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Feliz cumpleaños Electro

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Hace años era fan de Spiderman y no tenía nada, ni amigos, ni familiares, Max Dillon estaba solo. Era algo que le dolía, sobre todo en su cumpleaños, porque siempre parecía que no le importaba a nadie. Hoy era Electro, uno de los principales enemigos de Spiderman, amigo y miembro de los Seis Siniestros, a quienes consideraba como a una familia. Los cumpleaños los pasaba con sus amigos y, desde hace dos años, Spiderman se había unido. Max sabía que había empezado como una broma, enviarle regalos en su cumpleaños, firmados por Spiderman o con el símbolo de una araña. Max jamás le diría lo emocionado que estaba cada vez que Spiderman le escribía o le mandaba algo. Él siempre había sido su fan, incluso cuando se convirtió en Electro, lo único que quería era que Spiderman lo viera como su igual, alguien de valía, alguien al que recordar.

- ¿Vienes o no?-preguntó Peter.

Max siempre recordaría el día en el que Peter Parker se quitó la máscara frente a él, confiando en él lo suficiente para mostrarle su identidad. Hubo una vez en la que Spiderman le salvó la vida y dijo que le necesitaba. A él. Un simple electricista. Pero entonces, Spiderman dijo que era sus ojos y sus oídos. A pesar de todos estos años, Max nunca había podido olvidar la sensación que sintió cuando el héroe de Nueva York, su héroe, vio en él a alguien de valía.

Sentado entre El Buitre y El Lagarto, Peter comía palomitas, poniéndose cómodo para ver una película. Todos juntos, como si fueran una familia. Bueno, quizás lo fueran. Se habían enfrentado juntos tantas veces durante tanto tiempo que se sentía extraño no contar a Spiderman como una parte de ellos. No podía haber Seis Siniestros sin Spiderman, ni Spiderman sin Seis Siniestros. Eso sin contar que El Doctor Octopus y la tía de Peter, May, estaban saliendo. Eso convertía al Doctor Octopus y Peter Parker en familia. Max sabía que Peter adoraba la idea. Y Octopus disfrutaba charlar en el bar de villanos sobre su maravilloso e inteligente sobrino. Todo el bar sabía sobre Peter Parker, aunque nadie sabía que era Spiderman.

Nunca, en sus mejores sueños, Max Dillon soñó estar rodeado de gente tan importante. Por eso, aunque para el resto del mundo él fuera un villano, no lo cambiaría, porque para Spiderman era importante. Electro sabía que Spiderman iría a buscarlo si le sucedía algo, ya lo había demostrado en varias ocasiones, sobre todo con el chico Osborn, al que nunca abandonaría.

- Feliz cumpleaños, Max.-dijo Peter sonriendo y entregándole un regalo.

Estaban todos apilados encima de la mesa. Incluso Harry Osborn le había enviado algo, aunque no había podido asistir a la fiesta, Max se lo agradecía. Sabía que estaba demasiado ocupado buscándole un buen psiquiatra a su padre y una cura efectiva para su locura. Max los desenvolvería después, prefería pasar tiempo con sus amigos, disfrutar del momento. Había pasado tanto tiempo solo, anhelando compañía, que ahora que la tenía le era imposible desear nada más.

- Prefiero disfrutar el momento con vosotros.-le dijo Max.

Ver una película con ellos era lo de menos. Ni siquiera estaba atendiendo a la película, si alguien le hubiera preguntado cuál era su parte preferida, no habría sabido responder. Se pasó las dos horas observando a los demás. En cómo Peter abría los ojos, haciéndole parecer más inocente, más juvenil. Desde que Los Seis Siniestros habían descubierto que Spiderman era un niño, se habían sentido protectores con él, sobre todo Max, porque un niño no debería ir ocasionando obsesiones de la manera en la que Spiderman lo hacía. Le había pasado a él y también al Duende Verde, quien afortunadamente, no se encontraba allí. Max lo detestaba, cómo jefe dejaba mucho que desear, seguramente ahora estaría buscando una forma de derrotar a Spiderman, últimamente era de lo único de lo que hablaba en el bar. Joker y El Duende Verde habían encontrado una extraña amistad hablando sobre sus héroes, ningún villano quería acercarse a ellos y menos cuando estaban juntos. Las discusiones tendían a volverse peligrosas cuándo intentaban decidir quién era mejor: Spiderman o Batman.

También veía cómo Sandman y Rhino se apoyaban uno contra el otro, manteniendo siempre el contacto físico entre ellos. Morbius, Doctor Octopus y El lagarto, viejos conocidos, se miraban entre ellos cada vez que la película tenía algún tipo de fallo. Ese era también una de las razones por las que Max no quería ver CSI con ellos, ni ninguna película sobre científicos locos, porque ellos eran los mejores en su campo y decían todos los fallos que habían cometido los guionistas. Pero Max no los cambiaría por nada. Eddie estaba en sus pensamientos, probablemente manteniendo alguna conversación con Venom. Mysterio y El Buitre intentaban ver la película. El Cazador y el Camaleón se habían sentado juntos, algo sobre recuperar el tiempo perdido. Sentado entre El Camaleón y Max, estaba El Escorpión, su mejor amigo. ¡Por fin Max tenía un mejor amigo! Había sido él el organizador de esta extraña fiesta. Mac lo conocía como ningún otro, siempre estaba a su lado, sin importar la circunstancia, tanto en los buenos como en los malos momentos, cuando los recuerdos le llevaban en una espiral de vuelta a su depresión. Max nunca se había sentido tan conectado con alguien en toda su vida. Poco tiempo después de conocerse habían empezado a vivir juntos. Al principio como fugitivos, después para compartir los gastos del alquiler del local para sus actividades de villanos, donde también vivían. Ahora, a pesar de que ambos tenían más dinero del que podían haber soñado tener cuando eran más jóvenes y podían permitirse tener cada uno más de un apartamento, seguían viviendo y luchando juntos.

Cuando Mac lo veía, era cómo si viera dentro de su alma, pero Max ya había tenido suficientes decepciones en su vida, no quería volver a obsesionarse y decepcionarse una vez más. Quizá algún día podría decirle cuánto significaba para él, pero hoy no sería ese día.

- Gracias por organizar todo esto.-dijo Max.-Significa mucho para mí.

- Lo sé.-respondió Mac.-Te estabas volviendo deprimente de nuevo. Quería recordarte que a nosotros sí nos importas.

Sin darse cuenta, habían llamado la atención de Peter. A veces, Max buscaba a Peter para charlar o pedirle algún consejo. Era fácil hablar con él, porque nunca juzgaba tus decisiones. Peter sabía o quizás intuía la indecisión de Max. Peter era su apoyo, dándole optimismo y esperanza. Ver a Peter sonreírles, tratando de no llamar la atención de los demás para darles algo de privacidad, era a la vez vergonzoso y divertido. Max recostó su cabeza en el hombro de Mac. Mac le apretó la mano.

- Gracias, Mac.-susurró Electro, sabiendo que Escorpión lo había oído.-Por todo.

Esta era la familia de Electro y no la cambiaría por nada.