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Lick it up

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Título: lick it up. Lámelo.

Autora: Taolee

Beta: Flexikuki

Pairing: Misha/Jared

Fandom: RPS. AU

Rating: NC-17

Warning: sexo algo duro, juguetes sexuales, palabras mal sonantes, cockzilla es un warning en sí y situaciones que quizás no os gusten. Lo dicho, id atentos por si algo no so mola, os lo saltáis y listo.

Disclaimer: Ellos no son míos. No cobro nada. Lo mismo debería ^^

Dedicado a: Nipopanda, porque me hace tan feliz que tenía que dedicarle lo más guarro que he escrito hasta el momento XD

Agradecimientos: para Luanda, porque si hay alguien en este mundo que sepa de letras pornosas y grupos guarrotes, sin duda es ella!!!!

 

 

 

 

PARTE 1

 

 

                Misha se metió en la ducha cuando vio que el tiempo se le echaba encima. Se había pasado semanas armándose de valor para llamar a ese número de teléfono. Finalmente lo había conseguido. Siempre había querido experimentar algo más, probar algo distinto en el sexo, pero  nunca encontraba a la persona indicada. Un tiempo atrás vio en un reportaje en la televisión una agencia que ofrecía la clase de servicios que él estaba buscando. Legal, serios, profesionales y totalmente discretos. Justo lo que un abogado como él necesitaba.

                Su vida estaba llena de deseos insatisfechos, y no es que quisiera que lo azotaran o le clavaran agujas en los genitales ni le prendieran fuego mientras follaba. No. Simplemente buscaba a alguien que lo dominase un rato. Al ser abogado y al tener ese temperamento tan fuerte, siempre mandaba él sin poder evitarlo. Y lo había intentado. Muchas veces, además. Pero nada. Siempre acababa dominando él, y ya estaba harto de eso.

                Cuando llamó, una chica muy amable le hizo una serie de preguntas para concretar qué tipo de servicios estaba buscando. Misha fue muy claro; quería a alguien que lo dominara y no se dejara convencer tan fácilmente. Un hombre, por supuesto. Pagaría lo que hiciera falta.

                Para la chica fue tan sencillo como  respirar. Le indicó una hora y listos. Pagó por adelantado y sólo tenía que atender al tío que fuera. Bien. Nada de dinero de por medio ni malos entendidos. Él otro llegaba, se lo follaba y luego se iba. Era fácil.

 

                Era jueves, casi las diez de la noche. La ciudad ya estaba a oscuras y en su bloque de apartamentos reinaba la paz. Misha se pasó una toalla por el pelo después de haberse puesto la ropa aún estando húmedo. Y menos mal que lo había hecho porque el timbre de la puerta sonó. Respiró hondo y caminó descalzo por el parqué hacia la entrada. Allí volvió a respirar hondo y abrió.

                Lo primero que apareció frente a él fue un pecho enorme. Tuvo que levantar la cabeza para mirar a ese tío a la cara. Y mereció la pena, porque dos pares de hoyuelos lo saludaron.

                - ¿Misha? –la voz del gigante era grave y con acento sureño.

                Misha asintió, pero no dijo nada.

                - Soy Jared –le adelantó la mano para que se la estrechara y pasó sin esperar a que el otro le invitara. Y menos mal porque se podían haber quedado ahí toda la noche.

                Finalmente Misha reaccionó. Era ese tío, no podía ser otro. Con ese cuerpo y esa cara, ese hombre no podía dedicarse a nada más. ¡Hubiera sido una pérdida para la humanidad!

                Intentando no ser muy descarado, Misha lo miró de arriba abajo. Jared iba vestido de forma muy normal, con unos vaqueros azules algo ajustados y una camiseta gris de algodón con cuello en uve.  Llevaba una bolsa de deporte en la mano y nada más. Parecía que acabara de salir del gimnasio. A Misha eso le gustó, porque no aparentaba nada ser un puto. Bien, un gran punto a su favor.

                - Erm… ¿te apetece tomar algo? ¿Una cerveza, un whisky?

