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El destino nunca deja nada al azar

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17 cambio

Jaime POV

 Con los parpados pesados y la modorra a flor de piel estaba, con el sueño aun palpable ciento como unos brazos me rodean el pecho atrayendo algo hacia mí, con paja y una leve sonrisa en la cara, atraigo más hacia mí el cuerpo de Nicolás evitando que despierte, como aun es de madrugada, ya que ni el alba se había asomado aun por la ventana y el frio de la madrugada seguía estaba en el ambiente; en mi mente aún estaban bien  frescos los recuerdos de lo acontecido desde el día que lo encontré en su depa hasta salir del hospital, realmente tuve miedo de perderlo otra vez sin ser capaz de hacer nada, ahora me toca a mí continuar lo que el Cristian dejo a medias… lo que nunca jamás debió comenzar.

 Después de que el Nico me echara prácticamente de su departamento y me pidiese tiempo a solas,  le deje unos días a su volá, no sabía si estaba bien o mal dejarlo tanto tiempo solo, pero tampoco podía ser un barza culiao y estar como lapa con él así como así po, y como me había acordado que el Cristian lo llamaba todos los días, simplemente le copie la idea, aunque no sabía si llamarlo a una exacta o a cualquier, lo hice a horas diferente para no ser tan catete, asi estuvimos varios días hasta que un día realmente quería ver como estaba, tanto el Edgar como yo lo llamábamos para asegurarnos de que estuviese bien, pero solo por teléfono no era suficiente po, así que ese día lo llamaba para decirle que al día siguiente iría.

 

— ¿Por qué chucha no contesta este weon?—   me preguntaba a mí mismo al primer llamado no contestado, pero ya cuando no contesto el segundo, el tercero y los que seguían me comente a asustar y ya cuando me salió  numero apagado o fuera del área de servicio  mande todo a la chucha y me fui hecho un peo para su casa, aun no sé cómo cresta recorrí medio Santiasco como un correcaminos para llegar a tiempo sien que se le había ocurrido hacerse alguna wea.

—  ¡NICO!—   golpeaba su puerta casi con desesperación—   ¡NICO ABRE!—   después de unos minutos al pegarme la escurría’ a diestra y siniestra saque mi carnet de identidad y lo pase para que se abriera la puerta, creo que hasta parecía un puto ladrón, pero no me importo porque el Nico era más importante en esos segundos; al entrar solo había podía escuchar los maullidos del Sushi en una de las piezas—   ¡NICO!—   me espante al verlo en el piso con el frasco de sus pastillas vacío, no era muy difícil inferir lo que había ocurrido antes que llegara, en medio del manojo de nervios que era en ese minuto y acordándome las clases de RCP que me obligaron a hacer en el liceo hace rato ya, vi si aún tenía pulso y trate de que vomitase las wea que se había tomado—   ¡Puta la wea!—   me decía a mí mismo, no me acordaba como hacer las weas po, así que como aweoao llamé al número de emergencia y como sabía que se iban a demorar más que la chucha seguí con mis intentos de resucitación de forma desesperada ya que su pulso era muy débil, por no decir inexistente—   no weon… no, no, no, no, no, no, no, Nico no—   decía una y otra vez, sintiéndome impotente e inútil, sabía que debía de haber ido aun cuando me había dicho que no, aunque se enojara y tratase de cerrarme la puerta en la cara ¡Tenía que haber ido! Por la chucha ¿Cómo pude haber sido tan weon? ¿Cómo?;  ya después de unos minutos siento como los paramédicos entran al departamento a toda máquina con la camilla diciendo una y otra vez que me haga a un lado para dejarlos trabajar, preguntándome quien era y esas weas de protocolos, solo dije que era su amigo, pero que no tenía familiares por lo que me dejaron ir con él en la ambulancia, creo que fue muy barza de mi parte tomar sus llaves antes de irme con los paramédicos, en el hospital todo fue un calvario, no recuerdo cuantas horas pasaron desde que llegue, mucho no podía hacer y más impotente me sentía, entado en la sala de espera, nervioso, sudando frio y más tenso que la reconchetumare; fue  ahí recién cuando se me ocurrió llamar al Edgar.

