Actions

Work Header

Conexo

Chapter Text

“Creo que deberías dejar de llamarme y enfocarte mejor en tus estudios, Jungkookie. A este paso terminarás reprobando y después me culparás a mí.”

Jungkook ríe cuando aquellas palabras llegan a través de la línea telefónica, la voz que le regaña posee suavidad, es tan dulce como la miel que no se las puede tomar en serio.

Ya han pasado casi dos meses desde que mantiene conversaciones con aquel operador de sexo telefónico y no precisamente para solicitar sus servicios. Desde la primera llamada, Jungkook quedó flechado con la voz de Jimin, es tan relajante que siente que cuando la escucha, drena toda su frustración sin tener que acudir al sexo como lo hacen otras personas. Además, en él también encontró a un amigo con el que comparte muchas cosas en común, alguien a quien puede hablarle sin vergüenza y con confianza gracias a la intimidad compartida, manteniendo charlas divertidas, e incluso al que le puede contar de su día a día. Es un amor inocente. En pocas palabras, Jimin es como su catalizador, aun cuando desconoce muchas cosas sobre él.

−Pero Hyung, de verdad soy malo para los estudios. Además, no me puedes pedir que deje de llamarte, estoy pagando ¿sabes? ¿Por qué no puedes comprender que me gusta mucho hablar contigo? – Jungkook frunce los labios, como un niño regañado. Un bufido se escucha del otro lado de la línea.

“Hagamos esto, Jungkook, te propongo algo. Si apruebas todas tus materias, te daré algo.”

Si Jimin quería llamar su atención e incitarlo a aprobar absolutamente todo, lo estaba logrando. − ¿Qué cosa? –

“Uhm—No lo sé, tal vez podría darte mi número personal y así ya no tendrías que pagar para llamarme, o tal vez—podríamos vernos.”

Jungkook se sienta de golpe sobre el sofá, cada sentido en alerta, cada emoción floreciendo. La sorpresa bailando en sus ojos más abiertos de lo normal. −¿E-En serio? ¿Hablas en serio, Hyung? –

“Sí. Pero nada de trampas, necesito que me pases tus notas y cuando compruebe que todo es verdad, entonces te daré elegir.”

− ¿Me lo prometes? – Jimin confirma con una risita y Jungkook tiene deseos de gritar, pero se contiene. – Muy bien Hyung, te demostraré que cuando me propongo a hacer algo bien, lo hago. – Jimin ríe, le desea suerte, se despide de él y entonces cuelga. Hay una sonrisa tan grande en el rostro de Jungkook que incluso le duelen las mejillas. Justo cuando se levanta del sofá, esta vez, sí grita, pero del susto, porque hay un Taehyung detrás de él, con los ojos achicados, juzgándole intensamente con los brazos cruzados. Debido a que la luz de la sala no estaba encendida, Jungkook creyó que la silueta del mayor era algún tipo de fantasma.

−¡Hyung! ¡Joder! ¡Me has asustado! – Se lleva una mano al pecho, intentando calmar el latir desenfrenado de su corazón, había estado tan ensimismado en la propuesta y llamada con Jimin que ni se percató cuando Taehyung había llegado al departamento.

− No es mi culpa que estés tan embobado. – Taehyung se mueve para prender las luces, sentándose en el sofá y tirando su mochila a su costado. − ¿De verdad aun le sigues llamando? ¿No crees que es una pérdida de tiempo y de dinero?  Jungkook, no sabes nada de él. –

− Sé algunas cosas. –

− ¿Y estás seguro que no te miente? –

Buen punto. Es algo que Jungkook siempre piensa, pero no lo quiere profundizar. Probablemente Jimin todo ese tiempo solo sea una farsa y aún con eso en mente, no le importa demasiado.

− Puede que sí, puede que no. – Suspira. – Pero Hyung… Me gusta mucho hablar con él. –

− Lo sé, me di cuenta. ¿Al menos sabes su verdadero nombre? –

− ¿Por qué te interesa de repente? –

− Porque creo que ya has caído demasiado hondo. Al menos quiero tener datos suficientes por si algún día mi amigo ya no llega al departamento porque fue secuestrado por un pervertido. –

Jungkook ríe y a la vez rueda los ojos por su exageración. – No digas tonterías, ya estoy lo suficientemente grande para cuidarme solo. – Y esta vez le toca a Taehyung rodar los ojos mientras niega. – Ya, ya, bien, su nombre es Park Jimin y tiene veinticuatro años. –

Taehyung frunce el ceño, parece confundido. − ¿Park Jimin? –

− Sí, también me enteré que es de Busan como yo, así que siempre es divertido hablar con él sobre cosas que hicimos de niños cuando vivíamos allá. –

Taehyung se levanta de golpe, Jungkook no entiende por qué de esa acción, pero ahora el ambiente se siente un poco pesado, lo cual le hace sentir incómodo. − ¿Hyung? ¿Pasa algo? –

− Este—Park Jimin ¿te dijo a qué universidad va? ¿Tiene un gato llamado Moon? –

− ¿No? ¿Por qué? – Sea lo que sea que Taehyung quiere decirle, no lo dice, sus labios solo se fruncen, sus cejas se arquean, incluso en una situación que Jungkook desconoce, piensa que la belleza de su amigo debería ser ilegal. Porque no importa que expresión ponga, siempre se ve bien, debe concederle eso. − ¿Hyung? ¡No me dejes con la intriga! –

− Lo siento, lo siento, no es nada, por un momento lo confundí con otra persona. – Taehyung vuelve <<o al menos se ve que lo intenta>> a su sonrisa habitual mientras recoge sus pertenencias para regresar a su habitación.

− ¡Espera! No te creo nada. – Reclama Jungkook, pero Taehyung ya está corriendo hacia su cuarto.

Jungkook fastidió a Taehyung casi toda la tarde tocando su puerta insistentemente a pesar de las amenazas que Taehyung le daba.

Al final, nunca logró que Taehyung le abriera la puerta.

***

− ¡Kim SeokJin! ¡Como pudiste! – Taehyung grita, dejándose caer con enojo contra el césped, al lado de SeokJin quien leía un libro.

− Taehyung por el amor de Dios, ya te dije que no me grites cerca del oído. – SeokJin dice en un tono tan amenazador que Taehyung piensa que, si no fuera porque están en el campus, SeokJin le hubiese aplicado una buena llave.

− ¡No me cambies de tema! ¿Por qué hiciste que Jimin y Jungkook se conocieran? –

− ¿Disculpa? ¿Cuándo hice yo eso? –

− No te hagas, esa vez, en el departamento de Namjoon, cuando jugábamos verdad y reto, jamás pensé que el chico misterioso del sexo telefónico resultaría ser Jimin ¿cómo pudiste llamar precisamente a su agencia? –

− ¿Qué? ¿Jimin trabaja en eso? – Seokjin luce en shock.

− ¿Qué...? –

− ¿¿Qué?? –

Mierda. Taehyung traga en seco, dándose cuenta del terrible error que ha cometido. Era obvio que Jin no tenía ni la más mínima idea de que Jimin trabajaba en eso. Probablemente, nadie más aparte de él, sabe que Jimin trabaja en una línea caliente y ahora ha revelado el secreto de su mejor amigo como si nada.

− A ver ¿Cómo esta eso de que Jimin trabaja en la línea caliente? – Jin ha dejado su libro a su costado, enfocando su atención en Taehyung, obviamente quería respuestas. Taehyung se presiona la sien, queriendo abofetearse a sí mismo

− Por favor, prométeme que lo mantendrás en secreto. –

− ¿Cuando he revelado algún secreto tuyo mocoso? –

− Ah—Bueno, verás, Jimin sí trabaja en una línea caliente, la paga es muy buena según sé y eso le ha estado ayudando a pagar la Universidad y el departamento donde vive. Pensé que también te lo había comentado, pero—veo que no. Creo que yo soy al único al que le reveló esto… −

− ¿Entonces…? –

− Sí, ayer que hablaba con Jungkook, me habló sobre el chico misterioso y diciéndome solo los datos básicos supuse que era Jimin porque, joder, ¿Cuántos operadores de línea caliente tienen su mismo nombre, edad y son de Busan? Fueron demasiadas coincidencias, estoy por seguro que se trata de Jimin. Realmente pensé que lo habías planeado todo. −

− Sé que soy altamente hermoso e inteligente pero no llegaría a ese nivel de maldad. –

− ….. Hyung, nada de lo que dices tiene sentido. –

− No, pero en serio, solo llamé a una agencia al azar y pedí por el operador más solicitado, ni siquiera sabía que Jimin trabajaba en esas cosas. –

− Me sorprende que no te haya contado… −

− Taehyung, por Dios, Jimin y yo nos llevamos muy bien pero no somos lo suficiente cercanos como tú y él lo son. ¿Por qué creíste que me revelaría tal cosa? –

− Pues es que desde que los presenté, se llevaron muy bien, así que solo lo supuse… −

− Solo hemos salido un par de veces a beber o bailar, es divertido bromear y pasar el rato con él, pero nunca hemos tocado temas personales. – Se encoge en hombros. – Debes tener más cuidado con las cosas que dices, sobre todo si son cosas personales que las personas te confían. Por mi parte, no te preocupes, el secreto de Jimin está muy bien guardado. – Seokjin le da una palmadita en su hombro como consuelo y Taehyung suspira pesadamente, con un asentimiento, antes de acostarse y dejar reposar su cabeza contra el regazo del mayor. Seokjin da unas cuantas caricias a su cabello, tratando de arreglar un poco el nido de pájaros que es.

− Gracias, Hyung. Aun así, no puedo creer que mi roommate y mi mejor amigo estén en—esa clase de ¿relación? – Bufa. ¿Qué era esa sensación ardiente e irritable trepando desde su estómago hasta su pecho? Incluso dejándole un sabor amargo en la boca y la garganta.

− ¿Celoso? – SeokJin sonrió ladinamente.

− ¿Celoso de quién? − ¿De Jimin o de Jungkook?

Ni él mismo lo sabía.

***

La sensación ardiente envuelve toda su mejilla, la piel se vuelve roja y duele, para colmo, Namjoon ha visto como ha sido abofeteado por la fémina que ahora le grita que se vaya al carajo mientras sale enfurecida del departamento. Namjoon parece incrédulo, impresionado mientras mira hacia la puerta de salida y a Yoongi una y otra vez, sin tener las palabras adecuadas para el momento.

Yoongi acuna su mejilla herida, no hace el intento de seguir a la mujer porque no tiene caso, ni importancia, solo ha sido el revolcón de una noche y ya, nada serio. Siempre deja en claro que solo se trata de sexo, pero parece que habla otro dialecto pues los demás no entienden, siempre piden de él algo que no puede dar y, cuando no se los da, termina de esa manera, con la marca de unos dedos impresos en su piel de porcelana.

− ¿Hyung? ¿Estás bien? – Namjoon le sigue hasta la cocina con una expresión preocupada, Yoongi solo atina a sonreír mientras saca del refrigerador una botella de agua fría, la cual se pega sobre la mejilla, la sensación húmeda contrarresta el dolor y ardor sobre su piel roja.

− Sí, no te preocupes, siento que hayas visto eso. –

− ¿Quién era ella? Nunca había visto que trajeras a personas al departamento… −

− Siempre lo hago, pero lo hago cuando no estás para no molestarte. –

− Oh… − Namjoon parece sorprendido, probablemente sin creer todavía que Yoongi sea esa clase de persona. – Bueno… ¿Y por qué te abofeteó? –

− Porque le dije que no quería nada serio con ella. –

−Creo que realmente sí le gustabas por la manera en la que actuó. –

Yoongi se encoge en hombros, sentándose en una de las sillas en frente de Namjoon, quien también ha tomado asiento.

− Se lo dejé en claro, pero creo que me malinterpretó. De todas maneras, no importa, es mejor así a que se cree falsas ilusiones. –

− Ahora entiendo porque había condones en el cajón del mueble cerca de tu cama. –

− … Namjoon ¿estás aceptando que los usaste? Entonces me mentiste cuando me dijiste que tú y SeokJin no hicieron nada en mi cama. –

− Mierda. – Namjoon se rasca la cabeza desviando la mirada avergonzado y Yoongi solo vuelve a reír, jamás se enojaría con el otro por algo así. – Aun así, me sorprende, creí que… −

− ¿Creíste qué? –

− Que te gustaba Hobi. – Namjoon no tiene tacto al decirlo y Yoongi casi siente que lo han apuñalado, traga en seco, bajando la mirada hacia la mesa. − ¿O me equivoco? –

− ¿Tanto se me nota? – Yoongi ríe amargamente, nuevamente, hay una presión en el pecho que le quiere dejar sin poder respirar.

− Sería un ciego si no me diera cuenta. – Yoongi medita si los demás piensan lo mismo, si realmente se le nota lo mucho que desde hace un par de años, se enamoró de aquel sol inalcanzable.

− Sea como sea, Hobi le pertenece a alguien más, no tengo oportunidad. – Y ahí la razón por la cual terminaba por acostarse con quien sea que le pudiera dar un buen polvo, de esa manera podía liberar su frustración, su amor no correspondido, aunque no fuera una de las mejores formas y terminara lastimando a otros y a él mismo en el proceso.

− Hyung perdona que te lo diga, pero, tienes todo el potencial para enamorar a Hobi y por fin liberarlo del imbécil que tiene por novio, ten un poco más de seguridad y— −

Golpes en la puerta. Alguien tocaba. Namjoon arquea una ceja y se levanta para ver quién es. En ese pequeño lapso donde Yoongi se queda solo, tan solo piensa en lo miserable que es, en cómo debería seguir adelante y dejar ir a un amor que no es suyo y probablemente, nunca lo será. Levanta la mirada, solo para encontrarse con una tercera persona que ingresa a la cocina. Yoongi siente que algo se rompe dentro de él cuando ve que se trata de Hoseok, con el rostro afligido y unas cuantas lagrimas cayendo por sus mejillas.