                Jared se volvió y lo miró. Tiró la mochila a un lado y se acercó a él peligrosamente. El beso que le dio fue brusco y peligroso. Misha no se lo esperó y trastabilló hacia atrás un par de pasos, pero Jared lo cogió y lo atrajo hacia él. Cuando dejó de besarle, lo miró fijamente a los ojos. Los hoyuelos habían desaparecido y estaba mucho más serio que antes.

                - No. Quiero follarte y lo voy a hacer ahora.

                Misha no respondió nada. Se dejó arrastrar hacia el sofá mientras Jared le arrancaba literalmente la ropa del cuerpo. Cuando cayó sobre los cojines, estaba completamente desnudo y empalmado. Jared se arrodilló entre sus piernas y lo abarcó entero en la boca sin ningún tipo de preámbulos. El calor y la humedad de esa lengua lo envolvieron y sólo atinó a agarrarse al cojín más cercano.

                Jared le estaba proporcionando la mejor mamada de su vida, ejerciendo la presión y la velocidad justa, pero Misha necesitaba más. Su cuerpo le instaba a moverse, a hacer algo él, a llevar el control, como siempre. Y sin poder evitarlo, apartó a Jared de un empujón y se puso de pié.

                - ¿Qué haces? –Jared no parecía molesto, pero tampoco parecía demasiado contento con la reacción del otro.

                - Desnúdate.

                Jared levantó una ceja.

                - Aquí mando yo –llegó hasta él y lo cogió del cuello-, y si piensas por un momento que voy a obedecer tus órdenes, estás muy equivocado.

                Misha lo miró con el ceño fruncido, pero no dijo nada. Lo vio coger la mochila y volverse de nuevo hacia él.

                - Tu habitación –no fue una pregunta, ni una sugerencia. Era una orden. Clara, sencilla y directa. Jared había ido allí con un propósito y eso iba a hacer-. Ya.

                Misha caminó delante de él totalmente desnudo pero sin mostrar vergüenza. Cuando llegó a la segunda puerta a la izquierda, la abrió y se volvió para ver cómo Jared entraba tras él, dejaba la mochila a un lado de la cama y comenzaba a quitarse la ropa.

                - Estás haciendo lo que yo quería –Misha levantó una ceja mientras le preguntaba.

                Jared se tomó su tiempo en responder. Tiró la ropa a un lado y se quedó desnudo en cuestión de segundos. Con calma se acercó a Misha y lo miró a escasos centímetros. Tuvo que agachar la cabeza para mirarle a los ojos. No es que Misha fuera bajito, es que él medía casi dos metros.

                - No te confundas, Misha. Me desnudo porque tengo calor, no porque me lo hayas dicho –lo empujó poniéndole una mano contra el pecho y tirándole sobre la cama-. Y recuerda que no acepto órdenes de nadie.

                Misha fue a replicarle, pero entonces Jared cayó sobre él. Fue como una tonelada de piel y huesos aplastante y firme. Se instaló entre sus piernas y lo inmovilizó totalmente sobre la cama. Le levantó los brazos por encima de la cabeza y le sujetó las muñecas. Misha estaba totalmente a su merced y ahí empezó el juego.

                Sin mucho miramiento y sin ser para nada delicado, Jared se impulsó con las caderas y arremetió contra él sin intentar entrar si quiera. Quería hacerle sentir lo grande y empalmado que estaba, y Misha fue consciente de ello. Los movimientos de ese hombre lo estaban volviendo loco y jamás en su vida había deseado tanto que lo follaran. Ni siquiera le importaba no estar preparado. Quería sentirle dentro y lo quería ya.

                - Fóllame, Jared.

                Una risa grave nació de la garganta de Jared. Dejó de morderle el cuello y levantó la cabeza para mirarle.

                - Te he dicho que aquí mando yo.

                - Fóllame –Misha estaba empezando a ponerse nervioso.

                Jared sonrió. Se incorporó de estar tumbado sobre su cuerpo y gateó a su lado. Cuando llegó a la altura de los hombros, y sin previo aviso, se sentó a horcajadas sobre su pecho pasando las rodillas por debajo de sus axilas. Acto seguido se echó hacia delante y obligó a que Misha se la chupara. Si era la mejor manera que Jared conocía para callar a la gente, Misha debía de admitir que daba resultado.

