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No te metas con el lobo

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No debería estar ahí.
Pasar tantos problemas para llegar a Azkaban solo por una duda que se había instalado en él en el ministerio. Un aroma casual que podría haber venido de cualquiera, incluso de su propio equipo.
La muerte de Sirius seguía demasiado fresca, debería mostrarle más apoyo a Harry, darse el tiempo de lamer sus propias heridas pero se encontraba ahí, caminando entre las celdas buscando una en específico.
Era un lugar horrible, Sirius había pasado demasiado años ahí y eso hizo que su estómago se revolviera. Agitó su cabeza tratando de alejar sus pensamientos mientras se detenía.
Ya no había tantos dementores pero trató de no pensar demasiado en ello.
Se detuvo observando hacia adentro, notó la ropa normal de los presos y luego el largo cabello rubio que aún estaba limpio lo que le supo casi como una bofetada a la realidad: solo habían pasado tres días desde que Sirius cayó sobre el velo.
Rodeó un barrote de la celda con su mano aspirando con profundidad mientras cerraba los ojos, sin saber cómo sentirse cuando el aroma le llegó de nuevo. Era bastante tenue, si no fuera por su condición de hombre lobo ni siquiera podría desligarlo de un aroma normal.
Bien. Malfoy era un omega.
¿Y ahora qué? ¿Pensaba llegar ahí, tomarse tantas molestias para poder decirse que estaba equivocado y sentirse mejor consigo mismo? Aun siendo omega Malfoy era un mortífago, se merecía estar ahí.
Abrió los ojos de nuevo sintiendo un escalofrío al encontrarse con los ojos grises observándolo con intensidad, la sorpresa casi lo hizo retroceder un paso pero se contuvo mientras le devolvía la mirada con algo de ferocidad. Se sintió casi estúpido al sentirse victorioso cuando el mayor apartó su mirada primero.
Evaluó mejor la situación, notando que el antiguo patriarca estaba sentado sobre el suelo. Los barrotes que él estaba sosteniendo no se sentían tan fuertes pero luego notó la cadena que terminaba en el tobillo de Malfoy.
¿Por qué los barrotes eran tan débiles? No sería demasiado difícil abrir la puerta y entrar, la única complicación sería que estaba encadenado pero después de eso no parecía haber otra cosa que restringiera su escape.
O algo que restringiera la entrada de alguien a su celda.
Soltó los barrotes tratando de no pensar en ello, dio unos pasos para atrás para obligarse a irse. No tenía nada más que hacer ahí. Había tenido curiosidad y la había mitigado. Debería usar sus fuerzas para cosas más productivas, que ayudaran, no para venir a visitar de una forma no exactamente legal a Malfoy cuando ni siquiera su familia podía.
⸺Lupin. ⸺ La voz se escuchó casi como un susurro pero lo hizo detenerse, observó de nuevo a Malfoy que también lo estaba observando, esta vez se encontraba más erguido y más serio. Remus se preguntó cómo podía verse tan pedante estando ahí.
⸺Malfoy. ⸺ sabía que no debía responder, solo debía dar la vuelta e irse pero en cambio volvió sobre sus pasos poniéndose de nuevo frente a la celda mirando casi con curiosidad al hombre.
⸺ ¿Qué haces aquí? ⸺ el rubio arqueó una ceja, aun el tiempo ahí no le había tomado factura. Tal vez por la baja cantidad de dementores que había, tal vez por el hecho que tenía una celda en la mejor área. Pero eso no lo ayudaría demasiado una vez que pasaran las semanas.
⸺En el ministerio, sentí tu aroma. Solo quería verificarlo. ⸺ No vio la necesidad de mentirle, notó como como el hombre se tensaba pero luego se relajaba como tratando de evitar que viera cualquier reacción.
⸺ ¿Te arriesgas tanto solo por curiosidad? Que estúpido. ⸺ Malfoy sonrió, una sonrisa entre burlona y divertida.
⸺Fue un total error haber venido, eso no te lo negaré. ⸺ admitió ⸺Adiós. ⸺ Se despidió preguntándose si sería la última persona que viera al hombre con vida. No había muchas opciones allí en Azkaban y dudaba de que Voldemort tuviera tantas ganas de liberar a uno de sus hombres que falló completamente.
Malfoy prácticamente estaba muerto adentro o fuera de Azkaban.
⸺ ¡Espera! ¡Lupin!⸺ se sintió algo sorprendido al escuchar su llamado, al fin había logrado convencerse de irse con la menor angustia posible pero de nuevo era detenido. Había un poco de desesperación en su voz por lo que dudó.
No sacaría al rubio de ahí, así que debía ignorarlo y continuar.
⸺ ¿Qué es lo que quieres? ⸺ se odió por la curiosidad y también por la ligera debilidad que sentía. Sabía que seguramente venía del instinto, lo mismo que lo había traído hacia allí.
⸺Mátame. ⸺ apenas pudo contener el jadeo al escucharlo, observó directamente a los ojos del patriarca tratando de ver alguna emoción en ellos pero además de la ligera desesperación parecía tranquilo.
⸺ ¿Disculpa? ⸺ frunció el ceño acercándose de nuevo a la reja, agarrándose de un barrote con algo de fuerza mientras observaba al omega, el aroma de este aún era tenue pero le daba un poco de información.
⸺ Te has dado cuenta ¿No? La celda. Es fácil de abrir. ¿Sabes porque? ⸺ no debería escucharlo, debía irse de ahí. No debió haber seguido sus instintos, no debió haber seguido su curiosidad o tratar de reparar la angustia. Debió quedarse con la duda. Abrió la boca para responder pero al final no pudo decir nada así que Malfoy continuó ⸺Los dementores lo saben. Al igual que tú.⸺ Lucius no se levantó, solo miró hacia el grillete sobre su tobillo y lo acarició levemente.
⸺Malfoy yo no…⸺ debía irse. Ahora mismo. No tenía que escucharlo ¡No debía!
⸺Mi celo es en una semana...⸺ sintió un escalofrío y negó con la cabeza. Una cosa era matar en una batalla, cuando era su vida o la del otro o la vida de las personas que amaba ¿Pero asesinar a alguien que no lo estaba atacando, que no era un peligro?
No tenía tanta sangre fría.
No podría vivir realmente con eso.
⸺Debiste haber tomado supresores antes de entrar a Azkaban. ⸺ trató de sonar duro pero su voz sonó demasiado baja. Se sintió algo enojado consigo mismo por ello.
⸺Los supresores se toman durante el celo.⸺ Malfoy se burló, Remus enrojeció un poco. Realmente no sabía sobre supresores para omegas, ni de los caros ni los más accesibles. Hijo de dos betas y en Hogwarts todos ocultaban su biología.
No podía ser culpado por no saber.
Se aferró a ese pensamiento mientras trataba de responder.
⸺No puedes pedirme eso.⸺ esta vez su voz sonó más clara y más alta, dando un ligero gruñido. Sintió como su propio corazón se aceleraba al notar que el rubio se encogía en su lugar reconociendo el tono.
Era una reacción omega normal.
No debía hacer que su boca se sintiera tan seca o que el instinto arañara su pecho.
Solo quería llegar y proteger ¿Y porque alguien de la edad de Malfoy no estaba marcado?
⸺Por favor. ⸺ la voz del rubio sonó baja, casi suplicante.
⸺Malfoy, no puedo hacerlo. Si tienes tanto miedo de lo que ocurrirá puedes pedirle a uno de tus… amigos que lo haga. Hay bastantes aquí en Azkaban. ⸺ trató de deshacerse del nudo en la garganta obligándose a soltar el barrote. No se acercaría más. Debía irse, no podía hacer lo que le pedía ni siquiera por lástima.
Sabía que su muerte sería horrible pero no quería causarla.
No debió ir.
Malfoy rió, en otro momento y en otro lugar se hubiera sentido ofendido por el tipo de risa, pero en ese lugar parecía que rayaba a la desesperación. Era casi histérica y eso solo hizo que su lobo se removiera queriendo acercarse más.
⸺Cuando tengan la suficiente fuerza para acercarse a mi será ese día, Lupin. No habrá momento para pedir que me maten y aunque lo haga ¿Crees que ellos decidirían matarme justo en ese momento?
No lo harán. Encontraran más satisfactorio rendirse ante el instinto.
¿Crees que muera en el primer celo? Ni siquiera sé cómo reacciona los dementores ante el celo de un omega ¿Crees que es una maldita coincidencia que la celda sea tan fácil de abrir? No, maldita sea, no lo es. ⸺ Su voz no sonaba afectada pero el leve tiemble de sus hombros lo delataba. ⸺Yo soy un mortífago ¡Por Merlín! Cuando la guerra termine y si tu lado gana, estarán agradecidos por lo que hiciste.
Soy una maldita escoria más ¿Por qué debería afectarte mi muerte? Si hubiera tenido la oportunidad de matar a Black, lo hubiera hecho yo mismo. ⸺
⸺ ¡No menciones a Sirius! ⸺ gruñó con fuerza pero esta vez el omega no se encogió ni retrocedió, en cambio clavó sus ojos en él en un claro desafío. No pudo evitar gruñir en protesta de manera instintiva, a su parte alfa no le gustaba en lo absoluto ser desafiado así. Abrió la puerta con demasiada facilidad y eso hizo que algo del enojo se diluyera mientras miraba con ligera angustia hacia el metal.
⸺Lupin… Te pido piedad. ⸺ A pesar que aún lo miraba a los ojos el rubio ya no se veía desafiante, podía notar la desesperación en cada uno de sus gestos y su aroma se había intensificado un poco demostrando que se había descontrolado por un momento.
Si no fuera un hombre lobo aun no podría decir a ciencia cierta de que se trataba de un omega, las feromonas del rubio eran tan bajas que le sorprendía que no estuviera bajo supresores. Aunque tal vez había otras pociones para enmascarar los aromas.
⸺ ¿Alguna vez la has tenido tú? ⸺ gruñó y a pesar de que no quiso, se acercó unos pasos hasta quedar a pocos metros del rubio obligando a este a levantar más la cabeza para poder seguir viendo sus ojos.
⸺Pero tú no eres como yo. ⸺ susurró con voz casi ahogada, suplicante. Remus sintió que se rompía ante la frase notando como Malfoy se acomodaba para quedar arrodillado. Desde su posición podía ver su cuello, el lugar donde debería haber una marca de unión.
Respiró profundo y se agachó solo para agarrar su brazo y obligarlo a levantarse.
Malfoy lo observó apoyándose contra la pared, el licántropo lo miró pensando cómo hacer eso de forma limpia y rápida.
⸺Cierra los ojos. ⸺ no podría hacerlo si lo estaba mirando, el rubio asintió sin decir nada antes de obedecer. Remus tragó.
Lo hacía solo porque lo estaba pidiendo. En otra circunstancia no lo mataría al tener ese nivel de poder. Estaba teniendo piedad porque si no lo hacía, el fin del patriarca sería mil veces más horrible.
Rodeó el cuello del mortífago con sus manos. Solo tenía que presionar lo suficiente, trató de no pensar en la calidez que sentía bajo sus manos ni en la tenue respiración ni como el rubio se había tensado al sentirlo.
Trató de ignorar el ligero aroma dulce que llegaba a sus fosas nasales y que evocaban un sentimiento de protección.
Con eso lo estaba protegiendo.
Presionó con fuerza, Malfoy cerró los ojos aun con más ímpetu y Remus agradeció que no los abriera.
Trató de no pensar con quien estaba, pensó en la muerte de Sirius, en Bellatrix. La rabia lo embargó por un momento y al fin pudo presionar un poco más.
Un ligero quejido lo hizo volver a la realidad y soltó al rubio bruscamente, Malfoy cayó al suelo de rodillas mientras tocía y jadeaba, recuperando el aire mientras se llevaba las manos al cuello.
Remus notó como la piel blanca estaba tomando color, seguramente quedaría con moretones por su intento de asfixiarlo. Agitó la cabeza tratando de concentrarse en el cabello rubio, moviendo los largos mechones para tapar las marcas sintiéndose de pronto enfermo.
¿Qué había estado a punto de hacer?
Siempre, luego de la luna llena, se llenaba de miedo. No quería lastimar a nadie pero su parte animal si quería atacar humanos.
¿Y ahora había estado a punto de matar uno? Se lo había pedido pero igual ¡no podía! ¡No era un asesino! ¡No quería pasar el resto de su vida sintiéndose culpable! Tal vez no sería tan malo, tal vez el rubio sobreviviría.
Lastimado y roto, sin duda. Pero sobreviviría.
Y si moría ¿Qué? ¡No tenía que sentirse culpable de ello! ¡Él no tenía por qué llevar la carga de su muerte!
⸺No lo haré. ⸺ respiró profundo notando como el rubio seguía masajeando su cuello.
⸺ ¿Marcarme? ⸺ la voz sonó completamente afectada, casi afónica. Remus trató de evitar la punzada de culpa y la transformó en enojo.
⸺ ¡Mucho menos eso, maldición! ¡No me uniré a ti solo por lástima! Tú te metiste aquí por tus acciones. Debiste haber supuesto el peor escenario.
Esto no es mi culpa y no llevare la culpa de lo que te pase. Estás aquí por tus errores.
Suerte. ⸺ se alejó unos pasos antes de sentir el agarre en su pantalón, observó al rubio que había estirado su brazo para agarrarlo aun estando arrodillado en el suelo. En esa posición se veía tan indefenso que no pudo evitar quedarse congelado mientras observaba.
⸺Por favor. ⸺ Su voz era temblorosa y su cabello caía de costado, no lo estaba mirando, sus ojos grises estaban clavados en el suelo y su pelo dejaba a la vista su cuello, Remus podía ver un poco del moretón que se había formado.
⸺No haré ninguna de las dos cosas, Malfoy. ⸺ debía mantenerse inflexible en ello, no podía hacer ninguna de ellas sin arrepentirse.
⸺Entonces… Por favor… no quiero que la primera vez con un alfa sea en las condiciones que serán. Por favor. ⸺ se inclinó, casi besando sus zapatos y eso hizo que un escalofrío lo invadiera.
No, no, no.
Pero su parte más animal gruñía complacida.
De un segundo a otro el aroma del omega se había intensificado, como que si hubiera dejado de reprimir su aroma. No era tan dulce como el de otros omegas, pero sin duda podía llegar a ser adictivo. Además daba tanta información que lo abrumaba.
Se agachó apoyando su mano en la nuca del rubio obligándolo a levantar la mirada, tenía ganas de enterrar su cabeza en su cuello y oler.
Pero no debía, Malfoy no doblegaría así su orgullo. Preferiría morir que besar los zapatos de un mestizo que además era una criatura.
Debía haber algo que no estaba viendo aun.
Soltó al rubio y se enderezó, negó con la cabeza pero Malfoy se paró demasiado rápido rodeando su cuello con sus brazos.
⸺Por favor, por favor, alfa.
He estado con mujeres y hombres, betas y omegas. Nunca con un alfa. No quiero, por favor, quiero tener un poco de control en esto. ⸺ la desesperación era tan palpable en su voz que no pudo evitar sostenerlo, parecía tan vulnerable y tembloroso.
Sería bastante fácil. No podía quejarse después.
Apoyó sus manos en su cadera atrayéndolo más hacia si sintiendo como el aroma lo inundaba, aun no podía identificar muy bien qué tipo de mezcla era pero le gustaba. A su lobo le gustaba.
Una ligera voz en la cabeza seguía repitiendo que había algo demasiado raro en la situación, Malfoy no era así. Debía haber una razón, tenía que averiguarlo antes de que…
Al sentir los labios del omega contra los suyos perdió la línea de razonamiento, solo pudo enterrar su mano en el cabello rubio apegándolo completamente a su cuerpo.
Podía sentir que estaba cerca del celo, las palabras del rubio solo habían servido para alentarlo. Se sentía tan complacido de lo abierto que estaba siendo.
⸺ ¿Tu cuerpo ya…?⸺ se separó solo para inclinarse y enterrar su cabeza en su cuello aspirando, gruñó levemente tirando un poco del largo cabello para obligarlo a exponerse más.
⸺Faltan solo cinco días, sí. Terminó su proceso de limpieza. ⸺ el rubio no contuvo el ligero gemido al sentir que mordía ligeramente su cuello, lamiendo las marcas negras que había dejado hacía pocos minutos cuando trató de asfixiarlo.
Remus pensó que su aroma era intoxicante, bastante agradable. Se separó de su cuello para besarlo de nuevo y apoyarlo contra la pared.
No era un buen lugar, seguramente era bastante antihigiénico hacerlo ahí. Pero realmente no le importaba en ese momento mientras cubría el aroma del rubio con el propio, tapando los rastros del omega sin darse cuenta, para evitar que cualquier otro alfa se acercara en breve.
No pudo evitar sorprenderse de las respuestas tan perceptivas del omega, quien gemía y se retorcía bajo sus caricias.
Remus respiró profundo tratando de calmarse cuando al fin pudo bajar el pantalón del otro para luego alzarlo, haciendo que lo rodeara con sus piernas.
Su mente le gritaba que lo marcara, que si no lo hacía en el celo otro alfa lo haría. No debía, era suyo, él lo había encontrado primero.
Lupin agitó la cabeza tratando de no pensar en ello, odiaba el hecho de que su instinto pensara en guardarlo, evitar que alguien más lo tuviera. Tal vez por el hecho que realmente era el primero de esa categoría con el rubio pese a su edad, eso aumentaba un ego que lo hacía sentirse terriblemente avergonzado.
No había tenido muchas experiencias con omegas, mayormente las tuvo con betas. Era todo más fácil con ellos y no había enlaces por accidentes.
Lo preparó con cuidado, tratando de no mirar los gestos ni escuchar los sonidos que hacía ya que lograba volver la situación más difícil. Se concentró en morder y chupar sus pezones para dejar de pensar, evitando completamente su cuello. No se arriesgaría así. Clavó más sus dedos en su cadera al escucharlo jadear más alto, pensando que ya estaba lo suficientemente preparado para él.
Levantó la mirada para verlo a los ojos pero sintió enseguida que fue un error, ver al rubio que normalmente era tan desdeñoso tan inundado por el placer sin duda era excitante. Lo atrajo hacia si besándolo sin poder evitar la sonrisa al escucharlo gemir su nombre.
⸺ ¡Remus! ⸺ Lucius sollozó bajito cuando lo penetró de una, arqueando un poco la espalda separándose de la pared, Lupin besó sus mejillas tratando de apaciguar el dolor mientras lo apegaba más a él si era posible.
Ambos se sentían abrumados, dejándose llevar por instintos bajos.
Era curioso, que hubiera terminado así.
Empezó a moverse una vez que el omega estuvo bien con su intromisión, empezando un ritmo mucho más rápido al sentirlo deshacerse entre gemidos. Una vez que encontró el ángulo para golpear su próstata con cada embestida las uñas del rubio arañaron su espalda y sus gemidos se volvieron mucho más altos al igual que sus suplicas.
El licántropo no pudo evitar pensar que le gustaba demasiado como suplicaba y se rendía, la forma en que pedía más. Quería conservarlo.
Se mordió con fuerza el labio hasta sacar sangre, aun podía sostener el peso del patriarca sin problemas pero tratando de huir de sus pensamientos cambió la posición bajándolo al suelo teniendo cuidado con la cadena, evitando que quedara debajo de él. Lo volvió a penetrar de una haciéndolo retorcerse y gemir, Malfoy aprovechó la nueva estabilidad para seguir sus movimientos como podía lo que lo hizo sonreír.
Se sentía orgulloso de tener una respuesta tan positiva del omega a él.
Dejó que el rubio lo besara, apoyando sus manos en sus caderas para levantarlas más mientras el mayor se aferraba a él.
⸺Por favor. ⸺ gimoteó de pronto.
⸺ ¿Por favor, que? ⸺ Ambos estaban bastante cerca de llegar y lo sabía, pero eso no evitó que preguntara mientras bajaba sus manos a sus muslos para separarlos más mientras se adentraba más en él.
⸺ ¡A-Ah! ¡Por favor! ¡Solo te quiero a ti, quiero que seas el único! Quiero… que seas el único alfa. Por favor.
Te deseo a ti. ⸺ La vulnerabilidad y el deseo brillaban en los ojos plata, él mismo podía notar que había logrado sacar la parte más instintiva del rubio.
No pudo decir que no, no cuando se sentía tan complacido y el omega había sido tan bueno, y solo lo quería y le había ofrecido ser el primero.
Casi como en trance, sintiendo como las feromonas y las sensaciones se arremolinaban sobre él se inclinó sobre su cuello.
Lo mordió justo antes de correrse, escuchando al omega gritar sin saber si era por el orgasmo o por la mordida, gruñendo al sentir el semen de Lucius sobre ambos y como él mismo se corría en su interior formando el nudo que evitaría que saliera de él por varios minutos.
Lo soltó y lamió la herida tratando de calmar al omega quien aún tenía sus uñas clavadas en él mientras trataba de recuperarse del orgasmo.
La bruma se fue disipando cuando el nudo empezó a achicarse de nuevo, las feromonas del rubio estaban bajando otra vez hasta hacerse imperceptibles. Remus parpadeó sintiendo que había estado en una especie de sueño.
Se separó y se vistió sin limpiarse, sintiendo de pronto el pánico empezar a embargarlo. Lucius en cambio se había sentado con cuidado sobre sus ropas de preso aun desnudo, sin importarle nada mientras tocaba la marca de unión revisando que ya no sangrara.
Remus estuvo a punto de salir de la celda y correr, sintiendo la culpa y el terror por sus acciones golpeando cada parte de su mente racional cuando algo llamó su atención.
El aroma de Lucius era mucho más claro para él ahora, pero había algo raro en el ligero aroma que hizo que su estómago se revolviera.
⸺Tú tienes supresores en tu sistema. ⸺ murmuró confundido.
⸺Sí. ⸺ el rubio arqueó la ceja, sonriendo. Remus frunció el ceño sintiendo como el enojo empezaba a embargarlo.
⸺ ¿Cuánto durara? ⸺ trató de que su voz no se viera afectada pero por la sonrisa del patriarca supo que había fallado. Lucius se levantó mostrando su cuerpo en su totalidad, dejando que viera las múltiples marcas que había dejado mientras tenían sexo y la marca de unión.
⸺De diez a doce a meses.⸺ se inclinó agarrando la ropa interior y poniéndosela. Remus apretó los puños gruñendo.
No pudo evitar sentirse un tonto.
Debió habérselo imaginado.
¿En serio creyó todo eso? ¡Malfoy era una serpiente! ¡Él tenía el peor escenario siempre en su mente! ¿Entonces porque…?
La marca.
Él supo que decir, como enredarlo. Lo había controlado como un crío mostrando una vulnerabilidad falsa, sabiendo que su parte alfa se concentraría en eso y en su sumisión en vez de lo extraño de la situación.
Gruñó notando como la sonrisa del patriarca se extendía mientras terminaba de vestirse.
Remus salió cerrando la puerta tras él, Malfoy se acercó quedando a un paso de las rejas que era hasta donde lo dejaba llegar su cadena. El ex profesor volvió a gruñirle apretando con fuerza uno de los barrotes, sin preguntar el porqué.
Lucius acarició su mano con cuidado antes de besar sus nudillos. Una parte de Remus quería golpearlo contra las rejas y la otra acariciar su cabello hasta hacerlo ronronear.
—Sabía que no lograrías matarme...— Remus apretó los labios pensando un momento en que había estado tan cerca, sintió una punzada de desconformidad y proteción. Él no volvería a tratar de matarlo, ahora realmente era incapaz pese a que ahora era obvio lo que había ocurrido.
—Eres un idiota, Malfoy— se obligó a gruñir.
⸺Cuando la guerra termine, si tu lado gana… tu parte alfa no consentirá tenerme aquí. ⸺ Su tono era bajo, pero igualmente algo burlón a pesar de la sonrisa suave que se extendía en su rostro.
⸺ ¡Por supuesto que sí! ⸺ trató de negarlo mientras gruñía de nuevo.
⸺ ¿Y ser tan mal alfa? ¿Sin poder brindar seguridad a su omega? Lo máximo que pasaré aquí es un año, tal vez dos si logras ser sumamente fuerte. Pero cuando todo se vaya calmando en tu vida menos podrás ignorar el hecho de que no me quieres aquí. ⸺ Lucius estiró su mano y acarició su mejilla, Remus odió no poder alejarse de ese gesto.
⸺Piérdete, Malfoy. ⸺ manoteó su mano haciendo al patriarca reír.
⸺ ¿Me sacarás de aquí si tu lado gana? ⸺ Malfoy murmuró, él podía sentir su aroma intensificándose de nuevo y se sintió furioso. Trató de negarse, trató de irse sin decir nada pero no pudo.
Él quería darle seguridad a su omega.
⸺Sí. ⸺ se separó bruscamente de las rejas y empezó a caminar ignorando la risa del rubio.
Malfoy había ganado, había logrado tener una seguridad por si su lado ganaba. Tener una salida de emergencia. Odiaba el hecho de que lo estuviera usando.
Respiró profundo.
Fuera como fuera ahora era su omega.
Y si, tal vez cuando todo acabara haría lo posible para evitar que se quedara en Azkaban pero le demostraría que se había metido con la persona equivocada.
La dependencia no iba en un solo sentido.
Sonrió.
Lucius había ganado esta vez, la próxima no lo haría y de eso estaba seguro.
Una vez que la guerra acabara le demostraría a Lucius Malfoy lo peligroso que podía ser jugar con un hombre lobo.

 

 

 

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Había sentido un ligero temblor mientras esperaba la sentencia, estaba seguro que tenía muchas cosas a su favor y que sus abogados eran de lo mejor.
Además todavía tenía su plan B si todo salía mal, casi podía imaginar que el rubio trigo tenía algo que ver con la declaración de Potter de que los Malfoy “no eran tan malos”, tal vez el chico había sido más fácil de convencer por la buena jugada de Narcissa.
Lo había hecho por Draco, sí. Pero no había dejado de ser una gran jugada, al igual que la de él, de apostar por el otro lado por las dudas.
Cuando lo había visto acompañando al salvador del mundo mágico no pudo evitar sentir ganas de caminar hacia él, acercarse, cualquier cosa. Hacía más de un año que no tenían ningún tipo de contacto y que el ex profesor no lo hubiera volteado a mirar ni una vez causaba una ligera angustia que estaba seguro que estaba arraigada a la marca y a su parte instintiva.
Draco ya era libre al igual que Cissy, su hijo por menor de edad y a Cissy la había ayudado enormemente no llevar la marca tenebrosa al igual que las palabras de Potter.
Alzó su mano acariciando la marca con cuidado, mayormente la tenía tapada con cuellos altos cuando estaba incapacitado de su magia. Aún no podía hacer un buen glamur sin su varita, debía comprar una nueva, nunca funcionaría tan bien como la propia seguramente pero sería mejor que nada.
Había sido una gran ancla. A pesar de todo, lo había ayudado a mantenerse lo más cuerdo posible en su estancia en Azkaban y cuando convivió con Voldemort en su mansión. Le había dado una sensación de seguridad y protección aunque fuera ridículo, pero a veces las emociones de los vínculos lo eran.
Pocas personas se habían dado cuenta de la marca, entre ellas sus cuñados pero ninguno dijo absolutamente nada, habían supuesto que había sido mordido por accidente en Azkaban. Narcissa se había preocupado en un primer momento y exigió explicaciones sólidas, los supresores que ambos usaban eran los más caros del mercado y podían durar hasta doce meses si se evitaban ciertas comidas y pociones, lo cual fue realmente fácil en Azkaban porque era imposibilitado de todo ello en gran medida.
Había logrado salir de Azkaban justo a tiempo, realmente. Era verdad que una vez marcado las feromonas de su celo no afectarían a otros alfas, pero era realmente doloroso pasarlo sin el compañero de enlace.
Una vez en su mansión tomó dosis mucho más fuertes que durarían menos pero ayudarían al hecho de que estaba lejos de su compañero de enlace. No necesitaba que la sensación de necesidad lo abrumara, solo la utilizaba como consuelo cuando su cuerpo estaba demasiado cansado por las torturas.
Severus no había dicho nada, le había suministrado las pociones sin pedir explicación y Lucius estuvo seguro que sintió algo de lástima por él. No vio la necesidad de explicarle lo que había ocurrido, no sabía realmente en qué lado de la guerra estaba y la confianza que había entre ellos se había diluido en los esfuerzos de sobrevivir de ambos.
Una vez que todo se resolviera podría pedirle a Lupin que rompiera el vínculo, ya había pasado el suficiente tiempo como para que pudieran hacerlo. Aunque tal vez esperaría a que Severus despertara y pudiera volver a hacer pociones, iba a necesitar las mejores si quería sobrevivir a un vínculo roto con el menor dolor posible.
No sabía que había ocurrido con Lupin ahora que lo pensaba, estaba demasiado ocupado tratando de evitar que su familia fuera a Azkaban que no se detuvo a averiguar si había empezado una relación con otra persona. Esperaba que sí, así accedería más fácil a romper la unión.
Se levantó cuando lo llamaron, respiró profundo y trató de ignorar el aroma conocido mientras mantenía su máscara de neutralidad.
Sonrío levemente al escuchar lo que decían, muchos no estarían para nada contentos.
Tenía que pagar una elevada multa y tendría restringida su salida del país durante dos años, que seguramente luego se reducirían a meses una vez que empezara a mostrar “buen comportamiento” y que se había reformado.
Salió de la sala sintiéndose infinitamente mejor cuando al fin lo dejaron vestirse con sus túnicas habituales recuperando su bastón. Sonrió sinceramente al ver a su mujer y a su hijo, Draco agarró su brazo unos momentos antes de soltarlo sabiendo que hablarían largo y tendido cuando llegaran a casa, Cissy se veía realmente feliz mientras acomodaba suavemente algunos mechones de su largo cabello que se habían desarreglado al cambiarse.
⸺Señora Malfoy. ⸺ La voz de Potter los detuvo, Draco se tensó completamente a su lado así que apoyó ligeramente su mano en la espalda de su hijo sin poder evitar dar una mirada fugaz a la persona que se retiraba hacia el lado contrario. Hizo una pequeña mueca, por el ligero aroma que Potter tenía sobre él podía decir que había estado alrededor de Lupin las últimas horas y este seguramente se había retirado evitando una confrontación directa con él.
⸺Señor Potter, gracias por su declaración.⸺ Narcissa sonrió con suavidad haciendo un pequeño asentimiento, Lucius también asintió pero sin decir nada mientras quitaba el toque sobre su hijo.
⸺Gracias, Potter. ⸺ Draco habló en tono forzado mientras extendía su mano, Potter lo observó removiéndose incomodo antes de agarrarla unos segundos estrechándola.
Lucius casi quiso rodar los ojos. Era obvio que el niño no sabía controlar su aroma ni feromonas, dado que estás inundaban el lugar. Lo hacían sentirse algo adverso y mareado, sabía que este no era el territorio del muchacho por lo que no sentía mucha prisa por irse de allí pero se sentía incómodo. Draco seguramente también se sentía así por la forma en la que arrugaba la nariz.
⸺Yo… me gustaría hablar con usted, señora Malfoy. ⸺ Los ojos verdes se centraron en la dama y ella asintió, totalmente imperturbable.
⸺Por supuesto, señor Potter. Querido ¿Me esperas? ⸺ miró hacia su esposo y Lucius agarró su mano besando sus nudillos antes de asentir. Agradecería que Cissy se llevara al aromatizante de ambiente lo más lejos posible ¡Por Merlín! ¿Qué acaso nadie le enseñaba a ese niño a controlarse? Seguramente se había presentado hacía poco. Alfa, era obvio para el salvador del mundo mágico.
⸺Yo los acompañaré. ⸺ Draco habló, bastante reacio de dejar a su madre sola. ⸺Padre. ⸺ lo despidió con un asentimiento. Los tres se alejaron de él y cuando al fin no hubo nadie a la vista se llevó su mano al rostro, oliendo levemente su propia muñeca.
Empezó a caminar alejándose de esa sala, odiaría que algo del aroma del niño se impregnara en él. Aun no tenía su varita para deshacerse de las feromonas que aunque no lo afectaran en real medida, lo fastidiaban.
⸺ ¡Ey! ⸺ exclamó al ser empujado hacia una sala desconocida, insultándose mentalmente por soltar el bastón por la sorpresa al llevarlo en la mano con la que normalmente no lo sostendría. Gruñó aunque su gesto se calmó al notar de quien se trataba, se apoyó contra la pared arqueando una ceja mientras cruzaba los brazos.
⸺Malfoy. ⸺ Lupin lo observaba, no se veía particularmente molesto pero solo reflejaba seriedad en su rostro. Lucius trató de respirar lo más despacio que podía, controlando las ganas de ir hacia él para borrar los rastros del niño.
Ambos se miraban, estaban a pocos metros con los brazos cruzados, como que si estuvieran compitiendo para ver quién era el que cedía ultimo ante la necesidad de acercarse.
Habían estado alejados por demasiado tiempo, no era normal luego de un vínculo.
⸺Pasó un tiempo, Lupin. La última vez que te vi estaba en Azkaban. ⸺ sonrió levemente, eso había sido fácil. Había tenido que dejar que su omega se hiciera cargo, por instinto supo exactamente que decir y cómo comportarse para llamar a la parte instintiva del otro.
Él era, después de todo, un omega de alta categoría. Muchos alfas, incluso, estaban debajo de él en poderío, de una manera tal que podía utilizar sus feromonas para manipularlos y ellos ni siquiera notarían que eran feromonas omegas.
Era algo que venía con la sangre pura.
Incluso él podría sobreponerse sobre un alfa al marcar el territorio si él estuviera por debajo de él. Tal vez por ello muchos lo habían confundido con un alfa, él nunca se había preocupado por desmentir o reforzar los rumores sobre su biología.
⸺Y ahora eres libre. Pero sigues teniendo mi marca.⸺ Lupin frunció el ceño, Lucius lo miró unos segundos en silencio antes de reírse.
⸺Oh, es verdad. Gracias por ello. Fue… útil. ⸺ casi siseó, burlándose. Aunque quería acercarse los pasos que lo separaban y abrazarse a él se contuvo, que hubiera utilizado lo más básico de su biología para enredarlo no quería decir que dejaría que guiara todas sus acciones.
⸺Me alegro que haya servido para sentirte más seguro. ⸺ Su tono de voz salió neutral, Lucius no pudo evitar fruncir el ceño apretando los labios en una fina línea antes de hablar,
⸺No seas egocéntrico, Lupin. No fue por nada de ello que quise tenerla en primer lugar. ⸺ se concentró en que su tono saliera plano pero se sentía algo molesto. Era verdad, pero no lo dejaría ver a través de él, no quería que se sintiera más importante de lo que realmente era.
⸺ ¿No? Debiste haber estado asustado, con Voldemort en tu mansión. A veces me llamabas tan fuerte que si nuestro vínculo hubiera tenido un poco más de tiempo hubiera podido rastrearte a través de él. ⸺ el rubio trigo sonrió, terminando por acercarse y apoyando un brazo sobre la pared a un costado del rubio platino, inclinando un poco su rostro sobre el otro.
Lucius lo miró a los ojos pero no reaccionó.
⸺No pudiste cumplir tus deberes como alfa ¿No? ⸺ sonrió solo un poco pero su tono ni siquiera pudo salir desdeñoso porque empezaba a sentir un fuerte nudo en el estómago. No, sabía que si lo había hecho, él era el que había corrido hacia el camino contrario.
Saliendo de Azkaban solo para correr a arrodillarse ante su señor.
Respiró lo más profundo que pudo de manera silenciosa, tratando de evitar el desosiego que provenía del instinto. Él podía controlar esa parte irracional.
Siempre podía.
⸺No. Tú no cumpliste con los deberes que te concernían a ti y lo sabes. Te saque de Azkaban, cumplí mi promesa.
En este momento yo ya no tengo deudas respecto a ello.⸺ se inclinó un poco más haciendo que sus narices casi se rozaran, podía sentir el aliento cálido sobre él pero no se movió ni un ápice. Quería aferrarse, como lo había hecho a la marca en sus peores momentos, pero podía controlar eso.
⸺ ¡Felicidades! Ahora puede marcar a otro omega. Esperaba que pudiéramos a esperar a que consiguiera un profesional en pociones calificados para romper la unión pero si insistes. ⸺ se burló sintiendo que su confianza crecía al poder romper la culpa que empezaba a inundarlo.
⸺No voy a quitar el vínculo.
⸺ ¿No? ⸺ se impresionó, pero no lo demostró ni en su tono ni en su expresión.
⸺ ¿Por qué tendría? ⸺ el licántropo presionó sus labios suavemente sobre su mejilla. ⸺No has sido en lo absoluto bueno, ahora puedo conseguir otro omega sin estar obligado a romper mi vínculo contigo.
No volveré a caer en la misma trampa por no tener información ¿Sabes?
Dime ¿Cómo es para un omega de primera categoría ser puesto en segundo lugar por no ser lo suficientemente bueno? ⸺ besó ligeramente cerca de su oreja, Lucius gruñó mirándolo solo por unos segundos con rabia apoyando su mano sobre sus costillas clavando sus uñas sobre la túnica. Lupin dejó escapar una pequeña risa antes de apartarse, ninguno de los dos estaba prestando atención a como estaban llenando de feromonas el ambiente ni a la forma en que sus aromas se mezclaban tratando de apegarse entre sí para marcarse mutuamente.
⸺Yo no soy…
⸺Sé qué quiere decir un omega de primera categoría, Malfoy. Si yo fuera un mago normal ahora mismo estaría corriendo tras tus pasos rogándote un poco de atención. ⸺ volvió a cruzar los brazos sobre su pecho, Lucius miró el gesto mientras se incorporaba para dejar de apoyarse en la pared.
⸺ ¿Y no lo estás haciendo? ¿Encerrándonos aquí mientras dices todo esto? ⸺ se aferró a su orgullo maldiciendo mentalmente. No había tenido tiempo de averiguar más sobre los vínculos con los magos que tenían una parte de criatura oscura, pero suponiendo que de alguna manera sus categorías estaban arraigadas hacia los lobos era normal que aunque Lupin no tuviera un nivel de magia tan alto por sí solo, su condición lo transformara en un alfa de primera categoría.
Al igual que Potter.
⸺No. Iba a irme sin decirte nada, puesto a que terminarás por buscarme en cuanto tu celo llegue pese a los supresores.
Lo sé, por la forma en que reaccionaste a mi cercanía. También es por la misma razón que pudiste enredarme tan rápido.
Ser omega de primera te queda bien ¿No? Odian ser reemplazados. Sobre todo porque ellos no pueden ser marcados en contra de su voluntad. ⸺ Los ojos mieles lo observaban casi con ferocidad, Lucius se preguntó por cuanto tiempo estuvo investigando a los distintos tipos de omegas y que quería decir cada uno. A pesar de lo que se creía, no era tan fácil encontrar esos detalles, los libros mayormente explicaban los casos de los alfa.
⸺Pero lo hiciste, viniste a hablarme. Empujándome aquí. ⸺ Esta vez se acercó él, dando algunos pasos y alzando sus manos para acariciar el cuello de la túnica del otro, acomodándolo. Sonrió burlón, aunque todos sus instintos pedían que dejara de desafiar él no lo haría, era bueno reponiéndose de los golpes. ⸺Fuiste el primero en acercarte. ⸺ tarareó acariciando un poco la piel del cuello expuesto, sintiendo un leve escalofrío al escuchar el gruñido.
⸺Y tú me dejas acercarme. Tú me dejaste marcarte. ⸺ El menor apoyó sus manos en las caderas del omega, el rubio apegó su pecho al de él rodeando su cuello con sus brazos dejando un ligero beso en el mentón del ex profesor.
⸺Todos hacemos sacrificios para obtener beneficios. ⸺ susurró por lo bajo, sonriendo con cinismo. Lupin lo observó unos segundos antes de besarlo con intensidad, el rubio aceptó el beso algo sorprendido pero receptivo, dejándose arrastrar contra la pared jadeando bajo al sentir la frialdad contra su espalda.
⸺Puedes manejar a los magos a tu antojo, pero yo no soy solo un mago. ⸺ se separó abruptamente del beso, aun apresando sus caderas con sus manos.
⸺Hombre lobo o no, eres lo mismo en esencia, Lupin.⸺ se burló tratando de normalizar su respiración, sentía sus mejillas calientes por el reciente beso y trató de neutralizar de nuevo cualquier expresión. Hacía tanto tiempo que no lo veía, su omega necesitaba un poco más de contacto, él no debería querer a otro.
¡Él era más que suficiente! ¡Él podía ocupar el lugar de todos los omegas que quisiera! ¡Solo…!
Se mordió su propia lengua con fuerza anclando su racionalidad al dolor físico, borrando esos pensamientos de su mente mientras observaba los ojos mieles con seriedad.
Lupin no respondió, solo rodeó su cintura con su brazo apegándolo de nuevo a él invadiendo su boca con ferocidad evitando que hablara más. Acarició la espalda del omega con su otra mano antes de bajar a su trasero acariciando viciosamente, apretándolo ligeramente antes de poner distancia entre ellos tan rápido como notó las feromonas del omega intensificarse.
Lucius dio un paso instintivo hacia él pero al notarlo retrocedió apoyándose contra la pared, se sentía bastante duro y húmedo y eso solo lo hizo gruñir de frustración.
⸺Toma otra dosis de supresor, te ayudara. ⸺ Lupin sonrió antes de salir, sin quiera a voltear a verlo mientras cerraba la puerta.
Malfoy respiró profundo cerrando los ojos tratando de controlarse. Su celo no debería llegar hasta dentro de dos semanas ¡Él no era irregular en lo absoluto! Pero a regañadientes aceptó que no importaba si era su celo o no, se sentía como uno y no podía salir así.
Sacó de su túnica el vial donde tenía la poción y la bebió.
Se quedó unos minutos más hasta que logró controlarse el todo, golpeó la pared con frustración mientras sentía demasiadas ganas de correr tras él.
Eso era estúpido. Solo había mencionado con que lo reemplazaría y ahora su omega no dejaba de quejarse y removerse.
Bueno, no importaba. Él siempre podía contra ello, había sido un patriarca por años y no iba a dejar que un ligero error de cálculo arruinara sus planes.
Había esperado que el león estuviera lo suficientemente enojado como para aceptar romper el vínculo cuanto antes, pero parecía que ahora no podía contar con ello.
No importaba, iba a arreglar ese desastre como siempre lo hacía.





