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WHAT U CALL THAT

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WHAT U CALL THAT


Sus cabellos están revueltos, su mirada confusa y excitada, los dulces gemidos salen de su boca cuando Taehyung vuelve a entrar por segunda vez en él, mandando una descarga eléctrica a todo su cuerpo cuando toca su lugar más sensible logrando que los dedos de sus pies se contraigan. -Amor...ah, sí... bebé...te quiero así...- suspira satisfecho, sintiendo como la verga se adapta a las paredes de su ano como si hubiese nacido para esto.-...enterrado dentro de mí- termina sus balbuceos y su novio comienza a moverse, saliendo y entrando de manera delicada.

Taehyung muerde su cuello, ambos están de lado, en la posición de las cucharas, hacer el amor de esa manera se siente muy íntimo para el mayor y la felicidad embarga su pecho porque desea poder hacer éste tipo de cosas en el futuro con Hoseok, sin la interrupción de terceros, solos en una casa.

Solo tenía que esperar un poco más...y todo sería como lo tenía planeado. Lamió el cuello del menor y muerde un poco más, succionando, buscando dejar una nueva marca.

-Te amo, Hobi- le susurró cuando el orgasmo le golpeó, el menor se quedó en silencio, un largo silencio.

Cuando el mayor lo miró, sus párpados estaban cerrados y la sonrisa boba surcó sus labios, escondió su rostro en el hombro del menor, oliendo su aroma, durmiéndose al instante.

Hoseok abrió sus ojos y miró a la nada por un largo tiempo, un sentimiento extraño revolvió sus entrañas.

-Eres un tonto, Taehyung- farfullo.

• ────── ✾ ────── •


Su cuerpo es como una bomba a segundos de explotar, los besos de ambos hombres le vuelven loco. Hace un tiempo, Jin y Namjoon jugaban en conjunto con Hoseok, cada vez, deseaban más al menor. Lo amaban con locura y lo querían para ellos. Sabiendo que no podían, hacer un trio era a lo que habían llegado, después de enterarse de que el pequeño travieso se acostara con los tres hermanos.

Lo peor que pudieron hacer ante saberlo, fue buscar una excusa para Hoseok porque lo amaban, argumentando ante tan comportamiento. No querían perderlo y pensaban que si se quejaban podían arruinarlo todo.

Taehyung no estaba en casa, se supone que llegaría tarde ya que estaban tomando clases de apoyo, así que los tres aprovecharon para poder desquitarse un poco, sacarse las ganas de todos esos días sin el cuerpo ajeno. La cama de Seokjin era la única más grande y tenían más espacio para proceder y liberar sus bajos instintos.

Namjoon besaba su pecho, sus pezones, lamiendo cada uno y tirando de ellos con sus dedos mientras que Jin se encarga de darle un beso negro, los gemidos y jadeos audibles del menor llenaban la burbuja en la que se encontraban los tres, sin darse cuenta de que alguien abría la puerta del primer piso y subía las escaleras de manera cansada.

El ambiente se siente pesado y tiene una sensación inquieta en su pecho, el chico de cabellos grises se dirige a su habitación y todo es tan tranquilo y tan normal.

Demasiado normal.

Va en busca de Namjoon, el cuarto está vacío y eso le sorprende un poco. Como también le sorprende el no haber saludado a penas llegar, no avisó de su llegada. Tiene esa extraña sensación de que ese día todo fue demasiado bueno para ser verdad.

Pasa todo el pasillo hasta llegar a la pieza de Jin, escuchando un pequeño murmullo con cada paso que da hasta llegar a la puerta donde los gemidos son tan audibles.

Algo se siente mal y su cuerpo reconoce el sonido mucho antes que su cabeza.

¿Por qué quiere abrir la puerta? ¿Por qué tiene la necesidad de ver con quién está teniendo sexo? Sabe que no hay necesidad y solamente tiene que dar la vuelta para poder olvidar esa situación.

Abre la puerta, tomando valor de no sabe bien dónde, pero la escena que ve...se siente un mal sueño. Una pesadilla de la que rápidamente quiere ser despertado. -Hoseok...-lo llama, quizás en un vano intento de que su novio le dijera que nada de lo que ve es real.

Todo pasa en cámara lenta, sus hermanos se alejan del cuerpo desnudo de su novio como si les quemará y miran de manera asustada hacia la puerta.

