extrema confianza y ciertas habilidades especiales. A ojos de todos, ni siquiera existe ese puesto y por ello es más sencillo de mantener a salvó a la persona que lo ocupe.

—Hablas como si se trata de un fantasma. —añade Namjoon con cierta gracia.

A ojos de los demás debe serlo. Eso es lo que caracteriza a las serpientes. Rara vez la ves venir.

Namjoon frunce las cejas. En el texto no da explicaciones. Solo que existe y insanamente cercano al emperador. Lo que llama su atención es que los dos últimos, de los que se habla de forma pobre, tienen dos rasgos llamativos: un hombre con mugunghwa de espinas en la espalda; una mujer con la misma flor.

Y una ilustración pequeña del abuelo del padre del abuelo de Hojoon.

Tiene cabello azul.

— ¿Y sus dragones...?

No lo recuerdo, desconozco la razón. Mi memoria es infalible, pero cuando se trata de eso en específico, es como si todo es borrado.

Namjoon se muerde las mejillas. Aquí hay algo extraño.

Chapter Text

—Nunca hubo tal persona aquí.

Namjoon chasquea la lengua. Vale, al menos eso quiere decir que de verdad hace mucho tiempo no hay quien cumpla esa función. No obstante ¿Siquiera se sabía de ella? Está tan bien guardado el tema que parece casi imposible para nadie enterarse. De no haber revisado esas montañas de papeles viejos para saber que se puede tirar, no lo habría descubierto. A menos que sea algo que se funda en cada reinado. Es la única teoría que tiene de momento. Por accidente ve que Jimin circula por un pasillo.

—Lo ha estado llamando muy seguido, majestad— comenta Namjoon con deje curioso. Agust no dice nada—, pero no puedo evitar mencionar que no lucen muy felices por ello. Al menos no del todo.

— Está apagado.

Namjoon abre y cierra la boca. Una frase tan simple que le golpea en la cara con mil cosas más. Unas que no ha podido prestar atención por entrenar a Jimin en todo lo que necesita saber para continuar explotando su potencial: está apagado. Decaído, desmejorado, triste.

La mejor palabra para decirlo, es que sigue muy triste.

Tal como le dijo en su momento, es muy buen actor. Disimular y tragar su tristeza es inevitable. También muy propio de las kisaengs. Ellas no pueden exponer sus emociones, sus necesidades y deben sonreír gentilmente a quien sea su señor. Jimin es muy hermético. Rara vez explota y en todas le ha reclamado por no ser el mismo cuando puede decirse que es igual al inverso.


—Lo he visto estresado estos días, por lo que pedí organizar esto para que se relaje un poco, mi señor.

Jimin ignora que Namjoon lo ve muy seguido cuando tiene su tiempo libre y baile en compañía de la servidumbre de la casa; algún que otro niño de la casa de kisaengs que a cuela para verlo bailar. Es muy usual. Después de todo, su cambio de estatus hace obvio que debe dar espectáculos y es tan raro verlo en la casa de kisaengs que genera curiosidad, luego encanto con lo que hace últimamente ansia de volver a verlo.

Namjoon se permite esto por no despreciar el gesto y al mismo tiempo ¿Por qué no? Con las últimas revelaciones que ha tenido francamente necesita algo de distracción. Jimin usa un hanbok blanco y celeste. Ambos colores algo opacos que da una vibra muy tranquila junto a su cabello azul adorado con horquillas de perlas y detalles con jade.

Algunos kisaengs tocan instrumentos en compañía de los sirvientes de la casa. Jimin sostiene un abanico decorado con flores celestes. No existen, Namjoon lo mando a hacer para él. La tonada es muy tranquila.

Riendo en secreto, llorando en secreto,
me escondo, he pasado mi día haciendo esto.

Namjoon entrecierra los ojos. Que voz tan suave. Incluso si forma de moverse es muy leve. Movimientos cortos, elegantes y delicados mientras agita el abanico.

Hoy, tampoco, las palabras se pueden pronunciar,
he pensado en ello,
es difícil, es difícil, es difícil.

Frunce un poco las cejas y mira a un lado. Se da cuenta de que siguen una partitura y bien, está seguro de que es suya ¿De dónde la sacaron? La voz de Jimin lo distrae.

Acércate a mí cuando sientas que es difícil,
Sé cómo te sientes,
No importa qué tanto lo escondas,
Sabes que no puedes ocultarlo
Para que podamos sonreír juntos.

Sonríe de forma muy infantil con su rostro descubierto. Un gesto amplio y tierno con la cabeza inclinada. Namjoon sufre un escalofrío y ligeras ganas de llorar. Le hace pensar mucho a cuando eran niños. Que Jimin apenas aprendía a bailar e iba a enseñarle lo nuevo que había conseguido. El que mostraba discretamente que encontró alguna de las notas que le había dejado escondida.

No lo lamentes,
No te preocupes,
No temas,
No llores más.

Y... No es justo. No siente que sea justo. Porque debería ser él quien le diga a Jimin todo esto. Porque sigue siendo ese pequeño niño perdido sin idea de que más hacer aparte de esperar a sus padres.

Eres tan valiosa para mí,
puedes contarme sobre tus días duros, estoy aquí,
Lo haz hecho bien, te amo,
Abrázame fuerte.

Se inclina con una mano en la espalda y otra de frente, que presiona el abanico contra su pecho. Se endereza y da una vuelta junto a Soo que gorgorea mientras flota por aire como si fuese agua.

Acércate a mí cuando sientas que es difícil,
sé cómo te sientes,
no importa qué tanto lo escondas,
sabes que no puedes ocultarlo
para que podamos sonreír juntos.

Soo agita sus aletas como tela de tul, con pequeñas gotas de agua flotando alrededor de todos mientras Jimin sigue en su baile y canto.

No lo lamentes,
No te preocupes,
No temas,
No llores más.

Namjoon exhala con una sonrisa penosa en el rostro. Es la pequeña y linda kisaeng de agua queriendo hacerlo feliz... Y lo hace tan bien... Que debe corresponderle haciéndolo feliz también.

Eres tan valiosa para mí,
puedes contarme sobre tus días duros, estoy aquí,
Lo haz hecho bien, te amo,
Abrázame fuerte.

Namjoon lo aplaude junto a los demás antes de ponerse de pie e ir a abrazarlo. Jimin abre los ojos con sorpresa unos instantes antes de corresponder el gesto riendo. Namjoon le da algunas vueltas para contener sus propias ganas de llorar. Los niños aplauden más fuerte y exclaman. Pues ellos ya saben lo básico en los comportamientos: si un amo abraza con tanta fuerza a su kisaeng, es porque no la dejará sola jamás.


— No soy capaz de devolverte a tus padres, pero ¿Qué te haría feliz?

Jimin guiña sorprendido por esa pregunta tan directa y tan complicada. Mira al cielo. Ambos sentados al borde del suelo para ver las estrellas. Tienen el cabello suelto y la brisa suave lo mece ligeramente.

—No lo sé—responde Jimin apenado—. Tal vez que sea como antes.

— ¿Qué quisieras que sea como antes? No recuerdo momentos genuinamente felices-

—Yo sí—interrumpe con una enorme sonrisa en el rostro—. ¿Recuerdas cuando se nos escapó un perro dentro del palacio? Hizo todo un desastre—ríe inclinado hacia atrás—. Cuando Kurimjanie rompió toda la ropa de Jungkook o Soo empapó el closet de Hojoon para hacerse un estanque-

—Ji la regañó por horas y solo ella veía como un perro regañado. —Coincide Namjoon con la misma sonrisa en el rostro.

—O cuando tú y yo maquillamos a Jin. Aún recuerdo sus gritos—burla cada vez menos capaz de resistir soltar carcajadas largas—. Luego se vengó de nosotros haciéndonos crecer uvas del pelo.

—Ah maldito corte de pelo.

— ¡Fue muy divertido verte así!

— ¡No para mí! ¡No podía hacerme el moño!

Jimin cae atrás riendo a carcajada limpia. Namjoon aprieta los ojos y la sonrisa de verlo así. Tarda lo suyo en recomponerse. Viendo el cielo y sus estrellas brillantes.

—Fui muy feliz porque estaban ustedes conmigo. De alguna forma sabía que todo iba a doler menos porque cuando terminara, podría ir con Jin y me abrazaría; tú me diría que estaría bien; jugaría y haría reír a Agust; hablaría con Jungkook cuando acabará su entrenamiento... estábamos juntos, pero... Todos se fueron.

Su gesto se vuelve en el habitual y Namjoon cierra los puños en sus piernas.

—Jin me dejó atrás para huir solo, incluso me pidió distraer a Hojoon para poder hacerlo; dejaste de hablarme; Agust entró en su propio mundo y Jungkook tan solo quería ser fuerte para ayudar a Agust... Me di cuenta de que ya nada volvería a ser igual y que yo no figuraba en ningún lado.

—Ahora lo haces.

—Por Soo.

—Por ti.

—Mi señor.

—Yo sé qué Hojoon te quebró hasta el punto de hacerte pensar que no eres importante, que no vales nada ahora que él no está, pero—Namjoon toma un profundo respiro con convicción en su mirada—. Haré que cambie. Haré que tengas una forma de ser feliz. Tal vez nada regrese a ser como antes—Jimin recuesta la mejilla en su mano—, pero eso no quiere decir que no puedas ser feliz de nuevo. Solo que hay que hallar una nueva ruta.

—Cuando hablas así me haces recordar a alguien demasiado necio que solo quería que el mundo se adaptará a lo que pensaba correcto.

— ¿Umm? ¿Quien?

—Tú.

Namjoon ríe por la nariz antes de abrazarlo. Jimin suspira correspondiendo el gesto. Escucha su respiración, el latido de su corazón... Un "silencio" tan bello al que solo se acostumbra más y más con el paso de los días. Entra a la habitación junto a Namjoon y se acuesta a la derecha en el futón. No pasa mucho rato para que empiece a roncar. Jimin es el único capaz de dormir con ese ruido y peor aún, acercarse a abrazarlo.

Porque él odia el silencio.

Le tiene miedo al silencio

Y Namjoon es el ruido que ayuda a soñar tranquilo.

Chapter Text

— ¿Qué hago con usted, mi señor? Parece un niño mimado.

Agust se recuesta en el pecho de Jimin, medio dormido. En su defensa, no tiene la culpa de que Jimin sea capaz de darle sueño por la forma en que lo peina. Lo hace tan lento, constante y suave que es complicado no adormecerse. Sin mencionar que huele muy bien. Su pequeño cuerpo es un arma para darle a cualquiera dulces sueños. Aún con lo mal y doble sentido que se puede sacar a esa denominación.

—¿No prefiere que lo excuse para que pueda dormir un rato? —ofrece acariciándole con cuidado. Agust exhala adormecido.

Jimin es muy dulce. Tiene un comportamiento casi maternal desde las últimas semanas en las que lo frecuenta. Es encantador y algo que le sienta muy bien. Asiente ligeramente y Jimin envía a Soo para hacerse cargo del mensaje. Avisar a Namjoon que el emperador quiere tomarse el día y puede manejar todo a su antojo. No va a incendiar el país así que estará bien. De por sí Agust necesita un descanso. Duerme poco y está tan enfocado en mejorar el imperio que estudia sin parón las posibilidades que permitan ese resultado. Es tierno.

Ambos se tienen una visión de ternura por el otro. Jimin se recuesta junto con Agust para permitirlo dormir a gusto y cumpliendo la función de almohada. Agust no deja de escuchar y disfrutar el latido de ese tranquilo corazón. El aroma de Jimin y la sensación fresca que da el contacto con su piel. Un mínimo tramo que queda expuesto por el hanbok. Cierra los ojos del todo. Le recuerda a su mamá. Tan bonita, alejada de este mundo y tan triste.

Una triste emperatriz desgraciada.

Da una risa entre sueños por la forma en que le acaricia el cabello, los leves tirones juguetones y peinarlo con los dedos. Jimin le da un beso en la cabeza y tararea para fomentar que tenga un sueño pesado que lo permita descansar a gusto como merece y necesita.

. . .

Jimin ve alrededor

Jimin ve alrededor. Las puertas con mayor facilidad de acceso son custodiadas por un par de guardias. Incluso sin decirle a Namjoon de esto él ya previó la posibilidad de un ataque directo, en provecho de la falta de atención del monarca. El kisaeng se ve incapaz de levantarse por el agarre del emperador profundamente dormido. Soo surge y trina a medida que se desliza por el suelo. Desde la mañana ha escuchado comentarios raros de aquí allá. Aún le falta aprender a distinguir la distancia en la que se encuentran las personas. De una forma u otra hay alguien aquí que quiere asesinar a Agust.

Y él no piensa permitir tal cosa.

Jimin bosteza y se acuesta de nuevo

Jimin bosteza y se acuesta de nuevo. Sus ojos entrecerrados y la discreción de Soo permiten investigar hasta caer en cuenta de dónde está el espía. Un dragón de aire que es casi invisible, pero el ondeo de su cuerpo lo delata.

Se hace el que acaba de despertar

Se hace el que acaba de despertar. Se frota la cara, le da un beso a Agust en la mejilla y consigue levantarse sin despertarlo. La persona debe estar cerca, al menos eso estima. De otro modo las órdenes no serían tan instantáneas. Cabello largo y suelto se arrastra ligeramente por el suelo. El hanbok grande que lo ayuda a lucir como una muñeca de porcelana. Mira en dirección a un estanque. Las vibraciones del agua son más fuertes ahí.

 Las vibraciones del agua son más fuertes ahí

Se acerca al estanque. Sube la falda de su hanbok para meter los pies. Es conocido por hacer eso, aunque la mitad o más de los que trabajan en el palacio desconocen por qué. Se sienta al borde, apoya los codos en sus rodillas y la barbilla en sus manos. Tararea en voz baja con una leve sonrisa. Están delante suyo. No sabe cómo se esconde, pero sabe que están ahí. Soo fue a buscar a Namjoon, que la sigue en silencio y con avance cauteloso junto a las paredes. Jimin no enviaría a su dragona a dar otro aviso a menos que se sienta bajo amenaza de algún modo.

Ji surge y va a hasta donde Soo dice que está su usuario. Casi nadie puede verlo, por lo que está fuera de riesgo que vaya directamente. Jimin finge que no lo ve y continúa con sus juegos aniñados. Unos que sabe atraen demasiado a los hombres.

Alzar un poco más la falda para que su pierna se vea, relamerse los labios, dejarlos entreabiertos...

Alzar un poco más la falda para que su pierna se vea, relamerse los labios, dejarlos entreabiertos

Jimin mira a un lado por escuchar pasos. Levanta apurado y va hacia Namjoon.

— ¿No estabas con el emperador?

—Aún está muy cansado—Junta las manos y se inclina a un lado—. Tengo mucho calor, por lo que quise jugar en el estanque, mi señor.

—Comprendo... —Mira discretamente a dónde Ji señala. Logra distinguir una especie de curvatura—. No empapes tu ropa. Es una seda muy costosa—aclara Namjoon con falsa severidad—. Ser kisaeng del emperador no es sinónimo de que va a gastar tanto en ti

—Me regala jade. Yo diría que sí. —Jimin le sigue la corriente.

—No será infinito.

—Eso es porque no has visto hasta donde ha sido capaz de ponerlo—bromea y Namjoon frunce las cejas ¿Que debe pensar de eso? —. Con permiso. —Da una vuelta coqueta para volver al estanque. Namjoon refunfuña antes de alejarse apenas lo suficiente para no ser visto. Jimin suelta parte de su ropa y descubre un poco de su abdomen y cadera. Tiene una cadena de jade ahí. Contrasta enormemente con su piel lechosa.

Cae al piso de repente y sin motivo. Ji atrapa a la segunda persona y quien está sobre Jimin se queda quieto. El kisaeng consigue escurrirse de forma literal hasta alejarse un poco. Namjoon se aproxima con las manos dentro de sus mangas.

—Vaya, no pensé que lo vería lord Park—comenta Namjoon, Ji sujeta al coreano en el suelo—. Y menos que lo haría junto al asesino a sueldo. Qué curioso. —Añade con sonrisa inocente y falsa. El noble rechina los dientes mientras el otro balbucea algo con sorpresa.

—Un... un dragón sangriento...

Soo se trepa por el hombro de Jimin, quien dirige su atención a Namjoon con duda por el apodo. Namjoon tan solo queda pensativo. Que nombre tan peculiar.


