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Quien soy en realidad

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Adora, 19 años, una chica blanca, rubia y latina promedio, con una educación publica normal, con una vida básica, vive junto a su madre, su padre y su hermana Mara, además de su abuela. Nunca fue una chica muy llamativa, siempre de perfil bajo, tratando de no llamar la atención, pero cuando entras a cierta edad y tu cuerpo empieza a desarrollarse, algunas cosas dejan de pasar desapercibidas, para Adora fue así, a los 13 años estaba mas desarrollada que las demás, su busto era mas notorio, sus caderas curvas y su cabello rubio paso de una coleta a estar suelto.

Quizás era algo de la edad, ella quería y no quería llamar la atención, se miraba al espejo y no se sentía atractiva, no veía eso que los demás decían que la hacia ver tan bien, era una sensación indescriptible, pero aun así avanzo y dejo pasar aquel pensamiento. Como cualquier adolescente a esa edad ella salió a bailes, no eran sus favoritos, quizás hubiese preferido quedarse en su cama, durmiendo o viendo alguna serie, pero sus amigos insistían en salir y ¿Quién era ella para negarse? Los amigos estaban en todo juntos ¿no?

Esa noche fue algo que quedo en su recuerdo, su madre le había pedido que no vuelvan tarde, que le mande mensajes, como cualquier madre preocupada, pero Adora el tomo de exagerada y se dejo guiar por sus amigos. En esa fiesta habían varios conocidos de su curso, entre ellos estaba el primo de un compañero, quizás uno o dos años mayor, que al parecer era el mas llamativo o mejor dicho “atractivo” entre los chicos, el la invito a bailar y por aburrimiento acepto, quizás fue la forma en que la miraba, la sensación de sentirse linda bajo una mirada o la idea en el fondo de la mente que si la eligió fue por algo ….pero también una sensación estaba ahí, una sensación que le molestaba, no sabía como nombrarlo

Fue a mitad de la noche cuando paso aquello, el chico se acerco para besarla, ella no sabía besar así que solo mordió su labio, fue incomodo, después el chico pregunto de forma cortes si podía besar su cuello y algo se quebró dentro de ella, se alejó rápidamente y volvió con sus amigos, tratado de olvidar lo que paso. Al llegar a la casa de su amiga solo la miro y se largó a llorar, sintiéndose asquerosa, por alguna razón se sintió como una violación, como algo que todo su cuerpo rechazaba con todo su ser.

Después de aquello mantuvo el perfil mas bajo, se apartaba un poco mas del contacto o cercanía de cualquier chico, aquel recuerdo seguía picando al fondo de su mente, tan incomodo como podría ser un grano en el muslo. Pero después ocurrió otra cosa, algo inesperado, ocurrió en otra fiesta, en un juego de verdad o reto, en el cual le toco besar a la prima de su amiga y fue…bueno, no fue desagradable, sus labios eran finos, un poco agrietados, pero se sentía lindo, suave, le gusto. No fue el ultimo beso con una chica, después de eso busco salir mas para experimentar esa sensación tan agradable y beso otras chicas, siempre fue esa sensación agradable, aun no sabía que era.
Varias veces se enfrento a la pregunta sobre quien le gustaba o sobre si le gustaban mujeres u hombre o ambos, pero la respuesta es la misma “mmm no lo sé, supongo que no importa, no me gusta nadie”
Mantuvo esas palabras siempre, asumió que realmente no importaba de quien se enamoraba mientras la quisiera como era, sin quererla cambiar o sin fingir quien era, estaría bien sea quien sea la otra persona.

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A sus 16 años conoció a una chica, era morena, cabello largo ondulado, ojos heterocromáticos remarcados con un delineado suave, labios rojos llamativos y unos pantalones de cuero que combinaban con su campera, era una chica atractiva. Comenzaron a hablar seguido, era alguien con quien se sentía cómoda, siempre sarcástica, bromista, con un humor que pocos tenían, era aun mas reservada que ella, tenía un grupo reducido y tenia grandes planes a futuro. A los dos meses de conocerse iniciaron algo, probaron ser algo mas que amigas y quizás fue la edad o el destino, o quizás ambas aun estaban confundidas sobre sus vidas, sus sentimientos y sobre su entorno, Adora aun no sabía quién era, creía saberlo, tenía toda su vida planeada, pero todas aquellas duda e inseguridades desarrolladas fueron formando un bache, una línea muy delicada que las comenzó a separar, cada semana que pasaba era un comentario más que la dividía , cada conversación llevaba a una discusión, ella amaba a Catra, realmente la amaba y no quería dejarla ir, aceptaría todo lo que ella le proponía, aceptaría cualquier queja, pero no debía ser así. Estuvieron bailando sobre aquel sentimiento por dos año, dos años en los que Adora se había sentido adormecida, había olvidado la parte de descubrirse, había olvidado la parte de amarse, se había aferrado a aquella sensación de comodidad, a aquella sensación de sentirse amada y no perdida en un mundo de gente