Taehyung no entiende la razón de eso, ¿por qué lo miran así? ¿no se supone que todo es mentira? ¿por qué puede leer la culpa en los ojos de sus hermanos? ¿por qué Hoseok no dice nada? ¿por qué todo lo que ve en sus ojos es sorpresa? No entiende nada.

Hoseok está petrificado en su lugar, completamente confuso con la situación...con las emociones que se agolpaban en su interior, demasiadas para poder ponerles nombre.

Se supone que no le importaría, que su corazón no estaba involucrado con esos hermanos, con Taehyung... entonces, ¿por qué dolía ver el rostro lleno de confusión y desesperación de Taehyung? ¿por qué su corazón parecía a segundos de romperse? ¿en qué momento su plan había fallado y había terminado involucrado?

No obtuvo respuesta y el silencio atronador y desgarrador llenó la habitación, Hoseok solamente podía oír el latido de su corazón y la sangre corriendo de manera rápida por sus oídos. Abrió la boca para poder decir algo, lo que sea, pero alguien se interpuso.

-Puedo explicarlo...- habló Jin por todos, su tez pálida y el miedo en su mirada era obvio. E incluso en ese momento, una voz dentro de Hoseok pensó que eso era lo más estúpido que pudo haber salido de la boca de su cuñado y amante.

Era obvio que no había nada que explicar, la situación hablaba por sí misma y Taehyung no era tan idiota como para quedarse a escuchar patéticas excusas.

Taehyung, hizo lo que Hobi sabía que haría, se fue, salió de la casa, volviendo a dejar solo silencio.

-¡Es tu maldita culpa!- estalló Jin, señalando al chico causante de todos sus deseos y discordias. Ante eso, el menor pareció salir de su estupor.

Hoseok arqueó una ceja. -¿Estás seguro?- le preguntó. -Pudieron detenerme, pudieron detener la situación en cualquier momento pero ambos se volvieron tan osados y descuidados...queriendo más de lo que podían aguantar...- les replicó, haciendo que aquellos hombres apartarán sus miradas. -Los únicos culpables son ustedes que desearon al novio de su hermano, los únicos que cedieron fueron ustedes y los únicos que se arrepentirán por siempre serán ustedes.

Se quedaron callados viendo como el menor se vestía lentamente.

-Nada de esto hubiese pasado si nunca me hubieran deseado, amores- los miró una última vez, sonriendo, de cierta manera todo se sentía falso e irreal.

Seokjin y Namjoon compartieron una mirada y volvieron a ver a otro lado, avergonzados de lo que vieron en el otro.

Ninguno se arrepentía...y todo lo que podían sentir era un alivio. Alivio de que Hoseok fuera libre.

¿Qué tan mal hermanos eran? ¿Cómo le llamas a eso?

• ────── ✾ ────── •


Después de una semana del incidente, Taehyung se pone en contacto con Hoseok, diciéndole que se vieran en una cafetería cercana, quiere hablar y el menor no se niega.

Por lo que oyó de Namjoon, en la casa nadie sabe nada de lo que pasó, Taehyung se mantuvo en silencio y solamente les comentó que habían cortado.

Hoseok no tuvo la notificación de ese hecho, de terminar, pero no se quejó porque sabía que eso era lo más conveniente en una situación así.

Taehyung estaba mirándolo, quizás esperando que hablara pero Hoseok no sabía que decir, porque no sabía lo que sentía.

-Yo...- inició y rápidamente se silenció.

Taehyung solamente tomaba de su batido de manera distraída hasta que hizo una pausa y miró su bebida como si esta tuviera las respuestas del universo. -Te cité aquí para poder aclarar las cosas...

Hoseok lo cortó. -No te diré nada de lo que pasó o cómo sucedió.. porque sé que si lo sabes te lastimarás más- su ex lo miró de manera breve, dejando que viera la tristeza al escucharlo decir aquello, con eso, podía suponer que la relación de Hoseok con sus hermanos había sido de hace tiempo.