 

 

 

                Abarcarle entero en la boca era imposible. O al menos eso pensó Misha al principio, cuando pensó que no podía tragar más y aún quedaba media polla fuera. Entonces se limitó a saborearle el glande, a lamerle la sensible hendidura y juguetear con la punta de la lengua un buen rato.

                Jared gimió, pero fue sólo un par de segundos, como si hubiera bajado la guardia. Inmediatamente se recompuso y se alzó sobre sus rodillas para echarse más hacia delante. Le puso una mano en la frente y le obligó a echar la cabeza hacia atrás todo lo que éste pudo. Por instinto, Misha abrió la boca. Tampoco le quedaba mucha opción.

                Cuando Jared se abrió paso entre sus labios, Misha tuvo que abrir algo más la boca para darle cabida. Pensó que de igual modo la enorme polla de ese hombre no le entraría entera, pero se sorprendió. Debía de ser por tener el cuello totalmente estirado y echado hacia atrás. Posiblemente si Jared le soltara ahora la cabeza, ésta se echaría instintivamente hacia delante y se ahogaría. Por suerte Jared no lo hizo. Con su mano fuerte y grande aún aguantándole, se hizo paso poco a poco por su boca y por su garganta. Cuando comprobó que todo estaba bien, aumentó un poco el ritmo, saliendo y entrando de su boca con embestidas largas y certeras.

                Los gruñidos que Jared había comenzado a soltar taladraron el cerebro de Misha. Jamás había estado tan cachondo ni había hecho una cosa como esa.

                Jared se levantó y se estiró para coger algo que había en el suelo. Por el sonido de la cremallera, posiblemente se trataba de algo que había dentro de la mochila. Misha no llegó a verlo porque cuando Jared se incorporó, se volvió  hacia él y le dio la vuelta para dejarle boca abajo sobre el colchón. Acto seguido le unió las manos a la espalda y se las ató. Misha intentó soltarse, pero no pudo. Jared sonrió. Se colocó entre sus piernas y tirando de él, lo obligó a quedarse sobre las rodillas con el trasero levantado.

                Misha tuvo que volver la cabeza hacia un lado para no ahogarse. Al tener las manos a la espalda no podía incorporarse y la parte superior del pecho y sus hombros estaban soportando todo el peso de esa postura. Jared lo sabía pero le dio igual. Ante él tenía uno de los traseros más bonitos que había visto en toda su carrera profesional. Y había visto bastantes.

                El trasero de Misha era blanco, suave al tacto y parecía no haber ni un solo vello a la vista, ni siquiera rubio. Se notaba que hacía deporte de resistencia, como atletismo o ciclismo. No tenía unos músculos demasiado desarrollados, pero era fibroso y ágil. Todo un lujo para sus ojos.

                - Fóllame, Jared. Hazlo ya.

                Jared lo ignoró. Ahora entendía por qué le habían llamado a él; ese tío parecía llevar el control de todo y alguien tenía que enseñarle a dejarse llevar de vez en cuando y a cumplir órdenes.

                Siguió recorriéndole con la lengua en distintas direcciones. Le gustaba sentir el cuerpo de Misha vibrar, agitarse tembloroso buscando más. Se alejó sólo lo suficiente de él para estirar el brazo y alcanzar su mochila. Deslizó la mano dentro y sacó una bolsa de cuero negro. La abrió un sacó un butt plugin negro y un bote de lubricante. Jared siempre llevaba su propio material. No se fiaba de los clientes. Él era muy meticuloso y lavaba y esterilizaba todo muy bien.

                Abrió el lubricante y se untó un buen chorro en la mano. Tiró el frasco a un lado entre las sábanas y se frotó las manos. Luego cogió el plugin y lo embadurnó entero.

                Misha volvió la cabeza para ver qué hacía, pero justo en ese momento Jared se movió de nuevo y se colocó entre sus piernas con lo que le fue imposible saber qué había hecho. Lo siguiente que sintió fue cómo Jared le masajeaba la entrada y cómo, poco a poco, su cuerpo se iba dilatando cada vez más.