− ¿Hobi? ¿Pero que—qué te paso? – Yoongi ya está de pie, tomando a Hoseok en un abrazo, el menor le corresponde con tanta fuerza y necesidad mientras solloza con el rostro escondido en uno de sus hombros. Yoongi mira a Namjoon pidiendo una explicación y el otro tan solo hace un pequeño movimiento con la cabeza para incitarle a que se sienten y puedan hablar.

Así lo hacen, después de unos segundos, Hoseok se controla mientras limpia las lágrimas de su rostro con una servilleta que Namjoon le ha dado.

− Es Daehyun otra vez… − Dice Hoseok en un murmuro. Sí, obviamente se iba a tratar del estúpido e imbécil novio. – Me armó una estúpida escena de celos, solo porque me vio platicando con un amigo y—me dijo palabras tan crueles… No entiendo por qué es así, nunca le he fallado ni traicionado ¿por qué no confía en mí? ¿por qué siempre me hace ver como el malo del cuento? – Hoseok respira, Yoongi y Namjoon se encuentran tan enojados en ese momento que mejor no deciden hablar hasta que el otro termine.

− Me sentí tan humillado. – Hoseok se acaricia casi de manera inconsciente una de sus muñecas, donde hay un gran moretón, dedos marcados alrededor como si fuesen un tatuaje, Yoongi se percata de esto, frunciendo el ceño.

− ¿Te ha hecho daño también? – Su voz sale fría y un poco alta. Hoseok se asusta, probablemente quería ocultarles ese hecho porque rápidamente baja la manga de su camisa para ocultar la marca, pero es demasiado tarde, los otros dos lo saben.

− Me estuvo jaloneando, me apretó demasiado fuerte, pero—estoy bien. – Es lo único que dice y Namjoon suelta un suspiro frustrado.

− ¡Hobi deberías dejarlo! Esto no es una relación sana, primero son escenas de celos y unas pequeñas marcas en tu cuerpo ¿qué será después? ¿golpearte? – La voz de Namjoon está alterada, Hoseok tan solo se encoge un poquito.

− E-Esta bien—es decir, no creo que lo vuelva a hacer, hablaré bien con él, sé que puede cambiar y− −

Hoseok no termina la frase porque Yoongi se levanta de golpe, la silla chirriando cuando es deslizada hacia atrás. Siempre es lo mismo, siempre. Daehyun siempre le hace daño y Hoseok no puede dejarlo, se niega a hacerlo y Yoongi siente que ya se está cansando de eso. Ama a Hoseok, le duele ver en ese estado, pero más le duele saber que su amigo quiere estar en la misma mierda de siempre y no puede sacarlo de allí.

− ¿Hyung? ¿A dónde vas? – Namjoon pregunta y Hoseok ahora luce preocupado.

− Iré a tomar un poco de aire fresco. – Es lo único que dice, saliendo de la cocina.

No podía estar ningún minuto más allí con tantas emociones explotando en su interior.

***

“¿Qué es lo que quieres?”

−Escúchame bien maldito, la próxima vez que le pongas una mano encima a Hoseok, haré que te arrepientas por el resto de tu vida. –

“¡Oh! El héroe viene de nuevo a defender a su princesa, que cómico, si nada más me llamaste para esto, te voy a colgar, estoy ocupado ¿sabes?”

− ¡Daehyun! – Yoongi gruñe y maldita sea, como desea tener al tipejo en frente para romperle la cara.

Yoongi, Yoongi~ Si tanto quieres a tu princesa, entonces ve y trata de tomarlo, pero ¿sabes? Dudo mucho que quiera algo tuyo, no le puedas dar lo que yo le doy, lo follo tan bien que prácticamente, lo tengo con un collar en el cuello. “

Yoongi está ardiendo en ira, los dientes apretados, le hierve la sangre, incluso puede escuchar al otro lado de la línea un pequeño gemido que proviene de una chica y seguidamente, una frase que da a entender que Daehyun está follando con alguien más.

− ¡Eres un hijo de puta! ¿Por qué mierdas le haces esto a Hoseok? No se merece nada de esto, él no ha hecho más que darte su más sincero amor y tú le pagas de esta maldita manera. –

“Uhm—porque es divertido. En fin, como te dije, si quieres tenerlo, inténtalo, será divertido ver como fracasas como siempre en todo, al fin de cuentas nunca podrás vencerme. No tienes oportunidad Yoongi, mientras yo esté aquí, siempre me elegirán a mí por encima de ti, nuestros padres, amigos, incluso Hoseok. Así que, buena suerte, hermanito. Ahora si me disculpas, tengo mejores cosas que atender.”

Daehyun cuelga. Yoongi aprieta tan fuertemente el móvil que siente que podría romperlo entre su mano, sus nudillos volviéndose más blancos de los que ya son. Daehyun es un maldito, no le importa que sea su hermano, nunca había sentido unas ganas intensas de desaparecer a alguien de la faz de la tierra.

¿Cómo es que Hoseok se terminó enamorando de alguien como él?

Yoongi se había contenido todo ese tiempo al ser Hoseok su cuñado, pero tal vez Namjoon tenía razón, ya venía siendo hora de dejar atrás su cobardía e inseguridades y luchar por lo que realmente amaba.

***

− Jimin. – Taehyung llama, su voz baja y ronca aún por los vestigios del placer, traza con la yema de sus dedos unas cuantas figuras invisibles sobre la espalda de su amigo, quien descansa sobre su pecho, completamente aferrado a él, y desnudo.

Jimin ronronea, como un pequeño gatito gustoso por los mimos de su amo, levanta la mirada y sus mejillas aún se encuentran sonrojadas, su cuerpo aún caliente contra el de Taehyung. − ¿Hm? ¿Qué pasa Tae? –

− ¿Por qué no me hablaste de Jungkook? – Suelta la pregunta y puede ver un brillo de sorpresa en los ojos del contrario. Taehyung se siente tentado nuevamente, llevando el pulgar hasta la comisura del labio inferior rojo e hinchado del rubio, esos labios que él mismo maltrató minutos atrás con besos profundos y voraces.

− ¿Cómo es que sabes de Jungkook? –

− Porque es mi roommate. –

− Mentira, me dijiste que tu roommate se llamaba Baekhyun. –

− Bueno, sí, ese era mi anterior roommate, pero se mudó hace nada con Chanyeol desde que comenzaron a hacer más seria su relación, Jungkook se mudó conmigo hace… Como tres meses. –

− Oh, no me habías contado. –

− Lo sé, lo siento, te he visto muy poco y apenas hemos podido mantener el contacto por culpa de la Universidad...  – Pero Taehyung siente que algo no está cuadrando, casi se desvían del tema principal por lo que aprieta las mejillas de Jimin con ambas manos, haciendo que sus labios se fruncen en un puchero, Taehyung le da un pequeño besito. – Pero ese no es el punto, responde a mi pregunta anterior. –

− Creí que no te importaría, además, la última vez me dijiste que no te hablara acerca de mis clientes porque no te gusta donde trabajo. –

Otra cosa que había olvidado, era cierto, nunca le gustó que Jimin trabajara en un lugar así, es decir, no le quitaba nada, no se metía con nadie y solo brindaba un servicio por voz, pero nunca terminó del todo por agradarle a Taehyung.

− Además, es sorprendente… ¿De verdad estamos hablando del mismo Jungkook? ¿Jeon Jungkook? ¿En verdad es tu roommate? – Jimin ríe divertido. – Mira que pequeño es el mundo. ¿Él te lo contó? ¿Te habló de mí? –

Taehyung asiente. – Está fascinado contigo, creo que se ha enamorado, aunque ni te conozca. –

− Tengo ese efecto en mis clientes, sí, no por nada soy el más solicitado. – Taehyung rueda los ojos y Jimin vuelve a reír, abrazándole fuertemente mientras presiona un beso ruidoso sobre su mejilla. – Pero Jungkook es diferente a todos mis clientes, él es lindo. –

− Lo es. –

− ¿Entonces ya te acostaste con él? –

− ¿Pero qué imagen tienes de mí? – Hay una sonrisa traviesa en el rostro de Taehyung mientras invierte las posiciones, presionando a Jimin contra el colchón, acorralándole mientras da varios besitos a lo largo de su cuello, embriagándose con su dulce risa.

La relación de Taehyung y Jimin era extraña, bueno, tal vez no del todo. Eran mejores amigos, y también con derechos.  Hasta sus diez años, Jimin había vivido en Busan, después se mudó a Daegu por el trabajo de sus padres y fue cuando se conocieron. Tuvieron una excelente química, eran como uña y mugre, siempre pegados el uno al otro. Crecieron juntos, sabiendo hasta el mínimo detalle uno del otro y por supuesto, también experimentaron juntos.

Fueron sus primeras veces en todo cuando la curiosidad los golpeó duro en la adolescencia. Y desde ahí, no pudieron detenerse. Se aman como lo haría una pareja, se comportan como una, pero siempre se catalogan como mejores amigos. Tampoco se sienten atados el uno al otro, son libres. Ni ellos mismos lo entienden.

Incluso cuando Taehyung presentó a Jin y Jimin, Jin creyó que eran pareja por la manera en la que se comportaban.

− Ahora que sé que Jungkook no es un acosador o alguien peligroso, me encantaría conocerlo, él—me gusta. – Taehyung muerde la piel de sus clavículas y Jimin emite un pequeño gemido. − ¡Tae! No muerdas. −

− ¿De verdad te gusta? – Taehyung se reincorpora, mirándole a los ojos.

− Sí ¿es guapo? –

− Lo es. Mucho. –

− ¿Te gusta a ti? –

Taehyung se queda en silencio por unos segundos, meditando la respuesta. Nunca se lo había planteado de una manera profunda, pero, si tiene que dar una respuesta, diría que sí, aunque nunca quiso tentar mucho el terreno.  

− Supongo…  −

− Entonces deberíamos divertirnos los tres ¿no lo crees? – Jimin sonríe ladino, enredando sus brazos en el cuello del pelinegro, sus piernas alrededor de su cintura para atraerlo y hacer que sus pelvis colisionan deliciosamente, gimiendo al unísono cuando sus entrepiernas se tocan.

− No se si a Jungkook le vaya esto, tú sabes… −

− Entonces será cuestión de probar, tentarlo tal vez… − Dice seductor y Taehyung piensa en que definitivamente, nadie podría resistirse al encanto de Jimin.

− Si Jungkook esta de acuerdo, entonces podríamos intentarlo… −

− Bien… − Los dos sonríen cómplices, uniendo sus bocas en un beso lento pero profundo, sus hombrías reaccionando una vez más.

Parece ser que una segunda ronda se iba a situar.

***

Son las seis de la tarde cuando Taehyung sale corriendo de la Universidad, Jungkook le había hablado diciéndole que tenían una reunión emergente en el departamento de Namjoon.

Cuando llega al departamento nota que ya todos están ahí, intenta recuperar el aliento por la faena y casi escupe el corazón cuando ve a un Yoongi con el labio partido y a un Hoseok con los ojos completamente rojos.

Uno parecía haber sido golpeado y el otro haber llorado. Y así es, comprueba sus sospechas cuando Hoseok comienza a hablar y explica la situación.

Hoseok había decidido <<por fin>> terminar con su relación, pero se culpa de que Yoongi haya salido herido en el proceso.

Al parecer Hoseok se quitó la venda de los ojos y decidió ponerle fin a su sufrimiento, con el miedo de acobardarse en el último minuto, le pidió a Yoongi que lo acompañara a ver a su hermano y Yoongi aceptó porque de ninguna manera dejaría solo a Hoseok con Daehyun, no sabía como reaccionaría su hermano y las cosas que sería capaz de hacerle a Hoseok antes de dejarlo libre.

La reacción de Daehyun por supuesto, fue violenta. Menos mal estuvo allí Yoongi para proteger a Hoseok. Ambos hermanos se habían sumido en una pelea que dejó a Yoongi con unos cuantos moretones y el labio partido, nada grave.

Daehyun decía que Yoongi jamás lo vencería, se tuvo que tragar sus palabras cuando Yoongi le demostró ser mejor peleador que él.

− Estoy tan orgulloso de ti, Yoongi. Mi bebé ha crecido tanto. – Dice Jin apretando un poco mas de la cuenta el algodón con alcohol sobre una de sus heridas en la barbilla, lo cual hace gruñir sutilmente a Yoongi, quien ya tiene la palma extendida sobre el rostro del mayor para alejarlo cuando Jin finge querer darle un besito.

− ¡Namjoon! ¡Quítame a tu marido en este instante! – Se queja Yoongi, pero es vilmente ignorado por el otro, quien le da una palmadita reconfortante a Hoseok en el hombro.

− Me alegra muchísimo que hayas tomado esta decisión Hobi. –

− ¡Así es Hyung! Perdóname que te lo diga, pero tu novio era un imbécil. − Dice Jungkook, dándole una mordida furiosamente a su manzana. Estaba entre feliz y enojado, feliz porque Hoseok se había quitado las cadenas, enojado por tener a un Yoongi lastimado.

− ¡Yoongi-Hyung eres genial! Mira que llegar a los golpes cuando siempre has sido alguien tranquilo, yo también estoy orgulloso de ti, déjame besarte. − Dice Taehyung y Yoongi ahora no solo tenía a un molesto Jin encima, sino también a Taehyung. Yoongi pone cara de asco y los restantes tan solo atinan a reír por la situación.

Yoongi lo sabía, lo hacían con el fin de aligerar el ambiente y provocar una sonrisa en Hoseok, y lo habían logrado, porque ahora Hoseok parecía más tranquilo, sintiéndose protegido, consolado y amado por sus amigos.

− Yo opino que vayamos a celebrar esto ¡hay que celebrar por la libertad de nuestra esperanza! – Dice Jin energético y es apoyado por todos.

− Ah, chicos, no creo que sea buena idea… − Hoseok parece aún dubitativo.

− ¡Vamos Hyung! Necesitas divertirte y distraerte. – Persuade Jungkook con su bonita sonrisa.