⸺ ¿Cómo mierda no puedes? ⸺ Lucius frunció el ceño, Severus lo observó de reojo mientras caminaba en el laboratorio. No podía hablar en voz alta aun, a tan solo dos meses desde que la serpiente lo mordió lo habían dado de alta casi a regañadientes, pero había logrado perfeccionar un hechizo para que comunicara en voz alta ciertos pensamientos. Tardaba un poco, pero eso le daba la seguridad que nada que no quisiera se escucharía.
⸺Lucius, si fuera tan fácil las marcas no serían gran cosa. ⸺ La voz del hombre se escuchó sin que moviera los labios.
⸺ ¡Haces los mejores supresores! ⸺ reclamó mientras lo seguía, Severus etiquetó otro frasco y Lucius se lo quitó de las manos, al recibir la mirada penetrante del menor decidió no tirarlo contra el piso y lo dejó a salvo sobre la mesa.
⸺No tiene que ver con el supresor, este logra que sigas cuerdo, que no lubriques en exceso ni emitas feromonas en la cantidad que lo haces en medio del calor. Pero no puede detener algunos impulsos instintivos como sería buscar a tu compañero de enlace. ⸺ explicó, su tono sonó cansado como que si le estuviera explicando por décima vez a un niño que no podía comerse esa barra de chocolate.
⸺ ¡Pasó mucho más de un año! ⸺ se sentó de nuevo, dejando que el profesor se moviera como quisiese en el laboratorio.
⸺Pero tu encarcelamiento y la guerra te llenaban de estrés, tu cuerpo no vería la necesidad de hacer esto si no se sintiera amenazado. Han estado lejos uno del otro demasiado tiempo. ⸺ miró de reojo al patriarca, Lucius se preguntó si Lupin había venido hablar con él.
¿Él le habría dado información de los omegas de distintas categorías?
Aunque era estúpido pensarlo, ellos no se llevaban bien y en ese momento Severus seguía en un coma inducido.
⸺ ¡Lo vi hace dos meses! ⸺ el rubio no podía evitar mostrar su mal humor, dejando que las feromonas inundaran el lugar. Severus volteó gruñéndole.
Lucius respiró profundo controlándose, recordándose que ese laboratorio era de su amigo.
⸺Y supongo que la conversación no salió bien. ⸺ El de ojos negros volvió a etiquetar más frascos.
⸺Dijo que no rompería la unión. ⸺ admitió, incomodo. Se sentía tonto de decir en voz alta que algo no había salido como había planeado.
¿Cuántas veces le había pasado?
¡Ah, sí, Voldemort! Ese también había sido un error garrafal de su juventud.
⸺ ¿Creíste que lo haría? No cumpliste con tus obligaciones como omega, ni lo dejaste cumplir sus obligaciones a él. Él puede mantener relaciones sexuales con quien quiera y marcar otro omega, es un alfa de primera categoría.
Tú, en cambio, no puedes mantener relaciones con otras personas. No ha sido él quien ha fallado, has sido tú. ⸺ remarcó haciendo que el omega sintiera un peso en el estómago, pero el patriarca enseguida se recompuso.
⸺Bien, es una buena venganza. Solo esperaré a que se aburra y rompa la unión. ⸺ se paró mientras acomodaba su túnica, sin poder evitar mirar su reflejo en las puertas de vidrio de las estanterías. Sonrió levemente mientras acomodaba algunos mechones de su cabello para quedar perfecto.
⸺Lucius, él es un hombre lobo, eso lo hace todo más complicado. No sé en qué pensabas al dejarte marcar. ⸺ regañó de pronto. Lucius nunca le había dicho de quien se trataba, así que eso solo aumentó sus sospechas de que en algún momento Lupin había hablado con él.
Tal vez el hombre lobo le había hecho preguntas sobre los supresores y que partes lograban suprimir y que no.
⸺ ¡En sobrevivir! Los dementores son criaturas oscuras, no sé si respetan si quiera nuestras categorías o si reaccionan a nuestras feromonas o si pueden aprovecharse de ellas.
Quedar marcado por un mago normal no me ayudaría con ellos. Por otra criatura oscura, sí.⸺ era una excusa algo débil pero no dejaba de ser cierta. Era verdad que podía rechazar un alfa de baja categoría en su celo, no podía ser marcado si no estaba en todos sus sentidos y de acuerdo, pero eso no quería decir que no podía ser violado y que no dolería que trataran de morderlo.
⸺Evocaste tu lado instintivo para retenerlo, ahora ese lado reclama un precio, Lucius. ⸺ Severus levantó la mirada para verlo a los ojos.
⸺Necesito una poción que retenga esos impulsos.⸺ miró hacia el que alguna vez había sido su amigo acercándose. Aspiró suavemente, el aroma de Severus no se sentía para nada a pesar de ser un omega.
⸺Si todo pudiera resolverse con pociones la vida sería terriblemente sencilla. No hay poción que haga eso sin dejarte loco a la larga. ⸺ admitió.
⸺Me llevaré más supresores entonces. ⸺ agarró tres de los viales que el profesor había dejado para él en la mesa. ⸺Nos vemos, Severus.
⸺Nos vemos, Lucius.⸺ lo despidió antes de que el patriarca cruzara la puerta.
Lucius guardó con cuidado los viales antes de aparecerse directamente en la mansión. Ya no estaban en la mansión principal, si no en otra que era igual de grande pero no tenía los recuerdos de la guerra.
Apenas entró al salón los elfos le avisaron que Draco se encontraba ahí con el señor Potter.
El patriarca resopló, desde hace un mes el ministerio había insistido en que empezaran una especie de “unamos al mundo mágico” para evitar que algunos actos se repitieran. Eso obligaba a los chicos a salir en los diarios casi siempre juntos al igual que en las entrevistas demostrando que podían ser “buenos amigos”.
Draco venía quejándose de ello desde que comenzó.
Caminó hacia la sala donde se encontraban y casi gruñó al sentir las feromonas alfa, odiaba que Potter llenara con su aroma su casa ¡Era su territorio! Y la verdad era cansador eliminar todo rastro del chico y luego llenarlo con el propio. Las feromonas de su hijo eran fuertes, pero parecían mezclarse con las del niño dorado y no mitigarlas como debería ser.
⸺ ¡Papá! ⸺ Draco se levantó del sillón riendo, claramente borracho si le hacía caso al aroma a alcohol y a sus mejillas sonrojadas.
⸺ ¡Señor Malfoy! ⸺ Harry ni siquiera se levantó, riendo levemente también bastante cómodo… acostado en el piso.
⸺ ¡Harry y yo tuvimos una idea! ¿Verdad Aryyy? ⸺ El rubio menor sonrió y Lucius solo pudo sostener su brazo para evitar que cayera de bruces al suelo.
⸺Draco, estás borracho. ⸺ casi quiso poner los ojos en blanco pero solo pudo sonreír levemente por lo hilarante de la situación, su hijo estaría tan avergonzado en la mañana.
⸺No, papá, escúchame. ⸺ el joven trató de mantenerse erguido solo pero al no poder se apoyó más en Lucius. ⸺ ¡Potty y yo tendremos un bebé! Será un Malfoy, por supuesto. El segundo será un Potter.
Así cada uno tiene su heredero…⸺ explicó moviendo la mano que no le sostenía de un lado a otro antes de reírse de nuevo, con fuerza.
⸺ ¿Pero qué…?⸺ casi lo suelta ante esa declaración, miró hacia el de ojos verdes quien reía bajito con los lentes aun puestos sobre sus ojos. El chico estaba tan borracho que seguramente ya no entendía nada de lo que sucedía a su alrededor.
⸺ ¡El ministerio quiere unión pues le daremos unión!
⸺ ¡Draco, por supuesto que no! ⸺ gritó con fuerza completamente furioso ¡Por Merlín, no! ¡Ya tenía problemas con un Gryffindor para agregar a Potter al listado!
⸺Ay, cállate, dejaste que Lupin te follara. ⸺ Draco se detuvo alzando su mirada para encontrarse con los ojos de su padre.
⸺ ¡Draco tienes solo cinco minutos para…⸺ gruñó por lo bajo en tono peligroso, tono que hubiera hecho saber a Draco que había pasado una línea si estuviera sobrio.
⸺ ¿Creíste que no me enteraría? ⸺ El menor sonrió apoyando su dedo en el pecho de su padre, Lucius enrojeció agarrando con más fuerza su brazo. ⸺Nos encontramos un recuerdo interesante ¿mmmh? Nunca hablé de tu marca porque creí que alguien de Azkaban había sido. No quería dañarte hablando de eso.
¡Pero resulta que no! ⸺ dejó escapar otra carcajada, Lucius no sabía ni como sentirse así que se congeló por unos segundos mientras procesaba lo que el joven decía.
Maldita mierda.
Maldita vida.
⸺ ¿Dónde mierda encontraron el recuerdo, Draco? ⸺ susurró bajo tratando de no agarrarlo más fuerte ni sonar desesperado, no recordaba que nadie más que los dos estuviera, no sintió a nadie más. Incluso un beta podría sentirse por el aroma a sudor o a algo.
⸺Puede que hayamos hecho una apuesta Potty y yo, y le robamos el frasco a su no padrino. ⸺ el rubio sonrió inocentemente.
⸺ ¡Twinky saca a Potter de aquí, ahora! ¡Y tú, a dormir! ¡Bili, lleva a Draco a su habitación! ⸺ alzó la voz sin saber que más hacer. Necesitaba pensar, necesitaba controlarse.
⸺ ¡Ay, no vimos nada! La mayor parte dimos la espalda al recuerdo. ¡Eres mi padre! Aunque no parezca no quiero verte así.
⸺Solo se escuchó… interesante. ⸺ miró hacia Potter quien fue quien había hablado, mortificado. Apretó con más fuerza el brazo de su hijo haciendo a este quejarse así que lo soltó dejando que cayera al suelo pero por suerte el elfo lo agarró levitándolo con magia.
⸺ ¡Twinky! ⸺ gritó más alto totalmente consternado.
⸺ ¡Ya voy, amo! ⸺ la elfina corrió llevándose al salvador del mundo mágico con ella, Lucius se preguntó qué diablos debía hacer ahora.
Miró las botellas que aun contenían alguna bebida alcohólica y pensó seriamente en tomarlas.
Respiró profundo una y otra vez tratando de deshacerse del calor en sus mejillas.
¿Sería demasiado ilegal lanzarles un Obliviate a ambos chicos?
¿Y Por qué mierda Lupin tenía ese recuerdo apartado en primer lugar? Gruñó frustrado al sentirse un poco complacido al preguntarse cuantas veces lo había visto.
¡No, ese no era el problema ahora!
Tomó de una lo que contenía el vial del supresor antes de ordenarle a los elfos que limpiaran todo.
Iría a hablar con ese maldito lobo.

 

 

 

Chapter Text

⸺Lucius ¿A dónde vas? ⸺ se detuvo al escuchar a su aún esposa, arqueando la ceja ante el ceño fruncido de ella.
⸺Voy a hablar con Lupin, hay algunas cosas que Potter y Draco se enteraron. ⸺ trató de quitarle importancia mientras se encogía de hombros, Narcissa suspiró apoyando su mano en su brazo.
⸺No juegues con fuego. No olvides que es tu alfa. ⸺ le recordó, aunque sonó dura también se escuchó algo preocupada, Lucius suspiró y agarró su mano con dulzura besando sus nudillos.
⸺No por mucho tiempo, Cissy, no por mucho tiempo. ⸺ sonrió de lado antes de soltarla mientras reanudaba su caminata, el enojo se había bajado un poco ahora que había sido detenido pero no podía evitar el ligero estremecimiento de extrañeza en la recalcación de la madre de su hijo. ⸺Narcissa ¿Quieres decirme algo más? ⸺ se detuvo observándola notando como la dama agarraba sus propias manos de forma algo nerviosa, pareció a punto de decir algo pero al final solo apartó la mirada.
⸺Solo cuídate, Lucius. No te hagas daño. ⸺ ella sonrió de manera suave antes de caminar hacia más adentro de la mansión, seguramente para buscar a Draco. Lucius sonrió un poco pensando que el chico no estaba para hablar de nada, tal vez se ganaría una reprimenda.
Iba a seguir caminando cuando se dio cuenta: Cissy había neutralizado sus feromonas. Cualquier aroma había sido quitado con magia o con una poción especial para no dejar rastro. Chasqueó la lengua pensando que tal vez estaba tratando de ocultarle que se estaba viendo con un alfa, le deseaba suerte y cuando quisiera el divorcio, no tendría ningún problema en dárselo. Después de todo habían sido un buen matrimonio por muchos años, pero su apellido no era exactamente querido actualmente y aunque dudaba que esa razón tan frívola fuera lo que alejaba a Cissy de él, era una buena razón.
Pensó unos momentos y llamó a los elfos, cuando le trajeron lo que pidió se lo echó al bolsillo antes de seguir su camino.
Era hora de ir a ver a ese hombre lobo que era como una piedra en sus zapatos.
Sabía dónde vivía, era una información bastante útil. Y también estaba al tanto que, al menos varios metros a la redonda, era anti aparición. Sonrió con algo de ironía al ver la casa, era de un buen tamaño, lejos de la ciudad central y con un gran terreno detrás.
¿Regalo de Potter, quizás? ¿O herencia de Black? Esos dos siempre le habían parecido muy unidos, pese a que ambos eran alfas no se sorprendería al saber si alguna vez se habían enamorado. Black siempre era así de ridículo, niño infantil y matón, que no era capaz de ver su propia locura que lo hacía tan oscuro como cualquiera de sus familiares.
Miró con curiosidad el pasto y el jardín bien cuidado ¿Lupin lo haría por sí mismo? Las flores dejaban un ligero rastro dulce que era agradable, se sentía como un buen lugar. Un buen hogar lo suficientemente grande como para que al menos tres personas se ajustaran.
¿Vivía con alguien más?
Se acercó a la puerta y tocó el timbre, tratando de evadir los sentimientos que se formaban en él. Era ridículo sentirse asustado de un posible rechazo ¡Él estaba ahí porque el estúpido lobo dejó a los niños ver ese recuerdo! ¿Por qué lo tenía separado?
“No olvides que es tu alfa”
Apretó los labios ante la voz de Cissy en su cabeza.
⸺Así que viniste. ⸺ Lupin lo miró algo divertido mientras abría la puerta, estaba vestido con una camisa simple y un pantalón de vestir, pero se veía mucho más curado de la guerra. Al menos las ojeras habían desaparecido.
⸺No es por lo que crees ¡Mi hijo vio un recuerdo que no debía ver! Y lo vio con Potter por una apuesta. ⸺ pasó haciéndolo un lado sin tratar de ser educado, forzándose a no detenerse al sentir el aroma dentro del hogar, olía a el hombre joven por todos lados lo que era obvio porque era su casa. Trató de retener el impulso de acurrucarse contra el sillón para tener un poco de ese aroma en sí mismo, pero se quedó parado al no estar seguro de frenar eso.
Eran compañeros de enlace, él había amenazado con encontrar otra compañera o compañero, era demasiado obvio porque su parte instintiva se encontraba tan desesperada por migajas. Pero solo debía esperar y todo terminaría.
⸺Me lo imaginaba, esperaba que no hubieran podido verlo. ⸺ Lupin no se vio preocupado en lo absoluto, cerró la puerta tras sí antes de caminar hacia él.
⸺ ¡Te ves demasiado tranquilo con lo que pasó! ⸺ reclamó cruzándose de brazos, había evitado traer el bastón pero tenía su varita.
⸺Las protecciones te reconocieron. ⸺ cambió el tema mientras caminaba a la cocina, aún desde la sala Lucius podía verlo así que solo se giró mientras el mago calentaba agua.
⸺ ¡Lupin no vine a hablar de eso! ⸺ frunció el ceño odiando perder los estribos, quería sonar mucho más diplomático pero parecía que era incapaz. No había sido buena idea venir ahí en su celo aunque tuviera los supresores, sin duda era bastante débil.
⸺ ¿Eso es cierto, Lucius?⸺ arqueó la ceja mientras servía el té sin perturbarse, Malfoy apretó los puños.
⸺Sí. ⸺ Había querido venir a verlo desde hacía tiempo pero había sido más fuerte que su instinto, pero lo que había pasado con el recuerdo era demasiado para él, no podía dejar que Lupin lo manejara como nada. Remus puso el juego de té en la mesa de la sala y luego sirvió té en dos tazas, se sentó en el sillón mirando hacia el omega que seguía parado estoicamente taladrándolo con la mirada tratando de intimidarlo.
⸺Ven aquí, Lucius. ⸺ palmeó suavemente su lado mientras lo observaba fijamente, el rubio tragó sintiendo la necesidad, dudó por varios segundos pero al final caminó hacia él. Como había dicho Severus: el instinto pedía un pago.
Se sentó a su lado casi resoplando, tensándose al sentir que lo rodeaba con sus brazos y lo atraía hacia él. No pudo detener el impulso de ocultar su rostro en él devolviéndole el gesto, apegándose a él tratando de obtener un poco de su aroma. Lupin apoyó su mentón sobre la cabeza del rubio haciéndolo acurrucarse contra él mientras acariciaba suavemente su espalda.
⸺Tranquilo, solo necesitas algo de cercanía. La necesidad pasará aunque volverá para el siguiente ciclo. ⸺ admitió mientras se apartaba un poco para mirar por unos segundos los ojos del omega antes de bajar a su cuello enterrando su cabeza allí, Lucius se estremeció apoyando sus manos en su espalda dejando que respirara sobre su cuello, apenas pudo evitar el suspiro.
Fueron varios minutos donde simplemente se quedaron ahí, apegándose uno al otro y restregando sus mejillas sobre las glándulas de unión para oler un poco al otro.
Lucius notó poco tiempo después de que estaba borrando lo poco que quedaba de las feromonas de Potter sobre él para dejar su propia marca, lo cual era bastante fácil por su enlace.
Las mejillas de ambos estaban algo sonrojadas cuando se separaron, el rubio apartó la mirada frunciendo un poco el ceño.
⸺Eso quiere decir que si nos acostamos ¿Puedo vivir normal por un par de meses? ⸺ lo miró de nuevo, Lupin rió levemente.
⸺ ¿Tu todo lo arreglas con sexo? ⸺ se medio burló acariciando su cabello para luego deslizar sus dedos sobre su cuello, acariciando la marca con cuidado. Si, había habido un tiempo donde lo único que podía pensar en que el año pasara para romper la unión, pero al final se había dado cuenta que eso era lo que realmente deseaba el patriarca. Lo molestó profundamente saber que el rubio a pesar de no conocerlo mucho podía leerlo de esa manera.
⸺Quiero evitar pasar toda la semana sintiéndome incómodo y reacio a todo el mundo solo porque no estoy cerca de ti. ⸺ se quejó apoyando su costado contra él, sentándose sobre sus piernas mientras se acomodaba entre sus brazos.
⸺Es algo que venía con el enlace. ⸺ besó la mejilla pálida acariciando con cuidado su brazo, Lucius rió un poco, casi divertido.
⸺Creí que no tardarías en romper uno que tenías con un mortífago. ⸺ volvió a burlarse esta vez mirándolo directamente a los ojos, Lupin sonrió lejos de molestarse presionando suavemente su mejilla antes de inclinarse hacia él pero Lucius evitó el beso. ⸺No somos una pareja. ⸺
⸺ ¿Qué te hace pensar que ahora me acostaré contigo solo para evitarte molestias? ⸺ sonrió apoyándose contra el respaldo del sofá dejándolo de rodear con sus brazos, dejando caer estos al sillón mientras observaba curioso al mayor.
⸺Tú también tienes deseos de hacerlo. Esto es reciproco. ⸺ Lucius sonó totalmente seguro, Remus no pudo evitar reír un poco antes de inclinarse oliendo su cuello.
⸺Lo es. Te he deseado, incluso los días de luna llena. ⸺ no se le pasó el estremecimiento del mayor así que volvió a abrazarlo para evitar que se alejara de él. ⸺ ¿Miedo, Lucius? Deberías tenerlo. Yo te lo dije: no soy uno de esos alfas que correrá tras tus pasos y agarrará cada migaja que le des.
Tú no buscabas eso cuando me elegiste, y tal vez ni siquiera buscabas salvarte de nada.
Solo buscabas otra marca. ⸺ presionó su mano en el antebrazo del rubio, justo donde aún estaba la marca tenebrosa que ahora estaba opaca. ⸺Tu instinto te llevó a querer otro dueño. ⸺ susurró por lo bajo besando suavemente la piel de su brazo sintiendo como el mayor se estremecía y su rostro se tornaba rojo de lo que en mayoría era furia.
⸺ ¡Como te atreves! ⸺ Lucius se separó con trabajo, parándose cuando el alfa al fin lo soltó. Miró enojado hacia los ojos mieles queriendo borrar esa estúpida sonrisa de seguridad que se había formado en el rostro del mestizo.
No había esperado ese ataque, no era algo normal en el que fue un Gryffindor con poca autoestima y que no era capaz de decirles a sus amigos que no hicieran algo por temor a que lo odiaran.
Pero Lupin había crecido, la guerra los había cambiado a todos. Incluso a él mismo, ya no podía mantenerse aferrado a su parte más caprichosa y las puertas ya no estaban abiertas de par en par para él como hacía un par de años.
⸺Doce meses sin celo por tu supresor, Malfoy. ⸺le recordó mientras se paraba también, ambos dejando el té olvidado. Lucius lo observó deteniendo el tren de pensamiento recordándose que él ya sabía que el castaño había cambiado cuando fue a su celda. Estuvo a punto de matarlo, había sido una apuesta arriesgada pero al final había ganado.
⸺ ¡Eras mi boleto de salida!⸺ el rubio gruñó, alzando la barbilla corriendo cuidadosamente algunos de sus cabellos que habían caído sobre su rostro cuando se movió.
⸺ ¿Solo eso, Lucius? ⸺ Lupin arqueó la ceja mientras se cruzaba de brazos. Lucius bufó enojado, demasiado estresado ante el pensamiento de que el alfa podría estar intimidándolo ya que estaban en su territorio pero no lo hacía. Sería tan fácil para el licántropo, sería una buena manera de detener la pelea e irse para poder planear mejor como manejar las cosas.
Draco había apresurado sus planes y no había podido pulirlos lo suficiente.
⸺ ¡Por supuesto! ¿Crees que yo elegiría a alguien como tu si tuviera opción?⸺ habló con desdén alzando más su rostro, tocando su varita con su mano pero sin sacarla. No había necesidad de levantarla si el otro no lo hacía, era algo tan instintivo como racional, no quería que lo condenaran a Azkaban por atacar a un héroe de guerra.
⸺Entonces ¿Por qué no pudiste romper el vínculo por ti mismo?⸺ Lupin preguntó sin levantar el tono, esa calma lo estaba poniendo más y más nervioso.
⸺ ¡Oh, por Merlín! ¡Solo eres de la misma categoría que yo, por eso mi omega te eligió! ¡Por eso no puedo hacerlo por mí mismo!⸺ y esa era la única razón por la que su plan improvisado había fallado, no había esperado del todo que alguien fuera a verlo a Azkaban. Había puesto una pequeña semilla de curiosidad, pero pensó que no funcionaría realmente, con la pelea ninguno estaría tan concentrado como para sentir el leve olor a omega.
Pero Lupin era un hombre lobo.
Tal vez, solo tal vez, instintivamente había creado una trampa donde solo él podía caer.
⸺No disgregues esa parte de ti del resto, Lucius. Ambas partes son tú, solo llevará a confusiones y peleas absurdas que las separes de manera tan marcada. ⸺ no se acercó pero Lucius retrocedió un paso. Estaba en territorio enemigo y tenía todo las de perder si no tenía cuidado, la razón de su visita había quedado relegada por el momento.
Las feromonas del alfa no habían aumentado pero todo el lugar tenía su aroma lo que lograba hacerlo sentir rodeado, no era algo amenazante por si solo pero le recordaba que el territorio no era propio lo que intimidaba a su omega al estar enfrentándolo.
⸺ ¿Tu que sabes? ⸺ habló despreciativo moviendo su mano, deslizando su muñeca sobre su propia nariz de forma rápida para concentrarse en su propio aroma. Necesitaba concentrarse pero la presencia del hombre en todos lados no lo ayudaba en lo absoluto, su parte omega ronroneaba acurrucándose, aceptando completamente el aroma pero ahora él no necesitaba esa parte instintiva.
⸺Soy un hombre lobo. ⸺ le recordó.
⸺ ¡No te atrevas a comparar…⸺ exclamó furioso acercándose algunos pasos dejando que esa emoción lo empujara lo suficiente, había alejado de su mano de su varita completamente al notar que Lupin no estaba perdiendo los estribos.
⸺Si me atrevo, porque es exactamente lo mismo.⸺ Lupin se mantuvo tranquilo, mostrando sus manos. Sabía que el rubio podía moverse en cualquier momento y usar su varita, pero confiaba en ser más rápido. Una sola palabra en cierto tono y él soltaría la varita solo por lo que se lo pedía, no se sentía demasiado orgulloso del control que podía mantener un alfa en su omega en estrés, pero tampoco se iba a dejar hechizar.
⸺Solo follame y ya, que solo para eso sirves. ⸺ volteó solo un poco para quedar de costado, apretando sus brazos contra sí mismo, haciendo una mueca. Respiró profundo lo que no ayudó en lo absoluto, no podía sentir una real adrenalina, no sentía que ese fuera una zona enemiga porque el alfa no estaba enojado con él.
⸺ ¿O solo tu sirves para follar? ⸺ El castaño lo miró directamente, serio. Lucius enrojeció y volteó la mirada sin responder la pregunta. ⸺ ¿Te enseñaron que la única forma de que un omega tiene para manejar sus instintos era por medio de sexo?⸺ insistió.
⸺Eso no te importa.⸺ murmuró entre dientes volviéndolo a mirar tratando de verse mucho más orgulloso de lo se sentía.
No estaba preparado para sentirse abrumado, había sido una pésima idea. Podría usar su plan de emergencia y eso estaba por hacer cuando lo escuchó hablar de nuevo.
⸺Bien, la habitación esta por aquí. ⸺ señaló algo molesto antes de caminar sin esperarlo, Lucius apretó los labios y lo siguió. Lupin abrió la puerta dejándolo pasar primero, el rubio miró con algo de curiosidad el lugar.
La cama era grande y se encontraba en el medio, había dos mesitas de luz a sus costados, las cortinas de la ventana estaban abiertas y dejaban ver el amplio jardín, con más flores finamente cuidadas. Lucius sonrió levemente al notar que solo tenía el aroma del alfa, parecía que nadie más había pasado el suficiente tiempo ahí como para dejar alguna marca.
Las cortinas se cerraron de pronto dejando en completa oscuridad al lugar, ni siquiera tuvo tiempo de voltearse cuando fue retenido contra la cama boca abajo. No pudo evitar el leve grito de sorpresa, quedándose quieto sintiendo el peso del hombre sobre su espalda manteniendo sus manos ahí.
⸺ ¿Pero qué diablos, Lupin…?⸺ jadeó suavemente sin hacer intento de soltarse, se relajó un poco. Si Lupin no había logrado matarlo en Azkaban no lo haría en ese momento, aspiró un poco más del aroma que había sobre la cama y cerró los ojos, restregó levemente su mejilla en lo que podía dejando de tratar de rechazar su presencia. Necesitaba toda su energía para pelear contra el lobo no contra sus instintivos que esta vez no lo beneficiaban.
⸺ ¿Alguna vez has perdido por completo el control? ¿Tuviste que confiar completamente en la otra persona? ⸺ besó suavemente la piel debajo de su oreja sin dejar de inmovilizar sus manos, Lucius sintió un escalofrío y abrió los ojos, gruñó de manera suave pero no amenazante antes de hablar.
⸺Suéltame. ⸺ a pesar de la orden, habló bajo.
⸺Si te suelto, todo acaba aquí. No es necesario esto, Lucius. No necesitas que nos acostemos, ya has estado aquí y deberás volver la próxima vez, pero eso será en un mes. ⸺ el castaño pareció estar calmándolo pero eso solo hizo que el enojo del patriarca creciera.
⸺ ¡No quiero volver el próximo mes! ⸺ no estaba muy seguro de no volver el próximo mes, tal vez solo estaba llevándole la contraria.
⸺ Entonces confía en mí. ⸺ Lucius gruñó bajito pero no se movió, Remus respiró sobre su cuello algunas veces como esperando que se negara rotundamente pero al no tener contestación besó su cuello, aun manteniendo todo su peso sobre él para evitar que se moviera.
Empezó a desabrochar con cuidado la ropa, soltando al fin sus manos y sentándose a su lado dejando que se incorporara, Lucius se sintió mucho más tranquilo al estar sobre sus rodillas y se quitó con cuidado la tela que lo cubría.
Podía sentir su piel estremecerse bajo la mirada de su compañero pero decidió ignorarlo mientras dejaba su ropa en un costado, deslizó sus propias manos sobre su pecho apenas rozando sus pezones. Quería acurrucarse, necesitaba la cercanía. Lupin tenía razón en decir que no necesitaban tener sexo ahora que estaba bajo supresores pero no quería darle la razón, necesitaba asegurarse de que si quisiera pudiera elegir no venir el próximo mes.
⸺Eres tan hermoso. ⸺ el alfa acarició su mejilla mirándolo, Lucius supuso que tal vez tenía mejor vista en la oscuridad que él o que su piel más pálida era más fácil de ver con la débil luz de la habitación. Ambos se miraron a los ojos pero cuando Lupin trató de acercarse una vez más Lucius volteó el rostro para evitar el beso, si el menor se sorprendió no lo demostró.
Bajó por su cuello dejando algunos besos, acariciando sus costillas bajando por su costado disfrutando del tacto en su piel, el rubio no pudo evitar algunos suspiros mientras cerraba los ojos y alzaba su mano acariciando los cabellos castaños.
Con una rapidez bastante inesperada el hombre lobo volvió a ponerse a sus espaldas empujándolo contra la cama, reteniendo sus manos esta vez con algún tipo de esposas porque el patriarca encontró con que no podía separar sus muñecas que se encontraban detrás de su espalda.
⸺Quédate quieto. ⸺ gruñó suavemente el menor deslizando sus manos a sus caderas, acomodándolo para que quedara sobre sus rodillas con la cabeza apoyada contra la cama, en una posición bastante vulnerable. Lucius jadeó tratando de separar las manos de nuevo pero sin poder, sintiendo algo de pánico ante la posición.
No le gustaba no tener ningún control, no poder seducir para guiarlos hacia donde quería. Siempre los miraba a los ojos ya que sabía que así era mucho más fácil que cayeran en sus encantos. A pesar de que Lupin seguramente era bastante sensible a sus feromonas estas no lo ayudarían, él también era sensible a las del hombre lobo.
El pánico se fue apagando bajo las caricias del alfa, no sentía una real necesidad de escapar. Pero tal vez podría pedirle al otro que lo soltara y todo terminaría, pero ¿A qué punto quería llegar el menor?
⸺Nunca lo has hecho así ¿Verdad? ⸺ Lupin se acomodó sobre su cuerpo sin apoyar todo su peso en el esta vez, acarició suavemente el metal que envolvía sus muñecas y luego subió por su espalda, acariciando con sus dedos su espina dorsal mientras corría su cabello. Se inclinó y besó su nuca antes de morder ligeramente ahí.
⸺Cállate. ⸺ Lucius tembló ante su toque sintiendo un escalofrío de placer que fue directamente a su entrepierna. No podía evitar estar sensible a él aunque no dejara de hablar. No pudo evitar mover un poco su cabeza para dejar más a la vista su cuello, respirando de manera suave sintiendo la esencia del alfa en todo el lugar.
Era un lugar seguro.
⸺Has seducido a muchas personas con tus feromonas y con esa bonita boca ¿Cierto? Usas los instintos más bajos para atar a las personas pero nunca te entregas totalmente. ⸺ deslizó sus manos hacia su cadera bajando la ropa interior, dejando la piel pálida expuesta. Se alejó un poco para observar manteniendo una de sus manos sosteniendo su cadera. ⸺ ¿Te da miedo?
⸺ ¡Desátame!⸺ ordenó sin moverse, tratando de no hacer sonido ante la sensación de las manos recorriéndole pero no había podido evitar su reacción física. Sintió sus mejillas sonrojarse preguntándose si Lupin le haría caso sin más.
⸺Solo di “Finite incantatem” y las esposas desaparecerán, podrás irte. ⸺ se inclinó sobre su cuerpo dejando un beso sobre su espalda, acariciando con su pulgar la piel de su cadera solo estirándose un poco más para acariciar su cuello con la nariz, lamiendo suavemente la marca de unión. Lucius gimió bajito dando un tiemble apretando los labios con fuerza demasiado tarde para contener el gemido.
⸺Eres… un estúpido. ⸺ Pero no dijo las palabras. Se mordió el labio con algo de fuerza, evitando tragar. Se sentía excitado y había dejado que sus feromonas se sintieran un poco más, sintiendo un escalofrío al escucharlo gruñir.
⸺Siempre lo haces de frente ¿Verdad? ¿Así puedes controlarlo todo? Porque a pesar de todo en esa celda me controlaste. Ver esos bonitos ojos… sentir tus feromonas… solo bastaron las palabras correctas. ⸺ Lupin mordió algo más fuerte su nuca, cerca de su marca de unión, bajando su otra mano acariciando su abdomen bajo y su miembro, pero no se detuvo hasta llegar a sus muslos separándolos un poco acariciando su piel.
⸺ ¡Ah! ¡Detente! ⸺ gimió sorprendido al sentirlo, arqueándose. Se sentía demasiado sensible y había dicho las palabras como reflejo. Podía terminar todo con dos palabras, pero a pesar de que las tenía en la mente no tenía intención de decirlas en voz alta.
Las sensaciones no eran totalmente abrumadoras pero dejaban una estela de placer que le provocaba algunos jadeos. Por alguna razón escucharlo hablar solo estaba profundizando esa sensación, estaba en una posición vulnerable pero al mismo tiempo no. Lupin no buscaba dañarlo.
⸺Ya sabes que decir y todo se detendrá. ⸺ acarició sus muslos con sus manos separándolos más, el rubio gimoteó bajo apoyándose más contra la cama sin saber en qué posición ponerse con las manos atadas. Se arqueó sin poder evitarlo al sentir el beso sobre la piel sensible restregando un poco sus pezones contra la manta, siseó ante el pinchazo de dolor en estos que también se encontraban erectos al igual que su miembro.
⸺ ¡Lupin! ⸺ gimió cerrando los ojos, cerró sus manos jadeando mientras clavaba sus uñas en su palma.
⸺Nunca has dejado que te atiendan ¿Verdad? Que te lleven hasta hacerte perder el control totalmente antes del orgasmo, antes de que puedas controlarlo todo. ⸺ besó suavemente sus muslos mordiendo para dejar marca sonriendo al escucharlo murmurar improperios, separó sus nalgas con sus manos observando su entrada antes de acariciarla con los dedos.
⸺ ¡A-Ah! ⸺ no podía controlar los temblores ni los gemidos, en su mente todavía estaban las palabras que podrían hacer que todo acabara pero tercamente se negaba a usarlas, realmente no las necesitaba. Chilló levemente al sentir que empezaba a lubricar por sí mismo.
¿Cómo sabía eso de él? ¿Cómo era posible…?
Al sentir su lengua sobre su entrada no pudo evitar gemir alto, mordiendo la almohada bajo él para acallarlos sintiendo su cuerpo temblar.
Era demasiado pero podía soportarlo, sentirse sometido parecía excitarlo más de lo que creía. Siempre había reaccionado violetamente ante el dominio, su parte omega había gruñido al señor oscuro, la única razón por la cual había permanecido en letargo fue por la tristeza de estar lejos de su compañero de enlace y porque sabía que no podía irse en ese momento ya que pondría a Draco en un peligro mortal.
⸺Estas tan vulnerable en esta posición. ⸺ Lupin susurró agarrando su trasero con una mano mientras lo penetraba con un dedo, sonriendo ante la lubricación y al notar las respuestas del cuerpo del omega. Sus feromonas tenues habían aumentado y el aroma a excitación no se le escapaba, ni el miembro ya totalmente duro del rubio.
⸺ ¡Narcissa! ¡Estuviste hablando con ella! ⸺ Lucius gritó de pronto aunque fue cortado con un gemido, sus mejillas estaban totalmente rojas pero algo de enojo salió en sus palabras. Esa era la razón del neutralizador de feromonas en la omega, había querido evitar que notara que se había reunido con Lupin.
No supo si lo enojó más que ella filtrara información o que una omega sin unir hubiera estado alrededor de su alfa.
⸺Mmm… puede. ⸺ sonrió moviendo su dedo dentro de él, Lucius peleó para mantener el hilo de pensamientos pero dejó escapar un gemido.
⸺ ¿Por qué diablos te respondería? ⸺ trató de sonar enojado pero los gemidos lo estaban dificultando, apenas pudo contenerse al sentir que agregaba otro dedo. Alzó más su cadera para su vergüenza hundiendo más su pecho en la cama, apoyando su frente en el colchón.
No deberían estar hablando de alguien más. En ese momento toda la atención de Lupin debía ser suya ¿Por qué no lo era?
⸺Por que quiere lo mejor para ti y soy tu alfa. No logró convencerme de romper el vínculo.
Además es bastante bonita y no tiene marca. ⸺ Lo último lo dijo casi divertido, como que si no estuvieran en esa situación. Si no fuera por las feromonas de excitación del alfa Lucius podría creer que estaba siendo totalmente indiferente a tenerlo ahí.
⸺ ¡No te atrevas! ⸺ gruñó con fuerza sintiendo como él besaba su espalda corriendo su cabello, tembló un poco algo perdido mientras gimoteaba al sentir sus dedos rozar esa parte dentro de él. Abrió un poco más sus piernas sintiendo sus mejillas ponerse más calientes, sintiendo su miembro palpitar antes las ligeras caricias que le daba el hombre.
⸺ ¿Por qué? ⸺ La pregunta lo sorprendió, gruñó un poco más tratando de dejar de jadear.
Esto era totalmente injusto, no podía pelear bien cuando Lupin estaba sobre él y con dos dedos penetrándolo. Era jugar sucio.
⸺ ¡Es mi esposa! ⸺ enrojeció más jadeando al sentir los dos dedos más profundo, gimoteó cerrando los ojos alzando más sus caderas.
⸺Pues tendría al matrimonio completo ¿No? ⸺ se burló, su voz era más ronca mientras agarraba más la cadera del omega para evitar que se moviera. Lucius lloriqueó dejando de lado su orgullo.
⸺ ¡Lupin! ¡Te juro que te mataré! ⸺ amenazó pero trató de mover su cadera contra sus manos sollozando bajo. Su voz sonó bastante afectada, sin el atisbo de amenaza que necesitaría para intimidar a alguien.
⸺Es gracioso pensar en tus amenazas cuando tengo dos dedos dentro tuyo. ⸺ murmuró agregando otro dedo y arqueándolos, para llegar más en él.
⸺ ¡Aun así, hablo en serio! ¡No, ohhh! ⸺ gimió con fuerza sintiendo los celos rasguñar en su pecho. No le importaba realmente de que estuvieran hablando de su esposa, sentiría la misma sensación si hablaban de cualquier omega. Estaba con él, en este mismo momento lo tenía dispuesto, de espaldas, con el trasero al aire y gimiendo por él, y el alfa hablaba de otro omega ¿Era acaso en serio? ¿Tan poco podía valer para él?
Gruñó ante esos pensamientos aunque este se transformó en un jadeo al sentir los besos en su baja espalda, Lupin mordía suavemente luego del rastro de los besos y seguramente dejaría marcas, tan solo pensarlo lo hizo retorcerse sin poder evitar los sonidos al sentir sus dedos penetrar profundamente moviéndose dentro de él rozando apenas su próstata.
Pero tenía que lograr toda su atención, no quería hablar de otra persona.
¡Él era suyo! ¡Suyo!
Tragó con fuerza dando un jadeo.
⸺No marcaré otro omega, Lucius. ⸺ Lupin besó su cuello y en ese momento lo notó, el aroma se intensificó al igual que el lubricado. Remus se apartó en seguida murmurando el contra hechizo de las esposas haciéndolas desaparecer.
⸺ ¿Qué te ocurre? ⸺ Malfoy gimoteó incorporándose, apoyando sus manos sobre la cama teniendo sus brazos temblorosos. Jadeó suavemente sintiendo el roce de la tela contra sus piernas.
Se sentía mucho más sensible, restregó levemente sus manos contra la manta aspirando con fuerza el aroma del alfa, inclinando un poco su cabeza dejando que su cabello tapara un poco su expresión solo para dejar a la vista su cuello.
⸺Necesitas otra dosis de supresor. ⸺ se preguntó por un segundo como era posible que el supresor fallara así.
⸺ ¿Qué importa? Por favor…⸺ gimoteó esta vez libremente sin importarle nada, mirándolo con suplica inclinándose hacia donde estaba él tratando de alcanzarlo. Sus mejillas estaban muy rojas y su miembro duro, pero también parecía más fuera de sí.
⸺No lo haré si no estás en tu sano juicio.⸺ habló terminantemente mientras abría el cajón y sacaba un vial, Lucius lo observó preguntándose porque él tendría un supresor pero solo se acercó rodeándolo con sus brazos enterrando su rostro en su pecho desnudo, bajando sus manos a su pantalón para bajárselo. Remus jadeó suavemente al sentir su aroma pero abrió el vial y lo puso sobre sus labios obligando al omega a tomarlo.
Se sentó pese a que también tenía una erección y acarició la cabeza del rubio mientras este respiraba hondo, de a poco la poción iba haciendo efecto y el aroma del patriarca volvía a la normalidad.
⸺Lupin…⸺ susurró, Remus acarició su mejilla con ternura inclinándose hacia él besando sus labios, esta vez el gesto fue bien recibido así que abrazó al omega atrayéndolo hacia su regazo. El rubio gimió abrazándolo.
⸺Acuéstate boca abajo, tu cadera en alto. Vas a tener que confiar en mí. ⸺ susurró sobre su oído aun rodeándolo con sus brazos, Lucius apretó los labios notando como las manos del mestizo lo acariciaban. Notó enseguida que Remus había dejado su varita en la mesita de luz, podría terminar todo eso e irse pero solo asintió.
Confiar.
¿Quién de los dos estaba poniendo más en juego?

Chapter Text

Sus manos estaban sostenidas sobre su cabeza, atadas al respaldo de la cama. Tenía marcas de la ronda anterior pero aun así no podía evitar jadear.
Lupin se apartó de su cuello observándolo, inclinándose sobre sus labios y besándolos, Lucius aceptó el gesto gimiendo entre medio al sentir su lengua explorándolo.
—Remus.— gimió suavemente, entre medio de la primera vez había pasado de su apellido a su nombre, la atmosfera se sentía demasiado íntima como para evitar usar su nombre. Ya lo estaba dejando hacer mucho más, más de lo que habría aceptado de otra persona.
Las manos del mestizo bajaron por su cuerpo acariciándolo haciéndolo retorcerse.
Cuando se separó de nuevo de él no pudo evitar la queja, mirando directo a los ojos mieles.
Las feromonas de ambos estaban en el ambiente, mezclando ambos aromas de forma perfecta, marcando el lugar como de ambos y dejando su propia esencia en el otro.
Remus presionó el agarre que tenía sobre su cadera dejando un beso suave en sus labios mientras se acomodaba entre sus piernas.
El rubio sintió su garganta secarse un poco, casi con anticipación. No podía moverse demasiado, todo venía del otro y eso era de alguna forma liberador. Aunque al principio había sido incomodo al final había sido fácil confiar, aunque esa facilidad seguramente venía del enlace.
Aceptó de nuevo sus labios cuando besó su boca, sin retener los sonidos al sentirlo presionarse contra él. La excitación era intoxicante y solo pudo alzar sus caderas para obtener más, Lupin gruñó suavemente bajando a su cuello.
—¡Ah!— no pudo evitar la mezcla de sorpresa y excitación al sentir la mordida exactamente sobre su marca, apenas pudo removerse al sentir sus dientes clavarse de nuevo a él —Remus.— jadeó, la primera vez se había distraído la suficiente, el orgasmo había sido como anestesia pero en ese momento, luego de haber empezado de nuevo hacía poco no podía evitar el dolor que lo atravesaba. Se quedó quieto rodeando su cadera con sus piernas, presionando su miembro contra el de él tratando de apalear la sensación.
Cuando al fin se apartó gimió al sentir su lengua sobre la herida, seguramente curándola, el dolor pasó a segundo plano mientras sentía una nueva ola de placer atravesarlo. Lupin rió suave sobre su cuello apoyando sus manos en su cadera.
Lucius no pudo pensar demasiado, buscó sus labios de nuevo sintiendo el sabor de su propia sangre contra sus labios, pero no le importó.
Solo por unos minutos, solo lo necesitaba a él.



...