                Jared fue gentil. Comenzó a introducirle la punta de su juguete. El plugin, que tenía forma de peonza, y junto al lubricante, se deslizaba por el trasero de Misha demasiado bien. Tuvo que tener cuidado para refrenarse y no introducírselo de golpe. La idea era tentadora, pero no estaba allí tampoco para eso. Con cuidado, lo fue adentrando poco a poco, notando cómo el cuerpo de Misha se iba ajustando de manera natural.

                Ese trasto estaba diseñado para ir ensanchándole cada vez más, por lo que llegó un momento en que, o hacía un poco de presión, o se tirarían ahí toda la noche. Misha ronroneaba y jadeaba conforme sentía cómo adentraba dentro de él. Jared se lamió los labios y aprovechando que su cliente parecía estar sumido en una espiral de placer, arremetió con un golpe certero y terminó colándose dentro hasta la empuñadura. Misha gruñó y tensó todo el cuerpo. Las manos, las cuales seguían atadas a la espalda, se movieron en un acto reflejo involuntario, estirando los dedos y luego contrayéndolos hasta acabar cerradas en un puño. A Jared le gustó esa visión.  Ese hombre tenía un culo magnífico y se moría de ganas por hundirse en él, pero antes de eso tenía cosas que hacer.

                Aprovechando la anilla de extracción, la cogió y le dio vueltas para que el plugin girara dentro de él. Lo hizo un par de veces y luego tironeó suavemente como si intentara extraerlo pero sin llegar a hacerlo realmente. Misha volvió a gemir sintiendo cómo Jared jugaba con él. Esa agonía era demasiado placentera y ser sometido de esa manera era mucho más de lo que había esperado en un principio. El otro jugó con él, moviendo el juguete en su interior y testándole para ver cuál era su resistencia.

                Cuando pensó que Jared finalmente se apiadaría de él, Misha se sorprendió cuando Jared se levantó de la cama y lo arrastró con él. Pensó que iba a soltarle, pero no lo hizo. Lo puso de pie frente a él y lo besó. Le lamió los labios y se coló en su boca. Lo saboreó y le mordió la lengua. Fue un avasallamiento en toda regla. Ese gigante había comenzado a sudar y todo su cuerpo irradiaba sensualidad por todas partes.

                Dejó de besarle, agachó la cabeza y lo miró. Los ojos grandes y azules de Misha lo miraron y siguieron el recorrido de una de sus manos. Jared llegó hasta ambas erecciones. Las sostuvo dentro de la palma y comenzó a masajearlas a la par, haciendo que se frotaran entre sí.

                - Jared… -el jadeo de Misha fue bajo y apenas audible, y como ya sabía, Jared no le hizo ni caso.

                 De hecho, el otro dejó de masajearle, le rodeó las caderas con ambas manos y le apresó las nalgas algo más fuerte de lo normal. Adelantó una mano y agarró la anilla del plugin y lo movió, haciendo que Misha contrajera el ceño en una mezcla de dolor y placer. Jared hizo una mueca complacido.  Subió ambas manos por la espalda hasta colocarlas una encima de cada hombro y lo obligó a agacharse hasta estuvo de rodillas.

                - Chúpala.

                Misha no lo dudó. De todas formas Jared tampoco le dejó que se lo pensara demasiado porque lo agarró por el cabello despeinándole más y lo acercó mucho a su erección.

                El sabor de la polla de Jared era dulce y salado. Debido quizás al gel que había usado y alguna crema que usara para el cuerpo. No lo sabía bien, pero Misha encontraba ese sabor fascinante. En esa posición pudo lamerle y saborearle mejor que antes. Incluso pudo rodear la erección y besarle los testículos haciendo algo de ventosa con ellos.

                Jared gruñó, pero solo unos segundos porque enseguida bajó la mano hacia su propia polla, la agarró y propinó varios golpes con ella en el labio inferior de Misha. Acto seguido lo agarró por la cabeza echándosela hacia atrás y acometió entre sus labios hasta deslizarse completamente a lo largo de su boca y la garganta. Misha sólo atinó a amoldar la garganta y tragarle. El sonido gutural que hizo sin querer volvió loco a Jared, que gruñó y embistió más contra esos labios.