− Opino lo mismo. – Dice Namjoon y de repente todos estallan en una bomba de comentarios, dando lugares a los cuales podrían ir.

Hoseok se mantiene en silencio al igual que Yoongi y, cuando sus miradas se encuentran, Yoongi le sonríe de una manera tan cálida que hace que el corazón de Hoseok se derrita.

− No será tan malo… − Dice Yoongi, aprovechando que cada quien anda en su mundo, se acerca hasta sentarse al lado de Hoseok, donde toma y aprieta su mano para garantizarle que todo estará bien. Hoseok sonríe suave, asintiendo.

***

Pasan de las doce de la noche cuando todos están pasados de copas. Sus cuerpos sudorosos moviéndose al ritmo de la música. Habían decidido a ir a un club nocturno y desde que llegaron nunca perdieron tiempo para divertirse. Habían logrado su cometido de distraer a Hoseok después de su ruptura, pues el chico, amante del baile, se movía con gracia sobre la pista, frente a Yoongi, a quien había sacado a bailar pese a las protestas de este último, porque según él, bailar nunca había sido lo suyo. Pero con Hoseok, parecía una persona diferente, Hoseok le guiaba como un titiritero a su títere y Yoongi jamás quedó tan encantado en toda su vida con los movimientos del menor. Estaban perdidos en su mundo.

Esto logró que los miembros restantes se sintieran satisfechos, esperanzados de que algo pudiera nacer con esos dos con el paso del tiempo, que Yoongi fuera capaz de sanar cada herida en Hoseok. Que Hoseok por fin se diera cuenta de su amor.

Jin y Namjoon habían estado bailando y compitiendo en una batalla de bailes junto a Taehyung y Jungkook, que terminó en una aplastante derrota para los mayores. Al final la pareja se fue a un rinconcito porque necesitaban su tiempo a solas para bailar entre ellos, charlar, besarse y toquetearse, los dos menores en realidad no lo querían saber.

− Iré al baño. – Dijo Taehyung poniéndose de pie, Jungkook tan solo asintió.

Cuando el pelinegro terminó de hacer sus necesidades y lavaba sus manos, aprovechó para remojarse el rostro y refrescarse, lo que no contaba era que, al alzar la mirada y ver su reflejo en el grande espejo, una figura familiar se encontraba a su lado. Taehyung arrugó las cejas, pensando que el alcohol le estaba haciendo una jugarreta. Restregó sus ojos con el dorso de su mano y ahí seguía, esa rubia cabellera, un cuerpo esbelto y bonito, más menudo que él, vestido de blanco, resaltando una pureza que no poseía, casi como si fuera un ángel.

− ¿Jimin? – La vida nunca dejaba de sorprenderle con tantas casualidades, más cuando se trataba de su amigo.

− Taehyung. – Responde, con una sonrisita divertida mientras peina sus cabellos hacía atrás. – Joder ¿por qué no me dijiste que vendrías? Hubiera aprovechado para zafarme de mis amigos y pasar el tiempo contigo, la mayoría de ellos tienen pareja y estoy harto de verlos besuquearse y sentirme como el mal tercio de todos. –

− La noche aún es larga. – Sonríe Taehyung y Jimin está de acuerdo. − ¿Qué haces aquí? –

− Festejando por terminar un proyecto importante. – Jimin se encoge en hombros, restándole importancia. − ¿Tú? –

− Festejando la ruptura de un amigo. –

Ambos sonríen y salen del baño. Afuera, debido a la estruendosa música, Jimin envuelve la cintura del otro para hablarle de cerca, la mirada se alza con una juguetona sonrisa. – Ven a bailar conmigo, no me dejes solo. –

− En realidad, quiero que vengas conmigo, tengo que presentarte a alguien. – Las cejas de Jimin se alzan en sorpresa y casi puede atinar a quien se refiere.

− ¿Jungkook está aquí también? –

− ¿Taehyung? −  Una tercera voz llama la atención de ambos, las miradas en dirección de donde proviene, era Jungkook, quien ahora los veía casi con una expresión ilegible. – Oh, wow, yo lo siento por interrumpir, es solo que me preocupé porque aún no regresabas Hyung, tal vez debería irme. –

− No, espera. – Taehyung le detiene, da un pequeño pellizco en la cintura del rubio para indicarle que ese precioso niño que está ahí, se trata del adorable Jungkook. Jimin entiende al instante sin necesidad de palabras, se separa del pelinegro y entonces queda casi boquiabierto al notar lo atractivo que resulta ser el niño con el que ha estado hablando por teléfono todo ese tiempo.

Está maravillado.

− Jungkook-ah. – Dice Jimin con una sonrisa radiante.

− Uh ¿disculpa? ¿nos conocemos? − Jungkook está confundido.

− Claro que sí. –Sus manos se posan sobre aquellos hombros, le atrae sutilmente, de manera que sus labios queden a la altura de su oreja donde susurra con ese toque seductor que siempre utiliza en el trabajo. − ¿Cómo puedes olvidarte de mí, cariño? –

Hay una corriente eléctrica que pasa por toda la columna vertebral de Jungkook, conoce esa voz, las voces tienen un timbre diferente cuando se encuentran en la línea telefónica pero la voz de Jimin siempre ha sido tan bonita y única que Jungkook lo reconoce al instante. Traga en seco, sus ojos brillan, está emocionado. − ¿Jimin? ¿Pero cómo? – Ríe nervioso, Jimin es más de lo que imaginó, agradece al cielo por eso. Su mirada se pasa desde el rostro de Jimin hasta el de Taehyung, donde le pide respuestas.

− Es una larga historia. – Dice Taehyung con su hermosa sonrisa cuadrada.

***

Después de una charla explicando la situación, riendo por las casualidades de la vida y porque se han reunido sin siquiera planearlo, los tres disfrutan lo que queda de la noche. No hay pudor cuando restriegan sus cuerpos en medio de la pista del baile, roces sugerentes y llenos de lascivia, los tres han sabido sincronizar sus movimientos y se muestran vigorosos, compartiendo miradas hambrientas.

Namjoon les avisa que se irán primero, pues están algo cansados y borrachos, sus cuerpos exigen descanso y bromea con que ya no poseen la misma fuerza que los jóvenes de hoy en día, cosa que saca risas a los tres menores.

Pasada las tres de la madrugada, es cuando entonces ellos deciden irse.

− Tae ¿puedo quedarme con ustedes? Mi departamento queda algo lejos y no quiero irme solo. – Hay un pucherito en su rostro, la táctica que siempre utiliza para querer convencer.

− Pensé que ya era de ley que te vinieras con nosotros. – Dice Taehyung y Jungkook lo apoya con una sonrisa.

No les toma mucho salir de allí y tomar un taxi rumbo a su edificio.

***

La escena en sí es graciosa cuando llegan al edificio y tratan de subir las escaleras, los tres están borrachos, tropiezan con cada escalón mientras intentan ayudarse mutuamente, al final Jimin posa ambos brazos alrededor de los hombros de los dos menores quienes están a cada costado de él y parece una típica escena de borrachos siendo un desastre, riéndose por una estúpida broma que ha contado Taehyung en el proceso.

Una vez en el departamento, intentando quitarse el calzado, Jimin vuelve a tropezar, llevándose a Jungkook al suelo con él, influenciado por el alcohol en sus venas y su naturaleza coqueta, degusta de los labios del menor sin vergüenza alguna mientras Taehyung se une a ellos, esparciendo besos por la nuca de Jimin y enredando fuertemente una mano sobre las hebras negruzcas de Jungkook.

No saben como lo hicieron, pero ahora están en la habitación de Taehyung, casi desnudos, Jimin debajo de Jungkook quien lo sigue besando con hambre, expulsando los deseos que siempre mantuvo ocultos, gimiendo en sus bocas cuando siente los labios de Taehyung deslizarse por su espalda, la yema de sus dedos apretando sus muslos mientras se coloca detrás de él.

− Chicos… − Jungkook habla cuando tiene oportunidad, su rostro está sonrojado. – No se si, esto está bien… − Obviamente siente vergüenza, nunca ha tenido sexo y nunca imaginó que su primera vez sería con dos chicos atractivos; su crush de la línea caliente y su amigo y compañero en aquel departamento.

− Shhh, shhh, tranquilo Jungkookie. – Jimin consuela con ambas manos acunando las mejillas del menor. – Si no quieres está bien, no te vamos a obligar a nada. –

Taehyung detiene sus movimientos, recargando su mentón en uno de sus hombros. – Así es, si no quieres no tienes por qué hacerlo. – También alienta, dejando un beso ruidoso sobre su mejilla.

Algo dentro de Jungkook se retuerce, siente su hombría vibrar, está excitado y, maldición ¿cómo puede decirle que no a esos hombres? Seguramente se arrepentirá a la mañana siguiente, pero no le importa, no cuando tantas emociones se aglomeran en su estomago y su cuerpo pide atención, ser acariciado, besado.

Jungkook no les responde directamente, lo hace con sus acciones, un pequeño movimiento de pelvis donde su falo termina por rozar la entrada de Jimin y su trasero choca contra la pelvis de Taehyung.  

Es suficiente para que los otros dos entiendan.  

***

− ¿Están seguros que estarán bien? – Yoongi ha perdido la cuenta de las veces que Namjoon y Jin han preguntando lo mismo.

− Claro que sí, no es como si Yoongi-Hyung y yo no hayamos dormido juntos antes. – Aclara Hoseok con una pequeña sonrisa. Los otros dos asienten dándoles las buenas noches antes de que se adentren a la habitación de Namjoon.

Hoseok y SeokJin decidieron pasar la noche en el departamento de Yoongi y Namjoon debido a que ya era tarde como para regresar a sus casas.

Efectivamente, no es como si Hoseok no hubiese dormido en la habitación de Yoongi antes, cuando tienen sus reuniones amistosas y beben sin parar, Yoongi siempre se ha encargado de cuidar de Hobi por ser tan intolerante al alcohol. Hoseok le tiene una confianza enorme a Yoongi.

No es consciente de lo mucho que Yoongi adora ver su bonito perfil durmiendo o como arruga su naricita cuando se nota que está teniendo un sueño incómodo.  No es consciente del dolor que el mayor siente por no poderlo abrazar como lo haría un amante, no es consciente de lo mucho que lo ama.

Aún así, Yoongi soporta todo. Porque no hay ser más brillante, puro y hermoso como lo es Hoseok ante sus ojos.

Cada quien toma una ducha por separado, Yoongi termina por prestarle su ropa más grande a Hoseok y así, recién limpios y tras haber cenado algo ligero, vuelven a la cama, con los brazos rozándose y las miradas sobre el techo.

− ¿Te divertiste? ¿La pasaste… bien? – Yoongi pregunta, mirando suavemente de reojo, puede ver un atisbo de sonrisa en el rostro ajeno.

− Claro que sí, ustedes son los mejores. Casi olvido y por qué estaba sufriendo. – Hoseok suelta una risita, una que parece fingida, forzada.  Yoongi no puede evitar acomodarse de lado para estudiar su rostro, ante la tenue oscuridad no puede apreciar bien sus reacciones, pero cree escuchar como el timbre de su risa se quiebra un poco.

Sí, se divirtió en su momento, pero la herida aún esta fresca. Una ruptura es una ruptura después de todo; y duele.

− Hobi.. Sabes que conmigo no puedes aparentar. –

− ¿Pero que dices Hyung? Estoy bien… lo estoy… − Apenas es un hilo de voz cuando lo dice. Sus manos se mueven casi temblorosas, restregándolas en sus ojos y un pequeño sollozo escapa.

Claro que no estaba bien.

Yoongi se mueve, atrayendo el cuerpo del otro contra su pecho, le abraza fuerte. Yoongi puede sentir como su playera comienza a sentirse un poco húmeda en la parte donde Hoseok tiene escondido su rostro, las lágrimas se deslizan, llora en silencio, como si temiera expresar su dolor, como si no tuviese permitido hacerlo. Yoongi le da unas cuantas caricias a lo largo de su espalda para hacerle saber que puede desahogarse todo lo que quiera.

− Soy un estúpido, el imbécil me hizo daño y yo sigo aquí llorando... –

− No, no lo eres, Hobi. –

− Es que no lo entiendo Hyung, todo era tan bonito, como un sueño del cual no quieres despertar y de repente… Todo se volvió una pesadilla. ¿Qué hice mal? Siempre fui entregado y amoroso, yo, no sé… −

− El problema no eras tú, Hobi, siempre fue el idiota de mi hermano. En realidad, es un imbécil por no saberte valorar, cualquiera querría estar contigo, eres talentoso, un gran bailarín, hermoso, tienes una personalidad fantástica, una bonita sonrisa y… − Yoongi se ve interrumpido porque hay una pequeña risita por parte del menor.

− No digas mentiras Hyung, no exageres… −

− No estoy exagerando ¿por qué dudas de mis palabras? –

Hay un silencio que se prolonga. Yoongi medita si dijo algo que no debía.

− Gracias Hyung, pero de verdad… no tienes por qué decir todo esto. – Yoongi siente una pequeña molestia en el interior de su pecho, aquella relación no hizo mas que hacer de Hoseok un inseguro, perder la confianza en sí mismo, perder su amor propio.

− Hoseok, créeme cuando te digo que eres la persona más hermosa que he conocido. – Yoongi se remueve, casi sentándose, de tal manera que sus manos puedan acunar aquel rostro y alzarlo para poderlo apreciar, desea que Hoseok pueda ver en sus ojos la veracidad de sus palabras.

Hoseok se muestra dudoso, aún con los ojos rojos y cristalinos, sus labios ligeramente entreabiertos en lo que parecer ser, no saber que decir.

− Créeme cuando digo que eres importante para mí. –

− Hyung, lo sé, me refiero a … −

− Créeme cuando digo que sería capaz de hacer todo por ti. –

− Hyung, estás muy raro hoy, tú... −

− Cree en mis sentimientos. –

− Hyung, espera… −

−Créeme…. Porque yo te amo. – Yoongi le suelta, el corazón latiendo rápidamente contra sus costillas, la mirada hacia abajo intentando ocultar el ligero enrojecimiento en sus pómulos, no puede descifrar que expresión tiene Hoseok en ese instante, pero puede escuchar otro sollozo.

