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A Shot in the Dark

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Prologo

Cuando abrió sus ojos, sus ojos miraron un techo conocido, el del hogar de su familia. Cuando se sentó se encontró en su antigua habitación. No era la habitación que tenía en Bolson Cerrado cuando lo dejó ya siendo viejo, ni del Hobbit Frodo, -al que condeno a la maldición del anillo- le recordó su mente con saña, pero era la habitación que recordaba hacia una eternidad. Era la habitación que había cambiado por la pasión alimentada de un Bolson obstinado para dejar atrás los recuerdos dolorosos.

Era la habitación que tenía antes de partir hacia Erebor.

¿Era una broma cruel de la magia o del más allá? Se cuestionó, mirando con la boca abierta su alrededor. Cuando había cerrado la última vez sus ojos, estaba en un barco camino hacia Tierras Imperecederas. Así que esto sin duda no era lo que había estado esperando después de haberse tomado esa siesta en su camarote.

Eru no podía ser tan cruel como para arrojarlo al lugar que perdió hacía mucho tiempo ¿Verdad…?

Cuando sus ojos se posaron en el espejo de cuerpo entero, el que había sido roto por la madre de Frodo de manera accidental, hacía más de cuarenta años casi se cayó de la cama. Por lo que vio en él, no era el rostro familiar arrugado que había llegado a conocer, sino el del joven que casi había olvidado.

Temblando, salió de prisa debajo de toda la montaña de mantas y edredones que tenía y caminó inseguro hasta el espejo. Es agarró al borde del mismo, y se quedó mirando su rostro Hobbit rejuvenecido, de la piel pecosa y rizos castaños abundantes y sintió que algo en él se rompía.

—Soy joven de nuevo—, dijo en voz alta, mirando el rostro delante de él, repitiendo las palabras. —Soy joven de nuevo y estoy en mi antigua cada en Bolsón Cerrado antes de irme a Erebor.

La comprensión cayó encima de él, provocando que cayera de rodillas. Recordó una historia en ese momento que había escuchado hacía mucho tiempo, de una joven Hobbit que había visto como su amado moría en un accidente. Cuando ella se despertó al día siguiente de su funeral, se encontró reviviendo los días antes del accidente una y otra vez hasta que fue capaz de salvar a su amado de tan cruel destino.

No sabía qué clase de poderes habían provocado esto o lo que él había hecho para merecer un regalo tan raro y maravilloso. Pero lo que si supo era que habría una guerra sobre un anillo antiguo. Esta guerra traería muerte en todas las villas y cambiaría toda la Tierra Media por primera vez en siglos. De esta guerra surgirían grandes héroes y de cada gran héroe surgiría igualmente un gran villano para ir a su encuentro. Esta guerra se pelearía y se ganaría a mano de cuatro Hobbits; uno de ellos su querido Frodo. Y aunque esta guerra sería ganada por la fuerza de voluntad de su sobrino, también cambiaría para siempre a su chico en formas que él nunca hubiera deseado.

Lo que también supo era que en ese preciso momento, había un dragón dormido en una gloriosa ciudad de enanos, bajo una montaña igualmente de gloriosa. Esta ciudad fue quitada por un dragón, debido a sus tesoros y había expulsado a las grandes personas que la habían construido. También supo que en ese momento preciso un rey enano estaba haciendo todo lo posible para reclamarla. Y con la ayuda de doce enanos, un mago y un Hobbit, este rey se embarcaría en un viaje que cambiaría a todos ellos. En este viaje sabía que crearía un vínculo con cada uno de ellos y finalmente incluso llegaría a amar al obstinado rey. Pero antes de que él fuera capaz de declarar sus sentimientos, el vería a este gran rey morir en batalla poco después de haber recuperado su casa del dragón egoísta.

Y vaya si Bilbo Bolsón iba a permitir que todo esto volviera a ocurrir.

 

Continuará…

Si, si lo sé tengo muchos pendientes, pero se estrena la última parte del Hobbit y a quienes leímos el libro sabemos lo que ocurre, así que esto será como un pequeño dulce para quitarnos un poco el sabor amargo que nos dejará…

Cuento con el permiso de la autora…