Actions

Work Header

Señor alfa algodón de azúcar {SAADA}

Chapter Text

{PRÓLOGO}

 

Bakugo no se iba a quejar, la soledad se la traía floja y no tener pareja le parecía cómodo: no tenía que aguantar quejas de nadie, ni preocuparse por eructar o rascarse las bolas en su departamento, ni interesarse por sentimientos de una pareja inexistente. Tampoco tenía que expresar sus propios sentimientos o compartir sus celos junto a alguien... Ese alguien que lo apoyaría en todo momento y lo comprendería... que lo querría y atesoraría, que lo amaría por sobretodo... que compartirían alegría y enfandos... que sería su confidente más íntimo...

 

No.

 

Bakugo no llevaba bien la soledad...pero tampoco podía con más rechazos. Su alfa se sentía abochornado, triste y frustrado. Bueno, no solo su alfa, él mismo se sentía impotente.

 

¡Maldita sea! Bakugou Katsuki era el alfa más malditamente caliente de la Tierra, era atractivo, agraciado, se mataba en el gimnasio y vestía que mojaba bragas. ¡Y no solo eso!  Su puto lenguaje era una bendición, joder. Se había dejado la piel por ser mejor persona y se había esforzado para alcanzar un nivel muy bueno en cuanto autocontrol. ¿Para qué?  ¡Para que lo dejaran tirado a la semanas!

 

¡Si!  Todas las putas parejas que había tenido lo habían dejado y el por qué le exasperaba, le hacía hervir la sangre, ¡le retorcía las pelotas!

¿Qué era lo que tenía que alejaba a todas sus parejas?

 

Su olor.

Su puto olor.

 

Bakugou Katsuki olía a dulce. En todo el sentido de la palabra... Katsuki era azucar pese a su agrio temperamento y eso alejaban a sus parejas porque su olor no era de lo más varonil. Los olores dulces  los solían poseer los omegas y, el rubio, tenía las feromonas de azúcar concentrado.

 

Katsuki iba a estar solo toda su vida. Claro, tenía amigos, familia,...pero no era lo mismo que tener un compañero.

 

En resumidas cuentas... esto fue una de las causas que le hizo volver a tener un carácter de mierda y matarse a trabajar. Todo por tal de no aguantar su tren de pensamientos oscuros. Eso y a los pesados de sus amigos.

 

Hasta que en una madrugada, en pleno ataque de frustración, termina borracho y follando con un alfa... del que no recuerda una puta mierda al día siguiente y solo tiene la cicatrices de sus caninos en su antebrazo como único recuerdo.