                - Joder, me pones a mil, Misha –arremetió contra él otra vez más antes de salir y tirar de él para ponerle en pie-. Eres una puta.

                Misha sonrió, pero a duras penas, porque de nuevo se vio arrastrado por el otro. Ésta vez recorrieron todo el pasillo de vuelta al salón donde Jared lo obligó a dejar de caer el pecho sobre la mesa y a separar bien las piernas. Una nalgada sonó por toda la habitación y Misha se contrajo. Fue más el sonido que otra cosa, pero lo puso a cien. Tenía que follarle ya o sería él el que se volvería loco.

                - Jared…

                - Shhhhh –no le dejó terminar. Se dejó de caer sobre él teniendo cuidado de no aplastarle ni de hacerle daño en los brazos que aún tenía tras la espalda-. Quieres que te folle, ¿es eso?

                Misha asintió y Jared sonrió complacido.

                - Pero tienes el plugin, Misha. ¿Lo notas? –lo movió con una mano para torturarle un poco más-. ¿Te gusta?

                De nuevo Misha volvió a asentir. Jared volvió a palmearle y se alejó de él por unos segundos. Apenas tardó nada y cuando estuvo de nuevo tras él, volvió a coger la anilla del plugin y lo agitó, haciendo jadear más a Misha que murmuró algo entre dientes.

                - ¿Qué dices? –Jared lo había oído perfectamente, pero quería oírselo otra vez.

                - Fóllame –repitió.

                - Hmmmm, pero antes tenemos que hacer algo con eso que tienes metido en el culo, ¿no crees? Sácatelo.

                Misha estiró las manos  ya que las tenía tan cerca, pero Jared lo detuvo.

                - Con las manos no.

                Misha frunció el ceño y dejó de caer la frente sobre la mesa.

                - No te entiendo –suspiró. Estaba tan cachondo y necesitaba tanto que Jared lo follara, que Misha no podía pensar en nada más. Jamás le había dolido tanto la polla por correrse ni había sentido esa sensación dentro de él. Quizás porque siempre había mandado él y había tenido lo que había querido.

                - Yo te lo explico –Jared se acercó a su oreja y le jadeó al oído-. Sólo tienes que empujar un poquitín, y listo.

                Así explicado parecía lo más sencillo del mundo, pero Misha dudaba poder hacerlo. No porque no fuera capaz, sino porque a ese ritmo se correría en el intento.

                - Te estoy esperando, Misha –Jared lo jaleó cuando vio que, tras pasados unos segundos, Misha seguía igual-. Si piensas que voy a apiadarme de ti y a ayudar o follarte por compasión, estás totalmente equivocado.

                Seguramente fuera verdad. Misha tomó aire y jadeó un par de veces antes de contraer todos los músculos de su cuerpo. Jared se lamió el labio inferior. Mientras lo miraba, se colocaba un condón y tiraba el envoltorio a un lado. Cuando vio el plugin moverse, posó un dedo sobre la anilla e hizo algo de presión para que el objeto dejara de deslizarse hacia fuera. Era un acto un tanto cruel, pero le excitaba tanto la escena, que se negaba a que acabara en tan pocos segundos.

                - Eso es, Misha –presionó un poco más fuerte cuando el plugin había salido un poco más. Ver expandirse ese trasero tan perfecto le nubló la vista-. Ya no queda nada.

                Y hubiera quedado muchísimo menos si ese hijo de puta hubiera apartado la mano. Posiblemente el plugin ya hubiera estado totalmente fuera y no apenas asomándose como estaba ahora.

                - Jar…ed –Misha apenas tuvo fuerzas para decir su nombre completo.

                Jared finalmente se apiadó de él. Cogió la anilla del plugin con una mano y con la otra le sostuvo de una nalga. Al tocar su piel, descubrió que el cuerpo de Misha estaba sudando y temblaba por el esfuerzo y la excitación. Tiró de la anilla y el plugin se hizo paso abriéndole mientras salía. Misha gruñó sintiendo milímetro a milímetro cómo esa cosa salía de él. Cuando estuvo fuera, Jared lo desechó a un lado, lo cogió por las caderas y se enterró en él de una embestida furiosa y violenta.