Lucius acarició las manos del licántropo sonriendo levemente al notarlo dormido, el nudo todavía seguía instalado en él así que no hizo ningún amago de moverse. Había sido un sexo bastante intenso, incluso habían logrado varias rondas antes de que al fin se cansaran y aunque todas las sensaciones habían sido bastante más intensas luego de la mordida decidió dejarlo como un evento aislado.
Debía admitir que su ego solía ser la razón por lo que algunas de sus decisiones fallaban, como cuando tomó la marca de Voldemort y cuando tomó la de Lupin.
Con Voldemort debió haberse retirado al notar que ese hombre se encontraba loco y con Lupin debió retroceder al notar lo mucho que su parte más instintiva lo estaba aceptando. Él se había sentido complacido de unirse a él, no había tenido que forzarse, había sido demasiado fácil sacar su lado menos racional para seducirlo.
Siempre se había jactado de lo muy estricto que era su parte instintiva, no había alfa por el que tuviera algún grado de debilidad por muchas razones. Su abuela le había comentado que podía deberse a alguna herencia veela que corría por la sangre de los Malfoy, pero lo cierto era que los omegas Malfoy eran demasiado exigentes para enlazarse.
Nunca había sentido atracción hacia Fenrir, siendo este también un hombre lobo como Remus. Pero tal vez el hecho que él si sería capaz de matarlo había hecho que solo saliera su instinto de conservación.
Había rechazado las señales cuando decidió recibir la marca de Lupin. Había sido demasiado orgulloso como para aceptar que no era buena idea.
Siempre había visto a los hombres lobos como inferiores, nunca creyó que la marca del licántropo durara más de lo que él quisiera que durara. Pero de nuevo sus prejuicios le mordieron la mano, exactamente por esa maldición el hombre había estado a su altura. Era realmente irónico, si lo pensaba bien.
Su omega lo había aceptado demasiado rápido, acoplándose y siendo complaciente. Sabía que tipo de hombre era Lupin, a pesar de todo, un omega de su alcurnia no buscaba un hombre que lo dominara totalmente o a alguien que pudiera manejar del todo, ambos polos lo hacían sentir reacio.
Lupin había jugado algunas cartas pero le había demostrado una real debilidad: realmente no tenía intenciones de hacer algo que estuviera en contra de sus deseos. Pudo haber aprovechado que el supresor no había hecho efecto pero en cambio había saltado lejos demasiado asustado con descontrolarse.
Lucius acarició la piel del brazo del hombre que se apegaba a su espalda mientras pensaba.
Era divertido que Lupin creyera que podía ganarle en su propio juego, debía admitir que se había movido bien pero no se había dado cuenta de las telarañas que él había dejado.
Lo del supresor había sido una pequeña prueba, lo que le diría que tan lejos era capaz de llegar el hombre si él estuviera en una posición vulnerable y la respuesta sin duda lo había dejado complacido, Lupin no sería capaz de aprovechar esas oportunidades y por ello iba a perder.
¿En serio podía creer que las pociones de Severus fallarían de esa forma? Debía admitir que había sido ingenioso, pidiéndole un pequeño encargo al ex profesor de pociones que lo había mirado reacio. Pero con ello podría matar dos pájaros de un tiro, si era Severus quien además de Cissy le estaba pasando tanta información entonces Lupin se enteraría de su trampa.
Esta vez no dejaría que su orgullo se interpusiera. Él tenía su marca y era su omega, era algo que debía aceptar, pero también la situación era completamente recíproca y quien estaba en posición de ventaja era él.
Para Lupin se le haría extraño que él de pronto fuera demasiado apegado así que cuando pudiera escapar del abrazo del castaño lo haría. Dejaría enfriar las cosas por varias semanas y sus acercamientos debían ser tenues y medidos.
Tenía que darle una pequeña victoria a Lupin para poder conseguir algo más. El hombre más joven podía descontrolarlo en la cama, incluso podía llegar a hacerlo comportarse como nunca lo haría pero el límite era eso. Solo sucedía cuando tenían sexo. No creía que Remus pudiera ser un dictador fuera de la cama, si lo fuera, su parte instintiva lo hubiera rechazado con uñas y dientes, pese a todo, quería mantener un poco de su independencia.
Suspiró suavecito al sentir el nudo achicarse lo suficiente, se movió un poco logrando que saliera de dentro de él apenas pudiendo contener un escalofrío. Se movió muy despacio entre los brazos del hombre rodando para quedar de frente, él seguía durmiendo pero afianzó sus brazos a su alrededor.
Lucius lo observó dormir teniendo especial atención con las cicatrices y siguiéndolas por debajo de su cuello.
¿Sería demasiado malo un enlace oficial? No, no teniendo en cuenta que la imagen del castaño hacia la sociedad estaba muy favorecida por Harry Potter, pero Lupin sospecharía enseguida así que por ese camino no podría ir. Había caído una vez en la trampa y Lucius sabía que era lo suficientemente inteligente como para no caer en la misma trampa dos veces.
Recordó brevemente la charla de borracho de Draco y sonrió. Ahí estaba el otro hilo, su hijo, estaba seguro que no estaba pensando tan fríamente como él pero un heredero mitad Potter no sería tan malo. No iba a mostrarse abiertamente a favor de ello, si lo hacía Draco perdería el interés ya que estaba algo molesto con él, le llevaría la contraria aunque eso hiciera que se enredara más con Potter.
Un enlace de ambos muchachos parecía el camino correcto, solo algunas palabras correctas en los oídos de su hijo y podría dar un pequeño empujón. Pero no podía contar que eso saliera como lo planeaba, si Draco tenía interés en otra persona y decidía que Potter no era el alfa con el que quería estar un par de años no había nada que hacer. Aunque había una ligera chispa entre ambos que le hacía creer que ambos chicos podrían tener cierta química o, al menos, podían tener objetivos comunes como tener herederos.
Observó al hombre mientras pensaba en el próximo acercamiento, había querido irse sin más pero tal vez le daría una idea demasiado equivocada a Lupin y no lo necesitaba reacio en su próximo encuentro. Tampoco podía lanzarse a sus brazos sin más, notaría lo extraño.
Se escapó de sus brazos con cuidado, lo suficientemente despacio para evitar despertarlo, parándose directamente sintiendo sus piernas temblar un poco pero decidió ignorarlo. Fue directo a su túnica y sacó un pequeño frasco que estaba encogido, agarró su varita y murmuró el hechizo sonriendo cuando se hizo lo suficientemente grande como para tener que agarrarlo con su mano y no con dos dedos, sacó una de las pastillas y luego lo cerró procediendo a achicarlo para guardarlo de nuevo.
Se preguntó brevemente si Severus tenía alguna idea de para que estaba usando esa poción puesta dentro de las pastillas, luego hablaría con él.
La metió a su boca y tragó, evitando así sentir el sabor o que este se quedara en sus labios.
Caminó muy despacio a la cama y se sentó sintiendo como sus feromonas se hacían más fuertes, podía sentir a su cuerpo lubricar y ponerse más sensible, pero no lo suficiente para perder la cabeza.
Pero Lupin no sabía eso.
Él no tenía la menor idea de que a pesar de tener los mismo síntomas que un celo su parte racional seguía ahí. Había sido bastante astuto evitando sus besos en un principio y luego tragando la pastilla que tenía escondida en su boca, había pensado en usarla si es que el hombre se encontraba con otro omega.
Acarició con cuidado el abdomen del hombre dormido antes de inclinarse y besar ahí, sonrió ante el suspiro arrodillándose en la cama entre sus piernas. Se inclinó apoyando sus manos en sus caderas chupando suavemente la punta del miembro antes de llevar una de sus manos a la base para acariciarlo ayudando a que se pusiera duro.
⸺ ¿L-Lucius? ⸺ El más joven se incorporó dando un jadeo pero Lucius apenas lo dejó antes de hacer que penetrara su boca en su totalidad, dejando escapar un pequeño gemido al hacerlo. Levantó la mirada encontrándose con los ojos mieles.
¿Quería que aceptara a su parte omega?
Pues le iba a demostrar que haberle dado ese consejo solo le había dado un arma más.
Las cartas estaban echadas de nuevo.



Malfoy 2 Lupin 1 XD



Extra:



Remus suspiró mientras veía ambos cachorros, no había podido evitar mirar a Draco de ese modo ahora que estaba enlazado a su padre.
—No debieron husmear entre mis recuerdos— se sentó en una de las sillas al frente de los chicos, Draco hizo una mueca y Harry se sonrojó un poco.
—¡Tu no debiste acostarte con mi padre! ¡Es más! ¡No deberías tener el recuerdo aparte!— reclamó enrojeciendo, mirando hacia otro lado mientras se cruzaba de brazos.
—Siempre pensé que tu padre conseguía las cosas con dinero o... Bueno con ligeros coqueteos o feromonas. No... Así.— Harry enrojeció, Draco lo miró con la boca abierta unos segundos antes de darle un golpe en la cabeza.
—¡Como te atreves! ¡Mi padre no es una puta!— chilló enojado —¡Es inteligente y manipulador! ¡No necesita acostarse con la gente! — lo pateó bajo la mesa haciendo que el de cabello negro frunciera el ceño.
—¡Malfoy!— reclamó devolviéndole el golpe.
—Chicos dejen de pelear, realmente fue algo fuera de lo común, Harry. No muchos conocen que es un omega y estaba casado, es bastante respetuoso con Narcissa.— los detuvo defendiendo un poco al rubio. Si a Lucius le fuera tan fácil usar su cuerpo para esos fines él hubiera podido saberlo y no hubiera caído tan fácil, no ser el primero no quitaba nada a la persona pero a la hora de seducir en instinto... Era más fácil si no lo había hecho antes ¿Tal vez por el orgullo? No tenía idea. Y tal vez el hecho de que no manejaba omegas normalmente le había jugado en contra.
—¡Aun así no debías tener el recuerdo aparte no es normal!— reclamó el rubio casi pateando las patas de la mesa, frunciendo el ceño con fuerza poniéndose rojo, Remus se hubiera preocupado si no supiera que normalmente los jóvenes como él eran así.
—Yo… ahm… ¿Me alegro de que la marca del señor Malfoy no sea forzada?— Harry se encogió un poco mientras apretaba los labios.
—…
¡Ese es un buen punto pero aún así!— el rubio reclamó, ambos chicos seguían rojos y sonrió un poco al pensar que era por lo que habían visto. No había querido que lo hicieran, no le gustaba demasiado la idea de que alguien lo viera en un momento tan intimo pero tampoco podía hacerles olvidar de una. Tal vez así aprenderían a no meterse con recuerdos de gente ajena.
—Un omega como Malfoy no puede tener una marca forzada. Si fuera mordido durante el celo él podría borrarla al salir de él, es una omega de primera categoría. Aunque eso no evita que sea violado, no pueden enlazarlo si no tiene la voluntad de hacerlo.— explicó algo sorprendido porque Draco no lo supiera. El también era omega, incluso traía un collar en su cuello para evitar la mordida aunque en él era bastante desapercibido. No todos los omegas podían darse el lujo de tener ese tipo de collar.
—Oh…
—Es extraño que no te hayan enseñado la calificación de omegas y alfas, Draco. La gente normal puede no saber pero entre las familias esa información suele ser dada.— Habló sinceramente para curiosidad del de lentes quien escuchaba callado, seguramente analizando lo que decían.
—Oh, si ¡Espera! ¡Me presenté cuando estaba en pleno auge de los vientos de guerra, idiota! ¡Mi padre fue a Azkaban! ¡De lo ultimo de lo que quería hablar mi madre era sobre alfas y omegas, sabiendo que mi padre estaba en un lugar peligroso!—
—Tenía un supresor para doce meses. No sabía que podían durar tanto.— Harry habló curioso, mirando hacia Remus aunque sus mejillas enrojecieron de nuevo.
Seguramente estaba recordando esa parte. Remus suspiró, no había tenido el recuerdo apartado solo porque le gustaba verlo si no para notar la estrategia del rubio, la forma en que logró enredarlo y si había algo más que no había visto. Había conocido bastante de sus movimientos solo con esa escena porque Malfoy había puesto demasiadas cartas ahí.
—Ni yo. No sabía mucho sobre supresores.— admitió el hombre lobo, Draco bufó.
—¡Por supuesto que no! Hay supresores de nueve meses a doce meses, pero hay varias pociones que no puedes tomar y comidas que no puedes comer, los más comunes son los de tres meses pero no sirven demasiado si tienes un compañero de enlace. Siempre quieres buscarlo incluso bajo supresores así que los primeros meses usan otros más fuertes para evitar el instinto, pero estos sigues creciendo hasta ser más fuertes que el supresor y es imposible tomar algo que evite los impulsos sin volverte loco.
¿Qué nadie presta atención a pociones?
¡Nos enseñaron a hacer un supresor que duraría tres meses!— reclamó el rubio.
—No se daban esas clases en mi tiempo.— admitió Remus. Solía ser bastante tabú, los supresores, los collares y cosas que tenían que ver con enlaces era casi imposible de hablar. Mucho menos de que tipo de omega había. Muchos de los jóvenes, alfas omegas o betas, solo sabían que si formaban una unión solo podían romperla un año después. Nadie hablaba en lo absoluto de que además de omega o alfa, había de primera clase o dominante, intermedios y bajos.
Harry apretó los labios.
—Estaba concentrado en otras cosas.— murmuró aunque sonó avergonzado.
—Eres todo un caso, Potty— se burló picando su mejilla, Harry lo apartó enrojeciendo.
—No pueden comentarle lo que vieron a nadie. No se muy bien como manejara tu padre con que todos sepan que es omega.
—¡Eso no da vergüenza!
—Tal vez a ti no, Draco.
—Remus… ¿Le has contado a alguien mas con quien estas enlazado?— Harry preguntó con cuidado, el castaño suspiró y se pasó la mano por el cabello.
—No. No creo que sea correcto. Aun estoy viendo como manejar todo esto y la guerra sigue fresca.— negó con la cabeza, Draco frunció el ceño.
—¡Te avergüenzas de él!— no se paró pero pareció que estaba a punto de hacerlo.
—Bueno no nos unimos precisamente por amor.— dijo tranquilamente aunque a los jóvenes no se les pasó el tono ligeramente irónico.
—¡Bien que nadie te puso una varita en la cabeza para que lo mordieras!— reclamó, Remus dejó escapar una pequeña risa sintiéndose algo avergonzado porque en ello tenía algo de razón.
—No creo que deba enfrentarme a eso ahora, es todo. Apenas sé como manejar las cosas con tu padre.— Lucius se había ido algunas horas después, no había querido quedarse a comer. Lo sorprendió un poco el movimiento para acercarse imprevisto, había creído que el rubio tardaría un poco más. Pensó ligeramente que debía ir a ver a Severus a preguntarle algunas cosas de los supresores, de nuevo. Pero no era tan malo, el ex profesor había empezado a cobrarle las consultas y nunca mencionaban el nombre de Malfoy. No estaba consiguiendo información directamente, no estaba traicionando a nadie.
—…
¡Oh dioses! ¡Mi padre se enterara de esto!—
—¿Es en serio, Malfoy?— Harry dejó escapar una pequeña risa.
—Cállate, Potter. — rodó los ojos apoyándose más contra su silla cruzando sus brazos, apretando los labios.
—Así que… ¿Ustedes van a unirse?— Remus cambió de tema preguntándose ligeramente exactamente que de todo le diría el rubio a su padre.
—Pfff ¡No! Solo actuaremos como pareja ante la vista de las personas ¿Ves este collar? La gente tiene imposibilitado ver si tengo marca o no, causara preguntas.— sonrió orgulloso acariciando el collar, Remus pensó que ya le parecía que no lo había visto antes.
—No aceptaremos ni negaremos nada.— Harry sonrió levemente, notándose algo incomodo. Seguramente ambos solo lo hacían para que el ministerio y la gente los dejara en paz, pero mientras no se hicieran daño entre ellos todo estaría bien. Incluso un vinculo se podía romper luego de un año y después del tratamiento correcto tanto el omega como el alfa podían seguir su vida normal.
—¡Y hoy íbamos a ir a comer, así que levántate Potter!— se levantó acomodando su túnica, el de ojos verdes resopló pero lo hizo antes de pedirle permiso de ir al baño a Remus.
El castaño pensó que lo estaba dejando solo con el menor de los Malfoy.
—…
No sé la razón de que mi padre quiso que lo marcaras, pero podrías deshacer la marca si quisieras.— le recordó, Remus le sonrió con dulzura.
—Lo sé.—
—Bien, me alegro a pesar de todo en saber que nadie le hizo nada en Azkaban.— se despidió con un asentimiento y caminó a la salida, dispuesto a esperar a Harry en el jardín. El chico salió unos minutos después y miró hacia el amigo de su padre.
—Remus, no te enredes tanto con él. No por jugar su juego renuncies a lo que quieres.— aconsejó apoyando su mano por unos segundos sobre su brazo.
—Harry…— el castaño lo observó apretando ligeramente los labios pero luego le sonrió.
—Se que odiaste la unión por un tiempo, fue la razón por la que no te atreviste a nada con Tonks.—
—Lo sé, cachorro.—
—Ella aun… aun puedes…—
—Las cosas no son tan fáciles, cachorro.— acarició levemente su cabeza mientras suspiraba, algo nostálgico al recordar los momentos que rememoraba el joven.
—Pero pueden serlo, Remus. Pueden serlo.— el chico le sonrió antes de despedirse, Remus no pudo evitar pensar en que había madurado. Pensaría en las palabras del joven pero realmente, ya se sentía demasiado avanzado para dar el paso hacia atrás.
Solo seguía el próximo juego y Malfoy seguía en ventaja.
Y él no lo dejaría seguir con ella.





—El no dejará a tu padre— Harry suspiró mientras caminaban, Draco dejó escapar una risa.
—Ni mi padre a él, Potter. Ni mi padre a él.— sonrió burlón.
—¿La apuesta sigue en pie?— Harry lo miró deteniéndose, agarrándolo del brazo.
—¡Por supuesto! ¡Confío en mi padre!— exclamó orgulloso parando.
—Y yo en Remus.— dijo determinante.
—¡Bien, veremos quien gana!— sonrió de lado bastante divertido. Habían logrado una buena tregua desde que tenían que trabajar juntos para evitar ser molestados.
Esperaba que el ministerio y la gente dejaran de andar tras ellos luego de eso.
—¿Crees que con lo del recuerdo haya venido a verlo?— Harry preguntó soltándolo, mientras llegaban al borde del territorio donde no podían aparecerse.
—¿Qué no sabes oler, Potter? No se notaba tanto pero puedo asegurar que había algo del aroma de mi padre en él.— negó con la cabeza mientras se giraba a mirarlo. Estaba de buen humor pese a que sabía que su madre lo reñiría en cuanto se enterara ¡Pero debía admitir que su plan había sido brillante! Ella estaba preocupada por su padre, su padre tenía un alfa ¡Una vez que él dejara de ser tan terco ella se sentiría lo suficientemente segura para dejarlo! Después de todo sabía que ella no lo dejaría en la deriva en una difícil situación ni su padre a ella.
—Disculpa por no saber manejar todo aun.— dijo sarcásticamente mientras acomodaba sus lentes.
—¡Disculpado!— se burló, Harry lo atrajo hacia si abrazándolo y sacando la varita
—Hora del show—
—Siempre estoy listo para todo, Potter.—
—Eso espero, Malfoy.— sonrió antes de aparecerlos a ambos.

Chapter Text

Si algo era inesperado era eso.
¡No lo había contemplado como una posibilidad! Severus le había dicho que había una probabilidad bastante alta de que la parte anticonceptiva se mantuviera cuando tomara el anti supresor.
¡Aún estaba en pruebas, no podía asegurarlo!
Pero aun así los síntomas no deberían ser tan pronto. Solo habían pasado tres semanas desde su encuentro con Lupin, incluso si fuera un embarazo no se haría presente tan pronto.
Podría sacarse la duda llamando al mendimago de la familia y hacerse una prueba pero no quería. Estaba completamente asustado de lo que podría significar si salía positivo.
No quería tener un bebé y mucho menos en esas circunstancias.
¡Por Merlín y todos los magos!
Lucius había creído en un principio que hubo algún efecto secundario en la poción luego de dos días de no ver a Lupin devolvió su desayuno. Había tomado una poción contra las náuseas y siguió con su rutina pero cada día se sentía más y más cansado. No dormía bien y las náuseas atacaban apenas los efectos de la poción menguaban.
Fue a la semana cuando se le ocurrió que podría estar pasando y no le gustó en lo absoluto.
Se distrajo en sus negocios y buscando sobre uniones de personas con hombres lobo, no se sorprendió al saber que sus abuelos habían quemado todos los libros sobre uniones con criaturas mágicas dejando solo las que describían a las uniones veela.
A la semana y tres días decidió que dejaría de tomar supresores, si era un embarazo el celo no vendría y si no lo era, tendría un ciclo normal. Acarició los supresores guardados en un vial en su bolsillo y respiró profundo.
Supuestamente debería empezar ese día pero nada sucedió, debía rendirse e ir con su mendimago pero se reusaba completamente, por suerte Draco había estado fuera de casa casi todos los días por lo que no notó ni las náuseas ni que su padre parecía cada vez más consumido.
Lucius se sentó en su sillón y acarició su varita mientras pensaba. Podría pedirle ayuda a Severus pero si él le informaba a Lupin… tampoco podía hablarlo con Narcissa, no la perdonaría tan fácil por verse con él a sus espaldas.
Debería ir a ver a Lupin, todos sus instintos querían correr hacia él y eso hacía que sus sospechas fueras más profundas. Sabía que apegados eran los omegas y alfas enlazados cuando el omega estaba esperando.
O tal vez él tenía una enfermedad mortal y su instinto quería pasar sus últimos días con Lupin. Eso no sonaba mucho mejor pero era bueno tener más posibilidades.
Odiaba que ocurriera eso, algo inesperado que arruinara todos sus planes cuidadosamente hechos ¡Se traicionaba a si mismo! ¡Su cuerpo lo hacía! ¡Incluso había escuchado a Lupin decir los hechizos anticonceptivos! ¿Por qué lo eran, verdad? El lobo nunca lo forzaría a llevar un embarazo sin preguntarle ¿Verdad?
Casi se hundió en su asiento.
Que fuera un Gryffindor no lo hacía buena persona, tal vez la guerra lo había hecho más frío y cínico de lo que parecía.
¡Debió haberlo previsto! Pero el hombre ni siquiera se había aprovechado de que el supresor fallara ¿Cómo podría querer que se embarazara? ¡Sus amigos no sabían de su enlace, casi nadie lo sabía! ¿Qué pensarían los demás?
Clavó sus dedos en su cabeza antes de tirar un poco de sus mechones rubios sintiéndose terriblemente estresado y enojado. No era posible deshacerse de un bebé, podría darlo en adopción o incluso Lupin podía quedárselo. Él no estaba para ser padre de nuevo, suficiente tenía con tener que desvelarse por Draco.
¡Si Lupin había hecho eso a propósito lo mataría y luego se suicidaría para no ir a Azkaban! El bebé podría ser cuidado por Draco y Harry, y si no, pues lastima para el niño.
No debería ir desesperado y sin un plan que no fuera un desastre a ver a Lupin pero se sentía demasiado agotado mental y físicamente, ni siquiera había podido dormir bien y la sensación de estar enfermo no se iba de él.
Se apareció directamente frente a la puerta de la casa sin siquiera sorprenderse de que pudiera hacerlo. Cerró los ojos y respiró profundo, el ligero aroma de su compañero lo hizo temblar y sintió las lágrimas punzar en sus ojos.
¿¡Qué rayos le pasaba!?
No tuvo tiempo de pensarlo cuando la puerta se abrió con fuerza, Lupin no se veía mucho mejor que él, el cabello revuelto, las ojeras bajo sus ojos y pálido.
Ambos se miraron y el hombre lobo lo agarró del brazo tirándolo hacia dentro antes de cerrar la puerta apoyando al omega contra ella, Lucius gruñó bajito pero devolvió con el mismo ímpetu el beso. Ambos se apegaron al otro de una forma desesperada, presionándose y restregándose, las manos de Lupin fueron a su cadera apegándolo a él mientras profundizaba más el beso.
El rubio gimió y Remus se separó, ambos se miraron jadeando. El alfa inclinó su cabeza rozando su nariz con la de él de forma tierna antes de apoyar su frente en la de él, ambos cerraron los ojos mientras respiraban de manera suave.
⸺ ¿Por qué… sucede esto? ⸺ murmuró Lucius luego de varios minutos mientras rodeaba el cuello del castaño con sus brazos, sentía sueño y por primera vez en casi un mes, tenía la sensación de que podría dormir bien.
Eso sin duda no sería por un embarazo, la necesidad era demasiado abrumadora para tener que ser por algo así ¿Entonces que?
Remus no respondió solo se alejó agarrando su muñeca y empezando a caminar, Lucius lo siguió sin poner resistencia aún abrumado para quejarse.
Llegaron a la habitación demasiado rápido, el alfa lo hizo acostarse y se quitó los zapatos antes de acostarse a su lado, ambos se acurrucaron contra el otro buscando un contacto más directo casi con desesperación, pero eso no era suficiente. El castaño quitó la túnica que traía el omega antes de ser desprendido de esa prenda también, Remus lo rodeó con sus brazos apegándolo a su pecho.
Lucius se dejó manipular, dejando que los pusiera bajo las mantas y apoyando su mejilla contra el torso del otro, rodeándolo con sus propios brazos mientras enterraba su rostro en él.
Ambos respiraron de manera acompasada, aferrándose al otro con fuerza. Lupin apoyaba su mentón sobre la cabeza del rubio y luego de varios minutos su agarre dejó de ser tan fuerte, permitiéndose así acariciar la espalda desnuda. Lucius de acurrucó más contra él ante el gesto sin dejar de abrazarlo con fuerza.
De a poco la necesidad abrumadora fue menguando, podía sentir la calidez contra su propia piel pero ya no sentía la necesidad de fundirse en él.
De a poco separó su rostro del pecho del castaño y levantó la mirada, Remus se inclinó besando sus labios de forma suave.
A pesar de que ambos estaban medio desnudos no había nada sexual en ese contacto ni en las caricias, solo exploraban buscando la calidez y el aroma de su compañero.
El licántropo dejó algunos besos en sus mejillas antes de bajar a su cuello, el rubio no pudo evitar el suspiro mientras movía su cabeza para que llegara mejor, sonrojándose un poco al sentir los besos sobre la marca. Acarició de manera distraída los cabellos castaños dejando de aferrarse tanto, cerrando los ojos mientras disfrutaba la sensación de los labios contra su piel y sus manos recorriéndolo de forma lenta.
El calor aumentaba al estar tapados completamente, habían terminado enredando sus piernas manteniéndose apegados al uno al otro, los besos eran suaves y tiernos toques en los labios o en las mejillas.
Lucius cerró los ojos permitiéndose relajarse, sintiendo la sensación de seguridad que le habían faltado en esas tres semanas.
No recordó sus planes ni se preguntó que tan lejos estaba su varita, solo dejó que el sueño se lo llevara entre medio de toda esa calidez.
“Mi compañero” pensó entre la bruma antes de caer totalmente dormido.
Despertó algo confundido, aun aferrado al alfa que ya estaba despierto y acariciaba su cabello, Lucius quiso gruñirle pero al final no lo hizo concentrándose en mirar donde estaba.
Aun estaban en la cama, apegados lo más posible pero las mantas que los tapaban estaban a un lado. Apoyó su mejilla sobre el pecho del menor restregando esta un poco en él cerrando los ojos por unos segundos hasta que escuchó la pequeña risa. A pesar de sentirse ofendido, no pudo evitar maravillarse por unos segundos por el sonido pero enseguida rechazó la sensación.
Debía ser por el enlace de ambos.
—Lucius… ven, hay que comer.— murmuró aun jugando con los cabellos platinados, el patriarca no sentía muchas ganas de comer para luego vomitar pero se dio cuenta que no sentía las nauseas que lo habían acompañado por un mes.
—¿Por qué estabas tan mal?— sabía que él también lo había estado, no recordaba que el enlace lo consumiera así en Azkaban cuando no tenía ninguna poción para evitar los efectos de tener a su compañero tan lejos.
—Es por la segunda marca.— Lupin se sentó dejando que el omega se deslizara, Lucius terminó apoyando su mejilla en su muslo mientras dejaba que siguiera acariciando su cabeza.
—Morder sobre la marca no tiene ningún efecto. Solo es un instinto.— reclamó suavemente mientras buscaba su túnica con la mirada pensando que su varita estaba muy lejos. Eso debía ponerlo a la defensiva y nervioso, pero al sentir los dedos en su cabeza acariciándolo cualquier duda se diluyó. Se sentía muy tranquilo y relajado, podía aplazar un poco sus planes si podía disfrutar de un rato sin nauseas y mareos.
—En las uniones normales es así, en la de los hombres lobo es distinto.— Lupin murmuró bajando su mano para acariciar la marca, tres semanas después ya estaba curada y solo quedaba la cicatriz. No estaba exactamente sobre la otra así que se veían como dos mordidas superpuestas, en una relación normal una de las dos marcas se borraría porque no se catalogaría como marca de unión.
—¿Cómo?— ni siquiera se incorporó, apoyó una de sus manos en la rodilla del castaño mientras dejaba que corriera su cabello para ver la marca.
—Los lobos marcan por segunda vez para reiniciar la unión. Cuando pasaron demasiado tiempo separados o la unión esta demasiado débil uno de los instintos es morder otra vez.
Es más fuerte que la primera, los enlazantes no pueden estar lejos del otro por mucho tiempo. Si lo están se enferman terriblemente.
De a poco esa dependencia va menguando y luego de un año ya pueden estar sin contacto con el otro por largos periodos de tiempo. Prácticamente tampoco podemos romper la unión hasta dentro de otro año.— explicó —No lo sabía. Que era tan distinto morder por segunda vez para un hombre lobo, lo siento. — susurró de manera suave.
Lucius frunció el ceño.
—¿Por qué no fuiste a buscarme? ¡Creí que…!— enrojeció agradeciendo estar prácticamente de espaldas a él, pero se mordió la lengua para evitar seguir hablando. Se sentía avergonzado, no sabía aun si era probable que estuviera en ese estado o no, pero al menos ya podría hacerse la prueba más tranquilo. Todos esos síntomas solo eran por la unión, se preguntó si hubiera tardado más estaría con fiebres y delirios.
—Tenías que venir tu. — Lupin murmuró y eso casi lo hizo poner los ojos en blanco. Al menos podía decir que tenía su orgullo pero realmente se la había pasado mal en esas tres semanas.
Lucius se incorporó y lo miró a la cara, suspiró y se sentó en su regazo apoyando su costado contra su pecho y su cabeza en él.
—No podremos estar mucho tiempo separados. Tu eres el más afectado a pesar de todo…— Lupin habló mientras lo rodeaba con sus brazos para apegarlo más a el, olfateando su cabello. A Lucius casi le pareció gracioso pero se concentró en su siguiente movimiento.
—¿Me ayudara estar en tu territorio? ¿Nos ayudara compartir el lugar?— preguntó luego de varios minutos casi conteniendo su sonrisa.
Los acercamientos aun podían ser tenues pero realmente tenía una gran excusa para un paso así.
—Si, creo que si.— admitió el menor aun acariciándolo de manera suave.
—¿Tendré que mudarme contigo?— no lo miró, restregó su mejilla contra él mientras pensaba.
—Es lo mejor. No pienso ir a la mansión, además es demasiado grande, tu aroma no esta realmente en ella y eso puede generarnos problemas. Mi casa es suficientemente grande y esta marcada como mía, estaremos bien.— murmuró. Lucius hizo una mueca, tenía razón en lo de la mansión. No importaba cuanto la limpiaran, aun había rastros de lo que había ocurrido ahí.
Le gustaría mudarse pero había pasado de generación en generación y tenía bonitos recuerdos además de los malos.
Era la mansión Malfoy, se le había confiado y no la iba a abandonar.
Pero eso no quería decir que no podía mudarse con Lupin por unos meses. Tantearía el terreno, conseguiría lo que pudiera conseguir y luego de un año podrían soltarse.
—Bien, pero traeré elfos.— remarcó, Lupin asintió abrazándolo más. Ambos se observaron unos momentos antes de besarse.
Se sentía tan natural que lo abrumaba un poco pero todo eso venía de la unión.
Era increíble lo fácil que era aceptar los gestos y devolverlos.
Se quedaron un rato más acurrucados, dándose algunos besos y caricias, pero luego tuvieron que levantarse para comer.
El rubio de sentó en una de las sillas mientras observaba al castaño cocinar, se sentía algo curioso porque normalmente no veía a la gente hacerlo. Él podía pedir lo que quisiera y lo obtendría sin ver el proceso.
El aroma del alfa en todos lados le daba tranquilidad, el mismo estaba impregnando un poco de su aroma en el lugar. Después de todo iba a ser de ambos por varios meses.
Hizo una mueca al pensar en las visitas, ninguno de los amigos de Lupin le agradaban.
Tendrían que poner reglas, tal vez debería trabajar desde ahí. Comprimió la emoción que lo recorría, no debería estar alegre por compartir la casa con el licántropo y sabía que esa alegría venía de su parte instintiva pero podía usar esas emociones a su favor.
Mientras su cuerpo no se sintiera enfermo y su mente estuviera clara podría seguir planeando, necesitaba tantear que tanto podía conseguir de esa unión.
Ya sabía que prestigio no, si se hacía publica la unión y luego de un año rompían todo lo conseguido se derrumbaría. Pero podía obtener otras cosas que lo beneficiarían desde las sombras.
Miró el lugar y se levantó, quería apegarse de nuevo a Lupin y decidió que seguir su instinto por ahora le daría beneficios.
Apoyó su espalda contra la de él sonriendo al sentir su sorpresa.
Era casi una escena domestica.
Si hubiera algún sentimiento, sería una escena bastante tierna. Pero solo la necesidad y competencia los unían.
Ambos estaban pensando en su siguiente paso con mucho cuidado.

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Apenas apareció en la mansión Malfoy las náuseas volvieron en oleadas aunque menos fuertes de lo acostumbrado. Se tomó unos segundos para recomponerse antes de tragar la poción.
Podía manejar sus negocios desde la casa de Lupin, no tendría ningún problema ya que después de todo ya no se veía con quienes negociaba cara a cara. Su apellido no tenía el mismo status y su presencia tendría menos poder, así que hasta que los vientos que había dejado la guerra se calmaran se mantendría tras los papeles.
Caminó directo a su despacho y empezó a llamar a algunos elfos dándoles indicaciones, tendría que llevarse varias cosas aunque debía tener mucho cuidado con lo que eligiera. Pensó por unos segundos avisarle a Cissy y a su hijo pero luego lo descartó, ya se darían cuenta ellos solos y, además, seguía enfadado con ella por haber ido hablar con Lupin sin consultarle.
— ¿Qué está ocurriendo aquí? — Lucius casi quiso resoplar al escuchar la voz de la rubia, había olvidado que las mujeres tenían un sexto sentido cuando se trataba de ocultarles algo. Acomodó un poco su túnica antes de darse vuelta para mirarla.
—Querida. — agarró su mano y la besó sin responder la pregunta antes de darse vuelta de nuevo pidiéndole a los elfos que empacaran ciertos libros.
—Lucius. — Narcissa dijo su nombre un poco más alto como pidiendo explicaciones, el rubio se cruzó de brazos y pensó en ignorarla, pero tal vez eso solo haría que se ganara el enojo de su amiga.
—Debo mudarme con Lupin por un tiempo. — fue escueto el decirlo, si ella seguía sus conversaciones con el hombre lobo sabría toda la historia. Imaginándolos a ambos tomando té y hablando de él le revolvía el estómago, sobre todo ante el hecho de que para el hombre lobo ella no era del todo indiferente. Pudo casi imaginar el gesto de sorpresa –fingido, si ya había hablado con Lupin- pero no volteó a mirarla.
—Oh. Entonces no te molestara que Draco y yo consigamos otro lugar para vivir ¿Verdad? — Lucius frunció el ceño y luego se dio vuelta, Narcissa lo miraba con seriedad y eso lo hizo suspirar. Era verdad, la única razón por la que ambos seguían ahí era para hacerle compañía. Cissy ya no se sentía cómoda ahí y Draco pasaba más tiempo afuera que adentro.
Había dejado que su molestia lo cegara de señales muy obvias. Su esposa era una serpiente como él y pertenecían al mismo bando, eran una familia después de todo, no podría haber habido malicia contra él al ir a hablar con Lupin. Se acercó en silencio y acarició la mejilla de la dama haciendo que esta le sonriera.
Casi como un destello podía recordar sus años de enamoramiento hacia ella, era irónico que aunque se hubieran casado nunca había sido correspondido. 
—Los elfos pueden mantener la mansión solos, ustedes pueden elegir alguna de las otras propiedades o una nueva para vivir, pero me gustaría saber a dónde van así se dónde dirigirme si quiero verlos. — le sonrió antes de dejar un suave beso en su frente rodeándola  con sus brazos. Era tan acogedor y conocido, la calidez de ella contra él, su forma de apoyarse.
Narcissa le devolvió el abrazo luego de varios segundos, aferrándose un poco a su espalda.
—Lucius, no cometas ninguna tontería. — murmuró suavemente sin soltarlo, casi como que si fueran niños de nuevo hablando de su compromiso.
—Lupin no es rival para mí. — se burló alzando su mano y acariciando el cabello de su esposa.
—Lucius, hablo enserio. No juegues más con fuego, deja que los rencores de la guerra se enfríen antes de empezar a tirar hilos. Tienes un año ¿No? No empieces a rasgar demasiado pronto. — Narcissa se separó para mirarlo a los ojos, lo que ambos se decían sonaba bastante a una despedida y eso lo hizo sospechar que ella planeaba irse a otro país o, tal vez, pedirle el divorcio.
—Lo prometo. — se separó del todo antes de volver a dar algunas órdenes a las criaturas, la dama suspiró. Sabía que Lucius era bastante terco y que sus palabras estaban realmente vacías en ese momento.
Narcissa lo acompañó por media hora más, ambos hablaron de algunos detalles y prometió hablar con Draco al siguiente día. Luego al fin pudo volver a la casa del hombre lobo.
Lupin aún no había llegado pero ya le había dado una habitación en la primera planta para que usara como despacho y una habitación en la segunda planta cercana a la suya. No había mostrado sorpresa al enterarse de ello, pero si se había sentido algo confundido pero luego lo descartó, tal vez la distancia en las habitaciones era algo que podría sobrellevar bien.
Había elegido tres elfos y una elfina para que viniera con él, quienes se pusieron a ordenar enseguida. 
Lucius se deslizó hacia la habitación que habían compartido mientras los elfos hacían su trabajo, respiró algo profundo sintiendo el cosquilleo en su marca al sentir el aroma del alfa. Dudó pero al final agarró una de las almohadas de ahí, saliendo de manera rápida para ponerla en su propia habitación.
 Lupin no tenía por qué entrar ni porque enterarse de que había secuestrado una almohada ¡Por Merlín, sonaba totalmente ridículo para un hombre como él! Aunque tal vez eso tenía que ver con que se había negado los supresores, sus instintos estaban a flor de piel y… estaba haciendo un nido. Frunció la nariz con desdén, recordaba vagamente que fueron pocos los celos que no había suprimido y estos fueron durante la adolescencia, siempre había hecho como un fuerte de mantas y almohadas donde tendía a estar. La magia ayudaba bastante bien a mantener todo seco y por ello su nido se mantenía durante los tres días. 
Salió de su habitación dando un portazo, tirando la almohada contra el suelo antes de salir. Caminó rápidamente hacia su nuevo despacho preguntándose donde había dejado los malditos supresores aunque realmente no planeaba tomarlos hasta que sintiera que empezaba. Realmente no quería hacerse la prueba de embarazo y esa era la mejor manera de saber que era negativo. 
—Lucius. — ni siquiera miró hacia Lupin al escucharlo abrir la puerta y entrar a la casa, trató de mantenerse quieto aunque quería aferrarse a él. Suficientemente vergonzoso había sido el detalle de la almohada como para poner algo más en su lista. —No has tomado tus supresores. — le recordó el menor mientras se paraba a su lado. Lucius resopló sin querer explicar su comportamiento así que solo dio algunas órdenes más a los elfos.
Sabía que no debía ser cortante ni distante si quería ir ganando terreno pero había algo que lo estaba irritando. Miró hacia Lupin notando ese leve aroma en él.
Aroma a omega.
A otro omega, que seguramente había abrazado.
Frunció el ceño pero luego miró hacia otro lado tratando de mantener el tono desdeñoso en su voz.
—Puedo elegir no tomarlos, Lupin. — sonrió de lado cruzando sus brazos, Remus suspiró negando con la cabeza.
— ¿Vas a tomar el camino de la piedad, de nuevo, para conseguir lo que quieres? — atacó directamente. Lucius arqueó una ceja y dejó escapar una risa. 
—No, Lupin. Toque tu ego para convencerte, no tu piedad. — el rubio se acercó rodeando su cuello con sus brazos, sonriendo aún de manera algo burlona pero de manera inconsciente tratando de quitar las feromonas extrañas de su pareja —No pudiste resistirte a ser el primer alfa que follara a Lucius Malfoy. — susurró por lo bajo antes de acariciar su mejilla con un dedo, bajando hacia su cuello con diversión. 
Remus lo miró furioso, con los ojos casi brillando en dorado lo que hizo que un escalofrío lo recorriera. Iba a apartarse recordando su promesa a Cissy cuando el alfa apoyó su mano en su nuca antes de atraerlo hacia él besándolo con fuerza. El rubio jadeó sorprendido pero devolvió el gesto apenas pudo recomponerse, aferrándose un poco a él.
Ambos se separaron casi jadeando, Lupin lo agarró de los brazos apartándolo de él.
—Te tomas tus supresores o voy a embarazarte, Malfoy. — gruñó por lo bajo antes de salir caminando escaleras arriba. El patriarca se quedó quieto por varios segundos sintiendo su cuello y mejillas calentarse, resopló molesto apretando los puños porque eso lo había tomado completamente desprevenido. 
Su corazón latía con fuerza haciéndolo enfurecer más.
Debía tomar los malditos supresores de una vez, no estaba esperando y no lo estaría. ¡Por Merlín, que no! 
— ¡Twinky, tráeme la cena a mi habitación! — ordenó antes de subir las escaleras aun sintiendo el enojo bullir de él, odiaba que lo tomaran con la guardia baja pero lo que más odiaba era que le voltearan el juego. Tan cerca del celo no podía planear bien, así que tomaría el supresor más fuerte que tuviera. 
Agradeció que las habitaciones tuviera su propio baño privado así pudo relajarse sin tener que cruzarse con Lupin. Se bañó y cambió, pero al salir del baño su vista volvió a clavarse en la almohada que había traído y tirado, se removió incomodo pero luego resopló. Nadie lo estaba viendo después de todo.
La agarró y la tiró sobre la cama antes de sentarse, en quince minutos los elfos aparecerían la comida y luego por fin podría tomar su medicina y dormir. Aun se sentía algo revolucionado por las palabras del alfa y eso solo lo hacía sentir malestar, siempre había sido bueno manejando su instinto y ahora estaba descontrolado. 
Suspiró mientras peinaba su cabello mientras pensaba que hacer los días siguientes. Lo mejor era tratar de cruzarse lo menos posible con Lupin los primeros días, al parecer podían dormir en distintas habitaciones y eso no haría que se sintieran enfermos.
Escuchó los pasos del licántropo en el pasillo y dedujo que iría a preparar su cena, no pensó demasiado en ello mientras comía la propia. Sentía algo de malestar por ser ignorado pero trató de tirar lejos esa sensación, él también lo estaba ignorando así que no debía sentir absolutamente nada.
No se acostó hasta escuchar los pasos de nuevo, sacó su varita y la puso sobre la mesita de luz para poder agarrarla ante cualquier emergencia. Había puesto algunos hechizos para evitar que la puerta o la ventana se abrieran, pero no estaba seguro si esos hechizos funcionaban dentro de las protecciones de Lupin. 
Se acostó y trató de dormir. 
Se removió por varios segundos sintiendo de nueva esa ansiedad, quería pararse y caminar hacia el cuarto continuo, aferrarse al alfa hasta quedarse dormido. Rodó acostándose sobre su espalda y abrió los ojos para mirar el techo.
¿Lupin sentiría lo mismo?
No sentía nauseas pero las sensaciones era lo suficientemente molestas como para perturbar su sueño. Se tapó completamente y lo intentó de nuevo, de mala gana agarró la almohada y se aferró a ella sintiendo el aroma del alfa. El aroma de Remus estaba en toda la casa o al menos lo suficiente para que quedara claro que era su territorio, pero parecía que eso no era suficiente para su omega.
¿Tal vez el hecho del aroma de otro omega en el hombre había hecho despertar ansiedad? ¿Qué omega sería tan cercano como para marcarlo con feromonas y que él no se diera cuenta? O lo peor ¡Que no le importara! ¡El mínimo de respeto se merecía al menos! No quería que fuera una guerra constante durante los doce meses pero si Lupin lo había hecho a propósito podía tener una idea de cómo serían sus días ahí.
En medio de sus pensamientos un nombre apareció.
Tonks. 
El aroma era levemente parecido al de Narcissa, tal vez por el hecho de que era su sobrina. Andrómeda era alfa así que era algo natural que el aroma de su hija se pareciera más al del padre o al de su tía. Resopló mientras volvía a moverse aferrándose con más fuerza a la almohada.
¿Lupin había ido a verla? ¿Para que, con qué motivo? ¿Por qué justamente cuando se mudaban juntos? 
—Te odio, maldito lobo. — gruñó con fuerza.