Ve nervioso a los lados. Por algún motivo, Namjoon, Agust y Jungkook lo tienen en la sala del trono. Los tres en deje misterioso y callado. El kisaeng se muerde los labios con nerviosismo hasta que Namjoon toma la palabra:

—Tras investigar muy, muy profundo descubrí que hay un cargo poco conocido, por no decir olvidado, que forma parte de la corte del emperador. Más importante que le consejo mismo. Está por encima de ellos, pero nadie sabe de su existencia—explica el consejero con paciencia—. Se trata del guardián de secretos y usualmente apodada como "serpiente del emperador"

— ¿Serpiente?

—Se trata de una persona capaz de mantener los secretos del estado y al mismo tiempo, ser quien desvele el de los demás. Cualquier atentado o amenaza debe ser percibido por esa persona—continúa Jungkook y Jimin frunce la cara ¿y por qué se lo cuentan? —. Lo que Namjoon descubrió es que este rol solo lo tiene permitido tomar una persona y esa es-

—Quien tenga un dragón de agua. —completa Agust.

Abre y cierra la boca.

—Es la razón por la que solo se corren rumores con respecto a tu tipo—aclara Namjoon—. Y no hay información concreta más allá de la capacidad de sanación, manipulación y fertilidad: todas tus demás habilidades deben mantenerse en secreto en favor del imperio—Jimin aprieta las manos en su hanbok—. Así nadie es capaz de entender como sus rebeliones no suceden, los atentados fallan y el emperador es conocedor de hasta la última palabra.

—pero... n-no entiendo ¿Por qué me lo dicen?

—Vas a ser mi guardián de secretos y mi serpiente—Agust se levanta de su lugar y Jimin se encoge—. Un imperio es la unión de muchos puntos. Solo es imposible para mí. Tengo consejero, tengo general, pero necesito quien pueda guardar mi espalda mientras lo demás cuida mi frente.

—pe-pero... yo no... yo-

—Te he estado instruyendo y educando para esto. Estás sobradamente listo.

Jimin presiona los labios, los ve y da un quejido, inseguro y nervioso. A pesar de que Agust le dirige una mirada muy dura al igual que Jungkook, Namjoon comprende a qué viene ese gesto tan preocupado.

Tiene quince años y de nuevo, le están poniendo roles demasiado grandes, crudos y complicados para cumplir. Jimin se va de ahí sin decirles nada, Ji exhala con cansancio y cierta molestia. Agust da un bufido y envía a Nokssek lady para haga lo que él no sabe hacer y es darle un abrazo al niño que se fue a llorar de pánico, escondido en un rincón mientras se abraza las piernas.

Con la esperanza de volver a su pueblo con sus padres y todo esto sea una pesadilla.

Chapter Text

Toquecitos en la puerta lo hacen salir de su ensueño. Namjoon entra a la habitación una vez obtiene el permiso. El consejero se acerca y se sienta junto a él en el futón de sábana rosa y blanca.

— ¿Te sientes bien? —interroga el mayor y Jimin desvía la mirada.

Se abraza las piernas y Soo trina recostada a un lado. Namjoon sabe que el asunto empieza bien porque vino a preguntar y no espero a que el fuese a hablar de sus inquietudes como suele ser lo usual. Le acomoda algunos mechones de cabello tras la oreja y luego acaricia la mejilla, le sostiene la barbilla, Jimin frunce los labios con los ojos aguados.

—Y-yo no puedo hacer algo así. Yo no... no... —Jimin moquea y sus hombros se encogen temblorosos.

—Lo has hecho hasta ahora ¿Qué diferencia tiene con un puesto oficial? Nada va a cambiar. —afirma con voz baja y cariñosa. Jimin solloza insistente y leve.

—Porque si fallo Agust o cualquiera de ustedes va a morir y...

Da un quejido quebrado. Lo ha hecho hasta ahora practicando. Pura suerte en su estima. No porque realmente sea capaz de ser una buena defensa para Agust. Cargar con esa responsabilidad es demasiado. Hasta ahora su única preocupación era seguir siendo bonito, aprender suficiente para tener que hacer una vez se jubile de kisaeng a los veintiséis. Namjoon se abre un espacio para acostarse con él y hablar así. De forma más cercana.

Limpia una de las mejillas de Jimin y se acerca a darle un suave beso en los labios. El kisaeng moquea y aprieta las manos en la ropa de Namjoon

—Vas a hacerlo bien. Estás listo para esto. Yo sé que sí. Voy a estar para ayudarte siempre que lo necesites o sientas que es demasiado.

— ¿Tú sentías lo mismo?

Namjoon sonríe leve y amargo.

—Aun lo siento, Ji es muy cargante. Espera que sea perfecto en todo al instante—comenta Namjoon—, pero cuando peor me sentía estabas conmigo para hacerme sentir mejor. Es una de las razones por las que te amo tanto. —Jimin frunce más los labios, sorbe aire y se esconde en Namjoon que ríe mientras lo palmea cariñoso.

A decir verdad, comprende mucho el sentimiento de que sus responsabilidades son demasiadas. Él solo quería leer y aprender más, no ser el segundo a cargo del imperio y que si todo se desmorona será su culpa en buena parte. Es una expectativa demasiado alta de parte de la gente externa. Incluso de sí mismo. Cargar con la vida del emperador no es una diminutez. Casi igual de grave e importante que cargar con el imperio mismo. Además de que Namjoon puede sospechar que otra cosa asusta a Jimin:

—Me vas a abandonar de nuevo—solloza quebrado y escondido—. No voy a poder alcanzarte— Su voz es cada vez más pastosa. Más torpe. Namjoon lo abraza con cariño contra su pecho—. Me vas a dejar de nuevo y no quiero desaparecer. N... No quiero ser la serpiente.

—No vas a desaparecer.

— ¿Cómo vas a poder prometerme eso? Ji no lo recuerda. Nadie va a recordarme. Solo me van a dejar morir y abandonarme como siempre. —llora Jimin y Namjoon no halla manera de desmentir esa realidad.

Jimin ató los cabos muy rápidamente. Seguro ha habido miles y miles de serpientes del emperador. Quién sabe si más de una a la vez. No obstante, no se sabe nada de ellas. Son inexistentes para cualquiera. Incluso para Ji. Jimin sabe perfectamente que sucede: no se guarda o mantiene nada de esa "serpiente" y modifican la memoria de Ji para que ni siquiera él sea consciente.

Tiene miedo a que lo abandonen.

Tiene miedo a que lo dejen atrás.

Tiene miedo a que lo olviden.

Qué tanto puedes esperar de una prostituta a la que nadie se interesa. Nadie, nadie. Solo yo te quiero así. Estás destinado a ser emperatriz de este imperio porque te amo demasiado. Solamente tú y yo.

—Jimin-

—No puedo hacerlo. Por favor no me obliguen a hacerlo.

Ji se aproxima a Soo que está recostada con el cuerpo afuera y la cabeza en la habitación. Se echa mirándola y ella exhala. Sus bigotes se agitan en un ondeo lento y apenas perceptible.

Tú sabías de esto ¿No es cierto?

Nada hay con más memoria que el agua. Va y viene. Del océano va al río, de un río a un lago, de un lago va a las nubes y de las nubes vuelve al mar... tantos patrones existentes. Solo vuelve al inicio. Por eso te gusto tanto.

La dragona ríe sin ganas.

Eres la sabiduría que vive dentro de mi profundidad y yo la que te permite almacenar más y más de tu insaciable curiosidad

Ji choca suavemente su cabeza contra ella.

Recuerdo que he estado aquí antes. Te recuerdo con otros usuarios. Y recuerdo esto... siempre querernos y olvidarnos después.

Ella ajusta su cuerpo a un tamaño parecido al de Ji. Da un aspecto más adulto y ajeno al que le reconocen. Ojos pequeños, bigotes gruesos, pelaje extenso y blanquecino a lo largo del lomo. Ji sufre una puntada en la cabeza. Se le hace tan familiar que lastima. Se acurruca junto a ella que dormita y el ansia de olvidar esto. De que la memoria no floreciera sin más ante las vivencias similares si no es que iguales. Quiere ser pequeña, sin saber hablar y nada más que viajar y jugar junto a Jimin; despreocupado por otra cosa que no sea el poco tiempo para bailar y cantar.

. . .

Namjoon se da cuenta de qué Jimin despertó. El kisaeng con la cara hinchada y enrojecida. A un lado ve a los dos dragones dormidos en el suelo. Con Ji recostado sobre el cuello de Soo. Nunca la ha visto así de grande.

— ¿Puedo contarte un secreto? —pregunta Jimin en voz baja.

—Claro.

—No le digas a nadie. Ni siquiera a Agust.

—Como desees.

—Tuve un aborto.

Namjoon siente que todo su sueño se fue y el aceleramiento de su ritmo cardíaco revela lo impactado que lo deja está revelación. Por un momento, cree haber escuchado mal, pero haber causado que Ji se despierte sobre saltado revela que se tensó demasiado. Por otro lado, quiere desestimarlo. Pensar que quizá Jimin se equivoca en lo que cree haber pasado. Él no tenía mucha idea del funcionamiento de su cuerpo. Incluso sin ser castrados, quienes tienen dragones de agua son capaces de quedar en embarazo. Después de todo, nada hay más fértil y cambiante que el agua.

— ¿Cuándo? Nunca-

—No estabas en el palacio. Tampoco Agust y quedé solo con Hojoon... Estaba borracho y tan molesto—Puede recordarlo demasiado bien. La forma en que se movía, sus reclamos e ira—. Desde hacía unos días me había sentido mal, sangré de repente con él ahí. Él no tenía permiso de acercarse a mí por orden del médico. Agust no estaba... Me empezó a golpear para desquitarse y la sangre solo aumentó. Al final me violó tras abortar y se disculpó en la mañana.

—Pudo haber sido otra cosa—repone Namjoon nervioso—. Eras algo enfermizo esos días. Quizá fue... algo más.

—Yo sé lo que fue, porque es lo mismo que Jin sufría y sabía que si no lo mataba antes, él me iba a matar a mí por perder el hijo que quería.

Namjoon queda frío. Pensó que la motivación principal de Jimin para quiere colaborar en matar a Hojoon era la rabia y el rencor. No el miedo. Recuerda ese día. Tenía la cara hinchada y tomaba un té de olor extraño que, por falta de atención e interés, no reconoció como el mismo que Jin bebía para aliviar sus malestares de aborto. Dolor abdominal, sangrado espontáneo, náuseas, vómito, fatiga... depresión y baja reacción a situaciones.

Él fue el único que se contrarió. Que reía y lloraba de la nada, desmayarse y despertar con pánico intenso a lo que ayudó a hacer.

—No puedo cuidar de nadie.


—Aun no me han dicho que tomarás el lugar de serpiente.

Jimin para de peinar el cabello de Agust. Pasmado e intimidado por igual. El emperador mantiene los ojos cerrados. Sentado sobre sus piernas y encorvado hacia adelante. Jimin no le responde. Agust abre los ojos y gira la cabeza hacia el adolescente. Dos largos mechones de cabello rubio enmarcan el rostro de Agust.

—No podría tomar tal responsabilidad, mi señor. —responde Jimin, asustado. Agust lo mira un largo rato y al saberse incomprendido por el kisaeng, vuelve a hablar:

—Aparte de ti, Namjoon y Jungkook no tengo a nadie más—dice Agust en un siseo y notablemente triste por ello—. Mi padre tenía a cientos de nobles de su parte; gente en otros países... soy inadecuado para el puesto, porque estoy solo. Es mucha responsabilidad que me abruma... comprendo lo que sientes, pero así como defendiste a los que podrían acabar como tú, debes defender lo que quieres y lo que crees con la oportunidad a la mano.

Jimin frunce los labios con ojos llorosos. A pesar de que no se comprende del todo, Agust le pide algo relativamente cruel: deja de pensar en ti y piensa en los demás. Agust no se considera capaz de gobernar y aun con ello, está haciéndolo. Se ha visto una mejoría enorme al permitir comercio chino y también ha habido un aumento de nobles nuevos gracias a deshacerse de los anteriores.

Es pesado, es estresante, es muchísimo que Namjoon le ayuda, pero es demasiadoAntepone lo que se necesita y deja a un lado le aqueja. Así como él, Agust espera que Jimin pueda hacer lo mismo ¿Dolerá ser abandonado al final? Sí ¿Va a ser complicado? También ¿Será su culpa si algo le sucede? Por supuesto que sí ¿Debe hacerlo de todos modos? Claro.

Pero es lo que tiene que hacer.

Indiferente a su edad, lo que sienta, lo que quiera...

Porque en el fondo, sabe que debe hacerlo. De otro modo, habrá otro Hojoon en el trono, Corea podría desaparecer como imperio. Absorbido por China, por Japón, por cualquier otro país que decida atacarlos. A decir verdad, ninguno de ellos está listo para nada de lo que deben hacer y es indiferente.

La vida es así. Solo fluye y te golpea inmisericorde.

—Tú cuidaras mi vida en la sombra—Acerca la mano y toca las horquillas de Jimin—, mientras yo cuidaré la tuya en la luz. Nadie te pondrá una mano encima, porque nadie pondrá una mano en mi—Las horquillas ahora de jade tintinean. Agust acerca y junta su frente con la de Jimin—. Somos familia y además de nosotros, no tenemos a nadie más.

Jimin lo abraza y aferra a su ropa—. Te amo.

—Yo también te amo Jimin.

Chapter Text

—Aun práctica, pero puede decirse que ha tomado su lugar de manera parcial.

—Peor es nada.

Jungkook y Namjoon ven a Jimin metido en una sala con cientos de tazones llenos de agua. El muchacho con los ojos cerrados escribe en un largo pergamino qué viene de cada tazón. Namjoon se lo ha puesto cada vez más complicado. Ayudarlo a percibir y aislar mejor los sonidos. Es lo que más interesa de momento. Que tan fácilmente se desplaza o cuánto puede cambiar su cuerpo a estado líquido.

— ¿Hiciste lo que te pedimos? —pregunta Namjoon a Jungkook que asiente.

—Está en el oeste bajo el cuidado de un lord bastante popular. Se rumorea que mantenía refugiados japoneses—Namjoon levanta una ceja—. También es muy adinerado y lleno de territorio.

—Enviaremos una invitación a que asista a hablar con el emperador. Podría ser, para variar, alguien que nos apoye—Jungkook exhala, con ese gesto de ¿En serio? ¿Otra vez? —. Necesitamos un mínimo soporte. Hasta ahora casi todo ha fallado.

—Por no decir que todo.

—Sí.

—Con tanto desplazamiento de nobles, tenemos un buen tesoro real, pero sin duda nos falta apoyo...

—Cuesta mucho. Agust no permite la negociación—Namjoon se aprieta el puente de la nariz—. A veces quisiera que dejara de ser tan tajante.

—Lo lamento, pero estoy de acuerdo con Agust en esto: ellos no van a cambiar y a la larga solo ser un problema. Tanto para avanzar como imperio, como para evitar otros intentos de asesinato.

Namjoon estuvo a pocos segundos de llevarle la contraria al general hasta que escucha que un tazón se cae. Ambos miran a Jimin que se sostiene la cabeza con una mano.

—¿Sucedió algo malo?

—Ma-mataron a alguien cerca de la caída del arroyo, era un oyente de una transacción para atacar a Jungkook—explica Jimin algo trabado y adolorido. El sonido del metal lo aturdió e hizo dolor la cabeza—. Será mañana por la noche después de la reunión con las demás fuerzas militares.

— ¿Quién es el que lo hará? —Niega con la cabeza. No tiene idea. No reconoció la voz—. ¿Qué puede decir de él?

—Es un hombre mayor. Es militar, debe ser un comandante. —es la única especificación que Jimin logra dar. No obstante, para Jungkook es suficiente.

Por la noche del día siguiente, Kurimjanie devoró al hombre que siquiera intentó entrar a la habitación donde su usuario duerme.


No debería seguir pagando por esto.

Jimin continúa considerando que Namjoon gasta demasiado dinero en su persona. Sigue empeñado en pedir pinturas. Namjoon solo disfruta de verlas y tenerlas, ignora por completo esas quejas del kisaeng. La deja sobre la mesa y se acerca a Jimin. Le da un beso en la mejilla.

—Me encanta verte retratado y mi dinero se gasta apenas. Unos caprichos así no me llevarán a la ruina—afirma Namjoon con nota divertida y Jimin hace puchero—, pero gracias por preocuparte por ello. —Jimin dirige su vista a la mesa. Junto a la pintura hay varios papeles.

— ¿Qué son esos?

—Estaba distraído. Ji ha pasado toda la mañana regañándome.

