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La fotografía más deseada.

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La fotografía más deseada.

Un trueno ensordecedor la hizo abrir lo ojos. Era el estribillo de “Torito Guapo”. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Sabe que si se despierta con El Fary las cosas no van bien. Enseguida se espabiló. En un breve vistazo reconoció el lugar: el disco pub del pueblo donde habían ido a veranear. Era todo lo oscuro, viejo, decadente y decepcionante que se puede esperar de un sitio así. También reconoció a una cara amiga. El protocolo se puso en marcha por puro instinto.

-¡Jeniiiiiiiiiii! ¡tiiiia, aquiiiiiiiii!

Jeni la vio, le hizo un gesto, se cayó de culo, se levantó torpemente y siguió dándolo todo en la pista de baile. No había nadie más en la sala a excepción de un señor con cincuenta años cotizados en cada pierna cubierto de tatuajes y piercings hasta la calva. Se acercó a Jeni y la arrastró como pudo hasta los sofas donde había amanecido.

-¡Jeni, espabila! Es la hora del Fary. Hay que salir cagando leches. Se ha acabado la noche. ¿Dónde están las demás?
-Tía, qué va a ser tarde, si la noche es joven… -empieza a canturrear los coros de la canción- Que dame la mandanga y déjame de tema. Dame el chocolate que me ponga bien.
-Tía, espabila, es tardísimo son las… -rebusca en sus bolsillos y en el bolso- ¿Dónde está mi teléfono?
-Dame de la negra que hace buen olor Que con la maría vaya colocón
-tía, cállate, dame tu móvil para ver la hora
-¿Qué móvil? El que tengo aquí colgado ajajajaja
-tía, por nuestra amistad, se que me perdonaras. No puedo dejar que sigas bolinga.

Le calza un sopapo que Jeni se cae del sofá y se queda dormida en el suelo y provecha para registrarla los bolsillos y el bolso. Tampoco lleva el teléfono encima. Despierta a Jeni.

-tía, tu móvil tampoco esta. ¿Dónde están Julia y La Mon? Julia estaba cansada del viaje, seguramente se ha ido a dormir. ¿Sabes dónde está La Mon?
-Pffff ni idea. Seguramente se ha ido con el primer paleto o paleta que ha pasado.
-¡oiga, señor! -dirigiéndose al otro ocupante de la sala - ¿podría decirnos que hora es?
-Son casi las 6 de la mañana. Vamos a cerrar.
-¿Y no sabrá por un casual no sabrá que ha sido de nuestros teléfonos móviles?
-No. Seguramente os lo hayan robado. A partir de ciertas horas aquí solo viene la gentuza y suele haber muchos robos. Si queréis denunciar puedo llamar a los munipas. Podéis esperar a que vengan aquí.
-Se lo agradecemos. Muchas gracias

Al cabo de media hora apareció por la puerta un par de agentes municipales. Llevaban su uniforme rimbombante perfectamente puesto excepto por las manchas de grasa del cucurucho de churros que llevaban debajo del brazo.

-Buenos días, Soy el agente Diaz y ella es la agente Gutiérrez. Nos han avisado de un posible robo. Lo primero de todo es que se identifiquen. Gutiérrez, compruebe los DNIs de las denunciantes.
-A ver, tenemos a Vanesa Vinuesa, aquí presente, y a Jenifer Ferreter, también presente, pero únicamente en cuerpo. ¿podríamos despertarla?
-Si, claro, agente. Yo me encargo.

Le da otro sopapo a Jeni, la cual saludo llevándose la mano a la frente haciendo el saludo militar entre balbuceos.