Eso fue el incentivo para que el peligris pudiera decir todo lo que quería decir. -Creí que me amabas pero sólo jugaste conmigo...- suspiró, evitando su mirada, sus ojos se dirigían a la ventana a toda esa gente pululando alrededor como si nada pasará, cuando Taehyung solamente se sentía morir un poco más. Miró sus manos de reojo, notando el anillo que le había regalado, hace un mes atrás cuando todavía su novio le permitía vivir en aquella burbuja hecha de humo y espejos, era una banda de plata pero que le había costado un montón de tiempo elegir además de dinero, el resoplido que salió de sus labios, incapaz de ser evitado. -Te he dado todo, te fui fiel siempre, esperé por ti...te compré un anillo, lo hice todo y, ¿para qué? - le habló con veneno, una rudeza que jamás había sido dirigida hacia el menor. - todo lo que conseguí fue un corazón roto, todo lo que hice fue por nada...¿cómo lo llamas a eso?

-Amor- decretó. -Tae, todo lo que hiciste fue por amor...- el menor le sonrió, una sonrisa triste y desecha.

 

- Cualquier sentimiento que haya tenido por ti se ha vuelto odio- le devolvió y Hoseok se encogió de hombros, ambos sabían que era mentira pero ninguno lo admitiría.

 

Después de un largo silencio, el menor dijo:-... dejaré de ser tan egoísta...y no te molestaré más. No volveré a buscarte, a ninguno. Jamás- le prometió y algo en la mirada de su ex se tiñó con dolor. Esperando algo diferente.

 

Hoseok sabía que si usaba los hilos correctos... Taehyung lo podría llegar a perdonar, evitó ese pensamiento tentador, ya no lo haría más. Le había prometido a Jungkook que desaparecería de las vidas de aquellos chicos una vez que Taehyung lo supiera.

 

Asintió. -Adiós, Hoseok...- se despidió.

 

-Adiós, Kim Taehyung- le devolvió. Viendo la espalda del chico desaparecer, sonrió de lado, una sonrisa melancólica. Recordó lo que le había dicho. -Amor, odio...es una línea tan delgada, Kim Taehyung. Puedo esperar- miró el anillo en su dedo anular. -¿Cómo lo llamas a eso?- suspiró a la nada.

 

-Amor- le respondió una voz tan conocida, volteó al ver a su profesor de física con una sonrisa engreída. - Le llamas amor, Hoseok.

 

El menor se rió un poco histérico. -El amor es para tontos- tomó un sorbo de su café, un poco demasiado incómodo.

 

-Deberías comenzar a pensar que eres parte de ellos...- dijo con diversión. -Es una lastima, no te enseñe todo este tiempo como para que te enamores del primer idiota que aparezca.

 

Arqueó una ceja. -¿No que te ibas a casar con una buena chica?

 

-Por obligación, mocoso, por obligación- suspiró, tomando de su café negro sin azúcar...como su alma.

 

Se encogió en su lugar. -Al menos uno de los dos tiene alguien que lo espera en casa.

 

-Tienes padres- rebatió burlón.

 

-Entiendes el punto, maldito viejo, no te hagas.

 

Ambos rieron.

 

 

[.]

 

 

 

Habían pasado meses desde que se vieron las caras, un doloroso tiempo, en donde Hoseok cumplió su palabra al pie de la letra, hasta ahora. No buscó a ninguno y sólo se centró en sus estudios y en su nuevo trabajo de medio tiempo. La cafetería "SUPERNOVA" era pequeña, en el centro de la ciudad y solamente habían tres empleados además del gerente: Park Jimin, Park Jisung y Hoseok, todos de la misma edad y eran buenos compañeros tanto así que a veces se reunían fuera del trabajo.

—Hoy mi novio vendrá— comentó Jimin, limpiando unas tazas.

—¿El chico con el que empezaste a salir hace tres semanas?— preguntó Jisung, colocando varios pasteles en la vidriera, Hoseok escuchaba atento mientras contaba el dinero en la caja registradora.

—Sí, dijo que quería verme en acción— admitió con una sonrisa tímida, Hoseok asintió, sintiéndose un poco decepcionado de ese hecho. Realmente había querido coquetear con aquel chico pero parecía bastante apegado a su novio.

Claro que eso nunca lo había detenido antes.

Pero, tenía un juego en pausa entre manos y sólo estaba esperando a retomarlo. Las piezas estaban desordenadas y, pacientemente, Hoseok las pondría en donde quería. Sólo debía esperar hasta que sea el momento indicado.

Bueno, eso había pensado hace unas horas atrás.

Hasta que la ficha que no había esperado ver, apareció por la puerta, cambiando el juego por completo. Sonrió para sus adentros, sabiendo que el juego había vuelto a iniciar.

