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Hotel Sex

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  Ambos eran excéntricos a su propia y especial manera.  Pero tan diferentes el uno del otro. El pequeño y sádico rubio tenía una voz que cualquiera podía distinguir de entre todas las voces existentes en la industria musical. Tal vez era gracias a esos gritos agudos. Él no era tímido en absoluto, solo se deprimía frecuentemente, resultado de una infancia terrible. No tenía problemas en expresarse usando sangre y un maquillaje muy extraño. Algunos podrían llamarlo repugnante, o aterrador. Pero para sus fans solo era Kyo siendo Kyo.

El alto y delgado baterista de aspecto frágil era hábil con las baquetas. Él, por otro lado, era terriblemente callado, a causa de su timidez. Ser baterista no era fácil para él, de esta manera no tenía que bailar sobre el escenario, podía esconderse detrás de su batería sin llamar la atención de los fans escandalosos. No obstante, su timidez había provocado crueles burlas por parte de sus compañeros. Burlas amistosas, claro, especialmente del guitarrista pelirrojo, quien le molestaba sin parar.

  En el hotel donde se hospedaban durante la noche no era tan diferente. La atmósfera se había relajado. Todos estaban exhaustos del show de ese día, sabiendo que tendrían que repetirlo al día siguiente, para luego ir a parar a otro hotel la siguiente noche.  Habían visto suficientes hoteles, cada uno mezclándose con el otro, así que no importaba si este hotel se llamaba tal o así, porque todos habían comenzado a parecerse entre sí.

Die se reclinó sobre su silla, riéndose descaradamente del bonito y sonrojado rostro de Shinya, quien claramente intentaba esconderlo detrás de su cabello.

  — ¿Por qué no nos cuentas sobre tu primera cita, Shin-chan? ¿O de alguien que te gusta? ¿A quién te sientes atraído? Hmm, ¿alguna chica te ha cautivado? ¿Por qué no le dijiste nada al entrevistador? — molesto Die al pobre baterista sin piedad. Toshiya se rio, uniéndose a la diversión.

  — Te dije que la gente comenzaría a sospechar cosas — el bajista de cabellos negros se inclinó hacía adelante sobre la cama, mordiéndose el labio — Dinos, Shinya-chan, ¿al menos te gustan las chicas?

El baterista se quedó en silencio. Las escenas de la entrevista del otro día regresaron a él. Recordó cómo el entrevistador intentó desesperadamente de sacarle una respuesta, pero él permaneció obstinado. Su vida personal no era de la incumbencia de nadie, solo de él.

Kyo, quien estaba desparramado sobre la otra cama, resopló ruidosamente. Shinya miró al rubio, creyendo que estaba dormido. El sujeto dormía cada vez que tenía oportunidad.

Kaoru negó con la cabeza suavemente.

  — Si Shinya no quiere decir nada, no tiene porque hacerlo, así que dejen de molestarlo, es casi medianoche, deberíamos de irnos a dormir.

  — Apoyo eso — murmuró Kyo, dándose vuelta y acomodando una mano bajo su cabeza.

  — ¡Oh, vamos! a Shinya no le importa, ¿o sí? — Shinya levantó la mirada y estuvo a punto de responder que no, pero Kaoru interrumpió.

  — ¡Demonios, pero claro que sí! Solo míralo. Ustedes dos vendrán conmigo a la habitación de al lado. — Shinya le sonrió con gratitud al líder cabello rosado.

  — Al menos con Kyo solo debes preocuparte de sus ronquidos — todos escucharon como Kyo gruñía ante su comentario.

  — Gracias, Kaoru-kun — respondió Shinya con suavidad, observando a sus tres compañeros tomar sus pertenencias y salir por la puerta. Shinya bostezo, invadido por el sueño. Después de un largo día de presentaciones estaba a punto de colapsar. Debió de haberse quitado su traje en los vestidores, pero le encantaba llevar puesto aquel apretado corset y la minifalda negra, que escondía muy poco sus esbeltos muslos. Pero sus favoritas eran aquellas elegantes botas negras que le llegaban hasta las rodillas, sin duda alguna. No eran simples trajes que utilizaba sobre el escenario, Shinya de verdad amaba ese tipo de ropa. Por supuesto que usaba ropa casual, pero él prefería todos esos apretados vestidos la mayor parte del tiempo.