-Bueno, prosigamos. ¿dicen que le han robado los móviles?
-Si, agente.
-¿Seguro que no los han perdido u olvidado en otro sito?
-No, agente, verá estamos convencidas que lo teníamos cuando de repente nos hemos dado cuenta que nos faltaban.
-A ver, reláteme los hechos.
-Pues verá. Estábamos celebrando que nuestra amiga Julia había venido por fin de vacaciones con nosotros.
-Ajá, ¿y dónde está esa tal Julia?
-Creemos que en casa. Estaba cansada del viaje.
-Ajá. Sospechoso. Tomo nota…
-Patricio, si me lo permites – interrumpió el señor detrás de la barra, mientras limpiaba el mismo vaso de antes- estas chiquillas vinieron en grupos y al final se han quedado ellas dos solas. No considero relevante que les pregunten, y mucho menos juzguen, aquellos hechos que no se ajustan a lo que quieren denunciar
-Esta bien. Sigue contándome. Habíais venido aquí.
-Si, vinimos aquí porque, sinceramente, tampoco hay otro sitio a donde ir en este pueblo (no se ofenda, amable mesonero), para dar la bienvenida a nuestra amiga. Estuvimos bebiendo y bailando y… no sé, cosas normales cuando se sale de fiesta… total, que poco antes de llamarles nos hemos dado cuenta de que nos faltan los teléfonos y este amable señor nos ha dicho que aquí suele haber robos.
-Efectivamente, solemos venir mucho por aquí por eso mismo. Bueno, señorita, si no quiere añadir nada más por nuestra parte hemos acabado. Nosotros solo podemos levantar el atestado visual. Vayan a lo largo de la mañana a formalizar la denuncia al cuartelillo de la Guardia Civil en Benidorm. Lleven toda la documentación técnica que tengan de los objetos hurtados para ser lo más precisos posibles aparte de la marca y modelos. Que tengan un buen día.
-Muchas gracias, agentes, una pregunta ¿Cómo podemos ir a Benidorm desde aquí?
-Vayan a la estación de autobuses. Hay autobuses cada hora más o menos.
-Muchas gracias, Agentes-
-De nada. ¡Toñín, ponnos dos cortados!

Vane salió del local llevando en volandas a Jeni hasta la playa, dónde la tiro al mar para despertarla. Una vez que se le pasó la cogorza le explicó lo que había pasado, que se iban a Benidorm a toda prisa para no perder el autobús. Llegaron por los pelos a la estación. Fue un trayecto corto con la única incidencia de tener muchas curvas, lo que las mareaba mucho, pero aguantaron y no soltaron la pota hasta que pisaron tierra firme. Una vez en el cuartelillo interpusieron la denuncia con sus respectivos tramites. Pudieron usar la aplicación de localizar el teléfono y estaba en Barcelona, lo que no dejaba duda de su robo. Ya que estaban decidieron darse una vuelta por Benidorm y ver la cultura local de playas saturadas, guiris borrachos y moles de hormigón armado. Iban paseando cuando enfrente de un hotel seis estrellas vieron a un mayordomo abrir la puerta de una aun mas lujosa limusina. De ella se bajó un hombre alto, moreno y bien vestido, que rápidamente entró en el Hall del hotel mientras el mayordomo y el botones descargaban maletas.

-¡tía! ¡Mira! ¡Un cachotas!
- Esta tremendo… ¡Un momento! ¿No sabes quién es?
- El dueño del culito que me quita la respiración.
- No, tía, es Bruce Wayne.
- ¿Sigues pedo, tía? ¿Qué va a hacer el Bruce Wayne en el puto Benidorm cuando podría estar en las seicheles o las Malvinas? Es un rico de verdad, aquí solo vienen ricos horteras como la Esteban.
- Vamos a averiguarlo.
-¿Crees que está aquí porque esta liado con la Esteban?
-Mas quisiera esa. No vamos a ver si es Bruce Wayne.
Vane fue muy decidida a la limusina.
-¡Señor, eh, señor! ¿Puedo hacerle una pregunta?
-Por supuesto, señorita, mi vocación es servir.
-¿ese que acaba de entrar es Bruce Wayne verdad?
-Me temo que no puedo revelar ese dato, jovencita.
-¡Alfred, nos están esperando! – increpó un Bruce Wayne desdela puerta giratoria del hotel
-Bueno, eso responde su pregunta. Ha tenido suerte.
-Aaaaaaa muchas gracias

El mayordomo se fue detrás de su amo y Vane volvió con Jeni.

-tía, es acojonante. He visto a Bruce Wayne y he hablado con su mayordomo.
-Quiero que me estruje con esos músculos.
-¿el mayordomo?
-No. Bueno, depende. También tiene su morbo y seguro que me trata como una reina. Hablo de Bruce Wayne. Está cachotas y tiene un culito de piedra.
-No te hagas ilusiones. Los ricos tienen gustos muy raros. Tiene pinta de que le mola llevar cuero negro apretado y que le azoten con un látigo.
-Hostia, ¿te imaginas?
-Lo raro es lo que tu me has dicho. ¿Qué hace en Benidorm y por qué no está en un sitio de ricos de verdad? ¿y por qué nadie parece saber que esta aquí? Es todo muy raro.
-Es verdad. A esta gente le siguen paparazzi a todos lados.
-Pero nosotras lo sabemos, tía
-Si, tía.
-No me estas entendiendo tía. Una foto de Bruce Wayne es Benidorm ahora mismo es exclusiva mundial, y solo nosotras lo sabemos.
-¡Nos podemos hacer de oro!
-Pero no tenemos móviles para hacer la fotografía mas deseada… Tenemos que buscar una tienda de fotografía o de electrónica.