¿Esperas que te premie o te felicite por dejar de hacer tu trabajo? Teniendo la mente en otro lado, desconcentrado y perdido. Es una desgracia-

—Me está regañando. — Namjoon señala al dragón que lo mira mal. Jimin resiste reír. Es muy gracioso. Quisiera imaginarse la voz de Ji, pero todo lo que consigue escuchar es un gruñido amorfo.

— ¿Por qué te distraes tanto y se porta así? —pregunta Jimin curioso. Una vez se lo mencionó, pero quizá la motivación ha cambiado. Namjoon enrojece y pone las manos bajo sus mangas.

—Muchas ideas vienen a mí mente por verte. Es... incontrolable.

—Oh.

—Sé que no soy lo que recuerdas—Toma un profundo respiro con gesto penoso—. Quizá no vuelva a serlo jamás, pero estoy seguro de que ese yo revive un poco por cada vez que te miro y existes junto a mí. —Namjoon sonríe débil y tímido. Jimin enrojece y su cabello cae de golpe. Perdió toda la concentración y la melena azul ondea como agua. Soo gorgorea antes de ir a echarse encima de Ji que farfulla molesto por la cría tan irrespetuosa.

—Ay, mi señor. —ronronea Jimin con una mano en el pecho y el sentimiento de ternura. Namjoon lo toma de la mano ya ambos caminan fuera.

—Es la realidad. Me haces tan feliz, que me ayudas a vivir de verdad.

—Mi señor, deténgase, a este paso me hará explotar de vergüenza.

—Eres el kisaeng más bello que haya visto.

— ¡Deténgase!

— ¡Precioso! ¡Perfecto! ¡Hermoso!

— ¡NAMJOOOOON! —reclama cayéndose de la risa. Namjoon aprieta los ojos y la sonrisa. Jimin siempre tan lindo sin darse cuenta.


Mira a un niño que va de la mano con su mamá y su papá. Se pregunta si sus padres estarán bien. Si llegaron vivos y permanecen vivos en Japón. Toma un profundo respiro antes de bajar la mirada y continuar con su caminata de regreso a casa. Ya acabó sus clases de baile, canto e inicio las de medicina. Va muy avanzado. No solo por conocer las plantas ya, si no por Namjoon que lo ha estado enseñando de ello también.

Así como le ha dicho que debe dejar ir el pasado que lo impide continuar sin peso en la espalda. Cuesta tanto ¿Cómo olvidar que quiere a sus padres? ¿Cómo olvidar el miedo? El dolor, la rabia, la humillación, la perdida. Tantas cosas que se le hacen imposible de simplemente fingir que ya no lo hacen detenerse a necesitar respirar profundo.

Pesadillas.

Alucinaciones.

Pensamientos casi suicidas.

Son tantas cosas.

Da un grito junto a mucha gente que se hace atrás por una repentina pared de fuego que se levanta a mitad del camino. Algunos se queman, otros no, más gente busca con qué apagar el fuego. Jimin no tiene suficiente tiempo para hacer salir a Soo y que lo haga ella.

Un dolor punzante en el pecho lo hace tambalear y la mano en la boca lo impide gritar. Aquello se repite y Jimin siente su vista borrosa. Es arrastrado atrás y por apagar el incendio, nadie se da cuenta de ello. Apenas de que hay sangre en el suelo.


—Se ha estado hablando de alguien que vende jade de forma ilegal. Pensé que sería falso, pero por lo que he podido obtener de las piezas confiscadas, es muy real. —comenta Namjoon a Agust que da un bostezo antes de apoyar la mejilla en su mano derecha.

—Enviaré una carta al emperador de China y al emperador de Japón advirtiendo que cualquier clase de comercio con jade no es legal, pues debe ser un robo de aquí. No existe manera de conseguirlo aparte de mí. No en esa cantidad.

—Entendido—Namjoon da una leve reverencia—. Me retiro por hoy. Mañana traeré cualquier avance y aparte de ello incluiré la lista de nobles que desean tener conversaciones con usted respecto a sus negocios.

Agust vuelve a bostezar y Namjoon se retira. Ji flota a su lado, pensativo. Ha habido un poco de calma estos días. Se agradece. Namjoon está más distraído de lo que le gustaría. Aunque debe admitir que su vara para medir algo así, es no estar inmerso y metido en el asunto hasta el punto de no tener más que hacer desde que despierta hasta que duerme. Namjoon presta la atención necesaria y saludable.

Cosa que al obsesivo compulsivo de su dragón le parece insuficiente, pero qué más remedio tiene. No puede obligarlo. Ya no es un niño al que pueda amenazar y manipular psicológicamente. Por desgracia.

De camino a su hogar, surge una enorme pared de fuego que lo interrumpe y sorprende. Se apura a ir ahí para ayudar a las personas que tienen dificultades por haberse quemado. La mayoría niños que se cayeron y asustaron. Los pone a un lado con un par de mujeres que le hacen señales. Ji trata de encontrar al dragón que hizo eso. Lo más probable es que sea uno grande. No lo consigue al momento, sino el hedor a sangre.

Avanza para seguir ese camino y se abalanza sobre el par de hombres que están sobre Jimin. A uno lo mata por morder su cabeza y quitarle la cabeza mientras al otro lo asfixia con su cuerpo. Namjoon llega ahí por sentir el tirón de Ji.

— ¡Jimin!

Lo carga con rapidez. Tiene heridas terribles en el pecho y su pulso es tan débil que le da pánico. Sube al lomo de Ji y se el dragón se apresura en ir de regreso al palacio imperial.


—No puede salir sin protección.

—Lo sé. Debió pedirle a los guardias que lo dejarán andar por el mercado.

—Eres su gibu—replica Jungkook—. Ordénale quedarse en casa a menos que yo o tú lo pueda escoltar.

—Ni siquiera encontré por qué lo atacaron. —farfulla Namjoon frustrado.

—Es importante para mí. —responde Agust sin decir más.

La mejor forma que hallaron para ayudarlo, el médico decía que moriría irremediablemente, fue meterlo en una enorme tina dónde se colocó almohada y futón. A pesar de que no despierta, se ve como las heridas cierran poco a poco. Soo acurrucada sobre el kisaeng. Lo cura a una marcha pobre por su propio dolor. Ji frota su cabeza con la de ella de manera cariñosa para animarla. Hace un rato le trazo un trozo de pescado para que comiera.

—El kisaeng de cabello azul: concubino del antiguo emperador, niña de mugunghwa espinosa del emperador actual—Junta las manos en su regazo—. Namjoon—El consejero se muerde las mejillas—. Parte de tu deber es impedir que sucedan desgracias como estás.

—Lo comprendo-

—Es mi serpiente. Solo sabe sisear y ser hermosa. No ataca de inmediato. Cuídala o poco me importará lo que ninguno de ustedes quiera y se deberá quedar aquí.

Tras la advertencia se marcha de la habitación. Namjoon chasquea la lengua y Jungkook se cruza de brazos.

—No quiero encerrarlo. Es-

—Es necesario—Interrumpe Jungkook—. Es una serpiente bella, triste y viva o una serpiente libre y muerta. Por desgracia no tenemos más opciones.

—Sé que no.

Ni siquiera mandándolo lejos podría salvarlo. Jimin ya es conocido por todos lados. Su cabello y dragón lo delatan. Empeora si se ve el tatuaje en su espalda. Namjoon le toma la mano y la aprieta.

—Se lo diré cuando llegue.

—Lo problemático es que no sabemos si Jimin despertará.

—Lo hará. —Namjoon afirma lleno de seguridad.

 

Chapter Text

Hubo mucho antes de mí.

Muchas personas antes de mí.

Muchas situaciones antes de mí.

Hubo muchos amores.

Muchos conflictos.

Mucho llanto.

Mucho dolor.

Mucha agonía.

Mucha tragedia...

Pero también hubo mucha alegría.

No es la primera vez que vivo. Tampoco será la última. He vuelto una y otra vez a acompañar al dragón de jade a ser el máximo gobernante. Que pueda llegar a ser emperador del mundo entero en el futuro y aun si no llega a ello del todo, estará con todos en la palma de su mano. Y yo voy a estar a ahí para cuidar que esa frágil criatura tan bella y única no sea destruida

El agua no puede romperse: fluye, se amolda, se adapta. Quizá se ensucie, seque, contamine hasta lo imposible y manipule para seguir un cauce especial, pero ¿La realidad? El agua siempre vuelve a surgir. Siempre volverá a su forma. Los ríos se desbordan, las olas crecen, la tierra se hunde y el agua la consume; lo sucio se disuelve o simplemente queda expulsado lejos. Poco hay más versátil e implacable que el agua. Junto a aquello que acepta y agradece hundirse en ella.

Hubo muchas vidas.

Hubo muchas situaciones.

Hubo muchos amores.

Pero lo único que he hecho es volver a él una y otra vez. Él quien no cambia de nombre y yo que no he parado de hacerlo. Mi alma que se divide en una capaz de amar su esencia y la otra, capaz de amar y sentir su cuerpo. No es suficiente. Esta vida no me basta. No va a bastarme jamás...

Siempre nos volveremos a encontrar. Incluso si el planeta arde, sé qué vas a acompañarme... ¿Puedes escucharme? Tan orgulloso y creído como siempre. Tú nunca te has llamado Ji. Empezaste a usarlo una vez me fui. Tu nombre es-

—Joon.

Ji frota su cabeza contra el pecho de Jimin. El kisaeng sentado y que lo miro largamente hasta que el nombre salió de entre sus labios. El dragón de la sabiduría gorgorea complacido por el abrazo que recibe de parte del muchacho con cabello azul. Tan familiar y cálido. Jimin respira profundo, con su alma vibrante y ondulante haciéndole sentir enérgico y vivo como nunca antes.

—Tu nombre real es Joon—musita Jimin, lo acaricia con suavidad—. Tu alma se pierde, tu memoria se desvanece y... Al final siempre volvemos a encontrarnos.

Sonríe viéndolo a los ojos. Tan propios. Que los ha visto por años, por siglos, por vidas enteras y siempre son tan bellos. Le da un beso en el hocico y la puerta se abre. Namjoon exhala aliviado de verlo despierto. No demora demasiado en notar que Jimin tiene algo muy distinto. El kisaeng acepta la ayuda para levantarse.

—Me alegra que estés bien.

Jimin sonríe de tal manera que parece estar feliz y radiante de alegría. Cómo si se acaba de encontrar con un antiguo ser muy querido ¡No es mentira! A pesar de que Namjoon no lo sabe. Posiblemente no lo sepa nunca, pero aquello es indiferente. Tan solo acepta el beso y el abrazo que el kisaeng le da; acaricia su cabello, besa su coronilla y disfruta de su compañía que estuvo al borde de la muerte.

Solo así llegó tan profundo para saber su patrón de existir.

Y solo así llega a comprender cómo dejar lo que le duele atrás.


Camina apoyado en Ji, quien también anda a su lado. A pesar de estar bien y aun sanando, su cuerpo se encuentra considerablemente débil. Eso no impide que quiera caminar por los jardines del palacio. Le encantan. Además, Agust prometió que vendría a pasar un tiempo con el cuándo acabará las reuniones que tiene para hoy. El dragón de escamas cobrizas le da un empujón leve para que no caiga encima suyo.

—Ji ¿Habrá algún momento en el que entienda que dices? —El dragón niega—. ¿Y Soo? ¿La entiendes a ella? —Ji da afirmativa—. A ella si la puedo escuchar, pero a ti no. Que triste. Ojalá-

— ¿Jimin?

El kisaeng voltea y deja caer suavemente la mandíbula por la persona que baja los escalones para ir en su dirección. Los hombros anchos, el cabello rosado en un peinado medio suelto con tres horquillas decorando. Jin lo observa con impresión y ansias. Jimin por su parte tiene sentimientos encontrados al respecto.

Es su sunbaenim.

Es su hyung

Es quien lo abandonó aquí.

Es quien se fue usándolo como distracción.

Es quien no intentó llevarlo con él.

Es quien lo ayudó a sobrellevar la vida en este palacio.

Es quien lo enseñó tantas cosas sobre ser un kisaeng.

—Estás vivo—Jin sonríe emocionado—. Estás... ¡Sigues siendo un kisaeng del emperador! De verdad... estás bien...

Jin rompe a llorar sin razón aparente. Jimin aprieta la mano en el lomo de Ji. Paralizado y asustado.

— ¿Qué te importa? Te fuiste.

Jin abre los ojos sorprendido por el reclamo tan directo.

—Te fuiste mientras me violaban como querías que hicieran.

Se relame los labios y respira por la boca.

— Huiste y me abandonaste aquí, regresando cuatro años después como si nada sucedió.

Empieza a temblar y sus ojos se cristalizan.

—No es justo que regreses y me hagas sentirme feliz por verte de nuevo—solloza Jimin—. Cuando eres alguien más a quien no le importo y por eso se fue.

Jin deja ir un gesto de ternura antes de ir hacia él y abrazarlo. Jimin llora abrazado a él. Está feliz de que está vivo. Se perdió de tal manera que nadie sabía si su escape resultó en una buena suerte o en su propia muerte. Piensa en que pudo huir, pudo evitar seguir sufriendo por Hojoon, dejar de tener abortos que lo desmejoraban y destruían. Está molesto, en realidad. Muy molesto, pero también está feliz. Es tan confuso qué hacer o sentir últimamente.


—Mi kisaeng Jin me habló mucho con respecto a todos —anuncia el lord del oeste que trajo a Jin para empezar. Se trata de un hombre llamado Kim Tae-hyung. Da una vibra muy distinta a la que Jimin acostumbra a percibir en los nobles. Más pasiva, más tranquila y amable—. Y son tal como los planteó. Es fácil de entender por qué estaba tan emocionado, pero nervioso de venir aquí.

— Asistió ¿Solo por él?

—Con lo largo del viaje ¿De verdad cree que me gustaría venir? —reta Taehyung a Namjoon que muestra disgusto—. Afortunadamente me convenció de hacerlo.

—Lo que hace una cara bonita. —Exhala Namjoon con cansancio.

Jimin y Jin ligeramente apartados.

Jin le da vistazos breves. El que sea capaz de mantener la postura, la expresión; el peinado, la ropa combinada, las joyas que lleva. Se nota que Jimin ya puede llamarse "kisaeng" de manera apropiada. Aun con ello no ha cambiado demasiado. Apenas lo suficiente por la adolescencia. Sin embargo, no duda que sería más de no ser porque está castrado. En las mujeres es más complicado notar el aumento de edad. Los hombres son ligeramente más fáciles.

—Con respecto a lo que se habló—Taehyung deja la taza en la mesa. Jimin nota que tiene le cabello de un curioso color marrón. Parece hacerse oscuro debido a que bebió té—. Estoy de acuerdo en todo. No tengo problema ninguno. Con la única condición de mantener mis territorios.

— ¿De verdad? —balbucea Jungkook sorprendido.

—Yo no haga tratas humanas. Ayudo a quienes vienen como inmigrante por problemas políticos o militares—aclara Taehyung con las manos en su regazo—. Son seres humanos. No podría dormir tranquilo de tirarlos a la nada como animales. Además, no me figura como problema seguirlos ayudando.

—Ni dar los nombres de quienes los usan como esclavos...

—No. En lo absoluto.

—Podemos asumir entonces que, si hay problemas, el emperador podrá solicitar su ayuda.

—Mientras no sea a mí kisaeng como esposo, no tengo problema. —asegura Taehyung tranquilamente. Agust da un bostezo. Lo sorprende que haya finalmente algún noble con el que pueda contar. Por no decir que es uno bastante relevante.

Es joven, pero a su espalda cuenta con una familia importante. Mucha extensión de territorio a su disposición y muy buena fama por su forma de ser. El que Jin llegara a toparse con él es un alivio. Quiere decir que al menos pudo dar un paso hacia adelante en tener una vida feliz y tranquila.

—También soy partidario de ayudar a quien tiene el poder de hacer algo que personalmente me gusta. Como tirar a todos esos nobles que no sirven—Agust da una sonrisa cínica. Ahora si que le agrada mucho—. Lo único que hacían era criticar mi ascenso, intentar quitarme de mis bienes y herencia, cuando son mías y de nadie más.

—Entonces no habrá problema con quedarse un tiempo para comprobar qué tan cierto es lo que dice.

—Para nada.

. . .

— ¿Qué han hablado?

—Solo que Agust da un poco de miedo.