  Apagando la lámpara que se encontraba sobre la mesita de noche de lado de Kyo, comenzó a desatar los complicados cordones rojos y negros de su corset, en medio de la oscura habitación. Había comenzado a quitarse la prenda cuando escuchó el sonido de las sabanas, y al levantar la mirada se dio cuenta de que Kyo, recargado sobre su codo, le dedicaba una oscura mirada.

  — Así que te dejaron conmigo, ¿eh? — murmuró el rubio — ¿Acaso no te sientes incómodo de quedarte con un sádico como yo? — Shinya le miro al igual que un ciervo al ser descubierto por las luces de un auto. Cubriéndose el pecho con su ropa, le miró ceñudo.

  — Era mejor que ser molestado por Die y su secuaz— respondió Shinya en voz baja, deseando que Kyo volviera a dormir. No podía quejarse del rubio. Es decir, las extrañas tonterías del otro hombre normalmente lo intrigaban. No era tan repulsivo como mostraba serlo sobre el escenario. Por supuesto que hacía algunas cosas raras, pero era adorable la manera en que caía dormido en donde sea y en cualquier momento, con un apetito que parecía insaciable.

Kyo tenía uno de los mejores cuerpos que había tenido el placer de ver saltar sobre el escenario. Observaba a los demás todo lo que le era posible mientras se ocupaba de tocar la batería. Toshiya, usando sus pequeños atuendos que dejaban poco a la imaginación, era el segundo más femenino después de él. Viendo cómo se acercaba para lamer al pequeño rubio o frotarse contra Kaoru, sabía que no tenía ningún derecho de cuestionarlo acerca de su orientación sexual.

Todos ellos tenían un encanto propio y Shinya amaba a cada uno de ellos, pero su cosa favorita era observar a un Kyo sin camisa mientras hacía movimientos sugerentes con la cadera o cuando lamía cosas. Dios sabía lo mucho que amaba lamer cosas, especialmente cosas que tenían forma de un…

Shinya se sonrojó y detuvo su tren del pensamiento en ese mismo instante. No era el momento de estar recordando sus actuaciones sobre el escenario. Tenía que recordarse a sí mismo que nunca le gustó estar solo con alguien que esperaba a tener una conversación con él.

  — Soy más propenso a morder que el dulce Toshiya o Die.

  — Bueno, yo pensaba que dormirías toda la noche — respondió Shinya, apretando el corset. Comenzaba a ponerse nervioso. Todo lo que quería era meterse bajo las cobijas y dormir hasta que el sol golpeara su rostro en la mañana. Nunca se había quedado a solas con el warumono.

  — Tenemos las mismas cosas Shin-chan, no es necesario que dejes de desvestirte por mi culpa — Shinya se sonrojo aún más ante aquel comentario mientras observaba al rubio, quien en ese momento estaba con el torso desnudo y una mirada malévola en el rostro. Odiaba esa mirada, puesto que podía significaba dos cosas: que Kyo estaba a punto de patearte el trasero, o que estabas a punto de ser víctima de una de sus extrañas locuras.

Ahora deseaba que al menos Toshiya se hubiese quedado. Con Toshiya no todo eran bromas, y se llevaban bastante bien. Había sido un tonto al creer que tendría paz al dormir con un sádico.

Shinya casi soltaba a reír ante aquel pensamiento.

Fue entonces que el pequeño pelirrojo decidió actuar, volviéndose para lanzar el corset al piso y tomar una pijama de seda de su maleta. Podía sentir la mirada de Kyo sobre él mientras se quitaba las botas altas y desabrochaba su pequeña falda. Prácticamente se la arrancó para ponerse rápidamente la pijama y hundirse en la cama, feliz de que hubiese acabado. Ya acostado cerró los ojos, esperando a que Kyo se diera por vencido y volviera a dormirse, pero después de un momento, escucho su voz en medio de la oscuridad.

  — ¿Así que es verdad?

Shinya giró la cabeza hacia a un costado, Kyo estaba a su lado, observándolo.

  — ¿Qué? — pregunto, no estaba seguro a que se refería.

  — Qué bateas para el otro equipo — maldición, sabía que pronto llegaría esa pregunta —. Es decir, ¿por qué otra razón mantendrías tu vida privada en secreto?

El rostro de Shinya se enrojecía cada vez más con cada minuto que pasaba.

  — Solo porque no le cuento a nadie sobre mi vida privada, ¿significa que tengo automáticamente un oscuro secreto que ocultar? — preguntó en voz baja.

  — Oye solo tengo curiosidad. Quiero decir, no sé mucho sobre ti.