El caos comenzó después, en una fiesta en la cual asistió con su compañero, no sus amigos, se había decidido a abrirse a ellos, a buscar mas amigos, a buscar quien era…pero no resulto, esa noche estaba hablando con Catra y su grupo de amigos, pero sus compañeros insistieron en que podría dejar el teléfono un día y divertirse, acepto. Tomo con confianza, pero todo cambio, estaba mareada, no encontraba el teléfono, solo quería acostarse y lo hiso, pensando en el pasado, pensando en cómo quería sentir un abrazo que llego de la nada, pero se convirtieron en dos manos que bajaron por sus caderas, entrando en sus pantalones para tocarla, bajándolos, moviéndose a su gusto para después entrar en ella, una mano acariciado su pecho mientras se sentía mas mareada, en un momento sintió como aquel chico se había bajado los pantalones, la dio vuelta y simplemente hizo lo que quería, hasta que alguien interrumpió y pudo salir corriendo.

Mareada, llorando, desesperada, sin nadie con quien hablar, rascándose los brazos y las piernas, queriendo romperse la piel para sacarse esa sensación, queriendo arrancar esa sensación asquerosa, sintiendo como el aire comenzaba a entrecortarse, lo único que la conectaba al mundo era el piso frio que congelaba sus pies y sus mejillas.
Cuando salió ya no se sentía igual, no le importo estar descalza, no le importo estar con una remera fina, salió afuera, con el frio de la noche y la garua suave, se sentó y le ofrecieron un cigarrillo, nunca había fumado, pero lo acepto, acepto todo el alcohol que le dieron, acepto terminar aquel cigarrillo con la necesidad de que borre aquel sabor amargo que setia en su garganta.
Fue un fin de año de mierda no recuerda nada mas allá de su familia gritando y reclamando, de como su padre se enojó porque su compañera le dijo que se había acostado con alguien, solo recuerda verse el espejo y odiarse mas que nada en el mundo.

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Tiempo después había empezado la universidad, los primeros meses fueron desbastadores, no quería hablar con sus amigos, no quería hablar con nadie, no podía verse al espejo, no podía aceptarse, apenas tenia ganas de despertarse, pero sin embargo ahí comenzó su “problema con su identidad”, pidió a sus compañeros que la llamen por otro nombre porque no quería escuchar su nombre, no quería recordar nada del pasado.
Fue un tiempo difícil, pero gracias a los profesores y a sus nuevos compañeros, logro superarlo, comenzó a aceptarse mas, sus piernas ya no estaban arañadas, ya no sentía esa lucha interna que la obligaba a esconder quien era para ser aceptada, aunque fue un desastre el comienzo de la pandemia, le sirvió tener su espacio para pensar.

Cuando termino su ingreso a la universidad, conoció a un nuevo grupo, ellos eran mas abierto, mas sueltos, sin miedo a ser como era…y eso le agrado. Al principio estaba incomoda por decirles que no le gustaba mucho su nombre, pero ellos idearon un apodo en base a su foto de perfil, ese apodo se quedo y fue un cambio dentro de ella. Comenzó a pensar que la verdadera razón por la cual no quería que le digan por su nombre va mas allá de aquel abuso y burla por parte de sus compañeros, quizás desde antes, quizás desde aquella duda infantil de porque su nombre no podía usarse para hombre soy mujeres, quizás de la necesidad de su yo de 8 años de cambiar su nombre a Ariel, ya que este no designaba géneros, quizás incluso cuando le pidió a su madre permiso para que la llamen así.

Esa duda comenzó a picar en su mente, avanzaba con sus días pero seguía estando ahí, era de mucha ayuda lo abierto que eran sus nuevos amigos al hablar de sentimientos, ex y cosas así. Pero el quiebre vino cuando comenzó a coquetear con un chico, uno de su grupo, era agradable, lindo, era como volver al secundario, pero algo volvió a picar, una sensación volvió a molestar, ella seguía pensando que realmente no importaba el género de la otra persona, podía enamorarse y lo intento, pero no funciono, era incomodo. Sin embargo, con las chicas era mas fácil establecer ese sentimiento

 

Tiempo después de aquella desilusión al darse cuenta que no cumplía con la imagen que aquel chico esperaba de ella, empezó a buscar aquella duda que le quedo picando tiempo atrás y encontró un artículo sobre sexualidad, encontró que era el genero fluido y el no binario, encontró varios artículos, declaraciones, pensamientos pero….hubo uno que realmente le pico, uno que la llevo a las lágrimas, en aquel articulo una persona del mundo de la fama confeso como fue su salida del armario y como descubrió que era no binario.
Cada palabra, cada maldita palabra la hacia sentir identificada, como si se hubiese encontrado. Ese mismo día fue hasta el espejo y se dijo a si mismo “soy no binario” comenzó a sonreír mientras lloraba de felicidad.