Jimin mantiene los ojos cerrados en lo que escucha lo que Taehyung habla con Jin. Están como invitados del emperador. Se quedaran un mes. Su habitación está junto a un estanque y para más facilidad, se ordenó dejar muchas jarras con agua en esa habitación. Jimin puede percibir hasta la última palabra que suelten.

Claramente es lo que se pretendía: descubrir qué tan cierta es su fidelidad hacia Agust como dejó ver. Namjoon duda que se arriesgara a mentir. Por no decir que Jin no se habría tomado ese peligro tampoco. Por más confianza que tenga en esta persona y en sus dotes de actuación.

— ¿Qué opinas al respecto? —Jimin entre abre los ojos.

—Me agrada. Es muy amable y no se parece en nada en otros que han venido. Él es más... claro.

Jimin, por propia comodidad, cataloga a la gente como agua. Quienes son más turbios y sucios, son los que menos de fiar son. Hay muy pocos que sean como agua clara y limpia. Entre ellos pondría a Taehyung. No oculta nada más que su propia privacidad y que se volviera una auténtica si le hacen el más mínimo daño a Jin.

—Recuerda que iremos allá todos los días, será divertido. —asegura Namjoon dándole un beso en la sien, Jimin hace puchero.

Chapter Text

—A veces creo genuinamente que la mala suerte te persigue de cerca.

—Igual que la gente que quiere asesinarme. A este punto me he resignado a que sea de esa manera hasta el día de mi verdadera muerte. —dice Jimin. Jin da una risita divertida. Es relajante y ameno poder hablar sin el temor de que algo grave los interrumpa.

Para Jin es sencillo percibir que Jimin ha cambiado. Ha crecido bastante a como lo recuerda. No solo llegar a la elegancia necesaria para estar metido en el palacio imperial, siendo kisaeng del emperador; también su forma de hablar y percibir la realidad ha cambiado. No obstante, Jin detecta un problema con esto: eso lo ha hecho cambiar para mal también. Jimin da la sensación de que es alguien mucho mayor. Quizá de veinticinco años y no los quince que de verdad tiene.

Está apagado, decaído y lejano a esa imagen tan tierna de niño juguetón que dejó atrás.

—Aun con ello no te has marchado.

— ¿A dónde iría? El cauce de mi vida me traído hasta aquí. Duela o no, lo sufra o no, lo entienda o no... debo estar aquí.

—Válgame, cuan obvio es que ahora vives con Namjoon. Antes jamás habrías hablado de esa manera—dice Jin risueño. Jimin se muestra avergonzado—. Quién sabe, quizá ese cauce sea uno muy feliz para ti, aunque aún no seas capaz de notarlo—opina el kisaeng asomado a la derecha. Jimin lo imita. Encuentra a Namjoon que se ríe por algo que Taehyung dijo y Jungkook los acompaña de cerca—. Después de todo, mis raíces surgieron en la mejor tierra que pude haber deseado.

— ¿Eres feliz con él? —pregunta Jimin.

—Sí. Muy feliz. Más de lo que fui con cualquier otro gibu o señor. —afirma Jin al instante y sin dudar. Jimin esconde el rostro tras su abanico cuando detecta la mirada de Namjoon encima suyo.

— ¿Cómo sabes que seguirá siendo así? Que si decide cambiar o irse.

Jin parpadea rápido y tarda un par de segundos en comprender a qué viene esa pregunta tan extraña. Suelta una risa nasal antes de que la tan usual venga a flote. Jimin hace puchero, cierra el abanico y le da un golpe suave con este. Abochornado ¿Por qué se burla? ¿Qué dijo de malo?

—A veces solo debes dejarlo al destino que haga lo suyo. Nada más y nada menos. Nunca sabes quienes se irán de tu vida—dice Jin con las manos en la cintura—. Así como tampoco sabes quienes se quedarán hasta el último día. Es un salto de fe a ese océano, a ese bosque, a ese desierto—repone sonriente y Jimin desvía la mirada hacia Namjoon que se acerca—. Lo mejor que tienes para hacer, es aceptarlo, abrazar el futuro, trabajar porque sea el mejor y esperar que eso rinda el fruto que deseas.

—Se nota que has pasado un buen tiempo de paz lejos—opina Namjoon uniéndose al par de kisaengs—. Antes no hablabas así en voz alta. Con lo encantadora que es tu voz. —resopla con decepción.

—Antes no se me apreciaba tanto por hablar. Si no cantar y bailar, no sé si lo recuerda, mi señor. —Excluye lo que fue más "apreciado" en este edificio exactamente.

—De todos modos, es una perdida. Me hubiera gustado escuchar más.

—Es un encanto. —aporta Taehyung con orgullo y alegría.

—Me gust- ¿Qué?

Jimin blanquea los ojos alejándose con el abanico abierto. Jin se ríe con diversión. Que no se note lo malacostumbrado que está Jimin a ser el único que recibe elogios y atención e Namjoon. Esto lo tomó fuera de base y causa más risas el que el consejero se vaya a toda prisa a perseguir a su kisaeng malhumorada. Jimin se mete en la habitación de Agust para impedir que Namjoon pueda alcanzarlo. El emperador que apenas despierta se abraza a la cintura del kisaeng con cabello azul y se deja peinar por el mismo.


—Tú crees que si me quedo ¿Podré vivir siendo feliz?

A Namjoon muchas veces lo saca de base que Jimin pregunte cosas así cuando tiene un parpado caído del sueño. Además de tenerlo subido en su cuerpo por haber estado teniendo relaciones sexuales hasta hace nada. Su cabello azul que crea largos y extensos ríos en toda la habitación. Namjoon le acaricia algunos mechones húmedos y fríos.

— ¿Esa es tu preocupación de ahora?

—Tan solo pienso qué—Recuesta la cabeza en el pecho de Namjoon. Escucha el lento latir de su corazón—. Tal vez si en un futuro nos volvemos a encontrar, lo que realmente valdrá la pena es haber vivido feliz para que sea un lindo libro de memorias en la profundidad.

—Desde que tuviste ese ataque, has estado un poco más pensativo y profundo—comenta con ligera elocuencia. Jimin da una risita con los ojos cerrados—. Yo creo que sí. Mientras te esfuerces por hacer lo que te llevará a hacer feliz, es muy, muy posible. A más pelees, más cercano estará—comenta pensativo—. De un modo a otro, quiero que sepas que siempre me tendrás para lo que necesites.

— ¿Siempre-siempre? —Se encoge ligeramente. Su espalda con las marcas azul metalizado de su dragona; el tatuaje de mugunghwa lleno de zarzas espinosas; la cabellera azul desparramada y desperdigada, algunos mechones se combinan con los oscuros de Namjoon. El consejero da una suave risita. Besa algunos mechones azules.

—Todas las vidas en las que desees estar junto a mí, estaré feliz de estar para ti.

Soo frota su cabeza por debajo del hocico de Ji, un suave ronroneo y erizar de su pelaje mientras el otro dragón presiona el nudo que hacen ambos con la parte final de su cola. Similar a sus usuarios que se dan un beso, los dragones recuestan la cabeza juntos.


—A partir de hoy y como secreto guardado entre los presentes en esta sala: Park Ji-Min se convierte oficialmente en la serpiente del emperador.

Jimin hace una pronunciada reverencia. Su hanbok de color verde con bordados de serpientes en color dedos. Agust se acerca con una serpiente algo grande que se mantiene posada en sus hombros y ligeramente alrededor de su cuello. Él la toma con una mano y lentamente el animal que se convierte en jade muta su tamaño y textura.

En parte decora el cabello sujetado en un moño alto, la clara cabeza de serpiente que cruza en medio de la cabeza y concluye en su frente con una piedra brillante colgando de la boca; un collar que envuelve el cuello pálido y finalmente un brazalete extenso que llega a abarcar todo el antebrazo derecho. Jimin suelta un profundo respiro.

Esto... será horrible.

Ahora que tiene el título de forma oficial, hubiera preferido no inventar tanto y quedarse de forma extraoficial. Sería más sencillo y con menos protocolo. Además de que...

—Todos los archivos con respecto a él deben ser eliminados—anuncia Namjoon—. En el caso de que suceda, no se quiera—aclara—. Si él fallece antes que nosotros, su recuerdo será eliminado de nuestras mentes. Es, a partir de ahora, nada más y nada menos que un fantasma cuya función queda a escondidas de todos.

—pero ¿Qué hay de...?

—Debe quedar como un simple kisaeng, pero una vez desaparezca de este plano, ya no será recordado. Hasta entonces, sus pinturas, nombre, escritos y demás permanecerán vigentes—explica a Jin que no se encuentra complacido con la noticia ¡Es horrible! —. Si alguno de los presentes rompe esa confidencialidad, será asesinado al instante.

—Recuerda—murmura Agust hacia Jimin directamente, toma su rostro con cuidado—. Que eres mi serpiente—presiona un poco—. Y que nada esté por encima de ello.

Jimin asiente y Agust se aparta.

. . .

—Es tan tonto.

—¿Disculpa? —Suelta humo de la pipa y Jungkook sacude la mano. La esencia que suele usar Jimin para fumar le da algo de alergia. Debe buscarle algo mejor con lo que no asesine su nariz.

—Agust—Exhala con diversión—. Es tan divertido como no es capaz de decirte lo que realmente quiere. Cada día está más callado. Hay que arrancarle las palabras de la boca. —Añade Jungkook con deje cansino. Jimin ladea la cabeza ¿Acaso hay algo más que debió notar? No entiende.

— ¿Qué quería decir en realidad?

Jungkook da una risita.

— Tan simple como que te ama y eres suyo. Es muy posesivo con las personas—Jimin levanta una ceja, extrañado. Un cachorro entra, uno de los tantos perros que Jungkook está entrenando—. Está feliz de que decidieras quedarte cerca de él. Es casi ridículo ¿No es cierto? Como nos necesitamos entre todos. O él a ustedes.

— ¿Qué hay de ti?

—No lo sé—admite—. Quizá yo solo un general fiel—Deja caer la cabeza a un lado. Su cabello negro y suelto que se desliza por su hombro—. Tal vez llegue el día en que mi hermano también me agradezca y esté feliz de tenerme a su lado... tal vez.

Jimin lo ve con tristeza. Agust ha estado más frío con Jungkook últimamente. No se sabe por qué. Ninguno. Ni siquiera Namjoon que sabe leerlo mejor. Sucedió y aparenta no tener remedio. No obstante, Jimin está seguro de que Agust ama y está feliz de que Jungkook esté cerca y lo apoye en todo.

Jungkook es su pequeño hermano de otra madre.

Aunque Agust sea una pequeña piedra incapaz de demostrar su afecto.

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Por primera vez en su vida, Jimin tiene la sensación de que el tiempo no corre lento o rápido, tan solo está ahí en su flujo habitual y él puede desentenderse de eso. Después de todo, su nuevo puesto no solo implica estar en el gobierno, si no que también le brinda la anulación a perder su estatus y estilo de vida. Incluso cuando pase de los veintiséis años, edad de retiro de las kisaengs usualmente, podrá continuar con lo que le gusta con la gente que ya conoce.

Al mismo tiempo, ha perdido mucho la percepción y necesidad de fijarse en ello. Cuenta los días como los que tiene de libertad de Hojoon y de vivir en una Corea que poco a poco va mejorando en todos sus aspectos. Más allá de ello, no hay necesidad de pensar en que pasan días, semanas, meses. Se siente muy feliz. Ha acumulado algún que otro logro últimamente.

Graduarse como kisaeng Haengsu.

Ser kisaeng del emperador durante la visita anual de los emperadores de China y Japón.

Aprender a pintar bien sin hacer trampa con Soo.

Aprender a hacer Mochis.

Y aprender a leer y escribir de manera fluida.

Se siente ¿Orgulloso de eso? No sabría describirlo con exactitud. Es un sentimiento extraño que se anida en su pecho, uno que Namjoon se esmera en hacer crecer elogiándolo hasta por el más pequeño paso a conseguir sus aspiraciones. Ha llegado a pensar que se siente feliz y hasta orgulloso, es porque Namjoon permanece a un lado, haciéndole saber lo grande e importante que llega a ser hasta el más ínfimo logro. A no menospreciarlo como tiene la mala costumbre de hacerse a sí mismo.

Namjoon ha dejado de percibir el tiempo y al mismo tiempo, saber ordenarlo mejor. Antes se agobiaba demasiado por no tener idea de cuando introducir sus descansos y gustos a su apretada agenda como consejero del emperador. La mayor parte de su vida se consume en ello y es casi penoso no vivir por sí mismo. Sin embargo, en este esquema tranquilo y constante en su suavidad, ha podido hallar espacios y técnicas para vivir sin perder nada de lo que desea.

¿Mucho tiempo en el palacio? No importa, Jimin es kisaeng de Agust y muchas veces para relajarlo, le canta o baila.

¿Tener una idea en mente? Incluso si no lo entiende, Jimin va a escucharlo para que pueda desahogar y autoanalizar sus palabras.

¿Ganas de escribir y no tener mucha idea? Verlo bailar cualquier tarde.

¿Agobio por un día ajetreado? Simplemente descansar recostado del hombro pequeño o los muslos suaves.

¿Aburrido como ostra sin ganas de hacer sus deberes? Ir a cabalgar hasta las afueras de Hanyang y luego bañarse en el río.

Todo tiene solución y capacidad de enfocarlo en sí mismo. Para desagrado y gusto de Ji. Él no va a cambiar. Un necio con ansias de ser obsesivo con el trabajo, pero un usuario que es casi todo lo contrario. Su actitud de viejo cascarrabias es inevitable y se ha vuelto común que

Nada que Soo con un par de ronroneos no arregle.


—Se habla mucho de otro dragón de jade. Es un poco odioso que la información se repita una y otra vez. —comenta Jimin llevándose un trozo de carne a la boca.

—La gente habla muchas tonterías cuando está aburrida... O cuando trabaja. Necesitan distraerse.

—De todos modos, es un rumor muy extraño—opina Jungkook pensativo—. Después de todo, la única manera de que haya un dragón de jade es que venga del linaje real y Agust es el único heredero puro que hay. —Los tres giran la cabeza hacia el emperador que come en silencio y no responde nada ante eso ¿Para qué armar suposiciones y teorías de lo que debe ser un rumor idiota?

Su comida es más interesante e importante.

—Hasta que no sea un problema serio, no veo por qué preocuparnos al respecto—anuncia Namjoon dando toques al plato con sus palillos y así quitar el exceso de salsa a su bulgogi—. Tenemos mayores y peores preocupaciones.

El problema aumentó.

De forma casi ridícula.

Gente que era destruida convertida en jade; algunos que cambiaban, pero sus viviendas fueron saqueadas hasta decir basta, hallar pertenencias desperdigadas por reventa y compra. Tantas cosas que se acumulan y son casi imposibles de controlar, pero en el futuro no muy lejano.

—Alguno ¿Sabe si tiene apodos animales? —pregunta Jimin incómodo. Jungkook levanta una ceja.

—No. Qué pregunta más rara-

—lord Jiyong, lord Daeksu y lord Sangwoo han estado hablando sobre deshacerse de ciertos animales. Imaginé que se habla de personas aquí con nombres clave, pero no comprendo el contexto. —admite apenado.

—Hasta dónde recuerdo, se solía decir que Agust parecía un gato. Pues...

— ¿Qué?

Agust queda con la mejilla llena y mala cara. Ellos guardan silencio ¿Hace falta explicarlo de verdad? No solo su cara da facciones muy felinas, también sus ojos verdes que a veces, parecen tener una pupila rasgada. Por no decir lo adormilado que luce cada día. Jimin balancea la cabeza, tiene sentido, pero tenía la sospecha de ese, los otros...

—En el caso de Jungkook solo recuerdo que le decían cachorro por seguirnos a todos lados y seguir órdenes. Más allá de eso, no tengo idea. —concluye Namjoon y Jimin exhala. Tendrá que averiguarlo solo y a costa de adivinanzas.


—Agust el gato ¿Jungkook el conejo? Tal vez, si hablamos de los dientes y los ojos redondos; yo sería el ¿Pavorreal? Tal vez—Jimin murmura a medida que mira los dibujos que hizo y les pone nombre debajo—. Jin debe ser el canario ¿por qué tiene que ver también? No tiene sentido.

Se da toques en el labio con el pincel. Pensativo. Las dos opciones que le restan son un oso y koala. Francamente no tiene ni idea de qué es un koala ¿Es un animal pequeño? ¿O es grande? ¿Hay de esos en Corea? Da por hecho que debe ser Taehyung ¿No? Después de todo, Namjoon es el más grande del grupo. Tiene sentido que sea el oso. Está a salvo entonces.