Yoongi levanta la mirada asustado, viendo como Hoseok vuelve a llorar, casi sin control.

− ¡H-Hobi! Lo siento, de verdad, no debí decirlo, no en un momento como este… − Yoongi trata de consolar, sabiendo de antemano que nunca ha sido bueno en ello, pero sus manos se mueven hasta el rostro ajeno, quitando cada lagrima con sus dígitos.

− Hyung, tú… ¿todo este tiempo? Yo, lo siento tanto... – Sus palabras salen entrecortadas. Yoongi puede entender un poco el por qué llora.

− Hobi, por dios, no tienes que disculparte… −

− Es que si lo hubiera sabido antes… −

− Si lo hubieras sabido antes no habría muchos cambios, tú estabas enamorado… Lo único que ocasionaría es que te sintieras incomodo a mi lado, no quería eso, no quería perderte. –

− Pero aún así tu sufriste todo este tiempo… − Hoseok se mira tan destruido, incluso peor que antes cuando lloraba por el idiota de Daehyun. Yoongi suspira, volviéndole a atraer para abrazarle.

− Está bien. No pasa nada y no tienes que culparte de nada ¿vale? – Su voz es tan bajita y cálida, como el susurro de dos amantes, que brinda calma a Hoseok porque parece poco a poco detener su llanto, aferrándose a Yoongi como si su vida dependiese de ello.

Tras unos minutos en silencio y al notar que el cuerpo de Hoseok ya no temblaba entre sus brazos por cada sollozo, Yoongi se separa un poquito para volver a limpiar el desastre que era aquel rostro.

− Hoseok, dame una oportunidad. –

− ¿Q-Qué? –

− Dame una oportunidad para demostrarte que el amor no es tan malo como lo parece, para demostrarte que puedes ser feliz, no me importa si me quieres ver como un reemplazo o si solo quieres utilizarme de la manera que quieras. –

Hoseok parece que llorara de nuevo con esas palabras, pero parece trabajar muy bien para contenerlas y niega con la cabeza frenéticamente.

− ¿Reemplazo? ¿Utilizarte? ¿Acaso estas loco? ¡Jamás podría hacer eso Hyung! –

− No me importaría si se trata de ti. −

− No digas eso, no puedo hacerlo… –

Entonces… Definitivamente ¿Hoseok solo lo miraba como un amigo? Algo se quiebra nuevamente en él, estaba preparado mentalmente, por supuesto, pero jamás imaginó que el impacto seria tan grande. Aún así, no era alguien que presionaría, no era como su hermano que todo lo hacía a la fuerza, él sí consideraba los sentimientos de Hoseok y si solo quería verlo como un amigo, entonces solo eso sería, como siempre lo ha hecho hasta ahora.

− No puedo verte como un reemplazo y tampoco te utilizaré, pero—sí quiero darte una oportunidad y… Quiero que tú también me la des a mí. – Los ojos de Yoongi se amplían, no sabe exactamente en que se distorsionaron sus facciones, pero causa que Hoseok ría quedito.

− Pero… Necesito tiempo, Hyung. Mucho. –

− Todo el que desees. –

− Puede que incluso te llegues a cansar de esperarme. –

− Lo dudo. − ¿Quién sabe de tiempo más que él mismo?

− Y que incluso puedo ser lo que no esperabas. Auch. – La queja de Hoseok se debe a que Yoongi le ha apretado y pellizcado la nariz. El menor tan solo ríe y, pareciendo más tranquilo, deja reposar su cabeza sobre el pecho del contrario mientras le vuelve a abrazar. – Hyung… Gracias por todo, no sé que haría sin ti. –

− Hm. – Yoongi murmura, la sonrisa plasmada en su rostro, sintiéndose por primera vez completo al tener a Hoseok entre sus brazos. Tal cual como lo dijo Hobi, en un sueño del cual no quisiera nunca despertar.

Y así los dos se quedan dormidos, acurrucados, con la esperanza de que cuando amanezca, será un mejor día para ambos. 

***

Jungkook aún está dubitativo, con la respiración agitada, pequeños gemidos escapan de sus labios entreabiertos sintiendo el cálido aliento de Taehyung contra su nuca y su mano firme bombeando sobre su hombría. Taehyung le ha estimulado perfectamente con sus grandes manos que todo el cuerpo de Jungkook arde en llamas.  

− ¿Estás listo bebé? – Dice Jimin, quién aún se encuentra debajo de él, con las piernas abiertas y sus dedos hundidos en su interior, abriendo aquellas paredes internas, una preparación para dejar entrar a Jungkook en él. Sus labios yacen hinchados y rojos, luciendo aún más apetecibles, con el sonrojo aún en sus mejillas que le da un aspecto más inocente, Jungkook no puede creer la dualidad de aquel hombre, el contraste en las llamadas telefónicas siendo tan dominante y ahora, está a completa merced bajo suyo, esperando recibirle.

La imagen en sí es erótica, como un sueño húmedo, teniendo a un ángel debajo de él y a un demonio detrás suyo, susurrándole lo que tiene que hacer. Puede sentir como una mordida es propinada en su cuello y gime, echando la cabeza hacia atrás para recargarse en uno de los hombros de Taehyung. – Siento que, no aguantaré mucho y… −

− Pero ¿qué dices Jungkook-ah? Apenas estamos empezando. – Susurra Taehyung, con esa voz ronca y grave por el placer causando estremecimiento en todo su cuerpo. No puede ver que clase de reacción tiene el mayor, pero Jungkook apuesta que igual lo esta disfrutando, pues puede sentir su hombría dura y caliente contra su trasero.

Jungkook no se espera que de repente, uno de los dígitos de Taehyung tantee el anillo de sus músculos. – Espera, Tae… − Al menos el lubricante ayuda a que el dedo comience a deslizarse lentamente sobre su entrada, hasta la base de su nudillo y Jungkook siente que va a enloquecer con las caricias en su hombría y aquel dedo invasor.

− Es tan lindo. – Escucha a Jimin decir con esa risita traviesa que tanto le encanta. Taehyung afirma, mientras mete un segundo dedo, poco a poco, y esto ocasiona que las piernas de Jungkook flaqueen y su cuerpo se incline hacia adelante, poniendo las manos a cada costado de la cabeza de Jimin para no dejarle caer todo su peso. Jimin aprovecha esta acción para enredar sus cabellos entre sus hebras y atraerlo, besarle nuevamente y dejar que la yema de sus dedos se deslice desde su nuca hasta su espalda, sus piernas enredándose en su cintura.

Jungkook está atrapado nuevamente entre los dos, entre la delicia que son los labios de Jimin y entre el placer que Taehyung le brinda con aquellos dedos que parecen expertos en su trabajo.

Jungkook gime, y siente esa necesidad de querer estar completo, su cuerpo inconscientemente moviéndose hacía atrás para tener más contacto de esos dedos. Taehyung mete un tercero, los mueve circularmente, los adentra tan profundo y después simula embestidas que hacen que Jungkook rompa el ósculo con Jimin para jadear. Jimin lo mima con suaves caricias en su rostro, diciéndole que todo está bien.

− Jungkookie, tómame ahora. – Jimin susurra contra sus labios y Jungkook se acomoda entre sus piernas, Taehyung le ayuda desde atrás, sacando los dedos de su interior, una mano firme atada a su cadera y la otra en su hombría para guiarle y posicionarlo perfectamente sobre la entrada de Jimin.

Jungkook quisiera hacerlo por su cuenta, decirles que no es tan virgen como lo parece, pero está en una neblina de lujuria que no le deje pensar y moverse como quisiera, después de todo, es su primera vez.

Cuando Jungkook ya esta bien colocado, comienza a introducirse en Jimin, lentamente y parece que de esa manera es una tortura para el más bajito, o tal vez le gusta, Jungkook no puede descifrarlo, pero opta por la segunda opción cuando ve como Jimin sonríe y después, sus bonitas facciones se ven distorsionadas por una capa de lujuria mientras cierra los ojos y deja escapar un gemido gutural.

− Si bebé, lo estás haciendo… muy bien… − Le alienta, aún abrazado a su cuello, los dos perdiéndose en la profundidad de sus ojos.

Taehyung empuja sus caderas contra el trasero de Jungkook sin previo aviso, simulando una embestida, haciendo que de esta manera se introduzca por completo en Jimin, de golpe, logrando que Jimin gima más fuerte.

− Sí, sí, así… − Jimin dice, pareciendo casi extasiado, moviendo sus caderas, pidiéndole a Jungkook que se mueva.

− A Jimin le gusta duro, así que no te contengas. – Susurra Taehyung contra su oído, con esta nueva información Jungkook comienza a moverse, una, dos, tres embestidas que comienzan a tomar ritmo junto a las caderas de Jimin. Estar dentro del rubio le hace sentir caliente, sus paredes internas le aprietan deliciosamente y sigue empujando, fuerte y profundo, los gemidos de Jimin parecen una dulce melodía de la cual se deleita y le hace ir más rápido y trabajar más duro.

Se besan, una danza de lenguas explorando todo a su alrededor, Jungkook también aprovecha cuando se separa para respirar y no da tregua cuando sus labios se deslizan por la mejilla ajena, descendiendo hasta su cuello, hombro y clavículas, mordiendo y lamiendo, dejando marcas rojizas y violetas, una obra de arte sobre la piel inmaculada.

No supo en que momento Taehyung se colocó atrás y sintió un pequeño pinchazo, un dolor que se extendió por su columna vertebral y sus caderas, la hombría de Taehyung se estaba abriendo entre el anillo de músculos, tan grande y duro que Jungkook sintió que se le iba el aliento.

− Tae… ten cuidado, no lo vayas a lastimar. – Dijo Jimin, casi entrecortado, al estar abajo era quien soportaba el peso y la presión de dos cuerpos más grandes que el suyo, aún así parecía amar la situación, porque se aferraba a Jungkook, enterrando las uñas en la piel de su espalda mientras se seguía moviendo, con esa dulce pero pincelada sonrisa excitada.

Taehyung gruñó cuando se adentró por completo en Jungkook, sus dedos encarcelando sus caderas tan fuertes que Jungkook pensó que seguramente después dejaría hematomas, sus dedos podrían reflejarse en marcas rojas sobre su piel, pero no le importó, dios, de haber sabido que el sexo era tan bueno hubiera comenzado desde antes, estaba completo, sintiendo lo ancho de aquel falo duro y caliente en su interior y, tener su hombría en un lugar tan cálido y apretado.

Taehyung comenzó a moverse, primero lento, queriendo tomar un ritmo adecuado, cada embestida lo empujaba hacia adelante y por ende, se adentraba más profundo en Jimin, los tres eran una cacofonía de gemidos y sonidos satisfechos y placenteros, otros vergonzosos para el mismísimo Jungkook pues no se reconocía.

Era algo erótico ver como su hombría desaparecía centímetro a centímetro en el ano de Jimin, se preguntó si la misma vista tendría Taehyung arrematando contra él.

Taehyung aceleró sus embestidas, yendo más profundo, tocando ese punto exacto en el interior de Jungkook que le hizo escapar un gemido ronco y placentero, sus labios esparcieron besos y mordidas por toda su nuca, hombros y espalda y Jungkook sentía que su piel ardía, que se iba a quemar con todo el placer que le estaban otorgando.

Taehyung se cernió más sobre Jungkook, golpeando fuerte, su pelvis colisionando contra sus glúteos que ya estaban rojos y el menor de los tres no pudo sostenerse más, dejando caer su peso sobre Jimin, a quien abrazó mientras de igual forma le seguía embistiendo, llegando hasta su próstata, todos era un desastre, con el pelo húmedo adherido a sus frentes y las mejillas rojas, los ojos cristalinos y todo el cuello y hombros sonrojados. Todos los gemidos de Jimin fueron dedicados en la oreja de Jungkook, haciendo que su vientre se quemara, anunciando el orgasmo venidero. Jungkook podía sentir como el liquido pre-seminal comenzaba a llenar la cavidad del más bajito, haciendo de él como un tipo de lubricante que le facilitaba entrar y salir rápidamente de su interior.

Jungkook no pudo verlo, pero pudo escuchar como Taehyung casi se recostó sobre su espalda para llegar a Jimin y besarlo, podía escuchar los chasquidos de sus bocas y los besos húmedos.

Jimin fue el primero en venirse con un alto y dulce gemido, la presión de los dos cuerpos sobre él más las embestidas desenfrenadas lo hicieron explotar, manchando su estomago y su pecho y de paso también el abdomen de Jungkook.

El menor no podía salir de él porque Taehyung seguía colisionando contra su trasero de manera rápida. Después de unas embestidas más, Jungkook sintió caliente su parte baja, llegando al orgasmo con un gemido ruidoso y desastroso, llenando el interior de Jimin, quien volvió a gemir mientras se aferraba a las sabanas de su alrededor.

Con la respiración entrecortada, su pecho subiendo y bajando, Jungkook sentía que se pondría nuevamente duro si Taehyung no terminaba rápido, pues cada embestida seguía siendo deliciosa, su trasero temblando con cada empuje perversamente profundo.

Después de unos segundos, Taehyung se vino también, un gemido demasiado erótico gracias a ese timbre de voz tan varonil y grave que poseía. Jungkook se sintió lleno cuando recibió su orgasmo, extraño cuando sintió como aquel liquido blanquecino se deslizaba por sus muslos.

Taehyung salió de él, echándose al lado de la cama mientras trataba de regular su respiración, Jungkook hizo lo mismo, quedándose en medio cuando Jimin decidió rodar hacia uno de los costados. Los tres recuperándose, despejando la neblina de su mente que les daba el orgasmo.