Remus respiró profundo, se había dado una ducha fría para despertarse. Había tenido una noche realmente terrible, quería ir hacia el omega y abrazarlo, acurrucarlo contra él pero si Lucius no había tomado sus supresores eso sería tremendamente peligroso.
No dejaría que el patriarca lo manejara así, no importaba si había sido su ego o la piedad lo que lo había llevado a follarlo en Azkaban no caería de nuevo ante el sexo. 
Se pasó la mano por el cabello aun húmedo sintiendo un profundo cansancio.
Estar tan cerca pero no poder tenerlo le dolía en extremo.
Una vez vestido caminó hacia las escaleras pero se detuvo frente a la puerta del patriarca, se había puesto un antiferomonas por lo cual no sería tan obvio que se había detenido ahí por demasiado tiempo. Se apoyó contra la pared al lado de la puerta y respiró profundo, casi podía saborear el aroma suave de Lucius, era bastante evidente que había tomado sus supresores pero su aroma seguía bastante atrayente para él.
Dudó bastante pero al final tocó la puerta.
—Malfoy, si estas despierto, podemos desayunar juntos. — ofreció pero se retiró antes de escuchar cualquier respuesta, aunque debía admitir que lo alegró bastante ver al rubio bajar por las escaleras vario minutos después.
—Buenos días. — saludó el patriarca antes de sentarse, Remus quiso preguntarle si comería algo hecho por sus elfos o quería que compartieran pero al final no lo hizo. Sabía cuál sería la respuesta de todos modos y el elfo no tardó en aparecer.
—Bueno días. — respondió antes de sentarse frente a Lucius, sonriendo un poco al notar que el patriarca tampoco había pasado una buena noche.
El silencio era algo incómodo, sin duda, pero podía ser mucho peor. Podrían estar peleando o tratando de hechizarse. Sonrió un poco antes de tomar un trago de su té.
— ¿Es por la segunda marca que mi celo se atrasó? — Lucius preguntó como si nada agarrando una de las galletas.
—En realidad no, tus ciclos de celo están empezando a sincronizarse con la luna llena. — trató de explicar de forma suave, pero realmente no había una forma de decirlo y que sonara bonito.
—Espera ¿¡Qué!? — Lucius apartó la taza de té que estaba por volver a tomar derramando un poco de su contenido en la mesa, pero su rostro se había puesto notoriamente más pálido y solo agarró la servilleta como actitud reflejo.
—Lucius…— trató de calmarlo. 
— ¡Nada de Lucius! ¿¡A que te refieres con eso!? Yo no planeo en lo absoluto…— la voz del patriarca se notaba afectada y eso lo hizo sentirse confundido. Por una parte sentía algo arañar en su pecho por ese nivel de rechazo pero su parte racional le decía que esa reacción era lo más natural ¡No hablaban de él cuando era hombre, si no cuando era una bestia sanguinaria que podría matar o contagiar en pocos minutos!
—Lo sé. — agarró la mano del omega mientras se levantaba, rodeando la mesa para sentarse a su lado. Podía prácticamente oler el miedo a pesar de que su gesto desencajado había desaparecido totalmente. —No significa nada, Lucius. No tienes que hacer nada. Solo que la naturaleza es así. — acarició más sus manos inclinándose para dejar un pequeño beso en su mejilla.
— ¿Zoofilica? — Lucius frunció la nariz mientras hablaba.
Remus no pudo evitar reír. 
—No. Cuanto más cerca de la luna llena soy más instintivo, por lo tanto tendría más resistencia para aprovechar un celo…— se cayó unos momentos, evitando decir la frase completa para no asustar al rubio pero él la adivinó enseguida.
—En ambas formas. — Lucius agarró con fuerza la taza tratando de tragar con normalidad, ni siquiera había llamado aun a los elfos para que limpiaran un poco del té que derramó.
—No significa que debamos hacer nada. Aunque fuéramos una pareja real y quisiéramos niños, podríamos hacerlo durante el día y en la noche usar un supresor. — explicó suavemente. Cuando había encontrado un libro que hablaba de los hombres lobos y sus uniones más a fondo, se sorprendió al saber que los omegas solían cambiar sus días de celo a los días cercanos a la luna llena. 
— ¡Pero, joder! Eso quiere decir que instintivamente yo estaría dispuesto a… hacerlo contigo en todas las formas ¡Los omegas no se aparean con animales! ¡Eso es instintivo! ¡Las personas no se emparejan con otras especies! — aun su voz sonaba en pánico, aunque mucho menor que al principio.
—Aun como hombre lobo… sigo teniendo parte humana. No soy un lobo en totalidad y cómo estás enlazado con el hombre, pues con la bestia también lo estás. — Remus suspiró, se sentía algo lastimado ante sus reacciones y profundizar no estaba ayudando. Él  mismo había odiado al lobo por años por lo cual también se le hacía bastante hipócrita de su parte esperar una reacción distinta por parte de Lucius.
— ¡Si tú crees que yo consentiría…!— el patriarca se encogió un poco llevando su mano a donde estaba su varita.
—No lo creo en lo absoluto. Es más, no planeo que pasemos un celo juntos jamás. — lo tranquilizó sintiendo sus propias palabras algo amargas, pero ahora mismo su prioridad era calmar al rubio. 
—… Eso… eso era más que obvio. — el patriarca carraspeó mirando hacia otro lado, sintiendo algo molesto ante la sensación de tristeza que lo embargó. Remus suspiró y acarició su cabeza con cariño apoyándolo contra él, abrazándolo con un brazo. Lucius se tensó pero al final se dejó pero sin moverse, mientras fruncía el ceño tratando de controlar las sensaciones que pasaban por él. 
—Incluso con supresores es peligroso que te acerques al lobo ¿Esta bien? Teóricamente no debería hacerte daño incluso de la otra forma, pero si como humano a pesar de los supresores puedo sentir un poco de tu aroma como lobo lo sentiría demasiado bien y podría confundir las señales. — empezó a explicar de manera suave sin soltarlo, le agradaba la sensación de tenerlo entre sus brazos. Sentía que podía protegerlo y que lo estaba haciendo bien.
— ¿Qué pasaría si lo rechazara? — murmuró el mayor aun sin devolver el gesto pero apoyado contra él.
—No lo sé, Lucius. La respuesta del lobo nunca se puede prevenir. Podría violarte o dejarte ir, puede sentirse herido y llorar toda la noche, o tal vez trataría de cortejarte a su manera. — habló mientras pensaba en el libro. No decía mucho sobre un rechazo, era como que si supusiera que con quien se había enlazado había aceptado cada parte de lo que era enlazarse con un hombre lobo.
—Pero la poción matalobos…— Lucius se pronto recordó a Severus.
—Nunca se ha probado cuando el compañero esta en celo, Lucius. Puede que los efectos sigan como puede ser que se anulen porque el instinto es más fuerte.
Además ¿Para qué querrías cruzarte con el lobo? — preguntó con curiosidad, el rubio apartó la mirada pero aun apoyado en él. Así que no iba a decir nada, interesante. —Aunque aún como hombre, puedo tener un nudo completamente funcional todas las veces. Podría embarazarte con bastante facilidad. — murmuró por lo bajo, jugando un poco con los mechones rubio platinos. Notó como Lucius se tensó y clavó sus uñas en él lo cual hizo que lo rodeara más con sus brazos.
Era un mal tema.
Podía sentir el calor ir directo a su ingle. 
Tosió de manera disimulada y apartó al omega de si mientras se levantaba, volviendo a su lugar,
Ambos podían sentir las ligeras feromonas a excitación lo cual parecía hacer más incómoda la situación. Remus sentía sus mejillas arder y cuando pudo escapó a la cocina, apoyando sus manos en la mesada negó con la cabeza.
¿En qué diablos estaba pensando al decirlo?
Lucius estaba en celo, con supresores pero en celo. Obviamente una charla así despertaría algo en ambos.
Los siguientes días fueron incómodos, ambos no se volvieron a hablar. Remus había tratado de salir de la casa el primer día pero de nuevo las náuseas vinieron con fuerza así que decidió hacer su trabajo desde casa, se instaló en su propio despacho sintiéndose bastante satisfecho en sentir el suave aroma del omega cerca de ahí.
Tenía bastante ganas de entrar al lugar de Lucius y abrazarlo, besar su marca y restregarse contra sus glándulas de olor, pero luego de lo que ocurrió en el desayuno eso sería un paso demasiado arriesgado. 
No almorzaron ni merendaron juntos, ambos se había puesto a trabajar de forma incansable en una forma de evitar el tema. 
El día de la luna llena se la pasó en sus terrenos, había puestos varios escudos para que no pudiera escapar. El lobo estaba intranquilo y había tratado de entrar a la casa, pero no pudo acercarse a menos de tres metros, había tardado un largo rato en volver en sí y alejarse. Las pociones de Snape eran perfectas pero la mezcla del celo del omega con los instintos más fuertes en el lobo había logrado que su efecto disminuyera las primeras horas.
Debería hablar de ello con Severus la próxima vez que fuera a verlo.
Remus preparó su propia cena como todos los días, se detuvo brevemente pensando en que podía cortar la ley del hielo y preguntarle si quería cenar con él pero luego se detuvo. Realmente no sabía si el omega se había ofendido o asustado, así que quería darle todo el tiempo que necesitara. 
Lucius era realmente impredecible. Podría estar ofendido o simplemente estar planeando algo, no sabía si confiar en su supuesta ignorancia en el tema de los enlaces con un hombre lobo. Si, era obvio que no sabía de la segunda marca pero podría saber de muchas otras cosas. Si no tenía cuidado la serpiente lo iba a morder una vez más y no estaba seguro de cuantas veces aguantaría el veneno. 
Extrañaba a sus amigos, había intercambiado cartas con varios de ellos pero tuvo que negarse a hacer visitas o dejar que lo visitaran. Harry podría hacerlo porque estaba enterado de todo, pero aún Hermione y Ron no, y recientemente se habían pegado al moreno después de que saliera la supuesta salida con Draco. 
Sabía que el trío dorado tenía una verdadera idea de lo que estaba pasando pero habían decidido callar la verdad para los demás. Molly estaba realmente nerviosa y varios de los amigos de Harry estaban confundidos, varios pensaban que era una trampa o que el ministerio los había forzado de alguna forma a formar una unión. Arthur le había pedido discretamente que hablara con Harry y viera si podía conseguir alguna información con la cual calmar a todos pero tuvo que decir que sabía tan poco como ellos.
¿Cómo reaccionarían al saber que había marcado a Lucius Malfoy?
Tonks lo sabía al igual que Andrómeda, el aroma de Lucius sobre él no fue uno desconocido para la mujer mayor y la chica lo adivinó –aunque aún tenía una clara sospecha de que Andrómeda simplemente le había dicho a su hija-
Se pasó la mano por la cara. Era la quinta noche en la cual dormía en la habitación continua a la del patriarca y lo único que había mejorado eran sus nauseas, los deseos de ir hacia él y apegarlo a él se hacían cada vez más fuertes haciendo que una sensación de ansiedad lo embargara. Se sentía de mal humor y pareció que algo así se filtró en sus cartas porque Harry preguntó si todo estaba bien.
Se sobresaltó un poco cuando la puerta se abrió y miró hacia el omega bastante sorprendido, Lucius se encontraba en la puerta con su vestimenta para dormir, con su varita en la mano y con el ceño fruncido.
 —Lupin, no cambie toda mi rutina para que esto solo sirva a medias ¡Si quisiera dormir así de mal me hubiera quedado en Malfoy Manor! Así que te corres, el lado derecho es mi lado. — reclamó acercándose y empujándolo un poco, tratando de hacer que se moviera para el lado contrario. Remus frunció el ceño confundido pero se movió dejando que el rubio se acostara y tapara, dándole la espalda.
— ¿Malfoy? — murmuró aun sin creérselo. 
—No seas un bebé, Lupin. Acuéstate. — gruñó de mala gana sin voltear a mirar, Remus no pudo evitar una pequeña sonrisa. Debía mantener sus escudos altos pero el patriarca tenía razón, ambos estaban durmiendo bastante mal. Se acostó bajo las mantas y se colocó de costado, mirando hacia el mayor, estiró su mano con cuidado y la apoyó sobre su cadera acercándose más.
Olfateó con curiosidad, el aroma era sin duda bajo y no solo era por los supresores, su celo al fin estaba terminando. 
Notó que Lucius se tensó pero luego se relajó, sin decir nada o moverse. Remus suspiró y aprovechó para abrazarlo apegando la espalda del mayor a su pecho, enterrando su rostro en su cabello respirando de forma suave. No sabía si el objetivo de Lucius era dormir bien o tenía algo más en mente, pero decidió que lidiaría con ello en la mañana. 





Jadeó bajo abriendo los ojos de pronto, podía sentir su corazón latiendo con fuerza y los dedos fríos acariciando su vientre. Sintió algo de confusión aun en la bruma de su sueño.
—Shhh, es la última oleada, tranquilo. — Lupin murmuró en su oído de forma suave lo que lo hizo jadear, no estaba en celo porque había tomado sus supresores pero no podía evitar ser sensible a él. Debió haberlo imaginado.
—Lupin. — gimió por la bajo con algo de desesperación apoyando su mano sobre la de él haciendo que la bajara más a su entrepierna. Remus rió de forma suave pero se mantuvo quieto.
—Lucius, realmente necesito tu consentimiento. — besó con cariño detrás de su oreja.
—Remus. — gimió por lo bajo moviendo un poco su cadera hacia él, pudo escuchar el gruñido y sentirlo, porque su espalda seguía pegada al pecho del otro y podía sentir el bulto característico contra su trasero.
—Lucius ¿Puedo? —
No le gustaba que le preguntara. Luego podía avergonzarse y decir que al final no había estado del todo consiente pero él no dejaba de pedir que dijera expresamente que sí. Podía mantenerse callado y que Lupin se fuera, pero por Merlín era un Malfoy y conseguía lo que quería en el momento.
—Sí. — habló por lo bajo mordiéndose la lengua para evitar decir “por favor”, aunque eso quedó olvidado al sentir sus dedos alrededor de su miembro. Gimió moviéndose de nuevo contra sus manos sintiendo que estaba haciendo un desastre.




—Usaré el baño de la otra habitación, puedes bañarte en esta y bajar cuando quieras, podemos desayunar juntos. — Lupin besó su frente antes de salir solo vestido con un pantalón. Lucius se sentó en la cama estirándose un poco mientras apretaba los labios, miró directamente a sus muslos que estaban manchados con semen. Remus había ofrecido hacer el hechizo de limpieza pero en un momento de debilidad había dicho que no, así que lo había dejado así.
La habitación olía a sexo pese a que no habían llegado al final y eso le dio algo de curiosidad.
¿Alguna razón por la cual solo lo tocara y luego prefiera mantenerse entre sus muslos?
Había sido bastante placentero, aun podía sentir los besos sobre su cuello y su marca. Lupin lo había masturbado ignorando su propia excitación hasta que le había preguntado si podía ponerse entre sus piernas. Había aceptado y él solo había pedido que mantuviera las piernas cerradas luego de acomodar su miembro entre sus muslos. 
En todos los aspectos se había mantenido afuera.
Se levantó con cuidado mirando hacia la cama que estaba manchada con los fluidos de ambos, había lubricado solo un poco así que la mayoría era semen.
Caminó hacia el baño agradeciendo que la bañera ya estuviera lista, sus elfos de todas forman sabían que prefería cuando estaba acompañado en su cama. Entró sintiendo el agua caliente contra su piel y suspiró. 
Había sido obvio que había estado por follarlo ¿Qué lo había detenido? No había hecho ningún gesto de rechazo.
¿Tal vez Lupin estaba siendo cuidadoso?
Tarareó algo divertido. Eso sin duda sería interesante. Le había prometido a Narcissa dar un paso al costado por varios meses y eso planeaba hacer, pero por mientras podía disfrutar de algunos caprichos físicos y juegos inocentes.
Hasta que al fin pudiera ser menos dependiente de Lupin debía manejarse con cuidado y aun le faltaba hablar con Draco. Por mientras, decidió aceptar la oferta que el hombre lobo le había dado para que desayunaran juntos. 

Chapter Text

Los días iban pasando en una rutina, no podían estar demasiado lejos uno del otro así que ambos desayunaban juntos solo para ir a trabajar cada uno a su despacho. Aunque las comidas las compartían las charlas seguían sintiéndose algo forzadas, preguntaban o hacían comentarios hasta que pisaban un tema sensible que hacía incomoda la convivencia durante las siguientes horas. 
En las noches dormían juntos y algunas mañanas hacían algo más que dormir, aunque nunca pasaban de tocarse y no habían vuelto a besarse. Era como una nueva regla implícita entre ellos, como un muro para evitar caer demasiado pronto en la familiaridad. 
Tampoco se bañaban juntos, hacían algunos hechizos de limpieza y podían quedarse apoyados unos minutos en el otro para luego cada uno ir hacia uno de los baños. Lupin siempre le dejaba la de la habitación y Lucius supuso que era para no formar una pelea por algo tan banal. 
Draco aún no había hablado con él, aunque tal vez ni siquiera se había dado cuenta que Lucius ya no vivía en Malfoy Manor. Ese niño iba a terminar enfadándolo, los del ministerio seguramente estaban bastante contentos con las actuaciones de los chicos para el bien común pero él no necesitaba más fotos con Potter caminando en ese o tal lugar ¡Necesitaba venir a verlo, maldición!
Frunció el ceño mientras seguía pensando, apenas sintiendo los dedos que se movían sobre su cabello acariciándolo. Ambos seguían desvestidos y tapados, disfrutando de unos minutos de tranquilidad antes de que cada uno fuera a asearse para bajar a desayunar. Tenía su mejilla apoyada sobre el pecho del hombre lobo y podía escuchar el corazón de este sonar acompasado, parpadeó alejando los pensamientos de Draco de su mente al notar que Lupin se veía bastante concentrado mirando algún punto en la pared, seguramente perdido en sus pensamientos mientras jugaba con su cabello.
— ¿En qué piensas? — Lucius se incorporó mirándolo con algo de curiosidad. Podía decir que sus días eran aburridos pero las conversaciones con el mestizo eran interesantes, además que su presencia dentro de la casa evitaba sus náuseas y mareos. 
Lupin parpadeó parando de acariciar el rubio cabello y lo observó, suspiró de manera suave antes de apoyar su mano sobre la espalda del patriarca.
—En Tonks. — admitió con sinceridad haciendo que un escalofrío recorriera al mayor. Lucius frunció el ceño separándose del todo de él y sentándose en la cama, apretando los labios por unos segundos pero al final se obligó a relajar el gesto. 
—No podrás marcarla. Si querías hacerlo debiste haberlo hecho en la época del juicio cuando ofrecí romper el vínculo. — no pudo evitar sisear un poco al final, conteniendo el enojo para que no se filtrara en sus palabras. De pronto se sentía demasiado incomodo no tener nada encima. 
—Eso no quita que si no te hubiera marcado podría haberme dado una oportunidad con ella. — Lupin se sentó también, su tono era sincero pero no había reclamo ni enojo en él, era como que si dijera algo bastante simple. Lucius resopló agarrando su camisa con una mano y poniéndosela, dándose el tiempo para abrocharla. Su varita estaba a su alcance así que solo le echó un vistazo. 
—Sí, claro. Como que si te hubiera lanzado un Imperius para que te acostaras conmigo. Si ella te gustaba tanto entonces no debiste haber follado a otro omega ¿No crees? — se burló mientras se sentaba al borde de la cama, mirando por el lugar como que si estuviera buscando su ropa cuando podría hacerla ir hacia su mano bastante facilidad.
—Si me sedujiste. — Lupin sonrió, Lucius sintió como su molestia aumentaba al notar la diversión en sus ojos.
— ¡Eso no es ilegal! Seducir es una forma de convencer absolutamente legal. — se paró en el suelo antes de ponerse su ropa interior, agarrando su pantalón con fuerza sin querer voltear a mirarlo pero tuvo que hacerlo al sentir que el alfa agarraba su brazo. Lucius se congeló al sentir que se inclinaba sobre él para respirar sobre su cuello, el franco interés del menor en él pareció bajar un poco sus defensas pero la molestia seguía allí.
— ¿Por qué estás tan enojado? Pareces celoso, no puedo marcarla así que no deberías sentirte amenazado. — insistió, Lucius resopló pero se quedó quieto sintiendo un escalofrío al sentir la punta de la nariz fría contra la piel de su cuello. Odió el hecho de que ese simple gesto pareció relajarlo ¡Como que si Lupin tuviera que recordárselo! ¡Él solo estaba molesto de que le echara la culpa de una relación que no se había dado! ¿Se podía ser tan cínico para incluso insinuar que estaba celoso? 
Dejó escapar una pequeña risa volteándose un poco, alzando su mano y acariciando el cabello castaño del menor dejando que siguiera oliendo su cuello.
—Es solo instintivo. — susurró más calmado tratando de quitarle importancia. Lupin alzó la mirada para verlo aun sonriendo.
— ¿Ese sentimiento es solo instintivo, Lucius? — el rubio platinado apartó su brazo soltándose al fin, colocándose el pantalón chasqueando la lengua.
—Sí. — respondió bastante seguro, no había forma que esa debilidad viniera de él ¡Él no tenía nada que envidiarle a la sobrina de su esposa! Solo debía ser su parte omega sintiéndose algo rechazado luego de que no hubieran compartido el celo y con que estuviera pensando en otra omega ¡Luego de que estuvieron tocándose! 
Miró de reojo a Lupin quien parecía haber cortado la charla por la paz, no pudo evitar observar una vez más algunas de las cicatrices que surcaban por la piel del merodeador antes de apartar la mirada. Sin decir nada se dirigió al baño cerrando con fuerza tras él.
Lucius se quedó quieto a pocos pasos maldiciendo por lo bajo.
Había bajado lo suficiente la guardia como para dejar su varita sobre la mesa de luz. 
Tardó más del tiempo debido para evitar encontrarse con Lupin al salir, sintiéndose mucho mejor al notar que no estaba pero su varita seguía ahí. La agarró guardándola en su túnica dudando entre si pedir a los elfos que subieran su desayuno o bajar, al final decidió que ignoraría el incidente y actuaría normal. 
Bajó las escaleras sintiéndose algo decepcionado al ver todo vacío pero enseguida negó con la cabeza. Pronto lo peor del enlace se diluiría y no se sentiría como un gato mimado con dueño.
—Creo que hoy podríamos probar separarnos por un poco de tiempo. Debo ir a revisar algo en persona en mi trabajo, solo será una hora. — dio un ligero respingo al escuchar su voz y frunció el ceño.
— ¡Lupin, no te aparezcas así! — dejó con molestia la taza sobre la mesa sintiéndose ridículo ante el pinchazo de alegría al notar que no se había ido sin más.
—Creí que por el aroma sabrías que me estaba acercando. — Lupin arqueó una ceja antes de acercarse lo suficiente.
—Estaba pensando en otras cosas. — agarró el periódico sintiendo que la escena sin duda se sentía hogareña. No solía leer en el desayuno porque a Narcissa nunca le había agradado que Draco pudiera ver o leer algo por casualidad de él, así que siempre debía encerrarse en su despacho a leerlo. Mujeres, siempre conseguían lo que quería. —Y no necesitas avisarme de que trataras de irte una hora, deja una nota y ya. — se burló tratando de no hacer notorio lo agradable que había sido que se lo dijera en persona.
¡Era ridículo! Pero aun así lo sentía. 
—Nos vemos dentro de poco, entonces. — ambos se miraron sin saber cómo despedirse. Lucius carraspeo y volvió a levantar el periódico para seguir leyendo.
—Adiós. — era el primer desayuno donde Lupin debía irse y él no había planeado en lo absoluto ese escenario ¡Había bajado la guardia! ¡Esas cosas deberían estar en sus planes! Debía haber una manera de aprovechar esos pequeños detalles… que si fueran más cariñosos serían de una pareja. Aunque no lo eran.
Suspiró con fuerza al escuchar que salía, deteniéndose en la noticia y en la foto de Potter y Draco besándose. Rodó los ojos con diversión hasta que notó que el diario marcaba el hecho de que Draco estaba sin collar… y que podía verse lo que parecía una marca sobre el cuello de su túnica. 
¿Se habían unido?
Tal vez esa era la razón por la que Draco no había podido hablar con él ¡Estaba con Potter! Sabía que era bastante beneficioso para la familia que ellos se unieran pero en ese momento lo fríamente planeado se sentía lejano ¡Era su hijo! ¡Y no cualquier alfa de porquería lo tendría! 
Se levantó completamente furioso caminando al despacho, gritando al elfo que le trajera tinta y un pergamino. Apenas obtuvo lo necesario se sentó empezando a escribir con bastante rabia, estaba a punto de mandar un vociferador pero se contuvo.
¡No le había dicho nada! ¡Ni que iba en serio con Potter o que planeaban unirse por un año! ¿Y si, por Merlín, se habían enlazado porque Draco estaba embarazado? ¡Debía mandar una carta también a Severus para ver las opciones! Alguien debía estar al tanto de los pasos de Draco y si no era él, estaba seguro que eran Narcissa o Severus. 
Tiró el pergamino y respiró, sacó otro y empezó a escribir tranquilo un mensaje mucho más neutral.


“Querido Draco:
He leído el Profeta como te lo debes imaginar ¿Es real la marca o solo lograron recrearla? Lo cual realmente no sería demasiado difícil. 
Me temo que si es un enlace real, me inclinaré a pensar que lo hicieron estando borrachos o, peor, que te encuentras esperando el heredero que pensabas darle a Potter.
Te pido por favor que no me dejes en la oscuridad y que hablemos lo antes posible o iré a donde te encuentres y te obligaré a hablar.
Te quiere, tu padre.”


Sonrió, su lechuza no había venido con él, no estaba seguro de usar la lechuza de Lupin así que solo envió a un elfo a Malfoy Manor para que enviara la carta a su primogénito. 
Draco iba a hacer que le crecieran canas antes de tiempo ¿No podía darse cinco minutos para hablar con él y así no darle un infarto?
Había creído que sería fácil. Que podía ser frío respecto a su hijo saliendo con alguien si los beneficiaba ¡Pero no! ¿Cómo Narcissa podía permitir que Potter estuviera realmente quitándoles a su bebé?
Sintió las protecciones alzarse y agarró su varita, se tensó completamente cuando escuchó la puerta de la entrada abrirse. Se paró sin poder evitar gruñir al reconocer el aroma que Lupin había tenido el primer día, abrió la puerta de su despacho caminando hacia el comedor.
—Miren quien está aquí. — gruñó mirando hacia la chica recordando la conversación que el estúpido lobo y él habían tenido.
Tonks lo miró antes de fruncir el ceño.
— ¿Cómo está tu esposa, tío? — atacó directamente, diciendo tío casi con burla mientras sonreía.
—Lupin no está aquí. — la presencia de la niña lo fastidiaba así que prefería ir al punto en vez de seguir las burlas mientras se erguía un poco más mirándola desde arriba.
—Lo sé, dijo que lo esperara aquí. — Tonks se cruzó de brazos aun mirándolo directamente a los ojos, debía reconocer que la chica tenía agallas pero eso la hacía mucho más desagradable.
—Así que puedes pasar sin nadie ¿Eh? Debes ser una gran amiga de él. — se mofó con desdén apoyándose un poco contra uno de los muebles, sonriendo con burla. Parecía que no se iría así que no le quedaba de otra que seguirle la charla.
Podía ser divertido.
—Sí, una amiga muy cercana. — Lucius sonrió de lado al escucharla.
—Qué pena que se olvidó de ti cuando fue a curiosear Azkaban. Tal vez encontró algo más interesante. — alzó su mano acariciando su anillo con los dedos, jugueteando con él dejando de observarla viéndose bastante desinteresado. 
—Sé cómo trabaja la gente como tú y no me importa en que lo hayas enredado. Porque usar la lastima es una buena herramienta en Azkaban ¿No? — y se notaba que había tenido una madre serpiente después de todo. Tal vez la hija de Andrómeda no era solo un desperdicio de oxígeno.
—Si, por supuesto. Pero la segunda marca no fue en Azkaban, querida. — no pudo evitar inclinar un poco la cabeza hacia el costado dejando a la vista una parte de las mordidas superpuestas, sonriendo con burla. Ella no le agradaba, no le agradaba que estuviera ahí ni que pudiera entrar ella sola ¡Quería que se fuera! —Y pudimos haber roto el primer enlace pero se negó. — se encogió de hombros antes de darse vuelta y caminar hacia arriba por las escaleras, apretando demasiado fuerte el pasamanos. 
Quería gruñirle y hechizarla, pero lo enviarían directo a Azkaban.
Sonrió de lado al sentir como el aroma de la joven había cambiado sutilmente demostrando su molestia. 
Se encerró en la habitación que compartían pero fue demasiado consiente de cuando Lupin llegó y con él, toda la ansiedad también. 
Toda la sensación de haber ganado cuando subió desapareció para que se instalara en su lugar pura y llana molestia. Casi podía imaginarlos conversando.
Abajo, tan cerca de él ¡En su territorio! ¡En su casa! 
Esta vez no pudo contenerse, abrió la puerta con fuerza antes de salir. Podía sentir que estaba desprendiendo feromonas pero era algo que venía con ser un omega puro. La chica nunca podría distinguir esa marca de la de un alfa. Que su madre hubiera mezclado su sangre pura con una sangre mestiza llevaba a que ella no fuera tan fuerte. 
Se cruzó de brazos al llegar al comedor apoyándose contra el marco de la puerta, notando como la joven llevaba su mano a su boca y alzaba su mirada hasta encontrarse con la de él. Se vio asustada unos segundos antes de recomponerse, enmascarando sus sentimientos por asombro. 
—Fuera. — gruñó. Nunca había hecho eso así, siempre eran palabras claras pero ahora mismo parecía un felino cuidando de su territorio. 
Pero Tonks no era alguien fácil de intimidar y alzó sus propias feromonas casi retándolo. Eso no hizo más que enojar al rubio.
—…
Tonks. Creo que deberé ir a verte más tarde. — Lupin murmuró al fin. Ella lo miró apretando los labios y con un claro reclamo en sus facciones. Era muy obvio que estaba tratando de decirle que al final de cuentas Malfoy tenía su marca y él podía sobreponerse a él, pero el licántropo sentía que solo volvería su casa  un campo de guerra si se metía entre los dos omegas. —Por favor. — insistió mirándola.
— Esta bien… nos vemos…— Dora hizo un asentimiento como despedida obviamente enojada, sin poder evitar lanzar una mirada hacia el esposo de su tía.
— ¡Fuera!— las feromonas se intensificaron, ella no pudo evitar el escalofrío ni las nauseas, solo lo miró sobre su hombro antes de salir. Lupin estuvo a punto de salir tras ella cuando notó que eso empeoraría abismalmente las cosas. 
Lucius le gruñó también, sacando su varita de inmediato apuntándole, el más joven también agarró la propia antes de caminar varios pasos hacia él. 
El rubio no sabía exactamente que estaba haciendo, solo estaba seguro que se encontraba herido y enojado en partes iguales ¡La había traído a su casa! ¡Al territorio de ambos! ¡La dejó entrar sola como que si ella tuviera algún poder en ese lugar! 
— ¡Suéltame!— no pudo evitar gritar al sentir que el alfa lo abrazaba para inmovilizarlo. Ambos se gruñeron mirándose a la cara, fue la primera vez que Lucius sintió que no tenía que moderarse. Sus feromonas seguían marcando casi escandalosamente el lugar, tratando de borrar cualquier rastro. 
Se removió antes de sentir el suave beso en su mejilla, volteó el rostro furioso para reclamar cuando Lupin dejó caer la varita.
Ambos se quedaron callados. 
Lucius miró a la varita rodar en el suelo antes de detenerse, miró hacia el menor algo sorprendido aun agarrando con bastante fuerza la propia. 
Dejó escapar un chillido ahogado al sentir que enterraba su rostro en su cuello, de pronto toda la furia que lo había impulsado de contrajo, como que si que estuviera desarmado hubiera firmado una especie de paz.
¡Era estúpido! ¡El había estado tan enojado! ¿Y solo por ese gesto se volvía como un gato ronroneante? No tenía sentido. 
Apretó los labios al sentir ganas de soltar su propia varita y la agarró más, manteniendo sus puños sobre la espalda de su acompañante.
—Lupin…— murmuró suave cerrando los ojos al sentir el beso en su cuello y sus brazos rodeando su cintura. 
—Lo siento. No lo noté. Creí que estarías bien mientras ella no entrara a la habitación o al despacho. — Remus habló de manera suave, como que si estuviera calmando a un niño que acababa de enojarse.
— ¡Ella puede entrar sola! — no pudo filtrar sus palabras, la molestia volvió haciendo que un sabor amargo se instalara en su boca. Se sentía de alguna forma traicionado y no le gustaba, no podía manejar bien todo lo que pasaba por su cabeza y eso lo enfadaba.
Debía recuperarse y pensar.
Tenía que apegarse a un plan y sacar provecho de la situación. Sentirse tan confuso solo hacía que una alarma sonara en su cabeza.
—Shhhh… el permiso se lo di antes de la segunda marca. — el castaño acarició su espalda sacándolo de sus pensamientos, aun respirando acompasadamente sobre el cuello del omega.
—Es nuestra casa ¡Es mi territorio! — casi se mordió la lengua ¡Debía callarse! Pero no podía evitar quejarse. Siempre había sido claro en lo que lo molestaba y lo que fuera, lo cambiaba enseguida. Respiró un poco más lento tratando de recomponerse.
No podía manejar su fastidio.
¿Por qué no?
—… 
No había notado que considerabas todo el lugar como nuestro. — y esa frase solo hizo que una nueva oleada de enojo lo embargara. 
— ¡Viviré aquí por casi un año, por supuesto que todo es mío también! ¡No me gusta! ¡No me gusta que traigas omegas a nuestro…—
—Nido. — murmuró de manera suave. Lucius se congeló abriendo la boca para luego cerrarla, negó con la cabeza con fuerza.
—No iba a decir…— los nidos lo hacía cuando estaba en celo. No podía poner una casa como su nido, al menos nunca lo había hecho con las habitaciones donde se quedaba ¿O acaso el “nido” no solo abarcaba a las mantas amontonadas sino a todo lo que consideraba territorio seguro?
—Creí… que solo considerabas un nido la habitación que compartíamos…— Lupin sonó algo sorprendido, pero Lucius no podía ver sus gestos. Sabía que los leones no era exactamente manipuladores emocionales pero la guerra les había golpeado duros a todos.
¿Quién no se volvería un experto en mentir en una época así?
— ¡Eres un idiota! ¡Mientras estoy aquí! ¡Si tanto quieres hablar con ella hazlo fuera de aquí! — clavó sus uñas en él gruñendo por lo bajo, la varitas se le cayó pero no le importó esta vez.
—Tranquilo… tranquilo…— lo agarró con más fuerza lamiendo suavemente la marca. El rubio gimió bajito relajándose entre sus brazos. —No volverá a pasar. — prometió.
—No quiero… — cortó su frase al sentir que corría más su cabello para tener más acceso a su cuello y a la marca, tembló un poco sin poder evitarlo sintiéndose acorralado. 
—Lo se. Luego de la charla en la mañana estas reacio hacia ella. — Lupin admitía que se equivocó. Varias veces.
Lucius frunció el ceño, eso no debía ser normal.
— ¡No la quiero aquí! — Volvió a alzar la voz- 
—No note que era demasiado pronto. — se separó de su cuello y lo atrajo hacia su pecho, el omega no pudo evitar acurrucarse mientras lo abrazaba con fuerza. Sus emociones iban y venían, era difícil controlarlas, era casi como un celo. Respiró profundo el aroma de su alfa cerrando los ojos, sintiendo que la tranquilidad volvía a raudales.
Se quedaron en silencio por un rato más sintiendo como el enojo que lo había atacado iba menguando y esta vez dejando su mente despejada de nuevo. Ya no se sentía arrastrado por sus emociones y de nuevo pudo encontrar la calma que siempre caracterizaba sus decisiones.
—Eso fue… patético. — susurró pero sin separarse. Lupin rió por lo bajo. 
—Fue… un despliegue de feromonas. — susurró besando su cabello abrazándolo aun, pasó una de sus manos por su espalda sonriendo al sentir al mayor apegarse más a él.
—No pude controlarlo. — fue sincero sintiéndose avergonzado pero no tenía otra forma de justificar sus acciones. No habían sido celos por sentimientos, solo posesividad de un omega que había estado a punto de ser dejado antes.
—Lo se… lo sé— Remus acarició su cabello jugando un poco con las hebras rubias, Lucius apretó los labios pero lo dejó hacer. 
— ¿Cómo supiste que soltando la varita…?— había notado que Lupin sabía cómo manejarse en varias situaciones ¿Quién le había dado esa información? ¿La había sacado de un libro?
Necesitaba encontrar de donde venía su experiencia en el tema y tomarla, que él estuviera a oscuras sobre el enlace con un hombre lobo lo ponía en una clara desventaja.
¿Cómo sabía Lupin que no debía alzar sus feromonas cuando un omega puro lo estaba haciendo? ¿Cómo supo que eso haría que los atacara a ambos sin importarle nada? ¿O fue simplemente instintivo?
Odiaba el hecho de que su padre no le hubiera enseñado todo sobre los alfas. Solo se había limitado a que supiera controlarlos y los rasgos más débiles en los alfas por debajo de su categoría.
¿Pero qué había con los alfas como Lupin?
—No ibas a atacarme. No a mí al menos. Es una señal de que confió en ti para defender nuestro territorio. Es algo instintivo también y por eso te tranquilizaste. — explicó lo que hizo que la sospecha de que había leído un libro sobre eso volviera al patriarca.
Debía conseguir ese libro.
—Se sintió como pasar de ser un tigre a un gatito doméstico. — se quejó sin poder evitar el ligero tono de desdén en su voz.
—Algo así es la idea, Lucius. — sonrió divertido. Ambos se miraron y Lupin alzó su mano acariciando su mejilla, apoyando su frente en la de él. Estaban bastante cerca y si uno se moviera podrían besarse.
Ninguno se movió.
Era como la regla implícita. El muro entre ellos. 
Lucius cerró los ojos antes de moverse y esconderse en su cuello de nuevo, aferrando sus manos a su espalda abriendo su mano murmurando un suave accio para que su varita fuera hacia él. Suspiró cuando la tuvo en su puño.
—Las feromonas eran parecidas a la de un alfa. Al principio me sentí confundido pero enseguida noté que eras tú. 
Alimentas el ego del alfa, Malfoy, mostrándote así se posesivo. — medio bromeó el merodeador apoyando su mano sobre su espalda. Lucius resopló.
— ¡Si yo trajera a casa a otro alfa…! — cosa que sin duda no haría. No iba a dejar que alguien se enterara de su dependencia real hacia Lupin hasta que pudiera manejarla.
—No reaccionaría bien, lo se. No juguemos con fuego, Lucius. — presionó un beso en su cabello acariciando perezosamente su espalda aun apegándolo a él. Le agradaba sentir el calor y el aroma del omega. —Los chicos vendrán a comer hoy. — avisó.
—Entonces cenaré en mi habitación. — la calma seguía atravesándolo así que solo arqueó una ceja. No tenía ganas de cruzarse con el trío de oro en lo absoluto así que no acompañaría al lobo a una cena con ellos solo para molestar.
Sobre todo con el despliegue de vulgaridad de ese día.
Había maneras mucho más sutiles con las cuales pudo haberse deshecho de la niñita.
—Viene Draco con ellos, ellos creen que por él también estarás tú. — Explicó mientras aun acariciaba la espalda del mayor. 
— ¿Weasley y Granger no sabes que te enlazaste conmigo? — Lucius no pudo evitar sentir curiosidad. 
—No saben si quiera que eres un omega. — Remus admitió. No tenía reales planes de decirle a todo el mundo cuando era un problema temporal. 
—Lo sentirán al entrar, el aroma mezclado de ambos. — Lucius miró la casa pensando en sus feromonas y en las de Lupin. Solo un tonto no notaría que ambos vivían juntos. 
—Comeremos afuera por ello. — ¿Pero no había dicho que vendrían a cenar? Lucius casi quiso burlarse de su contradicción pero no dijo nada de ello. 
—…
Usaré algo que tape la marca, entonces.— contuvo su sonrisa. 
—Como quieras. — no sonó herido, más bien algo divertido. 
Era sorprendente como habían ido de una situación a otra. Lucius no pudo evitar sentir cierta duda ante el tono amistoso de la conversación así que separó acomodando su túnica, abrochándosela por completo de nuevo ya que al tratar de alcanzar su cuello Lupin la había movido. 
—Ven aquí. — Remus agarró con algo de fuerza su mano lo cual lo sorprendió pero decidió seguirlo, más llevado por la curiosidad. Casi se detuvo al notar que estaban dirigiéndose al despacho del hombre, nunca había entrado ahí. Los lugares de trabajo de cada uno eran los lugares de trabajo de cada uno. 
El castaño abrió la puerta y lo hizo entrar sin soltarlo caminando directamente hacia el sillón sentándose y sentándolo en su regazo. Lucius miró el lugar dejando que lo manejara ya que su principal objetivo era localizar el libro que Lupin podría estar leyendo para obtener información pero la mayoría de los libros parecían ser muggles. 
Suspiró de manera suave y se apoyó en él al fin.
—Cuando salgamos, deberemos hacerlo sin nuestras feromonas mezcladas. Eso puedo causar algo de ansiedad. — Remus lo rodeó con sus brazos inclinando su cabeza y oliendo su cuello, besando las marcas con cuidado. Lucius ladeó la cabeza asintiendo, pasando sus manos por los brazos del licántropo. 
Se sentía de alguna forma satisfecho, como que si el hecho de que le hubiera mostrado un lugar nuevo que pudiera considerar de ambos lo hiciera feliz. Era algo ridículo y fácil que le daba hasta risa, pero también debía admitir que notaba demasiado bien que Lupin había cambiado cosas del lugar o agregado algunas antes de permitirle entrar.
¿Acaso escondió el libro a propósito de su vista? ¿Lupin sería lo suficientemente frío como para pensar en ese movimiento por su parte?
El rubio restregó su mejilla contra el buscando impregnar un poco de su aroma, se sentía algo cansado como que si esa explosión de emociones y feromonas lo hubieran drenado. 
En pocos minutos quedó dormido en los brazos del mestizo. 





Lucius acomodó su túnica una vez más antes de salir, había utilizado un anti-feromonas pero estaba seguro que tendría que volver a ponérselo antes de entrar al restaurante.
Bajó las escaleras encontrándose con Remus que también estaba por dirigirse a la chimenea. Ambos habían acordado llegar más o menos iguales aunque no entrarían juntos, para los demás debía ser como que si ellos no vivieran juntos en lo absoluto. 
Miró hacia el alfa sintiendo la necesidad de ir hacia él y restregarse pero se detuvo, no podían tener el aroma del otro. Volteó la mirada al notar los ojos mieles sobre él quien seguramente pensaba lo mismo.
—Nos vemos allí. — se despidió Lupin siendo el primero en irse así él no tenía que pasar tanto tiempo con el trío de oro.
Lucius respiró varias veces tratando de calmar la ligera ansiedad que sentía, estaba alegre de que iba a ver a Draco pero el hecho de no oler a nada, que su pareja no oliera  a nada, lo lastimaba de alguna manera instintiva.
Al menos era un consuelo pensar que seguramente Remus estaba sintiendo lo mismo.
Chasqueó la lengua, de vez en cuando el hombre lobo había pasado de ser “Lupin” a “Remus” en su mente. No era gran cosa pero realmente necesitaba mantener algunas capas externas contra él. 
Dijo el nombre del lugar y tiró los polvos Flu, se quitó la ceniza de los hombros antes de caminar hacia el restaurant. Agradecía a Merlín que no fuera uno muggle o estaría de bastante mal humor. 
Miró el lugar pensando que era bonito y sin duda caro, algunas personas lo miraban de reojo e incluso algunas hacían un gesto enfadado pero decidió ignorarlos. Solo debía ir, cenar, hablar con Draco y regresar a su casa a dormir. 
Al decir su nombre lo llevaron hacia la mesa, sonrió con algo de desdén al ver al pelirrojo y a la sangre sucia ¡Lo que hacía por su hijo! Esperaba que Draco realmente aceptara hablar con él o iba a pagarlo con creces.
—Buenas noches. — saludó inclinando un poco su cabeza, notó los saludos algo forzados y la ligera sonrisa de Lupin, quería sentarse a su lado pero al final se sentó frente a ellos para evitar quedar al lado de alguien que no fuera Draco.
—No sé si Draco lo explicó, pero aquí hay salas de privacidad. Esto solo será una bonita foto de los chicos comentándoles su relación seria a sus amigos y familiares. — Granger no tardó en hablar, Lucius casi rodó los ojos. 
— ¿Draco? — alzó una ceja algo divertido.
—Los chicos estuvieron practicando llamarse por sus nombres. — sonrió Remus quien obviamente había hablado con ellos antes.
— ¡Y no íbamos a dejar a Harry hablando a solas con usted! — ah, la comadreja había tardado en hablar. Lucius sonrió e iba a burlarse de ellos cuando la pareja entró, los cuatro miraron hacia ellos.
El patriarca no pudo evitar sonreír al ver a su hijo quien le devolvió la sonrisa. El rubio menor estaba agarrado del brazo del moreno como una típica pareja alfa y omega, Lucius no supo cómo se sentía en ese momento al ver a Potter pegado a su hijo.
— ¡Chicos, Remus! — Saludó Potter sonriendo soltando al omega para ir con sus amigos, Draco rodó los ojos y se acercó a su padre besando su mejilla.
Lucius estaba por decir algo cuando lo notó, se levantó demasiado rápido de la silla y agarró el brazo de su hijo antes de desaparecerlos a los dos. Era una suerte que ese restaurante no tuviera restricciones en apariciones en las mesas más caras porque todo estaba pagado de antemano. 
— ¡Papá! — Draco reclamó enseguida notando que habían aparecido en algún lugar desconocido para él, pero no parecía haber gente ahí.
— ¡Esa marca es real! — reclamó. Conocía el aroma de su heredero bastante bien y podía notar que ya no era un omega sin enlazar. Podría engañar a varias personas pero a él no.
— ¡Claro que no! — notó el ligero nerviosismo y eso solo lo puso más a la defensiva.
— ¡Por merlín, Draco! ¡Claro que sí! ¿Se lo has dicho a tu madre? — soltó el brazo del menor mientras negaba con la cabeza, Lucius quería regañarlo y llevarlo a casa de nuevo pero no podía ¿Dónde estaba Cissy cuando la necesitaba? ¿O acaso ella le había dado visto bueno a Potter?
—Padre…
— ¿Cómo ocurrió esto? — preguntó casi entre dientes mientras apretaba los puños.
— ¡Es parte del plan! — Draco se alejó un paso mirando hacia otro lado. Lucius arqueó una ceja
— No lo entiendo, si ocurrió cuando estaban borrachos debió haber desaparecido. — recordaba perfectamente cómo se ponían ambos cuando se emborrachaban.
— ¡Pero es Potter, padre! ¡Nada es como debería ser con él! — el menor enrojeció luego de haber alzado la voz. Lucius suspiró llevándose los dedos al puente de la nariz y pellizcándolo levemente en señal de molestia. —Mi padrino dijo que dentro de un año podremos romperla sin problemas, no es el fin del mundo. —
—Es un Gryffindor. — le recordó. 
— ¿Y no te muerdes la lengua al decir eso, padre?