Se levanta de su lugar para buscar un papel decente y escribirle a Jin. Pedirle que esté pendiente y vigilante. Por lo que ha oído, el ataque sucederá al koala para deshacerse de él y el emperador tenga un pilar importante menos. Considerando que Taehyung es el principal y único noble de confianza que tiene Agust, tiene lógica que quieran deshacerse de él. Taehyung podría convencer a otros de estar de acuerdo con Agust y el objetivo de la nobleza corrupta de Hanyang, es aislar a Agust para poder quitarlo del trono.

Matándolo o destituyéndolo, la que venga mejor.

Escribe el mensaje a Jin y lo enrolla para pedir que lo envíen. El mensaje de por si es confuso. Cuando el koala y el gato decidan almorzar bajo el sol otoñal, el koala se va a enfermar por su comida de eucalipto y cuando la noche caiga, la ricina acabará de asesinarlo, dejará su piel azul y su nariz púrpura. Es bastante específico. Lo que le llama la atención es que habla de otoño y están en otoño. El camino del territorio de Taehyung aquí es casi de un mes. Para cuando llegue será invierno de nuevo.

— ¿Ustedes saben que es un koala? —pregunta a las dos chicas de servicio. Una de ellas niega con la cabeza y la otra hace puchero con un dedo en la barbilla.

—Son unos animales pequeños y grises de nariz oscura—responde ella haciendo memoria y Jimin exhala aliviado. Eso no es para nada como Namjoon—. El amo Namjoon tiene favoritismo por ellos.

— ¿Qué? ¿Desde cuándo?

—No hace mucho. L-lo lamento, iba a mostrárselo él como sorpresa. —Se cubre la boca con una mano y Jimin se pone paludo.

— ¿¡Por qué!? —insiste Jimin algo alterado.

—No lo sé. Lo siento, amo Jimin. —reverencia abochornada. Jimin deja la hoja, sujeta la falda de su hanbok y corre para entrar en el estanque más cercano que tenga. Llegará más rápido así que corriendo al palacio imperial. Eso seguro.


—Estás muy pálido.

Namjoon se sostiene el rostro con ambas manos y Agust se muestra preocupado. Está enfermo de repente. Nokssek lady da cuenta de que Ji está recostado en el suelo sin moverse. Namjoon trata de levantarse y solo consigue caer al suelo de rodillas, empezando a vomitar de repente, con sangre entremezclada con ello y la consciencia a poco de fallarle.

— ¡Mi señor!

Agust se sobre salta de escuchar a Jimin, el kisaeng se acerca a toda prisa, empapado de pies a cabeza. Sostiene a Namjoon y presiona las manos en el pecho amplio del contrario. Frunce la cara y Namjoon respira aliviado antes de desmayarse. Jimin jadea con él encima y Agust exige una explicación con la mirada.


—Creí que era el oso. Es grande. —justifica Jimin.

—Incluso yo lo habría pensado. —admite Jungkook.

— ¿Sanará o no? —bufa Agust impaciente. Los tres sentados frente a Namjoon que respira con dificultad

—Sí lo hará, Soo se encarga de eso—responde Jimin—. El único problema es que su estómago está muy sensible por el consumo pasado de ricina. Tardará un poco. Tal vez una semana o dos. —contabiliza.

Agust asiente y se marcha sin más. Jungkook le da una cariñosa palmada en la espalda a Jimin que se encuentra más tranquilo. Llegó a tiempo. El eucalipto no es tan venenoso en la cantidad que comió Namjoon, el problema es que tanto él como Jungkook tienen un estómago muy sensible a ello. Si bien podrían aguantar comer ricina en cantidades considerables, otros agentes venenosos pueden resultar mucho más graves para sus paredes internas.

Por ello sangró con tanta velocidad. Jimin intenta recuperar un poco la salud de esa zona, pero sabe que le tomará tiempo. De momento, debe hacerse cargo de Namjoon. Por la noche, Jungkook se hizo cargo de quién iba a envenenarlo como golpe final y por la mañana, Agust se deshizo de los tres nobles que planificaron esto. Sus cabezas en espigas de madera afuera del palacio, picoteadas por cuervos.


— ¿Eres mi niñero ahora? —pregunta Namjoon risueño.

—En efecto. Hasta que se recupere del todo, estará bajo mi cuidado—comunica Jimin. Namjoon respira tranquilo. Eso le agrada—. Sanará pronto. No se vaya a acostumbrar a ser un mimado. —Recomienda burlista.

—Tarde. Ya me acostumbré. —ronronea Namjoon complacido de las caricias para peinarlo un poco. Jimin da una risita. Que tonto es.

Cuidarlo no es sencillo, gasta mucha energía por tener a Soo trabajando en sanarlo. Sin embargo, Namjoon no da mucho problema. Ji tampoco a pesar de ser un viejo que se queja de todo. Namjoon permanece tranquilo y campante. Es una forma un poco salvaje de conseguir vacaciones, al mismo tiempo que hacerlo saber sin palabras una cosa:

— ¿Qué hubiera pasado si no llegabas a tiempo y moría o corría riesgo de hacerlo?

—Iba a llorar.

—Oh.

—No te voy a dejar morir. —advierte Jimin, con el agua viajando por la habitación a medida que el la hace moverse.

— ¿Y eso es por qué...?

—No quiero.

—Que poco específico.

Jimin se acerca y gatea sobre el hombre de cabello negro y suelto. Ladea la cabeza, el eonjun meori dándole un aire bastante superior que a Namjoon en su poco arreglo. Jimin exhala, sus ojos azules en los oscuros de Namjoon.

— ¿Qué quieres que te responsa? Mi señor.

—Algo mejor que un simple no quiero. —reta Namjoon y Jimin le acaricia el rostro de forma superficial.

— ¿Tanto le gusta humillarme? Teniendo que decir sentimientos por mi señor, alguien que no puede estar conmigo.

—Quizá si pueda, pero si no me das permiso, no voy a hacer nada.

Jimin suelta una risa antes de sentarse en la ingle del hombre. No se lo toma en serio, pero Namjoon lo dice de ese modo: si quisiera, podría comprarlo y librarlo de la etiqueta de kisaeng, que deje de serlo para Agust de manera oficial y en papel para poder pedirle matrimonio. Podría casarse con él, pero de nuevo, amerita que Jimin le diga que eso quiere.

El primer paso a ello es saber si siente la misma ansiedad. Hasta entonces, la opción no vendrá a colación. Cierra un ojo, Jimin se frota discretamente con la entrepierna de Namjoon. El kisaeng aparta la sábana y se recuesta en el muslo de Namjoon. Acerca su rostro a la entrepierna y presiona los labios contra el bulto cubierto por la tela.

Namjoon respira más fuerte y profundo, Jimin continúa con su arriesgado movimiento. Ni siquiera sabe si lo molesto y por eso lo tortura así. Poco a poco una erección se forma, culpa de la respiración caliente y los besos de Jimin a la zona. El kisaeng descubre la erección. El pene largo y grueso levantado frente a él. Junta los labios a la piel venosa y escucha a Namjoon suspirar. Levantado en sus codos.

Se introduce en la boca, lo chupa y desliza entre sus labios. La mano de Namjoon en su cabeza en un agarre suave apenas urgido. Se aparta con la lengua afuera y los labios colorados.

—Debo cuidar y complacer a mi señor—A Namjoon no deja de impresionarlo como un solo gancho de cabello al ser removido puede liberar la larga cabellera de Jimin—. No debería levantarse—Lo empuja y se vuelve a poner encima de él. Namjoon jadea ansioso—. Yo puedo hacerlo solo.

Namjoon se pregunta si esto venía planificado: Jimin no lleva ropa interior y es fácil para él penetrarte. Decide no agobiarse con tonterías del estilo y disfrutar lo que su kisaeng hace por él.

Antes de curarse y no tener excusa para comportarse como un niño convaleciente.

 

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— ¿Te gusta? Jin y Tae lo enviaron por mi cumpleaños.

—Te queda encantador.

Jimin se recuesta ligeramente de Namjoon mientras se ríe, culpa de las ligeras cosquillas que le provocan los besos en el cuello y mandíbula. Namjoon lo suelta para dejar que se pueda terminar de arreglar. Estos últimos meses Jimin ha tenido una actitud más animada. Sabe que no es real, pero de alguna forma es más cercana a la que tenía de antaño. Una especie de reminiscencia o intento de volver a ser de esa manera. Cualquiera de las opciones le gusta y no va a quejarse por ellas.

. . .

—La gente habla muy bien de que decidieras festejar de forma tan enorme. Están felices de que vendrán artistas y esas cosas—comenta Jimin, desliza lentamente el peine de jade para peinar el cabello de Agust. El emperador dormita ligeramente—. Se preparan para asistir, para decorar sus viviendas, preparar comida y muchas cosas más. Hace mucho tiempo que no se encuentran así de complacidos y emocionados.

—Es solo un festival. —farfulla Agust.

Lo consideró buena idea porque su fama de emperador sanguinario y desalmado está fuera de órbita. Nadie se molesta en entender por qué se deshace de tantos nobles. Supone que no tiene capacidad de comprenderlo tampoco. Han surgido muchos nobles nuevos en el transcurso de estos años y a ellos los deja totalmente en paz. No tiene nada en contra de que surjan, se hagan ricos y pedantes a costa de prestar dinero, vender telas, adornos, porcelana, pinturas, tallados o comida que siembren en un territorio que les pertenezca. Eso está fenomenal.

Lo que no puede ni quiere permitir es que continúe el comercio de esclavos y de niños. La principal razón es porque es su acuerdo con China y Japón. Ellos están haciendo cumplimiento de su parte. No ha habido reportes de ataques en la frontera con China, solo más flujo de comercial e inmigración y no han habido reportes de ataques a pueblos para secuestrar médicos, artesanos y carpinteros. La segunda razón es por mero disgusto personal.

Comprende que los esclavos son humanos y a menos que sea por motivos de guerra, esclavizar gente sin una razón le parece tonto. No va a liberar o a cambiar el estatus de los que ya están, pero si evitar que les escupan a la cara y los traten como mierda. El tema de la venta de niños es que muchos se roban o asesinan a sus padres para venderlos a casas de kisaengs.

Por Jimin ha anulado eso.

Él se lo pidió y Agust lo aceptó.

—Los festivales alegran a las personas y una persona feliz y complacida le da igual que haga o deje de hacer su emperador. —dice Jimin. Empieza a trenzar la cabellera dorada y Agust entrecierra los ojos.

Sí, eso lo sabe de sobra.

Incluso si estuvieran muy mal, lo más probable es que tampoco hicieran nada.

La suerte es engañosa. Prefiere mantenerlos satisfechos.

—Quizá suceda algo bueno: te diviertes y sonríes un poco—bromea el kisaeng. Coloca con cuidado cuentas de jade para adornar los mechones de cabello—. Hace tanto que no lo haces que tú cara parece de porcelana. —Agust se ve un momento en el espejo.

—Sonríes mucho últimamente.

Jimin se ríe encogiéndose de hombros. Levanta del suelo y camina para abrir la puerta que da al jardín. Agust lo sigue hasta echarse en el suelo de pasto fuera. Jimin se inclina hacia él: su bonito y dorado emperador. La cabellera desperdigada sobre el pasto verde, ondulada en caminos de oro con jade incrustado.

—Pensé que tal vez así podré brillar de nuevo ¿No cree? Mi señor. —sonríe amplio y genuino. Agust lo ve unos segundos antes de que sus labios se curven en una delicada sonrisa. Sus ojos verdes y cariñosos enfocados en su kisaeng de cabello azul.

—Sí. Puede que sí.

Agust es el principal en señalar que está apagado. Que no es en lo absoluto lo que era. Básicamente, que está quebrado y por ello, cuando diga lo contrario, Jimin sabrá que finalmente estará sanado.

Por otra parte y aunque el festival iba bien, con Agust empeñado en mirar a un bailarín de dragón misterioso, una explosión igual de misteriosa hizo acto de presencia.


— ¿Te da envidia que Agust decidiera tenerlo de kisaeng? —pregunta Namjoon a Jimin por verlo fumar tanto. Jimin resopla.

—No. Me da rabia.

—Oh cielos.

—Pase cinco años en el colegio para que todos se dignaran a respétame como Kisaeng y está persona lo es solo porque a Agust se le antojó—Namjoon comprende el disgusto. Ciertamente es odioso que haber peleado tanto algo a otro se lo regalen porque si—. Por otra parte, si lo hace feliz ni tengo ningún problema. Agust está muy estancado. Tal vez necesita de alguien así.

Alguien ajeno a lo que sucedió.

Alguien que brille.

Namjoon le arrebata la pipa con suavidad, la coloca a un lado y toma a Jimin del rostro. El muchacho hace pucheros y es obvio para Namjoon que tiene ganas de llorar. Se siente reemplazado y hasta cierto punto, despreciado. Como si Agust lo tiró a un lado. Seguirá siendo su kisaeng, eso debe permanecer así por cuestión numérica y de comodidad, no obstante, está muy claro que ahora será Hoseok quien cumpla su rol a partir de ahora. O a partir del día en que acabe de enseñarlo.

Porque si, debe ser Jimin quien enseñe a Hoseok a no ser un cualquiera de la calle con talento a ser un kisaeng brillante como una estrella.

—Para de angustiarte. Todo irá bien. Nadie dejará de pensar o de saber que eres el kisaeng del emperador. —Namjoon le da un beso en la frente. Jimin pone la mano encima de la mano de Namjoon, inclina su cabeza a la derecha y el gesto penoso no se diluye.

— ¿También me cambiarias por un kisaeng más brillante y hermoso?

— Jimin, no hay kisaeng más hermoso que tú en este mundo. Seria imposible cambiarte y si lo hiciera, es porque la demencia me hizo olvidar ese hecho. —afirma Namjoon sonriente. Jimin lo abraza y se acurruca en su hombro.

Soo le da un pequeño toque a Ji con el morro, el dragón color ocre resopla sacudiendo la cabeza antes de frotar su cabeza y parte de su cuello contra la dragona de agua.


— ¿Un atentado?

—Es el que más me preocupa hasta la fecha. Son personas influyentes de China y Japón—anuncian Jimin. Agust se mantiene con la mano en la barbilla—. Si se los ataca sin motivo ninguno, puede causar un problema con los respectivos emperadores. Sus familias son cercanas a la familia real.

Jimin tiene cierto tiempo escuchando a un grupo pequeño de nobles querer atentar contra Agust. A falta de movimientos o acciones concretas solo ha vigilado el asunto. No obstante, hoy ya empezaron con la primera y posible amenaza. Contrataron a los malvivientes que atacaron durante el festival y acompañaban al hermano gemelo del emperador. Gente sin escrúpulos que, textualmente, tienen que causar problemas por doquier. Indiferente a lo que sea: robo, asesinato, violaciones, secuestro; todo de forma discreta y a gente relevante para dejar a Agust y su gobierno como inútil incapaz de brindar seguridad interna.

—No obstante, me llamó la atención que quieren ser cercanos a usted para poder entender como elude los atentados, además de así tener éxito en sus campañas—Agust levanta una ceja ¿Cómo piensan hacer eso? Es claro que no dejan a nadie acercarse, a menos que...—. Hoseok no es uno de ellos. Hoy en clase no sabía ni escribir su propio nombre—resopla con molestia. Toda su paciencia murió allá—. Por no mencionar que dijeron nombre de quién es el "indicado"

— ¿Quien?

—Jungkook.

Agust abre los ojos de par en par ¿Quieren reclutar a Jungkook para que esté en contra suya?

—No suelen tener agua cerca al hablar, así que es complicado entenderlos del todo—suspira cansado—. Por lo que considero que en lugar de un ataque directo, necesitamos algo de sigilo esta vez.

Enciende la pipa para fumar. Suelta una gran nube de humo.

—Tal vez-

—Jungkook se va a infiltrar.

Jimin queda sorprendido. Lo consideró, pero luego lo descartó por lo complicado que pudiera ser.

—Le advertiré y diré que hacer. Así sabremos de primera mano—dice Agust—. Permitir algún problema para que confíen en él.

—Eso podría ser arriesgado.

Agust asiente. Sabe que sí, pero la situación es muy delicada como para tratarla sin el cuidado suficiente. Le gustaría hacerlo a su manera y se acaba el problema. Lastimosamente eso podría acarrear un auténtico desastre que no se va a permitir formar. Jimin deja la pipa, suelta el humo y se dirige afuera. Agust se coloca al borde y mientras un par de sirvientes tocan música, recién llegados por ser la hora en que se les ordenó venir, Jimin baila. Agust se relaja considerablemente con ello. Por eso discuten los problemas antes de este descanso. Jimin se da cuenta de que Hoseok los desde no muy lejos. Lo vigilará muy de cerca. Para asegurarse de que realmente es de fiar.