—  Edgar…— 

— “Alo Jaime, ¿Qué paso?”— 

—  El Nico— 

—   “¿Qué paso con el Nico?”—   note  como su voz se alteró un poco— “Ya por Jaime habla de una puta vez po weon” — 

—  Lo intento Edgar, eso paso—   mi voz se quebró—   se intentó suicidar Edgar…— 

“Conchesumadre… ¿Está bien Jaime? ¿Dónde Están? Voy para allá ahora” — 

—    Estamos en el Calvo Mackena— 

“Voy para allá Jaime… ¿llamo también a los cabros?” — 

—  No Edgar… o si, no sé, ahí ve tu si los llamas o no, no tengo cabeza para pensar en esas weas— 

— “Nos vemos más rato… ¿Estás bien tu Jaime?”— 

— ¿Cómo crees que estoy Edgar?, no sé qué hacer po— 

— “Ahora tú sientes lo que sentía Cristian cuando encontraba al Nico así Jaime— 

—   Lo sé…—   y sin más el weon me había cortado, mientras que seguía esperando como el saco wea que soy, sin nada más que hacer, aparte de estar pendiente si llegaba alguien a decirme el estado del Nico, no sé cuánto habré estado ahí en esa pequeña rutina que consistía en pararme, caminar como león enjaulado y volver a sentarme frustrado, una y otra vez, no sé ni qué hora era, ni qué momento del día era, si hasta llegue a saltar cuando el Edgar me tomo del hombre  porque siquiera lo había sentido llegar.

—  Weon cálmate un poco— 

—  No me voy a calmar hasta que no me digan que está bien—   decía mientras iba de allá para acá en el lugar.

—  Yo también estoy preocupado Jaime…— 

—  Pero tú no lo viste weon, creí que estaba muerto, eso fue lo primero que pensé cuando lo vi, ahí…en el piso—   puse mi manos en mi cara—   no sé qué chucha voy a hacer Edgar, en serio, esto me está superando por la chucha—   el tampoco sabía qué hacer, por lo que solo me dijo que le contara que había pasado, que no me guardara nada, porque eso no sería nada bueno…a nadie le hace bien guardarse las cosas… pero cuando le dije, creo que estaba igual de nervioso que yo, ahora éramos dos los que parecíamos cual  leones enjaulados en aquella sala donde las otras personas nos miraban como si fuésemos un par de bichos raros. Ya después de lo parecieron horas se digno en aparecer lo que yo creo que es una enfermera  llamando a los familiares de pacientes, pero lamentablemente no sabía nada del Nico y tuvimos que seguir esperando por la reconchesumadre,  puta la wea, puta la wea, puta la wea  decía para mis adentros mordiendo mis uñas del puro nervio.

—  Weon para—   me decía el Edgar—   a este paso vas a quedar sin dedos—  .

—  No puedo evitarlo—   al parecer me diría otra cosa más pero sonó su teléfono.

—  El Bestia, ¿Qué le digo? — 

—  No sé—  me había quedo ahí, mientras que él se iba a un lugar más apartado para hablar bien; ya después volvió—  ¿Qué le dijiste?—  .

—  La verdad nomas, si se van a enterar igual Jaime—   le iba a decir algo, pero tenía razón y por lo mismo no me extraño que en menos de lo que canta un gallo llamasen a mi teléfono exigiendo saber con detalles que wea había pasado, simplemente conté lo justo y necesario para hacerlo lo mas corto posible, sin olvidar decir que no acudieran al hospital por el momento, porque no los iban a dejar entrar.

—  Familiares de Nicolás Gaule—   llamo un medico al salir una de las salas, ninguno de los dos se hizo esperar a acudir con el profesional.

— ¿Cómo está el Nico?—   pregunte yendo directamente al grano.

— ¿Son familiares?— 

—  Somos amigos, lamentablemente Nicolás no tiene familia—   me adelanto el Edgar antes que el médico pudiese replicar con la wea de que solo los familiares podían entrar y todas esas estupideces que en estos momentos no importan en lo absoluto, nos miró con mala cara antes de volver a ver los papeles que traía — ¿Alguno de ustedes es Jaime?— 

—  Yo—   respondí en seguida, porque el weon se demoraba un kilo en decir la wea ¿Acaso no ve que quiero saber la wea ya?