Chapter Text

No tuvo tiempo de decir nada cuando Potter apareció con la varita alzada, con el típico sonido de aparición. Lucius lo miró con desdén por el despliegue de feromonas pero no retrocedió ni un paso, Draco lo miró confundido y luego de nuevo al salvador del mundo mágico.
El de ojos verdes parpadeó y miró a los costados como buscando una amenaza invisible antes de relajarse.
—Creí que había pasado algo. — sonrió un poco mirando hacia Draco.
— ¿Cómo nos encontraste, Potter? — Lucius frunció el ceño, no había manera que un alfa o un omega se localizaran entre sí por instinto al menos que la situación fuera muy crítica y hubieran pasado más de un año enlazados.
—Solo… lo pensé y…— Potter se pasó la mano por el cabello mientras hablaba como buscando las palabras para explicar.
—Padre, tenemos rastreadores. — Draco levantó su mano mostrando la suave pulsera que se encontraba alrededor de su muñeca —Los amigos de Harry no saben que es una unión real, así que creen que podemos comprendernos mejor gracias a esto. — explicó haciendo el joven cerrara la boca. Lucius apretó los labios.
— ¿Le dirás a Lupin que es real? — arqueó la ceja.
—Es un hombre lobo, él lo sabe. — le recordó el salvador del mundo mágico, Lucius casi rodó los ojos pero en cambio solo asintió manteniendo una leve sonrisa de burla.
—Lo sé, Potter. Creo que es hora de volver a la cena y Draco, aún tenemos una conversación pendiente. — apoyó su mano sobre el hombro de su hijo apretándolo un poco antes de soltarlo, dando unos pasos para remarcar que se iría solo y luego ellos podían aparecer juntos.
— ¿Estás embarazado? — el rubio abrió grandes los ojos mirando a su progenitor con asombro.
— ¿¡Qué!? Claro que no ¡Draco! ¿Potter te pegó su estupidez o qué? — reclamó enojado. Draco enrojeció un poco carraspeando algo incómodo.
—Bueno… supuse que ahora que están unidos de nuevo tal vez no usarías supresores un tiempo ¡No lo sé! Dicen que es sano tener uno o dos celos al año para evitar una sobredosis y…— sonrió con algo de nerviosismo mientras se ponía más recto, mirando directamente a los ojos de su padre tragándose la vergüenza.
—Draco, basta. No estoy esperando y nunca lo estaré ¡Es absurdo! Si quieres un bebé ten el propio ¡Pero no con Potter! — dijo lo último con desdén mirando al nombrado.
— ¡Oiga! — Potter reclamó enseguida frunciendo el ceño.
— ¡No queremos un bebé aun! ¡Esperaremos un par de años más! — Draco se cruzó de brazos mientras hablaba y Lucius se quedó congelado por unos momentos. Negó con la cabeza tratando de entender del todo las palabras de su primogénito.
—…
Creí que había sido un acuerdo de borrachos. — lo había tomado así y estaba seguro que era así. Había hecho planes, se había dicho que era mucho mejor para todos que Draco saliera con Potter por un tiempo ¡Pero realmente no le gustaba la idea! No tenía el corazón ni el estómago para entregar a su hijo tan fríamente solo por beneficios, aunque se había creído completamente capaz.
— ¡Y lo fue! Pero lo pensamos con la cabeza fría ¡Y tiene sentido! Él quiere una familia, yo quiero un heredero. Hay mucha gente que se une solo por conveniencia y si logramos planearlo bien no nos mataremos en el intento. — el rubio menor explicó sonriendo solo un poco, Lucius cerró sus manos contando hasta diez en su mente antes de hablar.
—Creí que Potter estaría más inclinado a esperar al amor verdadero y todo eso. — miró de reojo al otro joven con algo de altivez antes de sonreír con burla.
—Señor, si me permite…— Potter reaccionó acercándose.
—No te permito nada. —
—Entonces lo haré sin su permiso. Yo creo en el amor y creo que enamorarse es algo importante en una relación para tener niños. Pero debo ser realista, soy casi una celebridad, no sabré si me quieren por ser o no Harry Potter, además si cometo un desliz alguien podría tratar de atarme con un hijo o, lo que es peor, solo tenerlo para usarlo como una moneda de cambio.
Al menos Draco es un malo conocido. Y podemos encontrar un trato justo. — el de ojos verdes sonrió y miró al otro chico de su edad quien le devolvió una pequeña sonrisa. Lucius sintió que se le revolvía el estómago.
¡Eso no era algo que debía pasar! Debía pensar fríamente, tal vez Draco lo hacía por lo beneficios… pero si alguien se merecía los sentimientos buenos del mundo era Draco.
—Demasiado pesimista para ser tú, Potter. — se burló ocultando todo su tren de pensamientos.
—Lo sé, pero es lo que hay. — Se encogió de hombros —Y no es cómo si el sexo con su hijo fuera muy difícil…— admitió sonrojándose, Lucius lo miró con odio mientras Draco arqueó la ceja algo divertido por las reacciones de su padre.
—Como quieran. — Siseó antes de aparecerse en el restaurante.
— ¿Y Harry y Draco? — Remus preguntó enseguida, Lucius lo miró de muy mal humor.
—Los mate y enterré sus cuerpos. — ironizó pero antes de que los amigos de Potter pudieran decir algo la pareja hizo aparición.
La cena fue bastante amena, dejó que los jóvenes hablaran y solo se dedicó a comer sin prestarle atención a las miradas preocupadas que lanzaba Lupin a su dirección. Antes del postre el hombre lobo se excusó y dijo que tenía que irse por lo cual terminó solo con los cuatro jóvenes.
Fue realmente incómodo y lo puso de mal humor, Potter no dejaba de hablar con sus amigos y los tres parecían haber sido educados en una granja ¡Por Merlín, no sabían usar los cubiertos correctos! ¡No, no, ese no era para el postre!
Tenía ganas de clavarles un tenedor en el ojo pero se contuvo mirando como su primogénito estaba bastante tranquilo comiendo, por suerte, con todos los modales que él y su madre le habían enseñado.
Se despidió unos minutos después de comer el postre y fue directo a la casa, se sorprendió al encontrarla vacía. Frunció el ceño y se preguntó si debería esperar despierto pero al final lo descartó completamente, él no era una esposa ama de casa que esperaba a su marido con la cena hecha y con los niños acostados.
Él y Lupin solo compartían casa, habitación y cama.
Ordenó algunas cosas a los elfos sintiéndose de mal humor, la cena le había dejado un mal sabor en la boca y encontrar la casa vacía solo había hecho que esa sensación aumentara. Luego de bañarse de puso su ropa de dormir y se acostó en la cama murmurando algunos insultos contra el licántropo.
No había ningún mensaje con los elfos, ninguna nota ni explicación.
Suspiró con fuerza y negó con la cabeza, un par de meses más y esa necesidad menguaría lo suficiente para que no le importara.
Se durmió un largo rato después pero no pudo evitar despertarse un par de horas después. En el silencio de la casa podía escuchar la puerta abriéndose y los sonidos de los pasos, normalmente pondría un hechizo para evitarlo pero no lo creía necesario. Cerró los ojos tratando de parecer dormido mientras se preguntaba la hora.
¿Qué cosa tan importante había tenido que hacer?
Escuchó la puerta del baño y se sentó en la cama, parecía que Lupin había ido directo a bañarse pero al olfatear el ambiente no encontró olor a nada. Apretó ligeramente los puños al notar que seguramente el alfa había usado el anti-feromonas antes de llegar a casa.
Se acostó tapándose obligándose a cerrar los ojos a pesar de que se sentía molesto.
Varios minutos después sintió el otro peso en la cama, trató de relajarse un poco pero no pudo así que se mantuvo de espaldas a Lupin. Sintió como se acostó a su lado y como lo abrazó por la espalda, su corazón dio un pequeño vuelco pero el omega se mordió el labio con fuerza.
¿Por qué razón usaría el anti-feromonas?
Tonks.
Seguramente había ido a verla aprovechando de que él estaría con los jóvenes.
¡Qué genial! ¡Qué manera de bajar su mal humor!
Sabía que no podía estar con ella sexualmente pero aun así le fastidiaba la idea ¡Cuatro horas con esa mujer! ¿Por qué? ¿Qué tanto tenían que hablar? ¿No tenía más amigos?
—Deberías estar dormido. — Lupin susurró con voz algo ronca pero baja mientras besaba su cuello, Lucius gruñó bajito agradeciendo que no pudiera ver sus mejillas algo calientes. Bajo sus manos hacia las del licántropo apoyándolas sobre estas.
—Estaba dormido hasta que me despertaste con todo ese ruido. — se quejó pero hablando bajo, abriendo los ojos pero sin mirarlo.
—Perdón. — susurró casi con ternura lo que hizo al omega estremecerse. Era extraño, las sensaciones eran extrañas.
—Bien, ahora no tengo ganas de nada así que duérmete. — refunfuñó por lo bajo haciendo reír al menor.
—No estaba tratando de empezar nada. — admitió de manera suave antes de besar su cabello con cariño.
—Perfecto. — siseó levemente antes de cerrar sus ojos de nuevo. Remus suspiró y lo abrazó más ocultando su rostro en su cuello olfateando un poco, Lucius contuvo el escalofrío pero no se alejó, se sentía demasiado cansado para pelear con él por la cercanía que ambos necesitaban luego de ese agitado día.
Se relajó un poco sin poder evitarlo al sentir que acariciaba su abdomen de forma suave y respiraba de forma acompasada contra la piel de su cuello, sentir el calor del alfa en su espalda envolviéndolo era realmente agradable. Y ahora cuando ninguno de los dos tenía el anti-feromonas, la cercanía se sentía mucho más personas y relajante.
Podía aprovechar eso.
A la mañana siguiente desayunaron juntos pero Lupin se fue bastante rápido hacia su trabajo. Había decidido probar estar cuatro horas ahí para tantear si estaban bien con esa separación.
Lucius se encogió de hombros y le dijo que hiciera lo que quisiera.
El rubio respiró profundo y abrió el profeta mirando algunos de los titulares y fotos sin prestarles real atención sintiéndose tranquilo al notar que no se sentía ansioso como el día anterior. No había preguntado si había ido a ver a Tonks y aunque la molestia seguía ahí, había decidido ignorarla hasta que desapareciera.
Se detuvo dejando la taza a un lado al leer el titular.
“¿Razón por la que Harry Potter salvó a los Malfoy?”
Había una foto del chico que vivió junto con Draco antes de entrar al restaurante, al igual que una foto de él agarrando el brazo de su hijo antes de desaparecer.
¿Qué tenía que ver él en eso? ¿Iban a acusarlo de secuestrar a su hijo o haber forzado la unión de ambos?
“Aunque parece la imagen normal de una pareja organizando una cena para contarle a las personas más importantes de su vida que se han unido, podemos decirles que todos sabemos que no es así.
Luego de un largo tiempo sin aparecer en los medios podemos ver de nuevo en público la cara de Lucius Malfoy. Lo cual era de esperarse ahora que el salvador del mundo mágico parece ser su yerno. Todo parece normal en él excepto que puede distinguirse –por poco- una marca en su cuello.
¿En el patriarca Malfoy un omega?”
Rodó los ojos con fastidio, no se dio cuenta que al haberse impulsado así para agarrar a Draco había dejado a la vista una pequeña parte de una de las dos marcas, a veces olvidaba que la segunda marca era más difícil de tapar que la primera. Aunque que se enteraran de su condición no le traía ningún real problema, su imagen no podía caer más de lo que ya lo había hecho.
Leyó rápidamente como describían luego la relación de Potter con Draco y como presuntamente este tendría la marca del molesto chico.
“¿Pero podría ser que ambos Malfoys fueron mordido por el niño-que-vivió?”
Lucius escupió su café que había vuelto a tomar al notar que la noticia se volvía más tranquila.
— ¡Qué diablos! — no pudo evitar jadear levantándose para que los elfos limpiaran el desastre, caminando directamente hacia la ventana donde se apoyó para seguir leyendo.
“Se sabe que no es normal que un alfa muerda a más de un omega manteniendo ambas marcas, pero si una persona del enlace no cumple sus obligaciones él que si lo hizo puede obtener otro enlace para luego elegir mantener ambos –lo cual es realmente difícil- o deshacer la unión con la persona que no cumplió.
¿Eso ocurrió con Harry Potter? ¿Será que el acto de Narcissa Malfoy no fue lo que llevó a nuestro héroe a salvar a ambos Malfoy de Azkaban? Aunque sabiendo lo poderoso que es Harry Potter no sería sorpresa para nadie que pudiera marcar dos omegas al mismo tiempo.
¿La reacción violenta del patriarca Malfoy podría ser porque no conocía la unión con su hijo? ¿Fue una demostración de poderío ante la presencia de otro omega con su pareja?”
¡¿Qué diablos?! Quien lo escribió estaba completamente loco.
¿Cómo alguien podía creer que se enlazó con el chico? ¿Acaso no sabían cómo se hacían las uniones? ¡Con sexo de por medio! ¿Cómo podría acostarse con alguien de la edad de su hijo…?
Negó con la cabeza furioso tirando el diario contra el suelo antes de subir a su habitación a cambiarse. No necesitaba trabajar, necesitaba despejarse.
Iría a ver a su viejo amigo.
No tardó en llegar a la boticaria de Snape, entró directamente a los laboratorios ya que tenía pase libre pero no se había aprovechado de ello demasiado. Se detuvo con curiosidad unos segundos al notar que el aroma a omega de su amigo estaba en el lugar.
Severus nunca marcaba los lugares con su aroma, mayormente prefería hacerse pasar por beta pero ya preguntaría por ese cambio en él.
— ¿Qué haces aquí? La última vez te llevaste los supresores suficientes.
— ¿No puedo pasar a saludar a un viejo amigo?
—No. — dijo mientras seguía revolviendo, Lucius dejó escapar una pequeña risa y miró los frascos que todavía no tenían etiquetas. Miró con curiosidad el color de la poción y la agarró, no recordaba esa en particular. —Esa es matalobos.
— ¿Todavía las haces?
—Hay varios interesados en ellas y ahora Lupin puede pagarlas. Ayer vino a recoger su lote y a preguntar algunas dudas de algunas pociones. — le informó pero sin cambiar su tono serio, como que si estuvieran hablando de algo sin importancia.
— ¿Ayer? ¿A las ocho treinta? — Lucius levantó su rostro con interés.
—A las nueve, en realidad. Se fue como a las doce. —
— ¿Tanto tiempo? — Lucius quiso disimular su sorpresa y esconder su sonrisa. Entonces había estado las horas ahí, no con Tonks. Y si fue a verla había sido por solo media hora.
Se sentía ridículo por sentir que esa capa de molestia de deslizaba lejos deshaciéndose.
Miró el lugar y sonrió. Había usado las anti-feromonas por el aroma de Severus, no entendía porque él siendo un omega también no se sentía amenazado con que estuviera con Lupin ¿Confianza en Snape, quizás? ¿Creía que no era competencia para él?
—Sí, quiso ver como terminaba una de las pociones y creo que estaba evitándote también. — habló de manera sincera antes de sacar algunos ingredientes con cuidado antes de empezar a cortarlos. Lucius prefirió mantenerse a la distancia que estaba.
— ¿Por qué puedo sentir tus feromonas? — preguntó con curiosidad apoyándose un poco contra la mesada luego de revisar que no contuviera nada que pudiera dañarlo.
—Usar supresores por más de quince años sin pausa alguna parece ser peligroso. Las pociones que uso para mantener mi voz son incompatibles por ahora con las pociones anti-feromonas y el mendimago me ha obligado a dejar los supresores al menos por tres celos. — explicó dando un suspiro, era obvio que no estaba muy de acuerdo con ninguna de las dos cosas.
—Oh ¿Y cómo los pasaras? — arqueó una ceja. Sabía que Severus no era mucho de personas y mucho menos de confiar, ser un omega en celo sin supresores o anti-supresores era realmente algo peligroso. Se debía confiar demasiado en el alfa elegido.
Podría marcarlos, dejarlo en cinta, lastimarlo, humillarlo… tantas cosas. No, no, lo mejor siempre era pasar esa época solo.
—Sufriendo. — puso un hechizo de estasis sobre su poción antes de darse vuelta para mirar a Lucius. — ¿Qué quieres, Lucius? — lo observó pero el rubio notó algo de interés en su mirada.
— ¿Has visto el diario de esta mañana? — el patriarca suspiró, Severus sonrió un poco.
—Sé que estas enlazado con Lupin, es como sumar dos más dos ¿Sabes? — le recordó. Nunca se lo habían dicho directamente pero ambos hombres pasaban por su laboratorio de vez en cuando. Lucius para comprar o lloriquear, y Lupin por su poción matalobos.
— ¡No puedo creer que crean que me enlace con ese niñato! — exclamó enojado negando con la cabeza.
—Yo lo creería. — admitió el menor con una ligera diversión en su voz.
— ¡Severus! — reclamó enseguida frunciendo la nariz con desdén.
— ¿Qué? Fuiste capaz de seducir a una persona que creías a la altura de los elfos. Te acostaste y te enlazaste con él y luego pides anti-supresores. Y cuando pasó el año no se separan, te volvió a morder y entraron de nuevo al círculo.
¿Me vas a decir que odias totalmente estar con él? — Severus arqueó una ceja y el patriarca no pudo evitar enrojecer un poco. —Lo único que puedes conseguir ahora de él es sexo, no otros favores y no te veo alejándote de él cada que puedes. — le señaló.
—No estamos hablando de eso. — Lucius apretó los labios y miró hacia otro lado cruzándose de brazos. Severus suspiró antes de volver a su poción.
—Solo ten mucho cuidado, Lucius. — le recomendó. Sabía que el mayor estaba jugando con fuego a pesar de haberse quemado varias veces.
—Severus. — habló luego de varios minutos de cómodo silencio.
— ¿Qué? — preguntó esta vez sin voltear, concentrado en sus ingredientes de nuevo.
— ¿Puedes hacer una poción para que nuestro enlace concluya más rápido? — preguntó algo dudoso. Lo había pensado pero según recordaba no había pociones para que el enlace terminara más rápido.
—No podría adelantarlo mucho, tal vez un mes o dos. Tardaría bastante en encontrar una, de todas formas. — Severus habló mirándolo de reojo antes de seguir revolviendo con cuidado.
— ¿Entonces puedes? — Lucius no supo cómo sentirse.
— ¿Estar con Lupin te frió el cerebro? — se burló.
—Bien, ya entendí. Mándame el precio y me haré cargo de que te llegue. — Lucius se levantó ofendido y abochornado en partes iguales. Se detuvo en la puerta antes de mirar de nuevo al que aun consideraba su amigo. —Podrías buscar un alfa que te ayude en tu celo.
—Muérete, Malfoy. — Lucius dejó escapar una risa antes de seguir caminando. — ¡Malfoy! — Lucius se detuvo y se dio vuelta —Lupin me hizo exactamente la misma pregunta que tú. — y la sonrisa maliciosa del menor reflejó completamente la emoción que se plasmó en su cara.
El rubio resopló y se dio la vuelta saliendo con un portazo.
Severus sonrió un poco, Lucius siempre era bastante dramático.
Pero también posesivo y orgulloso. No era algo real que Lupin le hubiera preguntado si podía hacer que el enlace terminara más rápido, pero sería una duda que carcomería al patriarca por varios días.
Miró la poción sonriendo cuando pasó a un color turquesa como debía ser.
A este paso, ganaría la apuesta con los chicos.
Draco y Harry habían olvidado que ambos adultos acudían a él en distintas situaciones, y que él sabía cómo manipular los hilos a su favor.

Chapter Text

Llegó a la casa bastante agitado ¡Por Merlín! ¿Qué, Potter no lo notaba? Ahora todos hablarían de ellos al otro día ¡dirían que estuvo defendiendo a su omega!
No, no le gustaba en lo absoluto que creyeran por un segundo que él y Potter tenían algo, Lupin no había dado ninguna señal en lo absoluto pero era porque aún no se habían encontrado. No es como que si temiera la reacción del alfa pero se sentía instintivamente nervioso.
¿Si Lupin hacía como que si nada pasara? Solo pensarlo hacía que sintiera algo de mal humor.
Agitó la cabeza, cuando se desapareció de la tienda había pensado por unos segundos ir hacia el trabajo del hombre lobo pero al final lo descartó. Tenía su orgullo y no correría a él como un animal herido ¡Por Merlín, no era su dueño!
Se sentía algo mareado, fuera lo que fuera que le habían tirado había hecho que sus feromonas aumentaran, sabía que los alfas no se sentirían realmente atraídos por ellas por las marcas pero sabía que había gente que no le importaba. 
Luego de hablar con Severus había tenido la maravillosa idea de ir a comprar para calmar sus nervios, a pesar de las miradas y murmullos discretos no parecía que nada más malo ocurriría. Por supuesto, se equivocó.
Se sintió un idiota al no notar que tres hombres lo habían casi rodeado en la tienda, habían sacado sus varitas bastante rápido y aunque pudo conjurar un protego estaba en bastante desventaja. Pero parecía que Potter estaba justo pasando por el lugar ¡Y se metió a defenderlo! ¡A él! ¡Luego de que en el diario dijeran que eran pareja! ¿¡Potter era tonto o se hacía!?
Y a pesar de que ninguna maldición realmente horrible lo alcanzó lo que si lo hizo fue la poción que prácticamente le tiraron a la cara. Se había sentido tan débil y las feromonas de todos parecían haberse vuelto miles de veces más fuertes, que se mareó sintiendo terror de que le hubieran dado un adelantador de celo o algo así, olvidando completamente que si estuviera en celo de todas maneras el aroma de los alfas no se sentiría más fuerte para él por su marca. 
Buscó en sus bolsillos y sonrió un poco al encontrar el vial de la poción, se la tomó de una sin hacerle caso a su sabor amargo. Los supresores de Severus servían para muchas cosas y controlar las feromonas era una de ellas, era una pena que como todas las pociones, debía tomar algunas precauciones para que su efecto fuera más duradero.
Gruñó por lo bajo, podía sentir las feromonas de los alfas sobre él, incluyendo la de Potter. Debía quitarse esos aromas cuanto antes, realmente lo estaban molestando.
¡Maldito Potter-tira-feromonas! ¡Se sentía tan fuerte en él que cualquiera podría creer que se estuvieron restregando! Esperaba que Draco riñera bastante a Potter por ese descuido luego de que lo que habían dicho de ellos ¡Esperaba que arreglaran ese desastre! No quería que la noticia llegara a oídos de Narcissa, ella se reiría por bastante tiempo de él. 
¡Aunque eso era lo de menos! ¡Él, unido a un niñato Gryffindor! ¡Por Merlín, no! Él estaba mucho mejor con su alfa y no necesitaba a un chiquillo que lo defendiera.
— ¡Lucius! — casi dio un pequeño salto al escuchar la voz del alfa, se dio vuelta y ambos se quedaron mirándose por unos segundos. El rubio sintió la necesidad de correr hacia él y abrazarlo, el aroma de Lupin lo ayudaría a tranquilizarse mucho más rápido pero se contuvo.
Remus se acercó pero a pocos pasos volvió a parar, Lucius notó enseguida que había llegado a oler a los otros alfas en él. Quería dar una explicación pero volvió a quedarse en silencio estoicamente desafiando con la mirada al hombre que estaba bastante cerca de él.
—Lucius…— los ojos del hombre brillaron en dorado por unos segundos y el rubio apenas pudo ver como se movió hacia él, sintió el agarre en su muñeca pero lo rechazó en seguida.
Ambos se miraron sorprendidos por la reacción del otro.
—Iré a bañarme. — su voz sonó bastante dura mientras alzaba su barbilla, podía sentir algo de miedo pero trató de que este no se reflejara en su rostro.
—Lucius…— Remus trató de agarrar su brazo de nuevo.
— ¡Que no me toques! — alzó la voz más por los nervios pero se congeló cuando el alfa le gruñó. Trató de mantenerse calmado pero no pudo evitar que las alarmas se encendieran en él, parecía que el licántropo también se había sorprendido por su propia actitud así que se mantuvo quieto.
Al final, Remus desvió la mirada pasándose la mano por el cuello, ya sin estar en una posición donde fácilmente podía atacar al otro.
—Lo siento. —
—Bien. — Lucius siseó mientras fruncía el ceño aunque se sentía bastante satisfecho con que hubiera podido controlarse.
—Puedo… ¿Quedarme del otro lado de la puerta? — por unos segundos el rubio no supo exactamente a qué se refería pero luego recordó que dijo que iba a bañarse. Debió haberse burlado y negado, pero realmente no quería saber que tan posesivo podía ser el licántropo luego de la segunda marca por lo que solo asintió.
Caminó directamente a la habitación para usar el baño privado, cerrando la puerta del baño tras él.




 


Apenas podía controlarse, respiró profundo clavando sus uñas en sus palmas cerrando sus manos formando puños. Se apoyó más contra la pared respirando profundo, podía sentir el ligero aroma del omega y escuchar el agua caer.
Agradecía que Lucius lo hubiera dejado quedarse ahí afuera escuchando, era de alguna manera tranquilizante. Era agradable saber que se estaba deshaciendo de los aromas de los otros alfas, había sido un movimiento inteligente del rubio en insistir en seguir hacia el baño aunque lo hubiera rechazado en el camino.
Gruñó por lo bajo al recordarlo, no le gustaba que no lo hubiera ido a buscar al encontrarse en problemas. No había dicho nada sobre la nota sobre él y Harry, trataba de que no le molestara porque después de todo era su cachorro pero no podía evitar sentirse de pronto reacio hacia el hijo de James. 
El hecho de que por esa noticia empezara a ver a Harry como un potencial competidor era preocupante. Nunca le había molestado sentir el aroma del chico sobre Lucius porque sabía lo que le costaba controlarse pero cuando notó el aroma de los otros alfas y del niño en él sintió bastante rabia.
¡Debía estar agradecido de que Harry lo ayudara! Pero solo se sentía un inútil el cual le había relegado a un cachorro la tarea de cuidar de Lucius. Además, si Lucius se dejó ayudar por él ¿Por qué lo rechazaba?
Negó con la cabeza y volvió a respirar profundo contando en su mente, podía escuchar el agua cayendo y podía imaginarse al rubio bajo el agua. Lo había dejado quedarse ahí, era algo. Se apoyó de costado mientras controlaba las ganas de entrar al baño para estrecharlo entre sus brazos.
Pasó bastante tiempo antes de que la puerta se abriera, se incorporó abriendo los ojos sintiéndose algo ansioso aunque eso se transformó en confusión al ver al patriarca solo con una toalla alrededor de su cintura. Dudó un poco y se quedó quieto en su lugar examinándolo con la mirada, exhaló profundamente sintiéndose bastante satisfecho cuando solo el aroma del omega le llegó, ya sin estar mezclado con el de ningún otro alfa, ni siquiera el de Harry.
—Ven. — la voz de Lucius sonó baja pero llegó a escucharlo, se acercó hasta quedar a pocos pasos. Alzó su mano acariciando la mejilla pálida sonriendo un poco antes de llevarla hacia el cabello del patriarca, lo corrió dejando a la vista la marca sintiendo un ligero cosquilleo cuando su mano se humedeció ante el cabello que aún no estaba del todo seco.
El rubio no lo estaba rechazando esta vez y eso hizo que la tranquilidad volviera, se acercó un poco más y lo abrazó sintiendo su corazón latir con fuerza cuando el mayor se apoyó en él. Aspiró profundo sobre su cabello sin soltarlo, disfrutando de la sensación de tener a su omega protegido entre sus brazos.
—Te estás enamorando de él. — las palabras de Tonks se escucharon de pronto en su mente, ella no había dudado en decirlo pero su mirada tenía tintes de decepción. Lo había negado rotundamente pero cuando una mujer decidía que pensar era difícil cambiar su parecer.
 Acarició con cuidado el cabello rubio estrechándolo más contra él, ese sentimiento no era amor. Era instintivo, era libido. Porque si algo no podía negar era que el patriarca le atraía por sí mismo, nunca había logrado pensar en otra persona cuando lo tenía entre sus brazos, nunca se había imaginado estándolo haciendo con otro cuando mantenían relaciones sexuales. 
Pero el deseo sexual no eran sentimientos ni amor.
Bajó sus manos por el cabello hasta llegar a su espalda, acariciando la piel cálida con cuidado hasta apoyar sus manos en sus caderas. Lucius suspiró de forma suave lo que lo hizo sonreír.
—Eres tan hermoso, Lucius. — Porque era cierto, era muy hermoso pese a su edad. Estaba bien conservado y a pesar de que la mayoría de las veces podía ser insufrible, era curioso cómo se podía acostumbrar y adaptar a él. Besó con cuidado su cabello rodeándolo un poco más con sus brazos manteniéndose en silencio.
Notó como Lucius se tensó pero luego se relajó en el gesto pero terminó por separarse. Remus lo dejó ir mirando su rostro, de nuevo era ilegible. No podía saber qué era lo que el patriarca estaba pensando, no importaba que tanta información podía sacar de sus feromonas había veces donde sentía que estaba chocando contra una pared. Casi como reflejo levantó su mano cuando el rubio hizo un amago de extender la propia, Remus agarró su mano entre las suyas y se las llevó a sus labios dejando un suave beso en ella sintiendo esa sensación agradable en su pecho al escuchar su suave suspiro.
Lucius apartó su mano y se alejó caminando directo a la cama sin decir absolutamente nada, Remus se sintió como una polilla que iba detrás de la luz cuando lo siguió, se sentó a su lado manteniéndose en silencio sintiendo ganas de volver a agarrar su mano pero pareció ser bastante obvio porque el rubio volvió a estirar la propia dejando que él la tomara.
El licántropo acarició con su pulgar su palma antes de inclinarse y besar su muñeca, su aroma era agradable y no se sentía molesto. Incluso sentía que podía sentirse cómodo de nuevo con Harry, a pesar de lo que había pasado ese día y a pesar de lo que dijera el diario.
Miró el rostro del mayor notando su gesto tranquilo, no estaba del todo neutral pero tampoco parecía incomodo ¿Qué pasaba por la mente de Lucius ahora? ¿Había encontrado una manera de beneficiarse o estaba cansado con todo lo pasado en el día?
Se acercó un poco más soltando su mano  e inclinándose para besar su hombro, el omega no pareció reaccionar y solo lo rodeó un poco con sus brazos lo que lo hizo sentirse mejor. Remus besó las marcas superpuestas acariciando sus costillas con sus manos, bajando sus caricias hasta detener sus manos en su cintura. Podía sentir el calor bajo sus manos y escuchar los latidos más rápidos de lo habitual, el aroma seguía siendo bastante suave y tenía muchas ganas de mezclarlo con el suyo. Dejar su marca y dejarse marcar.
¿Por qué el instinto era tan fuerte también fuera de los ciclos de calor? Ya había pasado un tiempo y aunque parecía que la dependencia iba menguando esas sensaciones se quedaban.
Retiró el cabello rubio con su mano para besar de nuevo la marca, mordiendo ligeramente la piel sensible sonriendo para sí mismo al escuchar a su omega gemir por lo bajo. Se apartó para mirar sus ojos, hoy estaba inusualmente tranquilo.
¿Por el ataque, quizás? 
Se inclinó y apoyó su frente en el clavando ligeramente sus dedos en la piel cálida, tenía ganas de besarlo pero seguía siendo el muro entre ellos. La regla muda puesta que ninguno quería realmente romper.
—Lupin. — Lucius habló por lo bajo sin apartarse, Remus podía sentir las manos del omega apoyadas en su espalda y la sensación le agradó.
— ¿Si? — preguntó con el mismo tono bajo acariciando suavemente sus caderas con el pulgar, disfrutando del contacto ¿Lucius podría sentir esa misma debilidad? Si venía del instinto, seguramente sí. 
—Más cerca. — Remus parpadeó algo confundido sorprendiéndose bastante cuando el rubio se incorporó terminando por acabar la distancia entre ellos besando sus labios, tardó unos segundos pero luego correspondió el gesto abrazándolo con fuerza. Por Merlín, eso estaba mal ¿Cómo podía el instinto confundir tantas sensaciones? Estaban enlazados, era obvio que tendrían debilidad entre ellos ¿Pero esas sensaciones?
Rodeó su cintura con uno de sus brazos sentándolo a horcajadas sobre él acariciando su espalda con su otra mano profundizando un poco más el beso, quería cerrar los ojos por la sensación pero también quería mantenerlos abiertos, las manos del omega se aferraban a su camisa y sus mejillas estaban algo sonrojadas tal vez como las propias. 
Se separaron respirando algo agitados, se observaron como que si no tuvieran idea de que hacer ahora pero había algo que parecía ser la zona segura de ambos. 
Bajó una de sus manos apoyándola en la rodilla del mayor antes de alzarla un poco, acariciando la piel que no estaba cubierta por la toalla. Se inclinó escondiendo su rostro en el cuello del omega para evitar besarlo de nuevo, pero no se detuvo y besó su piel sonriendo al escucharlo gemir y sentirlo clavar sus uñas en él. 
—Eres tan bonito, Lucius. Tan bonito. — siempre se guardaba sus comentarios pero sentía una necesidad de decirlos esa vez. Acostó al rubio en la cama, arrodillándose entre sus piernas dándose el tiempo de observarlo.
Nunca lo hacía, siempre prefería tocarlo cuando estaba de espaldas a él para no ver sus gestos. Sabía cómo había caído ante él en Azkaban por tenerlo de frente pero ahí estaba, rompiendo todas sus reglas solo porque tenía esa necesidad.
¿Cómo saber que la aceptación de Lucius no era fingida? ¿Cómo saber que ocurría en la cabeza del patriarca?
Acarició sus costados bajando sus manos por su cintura, el mayor jadeó apoyando sus manos en él. 
Parecía vulnerable pero ya sabía que no era así. Debería simplemente darlo vuelta, no mirar sus ojos, no mirar su rostro, solo cumplir la necesidad de ambos y ya estaba.
“Solo follame y ya” Recordaba perfectamente el tono de Lucius cuando le había dicho eso antes de que tuviera dos marcas en su cuello en vez de una. Lo había molestado y también lo había hecho sentir seguro en partes iguales. Ese era el verdadero Lucius, él que lo veía como un medio o un proveedor.
—No sé exactamente lo que usaron. — Al escuchar la voz del patriarca se dio cuenta que había pasado demasiado tiempo contemplando cada rasgo del hombre, se sintió de pronto avergonzado pero trató de que eso no se notara. —Cuando me atacaron en la tienda, no sé qué usaron. Pero me hizo sentir bastante débil, parecía un acelerador de celo pero creo que no lo era.
Los supresores de Severus ayudaron pero la sensación de desosiego no se está yendo. — explicó el rubio apoyando sus manos en los brazos del licántropo, Remus observó su rostro mientras hablaba decidiendo que no tenía razones para creer que mentía. 
—Entiendo. — asintió aunque no entendía bien porque Lucius se lo decía ¿Quería explicar esa actitud suave? ¿Iba a pedir algo a continuación? No pudo evitar tensarse recordando Azkaban, su sumisión, sus suplicas porque quería algo más grande y lo había manejado como a un crío. 
— ¡Claro que no lo entiendes, Lupin! — Lucius sonó exasperado y enojado y eso lo hizo sentir algo de curiosidad. Besó el pecho del omega, justo sobre el corazón, tratando de calmarlo un poco lo que pareció funcionar cuando sintió la mano del rubio acariciando su cabello.
—Explícame entonces. — habló más calmado, no parecía que le pediría algo que no lo concerniera a los dos pero tampoco podía bajar la guardia con eso.
— ¡Me siento inseguro! ¡Cómo que si tuviera que estar alerta! Estamos aquí en la casa, estoy en mi habitación y siento que estuviera en el territorio enemigo. — negó con la cabeza acariciando más el cabello castaño.
— ¿Qué quieres que haga? — besó sobre su clavícula antes de dejar suaves besos en su pecho, acariciando sus costillas con sus manos subiéndolas, apenas rozando uno de sus pezones con dedo pulgar. Notó como este se removió bajo sus caricias y dejó escapar un fuerte suspiro. 
—Hazme el amor…— susurró muy bajo.
—Pero…— dudó, se había prometido que no tendría sexo completo con Lucius de nuevo, no le daría la posibilidad de manejarlo como en Azkaban. Si, había mantenido el control la segunda vez pero había ocurrido lo de la segunda marca y no estaba tan seguro de si eso había sido planeado de antemano por Lucius. 
La vulnerabilidad en Lucius siempre era falsa. 
Levantó su cabeza observando directamente a los ojos del omega quien le devolvía la mirada casi en desafío. Casi podía leer el “¿Tienes miedo?” escrito en el rostro del patriarca aunque no había si quiera un rastro de verdadera burla en su gesto. 
El sexo, solo era sexo.
Asintió aceptando y besó su abdomen, sin retirar la toalla apoyó sus manos en sus caderas volviendo a levantar la mirada. Agarró su varita e hizo los hechizos de limpieza antes de dejarla a un lado al notar como el patriarca se tensó cuando la tomó.
Miró de reojo la varita del rubio que estaba sobre la mesa, bastante a su alcance, antes de volver a mirarlo. 
—Siempre eres tan bonito, Lucius. — lo halagó sonriendo, besando su mejilla antes de dejar un suave beso en los labios.
— ¿Por qué lo estás repitiendo? — la voz del mayor apenas parecía confundida pero Remus podía intuir que lo estaba.
No respondió a su pregunta, solo lo besó intensamente atrayéndolo hacia él mientras bajaba una de sus manos para acariciar sus muslos. Sonrió al escucharlo gemir entre sus labios.
Sabía que la debilidad de Lucius era su ego. Siempre se había tragado sus halagos cuando lo acariciaba, nunca se había dado el tiempo para mirarlo en detalle cuando estaba bajo la luz. Pero tal vez podían hacer que el patriarca se distrajera de lo que fuera que estuviera pensando.
Tal vez por eso ese tipo de juegos eran de serpientes, ellas dejaban hilos pero eran capaces de recordarlos para evitar caer en sus propias trampas.
Mientras lo acariciaba y lo preparaba para él, mirando cada gesto, cada estremecimiento, escuchando cada quejido y gemido ahogado que el patriarca trataba de contener, Remus sintió que estaba cayendo en sus propias trampas. 
Ni siquiera supo enojarse por ello, solo se concentró en dejar más marcas, besar más su piel y chupar, verlo deshacerse entre sus brazos le daba una sensación de poder y podría ser falsa.  Lucius podía tener una carta bajo la manga, podría estar enredándolo otra vez.
Pero por una vez ¿Y qué? Él podía salir de las trampas. Ahora que estaban unidos estaba seguro que podría salir mejor librado que cuando no lo estaban.
— ¡Remus! — sonrió al escuchar su nombre, sintiéndose algo divertido con que Lucius ocultara sus gestos tras su brazo, manteniendo su cabeza hacia atrás agarrando la sabana con su otra mano. Podría hacer que le mostrara, tal vez eso avergonzaría al patriarca pero no sonaba demasiado seguro para él mismo. 
Una vez que lo preparó separó un poco más sus piernas con sus manos acomodándose entre ellas, esperó unos segundos como para que Lucius pudiera decir que ya no tenía ganas de llegar al final y detenerse. A pesar de todo, nunca se rebajaría a forzarlo a hacer algo solo para humillarlo.
Humillar a Lucius ni siquiera era la razón principal del juego. 
Él podría sacar tanta ventaja, después de todo era un antiguo mortífago y podría no tener piedad con él. Usar el vínculo a su favor sonaba tentador pero sabía que el omega podía atacar de la misma forma.
Gruñó cuando se enterró en él y clavo sus dedos en sus pálidos muslos, dejaría marcas y saber eso solo hizo que su excitación aumentara. Se quedó quieto nuevamente tratando de que el omega se acostumbrara pero este se movió bastante rápido alzando sus caderas gimoteando su nombre. 
Se sintió más tranquilo al notar que Lucius no había tomado un papel vulnerable al no estarlo en lo absoluto. 
Tal vez ambos podían disfrutar del sexo sin planes de por medio pero igual con Lucius nunca se sabía. Tiró un poco del cabello rubio del mayor y lo atrajo hacia si besándolo con fuerza antes de empezar a embestirlo. La habitación se llenó de gemidos y sonidos húmedos, una capa de sudor empezaba a formarse sobre la piel de ambos y sus rostros estaban sonrojados. 
Debía admitir que era increíble.
Casi quiso reírse al recordar que Lucius le había dicho que no había picado su piedad para que lo marcara si no su ego. 
Ego o no, el sexo con Lucius Malfoy era completamente increíble, estando unidos o no. 
Empezó a masturbarlo cuando notó que ambos ya estaban cerca de culminar, no sabía que gemidos eran los propios o cuales los del mayor pero realmente no les importaba. 
—¡Remus! — Lucius se corrió clavando sus uñas en su espalda, había dejado varias marcas en el licántropo esta vez, desde algunos chupetones hasta rasguños. 
Remus gruñó al sentirlo apretarse contra él con más fuerza pero salió corriéndose fuera de él gruñendo su nombre, sin dejar que le nudo se formara cuando estuviera dentro. Se dejó medio caer sobre el rubio mientras trataba de normalizar su respiración clavando sus dedos en la cadera del mayor.
Era algo doloroso sentir el nudo, tal vez debió haber dejado que se conectaran por quince minutos o media hora, pero sabía que ahora que tenían doble enlace su esperma sería en más cantidad y el nudo –aunque no se hinchaba tanto como cuando su pareja estaba en celo- lo hacía, y era incómodo.
Normalmente los alfas solo formaban nudos dentro del celo del omega, si este no usaba supresores, o cuando este no estaba marcado y tenían que hacer el enlace. Fuera de ello no debía formarse.
Pero era algo que venía con ser hombre lobo. 
—Eres… terco ¿Por qué no… te corriste dentro? — Lucius preguntó mientras pasaba sus manos por la espalda del menor, Remus suspiró y lamió suavemente las marcas de unión.
—Con un doble enlace será más duradero y abundante, aunque no estés en celo. — explicó.
—No importa, ahora ¿Cómo resolverás eso? — Remus se vio obligado a arrodillarse al notar que el omega quería sentarse, los abdómenes de ambos estaban manchados con esperma al igual que los muslos del mayor. Trató de no ponerse rojo al notar como Lucius lo estaba examinando con la mirada.
Remus no se había desnudado del todo, aún tenía la camisa abierta sobre sus hombros pero era lo único que le quedaba.
Lucius suspiró y estiró sus manos rodeando el nudo con estas, el menor no pudo evitar gemir algo sorprendido.
—Me siento… más seguro no anudándote. — Remus respiró profundo acariciando el cabello rubio, mordiéndose con fuerza al labio para evitar hacer otro sonido aunque no pudo evitar el jadeo al sentir sus manos moverse sobre él. Joder, se sentía bien.
— ¿Por qué? — Remus sonrió un poco al verlo arquear la ceja.
—Se lo que odiarías tener un bebé. — Lucius pudo haber dicho que para eso estaban los anticonceptivos, recordarle que un hombre omega no podía embarazarse fuera del celo pero en cambio suspiró.
—Bien… déjame, yo me encargo de esto. — se arrodilló frente al alfa sin quitar sus manos de él.
—No es necesario… solo deja que se vaya solo…— suspiró tirando levemente del cabello rubio, Lucius sonrió de lado antes de inclinarse, aun acariciando la base hinchada con sus manos.
—Solo déjame devolverte el favor…— susurró por lo bajo antes de tomarlo en su boca, dejando de lado cualquier queja que podría llegar a decir.