No pondrá a Agust en más riesgo.

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Suelta un gemido largo, su espalda en constante roce con el peso de Namjoon encima suyo. Aprieta el futón y su cabello moja tanto el suelo como la tela. Namjoon lo besa y muerde en los hombros sin dejar de mover la cadera en contra del kisaeng. Su mano derecho aprieta y masturba el pene de Jimin que llega al orgasmo. Relaja el cuerpo y tiembla en su lugar.

Recuesta la frente en la nuca de Jimin, introduce su pene con fuerza y hasta lo más que puede; la ingle le choca con los glúteos de Jimin, un ligero y opacado aplauso entre ambos. La zurda masajea el pecho ligeramente abultado, jalando el pezón levantado y duro. Gruñe entre dientes, gime y se deja caer sobre Jimin. Este lloriquea y trata de recuperar la respiración. La sensación de que el semen de Namjoon lo llena por completo adentro le provoca un sonrojo.

Gira boca arriba cuando Namjoon se aparta. Se lleva una mano al pecho, siente su propio corazón alborotado. Abre los ojos de par en par y levanta las piernas abiertas. Gemidos escandalosos y sorprendidos escapan de su boca enrojecida por la tinta corrida. Jala el cabello de Namjoon que ahora está entre sus piernas, le deshace el topknot y cierra los muslos, angustiado. El consejero chupa la virilidad a la vez que saca el semen del culo de Jimin.

Incluso a día de hoy, le genera incomodidad y desagrado el que el área sea tan lisa y la cicatriz casi no exista; la zona vacía donde claramente falta algo. Jimin chilla y aprieta los ojos, los dientes, presiona a Namjoon contra suya, ocasiona que el orgasmo quede en la boca del mayor. Namjoon lo traga y se relame. El pecho de Jimin sube y baja, Namjoon le acaricia los costados, besa el abdomen plano, terso y trabajado a medida que sube hasta su pecho, introducido entre las piernas del kisaeng.

Jimin le desordena un poco el cabello, Namjoon tiene la mala manía de chuparle el pecho y empieza a creer que por culpa de él, está un poco más grandes. Namjoon sabe que no es así, pero hacerlo pensar así es mejor a que piense que su cuerpo está mal.

Cuando en realidad, por la falta de hormonas masculinas, las femeninas hacen de todo y a más crece, se vuelve más afeminado. Si bien no puede decir que tiene senos, están a casi nada de parecerlo.

— ¿Quieres otra vez? —pregunta Namjoon con una gota de sudor cayéndole por la nariz. Jimin asiente, lo abraza por los hombros y con las piernas; el gemido por la penetración queda ahogado en la boca de Namjoon. La mano de Namjoon en la virilidad atrofiada del kisaeng y la otra acariciándole la cabeza llena de cabello azul acuoso.

Jimin se arquea, solloza placentero y casi en todo momento se mantiene con los ojos cerrados para disfrutarlo más. Namjoon no hace sino verlo, complacido de conseguir que esto se volviera algo de entero disfrute para él. Al principio podía notar que lo incomodaba, ni siquiera le preguntaba por hacerlo más de dos veces. Acababa ahí y ya está. Ahora pueden pasar una semana haciéndolo por la noche y ser Jimin quien lo busca.

Le gusta hacerlo feliz...

Le gusta que esté cómodo.

Le gusta complacerlo.

—Namjooooon. —ronronea con una sonrisa de deje travieso y Namjoon se ríe por igual.

Y le gusta que se le olvida todo y simplemente lo llama por su nombre.


— ¿Disculpa?

—No me vas a decir que las kisaeng no son unas putas cuando tú, siendo Haengsu, te acuestas con Namjoon. Hasta donde entiendo, eso es una puta—resopla Yoongi, el cabello negro con una buena porción de las raíces rubias—. Por más que intentes hacerlo sonar bonito, esa no es la realidad. Eres una puta, él será una y así hasta que se mueran.

Jimin suelta un profundo respiro. Alguien dele paciencia, Yoongi es tan insufrible a veces. Lo peor es que se nota que lo hace a propósito. Conseguir provocarlos y hartarlos. Niega con la cabeza.

—No importa cuánto fastidies, no te vas a ir—anuncia Jimin levantándose de su lugar. Hoseok mantiene una sonrisa nerviosa. Yoongi se arriesga demasiado con su actitud. Estas personas no son para estar provocando a cada minuto—. Ahora ¿Estudiaste lo que te pedí? —Yoongi arruga la cara y se levanta de golpe con gesto sorprendido—. A fuerza me volví partidario de los castigos por no seguir órdenes. —avisa con Soo recostada en su hombro.

—NONONO-

Hoseok aguanta la risa por la postura tan extraña y torcida en la que está Yoongi. Jimin mueve los dedos marcando patrones que el hombre imita, para su desgracia. Con el tiempo, Jimin ha aprendido a manejar mejor la sangre. Reduce el flujo sanguíneo para asustar a la persona, pensando que podría morir; luego los hace moverse de forma en que se cansen, pero la velocidad cardiaca es igual y crea mayor pánico en su cabeza.

Debido al agarre en su muñeca se detiene y Yoongi cae de cara al piso. Namjoon niega con la cabeza y Jimin hace puchero. Soo gorgotea antes de irse flotando a máxima felicidad para que Ji no la atrape y regañe.


—Está siendo una autentica molestia.

—Es igual a Agust. A menos que entiendas el fondo de esa criatura llena de odio, no vas a conseguir nada. —Exhala Jungkook con cansancio y Namjoon ríe por la nariz. Es la mejor forma de definir a Yoongi.

Aun les tiene inestables enterarse de él. Ya tenían un problema gordo entre manos, su inclusión a la familia real podría generar el caos más enorme. Por otro lado, el verdadero temor de Namjoon es que, si alguien se entera, el rumor corra y acabe llamando la atención de estas personas que ya son un dolor de cabeza. Jungkook hace lo posible por mantenerse dentro. Alguna que otra ayuda tonta:

El punto débil de Agust y de cualquier otro con dragón de jade, el cuello; donde duerme; a donde suele ir de vacaciones; su disgusto por el frío, cosas que en realidad no son importantes porque si intentaran usarlo a su favor, Jimin lo escucharía.

Jungkook tiene un collar escondido, un dije grande con agua en su interior que permite al kisaeng escuchar esas reuniones secretas.

—Tal vez Jimin pueda llegar a él.

—Si lo sigue llamando puta, lo dudo.

—Uh, debí suponerlo.

Namjoon exhala y mira a un lado.

—Es un muy mal momento para que esto pasara. —dice Namjoon y Jungkook siente extrañeza.

— ¿Por qué? ¿Por el posible atentado? Lo vamos a resolver. No dudes de eso. — Jungkook sacude la mano con desinterés y confianza. Namjoon niega y se recuesta de la baranda frente a él.

—Quería hablar con Jimin sobre tener un hijo.

Jungkook se ahoga con lo que bebe y se golpea el pecho con el puño cerrado. No esperaba eso en lo absoluto. El consejero apoya la mejilla en su mano y Ji permanece recostado junto a Kurimjanie que se burla de su usuario, aunque Jungkook no esté enterado de ello.

— ¿Un hijo? ¿De qué hablas? ¿Quieres tener un hijo?

—Sí me gustaría—Namjoon sonríe tenue—. Sería pequeño, una bolita rosada de cabello azul—Cierra los ojos con aquella expresión soñadora persistente—. Dormir con él, cargarlo hasta que se me cansen los brazos, hablarle, apretarle los cachetes... ver a Jimin jugando con él—Jungkook arruga un poco la cara—. Lo he estado pensando y me gustaría.

—pero-

—Ya sé, solo le iba a preguntar si le gustaría, en un futuro, cuando tenga veinte o veintidós—Namjoon ríe tenue antes de estirarse en su sitio—. Ahora mismo no podría. Ni siquiera por accidente—burla con acidez—. Él sigue siendo un niño, aunque no se comporte como tal.

—Sí, a veces cuesta recordar que tiene dieciocho apenas.

—Además, no está cómodo aún. Consigo mismo me refiero. Tener un niño sería contraproducente—admite Namjoon—. No obstante, quisiera que lo sepa y me diga que piensa. Que lo medite bastante...

—Creo que deberías esperar a que se resuelva todo el asunto con los nobles corruptos antes de meter algo así a colación—opina Jungkook, es notable la desilusión en Namjoon—. Hoseok, Yoongi, ese asunto de vida o muerte, el invierno que posiblemente sea larguísimo, tener que ir al castillo del norte, hay mil y un cosas en esa pequeña cabeza hinchada de agua como para introducir una idea más.

—Lo sé, lo sé, pero en realidad jamás dejaran de haber problemas—razona Namjoon y Jungkook no consigue contradecirlo—. La vida en sí misma es un problema. Si no se mezcla la desgracia con la alegría, jamás habrá lugar para ella. Juramos permanecer con Agust en este estilo de vida y si no es ahora, posiblemente no sea nunca. Más cosas salen, otras surgen, otras explotan... si espero más, Jimin va a escurrirse de sus manos y ya no me acordaré de él.

Ji se levanta de su sitio y se caminando por el pasillo. Namjoon sabe que le tema le molesta y por eso, finge que no existe.

—Espera a después del invierno. —Es la última recomendación de Jungkook, uno de sus perros viene saltando a jugar. Namjoon asiente en silencio.

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Namjoon sabe perfectamente que pedir un hijo es mucho, peligroso y es posible que Jimin deje de confiar en él como lo hace. Ya hubo alguien que le pidió -ordenó mejor dicho-, algo parecido y no solo aborrecía a esa persona, también tuvo un final que puede llamarse trágico. Haber abortado es algo que lo afectó incluso si no es capaz de entenderlo por sí mismo. Aún era muy joven cuando sucedió y no hablarlo hace que el sentimiento se estanque nada más.

Si él no quisiera aún sin tener que ver con sus experiencias pasadas o nada más, tampoco lo molestaría. Con la cantidad de niños abandonado que hay por doquier basta con esforzarse un poco en buscar alguna familia que no pueda más y pedir -o comprar-, el bebé. Para todo hay soluciones y en todas ellas hay quienes quedan contentos. Quiere mantenerse optimista y pensar que va a ir bien. Que todo va a solucionarse, tendrán una familia juntos y finalmente Jimin dejará de llamarlo "mi señor" para decir "Namjoon" o simplemente "Joon".


—Lo que hay entre usted y el señor Namjoon ¿Es una relación de pareja?

—No lo sé.

Yoongi duerme echado en el piso. Es un descanso de una hora por la cantidad casi inhumana de información que Jimin les estuvo dando. El kisaeng suelta una espesa nube de humo blanco y balancea la pipa entre sus dedos pequeños. Hoseok se pregunta qué tan complicado es entender nada en este lugar. Primero parece que Jimin y Namjoon tienen una unión especial, Jimin se sube y abraza al dragón de la sabiduría como si fuese suyo; luego que la tiene con el emperador Agust, pues es el único con permiso de entrar a su habitación, ayudarlo a vestirse, peinarlo y entretenerlo con su baile; de repente otro giro de guión con Jimin besándose y prácticamente derribando al consejero para proceder a otras actividades. Sus dudas tienen lógica y no va a dejar que nadie se lo niegue.

Puesto que Yoongi ha dejado de ser tan cortante y grosero con todos, es posible hablar con él. Además de ser algo más cercano. Llega al punto en que Jimin considera que Yoongi necesita más apoyo, uno genuino que lo haga sentirse incluido aquí.

—Lo conozco desde que somos niños—Jimin da toques con la pipa y así limpiar la ceniza inútil—. Actuábamos como tontos enamorados sin darnos cuenta. Al menos yo. Pensé que solo era un buen amigo a quien le tenía cariño... Alguien que no me iba a hacer daño—Hoseok cae en cuenta que Jimin es menor. Por su forma de actuar se le olvida a pesar de que su aspecto es el de alguien muy joven—. Él cambió, yo me quebré; entendí que los hombres no son fiables y no importa cuánto los quieras o cuánto confíes, en el momento menos pensado podrían apuñalarte sin dudarlo.

— ¿Por qué?

—Porque eres hermoso—Jimin sonríe de forma que a Hoseok le causa escalofríos—. Porque no saben lidiar con la belleza que se les presenta. Enloquecen y te destruyen.

—Oh.

—Quizá sea tu destino. Quizá no. De todos modos, no sabría recomendarte confiar.

—pero—Hoseok sorbe aire. Aquí hay un hueco—. Tú confías en el Señor Namjoon. Digo, todo lo que haces, como le hablas. Es obvio que-

Jimin se ríe y sigue fumando. Hoseok no lo entiende ahora y quién sabe si lo haga. Espera no tener que enseñarle algún día la regla que se aplica casi sin falta a todas las kisaeng. Sean del rango que sean, la edad, su procedencia. Todo aquello de anula con este lineamiento: la kisaeng que se permite enamorar por el tierno trato de su señor. Suele suceder que sean dos vías. El amo y señor enamorado en constante cortejo a la kisaeng que se deja enamorar a pesar de que es imposible.

Las kisaeng rara vez pueden aspirar ser más que eso. Casarse con sus señores o alguien externo es muy complicado. Sin mencionar que los hijos que tengan, heredan la profesión de kisaeng. No hay una salida del título.

No hay salida de enamorarse tontamente.

No hay salida para nada.


Despierta inquieto. Dormir en el palacio imperial lo marea a veces. Sobre todo por haber bebido demasiado durante la cena. Jimin mira alrededor y lo extraña no ver a Namjoon por ningún lado ¿No durmió aquí con él? Se mueve para rebuscar. Borracho de sueño y teniendo la vaga consideración de que quizá está escondido bajo los gruesos edredones, pero no hay nada.

Saborea y trata de levantarse hasta que se queda quieto: hay silencio.

Silencio.

Silencio...

Respira profundo, sus ojos abiertos de par en par.

Silencio.

Silencio.

Silencio...

Comprime su propio quejido, sin romper la quietud.

Silencio...

Silencio...

Silencio...

Silencio...

No hay nada, siquiera voces por el agua, grillos o brisa.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Encoge los hombros hacia sí mismo, su gesto de pánico genuino.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio-

—Eres tan tierno esperándome para dormir.

Deja de respirar, el agarre firme en su hombro de la mano grande y fuerte. Reprime sus propios quejidos, su cabello cada vez más mojado y acuoso. Percibe una respiración en su cuello y como el roce baja por su pecho, a su abdomen. Quejidos débiles y angustiados escapan de su boca. Se lleva las manos a la cabeza y se hace un ovillo ahí sentado.

— ¿Qué no lo recuerdas? Debes abrir las piernas, no cerrarlas.

Solloza lleno de pánico.

—Jimin ¿No vas a obedecerme? Abre-las-piernas.

Jimin se levanta apurado del futón y sale de la habitación, dejando un camino brillante de agua a su paso. Se detiene cuando ubica una habitación especifica. Palpa y tienta el piso—ábrete, ábrete, ÁBRETE—. Jala la madera sin conseguir que se abra, queriendo esconderse en ese pequeño cuarto que ya no existe ahí sino en otro lugar.

Se apoya en un mueble y respira profundo, casi ahogado, deshaciéndose en agua poco a poco. La puerta de la habitación es abierta.

—Lo sient- ¿Jimin-hyung?

Gira lentamente la cabeza y mira a Hoseok que está en la entrada. Soo surge y es quien se encarga de cerrarle la puerta en la cara, haciéndole un pequeño raspón en la nariz por la puerta corrediza. La dragona se apura en volver con Jimin que continúa en ese estado tan ajeno.

. . .

Sigue el camino de agua y Ji flota a su lado hasta andar con sus patas que dejan rasguños leves en la madera.

Hace mucho tiempo que no tenía un ataque como este.

—Iba a pasar incluso si parecía ir bien. —murmura Namjoon con pesar. Ji le mira de reojo.

Cabía la posibilidad de que no, pero bien... Hay que seguirlo documentando.

Namjoon asiente antes de abrir la puerta. Encuentra a Jimin cubierto por su dragona que lo rodea y abraza. Ella se aparta apenas cuando Namjoon se aproxima y acaricia el rostro del kisaeng lloroso. Le limpia las mejillas con cuidado y lo carga sin problema. Jimin se sujeta al cuello de Namjoon. El consejero le da un beso en el hombro. Encima de la tela que se mantiene a diferencia del otro lado. Le acaricia la espalda de manera fraternal antes de dar palmadas.