—  El paciente se encuentra estable, se le realizo un lavado de estómago, por el momento se encuentra en reposo, podrán pasar mañana en el horario de visitas el cual es desde las trece horas hasta las catorce treinta horas y de las diecisiete horas hasta las diecinueve horas, son dos pases para dos personas como máximo por paciente hospitalizado, en recepción pueden retirar los pases  —   hasta ahí nos dejó porque comenzó a llamar a los familiares de otros pacientes, me hubiese gustado preguntar más, pero había tanta gente angustiada por sus seres queridos que me fue imposible  continuar.

—  Osea que lo no vamos a poder ver hasta mañana—   me comentaba el Edgar.

—  Eso mismo—   nos levantamos con la disposición de irnos, yo estaba cansado y lo único que necesitaba por el momento era dormir, pero teníamos un par de inconvenientes, en primer lugar, eran casi las cuatro de la madrugada, y por consiguiente, era casi imposible conseguir movilización para volver a mi casa, así que llamamos al bestia para ver si nos daba un aventón.

 Ya al dia siguiente pude hablar con el Nico en el primer horario de visitas, nunca espere tener ese tipo de conversación con él, solté una sonrisa de forma inconsciente al recordar sus palabras, sus labios, su temple… ¡Todo!, pero pasó algo al día siguiente a ese que me dejó consternado, no algo, sino más bien, alguien. Ese día después de visitar al Nico un tipo me detuvo, si mal no recuerdo se llamaba Manuel.

— ¿Eres amigo del Nico? —   le pregunte.

—  No, pero al sí a la vez— 

— ¿Qué weah?—  ¿Qué onda este tipo? ¿Me quiere agarrar pal webeo acaso?

—  Soy su psicólogo, me llamo Manuel— 

—  Jaime— 

—  Si sé quién eres Jaime— 

— ¿Cómo? — 

—  No por nada he tratado a Nicolás los últimos casi tres años, aunque no creo que haya tenido mucho éxito que digamos— 

—  Oh, ya veo…lo lamento— 

— ¿Por qué te disculpas conmigo? — 

—  Porque por mi culpa Nicolás esta en esta situación— 

—  No te debes disculpar conmigo Jaime, a mí no me has hecho nada, pero no es lo mismo en el caso de Nicolás, él necesita mucho apoyo en estos momentos, más ahora que Cristian ha fallecido y eso me preocupa en estos momentos— 

— ¿Ha que se refiere? — 

—  Si te dijese, estaría faltando al código ético de mi oficio, pero te puedo decir que en base a lo que me ha comunicado Esteban, el psiquiatra de aquí es que si Nicolás continua así, le tendremos que internar en un hospital psiquiátrico, aunque me extraña que haya atentado nuevamente contra su vida ahora, ya que, había estado presentando mejorías en los últimos meses—   se quedó pensativo unos momentos.

  — ¿Qué puedo hacer yo y los cabros para que eso no pase? —   le pregunte con un deje de desesperación y nerviosismo, no quería que ahora lo alejaran de mí.

—  Eso es bastante simple, veras, si bien las pastillas le ayudan con su depresión no son la solución, solo son una ayuda, lo ayudan de forma biológica o fisiológica, pero no hacen todo el trabajo, el paciente debe tener la voluntad de mejoría, cosa que, en el caso de Nicolás, Xoda ayudaba bastante, pero ahora ya lo viste— 

— ¿Qué es lo que recomienda? —   me sentía muy aweonao en no saber nuevamente que chucha hacer.

—  Simplemente no lo dejes solo Jaime, trata de que se sienta bien, que todo volverá a estar bien— 

—  Tratare de hacer lo que pueda, pero que digo…trataremos de hacer lo que podamos— 

— ¿Cómo la familia simiesca? — ¿Qué wea este tipo?  pensé fugazmente, pero el solo me observaba como si me estuviese tratando de leer, no sé, nunca había hablado con un psicólogo—   tomare tu silencio como un sí, bueno Jaime, fue un placer, pero yo me debo retirar por el momento—   y se fue sin más perdiéndose entre el tumulto de personas que se encontraban en el lugar y dejándome con una gran pregunta… ¿Cómo chucha no voy a dejar solo al Nico?... recuerdo que había estado harto rato tratando de hasta que había llegado a una conclusión.

