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The Triwizard Tournament

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Era una mañana más fría de lo normal, y su nula habilidad para generar calor no la ayudaba a pesar de las horas de ejercicio, el sudor se enfriaba rápidamente en su piel haciéndola moverse más rápido para entrar en calor, sin éxito. La morena trotaba por un pueblo atemporal, podría haber sido sacado de un libro de historia o un cuento de hadas, pero ahí se encontraba erguido en pleno siglo XXI. Reconociendo algunos lugares: la florería, panadería, la plaza y su hermosa fuente; lugares que tan feliz la habían hecho años atrás, felicidad que prontamente se convertiría en uno de sus más grandes heridas.

Las consecuencias de ello marcaron su espalda como un tatuaje, como las marcas de un animal. Quizás era masoquista su rutina, intentando revivir esos recuerdos a como diera lugar, antes de que todo perdiera un poco de color.

En la siguiente esquina vio la suntuosa casa de color blanco y altos techos, tan impecable como siempre con su hermoso jardín de rosas. El jardín de rosas que ella ayudó a plantar años atrás, recuerda con nostalgia. El rosal naranja y blanco, ahora era muy grande y se mantenía en perfecto estado, como si se estuviera burlando de ella, o como si alguien se preocupara personalmente de él. Con un movimiento de su varita y un hechizo no verbal hizo dos rosas volar hacia su mano y las guardo en el bolsillo de su chaqueta.

¿Debería tocar la puerta y pedir una conferencia? ¿Disculparse? ¿Seis años después valía realmente la pena? - El último mes se había preguntado en incontables ocasiones aquello, pero la respuesta siempre fue la misma, huir del lugar y seguir su ruta.

Debido a de ser criada con un orgullo inquebrantable, en ese momento no podía actuar con valentía. Definitivamente era una Slytherin, el panorama ser rechazada la hizo nuevamente retroceder y seguir su camino con la misma presión en el pecho que guardaba por años.

Sigue su trote doblando frente a un costado de la blanca mansión, encontrando el jardín en donde le regalaron su primera corona de flores a la orilla del río. El mismo lugar en donde ella con sus pésimas habilidades manuales intento devolver el regalo, provocando una gran carcajada en su compañera de juegos, quien con mucha paciencia y una sonrisa de suficiencia, le volvió a enseñar año tras año a trenzar las flores… sin mucho éxito podría decir Maya.

 Deteniendo su paso, se sentó en el jardín sosteniendo sus rodillas ante su pecho. El castillo se erigía a sus espaldas, donde antes sentía protección, ahora solo se sentía pequeña y observada.

  - ¿Cómo ocurrió todo esto? –

 La gran guerra terminó años atrás, había leído en más de una ocasión sobre el mundo antes y después de la guerra de mayo del 98. Torturas, muertes, persecución. Se supone que eran cosa del pasado, pero ella sabia mejor que nadie que no era así, el mundo no era tan bonito en el presente como a muchos les gusta jactarse. No solo en la escuela estaban las marcas de aquella época, definitivamente no.

 La pureza de sangre era un tema tabú, pero para algunos seguía teniendo la misma relevancia, las expectativas de su vida basadas en el denso líquido que fluye por sus venas la definieron años atrás, sin permitirse poder olvidar esos ojos llenos de dolor confrontando los suyos, en ese mismo lugar.

 -Quizás habría sido más fácil no haber nacido con este apellido.

 Todos sus cuestionamientos rondaban su cabeza desde años atrás, y sus compañeras de Hogwarts la ayudaron a expresarlo. ¿Pero frente a sus padres? Nunca pudo decirlo en voz alta. Nuevamente, era alguien astuto y ambicioso, pero, sobre todo, cobarde.

 En su antiguo teléfono celular, suena una pequeña alarma que le recuerda que debe volver. Era primero de septiembre, su último primer día de clases en Hogwarts.

 Maya estira en el lugar antes de volver a trotar el camino de vuelta, rodeando nuevamente la mansión blanca. Se detiene unos segundos y mira hacia la habitación en donde jugaba años atrás en el segundo piso, intentando transmitir sus sentimientos a las paredes si éxito.

 Se concentra un par de segundos sosteniendo su varita, si bien aprendió perfectamente como aparecerse, eso no quita la presión en su estómago de forma constante, la escisión no es una de sus opciones, menos cuando se mueve fuera de los límites impuestos por sus padres.