—¡Tae!— gritó un enérgico Jimin, abrazando al otro con alegría siendo correspondido. Hoseok los miró, apoyado en la barra, con una sonrisa dulce. —Chicos, este es mi novio— los presentó, Taehyung se congeló al notar a su ex, quién lo veía sin dejar de sonreír.

Hoseok apreció ver al nuevo Taehyung, cabellos azules, siendo atractivo como siempre, la confianza en si mismo que había destruido estaba ahí, saludando a Hobi.

Se veía más delicioso y el morocho ama comer delicias.

—Hoseok— suspiró por inercia el mayor, volviendo a decir el nombre que antes había sido prohibido para él. Volvió a pisar el sitio que se había prometido no volver. Anteriormente, Jung Hoseok había sido la tierra que se había dado el lujo de explorar, nombrando cada tramo como suyo pero, después de lo sucedido, aquella tierra se volvió desconocida. La pregunta de cuantas personas habían explorado tan maravilloso paisaje lo atormentaba.

Era claro que no había sido el único.

—¿Se conocen?— el rubio preguntó confundido.

Ambos lo ignoraron. — Volviste, Kim Taehyung— el morocho se dió la libertad de dar la bienvenida a su juego. —Siempre supe que volverías...

—Volví pero no por ti— cortó rápidamente Taehyung, mirándolo con dureza. —Como verás...

Hoseok se carcajeó, interrumpiendo al otro. —No me hagas reír, Taehyung...—mira a su acompañante con desdén, Jimin no parece entender en donde se ha metido o la razón de que su amigo haya cambiado su jovial actitud por otra mucho más altanera. —¿Por qué has vuelto tu, Taehyung? ¿Por Jimin?—se ríe de manera sarcástica. —No, volviste aquí para enamorarte de mi otra vez— responde, saliendo de detrás de la barra, acercándose a la pareja. —¿Sabes una cosa, Jimin?— comentó, como quien no quiere la cosa. — Tae y yo fuimos novios hace unos meses atrás.

—Hasta que te acostaste con mis hermanos— rebatió con furia.

El menor ignoró aquello, contando todo aquello a Jimin, quién se veía sorprendido. —Solía amarme más que nada, su mundo era yo y nada más que yo. Hasta me regaló un anillo— levantó su dedo, mostrando aquel anillo que no se atrevió a quitarse.

El corazón de Taehyung flaqueó ante ese gesto. —Todavía lo llevas...— susurró.

Hoseok lo miró con una pequeña sonrisa. —Porque todavía te amo, cariño.

—¡Ahora está conmigo!— gritó Jimin, empujando a Hoseok para que se alejara de su pareja.

Hoseok apartó la mirada, clavando sus ojos en el rubio. —¿Estás seguro de eso?— le devolvió, su tono no era con mala intención, era una pregunta seria, honesta. 

Jimin no respondió enseguida, esperando que su novio lo hiciera. Él no lo hizo. Taehyung estaba más concentrado en mirar a su ex, volviendo a ver ese rostro que se dijo que no debía extrañar. Se dijo así mismo que Hoseok no merecía su dolor, no por todo lo que le había hecho. La parte razonable tenía buenos argumentos para poder empezar una vida sin el menor. La emocional...todo este tiempo había deseado verlo. 

Jimin miró a su chico, quién tenía los ojos llenos de lágrimas no derramadas. Lentamente se alejó de Taehyung, la felicidad de verlo obstaculizada por el dolor de perderlo, porque no era ciego, podía ver qué su novio tenía bastantes sentimientos sobre lo que Hoseok representaba en su vida. El rubio sólo conocía a esa persona desde hace tres semanas, no podía decir el impacto que ver a Hoseok le había ocasionado a Taehyung. 

Lo único que sabía era que él acabaría perdiendo. —Deberían irse y arreglar sus problemas en otra parte — interrumpió Jisung, que no parecía muy interesado en toda la situación, prefiriendo atiborrarse uno de los cuantos brownies que vendían. 

Taehyung asintió, saliendo del local. Hoseok lo siguió, segundos después.

Jimin solo los vio irse con impotencia. Lo que sea que discutieran no era algo que lo incluyera, ya sabía que su, ahora, ex novio no lo elegiría. 