− Esto ha... sido, increíble. – Susurró Jungkook, algo tímido, Jimin tan solo río quedito, echándole un brazo y una pierna que enredó en su cuerpo, dejando un besito en su mejilla.

− Lo fue, Jungkookie, eres genial. –

− Quien diría que nuestro pequeño Jungkook perdería la virginidad en un trío. – Dijo Taehyung con una sonrisita traviesa, Jungkook tan solo frunció el ceño y arrugó la nariz, dándole un pequeño golpecito en el brazo que ocasionó que los dos mayores rieran.

− Debemos limpiarnos. –

Taehyung y Jimin se levantaron, sin pudor alguno, Jungkook sintió las mejillas acaloradas al ver la desnudez y las atractivas figuras de ambos desde atrás, pero ¿a este punto realmente necesitaba avergonzarse? Claro que no, no después de haber intimado con los dos, aun así, no parecía creíble que él hubiera hecho eso… Tuvo que pellizcarse para ver si no estaba soñando.

− Jungkook ¿qué pasa? ¿no vendrás a bañarte? – Pregunto Taehyung aún sin salir de la habitación.

− Me duelen un poco las caderas ¿sabes? – Jungkook se quejó como un niño pequeño, haciendo que Taehyung riera y ocasionara que Jimin tuviera curiosidad y volviera a la habitación desde donde quiera que estuviera allá afuera.

− ¿Qué? ¿Qué pasa? –

−A nuestro Jungkookie le duele. –

− ¡Oye! –

− Ay, eso es normal bebé, es tu primera vez. –

− ¿C-Cómo es que ustedes están como si nada? Parece como si no hubieran hecho nada y yo estoy aquí, adolorido y cansado como si hubiera corrido todo un maratón. –

− La costumbre, tal vez. – Dijo Jimin con esa bonita sonrisa y sus ojos formándose en medias lunas. Taehyung se encogió en hombros restándole importancia.

− Te acostumbrarás con el tiempo. – Dijo Taehyung.

− Te acostumbraremos, si quieres. – Ahora fue Jimin, quien lo dijo con un tono libidinoso que ocasionó que Taehyung le diera una palmada en el trasero, lo cual hizo que Jimin se quejara mientras forcejaba con él a modo de broma.

¿Acostumbrarse?

¿O sea que lo volverían a repetir?

No fue tan malo después de todo.

Jungkook al ver jugando a esos dos de manera divertida y casi adorable, meditó en silencio.

, tal vez podría acostumbrarse si se trata de ellos dos.

 

Chapter Text

Hoseok ahora entiende porque el ceño de Yoongi se fruncia con molestia cuando le hablaba acerca de su hermano y alguna pelea se situaba, sintiendo que se ahogaba con la presión en su pecho imposibilitándole respirar. Entiende porque los brazos de Yoongi eran tan cálidos cuando lo envolvían y le consolaban con palabras suaves y cariñosas.

Entiende también porque de su colera cuando llegó a su departamento llorando por la escena de celos que le armó Daehyun, anunciando lo que sería el principio de un final destinado. El cómo sus bonitas y varoniles manos se transformaron en puños con tanta fuerza que cortaba su circulación, palideciendo aún más la piel de porcelana cuando vio las marcas que Daehyun tatuó en sus muñecas en uno de sus tantos arrebatos.

Hoseok aún puede recordar como su propio corazón se hizo añicos, como hizo un estruendo en sus oídos y sus piernas flaqueaban con hacerlo caer al piso cuando vio a su novio con otra persona teniendo relaciones sexuales en la misma cama que había sido testigo de sus tantas entregas y noches pasionales.

Ira, mezclada con dolor, tristeza, decepción y humillación.

Maldecía el día en que conoció a Daehyun.

Aún recuerda como Yoongi estuvo a su lado en todo momento, incitándole a dar el primer paso para dejar a su hermano. Yoongi fue el ancla que necesitó para poder estar en tierra firme y tomar decisiones, decisiones que dolerían pero que traerían una vida mejor, una donde pudiera respirar tranquilamente y pudiese encontrar libertad y esperanza.

Hoseok recuerda y agradece que Yoongi lo haya salvado de su propia destrucción. El como no dudó en siquiera golpear a su hermano, su propia sangre, cuando Daehyun intentó ponerle una mano encima.

Hoseok recuerda la confesión de Yoongi, esa noche, mientras devastado lloraba sobre su pecho. El punto definitivo, el que lo iluminó y le hizo entender tantas cosas que en un principio quiso pasar desapercibidas por el simple hecho de tener a Yoongi como cuñado y amigo.

Yoongi le amaba. Siempre le amó.  Y Hoseok no se sentía merecedor de ese cariño porque inconscientemente, también le había hecho daño.

Aún así Yoongi suplicaba por una oportunidad, con su voz y mirada determinada, a pesar de todo quería estar con él cuando era una pieza rota, una que sería difícil volver a armar y pegar.

Sabía que Yoongi jamás lo lastimaría, pero no se le hacía justo, sentía que se estaba aprovechando de él, que estaba siendo un egoísta porque tenía miedo a quedarse solo y por eso debía aferrarse a él, a un futuro incierto. Probablemente no sería lo que Yoongi esperaba, no tenía idea, muchas dudas se aglomeraban en su cabeza y aún así, una vocecita diminuta, le decía que lo intentara, que no tuviera miedo, que Yoongi era la personificación de la felicidad y estaba a solo unos centímetros de tocarla.

Hoseok pidió tiempo. Para organizar sus pensamientos, sus emociones, cada sentimiento aún destruido, pidió tiempo y una oportunidad porque necesitaba asegurarse si Yoongi solo era un amigo o algo más, porque no quería lastimarlo, no más de lo que ya lo había hecho.

Y Yoongi fue paciente, nunca le presionó, nunca le faltó al respeto y nunca hizo algo que lo incomodara como lo hizo Daehyun millones de veces. Yoongi esperó, tal cual se lo prometió.

La relación entre ellos no cambió demasiado, exceptuando algunas cosas que hicieron sentir el corazón de Hoseok aún más cálido.

Como el hecho de que Yoongi se volviera aún más <<de lo que ya era>> atento con él, prestando detalle a cada interés o gusto suyo.

O las veces en que siempre le compraba su bebida favorita cuando acordaban reunirse en la cafetería.

O como cuando tomaba su mano, más grande que la suya, fuertemente, dedos entrelazados transmitiendo calidez cuando los climas eran fríos. Yoongi al final resguardaba ambas manos unidas en uno de los bolsillos de su abrigo, caminando hombro a hombro con él, pareciendo solo un par de amigos ante la gente, pero con el secreto de que sus manos seguían enlazadas como un par de amantes.

También recuerdas las veces que Yoongi se quedó tarde, esperándolo hasta que terminara sus practicas de baile solo con el fin de volver juntos a casa. O cuando se desvelaba con él para ayudarle con trabajos o proyectos de la universidad.

Cada mensaje o llamada que le hacía con el fin de saber como iba su día a día.

También le dejaba quedarse en su departamento, en su cama y volvían a dormir juntos como muchas veces lo hicieron, con la única excepción de que ahora dormían frente a frente, bebiendo de sus respiraciones y perdiéndose en la galaxia de sus ojos oscuros. Sonrisitas cómplices, caricias puras e inocentes en sus brazos o espalda para facilitar el sueño. Y al otro día, cuando Hoseok despertaba, podía sentir un tibio cuerpo envolviéndole desde atrás, sintiendo un aliento cálido y tranquilo en su nuca, estando en una posición de cucharita. Hoseok no sabe en que momento comenzó a amar los brazos de Yoongi sobre él porque, aunque fuera un cuerpo más pequeño que el suyo, se sentía fuerte y cálido, como si lo llegara a proteger de todo.

Yoongi siempre era directo y sincero con lo que decía a pesar de que después le agarrara la vergüenza y se pusiera tímido, así que no hubo ningún día donde Hoseok no escuchara un “amo tu sonrisa” o “te ves muy bien hoy”, Hoseok perdió la cuenta de las veces en donde Yoongi le decía lo bonito que era mientras desviaba la mirada, carraspeaba y luego veía como un rastro de sonrojo se adhería a su piel inmaculada. Hoseok creía que Yoongi se veía adorable de esa manera, rojo y cohibido, pero ni siquiera podía molestarlo cuando él se sentía igual de avergonzado.

Hoseok hubiera deseado poder conocer a Yoongi antes que a Daehyun. Probablemente, las cosas hubieran sido diferentes.

Pero bien dicen que todo pasa por una cosa.

Hoseok recuperó su confianza, sus sonrisas sinceras, su seguridad y las ganas de amar con muchas fuerzas.

Poco a poco, Yoongi lo conquistó, lo enamoró. Le hizo sentir la persona más especial del mundo. Sacó lo mejor de él.

Así que Hoseok recuerda también ese día donde se armó de valor para dar el primer paso y ser él quien besara a Yoongi primero.

No era su primer beso, pero se sintió realmente como el primero, bonito, especial, cálido.

Y desde ahí, todo comenzó.

Y ahora llevaban un año y medio de relación.

***

Yoongi llega, con una botella de Sprite en la mano mientras se la tiende a Hoseok, éste la toma y su bonita sonrisa en forma de corazón se borra cuando decide presionar un pequeño beso en los labios de Yoongi.

− Eres el mejor, Hyung. – Dice Hoseok mientras abre la botella y da un gran sorbo, puede notar como Yoongi se acaricia la nuca entre avergonzado y nervioso.

− Lo sé, lo sé. – Es lo único que atina a decir y Hoseok ríe. Ambos regresan a ver hacia la piscina, donde se encuentra Taehyung, Jungkook y Jimin jugando con los flotadores, salvajemente comienzan a tirarse agua los unos a los otros en la cara mientras sus risas son escandalosas. Hoseok se siente enternecido con la imagen.

Estaban en la casa de Seokjin…. No, mejor dicho, en la gigantesca mansión de SeokJin. Los padres de Seokjin eran empresarios por lo que no era de sorprender que Seokjin naciera en cuna de oro, aún así, Seokjin no era arrogante o prepotente, era un gran amigo al que nunca le importó las etiquetas. Seokjin los invitó a todos, a jugar en la piscina y a pasar unos días allí en su casa.

Ahora había un integrante más en el grupo; Jimin. El rubio realmente era adorable y lindo, accesible y muy fácil de llevarse bien con él, en tan poco tiempo se convirtió en uno de los suyos y todos se habían encariñado con él.

− No lo entiendo. – Dice Yoongi de la nada.

− ¿Hm? ¿Qué cosa? –

− ¿Realmente están en una relación poliamorosa? –

− ¿Lo están? –

− Por Dios Hobi, se besan entre los tres, siempre salen juntos ¿no es eso extraño? –

− El mundo va evolucionando, Hyung. –

− No me refiero a eso, es decir, creo que yo no sería capaz de compartirte con otra persona. – Yoongi arruga las cejas, Hoseok cree haber escuchado un tinte de posesividad en su voz.

− Awww, Hyung. – Hoseok se enternece, pero entiende su punto.  – Yo tampoco podría, tú eres solo mío. – Hoseok se acerca, dejando descansar sus antebrazos en los hombros de Yoongi mientras se inclina un poquito en dirección hacía sus labios. Puede sentir las manos de Yoongi rodear su cintura.

− Solo tuyo. – Dice Yoongi con voz grave, y se besan. Un pequeño ósculo que se ve interrumpido ante la presencia de SeokJin y Namjoon, quienes llegan con charolas repletas de dulces y frutas.

− ¡Ah, Ah! ¡Paren ahí tortolitos! – Dice Seokjin, dejando las charolas en una de las mesas disponibles, Hoseok y Yoongi ríen, separándose para sentarse con los dos mayores en los sillones que están bajo una sombrilla de playa.

− ¡Chicos, vengan, hay dulces! – Namjoon grita, agitando la mano para llamar la atención de los tres menores, quien al ver las delicias que han traído salen corriendo de la piscina hacia ellos.

Es gracioso como los tres llegan, completamente mojados con los mechones húmedos cayendo sobre sus frentes. Jimin está adelante, Taehyung está en medio, abrazando a Jimin por detrás y por último está Jungkook, abrazando a Taehyung. Los tres con grandes sonrisas.

SeokJin los mira como una madre en completa desaprobación. − ¡Ustedes también! Dejen de ser descarados, no voy a convertir mi casa en una orgía. Ustedes son los novios más extraños que he conocido. – Todos comienzan a reír.

− Pero no somos novios. – Se queja Jimin con un pucherito.

− Solo somos amigos. – Dice Taehyung pegando su perfil contra el de Jimin.

− Pero nos pertenecemos. – Finaliza Jungkook orgulloso, dejando reposar su mentón contra el hombro de Taehyung.

Raro. Vuelve a pensar Hoseok. No se proclaman como novios, pero se reclaman como suyos. Sea lo que sea que tengan, los tres se ven felices y mientras sean felices, Hoseok cree que está bien.

Así los siete se pasan contando sus días a días en la universidad, de vez en cuando echan bromas y se pone a jugar juegos de mesa o brincar y saltar en la piscina.

Todo es risas y felicidad. Hoseok se siente agradecido por tener una bonita familia.

***

Entrada la noche, todas las parejas tienen una habitación en la casa de SeokJin. Hoseok piensa que la habitación es más grande que la suya, en realidad se siente como si estuviera en la habitación de un hotel de lujo. También agradece que el baño esté allí mismo, pues siente que se perdería entre los pasillos en media noche tratando de encontrar el dichoso baño para hacer sus necesidades.

Pero ese es un pensamiento que deja ya en el rincón de su mente. Quiere concentrarse en una cosa mejor, como el hecho de ver a su novio bajo la regadera lavando su cabello. Hoseok se deshace del albornoz, dejándolo caer al suelo sin siquiera inmutarse en levantarlo, pasos sigilosos que se acercan hasta el mayor para abrazarle desde atrás, no hay reacción de parte de Yoongi, es como si supiera que el menor se le uniría en cualquier momento.