 Mira por última vez a la hermosa casa de color blanco que tan amablemente la recibió años atrás y cuando ya estaba lista para desaparecer, siente un par de ojos carmesí sobre los suyos, coincidiendo desde la ventana del segundo piso. Un segundo después, ella se encontraba en la parte de atrás de su oscura y enorme casa, conteniendo la respiración, sube a su habitación y se encierra en ella.

 -Quizá solo estoy imaginando cosas. - Esta vez, cree, no fue descubierta por sus padres, y eso era algo bueno.

 Maya se dio un baño rápido, aun en su toalla repasa mentalmente su habitación sobre las distintas cosas que pudiesen quedar pendientes de guardar en su baúl. Movió su varita sutilmente y su cabello se secó con rapidez, luego un nuevo movimiento, se encontraba peinado de manera perfecta con su cinta color violeta.

Ella era un prodigio, se lo recordaron cada día desde que nació. Lo demostró en sus calificaciones, logrando su premio anual desde el primer año. Al vivir en una familia mágica, generalmente le permitía usar magia en sus vacaciones, ya que el ministerio no puede usar el Detector en casas mágicas. Aun así, no fue hasta después de cumplir recientemente sus 17 años, lo que le dio la libertad suficiente para utilizarla a destajo.

-Señorita Maya- se escucha una tímida voz por la puerta. -La señora quiere verla, se encuentra en el salón de música.

-Estaré ahí en un minuto, muchas gracias Marie. -Con un nuevo movimiento de su varita atrajo un vestido color azul oscuro y unos zapatos a juego, los que se posan sobre su cama, se cambia rápidamente y se mira por última vez antes de salir de su habitación.

Camina por los amplios pasillos de la mansión, cada pared desbordaba la tradición de las antiguas generaciones correspondientes a familias tan emblemáticas de sangre pura. Maya ríe para sus adentros. Como si la sangre de la que están tan orgullosos los hiciera ser mejores, o al menos los hubiera sacado de Azkaban luego de la guerra. El pensamiento se pierde en su cabeza al acercarse al salón, en donde unos leves acordes de piano llenan el espacio.

-Buenos días, madre. -Maya hace una reverencia y espera la respuesta.

-Buenos días -Responde secamente la mujer mayor, sin dejar de tocar las teclas del instrumento. -Quería verte antes de tú último primer día en la escuela.

-No hay de qué preocuparse, tengo todo en orde…

-Yo creo que si hay mucho de que preocuparse. Por ejemplo, saber dónde te apareces y desapareces el último mes cuando vas a trotar por las mañanas -Un escalofrío recorre la espalda de la morena al mantener la mirada de su madre. -¿Tienes algo que contarme?

-No… solo me dirijo al lago cercano a hacer mis ejercicios mientras respiro aire puro. -Por suerte había repasado anteriormente su coartada, sabiendo que en algún momento su madre la confrontaría y su práctica constante de oclumancia era muy útil en esas ocasiones. -Debido a que aprobé el examen de aparición, quise aprovecharlo para practicar y evitar una escisión.

La madre evaluó sus respuestas y sin siquiera asentir sigue con la conversación. -Aún no nos dices sobre que harás al terminar la escuela. ¿Sigues con esa idea estúpida de ser jugadora profesional?

-S..Si -falla la confianza de su voz, mientras sus manos se aprietan. -He cumplido con todos los requisitos académicos como la mejor de mi generación, por lo que no sería un problema dedicarme de lleno al Quidditch, ya que es una muy buena área de influencias. -Lo que menos le interesaba eran las influencias, pero sabe que es una palabra que su familia agradece.

-Si bien estoy de acuerdo con que es una buena zona de influencia y favores, creo que esa elección no es digna de una familia cómo está. En el ministerio la influencia puede ser mucho más útil.

-Todos estos años he ganado el premio anual, y a pesar de no asistir a los campamentos de Quidditch durante los veranos… -A los cuales realmente necesitaba asistir para ser conocida en el mercado de equipos internacional. -Sigo siendo catalogada como una de las mejores buscadoras a nivel nacional.

-Tienes los créditos para estar en la academia de aurores, no puedes desaprovecharlo por un juego estúpido.

-Madre, no he fallado en nada durante estos años, si solo me dieran una oportunidad de demostrar…

-¡Desde cuando estás tan habladora! -dice finalmente la madre de Maya omitiendo cualquier intento de la chica de responder. -Tienes este último año para decidir hacer lo correcto, no te criamos para que fueses una simple deportista, la familia tiene otras expectativas para ti.

