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Urozuka era su familia y más que amedrentados eran percibidos como la familia menos favorecida, además de tener la reputación de ser una casa para adultos. Azura era la mas pequeña de la casa y la que más trabajaba, justo después de comprar el kilo de arroz se veía sometida a latigazos, insultos y escupitajos. Tenía la espalda desnuda y siendo azotada con lazo mojado, marcando pedazos de sangre hasta que se detuvieron progresivamente, después tuvo que asear los baños, lavar la ropa de la casa y después bañarse. Estando acostada y admirando sus cicatrices y quemaduras después de cocinar pollo pensó como sería si fuese de la alta sociedad y el como tendría mas libertad, en como tendría un futuro deseable y no el ser una esclava de una madre adoptiva. Sus lagrimas se secaron en el instante en que Kai entró al cuarto de madera y frente a su futón profesó un regaño mas una patada. 

-Muévete debemos ir a la casa de Lèqù, ahí veremos a un cliente.

Azura se vistió con el kimono mas elegante que era uno negro con degradados plateados y algo desgastado pues fue heredado por tres generaciones, Azura finalmente se había mantenido con el cabello largo castaño oscuro y caminando tras su madre adoptiva hasta estar frente al cliente que era un hombre de ojos castaña y rasgos de alguien de Hong kong, su cabello rebelde y ese aspecto salvaje. El ambiente que generaba era excéntrico, pesado, casi tétrico, como estar frente a un cadáver pero al final era expresivo, como el agua corriendo por las rocas. Azura se estremeció cuando él hizo contacto con sus ojos, jamas la habían notado, jamas había sido vista como el punto de atención de algo o alguien, entonces recordando sus enseñanzas hizo a un lado su mirar pues no era ético. 

-Señor Jun-Fan, buenas noches, permitanos sentarnos, -el joven asintió y Azura hizo caso con movimientos programados, mirada gacha, piernas juntas, manos entrelazadas sobre las rodillas. -esta es Azura Urozuka, su pedido. 

El hombre de unos treinta años miró sorprendido a Azura.

-Pensé que sería más mayor, ¿qué edad tiene? -se veía preocupado cosa que a Azura le hizo sentirse extraña.

-17 pero en pocos meses cumplirá dieciocho, créame es la mejor, cumple con sus expectativas: es virgen, es inexperta en el arte del placer y por supuesto es una buena ama de casa.

Azura reaccionó viendo directo a los ojos exóticos de Ju-Fan este le dio una pestañeada, se sintió golpeada por algo omnipresente, ese hombre era tan poderoso en aura.