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Now and Forever

Chapter Text

Título: Now and forever

Partes: 7

Estado: Terminado

Número de palabras: 24.405-.

Autora: Taolee

Beta: Flexikuki

Pairing: Jensen/Misha, Steve/Chris

Fandom: RPS, AU

Rating: Nc-17

Warning: ninguno que deba llevar luces de neón, realmente. O eso creo ^^

La idea: La idea de escribir este fic me vino cuando vi un capítulo de una de mis series favoritas. Entonces la tuneé un poco y pensé, ¿hey, por qué no?

Dedicatoria: Este fic está dedicado a mi pedorri favorita, a collinsmepone, porque se fue de vacaciones y dije “voy a escribirle un fic cortito de un par de páginas máximo para cuando vuelva” y al final me he liado, me he liado y tomaaaaaa casi 50 páginas. Pero ella lo merece. Así que este fic es tuyo cariño. Espero que te guste. Aunque mucho me temo que vas a tener que pelearte con Flexikuki y con Marthawincest, pero tranquila que hay para todas. ¡Espero que os guste!

 

 

 

PARTE I

 

 

 

                La despedida de solteros estaba marchando bien. Sí, sí, de solteros. Esas cosas se llamaban así cuando eran dos hombres los que se casaban y eran los dos gay, obviamente.

                Steve Carlson y Christian Kane se conocían desde hacía siglos y aunque para la mayoría del mundo eran “muy buenos amigos”, sólo los más allegados sabían la verdad; que no se podían quitar las manos de encima el uno del otro.

                Todo les iba bien y no necesitaban casarse realmente, pero cuando la ley del matrimonio homosexual fue aprobada en Nueva York, la ciudad donde vivían, un gusanillo empezó a rondarles por dentro. Finalmente lo hablaron y ahí estaban; celebrando la despedida de solteros de los dos junto a sus mejores amigos.

 

                El local era un pub donde solían quedar una vez al mes para verse y charlar de sus cosas. Cuando se llegaba a una edad, el trabajo, la familia y las responsabilidades impedían quedar con los amigos todos los fines de semana como cuando tenías quince años y quedar con los colegas era algo fundamental un sábado por la tarde. Ahora la cosa había cambiado y las obligaciones diarias primaban por encima de ese lazo tan íntimo que unía a ese grupo.

                Al menos así lo veía Jensen. A sus treinta y tres años y aún soltero y sin compromiso, esa quedada una vez al mes era una obligación para escapar de su rutina diaria profesional. Su profesión era lo único que lo mantenía ocupado día a día. Un trabajo que odiaba, pero no tenía otra cosa. Si no fuera por sus amigos y por esos ratos que echaban, se habría vuelto loco hacía siglos ya.

                Esa noche era especial. Celebraban la despedida de soltero de ambos, y aunque el show del boy aún no había empezado, pronto comenzaría el despelote.

                Jensen era uno de los padrinos y se había encargado de prepararlo todo. Ahora estaban ahí, con más de una copa en la sangre y esperando la actuación estelar del musculito de turno.

                - Jensen, tío, quiero darte las gracias por la fiesta. ¡Es la bomba! –Steve se dejó de caer a su lado en el sofá y lo abrazó-. Te quiero, tío.

                Jensen se rió. Se lo estaba pasando bien, pero veía al resto y se agobiaba un poco. Casi todos eran pareja. Incluso las mujeres de algunos de los invitados habían venido también. Total, a todos los presentes les gustaban los hombres. Y el que fuera hetero, iba a tener que conformarse con su mujer cuando llegaran a casa.

                - Hemos bebido mucho, Steeeeve –Jensen también había bebido lo suyo y no se quedaba atrás. Se había tirado en el sofá incapaz de estar un rato más de pie-. Tengo que parar.

                - ¡Nunca se para! –Steve se levantó y tiró de su brazo-. Ven, acompáñame al baño.

                - No somos dos mujeres, joder –se quejaba mientras se dejaba arrastrar.

                Steve los metió a ambos en el baño y cerró la puerta. Le gustaba ese lugar en particular porque era amplio y siempre estaba limpio. Ah sí, y porque fue ahí la primera vez donde se dio el lote con Chris.

                - Este baño es mágico, Jen.

                Jensen levantó las cejas. Su amigo estaba peor de lo que pensaba.

                - Pero ¿qué dices?

                - Verás –Steve se dejó de caer sobre el lavabo y se resbaló hacia un lado. Suerte que había una pared y eso detuvo la caída-. Aquí fue donde Chris y yo nos lo montamos la primera vez.