Maya solo bajó la cabeza a modo de toda respuesta, sus uñas le estaban haciendo daño en las palmas de su mano.

-Por último, este año será especial en Hogwarts. -Dice la señora de la mansión Tendo finalmente. -No te daré detalles, pero esperamos que enorgullezcas a la familia Tendo. -Maya nuevamente asiente. -No te iremos a dejar a la escuela este año, pero la familia Hanayagi accedió a llevarte, ve a preparar lo último que falta para que te aparezcas en su casa de Londres, tienes quince minutos para la hora acordada.

Maya se despide con una pequeña reverencia y sale del salón de música. Con sus manos apretadas, sus ojos al borde de las lágrimas y su espalda mostrando dignidad hasta que cerró la puerta de su habitación.

Al estar a solas en ese lugar intentó respirar y contenerse, pero definitivamente fue un esfuerzo inútil. Con sus mejillas empapadas termina de guardar algunos de sus más importantes tesoros, entre ellos una fotografía de una chica rubia de ojos carmesí, junto con las flores que había recortado sin permiso de la mansión, la única persona que realmente la había hecho feliz y que sus padres también se la habían arrebatado.

Una última mirada y toma la jaula de su lechuza blanca y la abre -Nos vemos en la escuela Odette- Y la enorme ave emprende su vuelo.

El ave vuela libre por la ventana, lo que ella sueña poder hacer algún día, o al menos poder salir de la jaula en donde sus padres la relegaron durante todos estos años.

Maya mira su teléfono, su varita en la mano y su baúl en la otra, un segundo de concentración y se encontraba en la entrada de la mansión Hanayagi.

Suspira y toca el timbre, rápidamente una serie de sirvientes toman sus cosas y la guían al patio de la mansión. Ahí la esperaban dos personas a quienes realmente quería ver.

- ¿Buenos días Tendo-han, estás lista para huir de la horrible vida de heredera?

-Como siempre. -Aunque sea una última vez, pensó para sí misma.

El viaje a King Cross fue distinto ese año. Si bien la familia Hanayagi es también una familia de orgullosos sangre pura, aprendieron los beneficios de los aparatos muggles como los automóviles. Lo cual se convirtió en una pasión de una de las más jóvenes del clan, quien disfrutaba los vehículos motorizados y aprendió a enseñarle los beneficios a la familia.

 -Definitivamente este automóvil vale cada libra. -ríe Futaba apretando el acelerador de un descapotable rojo. -Siempre le agradeceré a tu abuela por este regalo.

 -Debiste ver la cara de mi madre cuando nos vio llegar en este automóvil, y no pudo decir nada porque mi abuela fue quien nos lo dio. -ríe esta vez Kaoruko. -Ya que aún no cumplo los 17 años no puedo aparecerme, así que fue la excusa perfecta para tener a este bebe. Aunque el viento me despeina, y lo odio.

 Maya solo se ríe de sus amigas, ambas tenían una vida muy cansadora y enfocada en tradiciones de un lugar muy lejano a donde viven, pero siempre se las arreglan para hacer su propio camino, a diferencia de ella misma.

 -Tienes algo en la cara, ¿te molesta algo Tendo-han?

 -¿Quizás nostalgia? -Dice Maya sintiendo el viento primaveral de Londres contra su cara. -Al terminar este año estaré en las garras de mis padres para siempre.

 -No si te alejas de ellos. -Dice Kaoruko. -Ya lo hemos hablado, tu futuro es brillante sin ellos.

 -No es tan simple.

 -Lo sabemos -dice Futaba esta vez, esta conversación la habían tenido mil veces. -Este año fui nuevamente al campamento internacional de Quidditch, había personas que estaban en tu nivel y donde podrías aprender demasiado. Es más, tu nombre hizo resonar en más de una ocasión.

 -Después de la negativa de mis padres a la primera carta de invitación cuando estaba en primer año, nunca más insistí, ya que destruyeron mi escoba frente mis ojos en un arrebato.

 Futaba solo suspira. -De todas formas nosotras huiremos a final de año, si todo sale bien tendré mi espacio en las Holyheads Harpies y podremos dejar de depender del clan… y sabemos que tú ya tienes invitaciones para jugar en varios equipos de Europa, puedes unirte al escape.

 -Si, pero mis padres…

 -Yo seré la ministra de magia más joven. -Interrumpe Kaoruko cortando el flujo de palabras de Maya. -En ese momento te obligaré a dejar de ser una idiota y si te opones terminaras en Azkaban.