Y comenzaron a patearse la ciudad entera esquivando turistas como pueden, como locas con una energía inusitada, parando solamente para tomar un café y para deshacerse de un inglés borracho que las iba diciendo cosas por la calle. Encontraron una tienda Fotopro pero estaba cerrada. En una tienda de pequeños electrodomésticos no tenían cámaras y de móviles tenían pocos y demasiado caros. Nuestras aguerridas protagonistas no se rendian. Querían su foto y la iban a tener fuera como fuera.

- tía, ¿qué hacemos? No hay manera. El destino está en nuestra contra.
- Algo se nos tiene que ocurrir. Es pensar en algo.
- ¿robamos una?
- No, es delito y ya hemos estado en el cuartelillo hoy. Nos conocen.
- No había caído, ¿fabricamos una?
- No tenemos tiempo de estudiar ingeniería fotográfica. Piensa, Jeni, piensa.
- ¿Y si llamamos a…
- ¿Cómo? No tenemos teléfono…
- ¿Qué culpa tengo yo de que en esta maldita ciudad solo haya bares, discotecas, hoteles y pensiones?
- Tenemos que pensar. Ya nadie tiene cámaras de fotos, porque las hace el móvil, y por tanto tampoco se revelan fotos. Solo los gilís de la fotografía tienen. Y hemos ido a todas las tiendas de gilis de la fotografía de este pozo infernal llamado Benidorm. ¿Quién puede ser el gilí de Benidorm con una cámara?
- ¿Y si llevamos a Bruce Wayne al fotomatón? He visto uno en el mirador.
- le veo muchas lagunas.
- ¿Cómo cuáles?
- La principal es llevarle hasta ahí. Y luego que eso no demuestra que esté en Benidorm. Demuestra que ha ido un fotomatón de cualquier parte del mundo.
- Bueno, tía, es solo una idea. Además, seguro que nunca ha ido a un fotomatón como nosotros los pobres. Lo mismo hasta le mola la idea. Los ricos son muy de postureo con las cosas de pobres.
- Tenemos que centrarnos, tía, pensar en cómo conseguimos la foto.
- oye, tía.
-dime
-¿Tú crees que Bruce Wayne se los come?
- ¿Pero esto a qué viene?
- Estaba pensando en llevarme a Bruce Wayne al fotomatón y me he preguntado si se los come, porque a mí me gustaría que sí, pero tiene pinta de estirado de esos que no hacen nada y solo se dejan hacer. Ya sabes, un tío tipo ballena varada.
- La foto, Jeni, piensa en la foto. Eso déjalo para cuando estés en tu intimidad. Si conseguimos la foto después te dejo que se lo preguntes.
- No sé, en esta mierda de sitio no hay nada normal. No hay nada que no sea turismo. No hay ni una sociedad de esos gilis que observan pájaros…
- Eureka. Tengo una idea.
- ¿Para saber si Bruce Wayne se los come?
- No, para conseguir la foto. ¿No dicen los hoteles pijos que te consiguen lo que quieras? Pues vayamos a uno y pidámoslo.
- Tía, no tenemos pinta de ir a hoteles pijos. Ni siquiera de ir a hoteles con una estrella.
- Vamos a intentarlo ¿o tienes una idea mejor?
- La verdad es que no, quiero irme de este sitio cuanto antes.
- Vamos a la tienda de souvenirs a comprar algo como si viniéramos de la playa.