Con el tiempo fue probando diferentes pronombres, el, ella, elle, era raro aun elegir uno, si bien se sentía no binario, no sentía que al llamarle por algún pronombre la ofendería, ya que eran solo palabras. Intento usarlos todos, pero descubrió que lo suyo siempre fue lo neutro, en vez de “te ves hermosa o hermoso” prefería un “te ves bien” o un “wooow”, quizá siempre fue así, desde la incomodidad que sentía al ser nombrada como linda o varonil
Luego encontró mas artículos, ahí decidió que le gustaba lo neutro, pero tampoco le molestaban los femeninos, solo que prefería mas los neutros. Descubrió que eso no le quitaba el querer ser no binario. Pero a raíz de eso surgió otra duda ¿Qué soy? si bien no le gustaban las etiquetas que te encasillaban, sentía que necesitaba saber quién era.

Hace años (a sus 14 años) se declaro pansexual, siempre supo que el genero era lo de menos, siempre supo que lo que le importaba era el amor, era este pensamiento el que le continuaba chocando, en ese entonces había buscado para poder dar una respuesta cuando le preguntaban, pero ahora solo quería descubrir si era real. Para ella el pensamiento de que no importaba el genero iba unido a su idea de ser no binario, era tan lógico en su mente, pero aun los recuerdo de aquellos momentos donde se sentía tan fuera de lugar al estar cerca o besar un chico estaban presentes, no podía ignorarlo, siempre terminaba llorando, siempre era lo mismo, pero con las chicas no fue así.
Admitía que aun tenia miedo de admitirlo, su hermana era bisexual, salió con chicos, fue a la casa con chicos, su familia le costaba un poco ser abiertos con ese tema, no quería incomodar a nadie, no quería tampoco limitar sus sentimientos a una persona a futuro, pero cada vez que lo repasaba, nunca sintió algo mas por algún chico, siempre fue solo un “si, es atractivo”

A pesar de eso decidió ignorar ese sentimiento, era algo que sería un gran cambio.
Pero aun se mantuvo ese pensamiento, cada vez que alguien le mostraba una foto de un chico lindo para hablar, ella solo respondía “si, es verdad, es lindo” aunque a sus ojos, eran todos iguales.

Ser lesbiana iba más allá de su comodidad, su pensamiento a futuro significaba enfrentarse a cuestiones como ¿pero no sos no binario? ¿podes ser no binario y lesbiana? SI, se puede, pero aun así sabia que era un cargo que significaba mucho, en su pasado, en su presente, en su identidad, en su forma de pensar
Aun no sabía quien era en ese ámbito, pero sabia que no podía ignorarlo siempre, quizás salir con un chico en otra situación la alentaría, pero no fue así, salió con alguien, pero fue como salir con un amigo, un primo, era una sensación calidad de amistad, no podía mirarlo con otros ojos. En sus fantasías intento pensar en chicos, pero siempre se desviaba a la chica, a lo que sentía, a sus ojos, a sus gemidos…llego a la conclusión que en todo el porno que vio, siempre miraba a la chica y nunca al chico, y descubrir que la chica podía recrear ambos roles fue un punto a favor

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A sus 21años se volvió a encontrar con Catra, aun mas madura y alta, pero siempre con aquella energía que ella siempre tenia, fue refrescante volver a verla, a reír con ella, a recordar buenos momentos, fue….bueno, un flechazo nuevamente, Adora sabia que aun tenia dudas acerca de ella misma, sabia que comenzar o volver a comenzar una relación a estas alturas quizás no le haría bien a ninguna de las dos…Catra acepto, es mas, estuvo de acuerdo, ella aun estaba terminando de recuperarse de ciertos traumas que afectaron a su carácter y no quería lastimar a Adora, pero quería seguir hablando, quería seguir viéndola, querían seguir siendo amigas y quizás a futuro podría ser algo mas
Si bien aún no había no sabia muchas cosas de ella misma, sabia que tenia tiempo para descubrirse, tiempo para sanar y asi lograr estar bien, tanto para ella como para la persona que estaría junto a ella en el futuro, que rogaba a el mundo que fuera Catra, quizás un deseo egoísta …peor no esta mal querer ser un poco egoísta ¿no?