— ¿COMO CRESTA SE TE OCURRE TAL WEA JAIME? —   me preguntaba/gritaba el Edgar cuando le dije lo que planeaba hacer con respecto al tema del Nico—  ¿Le preguntaste mínimo weon? ¿Qué creí que te va a decir culiao? — 

— ¿Weon le ves otra solución a la wea? ¿O es que acaso sería mejor que se lo llevaran a un psiquiátrico allá en Recoleta?— 

—  Por supuesto que no Jaime—   se le noto que hasta se le había helado la sangre de forma súbita.

—  Además yo me voy a hacer cargo de todo el asunto Edgar— 

—  Pero Jaime…— 

—  Pero nada, no le veo otra solución, además de cierta forma le va a convenir po— 

— ¿Cómo le va a convenir irse a vivir contigo? — 

—   Ahorrar en arriendo Edgar—   se sabe que cuando se trata de plata, el Nico gasta lo menos posible y no se le ha quitado en los últimos años, me di cuenta al estar en su departamento un par de días.

— ¿Y cómo lo vas a convencer? —   me inquiría.

—  No sé, pero se me va a ocurrir algo, le voy a decir en el horario de visitas más rato— 

—  Ojalá que no te discuta o algo— 

—  No creo que discutamos, claro, si hablamos como adultos civilizados y responsables—    el Edgar solo se rio un poco con lo de adultos, pero esta wea si me la tenía que tomar en serio.

      Más tarde ese día me encontraba esperando a los cabros que habían ido a ver al Nico, estaba nervioso y ensayaba cientos de formas para abordar el tema sin mencionar en cómo debía plantearle lo que yo quería hacer con respecto a lo que me había dicho el tal Manuel, tenía que hallar una de ser lo más sutil posible.

—  Oe Jaime… ¡JAIME! —   llegue a saltar del susto por el casi grito del Bestia en mi oreja.

— ¿Qué wea? — 

—  Entra a ver al Nico po—   me dio un par de golpecitos en hombro en señal de apoyo antes de entrar a la sala, es raro que después de tantos años sin haber entrado a un hospital ni por si acaso, siquiera a un sapu o una posta, ahora haya tenido que estar casi tres días completos dentro de uno, también me pregunto… ¿Cuántas veces ya ha intentado suicidarse?  ¿Cuántas veces ha estado entre estas paredes conectado a cables y tubos? Tengo miedo de preguntarle a él y la única persona que podía decirme, se llevó la información a más allá de la tumba… sería muy bizarro preguntarle.

 —  Hola Nico—   lo salude como en el primer horario — ¿Cómo estás?—  .

—  Supongo que bien, solo que me quede pensando en el pobre Naiko, hace caleta que me habías dicho que iba a volver a Chile y aun no lo hace, le pregunte al Bestia y al Edgar, pero me dijeron que tuvo problemas de salud…—   se había quedado mirando a algún punto fijo del Box—   y no le han dicho sobre mi…—   dijo en susurro.

—  Él se recuperará Nico y por lo otro…supongo que quieren que sea una sorpresa para cuando vuelva… o no sé realmente—   me le había quedado mirando unos segundos para darme cuenta de que ya no estaba tan pálido como en días anteriores.

— ¿Qué paso Jaime? ¿Tengo monos en la cara? — 

—  No… solo que… no sé— 

— ¿Qué paso? —   volvió a preguntar.

—  Es solo… ¡aaah! —   dije frustrado sin saber que chucha decir.

— ¿Qué paso? —   volvió a inquirir.

—  Hay una cosa que quiero hablar contigo, pero déjame hablar primero—   lo pare antes de que dijese algo, ya se estaba poniendo pálido de nuevo del puro susto, supongo que había pensado lo peor—   es sobre…tu estado psicológico—   ahí creo que se relajó un poco, pero no tanto—    me dijeron que si continuas así… lo más probable es que te internen en un hospital psiquiátrico…—   hubo un largo silencio entre los dos, yo por no saber que wea decir y él por la información.

—  Ósea que… ¿Me van a internar? —   creo que no había entendido la información completa.