Tras una breve parada para perfeccionar el disfraz, se fueron al hotel donde se encontraron con el millonario. Entraron decididas por la puerta principal, donde el botones les dio el alto:

-Alto, aquí no pueden pasar.
-¿Cómo que no? Nos hospedamos aquí. Habitación 111. Nos hemos visto hace un rato, y antes nos has ayudado con las maletas y te hemos dado una muy buena propina. (bueno, nosotras no, nuestro queridísimo e importante padre)
-Puede ser, la verdad es que me sonáis de algo.
-Claro, oye, Sacarino, quizá tu puedas ayudarnos en algo
-¿Cómo sabes mi nombre? Va a ser verdad que nos conocemos
-Si, y que lo pone en tu plaquita de la chaquetilla. Escucha, se nos ha caído la cámara en el mar y tu no sabrás si el hotel puede conseguirnos una mientras estemos aquí.
-Pos tendría que preguntarlo… pero estoy seguro que tenemos varias en objetos perdidos. La gente suele dejárselas. Muchas no tienen carrete. Siempre he pensado que esta gente no sabe que se cambian los carretes, y se piensan que son de usar y tirar.
-Nos vale, muchas gracias, Sacarino.

Tras consultarlo con el recepcionista, el botones encuentra una cámara y se la da. Es una cámara vieja, pero tiene calidad y parece que hace fotos sin problema, aunque la verdad es que nuestras intrépidas protagonistas no habían tenido una cámara de fotos en las manos en su vida. El lado bueno es que se han asegurado que la factura por el servicio se la pasen a la habitación. Para cuando el hotel se dé cuenta ellas esperan estar bien lejos.

No se creen la suerte que han tenido. Por fin tienen una cámara, ahora ya solo les falta la tan deseada fotografía. Y para eso se apostaron en la puerta del hotel mas felices que unas perdices. Cuando vieron llegar la limusina reconocieron al mayordomo. Su momento había llegado. Y allá que se fueron a toda prisa. Estaban preparadas como cuando un depredador de la sabana veía a una gacela desorientada. Por fin. El momento había llegado. Enseguida un trajeado Bruce Wayne cruzó la puerta.

-Corre, Vane, dispara.
-Eso hago, pero no sé si estoy haciéndolo bien. Is very dificult todo esto.
-Disculpadme, señoritas. ¿Puedo saber que están haciendo? - Era el mayordomo de Bruce Wayne, su mano derecha.
-Nada, señor.
-Eso no es lo que me parece a mi.
-Vera señor es que somos fanes de esas de Bruce Wayne. Pero fanes de verdad, más incluso que del de crepúsculo. Y…
-Alfred, ¿qué ocurre? Vamos a llegar tarde.
-Vera, amo Bruce, me he encontrado a estas chiquillas esperándole con una cámara de fotos
-¿Eso es una cámara? Hacia siglos que no veía una así. Decidme la verdad, chicas, o sabré que mentís. ¿Qué estáis tramando?
-Jeni, no te vengas abajo, déjame hablar a mí.

Pero Jeni se vino abajo y se puso a llorar a moco tendido

-Nos han robado los teléfonos y no podemos volver al pueblo y solo queremos una foto con Bruce Wayne porque el día ha sido una putisima mierda y es la primera vez que conocemos a un famoso de verdad y…
-Vale, vale. ¿solo una foto conmigo? Con haberlo pedido habría sido suficiente. Alfred, por favor, haznos una foto a los tres. Estas chicas se merecen un recuerdo de esta bella ciudad.
-No es bella, señor Wayne.
-Eso lo dices porque no conoces Gotham por la noche. ¡Sonreíd! Hay que salir guapos.
SNAP FLASH hizo la cámara por primera vez en la tarde
-Ya tenéis vuestra foto, chicas, pero prometedme una cosa: es un recuerdo, que quede entre nosotros, estoy de vacaciones y es mi vida privada. ¿Lo entendéis, verdad?
-Si, claro, por supuesto. Muchas gracias, señor Wayne
-Alfred, pide un taxi para estas chicas, que las lleve a donde quieren. yo se lo pago.
-¡muchísimas gracias, señor Wayne!
-Gracias, señor Wayne es usted todo un caballero.

Y así consiguieron la foto mas deseada y volver cómodamente al pueblo donde estaban pasando las vacaciones y donde las esperaban sus amigas. En el taxi se marearon menos, pero no por la comodidad frente a las curvas, sino porque iban felices, casi extasiadas.

-Oye, Vane.
-Dime, Jeni.
-Cuando nos hemos hecho la foto…
-Si…
-… le he tocado el culo a Bruce Wayne, ¿Crees que se ha dado cuenta?
-No sé, lo veremos en la foto si consigo saber como sacarla de esta maldita cámara.