---

Todas ríen en el último tramo del viaje. Maya se sentía como en casa.

 King’s Cross estaba abarrotado como siempre un primero de septiembre. Futaba estaciona su vehículo y envía un mensaje a la abuela de Kaoruko para que envíe a alguien a recogerlo. Caminan empujando sus baúles entre la multitud y se acercan a las plataformas 9 y 10. Sin pensarlo más, inician su trote y cruzan a la plataforma 9 3/4. Varias personas las saludan tímidamente.

Maya y Futaba, las capitanas del equipo de Quidditch de Slytherin y Gryffindor respectivamente, generaban un gran respeto y admiración en la mayoría a su alrededor. Y Kaoruko, siendo Kaoruko, mantenía un aura particular para captar la mirada y alejar a quienes ella no quisiera en su camino, mientras camina entre ambas capitanas que parecían más sus guardaespaldas que sus amigas.

Sin esperar suben al tren, buscando un compartimiento vacío, encuentran uno en donde están dos chicas sentadas tranquilamente.

-HOSHIMI-HAN. -Grita Kaoruko entrando al compartimiento. -Siempre es un gusto comenzar el año contigo en el tren.

 -Definitivamente no diré lo mismo. -Suspira Junna mientras acomoda sus lentes. -Buenos días Isurugi, Tendo, es un gusto verlas... a ustedes.

Kaoruko casi por deporte se dedica a molestar a la tan seria alumna estrella de Ravenclaw, cayendo normalmente en esa dinámica. La heredera infla sus mejillas con molestia y le saca la lengua a la prefecta, las demás sonríen, definitivamente empezó un nuevo año.

 Un pequeño flash las encandila a todas. -También estoy muy feliz de volver a verlas, empezaré a guardar los recuerdos de nuestro último año juntas.

 -¡BANANA-HAN! -Kaoruko corre a sus brazos.

Maya y Futaba saludaron a Nana, sentándose en el compartimiento, viendo como los ojos curiosos miran dentro del ruidoso vagón.

Desde primer año ellas se llevaron bastante bien, generando fuertes lazos entre las casas ante la mirada incrédula de su alrededor. Futaba era la capitana del equipo de quidditch de Gryffindor, siendo Cazadora. Maya, Nana y Kaoruko estaban en Slytherin, la heredera de los Tendo había sido el premio anual durante los últimos seis años y también, capitana y buscadora del equipo de Quidditch. Nana y Junna eran delegadas, de Slytherin y Ravenclaw respectivamente.

-Debemos ir a hacer nuestras rondas con Nana. Agradezco que nos cuiden un espacio y nuestras cosas mientras estamos fuera.

-Claro. -dice Futaba mientras se sacaba los zapatos para acomodarse en un asiento.

-Les pido que no permitan a Hanayagi se acerque a la bolsa de Nana, no quiero que se coma todos nuestros dulces antes de que lleguemos… como el año pasado. -Dice finalmente Junna y la sonrisa de Nana se ensancha.

Futaba mira la cara de Kaoruko quien se iba a lanzar al bolso de la rubia, pero Maya rápidamente lo aparta de su lado y lo guarda en altura. -TENDO-HAN PENSÉ QUE ESTABAS DE MI LADO.

-Siempre quiero los dulces de Daiba-san, pero el año pasado Junna se enojó casi tres semanas, así que podemos esperar un poco.

-Son unas aburridas. -Dice y se cruza de brazos mirando por la ventana.

Las horas de viaje iban pasando. Maya iba con un libro de defensa contra las artes oscuras en sus manos mientras sus amigas roncaban tranquilamente frente a ellas.

Definitivamente extrañaría esto. Extrañaría la comida de Nana, las largas conversaciones de Junna, el ánimo de Futaba y ... A Kaoruko siendo ella misma. Definitivamente sus padres no la dejarían volver a tener todo esto al terminar el año. Con un suspiro, mete la mano en el bolsillo y saca la fotografía que tanto atesoraba y la guarda entre el libro, marcando la página en donde quedo.

Minutos después abre la puerta Junna y Nana la sigue. La rubia nuevamente fotografía a las chicas durmientes y se sienta a su lado.

-¿Qué tal tu verano Maya-chan?

-Lo de siempre con mi familia. Tradiciones, entrenamiento... y más tradiciones, mezcladas con xenofobia.