El día había seguido con normalidad luego de su intimidad. Habían comido juntos y habían dormido en la misma cama de nuevo.
Definitivamente Remus volvería a su trabajo y Lucius mantendría sus horas en su despacho.
Luego del desayuno Remus se levantó, miró hacia Lucius sin saber cómo despedirse. Ambos se miraron por varios minutos hasta que el rubio se levantó y caminó hacia él. Por unos segundos parecía que lo iba a besar pero al final solo se inclinó restregando su mejilla contra él, Remus entendió el mensaje enseguida y lo rodeó en sus brazos olfateando levemente su cabello y la marca. 
Marcarse entre sí adrede con sus feromonas ya no se sentía como una necesidad, pero luego de lo que había pasado con los otros alfas el día anterior se sentía mucho más seguro al sentir la iniciativa del omega de querer llevar su aroma dejando el propio. 
Tal vez sus compañeros de trabajo no sabrían a quién olía pero sin duda sabrían que tenía un enlace.
Besó el cabello rubio una vez más antes de que se separaran, Lucius caminó de nuevo a su silla como que si nada pasara y Remus no pudo evitar la sonrisa. 
Sentía de alguna manera que Lucius solo había hecho eso por él, no debería sentirse tan bien pero lo hacía. 
Ah, era un tonto. Pisando sus propios palitos.
Negó con la cabeza y salió desapareciendo hacia su trabajo.
Los días de ambos transcurrían normales, su rutina no tenía demasiados cambios. Lucius trabajaba y a veces salía a comprar, o a reunirse con su hijo o a hablar con Severus. Escribía cartas a Narcissa y a otras personas, sea solo por negocios o para saludar, pero siempre salía cuando Lupin llegaba a casa.
Ambos notaban que se estaban acostumbrando bastante bien él uno al otro, las charlas parecían cada vez menos forzadas y ambos parecían estar bajando sus defensas. Ya no revisaban todo el tiempo donde estaban sus varitas y habían vuelto a tener relaciones seguido, aunque Remus aún se negaba a anudarlo.
Lucius pensó que tener a alguien que lo esperara en casa o esperar a alguien se sentía bastante bien. Se estaba acostumbrado a la presencia del hombre lobo aun cuando la necesidad iba menguando con las semanas. Siempre se marcaban con sus feromonas entre si y eso lo ponía de buen humor, y si lo ponía de buen humor no podría ser malo.
No quería pensar demasiado sobre ello.
Todo parecía ir bien para ambos, Draco y Potter aun no iban a tener un bebé, sus negocios estaban creciendo de nuevo y la compañía de Lupin se hacía cada vez más agradable. Y sobre todo el sexo, era lo suficientemente bueno y regular para mantenerlo calmado. 
Parecía que los meses donde debían compartir la casa irían bastante tranquilos o eso fue hasta que lo inesperado sucedió.
Sirius Black salió del velo. 
Y con él, la agradable rutina que habían armado quedó hecha pedazos. 

Chapter Text

Estaban desayunando como era costumbre, Lucius había empezado a comer lo que Lupin preparaba para ambos así que sus desayunos eran iguales, al principio había tenido sus reservas pero el hombre lobo parecía un cocinero decente.
Ya tenían su día programado, Remus iría a su trabajo y luego tenía una merienda con la gente de la antigua Orden del Fénix así que lo más probable es que no se vieran hasta la cena. Lucius había pensado en hacer su trabajo y luego ir a comprar algún regalo para su aún esposa y para su hijo, ahora que al fin las personas habían menguado en decir que era el omega de Harry Potter. 
— ¡Remus! — Harry Potter salió de la chimenea, Lucius casi quiso rodar los ojos mientras bebía su té. Se había negado a que el chico tuviera acceso ilimitado a la casa así que solo estaba abierta para él en algunos horarios específicos lo que se resumía que solo podía aparecer ahí cuando estaba Lupin.
—Harry. — saludó el licántropo sonriendo, el mencionado se quedó quieto mirando confundido como parecían estar compartiendo el desayuno. Lucius estuvo a punto de decir algo pero al final se calló sin querer hacer problemas tan temprano por la mañana.
—Señor Malfoy. — saludó el mocoso, Lucius solo inclinó ligeramente la cabeza antes de seguir comiendo sabiendo que lo que fuera que haya traído al señor Potter ahí no era algo relacionado a él.
Potter miró hacia Remus con lo que parecía una mezcla de nervios y ansiedad, sus feromonas de nuevo se estaban desparramando por todo el lugar y no pudo evitar sentirse molesto por ello. Miró hacia Lupin entrecerrando los ojos como diciendo que hiciera algo pero este solo se levantó y apoyó una de sus manos en el hombro del joven como tratando de tranquilizarlo, solo se podía ver preocupación en el rostro del merodeador y eso hizo que el mal humor del patriarca aumentara.
— ¿Sucedió algo? — preguntó el alfa, Potter pareció volver en sí y levantó la mirada, asintiendo mientras sonreía.
— ¡Es Sirius! ¡Debes venir conmigo, Remus! ¡Por Merlín, Sirius está vivo! — el joven no cabía en su alegría y Lucius apenas pudo ver la expresión en el rostro de su compañero de enlace porque este enseguida agarró el brazo del chico y caminó hacia la chimenea agarrando los polvos Flu.
Lucius apretó la mandíbula con furia ¡Que mal educado! ¿Ni siquiera una mirada? ¿Ni una sola? ¿Ni un “vuelvo más tarde”? ¿O un “Hasta luego, Malfoy”?
Dejó la tostada que estaba comiendo sintiendo que ya no tenía apetito.
Sí, sí. Sirius Black estaba vivo ¿Y qué?
Eso solo le daría alegría a los estúpidos Gryffindor y todo volvería a la normalidad al final del día. Hizo una mueca al pensar que tal vez debería ver a Black por la casa, esperaba por Merlín que Lupin no decidiera tomar una decisión tonta y traer a su amiguito ahí. 
Se levantó pensando que ya que le habían arruinado el desayuno, se pondría a trabajar. 





No podía evitar sentirse emocionado y algo escéptico en partes iguales. Mientras caminaba por los pasillos de San Mungo a paso rápido con Harry a su lado no podía evitar que sus manos sudaran o  que el nudo en la garganta creciera.
Se detuvieron frente a una puerta y Remus dudó en abrirla, miró hacia Harry quien le sonrió como instándolo así que la empujó de manera suave haciendo que se abriera sin hacer ruido.
Sintió que la respiración se le paraba por unos segundos al ver a su amigo ahí sentado en la camilla, tal cual lo recordaba justo antes de caer del velo. Incluso tenía la misma ropa lo cual le decía que había reaparecido hacía poco.
¿Harry había ido hacia él antes que a nadie? 
— ¡Moony! — no pudo evitar sentirse como cuando apenas era un adolescente y apenas sabía que era tener amigos, sonrió ampliamente y casi corrió hacia su amigo abrazándolo con fuerza. 
Sollozó por lo bajo sintiendo con curiosidad que Sirius no olía a nada, siendo un alfa sangre pura siempre había tenido un aroma marcado pero realmente no le importaba. Estaba vivo, estaba de nuevo junto a ellos.
Quería hacer tantas preguntas, que había pasado, como pudo volver, que tan bien estaba ¿Se quedaría? ¿Su vida estaba en peligro luego de haber salido del velo de la muerte?
Levantó su mirada solo para notar que Sirius también tenía los ojos llorosos.
—Te extrañe, Sirius. — admitió separándose pasándose la mano por la cara para borrar las lágrimas. No podía creer que estuviera ahí, que pudiera sentir su corazón latir de nuevo, que estuviera respirando. Que estuviera tan vivo.
—Yo también, Lunático. — Sirius dejó escapar una carcajada antes de abrazarlo de vuelta tratando de contener su propia emoción que quería manifestarse como llanto.
Harry sonreía mirándolos pero luego de unos minutos empezó a sentirse incómodo, decidió que lo mejor era dejar que los amigos se pusieran al día y salió silenciosamente de la habitación pensando a todas las personas a las cuales debería enviarles una lechuza para decirles lo de Sirius antes de que se enteraran al día siguiente por el Profeta. 
Apenas dio un paso afuera cuando una varita se le clavó dolorosamente en la garganta y los ojos grises lo miraron con furia. Harry miró hacia Draco alzando sus manos sin saber porque el omega lucía tan enojado.
—Oh, no. Potter. Vas a entrar ahí y no los dejaras solos ni siquiera cinco minutos ¿Me oyes? Ni cinco minutos. — siseó con furia lo que hizo que las cejas del niño que vivió se arquearan. —Y has ruido o algo, que noten que sigues ahí o vas a arrepentirte. — Draco apretó los labios aun sin bajar su varita. Harry lo miró confundido y asintió. 
—Pero… ¿Por qué…?— dio unos pasos hacia atrás notando que el omega traía su marca tapada. 
— ¡Por Merlín, Potter! ¿Qué no lo notas? Esto podría arruinar la apuesta ¡No, no! No dejaremos que mi padrino gane aunque debamos trabajar juntos esta vez. — Draco negó rápidamente con la cabeza como que si fallar significara algo cercano a la muerte.
—Pero ambos son alfas… no entiendo el problema… oh. — el chico que vivió acomodó sus gafas comprendiendo el punto.
—Sí, oh, Potter. — refunfuñó el rubio cruzándose brazos dejando de apuntarlo. Harry se pasó la mano por la nuca antes de asentir y darse la vuelta para volver a entrar. 
El joven alfa miró como Sirius y Remus se habían sentado al borde de la camilla y estaban hablando bastante animadamente. Se mordió el labio pensando que parecían amigos normales pero si Malfoy tenía razón todo podía irse por el traste.
No le gustaba en lo absoluto jugar con la vida de nadie pero ser como un acompañante para evitar que hicieran tonterías solo por la emoción de verse contaba como una buena acción ¿No?
¿Cómo atraía la atención hacia él? ¿Cómo se metía en la conversación?
— ¡Padrino, debo decirte algo! — alzó demasiado la voz y cuando ambos adultos lo miraron Harry enrojeció.
— ¿Qué ocurre, Harry? — Sirius lo miró y Remus también, ambos con curiosidad genuina. Harry sentía que las palabras se le escapaban y que la boca se le secaba.
Por dios, Malfoy no tenía razón. 
Él no debería entrometerse en una charla amena entre dos amigos pero ya había entrado y ya había hablado y necesitaba decir algo, cualquier cosa.
— ¡Me enlace con Draco Malfoy y nos vamos a casar, quiero que seas mi padrino! — casi gritó sin siquiera analizar sus palabras.
— ¿¡Qué!? — no supo si la exclamación del otro lado de la puerta o a la de su padrino fue más fuerte.





Lucius miró la hora una vez más antes de cenar. Su día había sido largo y agotador, había trabajado bastante y había redactado algunos contratos, a pesar de haber dado varias vueltas por muchas tiendas no encontró el regalo perfecto para su familia.
Se sentía cansado y distraído, y la confusión fue palpable en su rostro cuando al volver algo tarde se dio cuenta que la casa seguía vacía.
¿Lupin no vendría a cenar?
El licántropo no había hecho aparición desde que Potter se lo llevó. Ni una nota, ni una palabra, ni nada.
Como que si haber escuchado lo mismo que él en la mañana fuera suficiente explicación.
Bufó y dejó el plato en la mesa una vez que terminó, cuando iba a subir las escaleras se detuvo. Nunca había ido a dormir solo desde que habían decidido compartir habitación, no había vuelto a tener que decidir si dormía con Lupin o en la propia.
Pero ahora Lupin no estaba, tal vez volvería más tarde ¿Debería acostarse en la cama que compartían? Lucius dudó, no quería verse como alguien que estuvo esperándolo.
¡Lupin ni siquiera le había notificado que no vendría a cenar como tuvieron previsto! ¿Quién viera tal desfachatez y falta de modales en ese hombre? Era un licántropo, no podía esperar demasiado de él.
Pero no importaba cuanto lo rebajara e insultara en su mente, esa sensación de estar algo herido no salía de su pecho y odiaba esa sensación. 
Bien, no le iba a demostrar lo mucho que le había molestado que no viniera a comer, seguiría su rutina normal como que si la ausencia de Lupin no importara. No se quedaría trabajando hasta altas horas para ver si llegaba, no, se acostaría a dormir como siempre en la cama de siempre como que si nada le afectara en lo más mínimo. 
Luego de asearse y cambiarse se acostó en la cama, dudó de nuevo pero al final se tapó mientras trataba de dormir. Era casi como un Deja vu, recordaba que también en la cena con los muchachos se fue sin avisar y volvió a altas horas de la noche y él había dormido ahí. 
Negó con la cabeza y se levantó. No haría eso de nuevo, se iría a su habitación y dormiría ahí y a la mañana siguiente preguntaría casualmente a qué hora llegó. Sí, era buena idea.
Abrió la puerta para salir sintiendo sus pensamientos revueltos pero casi se chocó con Lupin que acababa de llegar. Lucius lo miró preguntándose cómo no había escuchado la red Flu o la aparición, luego recordó que habían puesto hechizos silenciadores en la habitación por las noches, casi quiso maldecir en voz alta.
Iba a burlarse cuando sintió el aroma impregnado al alfa. Era el de otro alfa, sin duda, la marca Black estaba en el aroma y solo podía haber estado con un Black. Sirius. 
Apretó los labios alejándose un paso y Remus lo miró confundido pero luego se miró así mismo oliendo levemente.
—Iba a asearme. Sirius de pronto empezó a desprender sus feromonas sin control, ahora prácticamente es como un crío de nuevo. — se excusó pero no hizo amago de acercarse al omega, seguramente pensando en ir hacia el baño directamente.
Lucius asintió y entró a la habitación, si creía que se tragaba esa explicación estaba muy equivocado. Había pasado todo el día junto con su amigo ¡sin siquiera dar una señal de algo! ¡Una maldita nota!
Se mordió la lengua y evitó reclamar sobre la cena. No iba a hacer algo especial pero era su rutina ¡Una rutina difícil de conseguir!
No debería sentirse molesto por el aroma de Sirius, debería sentirse incomodo pero no terriblemente posesivo. Eso solo debía pasar con otros omegas que podrían “quitárselo” pero un alfa no podía hacerlo.
¿Entonces porque? ¿Lupin era un capricho circunstancial?
Se dejó caer en la cama y se acomodó en su lado mientras respiraba profundo, cuando Lupin volvió no tenía aroma nada y eso no lo hizo sentir mejor. Eso solo le hacía recordar el aroma se Sirius impregnado de una forma demasiado fuerte en él.





No había podido ir a su trabajo, se había tomado el día libre. Cuando el cachorro dijo que Draco y él se iban a casar el rubio entró y se lo llevó. Estuvieron casi quince minutos viendo a los chicos discutir con un hechizo de privacidad por lo que no pudieron oír nada pero al final Draco se fue hecho una furia hacia otro lado y Harry los miró nervioso.
Luego Sirius hizo todo un drama.
Habían pasado horas tratando de tranquilizar a su antiguo amigo quien era un verdadero dramático. Harry había jurado y perjurado que amaba a Draco y que habían sobrepasado sus diferencias y sonaba tan convincente que casi se lo creía si no fuera porque sabía la verdad.
Harry no dijo que el enlace fue un accidente, que estaban fingiendo. Solo dijo que Draco estaba así de furioso porque aún no se lo había comentado a su padre y él lo había dicho así sin más.  Remus no se tragaba nada de eso, lo de la boda seguramente el cachorro lo había dicho por nervios pero no dijo absolutamente nada mientras Sirius desvariaba.
Ver el sumo rechazo hacia Draco lo hizo sentirse culpable por su enlace con Lucius, no le había dicho nada y agradeció que el olfato de su amigo estuviera atrofiado por un tiempo. 
Sirius reaccionaría terriblemente mal sobre todo porque Lucius había sido la mano derecha de Voldemort. No había tenido el corazón de decírselo y Harry pareció entenderlo porque no dijo nada sobre Lucius, solo habló de Draco. 
Todos los de la orden vinieron a comer en la habitación donde Sirius debía estar para vigilar que estuviera completamente bien y entre charlas con sus viejos amigos y anécdotas, se hizo la hora de la cena. Pensó por unos segundos avisar que se iría pero al final decidió que no, Sirius había vuelto y seguramente Lucius prefería cenar solo.
Cuando todos se fueron yendo quedaron él, Harry y Sirius. Harry no se despegaba de ellos y eso lo hizo sentirse algo curioso pero luego supuso que el cachorro se sentía igual que él: creía que si dejaba de ver a Sirius unas horas él volvería a desaparecer. 
Cuando Sirius le pidió quedarse no lo dudó, no creía si quiera que Lucius le diera importancia a su ausencia así que pensó que no era demasiado amable de su parte despertarlo solo para que le llegara una nota de que pasaría la noche afuera. 
Pero unas horas después, mientras hablaban, las feromonas de Sirius habían explotado prácticamente en el lugar. De una forma tan fuerte y persistente que lo había hecho alejarse de él sintiéndose algo asqueado. 
Por varios segundos odió completamente el aroma de su amigo en él y luego se sorprendió por esa reacción. Nunca le había molestado el aroma de su amigo, no el de Sirius. 
Los Mendimagos no tardaron en aparecer para ver que ocurría, él había salido de la habitación a toda prisa y sintió el fuerte impulso de volver a casa así que simplemente lo hizo.
Cuando estuvo en la sala se quedó ahí unos minutos, respirando profundo tratando de pensar con más claridad. Seguramente el aroma a otro alfa incomodaría a Lucius, sobre todo en el hogar de ambos así que tenía el plan de ir al baño sin hacer ruido pero Malfoy abrió la puerta prácticamente en su cara. Eso había sido bastante incomodo así que siguió su camino.
Una vez bajo el agua se preguntó que había sido esa reacción.
Sirius y él habían pasado por una etapa de experimentación, a pesar de que sentía cierto grado de rechazo por el aroma de otro alfa no le molestaba el aroma de Sirius en él o su propio aroma en su amigo. Nunca analizó realmente a que nivel le gustaba Sirius, siempre había supuesto que él se encontraría un omega así que no se aferró al juego que tenían.
Ah, ojala las cosas fueran tan fáciles con Malfoy. 
La diferencia era que había confiado ciegamente en Sirius y nunca confiaría del todo en la serpiente. Ya varias veces el rubio le había visto la cara y nunca sabía cuándo estaba formando hilos a su alrededor.
Sea como sea, ahora mismo lo más importante era Sirius y su recuperación. Mañana debería disculparse por irse así pero ahora sería un poco egoísta y se iría a dormir.
Notó la tensión de Lucius pero eso no evitó que lo abrazara por la espalda, se inclinó y aspiró su aroma apegándolo más a su pecho.
Tal vez por el enlace había sentido rechazo hacia Sirius o simplemente esa cantidad de feromonas alfas no eran capaces de ser cómodas para otro alfa.





Lucius no se sentía feliz en lo absoluto pero prefirió no hacer una escena. Ambos desayunaron juntos como era costumbre y eso apenas era un consuelo.
Remus se había levantado y luego había vuelto a la única habitación vacía, Lucius se preguntó que hacía ahí cuando tenían la de ambos pero cuando salió se dio cuenta, no pudo evitar sentirse traicionado.
Lupin estaba borrando cualquier marca de su aroma, cualquier indicio que tenía una unión con una omega. Había neutralizado las feromonas y se había bañado de nuevo, seguramente porque durante el desayuno algún rastro había quedado.
—Nos vemos, Lucius. — se despidió, el patriarca solo por costumbre se acercó a él pero el alfa se alejó enseguida sonriendo nervioso, movió su mano y caminó directamente hacia la chimenea. Lucius se quedó congelado en medio del salón mientras demasiadas emociones se arremolinaban a su alrededor. 
Hacía varias semanas ambos tenían la costumbre de marcarse con su aroma y Lupin se había ido sin más sin querer tener un solo rastro de que vivía con él. 
Tragó con fuerza y se obligó a sentarse tratando que la angustia no embargara sus sentimientos. 
No pasaba nada, solo eran unos días. Luego Sirius dejaría de ser novedad y volverían a su rutina, Lupin dejaría de evitarlo y todo volvería a la normalidad hasta que pudieran romper el enlace. 
Podía sobrevivir sin el alfa rondando por ahí, tal vez era una buena manera de ver que tanto podían estar separados en esa etapa. 
Cuando en la cena uno de los elfos le entregó una nota de Lupin que decía que no regresaría esa noche, solo hizo un bollito el pergamino y lo tiró solo para agarrar su varita y prenderlo fuego. 
Se sentía casi abandonado y eso no le gustaba, esa noche no dormiría en el cuarto de ambos, volvería a su habitación y se quedaría ahí. 
A la mañana siguiente se dio cuenta que no sentía nauseas a pesar de que ya habían pasado más de un día separados, pero el aroma del alfa seguía ahí lo cual lo confundió.
—Twinky ¿Lupin regresó a noche? — preguntó cuándo estuvo listo para desayunar, sintiendo de pronto muy vacío el lugar. No le agradaba desayunar solo.
—Si, por una hora. Estuvo fuera de la habitación del señor y luego se fue. — Explicó, Lucius maldijo ¡Eso era hacer trampa! ¡Por eso ninguno de los dos se sentía mal! El maldito lobo había regresado y no había tenido la decencia de decirlo.
¿Qué excusa inventaría? ¿Qué no quería despertarlo?
¡Iba a ir a buscarlo y…
Apretó su varita en su mano abruptamente cortando el pensamiento. No, no lo haría. No se rebajaría como lo hizo con Tonks, no debería reaccionar adversamente a Black, él era un alfa y no un omega que fuera competencia. 
Debía haber otra razón de porque la sensación parecida a los celos no se iba de él. 
Ya hablaría con Lupin cuando regresara.
Pero no tuvo ninguna oportunidad, los siguientes tres días Lupin no volvió a la casa dejando pequeñas notas con excusas rápidas como el hecho de que Sirius parecía haber empeorado de pronto y estaba débil. Lucius estaba seguro que volvía en algún momento cuando estaba dormido para evitar que ambos se enfermaran por la falta de cercanía.
En esos tres días se había dado cuenta los detalles que tenía Lupin con él, como las charlas hacían más amenos los desayunos y también se encontró extrañando el sexo. Se había acostumbrado demasiado a ser el centro de atención, a ser mimado y acariciado. 
Pero no era algo con lo que no podría vivir.
Con casi todo el trabajo hecho de la semana decidió hacerle una visita a su aún esposa, tratando de escapar de la tristeza que había empezado a embargarlo cada vez más fuerte. 
 —Lucius. — saludó ella, estaba bastante recuperado y muy hermosa. Lucius se acercó y besó sus nudillos antes de mirarla a la cara. No supo que lo llevó a ello pero la estrechó entre sus brazos con fuerza ocultando su rostro en ella, aspiró profundo reconociendo el aroma conocido a colonia y a ella misma.
Era tranquilizante y conocido, lo que necesitaba en ese momento. 
—Querido, veo que el sexo te ha sentado bien. — sonrió antes de sentarse en uno de los sillones, Lucius se sentó a su lado agarrando su mano sintiendo sus mejillas calentarse un poco.
—Tal vez. — admitió, Narcissa lo observó con curiosidad y entrelazó más sus dedos. 
—Me sorprende que no estés encinta. — ella ladeó la cabeza dejando que su cabello suelto se moviera, Lucius sonrió un poco al notarlo pero no tomó ningún mechón entre sus dedos.
—No planeo tener hijos de él, Cissy. — le recordó, ligeramente burlón.
—Oh, creí que usarías todas las cartas a su favor. Tener a su vástago sin duda te traería algunos beneficios. — Lucius frunció el ceño al escucharla, tenía realmente un punto.
—Pero cientos de problemas, lo sé. Además no me agrada la idea de pasar un embarazo. — había decidido no tenerlos y seguía en pie, no quería llevar tan lejos ese juego con Lupin. 
—Hace un par de años lo habrías utilizado sin dudar, Lupin es un héroe de guerra después de todo. — Cissy pareció algo distraída mientras lo decía, como pensativa.
—No traeré al mundo a un niño solamente para conseguir influencia. — fue determinante, dejando que su tono se volviera duro en cada una de sus palabras. 
—Qué pena. — suspiró, Lucius negó con la cabeza.
—Cissy…— regañó.
—Solo me sorprendió, Lucius. Es todo. — le sonrió y el patriarca miró su cuello, suspiró con fuerza y se acercó a ella, apoyando su mano libre en su mejilla antes de besarla. Ella pareció sorprendida pero correspondió el beso.
Lucius la abrazó con más fuerza, antes la había amado tanto. Ella había sido dulce con él, con Draco, había sido una esposa ejemplar. Se había enamorado como un crío y había tratado de ganarse su amor, y aunque ambos se habían divertido carnalmente juntos nunca le había devuelto el sentimiento. Su bella Cissy, su bello ángel. 
Se arrepintió de haber superado los sentimientos por ella, si todavía los tuviera ese beso no sería una mera muestra de rebeldía y de su necesidad de aferrarse a algo conocido. 
Se separó y ambos rubios se miraron, ella estaba ligeramente sonrojada y alzó su mano enguantada solo para acariciar la mejilla de su esposo.
—Estás tan celoso, Lucius. — murmuró de pronto, sus ojos demostrando preocupación y Lucius pudo notar que un poco de lastima, eso hizo que la bilis se le subiera a la garganta.
Quiso soltar su mano pero siguió aferrada a ella.
—No sé de qué hablas. — trató de sonar desinteresado pero ella fue la que lo soltó.
—Sé que Sirius revivió. Lo leí en los diarios, lo siento muchísimo. — su voz sonaba apenada y el patriarca no pudo evitar sentirse cada vez más enojado. 
¡No sabía cómo ella podía pensar eso! ¡Se conocían bien! Ella no podía creer eso.
—No estoy celoso de él. — habló entre dientes apretando los puños.
—No hay nada de malo en estar celoso por ello. —
— ¡Cissy! ¡No me importa si en este momento Lupin está revolcándose hasta donde puede con tu primo! ¡No me importa! — explotó, no pudo evitar gritar y negó con la cabeza, sentía su varita en su bolsillo y eso le daba una ligera confianza pero no le gustaba el rumbo de la conversación.
—Estás enamorado de él. — soltó, mirándolo directamente y de una forma tan intensa que Lucius sintió que perdía la capacidad de hablar por varios minutos.
— ¡Por supuesto que no, Cissy! ¡Lo único que obtengo de él es sexo y ya! ¡No me importa que ahora se la pase día tras día con su amigo! — ¿Por qué ella no lo entendía?
—Sí, lo sé. — ella no le creía, por supuesto. Lucius frunció el ceño con furia y volvió a besarla atrayéndola hacia él, no era justo para ninguno de los dos pero siempre habían sido el consuelo del otro. Sabía que no podía llegar muy lejos el uno con el otro, pero los besos si podían darlos.
—Déjame… déjame ver hasta dónde podemos llegar. — murmuró suavemente el patriarca sintiéndose de pronto desanimado, acarició el rostro de su esposa casi en una súplica. Narcissa agarró su mano entre las suyas y asintió.





No habían llegado muy lejos, el aroma estaba mezclado y uno en el otro, pero las náuseas no tardaron demasiado en llegar. Sabía que nunca podría correrse con otra persona pero era un consuelo saber que todavía podía ponerse duro.
Había tenido que terminar solo en el baño pero estaba bien, no era la culpa de ninguno de los dos. 
Se habían besado tanto que sus labios estabas rojos y ella lucía algunas suaves marcas en su cuello, ambos solo se habían cubiertos con sus batas como que si estuvieran de nuevo en el principio de su matrimonio cuando estar desnudos les daba algo de pudor. 
—Lucius. — ella murmuró suavemente.
—¿Si? — trató de que su tono saliera normal, lo que apenas consiguió.
—Es normal tu apego a él. Es decir, lo usaste como recuerdo para evitar volverte loco en Azkaban, lo usaste para sentirte mejor en la mansión cuando no tenías varita alguna y estabas desprotegido. De ahí viene tu debilidad por él.
No le amas, no te gusta.
Solo lo idealizaste y te aferras a lo que pensabas. — Narcissa agarró sus manos mirándolo con una infinita ternura, como una hermana mayor que daba consejos. Lucius supo enseguida que solo lo decía para consolarlo pero no creía realmente en su falta de sentimientos.
Le daba creencias a las cuales aferrarse porque a él no se le ocurría ninguna ¿Qué tan patético, que tan roto debía estar para aferrarse a unas palabras dichas por su esposa llena de lastima?
—No necesito aferrarme a nadie. — su voz tambaleó.
—La guerra nos rompió. Lucius, Azkaban te rompió. Por eso no te sientas mal cuando los planes no te salgan y cuando sientas que la tristeza está amenazando todo lo que eres. A todos nos está pasando. — apretó más sus manos a su alrededor. —Eres… fuerte, Lucius. Pero no hay nada de malo si no puedes hacer las cosas como antes las hacías, la guerra dejó cicatrices y heridas sangrantes que aún no has tratado… 
—No quiero hablar de eso, Cissy. —
—Necesitas hablar de eso, Lucius. —
—No. — se sintió como un niño chiquito que se aferraba a la mano de su madre, bajó la mirada para que ella no viera de pronto las lágrimas en sus ojos. No le gustaba que ella pudiera desnudarlo así, dejarlo así de vulnerable. Le recordaba que ya no era Lucius Malfoy, si no que era la sombra de lo que alguna vez fue.
Y eso estaba tan mal.
Le gustaba ser atendido, ser el centro de Lupin y su compañía. Le gustaba sentirse deseado y mimado. Porque tal vez ya no era la suficientemente fuerte para ser un líder.
¿De qué se trataba todo ese juego con Lupin? ¿Había perdido ya? ¿Solo estaba aferrándose a lo mismo para no volverse loco, para que la tristeza no lo alcanzara?
Y Lupin solo fue… y lo reemplazó.
—No me importa lo que el haga. — murmuró, ella pareció comprender y Lucius agradeció que no lo abrazara porque sentía que podía romper en llanto sin ninguna razón. Ambos se quedaron en silencio algunos minutos antes de que le patriarca decidiera que tenía que irse.
—Lucius. — él la miró una vez que ambos estuvieron vestidos, ella lo abrazó con fuerza. —Lo que más molesta a un alfa, es que su omega busque consuelo en otro durante el celo incluso cuando está bajo supresores.
Sí, llegaras mucho menos lejos que nosotros pero puedes llegar a algunos besos y acercamientos.
Si Lupin quiere jugar ese juego, pues juéguenlo los dos. — habló ella firmemente, la furia impresa en cada una de sus palabras.
Lucius sonrió y besó sus nudillos.
—A sus órdenes, mi bella dama. — la atmosfera de tristeza se había derrumbado entre ambos, ella siempre lograba ponerlo de mejor humor.
En todo caso, ella le había dado una forma de molestarlo. Él había estado tan inmerso en la sensación de abandono que olvidó lo más importante.
Él también podía hacerle daño. 

Chapter Text

Habían sido tres días intensos, de pronto la salud de Sirius había decaído y sintió que todos sus temores se hacían realidad. Harry se quedó a su lado casi todo el tiempo y empezaron a llegar amigos de la orden de forma intermitente, él era el único que se quedaba ahí.
A veces quería volver a casa y dormir bien, bañarse con tranquilidad y no solamente con los hechizos de limpieza, extrañaba su casa y aunque sonara tonto, las ligeras charlas con Lucius. 
Sabía que la mezcla de aromas molestaban al omega de sobremanera y era imposible para él no oler a Sirius cuando se la pasaba sentado al lado de la camilla donde este estaba inconsciente esperando que despertara. Solía hablarle y a veces simplemente vigilar, sobre todo con la sospecha que había sobre que su empeoramiento de salud se debía a envenenamiento, pero sabiendo que él regreso a la vida ¿Cómo se podía afirmar eso? ¿Cómo saber si era causado por salir del velo? ¿Qué ocurría si era una enfermedad crónica incurable que lo consumiría hasta matarlo por segunda vez?
A pesar de sentir que estaba siendo bastante dramático se obligó a permanecer a su lado el máximo tiempo posible y volvió a casa un par de horas en la noche cuando sabía que el patriarca estaba durmiendo. Estar apoyado contra la pared al lado de la puerta de la habitación había dejado de ser suficiente, quería entrar, abrazarlo y acurrucarlo contra él pero se negaba a hacerlo. Se había puesto como excusa que no quería perturbar el sueño del rubio pero sabía que en realidad evitaba que su aroma se impregnara en él ya que estando sus amigos rondando en el hospital Arthur había notado que tenía un ligero aroma extraño cuando preguntó si se había cruzado con Malfoy en su camino al hospital.
Eso lo aterró un poco, no les había dicho a sus amigos de su enlace y sobre todo los Weasley mayores, reconocían el aroma de Lucius. Tal vez por el hecho de que él siempre los molestaba arrugaban la nariz ante cualquier indicio del patriarca aunque parecían ignorar su naturaleza omega.
Así que ahí estaba, tratando de evitar que el aroma del omega se le impregnara aunque eso significara que él no podría dejar su aroma en Lucius. Sentía realmente un dolor agudo en el pecho al pensarlo pero trataba de mantenerlo bajo control distrayéndose leyendo, aunque no se le había pasado las miradas molestas de Draco. Si el aroma de Draco fuera más parecido al de su padre no debería tener tanto cuidado pero el rubio tenía un aroma más parecido al de su madre y, lamentablemente, el aroma de Lucius era fácil de identificar.
Había pensado en usar anti-feromonas, pero cuando Hermione le preguntó por qué lo hacía se dio cuenta que eso era tan sospechoso como traer el aroma del omega encima.
Se estiró mientras bostezaba, no había dormido bien y cada vez podía comer menos, aunque eso era más por su preocupación que por el vínculo. 
— ¿Nunca te vas? — Sirius bromeó agarrando más su mano, Remus dejó escapar una pequeña risa y negó. Sirius había despertado esa mañana y parecía estar mucho mejor, aunque aún debía estar en cama su piel ya no se veía muy pálida y al fin había podido hablar.
—No hasta que te mejores. — apretó la mano de Sirius de manera cariñosa y luego la soltó un poco, se sentía contento de tener a su amigo de nuevo más entre los vivos que entre los muertos.
—Me alegra mucho tenerte aquí. — Remus asintió ante lo dicho mientras seguía sonriendo.
—A mí también me alegra que estés de vuelta, pensé que te perdíamos de nuevo. — medio bromeó aunque tenía algo de verdad. Había estado aterrado con la idea durante días y estaba seguro de que Harry también. 
Incluso el cachorro estaría ahí si no fuera porque lo llamaron desde el ministerio, aunque Harry no dijo la razón Remus tenía la sospecha de que le iban a ofrecer algún puesto ahí o de nuevo le pedirían algo, como cuando le pidieron que se llevara mejor con Draco para dar a la gente la imagen de que la guerra había terminado. Eso le molestaba, no deberían pedirle más a Harry y él no tenía por qué aceptar, pero parecía que aún no sabía cómo decir que no del todo.
—Nah, no tengo ganas de morirme de nuevo ¡Y mucho menos dejar que Harry se case con ese rubio oxigenado! ¡Seguro que lo obligó! O tal vez usó su celo y lo ató. — Sirius soltó su mano para agitar sus brazos, aun no se le tenía permitido una varita así que Remus agradecía que no pudiera explotar cosas.
—Cuando empezaron a salir, no estaban enlazados. — Había decidido seguir un poco con la mentira de que el enlace entre Harry y Draco era real, solamente porque los cachorros se guardaban el hecho de que estaba enlazado con Lucius. Además, cuando el trío dorado llegó y Ron casi suelta que fue por el ministerio, Harry le había pegado un codazo y si Sirius no hubiera estado casi inconsciente, se hubiera dado cuenta de lo que quería decir el niño Weasley.
— ¡Moony! ¡Apóyame! ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? — Sirius frunció el ceño mientras hablaba.
—Creo que ambos… pudieron superar sus diferencias. — dudó, aunque eso era cierto. A pesar de todo se habían enlazado y eso significaba que se habían acostado, aunque borrachos pero al final de cuentas… eso quería decir que se habían deseado.
— ¡Solo quieren dinero y fama! ¡Si el Malfoy mayor fuera un omega seguro lo usaría para fines siniestros! — Remus apretó los labios ante la mención de Lucius sin poder evitar recordar lo que ocurrió en Azkaban, Lucius realmente lo había enredado esa vez pero después de todo que estuvieran unidos de una forma más fuerte había sido prácticamente su culpa aunque no lo hubiera planeado.
—Sirius, deja de quejarte de la pareja de Harry. Cuando él vuelva hablaran. — suspiró tratando de mantener el tono tranquilo, se sentía algo nervioso con esos temas y prefería evitarlo pero Sirius siempre volvía a ellos.
¿Acaso ya sospechaba algo?
— ¡No pienso ser el padrino! ¡No dejare que la boda se lleve a cabo! — 
— ¡Por Merlín, Sirius! ¡Cállate! — ambos se miraron directamente y Remus no pudo evitar enrojecer un poco algo avergonzado de haber alzado así la voz, soltó la mano de Sirius enseguida mientras negaba suavemente con la cabeza. Estar lejos de Lucius estaba empezando a poner de mal humor a su parte instintiva quien se moría por volver con el rubio.
Sirius se quedó en silencio por unos minutos antes de resoplar, Remus lo miró de reojo sin saber si disculparse por ese arrebato o dejarlo estar ya que si continuaban hablando seguramente terminarían peleando, se sentía irritable.
—Lo siento. — se sorprendió un poco ante el tono ligeramente apenado de Sirius pero eso lo hizo sonreír.
—Podemos… dejar el tema de los cachorros, Sirius. — recomendó sin siquiera dudar en llamar cachorros a Harry y Draco.
—Por Merlín, Remus ¿Llamas cachorro al crío Malfoy? — el de cabellos negros volvió a fruncir el ceño y el licántropo se sintió ligeramente divertido.
—Sirius…— regañó.
—Bien, bien, no diré nada. Mientras no me salgas que te casaras con mi prima y que él será tu hijastro creo que estaré bien, aunque sería gracioso la cara de Malfoy si eso pasara. — Sirius dejó escapar una risa y Remus se obligó a sonreír, quiso preguntar a que Malfoy se refería pero prefería no desviar la conversación para ese lado. Si Sirius veía como lo peor que podría hacer era enredarse con Narcissa ¿Cómo tomaría que estaba enlazado con Lucius Malfoy?
No pudo evitar la ligera sonrisa al recordar como  había hecho enojar al patriarca al insinuar que podía unirse a ella también, nunca lo había pensado realmente pero había sido divertido molestar al rubio platino.
—Remus…— Sirius alzó su mano y agarró la de su compañero con fuerza — ¿Por qué no estás con Tonks? Harry me contó… bueno, que estuvieron por salir. — lo miró a los ojos directamente, como que si buscara la verdad en los ojos de Remus pero este desvió ligeramente su mirada.
 —Yo… bueno, cometí un error. — miró hacia otro lado siendo pausado en sus palabras sintiendo su boca seca. No quería mentirle así a Sirius pero la verdad podría hacer que se enfadara aún más.
—Sabes que no te juzgaré, me burlaré tal vez pero ¿Qué cosa tan mala podrías hacer tú, que eres como un saco de azúcar? — se burló el sangre pura negando con la cabeza con diversión.
—Sirius, no hablemos de mi vida amorosa, por favor. — su tono salió algo avergonzado.
—A alguien le hace falta sexo. — dejó escapar una risa y Remus enrojeció, también extrañaba eso de su casa. Era agradable estar con Lucius y sin duda bastante placentero, extrañaba completamente el tacto de su piel, su aroma y hacerlo hacer esos gestos que hacía solo durante el sexo. El licántropo carraspeo.
—En realidad… luego de que la guerra acabó he tenido una vida sexual activa. — admitió por lo bajo haciendo que su amigo arqueara una ceja.
— ¿Con Tonks? — la sonrisa se extendió en el rostro de Sirius.
— ¡No! No hablaré de con quién. — negó con la cabeza enrojeciendo un poco más. Si Sirius supiera con quien tal vez sería capaz de pegarle o molestarse terriblemente con él.
—Tú no eres capaz de sexo sin ser novios. — lo dijo como que si fuera la verdad absoluta y el mestizo no pudo evitar arquear la ceja.
—Cuando estábamos en Hogwarts nosotros… lo hicimos sin ser novios. — Remus no sabía si ese tema era mejor, seguía siendo algo incómodo. Sirius le devolvió la mirada y el rubio trigo se preguntó que pasaba por la mente del sangre pura. 
— ¿No fue la razón por la que paramos? ¿Por qué tu no querías “solo sexo” si no todo completo? — su tono fue totalmente neutro y eso confundió al de ojos mieles.
—Sirius…— ni siquiera sabía que decir o como contestar la pregunta, algo sorprendido de que todo hubiera desembocado ahí.
— ¿O decidiste que yo era demasiado inmaduro y que me prendaría, así que decidiste cortar por lo sano? — ni siquiera sonaba ofendido, la falta de emoción en su voz lo hacía sentirse incómodo y alerta. Remus se removió antes de responder.
—Yo no tenía sentimientos románticos por ti, Sirius, ni tú por mí, éramos, somos solo amigos. — habló tratando de parecer seguro pero sin saber qué respuesta quería su amigo.
— ¿Tu decidiste que yo no tenía sentimientos hacia ti? — esta vez sí, el tono de Sirius demostró molestia.
—Yo… no dije eso. Sirius ¿En serio vamos a empezar a pelear por algo que pasó hace casi dos décadas? — trató de sonreír para quitarle el hierro al asunto pero por el rostro de su amigo supo que no dejaría el tema ahí.
—No te creo que no tenías sentimientos hacia mí. — el de cabellos negros se cruzó de brazos y Remus abrió la boca sorprendido, luego quiso reír pero se tragó esa reacción ¿Se trataba de ego? ¿De que todos se enamoraban de Sirius a esa edad y que él no lo hiciera lo molestaba?
—Eras mi mejor amigo, te admiraba mucho y me atraías físicamente, me gustaste un largo tiempo, también es cierto pero luego esos sentimientos volvieron a ser una llana amistad ¿Contento? — trató de aplacarlo y no pudo evitar pensar ligeramente en Lucius. Suponía que ambos tenían en común lo mimados que podían ser, pero si llegara a decirlo en voz alta Sirius le gritaría y se lo tomaría como el peor de los insultos.
—Más o menos. — Remus sonrió en respuesta al notar el gesto en su amigo aunque al ver que él se incorporaba se echó para atrás soltando su mano y parándose evitando por completo el beso incluso antes de pensarlo. Sabía que tal vez iba a ser un beso a broma pero no pudo evitar rechazar su cercanía e incluso, sentirse un poco amenazado. 
El licántropo estuvo a punto de disculparse por haber huido así cuando la puerta se abrió, ambos adultos miraron hacia la mujer que entraba.
Narcissa Malfoy los observaba desde la puerta, vistiendo un bonito vestido verde Slytherin que dejaba sus hombros descubiertos.
 —Narcissa. — Sirius habló con desdén aprovechando que se había sentado, Remus estuvo a punto de decir algo cuando notó el aroma conocido proviniendo de ella. 
Lucius. 
No pudo evitar apretar los puños recordando que ella aún era su esposa, dio un paso hacia atrás respirando profundo pero eso solo logró que el aroma del omega se sintiera más fuerte. Era sutil, era obvio que la dama había tratado de borrar la mayoría de las feromonas de su esposo sobre ella pero algunas aún quedaban, nunca había tenido algo en contra de Narcissa pero no podía evitar sentirse enojado.
—Los dejo hablar. — no hizo caso a la queja de Sirius, salió rápidamente del lugar sintiendo su corazón latir con fuerza. Quería volver a casa y pedir alguna explicación pero no podía, si lo hacía debía volver rápido y Sirius notaría el aroma en él.
Podía haber mil explicación de porqué la dama olía a Lucius, desde un tenue accidente hasta… ¡Por Merlín, claro que no! Estaba seguro que una marca no se podría llegar muy lejos con otra persona, pero siendo Lucius omega podía llegar un poco más lejos con otro omega.
¿Ella había ido hasta ahí para echárselo en cara? ¿Para recordarle que luego del año Lucius volvería a su lado como siempre?
Agitó la cabeza con fuerza y empezó a caminar en círculos, sacó un chocolate de su bolsillo y empezó a comerlo sintiendo que de a poco se tranquilizaba. No debería sentirse tan territorial pero lo hacía, tal vez debía ir a casa y cenar con Lucius pero luego negó.
Era tonto ir a tratar de recordarle su lugar porque lo cierto era que no tenía un lugar.
Lucius era su omega y ellos compartían vínculo, tenían sexo y tal vez se podría decir que se estaban haciendo amigos pero nunca hablaron de exclusividad. Si no lo habían hablado, no había nada por reclamar y si Lucius se daba cuenta de ese desliz de emociones lo usaría a su favor y no podía permitirlo. 
Volvería a casa en seis días, luego de que ocurriera la luna llena… y el celo del omega. 
—Creí que no dejarías a mi querido primo solo, pude haber ido a envenenarlo. — miró hacia la mujer quedándose quieto, trató de no respirar por unos segundos para evitar que el aroma siguiera llenándolo. Si no fuera un hombre lobo tal vez ni siquiera lo notaría, si Lucius no fuera su omega no lo sabría, creería que era un perfume.
Trató de concentrarse en esos pensamientos antes de meterse otro pedazo pequeño de chocolate en la boca.
—No lo harías, todos sospecharíamos de ti. — respondió luego de comer, Narcissa lo miró con desdén. 
—Así que… cuando puedas separarte de mi esposo ¿Saldrás con Black? — lo dijo como que si se hubiera encontrado un charco desagradable.
—Eso no es tu incumbencia. — Remus frunció el ceño mientras se erguía un poco más, era más alto que ella pero Narcissa Malfoy no era una mujer fácil de intimidar.
—Que desagradable. Dos alfas jugueteando de esa manera. — movió su mano como que si le hubiera caído una telaraña desagradable.
—Te recuerdo que tu esposo es un omega y he logrado satisfacerlo de algunas formas que tú nunca podrías. — presionó pero lo único que consiguió fue que la dama le sonriera.
—Pero ahora estás demasiado ocupado con Sirius. — casi se burló.
—Eso no quita que Lucius este enlazado conmigo. — no veía el caso de pelear pero ahí estaba, incapaz de frenar la pelea e irse. 
—Eso no quita que es mi esposo, Lupin. — fue como echar sal en una herida, aunque en ese caso en vez de dolor solo pudo sentirse enojado.
—Lo sé. — él la miró a los ojos sin temor, ella arqueó la ceja y acomodó su capa sobre sus hombros antes de sacar su varita. Remus se tensó agarrando la propia.
—Lucius odia comer solo. — y diciendo eso,  se alejó. Remus miró por donde ella se iba antes de entrar de nuevo a la habitación de Sirius, este lo miraba con algo de enojo.
 — ¡Te fuiste apenas entró! — se quejó.
—Lo siento, su aroma era algo extraño. — eso no era del todo mentira y se sentía mejor en no mentir con eso.
—Sí, traía el aroma de Malfoy, seguramente tuvieron sexo antes de que ella viniera ¿Crees que traten de traer más Malfoy al mundo? Qué horror. — Sirius frunció la nariz y a Remus casi le hizo gracia que con el gesto se pareciera un poco a su prima.
—Conoces… ¿El aroma de Lucius? — preguntó dudoso y no pudo evitar tensarse al notar que Sirius asentía, apretó los labios sintiéndose de pronto muy molesto ¿Por qué razón Sirius conocía ese tipo de aroma de Lucius? Aguantó el gruñido estoicamente mirando hacia su amigo.
Ambos se quedaron en silencio y Remus ni siquiera tuvo ganas de preguntar que excusa había tenido Narcissa para llegar con ellos, él ya sospechaba que había ido únicamente para fastidiarlo. 
“A Lucius no le gusta comer solo” suspiró ante el pensamiento recordando que había faltado a todas las cenas, tal vez debería preguntarle al respecto a Draco.
—Remus ¿Puedo hacerte una pregunta? — salió de sus pensamientos ante la pregunta de Sirius.
—Bueno… sí. — asintió sin poder evitar la curiosidad.
— ¿Estás en una relación con alguien actualmente? —
Remus lo observó sin saber cómo responder, negó con la cabeza e iba a explicar cuando la puerta de nuevo se abrió, esta vez entró alguien completamente distinto a la dama.
—Snape. — saludó el licántropo, sintiéndose de pronto salvado. Sirius tenía la mala costumbre de enfocar toda su atención en el omega desde siempre y estaba seguro que después de muerto no se le había quitado.
— ¡Quejicus! — Se burló Sirius pero luego perdió la sonrisa — ¿Qué diablos? ¿Eres un omega? — había una genuina sorpresa en su voz y Remus recordó de pronto que él no lo sabía. Para ellos Severus había sido un beta siempre.
—Veo que estar muerto te ha atrofiado más el cerebro, Black. — se burló con desdén. 
— ¡Huele horrible! — se echó hacia atrás mientras fruncía el ceño.
—Lo mismo digo de ti, perro sarnoso. — Severus ni siquiera cambió su expresión burlona.
—Sirius, por favor. Ya no somos unos críos así que compórtate. — No podía regañar a Snape, no le correspondía y le debía demasiado para decirle que estaba mal responderle a Sirius así.
—No le pides a Black que madure, Lupin, nunca lo hará. — el Slytherin sacó un vial de su túnica.  
— ¡Ey, soy muy maduro! — se quejó Sirius.
—Aquí traje tu poción, Lupin. — se la tendió y Remus la tomó en sus manos sonriendo un poco, recordaba que le había pedido por carta si podía traerla hasta el hospital y no había obtenido respuesta, se alegraba de que hubiera venido aunque estaba casi seguro de que había ido para picar a Sirius.
—Ah, gracias.
Sirius miró el intercambio entrecerrando los ojos y cruzando sus brazos de nuevo.
—Ustedes ¿Salen? — aunque trató de sonar asqueado había duda en su tono.
Remus iba a decir algo para sacarlo de su error pero Severus sonrió con malicia.
— ¿Celoso, Black? — se mofó antes de retirarse cerrando la puerta tras de él, Remus lo miró enojado porque Sirius volvió a pegar el grito en el cielo.
— ¡Remus, es una serpiente! ¡Es malo! ¡Fue un mortífago! — la furia se notó enseguida en el rostro de Sirius.
—Sirius, déjame explicártelo…— trató de aplacarlo una vez más.
— ¡Primero Harry y ahora tú, esas serpientes les han lavado el cerebro! —
— ¡Por Merlín, Sirius! ¡Yo y Severus no salimos! —
Ambos se quedaron callados unos segundos, las feromonas de enojo se podían sentir en todo el ambiente y Remus lo notó. Trató de calmarse relajándose un poco pero no le estaba gustando la situación.
Snape estaba cerca de su celo y a él no le afectaba realmente porque estaba enlazado con Lucius, pero seguramente Sirius se había sentido algo confundido ante las feromonas y ante el hecho de que el omega se mostrara totalmente indiferente hacia él incluso en esa época.
—…
¿Tuvieron sexo? Eso sería asqueroso. — Habló al final.
—No le faltes el respeto. No, no he tenido relaciones con él porque nunca me metería con el interés de uno de mis amigos aunque estuviera muerto. — Remus habló de manera calmada notando que las feromonas de su amigo seguían en aumento, tenía ganas de sobreponerse pero se controló.
— ¡Él no me gusta! — era casi como estar con un adolescente y eso pocas veces lo había molestado.
—Sirius, estabas obsesionado con él. Solo que eras demasiado toxico para darte cuenta. — trató de que no sonara muy duro pero al ver como su amigo solo fruncía más el ceño supo que la pelea no terminaría bien.
—Sí, ahora soy el toxico. —
Remus suspiró al escucharlo sintiéndose de pronto demasiado cansado para todo ese lío. No había dormido lo suficientemente bien, había dejado solo a su omega y él había encontrado una manera de distraerse.
—Sirius, no pienso tener esta pelea contigo.
— ¿Por qué ahora lo defiendes a él?
—No pienso discutir contigo. — Remus se levantó pensando que podía hablar con los Weasley para que vinieran a ver y cuidar se Sirius, estaba ya por irse pero la pregunta de su amigo lo paró.
— ¿Fue porque creíste que tenía sentimiento por él que decidiste que lo nuestro no podía ser? — Sirius alzó su voz, agarrándose del borde de la camilla sentado en ella, dejando que sus piernas colgaran.
Remus suspiró.
—…
No, no fue por eso. — salió cerrando la puerta preguntándose porque tanta insistencia por parte de Sirius, aunque enseguida salió de sus pensamientos al ver como Draco se alejaba tranquilamente pero era obvio que estaba escuchando —Draco ¿Por qué estabas escuchando? —
¿Por qué estaba rodeado de tantos adolescentes? Eran difíciles de entender.
— ¿Yo? No seas egocéntrico, Lupin. — el rubio se cruzó de brazos y Remus se sorprendió como se veía bastante quitado de pena, como que si estuviera acostumbrado a mentir así. No pudo evitar pensar en lo parecido a Lucius que era esa actitud.
—Sabes que soy un hombre lobo, puedo sentir que estuviste demasiado tiempo cerca de la puerta. — no era realmente cierto, podía decir que había pasado por ahí pero no lo había sentido al salir. Draco había tenido sus cuidados y eso lo hizo sentirse ligeramente orgulloso.
—Ustedes no pusieron hechizos de privacidad así que de nada privado estaban hablando. — Draco lo observó alzando la barbilla.
—Draco ¿Qué ocurre? — Prefirió no alargar más la conversación.
— ¿Sabes porque Black está interesado en tus respuestas? Nací de una Black y conocí algunos otros más, yo se la razón por su interés en ti y es llano ego.
No seas inocente, Lupin. Black odia la idea de que alguien que estuvo a su alrededor y tuvo sexo con él no se haya enamorado de él y no este besando la tierra por donde pisa. — el menor apretó los puños imprimiendo su enojo en cada una de sus palabras.
—Draco, lo sé. No soy estúpido, Sirius es algo inmaduro pero no es una mala persona. — admitió. Sabía, estaba seguro, que no había habido reales sentimientos románticos entre ellos.
—No deberías estar aquí. — el rubio se cruzó de brazos mirándolo enojado.
—Es mi mejor amigo y…— empezó a explicar sintiéndose aun cansado. No quería descargarse con el joven cachorro así que trataba de ser suave en sus respuestas.
—El celo de mi padre empieza en dos días. — lo interrumpió Draco y ante eso lo pudo asentir, lo sabía, por eso se sentía tan irritable y quería estar más cerca del patriarca.
—Tiene sus supresores, volveré en un par de días a casa. — prometió, a fin de cuentas no podría ocultarle por siempre a Sirius con quien se había unido y extrañaba demasiado a Lucius.
— ¿Estás enamorado de Sirius? —
—Draco, tú y tu madre están actuando extraño. — Remus arqueó la ceja ante la pregunta, preguntándose internamente porque ese día se le estaba haciendo tan largo y extraño.
—Eres el alfa de mi papá y no voy a permitir que andes revolcándote con Black cuando él te necesita más que él. — Draco lo miró con los ojos entrecerrados, con la varita en su mano pero sin apuntarle directamente.
—Lo de tu padre y yo solo es instinto. Viste como empezó y ahora tenemos las consecuencias de algunas decisiones. Además no es como que si se pudiera llegar muy lejos con una persona, solo se podrían los juegos previos. — explicó ¿Los Malfoy tenían reglas una vez que hacían un enlace? Lucius no le había dicho nada y por ello suponía que no. 
— ¡Lo sé! Pero quiero que vuelvas a casa. Tú y mi padre tienen una rutina y él odia que arruinen sus rutinas. — el rubio habló como que si fuera obvio y Remus no pudo evitar recordar la última frase de Narcissa.
—Creo que él puede estar más feliz sin mí a su alrededor. — dijo sinceramente.
— ¿Se lo preguntaste o sacaste esa conclusión tu solo? — atacó enseguida el menor, Remus suspiró con fuerza y se pasó la mano por el cabello.
—Volveré pasado mañana, cachorro ¿Contento? — negoció, aunque sonrió un poco al notar ese gesto en el rubio.
— ¡Sí! Deja al trío dorado encargarse de Sirius. Maldición, es tan molesto. — Draco hizo una mueca al hablar de su tío.
—Draco. — medio regañó aunque no pudo evitar sentirse algo divertido. Tal vez luego de la pelea que tuvieron dejar a Sirius unas horas era lo mejor, se comunicaría con sus amigos para ver si alguno podía venir.
—Así que ahora me llamas “cachorro” ¿Es porque estas enlazado con mi padre? — preguntó con curiosidad.
—Sí. — admitió asintiendo, el rubio sonrió con diversión.
—Ya me imagino la cara que pondrá tu amigo…—
—Pero por ahora no se lo diré, ahora solo traten de dejarlo tranquilo hasta que se recupere. —
— ¡Esta bien! ¿Debería llamarte padrastro o algo así? — se burló, Remus negó con la cabeza revolviendo el cabello del menor sintiéndose algo divertido. Las serpientes parecían ser bastante divertidas una vez que te tragabas el veneno acido del principio.