—  No Nico—   me senté a su lado—   ahora no… no se los vamos a permitir weon… —   lo abrasé —  pero si lo intentas una vez más, lo harán aun en contra de tu voluntad…—   

—  No sé qué voy a hacer Jaime… ¿Qué voy a hacer si me da otro ataque y lo intento de nuevo? —   se le quebró la voz.

— ¿Te puedo hacer una pregunta? No contestes si no quieres—   hice una pausa esperando que entendía bien—   esos ataques… ¿Te pasan cuando estas solo o por otra cosa? —    abrió los ojos en señal de sorpresa, me separe para verlo bien, creo que no se esperaba tal pregunta.

—  A veces cuando estoy solo y otras cuando entro en pánico o algo similar, no podría definirlo muy bien…—   se había tomado bastante tiempo en responder, supongo que le había tomado harto rato en sintetizar una respuesta que parezca coherente.

—   Si quieres, yo te puedo ayudar—  conchetumare que estaba nervioso, no sabía cómo chucha se lo iba a tomar.

— ¿Cómo? —    bueno, aquí va…no hay vuelta atrás.

—  No sé cómo decirlo pero… ¿Te queri’  venir a vivir conmigo?—   su cara weon…si no fuese una situación delicada hasta me reiría, pero solo lo mire esperando que dijera algo.

— ¿Qué wea estás diciendo Jaime?— 

—  Eso Nico… no sé… así para que no estés solo…digo yo—   hice una pausa para ordenar las ideas en mi cabeza y decir la wea bien—   para ser más simple… yo lo decía más para que no estés solo y no te den los ataques—   la sorpresa no se borraba de su rostro, creo que nunca se lo esperó.

—  Pero…Jaime… no es necesario que te molestes por mí, yo voy a estar bien—   trato de persuadirme.

—  No Nicolás, quiero hacerme responsable de esto, y no me vengas con la wea de voy a estar bien, porque sé que no lo estarás Nico, además…vele el lado positivo, así no gastaras plata en arriendo, los gastos serian compartidos y así me aseguro que estés bien, sin contar de que vivo más cerca del centro que tú por lo que ahorrarías locomoción— 

— ¿Estas tratando de regatear conmigo? —   me miraba de forma divertida.

—  Si— 

— ¿No te vas a rendir cierto? — 

—  No— 

— ¿Por qué quieres que me vaya a vivir contigo? ¿No sería un riesgo para ti el tener que cuidar de una cosa como yo? — 

—  Ya te dije mis razones Nicolás…no es por la culpa ni nada por el estilo, yo sé que soy el principal responsable de todo lo que ha pasado, yo te amo, pero también quiero hacerme responsable de mis actos egoístas del pasado, y es por eso que quiero estar a tu lado— 

— ¿Me estai pidiendo matrimonio acaso weon?— 

—   No Nico, solo quiero estar contigo y asegurar que nada malo te pase…— 

   Me costó que aceptara, le regatee de mil formas distintas hasta que aceptó… fue extraño que al día siguiente de que lo dieron de alta, contactar el flete para llevar sus cosas, las cuales no eran muchas si lo comparamos con lo que hay en mi casa, pero jugando tetris logramos que cupiese todo y que nada estorbara, ahora me era raro verlo todos los días después de cinco separados…

— ¿Qué pasa Jaime?—   me preguntaba somnoliento.

—  Nada, solo pensaba en weas—   lo abrasé.

—  Weon estai súper helado – trato de zafarse sin mucho éxito, yo por mi parte me reía.

—  Aweonao— 

—  A mucha honra—   lo quede mirando un momento mientras me acercaba lentamente para después unir nuestros labios en un suave rose –buenos días— 

—  Buenos días— 

— ¿Qué hace  por estos lares tan delicado caballero?— 

—  Es que un Elmo—  simio gigante de dos metros veinte, me secuestro para después vender mis órganos por el mercado negro a los pejelagartos mutantes de Marte—   no se aguanto la cagada de risa.

—  No wei po— 

—  Tú preguntaste—   dijo con una sonrisa.

—  Nico…— 

—  ¿Qué?— 

—  Yo también…—   oh weon, esas mariposas en la guata y en el colon.