Nana solo asiente. Ella misma pertenece a una familia reconocida por ser antiguos mortifagos, debido a su dulce naturaleza decidió emanciparse en su cuarto año y vivir en una casa para estudiantes de la escuela en Godric Hollow años atrás. Esta casa fue fundada por los antiguos héroes de la guerra, quienes buscaron darle un hogar cálido a quienes no lo tenían.

Nana trabajaba en una panadería del pueblo cada verano para poder costear sus gastos de la escuela y vivir tranquilamente. -Al menos estaremos aquí durante este año.

-Y después volveré a lo mismo. -Dice Maya sosteniendo el libro con fuerza en sus manos.

-No necesariamente -esta vez fue Junna quien habló para sorpresa de la morena. -Tu bien sabes Maya que puedes hacer tu propio camino, no les perteneces. Tienes el talento y la inteligencia para hacer lo que quieras lejos de ellos.

Maya quisiera decirles que no lo entienden, pero definitivamente sus amigas si lo hacían. Junna es hija de padres muggles de un pequeño pueblo, siempre una excelente estudiante de quien estaban orgullosos, esa chica los sacaría de la miseria o al menos seguiría el camino designado por su Dios. A sus 11 años recibió una carta de la escuela, pero sus padres se negaron a aceptar la naturaleza de ella. La ignorancia y fanatismo religioso hicieron que fuese encerrada sin comer para sacarle al “demonio” y no fue hasta que la directora McGonnagal la rescato de su propia casa hasta que pudo expresar su magia. Desde primer año que la delegada de Ravenclaw vive en la casa de Godric Hollow, siempre luchando por demostrar su valía.

-Aún debo pensar muchas cosas. Gracias chicas. -sonríe Maya, pero Nana la queda mirando.

Unos minutos después despiertan Kaoruko y Futaba, la primera palabra que dice la peliazul es: “Ahora podemos comer?” Rompiendo el ambiente.

Todas ríen y se reparten los distintos dulces que Nana les había traído, comiendo los últimos minutos antes de tener que vestirse con el uniforme.

El último tramo lo recorrieron tranquilamente, Maya les compro dulces a las chicas y ya se encontraban en la estación de Hogsmade. Bajaron juntas y se dirigieron a los carruajes empujados por Thestrals.

Nana se acerca a uno de ellos y lo comienza a acariciar. Esto ocurría cada año, si bien las demás no tenían la “suerte” de haberlos visto, la rubia alta ya los conocía y se llevaban bastante bien. Durante la época escolar Nana se ofrecía a ir a alimentarlos, para luego pasar a beber una taza de té con Hagrid. Los detalles de porque Nana había visto a la muerte, nunca los habían ahondado, pero su familia tenía una historia compleja, no era necesario preguntar en algunas cosas.

Arriba de los carruajes tirados por estos, viajan al castillo y se dirigen directamente al gran comedor, Maya sonreía auténticamente, este lugar definitivamente la hacía feliz.

Siente un movimiento errático de la mesa de Hufflepuff y ve como Karen, Mahiru y Hikari la saludan a lo lejos. Tres excelentes elementos del equipo de quidditch que también habían acortado la distancia a lo largo del tiempo, saluda con la mano y espera el comienzo de su ultimo año.

-Estimados estudiantes, me agrada dar la bienvenida a este nuevo año escolar. Simplemente quiero desearles un excelente periodo y dar un pequeño anuncio antes de comenzar a comer... -La directora Minerva McGonnagal los mira fijamente.

-Luego de un largo análisis en conjunto con el ministerio, este año se realizará el torneo de los tres magos. Los estudiantes de 17 años podrán participar y serán seleccionados por el Cáliz de fuego a partir de mañana. En dos días llegarán las dos escuelas que competirán con la nuestra, espero puedan hacer muy buenos lazos con Durmstrang y Beauxbatons.

Maya entendió en ese momento las palabras de su madre, ella debía participar, ser digna del cáliz y llevar el honor a la familia Tendo.

——

 El ambiente de la escuela estaba a rebozar de emoción. El torneo de los tres magos significaban pruebas extremas, nuevas escuelas y un baile de navidad. En ese momento Maya entendió la petición de una túnica de gala para este año.

 Ella sabía que debía postular, su jefe de casa le dijo como las esperanzas estaban en ella y Nana, quien expresó claramente que no le interesaba participar, pero si poder fotografiar el evento. Todo estaba en manos de Maya.