                Misha lloriqueó, a medias saciado y a medias más necesitado que antes. La polla de ese tío había comenzado a moverse dentro y fuera de él y lo llenaba sin apenas tener que hacer ningún esfuerzo. La próstata le mandaba señales furiosas al cerebro. Su cuerpo le gritaba que tenía que correrse ya o explotaría.

                Jared debió de leer las señales de su cuerpo porque le desató las manos. Salió de él y le dio la vuelta hasta tumbarle de nuevo sobre la mesa, ésta vez boca arriba. Le levantó las piernas y se las separó hasta colocarse entremedio otra vez para penetrarle sin preámbulos. Comenzó a moverse despiadadamente mientras le sostenía los muslos alrededor de su cintura. Misha intentó levantar un brazo para tocarse, pero los tenía entumecidos. Iba a necesitar algo más de tiempo hasta que la sangre volviera a circular por ellos otra vez. El problema era que él tenía tiempo, pero su polla no.

                De nuevo Jared supo qué pasaba. Le agarró la erección y sin perder el ritmo siguió follándole mientras lo masturbaba a la par. Misha no necesitó nada más. En cuestión de segundos su cuerpo y su mente estallaron. Comenzó a correrse sobre la mano de Jared mientras su cuerpo convulsionaba impasible. Si hubiera tenido fuerza en los brazos se habría agarrado a la mesa, pero no fue así, por lo que su cuerpo rebotó contra el mueble una y otra vez, sacudiéndole mientras Jared se hundía en él más profundamente si eso era posible.

                Cuando terminó de correrse, dudó si alguna vez su cuerpo volvería a ser el de antes o no. Tampoco es que le importara mucho. Acababa de vivir una experiencia increíble y única, y la verdad es que le daba igual volver a andar o no.

                Con los dedos manchados de semen, Jared lo agarró de nuevo por ambos muslos mientras lo penetraba un par de veces más. Acto seguido salió de él y con prisas se quitó el condón. Se masajeó sin control repetidas veces hasta que exhaló un gruñido largo y profundo mientras se corría sobre la ingle, las caderas y el estómago de Misha.

                Se vació sobre él con varios espasmos hasta que ya no pudo más. Cuando paró, se quedó apoyado entre sus piernas mirándole a la cara. Durante unos segundos estuvieron así, ambos demasiado cansados y satisfechos como para decir nada.

                - ¿Te duele? –le preguntó preocupado-. ¿Te he hecho daño?

                En su trabajo Jared no era así, pero Misha le había caído muy bien. Demasiado. Normalmente, cuando terminaba la faena, se vestía, recogía sus ropas y se largaba. Eso si no tenía que irse a toda prisa porque llegaba otra persona, o lo echaban a patadas porque muchas veces, cuando todo acababa, algunas personas se sentían culpables de lo que habían hecho, por una razón u otra, y lo echaban de la casa a medio vestir como si así fueran a borrar lo que había sucedido. Ésta vez eso no ocurrió y fue reconfortante.

                Misha se incorporó de la mesa ayudado por el otro. Sonriendo, negó con la cabeza.

                - No, estoy bien. Aún los tengo algo entumecidos, pero está todo bien.

                Jared asintió y dio un paso hacia atrás para dejar que se bajara de la mesa. Misha lo hizo lentamente y con cuidado caminó hacia su dormitorio. Parecía que el cuerpo quería ir por un lado y su equilibrio por otro. Jared lo siguió por si acaso. Cuando entró en el dormitorio, se encontró con Misha tumbado boca arriba en la cama. No se había tomado la molestia de limpiarse y los restos de la corrida de Jared aún estaban sobre él.

                - Ven –lo llamó-. Túmbate un rato y ahora te ayudo a recoger.

         Jared levantó las cejas. Era la primera vez que alguien era tan amable y sobre todo que se ofrecieran para ayudarle a recoger sus cosas le llamó mucho la atención.              

                Estaba cansado y era bastante tarde, por lo que no le pareció una mala idea tumbarse un rato hasta que su cuerpo volviera a la normalidad. Con lo que no contó fue con que se quedara dormido. Profunda y plácidamente dormido al lado de Misha, que también cayó en los brazos de Morfeo apenas a la misma par que él.