Incluso si todo va bien, Jimin no lo olvida. El silencio lo atormenta demasiado. También dormir solo por la noche. A veces Soo no está. Sea por nadar en algún estanque o estar con Ji. Jimin necesita y urge de compañía para ello. Escuchar así sea una respiración junto a él. De otro modo, la quietud lo ataca, lo hace recordar los toques que, como niño de seis años, nunca debió recibir.

Palabras.

Roces.

Ordenes.

Invasión.

Abuso.

Es una mancha, una quebradura, que no se irá.

Namjoon lo aprovecha con un objetivo muy claro: asegurarse de que ningún listo lo haga de nuevo. Demostrar que someter a un niño a actividad sexual desde tan temprano es un error que va a perseguir al afectado toda su vida.

No permitiré que esto te suceda de nuevo. —Le da un beso en la mejilla cuando están acostados en el futón. Jimin lo ve con ojos aguados. No lo dijo él. No solo.

—Joon.

Namjoon sonríe tenue. Lo abraza y Jimin se acurruca para escuchar su corazón. Que la voz de Hojoon vuelva al lugar oscuro dentro de su cabeza, donde siempre estará para su desgracia, reemplazada con el sonido de ese tamborcito tocado por un koala; el agarre firme, pero permisivo de quién nunca le ha hecho daño y la compañía que quien ni siquiera saliendo de esta vida lo va a abandonar.


— ¿Sucede algo?

Hoseok abre y cierra la boca antes de negar con la cabeza. Jimin continúa con su desayuno y Namjoon da una risita divertida. Nunca se sabe que los episodios de pánico o ¿Paranoia? Suceden. Es mejor de esa manera. Jimin muchas veces ni siquiera los recuerda. Namjoon lo festeja. No quiere que tenga eso en la cabeza.

El que mentalmente, las manos de Hojoon no dejan de tocarlo y maltratarlo.

 

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Han pasado miles de cosas donde no son precisamente centrales. Hoseok con Agust, Jungkook con Yoongi. Sus propios dilemas dónde han tenido que hacer pequeñas -o no tan pequeñas-, intervenciones para que todo pudiera continuar por su santo rumbo. Hoseok revelándose como un príncipe japonés que arribó aquí para huir; Yoongi más abierto a hablar con su hermano y con Jungkook; sentimientos un poco más claros y la visita de los emperadores de China y Japón.

Por no mencionar que Yoongi ya es conocimiento público. Recién anunciado como príncipe del imperio coreano. Jimin está algo inquieto. Se ha vuelto mala maña suya espiar a las personas. Sobre todo a Yoongi y Hoseok para asegurarse de que sean de confianza; durante festivales o asambleas para percibir las palabras de los demás. Saber hasta la más mínima opinión.

Namjoon siempre lo detiene y le hace calmarse para evitar que sea demasiado obsesivo en ello. En este preciso instante que investiga las reacciones por el príncipe apenas nombrado. El roce en su piel lo hace perder concentración, la respiración cercana a su oído le eriza la piel y hace encogerse ligeramente con las mejillas enrojecidas. Sus labios entreabiertos y corazón alborotado.

—No te angusties ahora en los detalles, lo harás después. —susurra Namjoon antes de darle un suave beso en el cuello.

Hoseok lo observa con sorpresa y curiosidad por el acto tan íntimo con gente alrededor, la forma que el consejero le habla directamente al oído, Jungkook vigila por igual. Es peculiar como aún haciendo eso, Namjoon mantiene un gesto serio y reprime la sonrisa que le provoca Jimin lleva el abanico hacia su rostro, avergonzado por ello y un poco acalorado. Con la certeza de que habiendo hecho este anuncio, será una especie de día libre de trabajo y Namjoon estará en casa.

Estarán en casa.

Con el abanico oculta el jadeo. Hace tiempo no sucede y no sabe que pensar, ni siquiera presta atención a la mirada de Hoseok o Jungkook. Pendiente de Namjoon y nada más. Una clara venganza por distraerlo. Que cruel.


—Me he dado cuenta de algo un poco tonto.

— ¿Por qué tonto?

—No sabría otra forma de decirlo.

Namjoon ríe por la nariz. Jimin nunca sabe describir situaciones o pensamientos. Podrán ser eróticos y aun así lo calificara como algo reflexivo. A pesar de tratarse de que van a chuparse y gemirse en la cara sin descanso por más de dos horas. Mira a su kisaeng con el cabello suelto y ropa tirada en el piso. Apenas llegaron a casa de la coronación Jimin se le subió encima.

— ¿Y bien? ¿Qué es? —pregunta Namjoon impaciente.

—Es que los hombres que más han significado en mi vida, son "Joon". Mi papá se llama Minjoon—Namjoon no dice nada. Él habla como si estuvieran vivos y aunque lo están, ellos no lo saben—. El emperador era Hojoon, tú eres Namjoon y Ji en realidad se llama Joon... He pasado de uno a otro buscando al correcto, tal vez.

— ¿Soy el correcto?

Jimin gira en el futón y se pone encima de Namjoon. Instala las manos en el pecho amplio y suave del consejero. Por inercia Namjoon posa las suyas en los muslos con algunas marcas rojas hechas por él. Jimin tamborilea los dedos. Una caricia particular que a Namjoon le hace cosquillas.

—Tal vez—Concede en voz baja, varios mechones azules escurren hasta quedar cubriendo parcialmente su cuerpo desnudo; el pecho de pectorales abultados y pezones enrojecidos; la entrepierna y parte del abdomen. El consejero lo siente frío—. O tal vez eres otro que se irá como los demás.

—A veces me da la sensación de que lo repites mucho para convencerte de ello. No te he dado ninguna razón para pensar algo así.

—Me quieres.

—Te amo.

Jimin se ríe ligeramente.

—Entonces si lo haría. Todos quienes me han querido se van.

Aquel giro lo toma por sorpresa.

—Vas a marcharte—Simula pasos con dos dedos—. Me dejaras secarme como un río inútil—Llega a la clavícula—. Y conseguirás a alguien más—Desliza la mano al cuello de Namjoon—. Para hacer lo que yo no pude ¿Uh?

—Te equivocas.

—Demuéstramelo.

Por primera vez, Jimin deja claro el beneficio de la duda en lugar de estancarse en lo que piensa. Namjoon lo considera la señal de que es el momento. De que finalmente tiene su oportunidad para...

—Te amo, te amo demasiado.

Le acaricia de subida por los costados. Toma la nuca de Jimin y acerca el rostro del kisaeng al suyo mientras su otra mano acaricia y masajea el pecho abultado, Jimin suspira placentero, llevando sus manos a la cabeza de Namjoon para sujetarlo. Se aparta un instante—. Espero que me lo demuestres de verdad.

Vuelve a besarlo. Namjoon desliza la diestra a la cintura de Jimin. Un rato de solo estar así, recostados uno encima del otro y comerse la boca mientras se acarician sin necesidad de llegar a nada culminante.


—A partir de hoy seré su instructor de manejo en su dragón—Migurim mira a Yoongi y luego a Namjoon ¿Manejo de qué? Incluso Yoongi está algo confundido—. Dado lo poco que es capaz de lograr, el emperador me pidió que repitiera el entrenamiento que realicé con él.

—pero-

—Aunque no tengo un dragón de jade, he leído lo suficiente para saber al respecto y si entrené a Jimin, usted será mucho más fácil—Desestima confiado y sonriente. Yoongi frunce la expresión. Maldito odioso—. Será cada día a esta hora por tres horas o menos dependiendo de sí puede realizar lo que le pida.

—Puedo hacerlo ¡No es tan complicado! —dice Yoongi sacudiendo la mano. Namjoon ve mal la forma en que está sentado. coloca un jarrón con partes rotas.

—Conviértalo y restitúyalo en jade—Yoongi estuvo a poco de tocarlo—. Sin ponerle las manos encima.

—PERO-

—Dijo que podía y el emperador es capaz de esto y más, así que, adelante. —sonríe satisfecho y Yoongi empieza a extrañar a Jimin. 

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—Es completamente imposible que lo hagas sin tocarlo, solo quería verte destruyéndote las neuronas, porque así me dejó que fueras tan descuidado en revelarte. Ahora si podemos iniciar con el verdadero entrenamiento.

— ¡MALDITO HIJO DE PUTA...!

Jimin evita que Yoongi se le tire encima a Namjoon. Resiste reírse, a veces Namjoon tiene una forma un poco pesada de jugar. Al menos no le infringió daño ninguno, así que es indiferente. Tan solo le colmó la paciencia y quizá bajó ocho niveles su autoestima. Eso tiene más salvación y cura rápida que un hueso roto. Namjoon acerca el jarrón medio roto hacia Yoongi que lo ve con ganas de romperlo hasta dejarlo hecho menos que polvo.

—Debes aprender a convertir jade incluso si no es tocándolo con las manos completas y totalmente desnudas—anuncia Namjoon y Yoongi frunce las cejas—. Quiero que disminuyas uno a uno tus dedos. Una vez puedas hacer eso, podremos empezar a que sabrás hacerlo con cualquier parte de tu cuerpo.

— ¿Incluso mi pene?

— ¿En serio hacía falta preguntar eso?

—Hay que incomodarte de alguna forma por hacerme pasar esa mierda.

Namjoon niega con la cabeza, que infantil llega a ser. Ni modo, al menos sí atiende a lo que le dice para ayudarlo a tener un rápido progreso.

A decir verdad, Yoongi nunca ha hecho mucho contacto con Namjoon. Esto es una experiencia desde muchos aspectos. Es curioso que no es para nada como lo imaginó. En realidad, no es tan serio, al menos no todo el tiempo como lucia. Después de todo, están esos puntos en los que incluso es capaz de escuchar que hay dos voces saliendo de su boca. Una mucho más profunda y rasposa junto a la suya notablemente joven.

Esa imagen y comportamiento de seriedad extrema se rompe bajo una sola razón: Jimin. El kisaeng circula mucho el palacio imperial cuando Namjoon está. Empieza a pensar que no pueden estar lejos.

A propósito o no, la sala donde Namjoon lo ayuda a desarrollar las capacidades de Migurin es contigua a la sala donde Jimin pasa su tiempo libre en espera de que el emperador lo llame o Namjoon acabe con sus deberes para irse a casa. Solo por ello no es raro verlo que salta, juega y ríe en el jardín visible por la puerta abierta. Juega con su falda, con su dragona, con Hoseok; bailar, cantar, comer, echarse en el suelo a esperar y tantas cosas más.

Namjoon se distrae de manera total cuando Jimin está cerca de su campo de visión. Hasta el punto de parecer otra persona. Nota al dragón de escamas ocres enfurruñado, fastidiado y reprochante; garabatea cosas de forma suelta y casi desordenada a medida que sucede y es raro. Muy raro. Yoongi lo imaginaba de otra manera.

Muy rara vez Jimin viene a interrumpir por el propio respeto a las actividades ajenas. No obstante, cuando lo hace, Namjoon mantiene un aura mucho más tranquila y pasible a la que suele ser. Se la percibe pasiva y dispuesta a la más enorme tontería bajo el único motivo de hacer a Jimin feliz. No es de muchas palabras, pero Yoongi no se atreve a intentar hablar cuando está el kisaeng aquí. Con la sensación de que si lo hace interrumpiría un momento importante.

Esos dos son demasiado extraños, en resumen.


— ¿Qué son los dragones?

—Son parte de nuestra esencia mezclada con alguna criatura ancestral que quiso juntarse a nosotros con el fin de no vivir en soledad, conjunto a la necesidad de un puente entre este mundo y su plano existencial.

Yoongi queda con la mandíbula caída y la vista en el infinito. No vio venir esa respuesta tan filosófica. Esperaba un "no sé" o un simple "son nuestras almas ahí afuera queriendo ser más geniales". Namjoon detiene lo que hace y permanece pensativo un tiempo antes de que un susurro escape de sus labios.

—Algunas más conscientes que otras.

— ¿Disculpa?

—Si ha vivido por milenios—menciona y ambos miran afuera. El dragón color ocre que se ve rodeado por Soo y Sookie—. Y en todos esos milenios ha coincidido con la misma dragona de agua—Yoongi entre abre los labios y sus ojos de par en par—. Recuerdo que cuando vi a Jimin la primera vez, no sabía qué sucedía, pero es inevitable para mí no fijarme.

—Es lindo. Por lo que he visto ha sido lindo desde siempre. Como Agust. —comenta Yoongi. Namjoon exhala algo perdido.

—Recuerdo antes: era una mujer. Una de verdad. El cabello azul, ojos redondos y labios de enormes... Una y otra vez estaba ahí.

Yoongi no está seguro de entender por dónde van los tiros en esta conversación.

—Hasta que, por primera vez, ya no estuvo.

—No te estoy entendiendo.

—Jimin no sabe que yo recuerdo, que Ji ha hecho el esfuerzo por recordar—explica breve—. Vidas anteriores dónde nos vemos visto una y otra vez. No todos los dragones de agua son capaces de hacer lo que él hace, solo él. Soo es tan... tan importante y grande que es un océano mientras otras han sido ríos—Yoongi asiente leve, eso tiene sentido. No sé imagina a todos manipulando sangre—. Ji es conocimiento. Es imposible no llevarse.

—pero ¿A qué te refieres con que ya no estuvo?

—En que no muere.

— ¿No?

—Su cuerpo se sana con tanta velocidad que no envejece—aclara Namjoon—. Por milenios vivió... Hasta que hace un par de siglos ya no fue así.

No supo cómo el recuerdo llegó tan vivido, similar a una bofetada terrible y dolorosa. Ver a esa mujer tan pequeña con su largo cabello azul. Acariciar su mejilla, su cabellera; tener manos arrugadas y viejas... Una repetición continúa. La kisaeng que no hacía más que esperar el retorno de esa misma alma, ahora desmemoriada en un cuerpo nuevo y ansiando volver a enamorarla y seguirla queriendo con todas sus ganas. Sin embargo, cambió el rumbo: el emperador la deseó tanto que la mató. Extrajo y aplastó el corazón de su pecho, extrajo sus ojos, cosió sus labios y cortó su cabeza.

Lo recuerda tan bien...

Porque estuvo ahí

Sin poder hacer nada aparte de llorar por lo que sucedía.

Cómo fue convertida en jade y su energía se marchó. Desaparecida por siglos dónde Ji ni siquiera era capaz de recordarla o tan siquiera querer hacerlo.

—Cuando muera todos lo olvidaremos, pero el verdadero riesgo es que él nos olvide a nosotros por quedarnos atrás. —Yoongi resopla haciendo sonar los labios. Definitivamente estos dos son un caso muy particular. Una historia completa sin darse cuenta.

—Conocimiento y agua; tierra y florecimiento... Parece que tuvieron más suerte que nadie. —farfulla Yoongi y Namjoon asiente.

Es cierto, Jin también es muy afortunado: últimamente los dragones de tierra no abundan en lo absoluto y aunque no son tan exageradamente especiales, es posible decir que están en el segundo nivel de peculiaridad. No hay mejor combinación que tierra firme para que las flores puedan crecer. Jimin por su parte tiene a alguien que indiferente al tiempo y aspecto que se tenga, volverá a buscarlo. Porque siempre en la profundidad es donde cabra todo el conocimiento del mundo para quien quiere descubrirlo y alimentarlo.


—Hoy está más cariñoso de lo usual, mi señor.

Jimin se mantiene recostado de la palma de Namjoon. Él no sabe que Namjoon recuerda mucho más de lo que aparenta. El consejero ha decidido que no hace falta. Jimin pensaría que lo quiere por esa persona que fue en un pasado lejano y esa no es la realidad. Lo ama aquí. Lo ama a él. La sola idea de que volverá a hacerlo una y otra vez tan solo le genera placenteros escalofríos. Le da besos en la cara que el kisaeng disfruta.

— ¿Eres capaz de entender lo mucho que te quiero?

—Tal vez.

Jimin se acurruca en el abrazo que Namjoon le da. Es un poco extraño. No suele ser así de abierto con lo que siente o en muestras de afecto. Pensaría que está enfermo de no ser porque todas las noches se asegura de que no suceda.

—Quisiera pedirte algo.

—Lo que quiera, mi señor.

—Quiero que tengamos un hijo.

Jimin abre los ojos de par en par. Namjoon aprieta el agarre para que no se aparte.