—¿Terminaruwn?— cuestionó Jisung, tragando su comida.

—Sí— suspiró Jimin, escondiendo sus lágrimas. —Desde el momento en que los ojos de Taehyung vieron a Hoseok, fui olvidado por completo...— intentó alejar las lágrimas con sus manos.

—Si quieres puedo prestarte mi hombro para llorar— consoló Jisung, tomando café, mirando hacia el frente.

—Gracias, Jisunnie— suspiró.

—Pero no soy gay.

Jimin se quedó en silencio y se rió.— Lo sé— acomodó su cabeza en el hombro contrario. —Y deja de comerte lo que vendemos.

Jisung se detuvo de darle una mordida al brownie. —Si quieres también puedes comer.

[.]

Los chicos caminaron hasta un parque cercano, ya que no sabían en donde podían hablar de eso. Taehyung notó que Hoseok no estaba tan afectado como el mismo se sentía. Lo que lo hacía sentirse más estúpido, habían pasado meses y todavía era el único que se aferraba a Hoseok.

Se sentaron en una banca que tenía una vista a los juego de los niños, niños que corrían alrededor, columpiándose, haciendo castillos en el arenero.

—¿Por qué estás aquí hoy, Tae?— le preguntó. —¿Sabías que trabajaba allí?

El mayor se quedó en silencio y decidió ser honesto. —Sí.

—Y sin embargo, saliste con Jimin— respondió, no lo estaba juzgando.

—No eres quien para reprocharme eso— devolvió el mayor a la defensiva.

—No lo hago, Tae...— susurró y finalmente lo miró. —Sé que lo hiciste para demostrarme que estabas bien...sólo que ese no eres tú, no eres la clase de persona que usa a otras— y realmente aquello no se lo había esperado. Pensaba que el chico que había dejado, estaría bien, con el corazón roto pero bien. No imagino que a causa de la desesperación haría tal cosa.

Eso es algo que él haría. No Taehyung.

—Lo sé.

—Al parecer ambos la pasamos mal— suspiró el menor y Tae bufó.

—Por favor, no mientas— le pidió. —Y no puedes decirme que me amas cuando claramente no es así— se apresuró a decir. — No cuando tus acciones en el pasado hablaban claramente cuanto te importaba— su voz se quebró, estaba dejando salir todo aquello que había guardado. Dejando que todo salga, pidiendo que aquella persona que tanto lo había lastimado sienta el peso de sus acciones. —Tu me manipulaste...— sollozó. —Tu me manipulaste para amarte— acusó.

—¿Qué?—por primera vez, el menor se quedó sin palabras, estupefacto. —Taehyung, nunca obligué tu amor...— su mano envolvió la contraria. —fue real y fue mío— dijo con vehemencia.

—¿Por qué vuelves?— no tuvo la voluntad de apartarse de ese contacto. Jamás lo había hecho, a pesar de correr lejos y terminarlo todo, había vuelto a él.— ¿Por qué lo arruinas todo? Estaba bien sin ti— mintió. —Eres como un veneno, queriendo matarme— lo miró, las lágrimas cayendo de sus mejillas.

Hoseok suspiró y le sonrió de manera breve.— Bueno, soy tu veneno...— murmuró, acercándose al rostro del mayor. Casi tocando sus labios. — Y sólo soy efectivo porque tú me lo permites— finalmente, lo besó. Unió sus labios en un contacto suave, tomando el control lentamente, rompiendo cada barrera que Taehyung pudiera tener, haciéndolo rendirse a él. —Y, aún sabiéndolo, todavía me amas— suspiró contra sus labios.

El de cabellos azules asintió, bajando la guardia, sabiendo que había vuelto a su infierno personal. —Algún día...me saldré de este juego— prometió Taehyung, abrazando el pequeño cuerpo de su chico. Cuerpo que muchas veces había adorado antes, volvía a casa, incluso si era una casa en llamas, al borde del derrumbe, todavía era su hogar.  

Respiró su aroma, se empapó del aroma tóxico que tanto había añorado y se sumió en la verdad de su estupidez. No podía dejarlo, no sabía cómo dejarlo.

El menor sonrió entre sus brazos. — Y cuando lo hagas...— susurró. —Prometo que te dejaré ir— le dio su palabra. 

Por ahora, ambos arderían en aquella casa, se consumirían.

¿Cómo lo llamas a eso?