Hoseok sonríe, restregando su naricita contra la mejilla del mayor. −¿Necesitas ayuda, amor? – Dice, empapándose, sintiendo la cálida agua relajando sus músculos.

− Sí, desde hace rato te estaba esperando. – Responde Yoongi, con una sonrisita satisfactoria. Hoseok entiende, tomando la esponja y el jabón para comenzar a tallar la espalda de Yoongi.

Entre los dos se ayudan a limpiarse, una limpieza que no les durara mucho, no con los roces, caricias y movimientos sugestivos con cada tallada y enjabonada que dan a sus cuerpos.

Hoseok pierde el sentido del tiempo, ni siquiera sabe en que momento Yoongi cerró a la llave y el agua dejó de correr, ya no hay agua caliente sobre su cuerpo, pero si un espeso vapor que le hace acalorar y unas manos hambrientas y necesitadas recorriendo hasta el lugar más recóndito de su cuerpo.

− H-Hyung... ¿Está bien... Hacerlo aquí? – Pregunta cuando se siente acorralado entre la pared de mármol y el cuerpo de Yoongi. La lengua del mayor se desliza por su cuello hasta sus clavículas.

− ¿Quieres que vayamos a la cama? – Yoongi sugiere, como siempre considerado, siempre buscando la comodidad de Hoseok.

Hoseok niega, quiere experimentar, quiere saber que se siente hacerlo en la ducha. Desde que empezó a andar con Yoongi, es libre de pedir lo que quiere, es libre de tomar decisiones y Yoongi siempre le apoya. Yoongi siempre está de acuerdo siempre y cuando no sea algo que pueda lastimarlos. – No… Yo, quiero hacerlo aquí, es… −

− ¿Excitante? – Yoongi ríe, completando la frase que quería decir Hoseok. A veces se pregunta seriamente si los dos comparten el mismo cerebro, eso solo indica lo mucho que se complementan, como han estado hechos el uno para el otro.

− Sí. – Dice Hoseok exhalando tembloroso, está excitado.

− Bien. – Dice Yoongi, levantando el rostro para robar un beso de sus labios, pasional y profundo, sus manos tocándole como ningún hombre lo había hecho antes, tan completo e intensamente, como si fuera una obra de arte, sin perder su toque amoroso. Era como si en cada caricia sus manos intentaran meterse bajo su piel. La boca de Hoseok estaba llena del sabor de Yoongi.

No paso mucho tiempo cuando Hoseok comenzó a gemir, dulces, satisfactorios y suaves sonidos de aprobación, podía sentir como el mayor estaba ya duro contra él, su hombría grande, tensa y caliente empujando contra uno de sus muslos. Hoseok también podía sentir su falo semi erecto.

− Eres hermoso… − Yoongi dice con un gemido ronco por el placer, su voz tan varonil y grave mandando una corriente eléctrica por su espina dorsal, Hoseok amaba cada cumplido, cada palabra bonita que le era dedicada.

Fue doloroso el primer dedo que se incrustó en su entrada por la falta del lubricante, ahora que caía en cuenta era la primera vez que no lo utilizaban y Yoongi estaba haciendo un gran esfuerzo para no lastimarlo, utilizaba el tener los cuerpos húmedos y las ligeras gotas de agua cayendo por sus pieles para adentrarse y preparar su entrada.

− ¿Estás bien? – Yoongi preguntó cuando Hoseok dio un gemido quejumbroso y sus dedos presionaban fuertemente contra los hombros del mayor, su cabeza estaba inclinada hacia atrás, recargada contra la pared mientras mordía su labio inferior. – Puedo parar si

− No, no, estoy bien. – Hoseok inhala una gran bocanada de aire, vuelve a fijar la mirada en Yoongi para garantizarle que siga y que todo está bien, Yoongi parece dubitativo por unos segundos, pero asiente, dejando besitos alrededor de su cuello, hombro y mejillas como un efecto tranquilizador, para amortiguar un poco el dolor, Hoseok cree que es el mejor calmante, la mejor medicina porque se relaja al instante y puede sentir como el anillo de músculos comienza a succionar el largo y bonito dedo del mayor pidiendo por más.

Un segundo dedo viene, un tercero después y el dolor se transforma en placer puro. Hoseok siente el cuerpo caliente mientras sus piernas tiemblan, flaquean y amenazan no resistir para hacerlo caer al piso, menos mal Yoongi es fuerte, lo sigue presionando e impide su caída.

Hoseok aprovecha tenerlo cerca para besar su frente, su nariz y mejillas y Yoongi sonríe con cada beso, esa sonrisa que tanto ama que deja ver sus encías, es tan adorable que el corazón de Hoseok tiembla de ternura.

− Mi amor… Creo que no podré soportarlo más. – Jadea Yoongi, Hoseok puede notar lo duro que ya está y como el sudor comienza a mezclarse con sus ya de por sí cuerpos húmedos. La sensación es extraña, húmeda y caliente, pero placentera.

− Ponlo en mí, Hyung… Ponlo ya. – Suplica Hoseok con los ojos brillantes y las mejillas sonrojadas, puede verse reflejado en la mirada de Yoongi y puede entender porque el mayor está tan necesitado como él, una de sus manos grandes tocando su cintura, apretando su carne con fuerza, necesitado y caliente.

Yoongi lo vuelve a besar y Hoseok jadea sorprendido, su beso feroz, ardiente y posesivo.

Yoongi levanta una de las piernas del menor y cierra el brazo debajo de ella, Hoseok sabía que era flexible, pero esta vez, en esa posición, se dio cuenta que lo era aún más. Yoongi no esperó mucho para guiar su hombría hasta la entrada de Hoseok, posicionó el glande en su dirección y lentamente, comenzó a introducirse, Hoseok gimió glorioso, lleno y satisfecho, el falo de Yoongi era exquisito y grueso y en algún punto pensó que iba a enloquecer, arder en las llamas de la lujuria. Yoongi no se movió, esperó un poco más perdiéndose entre la mirada de Hoseok antes de sonreír y decirle lo bien que se sentía estar dentro de él.

Pronto, la mano disponible de Yoongi encontró la parte baja de la espalda de Hoseok, presionando su cuerpo contra el suyo hasta que no hubo espacio entre los dos.

Yoongi comenzó y empujó hacia adelante con tanta facilidad, la pierna levantada de Hoseok le permitió conducir lo más profundo que pudo. Hoseok sintió que perdía el equilibrio, la pared detrás de él estaba resbaladiza, no había donde sostenerse, así que se aferró al cuello de Yoongi con fuerza, con la cabeza presionada contra la pared, la cacofonía de gemidos no se detenía y eso parecía excitar aún más a Yoongi quien seguía arremetiendo en su interior.

Yoongi levantó más su pierna, de tal manera que esta quedara contra su hombro. – Seokkie… Joder. – Yoongi apenas podía articular palabra, estaba jadeante, su piel brillante en una fina capa de sudor y agua, con el sonrojo avanzando desde su pecho hasta sus clavículas y cuello, Hoseok creyó que ese bonito carmín quedaba muy bien en la pálida piel de su Hyung.

Y en esa inmaculada piel, Hoseok también quería dejar sus marcas, su boca y dientes marcando su cuello y garganta, sus uñas arañando su espalda.

Yoongi comenzó a ir más rápido, el trasero de Hoseok temblaba con cada empuje profundo, su hombría atrapada entre ambos cuerpos, siendo friccionada y estimulada deliciosamente, Hoseok pudo observar cuando miró ligeramente hacia abajo como el liquido pre-seminal chorreaba desde la punta manchando ambos cuerpos.

− Yoongi… Y-Yoongi-Hyung… − Cada gemido hacia eco en el baño, los de Yoongi también, hacían una hermosa melodía de entrega y amor, pasión verdadera y erizaba su piel.

− Te amo Hoseok... – Yoongi dijo, en un susurro, puro y sincero mientras volvía a sus labios para besarlo profundamente, enterrándose en él una y otra vez, Hoseok sentía que se deshacía entre aquel ósculo, sus toques, caricias, entre sus fuertes brazos, esos que siempre estuvieron para él para protegerlo y evitarle caer.

− Yo también… Yo también te amo, Hyung. − Hoseok apenas y pudo articular por el enorme esfuerzo de seguir de pie, por el placer acumulándose en su cuerpo, pero era sincero también, Yoongi debió verlo en sus ojos, en su mirada cristalina y brillosa, entre sus mejillas rojas y avergonzadas y esos labios hinchados por el desgaste de sus besos, sus facciones distorsionadas en placer y amor puro. Yoongi le sonrió, abrazándole con más fuerza, golpeando duro, fuerte y preciso, llegando en ese punto delicioso que Hoseok luchó para no gritar de alegría.

Vuelven a besarse, siendo un desastre juntos hasta que el rugido del orgasmo los tomó por sorpresa, gimiendo al unísono.

La columna vertebral de Hoseok se arqueó, los dedos del pie que colgaba se curvearon y se liberó totalmente, abrazando y refugiando la cabeza de Yoongi cuando éste esconde el rostro entre la curvatura de su cuello y hombro, respirando pesadamente. Yoongi suelta su pierna y Hoseok la siente adolorida, pero no se arrepiente de nada. También puede sentir como desde su trasero hasta sus muslos se desliza ese líquido caliente y espeso, el orgasmo que recibió gustoso de su pareja.

Tardan más de un minuto en estabilizar sus respiraciones, poco a poco, deslizándose sobre la pared hasta quedar sentados en el suelo. Sonríen cuando sus miradas se vuelven a encontrar.

− De nada sirvió bañarnos. − Hoseok se ríe.

− Es tu culpa, por provocarme. – Se defiende Yoongi, en broma.

− ¿Ahora yo soy el culpable? – Hoseok se hace el ofendido, su teatro no le dura mucho pues comienza a reír quedito.

− Por supuesto que sí ¿cómo podría resistirme a mi hermoso y sexy novio desnudo entrando a la ducha conmigo? – Yoongi da un beso en su mejilla y Hoseok vuelve a reír.

Es bonito, Hoseok piensa, bonita la forma en que hacen el amor, bromean, sonríen. Es bonito haberse enamorado de Min Yoongi.

− Te amo. – Vuelve a repetir Hoseok, sonrojado, acunando el rostro de Yoongi entre sus manos para darle un besito. – Te amo Yoongi-Hyung, gracias por entrar a mi vida, gracias por esperarme tanto, gracias por amarme . –

Yoongi se ve enternecido mientras le devuelve otro besito.

− El que debe estar agradecido debo ser yo. Por darme una oportunidad. Te amo Hobi, no tienes idea cuánto. – Hoseok quiere llorar, pero se las arregla para morderse el labio inferior y mejor dar una sonrisa, amplía y bonita, brillante, esas que le gustan mucho a Yoongi.

− No, yo estoy más agradecido y yo te amo más. –

−¿Vamos a discutir por eso? – Yoongi arquea una ceja divertido.

− Sí. – Hoseok vuelve a reír.

Y así los dos pelean nuevamente por ver quien ama más a quién.

Nadie gana, como siempre, porque saben lo mucho que se aman de forma igualitaria y saben lo que están dispuestos a hacer el uno por el otro.

La noche concluye con otra buena ducha para limpiarse por completo, muchos besos y abrazos en la cama, las infinitas proclamaciones de amor y caer dormidos en su posición favorita; la cucharita.

Así es, Min Yoongi es… Lo mejor que le ha pasado en la vida.

Chapter Text

Familiares y toda persona cercana decían que, la decisión que habían tomado, había sido demasiado apresurada. Cinco años no eran “suficientes” para dar el siguiente paso y casarse. Porque no era tiempo suficiente para conocerse en realidad, qué llevaban las de perder, de tener diferencias y divorciarse, qué probablemente no congeniarían bien en su vida de casados, qué diría la sociedad y un sinfín de comentarios tontos que SeokJin y Namjoon, decidieron ignorar.

Su relación llevaba cinco años, sí, pero ellos se conocían de mucho más, sabían lo que al otro le gustaba o disgustaba, conocían hasta el lugar más recóndito de sus cuerpos, sus comidas preferidas y canciones favoritas, incluso pensaban casi lo mismo que creían que sus cerebros estaban conectados, entre una lista interminable más de cosas.

Estaban enamorados desde que tienen uso de razón y que fue gracias a un estúpido juego y gracias a sus amigos que decidieron cruzar las finas líneas de la amistad.  Ningún ajeno sabía esas verdaderas y Seokjin y Namjoon no querían malgastar su saliva explicándoles.

Ellos lo habían decidido así, lo necesitaban y lo anhelaban, querían una vida juntos.

Se amaban, tanto que ni siquiera podía ser puesto en palabras.

Y después de una larga lucha contra los que estuvieron en desacuerdo y un sinfín de preparativos cuando ganaron la batalla, se habían casado.

Y finalmente estaban ahí, dando sus votos, disfrutando de su fiesta de bodas, entre muchas felicitaciones y abrazos de sus seres queridos, escuchando los discursos que daban sus amigos entre divertidos y emocionales que casi hacen que la pareja tuviera ganas de llorar por ser afortunados al tener a los mejores amigos del mundo.

Disfrutaron del pastel y de los regalos, de un grandioso baile, de las flores y todo adorno que decoraba el maravilloso y encantador salón.

Fue una fiesta estupenda y cuando finalizó, sabían que comenzaría su noche especial.

***

Namjoon observa a Seokjin, quién sigue con su pulcro esmoquin blanco cuando atraviesan la puerta de la suite, con las manos entrelazadas y sonrisas brillantes y amorosas.

El personal del hotel se había encargado de adornar la cama con pétalos de rosas blancas y rojas, en la mesita de noche, a su lado, hay una botella de champán que se está enfriando en un cubo con hielo junto a dos copas elegantes.

Namjoon se siente aliviado al notar que siguieron al pie de la letra su solicitud, porque también le otorgaron un sistema de estéreo, con una base para iPod. Está preparado para esa noche, ha pasado una buena parte de la semana anterior organizando una lista de reproducción para su noche especial.

