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Una Historia Diferente [Severitus]

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01 de Noviembre, 1981, 03:58 am.

El pequeño niño de no más de un año lo miraba fijamente, con aquellos ojos verdes que en algún momento tanto lo habían capturado.

El niño tenía lágrimas secas en su rostro y los ojos aún húmedos, mas no lloraba. La cicatriz en su frente ya no le dolía gracias a la pequeña porción de poción que logró darle junto con un biberón, aunque estaba roja e inflamada, pero él no hacía nada. No podía hacer nada más que sentarse frente al niño y mirarlo. ¿Tomó una buena decisión? Por supuesto, se dice, porque si hubiese hablado con su antigua amiga en algún momento y se hubieran arreglado, ella le pediría que cuidase de su hijo si ni ella ni su padre pudieran hacerlo. No era la primera opción, pero entre un hombre lobo y un asesino traidor psicópata, era la mejor opción. Recuerda que su magia casi se sale de su control al recordar a Albus Dumbledore diciendo que tenía que llevarlo con la mismísima Petunia Evans y su gordo esposo, diciendo que era "necesario", ya que era la última persona con la misma sangre, y que podrían protegerlo por magia muy antigua.

Pues bien, maldito infierno.

Ahora estaban en Mansión Prince, en una de las habitaciones del primer piso, cerca de la suya propia; pensaba en colocar una cuna en su habitación, pero luego negó con la cabeza: el niño ya dormía solo. Había acomodado una habitación con dulces colores y algún que otro dibujo mágico sobre hipógrifos que cantaban cada cierto tiempo; las ventanas daban al gran jardín trasero, donde se apreciaba también un pequeño bosque y un arroyo, y había encantado el techo para que, a la hora de dormir del niño, se convirtiera en un cielo estrellado y de luna menguante. El lugar tenía muchos juegos y juguetes adecuados para la edad del niño, al igual que un gran armario que se encontraba repleto de ropa nueva, ya que no quedaba mucho del Valle de Godric.

El niño hizo un pequeño ruido con su garganta, levantándose en su cuna y agarrándose del barandal, mirándolo. Levantó una ceja, y el niño río, entrecerrando los ojos y mostrando sus dos dientecitos delanteros en crecimiento; su pequeña alegría también provocó que una de las ventanas de la habitación se quebrara, pero no se rompió, y el hombre suspiró: el niño era bastante poderoso, y sabía que tenía una larga historia de ahora en adelante, donde posiblemente tendría que reparar muchas cosas si el niño simplemente no aceptaba un "no" a la primera.

El pequeño Harry estiró sus bracitos hacia él, en busca de que lo cargue, mientras hacía ruidos babosos con su boca y abría y cerraba sus manos, sin dejar de mirarlo, y Severus frunció el ceño, aunque aún así se levantó de su asiento y se dirigió hacia el niño, tomándolo en brazos, inseguro. Cuando lo acomodó lo suficiente como para creer que no se le iba a caer, lo miró de frente.

Harry giró un poco la cabeza viéndolo, pero luego acomodó su cabeza en su hombro, acostándose sobre él, y una de sus manos se dirigió a su cabello, estirándolo levemente, balbuceando.

Severus Snape se encontró a sí mismo balanceándose sobre sus pies y acariciando suavemente la espalda del niño, quien poco a poco se iba durmiendo.