(…)



Su celo se había adelantado un día y había tomado su supresor lo más rápido que pudo pero aun así se sentía de mal humor. No sabía si Lupin planeaba volver y realmente a esas alturas no le sorprendería que se quedara en el hospital incluso en la luna llena para estar con su querido Sirius.
Severus había hablado con él y había comentado escuetamente que le había llevado la poción a Remus, y aunque le había divertido lo que había ocurrido era demasiado obvio que el hombre lobo habría sacado de su error a Sirius una vez que el pocicionista se había ido. 
Luego de pensarlo por horas decidió utilizar un glamour para salir, volvió su cabello a uno corto y castaño, cambió el color de sus ojos a azules opacos y luego los rasgos más característicos de su rostro. No estaba dispuesto a tener que frenar los avances de un mago así que decidió ir a algo muggle, le asqueaba la sola idea pero no había una forma más seguro de hacer eso. 
Debía admitir que no era su primera vez en un bar muggle, hubo algunas veces donde se escapó con Cissy y con Nott solo por curiosidad hacia uno, habían tomado y se habían burlado de los sabores de algunas bebidas antes de volver.
Su padre lo había castigado duramente cuando se enteró y cualquier intención de ir a curiosear un poco más de lo necesario en el mundo muggle quedó aplastada. 
Así que ahí se encontraba, en una barra pidiendo algo de Whisky sintiéndose de pronto muy melancólico, recordando cuando su vida era mucho más que perfecta. Nunca le había faltado nada y aunque había algunas medidas de sus padres que podía cuestionar, toda su vida se había rodeado de alegría y cosas materiales.
— ¿Estás solo? — alzó la vista, muggle promedio, alfa sin duda, por poco había olvidado que no utilizó el anti feromonas y aunque sus feromonas no eran de celo, su aroma típico a omega seguía despertando interés. Ladeó la cabeza y corrió un poco el cabello mostrando la marca.
—Estoy enlazado. — dijo directamente pero eso no pareció intimidar al hombre.
—Pero tu alfa no está aquí ¿O sí? — apretó los labios y suspiró, negó con la cabeza ganándose una sonrisa del hombre. No estaba tan mal, podía probar hasta donde podían llegar y luego podía borrarle la memoria. 
Sentía que luego podía arrepentirse e incluso una voz en su cabeza no dejaba de repetirle lo indigno de llegar al punto de querer algún contacto con un muggle, pero no era su culpa. Era culpa de Lupin y solo era algo que probaría, si era demasiado para soportar saldría ileso.
Tomó lo que quedaba de su bebida en su vaso antes de devolverle la sonrisa dejando que hablara.



(…)



—Petrificus Totalus— miró como el cuerpo del hombre caía sobre el suelo e hizo una mueca de desdén. No podía con las náuseas y, a diferencia de cómo fue con Cissy, llegaron mucho antes matando cualquier efecto excitante en él. 
No sabía si eso era por el enlace o porque el hombre era un muggle, sus feromonas eran fuertes pero no dejaba de ser un alfa de categoría por debajo de la suya. Había olvidado lo difícil de complacer que era su omega.
Cuando el desconocido, luego de que le repitiera que solo hasta ahí, trató de meter su mano en su pantalón pasó una línea y decidió que lo mejor era hechizarlo.
Miró la cara de espanto del alfa y quitó el hechizo antes de aplicar un Obliviate, salió de la habitación cerrando la puerta mientras maldecía. Se sentía algo caliente a pesar del supresor pero rechazaba la presencia de otros alfas, tal vez lo mejor era volver a casa y luego ir a ver a su esposa, no habían logrado tener sexo en toda la palabra y no lo lograrían, pero sería un mejor consuelo que eso. 
Se olió a si mismo dando un gruñido, las feromonas del alfa se le habían pegado y era muy obvio que se habían besado o al menos restregado. Debía admitir que no había sido un mal beso pero debió haber sabido que ahí había una muralla hecha por el maldito enlace que estaba alrededor de su cuello. 
Había pensado en tratar de sacar la posesividad instintiva de Lupin teniendo el aroma de otro en esa época, como había hecho Cissy, pero ahora que lo pensaba sonaba demasiado infantil. Podía obtener mejores cosas yendo solamente con su amiga y, además, un alfa era impredecible ante una situación así ¿Y un hombre lobo?
No valía la pena arriesgarse, había pensado que si le agradaba lo repetiría pero su cuerpo no cooperaba cuando era un alfa así que se concentraría en betas o en Cissy.
Apareció frente a la puerta de la casa, estaba decidido. Iría a bañarse y se quitaría cualquier rastro del aroma del alfa antes de ir con su esposa, aunque ella no tuviera ganas podían al menos hablar y eso lo haría sentirse menos solo. Quitó el glamour antes de abrir la puerta murmurando improperios aunque se congeló al verlo. 
—Cuando quiero que no estés, te apareces. — se obligó a no titubear cerrando la puerta, con los ojos dorados fijos en él mientras agarraba su varita disimuladamente. 
Lucius ni siquiera se había planteado la idea de que Remus estaría ahí cuando regresara.

Chapter Text

No tuvo tiempo de decir nada, alzó su varita pero el licántropo agarró su brazo contrario y aunque su agarre era fuerte él podría zafarse con un poco de esfuerzo pero no lo hizo. Mantuvo su varita alta clavándola ligeramente en el cuello del alfa quien lo miraba con la respiración agitada con los ojos brillando en dorado, sentía una mezcla de emociones y no sabía a cuál obedecer.
Desde emoción hasta algo de temor, así como ganas de escapar o solo dar un paso adelante.
— ¡mmm! — jadeó recibiendo el beso y devolviéndolo, podía sentir la furia en el gesto así que agarró más la varita pero no lo alejó, Remus pasó su mano por su cabello tironeándolo un poco haciendo que se separaran.
Lucius lo observó pensando que podría escaparse e ir a bañarse o al menos, utilizar el anti-feromonas para bajar los instintos del alfa pero por otro lado quería saber hasta donde podían llegar. 
Caminó tras él cuando prácticamente lo arrastró escaleras arriba, apenas pudiendo detener el traspié cuando fue empujado a la cama.
Nadie debería enfrentarse a un alfa o un omega enojado y mucho menos cuando estaban siendo territoriales. 
Cuando el hombre se acercó y lo besó le devolvió el beso dejando caer su varita en un descuido pero no le importó. Gimió por lo bajo sintiéndose un completo idiota al sentirse bien con la atención. 
—Remus. — gimoteó clavando sus uñas cuando prácticamente rompió los botones de su camisa para quitársela. Las feromonas del alfa llenaban todo el lugar y a diferencia de las que con quien había estado, estas si lo estaban afectando. Se dejó besar de manera desordenada dejándolo bajar su pantalón con la ropa interior. 
Remus se apartó cuando al fin pudo desnudarlo totalmente y lo volteó, apoyando sus manos en su cadera y besando su espalda. Lucius se tensó al notar que planeaba hacerlo de una, sin preparación ni nada.
Incluso para un omega sin supresores y en celo, eso era demasiado doloroso.
— ¡Espera, no! ¡No! — enterró su rostro en la almohada mordiéndose el labio con fuerza sintiendo el miedo embargarlo, enojado así como estaba, estaba seguro que ni siquiera lograría comprender sus suplicas así que solo esperó el dolor cerrando los ojos con fuerza.
Los abrió al no sentir nada y se sentó, Remus se apartó de él casi como si se quemara y estaba empezando a acomodar su ropa con rostro neutral, aun sus ojos estaban en dorado y podía notar el enojo en ellos pero había retrocedido. Lo había tomado como un rechazo y lo tomó en cuenta.
Ante la sorpresa Lucius solo pudo reaccionar al notar que el licántropo se estaba dirigiendo a la puerta.
— ¡Espera! ¡Ey! — alcanzó a agarrar su mano sintiéndose de pronto muy pequeño cuando los ojos dorados se clavaron en él. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y no supo cómo decir en voz alta lo que quería.
Sin soltar su mano se acostó de nuevo, obligándolo a sentarse a su lado. Bajó su mano sintiéndose completamente avergonzado mientras abría sus piernas antes de apoyar las plantas de sus pies en la cama para alzar un poco su cadera, acariciando su miembro dejando escapar un pequeño siseo ante eso pero luego bajó más sus dedos hacia su entrada, empezando a masajearla entre pequeños gemidos antes de penetrarse con un dedo. Estaba humilladamente húmedo, en algún momento había empezado a lubricar pero no lo suficiente como para notarlo. Acercó su mano a su rostro y restregó su mejilla en ella, aun agarrando con fuerza la mano del licántropo para que no la apartara.
Remus lo soltó y sonrió, inclinándose para besar su pecho haciéndolo retorcerse cuando bajó su mano para penetrarle con dos dedos, la lubricación los ayudaba a ambos y Lucius no podía evitar jadear. 
—Creí… que ya estarías más que preparado, Lucius. Sabiendo que acabas de volver de estar con otro alfa. — su voz sonó bastante profunda antes de acomodarse entre las piernas del omega, poniendo una mano en su espalda baja para lograr que alzara más sus caderas.
— ¡A-ah! ¡No! ¡Solo… nos restregamos un poco! No lubrique y…— no sabía porque daba la explicación pero sentía que se la debía en alguna manera. Pero por supuesto que no había reaccionado, no reaccionaría con nadie de la forma con la que lo hacía con él. 
Sus propias feromonas se habían alzado a pesar de los supresores ya que no podía mantenerse lo suficientemente concentrado como para controlarlas.
— ¿Sabes porque no lubricaste con él? — el alfa susurró contra su oído  mientras seguía moviendo sus dedos en su interior, sonriendo al notar los gestos y sonrojo del mayor.
—Por qué él no es mi alfa. — jadeó alzando su mano y acariciando la mejilla del alfa, Remus sonrió y besó su mano antes de besar sus labios con intensidad, apegando su cuerpo al de él con fuerza.
—Nunca se si sentirme bien o terriblemente ofendido de que siempre sepas que decir. — murmuró contra sus labios antes de separarse, el rubio lo miró algo confundido al notar que sacaba su varita, buscó con la mirada la suya sintiendo algo de miedo de pronto, regañándose por haberse dejado llevar así.
Cerró los ojos al sentir la punta deslizarse en su costado sin saber a donde quería llegar, el peso sobre él no lo dejaba en total libertad, abrió los ojos algo confundido al sentir que lo obligaba a cerrar su mano sobre la varita, notando rápidamente que era la suya.
¿En qué momento el alfa le había dado alcance?
 Miró dudoso hacia el menor mientras este mantenía su mano alrededor de la suya.
—No vuelvas a soltar tu varita, mantenla agarrada. — ordenó antes de tirar la suya lejos de ellos. Lucius siguió con la mirada notando que esta rodaba hacia perderse debajo de uno de los muebles mientras él seguía teniendo la suya en su mano, miró confundido hacia Remus con algo de duda sin saber porque ese gesto lo estaba haciendo sentir tan extraño.
Casi cálido, como se sentía la confianza. 
Incluso con sus ojos dorados, incluso con sus instintos a flor de piel había puesto su seguridad sobre su enojo. Sintió que casi se ahogaba con esa sensación, era casi abrumadora, como que si hubiera abierto una caja de algo que no debía tocar. 
—Estoy enojado. — el alfa murmuró apoyando sus labios sobre la marca, dejando sus manos sobre las caderas del omega enterrando un poco dedos. Lucius gimió por lo bajo apoyando una de sus manos en su espalda aun manteniendo su varita en la otra. —Muy, muy enojado, Lucius… no la sueltes. No voy a controlarme por mucho tiempo y no te pido que lo toleres. Si cruzo un límite quiero que puedas irte sin más daño de lo que estés dispuesto a soportar. — bajó sus besos por su pecho, chupando uno de sus pezones al llegar a ellos.
Lucius clavó sus uñas en su espalda llevando su cabeza para atrás, gimiendo su nombre por lo bajo sin poder evitar tapar su rostro con su brazo. Incluso cuando un escalofrío de dolor lo recorrió al sentir los dientes sobre la protuberancia sensible solo clavó más sus uñas rodeando su cadera con sus piernas para sentir su excitación contra él ganándose un suave gruñido.
Respiró con fuerza tratando de recomponerse, quitó su brazo tratando de no soltar la varita que casi se le escurría entre los dedos. No la necesitaba, por Merlín. Las feromonas lo llenaban con cada respiración, su presencia imponente, borrando cualquier rastro de otra persona en él. 
Odiaba el hecho de saber que seguramente él lo había hecho con otra gente. 
  —Remus…— susurró su nombre llevando su mano hacia su cabello obligándolo a que lo mirara de nuevo para evitar que pudiera pensar en otra persona que no fuera él, se incorporó un poco besándolo con intensidad sintiendo que todo su cuerpo temblaba ante la necesidad. Gimió al sentir su lengua recorrerle y explorarlo, dejando caer la varita en la cama pero sosteniéndola junto con la sabana con su mano, tratando casi en vano de no rodearlo con sus brazos.
Lo quería más cerca, lo quería dentro suyo.
Tonks, Sirius, no era una competencia para él. Si alguien podía borrar a ambos de su alfa era él, era su omega después de todo. 
— ¡Por Merlín, por favor! — no debería rogar, no después de lo que había ocurrido. Él lo había abandonado por varios días, le había dado la espalda y había puesto a Black sobre él, pero en ese momento le daba totalmente igual. 
La excitación era palpable, tanto por las feromonas que se mezclaban como sus erecciones que se presionaban haciéndolos gemir. 
Sollozó por lo bajo cuando mordió sobre la marca, la sensación era demasiado explosiva para él, tiró ligeramente de los cabellos cortos para separarlo de su cuello volviéndolo a besar enseguida pero tuvo que se separarse al sentir que le poseía de una. Gimoteó mordiéndose el labio, dolía  pero era soportable, se relajó al sentir las suaves lamidas sobre su pecho y volvió a murmurar su nombre antes de sentir como apretaba su trasero con sus manos.
Cuando empezó a moverse cualquier cuidado quedó olvidado.
Apenas podía controlar sus gemidos, todo era una mezcla de feromonas y placer, estaba solo un poco consiente de lo que gemía y de lo que pedía pero en ese momento no le importaba. No cuando con cada embestida llegaba a ese punto de él que lo hacía sentirse como gelatina, temblando y jadeando en los brazos del mayor. 
Se aferró más con sus piernas, rodeándolo haciendo grandes esfuerzos para no soltar la varita para acariciarlo de igual medida. 
Cuando ambos se corrieron su cabello estaba hecho un desastre, esparcido sobre la almohada, con los labios hinchados por los besos, con las marcas sobre su cuello y su pecho, igual de profundos que los rasguños en la espalda del licántropo.
No había sido suave ni dulce, había sido desordenado, rudo y excitante.
Incluso estando de frente, Lucius sintió que no tenía ningún control.
¿Cómo pasaban del enojo explosivo a tener sexo? ¿Era el sexo la única manera que tenían de arreglar las cosas?
No hablaban, no cambiaban nada.
Lucius trató de alejar esos pensamientos de su cabeza mientras acariciaba suavemente la varita que aún tenía entre sus dedos. 
Remus trató de controlar su respiración notando como el nudo se formaba, enterró su rostro en el cuello del omega acariciando su espalda baja con una de sus manos mientras la otra la mantenía en su cadera.
—Vuelves a hacer algo así y no vuelvo a follarte nunca más. — su voz fue baja, pausada y ronca. Lucius parpadeó sin entender del todo aún bastante golpeado por la sensación el orgasmo y el nudo dentro de él.
— ¿Q-que? — apenas alcanzó a murmurar pero expresó toda la duda que sentía.
—Lo que oíste, no volveré a follarte de nuevo si esto se repite. — Remus se separó ligeramente para poder ver los ojos grises del omega, Lucius lo observó unos segundos antes de hablar.
— ¿En serio me lo estás reclamando? — debería sentirse ofendido pero estaba demasiado concentrado en que su voz sonara audible, hacía bastante que Lupin no formaba un nudo dentro de él y la sensación lo abrumaba.
—No discutamos esto cuando no podemos separarnos. — se rindió al fin el alfa presionando un suave beso en la mejilla del mayor.
— ¡Oh, por supuesto que lo vamos a discutir! — Lucius se incorporó un poco clavando sus uñas al sentir el suave movimiento que había causado. Respiró profundo tratando de aguantar el gemido.
—Lucius. — el alfa suspiró deslizando sus manos por sus costados tratando de tranquilizarlo, un movimiento mal y ambos podían salir lastimados.
— ¡Tú lo hiciste con Tonks y con Black! — ni siquiera notó que su tono salió tan herido.
— ¿Qué? Por supuesto que no. — la confusión era notoria en el rostro del rubio trigo que no se había esperado ese ataque.
— ¡No soy imbécil, Lupin! No quieras venir a verme la cara de estúpido. — clavó más sus uñas como que si eso probara su punto pero Remus no pareció darse cuenta.
—Puedo jurarlo. — lo miró directamente a los ojos y Lucius sintió la necesidad de retroceder pero no pudo, respiró profundo acariciando ligeramente la espalda del menor sin saber que decir sintiendo sus mejillas calientes pero esta vez no era por la reciente actividad.
—Yo… creí…— murmuró de pronto, dudoso, sorprendiéndose de lo mucho que lo había afectado pensar en eso. Apretó los labios desviando la mirada, acomodando un poco mejor sus piernas para seguir rodeándole y que la posición no se volviera incomoda. El alfa se apoyó un poco en él enterrándose un poco más y Lucius se mordió con fuerza el labio para no hacer ningún sonido.
—Lucius, si es algo que solo nos concierte a los dos, puedes decírmelo. — susurró luego de varios segundos de silencio, el patriarca lo miró con algo de molestia en los ojos.
—Tú… dejaste de venir a casa. — y su tono imprimía enojo pero Remus podía notar las ligeras feromonas que cambiaron ante la frase, besó suavemente sus labios por unos segundos antes de hablar.
—Pero con lo de Tonks, no. Pudiste haberme dicho que creías que me acostaba con ella. — no trató de sonar como un regaño pero notó que falló al ver la expresión del mayor.
— ¡Pero dejaste de venir cuando Black apareció! — reclamó sin atreverse a moverse.
—Lo sé, lo siento. — se disculpó con cuidado, presionado un poco su cintura con sus manos haciendo al omega removerse. Sonrió ligeramente al notar el ligero color rojo en las mejillas del patriarca.
—Pero…— no sabía de donde salía el tono de duda, pero no podía evitar tenerlo.
— ¡Al diablo Sirius, Lucius! ¡Al que deseo es a ti! Y odio el solo hecho de saber que… dejaste que… ¿Con quién? — el rubio se sobresaltó al escucharlo y se aferró más a él, apegando su pecho contra el otro sintiéndose mejor al empezar a sentir su corazón. 
—Yo… no lo conocía. Era un muggle. — fue sincero, acariciando los rasguños que había dejado en la espalda de su compañero de enlace.
—Muggle. — Remus repitió la palabra con tanto desdén que Lucius se sintió sorprendido. —De baja categoría, Lucius. Por debajo de la mía, al menos. — Gruñó — ¿Qué fue lo que hicieron? — deslizó sus manos por su costado y el rubio no pudo evitar estremecerse, el nudo aún seguía entre ambos y no podían separarse.
—No creo que…— Lucius dudó, no sabía que tan retorica era esa pregunta y estando unidos por el nudo, no era un buen momento para hacer enojar al alfa o sacar más posesividad de la que ya tenía. 
—Pregunté ¿Qué fue lo que hicieron? — gruñó bajando sus manos hacia sus muslos y separándolos un poco, logrando que dejara de rodearlo con sus piernas. Lucius se sonrojó completamente sintiendo el escalofrío que terminaba en su entrepierna al escuchar su tono de voz, abrió la boca y luego la cerró unos segundos.
Quería decir nada pero era una mentira y estaba seguro que si mentía eso se acababa, Lupin solo esperaría a que pudieran separarse y se iría.
—S-solo nos besamos… apegarnos, restregarse un poco. Sobre la ropa, no… no lo deje colocar sus manos directamente en mi piel. — admitió, pensó por un momento que tampoco lo hubiera dejado ir muy lejos. Era un muggle después de todo y él no estaba tan desesperado como para dejarse follar por uno ¡Besarse ya había sido suficientemente humillante!
—Eres un caprichoso, Lucius. — gruñó ligeramente moviéndose un poco haciéndolo retorcerse, el rubio abrió la boca jadeando agarrando las sabanas con sus manos.
— ¡Y-yo! — ni siquiera se le ocurría como defenderse, sentía que toda su sangre se había ido hacia el sur y apenas podía mantener su varita agarrada.
— ¿Sabes que hay juguetes que podrían ayudarte más que tratar de tener algo con otro alfa teniendo un enlace, verdad? —
— ¡No me gustan los juguetes! — se sintió como un adolescente consentido luego de decirlo y no pudo evitar avergonzarse. Remus dejó escapar una risa moviéndose de manera perezosa para no hacerle daño, penetrándolo un poco más y saliendo ligeramente, haciendo que el nudo se restregara contra sus paredes pero sin rasgarlas.
Lucius gimió temblando mordiéndose la lengua ligeramente aunque no pudo evitar gritar al sentir su boca sobre sus pezones.
— ¡Remus! A-ah, diablos— gimoteó llevando su mano a su cabello y acariciándolo, sintiendo de nuevo su mente hecha un lío. No podía pensar más que en él y como se sentían sus manos, sus labios sobre él.
—Caprichoso. — volvió a murmurar como una burla antes de besar su pecho, Lucius lloriqueó.





Sentía que sus piernas cedían una vez más, sus manos estaban apoyadas en el escritorio y se encontraba parado, siendo follado con fuerza. Gimoteó antes de correrse de nuevo, manchando el suelo y sintiendo que sus brazos temblaban. La varita se encontraba bajo una de sus manos ya que casi no podía agarrarla.
—Remus. — Clavó las uñas en la madera dejando caer la varita al sentir la mordida en su cuello, tembló dejando que rodeara su abdomen con un brazo para evitar que se recargara contra el mueble. Lloriqueó sintiendo el nudo formarse dentro suyo, pero este era más grande de los que habían compartido hasta ese momento. Ladeó la cabeza, confundido, sintiendo la debilidad en sus piernas agradeciendo ser sostenido mientras Remus lamía su cuello de forma suave.
Podía sentir que estaba llenándolo con su corrida, casi demasiado caliente dentro de él. Llevó una de sus manos a su rostro sintiéndolo demasiado caliente, solo quería más, la sensación de excitación solo volvía a raudales pero al sentir el aroma de sus propias feromonas sabía que el supresor no había fallado. Pero sentía calor, mucho calor.
Las feromonas de pronto eran más fuertes y tenían un efecto aplastante en él, no quería huir, no se sentía amenazado pero eso no quitaba que con cada respiración sintiera que su temperatura aumentara, como que si solo el hecho de sentir las feromonas del alfa lo volvieran mucho más sensible.
—Dejaste caer la varita. — Lucius apenas pudo asentir, sintiéndose demasiado vulnerable para hablar —Te ordené que no lo hicieras. — susurró con voz ronca contra su oído, él apenas pudo responderle con un gemido estrangulado.
No necesitaba su varita. 
—Lucius. — lo llamó gruñendo por lo bajo, moviéndose un poco haciendo que el nudo lo hiciera. El patriarca no pudo evitar gemir dejando caer su pecho sobre el escritorio, lloriqueo clavando sus uñas, sentía dolor y ardor en su sangre ante su movimiento, pero que dejaba una estela de placer que lo estaba volviendo loco.
Tal vez solo era masoquista. 
—Lucius, agarra la varita. — volvió a ordenar, sin levantar la voz. Eso también lo estaba volviendo loco, Lupin sonaba tan tranquilo que no podía evitar hacerle caso al menos por instinto.
—N-no puedo. — murmuró sin alcanzar a ver a donde se había caído.
—Sí que puedes, vamos. — la frase fue dicha con cariño lo que lo hizo recomponerse. Se incorporó un poco moviéndose ligeramente hacia el borde, apoyó una de sus manos en el escritorio mientras estiraba su cuerpo tratando de alcanzar con la punta de dedos la varita que había rodado algo lejos. Gimoteó al sentir como el alfa apoyaba su mano en su pecho, evitando que se moviera de manera abrupta para que no se lastimaran al seguir unidos por el nudo.
Suspiró tembloroso cuando al fin la alcanzó, se incorporó volviendo a apoyar su pecho contra el escritorio, al igual que su mejilla. Remus lamió suavemente la marca moviendo su cabello a un costado antes de bajar sus lamidos hacia su hombro donde ahora tenía otra mordida que no era tan fuerte como la marca de unión pero había dejado sus dientes marcados
Había vuelto solo con la intención de buscar algunas cosas y preguntarle directamente a Lucius como se sentía respecto al hecho de que no estuviera en casa cuando él estaba despierto, pero todo eso se perdió al sentirlo entrar. Se sintió igual que cuando observaba la luna llena justo antes de transformarse, una mezcla de adrenalina y furia que lo empujaron hacia adelante.
Solo había podido pensar en hacerlo suyo una y otra vez para hacerle recordar lo que ningún alfa, omega o beta podría llegar a hacerle sentir.
Pero cuando lo tuvo en la cama y sintió el aroma a miedo algo en él frenó. Desde una sensación fuerte de ser rechazado hasta tristeza lo invadió. 
Un alfa nunca debía asustar a su omega, ellos estaban para proteger, para ser un equipo. Él no debía dañarlo cuando lo había abandonado por su amigo.
Había tratado de alejarse e irse, como un perro pateado con las orejas gachas y la cola entre las patas pero el omega lo había detenido. Había sentido como la confianza volvía pero esa vez se encargó de darle una forma de escape a su compañero, él hecho de que el omega estuviera armado y él no, lo tranquilizaba. 
Estaba atento por si el aroma a miedo volvía pero no lo hizo. Ni siquiera cuando casi lo estampó contra la pared o cuando cayeron al suelo, ni cuando mordió con demasiado fuerza sus hombros y su espalda. Lucius había dejado marcas sangrantes de rasguños que solo lo llevaban a querer seguir follandolo. Si no fuera por algunos hechizos de limpieza ahora serían un lío de sangre y fluidos. 
Podía sentir el corazón desbocado contra su pecho y eso le agradó, respiró en su cuello sonriendo al notar que no quedaba ningún aroma extraño en él mientras acariciaba distraídamente su abdomen. Sabía que ese nudo tardaría más que los anteriores, Lucius podía estar bajo supresores pero de alguna forma seguía en celo y su cuerpo reaccionaba ante eso. 
Era suyo, solo suyo y no iba a dejar que lo tocaran de nuevo.
—Remus…— al escuchar su voz por lo bajo apoyó sus manos en sus caderas, dejando que se apoyara mejor en el escritorio mientras esperaban de forma tranquila a que el nudo se achicara lo suficiente para poder salir. Solo por temor a que el nudo fuera demasiado grande no había dejado al omega avanzar en el sexo oral, no al menos en esa circunstancia.
Besó suavemente su hombro como instándolo a continuar.
—Yo… si tu… Estás con alguien más, también, esto… esto se acaba. — murmuró, Remus observó la piel del mayor sabiendo que se encontraba avergonzado, había esperado a estar de espaldas para decirlo y no cuando lo tenía de frente, seguramente sabiendo que no podrían cambiar de posición hasta que el nudo se deshiciera.
Lamió ligeramente las mordidas que había dejado, acariciando distraídamente una que había dejado en su muslo también.
—Bien. — acordó, sonriendo al sentirlo estremecerse. 
No sabía si todo eso seguiría en pie al siguiente día, cuando la excitación y la tranquilidad desaparecieran. Pero por ahora se permitía disfrutar de ello.





Se estiró sintiéndose adolorido antes de sonreír, pasó su mano por su cabello tratando de acomodarlo un poco antes de sentarse al borde de la cama haciendo una ligera mueca. Podría pedir a los elfos que le trajeran una poción para el dolor pero era de alguna forma agradable, aspiró ligeramente tapando su ligera sonrisa con sus dedos.
—Lucius…— notó el tono algo asustado del licántropo y lo miró sobre el hombro, resopló sabiendo que estaba observando todo lo que tenía en su espalda. Sabía que seguramente los moretones eran bastantes pero solo habían sido hechos por el apoyo fuerte contra la pared o el suelo, o en contra de la orilla del escritorio cuando lo hicieron de nuevo ahí pero esta vez de frente.
Era absolutamente delicioso que el alfa hubiera perdido el temor o el cuidado de no tener sexo si no estaban de frente.
—Por Merlín, Lupin. No lloriquees. — al moverse un poco recordó las mordidas, una en su hombro, otra un poco más debajo y luego en su baja espalda, las demás marcas eran chupetones y también tenía moretones en la cadera por su agarre. Observó sus muslos tapándose un poco con una sábana para que no viera que sus piernas estaban prácticamente en el mismo estado.
—Lo siento. — murmuró por lo bajo acercándose, apoyando su frente con cuidado en su espalda y rodeando su cuerpo con sus brazos. Lucius frunció el ceño y pensó en decir algo desdeñoso pero al final suspiró, acarició sus manos de forma casi cariñosa.
—Llegaste hasta donde yo te deje llegar. — le recordó, sonrió ligeramente al ver su varita aun cerca. No sabía cómo habrían ido las cosas si él no se hubiera detenido cuando lo pidió, ahora sentiría mucho más dolor y tal vez se sentiría terriblemente resentido en vez de satisfecho.
—Pero, por Merlín… estas lastimado. Podrías ver a un mendimago o…— frenó sus pensamientos al notar la preocupación genuina en su compañero.
—Lupin, paraste todas las veces que te lo pedí. Me diste mi varita y cuando yo la soltaba solo parabas para dármela. Incluso cuando te pedí que tuvieras cuidado con mi cabello lo tuviste.
Tranquilo, estamos bien. — acarició su mejilla con su mano, rodando un poco hacia él notando la duda en sus ojos.
Gryffindor.
Siempre les ganaba esa vena de mártir. 
—Te hice daño mientras disfrutaba de ello. — murmuró por lo bajo, como que si dijera en voz alta la peor de sus traiciones.
— ¿No se te ocurre que tal vez a mi simplemente me gusta así? — se dio vuelta dándole la espalda, sintiendo sus mejillas calentarse ante sus propias palabras. Al notar el silencio por parte del otro no supo cómo tomárselo aunque se tranquilizó al sentir los suaves besos sobre las marcas.
Se relajó cerrando los ojos por unos segundos pensando que podría disfrutar de ello todo el día.
—Bien…— el alfa deslizó sus manos por su abdomen lamiendo las mordidas que había sobre su espalda, Lucius suspiró por lo bajo apoyando sus manos en sus rodillas e inclinándose ligeramente hacia adelante. Tenía una pregunta rondando por su mente pero no sabía si quería hacerla, no sabía que haría o como se sentiría si la respuesta no era la esperada.
— ¡A-ah! — gimió al sentir sus dedos presionando contra sus pezones, se apoyó en él sintiéndose algo avergonzado al escuchar su risa. Era agradable estar contra su pecho, podía sentir el calor sobre su espalda y tenía más libertad para tocarlo aunque él no la tuviera. —Remus… lo que dijimos… e-eso…— se estremeció al sentir que apoyaba su mentón en su hombro y se quedó quieto, respirando profundo.
— ¿Lo que si hacías de nuevo algo así no te follaría de nuevo? Era bastante enserio. — murmuró tironeando ligeramente su pezón, Lucius no pudo evitar el quejido así que tardó unos segundos en responder.
—Pues yo… también hablaba en serio. — dijo al fin aunque con tono cuidadoso.
—Entonces… quedamos con eso. — al escucharlo no pudo evitar sonreír ligeramente sintiéndose de pronto tranquilo, como que si un peso fuera quitado de sus hombros. Se giró rápidamente en un impulso plantando un beso en sus labios enredando sus dedos en su cabello mientras lo atraía hacia él. Remus jadeó ligeramente ante el gesto y lo devolvió mientras lo abrazaba.
Echó al omega en la cama poniéndose sobre él sin cortar el contacto mientras lo exploraba con sus manos, disfrutando de la sensación de su piel y sus pequeños gemidos ahogados.
—A-Amo…— la voz del elfo hizo que ambos levantaran la mirada.
— ¡Por Merlín! ¿Qué te he dicho de entrar así? — Lucius miró furioso hacia el elfo pero detuvo a Remus cuando este trató de incorporarse, la criatura chilló dándose vuelta para no mirar.
— ¡L-lo siento! ¡Bili s-se castigará! ¡P-pero llegó a alguien y-y— trató de explicarse la pobre criatura mientras tiraba de sus orejas, Remus apoyó una mano en el brazo de Lucius mirando hacia el elfo bastante preocupado.
—Dile que espere, sírvele algo de comer y pon las barreras de privacidad, al igual que la de feromonas para evitar molestar a nuestro invitado. — ordenó sin apartar a Remus, observando con enojo hacia su sirviente. 
—P-pero es…—
— ¡No me importa quién sea! ¡Hazlo! — no le importaba si era Tonks o el mismísimo Black el que estuviera abajo, deberían esperar si querían ver a Remus. Tal vez sonaba posesivo o como un niño caprichoso pero realmente aun no tenía ganas de levantarse.
Luego de que la criatura desapareciera asintiendo el licántropo suspiró y dejó un beso suave en la mejilla del patriarca.
—No trates mal a los elfos. — lo regañó.
—Lupin…— se quejó deslizando sus manos por su espalda.
—Te ves feo siendo malo. — murmuró aunque mantuvo sus manos sobre sus caderas, dejando suaves besos en su rostro.
— ¡Ey! Lo dice quien dijo muggle de una forma tan despectiva que hasta me hizo sentir algo de orgullo. — atacó ligeramente, el Gryffindor de sonrojó profundamente.
—Yo… estaba muy enojado. — murmuró.
—No es excusa…— se burló.
—Está bien. — dejó escapar una risa. —Eres tan caprichoso. — volvió a murmurar besando sus labios de forma suave, con ligeros toques antes de besar su rostro con algo muy parecido a la dulzura, Lucius lo observó con algo de sorpresa pero al final alzó su mano acariciando con suavidad su mejilla, incorporándose para besar sus labios. 
Fue mucho más suave que la noche anterior, de nuevo con palabras dulces murmurándole lo hermoso que se veía. Lucius no pudo evitar ruborizarse aunque podía hacerlo pasar como un efecto de la actividad. 
No tardaron mucho en olvidar que alguien los esperaba en la sala, enfrascándose uno en el otro.