Camina hacia aquella zona, vincula su iPod y pone la lista de reproducción en cola.

− ¿Qué haces? – SeokJin dice, tirándose en la cama, con los brazos extendidos, palpando los suaves pétalos a su alrededor.

− Algunas cosas. –

− ¿Pero qué cosas? – Persuade, con una sonrisita.

− Cosas simplemente. –

Seokjin tan solo tararea, alzando una ceja. – Namjoonie… −

− ¿Mhhn? – Namjoon se gira para mirarlo, Seokjin apunta hacia arriba.

− Hay un espejo en el techo y estoy viendo todo lo que haces. –

Namjoon se queda helado y una risa divertida escapa de la garganta de su ahora esposo.

− Joder, solo—solo espera unos segundos, estoy tratando de arreglar algo. – Dice ligeramente nervioso y SeokJin se divierte un poco más con la situación, sentándose en la cama.

− Oh Dios mío ¿acaso es lo que estoy pensando? – SeokJin ni siquiera tiene que decir lo que piensa, Namjoon sabe perfectamente lo que piensa, sí, sí, hizo una playlist para su noche especial. Siente en nada que sus mejillas se calientan un poco.

− Ya—¿es tan malo que quiera que esta noche sea perfecta? –

Seokjin se levanta, con una sonrisa enternecida, acorta la distancia que los separa para abrazar a Namjoon por detrás y darle un besito en el cuello. – Eres el mejor ¿lo sabías? – Un nuevo beso, ahora en su nuca. – Déjame refrescarme, no te atrevas a quitarte aún ese sexy traje. – Susurra contra su oreja, enviando una corriente eléctrica por la espina dorsal de Namjoon.

Antes de que Jin se separe, le da una pequeña palmada en el trasero y Namjoon tan solo sugiere que se vengará después, Jin lo reta antes de separarse de él con una sonrisita encantadora. Toma ropa de su maleta, algunos cuantos productos que Namjoon no puede descifrar y ve a Seokjin perderse entre el baño.

***

En el baño, Seokjin se mira en el espejo, sus facciones se ven completamente relajadas a pesar de que la fiesta debería dejarle algo cansado, tal vez es la adrenalina que aún corre por sus venas por qué no puede creer que finalmente ese día haya llegado, el día donde Namjoon y él, han unido sus vidas.  Sonríe, sus mejillas se calientan un poco y niega con la cabeza mientras comienza a colocar los productos que sacó sobre el mostrador. Él también está preparado para esa noche, trajo todo lo necesario para su aseo personal, compró también geles de luchas y lociones con aromas suaves que quiere asociar para su noche de bodas, para que así, más adelante, cuando vuelva a oler esos aromas, recuerde ese hermoso momento y se deleite.

Primero se cepilla los dientes y de ahí, entra a la ducha, se enjabona con un jabón corporal con aroma floral y cuando termina se enjuaga para salir de ahí y secarse con una toalla. Comienza a poner la loción sobre sus piernas y hombros anchos, parte de sus brazos y cuello también.

Ahora procede a poner su atuendo, mirándose al espejo cuando termina, una sonrisa aparece en sus labios, contento y satisfecho mientras se tira a sí mismo un beso. – Eres hermoso, Kim Seokjin. –

***

Una vez que Namjoon consigue que el sistema de sonido esté en orden, su atención se desvía cuando la puerta del baño se abre y es ahí, cuando por primera vez, siente como si un rayo cayera sobre él y le partiera en dos. Namjoon traga en seco, Seokjin tiene una camisa blanca, suelta, casi transparente, los primeros botones desabrochados de una manera que le hacen lucir sus clavículas y parte de su pecho lechoso, sus pantalones están hechos de lino blanco e igual están sueltos, con un cordón que los sujeta apenas atado a una cinta a sus caderas, Namjoon casi puede ver también que Seokjin no está usando sus boxers habituales, podría hasta pensar que no lleva nada abajo.  Su cabello aún sigue húmedo, algunos mechones cayendo por su frente, Namjoon tiene la necesidad de peinarlos hacia atrás para perderse entre esa mirada profunda.

− ¿Acaso quieres matarme? – Namjoon pregunta, tragando en seco, casi puede sentir su hombría contraerse contra sus pantalones.

− Tal vez. – SeokJin ríe bajito, parece satisfecho por lo que ha provocado en el otro mientras juega con la cuerda de sus pantalones.

Namjoon comienza a sudar, siente que una gota cae por su espina dorsal debajo de su esmoquin y sus ojos se detienen en las caderas de SeokJin antes de carraspear y devolver su atención a su iPod como si fuese la cosa más interesante del mundo.  Sabe lo que Seokjin quiere, seducirlo siempre es de sus juegos favoritos y Namjoon no debería darle tregua, pero tiene que contenerse y no ser un apresurado cuando tienen toda la noche para amarse y degustarse.

SeokJin se acerca, lento y sensual como un felino. − ¿Y bueno, como sigue esa lista de música? – Se posiciona detrás de él, con su mentón sobre su hombro, seguramente observando el nerviosismo de Namjoon mientras desliza los dedos por la pantalla.

Se encarga de hacer la acción por Namjoon y reproduce una canción al azar, la melodía que comienza a sonar tiene un toque sensual desde el principio, perfecta para el sexo entre amantes. Seokjin le quita el iPod de las manos para colocarlo cerca del mueble y gira a Namjoon para que lo mire a los ojos. 

Namjoon apenas tiene tiempo para reaccionar cuando los labios de su esposo ya están sobre los suyos, un beso lento, pero hambriento. Corresponde gustoso, sintiendo como SeokJin muerde su labio inferior y tira de él, pasando sus manos por su cuello para encarcelarlo. Namjoon se aferra a su cintura, una mano levantando el dobladillo de su camisa y de repente, SeokJin lo detiene con un fuerte agarre a su muñeca.

− Aún no. –

− ¿Por qué no? – Namjoon parpadea, desconcertado.

− Porque no quiero. Tienes que esperar… − Susurra contra su oreja y lame el lóbulo de esta, antes de darle un pequeño empujón a Namjoon sobre la cama, donde se pone a horcajadas sobre él y acorrala sus manos contra el colchón, por los costados de su cabeza.

SeokJin comienza a depositar besos a lo largo de su cuello y garganta y la respiración de Namjoon solo hace que se vuelve más pesada. – Joder, Jin, me vas a volver loco. –

− Así es como debe ser. – Ríe un poquito, moviendo sus caderas contra el bulto en su pantalón, Namjoon sisea, sus manos cosquilleando para poder tocarlo, pero se encuentra aún atrapado. – Déjame hacerlo a mi manera esta vez… ¿Sí? – 

¿Y cómo puede decirle que no a su hermoso esposo? Namjoon tan solo asiente y SeokJin pasa sus dientes hasta la corbata de Namjoon, donde con unos cuantos movimientos la desata, sus labios volviéndose a desviar hacia los de Namjoon para capturarlos en un beso más pasional.

Namjoon siempre ha creído que besar esos rosados y voluptuosos labios algún día serán su perdición, se encarga de succionar su inferior mientras se lengua busca el dominio entre aquel ósculo, se introduce en la cavidad de SeokJin degustando su sabor siendo encantado con cada pequeño gemido que se pierde entre sus bocas, Namjoon muerde esos carnosos labios y puede escuchar una pequeña queja por parte del mayor que le hace sonreír y que tampoco, no lo detiene, se siguen probando, cada vez más hambrientos.

SeokJin sonríe, como si estuviese haciendo una travesura, pues se mueve solo un poco con la intención de alzar y dejar caer su trasero contra la hombría de su esposo, Namjoon gime en respuesta. – Namjoon-ah, estás tan duro… −

Namjoon exhala, intentando contener todo impulso de invertir las posiciones y tomar a su esposo de una vez por todas. − ¿Y de quién es culpa? –

Seokjin vuelve a reír encantado y Namjoon solo piensa lo mucho que está enamorado de él y todo lo pequeño que lo conforma.

Perdido entre sus pensamientos y la manera en la que SeokJin le hipnotiza con el movimiento de sus caderas sobre su hombría al ritmo de la música sensual, no se percata que Seokjin ha hecho otro movimiento, la corbata que le quitó a Namjoon la ha utilizado para capturar sus muñecas y atarlas, tirando de ellas hacia arriba para amarrarlas y asegurarlas contra el respaldo de la cama, Namjoon frunce el ceño tratando de liberarse, pero la fuerza que ejerce solo hace que la tela se apriete y detenga la circulación de su sangre, la fricción irrita la piel y farfulla por lo bajo. – SeokJin esto no— −

− Shhh, tranquilo, Namjoon, déjamelo a mí, déjame complacerte, tú siempre lo haces así que… Solo disfrútalo ¿sí? Te gustará. – Debe ser un pecado escuchar esa voz que solo aparenta ser suave cuando tiene tantos tintes lujuriosos. Namjoon vuelve a tragar, la temperatura elevándose.

− D-De acuerdo… − Namjoon admira a Seokjin, como se desliza un poco hacia atrás hasta quedar entre sus piernas, sus manos moviéndose con maestría para quitarle el cinturón, bajar su cremallera, pantalones y boxers, dejando expuesta su hombría completamente erecta. Las mejillas de Seokjin se vuelven un poco rosadas ante la vista que se le fue ofrecida y Namjoon siente que podría estar mirando a un incubo disfrazado de un hermoso ángel. 

Namjoon jadea cuando siente los perfectos labios de Seokjin sobre su falo, su lengua lamiendo la punta tentativamente, el cuerpo de Namjoon vibra de placer y gruñe por querer tener más de esa boca y calidez. Seokjin parece entender, sonríe entretenido antes de lamer toda su longitud, desde la base hasta la punta antes de tomarlo todo en la boca, Namjoon es grueso y largo, puede sentir su glande tocar la parte posterior de su garganta.

Namjoon comienza a mover las caderas hacia arriba, necesita más contacto, necesita follar esa boca cuando desde minutos atrás SeokJin ha sido la tentación hecha persona, solo provocándole y haciendo de él todo un desastre. SeokJin lo toma bien, su cabeza se mueve, recibiendo las embestidas de Namjoon mientras se aferra a sus piernas, apretando sus uñas contra la tela del pantalón que aún no ha sido despojado del todo.

Sus mejillas están rojas pero sus ojos están febriles por la lujuria, mirando a través de sus largas pestañas a Namjoon, una mirada intensa y lasciva que solo incita a Namjoon a mover más sus caderas contra él. SeokJin luce tan precioso debajo de él, devorándole, su cavidad se siente tan caliente y húmeda, es una sensación tan embriagadora que solo lo pone más duro mientras hecha la cabeza hacia atrás, desconsolado al no poder hacer uso de sus manos y tocar los cabellos de su amante, sus mejillas y todo lo que conforma su cuerpo, quiere también derretirlo con caricias.

Namjoon mira hacia arriba y es su perdición, gracias al espejo encima de ellos puede tener un ángulo mejor de todo, puede notar como el trasero de Seokjin está ligeramente levantando, su espalda arqueada en una curva sensual mientras que en su boca desaparece centímetro a centímetro su hombría, engulléndolo completamente hasta que no queda nada.  La vista es tan erótica y los sonidos húmedos y lascivos que produce Seokjin desde su garganta solo potencian todo.

Namjoon no aguanta más, necesita poseer a Seokjin.

Ejerce tanta fuerza en sus manos —incluso lastimándose— para tirar hacia adelante, la corbata se desgarra –y nuevamente se pone en alto su apodo del Dios de la destrucción— y ahora es libre, en segundos desata el nudo y ya tiene tomando a SeokJin por los brazos para alzarlo y ponerlo contra su regazo. Seokjin gime porque es una situación que no esperaba, apenas va a reclamar cuando Namjoon lo besa, es un beso sucio, intenso, casi salvaje, con succiones y mordidas y SeokJin no pone resistencia, entregado a su merced.

Entre ese beso voraz las manos de ambos no están quietas, las de Namjoon se encargan de arrancar la camisa de Seokjin, por fin palpando la suavidad de su piel, Seokjin se ha encargado de quitarle el saco, dejándole solo con su camisa blanca, desabotonando unos cuantos botones que dejan ver su pecho y abdomen duros y firmes contra el tacto.

Seokjin siempre ha tenido un pequeño gusto por su esposo en trajes, le encanta lo varonil que luce en ellos, pareciendo un modelo gracias a su altura, es tremendamente sexy como los músculos de sus brazos quedan ajustados sobre la tela. Seokjin soñaba con tener esos fuertes brazos aprisionándole, mientras le follaba duro contra algún mueble o rincón de la casa mientras vestía de esa manera, lamentablemente no habían tenido oportunidad por varios percances, pero ahora, por fin, puede disfrutarlo.

Namjoon desliza su lengua por el cuello de SeokJin, dejando un camino de besos y mordidas que hacen de la respiración de SeokJin más pesada y caliente, SeokJin tampoco pierde la oportunidad de que sus manos sigan sobre la hombría de su esposo, dejando caricias en vaivenes para estimularlo, arrancando gruñidos de placer en el más alto.

Apenas Seokjin levanta el rostro se da cuenta del pequeño detalle que había olvidado antes; el espejo en el techo. Sus orejas se colorean al instante ante la imagen que presencia, puede ver la necesidad en su rostro, sus ojos dilatados y febriles por la lujuria, sus mejillas rosadas y sus labios entreabiertos que sueltan gemidos productos por las caricias de su esposo.

− ¿Ya lo notaste? – La grave voz de Namjoon sobre su oreja lo hace sacar de sus pensamientos. – Podrás mirarnos, haciendo el amor, me podrás mirar devorándote y podrás verte a ti mismo deshaciéndote debajo de mí. – A veces Seokjin piensa de donde Namjoon saca tanto valor para decir algo tan sucio con palabras elegantes y bonitas, pero tiene el efecto deseado porque siente un tirón en su vientre y su parte baja.

Jin gime, cierra los ojos con fuerza para volverse a encontrar con la boca de Namjoon, comenzando una danza placentera mientras siguen tocándose.