  — Podría decir lo mismo sobre ti. Si quieren señalar a alguien, ¿por qué nadie ha dicho nada sobre Toshiya? ¿por la manera en que besa y se frota con todos sobre el escenario?

  — Se le llama fan service, Shin-chan.

  — Bueno, yo no hago ninguna de esas cosas.

  — Eso es porque siempre estás escondiéndote detrás de tu batería.

  — Aun si pudiera hacerlo, no lo haría — respondió Shinya obstinadamente.

  — Lo dudo. Eres demasiado bonito para ser hetero.

Shinya contuvo el aliento, observando como el rubio se reía en medio de la oscuridad. Lucía tan diferente sin maquillaje, casi parecía… normal. Shinya siempre pensó que Kyo tenía un rostro agradable, con o sin maquillaje.

La perforación en sus labios y demás piercings solo aumentaban más su sex appeal. Y esa era una gran verdad. Cada vez que miraba a una mujer, nunca sentía nada más que un: "¡wow me encanta ese vestido! Me pregunto cómo luciría en mi". Pero cuando miraba a los hombres siempre apreciaba su belleza y a muchos de ellos los encontraba atractivos, en especial a sus compañeros de banda. Estaba rodeado de hombres hermosos todos los días.

  — Al menos Totchi nos contó acerca de su vergonzosa primera cita con una chica. Está bien, hombre. No voy a burlarme de ti como Die y Totchi.

El reloj digital que estaba sobre la mesita de noche marcaba la 1 am. Realmente necesitaba dormir, pero Kyo ya no parecía cansado en absoluto.

  — En serio necesito dormir un poco, Kyo-kun. No me siento con ánimos de hablar sobre esto.

  — Está bien acostarse con un hombre de vez en cuando. Demonios, yo mismo lo he hecho un par de veces.

Los ojos de Shinya se abrieron en grande ante aquella confesión.

  —¿¡Q-Qué!?

  — Son tan buenos como las mujeres, si no es que un poco mejor en algunos aspectos — el rubio se rio más fuerte de la mirada sorprendida del baterista —. Un hombre sabe lo que otro hombre quiere, y si tienen una cara bonita ¿por qué no?

  — Lo siento Kyo-kun, simplemente no puedo hablar de esto. iré a dormir — susurro Shinya, dándole la espalda, sacudiendo la cabeza aun sin poder creerlo. Al parecer Kyo estaba molestándolo al igual que los demás. Cerró los ojos con fuerza, rezando para que el rubio simplemente se olvidara de todo. Pero tal fue su sorpresa al sentir su cama moverse bajo un nuevo peso. Unas manos lo obligaron a quedarse boca arriba, y de un momento a otro, se encontraba mirando un rostro sonriente y lleno de piercings.

  —¿¡Kyo, qué estás haciendo!? — protesto, mientras el rubio le separaba las piernas para colocarse entre ellas, podía sentir como el calor de sus entrepiernas se conectaban entre sí.

  — Vamos Shinya, sabes que esto te gusta — dijo el rubio con voz grave mientras empujaba su pelvis contra la suya —. Nunca has estado con nadie ¿o sí? Porque te asusta mucho estar con un chico, y todos sabemos que eso es lo que te gusta ¿hmm? — Shinya gimió con desagrado, volteando el rostro hacia un lado. Deseaba que Kyo lo dejara de atormentar. ¿Por qué siempre tenía que ser la burla de todo el mundo?

  — ¿Hmm? — murmuró Kyo, presionando sus labios contra el cálido cuello de Shinya, mordiéndolo ligeramente. Logro desabotonarle la camisa del pijama y descubrirle los hombros. Pero cuando su mano comenzó a acercarse peligrosamente a su entrepierna, Shinya lo empujó agresivamente. Aun si Kyo le desease en ese momento, no había nada que pudiera hacer. Pero para su sorpresa, Kyo retrocedió, sonriendo lascivamente.

  — Como quieras. Pero si alguna vez te sientes caliente, sabes en donde encontrarme — Shinya observó boquiabierto como el warumono volvía a su cama mientras le daba la espalda. Momentos después, se escucharon algunos ronquidos. Shinya se sentó, un poco tembloroso, para acomodarse la camisa. Suspirando, volvió a recostarse, pero no pudo conciliar el sueño.

   La sensación de las manos y labios de Kyo que aún permanecían en su piel, lo hicieron temblar. Pero además de eso, ¿quién sería capaz de dormir con esos ensordecedores ronquidos que se escuchaban a pocos metros de él?