—No ahora, no mañana... Cuando tú así lo quieras si deseas dármelo... Tan solo—habla muy pausado. Percibe el corazón desaforado de Jimin y eso lo asusta—. Quiero hacer una familia contigo—Ji entrecierra los ojos, viendo desde la entrada junto a Soo—. O si no quieres tenerlo, buscar a alguien que no quiera a su bebe tenerlo nosotros. Quiero... Quiero tener esa vida contigo.

Sus vidas anteriores fueron vagas. Dónde solo el imperio importaba. Dónde ni siquiera podían vivir en la misma casa. No podía tenerlo como ahora.

— ¿Por qué quieres algo así?

La pregunta viene en voz baja y curiosa. Un pequeño deje nervioso.

— Porque eres mi musa leal. Mi musa que me inspira a vivir de verdad. Quiero tener una vida real contigo.

Momentos de verdad.

Familia.

Trabajo.

Descanso.

Risas.

Discusiones.

Matrimonio...

Quiere vivirlo con él. Una y otra vez.

—Namjoon...

Jimin se corta a sí mismo y siente los ojos aguados.

— ¿Puedo pensarlo?

—Cuanto quieras.

Al separarse lo ve a la cara. Incluso ahora le pide permiso. Podría conseguirlo sin más, tiene sexo muy seguido y quién controla la cocina es él. Podría ordenar que suceda y deberá cumplirle. Y no lo hace. Namjoon continúa en su insistencia de tratarlo como un igual. Acaricia su rostro con ambas manos.

— ¿Por qué eres tan dulce conmigo?

—No creo que deba haber razón para respetar tus deseos—Le da un beso en la palma—. Te amo. —dice con una sonrisa y Jimin suelta un respiro.

—Que señor tan cursi tengo.

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Ha estado pensando mucho en lo que Namjoon pidió. Supone que es normal que un hombre como él quiera hacer familia. Considerando su peculiar forma de ser, es algo que claramente se le dará bien.

Le trajo ciervos, deja que pasen niños de la casa de kisaengs, tuvo la paciencia de enseñarlo en todo lo que necesitaba. Namjoon sería buen papá, eso lo da por hecho sin pensarlo. Lo que le inquieta es ¿Y si lo pierde? ¿Y si no sabe cuidar de él o ella y le hace algo malo? No se considera capaz de cuidar de un hijo. Cosas cortas y esporádicas son distintas a los dieciséis diecisiete años en los que debe permanecer con esa criatura.

Le da miedo no ser lo que esa nueva criatura se merezca. Se frota el rostro con ambas manos. Namjoon es experto en dejarlo pensando demasiado. Dijo que volvería pronto. Es día libre porque Agust solo pasará el rato con Hoseok y mandó a la mierda cualquier obligación. A Namjoon le encanta, a Ji no tanto.

Le gustaría saber qué hacer. Ojalá hubiera una guía que explicara cómo hacer esto después de todo es muy complicado aceptar una oferta así. Jimin quisiera que cualquier dificultad o pensamiento extraño se fuera. Vivir sin ninguna clase de preocupación simplemente él y Namjoon. Algo que claramente no es posible, después de todo ya acepto ser la serpiente del emperador y eso no tiene como anularse, tan solo queda continuar con ello. Suspira pesado y se queda viendo afuera.

Llama su atención el que los ciervos estén corriendo a un lado específico del jardín. Los animales marrones parecen huir de algo, decidí ir a ver qué sucede y en el proceso solo siente un pequeño golpe en la cabeza no muy fuerte ni muy suave. Solo y similar a un toque que se le hace demasiado familiar. Se queda quieto en su sitio con la sensación de algo rodeándolo.

Escucha un ligero siseo directo en su oreja y algo se trepa por todo su cuerpo. Da un respiro profundo y aun cuando debería oírlo no hay nada. Inhala y exhala aún más fuerte con el ansia de provocar ruido, sin embargo, este jamás suena, no hay nada. Empieza hiperventilar y a sudar frío, se pregunta sin cesar ¿Por qué no escucho mi respiración? ¿Por qué no escucho a los ciervos corriendo? ¿Por qué ni siquiera soy capaz de escuchar el latido de mi corazón?

Da quejido lleno de angustia antes de caer lentamente al suelo con un dragón rodeándolo por completo. La criatura en cuestión tiene escamas negras, largo pelaje que fluye debido al viento y una mirada fija en el kisaeng. Jimin es incapaz de escuchar que alguien se acerca caminando.

Ni siquiera se da cuenta de que hay un hombre parado justo frente a él. La única forma que tiene darse cuenta es cuando estira la mano frente a sus ojos y por inercia la toma. Un terrible impulso, una memoria que no puede reprimir; un comportamiento imposible de evitar para él. Se siente pequeño, usualmente pequeño y es desagradable; quiere cambiarlo pero no tiene forma de hacerlo. Se siente un niño de nuevo y simplemente atina llorar: porque es volver al pasado que no acaba de enterrarse.

Calma su respiración el llanto silencioso y se limita a caminar tomado de la mano con esa persona. Es imposible dar cuenta de quién es, ni siquiera es capaz de hacerlo, Jimin cree estar en el Palacio imperial siendo llevado a la habitación. Como cada día de su niñez. Se deja abrazar tiernamente sin preguntar ni decir nada.

Viviendo lo mismo que siempre ha vivido en el silencio.


—¿Eh? ¿Necesitas algo? Agust me dijo que no ibas a venir hoy. —Hoseok se muestra confundido por ver a Namjoon en el Palacio.

—Tan solo vine para buscar un par de cosas que deje la última vez. Sabes que Jimin y yo somos algo desordenados. —Hoseok entrecierra los ojos. Es una cosa un poco sospechosa.

—Ummm... Si se trata de un secreto puedo guardarlo.

—No. Tan solo no quiero que nadie lo sepa aparte de mí. —admite Namjoon considerándose descubierto y que no vale la pena intentar engañarlo. A veces hoseok es más perceptivo de lo que parece, pero muy pocas veces.

—Depende ¿Es bueno o es malo? —Hoseok se balancea en sus piernas, curioso. Namjoon lo mira con irritación.

—No te incumbe. Permiso.

Namjoon lo deja atrás rápidamente. Hoseok no lo sigue, lo considera irrespetuoso. Además, lo más seguro es que Agust este próximo despertar y si no lo encuentra quizás se preocupe. O se moleste, no hable en todo el día cualquiera de las opciones es horrible para él y no piensa aguantarla. Namjoon llega al estudio donde solía estudiar de pequeño, abre el suelo y saca una enorme caja de madera del mismo. Está llena de polvo, algún mohosa, rayada, metal oxidado.

La revisa superficialmente, en su interior hay un montón de papeles arrugados, flores secas y una que otra cosa escondida en el fondo. Saca papeles de escritura mala, algunos poemas viejos y papeles que no tienen nada y relevante. Consigue lo que buscas: un pequeño collar sin nada en especial, nada relevante, tan solo una cuerda negra con un dije en forma de corazón.

Recuerda haberlo comprado en el pueblo, para ese momento no le daban mucho dinero así que no puedo comprar otra cosa, en resumen, un regalo que le compró a Jimin que jamás pudo darle. Ahora es muy pequeño, incluso para él. Su cuello se vería apretado si lo usa. No obstante, es algo que se olvidó por mucho tiempo y aún quisiera dárselo. Una especie de mala maña de recordar el pasado y todo lo que no se dijo en ese momento.

Desea llevarse la caja completa a pesar de tener el collar en la mano, después de todo, podría ser una tarde divertida leyendo las cursilerías que le escribía de niño. Quizás contar una que otra historia al respecto, lo más seguro es que Ji se burlará también. Él nunca desaprovecha una oportunidad para dejarlo a ver como tonto, a pesar de que eso lo deja en el mismo nivel.

Debido a una constante de escándalo en el Palacio cerca de la entrada de se apura a para preguntar qué sucede. La respuesta se le hizo desagradable:

—Su casa se está quemando, mi señor. Le anuncia una de las sirvientas.

— ¿Han visto kisaeng del emperador por aquí?

—No señor, hemos visto solo a los ciervos corriendo directo a la casa del amo Jungkook. Dirigidos por su dragona.

Namjoon se asusta por ello ¿Por qué su casa se estaría quemando para empezar? ¿Qué sucedió con la servidumbre? Hace que varios de la guardia imperial lo acompañen para averiguar qué sucede y lo ayuden con quién necesite.


La guardia imperial ayuda a Namjoon a recoger a los sirvientes que tirados por la casa. No comprende porque están todos así, no todos son indefensos. La gran mayoría viene de estratos bajos, es decir, saben defenderse, gente a la que les dio una oportunidad de trabajo donde han demostrado ser buenos. Absolutamente todos están inconscientes o muy golpeados, lastimosamente también tienen quemaduras serias. Una de las mujeres de servicio y la más anciana que tiene que apenas llega a cincuenta años despierta. Tose y se intenta aclarar la garganta. No demora en agarrarse al brazo del guardia que la está ayudando a moverse.

—El... e-el amo Jimin- é-el-

Sus balbuceos y conexos dan a saber una cosa: Jimin sigue aquí adentro. El dragón de color ocre se dedica a rebuscar por toda la casa eludiendo el fuego. No es el más resistente este elemento, respira mejor bajo el agua antes que soportar las quemaduras. Similar a las hojas de un libro, Ji puede quemarse con excesiva facilidad. Alcanza escuchar un vago y miserable quejido, lo reconoce de inmediato como Soo llamándolo. La consigue en una de las habitaciones más profundas de la casa, tiene heridas muy serias, un dragón la atacó. Choca su hocico con el de ella para hacerla reaccionar y de que se dé cuenta de que está ahí, pero ella no reacciona, sigue quejándose. Se da cuenta de un detalle crítico: es un fuego muy seco.

Usualmente cuesta notar la diferencia, pero existe el calor húmedo y el calor seco. El calor húmedo genera humedad y se suda, sin embargo, aquí se encuentra un calor seco provocado por este fuego en particular. Cualquier rastro de humedad se desvanece, Soo se está deshidratando. Lo más grave es que lleva demasiado tiempo metida en este ambiente, sus escamas pelaje y demás partes de su cuerpo se ven blancas en lugar de azules y luce igual que un pez fuera del agua jalando aire para respirar. Intenta moverla y llevarla arrastrada hasta alguno de los estanques o un espacio húmedo, se ve imposibilitado por uno de los trozos de madera de techo cayendo frente a las entradas y su propia cola quemándose.

Dónde coño está Kurimjanie y cuándo la necesitas.

No es propio decir groserías, pero la situación está sacando de quicio.

También consigue hacerse paso por él a casa en busca de Jimin. Consiguen llegar hasta el estando en una de las habitaciones más recónditas de la casa, junto a la que está bloqueada por trozos de madera. Lo curioso es que no está amarrado y no tiene nada en particular. Su ropa se está quemando junto a su piel, su cabello ahora corto está totalmente blanco y pajizo. Desorientado, como si estuviera en total silencio dentro de su cabeza y no puede entender la situación a su alrededor. Choca con algo al intentar acercarse a él, no distingue qué es, parece una barrera invisible. Le preocupa el color de su cabello. A más se seca un río, más blanca quedan las rocas del fondo.

Lo llama con desespero, sin conseguir que responda o se dé cuenta de que está ahí. Jimin está perdido en su mente. Culpa de la madera que cae del techo aquella barrera se rompe pareciendo cristal. Consigue tomarlo de los brazos y jalarlo así así mismo.

— ¡Despierta! ¡Despierta! —pide Namjoon mientras lo sacude. El kisaeng logra verlo a los ojos un instante—. Por favor tienes que reaccionar. ¡Vamos! ¡REACCIONA!

Lo cubre con su cuerpo debido al sonido de la madera, tose sangre sobre su cara y el consejero ve abajo encontrando que hay una enorme trozo de madera carbonizada enterrada en su pecho. Jimin abre lentamente los ojos, cae en la misma expresión de pánico que Namjoon. Su único instinto es llamar a su dragona, ella no viene. Da quejido quebrado y lleno de temor.

—Por que no me abandonas. —pregunta Jimin quebrado.

El consejero es diez veces más importante que la serpiente. Debió irse antes no venir a buscarlo. No personalmente.

—Te prometí que no volvería a abandonarte.

Namjoon lo abraza con fuerza antes de que algo pueda herirlo y Jimin se desespera ante no poder hacer nada. Tan solo mirar como todo se desmorona frente a él. Abrazado con semejante fuerza que casi entierra la madera en su pecho por igual.

—Yo sé que no lo harías, pero debiste hacerlo. Quisiera que lo hicieras, pero supongo que nos iremos juntos al menos ¿No? Namjoon.

Si se seca no podrá sanarse. Tampoco a Namjoon. Con lo frágil que está la estructura, es más probable que los aplaste antes que alguien los alcance. Sus dragones en el mismo estado de crisis y enroscados en sí mismo buscándose consuelo entre ellos. Hasta que coinciden en sus usuarios pensando que esto puede ser simplemente irse a dormir tan juntos como siempre.

Apenas salvados por la sombra que se los traga apurada.


—Lo lamento, no los conseguía por ningún lado. Aunque sabía que esto iba a pasar, no creí que sería un fuego tan extraño. Hacía complicado hacer sombras y por eso Kurimjanie no podía pasar tan fácilmente.

Lo primero que Namjoon escucha al despertar son las disculpas de Jungkook. Lo dejan un poco fuera de base y aún no siente su pecho. Logra ver que tiene un trozo de madera sobresaliendo por lo que debe ser el mismo día o la misma noche. Yoongi se acerca asomado con curiosidad. A su lado derecho encuentra a Jimin dormido, llega a ser cómico que está metido en una enorme tina.

—Querían matar a todos quiénes puedan ser de ayuda o cariño para el emperador y empezaron por ustedes. Pensé que iniciarían con Hoseok. —comenta Yoongi cruzado de brazos.

—No, era obvio que serían Jimin y Namjoon; después de todo también es el consejero y Jimin lo más preciado para Agust y para él. — Corrige Jungkook.

— ¿Entonces porque no se lo fue a buscar desde antes? —reclama el príncipe de Jade.

—Porque no sabía cuándo sucedería ¡Jimin iba a avisarme! —reclama Jungkook—. Él sabía qué pasaría. Me extraña que no haya hecho nada para evitarlo.

—Estaba pensando en otras cosas. —suspira Namjoon medio dormido.

— ¿En qué clase de otras cosas puede ser tan importante para no salir de tu casa quemándose? —dice Yoongi con tono cínico.

Namjoon no responde, no quiere darle motivos para que se queje y hable demasiado. Se siente débil y es irritante. Sabe que Ji está en un estado similar. Dormido junto a Soo sin mover ni un músculo. Jungkook y Yoongi se retiran para buscar al doctor. Es preferible hacer el proceso con Namjoon despierto. Aunque va a sufrir, se aseguran de que no muera.

Es más probable que fallezca por algo tan grave.

Extrañamente, no gritó durante todo el proceso de sanación y Yoongi logró darse cuenta de que así sea ligeramente, Jimin lo tiene sujetado de la mano y hay un tenue brillo azulino en donde se hace el contacto. Estira los labios, vaya... que musa tan fiel, incluso para ayudarse en el peor y más moribundo estado.


— ¿Qué dice la carta? —pregunta Taehyung a Jin que vuelve a doblar el papel con gesto nervioso.

—Jimin y Namjoon fueron atacados. Casi matan a Namjoon en el proceso. —Deja la carta a un lado. Taehyung se acerca y aparta el cabello rosa para besarle el cuello.

—No te angusties, seguro que estarán bien—Asegura el lord y Jin da un bufido suave con el rostro enrojecido. Taehyung lo abraza por la espalda—. Salgamos mañana para allá a ver si necesitan ayuda con algo.

Jin asiente antes de levantarse. Taehyung lo ve alejarse por el pasillo. Está claro que su kisaeng está preocupado y debe ayudar a que se calme. Debe mantener bien y cuidada a su pequeña flor del desierto. Tan frágil que la tierra misma debe protegerla para que no fallezca. Taehyung considera que no ha cambiado desde entonces. Jin sigue siendo la misma criatura vulnerable y nerviosa a cuando lo encontró.

Cuanto le gustaría cambiar eso...

A pesar de todo, tiene la sensación de que muy poco ha cambiado. No le importa, sabe que las cosas buenas vienen con el trabajo y el esfuerzo. Logrará hacerlo feliz. Lo sabe. Transformará el desierto en un bosque para él. La única y más bella flor rosa que nadie podrá ver.