Namjoon no pierde tiempo cuando extiende una mano hacia el mueble al lado de la cama, donde toma el lubricante y comienza a rociar un poco en su mano, lo suficiente para comenzar a preparar a su esposo. SeokJin se prepara, siempre le han gustado esos bonitos y largos dedos en su interior.

Cuando aquellos dedos comienzan a palpar el anillo de músculos, el cuerpo de SeokJin se estremece, abrazando a Namjoon desde el cuello. – Relájate. – Dice Namjoon, con la mano disponible acaricia la extensión de su espalda para darle confort y SeokJin lo agradece.

− Estoy bien, Namjoonie, es solo que… ¿Lo recuerdas? – Pregunta con la voz ligeramente temblorosa y necesitada, también ha agarrado el bote de lubricante para echarse un poco en una mano y cubrir con ésta toda la longitud de la hombría de Namjoon. Namjoon sisea por lo bajo.

− ¿Qué cosa...? – Namjoon duda, intenta hacer memoria y tratar de descifrar a donde quiere llegar Seokjin, pero sus dedos traviesos alrededor de su falo no lo dejan concentrarse.

− Esta posición... En esta posición estábamos nuestra primera vez. –  Apenas es un susurro cuando lo dice y Namjoon detiene aquellos dedos sobre su interior, su corazón aumentando su ritmo cardiaco, trayendo a su memoria aquel dulce recuerdo, aquella confesión, aquel primer paso que los llevó hasta ahora donde están.

– Lo recuerdo. − Namjoon se siente enternecido, besando la frente de SeokJin. Seokjin ríe bajito, casi de una manera adorable que derrite el corazón de Namjoon.

− Te amo. –

− Yo también. –

***

Namjoon está arremetiendo contra él sin reparo alguno, la cama chirría con cada golpe y Seokjin siente que podría morir de una manera placentera. Namjoon es fuerte con cada estocada, un empuje y su cuerpo se desliza hacia arriba y tiene que sostenerse de algo, del respaldo, la almohada o las sabanas, lo que sea, cualquier ancla que no lo deje perderse entre el mar del placer y lo lleve al borde de la locura.

Su hombría está presionada entre ambos cuerpos, siendo friccionada y estimulada, la presión que siente con el cuerpo de Namjoon encima es deliciosa y sus brazos se aferran más hacia esa espalda ancha con el fin de sentir más su calor envolviéndole.

La posición es perfecta para que SeokJin se siga mirando en el espejo, SeokJin no tiene nada, está completamente desnudo, todo su atuendo arruinado cuando el placer consumió a su esposo e hizo uso de su fuerza para despojarle de todo, diciendo que necesitaba tocar su cálida piel y saborearla.

En cambio, Namjoon, sigue con sus pantalones negros, levemente deslizados hacia abajo, pelvis desnuda, su camisa blanca esta abierta, está empapada de sudor y pegada al cuerpo de Namjoon lo cual la hace ver casi como si fuera de algún material transparente. Dios, es sexy, piensa Seokjin al ver como a través de la fina tela cada musculo de Namjoon se tensa por la fuerza que ejerce mientras se esfuerza en seguir embistiendo a SeokJin.

Sus grandes manos presionan las caderas de Seokjin de tal manera que la piel le arde, SeokJin casi puede asegurar que más tarde tendrá la huella de sus dedos tatuadas, pero no le importa, no le importa ser marcado por ese hombre que tanto ama.

− Hyung, hueles tan bien… − Namjoon inhala profundo antes de morder su cuello con fuerza, SeokJin jadea, sabe que mañana su cuello será todo un lienzo pintado con las marcas de su esposo.

− Y-yo también me preparé, quería… Quería lucir y oler bien para ti… −

− Me encanta este olor. – Namjoon confiesa y su voz es sincera y necesitada. Su nariz se pasea por lo largo de su cuello y hombros, casi como si estuviese hipnotizado, Seokjin se aplaude a sí mismo por elegir la loción perfecta y atrapar a Namjoon de esa manera.

Las piernas de SeokJin se aferran a la cintura de Namjoon casi como si fuera un vicio automático, de esa manera puede sentir a Namjoon más profundo dentro de sus entrañas y hace que sus paredes internas se aprieten contra la hombría de Namjoon. Funciona, ha funcionado porque puede escuchar un gemido placentero y prolongado que se le escapa al más alto.

− Mierda, Hyung, esto es tan… Apretado. – Y SeokJin sabe que a Namjoon le gusta, lo puede notar por como se sigue moviendo más ansioso y necesitado, Seokjin busca la manera de que sus caderas se muevan al ritmo de sus embestidas y, cuando lo logra, es una explosión de emociones y placer.

Los dos están gimiendo, acalorados, Seokjin debería estar acostumbrado a desconocerse cada que hacen el amor, pero sigue avergonzándole la manera en que sus labios se abren, buscan aire y emite sonidos irreconocibles, eróticos y lascivos.

SeokJin sabe que no debería ser tan ególatra –aunque más bien dicho, es amor propio— pero joder, el luce hermoso, así, con los cabellos húmedos siendo un desastre pegados a su frente sudorosa, sus labios maltratados y rojos, donde los relame y los hace ver aún más brillantes, su cara, orejas, hombros y clavículas completamente rosados por la vergüenza mientras Namjoon le destruye embistiéndole como un animal en celo.  

Ambos son hermosos, la manera en la que sus cuerpos se unen, se funden como si quisieran ser uno solo, congenian tan bien que Seokjin no puede pedir a un hombre más perfecto como lo es Namjoon, su alma gemela, el amor de su vida, su primer amor.

Es erótica la escena, como si estuviera viendo a través del espejo una película de ellos, con los sonidos morbosos y húmedos de piel chocando contra piel y la cacofonía de jadeos que escapan de sus bocas.

Namjoon comienza a besar su cuello, mientras sigue y sigue golpeando, SeokJin levanta un poco más las caderas y siente como la hombría de Namjoon golpea su próstata, haciéndole gritar casi de alegría, pidiendo por más en ese punto glorioso que Namjoon le concede pues arremete una y otra vez.

− Te amo. – Vuelve a repetir Namjoon, casi sin aliento, buscando nuevamente los labios de Seokjin. Seokjin no puede responder, pero le transmite en ese ósculo su amor infinito.

Cuando Seokjin tiene que buscar oxígeno, no pierde tiempo para decirle también cuanto lo ama con su voz entrecortada, le aclara lo feliz que es a su lado, lo mucho que está dispuesto a hacer por él, llenándole de promesas, Seokjin también a veces puede ser un romántico empedernido, de esos donde el amor vuelve locos a los genios y débiles a las fuertes.

SeokJin puede sentir a Namjoon moverse dentro de él, balanceándose contra su próstata, está cerca y, como si leyera su mente, Namjoon susurra. – Espérame, Hyung, hay que hacerlo… Hay que hacerlo juntos. – Seokjin mira al espejo, observando como Namjoon toma su hombría dura y húmeda bombeando para darle también la liberación que merece.

SeokJin se muerde el labio inferior al ver a su esposo atrapado en puro éxtasis, su cara igual de sonrojada que la de él, atisba como las piernas de Namjoon se tensan contra la cama en un intento de dar su última embestida, siendo potente, firme y profunda, llegando al clímax, liberando toda su semilla dentro de él, una calidez que llena a Seokjin y le hace gritar en placer cuando también se libera en la mano de Namjoon, manchando sus torsos.

Namjoon sale de su interior y Seokjin siente ese liquido viscoso resbalar por sus muslos, con su pecho subiendo y bajando, buscando moderar su respiración. Se siente bien, completo, cálido y atrae a Namjoon en un abrazo que el otro no le niega, Namjoon se aferra a él como si no hubiera un mañana y a la vez, con tanta delicadeza como si fuese alguna joya que desea proteger y atesorar.

− Mi Namjoonie hoy estuvo tan genial… ¿Estas preparado para la segunda ronda? – SeokJin ríe y Namjoon le acompaña segundos después, dando suaves caricias alrededor de sus brazos y su cintura.

− ¿Para ti? Siempre. – Besa uno de sus hombros, se acomoda en una posición donde pueda darle otro beso a Seokjin. – Te amo Hyung, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. –

− Lo sé. – Namjoon vuelve a reír.  – También te amo Namjoonie... – Atrapa su rostro en un ósculo más prolongado.

Y entre suaves caricias que comienzan a encender nuevamente sus cuerpos, hacen el amor una vez más.

***

Namjoon y Seokjin están de acuerdo en que no importa cuantas veces se entreguen en esa noche, nunca será suficiente. Siempre desean tomarse, amarse y experimentar juntos, pero también saben que sus cuerpos exigen descanso y necesitan energía para los días venideros en su luna de miel. Así pues, después de varios orgasmos juntos, ambos decidieron irse a bañar y ahora se encuentran nuevamente en la cama –después de haber cambiado sabanas y arreglarlas tras haberlas hecho un desastre—, sentados, pero abrazados, mientras beben de sus copas con champagne.

− No puedo creer que Taehyung se haya emborrachado y haya dado ese discurso... – Taehyung casi no toleraba el alcohol y aún así se las había arreglado para hablar decentemente.

− Pero debemos aceptar que fue realmente emotivo. – Dice Namjoon recordando, esbozando una sonrisa.

− Bueno sí, pero tampoco creí que se pusiera a llorar ahí en frente de todos. – Seokjin suelta una larga risota. – De Jungkookie te lo paso por que es más sentimental, pero… −

− Ah, nuestro Jungkookie es tan adorable. –

− Pero es que se pusieron a llorar como si estuvieran en un funeral, si no fuera por Jimin que los consoló después y les pidió que se calmaran probablemente se la hubieran pasado llorando en toda la fiesta, pegados a nosotros y diciendo lo mucho que nos aman. – Seokjin concluye en nunca más dejarlos tomar más de la cuenta.

− Lloraron mucho porque nos quieren, Hyung. Estaban muy felices desde que supieron que nos casaríamos. –

− Ya lo sé, Namjoon-ah… Pero verlos así, felices por nosotros y llorando, también hace que me entren ganas de llorar porque… Somos tan afortunados de tenerlos. –

− Así es… Mejores amigos que ellos no podríamos tener. –

− También estoy muy feliz de que Yoongi y Hoseok se hayan comprometido. – Namjoon abraza más fuerte a Seokjin y asiente, con una gran sonrisa al recordar que, en plena fiesta, se enteraron que próximamente también habría una segunda boda.

− Yo también, ellos merecían desde hace mucho ser felices. Siempre fueron el uno para el otro. –

− Como nosotros. –

− Sí, como nosotros. – Vuelven a reír, es agradable, piensan ambos, tener ese tipo de charlas, festejando también las alegrías de sus amigos, de recordar que siempre han estado rodeados de gente que los aprecia y de lo hermosa que es esa noche, siendo esposos y con un precioso futuro por delante tomados de la mano.

De repente, Seokjin siente la cálida mano de Namjoon envolver la suya, sus dedos se entrelazan a la perfección y Namjoon busca la mirada de su esposo.

− Hyung, hay algo que…. He querido decirte. – El corazón de Seokjin da un vuelco.

− ¿Qué pasa? –

− ¿Alguna vez has pensando en… Formar una familia? –

− Namjoon-ah, tenemos una gran familia, incluso cinco hijos. – Seokjin bromea.

− No Hyung, estoy hablando en serio. – Namjoon es serio, con mirada determinada, el latir de Seokjin comienza a acelerar más rápido.

− Te refieres a …. Una familia entre ¿tú y yo? –

− Sí… Con una niña o un niño por ahí, corriendo por la casa, que se convierta en nuestro todo. – Los ojos de Namjoon bailan con emoción, un brillo realmente cálido y esperanzador.

A Seokjin nunca le pasó por la mente que Namjoon sería el primero en sacar el tema de formar una familia. Es decir, quería todo con él, sí, pero creía que era todo a su debido tiempo, pensaba que por ahora solo debían ser solo ellos dos y no presionar a Namjoon, pero ahora que se lo confesaba, Seokjin sintió que su corazón se enternecía y se llenaba de regocijo porque la idea, no era mala, nunca fue mala y tampoco era como si la hubiese desechado, siempre estuvo ahí, latente, pero no se armaba de valor para confesarla sin sentir que tal vez apresuraba las cosas.

SeokJin aprieta más el agarre entre sus manos, su sonrisa ampliándose mientras daba otro besito efímero sobre los labios del moreno.

− Namjoonie, incluso si se pudiera y me pidieras ir a la luna contigo, iría sin pensarlo dos veces. – Dice suave, sincero y Namjoon queda complacido con su respuesta porque ya se encuentra abrazándole con fuerza, escondiendo el rostro entre la curvatura de su cuello y hombre.

− ¿De verdad, Hyung? –

− Por supuesto que sí, Namjoon-ah, quiero tener una familia contigo. Quiero criar a un niño a tu lado, quiero ser el mejor padre y esposo del mundo. – SeokJin también lo abraza y siente que podría llorar en cualquier momento, la felicidad no cabe en su pecho y quiere desbordarse en forma de lágrimas.

− Lo serás Hyung, lo serás. Siempre he querido una niña y un niño. –

− Que increíble coincidencia porque yo también. –

− ¿Ves? te lo dije, estamos hechos el uno para el otro. –

− Por supuesto que sí, porque somos almas gemelas. –

Ambos ríen y se vuelven a besar, un beso apasionado, lleno de amor y sin límites.  

− Los chicos se volverán locos cuando se enteren de esto. −

− Bueno, nuestros futuros hijos serán afortunados también, porque tendrán a los mejores tíos. –

− Cierto. Tendrán a una familia maravillosa. −

Tendremos una familia maravillosa. – Corrige Namjoon. – Te amo, Kim Seokjin. –

− Y yo a ti, Kim Namjoon. –

Y se duermen felices, sabiendo que cuando llegue la mañana comenzará su vida de casados, esperándoles, un futuro prometedor.