—Eso… se sintió bien. — se acurrucó entre sus brazos despacio cerrando los ojos, el alfa besó su frente acariciando su espalda con cuidado. —Pero es hora de que bajes a ver a tu invitado. — se burló pero no se separó, disfrutando de las caricias sobre su cabello. 
— ¡A-amo! — esta vez apareció una elfina, la cual había tocado la puerta antes de entrar.
— ¡Twinky! ¿Quién es el que espera abajo? — Lucius frunció ligeramente el ceño sin moverse, agradeciendo que una sábana los cubría.
—L-la ama, señor. — ella dijo bastante nerviosa mientras se agarraba las manos.
— ¿Qué? — Lucius enrojeció casi parándose de un salto aguantando la mueca ante el movimiento, agarró su varita murmurando hechizos de limpieza sobre sí mismo antes de agarrar su ropa. —Maldición, maldición. Debí haber imaginado que era ella. — murmuró para sí mismo mientras pensaba como deshacerse del aroma.
¡Maldición!
Era más que obvio que había tenido sexo.
Agarró una poción para el dolor que el elfo le extendía y se la tomó, justo antes de dirigirse hacia el baño.
— ¿Lucius? — Remus frunció el ceño al notar que estaba utilizando la poción anti feromonas.
—Narcissa es una dama y se merece respeto, no puedo ir abajo oliendo a sexo ¡Por Merlín! — negó con la cabeza y no esperó respuesta, respiró profundo una vez que cerró la puerta detrás de él, había elegido una túnica negra pero tenía un cuello que tapaba cualquier marca que no hubiera podido ver. Bajó las escaleras rápidamente parando al verla tomando té. Cissy arqueó una ceja y Lucius no pudo evitar sentirse algo avergonzado.
Debió haber escuchado de quien se trataba pero había temido que si era algún amigo de Remus este no dudaría en separarse para bajar.
—Si me hubieras avisado que estabas ocupado no hubiera venido. — ella sonreía ampliamente con clara diversión.
—Solo me atrasé un poco…— carraspeó sin acercarse, extrañando de pronto su bastón. Tal vez podría obtener otro.
—Lucius, que bajes oliendo a nada es tan revelador con que bajes apestando a Lupin. — ella se burló dejando la taza de manera suave sobre la mesa. Lucius trató de mantener su expresión neutral.
—Podrías ser una buena dama y hacer de cuenta que no lo notas. — contraatacó.
— ¿Creíste que era Tonks o Black y tratabas de echarles en cara que te acostaste con él? — parecía que al final de todo, ella tenía la carta ganadora.
—Cissy…— reclamó.
—Está bien. — ella sonrió de lado y Lucius se acercó para besar su mano antes de sentarse en la silla libre, ambos se quedaron en silencio varios minutos hasta que notaron la presencia del alfa. —Señor Lupin— saludó inclinando un poco la cabeza.
—Señora Malfoy. — Remus se acercó sin ningún indicio de molestia que había mostrado el día anterior y agarró su mano besando sus nudillos. Lucius miró el intercambio sintiéndose algo incómodo, aunque lo negara aun recordaba con algo de recelo lo que el hombre lobo había dicho de ella.
—Desayune con nosotros, Señor Lupin— Invitó la dama mirando de reojo a su marido quien solo le devolvió la mirada sin hacer ninguna expresión.
—Me encantaría, pero debo ir a trabajar. Tengo una reunión en poco tiempo. — se excusó haciendo una pequeña inclinación de cabeza pero luego miró hacia el omega con algo de duda, ambos se observaron sin saber cómo despedirse mientras Narcissa ocultaba su sonrisa divertida tras su taza de té.
—Hasta luego. — Lucius se levantó besando su mejilla de forma elegante pero rápida, sabiendo que con ella ahí sería un poco impropio hacer otra cosa.
—Hasta luego. — Remus les sonrió ligeramente antes de salir, en cuanto estuvo afuera Cissy dejó escapar una pequeña risa.
— ¿En serio acaban de tener sexo y no saben cómo despedirse? — arqueó la ceja pensando que ellos no tenían esos problemas. Aunque claro, tampoco nadie los había visitado justo después de acostarse.
—Cissy. — la regañó un poco pero no pudo evitar sonreír. Eso era bastante cierto.
—Pues tu Gryffindor muy listo no es. Dejó su varita. — apuntó hacia esta. 
— ¿Qué? — miró hacia la varita que estaba sobre la mesa y se preguntó si Remus se había quedado en la habitación para buscarla y bajar con ella, aunque era bastante tonto que pudiera tener un descuido así de grande. El patriarca agarró la varita acariciándola con algo de dulzura bajo la mirada atenta de su esposa. 
—Y luego salió por la puerta ¿Cómo piensa llegar a su trabajo? — su tono salió desdeñoso, cortando la escena.
—Ahora vuelvo. — Lucius se paró más que extrañado mientras agarraba la varita y caminaba hacia afuera de la casa esperando que el licántropo aun estuviera ahí, apenas cerró la puerta cuando sintió sus brazos rodeándolo. El patriarca se dio vuelta apoyándose en él abrazándolo con algo de fuerza.
Ambos se quedaron así, restregando ligeramente sus mejillas o dejando ligeros besos en sus cuellos, marcándose con su aroma como solían hacer antes de que la rutina se arruinara.
Lucius respiró con los labios entre abiertos.
—Viajemos. — murmuró de pronto, casi en un suspiro mientras miraba a los ojos mieles que la noche anterior habían sido por mucho tiempo dorados.
— ¿Disculpa? — Remus lo miró confundido pero aun manteniéndolo contra de él, dejando que desviara su mirada.
—Antes, después de las fiestas. No importa. Viajemos a algún lado. Yo… yo puedo pagarlo. — murmuró sin mostrar su rostro, ocultándose en el cuello de su alfa aspirando ligeramente aun aferrado a él. —Solo un par de días. Vamos… tenemos que seguir con esto por casi medio año más. Podríamos ir a algún lado… neutral. Sin amigos de nuestro lado, sin recuerdos de la guerra… dejando de lado un rato este juego del gato y el ratón que hemos armado. —

Chapter Text

Lucius lo observaba esperando la respuesta, nunca se había sentido tan nervioso luego de decir algo. Pero quitar la cortina y enfrentar el hecho de que habían estado tratando de sobreponerse al otro era un paso que no había pensado con anterioridad. 
—Lucius…— Remus lo observó con duda, el patriarca lo miró tensándose. — ¿Por qué? —
Lucius casi quiso dejar escapar una risa por los nervios repitiendo la pregunta en su mente. No sabía si tenía una respuesta clara para esa pregunta.
—Porque soy un Malfoy y también soy un empresario, se cuándo un negocio no está yendo bien. El instinto es algo fuerte y algo que no siempre podremos controlar. — mantuvo su mirada sobre los ojos mieles, respirando de manera suave sintiéndose un poco más seguro al notar que la frase no había desatado el enojo de su compañero.
—Estas… ofreciendo una tregua. —
—Si, al menos por un par de días. Nunca hemos tratado el tema de frente. — trató de mantenerse calmado, como que si estuviera tocando un negocio muy importante pero sabía que la neutralidad en su rostro solo pondría nervioso al Gryffindor o, peor, lo haría desconfiar totalmente de sus intenciones. —Siempre… dejamos que explote y luego tenemos sexo como que si eso solucionara los problemas que hay entre nosotros.
—No sé si puedo confiar en ti. — admitió, Lucius lo observó a los ojos directamente sintiendo una punzada en el pecho pero se recompuso enseguida. Eso era normal, después de todo lo que ocurrió en Azkaban no era algo que pudieran olvidar y había afectado la vida de ambos.
—Entonces confía en la magia. Hagamos un juramento inquebrantable. — no titubeó ni bajo la mirada ni siquiera al sentir la mano del alfa sobre su mejilla, inclinó ligeramente su cabeza hacia su mano por mera costumbre, pareció que Remus iba a decir algo pero se calló haciendo que el silencio embargara a ambos por varios minutos.
 —Está bien… lo hablaremos mejor cuando vuelva. — Lucius asintió en acuerdo cerrándolo los ojos al sentir el suave beso en su frente. El licántropo mantuvo sus labios sobre su frente unos segundos antes de apartarse. —Nos vemos. — se despidió antes de alejarse para poder aparecerse. 
—Nos vemos. — repitió el rubio mirándolo desaparecer con el típico sonido. Respiró profundo esperando unos minutos, tratando de que las emociones arremolinadas no se reflejaran en su rostro.
Empujó la puerta y entró de nuevo a la casa, miró hacia Narcissa quien se estaba aún en su asiento, devolviéndole la mirada con algo de duda.
—Creí que estarías enojado con él por todo lo que ocurrió ¿Qué pasó ayer? — preguntó al fin mientras se paraba, Lucius se acercó y agarró su mano pidiéndole silenciosamente que se volviera a sentar, cuando la dama lo hizo movió su propia silla más cerca a la de ella para sentarse también.
Pidió al elfo que sirviera unas copas de vino y luego de tomar un pequeño trago empezó a hablar. Le contó como su celo se había adelantado un día, como se le había ocurrido la idea de ir a tantear en el mundo muggle. De lo decepcionante que fue y que volvió a casa pero se encontró con el alfa ahí. Se quedó callado en ese momento sintiendo como ella agarraba con más fuerza su mano.
—Lucius… Eso es muy peligroso. Cuando lo dije sabía que tú comprenderías los cuidados implícitos y uno de ellos era exactamente ese. Que no se encontrara contigo cuando tenías toda la presencia del otro alfa sobre ti, si no que se diera cuenta cuando ya te hubieras deshecho de casi todas las feromonas para evitar cualquier acto violento. — Cissy se levantó, preocupada, mientras soltaba la mano de su marido. —Quítate la túnica, quiero ver cómo te encuentras. — mandó, su rostro mostrando una fría expresión.
—Cissy…— trató de calmarla sin saber muy bien cómo explicar lo siguiente. Se sentía algo avergonzado de lo que había ocurrido, de hasta donde lo había dejado llegar.
—Lucius. — ella puso bastante énfasis en su nombre como que si lo estuviera regañando, Lucius no pudo evitar recordar que con ese tono reprendía a Draco cuando rompía las rosas que a ella le gustaban.
—Él me dejó mi varita. Tuve todo el tiempo mi varita conmigo. Quiero que tengas en cuenta que llegó solamente hasta donde yo lo dejé llegar. — se apuró a dejar en claro antes de pararse también, ella separó más la silla de la mesa mientras lo miraba preocupada.
El patriarca suspiró y se quitó la túnica con cuidado, agradeciendo tener un pantalón debajo de esta por lo cual solo su torso quedaba al descubierto. Dejó la túnica sobre la silla antes de darse vuelta dándole la espalda a su esposa escuchando su exclamación de sorpresa.
— ¡Lucius! — su voz sonó alarmada y él se preguntó vagamente de nuevo si realmente ella había sido quien le había dicho algunas cosas a Lupin en un principio. Había desconfiado de ella, de Severus y se había separado de ambos. Realmente ahora se preguntaba si ese no había sido solo una jugada de Lupin, una muy buena jugada en realidad.
—Tenía mi varita conmigo, Cissy. — repitió mirándola a los ojos.
—Mírame a los ojos y júramelo. — murmuró, una mezcla de emociones en su voz, desde enojo hasta tristeza. Lucius la miró dándose vuelta para mirarla, agarró su mano entrelazando sus dedos besando sus nudillos.
—Te lo juro. — la miró directamente a los ojos aunque no dejó que usara legemerancia, alzando sus escudos. Pero sabía que ella podía ver la verdad prácticamente en sus ojos y esa vez no lo decepcionó, porque la rubia se relajó un poco mientras soltaba su mano. 
—Te pondré alguna crema para las heridas. — dijo al fin mirando hacia la silla unos segundos como pidiéndole sentarse pero Lucius no lo hizo.
—Estoy bien…— luego de la poción del dolor las heridas habían dejado de palpitar, además parecían tener un efecto calmante en él. Como que si esas marcas ayudaran a mantener el celo bajo control, mucho más de lo que lo hacía el supresor.
—Estás lleno de moretones, mordidas y rasguños. Lucius, eso duele. — siseó ligeramente pero luego abrió más los ojos. —Vas a ir con Severus y traerás una prueba de embarazo. — ordenó como que si eso fuera lo más importante en ese momento.
— ¡Cissy! Mis supresores son anticonceptivos. — le recordó sintiéndose ligeramente de mal humor pero solamente porque le hacía recordar lo poco práctico que había sido la noche anterior. Había soltado la varita varias veces y se había mantenido vulnerable al hacerlo, aunque Remus se la devolviera bastante rápido.
Ni siquiera había pensado en hechizos anticonceptivos incluso al sentir el calor abrazador, al sentir que las feromonas lo estaban afectando.
Se preguntó si de esa forma habían afectado las suyas a Remus cuando estuvieron a Azkaban. Si para él habían sido así de abrumadoras, acorralándolo hacia un solo lugar.
—Y debes ver a un medimago. — la voz de su esposa lo sacó de sus pensamientos.
—No lo necesito. — mantuvo la seriedad en su voz.
Ella suspiró con fuerza y asintió.
—Cuando tu celo termine lo harás ¿Está bien? Irás con Severus y le pedirás una prueba de embarazo para descartarlo, sé que tiene algunas pociones que pueden detectarlo aunque solo tenga unos pocos días concebido. Luego irás con el medimago de la familia o te arrastraré a verlo, Lucius.
Y si piensas seguir manteniendo relaciones sexuales, has los hechizos anticonceptivos solo para reforzar los del supresor. — dio las indicaciones como que si no lo hubiera escuchado, con ligeras muestras de molestia en su tono.
—Narcissa, no me trates como un adolescente. — se quejó mientras hacía una mueca, ofendido y sin ocultarlo en lo absoluto.
—Entonces pensabas hacerlo sin que te lo dijera ¿Verdad? — Lucius trató de no sonrojarse ante lo dicho pero asintió.
—Sí, pensaba en hacerlo. — mintió apoyando su mano sobre la mesa, Narcissa negó con la cabeza.
—Te creeré, por ahora. — Sonrió ligeramente —Ahora, querido. Quiero ver el jardín que tienen.





—Que quede claro que yo te dije que era mala idea. — Draco miró hacia Harry frunciendo el ceño, este se removió un poco. Ambos estaban frente a la puerta de la habitación de Sirius y el salvador del mundo mágico se disponía a entrar.
Harry quería decirle toda la verdad a su padrino, mantendría lo de Remus afuera por si este quería decírselo en persona pero quería dejar de engañar a Sirius. No se la hacía justo y no sabía que lo había empujado a hacerlo, había tratado de defender a Draco y se había metido en ese lío.
—Sí, lo sé, Malfoy. — suspiró, ya frustrado.
—No entraré contigo. — Draco se cruzó de brazos alejándose de la puerta unos pasos mientras arrugaba la nariz.
—No quería que me acompañaras, corre a ponerte detrás de tu padre. — lo fastidió tocando el pomo de la puerta con su manos, el rubio resopló.
—Al menos yo tengo un padre. — dijo cruelmente.
— ¡Malfoy! — se dio vuelta a reclamarle llenando el lugar de feromonas, había estado aprendiendo a controlarlas pero a veces cuando se molestaba no podía hacerlo. Por ello Hermione le había dicho que podría utilizar las pociones anti feromonas pero la verdad era  que estas le duraban bastante poco, parecía que el nivel de su magia impedía que esas pociones sobre sus feromonas hicieran efecto.
—Sí, sí. Lloriquea en otro lado. — Draco rodó los ojos mientras sacaba su varita para deshacer el hechizo de privacidad, caminó alejándose bajo la fulminante mirada del moreno sin siquiera inmutarse por las feromonas.
Harry suspiró cuando el rubio se alejó y miró la puerta de nuevo, la abrió antes de entrar y la cerró rápidamente.
Un gran perro negro lo vio desde la esquina pero enseguida se transformó en humano.
— ¡Harry! — Sirius sonrió aunque apretó los labios al sentir el aroma de Draco sobre él.
—Padrino, quiero decirte algo. — Harry ignoró el gesto, Ron hacía el mismo gesto cada vez que se encontraban. Era difícil no traer el aroma del rubio encima y se había dado cuenta que no tener rastro de Draco lo ponía ansioso.
—Casarte con el rubio oxigenado es una tontería. — el mayor se sentó en la camilla cruzándose de brazos pero luego dirigió su mirada hacia la comida que habían dejado a su lado, agarró el plato y los cubiertos antes de empezar a comer en una manera de evitar mirar al cachorro, Harry sonrió un poco pensando que algunos gestos de su padrino podrían parecerse a los de Draco.
—No, nos casaremos en poco tiempo como te informé. La verdad es que no fui muy sincero al explicarte que sucedió entre Draco y yo. Por favor, padrino. Escúchame. — se acercó hasta poder apoyar una mano en el otro alfa.
—...
Está bien. — dejó de lado lo que estaba comiendo y se movió para que Harry pudiera sentarse en la camilla. El joven sintió y se sentó, el menor apoyó sus manos en sus propias rodillas como preguntándose cómo empezar.
—Bueno… las cosas empezaron luego del juicio de los Malfoy…— empezó a explicar cómo había ayudado para evitar que los Malfoy fueran a Azkaban, después el pedido del ministerio de “dejar la guerra atrás” y la amistad que debía fingir con Draco. Como eso le hizo darse cuenta que incluso en lugares que él creía que nadie lo veía ¡Todos estaban viéndolo! 
No podía pelear con Draco en la calle, ni en ningún restaurante ni en ningún lugar público. Había sido tan difícil actuar que terminaron tomando en Malfoy Manor, uno de los únicos lugares donde las cámaras no llegaban. Como se les ocurrió ser padres, fingir que tenían una unión y como luego de la fuerte resaca y de días de estar avergonzados, se habían juntado a hablar.
Quisieron cerrar la boca del ministerio y fingieron una unión. No contó que vieron un recuerdo de Remus ni tampoco contó que el hecho de que él pudiera llevarse más o menos bien con el patriarca hizo que ambos se animaran a intentarlo. 
Habían firmado un contrato mágico. Se casarían cuando tuvieran al primer niño y habría un heredero para cada uno así que tendrían dos. También habían estado de acuerdo que su matrimonio podía terminar solo después de que el menor entrara a Hogwarts al menos que se incumplieran algunas cláusulas. 
Pero luego de una de sus salidas se habían emborrachado de nuevo y habían terminado besándose, y haciéndolo en la casa de Harry terminando con una unión que no podrían romper hasta dentro de un año. Draco había estado viviendo con Harry desde entonces pero muchas veces a la semana lo arrastraba donde vivía Narcissa y comían con ella, para su sorpresa la dama parecía no estar del todo en contra de sus acercamientos y dio el visto bueno al contrato.
Él no había sido sincero con Hermione ni con Ron o con los Weasley, los Weasley y demás de la orden creían que su relación era auténtica aunque no la entendían y sus dos amigos creían que la marca de Draco era falsa. Los únicos que sabía toda la verdad era Remus, Snape y los padres de Draco, aunque Remus y Lucius aún no sabían que ya habían firmado un contrato. 
Harry notó que su padrino quería interrumpirlo en varias partes de la historia pero le hizo sentirse más tranquilo que no lo hiciera.
Cuando terminó de hablar el silencio los envolvió, podía ver en el rostro de su padrino pasar distintas emociones como que si no estuviera seguro de que decir.
—Harry… No debiste haberte unido a Malfoy solo por lo que dijo el ministerio. Cuando pase el tiempo vas a conocer a alguien, omega, beta o alfa, no importa y… te enamoraras. Te preguntaras porque hiciste ese tonto contrato cuando pudiste tener un heredero con alguien que amabas. — dijo con tono cuidadoso, como que si estuviera controlándose para no decir algo demasiado fuerte o para saltar sobre él diciéndole que era un idiota por confiar en Malfoy.
—Padrino, no lo entiendes ¿Verdad? Soy el niño que vivió, soy el héroe del mundo mágico. Nunca sabré lo que la gente busca en mí. No sabré si solo quiere la fama que conlleva salir conmigo o quiere parte de mi fortuna o…— suspiró pasándose la mano por el cabello, desordenándolo más de lo que ya tenía, sonaba pesimista y lo admitía, pero no se sentía con ganas de llevar la batalla a lo personal.
— ¿Todo eso te lo ha dicho Malfoy? — Sirius estaba muy serio, clavando sus uñas sobre su propia mano mientras trataba de que su tono no expresara el enojo que sentía.
—Lo pensé por mí mismo. Mira… en quince años ya seré un adulto. Tendré dos niños y ya tendré mucha experiencia en la vida, estoy seguro que podré salir adelante si me entero que alguien que creí que me quería me usó. Pero ahora mismo estoy cansado de luchar, estoy cansado de magos oscuros… Yo no seré Auror. — quiso cerrar los ojos pero lo hizo, miró directamente a los de su padrino como desafiándolo sintiéndose un poco nervioso ante eso. Lo había pensado mucho, demasiado la verdad, pero no quería seguir peleando aunque todos parecían esperar eso de él.
A Draco ni siquiera lo inmutó saber que no sería Auror, solo bromeó con que no tenía las agallas pero después admitió que luego de la guerra, le sorprendería que quisiera seguir peleando.
“Además, agradecería que el padre de mis hijos sobreviviera hasta conocer a sus nietos”
Sonrió ligeramente al recordar esa frase.
— ¿Qué? ¡Pero James…!— se quejó entre sorprendido y mortificado. Harry lo retó con la mirada.
— ¡Yo no soy James! — reclamó parándose para quedar frente a él.
—Dices que estás cansado de magos oscuros y eliges un mortífago ¿Cómo sabes que no quiere un bebé tuyo para usarlo en una poción para traer a la vida a Voldemort? ¿O para encontrar un próximo señor oscuro? — Sirius presionó sin dejar de mirarlo, bajando sus manos hacia la camilla y apretando los puños. Las feromonas de ambos empezaban a sentirse en el ambiente mientras trataban de sobreponerse.
Para Harry sería fácil hacerlo si tan solo supiera controlarlas en su totalidad.
—Por qué conozco a Draco. Fuimos enemigos en la escuela y supe detalles de él solo por estar obsesionado con cada uno de sus pasos. Lo conozco, sé que él busca algunos privilegios en mí y yo busco una familia estable por un poco más de una década. Ambos podemos darnos lo que el otro desea y…
Me gusta Draco, de verdad. No diré que lo amo pero me atrae, estar con él es fácil e incluso cuando peleamos muchas veces, me di cuenta que él me gustaba y estoy seguro que le gusto también. 
¿Quién dice que él no puede ser la persona de la que termine enamorado? — No se lo había dicho a nadie pero esa era la verdad del porque seguía. Sentía que conocía a Draco y lo nuevo que descubría solo era para colocarlo en el  gran rompecabezas que era el rubio.
— ¿Hiciste pruebas para verificar que no estás bajo un filtro de amor? — Black lo observó trayéndolo de vuelta a la realidad, Harry frunció el ceño pero no sacó su varita.
— ¡Sirius! — alzó su voz, molesto. Estaba seguro que podría darse cuenta si estaba bajo los efectos de un filtro de amor. Incluso sus amigos podrían notarlo.
— ¡Él es una serpiente y tiene Quejicus como padrino! ¡Podría ser! — Sirius se cruzó de brazos alzando la barbilla, estaba debajo de la altura del menor al permanecer sentado pero sentía que elevaría la pelea a otros niveles si se paraba y no quería enemistarse con Harry solo por el hurón albino.
— ¡Si necesitas esas pruebas para estar tranquilo entonces iré al hospital y me haré los análisis! ¡Y cuando salgan negativas te las tirare a la cara! ¿Por qué no puedes confiar en mí? — dio un paso hacia atrás totalmente ofendido.
—Harry…— Sirius trató de que su tono saliera conciliador pero no lo hizo haciendo molestar al menor.
— ¡Y-yo… volveré con las pruebas! ¡Por Merlín, ni Lucius fue tan denso! — se quejó sacando el nombre del padre de Draco a colación, Sirius lo miró confundido y sorprendido.
 — ¿Lo llamas Lucius? — no pudo evitar el desdén en sus palabras.
— ¡Bueno, es prácticamente mi suegro! — casi agitó sus brazos para probar su punto pero se forzó a quedarse quieto.
—Si él está siendo amistoso contigo entonces algo raro planean esas serpientes. —
— ¡No veo a Lucius Malfoy más que una vez cada tanto! Y no es amistoso, solo es tolerable. — alzó su voz de nuevo sintiéndose casi atacado personalmente.
Sabía que las serpientes podían ser traicioneras pero al final del día, eran bastante leales entre si.
—Basta los dos, dejen de gritar. — ambos miraron hacia la puerta donde Remus los miraba con el ceño fruncido, la habitación estaba llena de las feromonas de ambos alfas por la pelea por lo cual el licántropo movió su varita para abrir la ventana. Sirius apoyó su espalda contra la pared sentándose más atrás mirando enojado hacia su amigo.
 — Volveré en cuanto tenga los análisis. — Harry respiró profundo saludando al ex profesor con un asentimiento antes de seguir caminando, saliendo y cerrando la puerta tras de sí pero sin azotarla. Su estela de feromonas marcaba que estaba bastante molesto.
— ¿Sabías toda la farsa que tenía con el chico Malfoy? — Sirius sonó entre dolido y ofendido, Remus suspiró mientras se acercaba pero sin sentarse.
—Sí. — admitió, la verdad no valía la pena hacerse el tonto y mucho menos con lo que quería hablar. No había esperado que Harry le dijera la verdad ese día pero no podía cambiar sus planes.
— ¿Y simplemente lo dejas? — se quejó molesto.
—Harry se ve contento y sin duda no se fuerzan para tener intimidad. Creo que están usando los contratos de pantalla para no admitir sus verdaderos sentimientos. — trató de tranquilizarlo, mirando de reojo la ventana abierta.
Se sentía incómodo con el aroma de ambos alfas en el ambiente pero no podía hacer nada. Sentía ganas de sobreponerse porque podía pero sin su omega ahí no veía la necesidad de hacerlo.
— ¿A qué diablos hueles?— Sirius habló de pronto haciendo que diera un respingo. 
—Parece que hoy será el día de algunas revelaciones porque yo también debo decir algo. Yo… estoy enlazado. — admitió esperando que su amigo tardara un poco en darse cuenta a quien olía. Era agradable y tranquilizante tener el aroma de su omega de nuevo, sobre todo sabiendo que él tenía el suyo, no le agradaba la idea de dejarlo solo luego de lo que había pasado el día anterior pero ambos habían llegado a un acuerdo.
Estaba seguro que se enteraría si Lucius no cumplía su parte.
— ¿Con Snape? — Sirius lo miró frunciendo el ceño y Remus quiso casi reírse.
— ¿Qué? ¡Ya te había dicho que no! — evitó decir que Sirius estaba obsesionado con el omega porque era lo primero que pensaba, no quería empezar una pelea más de la que ya sabía iban a tener.
— ¡Pues con esto de que me mintieron en tantas cosas ya no sé! — Sirius reclamó acercándose un poco más, parándose para estar a su altura aunque aún estaban a pocos metros uno del otro.
— ¡Pero Severus ni siquiera tenía una marca cuando vino aquí! — le recordó negando con la cabeza. No es como que si el hombre le desagradara, estaba seguro que si por alguna razón ambos hubieran terminado enlazados hubieran encontrado la forma de funcionar. 
Pero desde que habían podido conocerse más solo podía sentir amistad por el hombre, enlazado o no.
Con Lucius en cambio… sentía curiosidad de que hubiera pasado si sintiera su aroma antes.
—Bien… el aroma que tienes se parece al del Malfoy mayor…— se burló.
—Pues…— enrojeció ligeramente y no pudo evitar desviar la mirada.
— ¡No! ¡Me estás tomando el pelo! — su amigo lo miró incrédulo mientras el horros se notaba en su rostro.
—Sirius…
— ¡No, no, no lo acepto! ¡Él ni siquiera es un omega! — su tono salió histérico y podría haberle dado risa si no estuviera en esa situación.
—Bueno, yo no estoy tan de acuerdo con eso. — Remus sonrió sintiendo sus mejillas algo calientes recordando de todas las formas que lo había comprobado, trató de borrar de su cabeza las imágenes de la noche anterior y trató de centrarse en Sirius.
—… ¡Voy a matarte! — se levantó casi de un salto al mismo tiempo que se convertía en perro, saltando sobre él aunque sin mostrar realmente los dientes. 
— ¡Ey! ¿Qué diablos? ¡Sirius! — rodeó el cuello del Grim con su brazo logrando ponerlo contra el suelo quitándolo de encima suyo, utilizando su fuerza para mantener el perro bajo control. Este le gruñó y se removió tratando de liberarse pero sin poder, estuvieron varios minutos en esa lucha hasta que el perro al fin se calmó volviéndose humano de nuevo zafándose y sentándose en el suelo.
— ¿Cómo diablos sucedió esto? — Sirius casi escupió mientras lo observaba enojado.
—No creo que estés bien como para otra historia luego de lo de Harry. — Remus también se sentó en el suelo dando un suspiro.
— ¿Cuándo lo marcaste? — preguntó el sangre pura luego de varios minutos de silencio mientras se levantaba, se irguió esperando que su amigo hiciera lo mismo.
—Poco tiempo después de que ingresara a Azkaban. Estaba cerca del celo y…— Remus se levantó sin saber cómo seguir la oración, era difícil explicar de que a final de cuentas si había sido manipulado en un inicio. Tampoco quería dar demasiados detalles, que Harry los supiera era solo una casualidad y realmente no quería darle a otro alfa esa imagen de su omega.
— ¿Lo violaste? — Sirius lo miró con sorpresa, como que si fuera incapaz de creerlo. Remus frunció el ceño negando con la cabeza.
— ¡No, no! Estaba lo suficientemente consciente como para consentir. Tenía sus supresores aunque yo no lo supiera. — explicó rápidamente. Al menos incluso su parte alfa era de alguna forma tranquila, había logrado detenerse antes de hacerle daño al omega cuando sabía, muchos otros alfas hubieran continuado llevados por la furia.
Pero el enojo no era excusa para violar a su pareja.
—Pero eso pasó hace más de un año, ya debieron poder separarse. — Sirius frunció el ceño como contando en su mente, todavía le costaba acostumbrarse de que estaba en un año distinto.
—Bueno... esto es difícil de explicar. — sacó un libro empequeñecido de su bolsillo y lo puso sobre la mesita, al lado de la comida.  —Quiero que lo leas ¿Está bien? Cuando sepas varios de estos conceptos… te diré toda la historia. Ahora trata de descansar. — apoyó su mano sobre el brazo de su amigo instándolo a sentarse en la camilla, Sirius lo obedeció aun con el ceño fruncido pero luego cambió su expresión.
—Bien… uhm… hoy es luna llena ¿Verdad? Puedo convertirme en perro sin problemas. — había algo de duda en su tono, estaba seguro que los medimagos lo dejarían salir una noche y parecía que su transformación no tenía problemas.
—Oh… yo creo que no habría problema, sí. Solo déjame averiguar si todo estaría bien con eso. — asintió. No estaba seguro de que llevar a Sirius a su casa y a su jardín le hiciera mucha gracia a Lucius sobre todo estando él en celo. A él tampoco le parecía tan buena idea porque estaba siendo bastante posesivo y tener a Sirius rondando por ahí en la mañana también…
Pero ya había hecho un lío por no preguntar y no cometería ese error por segunda vez.
— ¿Le vas a pedir permiso? — Sirius arqueó la ceja.
—No, pero siendo yo el que me negué a ir a Malfoy Manor… pues primero le preguntaré si se siente muy incómodo con nosotros dos en el jardín. — era la forma corta de explicarlo, pero suponía que su amigo entendería en alguna medida.
—Es tu casa, no seas mandilón. — se burló.
—Sirius…— gruñó por lo bajo con sus ojos brillando por unos segundos en dorado, el sangre pura lo observó alejándose imperceptiblemente.
—Cuando era un crío, antes de que me desheredaran y todo eso… a veces íbamos a la mansión Malfoy. Malfoy es mayor que nosotros por seis años, lo sabes ¿No? — Remus asintió —Yo debería tener alrededor de catorce años. Solo los señores Malfoy nos atendieron y luego nos mandaron al jardín, yo quise investigar las habitaciones pero Regulus y Narcissa se negaron así que fui solo.
Debo admitir que seguí un aroma extraño, casi me perdí entre los pasillos hasta que llegue a una puerta que tenía varios hechizos para que evitaran abrirlos. Desde privacidad hasta barreras, ya sabes lo pesado que era y lo mucho que había aprendido para joder a la gente así que quite todos estos y entre. 
El ambiente estaba lleno de feromonas y Malfoy estaba sentado al lado de la ventana mirando hacia afuera, vestido con sus túnicas caras pero su cara estaba roja y la verdad, nunca había visto su cabello tan desordenado. Parecía ser los síntomas normales de un celo pero cuando él me miró… sus feromonas prácticamente se volvieron aplastantes, como un alfa que marca su territorio.
Estaba tan contrariado que prácticamente apenas pude evitar el hechizo y salí.
Un omega no puede sobreponerse a un alfa así, no cuando está en celo. Sus feromonas eran… las de un alfa, un alfa mayor que yo, estoy seguro. — Sirius agitó la cabeza, Remus lo observó sin saber cómo sentirse y e quedó callado por unos segundos.
Así que por ello Sirius conocía el aroma de Lucius, aunque no lo había registrado como el de un omega, conocía su aroma en calor por un accidente. Se sentía un poco más relajado al saberlo y sabiendo que Lucius de alguna forma lo había rechazado.
—Oh… no, eso sucedió porque es un omega puro y tú eras un alfa menor de edad. Los omegas de su alcurnia son muy quisquillosos de con quien se enlazan y con quienes comparten sus celos. — sonrió ligeramente, si no fuera de la categoría que era estaba seguro que Lucius no hubiera vuelto a él e incluso tal vez las cosas entre ellos serían mucho más difíciles.
— ¡Yo también soy sangre pura! — Sirius reclamó frunciendo el ceño.
—Pero los Black no tienen tantos registros de omegas y alfas puros en su familia, los Malfoy suelen tener omegas puros y algunos alfas de esa alcurnia. 
Mayormente los alfas de alta categoría son por la parte de criatura, en mi caso soy de alta categoría por mi licantropía. Harry debe serlo por su magia o porque… bueno, simplemente le tocó serlo. — explicó, había tenido que leer e investigar, había gastado bastante dinero comprando libros que podrían ayudarlo a entender. De los omegas no había muchos, casi todos estaban debajo del poder de casas ricas pero Neville había podido ayudarlo.
A veces olvidaba que ese niño también tenía sangre pura.
—Yo he estado cerca de Malfoy y sin duda no huele a omega, en lo absoluto. — Sirius mantenía su ceño fruncido, mirándolo como que si quisiera decirle que había caído en una trampa tonta. La verdad era de que si, había caído en una trampa tonta pero exactamente porque Lucius era un omega.
—Ahora que está enlazado, su aroma a omega será más notorio. Solo lee el libro, por favor, luego te contaré todo. — trató de cerrar el tema mirando hacia el libro de nuevo.
—Estoy seguro que te manipuló para que lo marcaras. — Sirius no tenía idea de lo cierta que era esa frase pero Remus suspiró tratando de no decir nada demasiado revelador. Cuando supiera de que si, sus sospechas eran ciertas pondría el grito en el cielo.
—Hablaremos luego de esto ¿Está bien? Tengo que ir a revisar algunas cosas en mi trabajo y luego regresaré. — apoyó su mano en su brazo unos segundos antes de apartarla.
— ¿Es por él que anoche te fuiste a recoger un par de cosas a tu casa y no volviste? — Sirius preguntó luego de unos minutos de silencio, Remus dejaba que se tomara su tiempo para tragar la noticia. Lo de Harry y lo de él el mismo día podía ser bastante.
—Si… bueno, él está en calor y aunque tenga sus supresores, me pongo más territorial. — admitió tratando de no sonrojarse pero fallando en el intento. 
—Te manipula con sexo. — habló determinante y Remus sonrió un poco.
—Una vez que conoces las mañas de personas como él, te das cuenta que es fácil salir de su manipulación. — para ello había visto el recuerdo tantas veces, Lucius había usado demasiadas cartas en Azkaban y le había mostrado sus trucos, y después de eso él solamente debía ver cuales podían ser los nuevos.
No parecía una trampa lo del viaje, no si estaba dispuesto a hacer un juramente inquebrantable. 
— ¿Entonces porque tienen sexo? — Sirius arqueó la ceja.
—No… no deberíamos hablar de esto. — Remus negó con la cabeza, avergonzado. No quería hablar de las relaciones sexuales con su amigo. Incluso siendo adolescentes había sido algo tímido al respecto incluso cuando Sirius contaba sus experiencias con demasiados detalles.
—No veo cómo podrían entenderse. — siguió hablando.
—Regresaré en un rato, Sirius. — suspiró tratando de cortar ya el tema.
— ¡Al menos podrías decirme que es malo! — lo miró casi como un niño malcriado y Remus sonrió mordiéndose el labio con algo de fuerza.
Oh, en eso no podía mentirle realmente. Estar con Lucius en la cama nunca había sido malo aunque incluyera las manipulaciones. Sobre todo sabiendo que el omega disfrutaba igual que él.
—No… no es malo, en lo absoluto. No en esa área. — trató de no sonrojarse ni titubear, agitando la cabeza para quitarse al rubio de su mente. No necesitaba esa imagen ahora que debía trabajar.
— ¡Te ha lavado el cerebro! — Remus dejó escapar una ligera risa antes de salir, Sirius miró hacia el libro y agarró la varita que le habían dado, tenía varios hechizos restringidos pero estaba seguro que podía devolver el libro a su tamaño normal.
El libro era grande y se notaba muy antiguo, sus páginas estaban amarillas y su cello parecía roto. Miró la tapa y la acarició levemente.
“La licantropía y sus uniones. Tomo I”
Parecía ser una traducción, se preguntó en que idioma estaría escrito inicialmente. 
Dejó pasar las páginas mirándolas de reojo y paró cuando algún título del capítulo le llamó la atención ¿Por qué no había índice? No era tan difícil poner uno.





—Así que… te harás pruebas para demostrarle a tu padrino que no te dieron filtros de amor. — Draco arqueó la ceja mientras se sentaba, ambos estaban en la cama cubriéndose nada más que con las sabanas.
Harry se había dado cuenta que había menos posibilidades de pelea si hablaba de los problemas una vez que ambos estuviera relajados después del sexo.
— ¡Sí! No es como que si desconfiara de ti o algo así, pero él si lo hace. — remarcó acostándose boca arriba para mirar el techo.
—Pfff, como que si yo necesitara filtros de amor para enamorar a alguien. Mis feromonas son más que suficientes. — se burló el rubio pasándose la mano por el cabello.
—Feromonas que ya no podrás usar. — el Gryffindor lo miró pensando que tenía algo de envidia de como el cabello de Draco parecía siempre estar peinado.
—Que estemos unidos no exenta a las personas de mis feromonas, lo sabes ¿Verdad? — el rubio sonrió de lado aun sentado y observándolo, estirando su mano para acariciar el cabello de su prometido.
—No quieres salir en el Profeta con un título que diga “Prometido del niño que vivió seduce a gente con feromonas” ¿Verdad? — se medio burló.
—Puedo ser sutil. — 
—Malfoy. — reclamó.
—Ya, ya, está bien… no voy a enojarme porque te hagas esos estudios. Es más ¡Me sorprende que la comadreja no te haya obligado a hacerlo! — Draco negó con la cabeza, no había querido hablar directamente con su “tío”, Sirius era problema de Harry y de Remus.
—No le digas así a Ron…— Harry suspiró pero sin hacer demasiado énfasis, solo defendiendo como reflejo y costumbre,
—Tu padrino me llama rubio oxigenado. Y estoy seguro que tu amiguito me llama hurón así que estamos a mano. — sonrió con diversión.
—Está bien. — Harry suspiró y agarró su mano besando sus nudillos, sintiéndose mejor ante el hecho de que el rubio no se sintiera ofendido con lo que iba a hacer. Draco medio sonrió antes de apoyarse en él haciendo que ambos se acurrucaran. Era agradable, bastante agradable para ambos quedarse así.





—Así que te han dejado solo, Black. — Severus se burló entrando a la habitación con algunas pociones en sus manos, las dejó en la mesita. Sirius se incorporó, luego de haber leído un poco del libro lo había dejado y se había quedado dormido.
—Mira quien está aquí. — Black sonrió con burla — ¿Me extrañaste, Quejicus? — usó el apodo pero no tuvo efecto en el Slytherin quien solo se encogió ligeramente de hombros.
Las feromonas del omega se esparcían en la habitación, era demasiado obvio de lo cerca que estaba de su propio celo. Sirius trató de ignorarlo y agitó la cabeza tratando de deshacerse del aroma.
—Me pidieron que trajera estas pociones para ti, Black. — respondió con una ligera sonrisa que también mostraba tintes de burla.
—Pues deberías usar anti feromonas porque hueles horrible. — se quejó poniendo un brazo sobre su boca y nariz, aunque la verdad era que estaba desesperado porque no le hicieran efecto.
Severus casi rodó los ojos y estaba por irse cuando notó algo, rápidamente se acercó de nuevo aprovechando que el alfa se había sentado apoyando una mano en su hombro.
— ¿Así que eso piensas? — se burló acercando ligeramente su rostro a él, su cabello se movió un poco ante la posición. Sirius tragó en seco tratando de no respirar.
—Por supuesto que sí. — su voz sonó apenas afectada.
—Mmm… parece que tu amigo piensa otra cosa. — se burló bajando la mirada hacia la obvia erección del alfa, este se hizo para atrás tratando de ocultar un poco ese efecto haciendo que el omega dejara de apoyar su mano en su hombro.
— Estoy seguro que el desesperado eres tú. — su voz sonó enojada pero Severus sabía que en realidad solo estaba avergonzado.
—Eres tan débil ante el aroma de un omega cerca del celo, Black. Es asqueroso. — se burló acariciando ligeramente su pecho con un dedo haciendo al sangre pura jadear.
—De otra forma nadie sentiría atracción hacia ti. —
— ¿Y yo debería tenerla hacia ti? Incluso en este estado… preferiría pasarlo solo que contigo. — se burló agarrando un vial y dejándolo en la mano del alfa. —Tomadlo cuando resuelvas tu pequeño problema, Black. — dijo antes de apartarse completamente.
— ¡No es pequeño! — reaccionó enseguida, pero Severus solo medio sonrió mientras salía, una vez que estuvo en el pasillo sacó de su bolsillo lo que había agarrado.
El libro, el libro que Remus se había negado a dejarlo ver y que ahora tenía en su poder. Era lo que necesitaba para mejorar varias de sus pociones. 
Una vez que pudo desaparecerse lo hizo, dirigiéndose directamente a su laboratorio. Tenía solo una hora o dos antes de que Remus volviera preguntando por el libro, debía copiarlo y volver para dejarlo.
Gruñó por lo bajo dejando este sobre su mesada sintiéndose un poco mareado, apoyó su mano en su frente maldiciendo no poder usar supresores. El aroma del alfa lo había afectado, odiaba esa sensación que tenía cuando se acercaba a Black.
Normalmente un omega no se apegaría a un alfa que le hiciera daño, el instinto era más inteligente que eso pero parecía que él lo tenía totalmente atrofiado. No le parecía demasiado extraño, después de toda la magia negra y distintos castigos físicos sería insólito que no hubiera ningún residuo. 
Era casi gracioso que Lucius fuera mucho mejor en eso que él. Incluso solo por conveniencia había logrado elegir un alfa que se cortaría la mano antes de golpearlo, pero él conocía a los alfas como Black.
Ellos eran igual a su padre.