Maya tenía varios nombres que serían muy buenas opciones y los repasaba a cada momento en su cabeza. Karen y Hikari de Hufflepuff, Tamao y Junna de Ravenclaw, la misma Futaba... Muchas personas eran dignas de que su nombre fuese seleccionado, pero ella sabe que debe ser ella, si no su familia no se lo perdonaría.

Esperó la llegada de las nuevas escuelas para poder evaluar a quienes serán sus posibles contrincantes antes de poner su nombre en el cáliz, y el tercer día de clases llego rápidamente, con gran alboroto en los jardines.

En el lago surgió un gran barco nórdico, con un gran mástil imponiéndose hacia los espectadores.

Desde el aire llegaron pegasos empujando grandes carruajes.

Durmstrang y Beauxbattons estaban aquí.

 -Maya-chan, estás muy pensativa. -Dice Nana esa noche sentándose en su cama y acercándole una magdalena rellena.

 -No es nada, solo... -El premio anual suspira y la mira. -Siento el deber de participar, pero no sé si lo hago por mí o por las expectativas de mis padres.

 -Entiendo. -Nana se detiene a pensar tranquilamente. -¿Qué te hace pensar que es por tus padres?

 -Mi madre mencionó que este año seria distinto y debería sacar a relucir el nombre de la familia... No puedo apartar su voz de mi cabeza, pero... sé de lo que soy capaz y quiero demostrarlo.

 -Entonces ya tienes tu respuesta, puedes hacerlo hoy después de la cena.

 -Si, gracias Nana. -Ambas bajan juntas por las escaleras y se dirigen al comedor. -Aún me llama la atención que ningún Gryffindor haya presentado una queja por Kaoruko en su sala común o su mesa del comedor.

 -No sé si se atreverían -dice simplemente Nana-, Kaoruko puede ser muy convincente.

 -O aterradora -menciona Maya con una sonrisa en sus labios. -De todas formas escuché que Kaoruko está intentando convencer a Futaba de meter su nombre en el cáliz, ya que ella no cumple años hasta el próximo.

 -Ser la novia de la campeona es la atención que ella necesita para vivir.

 Sonriendo llegan al comedor y se sientan en la mesa de su casa, Kaoruko está sostenida del brazo de Futaba, quien no le estaba poniendo atención en la mesa de Gryffindor, ya que estaba conversando con un grupo de chicos del equipo.

-Estudiantes de la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, los invito a darle una cálida bienvenida a sus compañeras.

Las chicas de Durmstrang entran con sus abrigos con un paso imponente, un sonido rítmico con sus bastones y piruetas en el aire. Maya reconoce algunos rostros de esa escuela. Tsukishiro Akira, Honami Hisame, Minase Suzu, Liu Meifan y... Koharu Yanagi. Todas ellas pertenecen a la elite del Quidditch en Europa y a familias de largos linajes. Buena decisión, pensó Maya.

Tsukishiro y Yanagi eran dos de las más reconocidas estrellas juveniles de Quidditch, su nombre se encontraba en todas las revistas como grandes promesas, lo cual hizo que muchas personas la miraran embelesadas en su pasar. Probablemente entre ellas esté la campeona del colegio nórdico.

Luego fue la entrada de las chicas de Beauxbattons, Chicas hermosas que a simple vista parecían de sexto o séptimo año se movían danzando como si volaran. Movimientos con gracia hicieron que todas las miradas estuviesen sobre ellas. A medida van avanzando va reconociendo algunos rostros, ya sea algunas modelos populares entre la juventud, chicas prodigio de la magia, o jugadoras de quidditch etc. Kocho Shizuha, Ebisu Tsukasa, Tsuruhime Yachiyo, Fumi y Shiori Yumeoji... chicas de familias muy poderosas y de gran talento, sonríe Maya, están jugando buenas cartas. Al final de la comitiva se acercaba la directora acompañada de su escolta.

Los ojos de Maya se abrieron de par en par, se sostiene fuertemente de la mesa para no levantarse y salir corriendo, quizás esto era solo un sueño, se le estaba dando una nueva oportunidad.

-Claudine... -La chica la mira de reojo y le hace un desprecio y continua su camino altivo.

Maya es observada por Nana -Lo siento Maya-chan, dejaste abierta tu mente.

La capitana de Slytherin como si fuese un ciervo encandilado por la luz, se movió con sigilo intentando huir del comedor desapareciendo de la vista de todos hasta el día siguiente.

-Probablemente esto sea una pesadilla.