                - Lo sé –Jensen asintió-. Yo estaba fuera aguantándoos los abrigos –recordó aquella noche como si hubiera sido ayer.

                - Todo lo que comienza aquí, es especial –Steve movió las cejas como si fuera un dibujo animado y luego se puso bien el pelo-. A ver, busca a alguien y tráetelo. Te digo yo que eso terminará bien.

                - Steve, déjate de chorradas. Todos nuestros amigos tienen pareja. Y no hay nadie más en el local. Aunque… -levantó el dedo y se puso a hacer garabatos sobre la pared-. Puedo dibujarlo si quieres.

                - Bah, qué soso eres –hizo un gesto con la mano como intentando apartarle.

                - ¡Que no, que no! Mira –Jensen siguió dibujando con el dedo sobre la pared-. Mira, voy a dibujar a mi hombre perfecto. Tiene una polla enorme, y unas manos grandes con dedos elegantes y…

                Su amigo lo interrumpió.

                - Nononono. Para pescar, hay que poner algo en el anzuelo –sacó el móvil y lo apuntó con la cámara.

                Jensen se levantó de un salto.

                - ¡Hey, un momento! ¿Qué cojones haces? ¡Ni se te ocurra hacerme una foto!

                - Tío, tienes unas pecas adorables. Hazte una foto y mándala por ahí.

                - ¿A dónde? ¿A “Next”? –Jensen resopló y volvió a sentarse-. Eso es super triste.  No voy a sonreír a la cámara y poner un mensaje de texto que diga “abrázame y quiéreme, soy achuchable”. Eso es patético, tío.

                Steve levantó una ceja y lo miró fijamente.

                - Tienes razón, eres patético a la par que antiguo. Las cosas ya no se hacen así –levantó la mirada errático y lo miró-. Hazte una foto de la polla.

                - ¿¡QUÉ!?

                - Sí joder. Hazte una foto de la polla y la mandas a un número al azar. Pon, no sé… que si le gusta, que te manden una foto de la suya o algo.

                - Tú estás loco, tío. ¡Qué vergüenza! Para que mañana mi foto esté como avatar en todas las redes sociales. Olvídalo.

                - Nadie sabrá que es tu polla.

                - ¡Yo lo sabré!

                - Eres un aburrido –Steve se guardó su teléfono móvil en el bolsillo-. Te has quedado atrasado, Jensen. Deberías ir al grupo de la iglesia el domingo por la mañana, a ver si conoces a alguien a quien cortejar y con el que puedas reunirte los sábados por la tarde para hacer croché.

                Jensen le rió sin gracia la broma a su amigo. ¿Era verdad eso? ¿Era un aburrido? ¿Se había quedado obsoleto? Quizás fuera el alcohol, o quizás fuera la palabra “cortejar”, pero le cambió automáticamente el chip.

                - Está bien. Me haré la foto. Pero como le digas a alguien que esas son mis pelotas, te cortaré las tuyas y me haré un llavero para el coche con ellas.

                Steve sonrió cuando vio a su amigo sacarse su iphone del bolsillo y bajarse los pantalones.

                - Espera, espera ¿te vas a hacer la foto desde arriba?

                Jensen lo miró. Aún no había llegado a bajarse los calzoncillos si quiera, pero sí, esa era su intención.

                - Sí, ¿por?

                - Uff tío, no sabes nada de la vida –Steve le arrebató el teléfono de las manos-. Si te haces una foto de la polla desde arriba, parece más pequeña. ¿No lo sabías?

                Jensen arrugó la cara.

                - ¿Tú como diablos sabes eso?

                - ¿Nunca te has hecho fotos desnudo?

                Jensen se obligó a recordar que jamás volviera a encerrarse en un baño con Steve borracho. Nunca.

                - ¡Claro que no!

                Steve sonrió encantadoramente. Sólo le faltó palmear en la cabeza a Jensen, darle un caramelito y llamarle “cosita”.

                - Bueno, pues ha llegado el momento –activó el móvil y lo enfocó-. Ya que te has decidido por una vez en la vida, al menos déjala en buen lugar, ¿no?

                Jensen lo miró sin saber qué hacer.

                - ¿Qué hago ahora?

                - ¡Joder tío! Bájate los pantalones y tócatela o algo.

                - No pienso cascármela delante de ti –se quejó.

                - En el viaje de fin de curso de secundaría no opinabas lo mismo –Steve no tuvo necesidad de recordarle nada más porque Jensen se acordaba de aquello perfectamente aunque hubieran pasado ya la pila de años.

                - Tío, fueron muchas noches durmiendo juntos y aquella edad era muy mala.

                - Ya, claro –Steve movió la mano restándole importancia-, pero la polla es la misma, imagino. Así que dale. Tócatela o algo o dejamos esto porque no pienso hacerle una foto a un trozo de carne muerta.

                Jensen se bajó los calzoncillos indignado por las palabras “trozo de carne muerta”, así que se llevó la mano a la entrepierna. Steve comenzó a grabar y la luz del móvil comenzó a grabar. Un momento, ¿No iba a ser una foto?

                Decidido a no ser un carca, Jensen comenzó a acariciarse la polla cerrando la mano alrededor de ella. A pesar del alcohol, sólo le bastaron dos toques para que el pequeño general doblara su tamaño. Steve dejó  de grabar y sonrió.

                - Genial, tío. Ahora un mensajito. Veamos… -se quedó pensando unos segundos-. ¡Lo tengo!

                Jensen lo vio teclear rápido mientras se ponía la ropa bien.

                - ¿Qué has puesto?

                - “Si te gusta lo que ves, enséñame la tuya y hablamos”

                - ¡Tío!

                - ¿Qué? ¿Quieres poner tu número de cuenta para que te hagan donativos o qué? –Steve se dio la vuelta cuando vio a Jensen abalanzarse sobre él para quitarle el móvil. Tecleó un número de teléfono al azar y lo mandó-. ¡Já! ¡Mandado!

                Jensen recuperó su teléfono y vio cómo, efectivamente, se acababa de mandar el mensaje con el video.

                - Con la suerte que tengo, seguramente el teléfono que has tecleado sea de una monja o de un adorador del diablo o alguna cosa así.

                Steve se rió. Le pasó el brazo por los hombros y abrió la puerta del baño para salir.

                - Vamos a por otra copa porque se me está pasando los efectos del alcohol y creo que aún no estoy preparado para recordar que he visto cómo te la machacabas.

 

 

 

**

 

                El boy era carne de primera y el tanga que llevaba puesto no dejaba nada a la imaginación. Se movía al compás de la música y se restregaba contra todos los que estaban en las primeras filas.

                Jensen se había mantenido un poco alejado del resto. No porque no le gustase sino porque se le había ido pasando los efectos del alcohol y no quería seguir bebiendo porque sino al día siguiente iba a tener una resaca monumental. Se pidió una coca cola y se sentó en la barra para ver el show desde una cierta distancia. El humo del tabaco le había irritado los ojos y desde allí el aire no era tan cargado.

                De pronto el móvil le vibró en el bolsillo.

                Al principio no le hizo caso. Posiblemente se tratase de alguna publicidad de su compañía o el saldo que le quedaba disponible porque, ¿quién iba a mandarle un mensaje a las dos de la mañana si casi todos sus colegas estaban ahí esa noche?

                Entonces reaccionó y se acordó del video mensaje que había mandado hacía apenas una hora. Sacó el móvil con prisas del bolsillo y lo desbloqueó.

                Efectivamente. Ese número de teléfono que no conocía de nada y al que Steve le había mandado el video, ahora le respondía. Jensen tragó saliva y abrió el mensaje. Era un video también. Accionó para verlo y ya no pudo apartar la vista de la pantalla.

                La duración apenas era de quince segundos. En él se veía a un tío tumbado en la cama. Bueno, no estaba tumbado, porque por la postura y el enfoque del teléfono, estaba claro que estaba apoyado en el cabecero de la cama. Solamente llevaba puestos unos calzoncillos que parecían ser naranjas y ajustados. Con la mano con la que no sostenía el móvil se acarició el estómago y luego fue bajando hasta llegar a las caderas. Allí tiró del elástico de los calzoncillos hasta dejarlos a medio muslo. Una erección bastante evidente apareció en escena. Luego, esa misma mano, comenzó a masturbarse y finalmente el video terminó.

                Jensen lo puso de nuevo. Y cuando acabó lo puso otra vez. No podía dejar de mirar esas manos grandes y elegantes de dedos largos y bonitos. Tal y como había bromeado con Steve en el baño haciendo que dibujaba a su hombre perfecto en la pared. Joder…

                Las caderas tampoco estaban mal, marcadas y de aparente piel suave. La polla, grande y sonrosada, con una ligera humedad en la punta.

                Cuando vio el video por cuarta vez, se dio cuenta que había texto en el mensaje, no sólo el video. Jensen lo leyó ávido.

                ”Si quieres terminar, hazme una video-llamada”

                Toda la sangre del cuerpo de Jensen fue inmediatamente a parar a su entrepierna. Dios, sí. Sí. Quería terminar. Quería terminar viéndole cómo se corría y quería correrse él.

                Agarró el móvil y caminó con paso rápido al baño, rezando para que estuviera libre.

                Tuvo suerte y entró. Cerró el pestillo y se miró en el espejo. ¿Estaba seguro de lo que iba a hacer? ¿Y si le grababan y su video estaba al día siguiente en youtube? ¡A la mierda con todo! Quería correrse y quería hacer eso.

                Se quitó un anillo que llevaba muy característico en él y se remangó las mangas de la camisa. Hacía tiempo que había dejado la chaqueta olvidada por ahí. Pantalón negro, cinturón negro y camisa gris. Ninguna de su ropa le delataba, así que sin pensarlo más, llamó a ese desconocido ofreciéndole una video-llamada.

                Había dejado apoyado el móvil sobre el lavabo del baño con la finalidad de que sólo se le vieran las caderas. A la cuarta llamada, la otra persona al otro lado de la línea respondió y accionó él también la video-llamada. La imagen era igual que el video, salvo que ahora era en tiempo real. Jensen no supo muy bien qué hacer ni qué decir, pero a la cuenta el otro tenía las ideas mucho más claras que él, porque se quitó enseguida los calzoncillos y comenzó a masturbarse. Jensen no perdió el tiempo; se acercó más al borde del lavabo y se abrió el pantalón hasta dejarlo caer por los muslos junto con la ropa interior. Ya tenía la polla erecta y húmeda. Mierda, iba a tardar alarmantemente poco. Y eso sin contar los movimientos del otro.

                Lo veía moverse sobre la cama, elevando las caderas al compás de la mano y el ritmo lo volvió loco. Involuntariamente aceleró la mano y siguió el movimiento de él. Al otro lado de la puerta se oía “Cherry Pie” de Warrant y Jensen no conocía canción más certera que esa en ese momento aunque hablara sobre una tía. Le daba igual, ese tío, esa polla, era como un trozo de tarta por la que habría matado por dar un mordisco.

                Joder, cómo deseaba estar en esa cama. No sabía quién era, ni cómo era, pero ese cuerpo que veía desde la mitad el estómago hacia abajo más esa mano no parecían estar nada mal. Ni esa polla tampoco. La miraba casi relamiéndose, jadeando con los labios entreabiertos. Su propia erección dio un bote y goteó sobre el lavabo.

                El otro debía de estar atento a la pantalla porque acto seguido su cuerpo reaccionó. Jensen lo vio vibrar y acelerar la mano hasta que dobló las piernas afirmando los pies sobre la cama para elevar las caderas. Tras varias sacudidas y un tirón largo de la mano, se corrió sobre su propio abdomen y el estómago. Jensen vio acercarse varios salpicones blancos cerca de la cámara, pero él no podía apartar la mirada del cuerpo de ese tío, cómo se movía y respiraba marcándosele un poco más los huesos de las caderas mientras eyaculaba.

                No pudo soportar por más tiempo semejante visión y tras guiar la mano hacia abajo para no apuntar hacia el móvil, Jensen se corrió sobre la mano mientras el resto caía sobre el mármol blanco cerca del desagüe.

 

                Cuando todo pasó, Jensen miró la pantalla para ver que el otro se había quedado quieto pero seguía acariciándose, ésta vez más tranquilamente, seguramente mientras observaba cómo se corría. Al terminar y al ir a abrir el grifo para limpiarse, le dio con la mano al móvil y lo meneó, haciendo que se tambaleara peligrosamente hacia el suelo. Lo cogió al vuelo y apretó sin querer los botones, cortando la llamada. Por un momento se quedó mirando el aparato y dudando si llamarle otra vez. ¿Para qué iba a llamarle? ¿Para darle las gracias? ¿Para colgarle luego?

                Unos vítores llegaron desde fuera y eso le recordó que llevaba mucho tiempo allí dentro y que pronto alguien podría darse cuenta de que no estaba. Se limpió, se puso la ropa en su sitio y salió de allí. Cuando llegó a la sala, se encontró con el boy totalmente desnudo y a Steve con el tanga de ese maromo en la boca. Iba a necesitar más alcohol para asimilar eso más lo que acababa de vivir en el baño. Se pidió algo fuerte en la barra y se acercó para disfrutar del final del show. Al fin y al cabo el boy  no estaba nada mal…

 

 

 

**